Londres, 22 de marzo de 1894

Al congreso del partido austriaco agradezco cordialmente la invitación que tan amablemente se me ha enviado, y que personalmente lamento no poder utilizar. No obstante, transmito a los delegados reunidos del partido mis más sinceros y calurosos deseos de que sus trabajos tengan un desarrollo exitoso.

El congreso de este año tiene que cumplir tareas especialmente importantes. En Austria se trata de la conquista del sufragio universal, esa arma que en manos de una clase obrera consciente de clase alcanza más lejos y da en el blanco con mayor seguridad que el fusil de repetición de pequeño calibre en manos del soldado adiestrado. Las clases dominantes —tanto la nobleza feudal como la burguesía— se resisten con todas sus fuerzas a entregar esta arma a los obreros. La lucha será larga y enconada. Pero si los obreros demuestran la comprensión política, la paciencia y la perseverancia, la unanimidad y la disciplina a las que ya deben tantos hermosos éxitos, la victoria final no podrá escapárseles. De su lado combate toda la necesidad histórica, tanto la económica como la política. Y aunque el derecho de sufragio pleno e igual no pueda ser conquistado al primer golpe, ya desde ahora nos es lícito lanzar un hurra a los futuros representantes del proletariado en el Reichsrat austriaco.

F. Engels