## PRÓLOGO

No fue tarea llevadera preparar para la publicación el
segundo libro de El capital, y prepararlo, precisamente,
de suerte que apareciera por un lado como obra cohe-
rente, trabada, que constituyese en lo posible una unidad
en sí misma, y por otra parte como la obra exclusiva de
su autor, y no del editor. El gran número de redacciones
existentes, en su mayor parte fragmentarias,. dificultaba
“la labor. A lo sumo una sola de ellas (el manuscrito IV)
aparecía totalmente pronta —hasta donde llegaba— para
la imprenta; pero, en cambio, las redacciones de fechas
más tardías la habían vuelto anticuada, en su mayor parte.
Aunque el grueso del material se hallaba definitivamente
elaborado en lo tocante al fondo, por lo general, no lo
estaba en cuanto al lenguaje, que era aquel en que Marx
solía preparar sus borradores: estilo desaliñado, expre-
iones y giros familiares, frecuentemente de humorística
grosería, terminología técnica inglesa y francesa, a menudo
frases enteras y hasta páginas en inglés; es la puesta por
escrito de las ideas bajo la forma en que, en cada caso,
se desenvolvían en la cabeza del autor. Junto a par-
tes expuestas pormenorizadamente, otras, tan importantes
como las primeras, apenas insinuadas; el material de
hechos demostrativos aparece 'acopiado, pero apenas cla-
sificado, para no hablar de su elaboración; al término de
un capítulo, en el afán de pasar al siguiente, un par
de frases inconexas, hitos del análisis abandonado allí
antes de su culminación; por último, el hecho conocido

de que la letra del autor no pocas veces resultaba ilegible
hasta para él mismo.

Me he dado por satisfecho con reproducir los manuscri-
tos con la mayor literalidad posible, modificando en cuanto
al estilo sólo lo que el propio Marx habría modificado,
e intercalando proposiciones explicativas y nexos allí donde
era estrictamente indispensable y no cabía duda alguna,
además, en Cuanto al sentido. Hemos preferido reproducir
al pie de la letra frases cuya interpretación ofrecía siquiera
una sombra de duda. Las reelaboraciones e interpolacio-
nes a mí debidas no llegan en conjunto a diez páginas
impresas y sólo son de carácter formal.

La mera enumeración de los materiales manuscritos
del libro II, dejados por Marx, muestra con qué escrupu-
losidad sin par, con qué severa autocrítica se esforzaba
por desarrollar sus grandes descubrimientos económicos,
antes de divulgarlos, hasta alcanzar la perfección más
consumada; una autocrítica que sólo raras veces le permitió
ajustar la exposición, en lo que tiene que ver con el con-
tenido y la forma, a su horizonte intelectual, siempre
dilatado por nuevos estudios. Dichos materiales se com-
ponen de lo siguiente.

_ En primer término, un manuscrito, Contribución a la
crítica de la economía política, de 1.472 páginas en cuarto,
en 23 cuadernos, redactado de agosto de 1861 a junio
de 1863. Es la continuación del primer cuaderno aparecido
en 1859, en Berlín, bajo el mismo título. En las páginas
1-220 (cuadernos I-V) y luego de nuevo en las que van
de la 1.159 a la 1.472 (cuadernos XIX-XXIII), se tratan
los temas investigados en el libro I de El capital, desde la
transformación del dinero en capital hasta el final, y cons-
tituyen la primera redacción que conservamos del texto
correspondiente. Las páginas 973-1.158 (cuadernos XVI
a XVI) versan acerca del capital y la ganancia, tasa de
ganancia, capital comercial y capital dinerario, esto es,
acerca de temas que se examinan más tarde en el manus-
crito que corresponde al libro I. Los temas dilucidados
en el libro I, así como muchísimos que lo son posterior-
mente en el libro III, aún no son recogidos, por el contra-
rio, de manera especial. Se los trata de pasada, particu-
larmente en la sección que constituye el cuerpo principal
del manuscrito, las páginas 220-972 (cuadernos vI-xv):
Teorías del plusvalor. Esta sección contiene una historia

crítica detallada del punto esencial de la economía política,
la teoría del plusvalor, y desarrolla al mismo tiempo, en
antítesis polémica con los predecesores, la mayor parte
de los puntos que más adelante se investigan, de manera
especial y en su conexión lógica, en el manuscrito corres-
pondiente a los libros II y III. Me reservo el publicar como
libro IV de El capital la parte crítica de este manuscrito,
luego de suprimir los numerosos pasajes que se reiteran
en los libros II y III.1! Por valioso que sea este manuscrito,
poco es lo que se le puede utilizar para la presente edición
del libro II.

Cronológicamente, .el manuscrito siguiente es ahora el
del libro II. Fue redactado, por lo menos en su mayor
parte, en 1864 y 1865. Marx sólo emprendió la redacción
definitiva del libro I, del primer tomo impreso en 1867,
una vez que concluyó, en lo esencial, aquel manuscrito.
Actualmente preparo para la imprenta dicho manuscrito
del libro II.

El período siguiente —el posterior a la publicación
del libro I— nos ha dejado para el libro II una colección
de cuatro manuscritos en folio, numerados por 'el propio
Marx del I al IV. De ellos, el manuscrito I (150 páginas),
presumiblemente elaborado en 1865 ó 1867, constituye
la primera redacción independiente, aunque más o menos
fragmentaria, del libro I en su ordenamiento actual. Tam-
poco era utilizable, ni siquiera parcialmente. El manus-
crito 111 se compone en parte de un conjunto de citas y
referencias a los cuadernos de resúmenes de Marx —en
su mayor parte relativas a la primera sección del libro 1I—,
y en parte de análisis sobre puntos diversos, en particular
la crítica de las tesis de Adam Smith respecto al capital
fijo y el capital circulante y a la fuente de la ganancia;
además, una exposición —correspondiente al libro 1i—
acerca de la relación entre la tasa de plusvalor y la tasa
de ganancia. Las referencias proporcionan poco material
utilizable nuevo; los análisis, tanto los relativos al libro II
como los correspondientes al 111, estaban superados por
redacciones posteriores y, por ende, hubo que dejarlos a
un lado en su mayor parte. El manuscrito Iv es una redac-
ción, pronta para la imprenta, de la primera sección y de
los primeros capítulos de la segunda sección del libro II;
lo utilizamos donde resultó aconsejable. Aunque quedó
claro que había sido redactado en fecha más temprana

que el manuscrito II, por ser más perfecto en cuanto a la
forma lo pudimos utilizar ventajosamente para la parte
respectiva del libro; bastó con agregarle algunos pasajes
del manuscrito I. Este último manuscrito es la única
redacción hasta cierto punto acabada que poseemos del
libro I y data de 1870. Las notas para la redacción defi-
nitiva, a las que habremos de referirnos enseguida, dicen
expresamente: “Hay que basarse en la segunda redacción”.

Luego de 1870 se produce una nueva pausa, deter-
minada principalmente por razones de salud. Como de
costumbre, Marx ocupó ese tiempo en el estudio; la agro-
nomía, las condiciones rurales norteamericanas y sobre
todo las rusas, el mercado dinerario y la banca, y por
último ciencias naturales —geología y fisiología— y en
particular trabajos matemáticos originales, constituyen el
contenido de los numerosos cuadernos de resúmenes de esa
época.!* A principios de 1877 se sintió restablecido, al
punto de que pudo reiniciar su labor propiamente dicha.
De fines de marzo de 1877 datan referencias y anotaciones
relativas a los cuatro manuscritos antes mencionados, las
cuales debían servir de base para una reelaboración del
libro I, para una nueva redacción cuyo comienzo posee-
mos en el manuscrito v (56 páginas en folio). Comprende
los cuatro primeros capítulos y está aún poco elaborada;
en notas al pie del texto se tratan puntos esenciales; el
material está más acopiado que clasificado y organizado,
pero se trata de la última presentación completa de esta
parte, la más importante de la primera sección. Un primer
intento de convertir este material en un manuscrito listo
para la publicación lo tenemos en el manuscrito vi (pos-
terior a octubre de 1877 y anterior a julio de 1878); tan
sólo 17 páginas en cuarto que abarcan la mayor parte del
capítulo 1; un segundo intento, y el último, en el manus-
crito vu —“2 de julio de 1878”—, de apenas 7 páginas
en folio.

Por esta época Marx parece haber comprendido que
sin una revolución cabal de su estado de salud nunca
podría llegar a completar una redacción, satisfactoria para
él mismo, de los libros segundo y tercero. Los manuscri-
tos V-VIIL, en efecto, muestran con demasiada frecuencia
las huellas de una lucha denodada contra un estado de
salud deprimente. El fragmento más dificultoso de la prime-
ra sección había sido refundido en el manuscrito v; el resto

de esa sección y toda la segunda no ofrecían dificultades |
teóricas significativas (si se exceptúa el capítulo XVII); por
el contrario, la tercera sección, sobre la reproducción y
circulación del capital social, necesitaba ineludiblemente,

A juicio de Marx, una reelaboración. En el manuscrito II, en

efccto, primero se trataba de la reproducción al aa
en cuenta la circulación del dinero, factor mediador e
aquélla, y luego se la volvía a tratar teniendo en cue

dicha mediación. Era necesario suprimir esa falla y reela-

borar toda la sección, en general, de manera que se ajustara

«al horizonte intelectual ampliado del autor. De esta manera

surgió el manuscrito VIII, un cuaderno de sólo 70 pa
en cuarto; pero lo que Marx supo compendiar en e
espacio lo demuestra el cotejo con la sección 1! En da
versión impresa, para lo cual hemos de hacer o omis
de los fragmentos del manuscrito I allí intercala os,
También en ese manuscrito [el vm] no se da más que
un manejo preliminar de la materia; lo que aqui E
taba, ante todo, cra fijar y desarrollar los puntos de bs a.
nuevos con respecto al manuscrito II, dejando a un lado
aquellos aspectos acerca de los que no había a
«que decir. También se incluye aquí y se amplía un frag
mento esencial del capítulo xvi de la segunda a
fragmento, por lo demás, que hasta cierto punto inva da
a su vez la sección tercera. La secuencia lógica suele
interrumpirse; el tratamiento del tema en algunos pco
presenta lagunas y al final, particularmente, es E r má
mentario. Pero lo que Marx quería decir, está dicho alli
na u otra manera.
sd So éstos los materiales para el libro I Con los det
según declaró Marx poco antes de su muétrte a su he
Eleanor, yo debía “hacer algo”. He ejecutado esa m é
ateniéndome a sus límites más estrictos; Siempre que Pe
posible reduje mi actividad a la mera selección entre las
diversas redacciones. Y lo hice, precisamente, de tal ma-
nera que siempre sirvió de base la última redacción ate
nible, a la que cotejé con las anteriores. Sólo las seeo e.
primera y tercera ofrecían dificultades reales, e es,
meras dificultades técnicas, aunque no fueron de pa
monta. He procurado resolverlas ciñéndome exclusivamente
espíritu del autor.
y Por lo general, he traducido las citas en el texto sane
do se trataba dc apoyos documentales de hechos o cuando,

como en: los pasajes tomados de Adam Smith, el original
está al alcance de quienquiera que desee estudiar a fondo
el tema. Sólo en el capítulo x eso no fue posible, porque
aquí se somete directamente a crítica el texto inglés. Las
citas del libro I [de El capital] están foliadas según la
segunda edición, la última publicada en vida de Marx.

Para el libro III únicamente disponía —aparte la pri-
mera redacción en el manuscrito intitulado Contribución
a la crítica, los fragmentos mencionados del manuscrito II
y algunas anotaciones breves dispersas aquí y allá en cua-
dernos de resúmenes— de lo siguiente: del manuscrito en
folio de 1864-65, ya aludido, elaborado aproximadamente
con la misma perfección que el manuscrito I del libro II, y
finalmente de un cuaderno de 1875: Relación entre la tasa
de plusvalor y la tasa de ganancia, desarrollada matemá-
ticamente (en ecuaciones). La preparación de este libro
para la imprenta avanza rápidamente. En la medida en que
hasta ahora puedo juzgar, dicha preparación no presentará,
en lo fundamental, más que dificultades técnicas, a excep-
ción, desde luego, de algunas secciones muy importantes.

Es éste el lugar indicado para refutar una acusación
contra Marx que, formulada al principio en voz baja y
esporádicamente, es ahora, después de la muerte de aquél,
pregonada por los socialistas de cátedra y de estado ale-
manes |*! y por sus acólitos como hecho demostrado: la
acusación de que Marx habría cometido un plagio contra
Rodbertus. En otro lugar* ya he dicho respecto a este
asunto lo más perentorio; sólo aquí puedo aportar los
elementos de juicio decisivos.

Por lo que sé, esta imputación apareció por vez pri-
mera en la Lucha emancipadora del cuarto estado, de
Rudolf Meyer, p. 43: “Se puede demostrar que Marx ha
extraído de estas publicaciones” (de Rodbertus, que datan
de la segunda mitad del decenio de 1830) “la mayor parte
de su crítica”. [*bisl Hasta prueba ulterior en contrario, me
permitiré suponer que toda la “demostrabilidad” de esta
afirmación estriba en que Rodbertus así se lo ha asegurado
al señor Meyer. En 1879 el propio Rodbertus entró a la

! En el prólogo a K. Marx, Das Elend der Philosophie.
Antwort auf Proudhons Philosophie des Elends, trad. al alemán
por E. Bernstein y K. Kautsky, Stuttgart, 1885.

liza y le escribió a J. Zeller (Zeitschrift fúr die gesammte
Staatswissenschaft,'*! Tubinga, 1879, p. 219) lo siguiente
acerca de la obra del primero, Contribución al conocimien-
to de nuestras condiciones económico-políticas (1842):
“Advertirá usted que la misma” (secuencia de razonamien-
tos desarrollada en ese libro) “ya ha sido .... bonitamente
utilizada por Marx, aunque sin citarme, naturalmente”. Lo
que repite sin más aditamento, por boca de ganso, su
editor póstumo, Theophil Kozak (Rodbertus, “Das Kapi-
tal”, Berlín, 1884, introducción, p. XV). Finalmente, en
las Cartas y artículos político-sociales del doctor Rodbertus-
Jagetzow, editadas en 1881 por Rudolf Meyer, dice Rod-
bertus sin circunloquios: “Encuentro hoy que Scháffle y
Marx me saquean sin nombrarme” (carta n* 60, p. 134). Y
en otro pasaje la pretensión de Rodbertus asume una figura
más concreta: “De dónde surge el plusvalor del capitalista
es algo que he indicado en mi tercera carta social, en lo
esencial de la misma manera que Marx, sólo que más
brevemente y con mayor claridad” (carta n* 48, p. 111).

De todas estas acusaciones de plagio Marx nunca se
enteró. En su ejemplar de la Lucha emancipadora sólo
había cortado las hojas de la parte referente a la Interna-
cional; los pliegos restantes los corté yo después de su
muerte. Nunca vio el Zeitschrift de Tubinga. Las Cartas ...
a Rudolf Meyer también permanecieron desconocidas para
él, y yo mismo sólo supe del pasaje relativo al “saqueo” en
1884, gracias a la gentileza del propio doctor Meyer. Marx
conocía en cambio, la carta n2 48; el señor Meyer había
tenido la amabilidad de regalarle el original a la hija
menor de Marx. Éste, a cuyos oídos habían llegado, cier-
tamente, algunos misteriosos rumores acerca de la fuente
secreta de su propia crítica —fuente que habría que buscar
en Rodbertus—, me mostró la carta con la observación:
aquí tenía él, finalmente, información auténtica sobre lo
que reclamaba el propio Rodbertus; si éste no pretendía
nada más, él, Marx, podía darse por satisfecho, dejando
también a Rodbertus la satisfacción de encontrar más
breve y clara su propia exposición. Con esta carta de
Rodbertus, en efecto, Marx consideró que todo el asunto
había quedado liquidado.

Podía hacerlo, tanto más cuanto, como lo sé positiva-

“mente, toda la actividad literaria de Rodbertus había sido

desconocida para Marx hasta 1859, fecha en que su propia

crítica de la economía política quedó concluida no sólo
en sus aspectos fundamentales, sino también en cuanto a
los detalles más importantes. Marx había iniciado sus estu-
dios económicos en 1843, en París, con los grandes escri-
tores ingleses y franceses; de los alemanes sólo conocía
a Rau y List, y con ellos le bastaba. Ni Marx ni yo supimos
una sola palabra de la existencia de Rodbertus hasta que
en 1848, en la Neue Rheinische Zeitung, hubimos de some-
ter a crítica sus discursos como diputado por Berlín y sus
actos como ministro. Era tal nuestra ignorancia que pre-
guntamos a los diputados renanos quién era ese Rodbertus,
tan súbitamente convertido en ministro. Pero tampoco
éstos supieron revelarnos nada acerca de los escritos eco-
nómicos de Rodbertus. En cambio, que por ese entonces
Marx, aun sin la ayuda de Rodbertus, sabía muy bien no
sólo de dónde, sino también cómo “surge el plusvalor del
capitalista”, lo demuestran la Misére de la philosophie,
1847, y las conferencias sobre trabajo asalariado y capital

pronunciadas en 1847 en Bruselas y publicadas en 1849'

en los números 264-269 de la Neue Rheinische Zeitung.
Sólo por Lassalle se enteró Marx, hacia 1859, que existía
también un economista Rodbertus, y encontró luego la
“tercera carta social” de éste en el Museo Británico.

Es ésta la relación de los hechos. Ahora bien, ¿qué
ocurre en lo tocante al contenido que Marx habría ““saquea-
do” a Rodbertus? “De dónde surge el plusvalor del capita-
lista”, dice - Rodbertus, “es algo que he indicado en mi
tercera carta social [...] de la mistna manera que Marx,
sólo que más brevemente y con mayor claridad”. Estamos,
por ende, ante el punto esencial: la teoría del plusvalor, y
no se puede decir, en efecto, que haya ninguna otra cosa
que Rodbertus podría acaso reclamar como de su propie-
dad en la obra de Marx. Rodbertus, pues, se proclama aquí
como el verdadero autor de la teoría del plusvalor, que
Marx le habría saqueado.

¿Y qué nos dice la tercera carta social !'! acerca del
origen del plusvalor? Simplemente que la “renta” —término
bajo el que Rodbertus engloba la renta del suelo y la
ganancia— no surge de una “adición de valor” al valor de
la mercancía, sino “a consecuencia de una sustracción
de valor experimentada por el salario, en otras palabras:
porque el salario sólo importa una parte del valor del
producto” y, cuando la productividad del trabajo es sufi-

ciente, el salario “no necesita ser igual al valor de cambio
natural de su producto, para que de éste quede aún una
parte con vistas a la reposición del capital (1) y la renta”.
Con lo cual no se nos dice qué clase de “valor de cambio
natural” del producto es ese que no deja nada para la
“reposición del capital”, esto es, suponemos, para reponer
las materias primas y el desgaste de los instrumentos.
Felizmente, nos ha sido dado comprobar qué impre-
sión produjo en Marx ese memorable descubrimiento de
Rodbertus. En el manuscrito Contribución a la crítica ...,
cuaderno x, p. 445 y ss., se encuentra una “Digresión.
Señor Rodbertus. Una nueva teoría sobre la renta de la
tierra”, Sólo desde ese punto de vista se examina allí la
tercera carta social. La teoría rodbertiana del plusvalor
en general, se liquida con la observación irónica: “El
señor Rodbertus investiga, en primer término, el aspecto
que presenta un país en el cual la propiedad de la tierra
y la del capital no se encuentran separadas, y llega luego
al importante resultado de que la renta (por la cual en-
tiende todo el plusvalor) equivale meramente al trabajo
impago o a la cantidad de productos en que se representa

dicho trabajo”.

La humanidad capitalista hace ya varios siglos que
produce plusvalor, y poco a poco ha llegado también a
cavilar acerca del origen del mismo. La primera noción
surgió directamente de la práctica comercial: el plusvalor
se originaría en un recargo sobre el valor del producto.
Esta noción prevaleció entre los mercantilistas, pero James
Steuart se percató ya de que, siendo así, lo que ganaba
uno debía perderlo necesariamente otro. No obstante, esta
idea llevó durante mucho tiempo una existencia espectral,
particularmente entre ciertos socialistas; de la ciencia clá-
sica, empero, la expulsó Adam Smith.

Leemos en Smith, Wealth of Nations, libro I, cap. VI:
*No bien se acumula capital (stock) en las manos de unos
individuos, algunos de éstos lo emplearán, como es natu-
ral, en poner a trabajar a gente industriosa y suministrarle
a la misma materias primas y medios de subsistencia, para
obtener una ganancia por la venta de los productos de
su trabajo, o por lo que ha añadido su trabajo al valor de
esas materias primas ... El valor que los obreros agregan
a las materias primas, se resuelve aquí en dos partes, una
de las cuales paga sus salarios, la otra la ganancia del

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empresario sobre el monto total de materias primas y
salarios adelantado por él”. Y algo más adelante: “Tan
pronto como el suelo de un país se convierte por entero
en propiedad privada, los terratenientes —así como otras
personas— gustan de cosechar donde no sembraron y
reclaman una renta hasta por los productos naturales del
suelo... El trabajador ... se ve obligado a ceder al terra-
teniente una parte de lo que el trabajo suyo ha recogido
o producido. Esta parte o, lo que es lo mismo, el precio
de esta parte, constituye la renta de la tierra”. h

Acerca de este pasaje comenta Marx en el manuscrito
citado, Contribución a la crítica..., p. 253: “Adam
Smith, pues, concibe el plusvalor, o sea el plustrabajo, el
excedente del trabajo ejecutado y objetivado en la mer-
cancía por encima del trabajo pagado —o sea por encima
del trabajo que ha recibido su equivalente en el salario—
como la categoría general de la cual la ganancia propla-
mente dicha y la renta de la tierra no son más que
ramificaciones”.

Más adelante dice Adam Smith, libro I, cap. vu: “Tan
pronto como la tierra se ha convertido en propiedad pri-
vada, el terrateniente exige una parte de casi todos los
productos que el trabajador pueda producir o recoger en
ella. Su renta efectúa la primera deducción del producto
obtenido por el trabajo empleado en la tierra. Pero el que
Cultiva la tierra raras veces dispone de los medios nece-
sarios para subsistir hasta la cosecha. Lo que suele suceder
es que se le adelante, del capital (stock) de un empresario,
del arrendatario, los medios que necesita para sustentarse,
y el arrendatario no tendría ningún interés en darle ocu-
pación si el obrero no compartiera con él el producto de
su trabajo, o si no repusiera su capital y además rindiera
una ganancia. Esta ganancia efectúa una segunda deducción
en desmedro del trabajo empleado en la tierra. El producto
de casi todo trabajo está sometido al mismo descuento,
destinado a la ganancia. En casi todas las industrias la
mayor parte de los trabajadores requieren un empresario
que, hasta la terminación del trabajo, les adelante materias
primas y salarios y medios de subsistencia. Este patrón
comparte con los obreros el producto del trabajo de ellos,
o el valor que añaden a las materias primas elaboradas, y
en esa participación consiste su ganancia”.

Marx observa a este respecto (manuscrito, p. 256):
“Aquí, pues, Adam Smith caracteriza con escuetas pala-
bras la renta de la tierra y la ganancia del capital como:
meras deducciones efectuadas al producto del obrero o al
valor de su producto, que equivale al trabajo añadido por
él a la materia prima. Pero esta deducción, como el propio
Adam Smith lo ha expuesto anteriormente, sólo puede
consistir en la parte del trabajo que el obrero agrega a los
materiales, por encima de la cantidad de trabajo que se
limita a pagar su salario o que sólo proporciona un equi-
valente por su salario; sólo puede, pues, consistir en el
plustrabajo, en la parte impaga de su trabajo”.

“De dónde surge el plusvalor del capitalista”, y por
añadidura el del terrateniente, es algo que ya sabía Adam
Smith; Marx lo reconoce con toda franqueza ya en 1861,
mientras que Rodbertus y el tropel de sus adoradores, que
brotan como hongos bajo la tibia lluvia estival del socia-
lismo de estado, parecen haberlo olvidado totalmente.

“No obstante”, prosigue Marx, “Smith no concibió el
plusvalor en cuanto tal, como categoría especial separada
de las formas particulares que asume en la ganancia y la
renta de la tierra. De ahí los muchos errores y deficiencias
que aparecen en sus investigaciones, y más aun en las de
Ricardo.” Esta frase se aplica, al pie de la letra, a Rod-
bertus. Su “renta” es, simplemente, la suma de renta de
la tierra + ganancia; acerca de la renta de la tierra cons-
truye una teoría totalmente falsa. Y la ganancia la acepta
a ojos cerrados, tal como la encuentra en sus predecesores.

El plusvalor de Marx, por el contrario, es la forma
general de la suma de valor apropiada, sin equivalente,
por los propietarios de los medios de producción, forma
que se escinde —con arreglo a leyes totalmente peculiares,
descubiertas por primera vez por Marx— en las formas
particulares, trasmutadas, de la ganancia y la renta de la
tierra. Estas leyes se desarrollan en el libro I, donde se
mostrará por vez primera cuántos términos intermedios
se requieren para pasar de la comprensión del plusvalor en
general a la comprensión de su transformación en ganancia
y renta de la tierra, esto es, para comprender las leyes
que presiden la distribución del plusvalor dentro de la
clase de los capitalistas.

Ricardo va mucho más allá que Adam Smith. Funda
su concepción del plusvalor en una nueva teoría del valor,

que en germen se encuentra ya en Adam Smith, por cierto,
pero que éste casi siempre olvida cuando se mueve en el
terreno de la aplicación práctica; una teoría que se ha
convertido en el punto de partida de toda la ciencia eco-
nómica posterior. De la determinación del valor de las
mercancías por la cantidad de trabajo realizado en ellas,
deduce Ricardo la distribución, entre obreros y capitalis-
tas, de la cantidad de valor agregada a las materias primas
por el trabajo, su división en salario y ganancia (o sea, en
este caso, plusvalor). Demuestra que el valor de las mer-
cancías se mantiene invariable por más que varíe la pro-
porción entre esas dos partes, ley de la que sólo admite
excepciones aisladas. Llega incluso a establecer algunas
leyes fundamentales acerca de la relación recíproca entre
salario y plusvalor (concebido bajo la forma de ganancia),
aunque la formulación de las mismas es demasiado general
(Marx, Kapital, 1, cap. XV, A),? y demuestra que la renta
de la tierra es un excedente sobre la ganancia, el cual
aparece en determinadas circunstancias. En ninguno de
estos puntos Rodbertus ha ido más allá que Ricardo. Las
contradicciones internas de la teoría de Ricardo, que
determinaron el naufragio de su escuela, o le son total-
mente desconocidas a Rodbertus o lo indujeron (Zur
Erkenntniss ..., p. 130) a proponer reivindicaciones utó-
picas en vez de? encontrar soluciones económicas.

Pero la teoría ricardiana del valor y del plusvalor no
tuvo que esperar a la Contribución al conocimiento. ...
de Rodbertus para verse explotada de manera socialista.
En la p. 609 del primer tomo de El capital (2% edición)?
se encuentra esta cita: “The possessors of surplus produce
or capital” [los poseedores de plusproducto o capital,
tomada de una obra que se intitula The Source and Remedy
of the National Difficulties. A Letter to Lord John Russell,
Londres, 1821. En esta obra, sobre cuya importancia
habría tenido que despertar interés la sola expresión surplus
produce or capital, y que es un folleto de 40 páginas res-
catado por Marx del olvido, se dice:

“Sea cual fuere la parte que haya de corresponder al
capitalista” (desde el punto de vista de éste), “el mismo
nunca podrá apropiarse de otra cosa que del plustrabajo

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 2, p. 630-635 y ss.
> En la presente edición, t. 1, vol. 2, p. 725, n. 26.

(eurplus labour) del obrero, ya que el obrero necesita
vivir” (p. 23). Cómo vive el obrero, sin embargo, y cuál
> la magnitud, por ende, del plustrabajo del que se apro-
fla el capitalista, son cosas muy relativas. “Si el capital
flo decrece en valor en la proporción en que aumenta su

Basa, el capitalista expoliará al obrero el producto de cada
- iera de trabajo por encima del mínimo con el cual el

Obrero puede vivir... El capitalista puede decir por último
dl obrero: no debes comer pan [.. .], pues es posible vivir
de remolachas y papas; y ya hemos llegado a eso” (pp. 23,
). “Si se logra reducir al obrero a alimentarse con papas
en vez de pan, es indisputablemente cierto que se podrá
extraer más de su trabajo; esto es, si para vivir de pan
el :obrero estaba forzado a conservar para sí, para el man-
temimiento suyo y de su familia, el trabajo del lunes y el
fillrtes, con la alimentación a base de papas no retendrá
A él más que la mitad del lunes, y la otra mitad del
s y el martes entero quedarán disponibles para mayor
cho del estado o del capitalista” (p. 26). “No se
ute (it is admitted) que los intereses pagados a los
Onpitalistas, sea bajo la forma de renta, interés del dinero
9 ganancia en los negocios, se pagan con el trabajo ajeno”
(p. 23). He aquí, pues, la “renta” toda de Rodbertus,
que en vez de “renta” se habla de intereses.
Observa Marx sobre el particular (manuscrito Contri-
bución a la crítica ..., p. 852): “Este folleto casi desco-
nocido -——publicado en la época en que el «increíble
frangollón» McCulloch !* comenzaba a dar que hablar—
hepresenta un avance esencial con respecto a Ricardo. El
plusvalor o «ganancia», como lo denomina Ricardo (y
también, a menudo, plusproducto, surplus produce) O
interest, como lo llama el autor del folleto, se caracteriza
aquí como surplus labour, plustrabajo, trabajo que el obre-
Ko ejecuta gratuitamente, que despliega por encima de la
eiintidad de trabajo con la cual se repone el valor de su
fuerza de trabajo, esto es, con la cual se produce un equi-
velente por el salario del obrero. La misma importancia
que tuvo resolver el valor en trabajo, la tuvo resolver en
plustrabajo (surplus labour) el plusvalor (surplus value),
que se presenta en un plusproducto (surplus produce). En
rigor, esto ya está dicho en Adam Smith, y constituye un
elemento fundamental en la exposición de Ricardo. Pero
en Smith y Ricardo, en ninguna parte, se enuncia y esta-

blece eso en forma absoluta”. Se dice más adelante, en
la p. 859 del manuscrito: “Por lo demás, el autor está
imbuido de las categorías económicas preexistentes, tal
como las ha encontrado. De la misma manera que en

Ricardo la confusión entre el plusvalor y la ganancia da:

por.resultado molestas contradicciones, otro tanto ocurre
con él por haber bautizado al plusvalor con la denomina-
ción intereses del capital. Por cierto, supera a Ricardo en
que, primero, reduce todo plusvalor a plustrabajo, y en que,
si bien denomina intereses de capital al plusvalor, al mismo
tiempo pone de manifiesto que por interest of capital
entiende la forma general del plustrabajo, por oposición
a sus formas particulares —renta, interés del dinero y
ganancia empresarial—. Pero vuelve a adoptar el nombre
de una de estas formas particulares, interest, como el de
la forma general. Y esto basta para que recaiga en la
jerga” (slang dice en el manuscrito) “económica”.

Este último pasaje le cac a nuestro Rodbertus como
de medida. También él está imbuido de las categorías eco-
nómicas preexistentes, tal como las ha encontrado. Tam-
bién él bautiza el plusvalor con el nombre de una de sus
formas secundarias trasmutadas, nombre que, por añadi-
dura, convierte en algo por entero indeterminado: renta. El
resultado de estos dos gazapos es que vuelve a caer en la
jerga económica, que no prosigue de manera crítica su
avance con respecto a Ricardo y que, en vez de esto, se
ve inducido a convertir su teoría inacabada, todavía presa
en el cascarón, en fundamento de una utopía con la cual,
como siempre, llega demasiado tarde. El folleto apareció
en 1821 y anticipa en un todo la “renta” de Rodbertus,
que data de 1842,

Nuestro folleto no es más que el primer adelantado
de toda una literatura que en el decenio de 1820 vuelve
contra la producción capitalista, en interés del proletariado,
la teoría ricardiana del valor y del plusvalor, combatiendo
a la burguesía con sus propias armas. Todo el comunismo
de Owen, en la medida en que pisa el terreno de la polé-
mica económica, se apoya en Ricardo. Pero junto a él
aparece toda una pléyade de escritores, de los que Marx,
ya en 1847, aduce contra Proudhon (Misére de la philo-
sophie, p. 49) el nombre de varios: Edmonds, Thompson,
Hodgskin, etc., etc., “y cuatro páginas más de etcéteras”. De
este sinfín de obras me limito a citar una, al azar: An

Inquiry into the Principles of the IDistribution oj Wealth,
most Conducive to Human Happiness, por William Thomp-
ñOn, nueva edición, Londres, 1850. Esta obra, escrita en
1822, no se publicó hasta 1824.2 También aquí, por
doquier, la riqueza de la que se apropian las clases impro-
ductivas se califica, y en términos bastante duros, como
deducción que experimenta el producto del obrero. “El
esfuerzo constante de eso que llamamos sociedad consiste
en inducir al trabajador productivo, por el engaño o la
persuasión, el terror o la coerción, a trabajar por la parte

- Más pequeña posible del producto de su propio trabajo”

(p. 28). “¿Por qué el obrero no habría de recibir el
producto absoluto, íntegro, de su trabajo?” (p. 32). “Esta
compensación que los capitalistas expolian al trabajador
productivo, bajo el nombre de renta o ganancia, se la
reclaman por el uso de la tierra o de otros objetos...
Como todos los materiales físicos con los cuales o por
medio de los cuales puede ejercer su capacidad productiva
el trabajador productivo desposeído —que nada posee
salvo esa capacidad-—, como todos esos materiales están
en manos de otros cuyos intereses se contraponen a los
de él y cuya anuencia es una condición previa para la

' actividad del mismo, ¿no depende acaso, y no debe depen-

der necesariamente, de la merced de esos capitalistas el
fijar cuál ha de ser la parte de los frutos del trabajo del
obrero que le quieran asignar como compensación por

dicho trabajo?” (p. 125). “...Proporcionalmente a la
magnitud del producto que retienen, ya se denomine
eso impuestos, ganancia o robo... Estos desfalcos” [”!

(p. 126), etcétera.

He de reconocer que escribo estas líneas con cierta
vergiienza. Pase que la literatura inglesa anticapitalista
de los decenios de 1820 y 1830 sea absolutamente des-
conocida en Alemania, pese a que Marx ya se refiriera
directamente a ella en la Misére de la philosophie y a que
citara a no pocos de sus expositores —el folleto de 1821,
Ravenstone, Hodgskin, etc.— en el primer tomo de
El capital. Pero que no sólo el literatus vulgaris que sc
aferra con desesperación a los faldones de Rodbertus y
“que realmente tampoco ha aprendido nada”,!* sino que
también el profesor henchido de títulos y dignidades y

* En la 1? y 2% ediciones, “1827”.

que “se pavonea ufano con su sapiencia”! haya olvi-
dado su economía clásica hasta el punto de reprochar
sertamente a Marx el haber sustraído a Rodbertus cosas
que se pueden leer ya en Adam Smith y en Ricardo, es
algo que demuestra el bajísimo nivel al que ha caído hoy
la economía oficial.
¿Pero qué es, entonces, lo nuevo que ha dicho Marx
acerca del plusvalor? ¿A qué se debe que la teoría marxiana
del plusvalor cayera como un rayo en Cielo sereno, y en
todos los países civilizados, mientras que las teorías de
todos sus predecesores socialistas, Rodbertus incluido, se
desvanecieran sin. surtir efecto?

La historia de la quími Í
EN química puede ilustrarnos el punto
Como es sabido, a fines del siglo pasado imperaba aún
la teoría del flogisto, según la cual la esencia de todas las
combustiones consistía en que del cuerpo en combustión
se separaba otro cuerpo hipotético, un combustible abso-
luto al que se denominaba flogisto. Esta teoría bastaba
para explicar la mayor parte de los fenómenos químicos
conocidos en ese entonces, aunque en más de un caso lo
hacía no sin recurrir a la violencia. Ahora bien, en 1774
Priestley obtuvo una especie de aire “que encontró tan
pura, o tan libre de flogisto, que en comparación con ella
el aire ordinario parecía viciado”. La denominó aire des-
flogistizado, Poco después Scheele obtuvo en Suecia la
misma especie de aire y demostró su presencia en la atmós-
fera, Encontró, asimismo, que desaparecía cuando se con-
sumia un cuerpo en ella o en aire ordinario, y la llamó
aire ígneo. “De estos resultados extrajo la conclusión de
que la combinación que surgía al unirse el flogisto con uno
he los componentes del aire” fo sea en la combustión),
a El Ae cosa que fuego o calor que escapaba por
Tanto Priestley como Scheele habían obtenido oxigeno
pero no sabían qué tenían entre manos. Estaban “imbuidos
de las categorías” flogísticas “preexistentes, tal como las
habían encontrado”. El elemento que daría por tierra con
toda la concepción flogística y revolucionaría la química
en manos de ellos estaba signado por la esterilidad. Pero

? Roscoe-Schorlemmer, Ausfiihrli le,
da rei dor er cábidca Lehrbuch .der Chemie,

Priestley, sin pérdida de tiempo, había comunicado su des-
eubrimiento a Lavoisier, en París, y éste, apoyándose en
ese hecho nuevo, sometió a investigación toda la química
logística. Descubrió primero que la nueva especie de aire
- efr8 un nuevo elemento químico, que lo que ocurre en las
fombustlones no es que del cuerpo en combustión se
Slcape el misterioso flogisto, sino que aquel elemento nuevo
SO combina con el cuerpo, y de esta suerte puso por pri-
mera vez sobre sus pies a la química entera, que bajo su
forma flogística estaba de cabeza. Y aunque no sea cierto
- QUe, como afirmó más tarde, haya obtenido el oxígeno al
> ral tiempo que los otros dos e independientemente de

, Lavoisier es considerado como el verdadero descu-
bridor del oxígeno, frente a aquellos que sólo lo habían
obtenido, sin vislumbrar siquiera qué era lo que habían
obítenido.

La relación que existe entre Marx y sus predecesores,
en lo que respecta a la teoría del plusvalor, es la misma
e media entre Lavoisier, por un lado, y Priestley y
heele, por el otro. La existencia de la parte del producto
de valor que ahora denominamos plusvalor fue establecida
- mucho antes de Marx; asimismo se había enunciado, con
" glaridad mayor o menor, de qué se compone, a saber: del
producto del trabajo por el cual el apropiador no ha pa-
gado equivalente alguno. Pero no se fue más lejos. Unos
los economistas burgueses clásicos—, a lo sumo inves-
tigaron la proporción cuantitativa según la cual el producto
del trabajo se distribuye entre el obrero y el poseedor de
los. medios de producción. Otros —los socialistas—, en-
contraron injusta esa distribución y procuraron, con medios
utópicos, poner término a esa injusticia. Unos y otros esta-
ban imbuidos de las categorías económicas preexistentes,
tal como las habían encontrado.

Entonces hizo su aparición Marx. Y precisamente en
antítesis directa con todos sus predecesores. Donde éstos
habían visto una solución, él no vio más que un problema.

+» Vio que lo que tenía delante no era ni aire desflogistizado
ni aire ígneo, sino oxígeno, que no se trataba aquí, ora
de la mera comprobación de un hecho económico, ora del
conflicto de este hecho con la justicia eterna y la verda-
dera moral, sino de un hecho que estaba llamado a tras-
tocar la economía entera y que ofrecía —a quien supiera
utilizarla— la clave para la comprensión de toda la pro-

ducción capitalista. Fundándose en este hecho investigó
todas las categorías preexistentes, tal como Lavoisier, a
partir del oxígeno, había investigado las categorías, preexis-
tentes, de la química flogística. Para saber qué era el
plusvalor, tenía que saber qué era el valor. Era necesario
ante todo, someter a crítica la propia teoría ticardiana del
valor. Marx, pues, investigó el trabajo en cuanto a su
cualidad creadora del valor y estableció por primera vez
qué trabajo crea valor, por qué lo hace y cómo, y que el
valor no es otra cosa, en definitiva, que trabajo conden-
sado de esa clase, un punto que Rodbertus, hasta el final,
nunca comprendió. Marx investigó luego la relación entre
mercancía y dinero y demostró cómo y por qué, en virtud
de su propiedad inherente de ser valor, la mercancía y el
intercambio mercantil generan necesariamente el antago-
nismo de mercancía y dinero; su teoría del dinero, basada
en ello, es la: primera exhaustiva y hoy se la acepta, tácita-
mente, de manera general. Investigó la transformación de
dinero en capital y demostró que la misma se funda en la
compra y venta de la fuerza de trabajo. Al remplazar
aquí el trabajo por la fuerza de trabajo, por el atributo
creador de valor, resolvió de un solo golpe una de las
dificultades que habían ocasionado la ruina de la escuela
ricardiana: la imposibilidad de conciliar el intercambio
recíproco de capital y trabajo con la ley ricardiana de la
determinación del valor por el trabajo. Al comprobar la di-
ferenciación del capital en capital constante y capital varia-
ble logró por primera vez presentar el proceso de formación
del plusvalor en su curso real y hasta en los menores
detalles, y por tanto explicarlo, algo que ninguno de sus
predecesores había logrado; comprobó, pues, una diferen-
cia dentro del capital mismo con la cual ni Rodbertus ni
los economistas burgueses estaban en situación de empren-
der absolutamente. nada, pese a que la misma proporcio-
naba la clave para la solución de los problemas económicos
más intrincados, prueba contundente de lo cual la ofrecen
aquí el libro segundo y, aun más —como se verá— el libro
tercero. Prosiguiendo con la investigación del plusvalor
mismo, encontró sus dos formas: el plusvalor absoluto y el
relativo, y demostró el papel diverso, pero en ambos casos
decisivo, que han desempeñado dichas formas en el des-
arrollo histórico de la producción capitalista. Sobre el
fundamento del plusvalor desarrolló la primera teoría

sraelonal que tengamos del salario y trazó por primera vez
Mos rasgos fundamentales de una historia de la acumulación
dapita ta, exponiendo, además, la tendencia histórica de
4 sma.
Al - ¿Y Rodbertus? Tras haber leído todo eso encuentra cn
tillo —¡economista tendencioso, como siempre!— un “ata-
contra la sociedad”;!% encuentra que él ya había
, Sólo que más brevemente y con mayor claridad, de
surgía el plusvalor, y encuentra, por último, que
¡edo eso se adecua —sin duda— a “la forma actual del
l”, esto es, al capital tal como existe históricamente,
“poro no “al concepto del capital”, vale decir, a la utópica
Sopresentación que el señor Rodbertus se forja del capital.
amente igual que el viejo Priestley, que hasta sus
os días se mantuvo aferrado al flogisto y no quiso
ffber nada del oxígeno. Sólo que Priestley había sido real-
Ápente el primero en obtener el oxígeno, mientras que
; rtus con su plusvalor, o más bien con su “renta”,
Año había hecho más que redescubrir un lugar común, y que
Marx, a diferencia de Lavoisier, se abstuvo de afirmar que
iíubilese sido el primero en descubrir el hecho de que el
«plusvalor existía.
«Las demás contribuciones de Rodbertus en el terreno
económico están en el mismo nivel. Sin proponérselo, en
Ja Misére de la philosophie Marx ya había criticado la
conversión en una utopía que Rodbertus hace del plus-
ivalor; lo que restaba añadir a ese respecto lo añadí yo en
el prólogo a la versión alemana de dicha obra. La expli-
vación rodbertiana de las crisis comerciales por el sub-
«Sonsumo de la clase obrera se encuentra ya en Sismondi,
Nouveaux principes de léconomie politique, libro IV,
Rp. Iv.? Sólo que cuando Sismondi hablaba de las crisis
-Sunca perdía de vistá el mercado mundial, mientras que
«el horizonte de Rodbertus no va más allá de las fronteras
rusianas. Sus especulaciones acerca de si el salario brota
«del capital o de los ingresos pertenecen a los dominios de

3 “Así, pues, por la concentración de las fortunas en un
súmero reducido de propietarios, el mercado interno se restringe
cada vez más y la industria se ve obligada cada vez más a buscar
¡salida para sus productos en los mercados extranjeros, donde los
¿ ran revoluciones aun mayores”!111 (a saber, la crisis de 1817,
> se describe a continuación). Nouveaux principes..., ed. de

019, 1, p. 336. :

í

la escolástica y la tercera sección de este segundo libro
de El capital las dilucida de manera definitiva. Su teoría
de la renta le pertenece en exclusividad, y puede seguir
dormitando hasta que vea la luz el manuscrito de Marx
que la critica. Por último, sus propuestas tendientes a la
emancipación de la vieja propiedad prusiana de la tierra
con respecto a la opresión del capital son, una vez más,
cabalmente utópicas, a saber, eluden la única cuestión
práctica atinente al caso: ¿cómo el júnquer rural de la
vieja Prusia puede, un año sí y el otro también, percibir
por ejemplo 20.000 marcos, gastar 30.000, digamos, y sin
embargo no contraer deudas?

La escuela ricardiana zozobró, alrededor de 1830, en
el escollo del plusvalor. Lo que ella no pudo resolver siguió
siendo insoluble, y ahora más que nunca, para su sucesora,
la economía vulgar. Los dos puntos que echaron a pique
la escuela de Ricardo fueron los siguientes: ;

Primero. El trabajo es la medida del valor. Ahora bien
en el intercambio con el capital el trabajo vivo tiene un
valor menor que el trabajo objetivado por el que se inter-
cambia. El salario, el valor de determinada cantidad de
trabajo vivo, siempre es menor que el valor del producto
generado por esa misma cantidad de trabajo vivo, o que
el producto en que dicha cantidad se representa. Así plan-
teado, el problema es insoluble, efectivamente. Marx lo
planteó correctamente y, de tal suerte, dio con la solución.
No es el trabajo lo que tiene un valor. Como actividad
creadora de valor el trabajo está tan lejos de tener un
valor particular como la gravitación lo está de tener un
peso particular, el calor una temperatura particular, la
electricidad una intensidad particular de corriente. No es
el trabajo lo que se compra y vende como mercancía, sino
la fuerza de trabajo. No bien ésta se convierte en mercan-
cía, su valor se regula según el trabajo que se haya corpo-
rificado en ella —en cuanto producto social—; en otras
palabras, su valor es igual al trabajo socialmente necesario
para la producción y reproducción de ella misma. La com-
pra y venta de la fuerza de trabajo sobre la base de este
valor suyo no contradice, ni mucho menos, la ley econó-
mica del valor.

Segundo. Conforme a la ley ricardiana del valor, dos
capitales que emplean la misma cantidad de trabajo vivo
y lo pagan de igual manera, producen en períodos iguales

==6| las demás circunstancias no varían— productos del
mismo valor y, asimismo, plusvalor o ganancia de igual
magnitud. Pero si emplean cantidades desiguales de trabajo
vivo no pueden producir plusvalor o —como dicen los
rlcardianos— ganancia de magnitud igual. Ahora bien, en
la realidad sucede lo contrario. Capitales iguales, en efecto,
lndependientemente de que empleen mucho o poco trabajo

vivo producen, término medio, ganancias iguales en perío-

dos Iguales. Se presenta aquí, por ende, una contradicción
oon la ley del valor, una contradicción ya advertida por

“Ricardo y que su escuela también fue incapaz de resolver.

Tampoco Rodbertus pudo menos de percibir esa contra-
dicción; en vez de resolverla, la convirtió en uno de los

ntos de partida de su utopía (Zur Erkenntniss. . ., p. 131).

arx ya había resuelto esa contradicción en el manuscrito
Contribución a la crítica .. .; la solución, conforme al plan
de El capital, aparece en el libro I. Pasarán algunos me-
MS antes de la publicación del mismo. Los economistas,
pues, que pretenden descubrir en Rodbertus la fuente se-
creta de Marx y un precursor que lo supera, tienen aquí
la oportunidad de mostrar cuál puede ser la contribución
de la economía de Rodbertus. Si demuestran cómo, no sólo
sin infringir la ley del valor, sino, por el contrario, sobre
la base de la misma, puede y debe formarse una tasa
media igual de la ganancia, entonces podremos continuar
la discusión con ellos. Mientras tanto, que tengan la ama-

- bilidad de apresurarse. Las brillantes investigaciones de

este libro I y sus resultados, completamente nuevos, en
dominios casi inexplorados hasta el presente, anticipan
apenas el contenido del libro II; éste desarrolla las con-
clusiones finales de la exposición, hecha por Marx, acerca
del proceso social de reproducción sobre una base capita-
lista. Cuando aparezca ese libro III, se hablará muy poco
de un economista llamado Rodbertus.

Los libros segundo y tercero de El capital debían ser
dedicados,? como Marx solía decirme, a su mujer.

Londres, el día del cumpleaños de Marx, 5 de mayo de 1885.
FRIEDRICH ENGELS

* En la 1? edición: “Este segundo libro de El capital debía
ser dedicado”...

## PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

La presente edición, la segunda, es en lo fundamental
una reimpresión literal de la primera. Se han corregido
las erratas, eliminado algunas negligencias estilísticas, su-
primido unos pocos párrafos cortos que no contenían más
que reiteraciones.

El libro tercero, que ha presentado dificultades por
entero inesperadas, se encuentra ahora casi terminado en
el manuscrito. Si sigo bien de salud, la impresión peor
comenzar ya en el otoño venidero.

Londres, 15 de julio de 1893.
FRIEDRICH ENGELS

## Libro segundo

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN
DEL CAPITAL

## SECCIÓN PRIMERA

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL
Y EL CICLO DE LAS MISMAS*

## CAPÍTULO I EL CICLO DEL CAPITAL DINERARIO

El proceso cíclico* del capital se desenvuelve en tres
fases, que, como se expuso en el primer tomo, se suceden
con arreglo a esta secuencia:

Primera fase: El capitalista aparece como comprador
en el mercado de mercancías y en el mercado de trabajo;
su dinero se convierte en mercancía o efectúa el acto de
circulación D-M.

Segunda fase: Consumo productivo, por parte del capi-
talista, de las mercancías adquiridas. Actúa como produc-
tor capitalista de mercancías; su capital recorre el proceso
de producción. El resultado es: mercancía de valor supe-
tlor al de sus elementos de producción.

4. Tercera fase: El capitalista retorna como vendedor al

.iercado; su mercancía se cambia por dinero o efectúa

ial acto de circulación M-D.

ja Por lo tanto, la fórmula para el ciclo del capital dine-
«tario es: D-M... P... M'-D', en la cual los puntos

ican que el proceso de circulación está interrumpido,

tanto M” como D' designan una M y un D acrecenta-

le por el plusvalor.

a 1 (F.E. — Del manuscrito II.)

boo "La división de esta sección en seis capítulos no está pre-

je én ninguna de las variantes correspondientes al comienzo del
m

O HL. En la primera página del manuscrito n se encuentra un
mario” en el que se establecen para-el “capítulo r” (más tarde

En el primer libro se examinaron las fases primera y
tercera sólo en la medida en que ello era necesario para
comprender la segunda: el proceso de producción del capi-
tal. Por eso no se consideraron las diversas formas que
reviste el capital en sus diversas fases, y que adopta O
abandona al repetirse el ciclo. Ellas constituyen: ahora nues-
tro próximo objeto de investigación.

Para comprender las formas en su pureza hay que
hacer abstracción en primer lugar de todos los elementos
que no tienen nada que ver con el cambio de formas y la
constitución de éstas en cuanto tales. Por eso aquí se
supone no sólo que las mercancías se venden a su valor,
sino también que esto ocurre en circunstancias invariables.
También dejamos a un lado, por lo tanto, las variaciones
de valor que pueden presentarse durante el proceso cíclico.

### I. Primera fase D-M??

D - M representa la conversión de una suma de dinero
en una suma de mercancías; para el comprador, transfor-
mación de su dinero en mercancía; para el vendedor, trans-
formación de sus mercancías en dinero. Lo que convierte
este proceso de la circulación general de mercancías, al

2 (F.E.—A partir de aquí, manuscrito vu, comenzado el 2

de julio de 1878.)
AAA AA A
“sección primera”) las tres subdivisiones siguientes: “19) Las tres
fórmulas de la circulación [...]; 29) El tiempo de circulación [.. .J;
39) Los gastos de circulación [.. .J”. En el manuscrito n el primer
capítulo (ahora sección) se titula: “La circulación [Zirkulation] del
capital”; en el 1v: “La circulación (Umlauf] del capital”; en el v, vi
y vu: “El proceso cíclico del capital”. El título elegido por Engels
para la sección aparece como subtítulo en el manuscrito II y como
título, correspondiente al capítulo 1, en los manuscritos v, VI y VII.
(Cfr. R 509/1.)

En su edición de (Zuvres de Marx, Rubel inserta aquí, en
lugar de buena parte de los textos escogidos por Engels, una
extensa variante que toma de las páginas 1-29 del manuscrito tv.
Como hemos señalado en nuestra “Advertencia”, el lector la
encontrará en el apéndice que figura al final del segundo volumen
de este tomo 1.

« El manuscrito I, p. 1, habla de “tres figuras de circulación”.
En el manuscrito vi, p. 1, figura una referencia a las “tres fases”
del proceso de circulación; de ahí los subtítulos intercalados por
Engels. (Cfr. R 510/1.)

mismo tiempo, en parte funcionalmente determinada del
ciclo autónomo de un capital individual no es en primera
instancia la forma del proceso, sino su contenido material
el carácter específico de uso que poseen las mercancías
Que cambian su lugar con el dinero. Dichas mercancías son
por una parte, medios de producción; por otra, fuerza de
trabajo, factores materiales y personales de la producción
mercantil, factores cuya índole particular debe correspon-
der, desde luego, al tipo de artículo que se quiere producir
Si llamamos FT a la fuerza de trabajo y MP a los me-
dios de producción, entonces la suma de mercancías que
se compra, M, será= FT + MP, o, más brevemente,

M< Mo: Considerada desde el punto de vista de su con-

tenido, D - M se presenta por lo tanto como D - M<TL;

€s decir, que D-M se descompone en D-FT y D- MP;
la suma de dinero D se escinde en dos partes, de las cuales
Una compra fuerza de trabajo, la otra, medios de produc-
ción. Estas dos series de compras pertenecen a dos mer-
cados totalmente distintos; una al mercado de mercancías
propiamente dicho, la otra al mercado de trabajo.

: Pero además de esta división cualitativa de la suma de

Mercancías en la cual D se convierte, D - M<Tb repre-

senta una relación cuantitativa sumamente característica.
PR Sabemos que el valor, o em su caso el precio, de la

erza de trabajo, se le paga a su poseedor —que la ofrece
en venta como mercancía— bajo'la forma de salario, es
decir, como precio de una cantidad de trabajo que con-
tiene plustrabajo; de manera que cuando por ejemplo el
valor diario de la fuerza de trabajo es igual a 3 marcos
al producto de cinco horas de trabajo, esta suma figura
en el contrato entre comprador y vendedor como el precio
O salario, digamos, por diez horas de trabajo. Si se con-
certó un contrato de este tipo con 50 obreros, por ejemplo,
éntonces éstos tendrán que entregarle al comprador, en
conjunto, 500 horas de trabajo en un día, de las cuales
la mitad, 250 horas de trabajo = 25 jornadas laborales
de diez horas, consistirán sólo en plustrabajo. Tanto la
cantidad como el volumen de los medios de producción
que hay que comprar deberán ser suficientes para el em-
pleo de esta cantidad de trabajo.

Por consiguiente D-M<FL expresa no sólo la rela-

ción cualitativa, consistente en que determinada suma es
dinero, por ejemplo £ 422, se convierta en medios de
producción y fuerza de trabajo que se corresponden recí-
procamente, sino también una relación cuantitativa entre
la parte del dinero que se desembolsa en fuerza de Ds
bajo FT y la que se gasta en medios de producción ,
una relación determinada de antemano por la suma de
plustrabajo excedente que determinado número de obre-
ros debe rendir.

Así, por ejemplo, cuando en una hilandería el salario
semanal de los 50 obreros asciende a £ S0, hay que gas-
tar £ 372 en medios de producción, si es éste el valor es
los medios de producción que el trabajo semanal de 3.00
horas, 1.500 de las cuales son horas de plustrabajo, trans-
forma en hilado.

Aquí resulta completamente indiferente saber a
qué punto, en diversos ramos de la industria, el a
de trabajo suplementario requiere un suplemento de val Ea
bajo la forma de medios de producción. Se trata sólo de
que, en cualquier circunstancia, la parte del dinero que
se gasta en medios de producción —los medios de pro-
ducción que se compran en D-MP— sean suficientes, €s
decir, que calculados de antemano con ese fin, es nece-
sario conseguirlos en proporción adecuada. O bien que
la masa de los medios de producción debe alcanzar para
absorber la masa de trabajo, para que ésta la transforme
en producto. Si no hubiera suficientes medios de eo
ción, entonces no se podría utilizar el excedente de tra EN
de que dispone el comprador; su derecho a disponer e
ese excedente no conduciría a nada. Si hubiera más medios
de producción que trabajo disponible, entonces el trabajo
no los saturaría, no se transformarían en producto.

No bien se ha cumplido D-M<FL, el comprador

dispone no sólo de los medios de producción y la fuerza
de trabajo necesarios para producir un artículo útil. Dis-
pone de una mayor capacidad de movilizar fuerza de
trabajo, o de una cantidad de trabajo mayor de la que

2 La concordancia irregular de esta frase reproduce la del
original.

sc necesita para reponer el valor de la fuerza de trabajo
y, al mismo tiempo, dispone de los medios de producción
requeridos para efectivizar u objetivar esta cantidad de
trabajo: dispone, por lo tanto, de los factores para pro-
ducir artículos cuyo valor es mayor que el de los elemen-
tos que los producen, o para producir una masa de mercan-
cías que contiene plusvalor. Por tanto el valor adelantado
po él bajo forma dineraria se encuentra ahora bajo una
orma natural en la que puede efectivizarse como valor
que incuba plusvalor (bajo la figura de mercancías). En
otras palabras: se encuentra en el estado o bajo la forma
de capital productivo, que tiene la capacidad de actuar
como creador de valor y de plusvalor. Llamemos P al
capital que se encuentra en esta forma.

Pero el valor de P es = valor de FT + MP, = al D que
se convirtió en FT y MP. D es el mismo valor de capital
que P, sólo que en un modo distinto de existencia, a
saber: el de valor de capital en estado de dinero o en
forma dineraria: capital dinerario.

Por eso este proceso de la circulación general de mer-

cancías, D-M<Eb, o —según su forma general— D-M

suma de las compras de mercancías, es al mismo tiempo,
como fase en el proceso cíclico autónomo del capital,
transformación del valor de capital, al que se hace pasar
de su forma dineraria a su forma productiva, o, en menos
palabras, transformación de capital dinerario en capital
productivo. Por eso, en la figura del ciclo examinada aquí
en primer lugar, el dinero aparece como el primer portador
del valor de capital, y por consiguiente, el capital dine-
rario como la forma en la que se adelanta el capital.

En cuanto capital dinerario se encuentra en un estado
en el que puede cumplir funciones de dinero, las funcio-
nes —como en el presente caso— de medio general de
compra y medio general de pago. (Esto último en la medida
en que la fuerza de trabajo se compra primero, pero sólo
sc la paga después que ha actuado. Cuando no existen me-
dios de producción prontos en el mercado, sino que hay
que encargarlos, el dinero funciona también en D-MP
como medio de pago.) Esta capacidad no surge del hecho
de que el capital dinerario sea capital, sino de que es dinero.

Por otra parte, el valor de capital, en estado dinerario,
sólo puede cumplir funciones de dinero, y ninguna otra. Lo

5 33

que convierte estas funciones de dinero en funciones de
capital es su papel determinado en el movimiento del
capital, y de ahí también la conexión entre la fase en que
ellas aparecen y las otras fases del ciclo del capital. Por
ejemplo, en el caso que tenemos ante nosotros, se con-
vierte dinero en mercancías cuya combinación constituye
la forma específica del capital productivo, forma que por
lo tanto encierra ya de manera latente, potencialmente, el
resultado del proceso capitalista de: producción.

Una parte del dinero que cumple la función de capital

dinerario en D-M<FL pasa, al cumplir esta misma cir-

culación, a una función en la que desaparece su carácter
de capital y se mantiene su carácter de dinero. La circu-
lación del capital dinerario D se descompone en D - MP
y D-FT, compra de medios de producción y compra de
fuerza de trabajo. Examinemos este último proceso en sí
mismo. D-FT es compra de fuerza de trabajo por parte
del capitalista; es venta de fuerza de trabajo —aquí pode-
mos decir venta de trabajo, porque presuponemos la forma
de salario— por parte del obrero, del poseedor de la
fuerza de trabajo. Lo que para el comprador es D-M
(= D- FT), para el vendedor (el obrero) es aquí, como
en toda compra, FT-D (=M-D), venta de su fuer-
za de trabajo. Ésta es la primera fase de la circulación O
la primera metamorfosis de la mercancía (libro I, Cap. IX,
2 a); por parte del vendedor de trabajo es transformación
de su mercancía en la forma dineraria de ésta. El obrero

gasta poco a poco el dinero así obtenido en una cantidad .

de mercancías que satisfacen sus necesidades, en artículos

de consumo. La circulación global de su mercancía se.

presenta por consiguiente como FT-D-M, es decir, en
primer lugar, como FT-D (=M-D) y en segundo
lugar D-M, o sea en la forma general de la circulación
mercantil simple M-D-M, en la que el dinero figura
como mero medio evanescente de circulación, como mero
mediador de la conversión de una mercancía en otra.
D-FT es el factor característico en la transformación

del capital dinerario en capital productivo, porque es la.

condición esencial para que el valor adelantado en forma
dineraria se transforme realmente en capital, en valor que
produce plusvalor. D-MP es necesario sólo para realizar
el volumen de trabajo comprado por medio de D-FT.

Por eso en el libro I, sección II, “Transformación del dinero
en capital”, expusimos D-FT desde este punto de vista.
Aquí hay que considerar el asunto desde otro punto de
vista, con especial referencia al capital dinerario como
forma en que se manifiesta el capital.

En general se considera a D-FT como rasgo caracte-
rístico del:modo capitalista de producción. Pero de ninguna
manera por la razón indicada, o sea, por ser la compra
de fuerza de trabajo un contrato de compra en el que se
estipula el suministro de una cantidad de trabajo mayor
de la que es necesaria para reponer el precio de la fuerza
de trabajo o sea el salario (es decir el suministro de plus-
trabajo, condición. fundamental para la capitalización del
valor adelantado, o, lo que es lo mismo, para la producción
de plusvalor); sino más bien por su forma, porque bajo
la forma del salario se compra trabajo con dinero, y esto
pasa por ser un rasgo distintivo de la economía dineraria.

Aquí, nuevamente, lo que se considera característico
no es lo irracional de la forma. Esta irracionalidad pasa
más bien inadvertida. Lo irracional consiste en que el
trabajo, como elemento que crea valor, no puede poseer,
él mismo, ningún valor que se exprese en su precio, en su
equivalencia con determinada cantidad de dinero, y por
ende que tampoco determinada cantidad de trabajo puede
poseer dicho valor. Pero nosotros sabemos que el salario
es sólo una forma disfrazada, una forma bajo la cual, por
ejemplo, el precio diario de la fuerza de trabajo se pre-
senta como el precio del trabajo desplegado por esa fuerza
de trabajo durante un día, de manera, por ejemplo, que
el valor producido por esa fuerza de trabajo durante
6 horas de labor se expresa como el valor de 12 horas
de función o trabajo de dicha fuerza.

Se considera a D- FT como lo característico, como el
rasgo distintivo de la llamada economía dineraria, porque
aquí el trabajo aparece como mercancía de su poseedor,
y el dinero, por consiguiente, como comprador; o sea,
debido a la relación dineraria (es decir, compra y venta
de actividad humana). Ahora bien, el dinero aparece ya
muy temprano como comprador de los llamados servicios,
sin que D se transforme en capital dinerario o se trastue-
que la índole general de la economía.

Al dinero le resulta completamente indiferente en qué
tipo de mercancía se lo transforma. Es la forma general

de equivalente de todas las mercancías, que ya en sus
precios muestran que representan idealmente determinada
suma de dinero, que esperan que se las transforme en

dinero y que sólo mediante su cambio de ubicación con”'

el dinero reciben la forma bajo la cual pueden convertirse
en valores de uso para sus poseedores. Por lo tanto, una
vez que la fuerza de trabajo se encuentra en el mercado
como mercancía de su poseedor, como mercancía Cuya
venta ocurre bajo la forma de pago por el trabajo, bajo
- la figura de salario, entonces su compra y venta no repre-
senta nada más sorprendente que la compra y venta de
cualquier otra mercancía. Lo característico no es que se
pueda comprar la mercancía fuerza de trabajo, sino que
la fuerza de trabajo aparezca como mercancía.

Por medio de D-M<F Ib, de la transformación de

capital dinerario en capital productivo, el capitalista pro-
voca la combinación de los factores objetivos y personales
de la producción, en la medida en que estos factores con-
sisten en mercancías. Si el dinero se transforma, por pri-
mera vez, en capital productivo, o si funciona por primera
vez para su poseedor como capital dinerario, dicho posee-
dor debe entonces comprar los medios de producción,
locales de trabajo, máquinas, etc., antes de adquirir la
fuerza de trabajo; pues tan pronto como esta última pase
a estar bajo su férula, deberán existir los medios de pro-
ducción para que pueda utilizarla como fuerza de trabajo.

Así se presentan las cosas del lado del capitalista.

Del lado del obrero: la activación productiva de su
fuerza de trabajo sólo se hace posible a partir del mo-
mento en que, a raíz de.su venta, se la pone en contacto
con los medios de producción. Por lo tanto, antes de la
venta, existe separada de los medios de producción, de
las condiciones objetivas que se requieren para su activa-
ción. En este estado de separación no se la puede emplear
directamente para producir valores de uso destinados a su
poseedor, ni para producir mercancías de cuya venta éste
pudiera vivir. Pero tan pronto como, al ser vendida, entra
en contacto con los medios de producción, constituye, al
igual que éstos, parte constitutiva del capital productivo
de su comprador.

Por eso, aunque en el acto D - FT el poseedor de dinero
y el de fuerza de trabajo sólo se comporten recíprocamente

como comprador y vendedor, se enfrenten como poseedor
de dinero y poseedor de mercancías, y en consecuencia
se encuentren, bajo este aspecto, en una mera relación
dineraria, sin embargo, desde un principio el comprador
se presenta al mismo tiempo como poseedor de los medios
de producción, que constituyen las condiciones objetivas
para que el poseedor de la fuerza de trabajo la gaste en
forma productiva. En otras palabras: estos medios de pro-
ducción se contraponen al poseedor de fuerza de trabajo
como propiedad ajena. Por otra parte el vendedor de tra-
bajo se contrapone a su comprador como fuerza de trabajo
ajena, que tiene que pasar a depender de éste, que tiene
que ser incorporada a su capital para que éste actúe efec-
tivamente como capital productivo. Por eso la relación de
clase entre capitalista y asalariado ya existe, ya está pre-
supuesta en el momento en que ambos se enfrentan en el
acto D-FT (del lado del obrero, FT -D). Es compra y
venta, relación dineraria, pero una compra y una venta
en las que se presuponen el comprador como capitalista
y el vendedor como asalariado, y esta relación está dada
por el hecho de que las condiciones para que se efectivice
la fuerza de trabajo -—medios de subsistencia y medios de
producción— están separadas, como propiedad ajena, del
poseedor de la fuerza de trabajo.

Aquí no nos ocupamos de cómo surge esa separación.
Existe, tan pronto como se cumple D-FT. Lo que nos
interesa aquí es: si D - FT aparece como función del capital
dinerario, o si el dinero aparece aquí como forma de exis-
tencia del capital, ello no ocurre de ningún modo mera-
mente porque el dinero aparezca aquí como medio de pago
por una actividad humana que tiene un efecto útil, por un
servicio; por tanto, esto no se debe de ninguna manera a
la función del dinero como medio de pago. Sólo se puede
gastar el dinero en esta forma, porque la fuerza de trabajo
ke encuentra en estado de separación respecto a sus medios
de producción (incluidos los medios de subsistencia como
medios de producción de la propia fuerza de trabajo), y
porque esta separación sólo se supera vendiendo la fuerza
de trabajo al poseedor de los medios de producción; debi-
do, por ende, a que también el despliegue de fuerza de
trabajo, despliegue cuyos límites no coinciden de ningún
modo con los de la masa de trabajo necesaria para repro-
ducir su propio precio, pertenece también al comprador.

La relación de capital durante el proceso de producción
sólo sale a luz porque existe en sí en el acto de circu-
lación, en las distintas condiciones económicas fundamen-
tales en las que se enfrentan comprador y vendedor, en su
relación de clase. Esta relación no está dada con la natu-
raleza del dinero; antes bien es la existencia de esta relación
lo que puede transformar una mera función de dinero en
una función de capital. )

Al analizar el capital dinerario (por el momento sólo
nos ocupamos de él dentro de la función determinada en
la que se nos presenta aquí) se producen por lo común dos
errores que corren paralelos o se entremezclan. En primer
lugar: las funciones que el valor de capital cumple como
capital dinerario, y que precisamente puede cumplir porque
se encuentra bajo la forma dineraria, se deducen errónea-
mente de su carácter de capital, mientras que en realidad
sólo se deben al estado de dinero en que se encuentra el
valor de capital, a esta forma de manifestación suya En
cuanto dinero. Y en segundo lugar, a la inversa: el con-
tenido específico de la función dineraria, que la convierte
al propio tiempo en una función de capital, se deduce de
la naturaleza del dinero (confundiendo, de esta suerte,
dinero con capital), mientras que en realidad ella presu-
pone condiciones sociales —como aquí, en el cumplimiento
de D - FT— que no están dadas de ningún modo en la mera
circulación de mercancías y en la correspondiente circula-
ción de dinero. e

La compra y venta de esclavos también es, formalmen-
te, compra y venta de mercancías. Pero el dinero no puede
cumplir esta función si no existe la esclavitud. Si existe,
entonces sí se puede desembolsar dinero en la adquisición
de esclavos. A la inversa, el dinero en manos del compra-
dor no alcanza de ninguna manera para hacer posible la
esclavitud. , ,

Que la venta de la propia fuerza de trabajo (bajo la
forma de venta del propio trabajo o de salario) se pre-
sente no como manifestación aislada, sino como el supuesto
socialmente decisivo de la producción de mercancías, que
por tanto el capital dinerario a escala social cumpla la
función D-M<Fb examinada aquí, esto supone proce-
sos históricos a través de los cuales se disolvió la combi-
nación originaria entre los medios de producción y la

fuerza de trabajo; procesos merced a los cuales se enfren-
tan la masa del pueblo, los obreros, como no-propietarios
y los no-obreros como propietarios de estos medios de
producción. Para lo cual no importa nada si la combina-
ción, antes de disolverse, revestía la forma de que el tra-
bajador mismo, en cuanto medio de producción, formaba
parte de los otros medios de producción, o si era propie-
tario de éstos.

Por eso, el hecho que aquí está en la base del acto
D-M<FL es la distribución; no la distribución en el

sentido habitual, como distribución de los medios de con-
sumo, sino la distribución de los elementos de la producción
misma, de los cuales los factores objetivos están concen-
trados de un lado y la fuerza de trabajo, aislada de ellos,
del otro.

Por consiguiente los medios de producción, la parte
objetiva del capital productivo, deben enfrentarse ya al
obrero como tales, como capital, antes que el acto D-FT :
pueda convertirse en un acto social general.

Hemos visto antes * que la producción capitalista, una
vez establecida, no sólo reproduce en su desarrollo esta
separación, sino que la amplía en escala cada vez mayor,
hasta que ella se convierte en el estado social dominante
de manera general. Pero el asunto presenta además otro
aspecto. Para que el capital pueda formarse y apoderarse
de la producción, se presupone que el comercio ha alcan-
zado cierto estadio de desarrollo, y por ende que también
lo ha alcanzado la circulación de mercancías y con ella
la producción de las mismas, pues los artículos no pueden
entrar en la circulación como mercancías mientras no se
los produzca para la venta, es decir, como mercancías.
Pero la producción de mercancías sólo aparece como
carácter normal, dominante, de la producción cuando lo
hace sobre la base de: la producción capitalista.

Los terratenientes rusos, que a consecuencia de la lla-
mada emancipación de los campesinos deben efectuar
ahora la explotación agrícola con trabajadores asalariados,
sin siervos forzados a trabajar, se quejan de dos cosas: en
primer lugar, de falta de capital dinerario. Dicen así, por

" Véase el tomo 1, vols. 2 y 3, de nuestra edición, 7* sección,
pp. 691-967.

ejemplo: antes de vender la cosecha hay que pagar a gran
cantidad de asalariados, y entonces falta la primera con-
dición, dinero en efectivo. Para producir de manera capi-
talista hay que tener siempre capital disponible en forma
de dinero, precisamente para pagar salarios. Pero los terra-
tenientes pueden consolarse. Con el tiempo maduran las
uvas, y el capitalista industrial dispone no sólo de su pro-

pio dinero, sino también de Pargent des autres [del dinero

de los otros].

Pero más significativa es la segunda queja, o sea: que
aunque se tenga dinero, no se encuentra fuerza de trabajo
disponible para comprarla en cantidad suficiente y en el
momento en que se lo desee, ya que a consecuencia de
la propiedad común del suelo en la comunidad aldeana,
el bracero ruso no está aún totalmente separado de sus
medios de producción, y por lo tanto no es todavía un
“asalariado libre” en el sentido cabal del término. Pero
la existencia de asalariados libres a:escala social es con-
dición imprescindible para que D-M, la transformación
de dinero en mercancía, se pueda representar como trans-
formación de capital dinerario en capital productivo.

Por eso se comprende de suyo que la fórmula para el
ciclo del capital dinerario, D-M ... P ... M'-D', sólo
es la forma sobrentendida del ciclo del capital sobre la
base de una producción capitalista ya desarrollada, porque
presupone la existencia, en escala social, de la clase de los
asalariados. Como hemos visto, la producción capitalista
no sólo produce mercancías y plusvalor; reproduce tam-
bién, y en volumen siempre creciente, la clase de los'asala-
riados y transforma en asalariados a la enorme mayoría

de los productores directos. Por esoD-M...P... M'-D'

presupone ya al capital bajo la forma de capital produc-
tivo, y por tanto la forma del ciclo del capital productivo,
porque el primer supuesto de su funcionamiento es la
existencia permanente de la clase de los asalariados.

### II. Segunda fase. Función del capital productivo

El ciclo del capital considerado aquí comienza con el
acto de circulación D- M, con la transformación de dinero
en mercancía, con la compra. Por lo tanto hay que com-
pletar la circulación con la metamorfosis opuesta, M-D,

transformación de mercancía en dinero, venta. Pero el re-
sultado inmediato de D - M<TL es la interrupción en la

circulación del valor de capital adelantado bajo la forma
dineraria. Al transformarse de capital dinerario en capital
productivo, el valor de capital ha recibido una forma en
especie bajo la cual no puede seguir circulando, sino que
debe ingresar al consumo, esto es, al consumo productivo.
El uso de la fuerza de trabajo —el trabajo— sólo puede
realizarse en el proceso de trabajo. El capitalista no puede
volver a vender al obrero como mercancía, pues éste no
es su esclavo, y aquél no ha comprado otra cosa que el
uso y consumo de su fuerza de trabajo por un lapso deter-
minado. Por otra parte sólo puede usar y consumir la
fuerza de. trabajo haciéndola usar y consumir los medios
de producción como creadores de mercancías. El resultado
de la primera fase es por tanto el ingreso en la segunda,
en la fase productiva del capital,

El movimiento se representa como D-M<FL A

donde los puntos indican que la circulación del capital
está interrumpida, pero que su proceso cíclico continúa,
saliendo de la esfera de la circulación de mercancías e ingre-
sando en la de la producción. Por eso la primera fase, la
transformación de capital dinerario en capital productivo,
aparece sólo como antecesora, como fase introductoria a
la segunda, a la fase de la función del capital productivo.

D-M<FL presupone que el individuo que cumple

este acto no sólo dispone. de: valores en cualquier forma
apropiada para el uso, sino que los posee en forma dine-
raria, que es poseedor de dinero. Pero el acto consiste
precisamente en desprenderse del dinero, y el propietario
de dinero sólo puede seguir siéndolo en la medida en que
el propio acto de desprenderse del dinero implique el
retorno de éste a sus manos. Pero el dinero sólo puede
refluir a él mediante la venta de mercancías. Por tanto, el
acto lo presupone como productor dé mercancías.

D-FT. El asalariado vive únicamente de la venta de
mu fuerza de trabajo. El mantenimiento de ésta —la autó-
conservación del asalariado— hace necesario el consumo
cotidiano, Por lo tanto su pago debe repetirse de manera
constante a intervalos relativamente breves, para que él
pueda repetir las compras necesarias para su autoconser-

vación, el acto FT-D- M, es decir, M- D- M. En con-
secuencia, el capitalista debe enfrentarlo siempre como
capitalista en dinero y su capital como capital dinerario.
Péro por otra parte, para que la masa de los productores
directos, de los asalariados, pueda cumplir el acto FT - D -
M, los medios de subsistencia necesarios deben presen-
társele siempre en forma tal que se los pueda comprar, es
decir, en forma de mercancías. Este estado ya requiere,
pues, un alto grado de circulación de productos como mer-
cancias, y por consiguiente también del volumen de la
producción mercantil. Tan pronto como la producción por
medio del trabajo asalariado se generaliza, la producción
mercantil debe ser la forma general de la producción.
Partiendo del supuesto de que ésta es la forma general,
ella condiciona, por su parte, una división siempre creciente
del trabajo social, es decir, una especialización siempre
mayor del producto que un capitalista determinado pro-
duce como mercancía, una separación cada vez mayor de
procesos de producción complementarios que se vuelven
autónomos. Por eso D- MP se desarrolla en el mismo
grado que D- FT; es decir que la producción de los me-
dios de producción se separa, en la misma medida, de la
producción de la mercancía para la cual ellos constituyen
los medios de producción, y éstos se le presentan a cada

productor de mercancías como mercancías que él no pro-'

duce, sino que compra para su proceso determinado de
producción. Surgen de ramos de la producción comple-
tamente separados del suyo'y explotados de manera
autónoma, y entran como mercancías en su ramo de pro-
ducción, es decir que tiene que comprarlas. Las condicio-
nes materiales de la producción mercantil se le contra-

ponen, en proporción cada vez mayor, como productos de

otros productores de mercancías, como mercancías. En la
misma medida el capitalista tiene que aparecer como
capitalista dinerario, o se amplía la escala en que su capi-
tal debe funcionar como capital dinerario.

Por otra parte, las mismas circunstancias que produ-
cen la condición fundamental de la producción capitalista
—la existencia de una clase de asalariados— requieren
que toda la producción de mercancías pase a ser produc-
ción capitalista de mercancías. A medida que ésta se des-
arrolla, opera descomponiendo y disolviendo todas las
formas más antiguas de producción, que, orientadas pre-

ferentemente al consumo personal directo, sólo transforman
en mercancía el excedente de lo producido. Ella convierte
la venta del producto en el interés principal, en un primer
momento sin atacar, aparentemente, el propio modo de
producción, como ocurrió, por ejemplo, con el primer
efecto del comercio capitalista mundial sobre pueblos como
los chinos, indios, árabes, etc. Pero en un segundo mo-
mento, cuando ha echado raíces, destruye todas las formas
de la producción mercantil que o bien se fundan en el
trabajo del propio productor, o bien meramente en la
venta, como mercancía, del producto sobrante. Generaliza
primero la producción de mercancías y luego la transforma
progresiva e íntegramente en producción capitalista de
mercancías.* ]

Sean cuales fueren las formas sociales de la produc-
ción, sus factores son siempre los trabajadores y los medios
de producción. Pero unos y otros sólo lo son potencial-
mente si están separados. Para que se produzca, en general,
deben combinarse. La forma especial en la que se lleva a
cabo esta combinación distingue las diferentes épocas eco-
nómicas de la estructura social. En el presente caso la
separación del trabajador libre con respecto a sus medios
de producción es el punto de partida dado, y ya hemos
visto cómo y bajo qué condiciones ambos se combinan
en las manos del capitalista: a saber, como modo de exis-
tencia productivo de su capital. El proceso real al que
ingresan conjuntamente los creadores (personales y mate-
riales) de mercancías así reunidos, el proceso de produc-
ción, se transforma por eso, él mismo, en una función
del capital, en proceso capitalista de producción, cuya
naturaleza se expuso detalladamente en el libro primero
de esta obra. Toda empresa .de producción mercantil se
convierte al mismo tiempo en empresa que explota la
fuerza de trabajo; pero sólo la producción mercantil capi-
talista se transforma en modo de explotación que inicia
una época, en un modo que en su desarrollo. histórico
ulterior, mediante la organización del proceso de trabajo
y el perfeccionamiento gigantesco de la técnica, revolu-
ciona toda la estructura económica de la sociedad y supera,
de manera incomparable, todas las épocas anteriores.

3 (F.E,—Hasta aquí, manuscrito vm. A partir de aquí,
manuscrito vi.)

En cuanto formas de existencia del valor de capital

adelantado, los medios de producción y la fuerza de tra- -

bajo se diferencian como capital constante y variable, por
los distintos papeles que desempeñan durante el proceso
de producción en la creación de valor, y por lo tanto
también en la de plusvalor. Como partes constitutivas dis-
tintas del capital productiyo se diferencian además porque
los primeros, que son posesión del capitalista, siguen siendo
su capital aun fuera del proceso de producción, mientras
que la fuerza de trabajo no se convierte en forma de exis-
tencia de un capital individual sino en el marco de dicho
proceso. Si bien la fuerza de trabajo sólo es mercancía
en manos de su vendedor, del asalariado, en cambio sólo
se vuelve capital en manos de su comprador, del capita-
lista, en quien recae su uso temporario. Incluso los medios
de producción sólo se convierten en figuras objetivas del
capital productivo, o en capital productivo, a partir del
momento en que pueden incorporar fuerza de trabajo, como
forma de existencia personal del capital productivo. Por
consiguiente, así como la fuerza de trabajo humana no es
por naturaleza capital, tampoco lo son los medios de pro-

ducción. Reciben este carácter social específico sólo bajo.

condiciones determinadas que se han desarrollado histó-
ricamente, del mismo modo en que sólo bajo condiciones
de este tipo se les imprime a los metales preciosos el carác-
ter de dinero, o incluso al dinero el de capital dinerario.

Al actuar, el capital productivo consume sus propias
partes constitutivas para convertirlas en una masa de pro-
ductos de valor mayor. Como la fuerza de trabajo sólo
opera como uno de los órganos de dicho capital, el valor
de producto que excede al de sus elementos constitutivos,
creado por ella con su plustrabajo, es también fruto del
capital. El plustrabajo de la fuerza de trabajo es el trabajo
gratis del capital y por eso constituye para el capitalista
plusvalor, un valor que no le cuesta ningún equivalen-
te. Por lo tanto el producto es no sólo mercancía, sino
mercancía fecundada con plusvalor. El valor de ésta
es =P +4 PV, o igual al valor del capital productivo P
que se consumió en la fabricación de la misma más el del
plusvalor PV producido por él. Supongamos que esta mer-
cancía consista en 10.000 libras de hilado en cuya fabri-
cación se gastaron medios de producción por valor de
£ 372 y fuerza de trabajo por valor de £ 50. Durante

el proceso de hilar, los hilanderos transfirieron al hilado el
valor de los' medios de producción consumidos por su '
trabajo, valor que ascendía a £ 372, al mismo tiempo
que, en proporción al trabajo que desplegaban, fabricaban
un valor nuevo de, digamos, £ 128. Por lo tanto las 10.000
libras de hilado son portadoras de un valor de £ 500.

### III. Tercera fase. M! - D'

La mercancía se convierte en capital mercantil como
forma de existencia funcional del valor de capital ya valo-
rizado, surgida directamente del propio proceso de pro-
ducción. Si la producción de mercancías se practicara de
manera capitalista en todo el ámbito de la sociedad, en-
tonces toda mercancía, por el mero hecho de serlo, sería
elemento de un capital mercantil, tanto si consistiera en
arrabio como en encaje de Bruselas, ácido sulfúrico o ciga-
rros. El problema de qué clases, dentro del ejército de las
mercancías, están destinadas por su naturaleza a ascender
al grado de capital, y cuáles otras a cumplir el servicio
como mercancías rasas, es uno de los dulces tormentos de
la economía escolástica, que ella misma se ha creado.

En sub forma mercantil el capital tiene que cumplir
función de mercancía. Los artículos que lo constituyen,
producidos desde un principio para el mercado, deben ser
vendidos, transformados en dinero, es decir, deben efectuar
el movimiento M-D.

Supongamos que la mercancía del capitalista consista
en 10.000 libras de hilado de algodón. Si en el proceso
de hilar se consumieron medios de producción por valor
de £ 372 y se creó un valor nuevo de £ 128, entonces
el hilado tendrá un valor de £ 500; expresa éste en su
precio, que es igual. Este precio se realiza mediante la
venta M - D. ¿Qué convierte este sencillo proceso de toda
circulación mercantil, simultáneamente, en una función
de capital? No es ninguna variación que ocurra dentro del
hilado, ni con respecto a su carácter de uso -——pues la
mercancía pasa a manos del comprador como objeto para
el uso— ni con respecto a su valor —pues éste no sufre

* Subtítulo de Engels.
* En la 1% y 22 ediciones, “en una”; en el manuscrito de

Marx, “en su”.

ninguna variación de magnitud, sino sólo una modifica-
ción formal—. Ese valor existía primero en el hilado,
ahora existe en el dinero. Así aparece una diferencia esen-
cial entre la primera fase D-M? y la última, M-D.
Allí el dinero adelantado funciona como capital dinerario,
porque, por medio de la circulación, se lo convierte en
mercancías que tienen valor de uso específico, Aquí la
mercancía sólo puede funcionar como capital, en tanto
este carácter lo trae ya consigo del proceso de producción,
antes de que comience su circulación. Durante el proceso
de hilar los hilanderos crearon valor de hilado por una
suma de £ 128. Una parte de esta suma, digamos £ 50,
constituye,para el capitalista meramente un equivalente de
su desembolso en fuerza de trabajo, y £ 78 —con un
grado de/explotación de la fuerza de trabajo de un 156 % —-
constituyen plusvalor. El valor de las 10.000 libras de
hilado, por tanto, contiene en primer lugar el valor del
capital productivo P consumido, cuya parte constante
es = £ 372, la variable — £ 50, su suma = £ 422,
= 8.440 libras de hilado. Pero el valor del capital pro-
ductivo P es — M, al valor de los elementos que lo com-
ponen y que en la fase D- M se contraponían al capita-
lista como mercancías en las manos de sus vendedores.
Pero en segundo lugar el valor del hilado contiene un

plusvalor de £ 78 = 1.560 libras de hilado. M, como ex-.

presión del valor de las 10.000 libras de hilado, es, por ende,
=M + AM, M más un incremento de M (= £ 78),
incremento al que llamaremos m, porque existe en la misma
forma mercantil en que ahora existe el valor originario M.
El valor de las 10.000 libras de hilado = £ 500' es,
por consiguiente = M + m = M”. Lo que convierte a
M, en tanto ésta expresa el valor de las 10.000 libras
de hilado, en M' no es su magnitud absoluta de valor
(£ 500), pues dicha magnitud está determinada por
la cantidad de trabajo objetivada en ella, como en todas
las otras M en cuanto expresiones de valor de cualquier
otra cantidad de mercancías. Es su magnitud relativa
de valor, su magnitud de valor comparada con el valor
del capital P que se consumió en su producción. Este
valor está contenido en ella, más el plusvalor que pro-

» 1% y 22 ediciones, “M - D”; modificado según el original
de Engels para la imprenta.

porciona el capital productivo. Su valor es mayor, exce-
de al valor de capital en ese plusvalor m. Las 10.000 libras
de hilado son portadoras del valor de capital valorizado,
enriquecido con un plusvalor, y lo son en cuanto producto
del proceso capitalista de producción. M' expresa una
relación de valor, la relación entre el valor del producto
en mercancías y el del capital gastado en su producción;
es decir que expresa la composición de su valor, formado
e valor de capital y plusvalor. Las 10.000 libras de
ilado son capital mercantil, M”, sólo como forma trasmu-
tada del capital productivo P, es decir en un contexto
que en primera instancia sólo existe en el ciclo de este
capital individual, o para el capitalista que produjo hilado
con su capital. Es, por decirlo así, una relación interna, y
no externa, la que convierte las 10.000 libras de hilado,
como portadoras de valor, en capital mercantil; no llevan
su impronta capitalista en la magnitud absoluta de su
valor, sino en su magnitud relativa, en su magnitud de va-
lor comparada con la que poseía el capital productivo
contenido en ellas antes de transformarse en mercancía.?
Por eso, si las 10.000 libras de hilado se venden a'su
valor de £ 500, entonces este acto de circulación, consi-
derado en sí mismo, es = M-D, mera transformación
de un valor invariable que pasa de la forma mercantil a
la forma dineraria. Pero como fase particular en el ciclo
de un capital individual el mismo acto es realización del
valor de capital de £ 422 que la mercancía lleva en
sí + el plusvalor de £ 78 portado por ella, es decir M'- D',
transformación del capital mercantil de su forma mercantil
u la forma dineraria.*

Ahora bien, la función de M' es la de todo producto
mercantil: transformarse en dinero, venderse, recorrer la
fase de circulación M - D. Mientras el capital ahora valo-
rizado permanece en la forma de capital mercantil, está
inmovilizado en el mercado, el proceso de producción se
halla paralizado, El capital no actúa ni como creador de
producto ni como creador de valor. Según el distinto grado

4 (F.E.-.- Hasta aquí, manuscrito vi; a partir de aquí, ma-
nuscrito v.)

