Friedrich Engels

[A los obreros austríacos con motivo del 1 de mayo de 1893]

Escrito en marzo/comienzos de abril de 1893.

Según el folleto del Primero de Mayo de la editorial de la «Arbeiter-Zeitung», Viena, 1893.

Londres.
Se me ha pedido que dirija unas palabras a los camaradas austríacos en su periódico del Primero de Mayo. ¿Qué puedo decirles? Cómo se debe celebrar un primero de mayo, eso lo saben ellos mejor que yo. Lo han demostrado desde el primer momento. Desde 1890, los obreros austríacos han mostrado año tras año a sus hermanos de todos los demás países lo que es una verdadera celebración del Primero de Mayo en el sentido del proletariado. En ninguna parte se ha podido igualarlos, ni siquiera imitarlos.

En efecto, la celebración del primero de mayo reviste en Austria una importancia mucho mayor que en otras partes. En Alemania, en 1890, podía remitirse a las recién celebradas elecciones al Reichstag, que constituyeron una revista tan grandiosa de la combativa clase obrera alemana, que toda celebración del Primero de Mayo palidecía a su lado. En Francia, en el primero de mayo de 1892, coincidieron las elecciones municipales realizadas por sufragio universal, que también reportaron enormes victorias a los obreros; allí se trataba, el primero de mayo, de trabajar por la causa del proletariado, no de celebrar. Pero en Austria los obreros no tienen aún derecho de sufragio, y en cuanto a su libertad de prensa y sus derechos de asociación y reunión, sobre ello informa, a preguntas en el Reichsrat, el señor consejero ministerial barón von Czapka. Y por eso los obreros austríacos tienen razón, y siempre la tienen, al mantener bajo todas las circunstancias su celebración del Primero de Mayo rigurosamente llevada a cabo. Para los obreros de otros países, esta celebración es un asunto predominantemente internacional; puede por tanto ocurrir que, debido a circunstancias internas peculiares, tenga que pasar a segundo plano. Para los austríacos, no es solo un asunto internacional, sino también, y quizá predominantemente, un asunto interno, y por eso ocupa entre ellos incondicionalmente y siempre el primer lugar.

¡Ojalá discurra también este año tan brillantemente como hasta ahora!