122, Regent’s Park Road N. W.
Londres, 9 de junio de 1893

¡Mis queridos camaradas de partido!

Les agradezco de corazón el envío del número 2 de su «Sozial-Demokrat», y me esfuerzo por aclararles, mediante el encabezamiento de estas líneas, que al menos empiezo a comprender su idioma. Las exigencias de la internacionalidad crecen cada año. Hasta 1848 podía uno creer que había hecho bastante si comprendía en cierta medida las principales lenguas de Europa occidental y central, pero ahora las cosas han llegado a tal punto que, en mis viejos días, tengo incluso que aprender rumano y búlgaro si quiero seguir el avance del socialismo hacia el este y el sudeste. Pero nosotros en Occidente no por ello nos alegramos menos de estos nuestros puestos avanzados sudorientales en la frontera de Asia, que llevan hasta el mar Negro y el Egeo la bandera del proletariado moderno desplegada por Marx —¡ojalá Marx hubiera podido vivirlo aún!— y que responden a las seducciones y amenazas del zarismo ruso oponiendo a las proclamas zaristas los trabajos socialistas de los paladines rusos del proletariado. Me ha alegrado mucho ver traducidas al búlgaro las obras de Plejánov.

¡Viva el socialismo internacional!

Vuestro
F. Engels