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C. Marx

Crítica del Programa de Gotha

PROLOGO DE F. ENGELS

El manuscrito que aquí publicamos -- la crítica al proyecto de
programa y la carta a Bracke que la acompaña -- fue enviado a Bracke
en 1875, poco antes de celebrarse el Congreso de unificación de
Gotha, para que lo transmitiese a Geib, Auer, Bebel y Liebknecht y
se lo devolviera luego a Marx. Como el Congreso del Partido en
Halle había colocado en el orden del día la discusión del programa
de Gotha, me parecía cometer un delito hurtando por más tiempo a la
publicidad este importante documento -- acaso el más importante de
todos -- sobre el tema que iba a ponerse a discusión.

Pero este trabajo tiene, además, otra significación de mayor
alcance aún. En él se expone por primera vez, con claridad y firmeza,
la posición de Marx frente a la tendencia trazada por Lassalle desde
que se lanzó a la agitación, tanto en lo que atañe a sus principios
económicos como a su táctica.

El rigor implacable con que se desmenuza aquí el proyecto de
programa, la inexorabilidad con que se expresan los resultados
obtenidos y se ponen de relieve los errores del proyecto, todo esto,
hoy, a la vuelta de quince años, ya no hiere más a nadie. Lassalleanos especificos ya sólo quedan en el extranjero
como ruinas aisladas, y el programa de Gotha ha sido abandonado en
Halle, como absolutamente insatisfactorio, incluso por sus propios
autores.

A pesar de esto, he suprimido algunas expresiones y juicios duros
sobre personas, allí donde carecían de importancia objetiva, y los he
sustituido por puntos suspensivos. El propio Marx lo haria así, si
hoy publicase el manuscrito. El lenguaje violento que a ratos se
advierte en él obedecia a dos circunstancias. En primer lugar, Marx y
yo estábamos más estrechamente vinculados con el movimiento alemán que
con ningún otro; por eso, el decisivo retroceso que se manifestaba en
este proyecto de programa tenía por fuerza que irritarnos muy
seriamente. En segundo lugar, nosotros nos encontrábamos entonces --
pasados apenas dos años desde el Congreso de La Haya de la
Internacional -- en la más enconada lucha contra Bakunin y sus
anarquistas, que nos hacían responsables de todo lo que ocurría en el
movimiento obrero de Alemania; era, pues, de esperar que nos
atribuyesen también la paternidad secreta de este programa. Estas con
sideraciones ya no tienen razón de ser hoy, y con ellas desaparece
también la necesidad de los pasajes en cuestión.

Algunas frases han sido sustituidas también por puntos, a causa de
la ley de prensa. Cuando he tenido que elegir una expresión más suave,
la he puesto entre paréntesis cuadrados. Por lo demás, reproduzco
literalmente el manuscrito.

Londres, 6 de enero de 1891

F. Engels