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Carlos Marx

La Guerra Civil en Francia

INTRODUCCION

Por Federico Engels[1]

Ha sido algo inesperado para mí el requerimiento que me hicieron para reeditar el Manifiesto del Consejo General de la Internacional sobre La Guerra Civil en Francia y acompañarlo de una introducción. Por eso sólo puedo tocar brevemente aquí los puntos más importantes.

Antepongo al extenso trabajo arriba citado los dos manifiestos, más cortos, del Consejo General sobre la Guerra Franco-prusiana. En primer lugar, porque en La Guerra Civil se hace referencia al segundo de estos dos manifiestos, que, a su vez, no puede ser completamente comprendido sin el primero. Pero además, porque estos dos manifiestos, escritos también por Marx, son, al igual que La Guerra Civil, destacados ejemplos de las dotes extraordinarias del autor -- manifesta das por vez primera en El 18 Brumario de Luis Bonaparte [2] -- para ver claramente el carácter, el alcance y las consecuencias necesarias de grandes acontecimientos históricos en un momento en que éstos se desarrollan todavía ante nuestros ojos o acaban apenas de producirse. Y, finalmente, porque en Alemania estamos aún padeciendo las consecuencias de aquellos acontecimientos, tal como Marx las había predicho.

[3]? &iquest;No hemos padecido otros veinte años de dominación bismarckiana, con su Ley de Excepción y su batida antisocialista sustituyendo las persecuciones contra los demagogos[4] con las mismas arbitrariedades policíacas y la misma, literalmente la misma, interpretación indignante de las leyes?

&iquest;Y acaso no se ha cumplido al pie de la letra la predicción de que el hecho de anexar Alsacia y Lorena "echaría a Francia en brazos de Rusia" y de que Alemania con esta anexión se convertiría abiertamente en un vasallo de Rusia o tendría que prepararse, después de una breve tregua, para una nueva guerra, que sería, además, "una guerra racial contra las razas eslavas y latinas coligadas"[5]? &iquest;Acaso la anexión de las provincias francesas no ha echado a Francia en brazos de Rusia? &iquest;Acaso Bismarck no ha implorado en vano durante veinte años enteros los favores del zar, prestándole servicios aún más bajos que aquellos con que la pequeña Prusia, cuando todavía no era la "primera potencia de Europa", solía postrarse a los pies de la santa Rusia? &iquest;Y acaso no pende constantemente sobre nuestras cabezas la espada de Damocles de una guerra que, en su primer día, convertirá en humo de pajas todas las alianzas de príncipes selladas en documentos, una guerra en la que lo único cierto es la absoluta incertidumbre de su resultado, una guerra racial que entregará a toda Europa a la obra devastadora de quince o veinte millones de hombres armados, y que si no ha comenzado todavía a hacer estragos es simplemente porque hasta el más fuerte de los grandes Estados militares tiembla ante la completa imposibilidad de prever su resultado final?

De aquí que estemos aún más obligados a poner de nuevo al alcance de los obreros alemanes estas brillantes muestras, hoy medio olvidadas, de la clarividencia de la política obrera internacional en 1870.

Y lo que decimos de estos dos manifiestos también vale para La Guerra Civil en Francia. El 28 de mayo los últimos luchadores de la Comuna sucumbían ante fuerzas superiores en las faldas de Belleville, y dos días después, el 30, Marx leía ya al Consejo General el trabajo en que se delineaba la significación histórica de la Comuna de París, en trazos breves y enérgicos, pero tan nítidos y sobre todo tan exactos que no han sido nunca igualados en toda la enorme masa de escritos publicada sobre este tema.

Gracias al desarrollo económico y político de Francia a partir de 1789, la situación en París desde hace cincuenta años ha sido tal que no podía estallar allí ninguna revolución que no asumiese un carácter proletario, es decir, sin que el proletariado, que había pagado la.victoria con su sangre, presentase sus propias reivindicaciones después del triunfo conseguido. Estas reivindicaciones eran más o menos faltas de claridad y hasta del todo confusas, conforme al grado de desarrollo de los obreros de París en cada ocasión, pero, en último término, se reducían siempre a la eliminación del antagonismo de clase entre capitalistas y obreros. Claro está, nadie sabía cómo se podía conseguir esto. Pero la reivindicación misma, por vaga que fuese la manera de formularla, encerraba ya una amenaza al orden social existente; los obreros que la planteaban aún estaban armados; por eso, el desarme de los obreros era el primer mandamiento de los burgueses que se hallaban al timón del Estado. De aquí que después de cada revolución ganada por los obreros estalle una nueva lucha, que termina con la derrota de éstos.

Así sucedió por primera vez en 1848. Los burgueses liberales de la oposición parlamentaria organizaban banquetes en los que abogaban por una reforma electoral que debía garantizar la dominación de su partido. Viéndose cada vez más obligados a apelar al pueblo en la lucha que sostenían contra el gobierno, no tenían más remedio que ceder la primacía a las capas radicales y republicanas de la burguesía y de la pequeña burguesía. Pero detrás de estos sectores estaban los obreros revolucionarios, que desde 1830 habían adquirido mucha más independencia política de lo que los burgueses e incluso los republicanos se imaginaban. Al producirse la crisis entre el gobierno y la oposición, los obreros comenzaron la lucha en las calles. Luis Felipe desapareció y con él la reforma electoral, viniendo a ocupar su puesto la República, y una república que los mismos obreros victoriosos calificaron de República "social". Sin embargo, nadie sabía con claridad, ni los mismos obreros, qué había que entender por la susodicha República social. Pero los obreros tenían ahora armas y eran una fuerza dentro del Estado. Por eso, tan pronto como los republicanos burgueses, que empuñaban el timón del gobierno, sintieron que pisaban terreno más o menos firme, se propusieron como primer objetivo desarmar a los obreros. Esto tuvo lugar cuando se les empujó a la Insurrección de Junio de 1848 violando manifiestamente la palabra dada, lanzándoles una burla abierta e intentando desterrar a los parados a una provincia lejana. El gobierno había cuidado de asegurarse una aplastante superioridad de fuerzas Después de cinco días de lucha heroica, los obreros fracasaron. A esto siguió un baño de sangre entre prisioneros indefensos como jamás se había visto desde los días de las guerras civiles con las que se inició la caída de la República Romana. Era la primera vez que la burguesía mostraba a cuán desmedida crueldad de venganza es capaz de recurrir tan pronto como el proletariado se atreve a enfrentársele, como clase apar&iquest;e con sus propios intereses y reivindicaciones. Y sin embargo, 1848 no fue sino un juego de niños comparado con el frenesí de la burguesía en 1871.

El castigo no se hizo esperar. Si el proletariado no era todavía capaz de gobernar a Francia, la burguesía tampoco podía seguir gobernándola. Por lo menos en aquel momento, cuando la mayor parte de ella era aún de espíritu monárquico y se hallaba dividida en tres partidos dinásticos[6], más un cuarto partido, el republicano. Sus disensiones internas permitieron al aventurero Luis Bonaparte apoderarse de todos los puestos de mando -- ejército, policía, aparato administrativo -- y hacer saltar, el 2 de diciembre de 1851,[7] el último baluarte de la burguesía: la Asamblea Nacional. El Segundo Imperio[8] inauguró la explotación de Francia por una cuadrilla de aventureros políticos y financieros, pero al mismo tiempo también inició un desarrollo industrial como jamás hubiera podido concebirse bajo el mezquino y asustadizo sistema de Luis Felipe, en las condiciones de la dominación exclusiva de sólo un pequeño sector de la gran burguesía. Luis Bonaparte quitó a los capitalistas el Poder político con el pretexto de defenderlos a ellos, los burgueses, de los obreros, y, por otra parte, a éstos de aquéllos; pero, como contrapartida, su régimen estimuló la especulación y la actividad industrial; en una palabra, el auge y el enriquecimiento de toda la burguesía en proporciones hasta entonces desconocidas. Se desarrollaron todavía en mayores proporciones, claro está, la corrupción y el robo en masa, que pulularon en torno a la Corte imperial y obtuvieron buenos dividendos de este enriquecimiento.

Pero el Segundo Imperio era la apelación al chovinismo francés, la revindicación de las fronteras del Primer Imperio perdidas en 1814, 0 al menos las de la Primera República. Era a la larga imposible que subsistiese un imperio francés dentro de las fronteras de la antigua monarquía y, más aún, dentro de las fronteras todavía más amputadas de 1815. Esto implicaba la necesidad de guerras ocasionales y la de ampliación de fronteras. Pero no había ampliación de fronteras que deslumbrase tanto la fantasía de los chovinistas franceses como aquelía que se hiciera a expensas de la orilla iquierda alemana del Rin. Para ellos una milla cuadrada en el Rin valía más que diez en los Alpes o en cualquier otro sitio. Proclamado el Segundo Imperio la reivindicación de la orilla izquierda del Rin, fuese de una vez o por partes, era simplemente una cuestión de tiempo. Y el tiempo llegó con la Guerra Austro-prusiana de 1866.[9] Defraudado en sus esperanzas de "compensaciones territoriales", por el engaño de Bismarck y por su propia política superastuta y vacilante, Napoleón no tenía otra salida que la guerra, que estalló en 1870 y le empujó primero a Sedán y después a Wilhelmshöhe.[10]

La consecuencia inevitable fue la Revolución de París del 4 de Septiembre de 1870. El Imperio se derrumbó como un castillo de naipes y nuevamente fue proclamada la República. Pero el enemigo estaba a las puertas. Los ejércitos del Imperio estaban sitiados en Metz sin esperanza de salvación o prisioneros en Alemania. En esta situación angustiosa, el pueblo permitió a los diputados parisinos del antiguo Cuerpo Legislativo constituirse en un "Gobierno de Defensa Nacional". Lo que con mayor gusto lo llevó a acceder a esto fue que, para los fines de la defensa, todos los parisinos capaces de empuñar las armas se habían alistado en la Guardia Nacional y estaban armados, de modo que los obreros representaban dentro de ella una gran mayoría. Pero el antagonismo entre el gobierno, formado casi exclusivamente por burgueses, y el proletariado en armas, no tardó en estallar. El 31 de octubre, batallones obreros tomaron por asalto el Hôtel de Ville y capturaron a algunos miembros del Gobierno. Gracias a una traición, a ia violación descarada por el Gobierno de su palabra y a la intervención de algunos batallones pequeñoburgueses, aquéllos fueron puestos nuevamente en libertad y, para no provocar el estallido de la guerra civil dentro de una ciudad sitiada por un ejército extranjero, se permitió que el Gobierno hasta entonces en funciones siguiera actuando.