* En la 1? edición la frase concluye así! “comparada 'con la
que poseía el capital contenido en ellas antes de que se hubiera
transformado en mercancía”.

de velocidad con el cual el capital se desprenda de su
forma mercantil y adopte su forma dineraria, o según la
rapidez de la venta, el mismo valor de capital servirá en
grado muy desigual como creador de producto y de valor,
y la escala de la reproducción se ampliará o se acortará.

En el primer libro se mostró que el grado de rendimiento'

de un capital dado está condicionado por potencias del
proceso de producción que hasta cierto punto son inde-
pendientes de la propia magnitud de valor de dicho capital.*

Aquí se ve que el proceso de circulación pone en movi-

“miento nuevas poténcias del rendimiento, expansión y
contracción del capital, independientes de la magnitud de
valor del mismo.

Además, la masa de mercancías M”, como portadora
del capital valorizado, debe recorrer en toda su extensión
la metamorfosis M' -D”. La cantidad de lo vendido se con-
vierte 'aquí en determinación esencial. La mercancía indi-
vidual figura únicamente como parte constitutiva de la
masa global. El valor de £ 500 existe en las 10.000 libras
de hilado. Si el capitalista sólo logra vender 7.440 libras
a su valor de £ 372, sólo repondrá entonces el valor de

su capital constante, el valor de los medios de producción

gastados; si logra vender 8.440 libras, no repondrá, en tal
caso, más que la magnitud de valor del capital global

adelantado. Tiene que vender más para realizar plusvalor, .

y tiene que vender las 10.000 libras de hilado en su tota-
lidad para realizar todo el plusvalor de £ 78 (= 1.560
libras de hilado). Por tanto, al recibir £ 500 en dinero
sólo recibe un valor equivalente al de la mercancía ven-
dida; su transacción, dentro de la circulación, es simple
M-D. Si les hubiera pagado a sus obreros £ 64 en
lugar de £ 50 en concepto de salarios, entonces su plus-
valor sería sólo de £ 64 en lugar de 78, y el grado de
explotación sólo del 100 % en lugar del 156 %; pero el
valor de su hilado no variaría de un caso a otro; sólo la
proporción entre sus distintas partes sería diferente; el acto
de circulación M - D sería, como siempre, venta de 10.000
libras de hilado a su valor, £ 500.

M'=M + m(= £ 422 + £ 78). M es igual al va-
lor de P, o al del capital productivo, y éste es igual al
valor de D adelantado en D- M, en la compra de los ele-

“ Véase tomo 1 de la presente edición, vol. 2, pp. 745-748.

mentos para la producción; en nuestro ejemplo = £ 422.
Si la masa de mercancías se vende a su valor, entonces
M= £ 422 y m= £ 78, al valor del plusproducto de
1.560 libras de hilado. Si llamamos d a m expresado en
dinero, entonces M”-D'=(M+m) - (D+d) y el
ciclo D-M ... P... M'-D', en su forma desarrollada es,

por lo tanto, D-M<FL ...P... (M>+m) - (D+a).

En la primera fase el capitalista retira del mercado de
mercancías propiamente dicho y del mercado de trabajo,
artículos para el uso; en la tercera fase devuelve mercan-
cías, pero sólo a uno de los mercados, al de mercancías
propiamente dicho. Pero si él, con su mercancía, vuelve
A retirar del mercado más valor del que originariamente
volcó en él, esto ocurre sólo porque vuelca al mercado
un valor, en mercancías, mayor que el que originariamente
retiró. Volcó al mercado el valor D y retiró el valor M;
vuelca ahora M + mm y retira el valor equivalente D + d.
En nuestro ejemplo D era igual al valor de 8.440 libras
de hilado; pero el capitalista vuelca al mercado 10.000
libras, es decir que le da un valor mayor del que le quitó.
Por otra parte, sólo volcó al mercado este valor acrecen-
tado porque mediante la explotación de la fuerza de trabajo
produjo plusvalor (como parte alícuota del producto, expre-
sada en plusproducto) en el proceso de producción. Sólo
en cuanto producto de este proceso la masa de mercancías
es capital mercantil, portadora del valor de capital valo-
rizado. Al cumplirse M'- D' se realizan tanto el valor de
capital adelantado como el plusvalor. La realización de
ambos coincide en la serie de ventas —o en la venta,
hecha de una sola vez— de toda la masa de mercancías,
merle de ventas o venta expresadas por M'-D”. Pero el
mismo proceso de circulación M'- D' es diferente para el
valor de capital y para el plusvalor, en tanto expresa, para
cada uno de ellos, una fase: diferente de su circulación,
una parte diferente de la serie de metamorfosis que tienen
que recorrer dentro de la circulación. El plusvalor, m,
nació dentro del proceso de producción. Por eso, entra
por vez primera al mercado de mercancías, y lo hace
eri bajo la forma mercantil; ésta es su primera
urma de circulación, y por consiguiente también el acto
Mm - d es su primer acto de circulación o su primera meta-

4 49

morfosis, que debe completarse aún mediante el acto de
circulación opuesto, o la metamorfosis inversa, d - m.*

Otra cosa ocurre con la circulación que describe el
valor de capital M en el mismo acto de circulación M”- PD”,
que constituye para él el acto de circulación M- D, en el
cual M =P, o sea, igual al D adelantado originariamente.
Comenzó su primer acto de circulación como D, como
capital dinerario, y vuelve a la misma forma por medio
del acto M- D; por lo tanto, ha recorrido las dos fases
contrapuestas de la circulación, 1) D-M y 2) M-D,
y vuelve a encontrarse en la forma en que puede empezar
de nuevo el mismo proceso cíclico. Lo que para el plus-
valor es la primera transformación de la forma mercantil
a la forma dineraria, para el valor de capital es retorno
o reconversión en su forma dineraria primitiva.

Mediante D-M<Fb el capital dinerario se convirtió

en una suma equivalente de mercancías, FT y MP. Estas
mercancías no vuelven a funcionar como tales, como ar-
tículos para la venta, Su valor existe ahora en manos de
su comprador, el capitalista, como valor de su capital pro-
ductivo P. Y en la función de P, en el consumo produc-

tivo, se las transforma en un tipo de mercancías material- .

mente diferente de los medios de producción, en hilado, en
el cual su valor no sólo se conserva, sino que se aumenta,'
de £ 422 a £ 500. Por medio de esta metamorfosis real
se sustituyen las mercancías retiradas del mercado en la
primera fase D - M por mercancías diferentes —diferentes
materialmente y desde el punto de vista de su valor—- que
ahora funcionan como mercancías, a las que hay que
transformar en dinero y vender. Por eso el proceso de
producción sólo aparece como interrupción en el proceso
de circulación del valor de capital, proceso del cual, hasta
ese momento, sólo se ha recorrido la primera fase, D - M.

5 Esto rige sea cual fuere la forma en que separemos valor

de capital y plusvalor. En 10.000 libras de hilado hay 1.560 li-.

bras = £ 78 de plusvalor, pero en una libra de hilado — 1 chelín
hay asimismo 2,496 onzas = 1,872* peniques de plusvalor.

* 12 y 22 ediciones: “1,728”. En el manuscrito de Marx, En-
gels habría anotado el guarismo correcto: “1,872”. En efecto:
78 x 20 x 12 ida

10.000

S0

El valor de capital recorre la fase segunda y final, M- D,
después que M se ha modificado materialmente y en lo
que toca a su valor. Pero en lo que respecta al valor de
capital, considerado en sí mismo, sólo ha sufrido, en el
proceso de producción, una alteración en su forma de uso.
Existía como valor de £ 422 en FT y MP; ahora existe
como valor de £ 422 en 8.440 libras de hilado. Si sólo
consideramos, pues, las dos fases del proceso de circula-
ción que cumple el valor de capital —separándolo mental-
mente de su plusvalor—, entonces éste recorre 1) D-M
y 2) M-D, donde la segunda M tiene una forma de uso
modificada pero el mismo valor que la primera; es decir
que cumple D - M- D, una forma de circulación que, por
el doble cambio de ubicación —en sentido opuesto— de
la mercancía (transformación de dinero en mercancía,
transformación de mercancía en dinero), produce nece-
sariamente el retorno del valor, adelantado como dinero,
a su forma dineraria: su reconversión en dinero.

El mismo acto de circulación M'-D”, que para el
valor de capital, adelantado en dinero, es la metamorfosis
segunda y final, el retorno a la forma dineraria, representa
para el plusvalor —portado conjuntamente por el capital
mercantil y conjuntamente realizado por la conversión de
éste a la forma dineraria— primera metamorfosis, trans-
formación de la forma mercantil a la dineraria, M-D,
primera fase de circulación.

Por tanto, aquí hay que observar dos cosas. Primero: la
reconversión final del valor de capital en su forma dineraria
inicial es una función del capital mercantil. Segundo: esta
función incluye la primera trasmutación formal del plus-
valor, que pasa de su forma mercantil inicial a la forma
dineraria. Esta última forma desempeña aquí, por ende, un:
doble papel; por un lado es la forma a la que retorna
un valor originariamente adelantado en dinero, es decir,
retorno a la forma de valor que inició el proceso; por otro
lado es la primera forma trasmutada de un valor que entra
originariamente a la circulación bajo la forma mercantil.
Si las mercancías en que consiste el capital mercantil se
venden a su valor, como presuponemos aquí, entonces
M + m se transforma en un equivalente D + d; el capital
mercantil realizado existe ahora en manos del capitalista
bajo esta forma D+ d (£ 422 + £ 78 = £ 500). El

valor de capital y el plusvalor existen ahora como dinero,
esto es, en la forma general de equivalente.

Al término del proceso el valor de capital vuelve a
encontrarse, pues, bajo la misma forma en que ingresó en
aquél, y por tanto puede iniciarlo y recorrerlo de nuevo
como Capital dinerario. Precisamente porque la forma
inicial y final del proceso es la del capital dinerario (D),
designamos ciclo del capital dinerario a esta forma del
proceso cíclico. Al final, lo que ha variado no es la forma,
sino sólo la magnitud del valor adelantado.

D + d no es más que una suma de dinero de magni-
tud determinada, en nuestro caso, £ 500. Pero como
resultado del ciclo del capital, como capital mercantil
realizado, esta suma de dinero contiene el valor de capital
y el plusvalor; y precisamente ahora éstos ya no están
compenetrados como en el hilado; ahora se encuentran
yuxtapuestos. Su realización le ha dado a cada uno de
los dos forma dineraria autónoma. 211/250 de esa suma
son valor de capital (£ 422) y 39/250 de la misma son
el plusvalor de £ 78. Esta separación suscitada por la
realización del capital mercantil no sólo tiene el conte-
nido formal del que hablaremos enseguida; cobra impor-
tancia en el proceso de reproducción del capital, según
que d se transforme total o parcialmente, o no se trans-
forme, en D, es decir, según siga o no funcionando
como parte constitutiva del valor de capital adelantado.
d y D también pueden recorrer circulaciones completa-
mente distintas.

En D' el capital ha retornado a su forma originaria D, a
su forma dineraria, pero en una forma en la que se ha
efectivizado como capital.

Hay, en primer lugar, una diferencia cuantitativa.
Era D, £ 422; ahora es D', £ 500, y esta diferencia
se expresa en D ... D', en los extremos cuantitativamente
distintos del ciclo cuyo movimiento mismo se indica sólo
por medio de los puntos ... .D'es > D, DD —D= PV,
al plusvalor. Pero como resultado de este ciclo D ... D
ahora sólo existe D', que es el producto en el que se ha
borrado su proceso de formación. D' existe ahora para sí,
en forma autónoma, con independencia del movimiento
que lo originó. Dicho movimiento ha desaparecido, D'
ocupa ahora su lugar.

Pero D' como D + d, es decir, £ 500 como £ 422
de capital adelantado más un incremento del mismo de
£ 78, representa al mismo tiempo una relación cualitativa,
aunque esta misma relación cualitativa sólo existe como
relación entre las partes de una suma homogénea, es decir,
como relación cuantitativa. D, el capital adelantado, que
ahora se encuentra nuevamente bajo su forma originaria
(£ 422) existe ahora como capital realizado. No sólo se
ha conservado, sino también realizado como capital, al
distinguirse, en cuanto tal, de d (£ 78), con el cual se
relaciona como con su crecimiento, su fruto, un incremento
incubado por él mismo. Se ha realizado como capital por-
que se ha realizado como valor que ha incubado un
valor, D' existe como relación de capital; D no aparece
ya como mero dinero, sino que está puesto expresamente
como capital dinerario, expresado como valor que se ha
valorizado, es decir que también tiene la propiedad de
valorizarse, de incubar más valor del que él mismo posee.
D está puesto comio capital por su relación con otra parte
de D', con la cual se relaciona como con algo puesto
por él, efecto de él en cuanto causa, como con una conse-
cuencia de la que él es la razón. Así, D' se presenta como
suma de valor diferenciada en sí, que establece dentro
de sí misma distinciones funcionales (conceptuales), que
oxpresa la relación de capital.

Pero esto sólo se expresa como resultado, sin la media-
clón del proceso cuyo resultado es.

Las partes del valor, como tales, no se diferencian
cualitativamente unas de otras, salvo en la medida en que
Aparecen como valores de distintos artículos, de cosas
concretas, es decir, en distintas formas de uso y por lo
lanto como valores de distintos cuerpos de mercancías
-—una diferencia que no surge de ellas mismas en cuanto
meras partes de valor—. Toda la diversidad de las mer-
cancías se borra en el dinero, porque él es, precisamente,
la forma de equivalente común a todas ellas. Una suma
de dinero de £ 500 está formada exclusivamente por ele-
mentos homogéneos de £ 1. Como en la simple existencia
de csta suma de dinero se ha borrado la mediación que le
dio origen y ha desaparecido toda huella de la diferencia
específica que poseen las distintas partes constitutivas del
gapital en el proceso de producción, la diferencia existe
únicamente bajo la forma conceptual de una suma princi-

$3

pal (en inglés, principal) = al capital adelantado de £ 422
y de una suma excedentaria de valor de £ 78. Sea, por
ejemplo, D' = £ 110, de las cuales 100 = D, suma prin-
cipal, y 10 = PV, plusvalor. Entre las dos partes que cons-
tituyen la suma de £ 110 reina una homogeneidad abso-
luta, es decir, una indiferenciación conceptual. £ 10
cualesquiera son siempre 1/11 de la suma global de
£ 110, ya sean 1/10 de la suma principal adelantada
de 100 o el excedente de £ 10 por encima de ella. Por
eso, la suma principal y el incremento, el capital y la
plus-suma se pueden expresar como fracciones de la suma
global; en nuestro ejemplo, 10/11 constituyen la suma
principal o el capital, y 1/11 la plus-suma. Es, por consi-
guiente, expresión no-conceptual de la relación de capital,
en la que aquí, al final de su proceso, el capital realizado
aparece en su expresión dineraria.

Esto también vale, por cierto, para M” (= M + m).
Pero con la diferencia de que M” (en la que M y m también
son solamente partes de valor proporcionales de la misma
masa homogénea de mercancías) hace referencia a su
origen P, del que es producto directo, mientras que en DY,
una forma directamente derivada de la circulación, se ha
desvanecido la referencia directa a P.

La diferencia no-conceptual entre suma principal ,e
incremento, contenida en D', en tanto expresa el resultado
del movimiento D ... D', desaparece de inmediato tan
pronto como D' vuelve a funcionar activamente como
capital dinerario, es decir, no se lo fija, en cambio, como
expresión dineraria del capital industrial valorizado. El
ciclo del capital dinerario nunca puede empezar con D'
(aunque D' funcione ahora como D), sino sólo con D;
es decir, nunca como expresión de la relación de capital,
sino sólo en forma de adelanto del valor de capital. No
bieri se vuelve a adelantar las £ 500 como capital para
que se valoricen de nuevo, ellas son punto de partida en
lugar de punto de retorno. Ahora se adelanta un capital
de £ 500 en lugar de uno de £ 422, más dinero que
antes, más valor de capital, pero la relación entre las dos
partes que lo integran ha desaparecido, exactamente del
mismo modo en que, en un principio, la suma de £ 500
habría podido funcionar como capital en lugar de la suma
de £ 422,

No es una función activa del capital dinerario el presen-
tarse como D”; su propia presentación como D” es más bien
una función de M”. Ya en la circulación mercantil simple,
1) M,-D; 2) D- M,, funciona D por primera vez acti-
vamente en el segundo acto, D - M,; su presentación como
D es sólo el resultado del primer acto, en virtud del cual D
Aparece por primera vez como forma trasmutada de M,.
La relación de capital contenida en D”, la relación de una
de sus partes, en cuanto valor de capital, con la otra, en
cuanto incremento de valor de éste, adquiere sin duda sig-
nificación funcional en la medida en que, al repetirse
constantemente el ciclo D ... D', se escinde D” en dos
circulaciones, circulación de capital y circulación de plus-
valor, es decir que las dos partes cumplen funciones dife-
rentes no sólo cuantitativa, sino cualitativamente: D, dis-
tintas de las que cumple d. Pero considerada en sí misma, la
forma D ... D' no incluye el consumo del capitalista,
sino expresamente sólo la autovalorización y la acumula-
ción, en tanto esta última se expresa ante todo en el
crecimiento periódico del capital dinerario que siempre se
vuelve a adelantar.

Aunque es una forma no-conceptual del capital,
D=D>+d es al mismo tiempo por primera vez el
capital dinerario en su forma realizada, es decir, como
dinero que ha incubado dinero. Pero aquí hay que hacer
una distinción con respecto a la función del capital dine-

rario en la primera fase D-M<TL. En esta primera

fase D circula como dinero. Funciona como capital dine-
rario sólo porque únicamente en su estado dinerario puede
cumplir una función de dinero, convertirse en los elemen-
tos de P —en FT y MP— que lo enfrentan como mer-
cancías. En este acto de circulación sólo funciona como
dinero; pero como este acto es la primera fase del valor
de capital que se procesa, es al mismo tiempo función
del capital dinerario, en virtud de la forma de uso espe-
eífica de las mercancías FT y MP que se compran. D' en
cambio, compuesto por D, el valor de capital, y d, el plus-
valor generado por éste, expresa el valor de capital valo-
rizado, el fin y el resultado, la función de todo el proceso
cíclico del capital. El hecho de que D' exprese este resul-
tado en forma dineraria, como capital dinerario realizado,
no surge de que sea forma dineraria def capital, de que

sea capital dinerario, sino a la inversa de que es capital
dinerario, capital bajo forma dineraria, de que el capi-
tal inauguró el proceso bajo esta forma, de que se lo
adelantó bajo la forma de dinero. Como hemos visto, la
reconversión en la forma dineraria es una función del
capital mercantil M”, y no del capital dinerario. Pero en
lo tocante a la diferencia de D' con respecto a D, ella (d)
sólo es la forma dineraria de m, del incremento de Mi;
D' es =D + d sólo porque M' era =M-+m. En M'
existen y se expresan pues esta diferencia y la relación
entre el valor de capital y el plusvalor incubado por él,
antes de que ambos se transformen en D”, en una suma
de dinero en la que ambas partes del valor se enfrentan
“de manera autónoma y por lo tanto también se las puede
emplear para funciones autónomas y diferentes entre sí.

D'a no es más que el resultado de la realización de
M”. Ambas, tanto M' como D”, son sólo formas distintas,
forma mercantil y forma dineraria, del valor de capital
valorizado; ambas tienen esto en común, que son valor de
capital valorizado. Ambas son capital efectivizado porque
aquí el valor de capital como tal existe junto con el plusvalor
como fruto distinto de él y logrado por él, aunque esta rela-
ción sólo se expresa en la forma no-conceptual de la rela-
ción entre dos partes de una suma de dinero o de un valor en
mercancías. Pero como expresiones del capital respecto al
plusvalor generado por él y a diferencia de dicho plusvalor,
es decir, como expresiones de valor valorizado, D' y M'
son lo mismo y expresan lo mismo, sólo que bajo formas
diferentes; no se diferencian como capital dinerario y
capital mercantil, sino como dinero y mercancía. En la
medida en que representan valor valorizado, capital acti-
vado como capital, expresan sólo el resultado de la fun-
ción del capital productivo, de la única función en la que
el valor de capital incuba valor: Lo que tienen en común

es que ambos, capital dinerario y capital mercantil, son -

modos de existencia del capital.? Uno es capital en forma
dineraria; el otro, en forma mercantil. Por eso las fun-
ciones específicas que los diferencian no pueden ser otra
cosa que diferencias entre función de dinero y función de

2 En la 12? edición, “D” en vez de “D””.

* En el manuscrito de Marx figura a continuación esta frase:
“La diferencia entre uno y otro consiste en que son modos dife-
rentes de existencia del capital”.

mercancía. El capital mercantil, como producto directo
del proceso capitalista de producción, trae a la memoria
este su origen y por ende es, en su forma, más racional,
menos no-conceptual que el capital dinerario, en el que
se ha borrado toda huella de este proceso, así como, en

neral, en el dinero se borra toda forma de uso particu-
ar de la mercancía, Por eso, su forma fantástica sólo
desaparece allí donde D' mismo funciona como capital
mercantil, allí donde es producto directo de un proceso
de producción y no forma trasmutada de este producto,
o sea en la producción del propio material dinerario. Para
la producción de oro, por ejemplo, la fórmula sería:

D-M<EL ...P...D'(D+d),

donde D' figura como producto mercantil, porque P su-
ministra más oro del que se había adelantado en el pri-
mer D, en el capital dinerario, para los elementos de pro-
ducción del oro. Por eso aquí desaparece lo irracional
de la expresión D... DY (D + d), en la que una parte de
una suma de dinero aparete como madre de otra parte
de la misma suma de dinero.

### IV. El ciclo global

Hemos visto que el proceso de circulación, después de
concluida su primera fase, D- M<FE, es interrum-

pido por P,? donde las mercancías FT y MP compradas
en el mercado se consumen en cuanto componentes ma-
teriales y de valor del capital productivo; el producto de
este consumo es una nueva mercancía, M', que ha variado
en cuanto a su materia y en lo tocante a su valor. El pro-
ceso de circulación interrumpido, D-M, debe comple-
tarse por medio de M- D. Pero como portadora de esta
fase segunda y final de la circulación aparece M', una

” La misma letra P con la que hasta ahora se designó el capi-
tal productivo se utiliza aquí, en el original, para representar el
ed de producción (véase, en especial, el párrafo siguiente).

antenemos en nuestra versión el uso ambivalente de P.

presenta como 1) D-M;,; 2) M”,-D', donde, en la
segunda fase, se sustituye la primera mercancía M, por
otra, M”,, que tiene mayor valor y forma de uso distinta,
y esta sustitución se produce durante la interrupción cau-
sada por la función de P, durante la producción de M'
a partir de los elementos de M, a partir de las formas de
existencia del capital productivo P. En cambio la primera
forma de manifestación en la que se nos presentó el
capital (libro I, cap. Iv, 1), D-M-D' (desarrollada:
1) D-M,; 2) M,- D') muestra la misma mercancía dos
veces. Las dos veces es la misma mercancía; en la pri-
merá fase el dinero se transforma en ella y en la segun-
da fase ella se reconvierte en más dinero. A pesar de esta
diversidad esencial, las dos circulaciones tienen esto en
común: que en su primera fase el dinero se transforma
en mercancía y en la segunda la mercancía se trans-
forma en dinero; el dinero gastado en la primera fase
refluye, pues, en la segunda. Por un lado tienen en co-
mún este reflujo del dinero a su punto de partida, pero
por otro lado también les es común el excedente del dinero
que refluye por encima del que se adelantó. En este sen-
tido, también D-M... M'-D' aparece contenida en la
fórmula general D - M - D”.

De aquí resulta además queen las dos metamorfosis
pertenecientes a la circulación, en D-M y M'- D', se en-
frentan y se sustituyen recíprocamente, una y otra vez,
existencias de valor de igual magnitud y simultáneamente
disponibles. El cambio de valor pertenece exclusivamente
a la metamorfosis P, al proceso de producción, que apa-
rece así como metamorfosis real del capital, frente a las
metamorfosis meramente formales de la circulación.

Consideremos ahora el movimiento global D-M ...

P... M'-D', o.su forma explícita D-M<TL A REN

M' (M + m) - D' (D + d). El capital aparece aquí como
un valor que recorre una secuencia de transformaciones
conexas y que se condicionan recíprocamente, una serie
de metamorfosis que constituyen otras tantas fases o esta-
dios de un proceso global. Dos de estas fases pertenecen
a la esfera de la circulación, una a la esfera de la produc-
ción. En cada una de estas fases el valor de capital se
encuentra en una figura distinta, a la que corresponde
una función diferente, especial. Dentro de este movimiento

el valor adelantado no sólo se conserva, sino que crece,
aumenta su magnitud. Finalmente, en la última fase, re-
torna a la misma forma bajo la cual apareció al iniciarse
el proceso global. Por eso este proceso global es un pro-
ceso cíclico.

Las dos formas que adopta el valor de capital dentro
de sus fases de circulación son las de capital dinerario y
capital mercantil, su forma correspondiente a la fase de
producción es la de capital productivo. El capital que
en el transcurso de su ciclo global adopta y vuelve a
abandonar estas formas, y que en cada una de ellas cum-
ple la función que corresponde a dicha forma, es el capi-
tal industrial, industrial aquí en el sentido de que abarca
todo ramo de la producción explotado en forma capitalista.

Por tanto, capital dinerario, capital mercantil, capital
productivo no designan aquí tipos de capital autónomos,
cuyas funciones constituyan el contenido de ramos de ne-
gocios igualmente autónomos y separados unos de otros.
Aquí designan sólo formas funcionales particulares del
capital industrial que las adopta a las tres, una tras otra.

El ciclo del capital sólo se efectúa normalmente mien-
tras sus distintas fases se desenvuelven sucesivamente sin
paralizaciones. Si el capital se estanca en la primera fase
D - M, entonces el capital dinerario se congela convirtién-
dose en tesoro; si se paraliza en la fase de producción,
entonces los: medios de producción yacen, desprovistos de
función, dé un lado, mientras del otro la fuerza de tra-
bajo permanece desocupada; si la detención ocurre en la
última fase M'- D', entonces las mercancías acumuladas
que no se pueden vender obstruyen la fluencia de la cir-
culación.

Por otra parte, está en la naturaleza de las cosas que
el propio ciclo requiera la fijación del capital, durante
lapsos determisados, en las partes individuales del ciclo.
En cada una de sus fases el capital industrial está ligado
a una forma determinada, como capital dinerario, capital
productivo, capital mercantil. Sólo después de haber cum-
plido la función que en cada caso corresponde a su for-
ma, recibe la forma con la cual puede ingresar en una
nueva fase de transformación. Para poner esto en claro
hemos supuesto, en nuestro ejemplo, que el valor de capital
de la masa de mercancías generada en la fase de produc-
ción es igual a la suma global del valor adelantado origi-

nariamente en dinero; en otras palabras, que todo el valor
de capital adelantado como dinero pasa, de una vez, de

cada fase a la consecutiva. Pero ya hemos visto (libro I,

cap. VI)? que una parte del capital constante, los medios
de trabajo propiamente dichos (por ejemplo las máqui-
nas), siempre presta nuevos servicios durante un número
mayor o mehor de repeticiones de los mismos procesos de
producción, y que por eso también entrega sólo fraccio-
nadamente su valor al producto. Más adelante se «verá en
qué medida esta circunstancia modifica el proceso cíclico
del capital. Aquí alcanza con señalar lo siguiente: en nues-
tro ejemplo el valor del capital productivo = £422 sólo
comprendía el desgaste de los edificios fabriles, maquina-
ria, etc., calculado promedialmente, es decir, sólo la parte
del valor que los medios de trabajo citados, al transformar
10.600 libras de algodón en 10.000 libras de hilado, trans-
ferían a este último, al producto de un proceso de hilar
semanal de 60 horas. Entre los medios de producción en
los que se transforma el capital constante adelantado de
£ 372, también figuraban, por ende, los medios de tra-
bajo, edificios, maquinaria, etc., como si sólo se los alqui-
lara en el mercado pagando cuotas semanales. Sin em-
bargo, esto no cambia para nada los términos del problema.
Basta multiplicar la cantidad de hilado producida en una
semana (10.000 libras) por el número de semanas calcu-
ladas sobre la base de cierta serie de años, para transferir
al hilado todo el valor de los medios de trabajo comprados
y consumidos en ese período. Entonces resulta claro que
el capital dinerario adelantado se transforma primero en
estos medios, es decir, que tiene que haber salido de la
primera fase D - M antes de poder funcionar como capital
productivo P. Igualmente claro resulta, en nuestro ejem-
plo, que la suma de valor de capital incorporada al hilado
durante el proceso de producción, £ 422, no puede entrar
en la fase de circulación M'- D' como parte constitutiva

del valor de las 10.000 libras de hilado antes de que éste
se encuentre pronto. No se puede vender el hilado antes ..

de. hilarlo.

En la fórmula general se considera el producto de P
como una cosa material distinta de los elementos del ca-
Pital productivo, corrio un objeto que posee una existencia

* 12 edición: “cap. 1v”.

separada del proceso de producción y que reviste una
forma de uso diferente de la que adoptan los elementos
que lo producen. Y si el resultado del proceso de produc-
ción aparece como cosa esto ocurre siempre, incluso cuan-
do una parte del producto vuelve a entrar, como elemento,
en la producción que se reanuda. Así, los cereales sirven
como simiente para su propia producción; pero el producto
consiste exclusivamente en cereales y por lo tanto tiene
una figura distinta de la que revisten los elementos utili-
zados conjuntamente, fuerza de trabajo, instrumentos, abo-
no. Pero hay ramos de la industria autónomos en los que
el producto del proceso de producción no es un producto
objetivo nuevo, no es una mercancía. Entre ellos, la única
Importante desde el punto de vista económico es la indus-
tria de la comunicación, ya sea la industria del trasporte
propiamente dicha, para mercancías y personas, ya la que
sólo trasmite despachos, cartas, telegramas, etc.

Sobre esto, Alexandr Chuprov * dice:

“El fabricante puede primero producir artículos y luego
buscar consumidores para ellos” (su producto, después
que sale del proceso de producción como producto ter-
minado, pasa a la circulación como mercancía separada
del mismoj. “La producción y el consumo se presentan así
somo dos actos separados en el espacio y en el tiempo.
En la industria del trasporte, que no crea nuevos produc-
tos, sino que sólo traslada a personas y cosas, estos dos
actos coinciden; los servicios” (el cambio de lugar) “deben
consumirse en el mismo momento en que se los produce.
Por eso la zona en la que los ferrocarriles pueden buscar
su clientela se extiende, a lo sumo, a 50 verstas” (53 km)
a ambos lados.”

El resultado —ya se trasporte gente o mercancias—
es su existencia modificada espacialmente, por ejemplo
que el hilado se encuentre ahora en la India en lugar de
estar en Inglaterra, donde se lo produjo.

Pero lo que la industria del trasporte vende es el
ropio cambio de ubicación. El efecto útil producido está
nseparablemente unido al proceso de trasporte, es decir,
al proceso de producción de la industria del trasporte.
Personas y mercancías viajan con el medio de trasporte, y

% A. Chuprov, Zheleznodorózhnoie joziaistvo, Moscú, 1875,
pp. 69, 70.

su viaje, su movimiento en el espacio es, precisamente, el
proceso de producción efectuado por dicho medio. El efecto
útil sólo se puede consumir durante el proceso de produc-
ción; no existe como cosa útil distinta de este proceso, que
sólo después de su producción funciona como artículo co-
mercial, circula como mercancía. Pero el valor de cambio
de este efecto útil está determinado, como el de todas las
demás mercancías, por el valor de los elementos de pro-
ducción consumidos en él (fuerza de trabajo y medios de
producción) más el plusvalor que ha creado el plustra-
bajo de los obreros ocupados en la industria del trasporte.
También con respecto a su consumo este efecto útil se
comporta exactamente del mismo modo que otras mer-
cancías. Si se lo consume individualmente, entonces su
valor desaparece con el consumo; si se lo consume pro-
ductivamente, de manera que él mismo es una fase en la
producción de la mercancía trasportada, entonces su valor
se transfiere a la mercancía misma como valor agregado.
Por tanto, la fórmula para la industria del transporte sería

D-M<ELb ... P-D', pues se paga y se consume el

propio proceso de producción y no un producto separable
de él. Por consiguiente, tiene casi exactamente la misma
forma que la fórmula para la producción de los metales
preciosos, sólo que aquí D' es forma trasmutada del efecto
útil generado durante el proceso de producción, y no for-
ma natural del oro o la plata producidos durante este
proceso y expelidos de él.

El capital industrial es el único modo de existencia del
capital en el cual no sólo la apropiación de plusvalor, o
en su caso de plusproducto, sino al mismo tiempo su crea-
ción, es función del capital. Por eso condiciona el carácter
capitalista de la producción; su existencia implica la del
antagonismo de clase entre capitalistas y asalariados. En
la medida en que se apodera de la producción social, se
trastuecan la técnica y la organización social del proceso
laboral y, con ellas, el tipo económico-histórico de la socie-
dad. Los otros tipos de capital que aparecieron antes que
él, en medio de condiciones de producción sociales preté-
ritas o en decadencia, no sólo se subordinan a él y se los
cambia, en el mecanismo de sus funciones, de acuerdo
con él sino que únicamente se mueven sobre él como
base, y por lo tanto viven y mueren, se mantienen y caen

con esta su base. El capital dinerario y el capital mercan-
til, al aparecer con sus funciones como vehículos de ramos
especiales de los negocios, junto al capital industrial, sólo
son ya modos de existencia —que, por la división social
del trabajo, se han vuelto autónomos y se han desarrollado
unilateralmente— de las distintas formas funcionales que
el capital industrial ora adopta, ora abandona, dentro de la
esfera de la circulación.

El ciclo D ... D' se enlaza, por un lado, con la
circulación general de las mercancías, surge de ella e in-
gresa en ella, y constituye una parte de ella. Por otro
lado, configura un movimiento autónomo peculiar del
valor de capital para el capitalista individual, un movi-
miento que en parte ocurre dentro de la circulación
general de mercancías, en parte fuera de la misma, pero
que siempre conserva su carácter autónomo. En primer
lugar, porque las dos fases suyas que ocurren en la esfera
de la circulación, D-M y M'-D”, en cuanto fases del
movimiento del capital, poseen caracteres funcionalmente
determinados; en D-M, M está materialmente determi-
nada como fuerza de trabajo y medios de producción; en
M! - D', se realiza el valor de capital + el plusvalor. En
segundo lugar, P, el proceso de producción, abarca el
consumo productivo, En tercer lugar, el retorno del dinero
a su punto de partida convierte el movimiento D ... D'
en un movimiento cíclico que se cierra en sí mismo.

Todo capital individual constituye pues, por un lado, en
sus dos etapas de circulación D - M y M/ - D', un agente de
la circulación general de mercancías, en la cual funciona o
está encadenado o bien como dinero o bien como mer-
cancía, y de esta manera constituye él mismo un eslabón
en la serie general de metamorfosis del mundo mercantil.
Por otro lado describe, dentro de la circulación general,
su propio ciclo autónomo, en el cual la esfera de la pro-
ducción constituye una fase de transición y en el que
retorna a su punto de partida bajo la misma forma con la
que salió de él. Dentro de su propio ciclo, que incluye
su metamorfosis real en el proceso de producción, varía
al mismo tiempo su magnitud de valor. Retorna no sólo
como valor dinerario, sino como valor dinerario aumen-
tado, acrecentado.

Si consideramos finalmente D-M...P ... M”-D'
como forma especial del proceso cíclico del capital junto

a las otras formas que investigaremos más. adelante, dicha
forma se destaca por lo siguiente:

1) Se presenta como ciclo del capital dinerario porque
el capital industrial bajo su forma de dinero, como capital
dinerario, constituye el punto .de arranque y el punto de
retorno de su proceso global. La fórmula misma expresa
que el dinero no se gasta aquí como dinero, sino que sólo
se lo adelanta, es decir que sólo es forma dineraria del
capital, capital dinerario. Además expresa que el fin último
y determinante del movimiento es el valor de cambio y
no el valor de uso. Precisamente porque la figura dineraria
del valor es su forma de manifestación autónoma y tan-
gible, la forma de circulación D ... D”, cuyo punto de
partida y cuyo punto de llegada es el dinero real, expresa
de la manera más contundente el motivo impulsor de la
producción capitalista, el hacer dinero. El proceso de pro-
ducción se presenta sólo como el eslabón intermedio
inevitable, como el mal necesario para alcanzar el obje-
tivo: hacer dinero. (Por eso a todas las naciones con modo
de producción capitalista las asalta periódicamente el vér-
tigo de querer hacer dinero sin la mediación del proceso
de producción.) ?

2) La fase de producción, la función de P, constituye
en este ciclo la interrupción de las dos fases de la circu-
lación? D-M ... M'- D', que a su vez sólo son media-
ción de la circulación simple D-M- D'. El proceso de
producción aparece bajo la forma del propio proceso cícli-
co, formal y expresamente, como lo que es en el modo
capitalista de producción, como mero medio para la valo-
rización del valor adelantado, es decir, el enriquecimiento
en cuanto tal como fin en sí mismo de la producción.

3) Como la secuencia de las fases se inicia con D- M,
el segundo eslabón de la circulación es M' - D”; por con-
siguiente, el punto de partida es D, el capital dinerario
que ha de valorizarse; el punto final es D', el capital dine-
rario valorizado D + d, donde D, como capital realizado,
figura junto a su vástago d. Esto distingue el ciclo D de

= En la 1% y 2% ediciones esta frase no aparece como de
Engels. Las llaves las tomamos de Werke.

> En el manuscrito de Marx se agrega aquí: “y precisamente
por ello no se presenta más que como eslabón intermedio en la
circulación”...

los otros dos ciclos P y M”, y lo hace de dos maneras. Por
un lado, mediante la forma dineraria de ambos extremos;
pero el dinero es la forma de existencia tangible autónoma
del valor, el valor del producto en su forma de valor autó-
noma, en la que se ha borrado toda huella del valor de
uso que poseen las mercancías. Por otro lado, la forma

... P no se convierte necesariamente en P... P”
(P + p), y en la forma M'... M' no se ve absolutamente
ninguna diferencia de valor entre ambos extremos. Por lo
tanto es característico de la fórmula D ... D', por un
lado, que el valor de capital constituya el punto de partida
y el valor de capital valorizado el punto de retorno, de
manera que el adelanto del valor de capital aparece como
medio y el valor de capital valorizado como finalidad de
toda la operación; por otro lado, que esta relación se
expresa en forma dineraria, en la forma de valor autónoma,
y por eso el capital dinerario se expresa como dinero que
incuba dinero. La producción de plusvalor por parte del
valor no sólo se expresa como alfa y omega del proceso,
sino que aparece expresamente en la reluciente forma
del dinero.

4) Como D', el capital dinerario realizado como resul-
tado de M'-D', de la fase complementaria y final de
D- M, se encuentra absolutamente en la misma forma
bajo la cual inició su primer ciclo, puede, así como surge
del mismo, volver a iniciar el mismo ciclo como capital
dinerario aumentado (acumulado): D' =D-+ d; y por
lo menos en la forma D ... D' no se expresa que al repe-
tirse el ciclo la circulación de d se separe de la de D.
Considerado en su figura única, formalmente, el ciclo
del capital dinerario no expresa, por lo tanto, más que
el proceso de valorización y acumulación. Allí el con-
sumo sólo se expresa como consumo productivo mediante

D-M<Eb; sólo esta fórmula está incluida en este ciclo

del capital individual. D-FT es FT-D ó M-D del
lado del obrero; es, por ende, la primera fase de la circu-
lación, la fase que media su consumo individual: FT - D - M
(medios de subsistencia). La segunda fase, D - M, no cae ya
dentro del ciclo del capital individual; pero éste la intro-
duce, la presupone, porque el obrero, para encontrarse
siempre en el mercado como materia explotable a dispo-
sición del capitalista, tiene ante todo que vivir, es decir,

5 65

mantenerse por medio del consumo individual. Pero aquí
sólo se presupone este mismo consumo como condición
para el consumo productivo de la fuerza de trabajo por
parte del capital, es decir también, sólo en la medida en
que el obrero se mantiene y se reproduce como fuerza de
trabajo por medio de su consumo individual. Pero los MP,
las mercancías propiamente dichas que entran en el ciclo,
sólo constituyen la materia alimenticia del consumo pro-
ductivo. El acto FT - D media el consumo individual del
obrero, la transformación de los medios de subsistencia en
carne y sangre del mismo. Sin duda el capitalista también
tiene que existir, es decir, también tiene que vivir y con-
sumir, para actuar como capitalista. Para ello, en realidad,
sólo necesitaría consumir como un obrero, y de ahí que en
esta forma del proceso de circulación no se presuponga nada
más. Ni siquiera esto se expresa formalmente, porque la
fórmula termina con D', es decir, con un resultado que
inmediatamente puede volver a funcionar como capital
dinerario aumentado.

La venta de M' está contenida directamente en M/ - D”;
pero M'- D', venta, de un lado, es D- M, compra, del
otro, y en última instancia la mercancía sólo se compra
por su valor de uso, para ingresar (dejando a un lado las
ventas intermedias) al proceso de consumo —ya sea éste
individual o productivo, según la naturaleza del artículo
adquirido—. Pero este consumo no entra en el ciclo del
capital individual cuyo producto es M”; este producto es
expelido del ciclo precisamente como mercancía que hay
que vender. M' está destinada expresamente al consumo
ajeno. Por eso, en los intérpretes del mercantilismo (que
se basa en la fórmula D-M... P... M'-D”) encon-
tramos caudalosos sermones acerca de que el capitalista
individual debe consumir sólo como un obrero, así como
la nación capitalista ha de ceder a las otras naciones más
tontas el consumo de sus mercancías y el proceso de con-
sumo en general, y en cambio hacer del consumo produc-
tivo el objeto de su vida. Estas prédicas suelen traer a la
memoria, por su forma y contenido, análogas amonesta-
ciones ascéticas de los Padres de la Iglesia.

El proceso cíclico del capital es, pues, unidad de circu-
lación y producción, incluye a ambas. En tanto las dos
fases D - M, M' - D', son procesos de circulación, la circu-

lación del capital constituye una parte de la circulación
general de las mercancías, Pero como secciones funcional-
mente determinadas, fases en el ciclo del capital, que no
sólo pertenece a la esfera de la circulación, sino también
a la de la producción, el capital cumple su propio ciclo
dentro de la circulación general de las mercancías. Tal
circulación le sirve, en la primera fase, para adoptar la
figura en la cual puede actuar como capital productivo;
en la segunda, para deshacerse de la función mercantil?
en la que no puede reiterar su ciclo; y al mismo tiempo
para abrirle la posibilidad de separar su propio ciclo de
capital de la circulación del plusvalor que le ha crecido.

Por eso el ciclo del capital dinerario es la forma de
manifestación más unilateral, y por lo tanto la más con-
cluyente y característica del ciclo del capital industrial, cuyo
objetivo y motivo impulsor —valorización del valor, hacer
dinero y acumulación— se presenta de un modo que salta
a la vista (comprar para vender más caro). Como la pri-
mera fase es D - M, también se destaca el hecho de que
las partes constitutivas del capital productivo proceden del
mercado de mercancías, así como en general, el hecho de
que el proceso de producción capitalista está condicionado
por la circulación, por el comercio. El ciclo del capital
dinerario no sólo es producción de mercancías; él mismo
sólo se realiza por la circulación, y la presupone. Esto está
ya implícito en el hecho de que la forma D, perteneciente
a la circulación, aparece como forma primera y pura del
valor de capital adelantado, lo que no ocurre en las otras
dos formas del ciclo.

El ciclo del capital dinerario sigue siendo siempre la
expresión general del capital industrial, en tanto implica
siempre la valorización del valor adelantado. En P ... P
la expresión dineraria del capital aparece sólo como precio
de los elementos de producción, es decir sólo como valor
expresado en dinero de cuenta, y en esta forma se lo regis-
tra en la contabilidad.

D ... D' se convierte en forma particular del ciclo

del capital industrial en la medida en que el capital que

Aparece por primera vez se adelanta inicialmente como
dinero y se lo retira bajo la misma forma, ya sea al tras-

“'En la 1? edición, “forma mercantil” en vez de “función
mercantil”.

ladarlo de un ramo de negocios a otro, ya al retirarse el
capital industrial del negocio. Esto implica la función
de capital del plusvalor, adelantado primero en forma dine-
raría, y aparece de la manera más concluyente cuando
éste actúa én otro negocio que aquel del cual proviene.
D ... D' puede ser el primer ciclo de un capital; puede
ser el último; puede considerárselo como la forma del
capital social global; es la forma del capital que se invierte
por primera vez, ya sea como capital recién acumulado
en forma dineraria, ya como capital antiguo que se trans-
forma totalmente en dinero para transferirlo de un ramo
de la producción a otra.

Como forma incluida siempre en todos los ciclos, el
capital dinerario cumple este ciclo precisamente para la
parte del capital que genera plusvalor, para el capital
variable. La forma normal de adelantar el salario es el
pago en dinero; este proceso debe repetirse siempre a
intervalos relativamente: breves, porque el obrero vive al
día. Por eso el capitalista debe enfrentar al obrero siempre
como capitalista en dinero, y su capital debe hacerlo como
capital dinerario. Aquí no puede operarse una compen-
sación directa o indirecta, como en la compra de los me-
dios de producción y en la venta de las mercancías pro-
ductivas (de manera que, en realidad, la masa mayor
del capital dinerario figura sólo en forma de mercancías,
el dinero sólo en forma de dinero de cuenta y, por fin, el
dinero en efectivo sólo para saldar los balances). Por otro
lado, una parte del plusvalor que nace del capital variable
el capitalista la gasta en su consumo privado, que perte-
nece al comercio al por menor y, sean cuales fueren los
rodeos, se gasta en efectivo, en la forma dineraria del
plusvalor. Lo grande o pequeña que sea esta parte del plus-
valor no cambia para nada la cosa. El capital variable
vuelve a aparecer continuamente como capital dinerario

invertido en salario (D-FT) y d como plusvalor que se -

gasta para cubrir las necesidades privadas del capitalista.
Por tanto, D lo hace como valor variable 'adelantado de
capital y d como su incremento, ambos necesariamente
fijados en la forma dineraria, para que se los gaste bajo
dicha forma.

La fórmula D-M... P.... M'-D', con el resul-
tado D' = D + d, encierra en su forma una ficción, tiene
un Carácter ilusorio que surge de que el valor adelantado

y valorizado existe en su forma de equivalente, el dinero.
No se pone el acento en la valorización del valor, simo
en la forma dineraria de este proceso, en el hecho de que
Yal final se retira de la circulación más valor, en forma
dineraria, que el que originariamente se le había adelan-
tado, es decir, se pone el acento en el aumento de la
masa de oro y plata que pertenece al capitalista. El llamado
sistema monetarista es solamente expresión de la forma
no-conceptual D- M- D', de un movimiento que trans-
curre exclusivamente en la circulación y que por tanto
sólo puede explicar los dos actos: 1) D-M, 2) M-D'
diciendo que en el segundo acto M se vende por encima
de su valor, y por eso sustrae a la circulación más dine-
ro que el volcado en ella por su compra. En cambio
D-M...P... M'-D', fijada como firma exclusiva, es
el fundamento del sistema mercantilista, más desarrollado,
donde no sólo la circulación de mercancías, sino tam-
bién la producción de mercancías, aparece como elemento
necesario.

El carácter ilusorio de D-M...P...M'-D', y la
interpretación ilusoria que le corresponde, existen no bien
esta forma se fija como única, no como forma fluyente,
que se repite de manera continua; no bien se la considera,
pues, no como una de las formas del ciclo, sino como su
forma exclusiva. Pero ella misma remite a otras formas.

En primer lugar, todo este ciclo presupone el carácter
capitalista del propio proceso de producción y, por consi-
guiente, presupone como base dicho proceso de producción
junto con la situación social específica condicionada por él.

D-M = D-M<FL: pero D-FT presupone al asala-

riado, y por ende los medios de producción como parte
del capital productivo; por tanto presupone ya el proceso
de trabajo y de valorización, el proceso de producción,
como función del capital.

En segundo lugar: si se repite D...D', entonces el
retorno a la forma dineraria se presenta tan evanescente
como la forma dineraria en la primera fase. D - M desapa-
rece para hacer lugar a P. Tanto la constante reiteración
del adelanto en dinero, como su constante retorno en
cuanto dinero, sólo aparecen, ellos mismos, como elemen-
tos evanescentes dentro del ciclo.

En tercer lugar:

q gg An TT.
D-M...P...M-D.D-M...P...M-D.D-M...P

A

, etcétera.

Ya en la segunda repetición del ciclo aparece el ciclo
P...M-D'. D-M...P, antes de que se termine el
segundo ciclo de D, y así se puede considerar a ds
los ciclos posteriores bajo la forma P...M'-D-M.
de manera que D - M, como primera fase del primer 2
sólo constituye la preparación evanescente para el ciclo
del capital productivo que se repite sin cesar, como ocu-
rre, en realidad, con el capital industrial invertido por
primera vez bajo la forma de capital dinerario.

Por otra parte, antes de que se termine el segundo ciclo
de P, se ha descrito el primer ciclo M' - D'. D-M...P..
M' (abreviado, M” - M5), el ciclo del capital mercantil. De
este modo, la primera forma contiene ya las otras dos,
y así la forma dineraria desaparece, en tanto no es mera
expresión de valor, sino expresión de valor en la forma
de equivalente, en dinero.

Finalmente: si tomamos un capital individual que apa-
rete por cd vez y por primera vez describe el ciclo
D-M.. .M'-D', entonces D-M es la fase de
pra: la cod del primer proceso de produc-
ción que recorre este capital individual. Por eso no se
presupone esta fase D- M, sino que es más bien el pro-
ceso de producción el que la pone o la condiciona. Pero
esto sólo rige para este capital individual. La forma gene-
ral del ciclo del capital industrial es el ciclo del capital
dinerario, en tanto se presupone el modo de producción
capitalista, es decir, dentro de una situación social deter-
minada por la producción capitalista. Por lo tanto se pre-
supone el proceso capitalista de producción como un
prius [antecedente, condición previa], si no en el primer
ciclo del capital dinerario de un capital industrial inver-
tido por primera vez, sí fuera del mismo; la existencia
permanente de este proceso de producción presupone el
ciclo, renovado constantemente, de P...P. Este supuesto

mismo aparece ya dentro de la primera fase D-M<FL,
puesto que esto presupone, por un lado, la existencia de
la clase asalariada y porque, por otro lado, lo que para el

comprador de los medios de producción es primera fase
D- M, es M'-D” para su vendedor, y por lo tanto pre-
supone en M” el capital mercantil —-y con él la mercancía
misma— como resultado de la producción capitalista, y
con ello la función del capital productivo.

m

## CAPÍTULO II EL CICLO DEL CAPITAL PRODUCTIVO

El ciclo del capital productivo tiene la fórmula general:
P...M'-D'-M...P. Significa la función periódicamen-
te renovada del capital productivo, es decir la repro-
ducción, o su proceso de producción como proceso de
reproducción con respecto a la valorización; no sólo pro-
ducción, sino reproducción periódica de plusvalor; la fun-
ción del capital industrial que se encuentra en su forma
productiva, no como función que se cumple una sola vez,
sino como función que se repite periódicamente, de manera
que la reiniciación está dada por el propio punto de
partida. Una parte de M' puede (en ciertos casos, en cier-
tos ramos de inversión del capital industrial) reingresar
inmediatamente, como medio de producción, en el mismo
proceso de trabajo del que salió como mercancía; con ello
sólo se evita la transformación del valor de esa parte de M'
en dinero real o en signo dinerario, o, dicho de otra
_ manera, sólo recibe expresión autónoma como dinero de
cuenta. Esta parte del valor no ingresa en la circulación.
Así entran en el proceso de producción valores que no
lo hacen en el de circulación. Lo mismo vale para la parte
de M' que el capitalista consume in natura [en especie]
como parte del plusproducto. Sin embargo, esto es poco
importante para la producción capitalista; a lo sumo me-
rece atención en la agricultura.

En esta forma, saltan inmediatamente a la vista dos
cosas.

Primero. Mientras que en la primera forma D...D'
el proceso de producción, la función de P, interrumpe la
circulación del capital dinerario y sólo aparece como me-
diador entre sus dos fases D- M y M' - D', aquí todo el
proceso de circulación del capital industrial, todo su movi-
miento dentro de la fase de circulación, constituye sólo
una interrupción y por ende sólo una mediación entre el
capital productivo que inaugura el ciclo como primer extre-
mo y ese mismo capital productivo, que cierra el ciclo
como último extremo en la misma forma, es decir en la
forma de su reiniciación. La verdadera circulación aparece
sólo como mediación de la reproducción periódicamente
renovada, y continua merced a ese renovarse.

Segundo. La circulación, considerada globalmente, se
presenta en la forma opuesta a la que tiene en el ciclo
del capital dinerario. Allí era: D-M-D(D-M. M - D),
dejando a un lado la determinación del valor; aquí es,
prescindiendo nuevamente de la determinación del valor,
M-D-M(M-D. D-M), es decir, la forma de la circu-
lación mercantil simple.

### I. Reproducción simple

Consideremos pues en primer lugar el proceso
M” - D'- M que se desarrolla entre los extremos P...P
en la esfera de la circulación. .

El punto de partida de esta circulación es el capital
mercantil: M' = M + m=P + m. En la primera forma
del ciclo se examinó la función M' - D' del capital mer-
cantil (la realización del valor de capital = P contenido
en él, que ahora existe como M, parte constitutiva, de las
mercancías, así como la del plusvalor contenido en él, que
existe como parte constitutiva de la misma masa de mer-
cancías, con el valor m). Pero allí ella constituía la segunda
fase de la circulación interrumpida y la fase final de todo
el ciclo. Aquí constituye la segunda fase del ciclo, pero la
primera fase de la circulación. El primer ciclo termina
con D', y como D, al igual que el D originario, puede
empezar de nuevo como capital dinerario el segundo ciclo,
no era necesario, en primera instancia, seguir. observando
si D y d (el plusvalor), contenidos en D”, continúan juntos
su camino o si recorren caminos diferentes. Esto sólo se

habría vuelto necesario si hubiéramos seguido observando
el primer ciclo en su reiteración. Pero hay que decidir este
punto en el ciclo del capital productivo, puesto que ya la
determinación de su primer ciclo depende de él y porque
_M' - D' se presenta en él como primera fase de circulación
que debe completarse por medio de D- M. De esta deci-
sión depende que la fórmula represente la reproducción
simple o la reproducción en escala ampliada. Por lo tanto
el carácter del ciclo cambia según dicha decisión.
Tomemos pues, en primer lugar, la reproducción simple
del capital productivo, presuponiendo, como en el primer
capítulo, circunstancias invariables y compra y venta de

- las mercancías a su valor. Con este supuesto, todo el plus-

valor entra en el consumo personal del capitalista. Tan
pronto. como se opera la transformación del capital mer-
cantil M' en dinero, la parte de la suma de dinero que
representa el valor de capital sigue circulando en el ciclo
del capital industrial; la otra, que es plusvalor convertido
en dinero, entra en la circulación general de mercancías,
es circulación de dinero que parte del capitalista, pero
que se efectúa fuera de la circulación de su capital
individual. ¡

En nuestro ejemplo teníamos un capital mercantil M”
de 10.000 libras de hilado con un valor de £ 500; de éstas,
422 son el valor del capital productivo y continúan, como
forma dineraria de 8.440 libras de hilado, la circulación
de capital iniciada por M', mientras que el plusvalor de
£ 78, forma dineraria de 1.560 libras de hilado, de la parte
excedentaria del producto mercantil, egresa de esta circu-
lación y describe una órbita separada dentro de la circula-
ción general de mercancías.

MN -- (¿Dy - M<FL
M (+) pr (+) MP
mn - - d - mM

d - m es una serie de compras por medio del dinero
que el capitalista gasta para su digna persona o familia,
ya sea en mercancías propiamente dichas, ya en servicios.
Estas compras están dispersas, tienen lugar en distintos
momentos. El dinero existe pues temporariamente bajo la
forma de un acopio en dinero, o tesoro, destinado al con-

sumo corriente, puesto que el dinero cuya circulación se
ha interrumpido se encuentra en forma de tesoro. Su fun-

TS

ción como medio de circulación, que engloba también:
su forma transitoria de tesoro, no ingresa en la circula-
ción del capital bajo su forma dineraria D.? El dinero
no se adelanta, sino que se gasta,

Hemos partido del supuesto de que el capital global
adelantado siempre pasa en su totalidad de una de sus
fases a la otra, y de este modo, también aquí, de que el
producto mercantil de P es portador del valor global del
capital productivo P= £ 422 + el plusvalor = £ 78
creado durante el proceso de producción. En nuestro ejem-
plo, donde tenemos que vérnoslas con un producto mer-
cantil discreto, el plusvalor existe bajo la forma de 1.560
libras de hilado; del mismo modo, calculado para una libra
de hilado, existe bajo la forma de 2,496 onzas de
hilado. En cambio, si el producto mercantil fuera, por
ejemplo, una máquina que valiera £ 500 y que tuviera
la misma composición de valor, entonces una parte del
valor de esta máquina sería, sin duda, = £ 78 de plusvalor,
pero estas £ 78 sólo existirían en la máquina en cuanto
totalidad; no se la puede dividir en valor de capital y
plusvalor sin hacerla pedazos, destruyendo así también
su valor, al destruir su valor dé uso. Por tanto, las dos
partes que constituyen el valor sólo se pueden representar
idealmente en las partes constitutivas del cuerpo de la
mercancía, y no como elementos autónomos de la mer-
cancía M”, tal como cada libra de hilado era un elemento
mercantil separable, autónomo, de las 10.000 libras. En
el primer caso tiene que haberse vendido totalmente la
mercancía en su conjunto, el capital mercantil, la máquina,
antes de que d pueda entrar en su circulación particular.
En cambio si el capitalista vende 8.440 libras, la venta de
las restantes 1.560 libras representaría una circulación del
plusvalor completamente separada bajo la forma m (1.560
libras de hilado) —d(£ 78) = m (artículos de consu-
mo). Pero los elementos de valor de cada parte individual
del producto en hilado (10.000 libras) se pueden repre-
sentar tanto en las partes del producto como en el producto
considerado globalmente. Así como éste —10.000 libras de
hilado— se puede dividir en valor constante de capital (c),
7.440 libras de hilado por valor de £ 372, valor variable

« En el manuscrito de Marx dice aquí: “Esta función sale del
ciclo del capital individual, pero no reingresa en él”.

de capital (v) de 1.000 libras de hilado por £ 50 y plus-
valor (pv) de 1.560 libras de hilado por £ 78, del mismo
modo se puede dividir cada libra de hilado en c = 11,904
onzas por valor de 8,928 peniques, v= 1,600 onzas de
hilado por valor de 1,200 peniques, py = 2,496 onzas de
hilado por valor de 1,872 peniques. El capitalista también
Podría, al vender sucesivamente las 10.000 libras, consumir
sucesivamente los elementos de plusvalor contenidos en las
porciones sucesivas, y así realizar también sucesivamente la
suma de c-+ v. Pero en última instancia esta operación
también presupone que se venden las 10.000 libras en su
totalidad, y que por lo tanto también se repone el valor de
Cc y v mediante la venta de 8.440 libras (libro I, cap. vn, 2).

Sea como fuere, tanto el valor de capital como el plus-
valor contenidos en M' reciben, por medio de M' - D', una
existencia separable, la existencia de sumas de dinero dis-
tintas; en ambos casos, tanto D como d son realmente
forma trasmutada del valor que al principio, en M', sólo
tiene expresión propia, meramente ideal, como precio de
la mercancía.

m-d-m es circulación mercantil simple, cuya pri-
mera fase m- d está englobada en la circulación del capi-
tal mercantil M' - D', es decir, en el ciclo del capital; en
cambio la fase complementaria d- m2? cae fuera de este
ciclo, como proceso de la circulación general de mercan-
cías separado de él. La circulación de M y m, de valor
de capital y plusvalor, se separa después de la transfor-
mación de M' en D”. De donde se infiere, por lo tanto:

Primero: al realizarse el capital mercantil por medio
de M - D'= M' - (D+ d), el movimiento de valor de
capital y plusvalor —que en M' - D' todavía era común
y cuyo portador era la misma masa de mercancías-— se
vuelve escindible, porque ahora ambos poseen formas
autónomas en cuanto sumas de dinero.

Segundo: si se produce esta escisión, gastándose d
como rédito del capitalista mientras D —-como forma
funcional del valor de capital-— continúa su camino de-
terminado por el ciclo, entonces el primer acto M' - D', en
conexión con los dos actos siguientes D-M y d-m, se
puede representar como las dos circulaciones distintas

" En la 1, y 2? ediciones: “m- d”; i ú
: : - corregido según el ma-
nuscrito de Marx. ' si e

M-D-M y m- d - m; ambas series, con arreglo a la forma
general, pertenecen a la circulación mercantil común y
corriente.

Por lo demás, en la práctica, en el caso de cuerpos
de mercancías continuos, que no se pueden dividir, las
partes de valor se aíslan idealmente en sí. Por ejemplo,
en el negocio de la construcción londinense, que en su
mayor parte se explota a crédito, el contratista recibe
adelantos de acuerdo con las distintas fases en que se
encuentra la construcción de la casa. Ninguna de estas
fases es- una casa, sino sólo una parte constitutiva real-
mente existente de una casa futura en formación; es decir
que a pesar de su realidad sólo es una fracción ideal de
toda la casa, pero sin embargo lo suficientemente real
como para servir de garantía para adelantos adicionales.
(Sobre este punto véase más adelante, cap. XII.)

Tercero: si el movimiento de valor de capital y de
plusvalor, que en M y en D todavía era común, sólo se
separa parcialmente (de manera que una parte del plus-
valor no se gasta como rédito) o no se separa en absoluto,
entonces se produce una variación en el propio valor de
capital, todavía dentro de su ciclo, antes de la conclusión
de éste. En nuestro ejemplo el valor del capital productivo
era igual a £ 422, Por lo tanto, si continúa D - M, por
ejemplo como £ 480 Ó 500, entonces atraviesa las últi-
mas fases del ciclo como un valor superior en £ 58 ó 78
al del comienzo. Esto puede estar unido simultáneamente
a un cambio en su composición? de valor.

M/ - D', la segunda fase de la circulación y la fase
final del ciclo 1 (D...D'), es en nuestro ciclo segunda
fase del mismo y primera de la circulación de mercancías.
Por tanto, si se toma en cuenta la circulación, debe com-
pletarse por medio de D'-M'. Pero M'- D' no sólo ha
completado ya el proceso de valorización (aquí la fun-
ción de P, la primera fase), sino que su resultado, el
producto mercantil M', ya está realizado. El proceso de
valorización del capital, así como la realización del pro-
ducto mercantil, en el que se presenta el valor de capital
valorizado, queda concluido, como vemos, con M' -D'.

Hemos presupuesto pues la reproducción simple, es
decir, que d-m se separa totalmente de D-M. Como

* En la 1* edición, “constitución” en vez de “composición”.

ambas circulaciones, tanto m - d- m como M-D- M, per-
tenecen según la forma general a la circulación de mer-
cancías (y por eso tampoco muestran diferencias de valor
entre los extremos), resulta fácil concebir, como lo hace
la economía vulgar, el proceso de producción capitalista
como mera producción de mercancías, valores de uso
destinados a algún tipo de consumo y producidos por el
capitalista sólo para sustituirlos por mercancías que tienen
otro valor de uso o para permutarlos por ellas, como se
afirma equivocadamente en la economía vulgar.

M' aparece desde un principio como capital mercantil,
y la finalidad de todo el proceso, el enriquecimiento (valo-
rización), no excluye de ningún modo un consumo del
capitalista que crece con la magnitud del plusvalor (y por
tanto, también del capital), sino que muy por el contra-
rio lo incluye.

En la circulación del rédito del capitalista la mercan-
cía producida m (o la fracción del producto mercantil M'
que idealmente corresponde a m) sólo sirve, en efecto,
para cambiarla primero por dinero y a través del dinero
por una serie de otras mercancías que sirven para el con-
sumo privado. Pero aquí no hay que pasar por alto el
pequeño detalle de que m es valor mercantil que al capi-
talista no le costó nada, corporización de plustrabajo, y
por eso entra en escena originariamente como parte cons-
titutiva del capital mercantil M'. Por lo tanto esta misma m
está unida ya por su mera existencia al ciclo del valor de
capital en proceso, y si dicho ciclo se detiene o se lo
perturba de algún modo, no sólo se restringe, o cesa por
completo, el consumo de m, sino que con ello se restringe
o cesa, al mismo tiempo, la colocación de la serie de mer-
cancías que constituyen el sustituto de m. Lo mismo ocu-
rre cuando fracasa M'- D” o sólo se puede vender una
parte de M/,

Vimos que m-d - m, como circulación del rédito del
capitalista, sólo entra en la circulación del capital mien-
tras m €s parte de valor de M', del capital en su forma
funcional de capital mercantil: pero tan pronto como se
vuelve autónoma por medio de d-»m, es decir, en toda
la forma m- d - m, la circulación de ese rédito no ingresa
en el movimiento del capital adelantado por el capitalista, .
aunque surja del mismo. Está en conexión con dicho mo-
vimiento en la medida en que la existencia del capital

presupone la existencia del capitalista, y esta última está
condicionada por su consumo de plusvalor.

Dentro de la circulación general, M', por ejemplo el
hilado, sólo funciona como mercancía; pero como elemento
en la circulación del capital funciona como capital mer-
cantil, una figura que el valor de capital adopta y abandona
alternativamente. Una vez vendido al comerciante, el hilado
queda al margen del proceso cíclico del capital cuyo pro-
ducto es, pero sin embargo sigue encontrándose como
mercancía en el ámbito de la circulación general. La cir-
culación de la misma masa de mercancías continúa, aunque
ha dejado de constituir una fase en el ciclo autónomo del
capital del industrial hilandero. La verdadera metamorfosis
definitiva de la masa de mercancías que el capitalista ha
volcado a la circulación, M - D, su caída final en el con-
sumo, puede por ende estar completamente separada, tem-
poral y espacialmente, de la metamorfosis en la cual esta
masa de mercancías funciona como Capital mercantil de
aquél. La misma metamorfosis que se ha cumplido en la
circulación del capital, tiene que cumplirse aún en la esfera
de la circulación general.

El hecho de que el hilado vuelva a entrar en el ciclo
de otro capital industrial no cambia para nada los térmi-
nos del problema. La circulación general abarca tanto el
entrelazamiento de los ciclos que cumplen las distintas
fracciones autónomas del capital social, es decir, la tota-
lidad de los capitales individuales, como la circulación de
los valores que no se vuelcan como capital al mercado
o bien que entran en el consumo individual.*

La relación entre el ciclo del capital en tanto es parte
de la circulación general y en tanto constituye eslabones
de un ciclo autónomo, se muestra además cuando consi-
deramos la circulación de D' = D + d. D, como capital
dinerario, continúa el ciclo del capital. d, como gasto del
rédito (d- m) entra en la circulación general, pero sale
del ciclo del capital. A este último ciclo sólo ingresa la
parte que funciona como capital dinerario adicional. En
m - d - m el dinero sólo funciona como moneda; la finali-
dad de esta circulación es el consumo individual del capi-
talista. Y es típico del cretinismo de la economía vulgar, el_

= En la 1? edición faltan las palabras: “o bien que entran
en el consumo individual”.

hacer pasar esta circulación que no entra én el ciclo del
capital —la circulación de la parte del producto de valor
consumida como rédito—, por el ciclo característico del
capital.

En la segunda fase, D - M, el valor de capital D = P
(al valor del capital productivo que aquí inicia el ciclo
del capital industrial) existe nuevamente desprovisto del
plusvalor, es decir, con la misma magnitud de valor que
tenía en la primera fase del ciclo del capital dinerario
D- M. Aunque el lugar es diferente, la función del capital
dinerario en el cual se transforma ahora el capital mercan-

til es la misma: su transformación en MP y FT, en medios

de producción y fuerza de trabajo.

Por lo tanto, simultáneamente con m-d, el valor de
capital ha recorrido, en la función del capital mercantil
M'- D', la fase M-D y ahora entra en la fase comple-

mentaria D-M<TL; por eso, su circulación global es
M- D- M<FL.

Primero: el capital dinerario D aparecía en la forma 1
(ciclo D ... D') como forma originaria en la cual se
adelanta el valor de capital; aquí aparece desde un prin-
cipio como parte de la suma de dinero en la que se trans-
formó el capital mercantil en la primera fase de circula-
ción M' - D', es decir, desde un principio, como transfor-
mación de P, el capital productivo, en su forma dineraria
mediante Ja venta del producto mercantil. Aquí el capital
dinerario existe desde un principio como forma no origi-
naria y no final del valor de capital, puesto que la fase
D - M, que pone término a la fase M - D, sólo puede cum-
plirse abandonando nuevamente la forma dineraria, Por
eso la parte de D-M que al mismo tiempo es D- FT no
aparece ya como mero adelanto en dinero para compra
de fuerza de trabajo, sino como adelanto en el que se
adelantan a la fuerza de trabajo, en forma dineraria, las
mismas 1.000 libras de hilado por valor de £ 50 que
constituyen una parte del valor mercantil creado por la
fuerza de trabajo. El dinero que aquí se le adelanta al obre-
ro es sólo forma equivalente trasmutada de una parte de
valor del valor mercantil que él mismo produjo. Y ya por
esto el acto D- M, en tanto es D- FT, de ningún modo
es solamente sustitución de mercancía en forma dineraria

6 81

por mercancía en forma útil, sino que incluye otros ele-
mentos independientes de la circulación general de mer-
cancías en cuanto tal.

D' se presenta como forma trasmutada de M', que es
ella misma producto de la función previa de P, del pro-
ceso de producción; por eso la suma de dinero global D'
se presenta como expresión dineraria de trabajo pretérito,
En nuestro ejemplo: 10.000 libras de hilado = £ 500,
producto del proceso de hilar; de ellas, 7,440 libras de hi-
lado = al capital constante adelantado, c = £ 372;
1.000 libras de hilado = al capital variable adelantado,
v= £ 50; y 1.560 libras de hilado = al plusvalor,
pv = £ 78. Si de D' sólo se vuelve a adelantar el capi-
tal originario = £ 422 y las otras circunstancias no va-
rían, entonces el obrero sólo recibirá en D- FT una parte
de las 10.000 libras de hilado producidas en esta semana
(el valor, en dinero, de 1.000 libras de hilado) como ade-
lanto para la próxima semana. Como resultado de M- D,
el dinero es siempre expresión de trabajo pretérito. En la
medida en que el acto complementario D- M se cumple
inmediatamente en el mercado de mercancías, es decir que
se permuta D por mercancías existentes que se encuen-
tran en el mercado, se produce una nueva conversión de
trabajo pretérito, que pasa de una forma (dinero) a otra
(mercancía). Pero D-M no coincide en el tiempo con
M-D. Puede coincidir con éste por vía de excepción,
cuando el capitalista que cumple D-M y el capitalista
para el cual este acto es M- D, por ejemplo, se remiten
mutuamente sus mercancías al mismo tiempo y entonces
D sólo salda las cuentas, La diferencia en el tiempo entre
la ejecución de M-D y la de D-M' puede ser más o
menos considerable. Aunque D, como resultado del acto
M - D, representa trabajo pretérito, puede representar, pa-
ra el acto D- M, la forma trasmutada de mercancías que
todavía no se encuentran en absoluto en el mercado, sino
que sólo se encontrarán allí en el futuro, puesto que D - M
no necesita realizarse sino después que se ha producido de
nuevo M. Del mismo modo D puede representar mercan-
cías que: se producen al mismo tiempo que la M de la
cual D es expresión en dinero. Por ejemplo, en la transac-
ción D- M (compra de medios de producción) se puede
comprar carbón antes de que se lo haya sacado de la
mina. En la medida en que d figura como acumulación

de dinero, y no se gasta como rédito, puede representar
algodón que no se producirá hasta el año siguiente. Lo
mismo ocurre al gastarse el rédito del capitalista, d - m.
Y lo mismo con el salario FT = £ 50; este dinero no
sólo es forma dineraria del trabajo pretérito del obrero,
sino que es al mismo tiempo un asignado por trabajo pre-
sente o futuro, por trabajo que se está realizando o habrá
de realizarse en lo futuro, Con él, el obrero puede com-
prar una chaqueta que tan sólo se hará la semana siguiente.
Esto ocurre especialmente con respecto al número muy
grande de medios de subsistencia imprescindibles, que
deben “consumirse casi inmediatamente, en el momento de
su producción, si es que no han de echarse a perder. Así
el obrero recibe, en el dinero con el cual se le paga su
salario, la forma trasmutada de su propio trabajo futuro,
o del de otros obreros. Con una parte del trabajo preté-
rito del obrero, el capitalista le da a éste un asignado sobre
su propio trabajo futuro. Es su propio trabajo presente
o futuro el que constituye el acopio aún no existente con
que se le paga su trabajo pretérito, Aquí desaparece corm-
pletamente la idea de la formación de acopio.?

Segundo: en la circulación M- D- M<Tb el mismo

dinero cambia dos veces de lugar: el capitalista lo recibe
primero como vendedor y se desprende de él como com-
prador; la transformayión de la mercancía a la forma di-
neraria sólo sirve para reconvertirla de su forma dineraria
a su forma mercantil; por lo tanto, en este movimiento, la
forma dineraria del capital, la existencia de éste como £a-
pital dinerario, no es más que un elemento evanescente;
esto es, el capital dinerario, en la medida en que el movi-
miento fluye, sólo aparece como medio de circulación
cuando sirve como medio de compra; aparece como medio
de pago propiamente dicho cuando los capitalistas se com-
pran unos a otros, y por ende sólo hay que saldar la
balanza de pagos.

Tercero: la función del capital dinerario, ya sirva como
mero medio de circulación, ya como medio de pago, sólo
sirve de mediadora para sustituir M por FT y MP, es
decir, para remplazar el hilado, el producto mercantil que

* Nota de Marx en el manuscrito: “Todo esto, sin embargo,
corresponde a la última sección del libro segundo”.

resulta del capital productivo (luego de deducir el plus-
valor que se ha de gastar como rédito), por los elementos
que lo producen, es decir, para reconvertir el valor de
capital de su forma como mercancía a los elementos que
crean esta mercancía; por lo tanto sólo actúa como me-
uiadora, en última instancia, para la reconversión del ca-
pital mercantil en capital productivo.

Para que el ciclo se cumpla normalmente, M' tiene
que venderse a su valor y en su totalidad. Además
M-D-M no sólo incluye la sustitución de una mercan-
cía por otra, sino la sustitución en las mismas condiciones
de valor. Hemos supuesto que aquí sucede eso. Pero
en la realidad los valores de los medios de producción
varían; el cambio continuo en las condiciones de valor es
propio, precisamente, de la producción capitalista, aunque
más no sea por el cambio constante en la productividad
laboral que caracteriza la producción capitalista. Aquí sólo
señalamos este cambio de valor que experimentan los fac-
tores de la producción, cambio que discutiremos más ade-
lante.? La transformación de los elementos de producción
en producto mercantil, de P en M, se realiza en la esfera
de la producción; la reconversión de M' en P, en la
esfera de la circulación. Está mediada por la metamor-
fosis simple de la mercancía. Pero su contenido es un ele-
mento del proceso de reproducción considerado como un
todo. M- D- M, como forma de circulación del capital,
incluye un intercambio de sustancias funcionalmente de-
terminado. La transacción M - D- M condiciona, además,
que M = los elementos que producen la cantidad de mer-
cancías M”, y que estos elementos mantienen, uno frente
a otro, sus condiciones de valor originarias; por lo tanto
no sólo se supone que las mercancías se compran? a su
valor, sino también que no sufren ningún cambio de valor
durante el ciclo; de no ser así, el proceso no puede des-
arrollarse normalmente.

En D... D', D es la forma originaria del valor de
capital, el cual la abandona para volver a adoptarla. En
P... M-D'-M...P, D es sólo forma adoptada en el
proceso, que ya dentro del mismo vuelve a ser abando-
nada. Aquí la forma dineraria sólo aparece como forma

* Véase el presente tomo, pp. 348-357.

” En la 1? edición y en el manuscrito de Marx: “y venden”.

de valor autónoma y evanescente del capital; el capital en
cuanto M' está tan ansioso por adoptarla como lo está
en cuanto D' por abandonarla, no bien se ha envuelto en
ella, para reconvertirse en la forma de! capital productivo.
Mientras permanece en la figura dineraria, no funciona
como capital y por lo tanto no se valoriza; el capital está
en barbecho. D actúa aquí como medio de circulación,
pero como medio de circulación del capital.? La aparien-
cia de autonomía que posee la forma dineraria del valor
de capital en la primera forma de su ciclo (del ciclo del
capital dinerario), desaparece en esta segunda forma que
constituye, por consiguiente, la crítica de la forma I y la
reduce tan sólo a forma particular. Si la segunda meta-
morfosis D - M tropieza con obstáculos (si en el mercado
faltan, por ejemplo, los medios de producción), entonces
el ciclo, la fluencia: del proceso de reproducción, queda
interrumpido, exactamente del mismo modo que cuando el
capital está inmovilizado bajo la forma del capital mer-
cantil. Pero la diferencia es ésta: puede permanecer más
tiempo en la forma dineraria que en la perecedera forma
mercantil. No deja de ser dinero cuando no funciona como
capital dinerario; pero deja de ser mercancía, y en gene-
ral, valor de uso, cuando se lo retiene demasiado tiempo
en su función de capital mercantil. En segundo lugar, en
forma dineraria es capaz de adoptar otra forma en lugar
de su forma originaria de capital productivo, mientras que
como M' queda totalmente inmovilizado.

M/ - D' - M sólo incluye para M', por su forma, actos
de circulación que son fases de su reproducción; pero la
verdadera reproducción de M, en la que se convierte M”,
es necesaria para la ejecución de M' - D' - M; pero ésta se
halla condicionada por procesos de reproducción que se en-
cuentran fuera del proceso de reproducción del capital
individual representado en M'.

En la forma 1, D-M<Fb sólo prepara la primera

transformación de capital dinerario en capital productivo;
en la forma Il, la reconversión de capital mercantil en
capital productivo; es decir, mientras la inversión del capi-
tal industrial siga siendo la misma, reconversión del capital

.* Aquí se lee en el manuscrito (nota de Marx): “Contra
Tooke”. :

mercantil en los mismos elementos de producción que le
dieron origen. Por eso aquí se presenta, al igual que en
la forma I, como fase preparatoria del proceso de pro-
ducción, pero como retorno al mismo, reiteración del mis-
mo, y por eso como antecesora del proceso de reproduc-
ción, es decir, también, de que se renueve el proceso de
valorización.

Aquí hay que señalar una vez más que D- FT no es
simple intercambio de mercancías, sino compra de una
mercancía FT que habrá de servir para la producción de
plusvalor, así como D - MP es sólo el procedimiento ma-
terialmente indispensable para la consecución de este
. Objetivo.

Al cumplirse D-M<TL,, D se ha reconvertido en
capital productivo, en P, y reinicia el ciclo.

Por lo tanto, la forma desarrollada de P...M"-D'-M
...P es:

Mj-(D)-.m<FL...P
o (Eg
m d - m

La transformación de capital dinerario en capital pro-
ductivo es compra de mercancías para la producción de
mercancías.* Sólo en la medida en que el consumo es este
consumo productivo, tae dentro del ciclo del propio capi-
tal; su condición es que por medio de las mercancías así
consumidas se genere plusvalor. Y esto es algo muy dife-
rente de la producción, e incluso de la producción de mer-
cancías, cuyo objetivo sea la existencia de los productores;
una sustitución de mercancía por mercancía, condicionada
dé esta manera por la producción de plusvalor, es algo
completamente distinto del intercambio de productos en
sí, sólo mediado por el dinero. Pero los economistas enfo-
can el asunto de esa manera para probar que no es posible
la sobreproducción.

Además del consumo productivo de D, que se trans-
forma en FT y MP, el ciclo contiene el primer eslabón

ss

* En el manuscrito de Marx se agrega: “y precisamente para
la producción capitalista de mercancías”.

de D - FT, que para el obrero es FT - D = M-D. Sólo el
primer eslabón de la circulación del obrero FT-D-M
-—que incluye su consumo—, entra, como resultado de
D- FT, en el ciclo del capital. El segundo acto, o sea
D-M, no cae en la circulación del capital individual,
aunque surja de ella. Pero para la clase de los capitalis-
tas, la existencia permanente de la clase obrera es necesaria,
y por eso también lo es el consumo del obrero, mediado
por D- M.

El acto M' - D' sólo presupone, tanto para que conti-
núe el ciclo del valor de capital como pará el consumo
de plusvalor por parte del capitalista, que M' se haya trans-
formado en dinero, que se haya vendido. Desde luego, sólo
se la compra porque el artículo es un valor de uso, es
decir que es adecuado para el consumo de cualquier tipo,
productivo o individual. Pero cuando M' sigue circulando,
por ejemplo, en manos del comerciante que compró el
hilado, esto no afecta para nada, en primera instancia,
la continuación del ciclo del capital individual que pro-
dujo el hilado y se lo vendió al comerciante. Todo el
proceso continúa su curso, y con él también el consumo
individual del capitalista y del obrero, condicionado por
él. Un punto que resulta importante al considerar las
crisis.

No bien se ha vendido M”, esto es, se la ha transfor-
mado en dinero, es posible reconvertirla en los factores
reales del proceso de trabajo y por tanto del proceso de
reproducción. Por:eso, el hecho de que quien compra M'
sea el consumidor definitivo o el comerciante que quiere
revenderla, no cambia en nada, directamente, los términos
del problema. Lo que determina el volumen de las masas
de mercancías producidas por la producción capitalista es
la escala de esta producción y su necesidad de expandirse
constantemente, y no un círculo predestinado de oferta y
demanda, de necesidades que hay que satisfacer. La pro-
ducción en masa sólo puede tener como comprador directo,
además de otros capitalistas industriales, al comerciante al
por mayor. Dentro de ciertos límites el proceso de repro-
ducción puede realizarse en la misma escala o en escala
ampliada, aunque las mercancías expelidas de él no hayan
entrado realmente en el consumo individual o productivo.
El consumo de las mercancías no está incluido en el ciclo

del capital del cual ellas surgieron. Tan pronto como se
ha vendido, por ejemplo, el hilado, puede recomenzar el
ciclo del valor de capital representado en el hilado, pase
lo que pase, por el momento, con el hilado vendido.
Desde el punto de vista del productor capitalista todo sigue
su curso regular mientras el producto se venda. El ciclo
del valor de capital, que él representa, no se interrumpe.
Y si este proceso se amplía —-lo que implica el consumo
productivo ampliado de los medios de producción—, en-
tonces esta reproducción del capital puede ir acompañada
de un consumo individual ampliado (es decir, de deman-
da ampliada) por parte del obrero, puesto que el consumo
productivo introduce el proceso y lo media. Así, la pro-
ducción de plusvalor puede aumentar, y con ella también
el consumo individual del capitalista, todo el proceso de
reproducción puede. encorítrarse en el estado más flore-
ciente, y sin embargo gran parte de las mercancías puede
haber entrado sólo aparentemente en el consumo y en rea-
lidad estar almacenadas en manos de revendedores, sin
haber sido vendidas; es decir, todavía encontrarse, de he-
cho, en el mercado. Ahora bien, un torrente de mercancías
sigue al otro y finalmente salta a la vista que el consumo
ha devorado sólo en apariencia el torrente anterior, Los
capitalistas mercantiles se disputan mutuamente su lugar
en el mercado. Los que llegan después, para vender, ven-
den por debajo del precio. Aún no se han liquidado los
torrentes anteriores, al paso que vencen los plazos para
pagarlos. Sus poseedores deben declararse insolventes O
vender a cualquier precio, para pagar. Esta venta no tiene
absolutamente nada que ver con la verdadera situación de
la demanda. Sólo tiene que ver con la demanda de pago,
con la necesidad absoluta de transformar mercancía en
dinero. Entonces estalla la crisis. Se hace patente no en la
disminución inmediata de la demanda consumidora, de
la demanda para el consumo individual, sino en la mengua
del intercambio de un capital por otro, en la merma del
proceso de reproducción del capital.

Si las mercancías MP y FT, en las que se convirtió D
para cumplir su fúnción como capital dinerario, como valor
de capital destinado a reconvertirse en capital productivo,
si estas mercancías hay que comprarlas o pagarlas en dis-
tintas fechas, y por lo tanto D - M representa una serie
de compras y pagos que se realizan sucesivamente, enton-

ces una parte de D cumple el acto D- M, mientras otra
parte permanece en estado dinerario, para servir, sólo en
un momento determinado por las condiciones del propio
proceso, para actos D.--M simultáneos o sucesivos. Esta
parte se sustrae a la circulación sólo temporariamente, para
entrar en acción, para ejercer su función en el instante
determinado. El propio almacenamiento de esta parte es
entonces una función determinada por su circulación y des-
tinada a la circulación. La existencia de esa parte como
fondos de compra y de pago, la suspensión de su mo-
vimiento, el estado de su circulación interrumpida, es: en-
tonces un estado en el cual el dinero ejerce una de sus
funciones como capital dinerario. Como capital dinerario;
pues en este caso, incluso el dinero que temporariamente
permanece en reposo es una parte del capital dinerario D
(de D'- d= D),* de la parte de valor del capital mer-
cantil que es = P, al valor del capital productivo con el
que se inicia el cielo. Por otra parte, todo dinero sustraído
a la circulación se encuentra en forma de tesoro. Por
tanto, la forma tesáurica asumida por el dinero se con-
vierte aquí en función del capital dinerario, exactamente
del mismo modo en que, en D- M, la función del dinero
como médio de compra o de pago se convierte en función
del capital dinerario, y precisamente porque el valor de
capital existe aquí en forma dineraria, porque el estado
dinerario es aquí un estado — prescrito por la conexión
del ciclo— del capital industrial en una de sus fases. Pero
aquí vuelve a confirmarse al mismo tiempo que dentro del
ciclo del capital industrial el capital dinerario no cumple
otras funciones que las de dinero, y estas funciones dine-
rarias sólo tienen simultáneamente el significado de fun-
ciones de capital por su conexión con las otras fases de
este ciclo,

La presentación de D” como relación entre d y D,
como relación de capital, no es, directamente, función del
capital dinerario, sino del capital mercantil M”, que a su
vez, como relación entre m y M sólo expresa el resultado
del proceso de producción, de la autovalorización del
valor de capital ocurrida en él,

* En este caso el signo — es efectivamente un signo de me-
nos, no un simple guión.

