[ E E n g e l s ]
S
C H L E S W IG -H O L S T E IN . EN R E A L ID A D , LOS A N A LE S DE TODA LA
historia no nos hablan de semejante campaña ni de un cam
bio de juego tan sorprendente entre la fuerza de las armas y la
diplomacia como el que ahora nos presenta nuestra unificada gue
rra alemana-nacional contra el pequeño Estado de Dinamarca, las
hazañas del ejército imperial, con sus 600 jefes, estados generales y
consejos de guerra, los mutuos enredos de los jefes de la coalición
de 1792, las órdenes y contraórdenes del sacrosanto Consejo de la
Corte, todo ello como una afirmación seria, conmovedora y trágica
contra la comedia de la guerra, que el nuevo ejército federal ale
La guerra prusiano-danesa en torno al Schleswig-Holstein. Como consecuencia de la
revolución de Marzo de 1848 en Alemania, se creó en Schleswig-Holstein un gobierno provi
sional y una Dieta territorial que, al ser dictadas leyes democráticas y ante un proyecto pro
gresivo de Constitución, entró en conflicto abierto con la monarquía danesa. La población
de Schleswig-Holstein exigía la incorporación a Alemania. Su justa lucha tenía el apoyo com
pleto del pueblo alemán; sectores de la juventud, de sentimientos revolucionarios y patrióti
cos, se presentaron como voluntarios en Schleswig-Holstein. Prusia hizo que la Confedera
ción Alemana la encargara de librar la guerra contra Dinamarca, actuando bajo el pretexto
de mantener los intereses alemanes, pero en realidad para fortalecer sus propias posiciones de
fuerza y desviar los sentimientos revolucionarios de las masas alemanas hacia el exterior,
impidiendo el desarrollo democrático en Schleswig-Holstein. Después de esto, la camarilla
militar prusiana se limitó a sostener una guerra aparente, haciendo marchar inútilmente a
las tropas y viendo cómo los destacamentos del ejército revolucionario de Schleswig-Hols
tein y los voluntarios alemanes eran derrotados por los daneses. Más tarde, Prusia se limitó
a pactar el armisticio de Malmó, en el que se pasaban por alto las instrucciones del poder
central en Alemania, dejándose en la estacada a la población y al gobierno provisional de
Schleswig-Holstein.

mán24 despliega en el Schleswig-Holstein bajo las sonoras carcaja
das de toda Europa.
Sigamos brevemente la intriga de esta comedia.
Los daneses avanzaron desde Jutlandia y desembarcaron tropas
en el Norte del Schleswig. Los prusianos y hanoveranos ocupan
Rendsburgo y la línea del Eider. Los daneses, que a pesar de todas
las bravatas alemanas son un pueblo rápido y valiente, atacan sin
perder un momento y por medio de una batalla hacen retroceder
al ejército de Schleswig-Holstein sobre Prusia. Los prusianos con
templan las cosas tranquilamente.
Por último, llega de í^erlín la orden de avanzar. Las tropas ale
manas reunidas atacan á los daneses y los aplastan cerca del Schles
wig, gracias a la superioridad de sus fuerzas. En efecto, lá victoria
se decide por la destreza de los soldados de la Guardia pomerania en el manejo de la culata del fusil, como en su día ocurrió cer
ca de Grossbeeren y en Dennewitz.25 El Schleswig fue reconquis
tado y Alemania se muestra jubilosa por la heroica hazaña de su
ejército.
Entre tanto, la flota danesa — que en conjunto no cuenta con
20 barcos importantes— moviliza los buques mercantes alemanes,
bloquea todos los puertos de Alemania y toma los pasos a las islas
sobre las que el ejército se ha retirado. Jutlandia es abandonada y
ocupada parcialmente por los prusianos, quienes le imponen una
contribución de guerra de dos millones en especies.
Pero, antes de haberse desembolsado un solo tálero, Inglaterra
24 La Confederación alemana, creada el 8 de junio de 1815 en el Acta federal del Congreso
de Viena, abarcaba primeramente 35 y por último 28 principados y cuatro ciudades libres,
manteniéndose en vigor hasta 1866, después de lo cual no se creó ningún gobierno central,
manteniéndose la desmembración feudal de Alemania. La Asamblea federal de los embaja
dores acreditados formaba la Dieta Federal, que deliberaba bajo la presidencia permanente
de Austria en Francfort del Meno, convirtiéndose en un bastión de la reacción alemana. En
lucha contra la unificación democrática de Alemania, las fuerzas reaccionarias intentaron,
después de la revolución de Marzo de 1848, dar nuevo impulso a la Dieta Federal.
25 En las batallas libradas cerca de Berlín, en Grossberen (23 de agosto) y Dennewitz (6
de septiembre de 1813) obtuvieron las tropas prusianas pertenecientes al ejército de coalición
una victoria sobre Napoleón.

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hace propuestas de mediación, basadas en una retirada y en la neu
tralidad del Schleswig, enviando a Rusia notas conminatorias. El
señor Camphausen cae derecho en la celada y, siguiendo sus órde
nes, los prusianos, ebrios de victoria, avanzan desde Veile hacia
Kónigsau, retrocediendo sobre Hadersleben, Apenrade y Flensburg. Inmediatamente, reaparecen allí los daneses que hasta ahora
habían desaparecido; persiguen día y noche a los prusianos, cau
san desorden en su retirada, desembarcan en todas las esquinas,
derrotan cerca de Sundewitt a las tropas del 10o cuerpo federal y
retroceden solamente ante la superioridad en número de sus
adversarios. En la batalla del 30 de mayo vuelven a decidir las cula
tas de los fusiles, esta vez manejadas por los fuertes puños de los
meclemburgueses. Los habitantes alemanes huyen con los prusia
nos y todo el Norte del Schleswig es abandonado al asolamiento y
el saqueo, mientras en Hadersleben y Apenrade ondea de nuevo el
pabellón de Dinamarca. Como se ve, los soldados prusianos de
todos los grados obedecen en Schleswig las órdenes lo mismo que
en Berlín.
De pronto, se recibe de Berlín la orden de que los prusianos
vuelvan a avanzar. Ahora, el avance hacia el Norte es verdadera
mente divertido. Pero la comedia dista mucho de haber terminado.
Esperemos a ver dónde los prusianos reciben esta vez la orden de
retirarse.
En una palabra, estamos ante una verdadera contradanza, ante
un ballet belicoso que el ministerio Camphausen ordena ejecutar
en su propio deleite y a la gloria de la nación alemana.
No olvidemos, sin embargo, que la iluminación de la escena es
asegurada por las aldeas del Schleswig incendiadas y que el coro lo
forman los gritos de venganza de los merodeadores y guerrilleros
daneses.
El ministerio Camphausen ha proclamado ante el mundo, con
este motivo, su alta misión de representar a Alemania en el exte
rior. El Schleswig, abandonado dos veces a la invasión danesa, for
mará el primer experimento diplomático de nuestros ministros

“responsables” y conservará esta misión en un recuerdo lleno de
gratitud.
¡Confiemos en la sabiduría y la energía del ministerio Camphausen!
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 5,5 de junio de 1848]