Por fin, el 28 de enero de 1871, la ciudad de París, vencida por el hambre, capituló. Pero con honores sin precedentes en la historia de las guerras. Los fuertes fueron rendidos, las murallas desarmadas, las armas de las tropas de línea y de la Guardia Móvil entregadas, y sus hombres, considerados prisioneros de guerra. Pero la Guardia Nacional conservó sus armas y sus cañones y se limitó a sellar un armisticio con los vencedores. Y éstos no se atrevieron a entrar triunfalmente en París. Sólo osaron ocupar un pequeño rincón de la ciudad, el cual, además, se componía parcialmente de parques públicos, y eso &iexcl;sólo por unos cuantos días! Y durante este tiempo, ellos, que habían tenido cercado a París por espacio de 131 días, estuvieron cercados por los obreros armados de la capital, que velaban la guardia celosamente para que ningún "prusiano" traspasase los estrechos límites del rincón cedido al conquistador extranjero. Tal era el respeto que los obreros de París infundían a un ejército ante el cual habían rendido sus armas todas las tropas del Imperio. Y los junkers prusianos, que habían venido a tomar venganza en el hogar de la revolución, &iexcl;no tuvieron más remedio que pararse respetuosamente y saludar a esta misma revolución armada!

Durante la guerra, los obreros de París habíanse limitado a exigir la enérgica continuación de la lucha. Pero ahora, sellada la paz después de la capitulación de París,[11] Thiers, nuevo jefe del Gobierno, se vio obligado a entender que la dominación de las clases poseedoras -- grandes terratenientes y capitalistas -- estaba en constante peligro mientras los obreros de París tuviesen las armas en sus manos. Lo primero que hizo fue intentar desarmarlos. El 18 de marzo envió tropas de línea con orden de robar a la Guardia Nacional la artillería de su pertenencia, pues había sido construida durante el asedio de París y pagada por suscripción pública. El intento falló; París se movilizó como un solo hombre para la resistencia y se declaró la guerra entre París y el Gobierno francés, instalado en Versalles. El 26 de marzo fue elegida la Comuna de París, y proclamada dos días más tarde, el 28 del mismo mes. El Comité Central de la Guardia Nacional, que hasta entonces había ejercido el gobierno, dimitió en favor de la Comuna, después de haber decretado la abolición de la escandalosa "policía de moralidad" de París. El 30, la Comuna abolió la conscripción y el ejército permanente y declaró única fuerza armada a la Guardia Nacional, en la que debían enrolarse todos los ciudadanos capaces de empuñar las armas. Condonó los pagos de alquiler de viviendas desde octubre de 1870 hasta abril de 1871, abonando a futuros pagos de alquileres las cantidades ya pagadas, y suspendió la venta de objetos empeñados en el Monte de Piedad de la ciudad. El mismo día 30 fueron confirmados en sus cargos los extranjeros elegidos para la Comuna, pues "la bandera de la Comuna es la bandera de la República mundial"[12]. El 1ƒ de abril se acordó que el sueldo máximo que podría percibir un funcionario de la Comuna, y por tanto los mismos miembros de ésta, no excedería de 6.000 francos (4.800 marcos). Al día siguiente, la Comuna decretó la separación de la Iglesia y el Estado y la supresión de todas las asignaciones estatales para fines religiosos, así como la transformación de todos los bienes de la Iglesia en propiedad nacional; como consecuencia de esto, el 8 de abril se ordenó que se eliminasen de las escuelas todos los símbolos religiosos, imágenes, dogmas, oraciones, en una palabra, "todo lo que pertenece a la órbita de la conciencia individual", orden que fue aplicándose gradualmente[13]. El día 5, en vista de que las tropas de Versalles fusilaban diariamente a los combatientes de la Comuna que capturaban, se dictó un decreto ordenando la detención de rehenes, pero éste nunca se puso en práctica. El día 6, el 137ƒ Batallón de la Guardia Nacional sacó a la calle la guillotina y la quemó públicamente en medio de la aclamación popular. El 12, la Comuna acordó que la Comuna Triunfal de la plaza Vendôme, fundida con los cañones tomados por Napoleón después de la guerra de 1809, se demoliese por ser un símbolo de chovinismo e incitación al odio entre naciones. Esto fue cumplido el 16 de mayo. El 16 de abril, la Comuna ordenó un registro estadístico de las fábricas cerradas por los patronos y la elaboración de planes para ponerlas en funcionamiento con los obreros que antes trabajaban en ellas, organizándolos en sociedades cooperativas, y que se planease también la agrupación de todas estas cooperativas en una gran unión. El 20, la Comuna declaró abolido el trabajo nocturno de los panaderos y suprimió también las bolsas de empleo, que durante el Segundo Imperio eran un monopolio de ciertos sujetos designados por la policía, explotadores de primera fila de los obreros. Esas bolsas fueron transferidas a las alcaldías de los veinte arrondissements [distritos] de París. El 30 de abril, la Comuna ordenó el cierre de las casas de empeño, que eran una forma de explotación privada a los obreros, y estaban en contradicción con el derecho de éstos a disponer de sus instrumentos de trabajo. El 5 de mayo, ordenó la demolición de la Capilla Expiatoria, que se había erigido para expiar la ejecución de Luis XVI.

Así, el carácter de clase del movimiento de París, que antes se había relegado a segundo plano por la lucha contra los invasores extranjeros, apareció desde el 18 de marzo en adelante con rasgos enérgicos y claros Como los miembros de la Comuna eran todos, casi sin excepción, obreros o representantes reconocidos de los obreros, sus decisiones se distinguían por un carácter marcadamente proletario. Estas, o bien decretaban reformas que la burguesía republicana sólo había renunciado a implantar por cobardía pero que constituían una base indispensable para la libre acción de la clase obrera, como, por ejemplo, la implantación del principio de que, con respecto al Estado, la religión es un asunto puramente privado; o bien la Comuna promulgaba decisiones que iban directamente en interés de la clase obrera, y en parte abrían profundas brechas en el viejo orden social Sin embargo, en una ciudad sitiada, todo esto sólo pudo, a lo sumo, comenzar a realizarse. Desde los primeros dias de mayo, la lucha contra los ejércitos del Gobierno de Versalles, cada vez más nutridos, absorbió todas las energías.

El 7 de abril, los versalleses tomaron el paso del Sena en Neuilly, en el frente occidentaí de París; en cambio, el 11 fueron rechazados con grandes pérdidas por el general Eudes, en el frente sur. París estaba sometido a constante bombardeo, dirigido además por los mismos que habían estigmatizado como un sacrilegio el bombardeo de la capital por los prusianos Ahora, estos mismos individuos imploraban del Gobierno prusiano que acelerase la devolución de los soldados franceses hechos prisioneros en Sedán y en Metz, para que les reconquistasen París. Desde comienzos de mayo, la llegada gradual de estas tropas dio una superioridad decisiva a las fuerzas de Versalles. Esto se puso ya de manifiesto cuando, el 23 de abril, Thiers rompió las negociaciones, que la Comuna propuso con el fin de canjear al arzobispo de París[*] y a toda una serie de clérigos retenidos en París como rehenes, por un solo hombre, Blanqui, que en dos ocasiones había sido elegido para la Comuna, pero que estaba preso en Clairvaux. Y se evidenció más todavía en el nuevo lenguaje de Thiers, que, de reservado y ambiguo, se hizo de pronto insolente, amenazador y brutal. En el frente sur, los versalleses tomaron el 3 de mayo, el reducto de Moulin Saquet; el día 9 se apoderaron del fuerte de Issy, reducido por completo a escombros por el cañoneo; el 14 tomaron el fuerte de Vanves. En el frente occidental avanzaban paulatinamente, apoderándose de numerosas aldeas y edificios que se extendían hasta el cinturón fortificado de la ciudad llegando, por último, a los puntos principales de la defensa; el 21, gracias a una traición y al descuido de los guardias nacionales destacados allí, consiguieron abrirse paso hacia el interior de la ciudad. Los prusianos, que seguían ocupando los fuertes del Norte y del Este, permitieron a los versalleses cruzar por la parte norte de la ciudad, que era terreno vedado para ellos según los términos del armisticio, y, de este modo, avanzar atacando sobre un largo frente, que los parisinos no podían por menos de creer amparado por el armisticio y que, por esta razón, tenían débilmente guarnecido. Como resultado de ello, en la mitad occidental de París, en la propia ciudad del lujo, sólo se opuso una débil resistencia, que se hacia más fuerte y más tenaz a medida que las fuerzas atacantes se acercaban al sector del Este, a los barrios propiamente obreros. Hasta después de ocho días de lucha no cayeron en las alturas de Belleville y Ménilmontant los últimos defensores de la Comuna; y entonces llegó a su apogeo aquella matanza de hombres, mujeres y niños indefensos, que había hecho estragos durante toda la semana con furia creciente. Ya los fusiles de retrocarga no mataban bastante de prisa, y entró en juego la mitrailleuse [ametralladora] para abatir por centenares a los vencidos. El "Muro de los Federados"[14] del cementerio de Pére Lachaise, donde se consumó el último asesinato en masa, queda todavía en pie, testimonio mudo pero elocuente del frenesí a que es capaz de llegar la clase dominante cuando el proletariado se atreve a reclamar sus derechos. Luego, cuando se vio que era imposible matarlos a todos, vinieron las detenciones en masa, comenzaron los fusilamientos de víctimas caprichosamente seleccionadas entre las filas de presos y el traslado de los demás a grandes campos de concentración, para esperar allí la vista de los Consejos de Guerra. Las tropas prusianas que tenían cercado el sector nordeste de París, tenían la orden de no dejar pasar a ningún fugitivo, pero los oficiales con frecuencia cerraban los ojos cuando los soldados prestaban más obediencia a los dictados de la humanidad que a las órdenes de la superioridad; mención especial merece, por su humano comportamiento, el cuerpo de ejército de Sajonia, que dejó paso libre a muchas personas cuya calidad de luchadores de la Comuna saltaba a la vista.

* * *

Si hoy, al cabo de veinte años, volvemos los ojos a las actividades y a la significación histórica de la Comuna de París de 1871, advertimos la necesidad de completar un poco la exposición que se hace en La Guerra Civil en Francia.

Los miembros de la Comuna estaban divididos en una mayoría integrada por los blanquistas, que habían predominado también en el Comité Central de la Guardia Nacional, y una minoría compuesta por afiliados a la Asociación Internacional de los Trabajadores, entre los que prevalecían los adeptos de la escuela socialista de Proudhon. En aquel tiempo, la gran mayoría de los blanquistas sólo eran socialistas por instinto revolucionario y proletario, sólo unos pocos habían alcanzado una mayor claridad de principios, gracias a Vaillant, que conocía el socialismo científico alemán. Así se explica que la Comuna dejase de hacer, en el terreno económico, muchas cosas que, desde nuestro punto de vista de hoy hubiera debido realizar. Lo más difícil de comprender es indudablemente el santo temor con que aquellos hombres se detuvieron respetuosamente en los umbrales del Banco de Francia. Fue éste, además, un error político muy grave. El Banco de Francia en manos de la Comuna hubiera valido más que diez mil rehenes. Hubiera significado la presión de toda la burguesía francesa sobre el Gobierno de Versalles para que negociase la paz con la Comuna. Pero aún es más asombroso el acierto de muchas de las cosas que se hicieron, a pesar de estar compuesta la Comuna de proudhonianos y blanquistas. Por supuesto, cabe a los proudhonianos la principal responsabilidad por los decretos económicos de la Comuna, tanto en lo que atañe a sus méritos como a sus defectos; a los blanquistas les incumbe la responsabilidad principal por las medidas y omisiones políticas. Y, en ambos casos, la ironía de la historia quiso -- como acontece generalmente cuando el Poder cae en manos de doctrinarios -- que tanto unos como otros hiciesen lo contrario de lo que la doctrina de su escuela respectiva prescribía.