Si la continuación del proceso de circulación tropieza
con obstáculos, de manera que D, por circunstancias exte-
riores (situación del mercado, etc.), “debe suspender su
función D - M y por eso permanecé, durante más o menos
tiempo, en su. estado de dinero, nos hallamos nuevamente
ante un estado tesáurico del dinero, estado que también
aparece en la circulación mercantil simple tan pronto como
el tránsito de M-D a D-M2 se ve interrumpido por
circunstancias exteriores. Es un atesoramiento involunta-
rio, En nuestro caso, el dinero tiene así la forma de capital
dinerario en barbecho, latente. Por el momento, sin em-
bargo, no seguiremos examinando este punto.

Pero en ambos casos el estancamiento del capital dine-
rario en su estado de dinero se presenta como resultado
de un movimiento interrumpido, ya se adecue éste al
objetivo propuesto o lo contradiga, ya sea voluntario O
involuntario, conforme a su función o contrario a ella.

### II. Acumulación y reproducción en escala ampliada

Como las proporcionés en que se puede ampliar el
proceso de producción no están fijadas arbitraria, sino
técnicamente, a menudo el plusvalor realizado, aunque se
halle destinado a la capitalización, sólo puede crecer, hasta
alcanzar el volumen en el cual realmente puede actuar como
capital suplementario o ingresar en el ciclo del valor de
capital en proceso, mediante la repetición de varios ciclos
(hasta que alcanza ese volumen, pues, debe acumularse).
El plusvalor se congela así convirtiéndose en tesoro y cons-
tituye, bajo esta forma, capital dinerario latente. Latente,
potque mientras se estanca en la forma dineraria no puede
actuar como capital.*bis De esta suerte, el atesoramiento

ebis (F, E,-— El término “latente” fue tomado de la idea de
calor latente en física, idea que actualmente se ha dejado a un
lado casi por completo debido a la teoría de la transformación
de la energía. Por eso en la tercera sección (redacción posterior)
Marx usa para esté concepto el término “capital potencial”, to-
mado de la idea de energía potencial, o “capital virtual”, por
analogía con las velocidades virtuales de D'Alembert.)

8 « En la 1% edición, “D-M a M-D” en vez de “M-D a
-M”.

aparece aquí como un factor comprendido dentro del pro-
ceso de acumulación capitalista, como un elemento que
lo acompaña pero que al mismo tiempo difiere esencial-
mente de él. Pues por la formación de capital dinerario
latente no se amplía el propio proceso de reproducción.
A la inversa. Aquí se forma capital dinerario latente porque
el productor capitalista no puede ampliar de manera inme-
diata la escala de su producción. Si vende su plusproducto
a un productor de oro o plata que vuelca nuevas cantida-
des de estos metales en la circulación, o, lo que da lugar
al mismo resultado, si se lo vende a un comerciante que,
a cambio de una parte del plusproducto nacional, importa
oro O plata suplementarios del extranjero, entonces su
capital dinerario latente genera un incremento del tesoro
nacional áureo o argénteo. En todos los otros casos, las
£ 78, por ejemplo, que en manos del comprador eran
medio de circulación, sólo han adoptado, en manos del
capitalista, forma de tesoro; es decir que sólo se ha pro-
ducido una distribución distinta del tesoro nacional de
oro y plata.

Si en las transacciones de nuestro capitalista el dinero
funciona como medio de pago (de manera que el com-
prador sólo tenga que pagar la mercancía al cabo de un
plazo más breve o más prolongado), entonces el plus-
producto destinado a la capitalización no se transforma
en dinero, sino en obligaciones, en títulos de propiedad
sobre un equivalente que el comprador quizás posee ya,
quizás sólo tiene en perspectiva. No entra en el proceso
de reproducción del ciclo, como tampoco lo hace el dinero
invertido en valores que devengan interés, etc., aunque
puede entrar en el ciclo de otros capitales industriales
individuales.

La naturaleza entera de la producción capitalista está
determinada por la valorización del valor de capital ade-
lantado, es decir, en primera instancia, por la producción
de la mayor cantidad posible de plusvalor; pero en segun-
do lugar (véase libro I, cap. XXIt),* por la producción de
capital, es decir, por la transformación de plusvalor en
capital. Pero la acumulación o producción en escala am-
pliada que -—en cuanto medio para uña producción cada vez
más extendida de plusvalor y por consiguiente para el enri-

" En la presente edición, t. 1, vol. 2, pp. 713-758.

quecimiento del capitalista— se presenta como objetivo per-
sonal de este último y está incluida en la tendencia general
de la producción capitalista, se convierte luego, al desarro-
llarse, en una necesidad para todos los capitalistas indi-

viduales, como mostramos en él primer libro. El aumento -

constante de su capital se convierte en condición para la
conservación del mismo. Pero no tenemos necesidad de
volver a explicar lo que ya expusimos. :
Primero examinamos la reproducción simple, donde
presupusimos que todo el plusvalor se gasta como rédito.
En la realidad, en circunstancias normales, siempre debe
gastarse como rédito una parte del plusvalor, y otra
debe capitalizarse, resultando totalmente indiferente el que
el plusvalor producido dentro de determinados períodos se
consuma a veces en su totalidad y a veces se acumule
todo. Si se toma el promedio del movimiento —que es lo
único que la fórmula general puede representar-— en él
ocurren ambas cosas. Sin embargo, para no complicar
la fórmula, es mejor suponer que se acumula todo el plus-

valor. La fórmula P ... M'-D'-M'<FL, . . . P” expresa:

capital productivo que se reproduce a escala mayor y con
valor superior, y que comienza su segundo ciclo —o, lo
que es lo mismo, repite su primer ciclo— como capital
productivo acrecentado. No bien comienza este segundo
ciclo, volvemos a tener a P como punto de partida; sólo
que este P es un capital productivo mayor que el primer P.
Así, cuando en la fórmula D...D' el segundo ciclo co-
mienza con D', esta D” actúa como” D, como capital
dinerario adelantado de determinada magnitud; - es un
capital dinerario mayor que aquel con el que se inició
el primer ciclo, pero toda referencia al hecho de su creci-
miento por capitalización de plusvalor ha desaparecido
cuando se presenta en la función de capital dinerario
adelantado. Este origen se ha borrado en su forma de
capital dinerario que comienza su ciclo. Lo mismo ocurre
con P”, no bien actúa como punto de partida de un
nuevo ciclo,

Si comparamos P....P' con D...D', o sea con el
primer ciclo, ellos no tienen en absoluto el mismo signi-
-ficado. Tomado en sí mismo como ciclo aislado, D ... D
sólo expresa que D, el capital dinerario (o el capital indus-
trial en su ciclo como capital dinerario) es .dinero que

incuba dinero, valor que incuba valor, que crea plusvalor.
En cambio, en el ciclo de P el mismo proceso de valo-
rización está ya consumado al terminar la primera fase,
el proceso de producción, y después de atravesar la segun-
da fase (la primera fase de circulación), M' - D', el valor
de capital 4 el plusvalor existen ya como capital dine-
rario realizado, como D”, que en el primer ciclo aparecía
como el último extremo. El hecho de que se ha producido
plusvalor está representado, en la forma de P...P consi-
derada primeramente (véase fórmula desarrollada, p. 4713),
por m-d- m, que en su segunda fase queda fuera de la
circulación de capital y representa la circulación del plus-
valor como rédito. En esta forma, en la que todo 'el movi-
miento está representado por P...P, es decir que no se
produce ninguna diferencia de valor entre los dos extremos,
la valorización del valor adelantado, la producción de plus-
valor, está representada pues del mismo modo que en
D...D'; sólo que el acto M'- D' aparece como última
fase en D... D', y como-segunda del ciclo, primera de la
circulación, en P...P.

En P...P”, P” expresa, no que se produjo plusvalor,
sino que el plusvalor producido se capitalizó, es decir, que
se acumuló capital, y por lo tanto P”, a diferencia de P,
está formada por el valor de capital originario más el valor
del capital acumulado en virtud del movimiento del primero.

D”, como mera conclusión de D...D”, al igual que M”,
tal cual se presenta dentro de todos estos ciclos, expresa,
tomado en sí mismo, no el movimiento, sino su resultado: la
valorización del valor de capital realizado en forma mer-
cantil o en forma dineraria, y por lo tanto, el valor de
capital como D + d o como M + m, como relación del
valor de capital con su plusvalor en cuanto retoño suyo.
Expresan este resultado como formas de circulación dife-
rentes del valor valorizado de capital. Pero ni en la for-
ma M' ni en la forma D' la propia valorización efectuada
es una función, ya sea del capital dinerario, ya del capital
mercantil. Como formas, modos de existencia, particulares
y distintas que corresponden a funciones particulares del
capital industrial, el capital dinerario sólo puede cumplir
funciones de dinero y el capital mercantil sólo funciones
de mercancía; la diferencia entre ambos no es más que

" Véase, en este volumen p. 86.

la diferencia entre dinero y mercancía. Del mismo modo
el capital industrial, en su forma de capital productivo,
sólo puede estar constituido por los mismos elementos
que cualquier otro proceso de trabajo que crea productos:
por un lado las condiciones objetivas del trabajo (medios
de producción); por otro lado, fuerza de trabajo que actúa
productivamente (con arreglo a un fin). Así como dentro
de la esfera de la producción el capital industrial sólo
puede existir con la composición que corresponde al pro-
ceso de producción en general —y por consiguiente también
al proceso de producción no capitalista—, en la esfera de
la circulación sólo puede existir en las dos formas que le
corresponden: mercancía y dinero. Pero así como la suma
de los elementos de producción se anuncia desde un prin-
cipio como capital productivo porque la fuerza de trabajo
es fuerza de trabajo ajena, que el capitalista le compró a
su verdadero poseedor exactamente del mismo modo que
compró sus medios de producción a otros poseedores de
mercancías; así como, por ende, el propio proceso de pro-
ducción también se presenta como función productiva del
capital industrial, así, el dinero y la mercancía se presen-
tan como formas de circulación del mismo capital industrial
—por tanto, también las funciones del dinero y de la
mercancía aparecen como funciones de circulación del
capital industrial —, formas que, o bien sirven de intro”
ducción a las funciones del capital productivo, o bien
surgen de ellas. Sólo por su conexión como formas do
funciones que el capital industrial tiene que ejecutar en
las distintas fases de su proceso cíclico, la función dine-
raria y la función mercantil son aquí, a la vez, función
del capital dinerario y del capital mercantil. Es un error,
por consiguiente, querer deducir las propiedades y fun-
ciones específicas que caracterizan al dinero como dinero,
y a la mercancía como mercancía, de su carácter de
capital, y también es un error deducir, a la inversa, las
propiedades del capital productivo de su modo de exis-
tencia como medios de producción.

Tan pronto como D' o M' se fijan como D + d,
M + m, es decir, en cuanto relación del valor de capital
con el plusvalor como con su vástago, esta relación se
expresa en ambas, una vez en forma dineraria, la otra
en forma mercantil, lo cual no cambia para náda el fondo
del asunto. Por ende, esta relación no surge' ni de los

atributos y funciones propios del dinero como tal, ni de
los de la mercancía como tal. En ambos casos, la propiedad
que caracteriza al capital, ser valor que incuba valor, sólo
se expresa como resultado. M” es siempre el producto de
la función de P y D' es siempre sólo la forma trasmutada
——trasmutada en el ciclo del capital industrial — de M'.
Por eso, tan pronto como el capital dinerario realizado
reinicia su función particular como capital dinerario, deja
de expresar la relación de capital contenida en D' = D + d.
Cuando se ha recorrido D...D', y D' reanuda el ciclo,
no figura como D', sino como D, aunque se capitalice
todo el plusvalor contenido en D'. En nuestro caso, el

. segundo ciclo comienza con un capital dinerario de £ 500,

en lugar de hacerlo, como el primero, con £ 422. El capi-
tal dinerario que inicia el ciclo es mayor, en £ 78, que
antes; esta diferencia existe en la comparación de un ciclo
con el otro; pero esta comparación no existe dentro de
cada ciclo individual. Las £ 500 adelantadas como capital
dinerario, 78 de las cuales existían antes como plusvalor,
desempeñan el mismo papel que £ 500 con las cuales
otro capitalista inicia su primer ciclo. Lo mismo ocurre
en el ciclo del capital productivo, El P” aumentado apa-
rece, al recomenzar el ciclo, como P, al igual que P en la
reproducción simple P...P.

En la fase D”-Mi<Eb la magnitud acrecentada sólo

se indica mediante mM, pero no por medio de FT" y MP”.
Como M es la suma de FT y MP, ya se indica mediante M'
que la suma de FT y MP contenida en ella es mayor que
el P originario. Pero en segundo lugar, la designación FT'
y MP" sería equivocada, porque sabemos que el crecimiento
del capital está ligado a un cambio en su composición *
de valor; al producirse este cambio el valor de MP crece,
el de FT disminuye siempre relativamente, y a menudo

- en términos absolutos,

### III. Acumulación de dinero

Que d, el plusvalor convertido en dinero, se reincor-
pore de inmediato al valor de capital en proceso, y así,

” En la 12 edición: “constitución”.

junto con el capital D, en la magnitud D”, pueda ingresar
en el proceso cíclico, es algo que depende de circunstan-
cias independientes de la mera existencia de d. Si d ha de
servir como capital dinerario en un segundo negocio, autó-
nomo con respecto al primero y que se va a crear aparte
de él, entonces resulta claro que sólo se lo puede utilizar
para ese fin si posee la magnitud mínima requerida para
dicho negocio. Si se lo ha de emplear para extender el
negocio primitivo, entonces las proporciones de los fac-
tores materiales de P y sus relaciones de valor condicio-
narán también una determinada magnitud mínima de d.
Todos los medios de producción que operan en este
negocio guardan entre sí no sólo una relación cualitativa,
sino determinada relación cuantitativa, un volumen pro-
porcional. Estas relaciones materiales y las relaciones de
valor —-de las cuales las relaciones materiales son porta-
doras— entre los factóres que forman parte del capital
productivo, determinan el volumen mínimo que debe po-
seer d para poder cambiarse por medios de producción y
fuerza de trabajo suplementarios, o sólo por los primeros,
como incremento del capital productivo. Así, el industrial
hilandero no puede aumentar el número de sus husos sin
adquirir al mismo tiempo las correspondientes cardadoras y
máquinas preparadoras del hilado, y prescindimos aquí del
aumento en el gasto de algodón y salarios producido por
tal expansión del negocio. Por eso, para llevar a cabo esta
ampliación, el plusvalor debe constituir ya una suma apre-
ciable (por regla general se calcula £ 1 por cada nuevo
huso que se adquiere). Mientras d no alcance este volumen
mínimo, el ciclo del capital deberá repetirse varias veces,
hasta que la suma de los sucesivos d producidos por él

pueda actuar junto con D, es decir en D'-M'<FL. Ya

meros cambios de detalle, por ejemplo en la maquinaria
de hilar, en la medida en que la hacen más productiva
requieren un gasto mayor en material para hilar, expan-
sión de la maquinaria prehiladora, etc. En el ínterin, pues,
d se va acumulando, y su acumulación no es su propia fun-
ción, sino el resultado de repetidos P...P. Su propia
función consiste en mantenerse en el estado de dinero
hasta haber recibido, de los repetidos ciclos de valoriza-

ción —o sea desde fuera— el suplemento suficiente como .

para alcanzar la magnitud mínima requerida para su fun-

ción activa, la magnitud a partir de la cual, y sólo a partir
de la cual, puede realmente, como capital dinerario —<n
el caso dado, como parte acumulada del capital dinera-
rio D que está en funciones— entrar junto con D en la
función de éste. Entretanto se acumula y sólo existe en la
forma de un tesoro que está en proceso de formación, que
está creciendo. Por eso aquí la acumulación de dinero, el
atesoramiento, se presenta como un proceso que acompaña
temporariamente la verdadera acumulación, la expansión
de la escala en la que actúa el capital industrial. Transito-
riamente, ya que mientras el tesoro permanece en su estado

- de tesoro no funciona como capital, no toma parte en el

proceso de valorización, sigue siendo una suma de dinero
que sólo crece porque se echa en el mismo cajón dinero que
existe sin el concurso de dicha suma.

La forma del tesoro es tan sólo la forma de dinero
que no se encuentra en circulación, de dinero cuya circu-
lación está interrumpida y que por eso se conserva en su
forma dineraria. En cuanto al propio proceso de atesora-
miento, es común a toda producción de mercancías y como
fin en sí mismo sólo desempeña un papel en las formas
precapitalistas, aún no desarrolladas, de dicha producción.
Pero aquí el tesoro aparece como forma del capital dine-
rario y el atesoramiento como un proceso que acompaña
transitoriamente la acumulación del capital, porque y en
tanto que el dinero figura aquí como capital dinerario
latente; porque el atesoramiento, el estado de tesoro del
plusvalor existente en forma dineraria, es una fase prepa-
ratoria funcionalmente determinada para la transformación
del plusvalor en capital realmente actuante, fase que se
desenvuelve fuera del ciclo del capital. Por lo tanto es
capital dinerario latente por esta determinación suya, por
lo cual también el volumen que debe haber alcanzado para
entrar en el proceso está determinado por la composición *
de valor que tiene en cada caso el capital productivo. Pero
mientras permanece en estado de tesoro no funciona aún
como capital dinerario, es todavía capital dinerario en
barbecho; no como antes, que lo era porque su función
se había interrumpido, sino porque no es aún capaz de
cumplirla.

* En la 1? edición: “constitución”.

Aquí tomamos la acumulación de dinero en su forma
real originaria, como verdadero tesoro en dinero. Puede
existir también bajo la forma de mero saldo acreedor o
de obligaciones en manos del capitalista que vendió M-.
En cuanto a las otras formas en que este capital dinerario
latente existe en el ínterin, incluso en la figura de dinero
que incuba dinero, por ejemplo como depósito bancario que
devenga “interés, como letras de cambio o como valores
de cualquier tipo, no corresponde estudiarlas aquí. El
plusvalor realizado en dinero cumple entonces funciones
de capital especiales fuera del ciclo del capital industrial
del cual surgió; funciónes que, en primer lugar, no tienen
nada que ver con ese ciclo como tal, pero que, en segundo
lugar, suponen funciones de capital que difieren de las
funciones del capital industrial y que aún no se han des-
arrollado aquí.

### IV. Fondo de reserva

En la forma recién examinada, el tesoro, que es la forma
en que existe el plusvalor, es un fondo de acumulación de
dinero, la forma dineraria que posee temporariamente la
acumulación de capital y que es, en cuanto tal, en sí misma,
condición de esta última. Pero este fondo de acumulación
también puede prestar servicios accesorios especiales, es
decir, ingresar en el. proceso cíclico del capital sin que
éste posea la forma P...P”, o sea sin que la reproducción
capitalista resulte ampliada.

Si el proceso M' - DY se prolonga más allá de su dura-
ción normal; si, por lo tanto, la transformación del capital
mercantil a la forma dineraria se retarda en forma anor-
mal; o si, por ejemplo, cuando se ha consumado esta
transformación, el precio de los medios de producción en

los que debe convertirse el capital dinerario ha subido.

por encima del nivel que tenía al comienzo del ciclo,
entonces se puede emplear el tesoro que funciona como
fondo de acumulación para ocupar el lugar del capital
dinerario o de una parte del mismo. El fondo de acumu-
lación de dinero sirve así como fondo de reserva para
equilibrar perturbaciones del ciclo.

En cuanto tal, este fondo de reserva difiere del fondo
de medios de compra o de pago examinado en el ciclo

P...P. Estos últimos son una parte del capital dinerario
en funciones (es decir, formas de existencia que adopta
Una parte del valor de capital que se está procesando en
general), cuyas partes sólo comienzan a cumplir sus fun-
ciones sucesivamente, en plazos distintos. En la continui-
dad del proceso de producción se está formando constan-
temente capital dinerario de reserva, pues hoy se han
efectuado cobros y sólo habrá que pagar en una fecha
posterior; hoy se han vendido grandes cantidades de mer-
cancías y sólo más adelante habrá que volver a comprar
grandes cantidades de mercancías; en estos intervalos una
parte del capital circulante existe siempre, pues, en forma
dineraria, En cambio el fondo de reserva no es un com-
ponente del capital que está funcionando, o más precisa-
mente del capital dinerario, sino del capital que se halla
en una fase preliminar de su acumulación, del plusvalor
aún no transformado en capital activo. Por lo demás, se
entiende de suyo que el capitalista, cuando se ve en apu-
ros, no se interesa en absoluto por las funciones deter-
minadas del dinero que se encuentra en sus manos, sino
que utiliza lo que tiene para mantener en marcha el pro-
ceso cíclico de su capital. Verbigracia, en nuestro ejem-
plo D= £ 422, D' = £ 500. Si bien una parte del capi-
tal de £ 422 existe como fondo de medios de pago y de
compra, como acopio en dinero, está calculada para que,
si las circunstancias no varían, ingrese en su totalidad 'en
el ciclo y también alcance para él. Pero el fondo de reserva
es una parte de las £ 78 de plusvalor; sólo puede entrar
en el proceso cíclico del capital de £ 422 si las circuns-
tancias bajo las cuales se efectúa dicho ciclo no perma-
necen invariables, ya que es una parte del fondo de acu-
mulación y figura aquí sin que se haya ampliado la escala
de la. reproducción.

El fondo de acumulación en dinero es ya existencia de
capital dinerario latente; por ende, transformación de dinero
en capital dinerario.

La fórmula general del ciclo del capital productivo, la
cual combina la reproducción simple y la reproducción en
escala ampliada, es:

1 2
O
P...M-D. D-M<ELb - - + P (P")

Si P =P, entonces, en 2) D= D' —d; si P= P*;
entonces, en 2), D es mayor que D' — d; es decir que d
se ha transformado, total o parcialmente, en capital
dinerario.

El ciclo del capital productivo es la fórma bajo la
cual la economía clásica considera el proceso cíclico del
-capital industrial.

## CAPÍTULO III EL CICLO DEL CAPITAL MERCANTIL

La fórmula general para el ciclo del capital mer-

- cantil es:

M-D-M...P...M

M' se presenta no sólo como producto, sino también
como supuesto de los dos ciclos anteriores, pues lo que
es D- M para un capital implica ya para el otro “'M” - D',
en la medida en que por lo menos una parte de los propios
medios de producción es producto mercantil de otros capi-
tales individuales que se encuentran cumpliendo su ciclo.
En nuestro caso, por ejemplo, el carbón, máquinas, etc.,
son capital mercantil del que explota la mina, del fabri-
cante de máquinas capitalista, etc. Además, ya en el
cap. 1, 4, se mostró que en la primera repetición de
D...D', antes de que se termine este segundo ciclo del
capital dinerario, se da ya por supuesto no sólo el ciclo
P...P, sino también el ciclo M'...M'.

Si hay reproducción en escala ampliada, entonces la M'
final será mayor que la M' inicial y por eso habrá que
designarla aquí M”.

La diferencia entre la tercera forma y las dos que la
anteceden se ve en que, primero: aquí la circulación global,
con sus dos fases opuestas, inicia el ciclo, mientras que
en la forma 1 la circulación se ve interrumpida por el
proceso de producción, y en la forma II la circulación
global, con sus dos fases complementarias, aparece sólo
como mediadora del proceso de reproducción, y por eso
constituye el movimiento mediador dentro de P...P. En

D...D' la forma de circulación es D-M,..M'-D'=
D-M-D. En P...P es a la inversa: M'-D'. D-M
= M-D-M. En M”. .. M' también tiene esta última forma.

Segundo: en la repetición de los ciclos 1 y II, aunque
los puntos finales D' y P” constituyen los puntos iniciales
del ciclo que se repite, desaparece la forma en que se los
produjo. D=D+d, P"=P-+p reanudan el nuevo
proceso como D y P. Pero en la forma III hay que desig-
nar M' al punto de partida M, aun cuando el ciclo se
repita en la misma escala, y eso por la siguiente razón: en
la forma I, tan pronto como D' en cuanto tal inicia un
nuevo ciclo, actúa como capital dinerario D, como ade-
lanto, en forma dineraria, del valor de capital que habrá
que valorizar. La magnitud del capital dinerario adelan-
tado, acrecentada por la acumulación efectuada en el pri-
mer ciclo, ha aumentado, Pero el que la magnitud del
capital dinerario adelantado sea de £ 422 o de £ 500
no cambia nada el hecho de que este capital aparezca en
como mero valor de capital. D' ya no existe como capital
valorizado o preñado de plusvalor, como relación de
capital. Sólo habrá de valorizarse en el proceso. Lo mismo
vale para P...P”; P” tiene que seguir actuando y repetir
el ciclo siempre como P, como valor de capital que habrá
de producir plusvalor. En cambio el ciclo del capital mer-
cantil no se inicia con valor de capital, sino con valor de
capital aumentado y en forma mercantil, es decir que
desde un principio incluye no sólo el ciclo del valor de
capital existente en forma mercantil, sino también el del
plusvalor. Por eso, si en esta forma hay reproducción
simple, entonces en el punto de llegada aparecerá una M”
de la misma magnitud que la del punto de partida. Si una
parte del plusvalor ingresa en el ciclo del capital, entonces
al final aparecerá sin duda M”, una M' mayor, en lugar
de M', pero el ciclo subsiguiente volverá a iniciarse
con M', que no es más que una M' mayor que la del
ciclo anterior, y con valor de capital acumulado mayor;
por eso, asimismo, comenzará su nuevo ciclo con un plus-
valor recién producido relativamente mayor. En todos los
casos M” inicia el ciclo como un capital mercantil que
es = valor de capital + plusvalor.

* En la 1* edición, “D'”” en vez de “D”.

En el ciclo de un capital industrial individual M' como
M no aparece como forma de este capital, sino como forma
de otro capital industrial, en cuanto los medios de pro-
ducción [del primero] son producto del segundo. El acto
D-M (es decir, D- MP) del primer capital, es M'- D'
para este segundo capital.

En el proceso de circulación D - M<TD, FT y MP

se comportan de manera idéntica en la medida en que
son mercancías en manos de sus vendedores: aquí el
obrero, que vende su fuerza de trabajo; allá el poseedor
de los medios de producción, que los vende. Para el com-
prador, cuyo dinero actúa aquí como capital dinerario,
ellos sólo funcionan como mercancías mientras él no las
ha comprado aún, es decir, mientras se enfrentan con su
capital —existente en forma dineraria— como mercan-
cías de otros. Aquí MP y FT sólo se diferencian en que
MP en manos de su vendedor puede ser — M/, es decir,
puede ser capital cuando MP es la forma mercantil del
capital de dicho veridedor, mientras que FT para el obrero
siempre es sólo mercancía y no se convierte en capital más
que en manos del comprador, como parte constitutiva de P.

Por eso M' nunca puede iniciar un ciclo como mera M,
como mera forma mercantil del valor de capital. Como
capital mercantil es siempre algo dual. Desde el punto
de vista del valor de uso es el producto de la función
de P, aquí hilado, cuyos elementos, FT y MP, que como
mercancías provienen de la circulación, sólo? funciona-
ron como creadores de este producto. En segundo lugar,
desde el punto de vista del valor, es el valor de capital P
más el plusvalor pv generado en la función de P.

Sólo en el ciclo de la propia M', M=P=— al valor
de capital puede y debe separarse de.la parte de M' en
la que existe plusvalor,? del plusproducto, en el que se
encierra el plusvalor, ya sea que se los pueda separar
realmente, como en el hilado, o no, como en la máquina.
No bien M' se transforma en D', se vuelven en cada caso
separables.

“ En la 1? y 22 ediciones, “ahora” en vez de “sólo”; modifi-
cado de acuerdo con el manuscrito de Marx.

» En la 1? edición figuran aquí estas palabras, omitidas en
la 2%: “o sea el producto mercantil en el que existe el valor de
capital [puede y debe separarse)”, etc.

Si el producto mercantil global se puede dividir en
productos parciales homogéneos y autónomos, como por
ejemplo nuestras 10.000 libras de hilado, y por tanto el
acto M' - D' se puede representar por una suma de ventas
efectuadas sucesivamente, entonces el valor' de capital en
forma mercantil podrá actuar como M, independizarse
de M' antes de que se haya realizado el plusvalor y por
consiguiente antes de que se haya realizado M' en su
totalidad.

De las 10.000 libras de hilado que valen £ 500, el
valor de 8.440 libras es — £ 422 = al valor de capital
separado del plusvalor. Si el capitalista sólo vendiera 8.440
libras de hilado por £ 422, entonces estas 8.440 libras
de hilado representarían a M, al valor de capital en
forma mercantil; el plusproducto de 1.560 libras de hila-
do, contenido asimismo en M' e = al plusvalor de £ 78,
sólo circularía más tarde; el capitalista podría efectuar

M-D-M<FL antes de la circulación del plusproducto

m-d-m. )

O si vendiera primero 7.440 libras de hilado por valor
de £ 372 y luego 1.000 libras de hilado por valor de
£ 50, entonces, con la primera parte de M se podrían
reponer los medios de producción (la parte constante del
capital, c) y con la segunda parte de M, la parte variable
del capital, v, la fuerza de trabajo, y luego proceder
como antes.

Pero si se verifican tales ventas sucesivas y las con-
diciones del ciclo lo permiten, el capitalista también podrá,
en lugar de dividir M' en c+ v + pv, hacer esta división
en partes alícuotas de M”,

Por ejemplo, las 7.440 libras de hilado = £ 372,
que como partes de M' (10.000 libras de hilado = £ 500)
representan la parte constante del capital, pueden divi-
dirse a su vez en 5.535,360 libras de hilado por valor
de £ 276,768, que solamente reponen la parte constante,
el valor de los medios de producción consumidos en 7.440
libras de hilado; 744 libras de hilado por valor de £ 37,200,
que sólo reponen el capital variable; 1.160,640 libras de
hilado por valor de £ 58,032, que, como plusproducto,
son portadoras del plusvalor. Con las 7.440 libras vendi-
das él puede, por consiguiente, reponer el valor de capital

contenido en ellas mediante la venta de 6.279,360 libras -

de hilado al precio de £ 313,968, y gastar como rédito
el valor del plusproducto de 1.160.640 libras = £ 58,032.

De la misma manera puede dividir ahora 1.000 libras
de hilado = £ 50 = al valor de capital variable y ven-
derlas según esa proporción: 744 libras de hilado por
£ 37,200, valor de capital constante de 1.000 libras de
hilado; 100 libras de hilado por £ 5,000, valor de capi-
tal variable de ídem; es decir 844 libras de hilado. por
£ 42,200, reposición del valor de capital contenido en
las 1.000 libras de hilado; finalmente 156 libras de hilado
por valor de £ 7,800, que representan el plusproducto
contenido en ellas y que, como tal, se puede consumir.

Finalmente, si logra venderlas, puede dividir las 1.560
libras de hilado restantes, que tienen un valor de £ 78,
de tal manera que la venta de 1.160,640 libras de hilado
por £ 58,032 reponga el valor de los medios de produc-
ción contenidos en las 1.560 libras de hilado, y que la
de 156 libras «de hilado por valor de £ 7,800 reponga
el valor variable de capital; juntas, 1.316,640 libras de
hilado = £ 65,832, reposición del valor de capital en
su conjunto; finalmente queda el plusproducto de 243,360
libras = £ 12,168 para gastar como rédito.

Así como cada uno de los elementos existentes en el
hilado, c, v, pv, se puede dividir de nuevo en las mismas
partes constitutivas, lo mismo ocurre también con cada
libra de hilado por valor de 1 chelín = 12 peniques.

c = 0,744 libras de hilado = 8,928 pen.
v=0,100 5, , » = 1200 ,,
pv = 1,156 » ” » —_ 1,872 »
c+v+pv <= 1 libra de hilado = 12 5

Si sumamos los resultados de las tres ventas parciales
antes mencionadas, obtenemos el mismo resultado que si
se venden las 10.000 libras de hilado de una vez.

Tenemos, en capital constante:

en la 1? venta: 5.535,360 libras de hilado — £ 276,768

»». Boy 744000 2» » .» =4£ 37,200
” » 32 ” 1.160,640 »” ” ” = £ 58,032
total 7.440 libras de hilado = £ 372

En capital variable:

en la 1? venta: 744,000 libras de hilado = £ 37,200

” » 22 » 100,000 ” 7) ” =£ 5,000
13 156000 . . ., =%£ 7,800
total 1.000 libras de hilado =— £ 50

En plusvalor:

en la 12 venta: 1.160,640 libras de hilado

= £ 58,032

” >» 2% » 156,000 ” »” = £ 7,800

q O a 243,360 3, » y =+«* 12,168
total 1.560 libras de hilado = £ 78

Summa summarum [sumándolo todo]:

Capital constante: 7.440 libras de hilado =— £ 372
si variable: 1.000 A a E O
Plusvalor: 1.560 no ia  ¿= £ 78
total 10.000 libras de hilado =— £ 500

M' - D' no es, en sí, más que una venta de 10.000
libras de hilado. Las 10.000 libras de hilado son mercan-
cía, como cualquier otro hilado. Al comprador le interesa
el precio de un chelín la libra o £ 500 las 10.000 libras.
Si, al hacer el negocio, se pone a discutir la composición *
de valor, sólo lo hace con la solapada intención de demos-
trar que la libra se podría vender por menos de 1 chelín
y que el vendedor haría, aun así, un buen negocio. Pero
la cantidad que compra depende de sus necesidades: por
ejemplo, si es propietario de una fábrica de tejidos de-
penderá de la composición * del propio capital suyo que
funciona en esa tejeduría, y no de la del capital del indus-
trial hilandero, a quien él compra. Las proporciones en
las que M' tiene, por un lado, que reponer el capital (o
sus distintas partes constitutivas) que se gastó en su pro-
ducción, y por otro, que servir como plusproducto, ya sea
para gasto de plusvalor, ya para acumulación de capital,
existen sólo en el ciclo del capital cuya forma mercantil

* En la 1? edición: “constitución”.

son las 10.000 libras de hilado. No tienen nada que ver
con la venta en cuanto tal. Aquí se supone, además, que
M' se vende a su valor, es decir que sólo se trata de -su
transformación de la forma mercantil a la forma dine-
raria, Por supuesto, para M', como forma funcional en
el ciclo de este capital individual, con la cual hay que
reponer el capital productivo, es decisivo si y en qué
medida, precio y valor divergen entre sí en la venta, pero
eso no nos interesa para nada aquí, cuando consideramos
las meras diferencias de forma.

En la forma 1, D...D', el proceso de producción
aparece en el medio, entre las dos fases complementarias
y contrapuestas de la circulación del capital; el proceso
de producción ha terminado antes de que comience la
fase final M'- D'. El dinero se adelanta como capital:
primero se lo transforma en elementos de producción,
luego, a partir de ellos, en producto mercantil y este
producto mercantil vuelve a convertirse en dinero. Es un
ciclo de negocios totalmente concluido, cuyo resultado es
el dinero, que se puede utilizar para todo y para cualquier
cosa. De esta manera el nuevo comienzo está dado sólo
potencialmente. D...P...D' puede ser tanto el último
ciclo que cierra la función de un capital individual al
retirarse éste del negocio, como el primer ciclo de un capital
que entra por primera vez en funciones. Aquí el movi-
miento general es D...D', de dinero a más dinero.

En la forma 1, P,..M'-D'-M...P(P”), todo el
proceso de circulación sucede al primer P y antecede
al segundo; pero ocurre en un orden opuesto al de la
forma 1. El primer P es el capital productivo, y su fun-
ción el proceso de producción, como condición previa
del proceso de circulación subsiguiente. En cambio el P
final no es el proceso de producción; es sólo la existencia
renovada del capital industrial en su forma de capital
productivo. Y lo es, precisamente, como resultado de la
transformación cumplida en la última fase de la circula-
ción, del valor de capital en FT + MP, en los factores
subjetivos y objetivos que, unidos, constituyen la forma
de existencia del capital productivo. Al final, el capital,
sea P o P”, yuelve a estar disponible en una forma bajo
la cual debe actuar de nuevo como capital productivo,
bajo la cual debe efectuar el proceso de producción. La
forma general del movimiento, P...P, es la forma de la

reproducción y no indica la valorización como finalidad
del proceso, como sí lo hace D...D'. Por eso le hace
más fácil a la economía clásica prescindir de la forma
capitalista determinada del proceso de producción y pre-
sentar la producción en cuanto tal como finalidad del
proceso: producir la mayor cantidad y lo más barato
posible e intercambiar el producto por la mayor variedad po-
sible de otros productos, en parte para repetir la pro-
ducción (D - M), en parte para el consumo (d - m). Pre-
sentación en la cual, como D y d sólo aparecen aquí como
medio de circulación evanescente, se puede pasar por alto
las peculiaridades, tanto del dinero como del capital dine-
rario, y todo el proceso aparece como simple y natural,
es decir que posee la naturalidad del racionalismo pedestre.
De la misma manera, en el caso del capital mercantil, se
olvida de vez en cuando la ganancia, y él sólo figura como
mercancía tan pronto se habla del ciclo de producción
como un todo; pero no bien se habla de las partes consti-
tutivas del valor, figura como capital mercantil. La acu-
mulación aparece naturalmente de la misma manera que
la producción.

En la forma III, M'- D'-M...P...M;, las dos fases
del proceso de circulación inician el ciclo, y lo hacen en
el mismo orden que en la forma Il, P...P; luego sigue P,
que aparece, como en la forma l, con su función, el pro-
ceso de producción; el ciclo se cierra con el resultado del
procéso de producción, M”. Así como en la forma II el
ciclo se cierra con P, como mera existencia renovada del
capital productivo, aquí concluye con M”, como existencia
renovada del capital mercantil; así como en la forma II
el capital, en su forma final P, tiene que recomenzar el
proceso como proceso de producción, así aquí, con la
reaparición del capital industrial bajo la forma de capital
mercantil, el ciclo tiene que reiniciarse con la fase de
circulación M' - D'. Ambas formas del ciclo son incom-
pletas porque no terminan con D', con el valor valorizado
de capital, reconvertido en dinero. Por consiguiente am-
bas deben continuarse, y por eso incluyen la reproduc-
ción. El ciclo global en la forma III es M'...M”.

Lo que distingue la tercera forma de las dos primeras
es que sólo en este ciclo aparece el valor valorizado de
capital —y no el valor originario de capital, el que hay
que valorizar— como punto de partida de su valorización.

M”, como relación de capital, es aquí el punto de partida,
y en cuanto tal influye de manera determinante sobre
todo el ciclo, puesto que incluye, ya en su primera fase,
tanto el ciclo del valor de capital como el del plusvalor,
y porque el plusvalor en parte debe gastarse como rédito,
recorrer la circulación m-d-m, y en parte debe funcio-
nar como elemento en la acumulación de capital, si bien
no en todos y cada uno de los ciclos, sí en el promedio.

En la forma M'...M' se presupone el consumo de
todo el producto mercantil como condición para el trans-
curso normal del ciclo del capital mismo. El consumo indi-
vidual global abarca el consumo individual del obrero y
el consumo individual de la parte no acumulada del plus-
producto. Por lo tanto el consumo en su totalidad —<como
consumo individual y productivo— entra como condición
en el ciclo M”. El consumo productivo (que incluye desde
el punto de vista del contenido el consumo individual del
obrero, puesto que la fuerza de trabajo es, dentro de cier-
tos límites, producto constante del consumo individual del
obrero) se efectúa a través de cada capital individual
mismo. El consumo individual —salvo en la medida en
que es necesario para la existencia del capitalista indivi-
dual— sólo se presupone como acto social, de ninguna
manera como acto del capitalista individual.

En las formas 1 y II el movimiento global se presenta
como movimiento del valor adelantado de capital. En la
forma III el capital valorizado, en la figura de todo el
producto mercantil, constituye el punto de partida y posee
la forma del capital en movimiento, del capital mercantil.
Sólo después de su transformación en dinero este movi-
miento se bifurca en movimiento del capital y movimiento
del rédito. La distribución del producto social global, así
como la distribución particular del producto para Cada
capital mercantil individual, en fondo de consumo indivi-
dual por un lado, fondo de reproducción por otro, queda
incluida, en esta forma, en el ciclo del capital.

En D...D' se incluye una posible ampliación del
ciclo, según el volumen del d que entrá en el ciclo que
se repite, Z

En P...P, P puede comenzar el nuevo ciclo con el
mismo valor, acaso con un valor menor, y sin embargo
representar reproducción en escala ampliada; por ejem-
plo, cuando ciertos elementos mercantiles se abaratan a

raíz de una productividad aumentada del trabajo. Y a la
inversa, en el caso opuesto, el capital productivo cuyo
valor ha crecido puede representar una reproducción en
escala materialmente restringida, cuando, por ejemplo, ha
subido el precio de los elementos para la producción. Lo
mismo rige para M'...M-.

En M”...M” la producción presupone el capital en
forma mercantil; éste reaparece como supuesto dentro de
este ciclo en la segunda M. Si esta M no se ha producido
o reproducido aún, entonces el ciclo está detenido; esta M
debe reproducirse, en su mayor parte, como M? de otro
capital industrial. En este ciclo, M' existe como punto de
partida, punto de transición y punto final del movimiento,
y por eso está siempre presente, Es condición permanente
del proceso de reproducción.

M/'...M/' se distingue de las formas I y Ii por otro
elemento. Lo que es común a los tres ciclos es que la
forma en la que el capital inicia su proceso cíclico tam-
bién es la forma en que lo cierra, y así vuelve a encon-
trarse en la forma inicial bajo la cual comienza nueva-
mente el mismo ciclo. La forma inicial D, P, M”, es siempre
la forma en la que se adelanta el valor de capital (en III
con el plusvalor que le ha crecido), y por tanto, con
respecto al ciclo, su forma originaria; la forma final D',
P, M', es siempre forma trasmutada de una forma fun-
cional que la precede en el ciclo y que no es la forma
originaria, "

Así, en I, D' es forma trasmutada de M', el P final
en Il es forma trasmutada de D (y en I y Il esta trans-
formación la produce un proceso simple de la circulación
de mercancías, un cambio de ubicación formal entre mer-
cancía y dinero); en III, M” es forma trasmutada de P,
del capital productivo. Pero aquí, en III, en primer lugar
la transformación no afecta solamente la forma funcional
del capital, sino también su magnitud de valor; y en se-
gundo lugar, la transformación no es el resultado de un
cambio de ubicación meramente formal, perteneciente al
proceso de circulación, sino de la verdadera transforma-
ción que han sufrido, en el ¡proceso de producción, la
forma de uso y el valor de las partes constitutivas mer-
cantiles del capital productivo.

La forma del extremo inicial D, P, M', está presupues-
ta en cada caso a los ciclos 1, 11, 111; la forma que reapa-

rece en el extremo final está puesta y en consecuencia
condicionada por la serie de metamorfosis del propio
ciclo. M”, como punto terminal en un ciclo de capital indus-
trial individual, sólo presupone la forma P (que no perte-
nece a la circulación) del mismo capital industrial cuyo
producto es. D', como punto final de I, como forma tras-
mutada de M' (M' - D'), presupone a D en manos del
comprador, como existente fuera del ciclo D...D” e
incorporado a él —y convertido en su propia forma ter-
minal— mediante la venta de M”. Así, en HL, el P final
presupone a FT y MP (M) como existentes fuera de él
e incorporados a él como forma final mediante D - M.
Pero dejando a un lado el último extremo, ni el ciclo del
capital dinerario individual presupone la existencia del ca-
pital dinerario en general, ni el ciclo del capital produc-
tivo individual presupone la existencia del capital productivo
en el ciclo de esa forma. En I, D puede ser el primer
capital dinerario; en HI, P puede ser el primer capital pro-
ductivo que aparece en la escena histórica, pero en II

M- w FT .M'
D M<mMp:-"P...M

mo- d -m

M se presupone dos veces como existente fuera del ciclo.
Una vez en el ciclo M' -D'-M<EL. Esta M, en la me-
dida en que se compone de MP, es mercancía en manos
del vendedor; es, ella misma, capital mercantil, en cuanto
producto de un proceso de producción capitalista; y aun-
que no lo sea, se presenta como capital mercantil en
manos del comerciante. La otra vez, en la segunda m de
m-d-m, que también debe estar disponible como mer-
cancía para que se la pueda comprar. En todo caso, sean o
no capital mercantil, FT y MP son tan mercancías como M”,
y se comportan como mercancías una frente a otra. Lo mis-
mo vale para la segunda m en m - d - m, Por consiguiente, en
la medida en que M' = M (FT + MP), sus propios ele-
mentos constitutivos son mercancías y debe reponérsela
en la circulación por mercancías iguales, así como en
m-d- m hay que reponer en la circulación la segunda m
por otras mercancías iguales.

Además, sobre la base del modo de producción capi-
talista como modo dominante, en manos: del vendedor
toda mercancía tiene que ser capital mercantil. Sigue sién-
dolo en manos del comerciante, o se convierte en tal en
sus manos si aún no lo era. O bien tiene que ser una mer-
cancía —por ejemplo, artículos importados— que susti-
tuye capital mercantil originario, no haciendo más, por
ende, que darle otra forma de existencia,

Los elementos de mercancía FT y MP, que componen
el capital * productivo P, no poseen, como formas de exis-
tencia de P, la misma figura que revisten en los distintos
mercados de mercancías en los cuales se los va a buscar.
Ahora están unidos, y? en su combinación puedén fun-
cionar como capital productivo.

El hecho de que sólo en esta forma III, dentro del pro-
pio ciclo, M aparezca como supuesto de M, se debe a que
el punto de partida es el capital en forma mercantil. El
ciclo se inicia con la conversión de M' (en cuanto fun-
ciona como valor de capital, aumentado o no por adición
de plusvalor) en las mercancías que constituyen sus ele-
mentos de producción. Pero esta conversión abarca todo
el proceso de circulación M - D-M (= FT + MP) y es
su resultado. Por tanto, aquí M aparece en ambos extre-
mos, pero el segundo extremo, que recibe su forma M
desde fuera, del mercado de mercancías, y por medio de
D - M, no es el último extremo del ciclo, sino sólo el de sus
dos primeras fases, que abarcan el proceso de circulación.
Su resultado es P, cuya función, el proceso de producción,
empieza a cumplirse entonces. Sólo como resultado de
éste, y por ende no como resultado del proceso de circu-
lación, M” aparece como término que cierra el ciclo y en
la misma forma que el extremo inicial M'. En cambio
en D... D', P... P, los extremos finales D' y P son
resultados directos del proceso de circulación. Es decir que
aquí sólo se presuponen al final, una vez D', la otra P,
en otras manos. Como el .ciclo se efectúa entre los extre-
mos, ni D en un caso, ni P en el otro —ni la existencia
de D como dinero ajeno, ni la de P como proceso de pro-

* En la 1? edición, “elemento” en vez de “capital”. p
b En el manuscrito de Marx: “y solamente en su combina-
ción”, etc.

ducción ajeno— 3 aparecen como supuestos de estos ciclos.
En cambio M' ... M' presupone a M (= FT + MP)
como mercancías ajenas en manos ajenas, que mediante
el proceso de circulación introductorio se incorporan al
ciclo y se convierten en capital productivo, como resultado
de cuya función M' vuelve a convertirse entonces en la
forma final del ciclo.

Pero precisamente porque el ciclo M' ... M' presu-
pone, dentro de su desenvolvimiento, otro capital indus-
trial en la forma de M (= FT + MP) (y MP abarca
otros capitales de diverso tipo, por ejemplo, en nuestro
Caso, máquinas, carbón, aceite, etc.), él mismo exige que
se lo considere no sólo como forma general del ciclo, .es

«decir como una forma social bajo la cual se puede consi-

derar cada capital industrial individual (excepto en su pri-
mera inversión), y por tanto no sólo como forma de movi-
miento común a todos los capitales industriales individua-
les, sino simultáneamente como la forma en que se mueve
la suma de los capitales individuales, es decir, la forma en
que se mueve el capital global de la clase capitalista; un mo-
vimiento en el cual el de cada capital industrial individual
aparece sólo como movimiento parcial que se entrelaza con
los otros y resulta condicionado por ellos. Si examinamos,
por ejemplo, el producto mercantil global anual de un país
y analizamos el movimiento por el cual una parte del mismo
repone el capital productivo en todos los negocios indivi-
duales y otra parte entra en el consumo individual de las
distintas clases, entonces consideraremos a M' ... M' como
la forma de movimiento tanto del capital social como del
plusvalor —o del plusproducto— generado por él. El he-
cho de que el capital social = a la suma de los capitales
individuales (incluyendo en dicha suma los capitales accio-
narios o en su caso el capital del estado, en la medida en
que los gobiernos emplean trabajo asalariado productivo
en minas, ferrocarriles, etc., en que actúan como capita-
listas industriales) y el de que el movimiento global del
capital social es = la suma algebraica de los movimientos
de los capitales individuales, no excluyen+de ninguna ma-
nera que este movimiento, como movimiento del capital
individual aislado, presente fenómenos distintos de los que

* Kautsky lee aquí “elementos de producción ajenos” en vez
de “proceso de producción ajeno” (K 84). :

8 113

«presenta el mismo movimiento cuando se lo considera
desde el punto de vista de una parte del movimiento glo-
bal que efectúa el capital social, es decir cuando se lo con-
sidera en su conexión con los movimientos de sus Otras
partes; ni tampoco excluyen el que al mismo tiempo dicho
movimiento resuelva problemas cuya solución debe presu-
ponerse al considerar el ciclo de un capital individual ais-
lado, en lugar de resultar de él
'M/ ... M es el único ciclo en el cual el valor del ca-
pital adelantado originariamente sólo constituye una parte
del extremo que inicia el movimiento, y en el cual éste se
anuncia así, desde un principio, como movimiento total
del capital industrial; como movimiento, tanto de la por-
ción de producto que repone el capital productivo, como
de la que constituye plusproducto y que, promedialmente,
en parte se gasta como rédito y en parte debe servir como
elemento para la acumulación. En la medida en que el
gasto de plusvalor como rédito está incluido en este ciclo,
también lo está, en la misma medida, el consumo indivi-
dual. Pero este último también está incluido, además, por
el hecho de que el punto de partida M, mercancía, existe
como artículo cualquiera para el uso; pero todo artículo
producido de manera capitalista es capital mercantil, indi-
ferentemente de que, por su forma de uso, esté destinado
al consumo productivo, al individual o a ambos. D... D'
sólo alude al lado del valor, a la valorización del valor
de capital adelantado como objetivo de todo el proceso;
P :.. P (P') alude al proceso de producción del capital
como proceso de reproducción, con una magnitud constante
o creciente del capital productivo (acumulación); M'...
M;, al anunciarse ya en su extremo inicial como figura de la
producción de mercancías capitalista, abarca desde un prin-
cipio el consumo individual el productivo; el consumo
productivo, y la valorización que éste implica, aparecen sólo
como una rama de su movimiento. Finalmente, como M'
puede existir en una forma de uso a la que no le es posible
reingresar en un proceso de producción cualquiera, resulta
claro desde un principio que las distintas partes constitu-
tivas del valor de M”, expresadas en partes del produc-

to, deben ocupar lugares distintos según se considere a

M' ... M' como forma del movimiento del capital social
global o como movimiento autónomo de un capital indus-
trial individual. Por todas estas particularidades suyas este

ciclo trasciende sus propios límites como ciclo aislado de
un capital meramente individual.

En la figura M' ... M' el movimiento del capital mer-
cantil, es decir, del producto global producido de manera
capitalista, aparece tanto como supuesto del ciclo autó-
nomo del capital individual, como, a su vez, en cuanto
condicionado por él, Por eso, si concebimos esta figura
en lo que tiene de peculiar, entonces ya no podemos dar-
nos por satisfechos pensando que las metamorfosis M' - D'
y D-M son por un lado secciones funcionalmente deter-
minadas en la metamorfosis del capital y por otro esla-
bones de la circulación general de mercancías. Se hace
necesario explicar cómo se entrelazan las metamorfosis de
un capital individual con las de otros capitales individuales
y con la parte del producto global destinada al consumo
individual. Por eso, al analizar el ciclo del capital indus-
trial individual tomamos como base, preferentemente, las
dos primeras formas.

El ciclo M' ... M' se presenta como forma de un ca-
pital individual aislado, por ejemplo een la agricultura,
donde los cálculos se hacen de una cosecha para la otra.
En la figura II se parte de la siembra, en la figura II de
la cosecha, o, como dicen los fisiócratas, en aquélla de los
avances [adelantos], en ésta de los reprises [reingresos]. En
III el movimiento del valor de capital aparece desde un
principio sólo como parte del movimiento de la masa
general de productos, mientras que en I y II el movimiento
de M' sólo constituye una fase en el movimiento de un
capital aislado.

En la figura III las mercancías que se encuentran en
el mercado forman el supuesto constante del proceso de
producción y de reproducción. Por tanto, si fijamos esta
figura, todos los elementos del proceso de producción
parecen provenir de la circulación mercantil y consistir
sólo en mercancías. Esta concepción unilateral pasa por
alto los elementos del proceso de producción independien-
tes de los elementos mercantiles.

Como en M' ... M/ el producto global (el valor glo-
bal) es el punto de partida, aquí se ve que (dejando a un
lado el comercio exterior) la reproducción en escala am-
pliada sólo se puede efectuar —si la productividad no
varía— cuando la parte del plúsproducto que habrá de ca-
pitalizarse contiene ya los elementos materiales del capital

productivo adicional; es decir que en la medida en que la
producción de un año sirve de supuesto para la del siguiente,
o en la medida en que esto puede ocurrir dentro de un
mismo año simultáneamente con el proceso de reproduc-
ción simple, el plusproducto se produce inmediatamente
bajo una forma que lo hace apto para actuar como capital
suplementario. Un aumento en la productividad sólo puede
aumentar la materia del capital, sin elevar su valor; pero
de esta manera crea material adicional para la valorización.

El Tableau économique de Quesnay se basa en M?...
M”, y la elección de esta forma y no de P...P para contra-
ponerla a D... D' (la forma aislada a que se aferraba el
mercantilismo) da muestra de su tino, profundo y certero.

## CAPÍTULO IV LAS TRES FIGURAS DEL PROCESO CÍCLICO

Si llamamos Cc al proceso global de circulación, las
tres figuras pueden representarse así: |
ID) D-M...P... M-D'
ID P...Cc...P
III) Cc... P(M))

Si reunimos las tres formas, todos los supuestos del
proceso aparecen como su resultado, como supuesto pro-
ducido por él mismo.? Cada elemento se presenta como
punto de partida, punto de transición y punto de retorno.
El proceso global aparece como unidad de los procesos
de producción y de circulación; el de producción se vuelve
mediador del de circulación y a la inversa.

Lo que es común a los tres ciclos es la valorización
del valor como objetivo determinante, como motivo im-
pulsor. En l esto se expresa en la forma. La forma II
comienza con P, con el propio proceso de valorización.
En III el ciclo comienza con el valor valorizado y termina
con valor nuevamente valorizado, aun cuando el movi-
miento se repita en idéntica escala.

En la medida en que M- D es D- M para el compra-
dor, y D-M es M-D para el vendedor, la circulación
del capital sólo representa la metamorfosis corriente de mer-
cancías, y rigen para ella las leyes sobre la masa de
dinero circulante que se expusieron al considerar dicha
metamorfosis (libro I, cap. 11, 2). Pero si no'nos aferra-

* En el manuscrito se lee a continuación: “y todos sus resul-
tados aparecen como su supuesto”.

mos a este aspecto formal, sino que consideramos la co-
nexión real entre las metamorfosis de los distintos capitales
individuales, es decir, si consideramos en realidad la co-
nexión entre los ciclos de los capitales individuales como
conexión entre los movimientos parciales del proceso de
reproducción del capital social global, entonces esa cone-
xión no puede explicarse por el mero cambio de forma del
dinero y la mercancía.

En un círculo que está rotando continuamente cada
punto es al mismo tiempo punto de partida y punto de
retorno. Si interrumpimos la rotación, no todos los pun-
tos de arranque son puntos de retorno. Así hemos visto
no sólo que cada ciclo particular presupone (implícita-
mente) al otro, sino también que la repetición del ciclo
en una forma engloba la descripción del ciclo en las otras
formas. De esta manera, toda la diferencia se presenta
como diferencia meramente formal, o bien como mera-
mente subjetiva, como diferencia que sólo existe para el
observador.

En la medida en que cada uno de estos ciclos se con-
sidera como forma particular del movimiento en que se
encuentran distintos capitales industriales individuales, tam-
bién esta diversidad existe siempre sólo como diversidad
individual. Pero en realidad cada capital industrial indi-
vidual se encuentra al: mismo tiempo en los tres ciclos.
Éstos, las formas de reproducción de las tres figuras del
capital, se verifican continuamente uno al lado del otro.
Una parte del valor de capital, por ejemplo, que ahora
actúa como capital mercantil, se transforma en capital
dinerario, pero al mismo tiempo otra parte sale del proceso
de producción e ingresa en la circulación como nuevo ca-
pital mercantil. De esta manera se describe constantemente
la forma cíclica M' ... M”; lo mismo ocurre con las otras
dos formas. La reproducción del capital en cada una de
sus formas y en cada una de sus fases es tan continua
como la metamorfosis de estas formas y el pasaje sucesivo
por las tres fases. Por consiguiente, el ciclo en su conjunto
es aquí unidad real de sus tres formas.

En nuestro análisis hemos presupuesto que en lo to-
cante a su magnitud de valor global, el valor de capital
se presenta íntegramente como capital dinerario o como
capital productivo o como capital mercantil. Así teníamos
primero, por ejemplo, las £ 422 en su totalidad como

capital dinerario; luego las teníamos, -también en todo su
volumen, transformadas en capital productivo; finalmente,
como capital mercantil: hilado por valor de £ 500 (en
las cuales había £ 78 de plusvalor). Aquí las distintas
fases constituyen otras tantas interrupciones. Mientras las
£ 422 permanecen, por ejemplo, en la forma dineraria,
esto es, mientras se están efectuando las compras D - M
(FT + MP), el capital en su totalidad sólo existe y fun-
ciona como capital dinerario. Tan pronto como se trans-
forma en capital productivo, no funciona ni como capital
dinerario ni como capital mercantil. Su proceso de circu-
lación está interrumpido por entero, como lo está, de otra
parte, todo su proceso de producción no bien funciona en
una de sus dos fases de circulación, ya sea como D o como
M”. Así pues el ciclo P .. . P no sólo se presentaría como re-
novación periódica del capital productivo, sino también
como interrupción de su función, del proceso de produc-
ción, hasta que se ha dejado atrás el proceso de circu-
lación; en lugar de desarrollarse continuamente, la produc-
ción se efectuaría de manera intermitente y sólo se repetiría
después de períodos de duración casual, según que las dos
fases del proceso de circulación se recorran con mayor
rapidez o lentitud. Es esto lo que ocurre, por ejemplo, en
el caso de un artesano chino que sólo trabaja para clientes
particulares y cuyo proceso de producción se detiene hasta
que se repite el pedido.

En realidad esto vale para cada una de las partes del
capital que se encuentre en movimiento, y todas las partes
del capital recorren por turno este movimiento. Las 10.000
libras de hilado, por ejemplo, son el producto semanal de
un industrial hilandero. Estas 10.000 libras de hilado egre-
san de la esfera de la producción y entran en la de la cir-
culación en su totalidad; el valor de capital contenido en
el hilado debe transformarse todo en capital dinerario, y
mientras permanezca en la forma de capital dinerario no
podrá reingresar en el proceso de producción; previamente
tendrá que entrar en la circulación y reconvertirse en los
elementos del capital productivo FT 4- MP. El proceso
cíclico del capital es interrupción permanente, abandono
de una fase, ingreso en la siguiente; dejación' de una
forma, existencia en otra; cada una de estas fases no
sólo trae aparejada la otra, sino que al mismo tiempo la

- excluye,

Pero la continuidad es el rasgo característico de la
producción capitalista y está condicionada «por su base
técnica, aunque no siempre sea incondicionalmente alcan-
zable. Veamos pues cómo suceden las cosas en la reali-
dad. Mientras las 10.000 libras de hilado, por ejemplo,
entran al mercado como capital mercantil y cumplen su
transformación en dinero (sea éste medio de pago, medio
de compra o tan sólo dinero de cuenta), en el proceso de
producción las remplazan nuevo algodón, nuevo carbón,
etc, los cuales, por consiguiente, abandonando la forma
dineraria y la forma mercantil, se han reconvertido ya a la
forma de capital productivo y comienzan su función en
cuanto tal; mientras que al mismo tiempo que las prime-
ras 10.000 libras de hilado se convierten en dinero, 10.000
libras de hilado anteriores describen ya la segunda fase
de su circulación y dejan de ser dinero para reconver-
tirse en los elementos del capital productivo. Todas las
partes del capital recorren por turno el proceso cíclico y
se encuentran simultáneamente en distintas fases del mis-
mo. De esta manera el capital industrial, en la continuidad
de su ciclo, se encuentra simultáneamente en todas sus
fases y en las diversas formas funcionales que les corres-
ponden. Para la parte que siendo capital mercantil se
transforma por primera vez en dinero, se inicia el ciclo
M” ... M', mientras que para el capital industrial, como
un todo en movimiento, el ciclo M” ... M' ya ha sido
recorrido. Con una mano se adelanta dinero, con la otra
se lo recibe; la iniciación del ciclo D ... D' en un punto es
al mismo tiempo su retorno en otro. Lo mismo vale para el
capital productivo. —

Por eso el verdadero ciclo del capital industrial en su
continuidad es no sólo unidad de proceso de circulación
y proceso de producción, sino unidad de sus tres ciclos
en su totalidad. Pero el ciclo sólo puede ser tal unidad si
cada una de las distintas partes del capital puede recorrer
sucesivamente las fases consecutivas del ciclo, puede pasar
de una fase, de una forma funcional a otra, y en conse-
cuencia si el capital industrial, como todo constituido por
esas partes, se encuentra simultáneamente en las distintas
fases y funciones, describiendo así al mismo tiempo los
tres ciclos. La sucesión de todas las partes está condicio-
nada aquí por su yuxtaposición, es decir, por la división
del capital. Así, en el sistema fabril articulado el producto

se encuentra tan continuamente en las distintas etapas
de su proceso de creación como en el pasaje de una fase de
producción a la otra. Como el capital industrial individual
representa una magnitud determinada, que depende de los
medios del capitalista y que tiene una magnitud mínima
determinada para cada ramo de la industria, su división
debe efectuarse conforme a determinados números propor-
cionales. La magnitud del capital existente condiciona el
volumen del proceso de producción, y éste el volumen del
capital mercantil y del capital dinerario, en la medida en
que funcionan junto al proceso de producción. Pero la
yuxtaposición que condiciona la continuidad de la produc-
ción sólo existe por el movimiento de las partes del capital,
movimiento en el que éstas recorren sucesivamente las

- distintas fases.2 La propia yuxtaposición sólo es resultado

de la sucesión. Si para una parte, por ejemplo, se paraliza
M/ - D', si la mercancía es invendible, entonces el ciclo
de esta parte se habrá interrumpido y no se efectuará la
reposición de la misma por sus medios de producción; las
partes subsiguientes, que surgen del proceso de producción
como M', encontrarán su cambio de función bloqueado
por sus antecesoras. Si esto dura algún tiempo, entonces
la producción se reduce y todo el proceso se detiene. Todo
estancamiento de la sucesión desordena la yuxtaposición,
toda paralización en una fase. provoca una paralización
mayor o menor en el ciclo en su conjunto, no sólo en el
de la parte del capital que se paraliza, sino también en
el de todo el capital individual.

La forma siguiente en la que se representa el proceso
es la de una sucesión de fases, de tal manera que el trán-
sito del capital a una nueva fase está condicionado por
su abandono de la otra. Por eso cada ciclo particular tiene
también como punto de partida y como punto-de retorno
una de las formas funcionales del capital, Por otra parte
el proceso global es en realidad la unidad de los tres
ciclos, que son las distintas formas en las que se expresa
la continuidad del proceso. Para cada forma funcional del
capital el ciclo global se presenta como el ciclo específico
de ella, y precisamente cada uno de estos ciclos condi-
ciona la continuidad del proceso global; el ciclo de una

“ En la 1? edición, “fases del ciclo” en vez de “fases”.

forma funcional condiciona el ptro.2 Para el proceso de
producción global, especialmente para el capital social, es
condición necesaria ser a la vez proceso de reproducción
y por ende ciclo de cada uno de sus elementos. Distintas
fracciones del capital recorren sucesivamente las diversas
fases y formas funcionales. Por eso cada forma funcional,
aunque en'ella se presente siempre una parte distinta del
capital, recorre su propio ciclo simultáneamente con las
otras. Una parte del capital, pero una parte siempre cam-
biante, siempre reproducida, existe como capital mercantil
que se transforma en dinero; otra, como capital dinera-
rio que se transforma en productivo; una tercera, como
capital productivo que se transforma en capital mercantil.
La existencia permanente de todas las tres formas está
mediada por el ciclo del capital global a través, precisa-
mente, de estas tres fases.

El capital como un todo se encuentra entonces simul-
táneamente en sus distintas fases, yuxtapuestas en el espa-
cio. Pero cada parte pasa constantemente y por turno de
una fase, de una forma funcional, a la otra, y así funciona
sucesivamente en todas, Las formas son así formas fluidas,
cuya sucesión es mediadora de su simultaneidad. Cada
forma sucede y antecede a la otra, de manera que el re-
torno de una parte de capital a una forma está condicio-
nado por el retorno de otra parte a otra forma. Cada parte
describe ininterrumpidamente su propia órbita, pero siem-
pre es una parte distinta del capital la que se encuentra
en esta forma, y estas órbitas particulares sólo constituyen
fases simultáneas y sucesivas del desenvolvimiento global.>

* En la 1? edición, “el de las otras” en vez de “el otro”.

* En la 1% edición sigue este párrafo: “El valor de capital
en proceso recorre siempre sus diversas fases en una secuencia
temporal, ya sea que en cada ocasión funcione íntegramente sólo
bajo “una forma y se mantenga en una fase determinada para
luego pasar íntegramente a la fase subsiguiente y asumir la forma
correspondiente, ya sea que, mediante la distribución. del valor
de capital en las diversas formas y fases, se opere la simultaneidad
y yuxtaposición espacial de sus diversas formas y procesos. En el
último caso es sólo por la sucesión temporal de las fases que su
simultaneidad o su yuxtaposición espacial se vuelven posibles.
Aquí, determinadas partes de valor del capital recorren la secuen-
cia sucesivamente, no al mismo tiempo, de tal manera que mientras
una parte abandona una fase, la otra ingresa en ella; por tanto,
en primer término, el valor global de capital recorre temporal-
mente, aunque de manera fraccionada, toda la secuencia, y en

Sólo en la unidad de los tres ciclos se efectiviza la
continuidad del proceso global en lugar de la interrupción
descrita anteriormente. El capital social global posee siem-
pre esta continuidad y su proceso posee siempre la unidad
de los tres ciclos.

En el caso de los capitales individuales la continuidad
de la reproducción se interrumpe más o menos en algunas
partes. En primer lugar, las masas de valor suelen estar
distribuidas, en las distintas épocas, en porciones desigua-
les entre las distintas fases y formas funcionales. En segun-
do lugar, estas porciones pueden distribuirse de manera
diferente según el carácter de la mercancía que se ha de
producir, es decir, según la esfera particular de la pro-
ducción en la que está invertido el capital. En tercer lugar,
la continuidad puede verse más o menos interrumpida en
los ramos de la producción que dependen de la estación
del año, ya sea como consecuencia de condiciónes naturales
(agricultura, pesca del arenque, etc.), ya como consecuen-
cia de circunstancias convencionales, como por ejemplo en
el caso de los llamados trabajos de temporada. En las
fábricas y en las minas el proceso se desarrolla con la má-
xima regularidad y uniformidad. Pero esta diferencia entre
los ramos de producción no provoca ninguna diferencia
en las formas generales del proceso cíclico. ,

El capital como valor que se valoriza no sólo implica
relaciones de clase, determinado carácter social que se basa
en la existencia del trabajo como trabajo asalariado. Es un
movimiento, un proceso cíclico a través de distintas fases,
que a su vez encierra tres formas distintas del proceso
cíclico. Por eso sólo se lo puede concebir como movimiento
y no como cosa estática. Los que consideran la autono-
mización del valor como mera abstracción olvidan que el
movimiento del capital industrial es esta abstracción in
actu [én acto]. El valor atraviesa aquí distintas formas, dis-
tintos movimientos, en los cuales se conserva y al mismo
tiempo se valoriza, aumenta. Como aquí por el momento
lo que nos interesa es la mera forma del movimiento, no
tenemos en cuenta las revoluciones que el valor de capital

segundo lugar, los procesos existentes —simultáneos o espacial-
mente yuxtapuestos— de las diversas partes del valor de capital
se ven mediados por la sucesión de los procesos del capital global
y la de cada una de sus partes y constituyen una unidad simul-
tánea y en proceso”.

puede experimentar en su proceso cíclico; pero resulta evi-
dente que, a pesar de todas las revoluciones de valor, la
producción capitalista sólo existe y puede seguir existiendo
mientras el valor de capital se valoriza, es decir, mientras
describe su proceso cíclico como valor que se ha vuelto
autónomo, y por ende, mientras las revoluciones de valor
son dominadas y compensadas de alguna manera. Los mo-
vimientos del capital aparecen como actos del capitalista
industrial individual al operar él como comprador de mer-
cancías y de trabajo, como vendedor de mercancías y como
capitalista productivo y así servir, con su actividad, de
mediador del ciclo. Si el valor social de capital sufre una
revolución de valor puede ocurrir que su capital individual
sucumba ante ella y desaparezca por no poder cumplir con
las condiciones de este movimiento de valor. Cuanto más
agudas y frecuentes se vuelvan las revoluciones de valor,
tanto más se impone, actuando con la violencia de un pro-
ceso natural elemental, el movimiento automático del valor
autonomizado frente a la previsión y al cálculo del capita-
lista individual, tanto más se somete el curso de la pro-
ducción normal a la especulación anormal, tanto más crece
el riesgo para la existencia de-los capitales individuales.
Estas revoluciones periódicas del valor confirman pues lo
que se pretende que refuten: la autonomización que expe-
rimenta el valor como capital y que mantiene y agudiza
mediante su movimiento.

Esta secuencia de las metamorfosis que sufre el capital
en proceso encierra la comparación constante entre las
alteraciones en la magnitud de valor del capital ocurridas
en el ciclo y el valor originario. Si la autonomización del
valor frente a la fuerza creadora de valor, frente a la fuerza
de trabajo, se inicia en el acto D - FT (compra de fuerza de
trabajo) y se efectiviza durante el proceso de producción
como explotación de la fuerza de trabajo, esta autonomi-
zación del valor no vuelve a aparecer en.este ciclo, en el
cual dinero, mercancía, elementos de producción, sólo son
formas alternas del valor de capital en proceso y en el que
la magnitud de valor pretérita se compara con la presente,
modificada, del capital.

“El valor”, dice Bailey argumentando en contra de la
autonomización del valor que caracteriza al modo capita-
lista de producción y que él trata como ilusión de ciertos
economistas, “es una relación entre mercancías coexisten-

tes, pues sólo éstas pueden intercambiarse entre sí.”12

Bailey dice esto para oponerse a la comparación de los
valores de mercancías en distintas épocas, una compara-
ción que, una vez fijado el valor del dinero vigente en cada
época, sólo significa una comparación entre el gasto de
trabajo requerido en las distintas épocas para.la produc-
ción del mismo tipo de mercancías. Esto surge de su error
general, según el cual valor de cambio = valor, la forma
del valor es el valor mismo; y por consiguiente los valores
mercantiles dejan de ser comparables tan pronto como
cesan de funcionar activamente como valores de cambio,
es decir, tan pronto como no se los puede intercambiar
realiter [realmente]. Él no vislumbra, pues, ni por asomo,
que el valor sólo funciona como valor de capital o como
capital si se mantiene idéntico a sí mismo y se compara
consigo mismo en las distintas fases de su ciclo, que no
son de ninguna manera cotemporary [coexistentes], sino
que se suceden.

Para considerar en su pureza la fórmula del ciclo no
basta con suponer que las mercancías se venden a su va-
lor, sino también que esto sucede bajo circunstancias en
lo demás iguales. Tomemos, por ejemplo, la forma P...P,
dejando a un lado todas las revoluciones técnicas dentro
del proceso de producción que puedan desvalorizar el
capital productivo de un capitalista determinado; dejando
a un lado también toda repercusión de un cambio en los
elementos de valor 4el capital productivo sobre el valor
del capital mercantil existente, valor que si existe acopio
de dicho capital mercantil puede aumentar o disminuir.
Supongamos que M”, las 10.000 libras de hilado, se ven-
den a su valor de £ 500; 8.440 libras — £ 422 reponen
el valor de capital contenido en M'. Pero si el valor del
algodón, del carbón, etc., ha aumentado (ya que aquí
hacemos caso omiso de las meras oscilaciones de precio),
quizás estas £ 422 no alcancen para reponer totalmente
los elementos del capital productivo; se necesita capital
dinerario adicional, se fija capital dinerario. Y a la inversa,
si aquellos precios han bajado: se libera capital dinerario.
El proceso sólo discurre con total normalidad cuando las
relaciones de valor permanecen constantes; se desenvuelve,"

2 Kautsky corrige en su edición: “se desenvuelve normal-
mente”, etc. (K 96.)

de hecho, mientras las perturbaciones se compensan en la
repetición del ciclo; cuanto mayores sean las perturbacio-
nes, tanto mayor será el capital dinerario que deba poseer
el capitalista industrial para poder esperar que se compen-
sen, y como al desarrollarse la producción capitalista se
amplía la escala de cada proceso individual de producción,
y con él la magnitud mínima de capital que hay que ade-
lantar, esta circunstancia se suma a las otras que convierten
la función del capitalista industrial, cada vez más, en un
monopolio de grandes capitalistas en dinero, aislados o
asociados.

Aquí hay que señalar, de paso, que si se produce un

cambio de valor de los elementos de producción, se pone
de manifiesto una diferencia entre la forma D ... D' por
Un lado, y P....P y M'... M2 por otro.
. EnD... D', en cuanto fórmula del capital recién
invertido que por primera vez aparece como capital dine-
rario, una baja en el valor de los medios de producción,
por ejemplo, materias primas, materiales auxiliares, etc.
requerirá, para iniciar un negocio de determinadas dimen-
siones, un desembolso de capital dinérario menor que el
necesario antes de esa baja, pues el volumen del proceso
de producción (si no varía el desarrollo de la fuerza pro-
ductiva) depende de la masa y del volumen de los medios
de producción que puede dominar una cantidad dada de
fuerza de trabajo; pero no depende ni del valor de estos
medios de producción ni del de la fuerza de trabajo (este
último sólo influye en la magnitud de la valorización).
elementos para la producción de las mercancías que cons-
tituyen los elementos del capital productivo, entonces se
necesitará más capital dinerario para establecer un nego-
cio de dimensiones dadas. En ambos casos sólo resulta
afectada la cantidad de nuevo capital dinerario que hay
que invertir; en el primero, queda capital dinerario sobran-
te; en el segundo, se fija capital dinerario, siempre que
el crecimiento de nuevos capitales industriales individuales
se desenvuelva de la manera habitual en un ramo de la
producción dado,

És
* En la 1? edición, “P...P' y M...M”” a
MM y M”” en vez de “P...P

b X a ... ..
sen de la 1% edición, “en todos o algunos de los” en vez de

Los ciclos P ... P y M'... M' sólo se presentan,
ellos mismos, como D ... D' en la medida en que el
movimiento de P y de M' es al mismo tiempo acumula-
ción, es decir, en la medida en que el d (dinero) adicio-
nal se convierte en capital dinerario. Dejando este caso a
un lado, el cambio de valor de los elementos que consti-
tuyen el capital productivo los afecta de manera diferente
que a D... D'; aquí prescindimos nuevamente de la
repercusión de tal cambio de valor sobre las partes consti-
tutivas del capital que se encuentran en el proceso de
producción. Lo que resulta afectado directamente aquí
no es el desembolso originario, sino un capital industrial
que se encuentra en su proceso de reproducción, no en

su primer ciclo; es decir M/.. .M<ILb, la reconversión

del capital mercantil en sus elementos de producción, en
la medida en que éstos consisten en mercancías. Al bajar el
valor (o en su caso, el precio) pueden darse tres casos:
el proceso de reproducción se continúa en la misma escala;
entonces se libera una parte del capital dinerario prece-
dente y se produce acopio de capital dinerario sin que
se haya efectuado verdadera acumulación (producción en
escala ampliada) ni la transformación —que la inicia y
la acompaña) de d (plusvalor) en fondo de acumulación;
o, si las proporciones técnicas lo permiten, el proceso de
reproducción se amplía en una escala mayor de la que se
habría alcanzado sin esa baja; o bien se crea un acopio
mayor de materias primas, etc.

Y a la inversa cuando sube el valor de los elementos
que reponen el capital mercantil. En este caso la repro-
ducción ya no se efectúa en su volumen normal (se trabaja
menos tiempo, por ejemplo); o tiene que entrar capital
dinerario adicional para continuarla con su volumen ante-
rior (fijación de capital dinerario); o el fondo de acumu-
lación en dinero, si existe, sirve total o parcialmente para
hacer funcionar el proceso de reproducción en su antigua
escala, en lugar de servir para ampliarlo. Esto también
es fijación de capital dinerario, sólo que aquí el capital
dinerario adicional no proviene de afuera, del mercado
de dinero, sino de los recursos del propio capitalista
industrial. '

Pero en P...P, M'...M' pueden darse circuns-
tancias modificadoras. Si nuestro fabricante de hilado

de algodón, por ejemplo, tiene gran acopio de su materia
prima (es decir, gran parte de su capital productivo en
forma de acopio de algodón), una parte de su capital
productivo se desvalorizará por una baja en los precios
de esa fibra textil; si en cambio éstos han subido, entonces
aumentará el valor de esta porción de su capital produc-
tivo. Por otra parte, si ha fijado grandes masas en la
forma de capital mercantil, por ejemplo en hilado de
algodón, entonces al abaratarse el algodón se desvalo-
rizará una parte de su capital mercantil, es decir, en
general, del capital suyo que se encuentra describiendo
el ciclo; y a la inversa al subir los precios del algodón.

Finalmente, en el proceso M'-D-M<TL: si M”-D,

- la realización del capital mercantil, se ha verificado antes
que cambie el valor de los elementos de M, entonces el
capital sólo se verá afectado de la manera examinada
en el primer caso, o sea, en el segundo acto de circula-

ción D-M<FL; pero si el cambio de valor ocurre antes

que se verifique M'-D, entonces, si las demás circuns-
tancias no varían, la baja en el precio del algodón pro-
vocará la baja correspondiente en el precio del hilado, y
a la inversa, un aumento en el precio del algodón, un
aumento en el precio del hilado. El efecto producido
sobre los diversos capitales individuales invertidos en el
mismo ramo de producción puede ser muy distinto según
las distintas circunstancias en las que se encuentren. La
liberación y la fijación de capital dinerario pueden surgir
también de diferencias en el tiempo que dura el proceso
de circulación, es decir, también de la velocidad de la
circulación. Pero esto pertenece al análisis de la rotación.
Aquií sólo nos interesa la diferencia real que se manifiesta
entre D ... D' y las otras dos formas del proceso cíclico,
con respecto al cambio de valor de los elementos que
constituyen el capital productivo.

En el sector de la circulación D-M<FL, dentro de

la época del modo capitalista de producción ya desarro-
llado, y por ende dominante, una gran parte de las mer-
cancías que constituyen MP, los medios de producción,
serán, ellas mismas, capital mercantil ajeno que está
funcionando. Por consiguiente, desde el punto de vista del

vendedor, tiene lugar M'- D', transformación de capital
mercantil en capital dinerario, Pero esto no es válido de
manera absoluta, Por el contrario. Dentro del proceso
de circulación del capital industrial, en el que éste actúa
como dinero o como mercancía, el ciclo del capital indus-
trial se entrecruza, ya como capital dinerario, ya como
capital mercantil, con la circulación de mercancías de los
modos sociales de producción más diversos, en la medida
en que éstos son al mismo tiempo producción de mercan-
cías. Lo mismo da que la mercancía sea producto de la
producción que se basa en la esclavitud, o que sea pro-
ducida por campesinos (chinos, raiates!*! de la India), o
por entidades comunitarias (Indias orientales holandesas),
o por la producción estatal (como la que se dio, basada
en la servidumbre, en épocas anteriores de la historia
rusa), o por pueblos semisalvajes de cazadores, etc.: como
mercancías y dinero se enfrentan al dinero y a las mer-
cancías en los cuales se presenta el capital industrial, e
ingresan tanto en el ciclo de éste como en el del plusvalor
encerrado en el capital mercantil, si este plusvalor se gasta
como rédito; es decir, entran en los dos ramos de circula-
ción del capital mercantil. El carácter del proceso de
producción del que provienen resulta indiferente; en cuanto
mercancías actúan en el mercado, en cuanto mercancías
entran en el ciclo del capital industrial, así como en la
circulación del plusvalor del que él es portador. Como
vemos, es el carácter universal del origen de las mercan-
cías, la existencia del mercado como mercado mundial,
lo que distingue el proceso de circulación del capital
industrial. Y lo que vale de las mercancías ajenas, vale
también del dinero ajeno; así como el capital mercantil
actúa frente a él sólo como mercancía, así este dinero actúa
frente a él sólo como dinero; el dinero funciona aquí como
dinero mundial,

Hay que señalar aquí, no obstante, dos cosas.

Primero. No bien se ha consumado el acto D - MP, las
mercancías (MP) dejan de ser mercancías y se convierten
en uno de los modos de existencia del capital industrial,
bajo su forma funcional como P, como capital productivo.
Pero con ello queda borrado su Origen; sólo siguen exis-
tiendo como formas de existencia del capital industrial, han
sido incorporadas a él. Sin embargo, sigue siendo cierto

3 129

que para reponer esas mercancías es necesaria su repro-
ducción, y en esa medida el modo capitalista de producción
está condicionado por modos de producción que se hallan
fuera del estadio alcanzado por el desarrollo del primero.
Mas la tendencia del modo capitalista de producción es
transformar, en lo posible, toda producción en producción
de mercancías; el medio principal de que se sirve para
esto es precisamente arrastrar así toda producción al pro-
ceso capitalista de circulación, y la propia producción de
mercancías desarrollada es producción capitalista de mer-
cancías. La injerencia del capital industrial promueve en
todas partes esta transformación, y con ella también la trans-
formación de todos los productores directos en asálariados.

Segundo. Las mercancías que ingresan en el proceso
de circulación del capital industrial (entre las que se cuen-
tan también los medios de subsistencia necesarios en los
que se convierte el capital variable luego de ser pagado
a los obreros, a efectos de que la fuerza de trabajo se
reproduzca), sea cual fuere su origen, la forma social
del proceso de producción del cual surgen, se enfrentan
ya al propio capital industrial bajo la forma de capital
mercantil, bajo la forma de capital dedicado al tráfico
de mercancías o capital comercial; pero éste abarca, por
su naturaleza, mercancías provenientes de todos los modos
de producción.

Así como el modo capitalista de producción presupone
la producción en gran escala, también presupone necesa-
riamente la venta en gran escala, es decir la venta al
comerciante, y no al consumidor individual. En la medida
en que este mismo consumidor es consumidor productivo.
o sea, capitalista industrial, es decir, en la medida en que
el capital industrial de un ramo de la producción suministra
medios de producción a otro ramo, también se verifica (en
forma de pedidos, etc.) venta directa de un capitalista in-
dustrial a muchos otros. En este sentido, todo capitalista
industrial es vendedor directo, comerciante de sí mismo,
y también lo es, además, al venderle al comerciante.

El comercio de mercancías como función del capital
comercial se da por supuesto y se desarrolla cada vez más
al desarrollarse la producción capitalista. Por eso lo pre-
suponemos, ocasionalmente, para ilustrar aspectos aislados
del proceso capitalista de circulación, pero en el análisis
general de éste presuponemos: la venta directa sin inter-

mediación del comerciante, porque ésta encubre diversos
aspectos del movimiento.

Veamos lo que dice Sismondi, que expone el asunto
con cierta ingenuidad:

“El comercio emplea un capital considerable que a
primera vista no parece formar parte del capital cuyo
movimiento hemos descrito en detalle. El valor de los
paños acumulados en los depósitos del comerciante pañero
parece, en primera instancia, no tener nada que ver con
la parte de la producción anual que el rico le da al pobre
como salario para hacerlo trabajar. Sin embargo, este ca-
pital no ha hecho más que remplazar aquel del que hemos
hablado. Para comprender claramente el desarrollo de la
riqueza, la examinamos en el momento de su. creación y
la seguimos hasta su consumo. Y en este proceso nos
pareció, por ejemplo, que el capital empleado en la fabri-
cación de paños era siempre igual; al intercambiarse por
el rédito del consumidor se dividió sólo en dos partes: una
sirvió como rédito al fabricante, en calidad de ganancia;
la otra sirvió como rédito a los obreros, en calidad de
salario, mientras producían más paño.

”Sin embargo, pronto se descubrió que, para provecho
de todos, era más ventajoso que las distintas partes de este
capital se remplazaran mutuamente y que, si 100.000
escudos alcanzaban para efectuar toda la circulación entre
fabricante y consumidor, estos 100.000 escudos se distri-
buyeran por igual entre el fabricante, el mayorista y el
minorista. El primero hizo, con sólo un tercio, la misma
obra que había hecho con la totalidad, porque en el mo-
mento en que terminaba su fabricación, encontraba al
comerciante como comprador mucho antes de lo que ha-
bría encontrado al consumidor. Por su parte, el capital
del mayorista resultaba remplazado mucho antes por el del
minorista ... La diferencia entre las sumas de salarios
adelantadas y el precio de compra para el último consu-
midor debía constituir la ganancia de los capitales. Ésta
se distribuyó entre el fabricante, el mayorista y el mino-
rista, una vez que se repartieron entre sí las funciones, y el
trabajo ejecutado era el mismo, aunque requirió tres per-
sonas y tres partes de capital en lugar de una.” (Nouveaux
principes, 1, pp. 139, 140). “Todos” (los comerciantes)
“participaban indirectamente en la producción, pues ésta,
como su objetivo es.el consumo, sólo puede considerarse

acabada cuando ha puesto el producto al alcance de los
consumidores,” (Ibídem, p. 137).

Al considerar las formas generales del ciclo, y en gene-
ral en todo este segundo libro, suponemos que el dinero
es dinero metálico, excluyendo el dinero simbólico, meros
signos de valor que sólo constituyen la especialidad de
ciertos estados, y el dinero de crédito, que aún no ha sido
desarrollado. En primer lugar, así ha sido el curso de
la historia: el dinero de crédito no desempeña ningún papel,
o sólo un papel insignificante, en la primera época de la
producción capitalista. En segundo lugar, la necesidad de
ese curso histórico está demostrada también en la teoría
por el hecho de que todo lo que hasta ahora han expuesto
Tooke y otros, críticamente, sobre la circulación del dinero
de crédito, los obligó a volver siempre al examen de cómo
se presentarían las cosas sobre la base, meramente, de la
circulación metálica. Pero no hay que olvidar que el dinero
metálico puede funcionar como medio de compra y como
medio de pago. Para simplificar, en este libro I sólo lo
consideramos, en general, en la primera forma funcional.

