Friedrich Engels

[A los trabajadores españoles con motivo del 1.º de mayo de 1893]

Escrito a mediados de abril de 1893.

Según el borrador manuscrito.

Del francés.

La revolución del proletariado, según parece, lo trastorna todo, incluso la cronología. Así, por lo menos en España, el 1.º de mayo viene después del 2 de mayo, diga lo que diga el calendario. Los trabajadores españoles antes celebraban el 2 de mayo, hoy celebran el 1.º de este mes.

¡Del 2 de mayo al 1.º de mayo, qué gran progreso para nosotros! En efecto, ¿qué ocurrió el 2 de mayo de 1808? Por un lado, la invasión extranjera; por el otro, el pueblo de Madrid. {1} Parece bastante simple. Sin embargo, la situación era extraordinariamente complicada. Para combatir la invasión extranjera y la tiranía de Napoleón, el pueblo español tuvo que luchar al mismo tiempo contra la revolución francesa {2}, y para recuperar su independencia, ese mismo pueblo español se vio forzado a restaurar el despotismo del fanático idiota de Fernando VII, apoyado por la nobleza y el clero.

Lo mismo ocurrió también en Italia y en Alemania, e incluso en la misma Francia. Italia y Alemania solo pudieron liberarse del yugo de Napoleón entregándose sin resistencia a la reacción monárquica, feudal y clerical.

Así es como las guerras entre pueblos complican y enredan situaciones que en apariencia son tan simples y claras.

¡Pero el progreso del 2 de mayo al 1.º de mayo es enorme! El 1.º de mayo significa una situación inequívoca y clara, dos bandos nítidamente diferenciados y tajantemente enfrentados: de un lado, el proletariado internacional, que avanza hacia la victoria bajo la bandera roja de la liberación universal; del otro, las clases poseedoras y reaccionarias de todos los países, unidas para defender sus privilegios de explotación. ¡La lucha se ha desatado, la bandera roja está desplegada, la victoria es segura: adelante!

Variantes textuales

{1} [En el manuscrito, tachado:] Detrás del ejército extranjero, Napoleón, el llamado representante de la revolución burguesa, en verdad un déspota dentro de su país, un conquistador frente a los pueblos vecinos. Detrás del pueblo madrileño, la monarquía de los imbéciles Borbones, la nobleza feudal, el clero. Una extraña confusión.

{2} [En el manuscrito, tachado:] de la cual Napoleón era hijo.