Proudhon, el socialista de los pequeños campesinos y maestros artesanos, odiaba positivamente la asociación. Decía de ella que tenía más de malo que de bueno; que era por naturaleza estéril y aun perniciosa, como un grillete puesto a la libertad del obrero; que era un puro dogma, improductivo y gravoso, contrarip por igual a la libertad del obrero y al ahorro de trabajo; que sus inconvenientes crecían más de prisa que sus ventajas; que, frente a ella, la concurrencia, la división del trabajo y la propiedad privada eran fuerzas económicas. Sólo en los casos excepcionales -- como los llama Proudhon -- de la gran industria y las grandes empresas como los ferrocarriles, tenía razón de ser la asociación de los obreros (véase Idée générale de la révolution, 3er. estudio)[15].

Pero hacia 1871, incluso en París, centro de la artesanía artística, la gran industria había dejado ya hasta tal punto de ser un caso excepcional, que el decreto más importante de cuantos dictó la Comuna dispuso una organización para la gran industria, e incluso para la manufactura, que no se basaba sólo en la asociación de los obreros dentro de cada fábrica, sino que debía también unificar a todas estas asociaciones en una gran unión; en resumen, en una organización que, como Marx dice muy bien en La Guerra Civil, forzosamente habría conducido finalmente al comunismo, o sea, al contrario directo de la doctrina proudhoniana. Por eso la Comuna fue la tumba de la escuela proudhoniana del socialismo. Esta escuela ha desaparecido hoy de los medios obreros franceses; en ellos, actualmente, la teoría de Marx predomina sin discusión, y no menos entre los Posibilistas[16] que entre los "marxistas". Sólo quedan proudhonianos en el campo de la burguesía "radical".

No fue mejor la suerte que corrieron los blanquistas. Educados en la escuela de la conspiración y mantenidos en cohesión por la rígida disciplina que esta escuela supone, los blanquistas partían de la idea de que un grupo relativamente pequeño de hombres decididos y bien organizados estaría en condiciones, no sólo de adueñarse en un momento favorable del timón del Estado, sino que, desplegando una acción enérgica e incansable, podría mantenerse hasta lograr arrastrar a la revolución a las masas del pueblo y congregarlas en torno al pequeño grupo dirigente. Esto suponía, sobre todo, la más rígida y dictatorial centralización de todos los poderes en manos del nuevo gobierno revolucionario. &iquest;Y qué hizo la Comuna, compuesta en su mayoría precisamente por blanquistas? En todas las proclamas dirigidas a los franceses de las provincias, la Comuna los invitó a formar una federación libre de todas las comunas de Francia con París, una organización nacional que, por vez primera, iba a ser creada realmente por la nación misma. Precisamente el poder opresor del antiguo gobierno centralizado -- el ejército, la policía política y la burocracia --, creado por Napoleón en 1798 y que desde entonces había sido heredado por todos los nuevos gobiernos como un instrumento grato y utilizado por ellos contra sus enemigos, era precisamente este poder el que debía ser derrumbado en toda Francia, como había sido derrumbado ya en París.

La Comuna tuvo que reconocer desde el primer momento que la clase obrera, al llegar al Poder, no puede seguir gobernando con la vieja máquina del Estado; que, para no perder de nuevo su dominación recién conquistada, la clase obrera tiene, de una parte, que barrer toda la vieja máquina represiva utilizada hasta entonces contra ella, y, de otra parte, precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declarándolos a todos, sin excepción, revocables en cualquier momento. &iquest;Cuáles habían sido las características del Estado hasta entonces? En un principio, por medio de la simple división del trabajo, la sociedad se creó los órganos especiales destinados a velar por sus intereses comunes. Pero, a la larga, estos órganos, a cuya cabeza estaba el Poder estatal persiguiendo sus propios intereses específicos, se convirtieron de servidores de la sociedad en señores de ella. Esto puede verse, por ejemplo, no sólo en las monarquías hereditarias, sino también en las repúblicas democráticas. No hay ningún país en que los "políticos" formen un sector más poderoso y más separado de la nación que en los EE.UU. Aquí cada uno de los dos grandes partidos que se alternan en el Poder está a su vez gobernado por gentes que hacen de la política un negocio, que especulan con los escaños de las asambleas legislativas de la Unión y de los distintos Estados Federados, o que viven de la agitación en favor de su partido y son retribuidos con cargos cuando éste triunfa. Es sabido que los estadounidenses llevan treinta años esforzándose por sacudir este yugo, que ha llegado a ser insoportable, y que, a pesar de todo, se hunden cada vez más en este pantano de corrupción. Y es precisamente en los EE.UU. donde podemos ver mejor cómo progresa esta independización del Estado frente a la sociedad, de la que originariamente estaba destinado a ser un simple instrumento. Allí no hay dinastía, ni nobleza, ni ejército permanente -- fuera del puñado de hombres que montan la guardia contra los indios --, ni burocracia con cargos permanentes y derecho a jubilación. Y, sin embargo, en los EE.UU. nos encontramos con dos grandes cuadrillas de especuladores políticos que alternativamente se posesionan del Poder estatal y lo explotan por los medios más corruptos y para los fines más corruptos; y la nación es impotente frente a estos dos grandes consorcios de políticos, pretendidos servidores suyos, pero que, en realidad, la dominan y la saquean.

Contra esta transformación, inevitable en todos los Estados anteriores, del aparato estatal y sus órganos, de servidores de la sociedad en amos de ella, la Comuna empleó dos remedios infalibles. En primer lugar, cubrió todos los cargos administrativos, judiciales y educacionales por elección, mediante sufragio universal, concediendo a los electores el derecho a revocar en todo momento a sus elegidos. En segundo lugar, pagaba a todos los funcionarios, altos y bajos, el mismo salario que a los demás trabajadores. El sueldo máximo asignado por la Comuna era de 6.000 francos. Con este sistema se ponía una barrera eficaz al arribismo y a la caza de cargos, y esto sin contar con los mandatos imperativos que, por añadidura, introdujo la Comuna para los diputados a los cuerpos representativos.

Esta labor de destrucción del viejo Poder estatal y de su reemplazo por otro nuevo y verdaderamente democrático es descrita con todo detalle en el capítulo tercero de La Guerra Civil. Sin embargo, era necesario detenerse a examinar aquí brevemente algunos de los rasgos de este reemplazo por ser precisamente en Alemania donde la fe supersticiosa en el Estado se ha trasladado del campo filosófico a la conciencia general de la burguesía e incluso a la de muchos obreros. Según la concepción filosófica, el Estado es la "realización de la idea", o esa, traducido al lenguaje filosófico, el reino de Dios en la tierra, el campo en que se hacen o deben hacerse realidad la verdad y la justicia eternas. De aquí nace una veneración supersticiosa hacia el Estado y hacia todo lo que con él se relaciona, veneración que va arraigando más fácilmente en la medida en que la gente se acostumbra desde la infancia a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden ser mirados de manera distinta a como han sido mirados hasta aquí, es decir, a través del Estado y de sus bien retribuidos funcionarios. Y la gente cree haber dado un paso enormemente audaz con librarse de la fe en la monarquía hereditaria y jurar por la República democrática. En realidad, el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, lo mismo en la República democrática que bajo la monarquía; y en el mejor de los casos, un mal que el proletariado hereda luego que triunfa en su lucha por la dominación de clase. El proletariado victorioso, tal como hizo la Comuna, no podrá por menos de amputar inmediatamente los peores lados de este mal, hasta que una generación futura, educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo ese trasto viejo del Estado.

Ultimamente las palabras "dictadura del proletariado" han vuelto a sumir en santo terror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, &iquest;queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad a la Comuna de París: &iexcl;he ahí la dictadura del proletariado!

F. Engels

Londres,

en el vigésimo aniversario de la Comuna de París,

18 de marzo de 1891.

* Georges Darboy. (N. de la Red.)

Carlos Marx

La Guerra Civil en Francia

I N D I C E

INTRODUCCION Por Federico Engels

PRIMER MANIFIESTO del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores

sobre la Guerra Franco-Prusiana

SEGUNDO MANIFIESTO del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores sobre la Guerra Franco-Prusiana

LA GUERRA CIVIL EN FRANCIA

Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores

......................................................................I

......................................................................II

......................................................................III

......................................................................IV

Apéndice I

Apéndice II

Notas

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Carlos Marx

La Guerra Civil en Francia

NOTAS

[1] Engels escribió esta introducción para la tercera edición alemana (edición de jubileo) de La Guerra Civil en Francia de Marx, publicada en 1891 por la Editorial Vorwärts, de Berlín, con motivo del XX aniversario de la Comuna de París. Al tiempo que señaló el significado histórico tanto de las experiencias de la Comuna de París como de las generalizaciones teóricas que de ellas extrajo Marx en La Guerra Civil en Francia, Engels también hizo un número de agregados en lo que concierne a la introducción a la historia de la Comuna, incluyendo referencias a las actividades de los blanquistas y proudhonianos. En la edición de jubilco Engels incluyó dos obras escritas por Marx: el primero y segundo Manifiestos del Consejo General de la Asociación Internacional de Trabajadores sobre la Guerra Franco-prusiana. Las otras ediciones de La Guerra Civil en Francia, publicadas más tarde en distintas lenguas, generalmente contienen la introducción de Engels.