El proceso de circulación del capital industrial, proceso
que sólo constituye una parte del proceso cíclico indivi-
dual de dicho capital, está determinado, en la medida en
que representa sólo una serie de procesos dentro de la
circulación general de mercancías, por las leyes generales
que expusimos anteriormente (libro I, cap. 11). La misma
masa de dinero, por ejemplo, £ 500, pone sucesivamente
en circulación tantos más capitales industriales (o también
capitales individuales en su forma de capitales mercan-
tiles), cuanto mayor sea la velocidad de circulación del
dinero, es decir, cuanto más rápidamente recorra cada
capital individual la serie de sus metamorfosis mercantiles
o dinerarias. Por. consiguiente, la misma masa de valor
de capital requiere tanto menos dinero para su circula-
ción, cuanto más funcione el dinero como medio de pago,
es decir cuanto más, por ejemplo al reponer un capital
mercantil por sus medios de producción, haya que pagar
meros saldos, y cuanto más breves sean los plazos de pago,
por ejemplo en el pago de salarios. Por otra parte, supo-
niendo invariables la velocidad de la circulación y todas
las- demás circunstancias, la masa de dinero que debe
circular como capital dinerario estará determinada por la
suma de los precios de las mercancías (precio multipli-

cado por la masa de mercancías), o, dados la masa y los
valores de las mercancías, por el valor del propio dinero.

Pero las leyes de la circulación general de mercancías
sólo rigen si el proceso de circulación del capital está
formado por una serie de-procesos de circulación simples,
y no si éstos constituyen secciones funcionalmente deter-
minadas del ciclo de capitales industriales individuales.

Para aclarar esto, lo mejor es examinar el proceso de
circulación en su conexión ininterrumpida, como aparece
en las dos formas:

M - - FT
D M<mup-"-P(P)
MP... M - D
m- d-m
M - y ,
D M<MP P M
1109) M - D
m - d-m

Como serie de actos de circulación en general, el pro-
ceso de circulación (ya sea como M-D-M-.o como
D- M- D) sólo representa las dos series contrapuestas de
metamorfosis mercantiles, cada una de las cuales implica
a su vez la metamorfosis contrapuesta por parte de la
mercancía ajena o del dinero ajeno que se enfrenta a ella.

M - D por parte del poseedor de mercancías es D - M
por parte del comprador; la primera metamorfosis de la
mercancía en? M- D es la segunda metamorfosis de la mer-
cancía que se presenta como D; y a la inversa en D- M.
Por tanto, lo que se ha mostrado acerca del entrelaza-
miento de la metamorfosis de la mercancía en una fase
con la de otra mercancía en otra fase, es válido para la
circulación ' de capital en la medida en que el capitalista
opera como comprador y vendedor de mercancía, y por
consiguiente su capital funciona como dinero respecto a la

2 En la 1% edición falta “en”.

mercancía ajena o como mercancía respecto al dinero
ajeno. Pero este entrelazamiento no es al mismo tiempo
expresión del entrelazamiento de las metamorfosis que expe-
rimentan los capitales.

En primer lugar, como hemos visto, D - M (MP) pue-
de representar un entrelazamiento de las metamorfosis de
diversos capitales individuales. Por ejemplo, el carbón
repone en parte el capital mercantil del propietario de
. una hilandería de algodón, el hilado. Una parte de su
capital se encuentra en forma dineraria, y a partir de ella
se la convierte a la forma mercantil, mientras que el capital
del productor capitalista de carbón se encuentra en forma
mercantil, y en consecuencia se lo convierte a la forma
dineraria, el mismo acto de circulación representa aquí
metamorfosis contrapuestas de dos capitales industriales
(pertenecientes a distintos ramos de la producción), es
decir, entrelazamiento de la serie de metamorfosis de estos
capitales. Sin embargo, como hemos visto, los MP en los
que se convierte D no necesitan ser capital mercantil en
sentido categórico, es decir que no necesitan ser forma fun-
cional del capital industrial, no es necesario que los pro-
duzca un capitalista. Siempre es D- M de un lado, M- D
del otro, pero no siempre es entrelazamiento de metamor-
fosis de capital. Además, D - FT, la adquisición de fuerza
de trabajo, no es nunca entrelazamiento de metamorfosis
de capital, puesto que la fuerza de trabajo es, sin duda,
mercancía del obrero, pero sólo se convierte en capital
cuando se la ha vendido al capitalista. Por otra parte, en
el proceso M”- D', D' no necesita ser capital mercantil
transformado; * puede ser conversión en dinero de la mer-
cancía fuerza de trabajo (salario) o de un producto creado
por un trabajador autónomo, esclavos, siervos, entidades
comunitarias.

En segundo lugar, para el papel funcionalmente detér-
minado que desempeña toda metamorfosis que ocurre
dentro del proceso de circulación de un capital individual,
de ninguna manera es válido, sin embargo, que dicha
metamorfosis represente en el ciclo de otro capital la me-
tamorfosis contrapuesta correspondiente, si presuponemos
que toda la producción del mercado mundial se desarrolla
de manera capitalista. Por ejemplo, en el ciclo P ... P

* En la 1? edición, “formal” en vez de “transformado”.

>

el D' que convierte en dinero a M' puede ser, por parte
del comprador, sólo la conversión de su plusvalor en
dinero (cuando la mercancía es un artículo de consumo);

o, en D'-M'<EL (donde, como vemos, el capital ya

ingresa acumulado), puede, para el vendedor de MP,
entrar sólo como reposición de su adelanto de capital, o
no volver a ingresar para nada en la circulación de su
capital, cuando se la desvía hacia el gasto del rédito.

Por tanto, la manera en que los distintos componentes
del capital social global, del cual los capitales individuales
sólo. son partes constitutivas que funcionan de manera
autónoma, se sustituyen recíprocamente en el proceso de
circulación —+tanto con respecto al capital como con res-
pecto al plusvalor— no resulta de los simples entrelaza-
mientos de metamorfosis de la circulación mercantil, en-
trelazamientos que son comunes a los procesos de la
circulación de capital y a toda otra circulación de mer-
cancías, sino que requiere otro modo de investigación.
Hasta ahora, en este problema, los economistas se han
dado por satisfechos con frases que, analizadas más de
cerca, sólo contienen ideas indefinidas, como las que deri-
van exclusivamente de los entrelazamientos de metamor-
fosis inherentes a toda circulación de mercancías.

Una de las peculiaridades más ostensibles del proceso
cíclico del capital industrial, y por ende también de la
producción capitalista, es la circunstancia de que, por una
parte, los elementos constitutivos del capital productivo
provienen del mercado de mercancías, y constantemente
hay que renovarlos a partir del mismo, hay que comprarlos
como mercancías; por otra parte, el producto del proceso
laboral surge de éste como mercancía y constantemente
hay que venderlo de nuevo como mercancía. Compárese,
por ejemplo, a un moderno arrendatario de las Tierras
Bajas escocesas con un pequeño campesino continental
a la antigua. El primero vende todo su producto y por
eso también tiene que reponer todos los elementos del
mismo, incluso la simiente, en el mercado; el otro consu-
me directamente la mayor parte de su producto, compra
y vende lo menos que puede, produce él mismo, en la
medida de lo posible, aperos, vestimenta, etc.

A consecuencia de ello se han contrapuesto entre sí
la economía natural, la economía dineraria y la economía
crediticia como las tres formas de movimiento económico
características de la producción social.l'*

En primer término, estas tres formas no representan
fases de desarrollo equivalentes. La llamada economía
crediticia no es, ella misma, más que una forma de la
economía dineraria, por cuanto ambas denominaciones
expresan funciones —o modos— de intercambio entre los
propios productores, En la producción capitalista desarro-
llada la economía dineraria ya sólo aparece como base
de la economía crediticia. Así, la economía dineraria y la
economía crediticia sólo corresponden a distintos estadios
del desarrollo de la producción capitalista, pero no son
en modo alguno distintas formas de intercambio autóno-
mas contrapuestas a la economía natural. Con el mismo
derecho se podrían contraponer las muy diversas formas
de la economía natural, como si fueran equivalentes, a las
dos formas mencionadas. .

Segundo: como en las categorías economía dineraria,
economía Crediticia, no es la economía misma, es decir, no
es el propio proceso de producción lo que se acentúa y
subraya como rasgo distintivo, sino el modo de intercam-
bio —correspondiente a esa economía— que tiene lugar
entre los diversos agentes de la producción o productores,
otro tanto debería ocurrir en el caso de la primera cate-
goría. Habría que decir pues economía de trueque, en
lugar de economía natural. Una economía natural com-
pletamente cerrada, por ejemplo, el estado peruano de los
incas, no entraría en ninguna de esas categorías.

Tercero: la economía dineraria es común a toda pro-
ducción mercantil, y el producto aparece como mercancía
en los organismos sociales de producción más diversos.
En consecuencia, lo que caracterizaría la producción capi-
talista sería sólo la amplitud con la cual el producto se
produce como artículo comercial, como mercancía, y con
la cual también, por ende, los propios elementos constitu-
tivos del producto deben reingresar como artículos comer-
ciales, como mercancías, en la economía de la que dicho
producto surge.

En realidad la producción capitalista es producción
de mercancías como forma general de la producción, pero
sólo lo es, y lo es cada vez más al irse desarrollando, por-

que aquí el trabajo mismo aparece como mercancía, porque
el obrero vende el trabajo, es decir la función de su fuerza
de trabajo, y precisamente, como presuponemos, lo vende
a su valor, determinado por sus costos de reproducción.
En la misma medida en que el trabajo se convierte en
trabajo asalariado, el productor se convierte en capitalista
industrial; por eso la producción capitalista (y por tanto,
también la producción de mercancías) sólo aparece en su
amplitud total cuando también el productor rural directo
es asalariado. En la relación entre capitalista y asalariado
la relación dineraria, la relación entre comprador y vende-
dor, se convierte en una relación inmanente a la producción
misma. Pero esta relación se apoya, por su fundamento,
en el carácter social de la producción, no en el del modo
de intercambio; éste surge, por el contrario, de aquél. Por
lo demás, el no ver en el carácter del modo de producción
la base del modo de intercambio que le corresponde, sino
a la inversa, está muy de acuerdo con el horizonte inte-
lectual burgués, donde sólo se piensa en hacer negocios.”

El capitalista vuelca a la circulación, en forma de
dinero, menos valor del que extrae de ella, porque vuelca
más valor en forma de mercancía del que ha retirado de
ella en esta forma. En la medida en que opera meramente
como personificación del capital, como capitalista indus-
trial, su oferta de valor en mercancías es siempre mayor
que su demanda de valor en mercancías. A este respecto,
la coincidencia entre su oferta y su demanda sería igual
a la no valorización de su capital; éste no habría funcio-
nado como capital productivo; el capital productivo se
habría transformado en capital mercantil que no está pre-
ñado de plusvalor; durante el proceso de producción no
habría extraído de la fuerza de trabajo plusvalor en forma
mercantil, es decir, no habría funcionado en absoluto como
capital; el capitalista tiene, en efecto, que “vender más
caro de lo que compró”, pero esto sólo lo logra, precisa-
mente, porque mediante el proceso capitalista de produc-
ción ha transformado la mercancía que compró, más
barata porque su valor era menor, en una mercancía de
valor mayor, y por ende más cara. Vende más caro, no

7 (F.E. — Hasta aquí, manuscrito v. Lo que sigue, hasta el

final del capítulo, es una nota que se encontraba, entre. extractos
de libros, en un cuaderno de 1877 ó 1878.)

porque venda por encima del valor de su mercancía,
sino porque vende una mercancía cuyo valor supera la
suma de valor de los ingredientes que la produjeron.

La tasa en la que el capitalista valoriza su capital es
tanto mayor cuanto mayor sea la diferencia entre su oferta
y su demanda, es decir, cuanto mayor sea el excedente del
valor mercantil que él ofrece por sobre el valor mercantil
que él demanda. Su objetivo es el mayor desnivel posible
entre su oferta y su demanda, la superación de su demanda
por su oferta, en lugar de la coincidencia entre ambas.

Lo que es cierto del capitalista individual, vale para
la clase de los capitalistas.

Cuando el capitalista personifica meramente el capital
industrial, su propia demanda sólo consiste en demanda de
medios de producción y fuerza de trabajo. Su demanda
de MP, considerada desde el punto de vista de su valor, es
menor que su capital adelantado; compra medios de pro-
ducción por un valor menor que el valor de su capital, y
en consecuencia por un valor mucho menor aún que el del
capital mercantil que él ofrece.

En lo que respecta a su demanda de fuerza de trabajo,
la misma se halla determinada, en cuanto a su valor, por
la relación entre su capital variable y su capital global, es
decir, = v: C, y por eso, en la producción capitalista,
considerada proporcionalmente, es cada vez menor que su
demanda de medios de producción. El capitalista es, en me-
dida siempre creciente, mayor comprador de MP que
de FT.

En la medida en que el obrero casi siempre convierte
su salario en medios de subsistencia, y en su casi totali-
dad en medios de subsistencia imprescindibles, la demanda
de fuerza de trabajo por parte del capitalista es al mismo
tiempo, indirectamente, demanda de los medios de consu-
mo que entran en el consumo de la clase obrera. Pero esta
demanda es = v, y ni un átomo mayor (si el obrero
ahorra parte de su salario —-y aquí dejamos a un lado,
necesariamente, todas las relaciones de crédito— esto sig-
nifica que transforma en tesoro parte de su salario, y pro
tanto [en esa proporción] no aparece como agente de la
demanda, como comprador). El límite máximo de la de-
manda del capitalista es =C=c-+v, pero su oferta
es = Cc + v + pv; en consecuencia, si la constitución de su
capital mercantil es 80, + 20, + 20pp, su demanda será

= 80, + 20,, es decir, considerada desde el punto de vista
de su valor, Ys menor que su oferta.!**! Cuanto mayor sea
el porcentaje de la masa de pv (la tasa de ganancia) pro-
ducida por él, tanto menor será su demanda. con relación
a su oferta, Aunque la demanda de fuerza de trabajo por
parte del capitalista, y por ende, indirectamente, su de-
manda de medios de subsistencia imprescindibles, se vuelve,
al desarrollarse la producción, progresivamente menor que
su demanda de medios de producción, no hay que olvidar,
por otra parte, que su demanda de MP se hace cada vez
menor que su. capital, calculado día tras día. Por consi-
guiente su demanda de medios de producción tiene que ser
siempre de menor valor que el producto mercantil del

- capitalista que, trabajando con igual capital y bajo circuns-

tancias en lo demás iguales, le suministra esos medios de
producción. El hecho de que sean muchos capitalistas y
no uno, no modifica en nada los términos del problema.
Supongamos que el capital del capitalista que necesita me-
dios de producción sea de £ 1.000, y la parte constante
del. mismo = £ 800; su demanda a la totalidad de sus
abastecedores de medios de producción será = £ 800;
dichos abastecedores, en conjunto, suministrarán por cada
£ 1.000 (cualquiera que sea la parte de esta suma que
corresponda a cada uno de ellos y sea cual fuere la frac-
ción del capital global de cada uno representada por la
cantidad que le corresponde), suministrarán, decíamos, con
la misma tasa de ganancia, medios de producción por valor
de £ 1.200; es decir que la demanda del capitalista que
necesita medios de producción sólo cubre % de la oferta
de quiénes se los suministran, mientras que su propia de-
manda global sólo es = Y% de su propia oferta, !** con-
siderada desde el punto de vista de la magnitud de valor.

Ahora tenemos que adelantar, de pasada, el. examen
de la rotación. Supongamos que su capital global sea de
£ 5.000, de las cuales £ 4.000 son capital fijo y £ 1.000
capital circulante: estas 1.000 = 800, + 200,, de acuerdo
con la hipótesis arriba mencionada. Su capital circulante
tiene que rotar cinco veces al año para que su capital glo-
bal rote una vez al año; su producto mercantil es entonces
= £ 6.000, es decir £ 1.000 mayor que su capital ade-
lantado, lo que a su vez da como resultado la misma
proporción de plusvalor que arriba:

5.000 C : 1.000 ,, == 100 ,¿, 0) : 20 py. Como vemos, esta
rotación no cambia para nada la relación entre su demanda
global y su oferta global: la primera sigue siendo Ys menor
que la última.”

Supongamos que su capital fijo deba renovarse en 10
años. Amortiza anualmente, pues, */, = £ 400. Con
eso tiene únicamente un valor de £ 3.600 en capital fijo
+ £ 400 en dinero. Si se necesitan reparaciones, y éstas
no sobrepasan el nivel medio, no son más que inversión
de capital que él hace sólo posteriormente. Podemos con-
siderar el asunto como si el capitalista hubiera incluido
los gastos de reparación al evaluar su capital de inversión,
en la medida en que éste entra en el producto mercantil
anual, de manera que ellos están incluidos en el */;o de
amortización, (Si, en los hechos, las reparaciones necesa-
rias quedan por debajo del promedio, ello representará una
ganancia para él, así como, si lo superan, tendrá pérdidas.
Pero esto se equilibra para toda la clase de capitalistas
que operan en el mismo ramo de la industria.) En todo
caso, aunque con una única rotación de su capital global
al año su demanda anual siga siendo = £ 5.000, igual
a su valor de capital adelantado originariamente, ella
aumenta con relación a la parte circulante del capital,
mientras que disminuye constantemente Con relación a la
parte fija del mismo.

Pasemos ahora a la reproducción. Supongamos que
el capitalista consuma todo el plusvalor d y sólo vuelva a
convertir en capital productivo la magnitud de capital ori-
ginaria C.2 Ahora la demanda del capitalista tiene el mismo
valor que su oferta. Pero no con relación al movimiento
de su capital; sino que como capitalista sólo ejerce una
demanda igual a % de su oferta (desde el punto de vista
de la magnitud de valor); 45 lo. consume como no capi-
talista,'l no en su función de capitalista, sino es sus
necesidades privadas o sus placeres.

Su cuenta es entonces, calculada en porcentajes:
como capitalista, demanda — 100, oferta = 120
como amante de
la buena vida, demanda =— 20, oferta = —

Total, demanda = 120, oferta — 120

“ En la 1? edición, “D” en vez de “C”.

Presuponer esto es igual a presuponer la ¡inexistencia
de la producción capitalista y por ende la inexistencia del
propio capitalista industrial. Pues el capitalismo ya está
eliminado en su fundamento al presuponerse que lo que
actúa como motivo impulsor es el disfrute y no él enri-
quecimiento mismo.

Pero este presupuesto es también técnicamente impo-
sible. El capitalista no sólo tiene que formar un capital
de reserva para precaverse frente 'a las oscilaciones de pre-
cios y poder esperar las coyunturas más favorables
para comprar y vender; debe acumular capital para expan-
dir así la producción e incorporar los adelantos técnicos
a su Organismo productivo.

Para acumular capital, tiene en primer lugar que reti-
rar de la circulación una parte del. plusvalor en forma
dineraria, que le llega proveniente de la circulación, y ha-
cerla crecer, como tesoro, hasta que adquiera las dimen-
siones necesarias para ampliar el antiguo negocio o abrir
un negocio accesorio. Mientras dura el atesoramiento, la
demanda del capitalista no aumenta; el dinero está inmo-
vilizado; no retira del mercado de mercancías ningún equi-
valente en mercancías por el equivalente en dinero que
ha retirado de allí a cambio de mercancía suministrada.

Aquí hacemos caso omiso del crédito; y de crédito se
trata, por ejemplo, cuando el capitalista deposita el dinéro,
a medida que se va acumulando, en cuenta corriente ban-
caria que rinde intereses.

## CAPÍTULO V EL TIEMPO DE CIRCULACIÓN

El movimiento «del capital a través de la esfera de la
producción y de las dos fases de la esfera de la circulación
se cumple, como se ha visto, en una sucesión temporal. La
duración de su permanencia en la esfera de la producción
constituye su tiempo de producción; la de su estada en la
esfera de la circulación, su tiempo de circulación o de
curso. En consecuencia, el tiempo global en el que describe
su ciclo es igual a la suma del tiempo de producción y el
tiempo de circulación.

Desde luego, el tiempo de producción abarca el período
del proceso laboral, «pero no es abarcado por éste. En pri-
mer lugar hay que recordar que una parte del capital cons-
tante existe en forma de medios de trabajo, tales como
máquinas, edificios, etc., que, mientras tienen vida, sirven
en los mismos procesos laborales, que se repiten incesan-
temente. La interrupción periódica del proceso laboral, de
noche, por ejemplo, interrumpe sin duda la función de estos
medios de trabajo, péro no'su permanencia en los lugares
de producción. Pertenecen a éstos no sólo mientras están

8 (F.E.— A partir de aquí, manuscrito IV.)

* En el manuscrito n este título designa la segunda parte del
capítulo 1, más o menos correspondiente al actual capítulo v
de la primera sección. Pero en el manuscrito IV (p. 30), del que
Engels extrajo los capítulos v a vu y el comienzo del viu, Marx
intitula esa segunda parte: “Tiempo de producción y tiempo de
circulación”. Engels utilizó el mismo título, “Tiempo de circula-
ción”, para los actuales capítulos v y x1v. (Cfr. R 560/1, 660/1.)

funcionando, sino también cuando no lo están. Por otra
parte el capitalista debe tener pronto determinado acopio
de materia prima y materiales auxiliares para que el pro-
ceso de producción se cumpla, durante lapsos más o me-
nos prolongados, en la escala previamente determinada y
sin tener que depender de las contingencias del suministro
cotidiano de esas materias en el mercado. Este acopio de
materias primas, etc., se consume productivamente sólo
de manera paulatina. Por eso se produce una diferencia
entre su tiempo de producción* y su tiempo de función.
El tiempo de producción de los medios de producción en
general abarca, por lo tanto: 1) el tiempo durante el cual
funcionan como medios de producción, es decir, sirven en
el proceso de producción; 2) las pausas durante las cua-
les el proceso de producción, y por ende también la función
de los medios de producción incorporados a él, está inte-
rrumpido; 3) el tiempo durante el cual estos medios de
producción están listos como condiciones del proceso, es
decir que ya representan Capital productivo, pero todavía
no han entrado en el proceso de producción.

La diferencia examinada hasta ahora es siempre dife-
rencia entre el tiempo de permanencia del capital produc-
tivo en la esfera de la producción y su tiempo de perma-
nencia en el proceso de producción. Pero el propio proceso
de producción puede provocar interrupciones del proceso
laboral y por ende del tiempo de trabajo, intervalos en los
cuales se abandona el objeto de trabajo a la acción de pro-
cesos físicos, sin agregado ulterior de trabajo humano. En
este caso el proceso de producción, y por tanto la función
de los medios de producción, continúa aunque esté inte-
rrumpido el proceso laboral y en consecuencia la función
de los medios de producción como medios de trabajo. Así
ocurre, por ejemplo, con el grano que se ha sembrado,
con el vino que fermenta en la bodega, con el material de
trabajo de muchas manufacturas, como por ejemplo el
de las curtiembres, que queda sujeto a procesos químicos.
Aquí el tiempo de producción es mayor que el tiempo de
trabajo. La diferencia entre ambos consiste en un exce-

9 (F. E. — Aquí se emplea la expresión tiempo de producción
en sentido activo: el tiempo de producción de los medios de pro-
ducción no es aquí el tiempo en el cual se los produce, sino aquel
en el cual participan en el proceso de producción de un producto
mercantil.)

dente del tiempo de producción sobre el tiempo de trabajo.
Este excedente siempre se basa en que el capital produc-
tivo se encuentra de manera latente en la esfera de la pro-
ducción, sin actuar en el proceso de producción mismo, o
bien en que actúa en el proceso de producción sin encon-
trarse en el proceso laboral.

La parte del capital productivo latente que está dis-
ponible tan sólo como condición del proceso de produc-
ción —por ejemplo el algodón, el carbón, etc., en la hi-
landería— no actúa ni como creadora de valor ni como
creadora de producto. Es capital en barbecho, aunque su
estar en barbecho constituya una condición para el flujo
ininterrumpido del proceso de producción. a) Los edifi-

- cios, aparatos, etc., necesarios para servir como depósito

del acopio productivo (del capital latente) son condiciones
del proceso de producción y por eso constituyen compo-
nentes del capital productivo adelantado. Cumplen su fun-
ción conservando los componentes productivos en la fase
preparatoria, Si en esta fase resultan necesarios procesos
laborales, ellos encarecen la materia prima, etc., pero son
trabajos productivos y .crean plusvalor, porque una parte
de ese trabajo, como de todo otro trabajo asalariado, no se
paga. b) Las interrupciones normales de todo el proceso
de producción, es decir, los intervalos en los que el capital
productivo no actúa, no producen ni valor ni plusvalor. De
ahí el empeño en que los obreros trabajen también de no-
Che. (Libro 1, cap. vil, 4.)2 ce) Los intervalos en el tiempo
de trabajo por los que el objeto de trabajo tiene que pasar
durante el propio proceso de producción no crean ni valor.
ni plusvalor; pero hacen prosperar el producto, constituyen
una parte de su vida, un proceso que tiene que recorrer.
El valor de los aparatos, etc., se transfiere al producto en
proporción al tiempo total durante el cual actúan; el tra-
bajo mismo pone el producto en esta fase, y el uso de
estos aparatos es condición de la producción al igual que
la pérdida de una parte del algodón en forma de polvo,
parte que no entra en el producto pero que sin embargo
le transfiere su valor. La otra parte del capital latente,
como los edificios, máquinas, etc., es decir, los medios de

= Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 308. Los literales
a, b, c figuran en el manuscrito de Marx (1v, p. 31), no en las
ediciones preparadas por Engels- (Cfr. R 562/1.)

10 145

trabajo cuya función sólo se ve interrumpida por las pau-
sas regulares del proceso de producción —las interrupcio-
nes irregulares debidas a que se limita la producción, Cri-
sis, etc., son pérdidas puras— agrega valor sin entrar en
la creación del producto; el valor global que le agrega al
producto está determinado por su duración media; por ser
valor de uso pierde valor tanto en el tiempo en el que
funciona como en el que no lo hace.

Finalmente, el valor de la parte constante de capital,
que continúa en el proceso de producción aunque el pro-
ceso laboral esté interrumpido, reaparece en el resultado
del proceso de producción. Aquí el trabajo mismo pone
a los medios de producción en condiciones bajo las cuales
ellos recorren por sí mismos ciertos procesos naturales
cuyo resultado es determinado efecto útil o una forma mo-
dificada del valor de uso de esos medios. El trabajo trans-
fiere siempre el valor de los medios de producción al pro-
ducto, en la medida en que los consuma realmente de
manera adecuada como medios de producción. A este res-
pecto, nada cambia por el hecho de que el trabajo, para
producir este efecto, tenga que actuar de manera continua
sobre el objeto de trabajo mediante los medios de trabajo,
o de que tan sólo necesite dar el impulso inicial poniendo
a los medios de producción en condiciones gracias a las
cuales ellos por sí mismos, a consecuencia de procesos
naturales, sin colaboración ulterior del trabajo, experimen-
tan la modificación deseada.

Sea cual fuere la causa del excedente del tiempo de'

producción sobre el tiempo de trabajo —ya sea que los
medios de producción sólo constituyan capital productivo
latente, es decir, que se encuentren aún en una fase previa
al verdadero proceso de producción, o que dentro de éste
y por sus pausas la función propia de los medios de pro-
ducción resulte interrumpida, o, finalmente, que el propio

proceso de producción provoque interrupciones del proceso .

laboral —, los medios de producción no actúan, en ninguno
de estos casos, absorbiendo trabajo. Y si no absorben tra-
bajo, entonces tampoco absorben plustrabajo. Por eso no
se produce ninguna valorización del capital productivo
mientras éste se encuentra en la parte de su tiempo de
producción que excede al tiempo de trabajo, por más inse-
parable que sea la ejecución del proceso de valorización
con respecto a estas pausas suyas. Resulta claro que cuanto

más coincidan tiempo de producción y tiempo de trabajo,
tanto mayores serán la productividad y valorización de un
capital productivo dado en un lapso dado. De ahí la ten-
dencia de la producción capitalista a acortar todo lo posi-
ble el excedente del tiempo de producción sobre el tiempo
de trabajo. Pero aunque el tiempo de producción del ca-
pital difiera de su tiempo de trabajo, aquél siempre abarca
a éste, y el excedente mismo es condición del proceso de
producción. Por consiguiente el tiempo de producción
es siempre el tiempo durante el cual el capital produce
valores de uso y se valoriza a sí mismo, y por ende fun-
ciona como capital productivo, aunque este tiempo abar-
que períodos en los que el capital es latente, o incluso
produce pero sin valorizarse.

Dentro de la esfera de la circulación el capital está
radicado como capital mercantil y capital dinerario. Sus
dos procesos de circulación consisten en transformarse de
la forma mercantil en la dineraria y de ésta en aquélla. La
circunstancia de que la transformación de la mercancía
en dinero sea aquí al mismo tiempo realización del plus-
valor incorporado en la mercancía, y de que la transfor-
mación del dinero en mercancía sea al mismo tiempo trans-
formación o reconversión del valor de capital en la figura
de sus elementos de producción, no cambia en manera
alguna el hecho de que estos procesos, como procesos de
circulación, son procesos de la metamorfosis mercantil
simple.

El tiempo de circulación y el tiempo de producción se
excluyen mutuamente. Durante su tiempo de circulación
el capital no funciona como capital productivo, y por eso
no produce ni mercancía ni plusvalor. Si examinamos el
ciclo en la forma más simple, de manera que todo el valor
de capital pasa siempre de golpe de una fase a la otra,
resulta ostensible que el proceso de producción —y por
ende también la autovalorización del capital — se halla in-
terrumpido mientras dura su tiempo de circulación, y que
según la duración de éste, la repetición del proceso de
producción será más rápida o más lenta. Si, en cambio,
las distintas partes del capital recorren consecutivamente
el ciclo, de manera que el ciclo de todo el valor de capital
se cumpla sucesivamente en el ciclo de sus distintas por-
ciones, resulta evidente que cuanto más prolongada sea la

permanencia continua de sus partes alícuotas en la esfera
de la circulación, tanto menor habrá de ser la parte del
capital que actúa continuamente en la esfera de la pro-
ducción. Por eso, la expansión y contracción del tiempo
de circulación actúa como límite negativo sobre el con-
traerse o expandirse del tiempo de producción o del grado
en que un capital de una magnitud dada funciona
como capital productivo. Cuanto más exclusivamente idea-
les sean las metamorfosis de circulación que sufre el capital,
es decir, cuanto más = 0 se vuelva el tiempo de circula-
ción o cuanto más se aproxime este a cero, tanto más
funcionará el capital, tanto más crecerán su productividad
y autovalorización. Si, por ejemplo, un capitalista trabaja
por encargo, de manera que recibe el pago al entregar el
producto, y el pago se hace en sus propios medios de pro-
ducción, el tiempo de circulación se aproximará a cero.
Por tanto, el tiempo de circulación del capital limita en
general su tiempo de producción y en consecuencia su pro-
ceso de valorización. Y los limita precisamente en propor-
ción a lo qué él mismo dura. Pero esta duración puede
aumentar o disminuir de manera muy diversa, y por eso
puede limitar en muy diverso grado el tiempo de produc-
ción del capital. Sin embargo, lo que la economía política
ve es lo que aparece, a saber: la influencia que el tiempo
de circulación ejerce sobre el proceso de valorización del
capital en general. Concibe esta influencia negativa como
positiva, porque sus consecuencias son positivas. Y tanto
más se aferra a esta apariéncia por cuanto ella parece dar
prueba de que el capital posee una fuente mística de auto-
valorización, fuente independiente de su proceso de pro-
ducción y por ende de la explotación del trabajo, que
manaría hacia él desde la esfera de la circulación. Más
adelante veremos cómo incluso la economía científica se
deja engañar por esta apariencia. Ella resulta fortalecida,
como también se verá, por distintos fenómenos: 1) el
modo capitalista de calcular la ganancia, en el que la causa
negativa figura como positiva, puesto que para capitales
en distintas esperas de inversión, donde sólo difiere el tiem-
po de circulación, un tiempo de circulación más prolon-
gado opera como causa del aumento de precio; en pocas
palabras, como una de las causas de nivelación de las ga-
nancias. 2) El tiempo de circulación sólo constituye una
fase del tiempo de rotación; pero este último incluye el

tiempo de producción o, en su caso, el de reproducción.
Lo que se debe a este último parece deberse al tiempo de
circulación. 3) La conversión de las mercancías en capital
variable (salario) está condicionada por su transformación
previa en dinero. Por consiguiente, en la acumulación de
capital, la conversión en capital variable suplementario
se verifica en la esfera de la circulación o durante el tiempo
de circulación. De ahí que la acumulación así producida
parezca deberse a este último.

Dentro de la esfera de la circulación el capital recorre
—en un orden o en otro— las dos fases opuestas M- D
y D-M. En consecuencia, su tiempo de circulación se
escinde también en dos partes: el tiempo que necesita para
transformarse de mercancía en dinero y el tiempo que
necesita para transformarse de dinero en mercancía. Ya
sabemos, por el análisis de la circulación mercantil simple
(libro I, cap. 11), que M-D, la venta, es la parte más
difícil de su metamorfosis y por eso constituye, en circuns-
tancias normales, la mayor parte del tiempo de circula-
ción. Como dinero, el valor se encuentra en su forma de
convertibilidad permanente. Como mercancía tiene que
transformarse primero en dinero para adquirir esa figura
de intercambiabilidad directa, bajo la cual, por ende, puede
actuar inmediatamente, en cualquier momento. Sin em-
bargo, en el proceso de circulación del capital, en su fase
D- M, se trata de la transformación del capital en mer-
cancías que constituyen los elementos determinados del
capital productivo en una inversión dada. Quizás los me-
dios de producción no se encuentran disponibles en el mer-
cado, sino que hay que producirlos primero, o hay que
adquirirlos en mercados lejanos, o se producen mermas
en su suministro habitual, cambios de precio, etc., en pocas
palabras, una masa de circunstancias que no se pueden
percibir en el simple cambio de forma D-M, pero que
también exigen tiempo, a veces más, a veces menos, para
esta parte de la fase de circulación. Así como M-D y
D-M están separadas en el tiempo, también pueden es-
tarlo en el espacio; el mercado de compra y el mercado
de venta pueden ser mercados diferentes en lo espacial.
En las fábricas, por ejemplo, compradores y vendedores
son incluso a menudo personas distintas. En la producción
de mercancías la circulación es tan necesaria como la pro-

ducción misma, y en consecuencia los agentes de circula-
ción son tan necesarios como los agentes de producción. El
proceso de reproducción incluye ambas funciones del capi-
tal, es decir que también encierra la necesidad de que estas
funciones estén representadas, ya sea por el propio capi-
talista, ya por asalariados, agentés del mismo. Pero esto
no es motivo para confundir a los agentes de circulación
con los agentes de producción, así como tampoco lo es
para confundir las funciones de capital mercantil y capital
dinerario con las de capital productivo. Los agentes de
circulación deben ser pagados por los agentes de produc-
ción. Pero si los capitalistas que se compran y venden
entre sí no crean con estos actos ni productos ni valor,
esto no varía cuando el volumen de su negocio les permite
y los obliga a descargar esta función en otros. En más de
un negocio se paga a compradores y vendedores con una
participación porcentual en la ganancia, La frase de que
los consumidores los pagan no soluciona nada. Los con-
sumidores sólo pueden pagar en la medida en que ellos
mismos, como agentes de la producción, producen para sí
un equivalente en mercancías o se lo apropian, tomándolo
de los agentes de producción, ya sea con títulos jurídicos
(como asociados suyos, €tc.), ya mediante servicios per-
sonales.

Existe una diferencia entre M-D y D-M que no
tiene nada que ver con la diferencia de forma entre mer-
cancía y dinero, sino que surge del carácter capitalista de
la producción. En sí y para sí, tanto M-D como D-M
son meras trasposiciones de un valor dado de una forma
a la otra. Pero M'- D' es al mismo tiempo realización
del plusvalor contenido en M'. No ocurre 'tal cosa en
D-M. Por eso la venta es más importante que la com-
pra. En condiciones normales, D - M es un acto necesario
para la valorización del valor expresado en D, pero no
es realización del plusvalor; es introducción a su produc-
ción, no adición a ella.

Para la circulación del capital mercantil M' - D' hay
determinados límites trazados por la forma de existencia
de las mercancías mismas, por su existencia como valores
de uso. Las mercancías son por naturaleza perecederas. En
consecuencia, si dentro de cierto plazo no entran en el con-
sumo individual o productivo, según su destino; en otras

palabras, si no se venden en determinado lapso, se dete-
rioran y pierden, con su valor de uso, la propiedad de ser
portadoras del valor de cambio. Se pierde el valor de capi-
tal, o en su caso el plusvalor que le ha crecido, contenido
en ellas. Los valores de uso sólo siguen siendo portadores
del valor de capital que se perpetúa y valoriza, en la me-
dida en que continuamente se los renueva y se los repro-
duce, se los repone por nuevos valores de uso del mismo
tipo o de otro. Pero la condición siempre renovada de su
reproducción es su venta bajo su forma acabada de mer-
cancías, es decir, su entrada al consumo individual o pro-
ductivo, de la cual esta venta es mediadora. Tienen que
cambiar su antigua forma de uso dentro de determinado
lapso para continuar existiendo en una forma de uso nue-
va. El valor de cambio sólo se conserva mediante esta
renovación constante de su cuerpo. Los valores de uso de
las distintas mercancías se deterioran con mayor rapidez
o lentitud; puede transcurrir, pues, un intervalo más o
menos prolongado entre su producción y su consumo; por
tanto, las mercancías pueden, sin perecer, quedarse más
o menos tiempo como capital mercantil en la fase de cir-
culación M-D,? soportar, como mercancías, un tiempo
de circulación más o menos prolongado. El límite que el
deterioro del propio cuerpo de las mercancías impone
al tiempo de circulación del capital mercantil es el límite
absoluto de esta parte del tiempo de circulación, o del
tiempo de circulación que el capital mercantil puede des-
cribir qua [en cuanto] capital mercantil. Cuanto más pere-
cedera sea una mercancía, cuanto más inmediatamente
haya, pues, que consumirla, y en consecuencia también
venderla, una vez que se la ha producido, menos podrá
alejarse del lugar en que se la produce, más estrecha será
por consiguiente su esfera espacial de circulación, más mar-
cadamente local la-naturaleza del mercado en el que en-
cuentre salida. Por eso, cuanto más perecedera sea una
mercancía, cuanto mayor sea, por su naturaleza física, la
limitación absoluta de su tiempo de circulación como mer-
cancía, menos servirá como objeto de la producción capi-
talista. Sólo podrá ser objeto de esta última en lugares
densamente poblados, o a medida que las distancias locales

“ En la 1% edición, “M/- D” en vez de “M-D”.

se acortan por el desarrollo de los medios de trasporte.
Pero la concentración de la producción de un artículo en
pocas manos y en un lugar populoso puede crear un mer-
cado relativamente grande también para artículos de este
tipo, como ocurre, por ejemplo, en el caso de las grandes
fábricas de cerveza, las grandes lecherías, etc.

## CAPÍTULO VI LOS COSTOS DE CIRCULACIÓN

### I. Costos de circulación propiamente dichos *

1. Tiempo de compra y de venta

Las trasmutaciones formales del capital, de mercancía
a dinero y de dinero a mercancía, son al mismo tiempo
transacciones del capitalista, actos de compra y de venta.
El tiempo durante el cual se cumplen estas trasmutaciones
formales del capital es subjetivamente, desde el punto de
vista del capitalista, tiempo de venta y tiempo de compra,
el tiempo durante el cual él actúa como vendedor y com-
prador en el mercado. Así como el tiempo de circulación
del capital constituye un lapso necesario de su tiempo de
reproducción, así el tiempo durante el cual el capitalista
compra y vende, se mueve en el mercado, constituye un
lapso necesario de su tiempo de función como capitalista,
es decir, como capital personificado. Constituye una parte
del tiempo que él dedica a los negocios.

2 En el manuscrito IV, p. 35, este capítulo se titula simple-
mente con el número “3”, conforme al sumario del libro II, suma-
rio que figura en la primera página del manuscrito I y que
consigna, asimismo, los subtítulos siguientes: “a) Costos que deri-
van de la mera forma de circulación; b) costos que derivan del
proceso de producción dentro de la circulación: «a) acopio; $) cos-
tos de trasporte”. En el manuscrito IV este capítulo comienza así:
“Los costos de circulación resultan: 1%) del mero cambio de forma;
22) del tiempo de compra y de venta; 3%) de la contabilidad; 49)
del acopio, de la venta al por menor”. (R 568/2.)

<Como se partió del supuesto de que las mercancías
se compran y se venden a sus valores, en estos procesos se
trata sólo de la conversión del mismo valor de una forma
a la otra, de la forma mercantil a la dineraria y de la dine-
raria a la mercantil; se trata sólo de un cambio de estado.
Si las mercancías se venden a sus valores, la magnitud de
valor permanecerá inalterada tanto en manos del compra-
dor como del vendedor; sólo se ha modificado su forma de
existencia. Si las mercancías no se venden a sus valores,
la suma de los valores convertidos permanecerá inaltera-
da; lo que es superávit de un lado, es déficit del otro.

Pero las metamorfosis M-D y D-M son transaccio-
nes que se cumplen entre comprador y vendedor; éstos
necesitan tiempo para ponerse de acuerdo, tanto más por
cuanto aquí se desarrolla una lucha en la que cada parte
trata de sacar ventaja sobre la otra, y los hombres de ne-
gocios se enfrentan tal como “when Greek meets Greek
then comes the tug of war” [“cuando el griego encuentra
al griego, sc entabla una recia lucha”].0% El cambio de
estádo cuesta tiempo y fuerza de trabajo, pero no para
crear valor, sino para provocar la conversión del valor de
una forma a la otra, y esto no cambia en nada por el
intento recíproco de apropiarse, en esta ocasión, de una
cantidad extra de valor. Este trabajo, acrecentado por las
malas intenciones de ambas partes, no crea valor, así como
el trabajo que se lleva a cabo en un proceso judicial no
aumenta la magnitud de valor del objeto litigioso. Ocurre
con este trabajo —que es una fase necesaria del proceso
capitalista de producción en su totalidad y que implica
también la circulación o es implicado por ésta— algo si-
milar a lo que ocurre con el trabajo de combustión de una
sustancia que se emplea para generar calor. Este trabajo
de combustión no genera calor, aunque es una fase nece-
saria del proceso de combustión. Para consumir, por ejem-
plo, carbón como combustible, tengo que combinarlo con
oxígeno y para eso hacerlo pasar del estado sólido al ga-
seoso (pues en el anhídrido carbónico, en el resultado
de la combustión, el carbón se halla en estado gaseoso), es
decir, provocar un cambio físico de estado o de forma
de gxistencia. La separación de las moléculas de carbono,
que están unidas en un todo sólido, y la disociación de
la propia molécula de carbono en sus átomos individuales
deben preceder la nueva combinación, y esto cuesta cierto

gasto de energía que, como vemos, no se transforma en
calor, sino que se descuenta de éste. Por eso, si los posee-
dores de mercancías no son capitalistas sino productores
directos autónomos, entonces el tiempo empleado en com-
prar y vender se deduce de su tiempo de trabajo, y de ahí
que siempre trataran (tanto en la Antigiiedad como en la
Edad Media) de relegar este tipo de operaciones a los
días de fiesta.

Por supuesto, las dimensiones que adoptan las transac-*
ciones mercantiles en manos de los capitalistas no pueden
transformar este trabajo, que no crea valor sino que sólo
sirve de mediador para el cambio de forma del mismo, en
trabajo creador de valor. Y el milagro de esta transustan-
ciación tampoco puede producirse mediante una trasposi-
ción, es decir, por el hecho de que los capitalistas indus-
triales, en lugar de ejecutar ellos mismos este “trabajo de
combustión” lo conviertan en ocupación exclusiva de ter-
ceras personas a quienes ellos les pagan. Desde luego,
estas terceras personas no pondrán su fuerza de trabajo a
disposición de ellos por amor a sus beaux yeux [por su
linda cara], Al que cobra las rentas de un terrateniente
o al empleado de un banco también le resulta indiferente
que su trabajo no aumente ni en un ápice la magnitud de
valor de la renta o de las monedas de oro trasladadas
en bolsas a otro banco. >*'”

Para el capitalista que hace trabajar a otros a su ser-
vicio la compra y la venta se convierten en una función
principal. Como se apropia del producto de muchos en
una escala social mayor, también tiene que venderlo en esa
escala y luego reconvertirlo de dinero a elementos de pro-
ducción. Pero, hoy como ayer, el tiempo que insumen la
compra y la venta no crea ningún valor. La función del
capital comercial suscita una ilusión. Pero, sin entrar aquí
más en detalles sobre este asunto, lo siguiente resulta claro
desde un principio: cuando, por la división del trabajo,
una función que de por sí es improductiva pero constituye
un elemento necesario de la reproducción, se transforma de
ocupación accesoria de muchos en ocupación exclusiva
de pocos, en tarea particular de éstos, no se transforma la
índole de la función misma. Un comerciante (considerado

109 (F.E.—El pasaje entre paréntesis [angulares] se ha to-
mado de una nota que figura al final del manuscrito vin.)

aquí como mero agente de la trasmutación formal de las
mercancías, como mero comprador y vendedor) puede
abreviar, con sus operaciones, el tiempo de compra y de
venta para muchos productores. Entonces hay que consi-
derarlo como una máquina que disminuye el gasto inútil
de energía o ayuda a liberar tiempo de producción."

Supondremos, para simplificar el asunto (puesto que
sólo más adelante analizaremos al comerciante como capi-
talista y al capital comercial), que este agente que compra
y vendé es una persona que vende su trabajo. Gasta su
fuerza de trabajo y su tiempo de trabajo en estas operacio-
nes M-D y D-M. Y por ende vive de eso, así como otros
viven, por ejemplo, de hilar o de trabajar en una botica.
Cumple una función necesaria, porque el propio proceso de
reproducción incluye funciones improductivas. Trabaja al
igual que cualquier otro, pero el contenido de su trabajo no
crea ni valor ni producto. Él mismo forma parte de los faux
frais [gastos varios] de la producción. Su utilidad no consiste
en transformar una función improductiva en productiva o
trabajo improductivo en productivo, Sería un milagro si se
pudiera efectuar tal transformación mediante semejante
transferencia de la función. Su utilidad consiste más bien
en que se fija en esta función improductiva una parte me-

11 “Los gastos del comercio, aunque necesarios, deben ser
considerados como un desembolso oneroso.” (Quesnay, Analyse
du tableau économique, en Daire, Physiocrates, 1? parte, París,
1846, p. 71.) Según Quesnay, la “ganancia” que resulta de la
competencia entre los comerciantes, competencia que los obliga
“a reducir su remuneración o su ganancia... no es, hablando
con seriedad, más que una pérdida evitada para el vendedor de
primera mano y para el comprador consumidor. Ahora bien, una
pérdida evitada en los gastos del comercio no es, sin embargo, un
producto real, ni un incremento en la riqueza obtenido gracias al
comercio, ya se considere al comercio en sí simplemente como
intercambio, con independencia de los gastos de trasporte, o con-
juntamente con éstos” (pp. 145, 146). “Los que pagan siempre los
gastos del comercio son los vendedores de los productos, que
disfrutarían de todo el precio pagado por los compradores si no
hubiera gastos de intermediación” (p. 163). Los propriétaires [terra-
tenientes] y productenrs [productores] son “salariants” [“pagadores
de salarios”], los comerciantes son “salariés” [“asalariados”] (p. 164,
Quesnay, Dialogues sur le commerce et sur les travaux des arti-
sans,” en Daire, Physiocrates, 1? parte, París, 1846.)

* 1% y 22 ediciones: Problémes économiques.

nor de la fuerza de trabajo y del tiempo de trabajo de la
sociedad. Más aun. Supondremos que es un mero asala-
riado, si se quiere, mejor pagado. Sea cual fuere su paga,
como asalariado, trabaja gratis una parte de su tiempo.
Acaso recibe diariamente el producto de valor de ocho
horas de trabajo y trabaja durante diez. Las dos horas de
plustrabajo que cumple no producen valor, así como tam-
poco lo producen sus ocho horas de trabajo necesario,
aunque por medio de estas últimas se transfiera a su
persona una parte del producto social. En primer lugar,
considerado desde el punto de vista de la sociedad, siem-
pre se usa y consume durante diez horas una fuerza de
trabajo en esta mera función de circulación. No se la pue-
de usar para ninguna otra cosa, no se la puede usar para
trabajo productivo. En segundo lugar, la sociedad no paga,
sin embargo, estas dos horas de plustrabajo, aunque el
individuo que las cumple las gasta. La sociedad no se apro-
pia, en virtud de esto, ni de producto ni de valor exceden-
tes. Pero los costos de circulación que él representa dismi-
nuyen en un quinto, de diez horas a ocho. La sociedad
no paga ningún equivalente por un quinto de este tiempo
activo de circulación del cual él es agente. Pero si es el
capitalista quien se sirve de este agente, al no pagar las
dos horas, disminuyen los costos de circulación de su capi-
tal, que representan una reducción de sus ingresos. Para
el capitalista es una ganancia positiva, porque se aleja el
límite negativo de la valorización de su capital. Mientras
los pequeños productores autónomos de mercancías gastan
una parte de su propio tiempo en comprar y vender, éste
sólo se presenta o bien como tiempo gastado en los inter-
valos de su función productiva, o bien como tiempo dedu-
cido de su tiempo de producción. o
En todo caso, el tiempo empleado para esta función
es un costo de circulación que no agrega nada a los valo-
res convertidos. Es el costo necesario para transferirlos
de la forma mercantil a la forma dineraria. Cuando el pro-
ductor capitalista de mercancías aparece como agente de
circulación, se distingue del productor directo de mercan-
cías sólo porque vende y compra en una escala mayor
que éste, y por eso actúa como agente de circulación con
un alcance mayor. Pero cuando el volumen de su negocio
lo obliga a comprar (contratar) a sus propios agentes de
circulación como asalariados, o le permite hacerlo, el fenó-

meno no varía en cuanto a su contenido. Hay que gastar,
en cierto grado, fuerza de trabajo y tiempo de trabajo en
el proceso de circulación (en la medida en que es mera
trasmutación formal). Pero esto aparece ahora como des-
embolso adicional de capital; hay que desembolsar una
parte del capital variable en la compra de estas fuerzas de
trabajo que sólo actúan en la circulación. Este adelanto
de capital no crea ni producto ni valor. Reduce pro tanto
[en proporción] el volumen en que el capital adelantado
funciona productivamente. Es lo mismo que si una parte
del producto se transformara en una máquina que compra
y vende la parte restante del producto. Esta máquina oca-
siona una reducción del producto. No coopera en el
proceso de producción, aunque puede reducir la fuerza
de trabajo gastada en la circulación. Constituye, mera-
mente, una parte de los costos de circulación.

2. Contabilidad a

Además del tiempo de trabajo gastado en compras y
ventas reales, se gasta tiempo de trabajo en la contabili-
dad, en la que entra, por añadidura, trabajo objetivado:
plumas, tinta, papel, escritorios, gastos de oficina. Como
vemos, en esta función se gasta, por un lado fuerza de
trabajo, por otro medios de trabajo. Con esto ocurre exac-
tamente lo mismo que con el tiempo de compra y de venta.

Como unidad dentro de sus ciclos, como valor en pro-
ceso, ya sea dentro de la esfera de la producción, ya dentro

de las dos fases de la esfera de la circulación, el capital existe *

sólo idealmente en la figura del dinero de cuenta, en pri-
mer lugar en la cabeza del productor de mercancías, o en
su caso, del productor capitalista de mercancías. Este mo-
vimiento se fija y se controla por medio de la contabilidad,
que incluye también la determinación de precios o el
cálculo de los precios de las mercancías (cálculo de pre-
cio). El movimiento de la producción y particularmente
el de la valorización —donde las mercancías sólo figuran
como portadoras de valor, como nombres de cosas, cuya
existencia ideal de valor está fijada en dinero de cuenta—

* En el manuscrito (1v, p. 37) no figura este subtítulo, sino
la letra f. (R 571/2.)

recibe así una imagen simbólica en la representación. Mien-
tras el productor individual de mercancías lleva las cuentas
sólo en su cabeza (como, por ejemplo, el campesino; sólo
Ía agricultura capitalista produce al arrendatario que lleva su
contabilidad) o solamente de manera accesoria, fuera de su
tiempo de producción, anota en un libro sus gastos, entra-
das, plazos de pago, etc., mientras las cosas son así, es
evidente que esta función suya y los medios de trabajo que
acaso gasta al cumplirla, como papel, etc., representan
un gasto adicional de tiempo de trabajo y medios de tra-
bajo, gasto que es necesario, pero que constituye una re-
ducción tanto del tiempo que el productor puede gastar
productivamente como de los medios de trabajo que ope-
ran en el proceso real de producción, que entran en la
formación de producto y de valor.'? La naturaleza de
la función misma no se modifica por el volumen que
adquiere ésta al concentrársela en manos del productor
capitalista de mercancías y, en lugar de aparecer como fun-
ción de muchos productores pequeños de mercancías, pre-
sentarse como función de un capitalista, como función den-
tro de un proceso de producción en gran escala; ni tampoco
se modifica por su separación de las funciones producti-
vas, de las cuales constituía una obra accesoria, ni por su
autonomización como función de agentes especiales, a
quienes se confía de manera exclusiva dicha función.

La división del trabajo; la autonomización de una fun-
ción, no la hacen creadora de valor y de productos si no
lo era de por sí, es decir, ya antes de volverse autónoma.

12 En la Edad Media sólo encontramos la contabilidad agrí-
cola en los monasterios. Sin embargo, hemos visto (libro I, p. 343")
que ya en las antiquísimas entidades comunitarias indias figura un
tenedor de libros para la agricultura. Aquí la contabilidad se ha
autonomizado convirtiéndose en función exclusiva de un funcionario
comunal. Mediante esta división del trabajo se ahorra tiempo, es-
fuerzo y gastos, pero la producción y la contabilidad que se lleva
de ella siguen siendo cosas tan distintas como la carga de un barco
y el conocimiento de carga. Con el tenedor de libros se sustrae a
la producción una parte de la fuerza de trabajo de la comunidad, y
los costos de su función no se reponen con su propio trabajo, sino
con una deducción del producto de la comunidad. Lo que ocurre con:
el tenedor de libros de la comunidad india, ocurre mutatis mutandis
con el tenedor de libros del capitalista. (Del manuscrito I.)

* Véase en nuestra edición, t. 1, vol. 2, p. 435.

Si un capitalista invierte su capital por primera vez, tiene
que invertir una parte en la adquisición de un tenedor de
libros, etc., y en medios para la contabilidad. Si su capital
ya está funcionando, si ya está empeñado en su proceso
continuo de reproducción, tiene que reconvertir continua-
mente una parte del producto mercantil ——mediante su
transformación en dinero— en tenedores de libros, depen-
dientes y similares. Esta parte del capital se sustrae
al proceso de producción y forma parte de los costos de
circulación, o sea de las deducciones del rendimiento glo-
bal. (Incluida la propia fuerza de trabajo que se emplea
exclusivamente para esta función.)

Sin embargo, hay cierta diferencia entre los costos que
surgen de la contabilidad o, en su caso, del gasto impro-
ductivo de tiempo de trabajo por un lado, y los del mero
tiempo de compra y de venta por otro. Estos últimos sur-
gen sólo de la forma social determinada del proceso de
producción, del hecho de ser él proceso de producción
de mercancía. La contabilidad como control y compendio
ideal del proceso se vuelve tanto más necesaria cuanto más
se cumple el proceso en escala social y pierde el carácter
puramente individual; por consiguiente, es más necesaria
en la producción capitalista que en la producción dispersa
de los artesanos y Campesinos, más necesaria en la pro-
ducción colectiva que en la capitalista. Pero los costos de
la contabilidad se reducen al concentrarse la producción
y a medida que aquélla se transforma en contabilidad
social,

Aquí sólo se trata del carácter general de los costos
de circulación que surgen de la mera metamorfosis formal.
Y resulta innecesario aquí entrar a considerar todas sus
formas pormenorizadas. Pero de qué manera las formas *
pertenecientes a la pura trasmutación formal del valor
—<Qque surgen, pues, de la forma social determinada del
proceso de producción y que en el caso del productor
individual de mercancías sólo son elementos evanescentes
y apenas perceptibles— discurren paralelamente a sus fun-
ciones productivas o se entrelazan con ellas; de qué ma-
nera estas formas saltan a la vista como costos enormes
de circulación, es algo que se advierte en el mero cobrar
y pagar dinero no bien esta operación se ha vuelto autó-

* En el manuscrito de Marx, “funciones” en vez de “formas”.

noma y está concentrada en gran escala, como función
exclusiva de bancos, etc., o del cajero en los negocios indi-
viduales. Lo que hay que retener es que el carácter de estos
costos de circulación no varía al modificarse su figura.

3. Dinero 2

Se lo produzca o no como mercancía, un producto es
siempre figura material de riqueza, valor de uso, destinado
a entrar en el consumo productivo o individual. Como
mercancía, su valor existe idealmente en el precio, que no
modifica en nada su figura real de uso, Pero que deter-
minadas mercancías, como el oro y la plata, funcionen
como dinero y como tales se radiquen exclusivamente en
el proceso de circulación (también como tesoro, reserva,
etc., permanecen, aunque de manera latente, en la esfera
de la circulación), es puramente un producto de la forma
social determinada del proceso de producción que es pro-
ceso de producción de mercancías. Como sobre la base de
la producción capitalista la mercancía se convierte en la
figura general del producto, y la masa mayor del producto
se produce como mercancía y por eso debe adoptar la for-
ma dineraria; como, por tanto, la masa de mercancías, la
parte de la riqueza social que funciona en cuanto mercan-
cía, crece continuamente, aquí crece también el volumen
del oro y la plata que funcionan como medio de circula-
ción, medio de pago, reserva, etc. Estas mercancías que
funcionan como dinero no entran ni en el consumo indi-
vidual ni en el productivo.b Se trata de trabajo social
fijado en una forma bajo la cual sirve como mera máquina
de circulación. Además de que una parte de la riqueza
social está confinada bajo esta forma improductiva, el des-
gaste del dinero exige reposición constante del mismo, o
sea transformación de más trabajo social —bajo la forma
de producto— en más oro y plata. En naciones desarro-
lladas de manera capitalista estos gastos de reposición son

* En el manuscrito (1v, p. 39) no figura este subtítulo, sino
la letra y. (R 574/1.)

” En el manuscrito figura aquí la llamada de una nota que
dice: “Fisiócratas. Economist”. Esta última palabra aparece ta-
chada. (Cfr. R 574/2.)

11 161

considerables, porque es voluminosa, en general, la parte
de la riqueza confinada bajo la forma del dinero. El oro
y la plata, como mercancías dinerarias, constituyen para la
sociedad costos de circulación que sólo surgen de la forma
social de la producción. Son faux frais de la producción
de mercancías en general, que crecen al desarrollarse dicha
producción, y especialmente al desarrollarse la producción
capitalista. Es una parte de la riqueza social que hay que
sacrificar al proceso de circulación.'*

H. Costos de conservación ?

Los costos de circulación que tienen su origen en el
mero cambio formal del valor, en la circulación conside-
rada idealmente, no entran en el valor de las mercancías.
Las partes de capital gastadas en ellos constituyen meras
deducciones del capital gastado productivamente, en la me-
dida en que se considera al capitalista.? Los costos de
circulación que ahora examinaremos son de otra natura-
leza. Pueden surgir de procesos de producción que sólo se
continúan en la circulación y cuyo carácter productivo
resulta, pues, sólo ocultado por la forma de la circulación.
Por otra parte, considerados socialmente, pueden ser meros
costos, consumo improductivo de trabajo ora vivo, ora
objetivado, y sin embargo precisamente por eso, actuar
como creadores de valor para el capitalista individual,
constituir una adición al precio de venta de su mercancía.
Esto se infiere ya del hecho de que estos costos difieren
en las distintas esferas de la producción y ocasionalmente
también en el caso de distintos capitales individuales dentro

13 “El dinero que circula en un país es cierta porción del
capital de ese país, sustraída por completo a los fines productivos
con vistas a facilitar o aumentar la productividad del resto; por
eso, cierta parte de la riqueza es tan necesaria para convertir al
oro en medio circulante, como lo es para hacer una máquina cuya
finalidad es la de facilitar toda otra producción.” (Economist, vol.
v, p. $20.)[20]

* Título en el manuscrito (tv, p. 40): “2) Costos de circulación
que no resultan del simple cambio formal del valor”. (R 57572.)

” La frase prosigue así en el manuscrito: “y constituyen un
gasto improductivo de fuerza de trabajo en la medida en que se
considera a la sociedad en su conjunto”.

de la misma esfera de la producción. Por agregarse al pre-
cio de la mercancía, se distribuyen en la medida que co-
rresponde a los capitalistas individuales. Pero todo trabajo
que agrega valor puede también agregar plusvalor, y sobre
la base capitalista agregará siempre plusvalor, puesto que el
valor que ese trabajo crea depende de su propia magnitud,
y el plusvalor que crea, depende de la medida en que el
capitalista paga ese trabajo. En consecuencia, costos que
encarecen la mercancía sin agregarle valor de uso y que
para la sociedad forman parte, por ende, de los faux frais
de la producción, pueden constituir para el capitalista indi-
vidual fuente de enriquecimiento. De otra parte, no por
ello desaparece .su carácter improductivo, en la medida
en que el suplemento que añaden al precio de la mercan-
cía sólo distribuye uniformemente esos costos de circula-
ción. Por ejemplo, las compañías de seguros reparten las
pérdidas de los capitalistas individuales entre la clase de
los capitalistas. Sin embargo, esto no impide que las pér-
didas compensadas de esta manera sigan siendo pérdidas,
si se considera el capital social global.

1. Formación de acopio en generala

Durante su existencia como capital mercantil o su per-
manencia en el mercado, es decir, mientras se encuentra
en el intervalo entre el proceso de producción del que
egresa y el proceso de consumo en el que ingresa, el pro-
ducto constituye acopio de mercancías.? Como mercancía
en el mercado, y por ende en la-figura del acopio, el capi-
tal mercantil aparece dos veces en cada ciclo: una vez
como producto mercantil del mismo capital en proceso
cuyo ciclo se considera; la otra, en cambio, como producto
mercantil de otro capital, producto que debe encontrarse
en el mercado para que se lo compre y transforme en ca-
pital productivo. Sin duda, cabe la posibilidad de que este
último capital mercantil sólo se produzca por encargo. En-

" En el manuscrito (1v, p. 40) este subtítulo dice así: “a) Acopio.
Costos de almacenamiento y de conservación (costos de almacena-
je)”. (R 576/1.)

> El siguiente paréntesis figura aquí en el manuscrito: “(Este
proceso de consumo es él mismo proceso de producción, en la
medida en que se trata de consumo productivo.)” (R 576/2.)

tonces se verifica una interrupción, hasta tanto haya sido
producido.? Sin embargo, el flujo del proceso de produc-
ción y de reproducción exige que una masa de mercancías
(medios de producción) se encuentre constantemente en
el mercado, es decir, que constituya acopio. El capital pro-
ductivo abarca igualmente la adquisición de fuerza de tra-
bajo, y la forma dineraria no es aquí más que la forma
de valor de los medios de subsistencia que el obrero tiene
que encontrar en su mayor parte en el mercado. En el
desarrollo del presente apartado analizaremos esto más en
detalle. Aquí ya hemos formulado este punto. Si nos ubi-
camos en el punto de vista del valor de capital en proceso,
que se ha transformado en producto mercantil y ahora
debe venderse, o sea reconvertirse en dinero, esto es, que
ahora funciona como capital mercantil en el mercado, el
estado en el que constituye acopio es una permanencia invo-
luntaria y contraproducente en el mercado. Cuanto más
rápidamente se vende, más fluido es el proceso de repro-
ducción. La permanencia en la trasmutación formal M' - D'
obstaculiza el metabolismo real que debe cumplirse en el
ciclo del capital, así como la función ulterior de éste como
capital productivo. Por otra parte, para D- M, la existen-
cia ininterrumpida de la mercancía en el mercado, el acopio
de mercancías, aparece como condición tanto para que
fluya el proceso de reproducción como para la inversión de
capital nuevo o adicional.

La permanencia del capital mercantil en el mercado
como acopio de mercancías requiere edificios, almacenes,
tanques y depósitos de mercancías, es decir, desembolso
de capital constante; requiere asimismo pago de fuerzas de
trabajo para almacenamiento de las mercancías en sus

* La redacción de las tres últimas frases es en el manuscrito
de Marx como sigue: “Como mercancía en el mercado, y por
ende en la figura del acopio, el capital mercantil aparece dos
veces en cada ciclo, por ejemplo: Il) D-M...P.-.M'-D'”, o
ID P...M'-D'-M...P. En los dos ciclos, M” es el producto
mercantil del capital en proceso cuyo ciclo se considera; en cam-
bio, Mes el producto mercantil de otro capital, producto que
debe encontrarse en el mercado sea para invertir D productiva-
mente (1), sea para perpetuarse a través del ciclo de la reproduc-
ción en cuanto capital productivo ya invertido (1D. Sin duda, cabe
la posibilidad de que M” sólo se produzca por encargo; D-- M
durará entonces hasta tanto M haya sido producida y se verificará
una interrupción.” (R 576/2.)

depósitos. Además, las mercancías se deterioran y están
expuestas a influencias naturales perjudiciales. Para pro-
tegerlas. de éstas hay que desembolsar capital adicional,
parte en medios de trabajo, en forma objetiva, parte en
fuerza de trabajo.**

La existencia del capital en su forma de capital mer-
cantil y por ende como acopio de mercancías ocasiona pues
gastos que, como no pertenecen a la esfera de la produc-
ción, se cuentan entre los costos de circulación. Estos
costos de circulación se distinguen de los expuestos en 1
porque en cierta medida entran en el valor de las mercan-
cías, es decir, las encarecen. En todo caso, el capital y la
fuerza de trabajo que sirven para mantener y conservar
el acopio de mercancías son sustraídos al proceso directo
de producción. Por otra parte, los capitales empleados para
esto, incluida en el cálculo la fuerza de trabajo como parte
constitutiva del capital, deben reponerse a expensas del
producto social. Por eso, el desembolso de estos capitales
actúa como una disminución de la fuerza de producción
del trabajo, de suerte que se necesita una cantidad mayor
de capital y de trabajo para obtener determinado efecto
útil. Son gastos varios.

Ahora bien, en la medida en que los costos de circu-
lación condicionados por la creación del acopio de mer-

_cancías sólo surgen del tiempo que dura la transformación

de los valores existentes, su paso de la forma mercantil a la
dineraria, o sea sólo de la forma social determinada del

14 Corbet calcula en 1841 los costos del almacenamiento de
trigo para una temporada de 9 meses en 4 % de pérdida en can-
tidad, 3 % por interés sobre el precio del trigo, 2 % por alquiler
de almacén, 1% por cribarlo y gastos de acarreo, 44 % por tra-
bajo de entrega, total: 7 %, o sea, para un precio del trigo de 30
chelines, 3 chelines y 6 peniques por quarter." (Th. Corbet, Án
Inquiry into the Causes and Modes of the Wealth of Individuals...,
Londres, 1841, p. 140.) Según las declaraciones de comerciantes
de Liverpool ante la Comisión de Ferrocarriles, los costos (netos)
del almacenamiento de cereales en 1865 ascendieron mensual-
mente a 2 peniques por quarter o a 9 - 10 peniques po rtonelada.”
(Royal Commission on Railways, 1867, Declaraciones, p. 19, nú-
mero 331.)

2 | quarter =— 290,78 litros.

P 1 tonelada inglesa — 1.016,04 kg.

* En el manuscrito la frase continúa así: “sino a la esfera de
la circulación”.

proceso de producción (sólo del hecho de que el producto
se produce como mercancía y por eso también debe reco-
rrer la transformación en dinero), comparten enteramente
el carácter de los costos de circulación enumerados sub
[en el caso de] 1. Por otra parte, aquí el valor de las mer-
cancías sólo se conserva, o en su caso se aumenta, porque
se pone el valor de uso, el producto mismo, bajo determi-
nadas condiciones objetivas que cuestan un desembolso de
capital, y se lo somete a operaciones que hacen actuar tra-
bajo adicional sobre los valores de uso. En cambio el
cálculo de los valores de las mercancías, la contabilidad
sobre este proceso, las transacciones de compra y venta
no actúan sobre el valor de uso en el que existe el valor de
las mercancías. Sólo tienen que ver con la forma de éste.
Por eso, aunque en el caso que presuponemos estos gastos
varios generados por la formación de acopio (que aquí es
involuntaria) surjan meramente de una demora en la tras-
mutación formal y de la necesidad de la misma, se distin-
guen, no obstante, de los gastos varios analizados sub 1
porque su objeto mismo no es la trasmutación formal del
valor, sino la conservación del valor que existe en la mer-
cancía en cuanto producto, en cuanto valor de uso, y que
por tanto sólo puede conservarse mediante la conservación
del propio producto, del mismo valor de uso. Aquí el
valor de uso no se acrecienta ni se aumenta; al contrario,
disminuye. Pero se pone coto a su disminución y se lo
conserva. "Tampoco se acrecienta aquí el valor adelantado,
existente en la mercancía, Pero se agrega trabajo nuevo,
objetivado y vivo.

Ahora hay que investigar en qué medida estos gastos
varios resultan del carácter peculiar de la producción de
mercancías en general y de la producción de mercancías
en su forma absoluta, general, es decir, de la producción
capitalista de mercancías; en qué medida son, por otra
parte, comunes a toda producción social y aquí sólo adop-
tan una figura particular, una forma de manifestación par-
ticular, dentro de la producción capitalista.

Adam Smith ha sostenido la fantástica opinión de que
la formación de acopios es un fenómeno peculiar a la pro-
ducción capitalista.1* Economistas posteriores, por ejemplo
Lalor, afirman, a la inversa, que disminuye al desarro-

s

15 Libro u, introducción.!?1)

llarse la producción capitalista.!?? Sismondi considera in-
cluso que ello es un punto débil de esta última.!**!

En realidad, el acopio existe bajo tres formas: la de
capital productivo, la de fondo individual de consumo y
la de acopio de mercancías o de capital mercantil. El aco-
pio en una de las formas disminuye relativamente cuando
aumenta en otra, aunque en su magnitud absoluta pueda
crecer simultáneamente en las tres formas.

Desde un principio resulta claro que allí donde la pro-
ducción está orientada directamente a satisfacer las pro-
pias necesidades y sólo una parte ínfima se produce para
el intercambio o para la venta, y en consecuencia el pro-
ducto social no adopta en absoluto o sólo adopta en su
menor parte la forma de mercancía, el acopio en forma
de mercancía o el acopio mercantil sólo constituye una
parte diminuta y evanescente de la riqueza. Pero en este
caso el fondo de consumo es relativamente grande, sobre
todo el de los medios de subsistencia propiamente dichos.
Basta contemplar la antigua economía campesina. Una
parte preponderante del producto se transforma aquí direc-
tamente, sin constituir acopio de mercancías —precisa-
mente porque permanece en manos de su poseedor— en
medios de producción o medios de subsistencia acopiados.
No adopta la forma de acopio de mercancías, y justamente
por eso, según Adam Smith, no existe acopio en socie-
dades que se fundan en tal modo de producción. Smith
confunde la forma del acopio con el acopio mismo y cree
que hasta ahora la sociedad ha vivido al día o ha confiado

- en la contingencia del día siguiente.** Es un error pueril.

16 No se trata, como cree erróneamente Smith, de que la
formación de acopio no surja sino con la transformación del pro-
ducto en mercancía y la del acopio para el consumo en acopio
de mercancías; a la inversa: este cambio de forma origina las
crisis más agudas en la economía de los productores durante, la
transición entre la producción para satisfacer las propias necesi-
dades y la producción de mercancías. En la India se conservó, por
ejemplo, hasta la época más reciente “la costumbre de almacenar
masivamente el cereal, por el cual se obtenía poco en años de
abundancia”. (Return. Bengal and Orissa Famine. H. of C. 1867,
1 pp. 230, 231, n? 74.) La demanda de algodón, yute, etc., súbita-
mente aumentada por la guerra civil norteamericana, provocó en
muchas partes de la India una gran reducción del cultivo de arroz,
aumento de los precios de este cereal y venta de los viejos acopios
que del mismo tenían los productores. A esto se sumó además, en
1864-1866, la exportación sin precedentes de arroz a Australia,

El acopio bajo forma de capital productivo existe en
forma de medios de producción que se encuentran ya en
el proceso de producción o por lo menos en manos del
productor, y por ende de manera latente ya en el proceso
de producción. Ya se ha visto antes que al desarrollarse la
productividad del trabajo, es decir también al desarrollarse
el modo capitalista de producción —que desarrolla la fuer-
za productiva social del trabajo más que todos los mo-
dos de producción anteriores—, crece constantemente la
masa de los medios de producción (edificios, máquinas,
etc.) incorporados al proceso de una vez para siempre,
bajo la forma de medios de trabajo, y que siempre vuelven
a funcionar en éste durante períodos más o menos prolon-
gados, y que su crecimiento es tanto supuesto como efecto
del desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo. El
crecimiento no sólo absoluto, sino relativo de la riqueza
bajo esta forma (véase libro I, cap. XXI, 2)? caracteriza
ante todo al modo capitalista de producción. Pero las for-
mas materiales de existencia del capital constante, los me-
dios de producción, no sólo consisten en tales medios de
trabajo, sino también en material de trabajo en los más
diversos grados de elaboración y en materiales auxiliares.
Al ampliarse la escala de la producción y aumentar la
fuerza productiva del trabajo mediante la cooperación,
división [del trabajo], maquinaria, etc., crece la masa de
materia prima, de materiales auxiliares, etc., que entra
en el proceso cotidiano de reproducción. Estos elementos
tienen que estar listos en el establecimiento de producción.
El volumen de este acopio, existente bajo la forma de ca-
pital productivo, crece pues en términos absolutos. Para
que el proceso fluya —dejando completamente a un lado
el que este acopio pueda renovarse a diario o sólo en
fechas determinadas—, siempre tiene que estar lista en los
lugares de producción una acumulación de materia prima,
etc., mayor de la que se consume, por ejemplo, diaria o

Madagascar, etc. De ahí el carácter agudo de la hambruna de
1866, que sólo en el distrito de Orisa exterminó a un millón de per-
sonas (loc. cit. 174, 175, 213, 214 y 1: Papers relating. to the
Famine in Beltar, pp. 32, 33, donde, entre las causas de la ham-
bruna, se subraya el drain of old stock [drenaje del antiguo aco-
pio].). (Del manuscrito II.)

* En la presente edición, t. 1, vol. 3, p- 771 y ss.

semanalmente. La continuidad del proceso exige que la
existencia de sus condiciones no dependa ni de una posible
interrupción en las compras cotidianas ni de que el pro-
ducto mercantil se venda diaria o semanalmente y por con-
siguiente sólo se lo pueda reconvertir de manera irregular
en sus elementos de producción. De todos modos el capital
productivo puede, evidentemente, ser latente o constituir
acopios en proporciones muy diversas. Por ejemplo: es
muy diferente que el hilandero tenga que tener listo el
algodón o el carbón para tres meses o para uno. Como
vemos, este acopio puede disminuir relativamente, aunque
aumente en términos absolutos.

Esto depende de diversas condiciones, que en lo esen-
cial se reducen todas a la mayor velocidad, regularidad y
seguridad con las que se pueda suministrar siempre la masa
necesaria de materia prima, de manera tal que nunca sur-
jan interrupciones. Cuanto menos se cumplan estas condi-
ciones, cuanto menores sean, pues, la seguridad, regulari-
dad y velocidad del suministro, tanto mayor habrá de ser
la parte latente del capital productivo, es decir, el acopio
de materias primas, etc., cuya elaboración está aún pen-
diente y que se encuentra en manos del productor. Estas
condiciones están en razón inversa al nivel de desarrollo
de la producción capitalista, y por tanto, al de la fuerza
productiva del trabajo social. También lo está, por consi-
guiente, el acopio bajo esta forma.

Sin embargo, lo que aquí aparece como disminución
del acopio (por ejemplo en Lalor), sólo es, en parte, dis-
minución !*91 del acopio bajo la forma de capital mercantil
o de acopio de mercancías propiamente dicho; es, pues,
meramente, cambio de forma del mismo acopio. Si, por
ejemplo, la masa de carbón que se produce diariamente
en el mismo país es grande, y por ende lo son el volu-
men de la producción de carbón y la actividad desplegada
en la misma, el hilandero no necesitará un gran almace-
namiento de carbón para asegurar la continuidad de su
producción. La renovación continua y segura del suminis-
tro de carbón lo hace innecesario. En segundo lugar: la
velocidad con que el producto de un proceso puede pasar,
como medio de producción, a otro proceso, depende del
desarrollo de los medios de trasporte y comunicación. En
esto, la baratura del trasporte desempeña un papel impor-
tante. Por ejemplo, el trasporte continuamente repetido de

carbón de la mina a la hilandería sería más caro que el
suministro de una masa mayor de carbón para un lapso
más prolongado si el trasporte es relativamente más barato.
Estas dos circunstancias, las examinadas hasta ahora, resul-
tan del propio proceso de producción. En tercer lugar,
influye el desarrollo del sistema crediticio. Cuanto menos
dependa el hilandero de la venta inmediata de su hilado
para renovar sus acopios de algodón, carbón, etc. —y
cuanto más desarrollado esté el sistema crediticio tanto me-
nor será esa dependencia directa, podrá ser tanto más redu-
cida la magnitud relativa de estos acopios para asegurar,
en una escala dada, una producción de hilado continua e
independiente de las contingencias de la venta de esa mer-
cancía. En cuarto lugar, empero, muchas materias primas,
productos semielaborados, etc., requieren períodos más
bien prolongados para su producción, y esto vale en par-
ticular para todas las materias primas que suministra la
agricultura. Por consiguiente, si no se ha de originar nin-
guna interrupción del proceso de producción, tiene que
existir determinado acopio de aquéllas para todo el período
en el cual el producto nuevo no puede sustituir al antiguo.
Si este acopio disminuye en manos del capitalista indus-
trial, esto sólo demuestra que aumenta, bajo la forma de
acopio de mercancías, en manos del comerciante. El des-
arrollo de los medios de trasporte permite, por ejemplo,
trasladar rápidamente de Liverpool a Manchester el algo-
dón que se encuentra en el puerto de importación, de tal
manera que el fabricante pueda renovar su acopio de algo-
dón en porciones relativamente pequeñas, según lo nece-
site. Pero entonces el mismo' algodón se encontrará en
masas tanto mayores, como acopio de mercancías, 'en ma-
nos de comerciantes de Liverpool. Se trata, pues, de un
mero cambio de forma del acopio, cosa que han pasado
por alto Lalor y otros. Y considerando el capital social,
la misma masa de productos sigue encontrándose aquí
bajo la forma del acopio. Para un único país, el volumen
en que tiene que estar preparada, por ejemplo, la masa
necesaria para un año, disminuye al desarrollarse los me-
dios de trasporte. Si entre Estados Unidos e Inglaterra
navegan muchos barcos de vapor y de vela, aumentarán
entonces para Inglaterra las oportunidades de renovar el
acopio de algodón, y en consecuencia disminuirá la masa
del acopio de algodón que, término medio, debe estar al-

macenada en Inglaterra. De la misma manera actúa el des-
arrollo del mercado mundial y por ende la multiplicación
de las fuentes que suministran el mismo artículo. Diversos
países, y en distintas fechas, suministran parcialmente el
artículo.

2. Acopio de mercancías propiamente dicho

Ya se ha visto que sobre la base de la producción capi-
talista la mercancía se convierte en la: forma general del
producto, tanto más, cuanto más se desarrolla aquélla en
extensión y profundidad. En comparación, por consiguien-
te, ya con modos anteriores de producción, ya con el modo
capitalista de producción en un grado menor de desarrollo,
una parte incomparablemente mayor del producto existe
como mércancía, incluso si no varía el volumen de la
producción. Pero toda mercancía -——y por tanto también
todo capital mercantil, que sólo es mercancía, pero mer-
cancía como forma de existencia del valor de capital—, en
la medida en que no pasa inmediatamente de su esfera
de producción al consumo individual o productivo, es
decir, en el intervalo durante el cual se encuentra en el
mercado, constituye un elemento del acopio de mercan-
cías. Por eso al desarrollarse la producción capitalista
—permaneciendo idéntico el volumen de la producción —
se acrecienta en sí y para sí el acopio de mercancías (es
decir, esa autonomización y fijación de la forma mercantil
del producto). Ya hemos visto que esto no es más que un
cambio de forma del acopio, es decir que por un lado el
acopio aumenta en forma mercantil, porque por el otro dis-
minuye en la forma de acopio directo para la producción
o para el consumo. No es más que una forma social modifi-
cada del acopio. Si al mismo tiempo aumenta no sólo la
magnitud relativa del acopio de mercancías con respecto
al producto social global, sino también su magnitud abso-
luta, ello ocurre porque la masa del producto global crece
con la producción capitalista.

Al desarrollarse la producción capitalista, la escala de
la producción se determina en grado cada vez menor por
la demanda directa del producto, y en grado cada vez
mayor por el volumen del capital del que dispone el

capitalista individual, por la tendencia de su capital a
valorizarse y la necesidad de que su proceso de produc-
ción sea continuo y se extienda. Con ello crece necesaria-
mente en cada ramo particular de producción la masa
de productos que se encuentra como mercancías en el
mercado o que busca salida. Crece la masa de capital
fijada durante más o menos tiempo bajo la forma de
capital mercantil. Se acrecienta, pues, el acopio de mer-
cancías.

Finalmente, la mayor parte de la sociedad se trans-
forma en asalariados, en gente que vive al día, que recibe
su salario semanalmente y lo gasta diariamente, que, en
consecuencia, tiene que encontrar sus medios de subsis-
tencia preexistentes como acopio. Por más que los elemen-
tos individuales de este acopio puedan movilizarse, una
parte de los mismos debe, sin embargo, estar continua-
mente paralizada para que el acopio pueda permanecer
siempre en movimiento.

Todos estos factores resultan de la forma de la pro-
ducción y de la trasmutación formal incluida en ella,
trasmutación que el producto debe cumplir en el proceso
de circulación.

Sea cual fuere la forma social del acopio de produc-
tos, su conservación exige gastos: edificios, recipientes, etc.,
que constituyen los depósitos del producto; requiere asi-
mismo medios de producción y trabajo, en mayor o menor
medida según la naturaleza del producto, medios y tra-
bajo que hay que gastar para preservarlo de influencias
perniciosas. Cuanto más se concentran socialmente los
acopios, más pequeños son, relativamente, estos costos.
Estos desembolsos constituyen siempre una parte del tra-
bajo social, sea en forma objetivada o en forma viva
—bajo la forma capitalista, pues, desembolsos de capi-
tal—, que no entran en la formación misma del producto,
y por eso se deducen de éste. Son necesarios, son gastos
varios de la riqueza social. Son los gastos destinados a la
conservación del producto social, ya sea que la existencia
de éste como elemento del acopio de mercancías surja
meramente de la forma social de la producción, es decir,
de la forma mercantil y de su necesaria trasmutación
formal, ya sea que consideremos el acopio de mercancías
sólo como forma especial del acopio de productos común
a todas las sociedades, aunque no bajo la forma del acopio

de mercancías, bajo esta forma del acopio de productos ?
correspondiente al proceso de circulación.

Falta saber en qué medida estos costos éntran en el
valor de las mercancías.

Cuando el capital adelantado en medios de produc-
ción y fuerza de trabajo, ha sido transformado por el
capitalista en producto, en una masa de mercancías aca-
bada y destinada a la venta, y esta masa queda almace-
nada e invendible, entonces no sólo se paraliza el proceso
de valorización de su capital durante ese lapso. Los
desembolsos en edificios, trabajo adicional, etc., que exige
la conservación de este acopio constituyen positivamente
una pérdida, El comprador que al final adquiriera el pro-
ducto se reiría del capitalista si éste le dijera: “Mi mercan-
cía no sejpudo vender durante seis meses, y su Conserva-
ción durante estos seis meses no sólo me ha inmovilizado
tanto o cuanto capital sino que además me ha ocasionado
x gastos varios.b “Tant pis pour vous [tanto peor
para usted)”, dice el comprador, “puesto que a su lado
hay otro vendedor cuya mercancía no estuvo pronta sino
anteayer. La mercancía que usted me ofrece es invendible
y probablemente ya esté más o menos roída por los estra-
gos del tiempo. Por tanto, tiene que vender más barato
que su competidor.” El que el productor de mercancías
sea el verdadero productor de su mercancía o su produc-
tor capitalista, y por ende, en realidad, sólo un represen-
tante de sus verdaderos productores, no modifica en nada
las condiciones de vida de la mercancía. El productor tiene
que transformar su mercancía en dinero. Los gastos varios
que le ocasiona la fijación de aquélla en su forma mer-
cantil forman parte de sus aventuras individuales, que al
comprador de la mercancía no le interesan. Éste no le
paga el tiempo de circulación de su mercancía. Incluso
cuando el capitalista mantiene su mercancía alejada del
mercado intencionalmente, en épocas de revolución real
O supuesta de valor, el que realice los gastos varios adi-
cionales depende de que se produzca esta revolución de
valor, de la exactitud o inexactitud de su especulación.

" En la 1* edición, “bajo esta forma del mismo” en vez de
“bajo esta forma del acopio de productos”.

” En la 1? edición: “x — gastos varios” en vez de “x gastos
varios”.

Pero' la revolución de valor no es consecuencia de sus
gastos varios. En la medida, pues, en que la formación
de acopio signifique estancamiento de la circulación, los
gastos ocasionados por el mismo no agregarán valor a
la mercancía. Por otra parte, no puede existir acopic

alguno sin permanencia en la esfera de la circulación, sin

persistencia del capital, durante un lapso más o menos
prolongado, en su forma mercantil; es decir que no puede
haber acopio sin estancamiento de la circulación, exacta-
mente de la misma manera que el dinero no puede circular
sin formación de reservas dinerarias. Por consiguiente, sin
acopio de mercancías no hay circulación de las mismas.
Si esta necesidad no le sale al paso al capitalista en M' - D”,
le saldrá entonces al encuentro en D - M; no con respecto
a su Capital mercantil, sino con respecto al de otros capi-
talistas, que producen medios de producción para él y
medios de subsistencia para sus obreros.

El que la formación de acopio sea voluntaria o invo-
luntaria, esto es, que el productor de mercancías tenga
intencionalmente un acopio O que sus mercancías se aco-
pien debido a la resistencia que las circunstancias del
propio proceso de circulación oponen a la venta de las
mismas, no parece poder modificar en nada la esencia de
la cuestión. Sin embargo, para resolver este problema
conviene saber qué distingue la formación voluntaria de
acopio de la involuntaria. La formación involuntaria del
acopio surge de, o es idéntica a, un estancamiento de la
circulación que es independiente del saber del productor
de mercancías y viene a contrariar su voluntad. ¿Qué carac-
teriza el acopiamiento voluntario? El vendedor, como
siempre, trata de desembarazarse de su mercancía lo más
rápidamente posible. Siempre ofrece en venta el producto
como mercancía. Si lo sustrajera de la venta, el pro-
ducto sólo constituiría un elemento potencial (duvdpeL)
y no efectivo (évepyela) del acopio mercantil. Para él,
la mercancía en cuanto tal sigue siendo sólo portadora
de su valor de cambio, y en cuanto tal sólo puede operar
mediante y después del abandono de su forma mercantil
y de la adopción de la forma dineraria.

