Friedrich Engels

[Mensaje de saludo a los trabajadores franceses con motivo del 21º aniversario de la Comuna de París]

Del francés.

["Le Socialiste" Nº 79, del 26 de marzo de 1892]

Londres, 17 de marzo [1892]

Ciudadanas y ciudadanos:

Hoy se cumplen veintiún años desde que el pueblo de París plantó la bandera roja, un desafío a la vez a la tricolor francesa, que ondeaba en Versalles, y a la bandera tricolor alemana, en los fuertes ocupados por los prusianos.

La bandera roja: con ella el proletariado parisiense se elevó a una altura desde la cual vencedores y vencidos desaparecían por igual.

Lo que constituye la grandeza histórica de la Comuna es su carácter eminentemente internacional, es su audaz declaración de guerra contra todo brote de chovinismo burgués. El proletariado de todos los países no se ha engañado al respecto. Que los burgueses celebren su 14 de julio o su 22 de septiembre. El día festivo del proletariado será en todas partes y siempre el 18 de marzo.

De ahí las sucias calumnias que la sucia burguesía ha amontonado sobre la tumba de la Comuna. De ahí también el hecho de que la Asociación Internacional de los Trabajadores fuera la única que, desde el primer día, osó identificarse con los sublevados de París y, hasta el último día y más allá, con los proletarios vencidos. Ciertamente, cuando la Comuna sucumbió, la Internacional no podía seguir viviendo; al grito de «¡Cazad a los comuneros!» fue destrozada en toda Europa.

Ahora bien, han transcurrido veintiún años desde la recuperación de los cañones en la colina de Montmartre. Los niños nacidos en 1871 son hoy mayores de edad y, gracias a la estupidez de las clases dominantes, son soldados, aprenden el manejo de las armas, el arte de organizarse y de defenderse con el fusil en la mano. La Comuna, a la que se declaró muerta; la Internacional, a la que se creyó aniquilada para siempre, están en medio de nosotros, vivas y veinte veces más poderosas que en 1871. De cientos se han convertido en miles, de miles en millones que responden a nuestro llamado. La unión del proletariado mundial, que la Primera Internacional pudo prever y preparar, es hoy una realidad. Y más aún, los hijos de los soldados prusianos que en 1871 mantenían ocupados los fuertes alrededor del París de la Comuna, luchan hoy por millones en primera fila, lado a lado con los hijos de los comuneros parisienses, por la liberación completa y definitiva de la clase obrera.

¡Viva la Comuna!
¡Viva la revolución social internacional!

Fréd. Engels