["Arbeiter-Wochen-Chronik", núm. 50, del 14 de diciembre de 1890]

Londres, 3 de diciembre de 1890

Permítanme expresarles mi más sincero agradecimiento por las felicitaciones que me han enviado con motivo de mi septuagésimo cumpleaños mediante su carta del 26 de noviembre.

Soy plenamente consciente de que la mayor parte de los honores que ustedes y tantos otros me han tributado en ese día me corresponden únicamente como representante sobreviviente de Marx, y ruego me permitan depositarlos como coronas de honor sobre su tumba. En cuanto a lo que yo pueda hacer para mostrarme digno de él en lo sucesivo, lo haré por mi parte, de ello pueden estar seguros.

Muchas gracias por su amable invitación al congreso del partido húngaro. No me será posible hacer uso de ella personalmente, pero en espíritu estaré con ustedes los días 7 y 8 del corriente.

La existencia de un partido obrero socialdemócrata húngaro es una nueva prueba de que la gran industria moderna no puede arraigar en ningún país sin revolucionar la vieja sociedad precapitalista, generando no sólo una clase capitalista, sino también un proletariado, y con ello la lucha de clases entre ambas y un partido obrero que trabaja por el derrocamiento del orden burgués-capitalista mundial. A este partido obrero, que también en Hungría —como me lo demuestra su amablemente enviada "Arbeiter-Wochen-Chronik"— se desarrolla cada vez con más fuerza, y que tiene la ventaja de ser internacional desde el principio, abarcando a magiares, alemanes, rumanos, serbios y eslovacos, a este joven partido, tengan la bondad de transmitirle mis mejores deseos para su congreso.

¡Viva la socialdemocracia internacional!

¡Viva el congreso del partido húngaro!

Friedrich Engels