Del italiano.

["Critica Sociale" Nº 21 del 1 de noviembre de 1894]

A la redacción de la "Critica Sociale"

En el momento en que el joven partido socialista italiano es golpeado por los embates de la más violenta reacción gubernamental, nosotros, los socialistas del otro lado de los Alpes, debemos intentar prestarle ayuda. Nada podemos hacer contra la disolución de las secciones y sociedades, pero acaso nuestro testimonio no sea del todo inútil frente a las calumnias odiosas y desvergonzadas de una prensa oficiosa y corrompida.

Esta prensa reprocha a los socialistas italianos que se den la apariencia de hacer propaganda marxista
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para ocultar bajo esa máscara una política completamente distinta, una política que proclama la "lucha de clases" (que "nos haría retroceder a la Edad Media") y que persigue la formación de un partido político cuyo objetivo es la "conquista del poder del Estado", mientras que los partidos socialistas de otros países, en particular los socialistas alemanes, "no se ocupan de política, no atacan la forma de gobierno existente", y en definitiva no serían más que unos pobres diablos inofensivos, ¡con los que está permitido bromear!

Si en esta cuestión se bromea, es ciertamente a costa del público italiano. No se osaría servirle tales sandeces si no se presupusiera en él un completo desconocimiento de lo que ocurre en el mundo. Cuando los socialistas italianos proclaman la "lucha de clases" como el factor dominante en la sociedad en que vivimos, cuando se constituyen como "un partido político que se propone el objetivo de conquistar el poder del Estado y dirigir los asuntos nacionales", están haciendo, en el verdadero sentido de la palabra, propaganda marxista, están siguiendo exactamente la directriz trazada en el "Manifiesto del Partido Comunista", que Marx y yo publicamos en 1848; están haciendo precisamente lo mismo que hacen los partidos socialistas en Francia, Bélgica, en Suiza
{2}
, en España y, sobre todo, en Alemania. No hay uno solo entre estos partidos que no aspire a la conquista del poder político, como lo hacen también los demás partidos, los conservadores, los liberales, los republicanos, etc., etc.

En lo que concierne a la "lucha de clases", esta no solo nos remite a la "Edad Media", sino también a los conflictos internos de las repúblicas de la Antigüedad: Atenas, Esparta, Roma. Todos estos conflictos fueron luchas de clases. Desde la disolución de la comunidad primitiva, la lucha entre las distintas clases que componen cada sociedad fue siempre la gran fuerza motriz del progreso histórico. Esta lucha solo desaparecerá con estas mismas clases, es decir, tras la victoria del socialismo. Hasta ese día, las clases contrapuestas, el proletariado, la burguesía, la nobleza terrateniente
{3}
, continuarán combatiéndose entre sí, diga lo que diga la prensa oficiosa italiana.

Por lo demás, Italia tiene que pasar en este momento por la misma prueba que
{4}
Alemania tuvo que afrontar durante los doce años de la legislación de excepción. Alemania venció a Bismarck; la Italia socialista acabará con Crispi.
{5}

Londres, 27 de octubre de 1894

Federico Engels

Variantes textuales

{1}
Insertado en el manuscrito: según el modelo de los socialistas alemanes

{2}
Falta en el manuscrito: Suiza

{3}
Falta en el manuscrito: el proletariado, la burguesía, la nobleza terrateniente

{4}
Insertado en el manuscrito: la socialista

{5}
En el manuscrito esta frase reza: Los alemanes han vencido a Bismarck, los italianos acabarán con Crispi.