La introducción de Engels fue publicada por primera vez con su aprobación bajo el título de Sobre la Guerra Civil en Francia en Die Neue Zeit, No. 28, (Vol. II), 1890-1891. Al publicar el texto, la redacción del Die Neue Zeit cambió de su último parrafo las palabras "el filisteo socialdemócrata" por "los filisteos alemanes". Por una carta de Richard Fischer a Engels, del 17 de marzo de 1891, resulta evidente que Engels no estuvo de acuerdo con este arbitrario cambio. Sin embargo, él dejó este cambio en el texto, probablemente para evitar que hubiera diferentes versiones de su obra publicadas al mismo tiempo. La presente edición restaura el texto original. [pág. 1]

[2] Véase Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, Vol. I. [pág. 1]

[3] Referencia a las guerras de liberación nacional libradas por el pueblo alemán de 1813 a 1814 contra la dominación de Napoleon. [pág. 2]

[4] Al final de las guerras contra la Francia de Napoleón, círculos reaccionarios de Alemania utilizaron el término demagogos para calificar a esa gente que participaba en el movimiento contra el sistema reaccionario de los estados alernanes y que organizaron una manifestación política para exigir ía unificación de Alemania. El movimiento se extendio ampliamente entre los intelectuales y estudiantes, especialmente entre las sociedades gimmásticas estudiantiles. Los "demagogos" fueron per seguidos por las autoridades reaccionarias. [pág. 2]

[5] Véase Carlos Marx, Segundo Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores sobre la Guerra Franco-prusiana, pág. 34 del presente libro. [pág. 2]

[6] Los monarquistas en Francia estaban a la vez divididos en tres partidos dinásticos: los legitimistas, adictos a la dinastía "legitima" de los Borbones; los orleanistas, partidarios de la dinastía de Orleans; y los bonapartistas, seguidores de Luis Bonaparte (Napoleón III). [pág. 5]

[7] Coup d'Etat [golpe de Estado] de Luis Bonaparte, Presidente de Francia a la sazón, quien disolvió la Asamblea Nacional, y un año después se proclamó Emperador de Francia. [pág. 5]

[8] El Segundo Imperio de Francia fue el nombre dado al periodo de gobierno de Luis Bonaparte (1852-70), para distinguirlo del Primer Imperio de Napoleón I (1804-14). [pág. 5]

[9] Prusia salió victoricsa de la guerra contra Austria, guerra que fue provocada por Bismarck. Excluyendo a Austria de la Confederación Germánica, Prusia se aseguró la hegemonia con la fundación del Imperio Alemán. Napoleon III permaneció neutral en la Guerra Austro-prusiana, y a cambio de su neutralidad él esperó, en vano recibir parte del territorio de los estados alemanes, como se lo había prometido Bismarck. [pág. 6]

[10] El 1ƒ y 2 de septiembre de 1870, se libró una batalla decisiva de la Guerra Franco-prusiana en los alrededores de Sedán, ciudad del Nordeste de Francia; ella terminó con una derrota completa del ejército francés. Según los términos de la capitulación firmados por el Cuartel General francés el 2 de septiembre de 1870, Napoleón III y más de 80.000 soldados, oficiales y generales franceses fueron hechos prisioneros de guerra. Desde el 5 de septiembre de 1870 hasta el 19 de marzo de 1871, Napoleon III quedó encarcelado en Wilhelmshöhe, un castillo de Prusia cerca de Kassel. La derrota en Sedán aceleró la caida del Segundo Imperio. A consecuencia de ello, Francia fue proclamada República el 4 de septiembre de 1870. [pág. 6, 85]

[11] Se refiere al Tratado franco-alemán preliminar de paz firmado en Versalles el 26 de febrero de 1871 por A. Thiers y J. Favre, de un lado y Bismarck, del otro. En virtud de los términos del Tratado, Francia accedía a ceder Alsacia y la parte oriental de Lorena a Alemania y a pagar una indemnización de guerra de cinco mil millones de francos, mientras que Alemania continuaba ocupando parte del territorio francés

hasta que se pagara la indemnización. El Tratado final de paz fue firmado en Francfort-Main el lo de mayo de 1871. [pág. 7]

[12] Cita sacada del informe de la comisión electoral de la Comuna, publicado en el órgano de la Comuna, Journal officiel de la République française, N.ƒ 90, 31 de marzo de 1871. [pág. 8]

[13] Engels se refiere probablemente al contenido de la orden emitida por Edouard Vaillant, delegado de educación de la Comuna de París, que fue publicada en el Journal officiel de la République française, N.&deg; 132, 12 de mayo de 1871. [pág. 9]

[14] Ahora generalmente conocido como "El Muro de los Comuneros". [pág. 12]

[15] Se refiere a la obra de Proudhon, Idée générale de la Révolution au XIXe siècle, París, 1851. Una crítica de los puntos de vista expresados por Proudhon en este libro se encuentra en la carta de Marx a Engels de fecha 8 de agosto de 1851 y en la obra de Engels, Crítica Analítica de la "Idée générale de la Révolution au XIXe siècle de Proudhon" (Archivos de Marx y Engels, Vol. X.). [pág. 14]

[16] Los posibilistas representaban la tendencia oportunista en el movimiento laboral francés a fines del siglo XIX. [pág. 14]

[17] El Primer Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores sobre la Guerra Franco-prusiana fue escrito por Carlos Marx entre el 19 y el 23 de julio de 1870.

El 19 de julio de 1870, día en que estalló la Guerra Franco-prusiana, el Consejo General comisionó a Marx para que redactara un manifiesto sobre la guerra. Fue adoptado por el Comité Permanente del Consejo General el 23 de julio y aprobado unánimemente en la sesión del Consejo General el 26 de julio de 1870. Fue publicado primero en inglés en el periódico londinense Pall Mall Gazette, N.ƒ 1702, 28 de julio de 1870. Pocos días después se imprimieron en hojas sueltas mil copias del Mani fiesto. Un cierto número de periódicos ingleses también publicaron el texto completo o extractos del Manifiesto. Fue enviada una copia a la redacción de Times, pero éste se negó a publicarlo.

El 2 de agosto de 1870 el Consejo General decidió sacar otras mil copias del Manifiesto, pues la primera edición se había agotado y el número de ejemplares había estado lejos de satisfacer la demanda. En septiembre de 1870, el Primer Manifiesto fue reimpreso en inglés junto con el Segundo Manifiesto del Consejo General sobre la Guerra Franco prusiana. En esta nueva edición, Marx corrigió las erratas aparecidas en la primera edición del Primer Manifiesto.

El Consejo General estableció una comisión el 9 de agosto compuesta por Marx, Hermann Jung, Auguste Serraillier y J. George Eccarius, y la encargó de traducir el Primer Manifiesto al francés y alemán y de difundirlo. El Manifiesto apareció primero en alemán en Der Volksstaat, N.ƒ 63, el 7 de agosto de 1870, en Leipzig, y quien hizo la traducción fue Wilhelm Liebknecht. Marx revisó esta versión alemana y retradujo cerca de la mitad del texto. Esta nueva traducción alemana apareció en Der Vorbote, N.ƒ 8, de agosto de 1870, y también se publicó en hojas sueltas. Al conmemorar en 1891 el XX aniversario de la Comuna de París, Engels incluyó el Primer y Segundo Manifiestos del Consejo General en la edición alemana de La Guerra Civil en Francia que fue publicada por las ediciones Vorwärts de Berlín. La traducción de los dos Manifiestos para esta nueva edición fue hecha por Louisa Kautsky con la ayuda de Engels.

El Manifiesto apareció en francés en L'Lgalité, en agosto de 1870; en L'Internationale, N.ƒ 82, el 7 de agosto de 1870 y, el mismo día en Le Mirabeau, N.ƒ 55. El Manifiesto también fue publicado en hojas sueltas siguiendo una traducción al francés hecha por la Comisión del Consejo General.

Der Volksstaat, órgano central del Partido del Trabajo Socialdemócrata de Alemania (los Eisenachistas), se publicó en Leipzig desde el 2 de octubre de 1869 hasta el 29 de septiembre de 1876. Aparecía dos veces por semana y, a partir de julio de 1873, tres veces por semana. Representaba el punto de vista del sector revolucionario del movimiento obrero alemán. Por eso, el periódico fue sometido a una persecución constante por parte del Gobierno y la policía. Aunque los miembros de la redacción fueron sustituidos numerosas veces debido al arresto de los redactores, la dirección general del periódico se mantuvo en las manos de Wilhelm Liebknecht, August Bebel, el administrador jefe de Der Volksstaat, también desempeñó allí un papel importante. Como colaboradores de la publicación desde su fundación, Marx y Engles dieron constante ayuda a la redacción y corrigieron en forma permanente la línea directriz del periódico. Por lo tanto, Der Volksstaat ha quedado como uno de los mejores periódicos obreros de la década del 70 del siglo XIX.

Der Vorbote, publicación mensual en lengua alemana fue órgano oficial de las secciones alemanas de la Internacional en Suiza, se publicó en Ginebra de 1866 a 1871. Johann Philipp Becker fue su jefe de redacción. En general, siguió la línea señalada por Marx y el Consejo General; publicó sistemáticamente los documentos de la Interuacional e informó de las actividades de sus diversas secciones.

L'Egalité, semanario suizo, órgano de las secciones románicas federadas de la Internacional, se publicó en francés, en Ginebra, desde diciembre de 1868 hasta diciembre de 1872. Desde noviembre de 1869 varios bakuninistas, incluidos Perron y Paul Robin, quienes se habían infiltrado en la redacción intentaron utilizar el semanario contra el Consejo General de la Internacional. Sin embargo, en enero de 1870, el semanario volvió a dar su apoyo a la línea del Consejo General, luego de que el Consejo de la Federación Romanica de la Internacional hubo reorganizado la redacción y expulsado a los bakuninistas.

L'Internationale, semanario belga, órgano de las secciones belgas de la Internacional, se publicó en Bruselas entre 1869 y 1873. Con regularida publicaba los documentos de la Internacional.

Le Mirabeau, semanario belga que se publicó en Verviers entre 1868 y 1874, era órgano de las secciones belgas de la Internacional.

Narodnoye Dyelo (Causa del Pueblo ), periódico publicado en Ginebra por un grupo de emigrantes revolucionarios rusos, de 1868 a 1870. Bakunin editó su primer número, pero la redacción, dentro de la cual se hallaba Nicolai Utin, se opuso a sus opiniones desde octubre de 1868 y por fin rompió con él. El periódico se convirtió en el órgano de las secciones rusas de la Asociación Internacional de los Trabajadores en abril de 1870, siguió la línea trazada por Marx y el Consejo General y publico los documentos de la Internacional. [pág. 19]

[18] Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, t. I. [pág. 19]

[19] El plebiscito fue organizado por el Gobierno de Napoleón III en mayo de 1870, en un intento por consolidar el tambaleante régimen del Segundo Imperio que había causado gran descontento entre el pueblo. Las preguntas estaban formuladas de tal manera, que para una persona era imposible expresar su desaprobación a la política del Segundo Imperio sin declararse al mismo tiempo en contra de todas las reformas democráticas. A pesar de las demagógicas maniobras hechas por el Gobierno, el resultado del plebiscito señaló el crecimiento de las fuerzas de oposicion: 1.500.000 personas votaron contra el gobierno y 1.900.000 se abstuvieron. Mientras se preparaba para el plebiscito, el Gobierno tomó amplias medidas para reprimir el movimiento obrero, calumnió hasta lo imposible a las organizaciones de los trabajadores y tergiversó sus objetivos a fin de atemorizar a las capas intermedias de la sociedad con el peligro del "terror rojo".

Las Secciones Federadas de la Internacional en París y la Federación de Uniones Obreras emitieron conjuntamente una declaración el 24 de abril de 1870, denunciando el demagógico plebiscito de los bonapartistas y exhortando a los obreros a abstenerse de votar. En visperas del plebiscito el Gobierno arrestó a miembros de las Secciones Federadas de la Internacional en París bajo el cargo, inventado por la policía, de que estaban conspirando para asesinar a Napoleón III. Valiéndose de la misma acusación, el Gobierno desencadenó una extensa persecución contra miembros de la Internacional en otras ciudades de Francia. Aunque la falsedad de este cargo fue completamente denunciada durante el proceso que tuvo lugar entre el 22 de junio y el 5 de julio de 1870, la corte bonapartista condenó sin embargo a miembros de la Internacional a penas de prisión simplemente por pertenecer a la Asociación Internacional de los Trabajadores.

