["Arbeiterpresse" Nr. 20 del 18 de mayo de 1894]

Londres, 15 de mayo de 1894

¡Estimados camaradas!

Su amable invitación a su congreso me llegó el 8 del corriente. Lamentablemente, un malestar pasajero me impidió contestarla de inmediato, por lo que hoy solo puedo expresarles con retraso mi agradecimiento y desear el mayor éxito a sus trabajos.

También yo he seguido con el mayor interés los últimos movimientos en Hungría. En Hungría, como en todas partes, el capital se va apoderando cada vez más de toda la producción nacional. No solo crea una nueva industria, sino que también somete a la agricultura, trastorna sus métodos tradicionales, aniquila al campesino independiente, divide a la población rural en pocos grandes terratenientes y factótums capitalistas aquí, y muchos proletarios desposeídos allá. Los progresos que esta revolución del capital ha realizado ya en Hungría los hemos visto hace poco en Hódmezövásárhely. Esta revolución capitalista tenemos que pasarla de todos modos. Acarrea indecibles sufrimientos a la gran masa del pueblo, pero es también la única que crea las condiciones que hacen posible un nuevo orden social, y los hombres y mujeres que serán los únicos en poseer la fuerza y la voluntad de dar vida a esta nueva y mejor sociedad.

Con sincero saludo

F. Engels