["Berliner Volksblatt" núm. 284 del 5 de diciembre de 1890]

Con motivo de mi septuagésimo cumpleaños me han sido concedidas tantas pruebas de la más cordial participación, tantos e inesperados homenajes, que por desgracia me resulta imposible responder personalmente a cada una de esas manifestaciones. Ha sido una verdadera lluvia de telegramas, cartas, regalos, artículos de la prensa del partido dedicados especialmente a mí, procedentes de los más diversos países, pero sobre todo de todas las partes de Alemania. Permítanme, pues, expresar aquí mi más sincero agradecimiento a los viejos y nuevos amigos que el 28 de noviembre se acordaron tan benévolamente de mí.

Nadie sabe mejor que yo que la mayor parte de estos homenajes no se deben a mí ni a mis méritos. Es mi destino cosechar la gloria y el honor cuya semilla ha esparcido un hombre más grande que yo, Karl Marx. Y así, sólo puedo prometer emplear el resto de mi vida al servicio activo del proletariado, de modo que, en lo posible, me haga aún digno con posterioridad de esos honores.

Londres, 2 de diciembre de 1890

Friedrich Engels