La persecución contra la Internacional en Francia dio origen a amplias protestas entre los obreros. [pág. 20]

[20] Se refiere a la Guerra Franco-prusiana, que empezó el 19 de julio de 1870. [pág. 20]

[21] Se refiere al coup d'Etat de Luis Bonaparte ocurrido el 2 de diciembre de 1851, y que permitió la instauración del régimen bonapartista del Segundo Imperio. [pág. 20]

[22] Le Réveil, organo de los republicanos de izquierda franceses, que en un principio fue semanario; se convirtió en diario a partir de mayo de 1869. Editado por Charles Delescluze fue publicado en París desde julio de 1868 hasta enero de 1871 Desde octubre de 1870 se opuso al Gobierno de Defensa Nacional. [pág. 21]

[23] La Marseillaise, diario francés y órgano de los republicanos de izquierda, apareció en París de diciembre de 1869 a septiembre de 1870, Este periódico publicó frecuentemente artículos sobre las actividades de la Internacional y del movimiento obrero. [pág. 22]

[24] Referencia a la Sociedad del 10 de Diciembre, llamada así en homenaje a la elección de su padrino, Luis Bonaparte, como presidente de la República Francesa, hecho que ocurrio el 10 de diciembre de 1848. Constituida en 1849, esta sociedad secreta de los bonapartistas se componía principalmente de elementos degenerados, aventureros políticos y militaristas. Aunque se disolvió oficialmente en noviembre de 1850, sus adictos continuaron propagando el bonapartismo, y participaron activamente en el coup d'Etat del 2 de diciembre de 1851 Marx hizo un análisis detallado de la Sociedad del 10 de Diciembre en su obra El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, (véase Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, t. I.).

La manifestación chovinista en apoyo del plan de conquista de Luis Bonaparte fue organizada el 15 de julio de 1870 por los bonapartistas con la colaboración de la policía. [pág. 22]

[25] La batalla de Sadowa, que tuvo lugar en Checoslovaquia el 3 de julio de 1866, en la que participaron Austria y Sajonia de un lado y Prusia del otro, fue decisiva en la Guerra Austro-prusiana de 1866, y de ella Prusia salió vencedora. En la historia se la conoce también como la batalla de Königgritz (hoy llamada Hradec Králové). [pág. 23]

[26] Los mítines de los obreros llevados a cabo en Brunswick el 16 de julio, y en Chemnitz el 17 de julio de 1870 fueron convocados por los dirigentes del Partido del Trabajo Socialdemócrata Alemán (los eisenachistas) en señal de protesta contra la politica de conquista de las clases dominantes.

Marx citó la resolucióo del mitin de Brunswick, celebrado el 16 de julio de 1870, del Der Volksstaat, N.ƒ 58, 20 de julio de 1870. [pág. 24]

[27] El Segundo Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores sobre la Guerra Franco-prusiana fue escrito por Marx entre el 6 y el 9 de septiembre de 1870.

Luego de estudiar la nueva situación que siguió a la caída del Segundo Imperio y al inicio de una nueva etapa en la Guerra Franco-prusiana, el Consejo General de la Internacional decidió el 6 de septiembre de 1870 publicar un segundo manifiesto sobre la guerra, y para este propósito nombró una comisión que se componía de Carlos Marx, Hermann Jung, George Milner y Auguste Serraillier.

Para escribir el manifiesto, Marx utilizó el material que le había enviado Engels, en el que se denunciaba el intento de los militaristas prusianos, junto con los junkers y la burguesía, de anexionar una parte del territorio francés so pretexto de consideraciones militares estratégicas. El Manifiesto redactado por Marx fue adoptado por unanimidad en una reunión especial del Consejo General el 9 de septiembre de 1870, y enviado a todos los periódicos burgueses de Londres. Con excepción del Pall Mall Gazette, que publicó un extracto del Manifiesto el 16 de septiembre de 1870, todos los demás periódicos guardaron silencio. Entre el 11 y el 13 de septiembre fueron sacadas mil copias del Manifiesto en inglés en hojas sueltas. A fines del mismo mes apareció una nueva edición que contenía el Primero y Segundo Manifiestos. Para esta edición fueron corregidas las erratas aparecidas en la primera edición y se hicieron algunos cambios de lenguaje.

El Segundo Manifiesto fue traducido al alemán por el mismo Marx. En su traducción suprimió varias cosas y agregó unas cuantas frases que iban dirigidas especialmente a los obreros alemanes. Esta versión del Segundo Manifiesto fue publicada en Der Volksstaat, N.ƒ 76, del 21 de septiembre de 1870, y en los números 10 y 11 de Der Vorbote, publicados en octubre y noviembre de 1870, y también en hojas sueltas en Ginebra. En 1891 Engels incluyó el Segundo Manifiesto en la edición alemana de La Guerra Civil en Francia. La traducción del Segundo Manifiesto para esta edición fue hecha por Louisa Kautsky, con la ayuda de Engels.

La versión francesa del Segundo Manifiesto apareció en N.ƒ 93 de L'Internationale, publicado el 23 de octubre de 1870, y parcialmente (no se terminó la publicación) en L'Egalité, N.ƒ 35, del 4 de octubre de 1870. [pág. 27]

[28] En 1618 el Electorado de Brandenburgo se fusionó con la Prusia Ducal (Prusia Oriental), que era Estado vasallo de la República de la szlachta (nobleza) polaca y que había sido formada a comienzos del siglo XVI por Estados del Orden Teutónico. Como gobernante de Prusia, el Elector de Brandenburgo se hizo vasallo de Polonia. Estas relaciones se mantuvieron hasta 1657 cuando el Elector de Brandenburgo se aprovechó de las dificultades de Polonia en su guerra contra Suecia y obtuvo así el reconocimiento de sus derechos de soberania sobre territorio prusiano. [pág. 29]

[29] Esto se refiere al Tratado de paz separado de Basilea que Prusia concluyó con Francia el 5 de abril de 1795. Este tratado condujo al rompimiento de la primera coalición antifrancesa de los Estados europeos. [pág. 30]

[30] Con el Tratado de Tilsit firmado en 1807 entre Francia, de un lado y Rusia y Prusia del otro, Prusia perdió casi la mitad de su territorio tuvo que acceder a pagar una indemnización, reducir su ejército y cerrar todas sus puertas a la navegación inglesa. [pág. 31]

[31] En una conferencia con Napoleón III en Biarritz en octubre de 1865, Bismarck obtuvo que Francia aprobara de hecho la alianza italo-prusiana y la guerra de Prusia contra Austria. Napoleón III había calculado que Austria saldría victoriosa y que entonces él podría intervenir en la guerra y obtener los beneficios para si.

Al comienzo de la Guerra Franco-prusiana de 1870-1871, el ministro zarista de Asuntos Exteriores Alexander Gortchakov declaró en sus conversaciones con Bismarck en Berlín que Rusia mantendría una neutralidad benevolente en la guerra y presionaría diplomáticamente a Austria. A su vez, el Gobierno prusiano no colocó ningún obstáculo en el camino de la política zarista de Rusia sobre la cuestión oriental. [pág. 33]

[32] Se refiere a la victoria lograda por la reacción feudal en Alemania luego de la caida del Gobierno de Napoleón.

Junto con el pueblo de los demás países europeos, el pueblo alemán participó en la guerra de liberación contra el régimen de Napoleón I. Sin embargo, los frutos de la guerra, qne resultó victoriosa, fueron aca parados por los gobernantes de los Estados absolutos feudales de Europa, que se apoyaban en la nobleza reaccionaria. La contrarrevolucionaria liga de monarquías, la Santa Alianza, cuyo núcleo lo conformaban Austria, Prusia y Rusia zarista, controlaba el destino de los Estados europeos. Con la fundación de la Confederación Alemana, se mantuvo en Alemania el separatismo feudal, el absolutismo feudal se consolidó en los Estados alemanes, todos los privilegios de los nobles fueron conservados intactos y se intensificó la explotación de los campesinos bajo el régimen de semi-servidumbre. [pág. 35]

[33] Cita extraída de "Das Manifest des Ausschusses der Sozial-demokratischen Arbeiterpartei an alle deutschen Arbeiter", que apareció en hojas sueltas el 5 de septiembre de 1870 y fue publicado en Der Volksstaat, N.ƒ 73, 11 de septiembre de 1870. [pág. 35]

[34] Se refiere a la heroica insurrección de los obreros parisinos ocurrida del 23 al 26 de junio de 1848. [pág. 36]

[35] Marx se refiere al movimiento iniciado por los obreros ingleses para obtener el reconocimiento, y el apoyo diplomático, para la República Francesa establecida el 4 de septiembre de 1870. Con el activo apoyo de los sindicatos, el pueblo trabajador realizó concentraciones de masas y manifestaciones desde el 5 de septiembre en Londres, Birmingham, Newcastle y otras ciudades. Todos los manifestantes expresaron simpatía por el pueblo francés y exigieron por medio de resoluciones y peticiones que el Gobierno inglés reconociera inmediatamente a la República Francesa.

El Consejo General de la Primera Internacional tomó parte directa en la organización de la campaña. [pág. 37]

[36] Alusión a la activa participación de la burguesa y aristocrática Inglaterra en la constitución de la coalición de los Estados feudales absolutos, la cual desencadenó la guerra contra la Francia revolucionaria en 1792 (la propia Inglaterra entró en la guerra en 1793); y al hecho de que la oligarquía dominante británica fue la primera en Europa en reconocer el régimen bonapartista francés establecido después del coup d'Etat de Luis Bonaparte ocurrido el 2 de diciembre de 1851. [pág. 37]

[37] Durante la guerra civil de los Estados Unidos (1861-65), entre los Estados industriales del Norte y los Estados plantadores y esclavistas del Sur, la prensa burguesa de Inglaterra salió en defensa del Sur, es decir, en defensa del régimen esclavista. [pág. 37]

[38] La Guerra Civil en Francia es una de las más importantes obras del comunismo científico; a la luz de la experiencia de la Comuna de París, desarrolló aún más las tesis fundamentales de las enseñanzas marxistas sobre la lucha de clases, el Estado, la revolución y la dictadura del proletariado. Fue esaita como Manifiesto del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores para todos sus miembros en Europa y los Estados Unidos.

Tan pronto como fue proclamada la Comuna de París, Marx empezó a coleccionar y estudiar meticulosamente los materiales, acerca de la Comuna, que pudieran conseguirse de fuentes tales como los periódicos franceses, ingleses y alemanes, y en cartas llegadas de París. En una reunión del Consejo General celebrada el 18 de abril de 1871, Marx propuso que el Consejo emitiera un manifiesto dirigido a todos los miembros de la Internacional sobre "la tendencia general de la lucha" en Francia. El Consejo encargó a Marx redactar el manifiesto y entonces él comenzó el trabajo el 18 de abril y continuó trabajando en esto hasta fines de mayo. Escribió el Primero y Segundo Borradores de La Guerra Civil en Francia -- (véanse págs. 113-277 y nota 108 del presente libro). Luego, se dedicó a completar el texto final. El 30 de mayo de 1871, dos días después de que la última barricada callejera levantada en París cayera en las manos de las tropas de Versalles, el Consejo aprobó por unanimidad el texto final del Manifiesto redactado por Marx.

