Italia. 10 de agosto de 1848

Italia.
Núm. 71, 10 de agosto de 1848
Neue Rheinische Zeitung.
[...] * Verona, 4 de agosto. Hemos comunicado aquel furioso manifiesto de Radetzky a los lombardos; hoy nos vemos obligados a remitir otro, si cabe aún más insolente y desvergonzado. Está dirigido a las Legaciones romanas. Los lombardos estuvieron por lo menos durante largos años, aunque forzados, bajo el dominio austríaco; pero que los habitantes de los Estados Pontificios sean tratados de manera aún más brutal, eso sólo se comprende si se considera que los redactores de estas proclamas son pecadores encanecidos en el sistema de Metternich y cabecillas de la reacción en Europa. El siguiente manifiesto ha sido promulgado por Welden y está fechado en Bonden, 3 de agosto:
«Por segunda vez cruzo el Po con mis tropas para dispersar a las bandas que perturban la paz y el orden público. Hace 30 años Austria conquistó las Legaciones y las devolvió voluntariamente a su señor; si hubiera tenido intenciones de conquista, se habría quedado con las Legaciones con todo derecho hace 30 años: pero las intenciones de conquista le son tan ajenas entonces como ahora. Sólo quiere proteger a los habitantes pacíficos y conservar a su gobierno el dominio que le disputa una facción. Es hora de poner un dique a los desórdenes de aquellos que, por fanatismo abominable, por sed de mando, por ansia de enriquecerse, formaron un partido siempre inquieto que cubre vuestra tierra de guerra y miseria. El Santo Padre ha declarado repetidas veces que no quiere la guerra. No obstante, tropas pontificias y los suizos a sueldo por él han combatido contra Austria. Derrotados en Treviso y Vicenza, se comprometieron a no empuñar las armas contra el Imperio durante tres meses. ¡Ay de ellos si rompen sus tratados! He anotado sus nombres, y si caen en mis manos, les espera el merecido castigo. Mis movimientos van dirigidos contra las bandas que se llaman crociati, contra los facciosos que, para vergüenza de su propio gobierno, se afanan en engañar al buen pueblo e infundirle un odio estúpido e injusto contra una potencia siempre amistosa. ¡Ay de aquellos que permanezcan sordos a mi voz y se atrevan a oponer resistencia! Dirigid la mirada a los restos humeantes de Sermide. La localidad fue destruida porque sus habitantes hicieron fuego contra mis soldados.»
* Roma, 29 de julio. Mamiani reconstituye el ministerio. El Papa ha tenido que dejarle plena libertad de acción y ha prometido que se concertará una alianza con los demás príncipes de Italia para la defensa común y que se enviará inmediatamente un contingente de tropas a Lombardía.