El derecho de ciudadanía alemana del Reich y la policía prusiana

* Colonia, 11 de agosto. Se sabe cómo el ejército prusiano rindió homenaje el 6 de agosto a la unidad alemana. Nr. 73, 12 de agosto de 1848. *Neue Rheinische Zeitung.* La policía prusiana no debe quedarse atrás del ejército prusiano. Nunca hubo para ella más “extranjeros alemanes” o “alemanes extranjeros” en Prusia que desde que en Fráncfort sesionan una indivisible Asamblea Nacional alemana, un regente del Reich alemán y un ministerio del Reich alemán.

El señor Geiger, director de policía en comisión, cuyo ascenso al trono saludamos con presentimiento, parece haber recibido orden especial de limpiar Colonia de extranjeros alemanes y de tolerar solo súbditos prusianos dentro de los muros de la antigua ciudad imperial. Si procede con consecuencia, ¿quién salvará el derecho de residencia fuera de la policía, el ejército, la burocracia y los países de origen? El propio señor Geiger no será echado de menos entre estos “últimos mohicanos”.

Sobre los conflictos entre el redactor jefe de la *Neuen Rheinischen Zeitung*, Karl Marx, y la condición de súbdito prusiano informaremos más tarde. Hoy se trata del colaborador y corrector de la *Neuen Rheinischen Zeitung*, el señor Karl Schapper.

El señor Schapper había recibido para esta mañana una citación de su respectivo comisario de policía. El señor comisario de policía le comunicó que, en virtud de un rescripto del señor Geiger, ya mañana, como extranjero, debía abandonar Colonia y el Estado prusiano. El señor comisario le notificó al mismo tiempo que, por cortesía, le prolongaba el plazo por ocho días.

El señor Schapper no solo es alemán, sino además nassaués y está provisto de un pasaporte de Nassau en toda regla. El señor Schapper reside en Colonia con su mujer y sus tres hijos. Su delito consiste en ser miembro de la Sociedad Democrática y de la Asociación Obrera y corrector de la *Neuen Rheinischen Zeitung*: ciertamente, tres delitos a la vez. “Todo alemán posee el derecho general de ciudadanía alemana”, reza el primer párrafo, ya votado, de los derechos fundamentales alemanes. El señor Geiger parece interpretar esto en el sentido de que todo alemán tiene derecho a ser expulsado de 37 estados alemanes. ¡Junto a la legislación de la Asamblea Nacional, la legislación Geiger!

Pero al señor Hansemann, el ministro de la acción, le damos un consejo. Que haga apalear a los diputados todo lo que le plazca, pero — con la prensa no se juega. El libro del pasado burgués puede ella descifrar y —
Si el señor conde quiere aventurarse a un bailecito,
puede decirlo,
¡yo le tocaré!
por muchos Geiger que amenacen con su violín.