El acopio de mercancías debe tener cierto volumen
para satisfacer, durante un período dado, el volumen de
la demanda. Para ello se cuenta con una expansión cons-
tante del círculo de compradores. Para bastar por ejemplo

durante un día, una parte de las mercancías que se encuen-
tran en el mercado debe revestir constantemente la forma
mercantil, mientras la otra fluye, se transforma en dinero.
Sin duda la parte que se halla estancada ——mientras la otra
fluye— disminuye constantemente, así como .mengua el
volumen del acopio mismo, hasta que finalmente se lo
ha vendido todo. Por tanto, la inmovilización de mercan-
cías está supuesta aquí como condición necesaria para la
venta de la mercancía. Además, el volumen debe ser mayor
que la venta media o que el volumen de la demanda media.
De no ser así, no se podrían cubrir los excedentes de las
mismas. Por otra parte, hay que renovar el acopio conti-
nuamente, porque continuamente se disuelve. Esta reno-
vación sólo puede provenir, en última instancia, de la
producción, de un suministro de mercancías. El que éstas
vengan del extranjero o no, en nada modifica los términos
del problema. La renovación depende de los períodos que
las mercancías necesitan para su reproducción. Durante
este lapso el acopio de mercancías tiene que ser suficiente.
El que no permanezca en manos del productor originario,
sino que discurra por diversos depósitos, desde el gran
comerciante hasta el vendedor al por menor, modifica
sólo la manifestación, no la cosa misma. Considerado so-
cialmente, una parte del capital se encuentra como siempre
bajo la forma de acopio de mercancías mientras la mer-
cancía no haya entrado en el consumo individual o pro-
ductivo. El propio productor trata de tener en depósito
existencias adecuadas a su demanda media, para no depen-
der de manera directa de la producción y para asegurarse
una clientela constante. De acuerdo con los períodos de
producción se estipulan plazos de compra y la mercancía
constituye acopio durante un tiempo más o menos pro-
longado, hasta que se la pueda sustituir por nuevos ejem-
plares del mismo tipo. Sólo mediante esta formación de
acopio se aseguran la estabilidad y continuidad del proceso
de circulación, y por ende del proceso de reproducción
que? abarca a ese primer proceso.

Debemos recordar que M”- D' puede haberse verifi-
cado para el productor de M, aunque M todavía se encuen-
tre en el mercado. Si el productor mismo quisiera mantener
en depósito su propia mercancía hasta que se vendiera al

" En la 1% y 2? ediciones, “la cual” en vez de “que”.

consumidor definitivo, tendría que poner en movimiento
un capital doble: uno como productor de la mercancía,
el otro como comerciante. Para la mercancía misma —con-
siderada ya como mercancía individual, ya como parte
constitutiva del capital social— el que los costos de la
formación de acopio recaigan en su productor o en una
serie de comerciantes, de la A a la Z, no altera para
nada la situación.

En la medida en que el acopio de mercancías no es
otra cosa que la forma mercantil del acopio que en una
escala dada de la producción social existiría sea como
acopio productivo (fondo latente de producción), sea
como fondo de consumo (reserva de medios de consumo),
si no existiera como acopio de mercancías, también los
costos que exige la conservación del acopio, y por ende los
costos que requiere su formación —es decir, el trabajo
objetivado o vivo empleado a estos efectos—, son costos
de conservación meramente traspuestos, sea del fondo
social de producción, sea del fondo social de consumo.
El aumento en el valor de la mercancía que ellos ocasio-
nan, sólo distribuye estos costos pro rata* entre las dis-
tintas mercancías, puesto que los mismos difieren para
los distintos tipos de mercancías. Los costos de la for-
mación de acopio siguen siendo deducciones de la riqueza
social, por más que sean una condición de existencia de
la misma,

Sólo en la medida en que el acopio de mercancías es
condición de la circulación de mercancías y constituye,
él mismo, una forma surgida necesariamente en la circu-
lación de mercancías, sólo en la medida en que este estan-
camiento aparente es, pues, forma de la propia fluencia
—<exactamente de la misma manera en que la formación
de reserva dineraria es condición de la circulación dine-
raria—,, sólo en esta medida es normal. En cambio, tan
pronto como las mercancías que permanecen en sus reci-
pientes de la circulación no hacen lugar a la oleada? de
la producción que se precipita tras ellas, debido a lo cual
los recipientes se colman, el acopio de mercancías se ex-
tiende a causa del estancamiento de la circulación exacta-
mente de la misma manera en que los tesoros crecen cuando

* En la 1? edición, “de manera uniforme” en vez de “pro rata”.
* En la 1? edición: “las oleadas”.

se paraliza la circulación dineraria. En esta situación resulta
indiferente el que el estancamiento se produzca en los alma-
cenes del capitalista industrial o en los depósitos del comer-
ciante. El acopio de mercancías no es entonces condición
de la venta ininterrumpida, sino consecuencia de la impo-
sibilidad de vender las mercancías. Los costos siguen siendo
los mismos, pero como ahora surgen exclusivamente de la
forma, o sea, de la necesidad de transformar las mercan-
cías en dinero y de la dificultad de esta metamorfosis, no
entran en el valor de la mercancía, sino que constituyen
deducciones, pérdida de valor en la realización del mismo.
Como la forma normal y la anormal del acopio no se
distinguen por la forma, y ambas constituyen estancamien-
to3 de la circulación, se puede confundir los fenómenos,
y esto puede engañar al propio agente de producción tanto
más cuanto que, para el productor, el proceso de circu-
lación de su capital puede fluir aunque se haya detenido
el proceso de circulación de sus mercancías, que han pasado
a manos de los comerciantes. Si aumenta el volumen de
la producción y del consumo, ocurre lo mismo —siempre
que las demás circunstancias no varíen— con el volumen
del acopio de mercancías. Se lo renueva y absorbe con
la misma rapidez, pero su volumen es mayor. El volu-
men del acopio de mercancías que aumenta debido al
estancamiento de la circulación puede, pues, ser tomado
erróneamente como un síntoma de que se amplía el pro-
ceso de reproducción, sobre todo cuando, con el desarro-
llo del sistema crediticio, se puede envolver en misterio
el movimiento real.

Los costos de la formación de acopio consisten en:
1) disminución cuantitativa de la masa del producto (por
ejemplo, en el caso de acopio de harina; 2) deterioro de
la calidad; 3) trabajo objetivado y vivo que requiere la
conservación del acopio.

### II. Costos de trasporte

Es innecesario entrar aquí en todos los detalles de los
costos de circulación, como por ejemplo embalaje, clasi-
ficación, etc. La ley general es que todos los costos de
circulación que surgen sólo de la trasmutación formal de
la mercancía no agregan ningún valor a esta última. Son,

12 177

meramente, gastos para la realización del valor, o para su
transferencia de una forma a la otra. El capital desembol-
sado para cubrir estos costos (incluido el trabajo a dispo-
sición de dicho capital) forma parte de los faux frais de
la producción capitalista, La reposición de los mismos debe
ocurrir a expensas del plusproducto y constituye, conside-
rando toda la clase capitalista, una deducción del plusvalor
o del plusproducto, exactamente de la misma manera en
que para un obrero, el tiempo que necesita para adquirir
sus medios de subsistencia, es tiempo perdido. Pero los
costos de trasporte desempeñan un papel demasiado impor-
tante para no considerarlos aquí, aunque sea brevemente.

Dentro del ciclo del capital y de la metamorfosis mer-
cantil que constituye una parte del mismo se lleva a cabo
el metabolismo del trabajo social. Este metabolismo puede
provocar el cambio de ubicación de los productos, su
movimiento real de un lugar a otro. Pero la circulación
de mercancías puede ocurrir sin su movimiento físico y el
trasporte de productos sin circulación de mercancías, e
incluso sin intercambio directo de productos. Una casa
que Á vende a B circula como mercancía, pero no se
pasea de un lado a otro. Valores mercantiles muebles,
como el algodón o el arrabio, permanecen en el mismo
depósito en el mismo lapso en que, comprados y reven-
didos por los especuladores, recorren docenas de procesos
de circulación.” Lo que aquí se mueve realmente es el
título de propiedad de la cosa, no la cosa misma. Por otra
parte, a modo de ejemplo, en el estado de los incas !**l
la industria del trasporte desempeñaba un papel impor-
tante, aunque el producto social no circulaba como mer-
cancía ni tampoco se distribuía mediante el comercio
de trueque.

Por eso, si bien la industria del trasporte, sobre la base
de la producción capitalista, se manifiesta como causa de
costos de circulación, esta forma particular de manifestarse
no modifica para nada los términos de la cuestión.

Las masas de productos no aumentan porque se las
trasporte. Incluso la modificación de sus propiedades natu-
rales provocada acaso por el trasporte no es, con ciertas
excepciones, un efecto útil intencional, sino un mal inevi-

17 Storch llama a esta última circulation factice [circulación
facticia].[25]

table. Pero el valor de uso de las cosas sólo se efectiviza
en su consumo, y su consumo puede hacer necesario su
cambio de lugar y por ende el proceso adicional de pro-
ducción que cumple la industria del trasporte. El capital
productivo invertido en ésta agrega, pues, valor a los
productos trasportados, en parte por transferencia de valor
de los medios de trasporte, en parte por adición de valor
mediante el trabajo de trasporte. Esta última adición de
valor se divide, como ocurre en toda producción capita-
lista, en reposición de salario y plusvalor.

Dentro de cada proceso de producción desempeñan un
papel importante el cambio de ubicación del objeto de
trabajo y los medios y fuerzas de trabajo necesarios para
ello —por ejemplo, algodón que se desplaza de la sala
de cardar a la sala de hilar, carbón que se sube del pozo de
mina a la bocamina—. El pasaje del producto termi-
nado, como mercancía acabada, de un lugar autónomo de
producción a otro, alejado del primero en el espacio,
muestra el mismo fenómeno, sólo que en mayor escala.
Al trasporte de los productos de un centro de producción
a otro le sigue aún el de los productos terminados cuando
pasan de la esfera de la producción a la del consumo. El
producto sólo está pronto para el consumo cuando se ha
terminado este movimiento,

Como se mostró antes, es ley general de la producción
de mercancías que la productividad del trabajo y su crea-
ción de valor estén en razón inversa, Y esto vale para la
industria del trasporte, como para cualquier otra. Cuanto
menor sea la cantidad de trabajo, inanimado y vivo, que
requiera el trasporte de la mercancía a una distancia dada,
mayor será la fuerza productiva del trabajo, y viceversa.'*

18 Ricardo cita a Say, que considera como una bendición del
comercio el que éste encarezca los productos o aumente su valor
por medio de los costos de trasporte. “El comercio”, dice Say,
“nos permite adquirir una mercancía en su lugar de origen y tras-
portarla a otro lugar de consumo; nos permite, pues, aumentar
el valor de la mercancía en toda la diferencia entre su precio
en el primer lugar 'y su precio en el segundo.”(271 Con respecto
a lo-cual Ricardo observa: “Es cierto, pero ¿cómo se le confiere el

. valor adicional? Agregando al costo de producción, en primer

lugar, los gastos “de trasporte, y en segundo lugar, la ganancia
sobre los 'adelantos de capital que hizo el comerciante. La mer-
cancía sólo es más valiosa por la misma razón por la que cual-
quier otra mercancía puede volverse más valiosa: porque se ha

Si las demás circunstancias no varían, la magnitud
absoluta de valor que el trasporte agrega a las mercan-
cías está en razón inversa a la fuerza productiva de la
industria del trasporte y en razón directa a las distancias
que hay que recorrer.

La parte relativa de valor que los costos de trasporte,
bajo circunstancias en lo demás iguales, agregan al precio
de la mercancía, está en razón directa al volumen y al
peso de ésta.2 Sin embargo, las circunstancias modifica-
doras son numerosas. El trasporte requiere, por ejemplo,

mayores o menores medidas de precaución, y por ende.

mayor o menor gasto de trabajo y de medios de trabajo,
según la fragilidad y caducidad relativas del artículo, o la
facilidad relativa con que explote. Aquí los magnates
ferroviarios desarrollan, en la creación fantástica de espe-
cies, un ingenio mayor que el de botánicos y zoólogos. La
clasificación de los artículos en los ferrocarriles ingleses,
por ejemplo, ocupa volúmenes enteros y se basa, por su
principio general, en la tendencia a transformar las abiga-
rradas y numerosísimas propiedades naturales de los artícu-
loz en otras tantas deficiencias para trasportarlos y otros
tantos e ineludibles pretextos de estafa. “El vidrio, que
antes valía £ 11 por crate” (una caja de determinada capa-
cidad) “vale ahora sólo £ 2, debido a los progresos indus-
triales y a la derogación del impuesto al vidrio, pero -1os
costos del trasporte son tan elevados como antes y más
elevados en el trasporte por canal. Antes, el vidrio y los
cristales para vitrales se trasportaban a 10 chelines la
tonelada dentro de un radio de 50 millas de Birmingham.
Ahora el precio del traspórte se ha triplicado, con el pre-
texto del riesgo por la fragilidad del artículo [...]. Pero
quien no paga lo que realmente rompe es la dirección de
los ferrocarriles.” *? El que la parte relativa de valor que
los costos de trasporte agregan a un artículo, además, esté

invertido más trabajo en su producción y su trasporte antes que
el consumidor la compre. No hay que mencionar esto como una
de las ventajas del comercio”. (Ricardo, Principles of Political
Economy, 3? ed., Londres, 1821, pp. 309, 310.)

19 Royal Commission on Railways, p. 31, n* 630.

* En el manuscrito se lee a continuación: “y en razón inversa
de su valor”.

en razón inversa a su valor se convierte, para los magnates
ferroviarios, en motivo especial para gravar un artículo
en razón directa a su valor. Las quejas de los industriales
y comereiantes en torno a este punto se repiten en cada
página de las declaraciones testimoniales que figuran en
el informe citado,

El modo capitalista de producción disminuye los costos
de trasporte para la mercancía individual mediante el
desarrollo de los medios de comunicación y trasporte, así
como mediante la concentración —la magnitud de la es-
cala— del trasporte. Aumenta la parte del trabajo social,
vivo y objetivado, que se gasta en el trasporte de mercan-
cías; primero, mediante la transformación en mercancías
de la parte abrumadoramente mayor de los productos, y
luego, mediante la sustitución de los mercados locales por
mercados más alejados.

La acción de circular, es decir, el movimiento real de
las mercancías en el espacio, se resuelve en el trasporte
de la mercancía. La industria del trasporte constituye, por
un lado, un ramo autónomo de la producción, y en conse-
cuencia una esfera especial de inversión del capital pro-
ductivo. Por otra parte se distingue porque, como conti-
nuación de un proceso de producción, aparece dentro del
proceso de circulación y para éste.

## SECCIÓN SEGUNDA LA ROTACIÓN DEL CAPITAL

## CAPÍTULO VII TIEMPO DE ROTACIÓN Y NÚMERO DE ROTACIONES

Hemos visto que el tiempo total de rotación de un
capital dado es igual a la suma de su tiempo de circulación
más su tiempo de producción.!?* Es el espacio de tiempo que
se extiende desde el momento en que se adelanta el valor
de capital bajo una forma determinada hasta el retorno
del valor de capital en proceso bajo la misma forma.

El objetivo determinante de la producción capitalista
es siempre la valorización del valor adelantado, ya se lo
haya adelantado en su forma autónoma, es decir, en la
forma dineraria, ya en mercancía, de tal manera que su
forma de valor sólo posee autonomía ideal en el precio
de las mercancías adelantadas. En ambos casos, este valor
de capital recorre durante su ciclo distintas formas de
existencia. Su identidad consigo mismo se comprueba en los
libros del capitalista o bajo la forma del dinero de cuenta.

Ya tomemos la forma D...D' o la forma P...P,?
ambas implican: 1) que el valor adelantado ha funcionado
como valor de capital y se ha valorizado; 2) que ha retor-
nado a la forma bajo la cual inició su proceso, después
de describirlo. La valorización del valor adelantado D y

* En el manuscrito (1v, p. 50), el título de este capítulo es
“El concepto de rotación”. (R 585/2.)

* En el manuscrito la frase comienza así: “Ya tomemos la
forma D-M...P...M'-D' o la forma P...M'-D'...P””,
etc. (R 585/3.)

al mismo tiempo el retorno del capital a esta forma (la
forma dineraria) es palmariamente visible en D ... D'.
Pero lo mismo ocurre en la segunda forma. Pues el punto
de partida de P es la existencia de los elementos de pro-
ducción, mercancías de un valor dado. La forma incluye
la valorización de este valor (M' y D') y el retorno a la
forma originaria, pues en la segunda P el valor adelantado
recupera la forma de los elementos de producción, bajo la
cual se lo había adelantado originariamente.

Ya hemos visto antes que “si la producción reviste
una forma capitalista, no menos la reproducción. En el
modo capitalista de producción, así como el proceso de
trabajo aparece tan sólo como medio para el proceso
de valorización, la reproducción no se pone de manifiesto
más que como medio de reproducir como capital el valor
adelantado, es decir, como valor que se valoriza a sí mis-
mo.” (Libro 1, cap. XXI, p. 588.2)

Las tres formas 1) D...D'” IM) P...Py Il) M'...M'

-se distinguen por lo siguiente: en la forma II (P...P),
la ulterior renovación del proceso, el proceso de reproduc-
ción, está expresada 'como real, pero en la forma 1 sólo lo
está potencialmente. Mas ambas se distinguen de la forma
TT porque el valor de capital adelantado —sea como dinero,
sea bajo la figura de los elementos materiales de produc-
ción— constituye el punto de partida y por ende también
el punto de retorno. En D ... D' el retorno es D' =D + d.
Si el proceso se renueva en la misma escala, D vuelve a
constituir el punto de partida y d no entra en él, sino que
sólo nos muestra que D se ha valorizado como capital y
que por eso ha generado un plusvalor d, pero expulsán-
dolo de sí. En la forma P ... P, el valor de capital ade-
lantado bajo la forma de los elementos de producción P,
constituye igualmente el punto de partida. La forma implica
la valorización de ese valor de capital. Si se efectúa una
reproducción simple, el mismo valor de capital, bajo la mis-
ma forma P, comienza de nuevo su proceso. Si se produce
acumulación, P” (po rsu magnitud de valor —= D' — M”)
inicia ahora, como valor aumentado de capital, el proceso.
Pero éste vuelve a comenzar con el valor de capital ade-
lantado en la forma inicial, aunque con un mayor valor
de capital que antes. En cambio en la forma III el valor

" Véase en nuestra edición t. 1, vol. 2, p. 696.

de capital no comienza el proceso como valor adelantado,
sino como valor ya valorizado, como la totalidad de la
riqueza que se encuentra en forma de mercancías, de la
cual el valor de capital adelantado sólo es una parte. Esta
última forma es importante para la tercera sección, donde
se concibe el movimiento de los capitales individuales en
conexión con el movimiento del capital social global. En
cambio, no se la puede utilizar para la rotación del capital,
que siempre comienza con el adelanto de valor de capital,
sea en forma de dinero o de mercancía, y que siempre
provoca el retorno del valor de capital en giro a la forma
en que se lo había adelantado. De los ciclos I y II hay que
retener el primero cuando se considera principalmente la
influencia de la rotación en la creación de plusvalor; el
segundo, cuando se considera su influjo sobre la creación
de producto.

Así como los economistas no han separado las distintas
formas de los ciclos, tampoco las han examinado por
separado respecto a la rotación del capital. Por regla
general se toma la forma D ... D', porque ella domina

al capitalista individual y le sirve en su cálculo, aun

cuando el dinero sólo constituya un punto de partida en
la figura del dinero de cuenta. Otros parten del desembolso
en forma de elementos de producción, hasta que se pro-
duce el reflujo, sin mencionar para nada la forma de éste,
que puede ser en mercancía o en dinero. Por ejemplo: “El
ciclo económico, ... es decir, todo el curso de la produc-
ción, desde el momento en que se hace el desembolso
hasta que se ha producido el reflujo.” (Economic Cycle,
. . the whole course of production, from the time that
outlays are made till returns are received, In agriculture
seedtime is its commencement, and harvesting its ending.
[En la agricultura, la época de la siembra es su comienzo,
y la cosecha su fin.] S. P. Newman, Elements of Political
Economy, Andover y Nueva York, p. 81.) Otros comien-
zan con M” (forma III): “El mundo del tráfico produc-
tivo puede considerarse como describiendo un círculo que
llamaremos ciclo económico y en el cual aquél ha cum-
plido una revolución cada vez que el negocio, luego de
ejecutar sus sucesivas transacciones, vuelve a llegar al punto
del que partió. El comienzo puede remontarse al punto en
que el capitalista recibió los ingresos mediante los cuales

su capital refluye a él; a partir de ese punto, procede de
nuevo a contratar a sus obreros y a distribuirles su sus-
tento, o mejor dicho la facultad de adquirirlo, en forma
de salario; a recibir de ellos, terminados, los artículos con
los cuales comercia; a llevar estos artículos al mercado
y allí poner término al ciclo de esta serie de movimientos,
vendiendo y recibiendo, en el producto de la venta de la
mercancía, una restitución de todo su desembolso de ca-
pital”. (Th. Chalmers, On Political Economy, 2% ed.,
Glasgow, 1832, p. 85.)

Tan pronto como todo el valor de capital que un capi-
talista individual invierte en un ramo cualquiera de la
producción ha descrito el ciclo de su movimiento, vuelve
a encontrarse en su forma inicial y puede entonces repetir
el mismo proceso. "Tiene que repetirlo, si el valor ha de
perpetuarse y valorizarse como valor de capital. El ciclo
individual sólo constituye, en la vida del capital, una parte
que se repite constantemente, o sea un período. Al tér-
mino del período D ... D' el capital vuelve a encontrarse
en la forma de capital dinerario que recorre de nuevo la
serie de trasmutaciones formales en que está incluido su
proceso de reproducción o de valorización. Al término del
período P ... Pel capital vuelve a encontrarse en la forma
de los elementos de producción que constituyen el supuesto
de su ciclo renovado. El ciclo del capital, definido no como
acto aislado, sino como proceso periódico, se denomina
su rotación. La duración de esta última se halla dada por
la suma del tiempo de producción y el tiempo de circula-
ción del capital. Esta suma de tiempo constituye el tiempo
de rotación del capital. Por consiguiente, mide el intervalo
entre un período cíclico de. todo el valor de capital y el
que lo sigue; la periodicidad en el proceso vital del capital,
O si se quiere, el tiempo de renovación, de repetición del
proceso de valorización o de producción cumplido por el
mismo valor de capital.

Dejando a un lado las aventuras individuales que pue-
den acelerar o abreviar el tiempo de rotación en el caso
de un capital individual, el tiempo de rotación de los capi-
tales difiere con arreglo a sus distintas esferas de inversión.

Así como la jornada laboral es la unidad natural de
medida para la función de la fuerza de trabajo, el año
constituye la unidad natural de medida para las rotaciones
del capital en proceso. La base natural de esta unidad

de medida se encuentra en el hecho de que los productos
de la tierra más importantes de la zona templada, que es
la patria de la producción capitalista, son productos anuales.

Si llamamos TR al año como unidad de medida del tiem-
po de rotación, tr al tiempo de rotación de un capital de-

TR
terminado, n al número de rotaciones, entonces n = al

Por tanto, si el tiempo de rotación tr es, por ejemplo, 3
meses, entonces n = *?/, =' 4; el capital efectuará 4 rota-
ciones al año o rotará cuatro veces. Si tr= 18 meses,
entonces n= *"?/,, = Y, esto es, el capital recorrerá
en un año sólo % de su tiempo de rotación. Si su tiempo
de rotación es de varios años se lo calcula, pues, en múlti-
plos de un año.

Para el capitalista, el tiempo de rotación de su capital
es el tiempo durante el cual tiene que adelantar su capital
para valorizarlo y recuperarlo en la figura originaria.

Antes de investigar más en detalle la influencia de la
rotación sobre el proceso de producción y valorización,
hay que examinar dos nuevas formas que le vienen al
capital desde el proceso de circulación e influyen sobre
la forma de su rotación.

## CAPÍTULO VIII CAPITAL FIJO Y CAPITAL CIRCULANTE

### I. Las diferencias de forma

En el libro I, cap. v1,? vimos que una parte del capital
constante mantiene la forma determinada de uso en la
que entra en el proceso de producción frente a los pro-
ductos a cuya creación contribuye. Siempre vuelve a cum-
plir, pues, las mismas funciones en procesos laborales
continuamente repetidos durante un período más o menos
prolongado. Así ocurre, por ejemplo, con los edificios de
trabajo, las máquinas, etc., en pocas palabras, con todo
lo que reunimos bajo el nombre de medios de trabajo. Esta
parte del capital constante cede valor al producto en la
proporción en que pierde, con su propio valor de uso, su
propio valor de cambio. Esta cesión de valor o este pasaje
del valor de un medio de producción de este tipo al pro-
ducto en cuya creación coopera, se determina por: un
cálculo promedial; se mide por la duración media de su
funcionamiento, desde el momento en que el medio de
producción ingresa en el proceso de producción hasta el
momento en que se ha desgastado totalmente, en que ha
muerto, y hay que reponerlo mediante un nuevo ejemplar
del mismo tipo o reproducirlo.

“ En el manuscrito (1v, p. 53), esto es un subtítulo precedido
de la cifra “2”. Debajo, entre paréntesis, se lee: “Capital colocado
y Capital de explotación”. (R 589/1.)

* Véase en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 241 y ss.

Lo peculiar de esta parte del capital constante —de los
medios de trabajo propiamente dichos— es, pues, lo
siguiente:

Una parte del capital se ha adelantado bajo la forma
de capital constante, es decir, de medios de producción,
que ahora funcionan como factores del proceso laboral
mientras dura la figura autónoma de uso con la cual ingre-
san en el mismo. El producto terminado, y por ende
también los creadores del producto, en la medida en que
se los ha transformado en producto, salen del proceso de
producción para pasar, como mercancía, de la esfera de
la producción a la esfera de la circulación. En cambio los
medios de trabajo no abandonan nunca la esfera de la
producción, una vez que han entrado en la misma, Su
función los confina allí. Una parte del valor de. capital
adelantado está fijada en esta forma, determinada por la
función de los medios de trabajo en el proceso. Con el
funcionamiento, y en consecuencia el desgaste, del medio
de trabajo, una parte de su valor pasa al producto; otra
queda fijada en el medio de trabajo y por ende en el pro-
ceso de producción. El valor así fijado disminuye constan-
temente, hasta que el medio de trabajo ha cumplido su
tiempo de servicio y por tanto también su valor se ha
distribuido, en un período más o menos prolongado, entre
una masa de productos que surgen de una serie de pro-
cesos laborales continuamente reiterados. Pero mientras
todavía es eficaz como medio de trabajo, o sea, mientras
no hay que sustituirlo por un nuevo ejemplar del mismo
tipo, siempre queda valor constante de capital fijado en él,
mientras otra parte del valor fijado en 'él originariamente
pasa al producto y por tanto circula como parte constitu-
tiva del acopio de mercancías. Cuanto más dura el medio
de trabajo, cuanto más lentamente se desgasta, más tiempo
queda el valor constante de capital fijado en esta forma
de uso. Pero sea cual fuere el grado de su durabilidad, la
proporción en la que traspasa valor siempre está en razón
inversa a su tiempo total de funcionamiento. Si de dos
máquinas de igual valor una se desgasta en cinco años
y la otra en diez, la primera cede, en igual espacio de
tiempo, el doble de valor que la segunda.

Esta parte del valor de capital, fijada en medios de
trabajo, circula al igual que cualquier otra. Hemos visto,
en general, que todo el valor de capital se encuentra en

circulación constante, y por eso, en este sentido, todo
capital es capital circulante. Pero la circulación de la parte
del capital que estamos considerando aquí es peculiar. En
primer lugar, no circula en su forma de uso, sino que sólo
circula su valor, y lo hace paulatinamente, de manera frag-
mentaria, a medida que pasa de esa parte del capital al
producto que circula como mercancía. A lo largo de todo
el tiempo en que estos medios están en funcionamiento,
una parte de su valor queda siempre fijada en ellos, autó-
noma frente a las mercancías que ayudan a producir. Por
esta peculiaridad, esta parte del capital constante recibe la
forma: capital fijo. En cambio, todas las otras partes constl-
tutivas materiales del capital adelantado en el proceso de
producción . constituyen, por oposición a aquél, capital
circulante o fluido.2

Una parte de los medios de producción —a saber,
aquellos materiales auxiliares consumidos por los propios
medios de trabajo durante su funcionamiento, como el
carbón por la máquina de vapor; o los que sólo coadyuvan
en el proceso, como el gas de alumbrado, etc.— no entra
materialmente en el producto. Sólo su valor constituye
una parte del valor del producto. El producto, en su propia
circulación, hace circular el valor de estos medios de pro-
ducción. Comparten este rasgo con el capital fijo. Pero
en Cada proceso laboral en el que entran se los consume
totalmente y en consecuencia, para cada nuevo proceso
laboral, hay que reponerlos totalmente mediante nuevos
ejemplares del mismo tipo. No conservan su figura autó-
noma de uso durante su funcionamiento. Por consiguiente,
durante dicho funcionamiento tampoco queda fijada una
parte del valor de capital en la antigua figura de uso de
aquéllos, en su forma en especie. La circunstancia de que
esta parte de los materiales auxiliares no entre material-
mente en el producto, sino que sólo por su valor entre
como parte de valor en el valor del producto, y la de que
la función de estos materiales quede confinada dentro de
la esfera de la producción, circunstancia ésta que es conco-
mitante de aquélla, ha inducido a economistas como
Ramsay (al confundir, al mismo tiempo, capital fijo y

2 Las palabras “o fluido” (oder fliissiges) fueron agregadas
por Engels. (R 590/1.)130)

constante) en el error de aplicar a estos materiales la
categoría de capital fijo.
La parte de los medios de producción que entra ma-

terialmente en el producto, o sea materia prima, etc., recibe .

de esta manera, en parte, formas bajo las cuales puede
entrar más tarde como medio de disfrute en el consumo
individual. Los medios de trabajo propiamente dichos, los
portadores materiales del capital fijo, sólo se consumen
productivamente y no pueden entrar en el consumo indi-
vidual porque no entran en el producto o en el valor de
uso que ayudan a crear; antes bien, conservan frente a éste
su figura autónoma hasta que se desgastan por completo.
Los medios de trasporte constituyen una excepción. El
efecto útil que producen durante su funcionamiento pro-
ductivo, y por ende durante su permanencia en la esfera
de la producción, el cambio de lugar, entra simultánea-
mente en el consumo individual, por ejemplo, del viajero.
Éste paga el uso también en el presente caso, así como
paga el de otros medios de consumo. Hemos visto que
en la fabricación química, por ejemplo, la materia prima
y los materiales auxiliares se confunden.? Lo mismo ocurre
también con los medios de trabajo, los materiales auxiliares
y las materias primas. Así por ejemplo, en la agricultura,
las sustancias agregadas al suelo para mejorarlo entran
parcialmente, como creadoras de producto, en el producto
vegetal. Por otra parte, su efecto se distribuye a lo largo
de un período más prolongado, por ejemplo de 4-5 años.
Por tanto, una parte de las mismas entra materialmente
en el producto y con ello le transfiere simultáneamente su
valor, mientras otra parte fija también su valor en su
antigua forma de uso. Sigue existiendo como medio de
producción y por eso recibe la forma de capital fijo. Como
bestia de labor, un buey es capital fijo. Si se lo come, no
funciona como medio de trabajo, y por ende tampoco
como capital fijo.

La determinación que el carácter de capital fijo con-
fiere a una parte del valor de capital desembolsado en
medios de producción, reside exclusivamente en el modo
peculiar con que este valor circula. Este modo caracterís-
tico de circulación surge del modo característico con que
el medio de trabajo cede su valor al producto o se com-

" Véase, en nuestra edición, t. 1, vol. 1, p. 220.

porta como creador de valor durante el proceso de produc-
ción. Y este modo, a su vez, surge de la índole particular
de la función de los medios de trabajo en el proceso
laboral.

Sabemos que el mismo valor de uso que emerge como
producto de un proceso laboral, entra en otro como medio
de producción. Sólo la función de un producto como
medio de trabajo en el proceso de producción lo convierte
en capital fijo. En cambio el producto mismo, cuando
acaba de egresar de un proceso, no es de ninguna manera
capital fijo. Una máquina, por ejemplo, como producto o
mercancía del fabricante de máquinas, forma parte del
capital mercantil de éste. Y sólo se convierte en capital
fijo en manos de su comprador, del capitalista que la em-
plea productivamente.

Si todas las otras circunstancias son iguales, el grado
de fijeza crece al crecer la durabilidad del medio de tra-
bajo. Pues de esta durabilidad depende la magnitud de la
diferencia entre el valor de capital fijado en medios de
trabajo y la parte de esta magnitud de valor que el medio
de trabajo cede al producto en repetidos procesos laborales.
Cuanto más lentamente ocurra esta cesión de valor Y el
medio de trabajo transfiere valor en cada repetición del
mismo proceso laboral —, mayor será el capital fijo, mayor
la diferencia entre el capital empleado en el proceso de
producción y el consumido en él. No bien haya desapa-
recido esta diferencia, el medio de trabajo habrá agotado
su ciclo vital y perdido, junto con su valor de uso, su valor.
Habrá dejado de ser portador de valor. Como el medio
de trabajo, al igual que cualquier otro portador material
de capital constante, sólo transfiere valor al producto en la
medida en que pierde, junto con su valor de uso, su valor,
resulta evidente que cuanto más lentamente se pierda su
valor de uso, cuanto más tiempo dure el medio de trabajo
en el proceso de producción, más prolongado será el
período en el cual queda fijado en él valor constante
de capital. j

Si un medio de producción que no es un medio de
trabajo en sentido estricto, por ejemplo: material auxiliar,
materia prima, producto semielaborado, etc., se comporta
como los medios de trabajo con respecto a la transferencia
de valor y por ende al modo de circulación de su valor,
es también portador material, forma de existencia de capital

E 193

fijo. Esto ocurre en el caso de aquellas mejoras del suelo
ya mencionadas, que agregan al suelo componentes quí-
micos cuyo efecto dura varios períodos de producción o
años. Aquí una parte del valor sigue existiendo, a la vera
del producto, en su figura autónoma o en la figura de
capital fijo, mientras otra parte de valor se ha transferido
al producto y por eso circula con él. En este caso no sólo
entra en el producto una parte de valor del capital fijo,
sino también el valor de uso, la sustancia en la que existe
esta parte de valor.

Dejando a un lado el error fundamental —la confusión
de las categorías capital fijo y circulante con las categorías
capital constante y variable— la confusión en las defini-
ciones reinante hasta ahora entre los economistas se basa
ante todo en los siguientes puntos:

Se convierte a determinadas propiedades, que corres-
ponden a los medios de trabajo por su materia, en propie-
dades directas del capital fijo, por ejemplo la inmovilidad
física, digamos la de una casa. En este caso, siempre resulta
fácil demostrar que otros medios de trabajo, que como tales
también son capital fijo, tienen la propiedad opuesta, por
ejemplo la movilidad física, digamos la de un barco.

O se confunde la determinación económica de la forma,
determinación que resulta de la circulación del valor, con
una propiedad de cosa; como si cosas que en sí no son
en absoluto capital, sino que sólo llegan a serlo en deter-
minadas condiciones sociales, pudieran ser ya de por sí
y por naturaleza capital en una forma determinada, fijo
o circulante. Vimos en el libro I, cap. v,2 que en todo
proceso laboral,: cualesquiera que sean las condiciones
sociales en las que se desarrolla, los medios de producción
se dividen en medios de trabajo y objeto de trabajo. Pero
sólo dentro del modo capitalista de producción se con-
vierten aquéllos y éste en capital, y precisamente en “capi-
tal productivo”, como se precisó en la sección anterior. De
esta manera, la diferencia entre medio de trabajo y objeto
de trabajo, fundada en la naturaleza del proceso laboral,
se refleja en la nueva forma de la diferencia entre capital
fijo y capital circulante. Sólo así se convierte en capital fijo
una cosa que funciona como medio de trabajo. Si esa cosa,
por sus propiedades materiales, también puede servir para

e

" Véase en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 215-220,

otras funciones que no sean las de medio de trabajo, será
o no capital fijo según la diversidad de su función. El
ganado, como animales de labor, es capital fijo; como
ganado de engorde es materia prima que finalmente entra
como producto en la circulación y por tanto no es capital
fijo, sino circulante.

El mero hecho de que un medio de producción esté
fijado más tiempo en procesos laborales repetidos que, sin
embargo, están en conexión, son continuos, y por eso
constituyen un período de producción —es decir, el tiempo
total de producción necesario para elaborar un producto—
obliga al capitalista, tal como lo hace el capital fijo, a
efectuar un adelanto más o menos prolongado, pero no
convierte su capital en capital fijo. La semilla, por ejem-
plo, no es capital fijo, sino sólo materia prima que está
fijada en el proceso de producción durante un año aproxi-
madamente. Todo capital, mientras funciona como capital
productivo, está fijado en el proceso de producción, y en
consecuencia también lo están todos los elementos del
capital productivo, sea cual fuere su figura material, su
función y el modo de circulación de su valor. El que este
hallarse fijado dure más o menos tiempo, según la índole
del proceso de producción o el efecto útil perseguido, no
provoca la diferencia entre capital fijo y circulante.?

Una parte de los medios de trabajo, en la que están
incluidas las condiciones generales de trabajo, se inmovi-
liza en un lugar no bien ingresa en el proceso de producción
como medio de trabajo o, en su caso, no bien se la prepara
para la función productiva, como ocurre, por ejemplo, con
las máquinas. O bien se la produce desde un principio
en esta forma inmóvil, ligada al lugar, como ocurre, por
ejemplo, con las mejoras del suelo, los edificios de las
fábricas, los altos hornos, los canales, las vías férreas, etc.
Aquí, el que el medio de trabajo esté ligado continuamente
al proceso de producción dentro del cual ha de funcionar
está condicionado, al mismo tiempo, por su modo mate-
rial de existencia. Por otra parte, un medio de trabajo puede
moverse sin cesar, cambiar siempre de lugar físicamente,

20 Las dificultades que presenta la definición del capital fijo
y del circulante, han llevado al señor Lorenz Stein a pensar que
esta diferenciación sólo sirve para hacer más fácil la exposición.

y sin embargo encontrarse de manera ininterrumpida en
el proceso de producción, como una locomotora, un barco,
animales de labor, etc. Ni la inmovilidad le confiere, en
un caso, el carácter de capital fijo, ni la movilidad se lo
quita en el otro. Sin embargo, el hecho de que los medios
de trabajo estén fijados en un lugar, de que con sus raíces
estén metidos firmemente en la tierra, le asigna a esta
parte del capital fijo un papel propio en la economía de
las naciones. No se los puede enviar al extranjero, no
pueden circular como mercancías en el mercado mundial.
Los títulos de propiedad sobre este capital fijo pueden
cambiar de manos; se lo puede comprar y vender, y en
esa medida, puede circular idealmente. Estos títulos de
propiedad pueden circular incluso en mercados extranje-
ros, por ejemplo bajo la forma de acciones. Pero la pro-
porción que existe en un país entre la parte inmóvil, mate-
rialmente fijada de la riqueza y la parte móvil de la
misma, no cambia porque cambien las personas, los pro-
pietarios de este tipo de capital fijo.?? 2

La peculiar circulación del capital fijo produce una
rotación peculiar. La parte de valor que él pierde por
desgaste en su forma en especie, circula como parte de
valor del producto. Mediante su circulación, el producto
se transforma de mercancía en dinero; por consiguiente,
esto también le ocurre a la parte de valor del medio de
trabajo que el producto hace circular; y precisamente, el
valor de ese medio de trabajo cae gota a gota como dinero,
del proceso de circulación, en la misma proporción en

21 (F.E. — Hasta aquí, manuscrito IV. A partir de aquí, ma-
nuscrito 11.) -

* Engels omite las líneas finales del manuscrito rv. Lo que
sigue es del manuscrito I (p. 35 y ss.), en el que aparece un sub-
título (“Circunstancias que modifican la rotación del capital”)
y el siguiente pasaje, igualmente dejado a un lado por Engels:
“El análisis del proceso de valorización nos ha mostrado que los
diversos elementos del capital productivo contribuyen de diferentes
maneras a crear el valor del producto. Antes debíamos descifrar
esta creación de valor y en particular la producción del plusvalor.
Ahora, de lo que se trata es de examinar cómo esta participación
de los elementos del capital productivo en la formación del valor
influye sobre la rotación del capital. [...J” Sigue un párágrafo “a)
El capital fijo”. (R 595/2.)

que el medio de trabajo deja de ser portador de valor
en el proceso de producción. Como vemos, su valor adquie-
re ahora una existencia doble. Una parte del mismo queda
ligada a su forma de uso o en especie, perteneciente al
proceso de producción; otra parte se desprende de ella
como dinero. La parte de valor del medio de trabajo exis-
tente bajo la forma en especie disminuye constantemente
en el transcurso de su funcionamiento, mientras la parte
de su valor convertida a la forma dineraria aumenta de
manera constante, hasta que por último el medio de trabajo
ha agotado su ciclo vital, y su valor global, separado de
su cadáver, se ha transformado en dinero. Aquí se aprecia
la peculiaridad en la rotación de este elemento del capital
productivo. La transformación de su valor en dinero corre
parejas con la metamorfosis en dinero de la mercancía,
que es su portadora de valor. Pero su reconversión de la
forma dineraria a la forma de uso se separa de la recon-
versión de la mercancía en los otros elementos que la
producen y está determinada más bien por su propio
período de reproducción, es decir, por el tiempo durante
el cual el medio de trabajo se ha agotado y hay que susti-
tuirlo por otro ejemplar del mismo tipo. Si el tiempo de
funcionamiento de una máquina, cuyo valor es, suponga-
mos, de £ 10.000, es de 10 años, por ejemplo, entonces
el tiempo de rotación del valor adelantado originariamente
en ella será de 10 años. Antes de que expire ese lapso
no hay que renovarla, sino que sigue actuando bajo su
forma de uso. Mientras tanto el, valor de la máquina circula
fragmentariamente como parte de valor de las mercancías
para cuya producción continuada ella sirve, y así su valor
se convierte de manera paulatina en dinero hasta que
finalmente, al cabo de los 10 años, se lo ha transformado
por entero en dinero, y de dinero, se lo ha reconvertido
en una máquina, es decir que el valor ha cumplido su
rotación. Hasta que llegue este momento de la reproduc-
ción el valor de la máquina se acumula poco a poco, y en
un principio bajo la forma de un fondo de reserva en
dinero.2

Los demás elementos del capital productivo consisten,
en parte, en los elementos del capital constante que existen

* Párrafo precedido en el manuscrito (1, p. 35) del subtítulo
“b) El capital circulante”. (R 596/1.)

como materias auxiliares y materias primas; en parte, en
capital variable desembolsado en fuerza de trabajo.

El análisis del proceso laboral y de valorización (li-
bro 1, cap. V) demostró que estas distintas partes constitu-
tivas se comportan, como creadoras de producto y de
valor, de manera completamente distinta. El valor de la
parte del capital constante que consiste en materiales
auxiliares y materias primas —al igual que el valor de la
parte suya que consiste en medios de trabajo— vuelve a
aparecer en el valor del producto como valor sólo trans-
ferido, mientras que la fuerza de trabajo agrega, mediante
el proceso laboral, un equivalente de su valor al producto,
O sea reproduce realmente su valor. Además, una parte
de los materiales auxiliares, carbón para calefacción, gas de
alumbrado, etc., se consume en el proceso laboral sin entrar
de manera material en el producto, mientras que otra
parte de las mismas entra físicamente en el producto y
constituye el material de la sustancia de éste. Sin embar-
go, todas estas diferencias carecen de importancia para la
circulación y, en consecuencia, para el modo de rotación.
En la medida en que las materias primas y auxiliares se
consumen totalmente en la creación de su producto, trans-
fieren a éste todo su valor. Por eso, el producto hace cir-
cular este valor también en su totalidad, éste se transforma
en dinero y vuelve a convertirse de dinero en los elemen-
tos de producción de la mercancía. Su rotación no se inte-
rrumpe como la del capital fijo, sino que recorre conti-
nuamente todo el ciclo de sus formas, de manera que
estos elementos del capital productivo se renuevan in na-
tura sin interrupción.

En cuanto a la parte constitutiva variable del capital
productivo, desembolsada en fuerza de trabajo: esta última
se compra por un lapso determinado. No bien el capita-
lista la ha comprado e incorporado al proceso de produc-
ción, ella se convierte en parte constitutiva de su capital,
precisamente la parte constitutiva variable de éste. La fuer-
za de trabajo opera diariamente durante un espacio de
tiempo en el cual agrega al producto no sólo todo su valor
diario, sino también un plusvalor, un excedente,? que aquí
dejamos a un lado por el momento. Después que la fuerza

d * La versión literal sería: “sino también un plusvalor exce-
ente”.

de trabajo ha sido comprada y ha operado por una se-
mana, por ejemplo, hay que renovar continuamente la
compra en los plazos habituales. El equivalente del valor
de la fuerza de trabajo, equivalente que ésta agrega du-
rante su funcionamiento al producto y que, al circular
éste, se transforma en dinero, debe reconvertirse constan-
temente de dinero en fuerza de trabajo o describir cons-
tantemente el ciclo completo de sus formas, es decir, debe
rotar, si no se ha de interrumpir el ciclo de la producción
continua.

La parte de valor del capital productivo adelantada
en fuerza de trabajo pasa pues, totalmente, al producto
(aquí siempre dejamos a un lado el plusvalor), describe
con él las dos metamorfosis pertenecientes a la esfera de
la circulación y por medio de esta renovación continua
permanece incorporada de manera constante al proceso
de producción. Por tanto, por mucho que difiera en lo
demás, con relación a la formación de valor, el comporta-
miento de la fuerza de trabajo del de los componentes
formativos del capital constante que no constituyen Capi-
tal fijo, este tipo de rotación de su valor es común a la
fuerza de trabajo y a dichos componentes, en contraposi-
ción al capital fijo. Estas partes constitutivas del capital
productivo —las partes de valor del mismo desembolsadas
en fuerza de trabajo y en medios de producción que no
constituyen capital fijo— se contraponen al capital fijo
como capital circulante o fluido* por este carácter de la
rotación que les es común.

Como se ha visto antes,? el dinero que el capitalista
paga al obrero por el uso de la fuerza de trabajo sólo es,
en realidad, la forma general de equivalente para los me-
dios de subsistencia imprescindibles del obrero. En este
sentido, el capital variable consiste materialmente en me-
dios de subsistencia. Pero aquí, al considerar la rotación,
se trata de la forma. Lo que el capitalista compra no son
los medios de subsistencia del obrero, sino la propia fuer-
za de trabajo de éste. Lo que constituye la parte variable
del capital de aquél no son los medios de subsistencia del

a En el manuscrito (11, p. 36), en vez de “circulante o fluido”
(“zirkulierendes oder fliissiges”) Marx escribió “fluente” (“flies-
sendes”). (Cfr. R 597/1.)

» Véase, en esta edición, t. 1, vol. 1, pp. 203-214.

obrero, sino la fuerza de trabajo de éste puesta en activi-
dad, Lo que el capitalista consume productivamente en el
proceso laboral es la propia fuerza de trabajo y no los
medios de subsistencia del obrero. Es el propio obrero
quien convierte el dinero recibido a cambio de su fuerza
de trabajo, en medios de subsistencia, para reconvertirlos
en fuerza de trabajo, para mantenerse vivo, al igual que
el capitalista, por ejemplo, convierte en medios de sub-
sistencia para sí mismo una parte del plusvalor de la mer-
cancía que él vende por dinero, sin que por eso se diga
que el comprador de su mercancía le paga en medios de
subsistencia. Aun en los casos en que se paga al obrero
una parte de su salario en medios de subsistencia, en es-
pecie, esto es hoy en día una segunda transacción. Él
vende su fuerza de trabajo por un precio determinado y
al venderla se conviene que reciba una parte de ese pre-
cio en medios de subsistencia. Esto modifica sólo la
forma del pago, pero no el hecho de que lo que real-
mente vende el obrero es su fuerza de trabajo. Es una
segunda transacción que ya no se desarrolla entre obrero
y Capitalista, sino entre el obrero como comprador de mer-
cancía y el capitalista como vendedor de mercancía; mien-
tras que en la primera transacción el obrero es vendedor
de mercancía (su fuerza de trabajo) y el capitalista es
comprador de ésta. Exactamente lo mismo ocurre cuando
el capitalista cambia mercancía por mercancía, cuando,
por ejemplo, se hace reponer en hierro la máquina que
vende a la planta siderúrgica. No son, pues, los medios
de subsistencia del obrero los que asumen la determina-
ción de capital circulante por contraposición al capital
fijo. Tampoco lo es su fuerza de trabajo, sino la parte de
valor del capital productivo desembolsado en ella, parte
que, por la forma de su rotación, recibe este carácter que
comparte con unos y que la contrapone a otros, compo-
nentes de la parte constante del capital.

El valor del capital circulante 2? —en fuerza de trabajo
y medios de producción— se adelanta sólo por el tiempo
durante el cual se elabora el producto, tiempo que varía
según la escala de la producción, dada, a su vez, por el

* Aquí y en otros lugares en el original figura el adjetivo
“fliissiges” (literalmente, “fluido”), que Marx usa como sinónimo
de “circulante”.

volumen del capital fijo. Este valor entra totalmente en
el producto; por tanto vuelve a salir totalmente de la cir-
culación mediante la venta del producto y se lo puede ade-
lantar de nuevo. La fuerza de trabajo y los medios de pro-
ducción en los que existe la parte constitutiva circulante
del capital se sustraen a la circulación en el volumen nece-
sario para la creación y venta del producto terminado, pero
hay que reponerlos y renovarlos continuamente mediante
readquisiciones, mediante su reconversión de la forma di-
neraria a los elementos de producción. Se los sustrae de
una vez al mercado en masas menores que los elementos
del capital fijo, pero hay que sustraerlos a él con mayor
frecuencia y el adelanto del capital desembolsado en ellos
se renueva en períodos más breves. La conversión * cons-
tante del producto, que hace circular todo el valor de la
fuerza de trabajo y de los medios de producción de que
hablamos, sirve de mediadora para esta renovación cons-
tante. Por último, ellos describen continuamente todo el -
ciclo de las metamorfosis, no sólo por su valor, sino tam-
bién por su forma material; se los reconvierte continua-
mente de mercancía en los elementos para la producción
de la misma mercancía.

La fuerza de trabajo, al agregarle al producto su propio
valor, le agrega continuamente plusvalor, la encarnación
de trabajo no pagado. El producto terminado, por consi-
guiente, hace circular y transforma en dinero ese plusvalor
con la misma continuidad que a los restantes elementos
de valor de sí mismo. Sin embargo, aquí donde se trata, por
de pronto, de la rotación del valor de capital y no de la del
plusvalor que rota simultáneamente con él, se dejará a un
lado, de momento, este plusvalor.

De lo analizado hasta ahora resulta lo siguiente:

1) Las determinaciones formales de capital fijo y cir-
culante surgen sólo de las distintas maneras de rotar del
valor de capital actuante en el proceso de producción o
del capital productivo. A su vez esta diferencia en las
maneras de rotar surge de los modos distintos en que las
distintas partes constitutivas del capital productivo trans-
fieren su valor al producto, pero no de su diversa parti-
cipación en la producción del valor del producto ni de su
comportamiento característico en el proceso de valoriza-

* En la 12 edición, “rotación” en vez de “conversión”.

ción. Finalmente, la diferencia en la cesión del valor al
producto —y por eso también los distintos modos en que
el producto hace circular este valor y en que éste se re-
nueva en su forma originaria en especie mediante las me-
tamorfosis de aquél— surge de la diversidad de las figu-
ras materiales en las cuales existe el capital productivo y
de las cuales una parte se consume totalmente, otra sólo
se va usando y consumiendo poco a poco durante la crea-
ción del producto individual. Por tanto, sólo el capital
productivo puede dividirse en fijo y circulante [fliissiges].
En cambio esta antítesis no se da para los otros dos modos
de existencia del capital industrial, es decir, ni para el
capital mercantil ni para el capital dinerario, ni para am-
bos en contraposición al capital productivo. Sólo existe
para el capital productivo y dentro del mismo. Por más
que el capital dinerario y el capital mercantil actúen como
capital y por más fluidamente [fliissig] que circulen [zir-
kulieren], sólo se pueden convertir en capital circulante
[fliissiges] por oposición al fijo una vez que se han trans-
formado en partes constitutivas circulantes [fliissige] del
capital productivo. Pero como estas dos formas del capital
residen en la esfera de la circulación, la economía, desde
Adam Smith, se ha dejado inducir en el error, como vere-
mos, de reunirlas con la parte circulante [fliissigen] del
capital productivo bajo la categoría de capital circulante
[Zirkulierendes]. Son, en realidad, capital de circulación
[Zirkulationskapital] por oposición al productivo, pero no
son capital circulante [zirkulierendes Kapital] por oposi-
ción al fijo.

2) La rotación de la parte constitutiva fija del capital,
y por ende también el tiempo de rotación necesario para
ella, abarca varias rotaciones de las partes constitutivas
circulantes del capital. En el mismo tiempo en que el
capital fijo rota una vez, el capital circulante rota varias.
Una parte constitutiva de valor del capital productivo sólo
recibe la determinación formal de capital fijo cuando el
medio de producción en el que ella existe no se gasta
totalmente en el espacio de tiempo en el cual el producto
es elaborado y se lo expele del proceso de producción
como mercancía. Una parte del valor de dicho medio de
producción tiene que permanecer ligada a su antigua for-
ma útil que perdura, mientras que a otra la hace circular
el producto terminado, cuya circulación, por otra parte,

hace circular simultáneamente el valor global de las partes
constitutivas circulantes del capital.

3) La parte de valor del capital productivo desembol-
sada en capital fijo se adelanta en su totalidad y de una
vez para todo el tiempo de funcionamiento de la parte de
los medios de producción en que consiste el capital fijo,
Por tanto, el capitalista vuelca de una vez este valor a la
circulación; pero se lo vuelve a sustraer a la circulación
sólo de manera fraccionada y paulatina, mediante la reali-
zación de las partes de valor que el capital fijo agrega
fraccionadamente a las mercancías. Por otra parte: los pro-
pios medios de producción, en los que se fija una parte
constitutiva del capital productivo, se sustraen de una vez
a la circulación para incorporarlos al proceso de produc-
ción por todo el tiempo de funcionamiento de esos medios,
pero durante el mismo tiempo no es necesario reponerlos

por nuevos ejemplares del mismo tipo, no es necesario re-

producirlos. Durante un lapso más o menos prolongado
continúan contribuyendo a la creación de mercancías vol-
cadas a la circulación, sin sustraer ellos mismos de la cir-
culación los elementos de su propia renovación. Durante
este tiempo ellos tampoco exigen pues, por su parte, una
renovación del adelanto por parte del capitalista. Final-
mente: el valor de capital desembolsado en capital fijo
recorre, durante el tiempo de funcionamiento de los me-
dios de producción en los cuales existe, el ciclo de sus
formas, no materialmente, sino sólo en cuanto a su valor,
e incluso esto, sólo de manera parcial y paulatina. Es de-
cir que una parte de su valor circula y se transforma en
dinero continuamente como parte de valor de la mercan-
cía, sin reconvertirse de dinero a su forma originaria de
uso, Esta reconversión del dinero a la forma en especie
del medio de producción sólo tiene lugar al término del
período de funcionamiento del medio de producción, cuan-
do éste se ha gastado por entero,

4) Los elementos del capital circulante están fijados en
el proceso de producción —si éste ha de ser continuo—
con la misma continuidad que los elementos del capital
fijo. Pero los elementos así fijados del primero se renuevan
constantemente in natura [en especie] (los medios de
producción mediante nuevos ejemplares del mismo tipo, la
fuerza de trabajo mediante compra siempre renovada);
mientras que en el caso de los elementos del capital fijo,

durante el tiempo en que subsisten, no es necesario reno-
varlos a ellos mismos ni renovar su compra. En el pro-
ceso de producción se encuentran continuamente materias
primas y auxiliares, pero siempre se trata de nuevos ejem-
plares del mismo tipo, después que los viejos se consumieron
en la creación del producto terminado. La fuerza de trabajo
se encuentra con la misma continuidad en el proceso de
producción, pero sólo mediante la renovación constante
de su compra, y a menudo con cambio de personas. En
cambio los mismos edificios, máquinas, etc., siguen fun-
cionando en los mismos e idénticos procesos de produc-
ción que se repiten durante reiteradas rotaciones del capital
circulante.

### II. Partes constitutivas, reposición, reparación, acumulación del capital fijo

En una misma inversión de capital, los elementos indi-
viduales del capital fijo tienen. distintos tiempos de vida,
y por eso también distintos tiempos de rotación. En una
red ferroviaria, por ejemplo, los rieles, durmientes, terra-
plenes, edificios de las estaciones, puentes, túneles, loco-
motoras y vagones tienen distinto tiempo de funciona-
miento y distinto tiempo de reproducción, y por ende
también el capital adelantado en ellos tiene distintos tiem-
pos de rotación. Durante una larga serie de años no es
necesario renovar los edificios, andenes, tanques de agua,
viaductos, túneles, zanjas ni terraplenes, en pocas pala-
bras, nada de lo que en el sistema ferroviario inglés se
califica de works of art. Los objetos que más se desgastan
son las vías y el material rodante (rolling stock).

Al principio, cuando se fundaron los ferrocarriles mo-
dernos, la opinión dominante, alimentada por los ingenie-
ros prácticos más eminentes, era que la duración de una
red ferroviaria era secular y que el desgaste de los rieles
era tan absolutamente imperceptible que había que pres-
cindir de él para todos los fines financieros y prácticos; se
consideraba que el tiempo de vida de los buenos rieles
era de 100 a 150 años. Pero pronto se vio que el tiempo
de vida de un riel, que depende desde luego de la velocidad
de las locomotoras, del peso y el número de los trenes, del
espesor de los propios rieles y de una serie de otras cir-

cunstancias accesorias, no sobrepasaba promedialmente los
20 años. En algunas estaciones, centros de intenso tránsito,
los rieles se desgastan incluso todos los años.2 Alrededor
de 1867 se empezó a introducir rieles de acero que cos-
taban aproximadamente el doble que los de hierro, pero
en cambio duran más del doble que éstos. El tiempo de
vida de los durmientes de madera era de 12 a 15 años.
Con respecto al material rodante se comprobó un desgaste
considerablemente mayor en los vagones de mercancías que
en los de pasajeros. En 1867 se calculaba que el tiempo
de vida de una locomotora era de 10 a 12 años.

Lo que provoca el desgaste es, en primer lugar, el uso
mismo. En general, los rieles se desgastan en proporción
al número de trenes (R. C., n* 17.645).?? Al aumentar la
velocidad, el desgaste crecía en una proporción superior
al cuadrado de la velocidad: es decir, al duplicarse la velo-
cidad de los trenes el desgaste aumentaba en más del cuá-
druplo. (R. C., n* 17,046.)

La influencia de las fuerzas de la naturaleza produce
un desgaste adicional. Así, los durmientes no sólo sufren
por el desgaste real, sino también por putrefacción. “Los
gastos de mantenimiento del ferrocarril no dependen tanto
del desgaste inherente al tráfico ferroviario como de la
calidad de la madera, del hierro y de las obras de albañi-
lería que están expuestos a la acción de la atmósfera.
Un solo mes riguroso de invierno le hará más daño al con-
junto de las vías que todo un año de tráfico ferroviario.”
(R. P. Williams, “On the Maintenance of Permanent Way”.
Conferencia en el Instituto de Ingenieros Civiles, otoño
de 1867,) 1

Finalmente, como ocurre por todas partes en la gran
industria, también aquí el desgaste moral desempeña su
papel: transcurridos diez años, generalmente se puede com-
prar por £ 30.000 la misma cantidad de vagones y locomo-
toras que antes costaba £ 40.000. Para este material hay

22 Las citas señaladas con las letras R.C. se han tomado de:
Royal Commission on Railways. Minutes of Evidence taken before
the Commissioners. Presented to both Houses of Parliament, Lon-
dres, 1867. — Las preguntas y respuestas están numeradas, y esos
números se transcriben aquí.

= Traducimos literalmente. El sentido tiene que ser: “se des-
gastan tanto que hay que reponerlos todos los años”.

que calcular, pues, una depreciación del 25% en el
precio de mercado, aun cuando no se verifique ninguna
depreciación del valor de uso. (Lardner, Railway Econo-
my [, p. 120)).

“Los puentes tubulares no se renovarán en su forma
actual” (porque ahora tenemos formas mejores para este
tipo de puentes). “Las reparaciones habituales practica-
das en ellos, el retirar y sustituir piezas sueltas, no son
practicables.” (W. B. Adams, Roads and Rails, Londres,
1862 [, p. 136].).

En gran parte los medios de trabajo se ven constante-
mente revolucionados por el progreso de la industria. Por
eso no se los repone en su forma originaria, sino en la
forma revolucionada. Por un lado, la masa de capital fijo
invertida en determinada forma en especie y que tiene que
durar dentro de ésta determinado tiempo medio de vida,
constituye una razón para introducir sólo gradualmente
máquinas nuevas, etc., y por ende un obstáculo para la
introducción rápida y general de los medios de trabajo
perfeccionados. Por otra parte, la competencia obliga, so-
bre todo si se trata de trastocamientos decisivos, a sustituir
los antiguos medios de trabajo por los nuevos antes de que
llegue el término natural de la vida de aquéllos. Son prin-
cipalmente las catástrofes, las crisis, las que obligan a tal
renovación prematura de la maquinaria industrial en una
escala social mayor.

El desgaste (dejando de lado el desgaste moral) es la
parte de valor que el capital fijo, al usarse y consumirse,
va transfiriendo poco a poco al producto, en la misma
medida promedial en que va perdiendo su valor de uso.

En parte este desgaste es de tal tipo que el .capital
fijo posee cierto tiempo de vida medio; se lo adelanta por
entero para este tiempo; al cabo del mismo hay que re-
ponerlo totalmente. Para los medios de trabajo vivos, por
ejemplo los caballos, el tiempo de reproducción está pres-
crito por la naturaleza misma. Su tiempo medio de vida
como medio de trabajo está determinado por leyes de la
naturaleza. No bien ha expirado este plazo, hay que repo-
ner con nuevos los ejemplares gastados, Un caballo no se
puede reponer a pedazos, sino que sólo se lo puede susti-
tuir por otro caballo,

Otros elementos del capital fijo admiten renovación
periódica o parcial. Aquí hay que distinguir la reposición

periódica o parcial de la extensión gradual de la empresa
comercial.

El capital fijo consiste parcialmente en partes consti-
tutivas de la misma clase que, sin embargo, no duran lo
mismo, sino que hay que renovarlas fragmentariamente
en distintos espacios de tiempo. Esto ocurre con los rie-
les de las estaciones que hay que reponer más frecuente-
mente que los del resto del conjunto de vías. Lo mismo
pasa con los durmientes, de los cuales en la década del 50
en la red ferroviaria belga se renovaba anualmente el
8 %, según Lardner, es decir que en el curso de 12 años
se reponía la totalidad.*% La relación es aquí, pues, la
siguiente: se adelanta una suma, por diez años digamos,
en determinado tipo de capital fijo. Este desembolso se
hace de una vez. Pero una parte determinada de este capital
fijo, el valor de la cual ha entrado en el valor del producto

-y se ha convertido, con éste, en dinero, se repone todos

los años in natura, mientras la otra parte continúa exis-
tiendo en su forma originaria de uso. Lo que distingue a
este capital, como capital fijo, del capital circulante, es
que el desembolso se hace de una vez y la reproducción,
sólo fragmentaria, ocurre bajo la forma de uso.

Otras partes del capital fijo se componen de partes
constitutivas desiguales que se desgastan totalmente en es-
pacios de tiempo desiguales y a las que en consecuencia
hay que reponer en dichos períodos desiguales. Esto ocurre
sobre todo con las máquinas. Lo que acabamos de señalar
con respecto a los diversos tiempos de vida de las diversas
partes constitutivas de un capital fijo vale aquí con res-
pecto al tiempo de vida de las diversas partes constitutivas
de la: misma máquina que figura como fracción de este
capital fijo.

Con respecto a la extensión paulatina del negocio en
el transcurso de la renovación parcial, señalaremos lo
siguiente. Aunque, como hemos .visto, el capital fijo con-
tinúa operando in natura en el proceso de producción,
una parte de su valor, que corresponde al desgaste me-
dio, ha circulado con el producto, se ha transformado en
dinero, constituye un elemento del fondo dinerario de re-
serva para reponer el capital en la fecha de su reproducción
in natura. Esta parte del valor fijo de capital, transfor-
mada así en dinero, puede servir para ampliar el negocio
o para introducir en las máquinas perfeccionamientos que

aumenten su eficacia. De esta manera, en períodos más O
menos prolongados, se verifica reproducción, y precisa-
mente —considerado desde el punto de vista de la so-
ciedad— reproducción en escala ampliada; de manera
extensiva, si se amplía el campo de producción; de manera
intensiva, si se aumenta la eficacia del medio de produc-
ción. Esta reproducción en escala ampliada no surge de la
acumulación —-transformación de plusvalor en capital—,
sino de la reconversión del valor que se ha desgajado,
separado en forma dineraria del cuerpo del capital fijo, en
nuevo capital fijo del mismo tipo, bien suplementario, bien
más eficaz. En qué medida y con qué dimensiones una
empresa es capaz de tal suplemento gradual, y por ende
también, qué dimensiones debe tener el fondo de reserva
acumulado para poder reinvertirlo de esta manera, y en
qué plazos puede ocurrir esto, depende en. parte, desde
luego, de la naturaleza específica de esa empresa. Por
otra parte, en qué medida se pueden introducir mejoras
de detalle en la maquinaria existente, depende por su-
puesto de la índole de la mejora y de la construcción de la
propia máquina. Sin embargo, Adams demuestra cuánto
hay que tener en cuenta este punto, desde un primer mo-
mento, por ejemplo en las inversiones ferroviarias: “Toda
la construcción tendría que guiarse por el principio que
gobierna la colmena: capacidad para extenderse indefini-
damente. Todas las estructuras rígidas y rigurosamente si-
métricas desde un principio, son perjudiciales; en caso de
ampliación hay que echarlas abajo” (p. 123 ). ] ]
Esto depende generalmente del espacio disponible.
En algunos edificios se puede agregar pisos hacia arriba,
en otros se necesita una expansión lateral y por ende más
terreno. Dentro de la producción capitalista, al ampliarse
gradualmente un negocio se dilapidan, por un lado, mu-
chos recursos y por otro se efectúan muchas ampliaciones
laterales de este tipo que son contraproducentes (en parte,
en perjuicio de la fuerza de trabajo), porque nada ocu-
rre de acuerdo con un plan social, sino que todo depende
de las circunstancias, medios, etc., infinitamente diversos
con los que actúa el capitalista individual. De esto se de-
riva un gran derroche de las fuerzas productivas. ,
En la agricultura es donde resulta más fácil la rein-
versión fragmentaria del fondo de reserva en: dinero (es
decir, de la parte del capital fijo reconvertida en dinero).

Aquí un campo de producción espacialmente dado es capaz
de la máxima absorción gradual de capital. Lo mismo
ocurre allí donde se verifica reproducción natural, como
en la ganadería.

El capital fijo ocasiona costos especiales de mante-
nimiento, El propio proceso laboral efectúa una parte del

- mantenimiento; el capital fijo se deteriora cuando no actúa
-en el proceso laboral. (Véase -libro I, cap. vI, p. 1962 y

cap. XI, p. 423?: desgaste de la maquinaria originado
por su desuso.) Por eso la ley inglesa considera también
expresamente como estrago (waste)(**l el que las tierras
arrendadas no se cultiven según los usos del país. (W. A.
.Holdsworth, Barrister at Law, [abogado,] The Law of
Landlord and Tenant, Londres, 1857, p. 96.) Este man-
tenimiento, que surge del uso en el proceso laboral, es un
don natural gratuito del trabajo vivo. Y la fuerza de man-
tenimiento del trabajo es de dos tipos. Por ún lado man-
tiene el valor de los materiales de trabajo transfiriéndolo
al producto; por otro lado mantiene el valor de los medios
de trabajo, cuando no lo transfiere también a él al pro-
ducto, manteniendo el valor de uso de estos medios en
virtud de su acción en el proceso de producción.

Pero para mantener en condiciones el capital fijo, tam-
bién se requiere un desembolso positivo de trabajo. De
vez en cuando hay que limpiar la maquinaria. Aquí se
trata de trabajo adicional sin el cual la maquinaria se vuel-
ve inutilizable; se trata meramente de defenderla de in-
fluencias nocivas de los elementos, las cuales son insepa-
rables del proceso de producción, es decir, de mantenerla
en un estado en que sea apta para trabajar, en el sentido
más literal de la expresión. Por supuesto, el tiempo normal
de vida del capital fijo se calcula contando con que se
cumplen las condiciones bajo las cuales puede funcionar
normalmente durante ese tiempo, al igual que se presu-
pone que, si un hombre vive promedialmente 30 años,
también se lava. Aquí tampoco se trata de reposición del
trabajo contenido en la máquina, sino de trabajo adicional
constante que el uso de ésta hace necesario. No se trata
de trabajo que la máquina efectúa, sino de trabajo que se
efectúa sobre ella, en el que ella no es agente de produc-

" Véase en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 248-251.
* Ibídem, vol. 2, p. 492.

14 209

ción, sino materia prima. El capital desembolsado en este

trabajo, aunque no entra en el verdadero proceso laboral
al que el producto debe su origen, forma parte del capital
circulante. En la producción hay que gastar continuamente
este trabajo, y en consecuencia su valor debe reponerse
también continuamente mediante el valor del producto. El
capital desembolsado en él pertenece a la parte del capital
circulante que tiene que cubrir los gastos varios generales
y que debe distribuirse en el producto de valor confor-
me a un cálculo promedial anual. Hemos visto? que en
la industria propiamente dicha los obreros ejecutan gratis
este trabajo de limpieza en los momentos de descanso, y
precisamente por eso, a menudo también durante el pro-
ceso mismo de producción, donde se convierte en la fuente
de la mayor parte de los accidentes. Este trabajo no
cuenta en el precio del producto. En este sentido, el con-
sumidor lo recibe gratis. Por otra parte, de esta manera
el capitalista cubre gratuitamente los costos de manteni-
miento de su máquina. El obrero paga con su propia
persona, y esto constituye uno de los misterios de la auto-
conservación del capital, que en los hechos representa
una reivindicación jurídica del obrero sobre la maquinaria
y lo convierten, incluso desde el punto de vista jurídico
burgués, en Copropietario de ella. En diversos ramos de
la producción, sin embargo, donde hay que retirar la ma-
quinaria del proceso de producción para limpiarla y por
eso la limpieza no puede hacerse bajo cuerda, como por
ejemplo en el caso de las locomotoras, este trabajo de
mantenimiento se cuenta entre los costos corrientes y por
ende como elemento del capital circulante. Una locomotora
hay que llevarla al taller y limpiarla allí después de, a lo
sumo, tres días de trabajo; la caldera tiene que enfriarse
primero, si es que no ha de dañarse cuando se la lave.
(R. C., n9 17.823.) |

Las verdaderas reparaciones o arreglos requieren des-
embolsos de capital y trabajo que no están incluidos en el
capital originariamente adelantado, y que por ende tam-
poco, o en todo caso no siempre, se pueden reponer y
cubrir mediante la reposición gradual de valor del capital
fijo. Si el valor del capital fijo es, por ejemplo, =— £ 10.000
y su tiempo global de vida — 10 años, estas £ 10.000,

" Véase, en la presente edición, t. 1, vol, 2, p. 509; n. 176.

transformadas totalmente en dinero al cabo de diez años,
sólo reponen el valor del capital originario de inversión,
pero no reponen el capital, o en su caso el trabajo, nue-
vos, agregados entretanto en reparaciones. Ésta es una
parte constitutiva de valor suplementaria, que tampoco se
adelanta de 'una vez, sino conforme a las necesidades, y
cuyos distintos tiempos de adelanto son fortuitos por la
naturaleza de la cosa. Todo capital fijo requiere tales des-
embolsos ulteriores, dosificados y adicionales de capital
en medios de trabajo y fuerza de trabajo. ,

Los desperfectos a que están expuestas partes aisladas
de la maquinaria son, por la naturaleza de la cosa, fortui-
tos, y por eso también lo son las reparaciones que esos
desperfectos hacen necesarias. Sin embargo, de esta masa
se separan dos clases de trabajos de reparación que tienen
un carácter más o menos estable y que acaecen en dis-
tintos períodos del tiempo de vida del capital fijo: las
enfermedades de la infancia y los achaques, mucho más
fumerosos, de la edad que sobrepasa el período central
del tiempo de vida. Por más perfecta que sea la construc-
ción con que una máquina, por ejemplo, ingresa en el
proceso de producción, con el uso real se hacen patentes
defectos que hay que corregir mediante trabajo suplemen-
tario. Por otra parte, cuanto más sobrepasa el período
central de su tiempo de vida, es decir, cuanto más se ha
acumulado el desgaste normal, cuanto más usado y decré-
pito se ha vuelto el material de que está hecha, más nu-
merosos e importantes son los trabajos de reparación nece-
sarios para mantener la máquina en actividad hasta el fin
de su período medio de vida, de la misma manera que un
hombre viejo, para no morir antes de tiempo, tiene que
gastar más en médicos y medicamentos que uno joven y
robusto. Por tanto, a pesar de su carácter fortuito, los

trabajos de reparación se distribuyen en masas desiguales

entre los distintos períodos de vida del capital fijo.

De lo precedente, así como del carácter generalmente
fortuito de los trabajos de reparación que se hacen sobre
la máquina, se infiere:

Por un lado, el gasto real en fuerza de trabajo y me-
dios de trabajo para trabajos de reparación es fortuito,
como lo son las propias circunstancias que hacen necesa-
rias estas reparaciones; el volumen de las reparaciones
necesarias está desigualmente distribuido entre los distin-

tos períodos de vida del capital fijo. Por otro lado, al
calcular el período medio de vida del capital fijo se pre-
supone que a éste se lo mantiene constantemente en un
estado en el que resulta eficaz, en parte mediante la lim-
pieza (de la que también forma parte la limpieza de los
locales), en parte mediante reparaciones hechas con la
frecuencia requerida. La transferencia de valor por des-
gaste del capital fijo se calcula sobre la base del período
medio de vida de éste, pero a su vez este período medio
de vida se calcula contando con que se adelanta continua-
mente el capital adicional requerido para mantener el ca-
pital fijo en condiciones.

Por otra parte, es igualmente evidente que el valor
agregado mediante este gasto suplementario de capital y
de trabajo no puede entrar en el precio de las mercan-
cías al mismo tiempo que el gasto real. Un hilandero, por
ejemplo, no puede vender su hilado esta semana más caro
que la semana pasada porque esta semana se le haya roto
un torno o reventado una correa. Los gastos generales
de la hilandería no se han modificado de ninguna manera
por este accidente ocurrido en una sola fábrica. Aquí,
como en toda determinación de valor, lo decisivo es el
promedio. La experiencia muestra el volumen medio de
tales accidentes y de los trabajos de mantenimiento y repa-
ración necesarios durante el período medio de vida del
capital fijo invertido en determinado ramo de negocios.
Este gasto medio se distribuye a lo largo del período medio
de vida y se añade al precio del producto en partes alícuotas
correspondientes, y por eso se repone mediante la venta del
mismo. .

El capital suplementario que se repone de esta manera
forma parte del capital circulante, aunque el tipo de des-
embolso es irregular. Como es sumamente importante cu-
rar de inmediato cualquier achaque de la maquinaria, en
toda fábrica relativamente importante se encuentra un per-
sonal agregado a los verdaderos obreros de la fábrica e
integrado por ingeniero, carpintero, mecánico, cerrajero,
etc. Su salario constituye una parte del capital variable y
el valor de su trabajo se distribuye en el producto. Por
otra parte, los gastos requeridos en medios de producción
se determinan de acuerdo cón aquel cálculo medio y cons-
tituyen continuamente, en conformidad con este cálculo,
parte de valor del producto, aunque de hecho se los

adelanta en períodos irregulares y por ende entran en el

- producto, o en su caso, en el capital fijo, también en pe-

ríodos irregulares. Este capital desembolsado en repara-
ciones propiamente dichas constituye, desde varios puntos
de vista, un capital de tipo peculiar, que no se. puede
ubicar ni dentro del capital circulante ni dentro del capital
fijo, pero que entra más bien en el primero por pertene-
cer a los gastos corrientes.

El tipo de contabilidad no modifica en nada, por su-
puesto, la conexión real de las cosas sobre las que se lleva
esa contabilidad. Pero es importante señalar que en mu-
chos ramos de negocios es costumbre sumar los costos de
reparación al desgaste real del capital fijo, de la siguiente
manera. Supongamos que el capital fijo adelantado sea de
£ 10.000, su período de vida, 15 años; el desgaste anual
será entonces, £ 666%. Ahora bien, el desgaste se cal-
cula, sin embargo, sólo por diez años, es decir que al precio
de las mercancías producidas se le agregan anualmente
£ 1.000 en lugar de £ 666%, por desgaste del capital
fijo; es decir que se reservan £ 333/35 para trabajos de
reparación, etc. (Los números 10 y 15 se toman sólo
como ejemplo.) Esta cantidad se ha gastado, pues, prome-
dialmente, en reparaciones para que el capital fijo dure
15 años. Desde luego este cálculo no impide que el capital
fijo y el capital adicional desembolsado en las reparacio-
nes constituyan categorías distintas. En virtud de este
modo de calcular se admitió, por ejemplo, que el presu-
puesto más bajo de gastos para el mantenimiento y la
reposición de barcos de vapor era de un 15 % anual, y
por ende el tiempo de reproducción = 6% años. En la
década del 60 el gobierno inglés indemnizó a la Peninsular
and Oriental Co., por este concepto, a razón del 16 %
anual, lo que como vemos equivale a un tiempo de repro-
ducción de 6/4? años. En los ferrocarriles, la duración
media de vida de una locomotora es de 10 años, pero
incluyendo en el cálculo las reparaciones, se admite un
desgaste del 1214 %, lo que reduce a 8 años la duración

“de vida. Para los vagones de pasajeros y de carga se cal-

cula el 9%, o sea que se supone un tiempo de vida
de 11*/, años.

* 1% y 22 ediciones: “6 Ya”.

En los contratos de alquiler de casas y otros bienes
que son para su propietario capital fijo y como tal se
alquilan, la legislación ha reconocido en todas partes la di-
ferencia entre el desgaste normal provocado por el tiempo,
la influencia de los elementos naturales y el propio uso
- normal, [por una parte,] "y [por otra] las reparaciones oca-
sionales que son necesarias a veces durante el tiempo de
vida y el uso normales de la casa para mantenerla en con-
diciones. Por regla general las primeras corren por cuenta
del propietario, las segundas por cuenta del inquilino. Las
reparaciones se dividen además en habituales y sustancia-
les. Estas últimas constituyen renovación parcial del capital
fijo en su forma de uso y también recaen sobre el propie-
tario, si el contrato no estipula expresamente lo contrario.
Así por ejemplo, según el derecho inglés:

“De año en año un inquilino [. . .] sólo está obligado a
mantener los edificios en un estado en que resistan al viento
y al agua, mientras esto pueda ocurrir sin reparaciones sus-
tanciales; y en general a hacer sólo aquellas reparaciones que
se pueden calificar de habituales. E incluso a este respecto
deberán tenerse en cuenta la antigiiedad y el estado general
de las partes respectivas del edificio en el momento en que
el inquilino se hizo cargo de él, pues el inquilino no está
obligado ni a reponer material viejo y desgastado con otro
nuevo, ni a subsanar el deterioro inevitable causado por
el transcurso del tiempo y por el uso normal.” (Holds-
worth, Law of Landlord and Tenant, pp. 90, 91.)

Totalmente diferente, tanto de la reposición del des-
gaste como de los trabajos de mantenimiento y reparación,
es el seguro, que se refiere a la destrucción debida a fenó-
menos naturales extraordinarios, incendios, inundaciones,
etc. Esta destrucción debe repararse a expensas del plus-
valor y constituye una deducción del mismo. O, conside-
rado desde el punto de vista de toda la sociedad: debe
llevarse a cabo una sobreproducción constante, es decir, una
producción en escala mayor que la necesaria para la sim-
ple reposición y reproducción de la riqueza existente —de-
jando enteramente a un lado el aumento de la población—,
a fin de poder disponer de los medios de producción para
compensar el daño extraordinario que ocasionan los suce-
sos imprevistos y las fuerzas de la naturaleza.

En realidad sólo la parte más pequeña 'del capital
necesario para la reposición consiste en el fondo dinerario

de reserva. La parte más importante consiste en el ensan-
chamiento de la propia escala de producción, el cual en
parte es ampliación real y en parte pertenece al volumen
normal de la producción en los ramos que producen el
capital fijo. Así, por ejemplo, una fábrica de máquinas está
preparada tanto para el hecho de que cada año se amplíen
las fábricas que constituyen su clientela, como para el de
que una parte de ellas necesite constantemente reproduc-
ción total o parcial.

Al determinar el desgaste, así como los costos de repa-
ración, según un promedio social, se dan necesariamente
grandes desigualdades, incluso para inversiones de capital
de igual magnitud y que se encuentran en las mismas Cir-
cunstancias dentro del mismo ramo de producción. En la
práctica, para un capitalista la máquina, etc., dura más
que el período medio; para otro, menos. Los costos de
reparación del uno están por encima, los del otro por de-
bajo del promedio, etc. Pero el recargo de precio de la
mercancía determinado por el desgaste, así como por los
costos de reparación, es el mismo y se determina mediante
el promedio. En consecuencia, en virtud de este recargo de
precio uno recibe más de lo que realmente agrega; el otro,
menos. Esto, como todas las otras circunstancias que ha-
cen que, siendo igual la explotación de la fuerza de trabajo,
difieran las ganancias de los distintos capitalistas en el
mismo ramo de negocios, contribuye a dificultar la intelec-
ción de la verdadera naturaleza del plusvalor.

El límite entre la verdadera reparación y la reposición,
entre costos de mantenimiento y costos de renovación, es
más o menos fluctuante. De ahí la eterna discusión, en los
ferrocarriles por ejemplo, acerca de si ciertos costos son
reparaciones o reposiciones, si hay que cubrirlos a expen-
sas de gastos corrientes o del capital básico. La transfe-
rencia de los costos de reparación a la cuenta del capital,
en lugar de cargarlos en la del rédito, es el conocido recurso
por el cual las direcciones ferroviarias hacen subir artifi-
cialmente sus dividendos. Sin embargo, también para esto
la experiencia ha suministrado ya las pautas más esencia-
les. Los trabajos suplementarios durante el primer período
de vida del ferrocarril, por ejemplo, “no son reparaciones,
sino que se los debe considerar como parte constitutiva
esencial de la construcción ferroviaria, y en consecuencia
hay que cargarlos a la cuenta del capital [.. .], puesto que

no resultan del desgaste o de la acción normal del tránsito,
- sino que se deben a la imperfección originaria e inevitable
de la construcción ferroviaria”. (Lardner, 1. c., p. 40.)
“En cambio, el único método correcto es cargar el rédito
de cada año con el deterioro que necesariamente se ha
producido para poder ganar dicho rédito, siendo indife-
rente que la suma se haya gastado realmente o no.” (Ca-
pitán Fitzmaurice, “Committee of Inquiry on Caledonian
Railway”, impreso en Money Market Review, 1868. )!**

En la agricultura, por lo menos mientras no trabaja
aún con vapor, la separación entre reposición y manteni-
miento del capital fijo se vuelve prácticamente imposible
e inconducente. “Cuando el equipo de aperos agrícolas es
completo, pero no excesivamente grande” (cantidad nece-
saria de instrumentos de labranza y de otros útiles de
trabajo y herramientas de todo tipo) “se suele estimar,
en un promedio amplio, el desgaste anual y la conserva-
ción del conjunto de aperos entre un 15 y un 25 % del
capital de adquisición, según la diversidad de las condi-
ciones existentes.” (Kirchhof, Handbuch der landwirtschaft-
lichen Betriebslehre, Dessau, 1852, p. 137.)

En lo que toca al material rodante de un ferrocarril
no se puede distinguir, en absoluto, entre reparación y
reposición. “Cuantitativamente, conservamos nuestro mate-
rial rodante. Sea cual fuere el número de locomotoras que
tenemos, conservamos ese número. Si andando el tiempo
una se vuelve inutilizable, de manera que es más ventajoso
construir una nueva, la construimos a expensas del rédito,
acreditándole a éste, desde luego, el valor de los materiales
de la vieja máquina que utilizamos ... Siempre queda bas-
tante... Las ruedas, los ejes, las calderas, etc., en una
palabra, queda una buena parte de la vieja locomotora.”
(T. Gooch, Chairman [presidente] of Great Western Rail-
- way Co., R. C., n” 17.327, 17.329.) “Reparar significa
renovar; para mí la palabra «reposición» no existe; ...
una vez que una sociedad ferroviaria ha comprado un
vagón o una locomotora, tendría que repararlos de tal ma-
nera que puedan seguir circulando eternamente.” (17.784).
“Calculamos 8 Y% peniques de gastos de locomotora por
milla inglesa * de recorrido. Con estos 8 Y4 peniques man-
tenemos las locomotoras para siempre. Renovamos nues-

= 1 milla inglesa = 1,609 km.

tras máquinas. Si usted quiere comprar una máquina nue-
va, gasta más dinero del que es necesario... En la
máquina vieja siempre se encuentrzn un par de ruedas,
un eje u otra pieza que se pueden utilizar, y esto ayuda
a fabricar, a un precio menor, una máquina que es tan
buena como una totalmente nueva.” (17.790). “Ahora
yo produzco una locomotora nueva por semana, es decir,
una que es tan buena como si fuera nueva, pues la cal-
dera, los cilindros y el bastidor son nuevos.” (17.823.
Archibald Sturrock, Locomotive Superintendent [superin-
tendente de locomotoras] of Great Northern Railway, en
R.C., 1867.)

Lo mismo ocurre con los vagones: “En el transcurso
del tiempo se renuevan continuamente las existencias de
locomotoras ¿Y ovagones; una vez se colocan ruedas nue-
vas, otra vez se ha bastidor nuevo. Las partes de las
que depende el movimiento y que están más expuestas al
desgaste se renuevan paulatinamente; las máquinas y los
vagones pueden someterse entonces a una serie tal de
reparaciones que en muchos de ellos no queda ni vesti-
gios del antiguo material... Aun cuando dejan por com-
pleto de ser reparables, se aprovechan piezas de los viejos
vagones o locomotoras, y así no desaparecen nunca por
entero del ferrocarril. Por eso el capital móvil se halla en
reproducción continua; lo que para el conjunto de la vía
debe ocurrir de una vez en un momento determinado,
cuando se coloca de nuevo toda la vía, bcurre paulatina-
mente, de año en año, con el material rodante. Su exis:
tencia es perenne, está en continuo rejuvenecimiento”
(Lardner, pp. 115, 116.)

Este proceso, que Lardner describe aquí en el caso
de los ferrocarriles, no es aplicable a una fábrica aislada,
pero sí sirve como imagen de la reproducción continua,
parcial y que se entremezcla con las reparaciones, del
capital fijo dentro de un ramo de la industria tomado en
su totalidad, o en general dentro de la reproducción total,
considerada en escala social.

