[Al Comité Nacional del Partido Socialista Obrero Español]

Escrito el 16 de septiembre de 1892.

Según el borrador manuscrito.

Del español.

¡Queridos camaradas!

El congreso de las Trade-Unions inglesas, celebrado en Glasgow, adoptó en su sesión del 8 de septiembre una resolución que los socialistas del continente europeo difícilmente pueden aceptar en silencio.

El comité de Zúrich, encargado de preparar el próximo congreso de la Internacional en 1893 según los acuerdos del congreso de Bruselas de 1891, había enviado una carta de invitación al congreso de las Trade-Unions. Pese a los reiterados requerimientos del secretario del Sindicato de Trabajadores del Gas, el camarada Will Thorne, esta carta no fue leída en el congreso durante tres días de sesiones, de modo que el congreso no tuvo ocasión de pronunciarse sobre la invitación del comité de Zúrich.

Finalmente, Matkin propuso una resolución por la que se encargaba al Comité Parlamentario del Congreso de las Trade Unions convocar un congreso internacional para debatir y tomar un acuerdo sobre la introducción legal e internacional de la jornada de ocho horas.

Los camaradas Parnell (participante en el congreso de París de 1889) y Quelch respondieron que para 1893 ya estaban convocados dos congresos obreros internacionales —uno en Zúrich, el otro en Chicago—, que el comité provisional de Zúrich había invitado al congreso de las Trade-Unions a participar en ese congreso, y que, en vez de convocar un tercer congreso, debía aceptarse la invitación a Zúrich.

Delegados de las viejas y conservadoras Trade-Unions objetaron que los congresos de Zúrich y de Chicago no habían sido convocados por las Trade-Unions inglesas, que los obreros del continente, en comparación con los obreros ingleses, estaban mal organizados, eran débiles e impotentes, que los ingleses no tenían por qué asumir la responsabilidad de todas las teorías insensatas (wild theories) del socialismo en el continente, etc., etc. Sólo entonces se leyó la invitación de nuestro comité de Zúrich.

Finalmente, la invitación del comité de Zúrich fue rechazada por 189 votos contra 97, y se aceptó la propuesta de convocar "de inmediato" un congreso internacional para debatir y tomar un acuerdo sobre la introducción legal e internacional de la jornada de ocho horas.

Estas dos resoluciones son un insulto al proletariado socialista organizado de todo el continente europeo. Esperemos que los elementos más avanzados del proletariado inglés, que por su sentir son ya socialistas, pero que por el momento aún tienen miedo de este nombre y se han dejado sorprender por los viejos conservadores, que estos elementos más inteligentes y resueltos sabrán reparar el error cometido en el próximo congreso.

Entretanto, sería necesario que los obreros del continente defendieran su dignidad contra los ultrajes contenidos en dichas resoluciones. He informado a nuestros amigos de Francia y Alemania sobre los sucesos de Glasgow y espero que se pongan de acuerdo sobre la línea de conducta ulterior a la que habrá de atenerse; puesto que los camaradas franceses celebrarán su congreso de Marsella dentro de pocos días, allí podrán dar una primera respuesta a las Trade-Unions.

Como antiguo secretario para España en el Consejo General de la Internacional de gloriosa memoria, considero en cualquier caso mi deber poner en conocimiento del comité nacional español un acontecimiento que afecta a los camaradas españoles no menos que a los camaradas de los demás países.

¡Salud y revolución social!