La Guerra Civil en Francia, que originalmente fue escrito en inglés, fue editado por primera vez en Londres aproximadamente el 13 de junio de 1871. Se sacaron mil copias de la obra en forma de folleto con 35 páginas. Como la primera edición se agotó muy rápidamente, se sacó una segunda edición en inglés de dos mil ejemplares y se vendió entre los obreros a un precio reducido. En esta edición Marx corrigió las erratas aparecidas en la primera, y agregó un segundo documento a las "Notas". Fueron suprimidos de la lista de firmas de miembros del Consejo General los nombres de dos sindicalistas, Benjamín Lucraft y George Odger, que aparecían al final del Manifiesto, debido a que ellos expresaron en la prensa burguesa su desacuerdo con el Manifiesto y se retiraron del Consejo General; se agregaron, en cambio, los nombres de nuevos miembros del Consejo. En agosto de 1871 apareció la tercera edición de La Guerra Civil en Francia, y en ella Marx eliminó unas cuantas incorrecciones que habían aparecido en las dos ediciones anteriores.

Entre 1871 y 1872, La Guerra Civil en Francia fue traducida al francés, alemán, ruso, italiano, español y holandés y publicada en periódicos, revisras, así como en forma de folleto en Europa y los Estados Unidos.

La versión alemana fue traducida por Engels y aparecio publicada en los números 52-61 de Der Volksstaat, el 28 de junio y el 1ƒ, 5, 8, 12, 16, 19, 22, 26 y 29 de julio de 1871; una parte del escrito fue publicada por Der Vorbote entre agosto y octubre de 1871. La obra también fue impresa como folleto en Leipzig. En la traducción, Engels hizo unos pocos cambios de menor importancia al texto. Al prepatar en 1876 una nueva edición alemana de La Guerra Civil en Francia, con motivo del quinto aniversario de la Comuna de París, se le hicieron algunas revisiones al texto.

Engels revisó de nuevo esta traducción en 1891 para la edición de jubileo en alemán de La Guerra Civil en Francia que se publicó con motivo del 20 aniversario de la Comuna de París. El también escribió una introducción para dicha edición (véase nota 1). Incluyó en esta edición dos obras de Marx: el Primero y Segundo Manifiestos del Consejo General de Asociación Internacional de los Trabajadores sobre la Guerra Franco prusiana, que tambien fueron incluidos en la mayoría de las ediciones de La Guerra Civil en Francia que se publicaron a continuación en diversas lenguas.

La versión francesa de La Guerra Civil en Francia apareció por primera vez en L'Internationale, en Bruselas, entre julio y septiembre de 1871. Al año siguiente apareció en Bruselas la edición francesa en forma de folleto. La traducción fue revisada por Marx, quien retradujo muchos pasajes e hizo numerosos cambios en las pruebas. [pág. 41]

[39] La correspondencia de Alphonse Simon Guiod con Louis Suzanne apareció en el Journal Officiel, N.ƒ 115, el 25 de abril de 1871.

Journal Officiel es una abreviación de Journal officiel de la République française, órgano oficial de la Comuna de París. Apareció del 20 de marzo al 24 de mayo de 1871. El periódico adoptó el nombre de boletín oficial de la República Francesa, nombre con el que salió en París a partir del 5 de septiembre de 1870. (Durante el período de la Comuna, el órgano del gobierno de Thiers en Versalles se publicó bajo el mismo nombre.) Sólo el numero del 30 de marzo apareció con el nombre de Journal officiel de la Commune de París. [pág. 45]

[40] El 28 de enero de 1871 Bismarck y Jules Favre, como representante del Gobierno de Defensa Nacional, firmaron el "Acuerdo de Armisticio y de Capitulación de París". [pág. 45]

[41] Los capitulards, nombre despectivo con el que se calificaba a aquellos que abogaban por la capitulación de París durante el asedio (1870-1871). Luego, este término se hizo extensivo en Francia a todos los capitulacionistas. [pág. 45]

[42] Véase Le Vengeur, N.ƒ 30, el 28 de abril de 1871. Le Vengeur, periódico republicano de izquierda, fue fundado en París el 3 de febrero de 1871. Fue clausurado por Vinoy, gobernador de París, el 11 de marzo, y reapareció el 30 de marzo, prolongando su vida hasta el 24 de mayo de 1871, durante el período de la Comuna de París. Este periódico apoyó a la Comuna, publicó sus documentos e informó sobre sus sesiones. [pág. 46]

[43] L'Etendard, periódico bonapartista frances, publicado en París de 1866 a 1868. Tuvo que suspeoder su publicación como consecuencia de una denuncia de los fraudulentos medios utilizados por el periódico para obtener apoyo financiero. [pág. 46]

[44] Se refiere a la Société Générale du Crédit Mobilier, gran banco francés de accionistas fundado en 1852. Su fuente principal de ingresos provenía de la especulación con los seguros de las sociedades anónimas que él mismo había establecido. El banco tenía estrechas relaciones con el Gobierno del Segundo Imperio. Entró en bancarrota en 1867 y se cerró en 1871 En muchos de sus artículos publicados en el New York Daily Tribune, Marx puso al descubierto el verdadero carácter de dicho banco. [pág. 47]

[45] L'Electeur Libre, órgano de los republicanos del ala derecha. Al comienzo fue semanario y se convirtió en diario luego del estallido de la Guerra Franco-prusiana. Se publicó en París de 1868 a 1871. En 1870 y 1871 tuvo estrechos vínculos con la Oficina Financiera del Gobierno de Defensa Nacional. [pág. 47]

[46] Referencia a las acciones contra los legitimistas y la iglesia que ocurrieron en París el 14 y 15 de febrero de 1831 y que hallaron respuesta en las provincias. Para protestar contra la manifestación de los legitimistas en el funeral del duque de Berry, las masas destruyeron la iglesia de Saint-Germain-l'Auxerrois y el palacio del Arzobispo Quélen, quien era conocido como simpatizante de los legitimistas. Como el gobierno orleanista intentaba golpear a los legitimistas hostiles, no tomó ninguna medida para refrenar a las masas. Thiers, entonces ministro del Interior, que estaba presente cuando fueron destruidos la iglesia y el palacio del Arzobispo, persuadió a la Guardia Nacional de que no interviniera.

Thiers ordenó en 1832 el arresto de la duquesa de Berry, madre del conde de Chambord, pretendiente legitimista al trono, la puso bajo estricta vigilancia y la hizo someter a un humillante examen físico a fin de hacer público el matrimonio que había contraído en secreto, y comprometerla así políticamente. [pág. 48]

[47] Marx se refiere al infame papel desempeñado por Thiers al reprimir el levantamiento del 13 y 14 de abril de 1834 contra el Gobierno de la Monarquía de Julio. El levantamiento de los obreros de París, y de la capa pequeño-burguesa que se les unió, fue dirigido por una organización secreta republicana, la Sociedad por los Derechos del Hombre. Al aplastar la insurrección, incontables atrocidades fueron perpetradas por los militaristas, incluyendo el asesinato de todos los habitantes de una casa situada en la calle Transnonain. Thiers fue el principal instigador

de la brutal represibn de los demócratas tanto durante el levantamiento como después de que éste fue aplastado.

Aplicando las disposiciones de las reaccionarias Leyes de Septiembre, dictadas en septiembre de 1835, el Gobierno francés restringió las actividades del jurado y adoptó serias medidas contra la prensa, tales como elevar la cuantía de la caución que los periódicos tenían que depositar. Estas leyes también amenazaban con encarcelamiento y gravosas multas al que hablara en contra de la propiedad privada y el sistema estatal vigente. [pág. 48, 139]

[48] En enero de 1841 Thiers sometió un plan a la aprobación de la Cámara de Diputados sobre la construcción de fortificaciones, baluartes y fuertes alrededor de París. Los demócratas revolucionarios consideraron este paso como una medida preparatoria para la represión de los levantamientos populares. Se señaló que era exactamente con este propósito que el plan de Thiers contemplaba la construcción, en el Este y el Nordeste de París, de un gran número de baluartes particularmente potentes cerca de los barrios obreros. [pág. 48]

[49] En enero de 1848 el ejército de Fernando II, Rey de Nápoles, bombardeó la ciudad de Palermo en un intento por aplastar allí el levantamiento popular. Este levantamiento fue una señal para la revolución burguesa en los Estados italianos entre 1848 y 1849. En el otoño de 1848, Fernando II bombardeó de nuevo indiscriminadamente a Messina, y así se ganó el apodo de Rey Bomba. [pág. 49]

[50] En abril de 1849 el Gobierno burgués de Francia, en alianza con Austria y Nápoles, intervino en la República Romana a fin de derribarla y restaurar el Poder seglar del Papa. A causa de la intervención armada y del asedio de Roma que fue despiadadamente bombardeada por el ejército francés, la República Romana fue derribada a pesar de la heroica resistencia y Roma fue ocupada por el ejército francés. [pág. 49]

[51] Se refiere a la cruel represión del levantamiento del proletariado de París entre el 23 y el 26 de junio de 1848 por parte del Gobierno republicano burgués. Con la represión de la insurrección las fuerzas contrarrevolucionarias crecieron en su desenfreno y la posición de los monarquistas conservadores se consolidó todavía más. [pág. 50]

[52] Partido del Orden, fundado en 1848, era el Partido de la gran burguesía conservadora de Francia, era la coalición de las dos facciones monarquistas: los legitimistas y los orleanistas. Este Partido desempeñó el papel dirigente en la Asamblea legislativa de la Segunda República desde 1849 hasta el coup d'Etat del 2 de diciembre de 1851. La bancarrora de su política antipopular fue utilizada por la camarilla de Luis Bonaparte para erigir el régimen del Segundo Imperio. [pág. 50]

[53] El 15 de julio de 1840, Inglaterra, Rusia, Prusia, Austria y Turquía suscribieron en Londres, sin la participación de Francia, un tratado de ayuda al Sultán Turco contra el gobernante egipcio Mohammed Ali, al que apoyaba Francia. La firma de este tratado creó un peligro de guerra entre Francia y la coalición de las potencias europeas. Sin embargo, el rey Luis Felipe no se atrevió a empreoderla y en cambio, retiró su ayuda a Mohammed Ali. [pág. 51, 137]

[54] Esforzándose por fortalecer las tropas versallesas para la represión del París revolucionario, Thiers pidió a Bismarck que le permitiera ampliar el número de sus tropas, las cuales, de acuerdo con los términos del tratado preliminar de la paz de Versalles firmado el 26 de febrero de 1871, no debían exceder los 40.000 hombres. El gobierno de Thiers aseguró a Bismarck que las tropas solamente serían utilizadas para reprimir la insurrección de París. Por lo tanto, mediante el acuerdo de Ruán del 28 de marzo de 1871, obtuvo el permiso de aumentar los efectivos de su ejército a 80.000 hombres y luego a 100.000. En virtud de este acuerdo el Cuartel General alemán repatrió rápidamente los prisioneros de guerra franceses, principalmente los que habían sido capturados en Sedán y Metz. Ellos fueron entonces instalados en campos cerrados cerca de Versalles y adoctrinados en el odio a la Comuna de París. [pág. 51]

