[Según el folleto del Primero de Mayo de la editorial «Vorwärts» del 1.º de mayo de 1893.]

¿Qué puedo contar hoy a los obreros alemanes mejor que acerca de la próxima celebración de mayo aquí en Inglaterra, que precisamente este año será de particular importancia? Si Alemania ya no es «la piadosa alcoba infantil» de Heinrich Heine, la Inglaterra de hoy tampoco es ya el país modelo de los mojigatos de cátedra alemanes, el país donde las honradas trade unions y el progreso legal se cuidan de que los sueños quiméricos socialistas no encuentren terreno. Eso ya ha pasado para siempre. La clase obrera de Inglaterra, después de sus gloriosas luchas y derrotas finales de la época cartista, ha necesitado mucho tiempo hasta ponerse de nuevo en movimiento. Pero está, indudablemente, de nuevo en movimiento. Las organizaciones socialistas aquí existentes no pasaban aún, hasta hace poco, de la medida de meras sectas, junto a las cuales, en efecto, las viejas trade unions podían aparecer como un gran poder. De ahí la afirmación de los universitarios domesticados alemanes de que los obreros ingleses no querían abolir el sistema del salario, sino sólo «ennoblecerlo». ¿Pero cuál es la situación hoy? Las masas obreras despiertan cada vez más a la conciencia de que su salvación no radica tanto en la imposición de salarios más altos y jornadas más cortas en lucha con los patronos individuales, sino, sobre todo, en la conquista de los derechos políticos, del Parlamento,

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por la clase obrera organizada como partido propio. Esto se demostró por primera vez en las elecciones generales de 1892. Los obreros sacaron adelante a tres de sus candidatos en lucha contra ambos viejos partidos, y encima dieron a estos últimos, en más de veinte distritos electorales, un rudo anticipo de su poder, hasta entonces no utilizado. Esto elevó enormemente el sentimiento de sí de los obreros.

En Inglaterra, incluso con el actual sufragio restringido, los obreros tienen la mayoría absoluta en por lo menos 150 distritos electorales. Si sale adelante la reforma electoral presentada por el gobierno, en 200. Y además, ya ahora, en la mayoría de todos los distritos electorales los votos obreros son decisivos. Lo que significa aquí el despertar de los obreros a la conciencia de clase salta a la vista. Basta con que los obreros quieran, e Inglaterra no puede ser gobernada sin su voluntad.

Este despertar se muestra también en los preparativos de la celebración del Primero de Mayo de este año. Por primera vez las negociaciones discurren sin tropiezos, sin querellas ni envidias, con entusiasmo unánime. Y lo que es más: los socialistas llevan la dirección y, por primera vez, la celebración tendrá un carácter socialdemócrata indiscutible.

13 de marzo de 1893

Friedrich Engels