["Arbeiter-Zeitung" núm. 24 del 10 de junio de 1892]

Londres, 31 de mayo de 1892

¡Estimados camaradas y camaradas!

Les agradezco su amable invitación al congreso del partido, dos veces prohibido y que espero se celebre ahora por fin. Y aunque no me es dado asistir como invitado a sus sesiones, aprovecho gustoso la oportunidad para hacer llegar a los camaradas austriacos reunidos mi saludo y la expresión de mi viva solidaridad. Nosotros, que aquí gozamos de una libertad de movimiento como no se da en todo el continente, sabemos apreciar ciertamente que, pese a las numerosas barreras que limitan su espacio de movimiento, los trabajadores austriacos se hayan conquistado la gloriosa posición que hoy ocupan. Y puedo darles la seguridad de que también aquí, en la madre patria de la gran industria, la causa de los trabajadores progresa; como que es lo más característico y lo más gratificante de nuestros días que, miremos hacia donde miremos, por doquier los trabajadores se hallan en avance incontenible.

Su viejo

Friedrich Engels