[55] El Partido Legitimista era el partido de los sostenedores de la dinastía de los Borbones derribada en 1792. Representaba los intereses de la gran aristocracia terrateniente y del alto clero. Este Partido se formó en 1830, luego de que los Borbones fueron derribados por segunda vez. Durante el Segundo Imperio, los legitimistas, incapaces de obtener el menor apoyo del pueblo, se contentaron con adoptar una táctica de expectativa y con publicar algunos folletos críticos. Ellos no se hicieron activos sino en 1871, después de que se unieron a la campaña de las fuerzas contrarrevolucionarias contra la Comuna de París. [pág. 54]

[56] Chambre introuvable, nombre dado a la Cámara de Diputados francesa de 1815 a 1816 que, compuesta de ultrarreaccionarios, fue elegida en el primer período de la restauración. [pág. 54]

[57] Pourceaugnac, personaje de una comedia de Moliere, que caracteriza a esa pequeña aristocracia terrateniente, estúpida y de estrechez mental. [pág. 54]

[58] La Asamblea de los "rurales " es el nombre despectivo que se le dio a la Asamblea Nacional Francesa de 1871, la cual se componía en su mayor parte de monarquistas reaccionarios: terratenientes de provincia,
funcionarios, rentistas y comerciantes elegidos por los distritos rurales. De los 630 diputados, 430 eran monarquistas. [pág. 54]

[59] Se trata de la exigencia de pago de una indemnización de guerra planteada por Bismarck como una de las cláusulas del tratado preliminar de paz concluido entre Francia y Alemania en Versalles el 26 de febrero de 1871 (Véase nota 11). [pág. 55]

[60] El 10 de marzo de 1871 la Asamblea Nacional aprobó la Ley sobre Moratoria del Pago de Obligaciones Crediticias, por la cual se establecía que las deudas contraídas entre el 13 de agosto y el 12 de noviembre de 1870 debían ser pagadas en un término de siete meses a partir del día en que habían sido adquiridas; en cuanto a las deudas contraidas después del 12 de noviembre su pago no podía ser diferido. Así, la Ley no acordaba en realidad moratoria de pago para la mayor parte de los deudores; esto asestaba un duro golpe a los obreros y a las capas más pobres de la población y hundía en la bancarrota a muchos de los pequeños fabricantes y comerciantes. [pág. 55]

[61] Se refiere a Charles Cousin-Montauban, general francés que estaba al mando de las fuerzas agresoras conjuntas de Francia e Inglaterra que invadieron a China en 1860. Napoleón III le otorgó el título de conde de Palikao como premio a su victoria sobre el ejército de la dinastía Ching (1644-1911) en Palichiao, aldea al Este de Pekín. [pág. 56]

[62] Décembriseur, nombre que se da a 108 que eran partidarios o participaron en el coup d'Etat de Luis Bonaparte ocurrido el 2 de diciembre de 1851. Vinoy tomó parte directa en el coup d'Etat y reprimió mediante la fuerza armada el levantamiento de los republicanos en una de las provincias. [pág. 56]

[63] De acuerdo con informes de prensa, Thiers y otros funcionarios del gobierno debían obtener una "comisión" de mas de 300 millones de francos sobre el empréstito interno autorizado por el gobierno. Thiers reconoció después que los representantes de los círculos financieros con quienes él había entrado en negociaciones para un préstamo, habían exigido la rápida represión de la revolución en París. La Ley que autorizaba el empréstito interno fue aprobada el 20 de junio de 1871, luego de que las tropas de Versalles habían aplastado la Comuna de París. [pág. 56]

[64] Cayena, isla de la Guayana Francesa, en América del Sur; ex presidio y lugar de deportación para los prisioneros políticos. [pág. 58]

[65] Le National, diario francés, órgano de los republicanos burgueses moderados, que se publicó en París entre 1830 y 1851. [pág. 60]

[66] El 31 de octubre de 1870, los obretos, junto con la parte revolucionaria de la Guardia Nacional de París desencadenaron una insurrección luego de recibir la noticia de que Metz había capitulado, Le Bourget estaba perdido, y Thiers había comenzado, por orden del Gobierno de Defensa Nacional, negociaciones con los prusianos. Los insurgentes ocuparon el Hôtel de Ville y establecieron un órgano revolucionario de Poder político, el Comité de Seguridad Pública, encabezado por Blanqui. Bajo la presión de los obreros, el Gobierno de Defensa Nacional prometió renunciar y organizar las elecciones a la Comuna para el 1ƒ de noviembre. Sin embargo, sacando ventaja de la insuficiente organización de las fuerzas revolucionarias de París y de las divergencias entre los sectores dirigentes de la Insurrección -- los blanquistas por un lado y los jacobinos, demócratas pequeño-burgueses por otro, el Gobierno traicionó a sus palabras y, con la ayuda de los pocos batallones de la Guardia Nacional que permanecían de su lado, ocupó de nuevo el Hôtel de Ville y retomó el Poder. [pág. 61]

[67] Los bretones, guardia móvil de Bretaña que Trochu utilizó como tropas de gendarmería para reprimir el movimiento revolucionario de París.

Los corsos constituían una parte importante de la gendarmería durante el Segundo Imperio. [pág. 61]

[68] El 22 de enero de 1871, a iniciativa de los blanquistas, el proletariado de París y la Guardia Nacional realizaron una manifestación revolucionaria para exigir la disolución del Gobierno y el establecimiento de la Comuna. El Gobierno de Defensa Nacional ordenó, a sus guardias bretones que custodiaban el Hôtel de Ville, disparar contra las masas. Arrestó a muchos manifestantes y decretó el cierre de todos los clubs de París, prohibió las concentraciones de masas y proscribió muchos periódicos. Luego de reprimir el movimiento revolucionario a sangre fría, el Gobierno empezó a preparar la rendición de París. [pág. 62]

[69] Las Sommations eran una forma de advertencia que daban las autoridades francesas para ordenar la dispersión de manifestaciones, mitines, etc. De acuerdo a la Ley de 1831, el Gobierno tenía derecho a hacer uso de la fuerza una vez que esta advertencia había sido repetida tres veces en forma de redoble de tambor o de toque de trompetas.

El Riot Act, que fue puesto en práctica en Inglaterra en 1715, probibía cualquier "reunión tumultuosa" de más de doce personas. En tales ocasiones, las autoridades tenían el derecho de utilizar la fuerza luego de hacer una advertencia especial, en caso de que los participantes en el mitin no se dispersaran en el plazo de una hora. [pág. 63]

[70] Cuando se presentaron los acontecimientos del 31 de octubre de 1870 (véase la nota 66), miembros del Gobierno de Defensa Nacional fueron detenidos en el Hôtel de Ville. Uno de los insurgentes pidió que fueran ejecutados, pero su propuesta fue rechazada por Gustave Flourens. [pág. 65]

[71] Véase Cándido, Voltaire, cap. 22. [pág. 65]

[72] Cita del decreto sobre rehenes promulgado por la Comuna de París el 5 de abril de 1871 y publicado en el Journal officiel de la République française, en su número 96 del 6 de abril de 1871. (La fecha indicada por Marx es la fecha de su publicación en periódicos ingleses). Este decreto establccía que cualquiera que fuera acusado y encontrado culpable de colusión con Versalles sería detenido como rehén. Con esta medida la Comuna intentó evitar que las tropas de Versalles mataran a los comuneros. [pág. 65]

[73] Journal officiel de la République française, N.ƒ 80 del 21 de marzo de 1871. [pág. 67]

[74] Se trata de las guerras libradas por Inglaterra, Rusia, Prusia, Austria, España y otros Estados contra la Francia revolucionaria y más tarde contra el Imperio de Napoleón I. [pág. 68]

[75] Investitute en la Edad Media significaba el acto por el cual un señor feudal otorgaba a sus vasallos un feudo, beneficio, empleo, etc. Este sistema se caracterizaba por el completo control que ejercían los estratos superiores de la jerarquía eclesiástica y seglar sobre los estratos inferiores. [pág. 74]

[76] Los girondinos eran los sostenedores del Partido de la Gironda que se formó durante la revolución burguesa de Francia y que representaba los intereses tanto de la gran burguesía comercial e industrial como los intereses de la burguesía terrateniente que surgió durante la revolución. Se les llamaba girondinos porque muchos de sus dirigentes representaban a la provincia de Gironda en la Asamblea Legislativa y en la Asamblea Nacional. Cubriéndose con la bandera de proteger el derecho de las provincias a la autonomía y a la federación, los girondinos se opusieron al Gobierno jacobino y a las masas revolucionarias que lo apoyaban. [pág. 74]

[77] Kladderadatsch, semanario humorístico ilustrado que comenzó a aparecer en Berlín en 1848. Punch, nombre abreviado de Punch or The London Charivari, semanario humorístico de los liberales burgueses ingleses que apareció por primera vez en Londres en 1841. [pág. 75]

[78] El 16 de abril de 1871, la Comuna promulgó un decreto aplazando el pago de todas las deudas por tres años y cancelando los intereser. Este decreto vino a aliviar la situación economica de la pequeña bnt guesía y fue desfavorable para los acreedores de la gran burguesía. [pág. 79]

[79] Se refiere al rechazo del proyecto de ley sobre los "concordatos amistosos" por parte de la Asamblea Constituyente el 22 de agosto de 1848. Dicho proyecto establecía el aplazamiento del pago de deudas para cualquier deudor que pudiera probar que había entrado en bancarrota debido a la parálisis de los negocios causada por la revolución. A consecuencia del antedicho rechazo, un considerable número de pequeñoburgueses quedaron completamente arruinados y fueron dejados a merced de los acreedores de la gran burguesía. [pág. 79, 197]

[80] Frères ignorantins, sobrenombre con que se llamaba a la orden religiosa que apareció en Reims en 1680. Sus miembros se dedicaban a la educación de niños pobres. En las escuelas fundadas por la Orden los alumnos recibían principalmente educación religiosa y muy poco en otros campos del sabet. Marx utilizó esta expresión para aludir al bajo nivel y al carácter clerical de la educación elemental en la Francia burguesa. [pág. 79]

[81] La "Unión Republicana" (Alianza republicana de los departamentos), organización política de los elementos pequeñoburgueses que venían de diferentes provincias y vivían en París. Hizo un llamado a las provincias para que apoyaran a la Comuna y lucharan contra el Gobierno de Versalles y contra la Asamblea Nacional monarquista. [pág. 80]

[82] Probablemente viene del llamamiento de la Comuna de París "A los trabajadores del campo", que fue publicada en abril y a comienzos de mayo de 1871 en los periódicos de la Comuna y también en hojas sueltas. [pág. 80]