He aquí una prueba de cuán amplios son los límites
dentro de los cuales direcciones hábiles pueden manipular
los conceptos de reparación y reposición para obtener
dividendos. Según la conferencia de Richard Price Williams
citada anteriormente, diversas sociedades ferroviarias in-
glesas cargaron promedialmente en la cuenta del rédito,

k

durante una serie de años, las siguientes sumas por con-
tepto de reparaciones y gastos de mantenimiento del
conjunto de la vía y de los edificios (por milla inglesa
de vía, anualmente):

London £ North Western ....... £ 370
Midland ...........«.«.««..«... £ 225
London € South Western ....... £ 257
Great Northern ............... £ 360
Lancashire € Yorkshire ........ £ 377
South Eastern ................ £ 263
Brighton .........oooooooooo.> £ 266
Manchester € Sheffield ......... £ 200

Estas diferencias provienen sólo en su parte más pe-
queña de la diversidad de los desembolsos reales; surgen
casi exclusivamente de los distintos modos de calcular,
según que las sumas de gastos se carguen a la cuenta del
capital o a la del rédito. Williams dice francamente: “Se
adopta el recargo menor porque esto es necesario para
obtener un buen dividendo, y se hace un recargo mayor,
porque existe un rédito más importante que puede sopor-
tarlo”.1*sl

En ciertos casos el desgaste, y por ende también su
reposición, se convierte en una magnitud prácticamente
evanescente, de manera que sólo los gastos de reparación
entran en cuenta. Lo que Lardner dice en el siguiente frag-
mento sobre los works of art en los ferrocarriles, vale en
general para todas las obras duraderas de este tipo: cana-
les, andenes de carga, puentes de hierro y de material, etc.
“El desgaste que se presenta en las obras más sólidas
debido a la acción lenta del tiempo, actúa casi impercep-
tiblemente durante períodos relativamente cortos; sin em-
bargo, al cabo de un período prolongado, por ejemplo de
siglos, dicho desgaste debe hacer necesaria una renova-
ción, total o parcial, incluso en las construcciones más
sólidas. Este desgaste imperceptible, confrontado con el
más notorio que se produce en otras partes del sistema
ferroviario, [* puede compararse con las desigualdades se-
culares y periódicas en el movimiento de los cuerpos
celestes. La acción del tiempo sobre las construcciones
más resistentes de una red ferroviaria: puentes, túneles,
viaductos, etc., proporciona ejemplos de lo que se puede
llamar un desgaste secular. El deterioro más rápido y más
notorio que se subsana mediante reparaciones o reposicio-

nes en lapsos más breves es análogo a las desigualdades
periódicas. En los gastos anuales de reparación se incluye
también la reposición de los daños ocasionales que sufre de
vez en cuando la parte exterior incluso de las construcciones
más [. ++] duraderas; pero aun independientemente de estas
reparaciones, el tiempo no pasa por ellas sin dejar huellas
y, por más alejado que esté, llegará necesariamente el mo-
mento en que su estado hará necesaria una nueva cons-
trucción. Claro está que, desde el punto de vista financiero
y económico, este momento puede estar demasiado alejado
para tomarlo en consideración en los cálculos prácticos
[.. 3.” (Lardner, l.c., pp. 38, 39.)

Esto se aplica a todas aquellas obras de duración secu-
lar en las cuales, por consiguiente, no hay que reponer de
manera gradual, de acuerdo con su desgaste, el capital
adelantado en ellas, sino que sólo hay que transferir al
precio del producto los gastos anuales medios de mante-
nimiento y reparación.

Aunque, como hemos visto, una parte comparativa-
mente considerable del dinero que refluye para reponer
el desgaste del capital fijo se reconvierte a su forma en
especie cada año, o incluso en espacios de tiempo más
breves, todo capitalista individual necesita, sin embargo,
un fondo de amortización para la parte del capital fijo a
la cual la fecha de reproducción sólo le llega de una vez
y al cabo de años, y que entonces debe reponerse en su
totalidad. Una parte constitutiva considerable del capital
fijo excluye por su naturaleza la reproducción fragmenta-
ria, Además, allí donde la reproducción se cumple de
manera fragmentaria, de tal suerte que, a intervalos rela-
tivamente breves, se agregan existencias nuevas a las dete-
rioradas, se necesita una acumulación previa de dinero de

volumen mayor o menor según el carácter específico del

ramo de producción, antes de que pueda verificarse esta
reposición. Para hacerla no alcanza una suma cualquiera
de dinero; se requiere una suma de dinero de determinado
volumen.

Si consideramos esto meramente presuponiendo la cir-
culación simple de dinero, sin tener en cuenta para nada
el sistema crediticio —que sólo hemos de examinar más
adelante—+ el mecanismo del movimiento es el siguiente:

* Esto es, en las secciones iv y v del tomo ui de El capital.

en el primer libro (cap. 11, 3, a)* se mostró que, cuando
una parte del dinero existente en una sociedad está siem-
pre en barbecho como tesoro mientras otra actúa como
medio de circulación —o en su caso, como fondo inme-
diato de reserva del dinero directamente circulante— cam-
bia sin cesar la proporción en que la masa global de dinero
se distribuye entre tesoro y medio de circulación. Ahora
bien: en nuestro caso el dinero que tiene que estar acu-
mulado como tesoro en un volumen considerable en ma-
nos de un capitalista comparativamente importante, se
vuelca de una vez a la circulación al comprar el capital
fijo. A su vez, vuelve a distribuirse en la sociedad como
medio de circulación y como tesoro. Mediante el fondo de
amortización, en el cual, conforme al desgaste del capital
fijo, el valor de éste refluye a su punto de partida, una
parte del dinero circulante vuelve a constituir tesoro -——por
un tiempo más o menos prolongado— en manos del mismo
capitalista cuyo tesoro, al comprar el capital fijo, se había
“separado de él y transformado en medio de circulación.
Es una distribución continuamente cambiante del tesoro
existente en la sociedad, que alternativamente actúa como
medio de circulación y luego vuelve a separarse como teso-
ro de la masa del dinero circulante. Al desarrollarse el
sistema crediticio, desarrollo que necesariamente corre pa-
ralelo con el de la gran industria y el de la producción ca-
pitalista, este dinero no actúa como tesoro, sino como
capital, pero en manos no de su propietario, sino de
otros capitalistas, a disposición de los cuales se lo ha puesto.

» Véase, en la presente edición, todo 1, vol. 1, p. 159 y ss.

## CAPÍTULO IX LA ROTACIÓN GLOBAL DEL CAPITAL ADELANTADO. CICLOS DE ROTACIÓN

Hemos visto que los componentes fijos y circulantes
del capital productivo rotan de maneras diferentes y en
diferentes períodos, e igualmente que en el mismo negocio
los distintos componentes del capital fijo, a su vez, tienen
distintos períodos de rotación según sus diversos tiempos
de vida y por ende de reproducción. (Sobre la diferencia
real o aparente en la rotación de las distintas: partes cons-
titutivas del capital fijo en el mismo negocio, véase, al
final de este capítulo, sub 6.)

1) La rotación global del capital adelantado es la
rotación media de sus distintas partes constitutivas; el mo-
do de calcularla lo veremos más adelante. Tratándose
sólo de lapsos diferentes no hay nada más sencillo, desde
luego, que extraer su promedio, pero:

2) aquí tiene lugar una diferencia no sólo cuantita-
tiva, sino cualitativa.

El capital circularite que ingresa en el proceso de pro-
ducción transfiere todo su valor al producto y por eso debe
reponerse constantemente in natura, mediante la venta del
producto, si el proceso de producción ha de cumplirse
sin interrupciones. El capital fijo que entra en el proceso
de producción transfiere sólo parte de su valor (el desgas-
te) al producto, y continúa actuando, a pesar del des-

* Los títulos son de Engels. En el manuscrito (11, pp. 52a-54),
el capítulo se designa simplemente con la letra c. (R 611/1.)

gaste, en el proceso de producción; por eso sólo es
preciso reponerlo in natura a intervalos más o menos pro-
longados, en todo caso no tan a menudo como el capital
circulante. Esta necesidad de reposición, el plazo de repro-
ducción, no sólo difiere cuantitativamente para las distin-
tas partes constitutivas del capital fijo, sino que, como
hemos visto, una parte del capital fijo que dura más, que
tiene muchos años de vida, puede reponerse anualmente
o a intervalos más breves y añadirse in natura al antiguo
capital fijo; en el capital fijo de otra naturaleza, la repo-
sición sólo puede tener lugar de una vez, después que ha
finalizado su tiempo de vida. *

Por eso es necesario reducir las rotaciones particula-
res de las distintas partes del capital fijo a una forma
homogénea de la rotación, de manera que ellas difieran
únicamente desde el punto de vista cuantitativo, por la
duración de la rotación.

Esta identidad cualitativa no existe si tomamos como
punto de partida P ... P —la forma del proceso continuo
de producción—, pues determinados elementos de P de-
ben reponerse continuamente in natura, y otros no. Pero
la forma D ... D' sí nos da esta identidad de la rotación.
Tomemos, por ejemplo, una máquina que vale £ 10.000,
que dura diez años y de la cual, pues, */1 = £ 1.000 se
reconvierte anualmente en dinero. En el curso de un año,
estas £ 1.000 se han transformado de capital dinerario
en capital productivo y capital mercantil, ya partir de
éste se han reconvertido en capital dinerario. Han retor-
nado a su forma dineraria primera, como el capital cir-
culante cuando lo consideramos bajo esta forma, y aquí
resulta indiferente que al finalizar el año el capital dine-
rario de £ 1.000 vuelva a reconvertirse o no a la forma
en especie de una máquina. Por eso, al calcular la rota-
ción global del capital productivo adelantado, fijamos todos
sus elementos en la forma dineraria, de manera que el
retorno a ésta pone término a la rotación. Siempre con-
sideramos el valor como adelantado en dinero, incluso en
el proceso continuo de producción, donde esta forma dine-
raria del valor no es más que la del dinero de cuenta. Así
podemos entonces obtener el promedio.

3) Se infiere que aun cuando la parte del capital
productivo adelantado que se compone de capital fijo cuyo

tiempo de reproducción, y por ende también: de rotación,.

abarca un ciclo de muchos años, es con mucho la mayor,
el valor de capital que rota durante el año puede ser, sin
embargo, mayor que el valor global del capital adelantado,
como consecuencia de las repetidas rotaciones del capital
circulante durante el año.

Supongamos que el capital fijo sea — £ 80.000, su
tiempo de reproducción = 10 años, de manera que
anualmente £ 8.000 de esa suma retornan a su forma
dineraria, o el capital consuma */,, de su rotación.
Supongamos que el capital circulante sea = £ 20.000 y
rote cinco veces en el año. El capital global será enton-
ces = £ 100.000. El capital fijo que rotó es =— £ 8.000;
el capital circulante que rotó = 5 X 20.000 = £ 100.000.
Como vemos el capital que rotó durante el año es
£ 108.000, £ 8.000 mayor que el capital adelantado.
Han rotado 1 + ?/¿, del capital.

4) La rotación de valor del capital adelantado se
separa pues de su tiempo real de reproducción o del tiem-
po real de rotación de sus partes constitutivas. Suponga-
mos que un capital de £ 4.000 rote, por ejemplo, cinco
veces al año. El capital que rotó es entonces 5 X< 4.000 =
= £ 20.000. Pero lo que retorna al final de cada rota-
ción para ser adelantado de nuevo es el capital adelantado
originariamente de £ 4.000, Su magnitud no se modifica
por el número de períodos de rotación durante los cuales
funciona de nuevo como capital. (Dejando a un lado el
plusvalor.) ;

Por tanto, en el ejemplo sub 3), y de acuerdo con el
supuesto del que partimos, al final del año han retorna-
do a manos del capitalista: a) una suma de valor de
£ 20.000 que él vuelve a desembolsar en los componen-
tes circulantes? del capital, y b) una suma de £ 8.000
que se ha desprendido, mediante el desgaste, del valor
del capital fijo adelantado; además, en el proceso de pro-
ducción sigue existiendo el mismo capital fijo, pero con
el valor disminuido de £ 72.000 en lugar de £ 80.000.
Sería necesario, pues, que el proceso de producción con-
tinuara durante nueve años más para que el capital fijo
adelantado agotara su vida y dejara de funcionar tanto en
calidad de creador de producto como en calidad de crea-
dor de valor, y hubiera que reponerlo. Como vemos, el

AA

* En la 1? edición: “en el componente circulante”.

valor de capital adelantado tiene que describir un ciclo
de rotaciones —en el caso que examinamos, por ejemplo,
un ciclo de diez rotaciones anuales-— y precisamente este
ciclo se halla determinado por el tiempo de vida, y en
consecuencia por el tiempo de reproducción o de rotación,
del capital fijo empleado.

En la misma medida pues en que, al desarrollarse el
modo capitalista de producción, se desarrollan el volumen
de valor y la duración de vida del capital fijo empleado,
se desarrolla la vida de la industria y del capital indus-
trial en cada inversión particular convirtiéndose en una
vida de muchos años, digamos diez, promedialmente. Si
por un lado el desarrollo del capital fijo prolonga esta
vida, por otro ella resulta acortada por el trastocamiento
constante de los medios de producción, que también aumen-
ta constantemente al desarrollarse el modo capitalista de
producción. De ahí que con este desarrollo aumenten tam-
bién el cambio de los medios de producción y la necesidad
de reponerlos continuamente, a consecuencia del desgaste
moral, mucho antes de que hayan agotado físicamente su
vida. Se puede suponer que para los ramos más decisivos
de la gran industria este ciclo de vida sea ahora, prome-
dialmente, de diez años. Sin embargo, aquí no interesa el
número exacto. Lo que se infiere es lo siguiente: mediante
este ciclo que abarca una serie de años y está formado
por rotaciones conexas en las cuales el capital se ve rete-
nido por su parte constitutiva fija, se da un fundamento
material para las crisis periódicas en las que el negocio
recorre períodos sucesivos de depresión, animación media,
vértigo y crisis. Por cierto, los períodos en que se invierte
capital son muy distintos y están muy dispersos. Sin em-
bargo la crisis siempre constituye el punto de partida de
una gran inversión nueva. Y en consecuencia también, si
se considera la sociedad en su conjunto, configura en ma-
yor o menor medida un fundamento material para el ciclo
siguiente de rotaciones.?? bis

22bis “La producción urbana está ligada a la alternancia de
los días; la rural, en cambio, a la de los años.” (Adam H. Miller,
Die Elemente der Staatskunst, Berlín 1809, mm, p. 178.) Es ésta la
representación ingenua de la industria y la agricultura que tiene
el romanticismo. ¡

5) Sobre el modo de calcular la rotación, le conce-
demos la palabra a un economista norteamericano: “En
algunos ramos de negocios se hace rotar o circular todo el
capital adelantado varias veces en un año; en otros, una
parte rota más de una vez en el año, la otra no tan fre-
cuentemente. Un capitalista tiene que calcular su ganancia
de acuerdo con el período medio que todo su capital ne-
cesita para pasar por sus manos o para rotar una vez.
Supongamos que alguien ha invertido en determinado ne-
gocio la mitad de su capital en edificios y maquinaria que
se renuevan una vez cada diez años; una cuarta parte, en
herramientas, etc., que se renuevan cada dos años; que la
otra cuarta parte, desembolsada en salarios y materias pri
mas, rote dos veces al año y que su capital total sea de
50.000 dólares. Entonces su desembolso anual será:

50.000
———— = 25,000 dólares en 10 años — 2.500 dólares
en 1 año
50.000
—— = 12,500  ,, » 2 , = 6.250 dólares
4 en 1 año
50.000
0% = 12.500 ,, » Y año — 25.000 dólares

en 1 año
en 1laño = 33.750 dólares!s?!

El tiempo medio, pues, en el que se hace rotar una vez
todo su capital es de 16 mesesl**l... Tomemos otro caso:
[. ..] una cuarta parte del capital global de 50.000 dóla-
res circula en 10 años; otra cuarta parte, en 1 año; la
mitad restante, dos veces al año. Entonces el desembolso
anual será:

12.500

12.500 = 12.500
25.000 Xx 2= 50.000 ,,
cantidad que rotó en 1 año— 63.750 dólares”.

(Scrope, Political Economy, ed. por Alonzo Potter, N
York, 1841, pp. 142, 143.)08 : OS
. 6) Diferencias reales y aparentes en la rotación de las

distintas partes del capital. El mismo Serope dice, en el

= 1.250 dólares

»”

15 225

mismo pasaje [pp. 141-142]: “El capital que un fabri-
cante, agricultor o comerciante desembolsa en el pago de
salarios es el que circula más rápidamente, puesto que
lo hace rotar acaso una vez por semana, si paga a su
gente semanalmente, mediante los ingresos semanales pro-
venientes de sus ventas o de las facturas que le pagan.
El capital desembolsado en materias primas o en acopios
de productos terminados circula menos rápidamente; puede
rotar dos o cuatro veces al año, según el tiempo que trans-
curra entre la compra de las unas y la venta de los otros,
suponiendo que compra y vende con igual plazo de cré-
dito. El capital invertido en herramientas y máquinas
circula más lentamente aun, puesto que promedialmente
quizá sólo rota, es decir, se consume y renueva, una vez
cada cinco o diez años; aunque no pocas herramientas se
gastan ya en una sola serie de operaciones. El capital
desembolsado en edificios, por ejemplo fábricas, almace-
nes, depósitos, graneros, en caminos, instalaciones de re-
gadío, etc., parece que apenas circulara. Pero en realidad
también estas instalaciones se gastan completamente mien-
tras contribuyen a la producción, de la misma manera que
las antes mencionadas, y hay que reproducirlas para que
el productor pueda continuar sus operaciones. La única
diferencia es que se consumen y se reproducen con más
lentitud que las demás... El capital invertido en ellas
sólo rota quizás en 20 o en 50 años”.

Serope confunde aquí la diferencia que los plazos de
pago y las condiciones de crédito ocasionan en la fluencia
de determinadas partes del capital circulante, para el capi-
talista individual, con las rotaciones que surgen de la
naturaleza del capital.2? Dice que el salario debe pagarse
semanalmente mediante los ingresos semanales provenien-
tes de las ventas o facturas que se cobraron. En primer
lugar hay que señalar aquí que con respecto al salario
mismo se presentan diferencias según la duración del in-
tervalo que media entre los pagos, es decir, según la exten-
sión del lapso durante el cual el obrero tiene que darle
crédito al capitalista; o sea, según que los salarios se pa-

“ Es probable que haya aquí un error de desciframiento. El
sentido de la última parte de la frase es: “con la diferencia en
las rotaciones debida a la naturaleza del capital”. -Así 5e traduce
ese pasaje en Ti 191 y, con ligeras variantes, en R 616,

guen por semana, mes, trimestre, semestre, etc. Aquí vale
la ley expuesta antes: “La masa necesaria de medios de
pago (y por ende, del capital dinerario que hay que ade-
lantar de una vez) está en razón directa* a la duración
de los plazos de pago”. (Libro 1, cap. 1, 3, b, p. 124.)

En segundo lugar: en el producto semanal entra no
sólo la totalidad del valor nuevo, agregado en su produc-
ción por el trabajo semanal, sino también el valor de las
materiás primas y auxiliares consumidas en el producto
semanal. Con el producto circula este valor contenido en
él. Mediante la venta del producto dicho valor recibe la:
forma dineraria y debe convertirse de nuevo en los mismos
elementos de producción. Esto rige tanto para la fuerza
de trabajo como para las materias primas y auxiliares.
Pero ya se ha visto (cap. vi, 1, 1) que la continuidad de
la producción requiere un acopio de medios de produc-
ción que es distinto para distintos ramos de los negocios,
y a su vez, en el mismo ramo, difiere para diferentes
partes constitutivas de este elemento del capital circulante,
por ejemplo para el carbón y el algodón. Por ello, aunque
estos materiales deben reponerse continuamente in natura,
no se necesita comprar continuamente nuevas partidas de
los mismos. La frecuencia con que se renueva la compra
depende de la magnitud del acopio creado, de cuánto tiem-
po pasa hasta que éste se agota. En el caso de la fuerza de
trabajo no se produce tal creación de acopio. La re-
conversión en dinero de la parte de capital desembolsada
en trabajo corre parejas con la de la parte desembol-
sada en materias primas y auxiliares. Pero la reconversión
del dinero, por un lado en fuerza de trabajo, por otro en
materias primas, tiene lugar separadamente, a causa de los
plazos particulares de compra y de pago de estas dos par-
tes constitutivas de las cuales la una, como acopio produc-
tivo, se compra a intervalos más largos, la otra, la fuerza
de trabajo, a intervalos más cortos, por ejemplo, semanal-
mente. Por otra parte, el capitalista debe tener, además
del acopio de producción, un acopio de mercancías termi-
nadas. Dejando a un lado dificultades en la venta, etc.,
hay que producir, por ejemplo, determinada cantidad por
encargo. Mientras se produce la última parte de esa can-

] En la 1% y 2* ediciones, “inversa” en vez de “directa”.
” Véase, en la presente edición, t- 1, vol. 1, p. 173.

tidad, la parte ya terminada espera en el depósito hasta
el momento en que se pueda cumplir por completo cón el
encargo. Otras diferencias en la rotación del capital cir-
culante surgen cuando algunos elementos individuales del
mismo deben permanecer más tiempo que otros en una
fase preliminar del proceso de producción (secado de ma-
dera, etc.).

El sistema crediticio, al que Scrope se refiere aquí, así
como el capital comercial, modifican la rotación para el
capitalista individual. En escala social sólo la modifican
en la medida en que aceleran no sólo la producción, sino
también el consumo.

## CAPÍTULO X TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y EL CIRCULANTE. LOS FISIÓCRATAS Y ADAM SMITH

En Quesnay, la distinción entre capital fijo y circulante
aparece como avances primitives [adelantos originarios]
y avances annuelles [adetantos anuales]. Acertadamente,
Quesnay presenta esta diferencia como diferencia dentro
del capital productivo, incorporado al proceso directo de
producción. Como considera que el único capital realmente
productivo es el empleado en la agricultura, es decir, el
del arrendatario, estas diferencias sólo se dan también para
el capital del arrendatario. De aquí resulta también el
tiempo de rotación anual de una parte del capital y el plu-
rianual (decenal) de la otra. Ocasionalmente en el curso
de la exposición los fisiócratas también transfieren estas
diferencias a otros tipos de capital, al capital industrial en
general. Para la sociedad, la diferencia entre adelantos
anuales y plurianuales sigue siendo tan importante que
muchos economistas, incluso después de Adam Smith,
vuelven a esta determinación.

La diferencia entre los dos tipos de adelantos sólo sur-
ge una vez que el dinero adelantado se ha convertido en
os elementos del capital productivo. Es una diferencia
que se da única y exclusivamente dentro del capital pro-
ductivo. Por eso a Quesnay no se le ocurre incluir el

* En el manuscrito de Marx (1, pp. 58 a 73) este capítulo y
el siguiente forman uno solo, intitulado: “Contribución a la crítica
de las teorías sobre el capital fijo y el circulante”. (Cfr. R 617/1.)

dinero ni en los adelantos originarios ni en los anuales.
Como adelantos de la producción —<s decir, como capi-
tal productivo— ambos se contraponen tanto al dinero
como a las mercancías que se encuentran en el mercado.
Además, en Quesnay, la diferencia entre estos dos clemen-
tos del capital productivo se reduce acertadamente a los
distintos modos en que ellos entran en el valor del producto
terminado; en consecuencia, a los distintos modos en que
su valor circula con el valor del producto y por tanto a
los distintos modos en que se los repone o reproduce,
reponiendo totalmente el valor del uno todos los años y
fragmentariamente el del otro en períodos más prolon-
gados.**

El único progreso que hace Adam Smith es la gene-
ralización de las categorías. En él, ya no se trata de una
forma especial del capital, del capital del arrendatario,
sino de todas las formas del capital productivo. De ahí se
sigue naturalmente que en lugar de la diferencia entre rota-
ción anual y rotación plurianual, tomada de la agricultura,
aparezca la diferencia general entre rotaciones de distinta
duración, de manera que una rotación del capital fijo abar-
ca siempre más de una rotación del capital circulante, sea
cual fuere la duración de estas rotaciones del capital cir-

23 Para Quesnay, véase el “Analyse du tableau economique”
(Physiocrates, ed. por Daire, 1% parte, París, 1846). Allí se dice,
por ejemplo: “Los adelantos anuales consisten en los gastos que
se hacen anualmente para los trabajos del cultivo; hay que distin-
guir estos adelantos de los adelantos originarios que constituyen
el fondo para iniciar el cultivo” (p. 59). Entre los fisiócratas pos-
teriores ya se califica de capital a los avances [adelantos] de ma-
nera directa y reiterada: “Capital ou avances [capital o adelantos)”.
Dupont de Nemours, Maximes du docteur Quesnay, ou résumé de
ses principes d'économie sociale" (en Daire, op. cit., 1, p. 391);
además, Le Trosne: “Como consecuencia de la duración más o
menos prolongada de los productos del trabajo una nación posee
un fondo considerable de riquezas, independiente de su reproduc-
ción anual, que constituye un capital acumulado de larga data y
que, pagado originariamente con productos, siempre se conserva
y crece” (en Daire, op. cit., 1, pp. 928, 929). Turgot ya usa más
regularmente la palabra capital para avances [adelantos], e iden-
tifica más aun los avances de los manufacturiers [adelantos de los
manufactureros] con los de los arrendatarios. (Turgot, Réflexions
sur la formation et la distribution des richesses, 1766.)

2 1% y 22 ediciones: Origine € progres d'une science nouvelle,
1767.19 bis)

Culante: anual, de más de un año o de menos de un año.
De esta manera, en Smith los avances annuelles [adelantos
anuales] se transforman en capital circulante y los avances
primitives [adelantos originarios], en capital fijo. Pero su
progreso se reduce a esta generalización de las categorías.
La exposición recae en un nivel muy inferior al alcanzado
por Quesnay.

Ya la manera toscamente empírica en que Smith inicia
la investigación da pie a la ambigiiedad: “Hay dos ma-
neras diferentes en que se puede emplear un capital para
que le rinda un rédito o una ganancia a quien lo emplea”.
(Wealth of Nations, libro I, Cap. 1, p. 185, ed. Aber-
deen, 1848.)

Las maneras en que se puede invertir valor para que
funcione como capital, para que le dé un plusvalor a su
propietario, son tan diversas, tan múltiples como las esfe-
ras de inversión del capital. De lo que aquí se trata, €s
de los distintós ramos de producción en los que se puede
invertir capital. La cuestión, formulada así, va más lejos
aun. Incluye el problema acerca de cómo, aun cuando no
se lo invierta como capital productivo, un valor puede
funcionar como capital para su propietario, por ejemplo,
como capital que devenga interés, capital comercial, etc.
Aquí ya estamos pues a distancias siderales del verdadero
objeto del análisis, a saber: la pregunta acerca de qué
efecto causa la división del capital productivo en sus dis-
tintos elementos sobre la rotación de éstos, dejando a un
lado las distintas esferas en que se los invierte.

Y a continuación prosigue Smith: “En primer lugar, se
lo puede emplear para cultivar, manufacturar o comprar
artículos y volver a venderlos con una ganancia”.1* Aquí
Smith sólo nos dice que el capital se puede emplear en la
agricultura, en la manufactura y en el comercio. Sólo
habla, pues, de las distintas esferas de inversión del capi-
tal, y también de aquellas donde, como ocurre en el co-
mercio, el capital no está incorporado al proceso directo
de producción, es decir que no funciona como Capital
productivo. Y así abandona ya el fundamento sobre el
cual los fisiócratas explicaban las diferencias en el capital
productivo y la influencia de las mismas sobre la rota-
ción. Llega incluso a tomar de inmediato el capital co-
mercial como ejemplo en una-:cuestión donde se trata
exclusivamente de diferencias dentro del capital produc-

tivo en el proceso de creación de productos y de valor, las
cuales a su vez engendran diferencias en la rotación y
la reproducción de este capital.

Y continúa: “El capital empleado de esta manera no
le rinde rédito ni ganancia a quien lo emplea mientras
permanece en sus manos o continúa en la misma forma”.!*l
¡El capital empleado de esta manera! ¡Pero Smith nos
habla de capital que está invertido en la agricultura, en la
industria, y más adelante nos dice que el capital así inver-
tido se divide en capital fijo y circulante! Por consiguien-
te, la inversión del capital hecha de esta manera no puede
convertirlo ni en capital fijo ni en circulante.

¿O quiere decir que el capital empleado para producir
mercancías y venderlas con una ganancia, que ese capital,
después de haberse transformado en mercancías, debe
venderse y, mediante la venta, pasar en primer lugar de
manos del vendedor a manos del comprador y en segundo
lugar convertirse de su forma de uso como mercancía a
su forma dineraria, y que por eso le es inútil a su po-
seedor mientras permanece en su poder o sigue estando
—para él— en la misma forma? Pero entonces el asunto
se reduce a lo siguiente: el mismo valor de capital que
antes funcionaba en la forma de capital productivo, en
una forma perteneciente al proceso de producción, fun-
ciona ahora como capital mercantil y capital dinerario, en
las formas del capital que pertenecen al proceso de circu-
lación, y por tanto ya no es más ni capital fijo ni cir-
culante. Y esto vale tanto para los elementos de valor
agregados por materias primas y auxiliares, es decir, por
el capital circulante, como para aquellos que añade el
desgaste de los medios de trabajo, es decir, el capital fijo.
Tampoco así nos acercamos ni un paso a la diferencia
entre capital fijo y circulante.

Y luego dice: “Las mercancías del comerciante no le
rinden rédito ni ganancia hasta que las vende por dinero,
y el dinero tampoco se los rinde hasta que se lo vuelve a
cambiar por mercancías. Su capital está continuamente
separándose de él en una forma y retornando a él en otra,
y sólo puede rendirle alguna ganancia mediante tal circu-
lación o tales intercambios sucesivos. Por eso se puede
llamar con toda propiedad capitales circulantes a este tipo
de capitales”.!*0 B

Lo que Adam Smith define aquí como capital circu-
lante es lo que yo llamaré capital de circulación, capital
que se encuentra en la forma perteneciente al proceso de
circulación, al cambio de forma mediante el intercambio
(cambio de materia y cambio de manos), o sea, capital
mercantil y capital dinerario, por contraposición a la for-
ma del capital perteneciente al proceso de producción, la
del capital productivo. No son éstas clases particulares
en las que el capitalista industrial divide su capital, sino
distintas formas que el mismo valor de capital adelantado
siempre vuelve a adoptar y a abandonar sucesivamente en
su curriculum vitee. Smith mezcla esto —y da así un gran
paso atrás respecto a los fisiócratas— con las diferencias
de forma que, dentro de la circulación del valor de capi-
tal, en su ciclo a través de sus formas sucesivas, surgen
mientras el valor de capital se encuentra en la forma de
capital productivo; y precisamente surgen de la manera
diferénte en que los distintos elementos del capital pro-
ductivo participan en el proceso de formación del valor
y transfieren su valor al producto. Más adelante veremos
las consecuencias de esta confusión. fundamental entre el
capital productivo y el que se encuentra en la esfera de la
circulación (capital mercantil y capital dinerario) por un
lado, y entre capital fijo y circulante por otro. El producto
hace circular tanto el valor de capital adelantado en capital
fijo como el adelantado en capital circulante, y ambos se
transforman igualmente en capital dinerario mediante la
circulación del capital mercantil. La diferencia surge sólo
de que el valor del primero circula fraccionadamente y por
eso hay que reproducirlo en su forma de uso; reponerlo,
también fraccionadamente, al cabo de períodos más o
menos prolongados.

Que por capital circulante Adam Smith no entiende
aquí otra cosa que el capital de circulación, es decir, el
valor de capital en las formas suyas correspondientes
al proceso de circulación (capital mercantil y capital dine-
rario), lo demuestra el caso que él elige con particular
falta de tino. Toma como ejemplo un tipo de capital que

. NO pertenece en absoluto al proceso de producción, sino

que sólo reside en la esfera de la circulación, que sólo
consiste en capital de circulación: el capital comercial.

Él mismo dice inmediatamente qué absurdo es comen-
zar con un ejemplo en el cual el capital no figura para

nada como capital productivo: “El capital de un comer-
ciante es enteramente un capital circulante”.!* Pero la
diferencia entre capital fijo y circulante ha de ser, como
se nos dice más adelante, una diferencia que surge de
diferencias esenciales dentro del propio capital productivo.
Por un lado Smith está pensando en la diferencia de los
fisiócratas; por otro, en las diferencias de forma que el
valor de capital asume sucesivamente en su ciclo. Y am-
bas cosas se mezclan sin ton ni son.

Pero lo que no se puede ver en absoluto es cómo ha
de surgir una ganancia por el cambio de forma que expe-
rimenten el dinero y la mercancía, por mera transforma-
ción del valor de una de estas formas a la otra. Además,
la explicación se vuelve absolutamente imposible, porque
Smith comienza aquí con el capital comercial, que sólo se
mueve en la esfera de la circulación. Volveremos sobre
este punto; veamos primero lo que dice sobre el capital
- fijo:

“En segundo lugar se lo puede emplear” (al capital)
“en mejoras del suelo, en la compra de instrumentos de
trabajo y máquinas útiles o en cosas similares que rinden
un rédito o una ganancia sin cambiar de manos o sin se-
guir circulando. Los capitales de este tipo pueden llamarse
pues con toda propiedad capitales fijos. Las distintas ocu-
paciones requieren proporciones muy diferentes entre los
capitales fijos y circulantes empleados en ellas... Una
parte del capital de todo maestro artesano o fabricante
(manufacturer) debe estar fijada en sus instrumentos de
trabajo. Sin embargo, esa parte es muy pequeña en algu-
nos casos y muy grande en otros... Pero la parte, que
es de lejos la más grande, del capital de todos estos maes-
tros artesanos” (como por ejemplo sastres, zapateros, teje-
dores) “se hace circular ya en los salarios de sus obreros,
ya en el precio de sus materiales, y debe ser rembolsada
con una ganancia por el precio del producto”.!*2

Dejando a un lado la determinación pueril de la fuente
de la ganancia, el carácter endeble y confuso de esta con-
cepción salta de inmediato a la vista en lo siguiente: para
un fabricante de máquinas, por ejemplo, la máquina es
producto que circula como capital mercantil, o sea que,
con las palabras de Smith: “se separa de él, cambia de
manos, sigue circulando”.

Como vemos, según su propia definición, la máquina
no sería Capital fijo, sino circulante. Esta confusión, a su
vez, surge de que Smith confunde la diferencia entre ca-
pital fijo y circulante derivada de las distintas maneras
de circular que tienen los diferentes elementos del capital
productivo con las diferencias de forma que recorre el mismo
capital en la medida en que dentro del proceso de pro-
ducción funciona como capital productivo, y en cambio
dentro de la esfera de la circulación como capital de cir-
culación, es decir, como capital mercantil o como capital
dinerario. Por eso, según el lugar que ocupan en el pro-
ceso vital del capital, las mismas cosas pueden, a juicio
de Smith, funcionar como capital fijo (como medios de
trabajo, elementos del capital productivo) y como capital
“circulante”, capital mercantil (como producto lanzado
desde la esfera de la producción a la de la circulación).

Pero Smith cambia de pronto toda la base del orde-
namiento y contradice aquello con lo que había iniciado,
un par de líneas antes, toda la investigación. Esto ocurre
especialmente con la oración: “Hay dos maneras diferen-
tes en las que se puede emplear un capital para que le
rinda un rédito o una ganancia a quien lo emplea”, a
saber: como capital fijo o circulante. Según esto se tra-
taba pues de distintas maneras de emplear capitales dis-
tintos e independientes entre sí, así como se puede emplear
capitales, por ejemplo, ya en la industria, ya en la agri-
cultura. Pero ahora se nos dice: “Las distintas ocupaciones
requieren proporciones muy diferentes entre los capitales
fijos y circulantes empleados en ellas”.!*:l Ahora capital fijo
y circulante ya no son más inversiones distintas y autó-
nomas de capital, sino diversas porciones del mismo
capital productivo que, en diferentes esferas de inversión,
constituyen partes distintas del valor global de este capi-
tal. Son, pues, diferencias que surgen de la división, con-
forme a la naturaleza de las cosas del propio capital
productivo, y por eso sólo valen con relación a éste. Pero
ello, a su vez, está en contradicción con el hecho de que
se contraponga el capital comercial, como capital mera-
mente circulante, al capital fijo, pues el propio Smith dice:
“El capital de un comerciante [...] es enteramente capital
circulante”.*! Es, en efecto, un capital que sólo funciona
dentro de la esfera de la circulación y como tal se contra-
pone, en general, al capital productivo, al capital incor-

_porado al proceso de producción, pero precisamente por
eso no puede contraponerse como parte constitutiva fluente
(circulante) del capital productivo a la parte constitutiva
fija del mismo.

En los ejemplos que ofrece Smith, clasifica como capi-
tal fijo los instruments of trade [instrumentos de trabajo]
y como capital circulante, la parte de capital desembolsada
en salarios: y materias primas, incluyendo en el cálculo
los materiales auxiliares (rembolsados con una ganancia
por el precio del producto).

Como vemos, en primer lugar se parte sólo de las dis-
tintas partes constitutivas del proceso laboral: fuerza de
trabajo (trabajo) y materias primas de un lado, instru-
mentos de trabajo del otro. Pero estos elementos son partes
constitutivas del capital porque se ha desembolsado en ellos
una suma de valor que ha de funcionar como capital. En
este sentido, ellos son los modos de existencia, los ele-
mentos materiales del capital productivo, es decir, del
capital que está funcionando en el proceso de producción.
¿Por qué, pues, una de las partes se llama fija? Porque
“algunas partes del capital deben fijarse en los instrumen-
tos de trabajo”.!*

Pero la otra parte también está fijada en salarios y
materias primas. Sin embargo las máquinas e “instrumen-
tos de trabajo... y cosas similares... rinden un rédito o
ganancia sin cambiar de manos ni seguir circulando. Los
capitales de este tipo pueden llamarse pues, con toda pro-
piedad, capitales fijos”.1*1

Tomemos, por ejemplo, la minería, Aquí no se emplea
para nada materia prima, puesto que el objeto de trabajo,
por ejemplo el cobre, es un producto natural del que habrá
.que apropiarse primero mediante el trabajo. El cobre del que
hay que apropiarse en primer término, el producto del
proceso, que más tarde circula como mercancía o, en
su caso, como capital mercantil, no constituye un elemento
del capital productivo. Ninguna parte del valor de éste
se ha desembolsado en él. Por otra parte, los otros ele-
mentos del proceso de producción, fuerza de trabajo y
materiales auxiliares, como carbón, agua, etc., tampoco
entran materialmente en el producto. El carbón se consume
totalmente, y sólo su valor ingresa en el producto, así
como entra en éste una parte de valor de la máquina, etc.
Finalmente el obrero sigue enfrentándose al producto, al

cobre, con tanta autonomía como la máquina. Sólo el va-
lor que él produce por medio de su trabajo es ahora parte
constitutiva del valor del cobre. Como vemos en este ejem-
plo, ni una sola de las partes constitutivas del capital
productivo cambia de manos (masters), ni ninguna de
ellas sigue circulando, porque ninguna entra materialmente
en el producto. ¿Dónde queda aquí pues el capital circu-
lante? Según la propia definición de Smith, todo el capital
que se emplea en una mina de cobre consistiría solamente
en capital fijo.

Tomemos otra industria, una que, por el contrario,
emplea materias primas que constituyen la sustancia del pro-
ducto, y además materiales auxiliares que entran en el
producto materialmente y no sólo por su valor, como por
ejemplo el carbón que se usa como combustible. Junto
con €l producto, el hilado por ejemplo, también cambia
de manos y sale del proceso de producción para entrar en
el de consumo la materia prima, el algodón de que está
hecho el hilado. Pero mientras el algodón funciona como
elemento del capital productivo, su propietario no lo ven-
de, sino que lo transforma, hace fabricar hilado con él.
No se desprende de él. O, para usar la expresión tosca-
mente errónea y trivial de Smith, no obtiene ganancia
separándose de él, haciéndolo cambiar de manos o ha-
ciéndolo circular. No hace circular sus materiales, así como
tampoco hace circular sus máquinas. Aquéllos están fija-
dos en el proceso de producción exactamente de la misma
manera en que lo están las máquinas hiladoras y los edi-
ficios fabriles. Una parte del capital productivo, en efecto,
tiene que estar fijada en la forma de carbón, algodón, etc.,
con la misma continuidad que otra lo está en la forma de
medios de trabajo. La diferencia estriba sólo en lo siguien-
te: el algodón, carbón, etc., necesarios para la producción
semanal de hilado siempre se consumen totalmente en la
creación del producto semanal y por eso hay que reponer-
los mediante nuevos ejemplares de algodón, carbón, etc.;
es decir que estos elementos del capital productivo, aunque
por su naturaleza siguen siendo idénticos, siempre consisten
en nuevos ejemplares del mismo tipo, mientras que la mis-
ma máquina hiladora individual, el mismo edificio fabril
individual, continúan cooperando en toda una serie de
producciones semanales sin que se los reponga mediante
nuevos ejemplares de su tipo. Como elementos del capital

productivo, todas las partes constitutivas del mismo están
fijadas constantemente en el proceso de producción, pues
éste no puede desarrollarse sin ellas. Y todos los elemen-
tos del capital productivo, tanto los fijos como los circu-
lantes, se contraponen uniformemente como capital pro-
ductivo. al capital de circulación, es decir, al capital
mercantil y al capital dinerario.

Lo mismo ocurre con la fuerza de trabajo. Una parte
del capital productivo debe estar continuamente fijada en
ella, y son las mismas e idénticas fuerzas de trabajo, como
son las mismas máquinas, las que, dondequiera que sea,
el mismo capitalista emplea durante un tiempo prolon-
gado. La diferencia entre las fuerzas de trabajo y las
máquinas no consiste aquí en que éstas se compran de
una vez para siempre (cosa que tampoco ocurre cuando,
por ejemplo, se las paga a plazos) y el obrero no, sino
en que el trabajo que éste entrega entra totalmente en el
valor del producto y en cambio el valor de la máquina
sólo lo hace de manera fraccionada.

Smith confunde determinaciones distintas cuando dice
del capital circulante, por oposición al fijo: “El capital
empleado de esta manera no le rinde rédito ni ganancia a
quien lo emplea mientras permanece en sus manos o con-
tinúa en la misma forma”.!* Él pone la metamorfosis
sólo formal de la mercancía —metamorfosis que el pro-
ducto, el capital mercantil, recorre en la esfera de la cir-
culación y que es mediadora del cambio de manos de las
mercancías— al mismo nivel que la metamorfosis física
que recorren los distintos elementos del capital productivo
durante el proceso de producción. Aquí entremezcla sin
el menor reparo la transformación de mercancía en dinero
y de dinero en mercancía, la compra y la venta, con la
transformación de los elementos de producción en pro-
ducto. Su ejemplo de capital circulante es el capital comer-
cial, que se transforma de mercancía en dinero, de dinero
en mercancía: el cambio de forma M-D-M pertene-
ciente a la circulación de mercancías. Pero para el capital
industrial que está funcionando este cambio de forma den-
tro de la circulación tiene la significación de que las mer-
canicías en las que se reconvierte el dinero son elementos
de producción (medios de trabajo y fuerza de trabajo),
y de que, por consiguiente, este cambio de forma sirve de
mediador para establecer la continuidad de la función del

capital industrial, para que el proceso de producción se
cumpla como proceso continuo, o como proceso de repro-
ducción. Todo este cambio de forma se cumple en la cir-
culación; es él quien sirve de mediador para el pasaje real
de las mercancías de una mano a otra. En cambio las
metamorfosis que el capital productivo recorre dentro de
su proceso de producción son metamorfosis pertenecientes
al proceso laboral, necesarias para transformar los elemen-
tos de producción en el producto que se quiere obtener.
Smith se aferra al hecho de que una parte de los medios
de producción (los medios de trabajo propiamente dichos)
sirve en el proceso laboral (cosa que él expresa equivoca-
damente: le rinde una ganancia a su dueño) gastándose
sólo gradualmente, sin modificar su forma de uso, mien-
tras que otra parte, los materiales, se modifica y preci-
samente a través de esta modificación cumple su destino
comó medios de producción. Pero estos distintos compor-
tamientos de los elementos del capital productivo en el
proceso laboral sólo constituyen el punto de partida de la
diferencia entre capital fijo y no fijo, no la diferencia mis-
ma, lo que se infiere ya del hecho de que existe unifor-
memente para todos los modos de producción, capitalista
y no capitalistas. Pero a estos distintos comportamientos
materiales corresponde la cesión de valor al producto, a
la que a su vez corresponde la reposición de valor me-
diante la venta del producto; y sólo esta reposición cons-
tituye aquella diferencia, En consecuencia, el capital no es
fijo porque está fijado en los medios de trabajo, sino por-
que una parte de su valor desembolsado en medios de
trabajo permanece fijada en los mismos, mientras otra
parte circula como parte constitutiva de valor del pro-
ducto. ] SÍ

“Si se lo emplea” (al capital) “para obtener una ga-
nancia futura, aquél debe suministrar esta ganancia o bien
quedándose con él” (quien lo emplea) “o bien abando-
nándolo. En el primer caso es un capital fijo, en el otro
un Capital circulante” (p. 189).

Ante todo llama la atención el concepto de la ganan-
cia toscamente empírico e inspirado en la manera de ver las
cosas propia del capitalista corriente, que contradice por
completo la intelección esotérica y mejor de Adam Smith.
Con el precio del producto se ha repuesto tanto el precio
de los materiales como el de la fuerza de trabajo, pero

también la parte de valor transferida al producto por los
instrumentos de trabajo mediante desgaste. La ganancia
no brota de ninguna manera de esta reposición. El que un
valor adelantado para la producción del producto se re-
ponga total o fragmentariamente, de una vez O poco a
poco, mediante la venta del mismo, sólo puede modificar
el tipo y el tiempo de la reposición; pero de ninguna
manera puede transformar lo que les es común a ambas
formas de reposición —la reposición de valor— en crea-
ción de plusvalor. Lo que aquí está en la base de este
error es la idea corriente de que el plusvalor sólo surge
de la venta, de la circulación, porque sólo se realiza
mediante la venta del producto, mediante su circulación.
En realidad, los distintos modos en que surge la ganancia
no son aquí más que una frase equivocada para decir que
los distintos elementos del capital productivo sirven de
manera distinta, que como elementos productivos operan
de manera diferente en el proceso laboral. Finalmente, la
diferencia no se deduce del proceso laboral, o en su caso
del proceso de valorización, de la: función del propio ca-
pital productivo, sino que sólo ha de valer subjetivamente
para el capitalista individual, al que una parte del capital
le resulta útil de esta manera, la otra, de aquélla.

Quesnay, en cambio, las diferencias las había deducido
del proceso de reproducción y de las propias necesidades
de éste. Para que este proceso sea continuo, el valor de
los adelantos anuales debe reponerse en su totalidad y
anualmente a partir del valor del producto anual; en cam-
bio el valor del capital de inversión sólo debe reponerse
fraccionadamente, de manera que sólo en una serje de,
por ejemplo, diez años hay que reponerlo y por ende
reproducirlo totalmente (reponerlo mediante nuevos ejem-
plares del mismo tipo). Smith vuelve a caer pues en un
nivel muy inferior al de Quesnay.

Así, en la obra de Adam Smith no queda ningún otro
camino para definir el capital fijo que decir que son me-
dios de trabajo que no modifican su figura en el proceso
de producción y siguen sirviendo en la producción hasta
que se desgastan, frente a los productos que ayudan a
crear. Se olvida que todos los elementos del capital pro-
ductivo se enfrentan permanentemente en su forma de uso
(como medios de trabajo, materiales y fuerza, de trabajo)
al producto, y al producto que circula como mercancía, y

que la diferencia entre la parte que consiste en materiales
y fuerza de trabajo y la que consiste en medios de trabajo
sólo reside, con respecto a la fuerza de trabajo, en que
siempre se la compra de nuevo (no por todo el tiempo
que dura, como los medios de trabajo), y con respecto a
los materiales, en que en el proceso laboral no funcio-
nan los mismos e idénticos, sino siempre nuevos ejem-
plares del mismo tipo. Al mismo tiempo se crea la apa-
riencia errónea de que el valor del capital fijo no circulara
también, aunque desde luego Smith ha expuesto anterior-
mente el desgaste del capital fijo como parte del precio
del producto,

Con respecto al capital circulante por oposición al fijo
no se subraya que aquél sólo se opone a éste como la
parte constitutiva del capital productivo que debe repo-
nersg totalmente a expensas del valor del producto, y que
por tanto debe cumplir junto con éste todas sus metamor-
fosis, mientras que ello no ocurre en el caso del capital
fijo. Antes bien, se lo mezcla con las figuras que el capi-
tal adopta al pasar de la esfera de la producción a la de la
circulación como capital mercantil y capital dinerario. Pero
ambas formas, capital mercantil y capital dinerario, son por-
tadoras del valor tanto de las partes constitutivas fijas como
de las circulantes del capital productivo. Ambas son ca-
pital de circulación por oposición al productivo, pero no
capital circulante (fluente) por oposición al fijo.

Por último: en virtud de la exposición totalmente equi-
vocada de que la ganancia se obtiene gracias al capital
fijo que permanece en el proceso de producción y mediante
el capital circulante que abandona dicho proceso y circula.
se oculta, tras la identidad de la forma que tienen en la
rotación el capital variable y el componente circulante del
capital constante, la diferencia esencial existente entre
los mismos en el proceso de valorización y en la crea-
ción del plusvalor, y en consecuencia se oscurece más aun
todo el misterio de la producción capitalista; mediante la

designación común: capital circulante, se suprime esta di-

ferencia esencial; esta confusión la llevaron más lejos aun
los economistas posteriores al retener no la antítesis de
capital variable y constante, sino la de capital fijo y cir-
culante, como la diferenciación esencial y la única decisiva.
_. Después de haber clasificado al comienzo capital fijo y
circulante como dos maneras particulares de invertir capi-

16 241

tal que, consideradas cada una en sí misma, rinden una
ganancia, Smith dice: “Ningún capital fijo puede rendir
un rédito si no es por medio de un capital circulante. "Las
máquinas e instrumentos de trabajo más útiles no produ-
cirán nada sin el capital circulante que proporciona los
materiales sobre los cuales se los emplea y el sustento de
los obreros que los utilizan” (p. 188).

Aquí se pone de manifiesto lo que significan las expre-
siones usadas antes: rendir un rédito, dar una ganancia,
etc., a:saber: que ambas partes del capital sirven como
"creadoras de producto.

Entonces brinda Smith el siguiente ejemplo: “La parte
del capital de un arrendatario empleada en los aperos agrí-
colas es capital fijo, la empleada en los salarios y en el
sustento de su servidumbre laboriosa es capital circulante”.
(Como vemos, aquí la diferencia entre capital fijo y
circulante se refiere, correctamente, sólo a las distintas
maneras de circular, a la rotación de las distintas partes
constitutivas del capital productivo.) “El arrendatario ex-
trae una ganancia del primero conservándolo en sus manos,
y del segundo, separándose de él. El precio o valor de sus
animales de trabajo es capital fijo” (aquí, nuevamente, lo
acertado es que la diferencia se refiere al valor y no
al elemento material), “al igual que el de los aperos agrí-
colas; su mantenimiento” (el de los animales de trabajo)
“es capital circulante, al igual que el de la servidumbre. El
arrendatario obtiene ganancia conservando los animales
de trabajo y separándose de su mantenimiento.” (El arren-
datario conserva el forraje del ganado, no lo vende. Lo
consume como forraje, mientras consume los animales
mismos como instrumento de trabajo. La diferencia es
sólo la siguiente: el forraje que entra en el mantenimiento
de los animales de trabajo se consume en su totalidad y
debe reponerse continuamente mediante forraje nuevo,
a partir del producto agrícola o de su venta; el ganado
mismo sólo se repone a medida que los animales se vuel-
ven, uno después de otro, incapaces de trabajar.) “Tanto
el precio como el mantenimiento del ganado que se com-
pra y se engorda no para el trabajo, sino para venderlo,
son capital circulante. El agricultor obtiene ganancia sepa-
rándose de ellos.” !*%- (Todo productor de mercancías, y
por ende también el capitalista, vende su producto, el re-
sultado de su proceso de producción, pero no por ello ese

producto es parte constitutiva, fija ni circulante, de su
capital productivo. Ahora existe más bien en una forma
en la que se le ha expelido del proceso de producción y
debe funcionar como capital mercantil. El ganado de en-
gorde actúa en el proceso de producción en cuanto materia
prima y no en cuanto instrumento, como el ganado de
trabajo. Por eso entra como sustancia en el producto, y
todo su valor entra en el mismo, así como el de los mate-
riales auxiliares (su forraje). Por eso es parte circulante
del capital productivo, y no porque el producto vendido
—el ganado de engorde— tenga aquí la misma forma de
uso que la materia prima, el ganado que aún no se ha en-
gordado. Esto es casual. Pero al mismo tiempo Smith podría
haber visto, a partir de este ejemplo, que no es la figura
que el elemento de producción tiene en cuanto cosa lo que
da ei valor encerrado en él la determinación de fijo o
circúlante, sino su función dentro del proceso de produc-
ción.) “Todo el valor de la semilla es también capital
fijo. Aunque va y viene entre el suelo y el granero, nunca
cambia de manos, y por tanto no circula en realidad. El
agricultor no obtiene ganancia vendiéndola, sino haciendo
aumentar su volumen.” 1**

Aquí se hace patente toda la vaciedad conceptual de
la distinción de Smith. Según él, la semilla sería capital
fijo si no tuviera lugar ningún change of masters [cambio
de manos], es decir, cuando la simiente se repone tomán-
dola directamente del producto anual, cuando se deduce
de éste. En cambio sería capital circulante cuando se
vende todo el producto y con una parte de valor del mis-
mo se compra semilla ajena. En uno de los casos se
verifica change of masters [cambio de manos], en el otro
no. Smith vuelve a confundir aquí capital circulante y
capital mercantil. El producto es el portador material
del capital mercantil. Pero desde luego sólo la parte del
producto que entra de manera real en la circulación y no
reingresa directamente en el proceso de producción del
cual surgió como producto.

Tanto si la semilla se extrae directamente del pro-
ducto, en cuanto parte de éste, como si se vende todo el
producto y una parte de su valor se convierte comprando
semilla ajena, en ambos casos sólo se verifica reposición
y mediante esta reposición no se obtiene ganancia. En
uno de los casos la semilla entra en circulación como

mercancía con el resto del producto, en el otro sólo figura
en la contabilidad como componente de valor del capital
adelantado. Pero en ambos casos sigue siendo parte cons-
titutiva circulante del capital productivo. Se la* consume
totalmente para crear el producto y hay que reponerla
en su totalidad a partir de él para hacer posible la repro-
ducción.

“La materia prima y los materiales auxiliares [.. .)
pierden la figura autónoma bajo la que ingresaron, como
valores de uso, en el proceso de trabajo. Otra cosa ocurre
con los medios de trabajo propiamente dichos. Un ins-
trumento, una máquina, el edificio de una fábrica, un re-
cipiente, etc., sólo prestan servicios en el proceso laboral
mientras conservan su figura originaria y pueden mañana
ingresar en éste bajo la misma forma que ayer. Tanto en
vida, durante el proceso de trabajo, como después de muer-
tos, mantienen su figura autónoma con respecto al pro-
ducto. Los cadáveres de las máquinas, talleres,? locales
de trabajo, siguen existiendo siempre de manera autóno-
ma,* separados de los productos que ayudaron a crear.”
(Libro 1, cap. vI, p. 192.4)

Estos distintos modos en que los medios de producción
se usan y consumen para crear el producto, conservando
unos su figura autónoma frente a éste, modificándola o
perdiéndola totalmente otros —esta diferencia, pertene-
ciente al proceso laboral como tal, y que por eso se aplica
igualmente a procesos laborales que están dirigidos a
cubrir las meras necesidades personales, por ejemplo, de
la familia patriarcal, sin ningún intercambio, sin produc-
ción de mercancías—, resultan falseados por Adam Smith,
puesto que él: 1) introduce aquí una determinación com-
pletamente impropia: de la ganancia, diciendo que unos
medios de producción proporcionan una ganancia al pro-
pietario al conservar la figura de ellos, y los otros al
perderla; 2) mezcla las modificaciones sufridas por una

* En la 1? y 22 ediciones, “se lo” en vez de “se la”. Corregido
según el original de Engels para la imprenta.

> Se trata seguramente de un error de desciframiento, no
enmendado aún en las modernas ediciones alemanas (Werkstiátten
por Werkzeugen); en el tomo 1 se lee aquí Werkzeugen, herra-
mientas.

e La palabra selbstándig (de manera autónoma) no figura en
este pasaje del tomo 1. ,

4 Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 245-246.

parte de los elementos de producción en el proceso labo-
ral con el cambio de forma (compra y venta) correspon-
diente al intercambio de los productos, a la circulación de
mercancías, cambio que al mismo tiempo incluye el cam-
bio de la propiedad sobre las mercancías que circulan.

La rotación presupone la reproducción como cumplida
por medio de la circulación, es decir, mediante venta del
producto, mediante su transformación en dinero y su re-'
conversión de dinero a sus elementos de producción. Pero
en la medida en que al mismo productor capitalista una
parte de su propio producto vuelve a servirle directamente
como medio de producción, el productor aparece como
vendedor de este medio a sí mismo, y así figura la cosa
en su contabilidad. En este caso, esta parte de la repro-
ducción,no se hace por medio de la circulación, sino di-
rectamente. Pero la parte del producto que vuelve a servir
de esta manera como medio de producción repone capital
circulante y no fijo, porque: 1) su valor entra íntegra-
mente en el producto; 2) él mismo ha sido repuesto
totalmente in natura por un nuevo ejemplar extraído del
nuevo producto.

Adam Smith nos dice entonces en qué consisten el
capital fijo y el circulante. Enumera las cosas, los elemen-
tos materiales que constituyen capital fijo y los que cons-
tituyen capital circulante, como si esta determinación fuera
propia de las cosas materialmente, por naturaleza, y no
surgiera más bien de su función determinada dentro del
proceso capitalista de producción. Y sin embargo, en el
mismo capítulo (libro I, cap. 1), formula la observación
de que aunque cierta cosa, por ejemplo una vivienda que
está reservada para el consumo directo, “puede rendirle
un rédito a su propietario y de esta manera servirle en
función de capital, no puede rendirle rédito al público
en general, ni servirle en función de capital, y el rédito de
la totalidad del pueblo nunca resulta aumentado en lo más
mínimo por ella” (p. 186). Aquí, como vemos, Smith dice
claramente que la condición de ser capital no les corres-
ponde a las cosas como tales y en cualquier circunstancia,
sino que es una función con la que están investidas o no
según las circunstancias. Y lo que es cierto del capital en
general, también lo es de sus subdivisiones.

Las mismas cosas son partes constitutivas del capital
circulante o del fijo según las distintas funciones que cum-

plan en el proceso laboral. Por ejemplo: el ganado, como
ganado de trabajo (medio de trabajo) constituye un modo
material de existencia del capital fijo; en cambio, como
ganado de engorde (materia prima) es parte constitutiva
del capital circulante del arrendatario. Por otra parte, la
misma cosa puede ya funcionar como parte constitutiva
del capital productivo, ya formar parte del fondo directo
de-consumo. Una casa, por ejemplo, cuando está funcio-
nando como local de trabajo, es parte constitutiva fija del
capital productivo; cuando lo hace como vivienda no es en
absoluto forma del capital, qua [en cuanto] vivienda. Los
mismos medios de trabajo pueden en muchos casos fun-
cionar ya como medios de. producción, ya como medios
de consumo.

Es éste uno de los errores que resultan de la concepción
de Smith: concebir los caracteres de capital fijo y circu-
lante como caracteres propios de las cosas. Ya el análisis
del proceso laboral (libro I, cap. V2) muestra cómo cam-
bian las determinaciones de medio de trabajo, material de
trabajo, producto, según los distintos papeles que la misma
cosa asume en el proceso. Pero a su vez las determinacio-
nes de capital fijo y no fijo están construidas sobre los
papeles determinados que estos elementos desempeñan en el
proceso laboral y por ende también en el proceso de crea-
ción de valor.

Pero en segundo lugar, al enumerar las cosas en que
consisten el capital fijo y el circulante, se pone claramente
de manifiesto que Smith mezcla la diferencia entre partes
constitutivas fijas y circulantes del capital productivo, dife-
rencia que sólo tiene sentido y es válida respecto al capital
productivo (al capital en su forma productiva), con la
diferencia entre capital productivo y las formas que perte-
necen al capital en su proceso de circulación: capital mer-
cantil y capital dinerario. Él dice, en el mismo pasaje
(p. 188): “El capital circulante consiste ... en los medios
de subsistencia, materiales y productos terminados de todo
tipo que se encuentran en manos de sus respectivos Cco-
merciantes, y en el dinero necesario para hacerlos circular
y distribuirlos, etc.”. En realidad, si observamos más en
detalle, vemos que aquí, al contrario de lo que se decía
anteriormente, se vuelve a equiparar capital circulante con

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 215-225.

capital mercantil y capital dinerario, es decir, con dos for-
mas del capital que no pertenecen para nada al proceso de
producción, que no constituyen capital circulante (fluente)
por contraposición al fijo, sino capital de circulación por
oposición al productivo. Sólo al lado de éstas vuelven a
figurar luego las partes constitutivas del capital productivo
adelantadas en materiales (materia prima y productos se-
mielaborados) e incorporadas realmente al proceso de pro-
ducción. Dice Smith: “La tercera y última de las tres
porciones en las cuales se divide naturalmente el capital
general de la sociedad es el capital circulante, cuya carac-
terística es que sólo proporciona un rédito al circular o
cambiar de manos. Está formado, asimismo, por cuatro
partes: primero, por el dinero...” (Pero el dinero no
es nunca una forma del capital productivo, del capital
actuante en el proceso de producción. Siempre es sólo una
de las formas que el capital adopta dentro de su proceso de
circulación.) “En segundo lugar, por el acopio de medios
de subsistencia que se encuentran en manos del carnicero,
del ganadero, del agricultor... y de cuya venta éstos es-
peran obtener una ganancia... En cuarto y último lugar
por el producto que está pronto y terminado pero que
todavía se encuentra en manos del comerciante o del fabri-
cante.” Y “en tercer lugar, por los materiales, ya totalmente
en bruto, ya más o menos elaborados, de ropa, muebles y
edificios, materiales que aún no han sido elaborados hasta
alcanzar una de estas tres formas, sino que permanecen en
manos de los agricultores, los fabricantes, los comerciantes
de paños y sedas, los madereros, los carpinteros y ebanis-
tas, los ladrilleros, etc.”.

Los grupos n? 2 y n? 4 sólo contienen productos que
han salido coto tales del proceso de producción y deben
venderse; en pocas palabras, productos que ahora funcio-
nan como mercancías, y por eso, en este caso, como capital
mercantil, es decir, que poseen una forma y ocupan un
lugar en el proceso, enel cual no constituyen un ele-
mento del capital productivo, sea cual fuere su destino
final, es decir, ya hayan de caer a la postre, por su finali-
dad (valor de uso), en el consumo individual o en el pro-
ductivo. Estos productos son, en 2, alimentos, en 4, todos
los otros productos terminados, que a su vez sólo consisten
pues en medios de trabajo terminados o en medios de dis-

frute terminados (distintos de los alimentos contenidos
sub 2).

El que Smith hable también aquí del comerciante mues-
tra su confusión. Una vez que el productor ha vendido su
producto al comerciante, el producto ya no es más, de nin-
guna manera, una forma del capital del productor. Consi-
derado desde el punto de vista de la sociedad sigue siendo,
sin duda, capital mercantil, aunque esté en otras manos y
no en las de su productor; pero precisamente porque es
capital mercantil, no es ni capital fijo ni circulante,

En toda producción que no esté orientada a satisfacer
las propias necesidades directas, el producto debe circular
como mercancía, es decir, debe venderse, no para obtener
de allí una ganancia, sino simplemente para que el pro-
ductor pueda vivir. En la producción capitalista se añade
el hecho de que, con la venta de la mercancía, se realiza
también el plusvalor que está encerrado en ella. El producto
egresa como mercancía del proceso de producción y en
consecuencia no es ni elemento fijo ni elemento circulante
del mismo. ma

Por lo demás, aquí Smith se refuta a sí mismo. Los
productos terminados, sea cual fuere su figura material o
su valor de uso, su efecto útil, son aquí todos capital mer-
cantil, o sea capital en una forma correspondiente al pro-
ceso de circulación. Al encontrarse en esta forma no son
parte constitutiva del capital productivo que tenga su pro-
pietario; lo cual no impide en absoluto que, no bien se
los ha vendido, se conviertan, en manos de su comprador,
en partes constitutivas de Capital productivo, ya circulan-
tes, ya fijas. Aquí se ve que las mismas cosas que en un
momento aparecen en el mercado como capital mercantil
por oposición al capital productivo, pueden funcionar o
no como partes constitutivas circulantes o fijas del capital
productivo tan pronto como se las ha sustraído al mercado.

El producto del fabricante de hilado de algodón —e<l
hilado— es la forma mercantil de su capital, es para él
capital mercantil. Ese producto no puede volver a actuar
como parte constitutiva de su capital productivo, ni como
material de trabajo ni como medio de trabajo. Pero en
manos del tejedor que lo compra se incorpora al capital
productivo del mismo como una de las partes constitutivas
circulantes de dicho capital. Mas para el fabricante de
hilado, éste es portador del valor de una parte tanto

de su capital fijo como de su capital circulante (dejando
a un lado el plusvalor). Así una máquina, como producto
del fabricante de máquinas, es forma mercantil de su ca-
pital, capital mercantil para él; y mientras permanece en
esta forma no es ni capital circulante ni capital fijo. Ven-
dida a un fabricante que la emplea, se convierte en parte
constitutiva fija de un capital productivo. Aun cuando, por
su forma de uso, el producto pueda reingresar parcialmente
como medio de producción en el proceso del que salió,
como por ejemplo el carbón en la producción de carbón,
precisamente la parte del producto que es carbón desti-
nada a la venta no representa ni capital circulante ni
capital fijo, sino capital mercantil.

Por otra parte, por su forma de uso el producto puede
ser totalmente incapaz de constituir ningún elemento del
capital productivo, ya sea como material de trabajo o
como medio de trabajo. Por ejemplo, cualquier medio de
subsistencia. Sin embargo, no deja de ser para su produc-
tor capital mercantil, portador de valor tanto del capital
fijo como del circulante; y del uno o del otro según haya
que reponer total o parcialmente el capital empleado en su
producción, según que este capital haya transferido total
O parcialmente su valor al producto.

En la obra de Smith el material en bruto (materia pri-
ma, producto semielaborado, material auxiliar) figura en
el grupo n? 3, por un lado, no como una parte constitutiva
ya incorporada al capital productivo, sino en realidad sólo
como una clase particular de los valores de uso en que
consiste el producto social en general, de la masa de mer-
cancías, además de las otras partes constitutivas materia-
les, medios de subsistencia, etc., enumerados sub 2 y
sub 4 Por otro lado, sin embargo, se presenta a estas
materias como incorporadas al capital productivo, y por
eso también como elementos del mismo en manos del pro-
ductor. La confusión se pone de manifiesto en el hecho
de que en parte se las concibe como actuando en manos
del productor (en manos de los agricultores, los fabri-
cantes, etc.), en parte como encontrándose en manos de
comerciantes (los comerciantes de paños y sedas, los ma-
dereros), donde son mero capital mercantil y no partes
constitutivas del capital productivo.

Aquí, en la enumeración de los elementos del capital
circulante, Smith olvida en realidad por completo la dife-

rencia entre capital fijo y circulante que sólo es válida
con respecto al capital productivo. Más bien contrapone
al capital productivo el capital mercantil y el dinerario, es
decir, las dos formas del capital pertenecientes al proceso
de circulación, pero además lo hace sólo inconscientemente.

Llama la atención, por último, que Smith olvide la
fuerza de trabajo al enumerar las partes constitutivas del
capital circulante. Y esto ocurre por dos razones.

Acabamos de ver que, dejando a un lado el capital
dinerario, el cana circulante no es más que otro nom-
bre para el capital mercantil. Pero mientras la fuerza de
trabajo circula en el mercado, no es capital, no es una
forma del capital mercantil. No es de ninguna manera
capital; el obrero no es capitalista, aunque lleve al mercado
una mercancía, a saber: su propio pellejo. Sólo cuando la
fuerza de trabajo se ha vendido, se ha incorporado al pro-
ceso de producción —+es decir, después que ha dejado de
circular como mercancía— ella se convierte en parte cons-
titutiva del capital productivo: capital variable como fuente
del plusvalor, componente circulante del capital productivo
en lo que se refiere a la rotación del valor de capital des-
embolsado en ella. Como Smith confunde aquí el capital
circulante con el capital mercantil, no puede colocar la
fuerza de trabajo bajo el rubro de capital circulante. Por
eso el capital variable aparece aquí en la forma de las mer-
cancías que el obrero compra con su salario, de los medios
de subsistencia. Bajo esta forma el valor de capital des-
embolsado en salario ha de formar parte del capital
circulante. Lo que se incorpora al proceso de producción
es la fuerza de trabajo, el propio obrero, no los medios de
subsistencia mediante los cuales el obrero se mantiene.
Sin duda hemos visto (libro I, cap. XXI) que, considerada
socialmente, la reproducción del propio obrero mediante
su consumo individual también forma parte del proceso de
reproducción del capital social. Pero esto no vale para
el proceso de producción individual y cerrado en sí mis-
mo que estamos considerando aquí. Las acquired and
useful abilities [capacidades adquiridas y útiles] (p. 187)
que Smith menciona bajo el título de capital fijo son, al
contrario, partes: constitutivas del capital circulante, si son
abilities del asalariado y éste ha vendido su trabajo junto
con las abilities del mismo.

Es un grave error de Smith dividir toda la riqueza
social en: 1%) fondo directo de consumo, 2?) capital fijo,
39) capital circulante. Según este criterio habría que dividir
la riqueza en: 19) el fondo de consumo que no constituye
parte del capital social que está en funciones, aunque par-
tes del mismo pueden funcionar continuamente como ca-
pital; y 29) el capital. De acuerdo con esta división, una
parte de la riqueza funciona como capital, la otra como no
capital o fondo de consumo. Y aquí aparece como una
necesidad ineludible para todo capital el ser o bien fijo o
bien circulante, así como por ejemplo para todo mamífero,
es una necesidad natural ser macho o hembra. Pero hemos
visto que la antítesis de fijo y circulante sólo es aplicable
a los elementos del capital productivo, y que por tanto,
además de éstos, hay una cantidad muy importante de
capital —capital mercantil y capital dinerario— que se en-
cuentra en una forma en la cual no puede ser ni fijo ni
circulante.

Como, exceptuando la parte de los productos que el
propio productor capitalista individual vuelve a usar y con-
sumir como medios de producción en su forma de uso,
directamente, sin venta ni compra, toda la masa de la
producción social —sobre la base capitalista— circula
en el mercado como capital mercantil, resulta evidente
que del capital mercantil se extraen tanto los elementos
fijos y circulantes del: capital productivo como también
todos los elementos del fondo de consumo; lo cual en
realidad no significa sino que, sobre la base de la produc-
ción capitalista, tanto los medios de producción como los
medios de consumo aparecen primeramente como capital
mercantil, aunque estén destinados a servir después como
medios de producción o de consumo; así como la propia
fuerza de trabajo se encuentra en el mercado como mer-
cancía, aunque no como capital mercantil.

De ahí la nueva confusión de Smith, que aparece cuan-
do dice lo siguiente: “De estas cuatro partes” (del capital
circulante, es decir, del capital en las formas suyas que
pertenecen al proceso de circulación: capital mercantil y
capital dinerario, dos partes que se transforman en cuatro
porque Smith vuelve a distinguir materialmente entre las
partes constitutivas del capital mercantil) “tres —medios
de subsistencia, materiales y productos terminados— se
extraen con regularidad de él anualmente o en períodos

más prolongados o menos y se ponen o bien en el capital
fijo o bien en el acopio reservado para el consumo directo.
Todo capital fijo deriva en un principio de un capital cir-
culante y requiere que éste lo mantenga continuamente.
Todas las máquinas e instrumentos de trabajo útiles derivan
en su origen de un capital circulante que suministra los
materiales de que están hechos y el sustento de los obreros
que los hacen. Requieren, también, un capital del mismo
tipo para repararlos constantemente” (p. 188).
Exceptuando siempre la parte del producto que su
productor vuelve a consumir directamente como medio
de producción, para la producción capitalista vale el si-
guiente enunciado general: todos los productos van al mer-
cado como mercancías y por eso circulan, para el capita-
lista, como forma mercantil de su capital, como capital
mercantil, ya sea que estos productos por su forma en es-
pecie, por su valor de uso, puedan o deban funcionar luego
como elementos del capital productivo (del proceso de
producción), como medios de producción, y por ende como
elementos fijos o circulantes del capital productivo, ya sea
que sólo sirvan como medios de consumo individual,
no del productivo. Todos los productos se vuelcan al mer-
cado como mercancías; por eso todos los medios de pro-
ducción y de consumo, todos los elementos del consumo
productivo e individual deben ser nuevamente sustraídos
al mercado como mercancía mediante compra. Esta trl-
vialidad (truism) es, desde luego, verdadera. Esto también
vale, pues, tanto para los elementos fijos como para los
circulantes del capital productivo, tanto para los medios
de trabajo como para el material de trabajo en todas las
formas. (Aquí se hace caso omiso además, de que hay
elementos del capital productivo que existen por natura-
leza, que no son productos.) La máquina se compra en el
mercado, igual que el algodón. Pero de aquí no se infiere
de ninguna manera —esto sólo se infiere de la confusión de
Smith entre capital de circulación y capital circulante o
fluente, es decir no fijo— que todo capital fijo provenga
originariamente de uno circulante. Y además Smith se
refuta a sí mismo. Según su propia opinión, las máquinas
constituyen, como mercancías, parte del grupo n*% 4 del
capital circulante. El que provengan del capital circulante
sólo significa pues que funcionaron como capital mercan-
til antes de funcionar como máquinas, pero que material-

mente provienen de sí mismas; de la misma manera que
el algodón, como elemento circulante del capital del hilan-
dero, proviene del algodón que estaba en el mercado. Pero
si Smith, al continuar con su explicación, deriva el capital
fijo del circulante porque se necesitan trabajo y materia
prima para hacer máquinas, en primer lugar, también se
necesitan medios de trabajo, es decir capital fijo, para ha-
cerlas, y en segundo lugar, se necesita igualmente capital
fijo, maquinaria, etc., para producir nráterias primas, pues-
to que el capital productivo siempre incluye medios de
trabajo, pero no siempre material de trabajo. Él mismo dice
a continuación:

“La tierra, las minas y la pesca, requieren todas ellas,
para su explotación, tanto capital fijo como circulante”

(admite, pues, que se necesita no sólo capital circulante,

sino también fijo para la producción de materia prima)
“y” (aquí, un nuevo error) “su producto rembolsa con
una ganancia, no sólo esos capitales, sino todos los otros
de la sociedad” (p. 188).

Esto es totalmente falso. El producto de la tierra, las
minas y la pesca suministra la materia prima, las materias
auxiliares, etc., para todos los otros ramos de la indus-
tria. Pero su valor no repone el de todos los otros capi-
tales sociales; sólo repone su propio valor de capital
(+ plusvalor). Aquí vuelve a pasar por: la cabeza de
Smith el recuerdo de los fisiócratas.

Considerado el asunto socialmente es Cierto que la
parte del capital mercantil consistente en productos que
sólo pueden servir como medios de trabajo, más tarde o
más temprano termina actuando como medio de trabajo
—si es que no ha de producírsela en vano, si esos pro-
ductos no son invendibles—, es decir que “sobre la base
de la producción capitalista, no bien han dejado de ser
mercancías, deben constituir elementos reales, como ya
antes lo fueron probables, de la parte fija del capital
productivo social.

Aquí hay una diferencia que surge de la forma en
especie del producto.

Una máquina hiladora, por ejemplo, no tiene valor de
uso si no se la usa para hilar, es decir, si no actúa como
elemento: de producción y por ende, desde el punto de
vista capitalista, como parte constitutiva fija de un capital
productivo. Pero la máquina de hilar es trasportable. Se

la puede exportar del país en que se la produjo y vender
en otro país, directa o indirectamente, ya a cambio de ma-
terias primas, etc., ya a cambio de champaña. En este
caso, en el país donde sé la produjo sólo operó como ca-
pital mercantil, pero/nunca, tampoco después de su venta,
como capital fijo.

En cambio los productos que por su incorporación al
suelo están localizados, y por eso también sólo pueden
usarse y consumirse localmente, como por ejemplo: edi-
ficios fabriles, vías férreas, puentes, túneles, muelles, etc.,
mejoras del suelo, etc., no pueden exportarse físicamente,
en carne y hueso. No son trasportables, O bien son inú-
tiles, o bien tienen que funcionar, tan pronto como se los
vende, como capital fijo en el país en el que se los produjo.
Para su productor capitalista que, especulando, construye
fábricas o mejora tierras para venderlas,? estas cosas son
forma de su capital mercantil, es decir, según Smith, forma
del capital circulante. Pero considerando el asunto desde
el punto de vista de la sociedad, estas cosas —si no han
de ser inútiles— tienen que funcionar finalmente como
capital fijo en el propio país, en un proceso de producción

fijado en el espacio por la localidad en que ellas mismas .

están; de lo cual no se infiere de ninguna manera que las
cosas inmuebles, como tales, sean sin más ni más capital
fijo; pueden pertenecer, como las viviendas, etc., al fondo
de consumo y por ende no formar parte en absoluto del
capital social, aunque constituyen un elemento de la riqueza

social, de la cual el capital es sólo una parte. El productor '

de estas cosas, para expresarnos con las palabras de Smith,
obtiene una ganancia vendiéndolas. 'Es decir: ¡son capital
circulante! Pero el que las emplea de una manera útil, su
comprador definitivo, sólo puede utilizarlas empleándolas
en el proceso de producción. Es decir: ¡son capital fijo!
Los títulos de propiedad sobre una red ferroviaria, por
ejemplo, pueden cambiar de manos a diario, y sus posee-
dores pueden obtener una ganancia vendiendo estos títulos
incluso en el extranjero, de manera que los títulos de pro-
piedad son exportables, aunque no lo sea la propia red
ferroviaria. No obstante, estas cosas tienen que, o bien

* En el manuscrito (u, p. 66) figuran aquí las palabras: “o
para' el contratista que construye profesionalmente: vías férreas
o puentes”. (R- 632/23.

estar en barbecho o bien funcionar como parte constitu-
tiva fija de un capital productivo, en el propio país en que
se encuentran. De la misma manera el fabricante A puede
obtener una ganancia vendiendo su fábrica al fabricante B,
pero esto no le impide a la fábrica seguir funcionando como
capital fijo.

Por eso, si bien los medios de trabajo fijados local-
mente e inseparables del suelo, aunque puedan funcionar
como capital mercantil para su productor y no constituyan
elementos de su capital fijo (éste consiste, para él, en los
medios de trabajo que necesita para construir edificios,
vías férreas, etc.), tienen que funcionar previsible y nece-
sariamente, sin embargo, como capital fijo en el mismo
país, de aquí no se infiére en absoluto, a la inversa, que
el capital fijo consista necesariamente en bienes inmuebles.
Un barco y una locomotora sólo son eficaces por su movi-
miento; y sin embargo funcionan, no para su productor,
pero sí para quien los emplea, como capital fijo. Por otra
parte, las cosas que más real y verdaderamente están fija-
das en el proceso de producción, que viven y mueren en
él y que después que han entrado en él no vuelven a aban-
donarlo nunca, son componentes circulantes del capital
productivo. Por ejemplo: el carbón que se consume para
hacer funcionar la máquina en el proceso de producción,
el gas que se consume en el alumbrado de un edificio
fabril, etc. Son circulantes, no porque abandonen física-
mente el proceso de producción junto con el producto y
circulen. como mercancías, sino porque su valor entra ínte-
gramente en el valor de la mercancía que ayudan a pro-
ducir, y por tanto debe reponerse también íntegramente a
expensas de la venta de la mercancía.

En el pasaje de Adam Smith citado en último término ?
hay que observar, además, la siguiente frase: “Un capital
circulante que suministra... el sustento de los obreros
que los hacen” (máquinas, etc.).

En la concepción de los fisiócratas la parte de capital
adelantada en salario figura correctamente entre los avan-
ces annuelles [adelantos anuales], por oposición a los
avances primitives [adelantos originarios]. Por otra parte,

" La frase siguiente, en realidad no figura en el pasaje de
Adam Smith citado en último término (ver aquí p. 253), sino en
el que en nuestra edición aparece en las pp. 251-252,

lo que allí aparece como parte constitutiva del capital
productivo empleado por el arrendatario no es la fuerza
de trabajo misma, sino los medios de subsistencia que se
les dan a los obreros rurales (the maintenance of the work-
men [el sustento de los obreros], como dice Smith). Esto
es perfectamente coherente con la doctrina específica de
los fisiórratas. La parte de valor que el trabajo agrega al
producto (al igual que la parte de valor que le agregan
al producto la materia prima, los instrumentos de trabajo,
etc., en pocas palabras, las partes constitutivas materiales
del capital constante), sólo es para ellos, en efecto,
igual al valor de los medios de subsistencia pagados a los
obreros y que éstos deben consumir necesariamente para
mantener su función como fuerzas de trabajo. Su doctrina
misma les impide descubrir la diferencia entre capital
constante y capital variable. Si es el trabajo el que (ade-
más de reproducir su propio precio) produce el plusvalor,
lo produce tanto en la industria como en la agricultura.
Pero como según el sistema de los fisiócratas sólo lo
produce en un ramo de producción, en la agricultura, en-
tonces el plusvalor no surge del trabajo, sino de la activi
dad (colaboración) particular de la naturaleza en ese
ramo. Y sólo por eso ellos llaman trabajo productivo al
trabajo agrícola, a diferencia de todos los otros tipos
de trabajo.

Smith clasifica los medios de subsistencia de los obreros
como capital circulante por oposición al fijo, 1) porque
confunde el capital circulante por oposición al fijo con las
formas del capital pertenecientes a la esfera de la circulación,
con el capital de circulación; una confusión que, después
de él, se ha ido heredando acríticamente. Por eso él con-
funde el capital mercantil con la parte constitutiva circulante
del capital productivo, y 'así se comprende de suyo que allí
donde el producto social adopta la forma de mercancía,
los medios de subsistencia de los obreros, así como los de
quienes no son obreros, los materiales, así como los propios
medios de trabajo, deben ser suministrados por el capital
mercantil.

2) Pero en Smith se introduce también la idea fisio-
crática, aunque ella está en contradicción con la parte
esotérica —realmente científica— de su propia exposición.

En general, el capital adelantado se convierte en capi-
tal productivo, es decir que adopta la figura de elementos

de producción que a su vez son producto de trabajo an-
terior. (Entre ellos, la fuerza de trabajo.) Sólo en esta
forma puede funcionar el capital dentro del proceso de
producción. Ahora bien: si en lugar de la propia fuerza
de trabajo en que se ha convertido la parte variable del
capital, se ponen los medios de subsistencia del obrero,
resulta evidente que estos medios de subsistencia como
tales no se diferencian, por lo que se refiere a la creación
de valor, de los otros elementos del capital productivo, de
las materias primas y de los medios de subsistencia del
ganado de trabajo; por eso también, siguiendo el precedente
de los fisiócratas, Smith pone a estos elementos y a aque-
llos medios al mismo nivel, en un pasaje citado anterior-
mente. Los medios de subsistencia no pueden por sí mismos
valorizar su valor o agregarle un plusvalor. Su valor, como
el de los otros elementos del capital productivo, sólo puede
reaparecer en el valor del producto. No pueden agregarle
al producto más valor que el que ellos mismos poseen. Los
medios de subsistencia, así como la materia prima, los pro-
ductos semielaborados, etc., sólo se distinguen del capital
fijo consistente en medios de trabajo porque se consumen
(por lo menos para el capitalista que los paga) totalmente
en el producto en cuya creación participan, y por eso su
valor debe reponerse en su totalidad, cosa que sólo ocurre
de manera paulatina, fragmentaria, en el caso del capital
fijo. Por ende, la parte del capital productivo adelantada
en fuerza de trabajo (o en su caso, en los medios de
subsistencia del obrero) sólo se distingue ahora material-
mente, y no con relación al proceso de trabajo y de valo-
rización, de los restantes elementos materiales del capital
productivo. Sólo se distingue porque cae, junto con una
parte de los creadores objetivos de producto (materials
[materiales], dice Smith en general), en la categoría de
capital circulante, por oposición a otra parte de los crea-
dores objetivos de producto que cae bajo la categoría
de capital fijo.

El que la parte de capital desembolsada en salario?
pertenezca a la parte circulante del capital productivo y
que comparta el carácter de circulante con una parte de
los creadores objetivos de producto, con las materias pri-

* En el manuscrito (u, p. 67) no se leería aquí Arbeitslohn
(salario), sino Arbeitskraft (fuerza de trabajo). (Cfr. R 635/2.)

17 257

mas, etc., por oposición a la parte constitutiva fija del
capital productivo, no tiene absolutamente nada que ver
con el pápel que esta parte variable del capital, por oposi-
ción a la constante, desempeña en el proceso de valori-
zación. Sólo se refiere a cómo debe reponerse, renovarse,
y por ende reproducirse esta parte del valor de capital
adelantado, a partir del valor del producto y mediante la
circulación. El comprar y volver a comprar la fuerza de
trabajo pertenece al proceso de circulación. Pero sólo
dentro del proceso de producción el valor desembolsado en
fuerza de trabajo se transforma (no para el obrero, sino
para el capitalista) de una magnitud constante, determina-
da, en una magnitud variable, y mediante esta transforma-

ción el valor adelantado se transforma por primera vez.

-en valor de capital, en capital, en valor que se valoriza
a sí mismo. Pero calificando, como lo hace Smith, de parte
constitutiva circulante del capital productivo, no el valor
desembolsado en fuerza de trabajo, sino el valor desem-
bolsado en los medios de subsistencia del obrero, se hace
imposible comprender la diferencia entre capital constante
y variable, y en consecuencia, comprender el proceso ca-
pitalista de producción en general. La determinación de
esta parte del capital, o sea la determinación de ser capital
variable por oposición al capital constante desembolsado
en creadores objetivos de producto, se entierra bajo la
determinación de qué la parte de capital desembolsada
en fuerza de trabajo pertenece, por lo que se refiere a la
rotación, a la parte circulante del capital productivo. El
entierro se completa al contar, como elemento del capital
productivo, los medios de subsistencia del obrero en lugar
de la fuerza de trabajo. Es indiferente que el valor de la
fuerza de trabajo se adelante en dinero o directamente en
medios de subsistencia. Aunque desde luego, sobre la base

de la producción capitalista, esto último sólo puede ser una.

excepción.?*

24 La siguiente oración que, a la manera de los fisiócratas,
pone el trabajo de los obreros al mismo nivel que el del ganado
de trabajo, demuestra hasta qué punto Adam Smith se bloqueó
a sí mismo el camino hacia la comprensión del papel que desem-
peña la fuerza de trabajo en el proceso de valorización; “No sólo
su servidumbre laboriosa” (la del arrendatario), “también su
ganado de trabajo está formado por trabajadores productivos”.
(Libro n, cap. v, p. 243.)

Adam Smith, al fijar así la determinación de capital
circulante como lo decisivo para el valor de capital des-
embolsado en fuerza de trabajo —esta determinación fi-
siocrática sin los supuestos de los fisiócratas— les ha hecho
imposible, a sus sucesores, exitosamente, reconocer como
variable la parte del capital desembolsada en fuerza de
trabajo. No triunfaron las explicaciones más profundas y
acertadas que él mismo brinda en otras partes de su obra,
pero sí este su errorSí, autores posteriores han ido más
lejos; no sólo han convertido el ser capital circulante —por
oposición al fijo— en la determinación decisiva de la parte
de capital desembolsada en fuerza de trabajo; han con-
vertido en determinación esencial del capital circulante el
que se lo desembolse en medios de subsistencia para los
obreros. Con eso se ensambla naturalmente la doctrina
del fondo de trabajo consistente en medios de subsistencia
imprescindibles? como una magnitud dada, que por un
lado restringe físicamente los límites de la participación
de los obreros en el producto social, pero que por otro
lado también debe gastarse en todo su volumen en la com-
pra de fuerza de trabajo.

* Véase en la presente edición, t. 1, vol. 3, pp. 754-758.

