Londres, 13 de mayo de 1886

Muy señores míos:

Por mucho que me halague la oferta que me hacen en su atenta nota del 10 del corriente, lamento tener que declinarla, pues no puedo disponer del tiempo necesario.

Soy responsable de la edición de los manuscritos dejados por Marx y de poner en valor todos los demás papeles que dejó. Es una responsabilidad que ocupará mi tiempo durante varios años y que debe tener prioridad sobre todo lo demás.

Además, soy responsable de revisar las traducciones de nuestras obras a lenguas extranjeras, tarea esencial en la mayoría de los casos. No solo está la traducción inglesa de El Capital, que debo terminar ahora y que irá a la imprenta el próximo mes, sino también un flujo constante de manuscritos del tipo que requiere revisión, traducciones de obras más breves al francés, italiano, danés, neerlandés, etc., y todo esto me ocupa el resto del tiempo libre.

Pero una vez haya dejado atrás todo esto, suponiendo que viva lo suficiente, tendré que dedicarme ante todo a terminar, de una vez por todas, mis propias obras independientes, que han estado completamente desatendidas en los últimos tres años.

Entre quienes comparten mis puntos de vista, mi amigo Karl Kautsky sería sin duda adecuado para tal puesto, sobre todo porque ahora vive aquí, y yo estaría encantado de prestarle toda la ayuda que pudiera. Además, la literatura inglesa pertinente, en su mayor parte bastante desconocida, no puede conseguirse en ningún otro sitio que no sea el British Museum. Ayer, pues, me tomé la libertad de informarle de su propuesta. Pero sus compromisos —aparte de la redacción de la Neue Zeit— son tantos y se extienden tan hacia adelante, que no pudo autorizarme a proponerlo a ustedes como candidato.

Como pueden ver, estoy muy interesado en su proyecto y por ello lamento aún más no poder participar en su ejecución. Entretanto, les agradezco el honor que me han hecho con su propuesta y quedo de ustedes

atentamente,
F. Engels