El ministerio Hansemann
y el antiguo proyecto de código penal prusiano

Colonia, 3 de agosto. Ya lo hemos dicho muchas veces: el ministerio
N.º 65, 4 de agosto de 1848
Neue Rheinische Zeitung.
Hansemann se erige en panegirista, por todos los medios, del ministerio
Bodelschwingh; tras el reconocimiento de la revolución, el reconocimiento
de la vieja administración prusiana: ¡así es el curso del mundo!
Pero que el señor Hansemann llegue al virtuosismo de ensalzar incluso los actos de los señores Bodelschwingh, Savigny y consortes, que en su día, como diputado de la Dieta renana, combatió con la mayor indignación, es un triunfo con el que la camarilla de Potsdam ciertamente no había contado. ¡Y sin embargo! Léase el siguiente artículo del último Preußischer Staats-Anzeiger:

Berlín, 1 de agosto. El último boletín del Ministerio de Justicia comunica, en su «parte no oficial», observaciones estadísticas sobre la pena de muerte, así como un resumen de las sentencias de muerte que, en los años 1826 a 1843 inclusive, y prescindiendo de las dictadas en las llamadas investigaciones demagógicas, han sido pronunciadas y confirmadas. El trabajo ha sido realizado con utilización de los expedientes del Ministerio de Justicia y, dada la importancia del asunto, bien merece en este sentido especial atención. Según el resumen, en el mencionado período:
1) En la provincia del Rin
pronunciadas
189 sentencias de muerte, confirmadas
2) en las demás provincias
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en total pronunciadas 426 sentencias de muerte, confirmadas 100
de las cuales, sin embargo, 4 no llegaron a ejecutarse por fuga o muerte de los reos.
Si el proyecto del nuevo código penal de 1847 hubiese estado en vigor durante ese período, se habrían:
1) En la provincia del Rin
solo
53 sentencias de muerte pronunciadas,
5 confirmadas
2) en las demás provincias ″
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en total
187 sentencias de muerte pronunciadas, 81 confirmadas
suponiendo que en la confirmación se hubiesen seguido los mismos principios que hasta ahora. Por consiguiente, contra 237 reos condenados a muerte según las leyes vigentes no se habría pronunciado la pena de muerte, y contra 19 reos ejecutados no se habría cumplido esta pena.
Según el resumen, corresponden por año, en promedio:
1) en la provincia del Rin
10 9/18 sentencias pronunciadas y 6/18 confirmadas,
2) en las demás provincias 13
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5 4/18
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sentencias de muerte; pero, si el proyecto hubiese estado entonces en vigor, corresponderían por año, en promedio:
1) en la provincia del Rin solo
2 17/18 pronunciadas y 5/18 confirmadas,
2) en las demás provincias solo 7 7/18
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4 4/18
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sentencias de muerte.
¡Y ahora admírese la clemencia, la excelencia, la gloria del proyecto de código penal real-prusiano de 1847! ¡Una sentencia de muerte entera menos se habría ejecutado tal vez en la provincia del Rin en 18 años! ¡Qué ventajas!
Pero los innumerables acusados, sustraídos a los jurados, condenados y encerrados por jueces reales, las vergonzosas penas de palos que se habrían ejecutado aquí, en el Rin, con bastones de la vieja Prusia, aquí donde desde hace cuarenta años nos hemos liberado del bastón, los sucios procesos a consecuencia de los delitos contra la moralidad, desconocidos para el Código, que la podrida fantasía hemorroidal de los caballeros del Landrecht ha vuelto a conjurar, la más inevitable confusión de los conceptos jurídicos, y, por último, los innumerables procesos políticos a consecuencia de las disposiciones despóticas y pérfidas de ese despreciable engendro; en una palabra, la prusianización de toda la provincia renana. ¿Acaso creen los renegados renanos en Berlín que todo eso lo olvidaríamos por una sola cabeza caída?
Está claro: el señor Hansemann quiere, a través de su agente en el ramo de justicia, el señor Märcker, sacar adelante aquello en lo que Bodelschwingh fracasó; quiere poner ahora realmente en vigor el proyecto de código penal de la vieja Prusia, tan profundamente odiado.
Al mismo tiempo se sabe que los jurados solo serán introducidos en Berlín, y aun allí solo a título de ensayo.
Por consiguiente: no la introducción del derecho renano entre los viejos prusianos, sino la introducción del derecho de la vieja Prusia entre los renanos, ¡ese es el gran resultado, la grandiosa «conquista» de la revolución de marzo! Rien que ça.