## CAPÍTULO XI TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE. RICARDO

Ricardo sólo menciona la diferencia entre capital fijo
y circulante para exponer las excepciones a la regla del
valor, a saber:' aquellos casos en que la tasa del salario
* afecta los precios. De esto hablaremos sólo en el libro m1.>

Pero la ambigiiedad originaria se manifiesta desde
un principio en la yuxtaposición irrelevante: “Esta dife-
rencia en el grado de durabilidad del capital fijo y este
cambio en las proporciones en las que pueden estar com-
binados los dos tipos de capital.” ?*

Si preguntamos cuáles son los dos tipos de capital,
obtenemos esta respuesta: “También las proporciones en
que pueden estar combinados, de diversas maneras, el ca-
Pital que ha de mantener el trabajo y el capital invertido
en herramientas, maquinaria y edificios.” * Como vemos,
capital fijo = medios de trabajo, y capital circulante =
= capital desembolsado en trabajo. Capital que ha de

25 “This difference in the degree of durability of fixed capital,
and this variety in the proportions in which the two sorts of capi-
tal may be combined.” Principles ..., p. 25.

26 “The proportions, too, in which the capital that is to sup-
port labour, and the capital that is invested in tools, machinery,
and buildings, may be variously combined.” (Ibídem.)

“ En el manuscrito de Marx (11, p. 69) el título de este texto
es simplemente: “Ricardo” (R 636/2).

* Véase, en la presente edición, t. 111, Vol. 6, cap Xt.

mantener el trabajo es ya una expresión absurda, tomada
de Adam Smith. Por un lado, aquí se mezcla el capital
circulante con el capital variable, es decir, con la parte del
capital productivo desembolsada en trabajo. Pero por otro
lado, como la antítesis no se extrae del proceso de valori-
zación —capital constante y variable— sino del proceso
de circulación (la vieja confusión de Smith), se obtienen
como resultado determinaciones doblemente equivocadas.

Primero: se conciben como equivalentes las diferen-
cias en el grado de durabilidad del capital fijo y las dife-
rencias que surgen de la composición del capital en capital
constante y variable. Pero esta última diferencia determina
la diferencia en la producción del plusvalor; en cambio la
primera, en la medida en que se considera el proceso de
valorización, sólo se refiere a la manera en que un valor
dado se transfiere del medio de producción al producto;
cuando se considera el proceso de circulación, sólo afecta
al período de renovación del capital desembolsado o, visto
de otra manera, al tiempo por el cual se adelanta el ca-
pital. Cuando, en lugar de comprender el movimiento
interno del proceso capitalista de producción, uno se co-
loca en el punto de vista de los fenómenos acabados,
entonces estas diferencias en realidad coinciden. En la. dis-
tribución del plusvalor social entre los capitales invertidos
.En los distintos ramos de explotación, las diferencias entre
los diversos períodos por los cuales se adelanta capital
(y por ende, a modo de ejemplo, los distintos tiempos de
vida en el caso del capital fijo) y las distintas composi-
ciones orgánicas del capital (y en consecuencia también
las distintas maneras de circular del capital constante y del
variable) contribuyen igualmente a la nivelación de la tasa
general de ganancia y a la transformación de los valores
en precios de producción.

Segundo: desde el punto de vista del proceso de cir-
culación están de un lado los medios de trabajo, capital
fijo, y del otro el material de trabajo y el salario, capi-
tal circulante. En cambio, desde el punto de vista del
proceso de trabajo y de valorización están de un lado los
medios de producción (medios de trabajo y material de
trabajo), capital constante, y del otro fuerza de trabajo,
capital variable. Para la composición orgánica del capital

(libro I, cap. XXHL, 2, p. 6472) resulta totalmente indi-
ferente que la misma cantidad de valor de capital cons-
tante consista en muchos- medios de trabajo y poco ma-
terial de trabajo o en mucho material de trabajo y pocos
medios de trabajo, mientras que todo depende de la pro-
porción entre el capital desembolsado en medios de pro-
ducción y el desembolsado en fuerza de trabajo. Y a la
inversa: desde el punto de vista del proceso de circula-
ción, de la diferencia entre capital fijo y circulante, resulta
igualmente indiferente en qué proporciones una cantidad
dada de valor de capital circulante se divide en material
de trabajo y salario. Desde uno de los puntos de vista el
material de trabajo se coloca en la misma categoría que
los medios de trabajo, por oposición al valor de capital
desembolsado en fuerza de trabajo. Desde el otro punto
de vista, la parte de capital desembolsada en fuerza de
trabajo se coloca junto con la invertida en material de tra-
bajo, por oposición a la parte de capital desembolsada en
medios de trabajo.

Por eso, en Ricardo, la parte de valor del capital des-
embolsada en material de trabajo (materias primas y auxi-
liares) no aparece ni de un lado ni del otro. Desaparece
por completo. No se encuadra bien, en efecto, del lado del
capital fijo, porque en su modo de circular coincide total-
mente con la parte de capital desembolsada en fuerza de
trabajo. Y por otra parte no se la puede colocar del lado
del capital girculante, porque haciéndolo se eliminaría a
sí misma la equiparación de la antítesis: capital fijo y cir-
culante con la antítesis: capital constante y variable, equi-
paración tomada de Adam Smith y mantenida tácitamente.
Ricardo tiene demasiado instinto lógico para no sentir
esto, y de ahí que para él esta parte de capital desaparezca
por completo.

Aquí hay que señalar que el capitalista, conforme al
modo de expresarse de la economía política, adelanta en
plazos distintos el capital desembolsado en salarios, según
los pague, por ejemplo, semanal, mensual o trimestral-
mente. En realidad, las cosas ocurren a la inversa. El
obrero le adelanta su trabajo al capitalista por una sema-
na, Un mes, tres meses, según se le pague semanal, men-

a Véase en la presente edición, t. 1, vol. 3, p. 771. Véase también
p. 760, subnota.

sual o trimestralmente. Si el capitalista comprara la fuerza
de trabajo, en lugar de pagarla a posteriori, es decir, si le
abonara al obrero por adelantado el salario por día, por
semana, por mes o por tres meses, entonces se podría
hablar de un adelanto por estos plazos. Pero como paga
después que el trabajo ha durado días, semanas, meses, en
lugar de comprarlo y pagarlo por el plazo que ha de durar,
todo es un quidproquo capitalista, y el adelanto que el
obrero le da en trabajo al capitalista se transforma en un
adelanto que el capitalista le da en dinero al obrero. Y las
cosas no se modifican para nada por el hecho de que el
capitalista sólo recupere de la circulación o sólo realice
en plazos más o menos prolongados el producto mismo
o su valor (junto con el plusvalor incorporado a él), se-
gún los distintos períodos que requiere la elaboración del
producto o, también, según los distintos tiempos necesarios
para su circulación. Lo que el comprador de una mercan-
cía quiera hacer con ella le resulta totalmente indiferente
al vendedor. El capitalista no consigue más barata una
máquina porque tenga que adelantar todo su valor de
una vez, mientras que el mismo valor sólo refluye a sus
manos, desde la circulación, paulatina y fraccionadamente;
ni paga más caro el algodón porque su valor entre ínte-
gramente en el valor del producto fabricado con él y por
tanto se reponga íntegramente y de una vez mediante la
venta del producto.

Volvamos a Ricardo.

1) Lo característico del capital variable es que una
parte de capital determinada, dada (y por ende, como
tal, constante), una suma dada de valor (que se supone
igual al valor de la fuerza de trabajo, aunque aquí resulta
indiferente que el salario sea igual, mayor o meñor que el
valor de la fuerza de trabajo), se intercambia por una
fuerza que se valoriza, que crea valor: la fuerza de traba-
jo, que no sólo reproduce su valor, pagado por el capi-
talista, sino que al mismo tiempo produce un plusvalor, un
valor que no existía antes y que no es pagado por ningún
equivalente. Esta propiedad característica de la parte de
capital desembolsadá en salario, que la distingue foto
celo [por entero], como capital variable, del capital cons-
tante, desaparece tan pronto como se considera la parte
de capital desembolsada en salario meramente desde el
punto de vista del proceso de circulación, y así esta parte

aparece como capital circulante frente al capital fijo des-
embolsado en medios de trabajo. Esto resulta ya de la cir-
cunstancia de que esta parte se contrapone entonces, junto
con un componente del capital constante, el desembolsado
en material de trabajo, y bajo el mismo rubro —el de
capital circulante—, a otro componente del capital cons-
tante, el desembolsado en medios de trabajo. Al hacerlo,
se prescinde por completo del plusvalor, es decir, precisa-
mente de la circunstancia que transforma en capital la
suma de valor desembolsada. De la misma manera se pres-
cinde del hecho de que la parte de valor que el capital
desembolsado en salarios agrega al producto se produce por
primera vez (y en consecuencia, también, se reproduce real-
mente), mientras que la parte de valor que la materia prima
agrega al producto no se produce por primera vez, no se re-
produce realmente, sino que sólo se mantiene, se conserva
en el valor del producto, y por ende sólo reaparece como
parte constitutiva de valor del producto. La diferencia,
como se presenta ahora desde el punto de vista de la antí-
tesis entre capital fijo y circulante, consiste sólo en que
el valor de los medios de trabajo empleados para produ-
cir una mercancía no entra más que parcialmente en el
valor de la misma, y por ende, también, se lo repone
sólo en forma parcial mediante la venta de esa mer-
cancía; sólo sg lo repone, en general, de manera frac-
cionada y paulatina, Por otra parte: el valor de la fuerza
de trabajo y de los objetos de trabajo (materias primas,
etc.) empleados para producir una mercancía entra
íntegramente en la mercancía y por ende se lo repone
también en su totalidad mediante su venta. Por eso, con
respecto al proceso de circulación, una parte del capital
se presenta como fija, la otra como fluida o circulante. En
ambos casos se trata de una transferencia al producto
de valores adelantados, dados, y de su reposición me-
diante la venta de dicho producto. La diferencia sólo con-
siste ahora en que la transferencia de valor, y por tanto
la reposición de valor, ocurra fraccionada y paulatina-
mente o de una vez. De esta manera se borra la diferencia
entre capital constante y variable, la diferencia que todo
lo decide; es decir, se borra todo el secreto de la forma-
ción de plusvalor y de la producción capitalista, las cir-
cunstancias que transforman ciertos valores —y las cosas

en que ellos se manifiestan— en capital. Todas las partes
constitutivas del capital ya sólo se distinguen por su modo
de circular (y la circulación de la mercancía sólo tiene
que ver, desde luego, con valores ya existentes, dados);
y una manera particular de circular es común al capital
desembolsado en salario y a la parte de capital desembol-
sada en materias primas, productos semielaborados, ma-
teriales auxiliares, por oposición a la parte de capital
desembolsada en medios de trabajo.

Se comprende, pues, por qué la economía política bur-
guesa se aferró instintivamente a la confusión de Adam
Smith entre las categorías “capital constante y variable”
y las categorías “capital fijo y circulante”, por qué la
repitió de manera maquinal y acrítica de generación en
generación, durante todo un siglo. Para ella, la parte
de capital desembolsada en salario ya no se distingue en
nada de la desembolsada en materia prima, y sólo se dis-
tingue formalmente —según que el producto la haga cir-
cular por fracciones o en su totalidad— del capital cons-
tante. Así se derriba de un solo golpe el fundamento a
partir del cual se puede comprender el verdadero movi-
miento de la producción capitalista, y por ende de la
explotación capitalista. Sólo se trata de la reaparición
de valores adelantados.

En Ricardo, la adopción acrítica de la confusión es-
mitiana no sólo es más molesta que en los apologistas
posteriores, en los cuales la confusión conceptual es más
bien lo que no molesta, sino que resulta más molesta
que en el propio Smith, porque Ricardo, al contrario de
éste, desarrolla el valor y el plusvalor de manera más
consecuente e incisiva, sosteniendo, en realidad, al Smith
esotérico contra el exotérico.

En los fisiócratas no se encuentran ni indicios de esta
confusión. La diferencia entre avances annuelles [adelan-
tos anuales] y avances primitives [adelantos originarios]
sólo se refiere a los distintos períodos de reproducción
de las distintas partes constitutivas del capital, especial-
mente del capital agrícola, mientras que sus opiniones so-
bre la producción del plusvalor constituyen una parte de
su teoría que es independiente de estas distinciones, pre-
cisamente la parte que ellos destacan como lo más notable
de la teoría. La formación del plusvalor no se explica a
partir del capital como tal, sino que se la “atribuye sólo

a una esfera determinada de producción del capital, a la
agricultura.

2) Lo esencial en la determinación del capital varia-
ble —y en consecuencia, para la transformación de una
suma cualquiera de valor en capital— es que el capitalista
intercambia una magnitud de valor determinada, dada (y
en este sentido, constante)? por fuerza creadora de valor;
una magnitud de valor por producción de valor, por auto-
valorización. Que el capitalista le pague al obrero en dinero
o en medios de subsistencia no modifica en nada esta
determinación esencial. Sólo modifica el modo de existen-
cia del valor adelantado por él, que una vez existe bajo
la forma del dinero con el cual el obrero se compra

él mismo en el mercado los medios de subsistencia, y

la otra bajo la forma de medios de subsistencia que
consume directamente. La producción capitalista desarro-
llada presupone en realidad que al obrero se le paga en
dinero, así como presupone, en general, el proceso de
producción mediado por el proceso de circulación, es
decir, la economía dineraria. Pero la creación del plus-
valor —y por ende la capitalización de la suma de va-
lor adelantada— no surge ni de la forma dineraria ni de
la forma en especie del salario o del capital desembolsado
en la adquisición de fuerza de trabajo. Surge del intercam-
bio de valor por fuerza creadora de valor, de la conversión
de una magnitud constante en una variable.

La fijeza mayor o menor de los medios de trabajo
depende del grado de su durabilidad, es decir, de una pro-
piedad física. Según el grado de su durabilidad, si las de-
más circunstancias no varían, se desgastarán con mayor
o menor rapidez, es decir, funcionarán como capital fijo
por un tiempo más o menos prolongado. Pero lo que
hace que funcionen como capital fijo no es meramente, de
ninguna manera, esta cualidad física que es la durabilidad.
En las fábricas metalúrgicas la materia prima es tan du-
radera como las máquinas utilizadas en la fabricación y
más duradera que muchas partes constitutivas de éstas,
partes que son de cuero, madera, etc. No obstante, el metal
que “sirve como materia prima constituye una parte del
capital circulante, y el medio actuante de abajo, hecho

= La frase continúa así en el manuscrito de Marx: “por fuerza
de trabajo, cambia valor”...

quizás del mismo metal, es una parte del capital fijo. Por
tanto, no es la naturaleza física material, no es su mayor
o menor caducidad lo que hace que el mismo metal se cla-
sifique una vez en el rubro de capital fijo, y la otra bajo
el título de capital circulante. Esta diferencia surge, antes
bien, del papel que desempeña en el proceso de producción,
una vez como objeto de trabajo, la otra, como medio de
trabajo.

La función del medio de trabajo en el proceso de pro-
ducción requiere promedialmente que sirva siempre de
nuevo, durante un período más o menos prolongado, en
repetidos procesos de trabajo. Su función exige, pues, una
mayor o menor durabilidad de su materia. Pero la durabili-
dad de la materia de la cual está hecho no lo convierte en
sí y para sí en capital fijo. La misma materia, cuando es
materia prima, se convierte en capital circulante, y en los
economistas que confunden la diferencia entre capital
mercantil y capital productivo con la diferencia entre ca-
pital fijo y circulante, la misma materia, la misma máquina,
es capital circulante como producto, capital fijo como me-
dio de trabajo.

Aunque la materia duradera de la que está hecho el
medio de trabajo no lo convierta en capital fijo, sin em-
bargo, su papel como medio de trabajo exige que esté
hecho de un material relativamente duradero. La dura-
bilidad de su materia es pues una condición de su función
como medio de trabajo, y en consecuencia, también funda-
mento material del modo de circulación que lo convierte
en capital fijo. Si las demás circunstancias no varían, la
mayor o menor caducidad de su materia le imprime en
grado mayor o menor el sello de la fijeza y en consecuencia
está esencialmente compenetrada con su cualidad de capi-
tal fijo.

Ahora bien: si se considera la parte de capital desem-
bolsada en fuerza de trabajo exclusivamente desde el punto
de vista del capital circulante, es decir, por oposición al
capital fijo; si, por tanto, también se mezclan las diferen-
cias entre capital constante y variable con las diferencias
entre capital fijo y circulante, resulta natural que, así como
la realidad material del medio de trabajo constituye un
fundamento esencial de su carácter de capital fijo, ahora,
por oposición a este último, se deduzca de la realidad
material del capital desembolsado en fuerza de trabajo su

carácter de cápital circulante, y luego se determine, a su
vez, el capital circulante mediante -la realidad material del
capital variable.

La verdadera materia del capital desembolsado en sala-
rio es el trabajo mismo, la fuerza de trabajo en actividad
y que crea valor, el trabajo vivo, que el capitalista inter-
cambia por trabajo inanimado, objetivado, y que él ha
incorporado a su capital, en virtud de lo cual el valor que
se encuentra en sus manos se transforma por primera vez
en un valor que se valoriza a sí mismo. Pero el capitalista
no vende esta fuerza de autovalorización. Ella sólo consti-
tuye siempre un componente de'su capital productivo, al
igual que sus medios de trabajo; nunca de su capital mer-
cantil, como por ejemplo el producto terminado, que él
vende. Dentro del proceso de producción, como partes
constitutivas del capital productivo, los medios de trabajo
no se contraponen como Capital fijo a la fuerza de tra-
bajo, así como tampoco coinciden con ella el material de
trabajo y los materiales auxiliares, en cuanto capital circu-
lante; la fuerza de trabajo se contrapone, como factor per-
sonal, a ambos, mientras que ellos son los factores que son
cosas; esto, desde el punto de vista del proceso laboral.
Ambos se contraponen a la fuerza de trabajo, al capital
variable, como capital constante; esto, desde el punto de
vista del proceso de valorización. O, si ha de hablarse
aquí de una diferencia material, en la medida en que
influye sobre el proceso de circulación, sólo es la siguiente:
de la naturaleza del valor, que no es más que trabajo
objetivado, y de la naturaleza de la fuerza de trabajo en

- actividad, que no es más que trabajo que se está objeti-

vando, se sigue que la fuerza de trabajo, mientras dura su
funcionamiento, crea constantemente valor y plusvalor;
que lo que del lado de la fuerza de trabajo se presenta
como movimiento, como creación de valor, se presenta,
del lado de su producto, en forma estática, como valor
creado. Si la fuerza de trabajo ha actuado, entonces el
capital ya no consiste en fuerza de trabajo por un lado
y en medios de producción por el otro. El valor de capital
que había sido desembolsado en fuerza de trabajo es ahora
valor que se ha agregado (+ plusvalor) al producto. Para

- repetir el proceso el producto debe venderse, y con el dine-

ro que se saca por él hay que comprar constantemente de
nuevo la fuerza de trabajo e incorporarla al capital pro-

ductivo. Es esto entonces lo que a la parte de capital des-
embolsada en fuerza de trabajo, así como también a la
desembolsada en material de trabajo, etc., le confiere el
carácter de capital circulante, por oposición al capital que
queda fijado en los medios de trabajo.

Si, en cambio, se convierte en determinación esencial
de la parte de capital desembolsada en fuerza de trabajo
la determinación secundaria de capital circulante, deter-
minación ésta que es común a dicha parte y a una parte
del capital constante (las materias primas y auxiliares)
—y que consiste en que el valor desembolsado en ella se
transfiere en su totalidad al producto en cuya producción
se la consume, y no de manera paulatina y fraccionada,
como en el caso del capital fijo, y en que, en consecuencia,
ese valor debe reponerse también en su totalidad mediante
la venta del producto—, entonces la parte de capital des-
embolsada en salario también debe consistir materialmente,
no en fuerza de trabajo en actividad, sino en los elementos
materiales que el obrero compra con su salario, es decir,
en la parte del capital mercantil social que entra en el con-
sumo del obrero: en medios de subsistencia. El capital fijo
consiste entonces en los medios de trabajo, que se gastan
más lentamente y que por eso deben reponerse a intérvalos
más prolongados, y el capital desembolsado en fuerza de
trabajo consiste en los medios de subsistencia que? deben
reponerse a intervalos más breves,

Sin embargo, los límites entre la caducidad más y me-
nos rápida se borran. :

“Los alimentos y la vestimenta que el obrero consume,
los edificios en que trabaja, las herramientas que le ayudan
en su trabajo, son todos de naturaleza perecedera. Pero
existe una gran diferencia entre los tiempos que duran
estos distintos capitales: una máquina de vapor dura más
que un barco, un barco, más que la vestimenta del obrero,
la vestimenta del obrero, a su vez, más que los alimentos
que él consume.” ?”

27 “The food and clothing consumed by the labourer, the
buildings in which he works, the implements with which his labour
is assisted, are all of a perishable nature. There is, however,a

* En el manuscrito figuran aquí estas palabras, omitidas en
las ediciones de Engels: “son de menor duración y por tanto”...

Y aquí Ricardo olvida la casa en que vive el obrero,
sus muebles, sus utensilios de consumo, como cuchillos,
tenedores, vajilla, etc., que poseen todos el mismo carácter
de la durabilidad que los medios de trabajo. Las mismas
cosas, las mismas clases de cosas, aparecen aquí como me-
dios de consumo, allá como medios de trabajo.

La diferencia, tal como la expresa Ricardo, es la si-
guiente: “El capital se clasifica como capital circulante

- O fijo según que sea rápidamente perecedero y haya que

reproducirlo a menudo, o que se lo consuma lentamente.” **

Y acerca de esto, elabora la siguiente nota: “Una divi-
sión que no es esencial y en la cual, además, la línea divi-
soria no se puede trazar con precisión.” ?%

Y así hemos vuelto a llegar con toda felicidad a los
fisiócratas, para quienes la diferencia entre avances annuel-
les y avances primitives era una diferencia entre los tiem-
pos de consumo, y por ende también entre los distintos
tiempos de reproducción, del capital empleado. Sólo que,
lo que para ellos expresa un fenómeno importante para la
producción social y en el Tableau économique se presenta
también en copexión con el proceso de circulación, se con-
vierte aquí en una diferencia subjetiva y, como dice el
propio Ricardo, superflua.

Tan pronto como la parte de capital desembolsada en
trabajo sólo se distingue de la desembolsada en medios
de trabajo por su período de reproducción, y en conse-
cuencia por su plazo de circulación, tan pronto como una
de las partes consiste en medios de subsistencia y la otra
en medios de trabajo, de manera que los primeros sólo se
distinguen de los últimos * por ser más rápidamente perece-

vast difference in the time for which these different capitals will
endure: a steam-engine will last longer than a ship, a ship than
the clothing of the labourer, and the clothing of the labourer
longer than the food which he consumes.” Ricardo, Principles ...,
p. 26.

28 “According as capital is rapidly perishable and requires to
be frequently reproduced, or is of slow consumption, it is classed
under the heads of circulating, or fixed capital.”

29 “A division not essential, and in which the line of demar-

cation cannot be accurately drawn.”

“ En la 1? y 2% ediciones: “de manera que los últimos sólo
se distinguen de los primeros”...

deros, así como los primeros, a su vez, son perecederos en
distintos grados, se borra, por supuesto, toda differentia
specifica entre el capital desembolsado en fuerza de trabajo
y el desembolsado en medios de producción.

Esto contradice enteramente*la doctrina del valor que
sostiene Ricardo, así como su teoría de la ganancia, que en
realidad es teoría del plusvalor. Él sólo considera, en gene-
ral, la diferencia entre capital fijo y circulante, en la medida
en que distintas proporciones de ambos, tratándose de
capitales de igual magnitud, invertidos en distintos ramos
de negocios, influyen sobre la ley del valor, y precisa-
mente, en la medida en que un aumento o una reducción
del salario como consecuencia de estas circunstancias, afec-
tan los precios. Sin embargo, incluso dentro de esta inves-
tigación limitada, comete, debido a la confusión de capital
fijo y circulante con capital constante y variable, los más
grandes errores y parte, en realidad, de una base de inves-
tigación totalmente equivocada. Por lo tanto: 1) en la me-
dida en que la parte de valor del capital desembolsada
en fuerza de trabajo debe subsumirse bajo el título de capi-
tal circulante, las determinaciones del propio capital circu-
lante se desarrollan equivocadamente, y en especial las
circunstancias que subsumen bajo este rubro la parte de
capital desembolsada en trabajo. 2) Se produce una con-
fusión entre la determinación según la cual la parte de
capital desembolsada en trabajo es variable, y aquella según
la cual es circulante, por oposición al capital fijo.

Desde un principio resulta claro que la determinación

del capital desembolsado en fuerza de trabajo como circu-
lante o fluido es una determinación secundaria, en la cual
se ha borrado la differentia specifica de ese capital en el
proceso de producción; pues, por un lado, en esta deter-
minación son iguales los capitales desembolsados en tra-
bajo y los desembolsados en materias primas, etc.; un rubro
que identifica una parte del capital constante con el capital
variable no tiene nada que ver con la differentia specifica
del capital variable por oposición al constante. Por otra
parte, si bien es cierto que se contraponen entre sí las partes
de capital desembolsadas en trabajo y en medios de trabajo,
esta contraposición no se establece, de ninguna manera,
con relación al hecho de que entran de modos totalmente
distintos en la producción del valor, sino en virtud de que

ambas transfieren su valor dado al producto, sólo que en
lapsos distintos.

En todos estos casos se trata de cómo un valor dado,
que se desembolsa en el proceso de producción de la mer-
cancía, ya sea salario, precio de la materia prima o precio
de los medios de trabajo, se transfiere al producto, y en
consecuencia, de cómo el producto hace circular ese valor
y de cómo éste, mediante la venta de aquél, vuelve a su

* punto de partida o se repone. La única diferencia consiste

aquí en el “cómo”, en la manera particular en que se veri-
fica la transferencia y por ende también la circulación de
ese valor.

El que el precio de la fuerza de trabajo, determinado
previamente por contrato en cada caso, se pague en dinero
o en medios de subsistencia, no modifica para nada su
carácter: el de ser un precio dado determinado. Sin em-
bargo, en el caso del salario pagado en dinero, es evidente
que en el proceso de producción no entra el dinero mismo,
de la misma manera en que no sólo el valor, sino también
la matesia de los medios de producción entra en el proceso
de producción. Si, en cambio, se colocan los medios de
subsistencia que el obrero compra con su salario directa-
mente como figura material del capital circulante junto a
las materias primas, etc., en el mismo rubro, oponiéndolos '
a los medios de trabajo, esto le da otra apariencia al asunto.
Si el valor de estas cosas, de los medios de producción,
se transfiere al producto en el proceso laboral, el valor de
aquellas otras cosas, de los medios de subsistencia, reapa-
recerá en la fuerza de trabajo que los consume y, mediante
la activación de la misma, se transferirá también al pro-
ducto. En todo esto se trata igualmente de la mera reapa-
rición, en el producto, de los valores adelantados durante
la producción. (Los fisiócratas tomaban esto en serio y
por eso negaban que el trabajo industrial creara plusvalor.)
Así, en el pasaje ya citado ¿ de Wayland: “No importa bajo :
qué forma reaparece el capital .. .:Se modifican, asimismo,
los diversos tipos de alimentos, vestimenta y vivienda nece-
sarios para la existencia y bienestar del ser humano. Se los

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 251. La versión
castellana que de ese pasaje figura allí se basa en el original
inglés, tal como lo reprodujo Marx en ese lugar; aquí, en la ver-
sión alemana (hecha por Marx, o tal vez por Engels) del mismo
pasaje.

18 273

consume en el transcurso del tiempo, y su valor reaparece,
etc.” (Elements of Political Economy, pp. 31, 32.)
Los valores de capital adelantados a la producción bajo la
figura de medios de producción y medios de subsistencia
reaparecen aquí uniformemente en el valor del producto.
De esta manera, pues, se consuma con toda felicidad la
transformación del proceso capitalista de producción en
un misterio absoluto y el origen del plusvalor existente en el
producto se sustrae por completo a las miradas.

Además se consuma así el fetichismo peculiar de la
economía burguesa, que transforma el carácter económico,
social, que se les imprime a las cosas en el proceso social
de producción, en un carácter natural, que surge de la natu-
raleza material de estas cosas. Por ejemplo: los medios de
trabajo son capital fijo; una determinación escolástica que
conduce a contradicciones y confusión. De la misma mane-
ra que se demostró, en el caso del proceso laboral (libro I,
cap. v)* que el que los componentes objetivos actúen como
medios de trabajo, como material de trabajo o como pro-
ducto, depende por entero del papel que desempeñen en
cada caso en un proceso laboral determinado, de su fun-
ción, exactamente de la misma manera, los medios de pro-
ducción sólo son capital fijo allí donde el proceso de
producción es en general proceso capitalista de producción
y donde, en consecuencia, los medios de producción son
capital sin más ni más, poseen la determinación económica,
el carácter social de capital; y en segundo lugar, sólo son
capital fijo cuando transfieren su valor al producto de una
manera particular. Si no, siguen siendo medios de trabajo
sin ser capital fijo. Asimismo los materiales auxiliares, como
el abono, si transfieren valor de la misma manera particular
que la mayor parte de los medios de trabajo, se convierten
en capital fijo aunque no sean medios de trabajo. No se
trata aquí de definiciones bajo las cuales se subsumen las
cosas. Se trata de funciones determinadas que se expresan
en categorías determinadas.

Si la propiedad de ser capital desembolsado en salario
pasa por ser una propiedad correspondiente a los medios
de subsistencia en sí, bajo cualesquiera circunstancias, en-
tonces el “mantener el trabajo”, to support labour (Ricar-
do, p. 25) se convierte también en característica de este

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 221.

*

capital “circulante”. Por tanto, si los medios de subsistencia
no fueran “capital”, no mantendrían la fuerza de trabajo;
mientras que precisamente es el carácter de capital que
tienen esos medios lo que les da la propiedad de mantener
el capital mediante el trabajo ajeno.

Si los medios de subsistencia son en sí capital circulante
—después que éste se ha transformado en salario—, resul-
ta, además, que la magnitud del salario depende de la pro-
porción entre el número de obreros y la masa dada de
capital circulante —un principio económico que goza del
favor general—, mientras que en realidad la masa de me-
dios de subsistencia que el obrero sustrae al mercado y la
masa de medios de subsistencia de que dispone el capita-
lista para su consumo dependen de la proporción entre el
plusvalor y el precio del trabajo.

Ricardo, al igual que Barton,?*bis confunde siempre la
relación entre capital variable y constante con la relación
entre capital circulante y fijo. Más adelante veremos cómo
esto falsea su investigación sobre la tasa de ganancia.»
Lasbdiferencias que surgen, en la rotación, de motivos que
no son la diferencia entre capital fijo y circulante son equi-
paradas por Ricardo, además, con esta diferencia: “Además
hay que observar que el capital circulante puede circular
o refluir en lapsos muy desiguales a quien lo emplea. El
trigo comprado para la siembra por un arrendatario es capi-
tal fijo, comparado con el trigo que compra un panadero
para transformarlo en pan. Uno lo deja en el suelo, y sólo
al cabo de un año puede recibir un reflujo; el otro puede
hacerlo moler, convirtiéndolo en harina, y venderlo como

“pan a sus clientes, de manera que, en una semana, vuelve

a tener su capital libre para comenzar de nuevo la misma
operación o iniciar cualquier otra con él.” *

29bi* Observations on the Circumstances which influence the
Condition of the Labouring Classes of Society, Londres, 1817. En
el libro I, p. 655,* nota 79, se cita un pasaje sobre este asunto.

30 “It is also to be observed that the circulating capital may
circulate, or be returned to its employer, in very unequal times.
The wheat bought by a farmer to sow is comparatively a fixed
capital to the wheat purchased by a baker to make into loaves.
The one leaves it in the ground, and can obtain no return for a

_ year; the other can get it ground into flour, sell it as bread to his

* Véase en esta edición, t. 1, vol, 3, pp. 785-786, n. 79.
* Véase aquí, t. 111, vol. |, caps. 1 a 1.

Aquí lo característico es que el trigo, aunque sirve de
simiente, no como medio de subsistencia sino como materia
prima, es en primer lugar capital circulante porque es en
sí medio de subsistencia, y en segundo lugar capital fijo,
porque su reflujo se demora un año. Pero no es sólo el
reflujo más o menos rápido lo que convierte a un medio
de producción en capital fijo, sino la manera determinada
en que transfiere valor al producto.

La confusión suscitada por Adam Smith ha llevado a los
siguientes resultados:

1) Se confunde la diferencia entre capital fijo y circu-
lante con la diferencia entre capital productivo y capital
mercantil. Así, por ejemplo, la misma máquina es capital
circulante cuando se encuentra, como mercancía, en el
mercado, y capital fijo cuando está incorporada al proceso
de producción. A partir de esta confusión no se comprende
. en absoluto por qué determinado tipo de capital ha de ser

más fijo o más circulante que otro.

2) Todo capital circulante se identifica con el capital
desembolsado o que se ha de desembolsar en salario. Es lo
que hacen John Stuart Mill !**l y otros.

3) La diferencia entre capital variable y constante, que
ya Barton, Ricardo y otros confunden con la diferencia
entre capital circulante y fijo, finalmente se reduce por
completo a ésta, como ocurre, por ejemplo, en la obra de
Ramsay,!**! donde todos los medios de producción, mate-
rias primas, etc., así como los medios de trabajo, son capital
fijo, y sólo el capital desembolsado en salario es capital
circulante. Pero como la reducción se efectúa en esta
forma, no se comprende la diferencia real entre capital
constante y variable.

4) Para los economistas ingleses contemporáneos, espe-
cialmente los escoceses, que consideran todo desde el punto
de vista indeciblemente estrecho del empleado bancario,
como Macleod,!*") Patterson !*8l y otros, la diferencia entre
capital fijo y circulante se transforma en la diferencia en-
tre money at call y money not at call + (depósito de dinero
que puede retirarse sin aviso o sólo con aviso previo).

customers, and have his capital free, to renew the same, or com-
mence any other employment in a week” (pp. 26, 27).

* En la 1? edición: “money on call and money not on call”.

## CAPÍTULO XII EL PERÍODO DE TRABAJO

Tomemos dos ramos industriales en que la jornada
laboral tenga la misma extensión, digamos un proceso
laboral de diez horas; por ejemplo la hilandería de algodón
y la fabricación de locomotoras. En uno de estos ramos
se Siministra diaria, semanalmente, determinada cantidad
de producto terminado, de hilado de algodón; en el otro, el
proceso laboral debe repetirse durante tres meses, acaso,
para fabricar un producto terminado, una locomotora. En
un caso el producto es de naturaleza discreta y el mismo
trabajo comienza de nuevo diaria o semanalmente. En el
otro, el proceso laboral es continuo, se extiende a lo largo
de un número mayor de procesos laborales diarios que,
al unirse, en la continuidad de su operación, sólo suminis-
tran un producto terminado al cabo de un plazo más pro-
longado. Aunque la duración del proceso laboral diario es
aquí la misma, hay una diferencia muy importante en la
duración del acto de producción, es decir en la duración
de los procesos laborales repetidos que'se necesitan para
suministrar el producto terminado, para enviarlo como mer-
cancía al mercado, o sea para transformarlo de capital pro-
ductivo en capital mercantil. La diferencia entre capital
fijo y circulante no tiene nada que ver con esto. La diferen-
cia aquí indicada existiría aun cuando en ambos ramos de

= En el manuscrito de Marx (11, p. 73) se lee, en lugar de
este título, el subtítulo siguiente: “b) Diferencias en la duración
del acto de producción”. (R 646/1.)

negocios se emplearan exactamente las mismas proporcio-
nes de capital fijo y circulante.

Estas diferencias en la duración del acto de producción
tienen lugar no sólo entre distintas esferas de produc-
ción, sino también dentro de la misma esfera de producción,
de acuerdo con el volumen del producto que hay que sumi-
nistrar. Una vivienda corriente se construye en menos tiem-
po que una gran fábrica y por eso requiere un número menor
de procesos laborales continuos. Si la construcción de una
locomotora lleva tres meses, la de un acorazado insume
uno O varios años. La producción de cereales exige casi un
año, la de ganado vacuno varios años, la de madera puede
abarcar desde 12 hasta 100 años; un camino vecinal pue-
de quizás construirse en algunos meses, mientras que una
vía férrea requiere años; un tapiz corriente se hace tal vez
en una semana, los gobelinos en años, etc. Como vemos,
las diferencias en la duración del acto de producción son
infinitamente variadas.

A igual desembolso de capital, la diferencia en la dura-
ción del acto de producción debe provocar evidentemente
una diferencia en la velocidad de la rotación, es decir, en
los lapsos por los cuales se adelanta un capital dado. Su-
pongamos que la hilandería mecánica y la fábrica de loco-
motoras empleen capitales de igual magnitud, que la división
en capital constante y variable sea en ambas la misma, que
también sea igual la división en partes constitutivas fijas
y circulantes del capital, y finalmente que la jornada labo-
ral sea igual y su división en trabajo necesario y plustrabajo
sea la misma. Para eliminar, además, todas las circunstan-
cias que surgen del proceso de circulación y son exteriores
a este caso, supondremos que ambos, el hilado y la loco-
motora, se fabrican por encargo y se pagan al entregarse
el producto terminado. Al término de la semana, al entre-
gar el hilado terminado, el fabricante de éste recupera
(aquí dejamos a un lado el plusvalor) el capital circulante
desembolsado, y también el desgaste del capital fijo, des-
gaste que se ha incorporado al valor del hilado. Puede,
pues, repetir el mismo ciclo con el mismo capital. Éste ha
cumplido su rotación. En cambio el fabricante de locomo-
toras debe, semana a semana durante los tres meses, des-
embolsar siempre capital nuevo en salario y materia prima,
y sólo al cabo de tres meses, después de entregar la locomo-
tora, el capital circulante desembolsado poco a poco durante

este tiempo en un único e idéntico actó de producción, para
fabricar una única e idéntica mercancía, vuelve a encontrar-
se en una forma bajo la cual puede reiniciar su ciclo; de la
misma manera, el desgaste de la maquinaria durante estos
tres meses sólo se le repone ahora. El desembolso de uno
es el desembolso por una semana; el del otro es el desem-
bolso semanal multiplicado por 12. Presuponiendo que
todas las otras circunstancias son iguales, uno debe dis-
poner de doce veces más capital circulante que el otro.

El que los capitales adelantados semanalmente sean
iguales es aquí, sin embargo, un hecho irrelevante. Sea cual
fuere la magnitud del capital adelantado, en un caso se lo
adelanta sólo por una semana, en el otro por doce, antes
de que se pueda operar de nuevo con él, antes de que se
pueda repetir con él la misma operación o comenzar una
de otro tipo.

La diferencia en la velocidad de la rotación o en el
lapso por el cual hay que adelantar un capital individual
antes de que el mismo valor de capital pueda volver a
sewir para un nuevo proceso laboral o de valorización,
surge de lo siguiente:

Supongamos que la construcción de la locomotora O
de una máquina cualquiera cueste 100 jornadas laborales.
Con respecto a los obreros que trabajan en la hilandería
o en la construcción de máquinas las 100 jornadas laborales
constituyen por igual una magnitud discontinua (discreta)
que, según hemos presupuesto, consiste en 100 procesos
laborales sucesivos y separados que duran diez horas cada
uno. Pero con respecto al producto —la máquina— las
100 jornadas laborales constituyen una magnitud continua,
una jornada laboral de 1.000 horas de trabajo, un único
acto ininterrumpido de producción. Llamo período de tra-
bajo a una jornada laboral de este tipo, constituida por la
sucesión de jornadas laborales conexas más o menos nume-
rosas. Cuando hablamos de jornada laboral, nos referimos
a la extensión del tiempo de trabajo durante la cual el
obrero debe gastar diariamente su fuerza de trabajo, du-
Tante la cual debe trabajar diariamente. En cambio, cuando
hablamos de período de trabajo, esto significa el número
de jornadas laborales conexas requerido en un ramo deter-

- minado de los negocios para suministrar un producto ter-

minado. El producto de cada jornada laboral es aquí sólo
un producto parcial que se sigue ejecutando día a día, y que

sólo recibe su figura terminada, sólo es un valor terminado
de uso al final de un período más o menos prolongado de
tiempo de trabajo.

Por eso las interrupciones y perturbaciones del proceso
social de producción, por ejemplo a consecuencia de crisis,
tienen efectos muy diferentes en- productos del trabajo que
son de naturaleza discreta que en aquellos que requieren
un período más prolongado y continuo para su producción.
En un caso, la producción de hoy de determinada masa de

hilado, carbón, etc., no va seguida, mañana, de una nueva.

producción de hilado, carbón, etc. Pero con los barcos,
edificios, vías férreas, etc., ocurre algo distinto. Lo que
se interrumpe aquí no es sólo el trabajo, sino además un
acto conexo de producción. Si la obra no se continúa, .se
han gastado inútilmente los medios de producción y el tra-
bajo ya consumidos en su producción. Aun cuando se la
reanude, ya se ha producido deterioro en el intervalo.
Durante todo el período de trabajo se va acumulando
por capas la parte de valor que el capital fijo transfiere
diariamente al producto hasta que éste alcanza su termina-
ción. Y aquí se pone de manifiesto al mismo tiempo, en su
importancia práctica, la diferencia entre capital fijo y circu-
lante. El capital fijo se adelanta al proceso de producción
por un lapso más prolongado y no es necesario renovarlo
antes de que transcurra ese lapso que quizás dure varios
años. La circunstancia de que la máquina de vapor trans-
fiera su valor fraccionada y diariamente al hilado, producto
de un proceso laboral discreto, o que lo ceda a lo largo de
tres meses a una locomotora, producto de un acto continuo
de producción, no modifica en absoluto el desembolso del
capital necesario para comprar la máquina de vapor. En un
caso el valor de ésta refluye en pequeñas dosis, por ejemplo
semanalmente; en el otro, en masas mayores, por ejemplo
trimestralmente. Pero en ambos casos la renovación de la
máquina de vapor sólo tiene lugar, digamos, al cabo de 20
años. Mientras cada uno de los períodos dentro de los cua-
les su valor refluye fraccionadamente mediante la venta
del producto sea más breve que su propio período de exis-
tencia, la misma máquina de vapor continúa actuando en el
proceso de producción durante varios períodos de trabajo.
En cambio, con los componentes circulantes del capital
adelantado ocurre algo distinto. La fuerza de trabajo com-
prada para determinada semana se ha gastado en esa

semana y se ha objetivado en el producto. Hay que pagarla
al final de dicha semana. Y este desembolso de capital en
fuerza de trabajo se repite semanalmente durante los tres
meses, sin que el gasto de esta parte del capital en una
semana ponga al capitalista en condiciones de efectuar
la compra de trabajo en la semana siguiente. Hay que gas--
tar semanalmente nuevo capital suplementario en pago de
fuerza de trabajo, y, si dejamos a un lado todo lo referente
a los créditos, el capitalista tiene que ser capaz de desem-
bolsar salarios por un lapso de tres meses, aunque sólo los
pague en dosis semanales. Lo mismo ocurre con la otra
parte del capital circulante, con las materias primas y
auxiliares. Una capa de trabajo tras otra va depositándose
en el producto. No sólo el valor de la fuerza de trabajo
gastada, sino también el plusvalor se transfiere constante-
mente durante el proceso laboral al producto, pero a un
producto sin terminar, que todavía no tiene la figura de la
mercancía terminada, es decir, que todavía no es capaz de
circular. Lo mismo se aplica al valor de capital consistente
en materias primas y auxiliares y transferido capa tras
capa al producto.

Según la mayor o menor duración del período de tra-
bajo que requiere para su producción la naturaleza espe-
cífica del producto o del efecto útil que se quiere obtener,
se hace necesario un desembolso suplementario constante
de capital circulante (salarios, materias primas y auxilia-
res), ninguna de cuyas partes se encuentra en una forma
apta para la circulación, ni podría por tanto servir para
renovar la misma operación; antes bien, todas esas: partes
están sujetas sucesivamente dentro de la esfera de la pro-
ducción como partes constitutivas del producto que se
está fabricando, están fijadas bajo la forma de capital
productivo. Pero el tiempo de rotación es igual a la suma
del tiempo de producción y del tiempo de circulación del
capital. En consecuencia, que se prolongue el tiempo de
producción disminuye la velocidad de rotación tanto como
si se prolonga el tiempo de circulación. Pero en el presente
caso hay que señalar dos cosas:

Primero: la permanencia prolongada en la esfera de la
producción. El capital adelantado, por ejemplo en trabajo,
materia prima, etc., durante la primera semana, así como
las partes de valor transferidas al producto por el capital
fijo, permanecen fijos en la esfera de la producción por

todo el plazo de tres meses y, por estar incorporados a un
producto que sólo está en formación, que aún no está ter-
minado, no pueden entrar a la circulación como mer-
cancía.

Segundo: como el período de trabajo necesario para
el acto de producción dura tres meses y en realidad sólo
constituye un proceso laboral conexo, hay que agregar
constantemente, semana a semana, una nueva dosis de
capital circulante a las dosis anteriores. Por ende, la masa
del capital adicional adelantado sucesivamente crece al
prolongarse el período de trabajo.

Hemos supuesto que los capitales invertidos en la hi-
landería y en la fabricación de máquinas son de igual mag-
nitud, que estos capitales están divididos en proporciones
iguales de capital constante y variable, que lo mismo ocu-
rre con su división en capital fijo y circulante, que las jor-
nadas laborales tienen igual duración, en pocas palabras,
que todas las circunstancias son iguales, salvo la duración
del período de trabajo. En la primera semana el detem-
bolso es igual para ambos, pero el producto del industrial
hilandero puede venderse y con el importe se puede adqui-
rir nueva fuerza de trabajo y nuevas materias primas, etc.;
en una palabra, se puede continuar la producción en la
misma escala. En cambio el fabricante de máquinas sólo
al cabo de tres meses, una vez que ha terminado su pro-
ducto, puede reconvertir en dinero el capital circulante
gastado en la primera semana; sólo entonces puede ope-
rar de nuevo con ese capital. Hay, pues, en primer lugar,
una diferencia en el reflujo de la misma cantidad de capital
desembolsada. Pero, en segundo lugar: durante los tres
meses se emplea capital productivo de igual magnitud en
la hilandería y en la construcción de máquinas, pero la
magnitud del desembolso de capital es completamente dife-
rente para el industrial hilandero y para el que construye
máquinas, porque en un caso el mismo capital se renueva
de manera rápida y por eso puede repetir de nuevo: la
misma operación; en el otro, el capital sólo se renueva
de manera relativamente lenta y de ahí que, hasta el mo-
mento de su renovación, haya que agregar una y otra vez
nuevas cantidades de capital a las antiguas. Por consi-
guiente, difieren tanto los lapsos en que se renuevan deter-
minadas porciones del capital, o la duración del período
por el cual se lo adelanta, como la masa de capital (aun-

que el capital empleado diaria o semanalmente sea el
mismo) que hay que adelantar según la duración del pro-
ceso laboral. Hay que tomar nota de esta circunstancia
porque la duración del adelanto puede crecer, como ocurre
en los casos que consideraremos en el capítulo siguiente,
sin que por eso crezca la masa del capital que hay que
adelantar, en proporción a esta duración. El capital debe
adelantarse por más tiempo, y una cantidad mayor de ca-
pital está fijada en la forma de capital productivo.

En los estadios menos desarrollados de la producción
capitalista, las empresas que requieren un período de tra-
bajo prolongado, y por ende un gran desembolso de capital
por un lapso considerable, sobre todo si sólo se las puede
ejecutar en gran escala, no se llevan a cabo en absoluto
de manera capitalista, como ocurre, por ejemplo, con rutas,
canales, etc., que se construyen a costa de la comunidad
o del estado (en tiempos antiguos, mediante trabajos for-
zados, en lo que respecta a la fuerza de trabajo). O bien
aquellos productos cuya fabricación requiere un período
más prolongado de trabajo sólo son fabricados mínima-
mente por el propio patrimonio del capitalista. Por ejem-
plo, en la construcción de casas, el particular para quien
se construye la casa le paga, por porciones, adelantos al
contratista. En realidad, pues, paga la casa fraccionada-
mente, a medida que avanza el proceso de producción de
ésta. En cambio en la era capitalista desarrollada en que,
por un lado, capitales enormes están concentrados en
manos de individuos y por otro, junto a los capitalistas
individuales aparece el capitalista asociado (sociedades por
acciones) y al mismo tiempo el sistema crediticio está
desarrollado, un contratista capitalista sólo excepcional-
mente construye por encargo, para particulares aislados.
Hace negocio construyendo hileras de casas y barrios en-
teros para el mercado, así como capitalistas individuales
hacen negocio construyendo vías férreas como contratistas.

Las declaraciones de un contratista ante la comisión
de bancos de 1857 nos informan acerca de cómo la pro-

«ducción capitalista ha trastocado la construcción de casas

en Londres. En su juventud, dice, las casas se construían
casi siempre por encargo, y el importe se pagaba al em-
presario por cuotas durante la construcción, al irse com-
pletando ciertos estadios de ésta. Sólo se construía poco
con fines especulativos; si los empresarios entraban en

esto, ello se debía principalmente a la conveniencia de man-
tener ocupados regularmente a sus obreros, y así mante-
nerlos reunidos. En los últimos 40 años todo esto se ha
modificado. Ahora ya sólo se construye muy poco por
encargo. El que necesita una casa nueva busca una entre

las construidas para especulación o entre las que aún se :

están construyendo. El empresario ya no trabaja más para
el cliente, sino para el mercado; al igual que todos los
otros industriales, está obligado a tener mercancías termi-
nadas en el mercado. Mientras antes un empresario tenía
quizás tres o cuatro casas simultáneamente en construc-
ción con fines especulativos, ahora tiene que comprar un
terreno de grandes dimensiones (es decir, en términos con-
tinentales, arrendarlo de ordinario por 99 años), edificar
hasta 100 ó 200 casas en él y meterse así en una empresa
que supera en veinte o hasta cincuenta veces Su propio
patrimonio. Los fondos se consiguen mediante hipotecas,
y el dinero se va poniendo a disposición del empresario a
medida que progresa la construcción de las diversas ca-
sas. Si entonces se produce una crisis que paraliza el pago
de las cuotas de adelanto, fracasa habitualmente toda la
empresa; en el mejor de los casos, las casas quedan sin
terminar hasta que lleguen tiempos mejores; en el peor,
se las pone en subasta y se las vende a mitad de precio.
Hoy ningún empresario puede progresar ya sin construir
con fines especulativos y en gran escala. La ganancia que
obtiene de la construcción misma es extraordinariamente
pequeña; su ganancia principal consiste en el alza de la
renta de la tierra, en la elección y el aprovechamiento
correctos del terreno para construcciones. Por esta vía de
la especulación que anticipa la demanda de casas se han
construido casi todos Belgravia y Tyburnia y los miles y
miles de casas de campo alrededor de Londres. (Abrevia-
do del Report from the Select Committee on Bank Acts,
parte 1, 1857, testimonios, preguntas 5.413 - 5.418, 5.435 -
5.436.)

La ejecución de obras que exigen un período conside-
rablemente prolongado de trabajo y se efectúan en gran
escala sólo pasa completamente a manos de la produc-
ción capitalista cuando la concentración del capital ya es
muy importante y, por otra parte, el desarrollo del sistema
crediticio le ofrece al capitalista el cómodo recurso de
adelantar, y por ende también de arriesgar, capital ajeno

en lugar del propio. Sin embargo, es evidente que el he-
cho de que el capital adelantado a la producción perte-
nezca o no a quien lo emplea no influye en absoluto ni
en la velocidad de rotación ni en el tiempo de ésta.

Las circunstancias que aumentan el producto de cada
jornada laboral individual, tales como cooperación, divi-
sión del trabajo, utilización de maquinaria, acortan al
mismo tiempo el período de trabajo en los actos conexos
de producción. Así, la maquinaria abrevia el tiempo de
construcción de casas, puentes, etc., las segadoras y tri-
lladoras reducen el período de trabajo necesario para
transformar el grano. maduro en mercancía terminada. La
construcción perfeccionada de barcos acorta, al aumentar
la velocidad, el tiempo de rotación del capital desembol-
sado en la navegación. Sin embargo, estas mejoras, que
abrevian el período de trabajo y por tanto el tiempo
por el cual hay que adelantar capital circulante, están
ligadas generalmente a un desembolso aumentado de ca-
pital fijo. Por otra parte, en determinados ramos, el
período de trabajo puede reducirse mediante la mera am-
pliación de la cooperación; la construcción de una vía
férrea se acorta poniendo en pie grandes ejércitos de obre-
ros y atacando así la obra en muchos lugares. En este
caso, el crecimiento del capital adelantado reduce el tiem-
po de rotación. Más medios de producción y más fuerza
de trabajo tienen que estar reunidos bajo el mando del
capitalista.

Por eso, si bien la reducción del período de trabajo
está ligada generalmente al aumento del capital adelantado
por un lapso más breve, de manera que la masa en que
se adelanta el capital aumenta a medida que se abrevia el
tiempo por el que se lo adelanta, hay que recordar aquí
que, dejando a un lado la masa existente de capital social,
lo importante es el grado en que los medios de producción
y subsistencia, o en su caso la posibilidad de disponer de
ellos, estén dispersos o reunidos en manos de capitalistas
individuales, es decir, el grado que ya haya alcanzado
la concentración de los capitales. En la medida en que el
crédito sirve de mediador para la concentración de capital
en una sola mano, la acelera y la aumenta, contribuye a
abreviar el período de trabajo y con él, el tiempo de ro-
tación.

En los ramos de producción en que el período de tra-
bajo, ya sea continuo o interrumpido, está prescrito por
determinadas condiciones naturales, no puede producirse
una reducción en virtud de los medios antes mencionados.
“La expresión: rotación más rápida no se puede aplicar
a las cosechas de cereales, puesto que sólo es posible una
rotación al año. Con respecto al ganado, simplemente pre-
guntaremos: ¿cómo se puede acelerar la rotación de ovejas
de dos y tres años y de bueyes de cuatro y cinco?
(W. Walter Good: Political, Agricultural, and Commercial
Fallacies, Londres, 1866, p. 325.)

La necesidad de tener antes dinero disponible: (por
ejemplo para pagar obligaciones fijas, como impuestos,
renta de la tierra, etc.) resuelve el problema: por ejem-
plo, se vende y sacrifica el ganado antes de que haya al-
canzado la edad económica normal, con lo cual se inflige
un grave daño a la ganadería; esto también provoca, final-
mente, un aumento en los precios de la carne. “La gente
que antes criaba ganado principalmente para aprovechar
con él, en verano, las pasturas de los Midland counties!**!
y en invierno los establos de los condados del este... se
halla tan arruinada por las oscilaciones y las bajas de los
precios de cereales, que está contenta de poder sacar pro-
vecho de los altos precios de la manteca y del queso;
aquélla, la lleva semanalmente al mercado para cubrir los
gastos corrientes; a cambio de éste, recibe adelantos de
un agente que viene a buscar el queso no bien está en
condiciones de ser trasportado y que, por supuesto, fija
su propio precio. Por esta razón, y como las explotaciones
agropecuarias están dirigidas por los principios de la eco-
nomía política, los ternetos, que antes se enviaban desde
las regiones lecheras al sur para su crianza, se sacrifican
ahora masivamente —a menudo cuando sólo tienen de
ocho a diez días— en los mataderos de Birmingham, Man-
chester, Liverpool y otras grandes ciudades vecinas. Si en
cambio la malta no estuviera gravada con impuestos, no
sólo habrían sacado más ganancia los arrendatarios, y ha-
brían podido así mantener su ganado joven hasta que
creciera y pesara más, sino que a la gente que no cría
vacas, la malta le habría servido, en lugar de la leche,
para criar terneros, y se habría evitado en gran parte la
terrible escasez actual de ganado joven. Si ahora se le re-
comienda a esta gente humilde que críe los terneros, dicen:

«Sabemos muy bien que la cría con leche valdría la pena,
pero, en primer lugar, tendríamos que desembolsar dinero
y no podemos hacerlo, y en segundo lugar, tendríamos que
esperar mucho tiempo para recuperar nuestro dinero,
mientras que en la lechería lo recobramos de inmediato».”
(Ibíd., pp. 11, 12.)

Si el hecho de que la rotación se prolongue trae apare-
jadas semejantes consecuencias para los pequeños arrenda-
tarios ingleses, es fácil comprender qué perturbaciones debe
provocar entre los pequeños campesinos del continente.

Conforme a la duración del período de trabajo, es decir
también al espacio de tiempo que transcurre hasta la ter-
minación de la mercancía apta para circular, se acumula
la parte de valor que el capital fijo transfiere capa tras
Capa al producto, y se atrasa el reflujo de dicha parte de
valor. Pero ese retraso no ocasiona un nuevo desembolso
de capital fijo. La máquina sigue actuando igual en el
proceso de producción, ya refluya con mayor o menor
rapidez, en forma de dinero, la reposición de su desgaste.
Algo distinto ocurre con el capital circulante. No sólo hay
que fijar capital por un lapso más prolongado, en propor-
ción a la duración del período de trabajo; también hay
que adelantar constantemente nuevo capital en salarios,
materias primas y auxiliares.2 Por eso el reflujo atrasado
actúa de manera diferente sobre ambos. El capital fijo
sigue actuando, ya sea más rápido o más lento el reflujo.
En cambio el capital circulante se vuelve incapaz de fun-
cionar cuando se atrasa el reflujo, cuando está fijado en
la forma de producto no vendido o no terminado, que to-
davía no se puede vender, y no existe capital suplementario
para renovarlo in natura.

“Mientras el campesino se muere de hambre, su gana-
do prospera. Había llovido bastante y el pasto era abun-
dante. El campesino indio-se morirá de hambre junto a un
buey gordo. Los preceptos de la superstición se muestran
crueles con el individuo, pero conservan la sociedad; la

* En la 1? edición figuraba en este lugar la frase siguiente:
“Se observa aquí cómo las diferencias entre capital fijo y capital
circulante derivan del papel que en el proceso de trabajo desempe-
fñan los diversos factores, al continuar operando unos en repetidos
procesos laborales mientras que a los otros se los repone sin
cesar, al ser necesario, por tanto, que la circulación reponga cons-
tantemente a éstos, pero no a aquéllos”.

conservación del ganado de trabajo asegura la continuidad
de la agricultura y con ella las fuentes del sustento y la
riqueza futuros. Podrá sonar duro y triste, pero es así:
en la India es más fácil reponer a un hombre que a un
buey.” (Return, East India. Madras and Orissa Famine,
n? 4, p. 44.) Compárese con esto el principio del Manava-
Dharma-Sastra, cap. X, 62: “La ofrenda de la vida sin
recompensa, para mantener a un sacerdote o a una vaca...
puede asegurar la bienaventuranza de estas tribus de ori-
gen inferior”.150

Desde luego es imposible suministrar un animal de
cinco años antes de que hayan transcurrido los cinco años.
Lo que sí es posible, dentro de ciertos límites, es preparar
los animales en menos tiempo, mediante un tratamiento
modificado, para el destino que $ les quiere dar. Esto es
lo que consiguió particularmente Bakewell. Antes, las ove-
jas inglesas, como las francesas aún en 1855, no estaban
prontas para el matadero antes de los cuatro o cinco años.
Con el sistema de Bakewell, una oveja de un año ya se
puede engordar y en todo caso, antes de que termine el
segundo año de vida, ha llegado ya a su completo desarro-
llo. Mediante una cuidadosa selección artificial, Bakewell,
un arrendatario de Dishley Grange, redujo el esqueleto
de las ovejas al mínimo necesario para su existencia. A sus
ovejas se las llamó New Leicesters. “Ahora el criador
puede suministrar al mercado tres ovejas en el mismo lapso
en que antes preparaba una, y con un desarrollo mayor,
más redondeado y amplio, de las partes que rinden más
carne. [...] Casi todo su peso es pura carne.”!$ (La-
vergne: The Rural Economy of England ..., 1855, p. 20.)

Los métodos que abrevian el período de trabajo son
aplicables sólo en muy diversos grados en los distintos
ramos de la industria y no nivelan las diferencias de dura-
ción entre los distintos períodos de trabajo. Para seguir
con nuestro ejemplo: mediante la utilización de nuevas
máquinas-herramientas podrá reducirse en términos abso-
lutos el período de trabajo necesario para producir una
locomotora, Pero si en virtud de procesos perfeccionados
en la hilandería se aumenta mucho más rápidamente el
producto terminado que se entrega diaria o semanalmente,
la duración del período de trabajo en la fabricación de má-
quinas habrá aumentado sin embargo, en términos relati-
vos, en comparación con la hilandería.

## CAPÍTULO XIII EL TIEMPO DE PRODUCCIÓN

El tiempo de trabajo es siempre tiempo de producción,
es decir, tiempo durante el cual el capital está confinado
en la esfera de la producción. Pero en cambio no todo el
tiempo durante el cual el capital se encuentra en el pro-
ceso de producción es por eso necesariamente también
tiempo de trabajo.

Aquí no se trata de interrupciones del proceso laboral
provocadas por los límites naturales de la propia fuerza
de trabajo, aunque ya se ha mostrado hasta qué punto la
mera circunstancia de que el capital fijo, edificios fabriles,
maquinaria, etc., permanezca en barbecho durante las pau-
sas del proceso laboral se convirtió en uno de los motivos
para la prolongación antinatural del proceso laboral y para
el trabajo diurno y nocturno.b Aquí se trata de una inte-
rrupción independiente de la duración del proceso laboral,
provocada por la propia naturaleza del producto y de su
fabricación y durante la cual el objeto de trabajo está
sometido a procesos naturales que duran más o menos

tiempo, debe sufrir modificaciones físicas, químicas, fisio-

lógicas, durante las cuales” el proceso laboral está suspen-
dido total o parcialmente.

* En el manuscrito (1, p. 77) figura aquí, en lugar de este
título, el subtítulo siguiente: “c) Diferencia entre el tiempo de
trabajo y el tiempo de producción”. (R 653/1.)

” Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 308-317.

A “ El sentido de estas últimas palabras podría ser, asimismo:
[una interrupción] durante la cual”, etc.

19 289

Así el mosto, una vez salido del lagar, tiene que fermen-
tar primero por un tiempo, y luego reposar durante otro
período, para alcanzar determinado grado de perfección.
En muchos ramos de la industria el producto debe «pasar
por el secado, como en la alfarería, o ser sometido a ciertas
condiciones para modificar su composición química, como
en la blanquería. El trigo de invierno necesita acaso nueve
meses para madurar. Entre la época de la siembra y la
de la cosecha el proceso laboral está casi totalmente inte-
rrumpido. En la silvicultura, después que se ha terminado
la siembra y los trabajos previos necesarios para ella, la
simiente necesita tal vez 100 añs para transformarse en
producto terminado; durante todo este tiempo sólo requiere
un aporte relativamente muy pequeño de trabajo.

En todos estos casos, durante gran parte del tiempo
de producción, sólo esporádicamente se agrega trabajo su-
plementario. La situación descrita en el capítulo anterior,
en la que hay que agregar capital y trabajo suplementarios
“al capital ya fijado en el proceso de producción, sólo se
da aquí con interrupciones más o menos prolongadas.

En todos estos casos el tiempo de producción del capi-
tal adelantado consiste pues en dos períodos: un período
en que el capital se encuentra en el proceso laboral; un
segundo período en que su forma de existencia —la de
producto sin terminar— está abandonada a la acción de pro-
cesos naturales y no se encuentra en el proceso laboral.
El que estos dos períodos en parte se entrecrucen e imbri-
quen entre sí no modifica en nada los términos del
problema, Aquí el período de trabajo y el período de
producción no coinciden. El período de producción es más
largo que el de trabajo. Pero el producto sólo está termi-
nado, maduro, después de haber dejado atrás el período
de producción, es decir que sólo entonces se lo puede
hacer pasar de la forma de capital productivo a la de capi-
tal mercantil. Por consiguiente, el período de rotación del
capital también se prolonga según la duración del tiempo
de producción que no consiste en tiempo de trabajo. Cuan-
do el tiempo de producción que excede al tiempo de tra-
bajo no está determinado por leyes naturales dadas de una.
vez para siempre, como en el caso de la maduración del
trigo, del crecimiento del roble, etc., el período de rotación
puede acortarse a menudo, en mayor o menor medida,
abreviando artificialmente el tiempo de producción. Esto

ocurre, por ejemplo, mediante la introducción del blanqueo
químico en lugar del blanqueo por la luz solar, o gracias
a aparatos secadores más eficaces en procesos de secado,
Lo mismo ocurre en la curtiduría, donde la penetración
del tanino en los cueros llevaba de 6 a 18 meses con el mé-
todo antiguo; con el nuevo, en el que se aplica la bomba
de aire, sólo se requiere de un mes y medio a dos. (J. G.
Courcelle-Seneuil, Traité théorique et pratique des entre-
prises industrielles etc., París, 1857, 2da. ed.[, p. 49.]) El
ejemplo más grandioso de reducción artificial del mero
tiempo de producción ocupado por procesos naturales lo
suministra la historia de la producción de hierro y sobre
todo la transformación de arrabio en acero en los últimos
100 años, desde la pudelación, descubierta alrededor de
1780, hasta el moderno proceso de Bessemer y los novísi-
mos procedimientos introducidos desde entonces. Se ha
acortado enormemente el tiempo de producción, pero tam-
bién se ha aumentado, en la misma medida, la inversión
de capital fijo.

La fabricación norteamericana de hormas para Calzado
proporciona un ejemplo peculiar de cómo divergen el tiem-
po de producción y el tiempo de trabajo. Aquí una parte
considerable de los gastos varios surge de que la madera
tiene que estar depositada hasta 18 meses para secarse,
con el fin de que después la horma terminada no se alabee,
no altere su forma. Durante este tiempo la madera no
atraviesa ningún otro proceso laboral. Por eso, el período
de rotación del capital invertido no sólo está determinado
por el tiempo que requiere la propia fabricación de hormas,
sino también por el tiempo durante el cual dicho capital
permanece inactivo en la madera que se está secando. Se
encuentra durante 18 meses en el proceso de producción
antes de poder entrar en el proceso laboral propiamente
dicho. A la vez, este ejemplo muestra cómo los tiempos
de rotación de distintas partes del capital circulante global
pueden diferir a raíz de circunstancias que no nacen den-
tro de la esfera de la circulación, sino que surgen del pro-
ceso de producción.

En la agricultura, la diferencia entre tiempo de produc-
ción y tiempo de trabajo aparece con particular nitidez
En nuestros climas templados la tierra da trigo una vez al
año. El que se abrevie o prolongue el período de produc-
ción (promedialmente nueve meses para la siembra de in-

vierno) depende a su vez de la alternancia de años buenos
o malos, y por eso es algo que no se puede determinar ni
controlar previamente con precisión, como en la industria
propiamente dicha. Sólo los subproductos, leche, queso,
etc., se pueden producir y vender continuamente en
períodos más cortos. En cambio el tiempo de trabajo se
presenta de la siguiente manera: “Para los tres períodos
principales de trabajo, teniendo en tuenta los factores cli-
máticos y otros, habrá que admitir que el número de jor-
nadas laborales en las distintas regiones de Alemania es
el siguiente: para el período de primavera, desde mediados
de marzo o principios de abril hasta mediados de mayo,
50-60 jornadas laborales; para el período de verano, desde
principios de junio hasta fines de agosto, 65-80; y para
el período otoñal, desde principios de setiembre hasta fi-
nes de octubre o mediados o fines de noviembre, 55-75.
Con respecto al invierno, hay que señalar meramente los
trabajos que deben hacerse en ese período, como acarreo
de abono y de leña, trasporte al mercado, trasporte para la
construcción, etc.” (F. Kirchhof: Handbuch der landwirth-
schaftlichen Betriebslehre, Dessau, 1852, p. 160.)

_ Por eso, cuanto más desfavorable es el clima,: tanto
más se concentra en un lapso breve el período de trabajo
de la agricultura, y por ende el desembolso en capital y tra-
bajo. A modo de ejemplo, en Rusia; allí, en algunas regio-
nes septentrionales, el trabajo agrícola sólo puede ejecutarse
durante 130-150 días al año. Se comprende qué pérdidas
sufriría Rusia si 50 de los 65 millones de su población
europea quedaran sin ocupación durante los seis u ocho
meses de invierno, en los que debe cesar todo trabajo
agrícola. Además de los 200,000 campesinos que trabajan
en las 10.500 fábricas de Rusia, se han desarrollado en to-
das partes, en las aldeas, industrias domiciliarias propias.
Así, hay aldeas en las que todos los campesinos son, des-
de hace generaciones, tejedores, curtidores, Zzapateros,
cerrajeros, cuchilleros, etc.; esto ocurre principalmente en
las gobernaciones de Moscú, Vladímir, Kaluga, Kostromá
y Petersburgo. Dicho sea de paso, esta industria domiciliaria
está siendo obligada ya, cada vez más, a ponerse al ser-
vicio de la producción capitalista; los tejedores, por ejem-
plo, reciben la urdimbre y la trama de comerciantes,
directamente o a través de agentes. (Abreviado-de Reports
by H. M. Secretaries of Embassy and Legation, on the

Manufactures, Commerce etc., n2 8, 1865, pp. 86, 87.)
Aquí se ve cómo la divergencia entre período de produc-
ción y período de trabajo, al ser éste sólo una parte de
aquél, constituye la base natural para la unificación de la
agricultura con la industria accesoria del campo y cómo
esta última, a su vez, se convierte, por Otra parte, en punto
de apoyo para el capitalista, que en primera instancia se
introduce allí como comerciante. Al consumar luego la
producción capitalista la división entre manufactura y
agricultura, el trabajador agrícola se vuelve cada vez más
dependiente de una ocupación accesoria meramente oca-
sional y por eso empeora su situación. Para el capital,
como se verá más adelante, todas las diferencias se com-
pensan en la rotación. Para el trabajador, no.

Mientras que en la mayoría de los ramos de la indus-
tria propiamente dicha, de la minería, del trasporte, etc.,
el funcionamiento de la producción es uniforme y todos
los años se trabaja el mismo tiempo de trabajo y, prescin-
diendo de oscilaciones de precios, perturbaciones de los
negocios, etc., en cuanto interrupciones anormales, los des-
embolsos correspondientes al capital que ingresa en el
proceso diario de circulación se distribuyen uniformemente;
mientras que, asimismo, si las condiciones de mercado son
iguales, también el reflujo del capital circulante o su reno-
vación a lo largo del año se distribuye en períodos iguales,
en cambio en los desembolsos de capital en que el tiempo
de trabajo sólo constituye una parte del tiempo de produc-
ción se verifica, a lo largo de los distintos períodos del año,
la mayor desigualdad en el desembolso de capital circulan-
te, mientras el reflujo sólo se produce de una vez en el
momento fijado por las condiciones naturales. Por consi-
guiente, a igual escala del negocio, es decir, si es igual la
magnitud del capital circulante adelantado, hay que ade-
lantarlo de una vez en masas mayores y por un período
más prolongado que en los negocios con períodos de trabajo
continuos. El tiempo de vida del capital fijo también se
distingue aquí, en medida más considerable, del tiempo
durante el cual actúa realmente de manera productiva, Con
la diferencia entre tiempo de trabajo y tiempo de produc-
ción también se interrumpe continuamente, por supuesto,
durante un lapso más o menos considerable, el tiempo de
uso del capital fijo empleado, como ocurre por ejemplo
en la agricultura con las bestias de labor, los aperos y las

máquinas. En la medida en que este capital fijo consiste
en animales de trabajo, requiere continuamente los mismos
o casi los mismos desembolsos en forraje, etc., que durante
el tiempo en que está trabajando. En los medios de trabajo
inanimados el desuso también provoca cierta desvaloriza-
ción. En consecuencia se verifica, en general, un encareci-
miento del producto, puesto que la transferencia de valor
al producto no se calcula de acuerdo con el tiempo en que
el. capital fijo está en funciones, sino de acuerdo con el
tiempo en que pierde valor. En estos ramos de produc-
ción, la inactividad del capital fijo, esté o no ligada a gastos
corrientes, constituye una condición de su empleo normal,
al igual, por ejemplo, que la pérdida de cierta cantidad
de algodón en la hilandería; y asimismo, en todo proceso
laboral, cuenta tanto la fuerza de trabajo gastada bajo
condiciones técnicas normales de manera improductiva, pero
inevitable, como la fuerza de trabajo productiva. Todo
perfeccionamiento que reduce el gasto improductivo de
medios de trabajo, materia prima y fuerza de trabajo, re-
duce también el valor del producto.

.. En la agricultura se unen ambas cosas: la mayor dura-
ción del período de trabajo y la gran diferencia entre
tiempo de trabajo y tiempo de producción. Sobre este
punto, Hodgskin señala acertadamente: “La diferencia
entre el tiempo”(, aunque aquí él no distingue entre tiempo
de trabajo y tiempo de producción) “que se requiere para
completar los productos de la agricultura y los de otros
ramos de trabajo es la causa principal de la gran depen-
dencia de los agricultores. No pueden llevar sus mercan-
cías al mercado en un lapso menor de un año. Durante
todo este período están obligados a pedir fiado al zapatero,
al sastre, al herrero, al carretero y a los otros diversos
productores cuyos productos necesitan, productos que se
completan en pocos días o en pocas semanas. En virtud
de esta circunstancia natural, y en virtud del incremento
más rápido de la riqueza en los otros ramos del trabajo,
los terratenientes, que han monopolizado el suelo de todo
el reino, aunque se han apropiado además del monopolio
de la legislación, son incapaces, sin embargo, de salvarse
y salvar a sus servidores, los arrendatarios, del destino de
convertirse en la gente más dependiente del país.” 152
(Thomas Hodgskin: Popular Political Economy, Londres,
1827, p. 147, nota.) ]

Todos los métodos mediante los cuales, por un lado,
se distribuyen de manera más uniforme a lo largo de todo
el año los gastos en salarios y medios de trabajo en la
agricultura, y por otro lado se acorta la rotación, cultivando
productos más variados y haciendo posibles así distintas
cosechas durante el año, exigen un aumento del capital
circulante adelantado en la producción y desembolsado en
salarios, abono, simiente, etc. Ello ocurre cuando se pasa
del cultivo por amelgas trienales!”! con barbecho a la
rotación de cosechas sin barbecho. También ocurre en el
caso de las cultures dérobées [cultivos intermedios] !**! en
Flandes. “Se cultivan las plantas de raíces comestibles
en culture dérobée;, el mismo campo da primero cereales,
lino, colza, para las necesidades del hombre, y después
de la cosecha se siembran plantas de raíces forrajeras.
Este sistema, gracias al cual el ganado vacuno puede perma-
necer continuamente en el establo, da como resultado una
considerable acumulación de abono y se convierte así en
el eje de la rotación de cultivos. En las comarcas arenosas,
más de un tercio de la superficie cultivada se emplea para
cultures dérobées; es exactamente lo mismo que si se hu-
biera aumentado en un tercio la extensión del suelo culti-
vado.” Además de las plantas de raíces forrajeras también
se emplean para este fin el trébol y otras hierbas forrajeras.
“La agricultura, llevada así a un punto en que pasa a ser
horticultura, requiere por supuesto un capital de inversión
relativamente importante. En Inglaterra ese capital de in-
versión se calcula en 250 francos por hectárea. En Flandes,
nuestros campesinos encontrarán probablemente que un
capital de. inversión de 500 francos por hectárea es dema-
siado bajo.” (Essais sur P'économie rurale de la Belgique,
por Émile de Laveleye. Bruselas, 1863, pp. 59, 60, 63.)

Examinemos, finalmente, el caso de la silvicultura. “La
producción de madera se distingue esencialmente de la
mayor parte de las demás producciones porque en ella
la fuerza de la naturaleza actúa de manera autónoma y,
si los renuevos son naturales, no necesita la acción del
hombre ni la del capital. Por otra parte, incluso allí donde
se renuevan artificialmente los bosques, el gasto de fuerza
humana y capital es muy exiguo si se lo compara con la
acción de las fuerzas naturales. Además, el bosque incluso
prospera en tipos de suelo o en lugares en los que los
cereales ya no se dan o en los que la producción de éstos

ya no vale la pena. Pero la silvigultura también requiere,
para una explotación regular, una superficie mayor que el
cultivo de cereales, puesto que en parcelas relativamente
pequeñas no se puede efectuar la tala según las normas
de la economía forestal, se pierden casi siempre los bene-
ficios accesorios, la protección forestal es más difícil de
organizar, etc. Pero además el proceso de producción está
ligado a lapsos tan prolongados, que va más allá de los
planes de una explotación privada, y en casos individuales
excede incluso la duración de la vida de un hombre. El
capital invertido con vistas a la adquisición de suelo para
bosques” 2 (en la producción colectiva este capital no existe
y la cuestión consiste sólo en saber cuánto suelo puede
sustraer la comunidad a la agricultura y las praderas para
dedicarlo a la producción forestal) “sólo produce benefi-
cios que valen la pena, en efecto, al cabo de mucho tiempo
y sólo rota de manera parcial, y en muchos tipos de árboles
no lo hace completamente sino en lapsos? de hasta 150
años. Por otra parte, la propia producción continuada de
madera exige un acopio de árboles en pie que asciende
a diez y hasta cuarenta veces más que el aprovechamiento
anual. Por eso, quien no tiene otro ingreso y no posee
extensiones considerables de bosques no puede hacer una
explotación forestal normal.” (Kirchhof, p. 58.)

El prolongado tiempo de producción (que incluye una
extensión relativamente pequeña de tiempo de trabajo),
y en consecuencia, la gran extensión de sus períodos de
rotación, hacen que la forestación no resulte propicia como
ramo de explotación privado y por ende capitalista; un
ramo capitalista de explotación es esencialmente una em-
presa privada, aun cuando aparezca el capitalista asociado
en lugar del capitalista individual. El desarrollo de la civi-
lización y de la industria en general se ha mostrado tan
activo desde tiempos inmemoriales en la destrucción de los
bosques, que, frente a ello, todo lo que ha hecho en sen-
tido inverso para la conservación y producción de los
mismos es en rigor una magnitud evanescente.

" En la 1? y 2% ediciones, en vez de “suelo para bosques”
(Waldboden) figura aquí una expresión que podría traducirse por
“suelo rural” o “suelo del país” (Landboden).

* En la 1? y 22 ediciones, “bosques” en vez de “lapsos”.

En la cita de Kirchhof, el siguiente pasaje es especial-
mente digno de atención: “Por otra parte, la propia pro-
ducción continuada de madera exige un acopio de árboles
en pie que asciende a diez y hasta cuarenta veces más que
el aprovechamiento anual.” Es decir, una sola rotación
en un lapso de diez o hasta cuarenta años y más.2

Lo mismo ocurre con la ganadería. Una parte del re-
baño (acopio de ganado) permanece en el proceso de
producción, mientras otra parte de la misma se vende como
producto anual. Sólo una parte del capital rota aquí anual-
mente, tal como ocurre en el caso del capital fijo, la maqui-
naria, el ganado de trabajo, etc. Aunque este capital es
capital fijado en el proceso de producción por un período
más extenso, y de ahí que prolongue la rotación del capital
global, no constituye capital fijo en sentido absoluto.

Lo que aquí sé llama acopio —determinada cantidad
de árboles en pie o de ganado vivo— se encuentra relativa-
mente en el proceso de producción (como medio de trabajo
y como material de trabajo al mismo tiempo); de acuerdo
con las condiciones naturales de su reproducción, en una
economía bien regulada, una parte apreciable tiene que
encontrarse siempre bajo esta forma.

De manera similar actúa sobre la rotación otro tipo
de acopio, que sólo constituye capital productivo potencial,
pero que en virtud de la naturaleza de la economía debe
estar acumulado en masas mayores O menores, y por ende
hay que adelantarlo a la producción por un lapso más
prolongado, aunque sólo ingrese gradualmente en el pro-
ceso activo de producción. Á este tipo de acopio pertene-
cen, por ejemplo, el abono antes de que se lo lleve al
campo, y también los granos, el heno, etc., y los acopios
de medios de subsistencia de esa clase, que entran en la
producción del ganado. “Una parte considerable del capi-
tal de explotación está contenida en los acopios de la
hacienda. Pero éstos pueden perder una parte mayor o
menor de su valor cuando no se aplican como es debido
las medidas precautorias necesarias para su buena conser-
vación; en efecto, por falta de prevención puede perderse
incluso totalmente para la empresa agrícola una parte de
los acopios de productos. Por eso, a este respecto, se hace
necesaria especialmente una cuidadosa vigilancia de las

* Esta frase no figura en la 1? edición.

trojas, heniles, graneros y silos, así como hay que cerrar
siempre como es debido los depósitos, pero además hay que
mantenerlos limpios, airearlos, etc.; hay que remover con-
venientemente de vez en cuando el trigo y otros granos
que se han almacenado para su conservación, hay que
proteger las papas y los nabos tanto de la helada como del
agua y la putrefacción.”2 (Kirchhof, p. 292.) “Al calcular
las propias necesidades, especialmente para la cría de gana-
do, donde la distribución debe hacerse en conformidad con
el producto y con la finalidad, hay que pensar no sólo en
cubrir las necesidades, sino también en que quede, además,
un acopio proporcionado para casos imprevistos. Si al hacer
este cálculo resulta que las necesidades no se pueden
cubrir completamente con el propio producto, hay que
considerar, en primera instancia, si esta carencia no se
puede cubrir con otros productos (sustitutivos), o si éstos
no se pueden adquirir más baratos, en lugar de los que
faltan. Si hay escasez de heno, por ejemplo, se la puede
paliar con raíces a las que se les agrega paja. En estos
casos hay que tener siempre presentes, en general, el valor
real y el precio de mercado de los distintos productos y
tomar, con arreglo a ellos, las decisiones para el consumo;
si la avena está más cara, por ejemplo, mientras que las
arvejas y el centeno están relativamente baratos, se susti-
tuirá con ventaja una parte de la avena por arvejas
y centeno en el alimento de los caballos, y se venderá la
avena que así se ahorró.” (Ibídem, p. 300.)

Ya se señaló más arriba, al considerar la formación
de acopio,? que se necesita determinada cantidad, mayor
o menor, de capital productivo potencial, es decir, de me-
dios de producción destinados a la producción, que deben
estar en depósito en masas mayores o menores para entrar
poco a poco en el proceso de producción. Allí indicamos
que en una empresa comercial dada o en una explotación
de capital que tenga determinado volumen, la magnitud de
este acopio para la producción depende de la mayor o
menor dificultad de su renovación, de la proximidad rela-
tiva de los mercados abastecedores, del desarrollo de los
medios de trasporte y de comunicación, etc. Todas estas

* En la 1% y 2% ediciones, “el fuego” en vez de “la putre-
facción”.
» Véase, en este volumen, pp. 163-171.

circunstancias influyen sobre el mínimo de capital que
debe existir bajo la forma de acopio productivo, y por
consiguiente sobre el período por el cual hay que hacer
adelantos de capital, y sobre el volumen de la masa de
capital que hay que adelantar de una vez. Este volumen,
que en consecuencia también influye sobre la rotación, está
condicionado por el tiempo más o menos largo durante el
cual el capital circulante se halla fijado bajo la forma de
acopio productivo como capital productivo meramente
potencial. Por otra parte, en la medida en que este estan-
camiento depende de la mayor o menor posibilidad de
reposición rápida, de la situación del mercado, etc., surge,
a su vez, del tiempo de circulación, de circunstancias que
pertenecen a la esfera de la circulación. “Además, todos
estos aperos de labranza o accesorios, tales como útiles
para el trabajo manual, cribas, canastos, cuerdas, grasa de
carro, clavos, etc., deben tenerse de reserva para reponerlos
inmediatamente en cantidad tanto mayor, cuanto menor

sea la posibilidad de adquirirlos rápidamente en las inme-

diaciones. Finalmente, todos los inviernos habrá que revisar
cuidadosamente el conjunto de aperos y tomar de inme-
diato las medidas que se hagan necesarias para comple-
tarlo y ponerlo en condiciones. Pero en general, el que
haya que tener acopios mayores O menores para cubrir
las necesidades del conjunto de implementos dependerá
principalmente de las circunstancias locales. Donde no hay
artesanos ni comercios en las inmediaciones hay que pre-
ocuparse de tener acopios mayores que allí donde se los
encuentra en la misma localidad o muy cerca de ella. Pero
cuando, bajo condiciones en lo demás iguales, se adquieren
de una vez, en cantidades considerablemente grandes, los
acopios que se necesitan, se obtiene por regla general la
ventaja de comprar barato, siempre que se haya elegido
además el momento adecuado para la compra; pero desde
luego, al hacerlo, también se sustrae de una vez al capital
circulante de la empresa una suma mayor, de la cual la
empresa económica no siempre puede prescindir sin pro-
blemas.” (Kirchhof, p. 301.)

La diferencia entre tiempo de producción y tiempo de
trabajo admite, como hemos visto, casos muy distintos.
El capital circulante puede encontrarse dentro del tiempo
de producción antes de entrar en el proceso laboral propia-
mente dicho (fabricación de hormas); o se encuentra

dentro del tiempo de producción después de haber pasado
por el proceso laboral propiamente dicho (vino, simiente);
o el tiempo de producción resulta interrumpido esporádica-
mente por el tiempo de trabajo (agricultura, silvicultura);
una gran parte del producto apto para circular permanece
incorporado al proceso de producción, mientras que una
parte mucho menor entra en la circulación anual (silvi-
cultura y cría de ganado); la extensión mayor o menor del
período durante el cual el capital circulante está en la forma
de capital productivo potencial, y por ende también la
masa mayor o menor en que hay que desembolsar de una
vez este capital, surge en parte del tipo del proceso de pro-
ducción (agricultura) y en parte depende de la proximidad
de mercados, etc., en pocas palabras, de circunstancias que
corresponden a la esfera de la circulación.

Más adelante veremos (libro III) qué absurdas teorías
ha provocado en MacCulloch, James Mill, etc., el intento
de identificar el tiempo de producción, que difiere del de
trabajo, con éste; un intento que surge, a su vez, de una
aplicación equivocada de la teoría del valor.

El ciclo de rotación que hemos considerado antes está
dado por la duración del capital fijo adelantado al proceso
de producción. Así como éste abarca una serie mayor o
menor de años, así también abarca una serie de rotaciones
anuales del capital fijo, o en su caso, de rotaciones del mis-
mo repetidas durante el año.

En la agricultura, tal ciclo de rotación surge del sistem:.
de alternancia de cultivos. “En todo caso, no se puede
admitir que la duración del tiempo de arrendamiento sea
menor que el tiempo de circulación correspondiente a la
alternancia de cultivos que se ha introducido, y por eso,
en el caso de cultivo por amelgas trienales, se calcula
siempre en 3, 6, 9. Pero si se adopta el cultivo por amelgas
trienales con barbecho puro, el campo se cultiva sólo cua-
tro veces en seis años, y en los años en que se lo cultiva,
se siembran cereales de invierno y de verano, y si la natu-
raleza del suelo lo requiere o lo permite, también se alterna
trigo y centeno, cebada y avena. Ahora bien: en el mismo
suelo, cada tipo de cereal se reproduce más o menos que
el otro, cada uno tiene un valor distinto y también se vende
a un precio distinto. Por esó el rendimiento del campo
resulta diferente en todos los años que se lo cultiva, y

también es distinto en la primera mitad de la circulación”
(en los primeros tres años) “que en la segunda. Incluso
el rendimiento medio en el tiempo de circulación difiere de
una mitad a otra, puesto que la productividad no depende
sólo de la bondad del suelo, sino también de las condiciones
del tiempo en cada año, así como los precios dependen de
diversas circunstancias. Si se calcula, entonces, el rendi-
miento * del campo según los años de productividad media
de todo el tiempo de circulación que dura seis años, y
según los precios medios de los mismos, se habrá encon-
trado entonces el rendimiento global por año tanto para uno
como para el otro tiempo de circulación. Sin embargo,
esto no ocurre si el rendimiento se calcula sólo para la
mitad del tiempo de circulación, es decir, para tres años,
puesto que entonces el rendimiento global resultaría des-
igual. De aquí surge que la duración del tiempo de arrenda-
miento en el caso de cultivo por amelgas trienales deba
fijarse en por lo menos seis años. Pero para el arrendatario
y el arrendador siempre sigue siendo mucho más deseable,
sin embargo, que el tiempo de arrendamiento constituya
un múltiplo del tiempo de arrendamiento,” (¡sic!) ? “y así,
en el caso del cultivo por amelgas trienales, se acuerda un
tiempo de 12, 18 o aun más años en lugar de 6, y en el
caso de cultivo por amelgas septenales, uno de 14 ó 28
años en lugar de 7.” (Kirchhof, pp. 117, 118.)

