EN LE PERREUX  
Londres, 20 de diciembre de 1892  
Mi querida Lohr:  

Ayer enviamos por la mensajería de Van Oppen y Cía. (tienen oficina también en París, pero por desgracia no anoté la dirección) la caja con el pudding y el pastel, y espero que llegue sin novedad (a tu nombre, Le Perreux). El pudding no está del todo cocido; nuestra caldera de cobre no quiso calentar el sábado pasado, de modo que, en vez de doce horas de cocción, el desdichado pudding no recibió más que unas nueve o diez; pero si le das otras dos o tres horas de hervor antes de servirlo, quedará bien.

Antes de cruzar el Canal, el sabio de Oxford' nos hizo una visita. Confío en haber calmado en cierta medida su inquietud respecto al «primero de mayo»². El intento de chômer⁶ en Hamburgo en 1890 le costó al partido más de 100.000 marcos** y, a mi juicio, sería inadmisible permitir que los burgueses sangrasen a la vez la caja y el crédito del partido alemán justo en el momento en que se respira la disolución del Reichstag⁰, y en que se va a necesitar hasta el último centavo.

Lo de Panamá está delicioso.⁰⁰ Los periódicos que tan amablemente me envías, y las cartas de la vieja madre Crawford —aunque terriblemente mutiladas por la gente respetable del Daily News— forman ya un dossier bastante completo que me propongo completar hasta el —espero— amargo final. La respetabilidad, claro está, triunfa aquí.

«Wenn sich das französische Laster erbricht, setzt sich die englische Tugend zu Tisch» —y que me condenen si no prefiero mil veces ese vicio francés llano, abierto y descarado a esta hipócrita virtud británica. Aquí han hecho de la corrupción un sistema y la han dotado de un código completo de etiqueta, dentro del cual no hay más que mantenerse para ser perfectamente a prueba de balas contra toda acusación de corrupción indebida. En Francia, ningún hombre tendría la menor posibilidad en una circunscripción popular, y en una ciudad menos aún, si pretendiese abiertamente entrar en el Parlamento con el fin de promover sus propios intereses; aquí, cualquiera que quisiese entrar con otro propósito sería tenido por un necio y un Don Quijote. El Panamá inglés se llama Building Society y tiene más de una cabeza: los ahorros de la gente modesta han sido devorados al por mayor por estas sociedades, sin que se arme gran revuelo por ello.» Un diputado también está metido en esto, Spencer Balfour: aceptará los Chiltern Hundreds y se retirará a la vida privada; mientras que montones de diputados ganan dinero vendiendo sus nombres como directores de toda clase de compañías fraudulentas, lo que se considera perfectamente limpio mientras no se lleve al exceso.

El viernes' esperamos a Pumps y a su familia; como no tenemos espacio suficiente en casa, hemos alquilado un alojamiento al lado, en la puerta de al lado pero una: ¡la vieja casa del marqués es ahora una casa de huéspedes! Creo haberte escrito que el 13 de noviembre Pumps tuvo una niñita.

Le escribiré a Paul en cuanto pase el primer ajetreo de las fiestas.

Siempre tuyo,  
F. Engels  

[Posdata de Louise Kautsky]*  

Mi querida Laura:  

¿Debo hacer penitencia, en sayal y ceniza? Pero prefiero no hacerlo, porque ya me arrepiento de todas mis fechorías tal como están. Por no escribir sufro más yo que tú. Después de mi regreso, el General² ya no era el de antes, y apenas tuve tiempo para mí; y cuando lo tuve, no estaba de humor para escribir. Pero a ratos todo salía muy bien. Espero la primavera, cuando podremos hablar a gusto. Mis mejores saludos al diputado©  

Con amor y besos  

Tuya  
Louisa