[E E n g e l s]
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OLONIA, 8 DE JUNIO . SÉPTIM O REPARTO DE PO LO N IA.41 LA N U Eva línea de demarcación del señor Von Pfuel en Posen cons
tituye un nuevo robo contra Polonia. Limita a menos de una
tercera parte todo el Gran Ducado que debe “reorganizarse” atri
buyendo, con mucho, la mayor parte de la Gran Polonia a la Con
federación alemana. La lengua y la nacionalidad polacas solamente
se reconocen en una estrecha faja a lo largo de la frontera rusa. Esta
faja está formada por los círculos de Wreschen y Pleschen y partes
de los círculos de Mogilno, Wongrowic, Gnesen, Schroda, Schrimm,
Kosten, Fraustadt, Króben Krotoschin, Adelnau y Schildberg y todos
los del círculo: Buk, Posen, Obornik, Samter, Birnbaum, Meseritz,
Bomst, Czarnikau, Chodziesen, Wirsitz, Bromberg, Schubin e
Inowroclaw, todo ello por decreto del señor Von Pfuel, quedando
así convertidos todos estos lugares en territorio alemán. A pesar de
que no cabe ni la menor duda de que incluso en estos “territorios
alemanes” la mayoría de sus habitantes habla el polaco.
La vieja línea de demarcación daba a los polacos, por lo menos,
el Warta como frontera. La nueva vuelve a limitar a una cuarta par
te el territorio sujeto a reorganización. El pretexto para ello lo ofreSiete repartos de Polonia: se hace referencia aquí a las tres divisiones polacas de los años
1772,1792-1793 y, a la creación del Gran Ducado de Varsovia por Napoleón en 1S07 y a los
Acuerdos del Congreso de Viena en 1794-1795, así como también a la anexión de la parte más
importante del Gran Ducado de Posen por parte de Prusia en 1848, sancionada en cuatro
etapas por la Dieta Federal y la Asamblea Nacional de Francfort.

ce, de una parte, “el deseo” del ministro de la Guerra de excluir de
la reorganización los alrededores de la fortaleza de Posen en un
radio de tres a cuatro millas y, de otra parte, la petición de diversas
ciudades, como Ostrowo, etc., de ser anexionadas a Alemania.
Por lo que se refiere al deseo del ministro de la Guerra, no pue
de ser más natural. Después de robar a Polonia la ciudad y la forta
leza de Posen, situadas diez millas más adentro del territorio pola
co, se afirma ahora, para poder disfrutar en paz de lo robado, el
robo de una nueva zona de tres millas; zona que conduce, a su vez,
a toda una serie de lugares polacos, con lo cual se afirma una exce
lente ocasión para ir adelantando la frontera alemana cada vez más
allá de la ruso-polaca.
En lo tocante a los apetitos anexionistas de las ciudades “alema
nas”, la cosa está del modo siguiente. Alemanes y judíos forman en
toda Polonia el tronco de los habitantes que se dedican a la indus
tria y el comercio; se trata de los descendientes de aquellos inmi
grantes que huyeron de su patria, empujados casi siempre por las
persecuciones religiosas. Estos pobladores han fundado ciudades
en medio del territorio polaco y han contribuido en el destino de
Polonia en los últimos siglos. Estos alemanes y judíos, que consti
tuyen la enorme minoría del país, tratan de aprovecharse de la situa
ción momentánea de éste para elevarse al poder. Apelan a su con
dición de alemanes, aunque tienen tan poco de esto como los
germano-americanos. El empeño por incorporarlos a Alemania
representa la opresión lingüística y nacional de más de la mitad del
Posen polaco y constituye precisamente aquella parte de la provin
cia en que la insurrección nacional aparece representada con mayor
violencia y energía; nos referimos a los círculos del Bunk, Samter,
Posen y Obornik.42
En el Gran Ducado de Posen estalló después de la revolución de Marzo de 1848 una
insurrección de los polacos por su liberación nacional del yugo prusiano. En este movimien
to revolucionario participó por vez primera la masa de campesinos y artesanos cuya direc
ción se hallaba en manos de individuos de la baja nobleza polaca. Sin embargo, la aristocra
cia de la nobleza no quiso aceptar la alianza con el movimiento revolucionario-democrático
de Polonia y Alemania, optando por entenderse con el rey de Prusia. A fines de marzo de

El señor Von Pfuel declara que considerará definitiva la nueva
frontera tan pronto como el ministerio la haya ratificado. No habla
ni de una asamblea de habitantes para apoyar el acuerdo ni de las
asambleas nacionales alemanas, que tienen derecho a decir su pala
bra cuando se trata de fijar las fronteras de Alemania. Pero, aunque
el ministerio y las partes que median en el acuerdo y la Asamblea
de Francfort puedan ratificar la decisión del señor Von Pfuel, la
línea de demarcación no sería “definitiva” mientras no la ratifiquen
otras dos potencias, que son el pueblo alemán y el pueblo polaco.
[Neue Rheinische Zeitungy núm. 9, 9 de junio de 1848]
1848 y a la vista del gran movimiento popular, el gobierno prusiano prometió crear una
Comisión encargada de la reorganización nacional del Gran Ducado de Posen, que asegura
ba a los polacos la creación de un ejército nacional, la distribución de Polonia en, cargos
administrativos y de otras clases y el reconocimiento oficial de la lengua polaca. El gobierno
prusiano nombró como mandatario al general Willisen, quien logró, recurriendo a prome
sas semejantes, cancelar la Comisión de Jaroslaw y mover a los rebeldes a deponer las armas.
Pero todas las promesas hechas fueron vergonzosamente burladas. Ya el 14 de abril de 1848
ordenó el rey de Prusia la división del Gran Ducado en una parte oriental polaca, y otra occi
dental, “alemana”, que no se hallaría sujeta a reorganización y se incorporaría directamente a
la Confederación alemana. El real decreto del 26 de abril excluía de la organización a otros
territorios. Provocados por estas medidas y por los constantes abusos de las tropas prusia
nas, los rebeldes reanudaron la lucha y alcanzaron cerca de Miloslaw una victoria sobre las
tropas prusianas, aunque hubieron de rendir sus armas ante la gran superioridad de fuerzas,
el 9 de mayo de 1848. El sucesor de Willisen, general Von Pfuel, persiguió por medios más
brutales a los insurrectos del movimiento de guerrilleros. Después de la sangrienta represión
de los polacos, en los meses siguientes fue desplazada hacia el Este la línea de demarcación,
hasta que los territorios adjudicados a Prusia representaban tres cuartas partes del ámbito
del Gran Ducado de Posen. De este modo, lejos de implantar la prometida reorganización,
Prusia se adjudicó nuevos territorios polacos.