[83] El 27 de abril de 1825 el reaccionario gobierno de Carlos X dictó una ley por la cual recompensaba a los antiguos emigrados por la pérdida de sus bienes que habían sido confiscados durante los años de la Revolución Burguesa en Francia. La mayor parte de la indemnización, que totalizaba mil millones de francos y que fue pagada por el gobierno en la forma de valores con un interés del tres por ciento, fue a parar a las manos de los principales aristócratas de la corte y de los grandes terratenientes franceses. [pág. 80, 192]

[84] Se refiere a las leyes por las cuales se dividió a Erancia en distritos militares y se entregó a los comandantes amplios poderes sobre 105 asuntos administrativos locales, se garantizó al Presidente de la República el derecho de nombrar y destituir burgomaestres, se colocó a los maestros rurales bajo el control de los prefectos, y se hizo extensiva la influencia

del clero a la educación nacional. Manx señaló el carácter de estas leyes en su obra La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850. [pág. 81, 193]

[85] La Columna Vendôme, monumento erigido entre 1806 y 1810 en la plaza Vendôme de París para conmemorar la victoria de Napoleón I en 1805. El monumento fue demolido el 16 de mayo de 1871 por decisión de la Comuna de París. [pág. 83]

[86] En el periódico Le Mot d'Ordre del 5 de mayo de 1871, se publicaron pruebas de los crímenes cometidos en los monasterios. Por medio de una investigación, en el convento de monjas de Picpus, del distrito suburbano de Saint Antoine, se descubrieron casos como el de monjas que habían permanecido prisioneras en celdas durante muchos años. También fueron hallados instrumentos de tortura. En la iglesia de Saint Laurent se halló un cementerio clandestino que reveló pruebas de varios asesinatos. Estos hechos también fueron dados a la publicidad en un íolleto antirreligioso de la Comuna titulado Los crímenes de las congregaciones religiosas. [pág. 85]

[87] Absentistas irlandeses eran grandes terratenientes que vivían en Inglaterra del producto de sus propiedades en Irlanda, que eran administradas por agentes de fincas rurales o arrendadas a los intermediarios especuladores, y estos últimos a su turno las arrendaban a pequeños campesinos sobre la base de exigentes condiciones. [pág. 86]

[88] Francs-fileurs, literalmente "franco-fugitivos", era un apodo irónico utilizado para burlarse de los burgueses de París que huyeron de la ciudad cuando esta se ballaba asediada. El sentido irónico de estas dos palabras radicaba en la semejanza de su pronunciadón con la de francs-tireurs (franco-tiradores), nombre que se le daba a los guerrilleros franceses que participaban activamente en la guerra contra Prusia. [pág. 88, 144]

[89] Coblence, ciudad alemana que se convirtió en el centro contrarrevolucionario de los emigrados monarquistas que se prepararon para intervenir en contra de la Francia revolucionaria durante la revolución burguesa de 1789. Coblence era la sede del gobierno en el exilio que recibía el apoyo de los Estados absolutos feudales y a cuya cabeza se encontraba Charles Alexandre de Calonne, el fanático ministro reaccionario en tiempos de Luis XVI. [pág. 88]

[90] Chouans he originalmente el nombre con que se conoció a los participantes en los motines contrarrevolucionarios producidos en el Noroeste de Francia durante la revolución burguesa de Francia. En tiempos de la Comuna de París los comuneros bautizaron con este nombre al ejército de Versalles de mentalidad monarquista que fue reclutado en Bretaña. [pág. 89]

[91] Bajo la infruencia de la revolución proletaria en París, que dio nacimiento a la Comuna de París, comenzaron movimientos revolucionarios de masas en Lyon, Marsella y en muchas otras ciudades de Francia. El 22 de marzo, la Guardia Nacional y el pueblo trabajador de Lyon tomaron el Hôtel de Ville. El 26 de marzo, luego de la llegada de una delegación de París, fue proclamada la Comuna en Lyon. Aunque la comisión de la Comuna -- nombrada para preparar las elecciones a la comuna -- poseía una fuerza armada, renunció finalmente al poder debido a su falta de contacto con el pueblo y con la Guardia Nacional. Un nuevo levantamiento de los obreros de Lyon ocurrido el 30 de abril fue cruelmente reprimido por el ejército y la policía.

En Marsella la población en rebeldía ocupó el Hôtel de Ville, arrestó al prefecto, constituyó la "comisión departamental" y decidió realizar elecciones para la comuna el 5 de abril. El estallido revolucionario de Marsella fue aplastado el 4 de abril por tropas gubernamentales que bombardearon la ciudad. [pág. 91]

[92] Se refiere a los esfuerzos de Dufaure para consolidar el régimen de la Monarquía de Julio durante el período del levantamiento armado de la Société des Saisons (Sociedad de las Estaciones) en el mes de mayo de 1839, así como al papel desempeñado por Dufaure en la lucha contra la oposición pequeñoburguesa de los Montagnards en tiempos de la Segunda República, en junio de 1849.

Un intento de revolución hecho el 12 de mayo de 1839 por la Société des Saisons -- una sociedad secreta republicano-socialista -- y dirigido por Louis Blanqui y Armand Barbès, no buscó el apoyo de las masas y asumió un carácter conspirativo; este levantamiento fue reprimido por el ejército gubernamental y por la Guardia Nacional. A fin de combatir el peligro de una revolución, se formó un nuevo gabinete, al cual se unió Dufaure.

Durante una aguda crisis política ocurrida en junio de 1849, ocasionada por la oposición de los Montagnards al presidente de la República Luis Bonaparte, Dufaure, ministro del Interior de entonces propuso la adopción de una serie de decretos contra el sector revolucionario de la Guardia Nacional, así como contra los demócratas y los socialistas. [pág. 91]

[93] Se refiere a la ley aprobada por la Asamblea Nacional "Sobre la prosecución contra los agravios de la prensa", que vino a reforzar las cláusulas de las anteriores leyes de prensa reaccionarias (la de 1819 y la de 1849) y que estableció duras sanciones, incluida la de proscripción, para aquellas publicaciones que acogieran opiniones contrarias al Gobierno. Se refiere asimismo a la rehabilitación de funcionarios del Segundo Imperio que habían sido destituidos de su cargo, a la ley especial sobre el procedimiento para la devolución de las propiedades confiscadas por la
Comuna, y a la definición de tales confiscaciones como un atentado criminal. [pág. 92]

[94] La ley sobre los procedimientos de los tribunales militares que Dufaure sometió a la aprobación de la Asamblea Nacional, abrevió más aún los procesos judiciales estipulados en el "Código de Justicia Militar" de 1857. Ella ratificó el derecho del Comandante del Ejército y del ministro de Guerra a llevar a efecto procesos judiciales a su libre discreción, sin necesidad de averiguaciones previas; en tales circunstancias, los juicios, incluidos los recursos de apelación, tenían que ser resueltos y ejecutados en un término de 48 horas. [pág. 92]

[95] Se refiere al Tratado Comercial concluido entre Inglaterra y Francia el 23 de enero de 1860. Se estipuló en dicho tratado la renuncia de Francia a la política de aranceles prohibitivos y se la reemplazó con derechos aduaneros que no debían exceder el 30 por ciento del valor de las mercancías. Este tratado dio a Francia el derecho a expottar, libre de impuestos, la mayor parte de sus mercancías a Inglaterra. Concluido el tratado, el extenso flujo de mercancías inglesas hacia Francia aumentó enormemente la competencia en su mercado interno y despertó el descontento de los fabricantes franceses. [pág. 93]

[96] Se refiere a la situación de terror y de sangrienta represión durante el período de aguda lucha político-social en la antigua Roma, y a diferentes etapas de la crisis dentro de la República Romana esclavista en el siglo I a.n.e.

La Dictadura de Sila (82-79 a.n.e.) -- Sila, lacayo de la nobleza esclavista -- estuvo acompañado por el genocidio cometido contra los representantes de los grupos hostiles a los esclavistas. Fue bajo su dominio cuando se establecieron por primera vez las proscripciones, es decir, listas de personas a las que cualquier romano tenía el derecho de matar sin formula de juicio.

Los dos Triunviratos de Roma (60-53 y 43-36 a.n.e.). Un triunvirato era la dictadura de los tres más influyentes generales romanos que se dividían el Poder entre sí. El primer triunvirato fue el que encabezaron Pompeyo, César y Craso; y el segundo, el de Octavio, Antonio y Lépido. El triunvirato representó una fase en la lucha por la liquidación de la República Romana y por la formación de un régimen de monarquía absoluta. Los dos triunviratos emplearon ampliamente el método de la liquidación física de sus adversarios. A la caída de los dos triunviratos siguió una guerra civil sangrienta en la que se mataban unos con otros. [pág. 96]

[97] Journal de París, semanario que se publicó en París a partir de 1867. Apoyó a los monarquistas orleanistas. [pág. 97]

[98] Estos dos pasajes han sido citados de un artículo escrito pot el publicista francés Edouard Hervé, que apareció en el Journal de París, en su edición 138, el 31 de mayo de 1871. En cuanto a la cita de Tácito, véase Historias de Tácito, Libro III, cap. 83. [pág. 97]

[99] En agosto de 1814, durante la Guerra Anglo-estadounidense, las tropas inglesas, al apoderarse de Wáshington, incendiaron el Capitolio (el edificio del Congreso), la Casa Blanca y otros edificios públicos.

En octubre de 1860, durante la guerra colonial librada por Gran Bretaña y Francia contra China, las tropas anglo-francesas saquearon y luego quemaron el Palacio Yuan Ming Yuan, que quedaba cerca de Pekín, y que constituía un gran tesoro artístico y arquitectónico. [pág. 99]

[100] Pretorianos era el nombre que se daba en la antigua Roma a los privilegiados guardias privados de los generales y del emperador. En tiempos del Imperio Romano, los pretorianos participaban constantemente en rivalidades internas y a menudo colocaban en el trono a sus protegidos. Luego la palabra "pretoriano" se convirtió en sinónimo de mercenario y en apelativo de todos aquellos que cometían ultrajes e imponían el dominio arbitrario de camarillas militares. [pág. 101]

[101] Con el término Chambre introuvable de la Prusse, semejante a la ultrarreaccionaria Chambre introuvable de Francia de 1815 a 1816, Marx se refería al parlamento prusiano elegido entre enero y febrero de 1849 de acuerdo a la Constitución acordada por el rey de Prusia el 5 de diciembre de 1848, día del contrarrevolucionario coup d'Etat. De acuerdo con esta Constitución, el parlamento constaba de la privilegiada "Camara de los Señores" aristócratas y la Cámara Baja, cuyos componentes eran elegidos en dos turnos únicamente por los llamados "prusianos independientes"; esto aseguró el predominio de los junkers burócratas y de los elementos del ala derecha de la burguesía. Bismarck, quien fue elegido para la Cámara Baja, era uno de los líderes del grupo junker de la extrema derecha. [pág. 102]

[102] Le Temps, influyente diario francés de tendencia liberal. Se publicó en París de 1861 a 1943. [pág. 108]

[103] The Evening Standard, publicado en Londres entre 1857 y 1905 como edición vespertina de The Standard, diario de los consetvadores británicos fundado en Londres en 1827. [pág. 108]