CO LONIA. ¡LA A SA M B LE A NACIO NAL A LEM A N A 81 H A DADO, PO R
fin, señales de vida! Ha tomado por fin un acuerdo de resul
tados prácticos inmediatos: se ha interferido en la guerra
italo-austriaca.82
¿Y cómo se ha interferido? ¿Lo ha hecho acaso para proclamar
la independencia de Italia? ¿Acaso ha enviado a Viena un correo
con la orden de que Radetzky y Welden se retiren inmediatamente
81 Fueron elegidos para la Asamblea Nacional de Francfort, en los distintos países alema
nes, 589 diputados; el 18 de mayo de 1848 se reunieron 384 diputados para el acto de solemne
apertura en la Iglesia de San Pablo. Entre los diputados figuraban 122 empleados administra
tivos, 95 funcionarios de justicia, 103 eruditos, así como 81 abogados, 21 sacerdotes, 17 indus
triales y comerciantes, 15 médicos, 12 oficiales y 40 terratenientes sin que aparezca un solo
obrero o pequeño campesino.
82 Por entonces, el norte de Italia pertenecía a la monarquía austríaca. A comienzos de
1848 surgió una sublevación contra los señores extranjeros y a favor de la unidad e indepen
dencia italianas. La noticia del triunfo de la revolución en Viena condujo el 18 de marzo a
una violenta sublevación popular en Milán. En una reñida lucha que duró cinco días, favo
rables a los insurrectos, Radetzky, al frente de 15 000 soldados austríacos, fue forzado a des
ocupar la plaza. El 22 de marzo se estableció un Gobierno provisional, formado con repre
sentantes de la burguesía liberal. El príncipe de Cerdeña y Piamonte, Carlos Alberto, favorable
al movimiento de liberación, se puso a la cabeza del mismo, abrigando intereses dinásticos y
personales con vistas a todo el norte de Italia; pero entonces la incapacidad militar de Carlos
Alberto y sus generales fue motivo de una serie de derrotas. Milán cayó de nuevo bajo el
poder de los austríacos. Por miedo a una completa derrota y a sacrificar las posiciones hasta
entonces adquiridas, Carlos Alberto concluyó un armisticio con Austria el 9 de agosto de
1848, hasta el término de seis semanas. El 20 de marzo del año siguiente se reanudaron algu
nas acciones militares, pero muy poco después el ejército de Cerdeña fue aniquilado, y Car
los Alberto renunció al trono.

detrás del Isonzo? ¿Acaso ha cursado un mensaje de adhesión al
Gobierno provisional de Milán?
¡Nada de eso! Lo que ha hecho ha sido declarar que considerará
como un casus belli cualquier ataque contra Trieste.
Es decir, ¡que la Asamblea Nacional alemana, en cordial inteli
gencia con la Dieta federal, permite a los austríacos cometer en Ita
lia las mayores brutalidades, saquear, asesinar, lanzar granadas
incendiarias sobre cualquier ciudad, asolar todas las aldeas (véase
bajo Italia)y retirándose luego, muy seguros, a territorio neutral de
la Confederación alemana!, lo que es lo mismo, ¡permite a los aus
tríacos, en cualquier momento y partiendo de territorio alemán,
invadir la Lombardía con croatas y panduros,83 al mismo tiempo
que pretende prohibir a los italianos perseguir en sus madrigueras
a los austríacos derrotados. Permite bloquear a los austríacos, des
de Trieste, en Venecia y en las desembocaduras del Piave, del Brenta y del Tagliamento; pero niega a los italianos toda hostilidad con
tra Trieste!
La Asamblea Nacional alemana no podía comportarse más
cobardemente de lo que lo hace con este acuerdo. No tiene valor
para sancionar abiertamente la guerra italiana. Pero aún menos
para prohibir la guerra al gobierno austríaco. Y, llevada de esta per
plejidad, toma —y además lo hace por aclamación, encubriendo
con el clamor público su miedo secreto— un acuerdo acerca de
Trieste que, en la forma no aprueba ni reprueba la revolución ita
liana, pero que en el fondo la autoriza.
Este acuerdo es indirectamente una declaración de guerra a Ita
lia, doblemente injuriosa por ello para una nación de 40 millones,
como la alemana.
El acuerdo de la Asamblea de Francfort provocará una oleada
de indignación en toda Italia. Si los italianos tienen todavía algún
Croatas: soldados del ejército imperial austriaco, cuya caballería ligera e infantería se
reclutaban originariamente entre miembros de esta rama popular sudeslava.
Panduros: formación militar del ejército imperial austriaco que representaba un tipo
especial de tropas irregulares de infantería y se manifestaban bajo una forma brutal y sin el
menor miramiento.

orgullo y alguna energía de qué dar pruebas, contestarán a esto con
el bombardeo de Trieste y una mancha a través del Brénero.
Pero la Asamblea de Francfort propone y el pueblo francés dis
pone. Venecia ha pedido la ayuda de Francia; después de este acuer
do, es probable que los franceses crucen pronto los Alpes y, de ser
así, no tardaremos en verlos junto al Rin.
Un diputado3 ha reprochado a la Asamblea de Francfort, el
haberse cruzado de brazos. Por el contrario. Fia trabajado tanto,
que hoy nos encontramos con una guerra en el Norte y otra en el
Sur y con que, además, son inevitables una guerra en el Oeste y otra
en el Este. Nos veremos en la venturosa situación de tener que
luchar al mismo tiempo contra el zar y contra la República france
sa, contra la reacción y contra la revolución. La Asamblea de Franc
fort se ha cuidado de que soldados rusos y franceses, daneses e ita
lianos se citen para encontrarse en la Iglesia de San Pablo, en
Francfort. ¡Y aún se dice que la Asamblea no hace nada!
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 23, 23 de junio de 1848]
a Franz Kohlparzer.