Friedrich Engels

Respuesta al honorable Giovanni Bovio

Del francés.

En un artículo de la "Tribuna" del 2 de febrero de este año, el conocido Giovanni Bovio reprocha a los diputados republicanos italianos que en el último tiempo se han pasado al campo monárquico el que traten la cuestión de la forma de gobierno con demasiado menosprecio. Esto, en verdad, no me concierne. Pero lo que sí me concierne en este asunto es que utilice mi
artículo sobre el socialismo alemán
("Critica Sociale" del 16 de enero de 1892) para dirigir ese mismo reproche contra los socialistas alemanes en general y contra mí en particular. A este respecto, se expresa como sigue:

"De ahí se desprende además cómo y por qué yerran aquellos socialistas que, con Friedrich Engels, hablan de la inmediata y próxima toma del poder por los socialistas y no determinan qué poder es ese. Engels llega incluso a fijar, con pruebas aritméticas (y no desde hoy me parece que el número sea una prueba contundente en la historia), el año no lejano en que el partido socialista obtendrá la mayoría en el parlamento alemán. Excelente; ¿y luego?

—Tomará el poder.

—Magnífico; pero ¿cuál? ¿Será un poder monárquico, será republicano, o volverá el partido a la utopía de Weitling, superada por el 'Manifiesto Comunista' en enero de 1848?

—Las formas nos son indiferentes.

—¿De veras? ... Pero sólo se puede hablar de poder cuando este tiene una forma concreta. Se puede decir que la nueva sustancia, la nueva idea, se creará por sí misma la forma y la producirá desde sí misma, pero no se puede ni se debe dejar de considerar la forma."

A esto respondo que no acepto en modo alguno la interpretación del honorable Bovio.

Ante todo, no he dicho que "el partido socialista obtendrá la mayoría y luego tomará el poder". Por el contrario, he subrayado que las perspectivas están diez a uno a favor de que los gobernantes emplearán la violencia contra nosotros mucho antes de ese momento; pero eso nos trasladaría del terreno de las mayorías de votos al terreno de la revolución. Pero prosigamos.

"Tomará el poder, pero ¿cuál? ¿Será un poder monárquico, será republicano, o volverá el partido a la utopía de Weitling, superada por el 'Manifiesto Comunista' en enero de 1848?"

Aquí me permito emplear una expresión del honorable Bovio. Hay que ser verdaderamente un "uomo di chiostro" ["ermitaño"] para abrigar la menor duda acerca de la naturaleza de ese poder.

Toda la Alemania gubernamental, aristocrática y burguesa reprocha a nuestros amigos en el Reichstag [en el manuscrito, en alemán: Reichstag] el ser republicanos y revolucionarios.

Desde hace cuarenta años, Marx y yo hemos repetido hasta la saciedad que, para nosotros, la república democrática es la única forma política en la que la lucha entre la clase obrera y la clase capitalista puede cobrar primero un carácter general y luego culminar con la victoria decisiva del proletariado.

Ciertamente, el honorable Bovio no es tan ingenuo como para suponer que cualquier emperador alemán iría a escoger a sus ministros del partido socialista y que —aun si quisiera hacerlo— aceptaría las condiciones que presupondrían su abdicación, sin las cuales esos ministros no podrían contar con el apoyo de su partido. Su temor, empero, de que pudiéramos "volver a la utopía de Weitling" me da, a decir verdad, una idea bastante cabal de la ingenuidad de mi interlocutor.

¿O acaso el honorable Bovio, cuando habla de Weitling, quiere dar a entender que los socialistas alemanes no conceden a la forma social más importancia de la que, en su opinión, conceden a la forma política? Se equivocaría de nuevo. Debería conocer suficientemente el socialismo alemán para saber que este exige la socialización de todos los medios de producción. ¿De qué manera se realizará esta revolución económica? Eso dependerá de las circunstancias bajo las cuales nuestro partido tome el poder, del momento en que esto se logre y del método con que se logre. Como el propio Bovio declara, "la nueva sustancia, la nueva idea, se creará por sí misma la forma y la producirá desde sí misma". Con todo, si mañana nuestro partido fuera llamado al poder por un giro inesperado de las cosas, sabría muy bien qué propondría como programa de acción.

"¿Las formas nos son indiferentes"?

Considero necesario declarar que ni yo ni ningún otro socialista alemán hemos dicho jamás esto ni nada semejante; esto lo ha dicho únicamente el honorable Bovio. Me gustaría saber con qué derecho nos imputa semejante "sciocchezza" [estupidez].

Por lo demás, si el honorable Bovio hubiera esperado y leído la
segunda mitad de mi artículo
("Critica Sociale" del 1 de febrero), tal vez no se habría tomado la molestia de mezclar a los revolucionarios socialistas alemanes con los republicanos italianos monarquizantes.

6 de febrero de 1892