(F. E. — En el manuscrito dice en este lugar: “El sis-
tema inglés de rotación de cultivos. Hacer aquí una nota”.)

* En la 1? y 2? ediciones, “importe” en vez de “rendimiento”.

* Kirchhof quiso decir, seguramente, “tiempo de circulación”
(“circulación”, desde luego, en el sentido especial en que este autor
emplea el término).

## CAPÍTULO XIV EL TIEMPO DE CIRCULACIÓN

Todas las circunstancias consideradas hasta aquí, que
diferencian los períodos de rotación!""! de distintos capita-
les invertidos en diversos ramos de la industria, y por
consiguiente también los lapsos durante los cuales debe
adelantarse capital, surgen en el proceso de producción
mismo, tal como sucede con la distinción entre capital fijo
y capital circulante, entre los períodos de trabajo, etc. No
obstante, el tiempo de rotación del capital es igual a la
suma de su tiempo de producción y de su tiempo de curso
o de circulación. Se comprende de suyo que duraciones
diversas del tiempo de circulación hacen que difiera el
tiempo de rotación y por tanto lá duración del período
de rotación. Esto se percibe de la manera más clara cuando
comparamos dos inversiones diversas de capital en las que
todas las demás circunstancias que modifican la rotación
sean iguales y sólo difieran los tiempos de circulación, o
cuando se considera un capital dado con determinada com-
posición de capital fijo y circulante, período dado de traba-
jo, etc., y sólo se hace variar hipotéticamente los tiempos
de circulación.

Una de las etapas del tiempo de circulación —y en
términos relativos la más decisiva— se compone del tiempo
de venta, del período en que el capital se encuentra en el
estado de capital mercantil. Según la magnitud relativa

" En el manuscrito de Marx (u, p. 84), este texto se halla
encabezado por el siguiente subtítulo: “e) La diferencia en el
tiempo de circulación”. Engels dio el mismo título a dos capítulos
diferentes, el v y el xtv. (R 660/1 y 663/1.)

de este lapso se prolonga o se abrevia el tiempo de circu-
lación y por ende el período de rotación en general. Puede
ocurrir que a causa de costos de almacenamiento, etc., se
vuelva necesario un desembolso adicional de capital. Desde
un principio resulta claro que el tiempo requerido para la
venta de sus mercancías terminadas puede variar conside-
rablemente en el caso de los diversos capitalistas que ope-

ran en el mismo ramo de la industria; o sea, no sólo:

tratándose de masas de capital invertidas en distintos ramos
de la producción, sino también en lo que respecta a los
diversos capitales autónomos que, de hecho, no son más
que fracciones independizadas del capital global invertido
en la misma esfera de la producción. Bajo circunstancias en
lo demás iguales, el período de venta variará para el mismo
capital individual con las oscilaciones generales que se den
en las condiciones del mercado o con oscilaciones experi-
mentadas por dichas condiciones en el ramo particular de
la industria. No nos detendremos más, por ahora, en la
consideración de este punto. Nos limitamos a comprobar
un simple hecho: todas las circunstancias que generan, en
definitiva, la diversidad entre los períodos de rotación de
los capitales invertidos en los distintos ramos de la indus-
tria, tienen asimismo como consecuencia, cuando éstos ope-
ran de manera individual (cuando, por ejemplo, a un
capitalista se le presenta la oportunidad de vender más
rápidamente que su competidor, cuando el uno aplica
más métodos que el otro para reducir los períodos de tra-
bajo, etc.), la diversidad en cuanto a la rotación de los
diversos capitales individuales radicados en el mismo ramo
industrial.

Una causa siempre operante en la diferenciación del
tiempo de venta, y por tanto en el de rotación en general,
es la distancia que media entre el mercado donde se vende
la mercancía y su lugar de producción.? Durante todo el
tiempo de su traslación al mercado el capital se mantiene
inmovilizado en la condición de capital mercantil; si la
mercancía se produce por- encargo, hasta el momento de
entrega, y si no es ése el caso, al tiempo de traslación
hasta 'el mercado debe sumársele además el que tarda allí
en ser vendida. El perfeccionamiento de los medios de co-
municación y de trasporte abrevia en términos absolutos

o

* En la 1? y 2% ediciones, “lugar de venta”.

el período migratorio de las mercancías, pero no suprime
la diferencia relativa que la migración hace surgir entre el
tiempo de circulación de distintos capitales mercantiles, o
incluso entre diversas fracciones del mismo capital mercantil
que se trasladan a distintos mercados. Los veleros perfec-
cionados y los vapores, por ejemplo, que abrevian las tra-
vesías, las acortan tanto cuando se trata de puertos cercanos
como de puertos remotos. La diferencia relativa se man-
tiene, aunque suela reducirse. Pero, debido al desarrollo
de los medios de trasporte y comunicación, las diferencias
relativas pueden modificarse a tal punto que no correspon-
dan ya a las distancias naturales. Una vía férrea, pongamos
por caso, tendida entre el lugar de producción y un centro
principal de población ubicado en el interior, puede hacer
que la distancia hasta un punto interior más cercano pero
carente de conexión ferroviaria resulte mayor, en términos
absolutos o relativos, si se la compara con la que hay hasta
el punto naturalmente más alejado; de igual modo, el mis-
mo hecho puede modificar la distancia relativa entre los
centros de producción y los grandes mercados, lo cual ex-
plica que el cambio en los medios de trasporte y comunica-
ción haya motivado la decadencia de viejos centros de
producción y el “ascenso de nuevos. (Agréguese a esto la
mayor baratura relativa del trasporte para distancias largas
que para las breves.) Simultáneamente con el desarrollo
de los medios de trasporte no sólo se acelera la velocidad
del desplazamiento, reduciéndose con ello la distancia espa-
cial; no sólo se desarrolla la masa de los medios de comuni-
cación, de tal modo, por ejemplo, que muchos barcos zarpan
a la vez hacia el mismo puerto y diversos trenes —por vías
férreas distintas— viajan entre dos puntos al mismo tiempo,
sino que a lo largo de la semana, por ejemplo en varios
días sucesivos, parten distintos barcos mercantes de Liver-
pool a Nueva York o, a diversas horas del día, salen de
Manchester trenes de mercancías hacia Londres. Esta últi-
ma circunstancia —suponiendo un rendimiento dado de
los medios de trasporte— no altera por cierto la velocidad
absoluta ni, por ende, esa parte del tiempo de circulación.
Pero cantidades sucesivas de mercancías pueden ser expe-
didas en períodos consecutivos más breves y llegar así poco
a poco al mercado, sin tener que acumularse en grandes
masas, como capital mercantil potencial, hasta el momento
de su despacho efectivo. Por consiguiente, el reflujo se

20 305

distribuye también en períodos consecutivos más breves,
de tal suerte que constantemente una parte está transfor-
mada en capital dinerario mientras que la otra circula como
capital mercantil. Mediante esta distribución del reflujo
entre varios períodos consecutivos se reduce el tiempo glo-
bal de circulación y por consiguiente, también, la rotación.
En un principio, la mayor o menor frecuencia con que
funcionan los medios de trasporte —por ejemplo la canti-
dad de trenes en una vía férrea—, de un lado se desarrolla
conforme al grado en que un centro de producción produz-
ca más, al grado en que se convierta en un gran emporio
productivo, orientado hacia el mercado de salida ya exis-
tente y por tanto hacia los grandes centros de producción
y de población, hacia los puertos exportadores, etc. Pero,
de otro lado, esa particular facilidad del tráfico y de la
rotación del capital acelerada por la misma (en la medida
en que la rotación está condicionada por el tiempo de
circulación), promueve, a la inversa, una concentración
acelerada del centro de producción, por una parte, y por
la otra de su mercado. Junto a la concentración, acelerada
de esa manera, de masas de hombres y de capitales en
determinados puntos, progresa la concentración de dichas
masas de capital en pocas manos. Al mismo tiempo, vuelven
a registrarse alteraciones y desplazamientos a consecuencia
de los cambios acaecidos en la ubicación relativa de los
centros de producción y de los mercados, cambios que
obedecen, a su vez, a las modificaciones experimentadas
por los medios de comunicación. Un centro de producción
que por estar situado junto a una carretera o canal dis-
frutaba de una posición privilegiada, se encuentra ahora
al lado de un solo ramal ferroviario de mala muerte en el
que los trenes no operan más que a intervalos relativa-
mente grandes, mientras que otro punto, antes comple-
tamente marginado de las grandes vías de comunicación,
se halla ahora en el sitio donde se entrecruzan varias líneas
férreas. El segundo lugar prospera, el primero decae. La
modificación en los medios de trasporte, pues, genera una
diferenciación local en cuanto al tiempo de circulación de
las mercancías, a las oportunidades de adquirir, de ven-
der, etc., O distribuye de otra manera las diferencias locales
que ya existían. La importancia de este hecho para la rota-
ción del capital se pone de manifiesto en los litigios de los
representantes comerciales e industriales de diversas locali-

dades con las direcciones de las empresas ferroviarias.
(Véase el libro azul, citado. más arriba, de la Railway
Committee [Comisión Ferroviaria]. )

“Todos los ramos de la producción que por la naturaleza
de sus productos dependen principalmente del mercado
local, como las cervecerías, alcanzan sus dimensiones máxi-
mas en los grandes centros de población. La rotación más
rápida del capital compensa aquí en parte el encareci-
miento de muchas condiciones de la producción, de los
terrenos donde se levantan las fábricas, etc.

Si bien, por una parte, con el progreso de la produc-
ción capitalista el desarrollo de los medios de trasporte y
comunicación abrevia el tiempo de circulación para una
cantidad dada de mercancías, ese mismo progreso y la
posibilidad brindada por el desarrollo mencionado pro-
mueven, a la inversa, la necesidad de trabajar para merca-
dos cada vez más lejanos, en una palabra, para el mercado
mundial. La masa de las mercancías que se encuentran
en camino, trasladadas hacia puntos remotos, crece de
manera enorme, y por ende aumenta también, en términos
absolutos y relativos, la parte del capital social que se
encuentra constantemente, y durante lapsos más prolonga-
dos, en la fase del capital mercantil, dentro del período
de circulación. Con ello se acrecienta también, al mismo
tiempo, la parte de la riqueza social que en vez de servir
como medio de producción directo, se invierte en medios
de trasporte y de comunicación y en el capital fijo y circu-
lante requerido para el funcionamiento de dichos medios.

La mera duración relativa del viaje de la mercancía
desde el lugar de producción hasta el de mercado, origina
una diferencia no sólo en la primera parte del tiempo de
circulación, el tiempo de venta, sino también en la segunda
parte, la reconversión del dinero en los elementos del
capital productivo, el tiempo de. compra. Las mercancías,
por ejemplo, se envían hacia la India. Esta operación in-
sume .cuatro meses, pongamos por caso. Digamos que el
tiempo de venta es = 0, esto es, que la mercancía se envía
a pedido y que el comprador la paga al representante del
productor en el momento de entrega. La remisión del dine-
ro (la forma en que se lo remita no nos interesa aquí)
dura otros cuatro meses. Transcurren por tanto ocho meses,

* Véase, en el presente volumen, la p. 180.

en total, antes que el mismo capital pueda funcionar de
nuevo como capital productivo y, con ello, reiniciar la
misma operación. Las diferencias así originadas en la rota-
ción constituyen uno de los fundamentos materiales de los
diferentes plazos de vencimiento, tal como el comercio de
ultramar, por ejemplo en Venecia y Génova, es en general
una de las fuentes del sistema crediticio propiamente dicho.
“La crisis de 1847 permitió a la banca y el comercio de
aquella época reducir los plazos usuales en la India y
China” (en lo que respecta al vencimiento de las letras
libradas entre esos países y Europa) “de diez meses fecha
a seis meses vista, y el paso de veinte años, con su acelera-
ción de la travesía y la introducción del telégrafo, [. . .] hace
necesaria [...] ahora una nueva reducción, pasar de seis
meses vista a cuatro meses fecha como primer paso para
llegar a cuatro meses vista.l38 La travesía de un velero
de Calcuta a Londres, por el cabo de Buena Esperanza,
insume término medio menos de 90 días. Un plazo de cua-
tro meses vista equivaldría a un término de vencimiento,
digamos, de 150 días. El plazo usual actualmente en vigen-
cia, seis meses vista, equivale a un término de 210 días,
aproximadamente.” (London Economist, 16 de junio de
1866.) Por el contrario: “El plazo usual sigue siendo, en
el caso brasileño, de dos y tres meses vista, las letras
de Amberes” (sobre Londres) “se libran a tres meses
fecha, e incluso Manchester y Bradford giran sobre Londres
a tres meses fecha y a plazos más prolongados. Mediante
un convenio tácito se otorga así_al comerciante una opor-
tunidad suficiente de realizar su mercancía, seguramente
no antes pero sí en la fecha en que vencen las letras libra-
das contra él. De ahí que los plazos usuales en la India
no sean desmedidos. Productos indios que en sú mayor
parte se venden en Londres a tres meses de plazo; ho pue-
den, si en el cálculo se incluye algún tiempo para la venta,
realizarse en un lapso menor de cinco meses, mientras que
otros cinco meses transcurren término medio entre la adqui-
sición en la India y la entrega en el depósito inglés. Tene-
mos .aquí un período de diez meses, cuando las letras
libradas contra las mercancías no pasan de siete meses”.
(Ibídem, 30 de junio de 1866.) “El 2 de julio de 1866
cinco grandes bancos londinenses que trafican principal-
mente con India y China, así como el Comptoir d'Escompte
parisiense, anunciaron que a partir del 19 de enero de 1867

sus sucursales y agencias orientales sólo comprarían y ven-
derían letras cuyo vencimiento no excediera de cuatro me-
ses vista.” (Ibídem, 7 de julio de 1866.) ' Esta reducción
fracasó, no obstante, y hubo que dejarla a un lado. (Desde
entonces, el canal de Suez revolucionó todo esto. ) [57

Se comprende de suyo que al prolongarse el tiempo de
circulación de las mercancías aumenta el riesgo de un
cambio de precios en el mercado de venta, ya que se
extiende el período durante el cual pueden verificarse
cambios de precios.

Una diferenciación en cuanto al tiempo de circulación
—-<n parte individual, entre los diversos capitales indivi-
duales del mismo ramo de la industria, en parte entre
diversos ramos según los distintos plazos de vencimiento
usuales en ellos, allí donde los pagos no se efectúan al
contado—- deriva de log distintos plazos de pago en la
compra y en la venta. Pero aquí no nos detendremos más
en este punto, importante para el sistema crediticio.

Del volumen de los contratos de entrega —y el mismo
se acrecienta con el volumen y la escala de la producción
capitalista— se derivan, asimismo, diferencias en el tiempo
de rotación. El contrato de entrega, como transacción entre
comprador y vendedor, es una operación correspondiente
al mercado, a la esfera de la circulación. Las diferencias
aquí suscitadas en el tiempo de rotación surgen, pues, de la
esfera de la circulación, pero repercuten directamente en
la esfera de la producción, y lo hacen aun si dejamos a un
lado todos los términos de pago y las condiciones del cré-
dito, o sea también en el pago al contado. Por ejemplo, el
carbón, el algodón, el hilado, etc., son productos discon-
tinuos. Cada jornada proporciona su cantidad de producto
terminado. Pero si el dueño de una hilandería o el propie-
tario de minas se compromete a suministrar masas de pro-
ductos que exigen, digamos, un período de cuatro o seis
semanas de jornadas laborales consecutivas, es exactamente
lo. mismo, en lo que se refiere al lapso durante el cual hay
que adelantar capital, que si en ese proceso laboral se
introdujera un período continuo de trabajo de cuatro o seis
semanas. Se supone aquí, naturalmente, que toda la masa
de producto pedida debe entregarse de una sola vez o que
sólo se la paga luego de la entrega completa. De modo,
entonces, que cada jornada, tomada por separado, ha pro-
porcionado cierta cantidad de producto terminado. Pero

esa masa de producto terminado nunca es más que una
parte de la cantidad que según el contrato se debe entre-
gar. Si bien, en este caso, la parte ya terminada de las
mercancías pedidas no se encuentra ya en el proceso de
producción, se halla sin embargo en el depósito como capt-
tal puramente potencial.

Pasemos ahora al segundo período del tiempo de circu-
lación: el tiempo de compra o la etapa durante la cual
el capital se reconvierte, pasando de forma dineraria a
elementos del capital productivo. Durante esta etapa debe
inmovilizarse durante más o menos tiempo en su condición
de capital dinerario, esto es, cierta parte del capital global
adelantado debe hallarse sin interrupción en el estado de
capital dinerario, por más que esta parte se componga
de elementos incesantemente variables. En determinada
industria, por ejemplo, es necesario que del capital total
adelantado existan n X £ 100 bajo la forma de capital di-
nerario, de tal manera que mientras todos los componentes
de esas n X £ 100 se van transformando continuamente
en capital productivo, esta suma se complete, también
continuamente, con el aflujo procedente de la circulación,
del capital mercantil realizado. Determinada parte de va-
lor del capital adelantado, pues, se encuentra constante-
mente en el estado de capital dinerario, o sea en una forma
que no corresponde a su esfera de producción, sino a la
esfera de su circulación. j

Vimos ya que la prolongación —ocasionada por el
alejamiento del mercado— del tiempo en que el capital
está confinado en la forma de capital mercantil, provoca
directamente un retraso en el- reflujo del dinero, y por
tanto, asimismo, enlentece la transformación del capital
de capital dinerario en capital productivo.

Y hemos visto, además (cap. v1), cómo en lo concer-
niente a la adquisición de mercancías el tiempo de compra,
el mayor o menor alejamiento con respecto a las principa-
les fuentes abastecedoras de materias primas, hace necesa-
rio adquirir esas materias para períodos relativamente
prolongados y mantenerlas siempre listas para el uso bajo
la forma de acopio productivo, o sea de capital productivo
potencial o latente; que ese alejamiento —manteniéndose en
lo demás una escala igual de producción— acrecienta la
masa del capital que debe ser adetantado de una sola vez y
el período por el cual hay que adelantarlo.

En los diversos ramos de la industria surten efectos
similares los períodos —más breves o más prolongados—
en los cuales se vuelcan al mercado masas relativamente
considerables de materias primas. Cada tres meses se llevan
a cabo en Londres, por ejemplo, grandes subastas laneras
que ejercen un influjo dominante sobre el mercado de la
lana, mientras que el mercado algodonero se renueva en
su totalidad de una cosecha a otra, de manera continua
aunque no siempre uniforme. Tales períodos determinan
los principales plazos de compra de esas materias primas
e influyen también, en particular, sobre las adquisiciones
especulativas, que a su vez condicionan adelantos por perío-
dos mayores o menores en esos elementos de producción,
tal como la naturaleza de las mercancías producidas ejerce
su influjo sobre la mayor o menor duración del período
durante el cual los especuladores retienen intencionalmente
el producto bajo la forma de capital mercantil potencial.
“El agricultor, pues, hasta cierto punto debe convertirse
en especulador y, según las condiciones del momento, pos-
tergar la venta de sus productos...” Siguen algunas reglas
de tipo general.2 “Con todo, lo que más gravita en la colo-
cación de los productos es la persona, el producto mismo
y la localidad. El que por su destreza y buena suerte (1!)
está provisto de suficiente capital de explotación no habrá
de ser objeto de reproche si, por ser desusadamente bajos
los precios, retiene su cosecha durante un año, pero en
cambio, el que carezca de capital de explotación o en gene-
ral (!) de espíritu especulativo, tratará de obtener el precio
medio corriente y por ende tendrá que vender apenas se
le presente la oportunidad y todas las veces que se le pre-
sente. Mantener más de un año la lana en depósito no hará
otra cosa, casi siempre, que deteriorarla, mientras que
los cereales y las semillas oleaginosas pueden conservarse
algunos años sin detrimento de su condición natural ni de
su calidad. Los productos que están sujetos habitualmente
a grandes alzas y bajas en intervalos breves —como por
ejemplo las semillas óleaginosas, el lúpulo, las cardenchas
y otros similares— son retenidos convenientemente durante
los años en que el precio está muy por debajo de los pre-
cios de producción. Donde menos posible es la demora
es en el caso de los objetos que ocasionan costos diarios

* Frase de Engels.

de mantenimiento, como el ganado de engorde, o que están
expuestos a la descomposición, como las frutas, papas,
etc. En muchas comarcas el precio de un producto
desciende en ciertas estaciones, término medio, a su nivel
más bajo, y por el contrario alcanza el más alto en otras
fechas, así, por ejemplo, en no pocos lugares el precio del
trigo es más bajo en San Martín que entre Navidad y Pas-
cua. Igualmente, en más de una región hay no pocos
productos que sólo se pueden vender bien en determinados
momentos, como ocurre con la lana, por ejemplo, en los
mercados laneros de las zonas donde el comercio de ese
textil suele paralizarse, etc.” (Kirchhof, p. 302.)

Cuando se examina la segunda mitad del tiempo de
circulación, durante la cual el dinero se reconvierte en los
elementos del capital productivo, no sólo se tiene en cuenta
esta conversión, considerada en sí misma; no sólo el tiempo
que el dinero tarda en refluir, según la lejanía del mercado
en que se vende el producto, sino también, ante todo, el
volumen en que una parte del capital adelantado debe
encontrarse constantemente bajo la forma de dinero, en el
estado de capital dinerario.

Prescindiendo de toda especulación, el volumen de las
adquisiciones, en el caso de las mercancías que deben
estar en disponibilidad permanente como acopio productivo,
depende de los períodos de renovación de ese acopio, O
sea de circunstancias que a su vez dependen de las condi-
ciones vigentes en el mercado y que por tanto difieren en
el caso de las diversas materias primas; por eso es nece-
sario aquí, de tanto en tanto, adelantar de una sola vez
cantidades de dinero relativamente considerables. Según sea
la rotación del capital, el dinero refluye con mayor rapidez
o lentitud, pero siempre fraccionadamente. Una parte del
mismo se vuelve a gastar, con igual continuidad, en perío-
dos relativamente breves, o sea la parte reconvertida en
salarios. Pero otra parte, la que se reconvierte en materias
primas, etc., debe acumularse durante lapsos relativamente
considerables, en calidad de fondo de reserva, sea para
compras, sea para pagos. De ahí que exista bajo la forma
de capital dinerario, aunque varíe el volumen en que existe
en cuanto tal.

Veremos en el capítulo siguiente cómo otras circuns-
tancias, ya surjan del proceso de producción o del de circu-
lación, requieren esa preexistencia bajo forma dineraria de

determinada porción del capital adelantado. Pero hemos
de advertir, en general, que los ecoromistas son muy pro-
clives a olvidar que no sólo una parte del capital necesario
en una empresa recorre alternativa y constantemente las
tres formas de capital dinerario, capital productivo y capital
mercantil, sino que siempre diversas porciones de ese
capital poseen al mismo tiempo esas formas, por más que
la magnitud relativa de dichas porciones varíe constante-
mente. Sobre todo la parte que olvidan los economistas es
la que existe constantemente como capital dinerario, pese a
que esta circunstancia es, precisamente, muy necesaria para
la comprensión de la economía burguesa, y aunque por
tanto se haga notar también, como tal, en la práctica.

y

## CAPÍTULO XV EFECTO DEL TIEMPO DE ROTACIÓN SOBRE LA MAGNITUD DEL ADELANTO DE CAPITAL

En el presente capítulo y en el siguiente, el XvI, exa-
minaremos la influencia del tiempo de rotación sobre la
valorización del capital.

- Tomemos el capital mercantil producido por un período
de trabajo, supongamos de nueve semanas. Si prescindi-
mos, por el momento, de la parte de valor del producto
que se añade a éste por el desgaste medio del capital fijo,
así como del plusvalor que se le agrega durante el proceso
de producción, el valor de dicho producto será igual al valor
del capital circulante adelantado para su producción, esto
es, al del salario y al de las materias primas y materiales
auxiliares consumidos para producirlo. Supongamos que
ese valor es =— £ 900, con lo cual el desembolso semanal
ascenderá a £ 100. El período de producción, que aquí
coincide con el de trabajo, será entonces de 9 semanas.
Tanto da que supongamos, aquí, que se trata de un período
de trabajo para un producto continuo o de un período de
trabajo continuo para un producto discreto, siempre y
cuando la cantidad de producto discreto que se lleva de
una vez al mercado requiera 9 semanas de trabajo. Supon-
gamos que el tiempo de circulación dura 3 semanas. El
período de rotación, en su totalidad, será pues de 12

“* En el manuscrito (1, p. 88), esta subdivisión del texto se
intitula: “Efectos de las diferencias en la rotación sobre la valori-
zación del capital”. (R 664/1.)

semanas. Una vez transcurridas 9 semanas, el capital
productivo adelantado se ha transformado en capital mer-
cantil, pero permanece ahora 3 semanas en el período de
circulación. El nuevo período de producción, pues, sólo
podría comenzar a principios de la decimotercera semana,
y la producción se habría paralizado durante 3 semanas, o
sca durante la cuarta parte de todo el período de rotación.
Poco importa aquí, nuevamente, que se suponga que ese
plazo dura término medio hasta la venta de la mercancía
o que lo condiciona el alejamiento del mercado o la fecha
de pago correspondiente a la mercancía vendida. Cada 3
meses la producción se detendría durante 3 semanas, o sea,
durante el año, 4 X 3 = 12 semanas = 3 meses = Y4
del período de rotación anual. Si la producción, por con-
siguiente, ha de ser continua y practicarse semana a semana
en la misma escala, no caben más que dos posibilidades.
-. Una de ellas consiste en reducir la escala de la produc-
ción, de tal manera que las £ 900 basten para que el
trabajo siga efectuándose no sólo durante el período de
trabajo sino también en el tiempo de circulación de la
primera rotación. Con la décima semana se iniciará enton-
ces un segundo período de trabajo, y por tanto también de
rotación, antes que haya finalizado el primer período
de rotación, ya que éste es de 12 semanas, y el de trabajo
de nueve. £ 900 divididas entre 12 semanas dan £ 75
semanales. Resulta claro, ante todo, que tal reducción en
la escala del negocio presupone dimensiones modificadas
del capital fijo, o sea, en general, que se reduzca la inversión
en el negocio. En segundo lugar cabe preguntarse si esta
reducción puede efectuarse de algún modo, puesto que,
conforme al desarrollo de la producción en las diversas
industrias, existe para la inversión de capital un mínimo
normal por debajo del cual las empresas individuales no
son competitivas. Pero ese mínimo normal mismo crece
constantemente con el desarrollo capitalista de la produc-
ción, no es fijo. Entre el mínimo normal fijado en cáda
caso y el máximo normal en expansión incesante, sin
embargo, existen numerosos niveles intermedios, una zona
media que admite grados muy diversos en la inversión de
capital. Dentro de los límites de esa zona media, por
consiguiente, puede efectuarse también una reducción, cuyo
límite es el mínimo normal dado en cada caso. Cuando
hay trabas a la producción, saturación de los 'mercados,

encarecimiento de la materia prima, etc., se opera, sobre
la base dada de capital fijo, una reducción en el desembolso
normal de capital circulante, para lo cual se restringe el
tiempo de trabajo, haciendo, por ejemplo, que sólo se
trabaje durante media jornada; de manera análoga, en
tiempos de prosperidad, y sobre la base dada del capital
fijo, se verifica una expansión anormal del capital circu-
lante, en parte mediante la prolongación del tiempo de tra-
bajo, en parte por la intensificación del trabajo. En las
industrias que deben contar de antemano con tales oscila-
ciones, se sale del paso recurriendo en parte a los métodos
precedentes, en parte al empleo simultáneo de una cantidad
mayor de obreros, combinado con la utilización de reser-
vas de capital fijo, por ejemplo de locomotoras de reserva
en el caso de los ferrocarriles, etc. Pero como aquí parti-
mos del supuesto de que las condiciones son las normales,
no tenemos en cuenta esas oscilaciones anormales.

Para que la producción sea continua, pues, el desem-
bolso del mismo capital circulante se distribuye aquí en
un espacio de tiempo mayor, entre 12 semanas en vez de 9
En cada fracción de tiempo dada, por ende, funciona un
capital productivo reducido; la parte circulante del capital
productivo ha disminuido de 100 a 75, o sea en un
cuarto. La suma global en que se reduce el capital produc-
tivo actuante durante el período laboral de 9 semanas es
=9Xx25= £ 225, o sea Ya de las, £ 900. Pero la
proporción entre el tiempo de circulación y el período de
rotación es asimismo de */,, = 44, De esto se desprende:
si la producción no debe interrumpirse durante el tiempo
de circulación del capital productivo transformado en
capital mercantil; si, antes bien, es necesario proseguirla
de manera isócrona y continua, semana a semana, y si
para ello no se dispone de un capital circulante especial, ese
objetivo sólo se puede alcanzar reduciendo la marcha de la
producción, restringiendo el componente circulante del
capital productivo en funciones. La parte Circulante de Ca-
pital así liberada para que produzca durante el tiempo
de circulación es a todo el capital circulante adelantado
como el tiempo de circulación al período de rotación. Esto
sólo se aplica, como ya hemos observado, a los ramos de
la producción en los que el proceso de trabajo se efectúa
en la misma escala, una semana “tras otra, y en los cuales,
por tanto, no se requiere el desembolso de sumas variables

de capital durante los diversos períodos de trabajo, como
sí ocurre en el caso de la agricultura.

Pero supongamos, a la inversa, que la índole de la
industria excluye una mengua en la escala de la producción
y, Por ende, también en el capital circulante que debe
adelantarse semanalmente, de tal manera que la continuidad
de la producción sólo puede alcanzarse mediante un capital
circulante suplementario, que en el caso de arriba ha de
ascender.a £ 300, Durante el período de rotación de 12
semanas se adelantan sucesivamente £ 1.200, 300 de las
cuales son una cuarta parte, del mismo modo que 3 semanas
lo son de 12. Luego del período laboral de 9 semanas el
valor de capital de £ 900 se ha transformado, abandonando
la forma de capital productivo para adoptar la de capital
mercantil. Su período de trabajo ha concluido, pero no es
posible reiniciarlo con el mismo capital. Durante las tres
semanas en que reside en la esfera de la circulación, fun-
cionando como capital mercantil, se encuentra con respecto
al proceso de producción en el mismo estado en que se
hallaría si no existiese en absoluto. Se prescinde aquí de
todo lo que tenga que ver con el crédito y se supone, por
consiguiente, que el. capitalista opera únicamente con su
propio capital. Pero mientras el capital adelantado para
el primer período de trabajo, una vez consumado el proceso
de producción, se mantiene durante 3 semanas en el' de
circulación, funciona un capital de £ 300, desembolsado
de manera adicional, con lo cual la continuidad de la
producción no se interrumpe.

Hemos de observar aquí, a este respecto, lo siguiente:

Primero: el período laboral del capital de £ 900,
adelantado en primer término, finaliza luego de 9 semanas,
y ese capital no refluye antes de otras 3, es decir, al
comienzo de la semana decimotercera. Pero de inmediato
se inicia un nuevo período de trabajo con el capital suple-
mentario de £ 300. Es precisamente de esa manera como
se establece la continuidad de la producción.

Segundo: las funciones del capital originario de £ 900
y del nuevo capital de £ 300 adelantado al término del
primer período de trabajo de 9 semanas y que inicia el
segundo período de trabajo —sin interrupción— una vez
finalizado el primero, están separadas de manera precisa
en el primer período de rotación, o por lo mehos pueden

estarlo, mientras que por el contrario se entrecruzan en el
transcurso del segundo período.

Representémonos el caso de manera concreta:

Primer período de rotación de 12 semanas. Primer
período laboral de 9 semanas; la rotación del capital aquí
adelantado se consuma al principio de la decimotercera
semana. Durante las últimas 3 semanas funciona el capital
adicional de £ 300 e inaugura el segundo período de
trabajo de 9 semanas.

Segundo período de rotación. Al iniciarse la decimoter-
cera semana han refluido £ 900, aptas para comenzar
una nueva rotación. Pero el segundo período de trabajo
ya ha sido iniciado por las £ 300 suplementarias en la
décima semana; al comienzo de la decimotercera, gracias
a ese capital suplementario, se ha cumplido un tercio del
período de trabajo y las £ 300 se han transformado de
capital productivo en producto. Como únicamente se re-
quieren 6 semanas más para la finalización del segundo
período laboral, en el proceso de producción de ese período
sólo pueden ingresar dos tercios del capital de £ 900 que
ha refluido, o sea sólo £ 600. De las £ 900 originarias
se han liberado £ 300 para desempeñar el mismo papel
que cupo al capital de £ 300 añadido en el primer período
de trabajo. Al término de la sexta semana del segundo
período de rotación habrá concluido el segundo período
de trabajo. El capital de £ 900 invertido en él refluye
luego de 3 semanas, o sea al finalizar la novena semana del
segundo período de rotación de 12. Durante las 3 semanas
de su tiempo de circulación entra en escena el Capital de
£ 300 liberado. Con ello comienza el tercer período
laboral de un capital de £ 900, en la séptima semana del
segundo período de rotación, o sea en la decimonona
semana del año.

Tercer período de rotación. Al término de la novena
semana del segundo período de rotación, nuevo reflujo de
£ 900, Pero el tercer período de trabajo ha comenzado
ya en la séptima semana del período de rotación precedente,
y ya han transcurrido 6 semanas. Sólo dura, pues, 3

- semanas más. De las £ 900 que han refluido sólo £ 300,

por ende, ingresan en el proceso de producción. El cuarto
período de trabajo completa las 9 semanas restantes de
este período de rotación, y de esta manera, con la trigésima

séptima semana del año, comienzan simultáneamente el
cuarto período de rotación y el quinto de trabajo.

Para simplificar el cálculo supongamos: período de

trabajo, 5 semanas; tiempo de circulación, 5 semanas;
por ende, período de rotación de 10 semanas; el año lo
calculamos como si fuera de 50 semanas; desembolso de
capital por semana, £ 100. El período de trabajo requiere,
por consiguiente, un capital circulante de £ 500, y el
tiempo de circulación, un capital suplementario de otras
£ 500. Los períodos de trabajo y los de rotación se
distribuyen, entonces, de la siguiente manera:

Períodos de S Mercancías Retornos al
trabajo emañnas en £ término de la
19 12- 52 500 10% semana
29 62-108 500 15,
30 112-158 500 , 202 ,,
40 162-202 500 232% 5,
59 212-252 a 500 302 ,, etc.

Si el tiempo de circulación fuera = 0, el período de
rotación equivaldría al de trabajo, por ende, y el número
de rotaciones sería igual al de períodos de trabajo en el
año. En el caso, pues, de un período laboral que durara
5 semanas, tendríamos que 50/, semanas = 10, y el valor
del capital rotado sería = 500 Xx 10= 5.000. En el
cuadro, donde se supuso un tiempo de circulación de
5 semanas, se producen anualmente, asimismo, mercancías
por un valor de £ 5.000, pero de ellas 1/1 = £ 500 se
encuentran siempre bajo la figura de capital mercantil y
sólo refluyen después de 5 semanas. Al término del año el
producto del décimo período laboral (cuadragésima sexta
a quincuagésima semana) sólo completó la mitad de su
período de rotación, ya que el tiempo de circulación cae
en las primeras 5 semanas del año siguiente.

Consideremos un tercer ejemplo: período de trabajo,
6 semanas: tiempo de circulación, 3 semanas; adelanto se-
manal en el proceso de trabajo, £ 100.

Primer período de trabajo: semanas primera a sexta. Al

concluir la sexta semana, un capital mercantil de £ 600,

que retorna al finalizar la novena semana.

" En la 1% edición, “25* - 30"”.

Segundo período de trabajo: semanas séptima a duodé-
cima. Durante las semanas séptima a novena, adelanto
de un capital suplementario de £ 300, Al término de
la novena semana, reflujo de £ 600. De ellas se ade-
lantan £ 300 en las semanas décima a duodécima; al
final de la duodécima semana, pues, se dispondrá de
£ 300 en dinero y de £ 600 en capital mercantil, que
retornarán al término de la decimoquinta semana.

Tercer período de trabajo: semanas decimotercera a
decimoctava. Durante las semanas decimotercera a
decimoquinta, adelanto de las £ 300 mencionadas más
arriba; luego, reflujo de £ 600, de las cuales £ 300
se adelantan para las semanas decimosexta a decimoc-
tava. Al término de esta última semana, £ 300 dis-
ponibles, en dinero; £ 600 existentes en capital
mercantil, que refluyen al finalizar la semana vigésima
primera. (Véase una exposición más detallada acerca
de este caso en el apartado 11, más abajo.)

De manera que en 9 períodos de trabajo (= 54 sema-
nas) se producen 600 Xx 9 = £ 5.400 de mercancías. Al
concluir el noveno período de trabajo el capitalista posee
£ 300 en dinero y £ 600 en mercancías, que aún se
encuentran dentro de su tiempo de circulación.

Al cotejar estos tres ejemplos encontramos, en primer
término, que sólo en el segundo de ellos tiene lugar una
alternancia sucesiva del capital 1 de £ 500 y del capital

“suplementario 11, también de £ 500, de manera tal que

esas dos fracciones de capital se mueven separadamente la
una de la otra, pero ello ocurre precisamente porque aquí
se ha partido del supuesto, excepcionalísimo, de que el
período de trabajo y el tiempo de circulación constituyen
dos mitades iguales del período de rotación. En todos
los demás casos, sea cual fuere la desigualdad entre las dos
etapas del período de rotación, los movimientos de los
dos capitales se entrecruzan —como ocurre en los ejemplos
1 y II—Z ya desde el segundo período de rotación. El capital
suplementario 11 forma entonces con una parte del capital 1
el capital que funciona en el segundo período de rotación,

mientras que el resto del capital 1 se libera para desempeñar

la función originaria del 1. El capital activo durante el
tiempo de circulación del capital mercantil no es idéntico
aquí al capital 11, adelantado originariamente para este

5 321

fin, pero es igual a él en valor y forma la misma parte
alícuota del capital global adelantado.

Segundo: el capital que ha funcionado durante el
período de trabajo se mantiene en barbecho durante el tiem-
po de circulación. En el ejemplo !1, funciona durante las
5 semanas del período laboral y permanece inactivo durante
las otras 5 del tiempo de circulación. Por consiguiente, el
tiempo global durante el cual el capital 1 se mantiene
ocioso asciende aquí, en el transcurso del año, a un semes-
tre. Durante ese tiempo, entonces, funciona el capital
suplementario HU, que por consiguiente, en el caso que nos
ocupa, también se mantiene en barbecho durante medio
año. Pero el capital suplementario exigible para mantener
la continuidad de la producción durante el tiempo de
circulación no está determinado por el volumen global, o
en su caso por la suma de los tiempos de circulación dentro
del año, sino solamente por la proporción entre el tiempo de
circulación y el período de rotación. (Se da por supuesto
aquí, naturalmente, que todas las rotaciones se efectúan
bajo las mismas condiciones.) En el caso H, por ejemplo,
se requieren £ 500 de capital adicional, no £ 2.500. Esto
es debido, sencillamente, a que el capital adicional ingresa
a la rotación al igual que el adelantado en un principio,
y a que tal como éste suple su masa por el número de sus
rotaciones.

Tercero: que el tiempo de producción sea más largo
que el período de trabajo no modifica en nada las circuns-
tancias que aquí examinamos. Ello hará que los períodos
globales de rotación se prolonguen, pero esta rotación
prolongada no requiere un capital suplementario para el
proceso de trabajo. El capital suplementario sólo tiene el
objetivo de llenar, en el proceso de trabajo, las lagunas
ocasionadas por el tiempo de circulación; sólo, pues, debe
proteger la producción de las perturbaciones que el período
de circulación origina; las que generan las propias condi-
ciones de la producción se deben compensar de otra ma-
nera, que no hemos de examinar aquí. Hay industrias, por
el contrario, en las que sólo se trabaja de manera intermi-
tente, a pedido, y donde, por ende, pueden aparecer inte-
rrupciones entre los períodos de trabajo. En esas industrias
la necesidad del capital adicional desaparece pro tanto [en
esa medida]. Por otro lado, en la mayor parte de los casos

de trabajo estacional está dado, asimismo, cierto límite
para el tiempo del reflujo. El mismo trabajo no puede reini-
ciarse con el mismo capital el año siguiente, si entretanto
no ha transcurrido el tiempo de circulación de ese capital.
Por el contrario, el tiempo de circulación bien puede ser
más breve que el intervalo entre un período de producción
y el siguiente, en cuyo caso el capital se mantiene ocioso,
salvo que en el ínterin se lo emplee de otra manera.
Cuarto: el capital adelantado para un período de tra-
bajo, por ejemplo las £ 600 en el ejemplo 1, se invierte
parcialmente én materias primas y materiales auxiliares, en

acopio productivo para el período laboral, en capital circu-

lante constante, y parcialmente en capital circulante varia-
ble, en el pago del trabajo mismo. Puede ocurrir que la
parte desembolsada en capital circulante constante no
exista bajo la forma de acopio productivo durante el mismo
lapso, por ejemplo que no se disponga de materia prima
para todo el período de trabajo, que sólo se adquiera car-
bón quincena a quincena. Con todo —como el crédito
sigue excluido aquí— esa parte del capital, en la me-
dida en que no esté disponible bajo la forma de acopio
productivo, habrá de estarlo bajo la de dinero para poder
transformarse en acopio productivo conforme a las necesi-
dades. Este hecho no altera en nada la magnitud del valor
de capital circulante constante adelantado para las 6
semanas. Por el contrario —y si prescindimos del fondo de

«dinero para los gastos imprevistos, del fondo de reserva

propiamente dicho creado para compensar las perturbacio-
nes—, los salarios se pagan en períodos más breves, las
más de las veces semanalmente. En caso, pues, de que el
capitalista no obligue a los obreros a hacerle adelantos
más largos con su trabajo, habrá de disponerse, en forma
dineraria, del capital que se requiere para el pago de los
salarios. Al refluir el capital, por consiguiente, será nece-
sario retener una parte en forma dineraria para el pago
del trabajo, mientras que la otra porción puede transfor-
marse en acopio productivo.

El capital adicional se subdivide exactamente de la
misma manera que el originario. Pero lo que lo distingue
del capital 1 es la circunstancia (prescindiendo de las rela-
ciones de crédito) de que para poder estar disponible con
vistas a su propio período de trabajo, es necesario que se
lo haya adelantado ya durante toda la extensión del primer

período de trabajo del capital 1, período en el cual él no
ingresa. Durante ese tiempo, cuando menos en parte, puede
transformarse ya en capital circulante constante, adelantado
para todo el período de rotación. En qué medida adopta
esa forma o hasta qué punto se mantiene inmóvil bajo la
forma de capital dinerario adicional, hasta el momento en
que esa transformación se vuelva necesaria, es algo que
dependerá en parte de las condiciones particulares de pro-
ducción vigentes en ciertos ramos de la industria, en parte
de circunstancias locales, en parte de oscilaciones en los
precios de las materias primas, etc. Si consideramos el
capital social en su conjunto, veremos que una parte más
o menos considerable de ese capital adicional se mantendrá
siempre, durante largo tiempo, en el estado de capital dine-
rario. En cuanto a la parte del capital 11 que hay que ade-
lantar en salarios, sólo se transformará en fuerza de trabajo
de manera paulatina, a medida que transcurran y se paguen
los períodos de trabajo, más breves. Por ende, esta parte
del capital 1 está siempre disponible bajo la forma de
capital dinerario, durante toda la extensión del período
laboral, hasta que por su transformación en fuerza de
trabajo entra a desempeñar la función de capital productivo.

Este ingreso del capital suplementario requerido para
transformar el tiempo de circulación del capital 1 en tiempo
de producción, pues, no sólo acrecienta la magnitud del
capital adelantado y prolonga el tiempo por el cual debe
adelantarse necesariamente el capital global, sino que
aumenta también, de manera específica, la parte del capital
adelantado que existe como fondo de dinero, la parte que,
por consiguiente, se encuentra en el estado de capital
dinerario y reviste la forma de capital dinerario en potencia.

Ocurre esto, asimismo —en lo que respecta tanto al
adelanto bajo la forma de acopio productivo como al que
se efectúa bajo la forma de fondo de dinero—, cuando la
escisión del capital en dos partes —capital para el primer
período de trabajo: y capital suplementario para el
tiempo de circulación—, escisión requerida por el tiempo
de circulación, no se lleva a cabo acrecentando el capital
desembolsado, sino reduciendo la escala de la producción.
Proporcionalmente a la escala de la producción, más bien, se
acrecienta aquí el capital inmovilizado en forma dineraria.

Lo que en general se obtiene mediante esta división
del capital en un capital productivo originario y otro adi-

cional es la sucesión ininterrumpida de los períodos de
trabajo, el funcionamiento constante, como capital produc-
tivo, de una parte igual del capital anticipado.

Observemos el ejemplo 11. El capital que se encuentra
constantemente en el proceso de producción asciende a
£ 500. Como el período de trabajo es = 5 semanas, du-
rante 50 semanas (que aquí equiparamos a un año) fun-
cionará 10 veces. El producto, por tanto, prescindiendo
del plusvalor, ascenderá también a 10 X 500 = £ 5,000.
Desde el punto de vista del capital que funciona directa e
ininterrumpidamente en el proceso de producción —un va-
lor de capital de £ 500— parecería que el tiempo de
circulación se hubiera esfumado por entero. El período de
rotación coincide con el de trabajo; el tiempo de circulación
es = 0,

Si, por el contrario, el capital de £ 500 se viera parali-
zado regularmente en su actividad productiva por el tiempo
de circulación de 5 semanas, de manera tal que sólo vol-
viera a ser apto para producir una vez consumado el
período de rotación de 10 semanas, en las 50 semanas del
año tendríamos 5 rotaciones de 10 semanas cada una; esas
rotaciones comprenderían 5 períodos de producción quin-
quesemanales, o sea, en total, 25 semanas de producción
con un producto global de 5 X 500 = £ 2.500; 5 períodos
de circulación quinquesemanales, esto es, también un
período de circulación global de 25 semanas. Si decimos
“aquí que el capital de £ 500 ha rotado cinco veces en el
año, es manifiesto y claro que durante la mitad de ese
período de rotación dicho capital de £ 500 no ha fun-
cionado en absoluto como capital productivo y que, to-
mando todo en consideración, sólo ha funcionado durante
medio año, y no a lo largo del otro semestre.

En nuestro ejemplo, durante el transcurso de esos cinco
períodos de circulación entra en funciones el capital suple-
mentario de £ 500, y con ello la rotación aumenta de
£ 2.500 a £ 5.000. Pero el capital adelantado es ahora,
asimismo, de £ 1.000 en vez de £ 500. 5.000 dividido por
1.000 da 5. Por lo tanto, en vez de las diez rotaciones ten-
dremos 5. Y así se calcula en la realidad, por otra parte.
Pero cuando se dice, entonces, que el capital de £ 1.000
ha rotado cinco veces en el año, en los vacíos cráneos de
los capitalistas se esfuma el recuerdo del tiempo de circu-
lación y se forma la confusa noción de que el capital,

durante las cinco rotaciones sucesivas, ha funcionado de
manera constante en el proceso de producción. Pero si
decimos que ese capital de £ 1.000 ha rotado cinco veces,
incluimos en ello tanto el tiempo de circulación como
el de producción. En realidad, si efectivamente en el proceso
de producción operaran £ 1.000 de manera continua, el
producto, conforme a nuestros supuestos, sería de £ 10.000
y no de 5.000. Pero para tener continuamente £ 1.000 en
el proceso de producción, sería necesario entonces que las
libras adelantadas fueran £ 2.000. Los economistas, en
los que no se encuentra absolutamente ninguna explicación
clara acerca del mecanismo de la rotación, siempre pierden
de vista el factor principal: que, en rigor, en el proceso de
producción sólo puede funcionar una parte del capital
industrial, si se quiere que la producción se desenvuelva sin
interrupciones. Mientras que la otra parte se halla en el
período de producción, una fracción del capital industrial
debe encontrarse siempre en el período de circulación.
O bien, para decirlo en otros términos: una parte sólo puede
funcionar como capital productivo bajo la condición de que
la otra, en la forma de capital mercantil o dinerario, se
mantenga al margen de la producción propiamente dicha. Al
hacer caso omiso de esta circunstancia se pierde de vista,
en definitiva, la importancia y el papel del capital dinerario.

Hemos de investigar ahora qué diferencias surgen, en
lo que respecta a la rotación, ségún que las dos etapas del
período de rotación —+el tiempo de trabajo y el de circula-
ción— sean iguales entre sí o el período de trabajo sea
mayor o menor que el de circulación, y además qué influjo
ejerce esta circunstancia sobre la fijación del capital bajo la
forma de capital dinerario.

Partimos del supuesto de que el capital que es necesario
adelantar semanalmente asciende en todos los casos a
£ 100 y que el período de rotación es de 9 semanas, con
lo cual el capital que hay que adelantar para cada período
de rotación será = £ 900,

### I. Período de trabajo igual al de circulación
Este caso, aunque en la realidad sólo sea una excepción
fortuita, hemos de tomarlo como punto de partida para

nuestro examen, porque aquí es posible exponer las rela-

ciones con el máximo de sencillez y de la manera más
tangible.

Los dos capitales (el 1, adelantado para el primer pe-
ríodo de trabajo, y el capital adicional 11, que funciona
durante el período de circulación del 1) se alternan en sus
movimientos, sin superponerse. Excepción hecha del primer
período, pues, cada uno de esos dos capitales sólo es
adelantado para su propio período de rotación. Suponga-
mos que éste, como en los ejemplos siguientes, es de 9
semanas; por lo tanto el período de trabajo y el de circula-
ción serán cada uno de 4 Ya semanas. Tendremos, enton-
ces, el siguiente esquema anual.

CUADRO 1
Capital 1
Períodos de Períodos de Adelanto Periodos de
rotación trabajo £ circulación
Semanas Semanas Semanas
I l1- 9 1- 4Y 450 4N- 9
TH 10 - 18 10 - 13% 450 1314 - 18
TI 19 - 27 19.22% 450 22M - 27
IV 28 - 36 28-311 450 3114-36
V 37 - 45 37-402 450 40 a - 45
VI 4623- (54) 46 - 49 Ya 450 4914 - (543%
Capital 11
A
Perioderde —— Perindecde alamo Periodos de
Semanas Semanas Semanas
TI 44%- 13% 4N- 9 450 10 -13Y4
H 134-224 13:14 - 18 450 19 -22
n 224%- 31% 2214 - 27 450 28 -311M
IV 3116-40 3114-36 450 37 -40 1
V 40-49 40 14 - 45 450 46 -49Y
VI 495 -(58 12) 491 - (54) 450 (55c-58 Y2)

Dentro de las 51 < semanas que aquí tomamos por un
año, el capital 1 ha cumplido seis períodos completos
de trabajo y, por lo tanto, producido mercancías por
6 x 450= £ 2.700, y el capital 11, tras cinco períodos

%1 Las semanas que caen en el segundo año de rotación
figuran. aquí entre paréntesis.

* En la 1? edición, “40”. .
* En la 1% y 2% ediciones, “54” en vez de “55”.
* En la 1? y 22 ediciones, “50” en vez de “51”,

completos de trabajo, 3 x 450= £ 2.250. Además el
capital 11, en la última semana y media del año (desde
la mitad de la quincuagésima semana hasta el término de la
quincuagésima primera), ha producido mercancías por
£ 150, Producto global en 51 semanas: £ 5.100. En lo
que concierne a la producción directa de plusvalor, que
sólo se produce durante el período de trabajo, el capital
global de £ 900 habría rotado 5 Y% veces (5% Xx 900
= £ 5.100). Pero si nos atenemos a la rotación efectiva,
veremos que el capital 1 ha rotado $ % veces, ya que al
término de la quincuagésima primera todavía debe efectuar
3 semanas de su sexto período de rotación; 5 Y% Xx 450 =
£ 2.550, y el capital 11 lo ha hecho 5 Y veces, puesto
que sólo ha recorrido 1 14 semana de su sexto período de
rotación, o sea que 7 Y semanas del mismo caen en el
año siguiente; 5 Ye X 450 — £ 2.325; rotación global real
= £ 4.875.

Consideremos el capital 1 y el capital 1 como dos capi-
tales completamente autónomos. En sus movimientos son
por entero independientes; si dichos movimientos se com-
plementan, ello se debe únicamente a que sus períodos de
trabajo y circulación se alternan de manera directa. Se los
puede considerar como capitales pertenecientes a dos capi-
talistas distintos, en un todo independientes.

El capital 1 ha efectuado cinco períodos completos de
rotación y dos tercios del sexto. Al término del año
se encuentra bajo la forma de capital mercantil, al que le
faltan aún 3 semanas para su realización normal. Durante
este lapso no puede ingresar en el proceso de producción.
Funciona como capital mercantil: circula. De su último
período de rotación sólo ha recorrido los 3%, lo cual se
expresa así: sólo ha efectuado los Y, de una rotación, sólo
Y% de su valor- global han efectuado una rotación
completa. Decimos: £ 450 completan su rotación en 9
semanas, por tanto £ 300 lo harán en 6 semanas. Al
expresarse de esta manera se pasan por alto las relaciones
orgánicas entre los dos componentes ——específicamente
diferentes— del tiempo de rotación. El sentido exacto de
que el capital adelantado de £ 450 haya efectuado 5 Y
rotaciones es, tan sólo, que describió cinco rotaciones por
entero y sólo Y de la sexta. Por el contrario, si decimos
que el capital rotado = 5 Y% veces el capital adelantado,
O sea, en el caso que nos ocupa, que es =5% x £ 450

= £ 2.550, nuestra expresión es correcta en este sentido: si
ese capital de £ 450 no se complementara con otro capital
de £ 450, en realidad una parte del mismo tendría que
encontrarse en el proceso de producción, y la otra en el de
circulación, Si hay que expresar el tiempo de rotación en
la cantidad del capital que ha rotado, ello sólo podrá
hacerse, sin excepción, en una masa de valor existente (en
realidad de producto terminado). La circunstancia de que
el capital adelantado no se encuentra en un estado en el
que pueda reiniciar el proceso de producción, se expresa
diciendo que sólo una parte del mismo se halla en estado
apto para producir, o que para encontrarse en estado de

* producción continua el capital tendría que dividirse en una

parte que estuviera siempre en el período de producción
y Otra que siempre funcionara en el de circulación, según la
proporción existente entre dichos períodos. Se trata de la
misma ley conforme a la cual la masa del capital produc-
tivo constantemente en funciones se determina por la
proporción entre el tiempo de circulación y el de rotación.

Al término de la quincuagésima primera semana, que
aquí hacemos equivaler al fin de año, hay £ 150 del
capital 11 adelantadas en la producción de productos no
terminados. Otra parte se halla en la forma de capital
constante circulante ——materias primas, etc.—, esto es,
bajo una forma que le permite funcionar como capital
productivo en el proceso de producción. Pero una tercera

parte existe en forma dineraria, y equivale por lo menos

al importe de los salarios para el resto del período
de trabajo (3 semanas), por más que los mismos sólo se
paguen al terminar cada semana. Aunque al comenzar el
nuevo año, O sea un nuevo ciclo de rotación, esa parte del
capital no revista la forma de capital productivo sino la de
capital dinerario, bajo la cual no puede ingresar en el
proceso de producción, al iniciarse la nueva rotación, sin
embargo, dentro del proceso de producción se halla en
actividad capital variable circulante, esto es, fuerza viva
de trabajo. Este fenómeno es debido a que la fuerza
de trabajo se compra y consume al comienzo del período de
trabajo, digamos semanalmente, pero sólo se la paga
al finalizar la semana. El dinero opera aquí como medio de
pago. De ahí que se encuentre aún como dinero en manos
del capitalista, por una parte, mientras que por la otra la
fuerza de trabajo, la mercancía en que ese dinero se con-

vierte, ya despliega su actividad en el proceso de produc-
ción; el mismo valor de capital aparece aquí, pues, por
partida doble.

Si consideramos meramente los períodos de trabajo,
tendremos que:

el capital 1 produce 6 Xx450= £ 2.700
el capital 1 produce 5% x 450 = £ 2.400

O sea, en total 524 x 900 = £ 5.100

El capital global adelantado de £ 900, por consiguiente,
ha funcionado 5 2 veces en el año como capital produc-
tivo, Desde el punto de vista de la producción del plusvalor
tanto da que £ 450 funcionen en el proceso de producción
y £ 450 en el de circulación, alternándose siempre, o que
£ 900 operen durante 414 semanas en el proceso de
producción y durante las 4 12 siguientes lo hagan en el de
circulación.

Si consideramos, en cambio, los períodos de rotación,
tendremos:

Capital 1 5% x450= £ 2.550
Capital n 5 x450= £ 2.325

o sea que el capital
global habrá hecho rotar 5 */,, Xx 900 = £ 4.875

Puesto que la rotación del capital global es igual a la
suma' de los importes que 1 y 11 han hecho rotar, dividida
por la suma de 1 y 1.

Cabe observar que los capitales 1 y 11, si fueran inde-
pendientes entre sí, sólo constituirían, sin embargo, diversas
partes autónomas del capital social adelantado en la misma
esfera de la producción. Por tanto, si dicho capital social
dentro de esa esfera de producción sólo se compusiera de
I y Il, a la rotación del capital social en esa esfera se apli-
caría el mismo cálculo válido aquí para los componentes
I y 1 del mismo capital privado. Yendo más allá, podemos
decir que ese cálculo se puede aplicar a toda parte del
capital social global invertida en una esfera particular de
la producción. Pero, en último término, el número de rota-
ciones del capital social global es igual a la suma del capi-
tal al que se ha hecho rotar en las diversas esferas de la
producción, dividida por la suma del capital adelantado en
esas esferas de la producción,

Hemos de observar además, que así como aquí, en la
misma industria privada, los capitales 1 y 11, considerándolo
bien, tienen distintos años de rotación (puesto que el ciclo
de rotación del capital 11 comienza 4 Ya semanas más tarde
que el del capital 1, y el año de éste, por consiguiente,
finaliza 4 Y2 semanas antes que el de 11), también los
diversos capitales privados, en las mismas esferas de pro-
ducción, inician sus actividades en momentos completa-
mente distintos y, por ende, también concluyen su rotación
anual en distintas épocas del año. El mismo cálculo prome-
dial que aplicamos más arriba para I y !1 nos alcanza aquí
para reducir a un año de rotación unitario los años de
rotación de las diversas partes autónomas del capital social.

### II. Período de trabajo mayor que el de circulación

Los períodos de trabajo y de rotación de los capitales
1 y H, en vez de alternarse, se entrecruzan O superponen.
Al mismo tiempo, tiene lugar aquí una liberación de ca-
pital, lo que en el caso anteriormente examinado no

ocurría.

Pero esto en nada modifica el hecho de que, como
siempre, 1) el número de períodos de trabajo del capital
global adelantado sea igual a la suma del valor del pro-
ducto anual de ambas partes de capital adelantadas, divi-

dida por el capital global anticipado, y 2) el número de

rotaciones del capital global equivalga a la suma de los
dos montos que han efectuado la rotación, dividida por la
suma de los dos capitales adelantados. También aquí
hemos de considerar las dos partes del capital como si
describieran movimientos de rotación absolutamente inde-
pendientes el uno del otro.

Suponemos aquí, una vez más, que es necesario ade-
lantar cada semana £ 100 en el proceso de trabajo. Di-
gamos que el período de trabajo dura 6 semanas y que
requiere cada vez £ 600 de adelanto (capital 1). El
período de circulación, 3 semanas; en consecuencia el

período de rotación durará, como en el caso anterior, 9

semanas. Un capital 11 de £ 300 entra en funciones du-
rante el período, de 3 semanas, en que circula el capital
1. Si los consideramos a los dos como capitales indepen-

dientes el uno del otro, el esquema de la rotación anual
se presentará de la siguiente manera:

CUADRO Il
Capital l, £ 600

rí rí " Períodos de

oca dera Adelanto circulación
Semanas Semanas Semanas
I 1- 9 1-6 600 7-9
gr 10- 18 10-15 600 16 - 18
TI 19-27 19 -24 600 25-27
IV 28- 36 28 - 33 600 34 - 36
V 37-45 37 - 42 600 43 - 45

VI 46-(54) 46-51 600 (52 - 54).

Capital adicional ll, £ 300

ríodo eríodos de Períodos de

ptes e abdos Anto circulación
Semanas Semanas Semanas
IT 7-15 7-9 300 10-15
1 16-24 16-18 - 300 l 19 - 24
mn 25-33 25-27 300 28 - 33
IV 34-42 34 - 36 300 37 - 42
V 43-51 43 - 45 300 46-51

El proceso de producción se desenvuelve ininterrumpi-
damente, a lo largo de todo el año y en la misma escala.
Los dos capitales 1 y 11 mantienen entre sí una separación
total. Pero para presentarlos separados de esa manera
tendríamos que desgarrar sus empalmes y entrelazamientos
reales, con lo cual se modificaría también el número de
sus rotaciones. Según el cuadro precedente, tendríamos,
en efecto, las siguientes rotaciones:

Capital 1 5% x 600 = £ 3.400
Capital n 5 Xx300= £ 1.500

Por ende, el capital global 5 */, X 900 = £ 4.900

Pero esto no es así, porque, como veremos, los períodos
reales de producción y de circulación no coinciden de
manera absoluta con los del esquema anterior, donde lo
principal era que los dos capitales 1 y 1 aparecieran como
completamente independientes el uno del otro.

En la realidad, en efecto, el capital 1 no tiene períodos
de trabajo y de circulación especiales, separados de los

del capital 1. El período de trabajo es de 6 semanas, el
de circulación de 3. Como el capital 1 sólo es =— £ 300,
no puede llenar más que una parte de un período de tra-
bajo. Tal es el caso. Al término de la sexta semana un
valor de £ 600 en productos ingresa en la circulación y
retorna en dinero al finalizar la novena semana. Con esto,

¡al comenzar la séptima semana el capital 11 inicia su acti

vidad y cubre las necesidades del período laboral siguiente
durante las semanas séptima a novena. Pero, según nuestra
hipótesis, al final de la novena semana el período de tra-
bajo sólo habrá transcurrido a medias. De ahí que a
comienzos de la décima semana el capital 1 de £ 600, que
acaba de refluir, reinicie la actividad y cubra con £ 300
los adelantos necesarios para las semanas décima a duodé-
cima. Con ello se habrá cumplido el segundo período de
trabajo. Un valor de £ 600 en productos se encuentra en
la circulación y retornará al término de la decimoquinta
semana, pero además, £ 300, el importe del capital origi-
nario 1, han quedado libres y podrán funcionar en la
primera mitad del período laboral siguiente, O sea en las
semanas decimotercera a decimoquinta. Una vez transcurri-
da esa primera mitad de este período, las £ 600 retornarán
una vez más; de ellas, £ 300 alcanzarán hasta la conclusión
del período de trabajo, y £ 300 quedarán libres para el
próximo.
Las cosas, pues, transcurren de esta manera:

- Primer período de rotación: semanas primera a novena.

Primer período de trabajo: semanas primera a sexta.

Funciona el capital 1, de £ 600.

Primer período de circulación: semanas séptima a no-

vena. A] término de la novena refluyen las £ 600.

Segundo período de rotación: semanas séptima a decimo-
quinta.
Segundo período de trabajo: semanas séptima a duodé-
cima.

Primera mitad: semanas séptima a novena. Funciona
el capital 11, de £ 300. Al término de la novena
semana refluyen £ 600 en dinero (capital 1).

Segunda mitad: semanas décima a duodécima.
Funcionan £ 300- del capital 1. Las otras
£ 300 de este capital quedan en disponibilidad.

Segundo período de circulación: semanas decimoter-
cera a decimoquinta.

Al concluir la decimoquinta semana refluyen
£ 600 en dinero (la mitad, pertenecientes al capi-
tal 1, la otra mitad al 11).
Tercer período de rotación: semanas decimotercera a vigé-
sima primera.
Tercer período de trabajo: semanas decimotercera a
decimoctava.

Primera mitad: semanas decimotercera a decimo-
quinta. Las £ 300 liberadas entran en funcio-
nes. Al final de la decimoquinta semana refluyen
£ 600 en dinero.

Segunda mitad: semanas decimosexta a decimoc-
tava. De las £ 600 que refluyeron funcionan
£ 300; las otras quedan de nuevo en disponi-
bilidad.

Tercer período de circulación: semanas decimonovena
a vigésima primera, a cuyo término vuelven a
refluir £ 600 en dinero; en estas £ 600 los capi-
tales 1 y 1 se hallan fusionados ahora a tal punto
que resultan indistinguibles.

De esta manera obtenemos, como resultado, ocho pe-
ríodos de rotación completos de un capital de £ 600
(1, semanas primera a novena; I1, séptima a decimoquinta;
n, decimotercera a vigésima primera; Iv, decimonovena a
vigésima séptima; vV, vigésima quinta a trigésima tercera;
vi, trigésima primera a trigésima novena; vit, trigésima sép-
tima a cuadragésima quinta; vi, cuadragésima tercera a
quincuagésima primera), hasta el término de la quincua-
gésima primera semana. Pero como las semanas cuadra-
gésima novena a quincuagésima primera caen en el octavo
período de circulación, durante las mismas las £ 300 de
capital liberado deben entrar en funciones y mantener en
marcha la producción. Con ello, al final del año la rotación
se presenta de esta manera: £ 600 han completado ocho
veces su ciclo, lo que arroja £ 4.800, A esto se agrega
el producto de las últimas 3 semanas (cuadragésima novena
a Quincuagésima primera), el cual, sin embargo, sólo ha
descrito una tercera parte de su ciclo de 9 semanas y, por
tanto, no contribuye más que con un tercio de su importe,
o sea £ 100, a la suma que ha rotado. Por tanto, si bien
el producto anual de 51 semanas es = £ 5.100, el capital
que ha rotado no es más que de 4.800 4- 100 = £ 4.900;

el capital global adelantado, £ 900, pues, ha rotado
S */, veces, o sea una insignificancia más que en el caso 1.

En el presente ejemplo supusimos un caso en que el
tiempo de trabajo era =— % y el de circulación = Y3 del
período de rotación; donde, por tanto, el tiempo de tra-
bajo era un múltiplo simple del de circulación. Cabe pre-
guntarse si la liberación de capital verificada más arriba
tendría lugar, asimismo, aunque no fuera ése el caso.

Supongamos que el período de trabajo es = 5 sema-
nas, el tiempo de circulación = 4 semanas, el adelanto
semanal de capital = £ 100.

Primer período de rotación: semanas primera a novena.

Primer período de trabajo: semanas primera a quinta.
Funciona el capital 1 = £ 500,

Primer período de circulación: semanas sexta a novena.

Al término de la novena semana refluyen £ 500
en dinero.

Segundo período de rotación: semanas sexta a decimo-
cuarta.

Segundo período de trabajo: semanas sexta a décima.

Primera etapa: semanas sexta a novena, Funciona
el capital 1 —= £ 400. Al término de la novena
semana refluye el capital 1 en dinero, = £ 500.

Segunda etapa: semana décima. De las £ 500 que
han refluido funcionan £ 100. Las £ 400 res-
.tantes quedan en disponibilidad para el período
siguiente de trabajo.

Segundo período de circulación: semanas undécima a
decimocuarta. Al concluir esta última semana re-
fluyen £ 500 en dinero.

Hasta el término de la semana decimocuarta (undéci-
ma a decimocuarta) funcionan las £ 400 liberadas,
mencionadas arriba; £ 100 de las £ 500 que refluyen
entonces completan las necesidades para el tercer período
de trabajo (semanas undécima « decimoquinta), de tal
suerte que £ 400 quedan nuevamente en disponibilidad,
esta vez para el cuarto período de trabajo. El mismo fenó-
meno se repite en cada período laboral; a su comienzo se
dispone de £ 400, que alcanzan para las primeras 4 sema-

nas. Al concluir la cuarta semana refluyen £ 500 en

dinero, de las cuales sólo se requieren £ 100 para la
última semana; las restantes £ 400 quedan en disponibi-
lidad para el período laboral siguiente.

Supongamos ahora un período laboral de 7 semanas,
con un capital 1 de £ 700, y un tiempo de circulación de
2 semanas con un capital n de £ 200.

En tal caso el primer período de rotación duraría de
la primera a la novena semana; incluiría el primer período
de trabajo, de la primera semana a la séptima, con un
adelanto de £ 700, y el primer período de circulación,
de la octava a la novena semana. Al finalizar esta última
refluyen las £ 700 en dinero.

El segundo período de rotación, de la octava semana
a la decimosexta, comprende el segundo período laboral,
que va de la semana octava a la decimocuarta. El capital
K cubre las necesidades para las semanas octava y noveña.
Con el término de esta última retornan en dinero las
£ 700 mencionadas arriba, de las cuales, hasta la finali-
zación del período de trabajo (décima a decimocuarta
semana) se consumen £ 500. Restan £ 200, liberadas
para el período laboral subsiguiente. El segundo período
de circulación dura las semanas decimoquinta y decimo-
sexta, y al finalizar ésta refluyen £ 700. De aquí en
adelante el mismo fenómeno se reitera en cada período de
trabajo. La necesidad de capital de las dos primeras semanas
queda cubierta por las £ 200 liberadas al término del
período laboral precedente; al finalizar la segunda semana
refluyen £ 700, pero del período de trabajo restan única-
mente 5 semanas, por lo cual no puede consumir más de
£ 500; siempre quedan £ 200, en disponibilidad, para el
próximo período laboral.

Se llega así al resultado, en nuestro caso —en el que
suponíamos un período de trabajo más prolongado que el
de circulación—, de que al término de cada período de
trabajo, sean cuales fueren las cireunstancias, se dispondrá
de un capital dinerario de magnitud igual a la del capital 1,
adelantado para el período de circulación. En nuestros
tres ejemplos el capital 11 ascendía en el primero a £ 300,
en el segundo a £ 400 y en el tercero a £ 200; en
consecuencia, el capital liberado al término del período de
trabajo era, respectivamente, de £ 300, 400, 200,

### III. Período de trabajo menor que el de circulación

Volvemos a suponer, para empezar, un período de
rotación de 9 semanas; de ellas, 3 corresponden al período
de trabajo, para el que se dispone de un capital 1  £ 300.
El período de circulación es de 6 semanas. Para estas 6
semanas se requiere un capital adicional de £ 600, al
que podemos subdividir, sin embargo, en dos capitales
de £ 300 cada uno, actuante el uno en un período de
trabajo y el otro en otro. Siendo así, tendremos tres capi-
tales, cada uno de £ 300; en la producción habrá siempre
£ 300 en funciones, y £ 600 estarán en la circulación.

CUADRO 111
Capital 1
Períodos de Períodos de Períodos de
rolación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas
I 1- 9 : 1-3 4- 9
TI 10- 18 10-12 13- 18
nm 19- 27 19-21 22- 27
IV 28- 36 28 - 30 31- 36
V 37-45 37 - 39 40- 45
VI 46- (54) 46 - 48 49 - (54)
Capital Il
Períodos de Periodos de Períodos de
rotación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas
I 4-12 4- 6 7-12
1 13-21 13-15 16-21
nl 22- 30 22-24 25-30
IV 31- 39 31-33 34 - 39
V 40- 48 40 - 42 43 - 48
VI 49-(57) 49-51 (52 - 57)
Capital 11
Períodos de Períodos de Períodos de
rolación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas
1 OTA1S 7-9 10-15
Il 16-24 16-18 19-24
ll 25-33 25-27 28 - 33
IV” 34-42 34-36 37-42

V 43-51 43 - 45 46 - 51

Tenemos aquí la contrapartida exacta del caso 1, con
la única diferencia de que ahora se alternan tres capitales
en vez de dos. No se opera un entrecruzamiento o entrela-
zamiento de los capitales; es posible seguir por separado
a cada uno de ellos hasta el término del año. Al igual que
en el caso 1, pues, al concluir un período de trabajo no
tiene lugar una liberación de capital. El capital 1 ha sido
desembolsado por entero al finalizar la tercera semana,
refluye cuando termina.la novena y vuelve a entrar en
funciones al comenzar la décima. Otro tanto ocurre con
los capitales M y mi. La alternancia regular y completa
excluye toda liberación [de capital].

La rotación global se calcula de la siguiente manera:

Capital 1 £ 300 Xx 5% = £ 1.700
Capital 11 £ 300 X<5Y%= £ 1.600
Capital m £300x5 =£ 1.500
Capital global £ 900 X<5Y% — £ 4.800

Tomemos ahora un ejemplo en el que el tiempo de
circulación no sea un múltiplo exacto del período de tra-
bajo; como ser, período de trabajo, 4 semanas; período de
circulación, 5 semanas; los importes de capital correspon-
dientes serían, por tanto, capital 1 = £ 400, capital 1
= £ 400, capital m — £ 100. Sólo examinaremos las
tres primeras rotaciones.

CUADRO IV
Capital 1
Periodos de Periodos de Periodos de
rotación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas
1 1- 9 1-4 5-9
n 9-17 9, 10-12 13-17
TI 17-25 17, 18-20 21-25
Capital II
Periodos de Periodos de Periodos de
rotación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas y
I 5-13 5- 8 9-13
II 13-21 13, 14-16 17 -21
TI 21-29 21, 22- 24a 25-29

* En la 1? y 2% ediciones, “29” en vez de 024”.

Capital 111

Períodos de Períodos. de Períodos de

rolación trabajo circulación
Semanas Semanas Semanas
I 9-17 9 10-17
n 17-25 17 18-253
nI 25-33 25 26 - 33

Se registra aquí un entrelazamiento de capitales, en la
medida en que el período de trabajo del capital 111, que ca-
rece de período laboral autónomo porque sólo alcanza para
una semana, se empalma con la primera semana laboral
del capital 1.17 ”'1 Pero en cambio, al término del período de
trabajo tanto del capital 1 como del 1, se libera un importe
de £ 100, igual al capital 11. En efecto, si el capital 11
cubre la primera semana del segundo período de trabajo
y de todos los demás períodos laborales del capital 1, y al
concluir esa primera semana refluye todo el capital 1
—£ 400—, tendremos entonces que para el resto del
período laboral del capital 1 sólo quedará un lapso de 3
semanas, con el correspondiente desembolso de capital de
£ 300. Las £ 100 liberadas de esta manera bastan enton-
ces para la primera semana del período laboral, inmediata-
mente siguiente, del capital 11; al término de esa semana
refluye en su totalidad el capital 11, con £ 400; pero como
el período laboral ya iniciado puede absorber únicamente
£ 300, al final del mismo vuelven a quedar libres £ 100,
y así sucesivamente. Se verifica una liberación de capital
al término del período de trabajo, pues, siempre que el
tiempo de circulación no sea un múltiplo simple del período
laboral, y precisamente ese capital liberado es igual a la
parte de capital que debe cubrir el excedente que el tiempo
de circulación registra con respecto al período de trabajo o
a un múltiplo de dicho período.

En todos los casos investigados partimos del supuesto
de que tanto el período laboral como el de” circulación se
mantenían sin variantes, durante todo el año, en la industria
cualquiera que aquí examinábamos. Este supuesto era ne-
cesario, ya que queríamos establecer la influencia del tiempo
de circulación sobre la rotación y el adelanto de capital.
Que en la realidad esto no rija de manera tan incondicional,

“ En la 12 edición, “24” en vez de “25”.

y que a menudo no rija en absoluto, es algo que no
modifica en nada el fondo del asunto.

En todo este apartado sólo hemos considerado las
rotaciones del capital circulante, no las del capital fijo, por
la sencilla razón de que el punto en discusión no tiene nada
que ver con este último tipo de capital. Los medios de
trabajo empleados en el proceso de producción, etc., sólo
constituyen capital fijo en la medida en que su tiempo
de uso dure más que el período de rotación del capital
circulante; en la medida en que el tiempo durante el cual
esos medios de trabajo siguen prestando servicios, en
repetidos process de trabajo, sea mayor que el período
de rotación del capital circulante, o sea = nm períodos de
rotación del capital circulante. Sea más o menos prolongado
el tiempo global formado por esos n períodos de rotación
del capital circulante, dentro de aquél no se vuelve a
adelantar la parte del capital productivo que, bajo la forma
de capital fijo, había sido adelantada para que prestara
servicios durante dicho período. Sigue funcionando en su
vieja forma de uso. La diferencia estriba únicamente en lo
siguiente: según la distinta duración de los períodos de
trabajo que entran en cada período de rotación del capital
circulante, el capital fijo transferirá una parte mayor O
menor de su valor original al producto de ese período de
trabajo, y según lo que duren los tiempos de circulación
que integran cada período de rotación, esa parte de valor
del capital fijo transferida al producto refluirá con mayor
rapidez o lentitud bajo la forma de dinero. La naturaleza
del objeto que examinamos en este apartado —la rotación
de la parte circulante del capital productivo— dimana de
la naturaleza de esa parte de capital misma. El capital
circulante utilizado en un período de trabajo no puede
emplearse en un nuevo período laboral antes de completar
su rotación, antes de haberse transformado primero en
capital mercantil, luego en capital dinerario y por último
nuevamente en capital productivo. Por consiguiente, para
que al primer período de trabajo lo continúe de inmediato
un segundo período laboral, es necesario que se vuelva a
adelantar capital y que éste se transforme en los elemen-
tos circulantes del capital productivo, y precisamente en
la cantidad suficiente para llenar la laguna abierta por el
período de circulación del capital circulante adelantado para
el primer período laboral. De ahí la influencia que la du-

ración del período laboral del capital circulante ejerce
sobre la escala en que se ejecuta el proceso laboral y sobre
la división del capital adelantado, o en su caso sobre el
aporte de nuevas porciones de capital. Pero esto es
precisamente lo que se debía considerar en este apartado.

### IV. Resultados

De la investigación precedente se desprende:

A) Las diversas porciones en que el capital tiene que
dividirse para que una de ellas pueda encontrarse cons-
tantemente en el período de trabajo, mientras las otras
se hallan en el de circulación, se alternan, como si se tratara
de diversos capitales privados autónomos, en los dos
casos siguientes: 1) cuando el período de trabajo es igual
al de circulación, y por consiguiente el de rotación está
dividido en dos etapas iguales; 2) cuando el período de
circulación es más largo que el de trabajo pero forma a la
vez un múltiplo simple de este período, de tal manera que
un período de circulación = n períodos de trabajo (donde
n representa necesariamente un número entero). En estos
casos no se libera ninguna parte del capital adelantado de
manera sucesiva.

B) Por el contrario, en todos los casos en que 1) el
período de circulación es mayor que el de trabajo, pero
sin ser un múltiplo simple del mismo, y 2) el período de
trabajo es mayor que el de circulación, a partir de la
segunda rotación una parte del capital circulante global
quedará libre, de manera constante y periódica, al término
de cada período de trabajo. Y precisamente este capital
liberado es igual a la parte del capital global adelantada
con destino al período de circulación, cuando el de trabajo
es mayor que éste, e igual a la parte de capital que debe
cubrir el excedente del período de circulación con respecto
al de trabajo o a un múltiplo de este período, cuando el
de circulación es mayor que el de trabajo.

C) De esto se desprende que para el capital global
social, considerado en cuanto a su parte circulante, la
liberación de capital constituye necesariamente la regla, y
la mera alternancia de las partes de capital sucesivamente
actuantes en el proceso productivo, la excepción. Puesto
que la igualdad entre el período de trabajo y el de circula-

ción, o la igualdad de este último con un múltiplo simple
del período laboral, esa proporcionalidad regular, pues,
entre los dos componentes del período de rotación, no
-tiene absolutamente nada que ver con la naturaleza del
caso y, por ello, en términos generales, sólo puede verifi-
carse a título de excepción.

Una parte muy considerable del capital circulante so-
cial que rota varias veces por año, pues, se encontrará
periódicamente, durante el ciclo anual de rotación, bajo la
forma de capital en disponibilidad.

Resulta evidente, asimismo, suponiendo que las demás
condiciones no varíen, que la magnitud de ese capital libe-
rado aumenta con el volumen del proceso laboral o con
la escala de la producción, y por ende, en general, con el
desarrollo de la producción capitalista. En el caso sub B - 2,
porque se acrecienta el capital global desembolsado; en
B - 1, porque con el desarrollo de la producción capitalista
se prolonga la duración del período de circulación, y por
consiguiente, también, el período de rotación en los casos
en que el de trabajo [es menor que el de circulación y] no
existe proporcionalidad regular entre ambos períodos.!**l

En el primer caso, por ejemplo, teníamos que desem-
bolsar £ 100 semanalmente. Para el período laboral de
seis semanas, £ 600; para el de circulación, de tres sema-
nas, £ 300; en total: £ 900. Aquí constantemente se
liberan £ 300. Si, por él contrario, se desembolsaran
£ 300 por semana, tendríamos para el período de trabajo
£ 1.800, para el de circulación £ 900; por tanto, también,
se liberarían periódicamente £ 900 en vez de £ 300.

D) El capital global de £ 900, por ejemplo, se ha de
dividir en dos partes, como en el caso de arriba: £ 600
para el período de trabajo y £ 300 para el de circulación.
La parte efectivamente desembolsada en el proceso de tra-
bajo disminuye de esta manera en un tercio, de £ 900 a
£ 600, y por lo tanto la escala de producción se reduce en
un tercio. Por otra parte, las £ 300 sólo funcionan para
darle continuidad al período de trabajo, de manera tal que
en cada semana del año puedan desembolsarse £ 100 en
el proceso laboral.

En términos abstractos es lo mismo que £ 600 traba-
jen durante 6 <8 = 48 semanas (producto = £ 4.800)
o que se desembolse todo el capital de £ 900 en el proceso
de trabajo durante 6 semanas y luego se lo haga permanecer

en barbecho durante el período de circulación de 3 sema-
nas; en este último caso en el curso de las 48 semanas fun-
cionaría 5 Ya X 6 = 32 semanas (producto = 5 Y3 X 900
= £ 4.800) y se mantendría inactivo durante 16. Pero aun
prescindiendo del mayor deterioro del capital fijo a lo largo
de esa inactividad de 16 semanas y del encarecimiento del
trabajo, al que hay que pagar durante todo el año aunque
sólo opere durante parte del mismo, tal interrupción regular
del proceso de producción es absolutamente incompatible
con el funcionamiento de la gran industria moderna. Esa
continuidad misma es una fuerza productiva del trabajo.
Si examinamos más de cerca el capital liberado —en
realidad, suspendido en sus actividades— advertiremos que
una parte considerable del mismo ha de revestir siempre la
forma de capital dinerario. Mantengamos el ejemplo: pe-
ríodo de trabajo, 6 semanas; período de circulación, 3 sema-
nas; desembolso semanal, £ 100, Al promediar el segundo
período laboral, al término de la novena semana, refluyen
£ 600, de las cuales sólo hay que invertir £ 300 durante
el resto del período de trabajo. Cuando concluye el segundo
período de trabajo, por consiguiente, hay £ 300 en dispo-
nibilidad. ¿En qué estado se encuentran esas £ 300? Vamos
a suponer que hay que desembolsar Y3 para salarios, %
para materias primas y materiales auxiliares. De las £ 600
recuperadas, pues, habrá £ 200 en forma dineraria,
destinadas a salarios, y £ 400 bajo la forma de acopio
productivo, de elementos del capital productivo circulante
constante. Pero como la segunda mitad del período laboral
1 sólo requiere la mitad de ese acopio productivo, durante
3 semanas la otra mitad se encontrará bajo la forma de
acopio productivo excedentario, esto es, excedentario res-
pecto a ese período de trabajo. Pero el capitalista sabe
que de esa parte (= £ 400) del capital refluente sólo
necesita la mitad (= £ 200) para el período laboral en
curso. Dependerá, por tanto, de las condiciones del mercado
el que reconvierta de inmediato esas £ 200, total o par-
cialmente, en acopio productivo excedentario o que las
mantenga como capital dinerario, en todo o en parte, a la
espera de que las condiciones del mercado sean más pro-
picias. Se sobrentiende, por otra parte, que la porción que
hay que desembolsar en salarios, = £ 200, debe retenerse
en forma dineraria. El capitalista, después de comprar la
fuerza de trabajo, no puede almacenarla en el depósito,

como sí hace con las materias primas. Se ve en la necesidad
de incorporarla al proceso de producción, y la paga al con-
cluir la semana. Por consiguiente, sea como fuere, del
“capital de £ 300 en disponibilidad esas £ 100 revestirán
la forma de capital dinerario disponible, esto es, no nece-
sario para el período de trabajo. El capital liberado bajo la
forma de capital dinerario, pues, tiene que ser igual por
lo menos a la parte variable de capital, desembolsada en
salario; como máximo, puede englobar todo el capital
liberado. En la realidad, oscila constantemente entre ese
mínimo y este máximo.

El capital dinerario liberado de esa manera, por el
mero mecanismo del movimiento de rotación, desempeñará
necesariamente un importante papel (junto al capital dine-
rario liberado por el reflujo paulatino del capital fijo y al
que es necesario, como capital variable, en cada proceso
de trabajo) no bien se desarrolle el sistema crediticio, del
que debe constituir, al mismo tiempo, uno de los funda-
mentos.

Supongamos, en nuestro ejemplo, que el tiempo de
circulación se reduzca de 3 semanas a 2, y que este fenó-
meno no sea normal, sino, acaso, el resultado de una buena
temporada en los negocios, de un acortamiento en los
plazos de pago, etc. El capital de £ 600, desembolsado
durante el período de trabajo, refluye una semana antes
de lo necesario, quedando en disponibilidad, por ende,
durante esa semana. Además, al igual que lo que ocurría
antes, cuando se llega a la mitad del período de trabajo
quedan libres £ 300 (parte de aquellas £ 600), pero
ahora por 4 semanas en vez de 3. Por tanto, en el mercado
del dinero habrá durante una semana £ 600, y durante 4
(en vez de 3) semanas, £ 300. Pero como esto no sólo
afecta a un capitalista, sino a muchos, y acontece en
diversos períodos y en distintos ramos de la industria, en
el mercado aparece una mayor cantidad de capital dinerario
disponible. Si esta situación se prolonga, la producción se
ampliará donde ello resulte posible; los capitalistas que
Operan con capital prestado ejercerán una demanda redu-
cida. sobre el mercado dinerario, lo que aliviará a éste de
igual manera que cuando aumenta la oferta; o bien, por
último, se volcarán definitivamente en el mercado del dinero
las sumas que se han vuelto excedentarias para el me-
canismo. :

Debido a que el tiempo de circulación * se contrae de
3 semanas a 2, y el período de rotación, por ende, de 9 a
8 semanas, */, del capital global adelantado se vuelve
superfluo; el período de trabajo, de 6 semanas de dura-
ción, puede mantenerse ahora en marcha con £ 800 de
manera tan constante como antes con £ 900. Una vez
reconvertida en dinero, una parte de valor del capital
mercantil, =— £ 100, se inmoviliza en esa condición como
capital dinerario, sin seguir funcionando ya como parte
del capital adelantado para el proceso de producción.
Mientras la producción siga practicándose en la misma
escala y bajo condiciones en lo demás iguales —como
precios, etc.—, la suma de valor del capital adelantado se
reducirá de £ 900 a £ 800; el resto, £ 100, del valor
adelantado originariamente sc margina bajo la forma de

capital dinerario. Ingresa en cuanto tal en el mercado

dinerario y constituye una parte suplementaria de los
capitales que funcionan en éste.

Se advierte así cómo puede producirse una plétora de

capital dinerario y, precisamente, no sólo en el sentido de

que la oferta de capital dinerario supere a la demanda
—<n Cuyo caso estaríamos únicamente ante una plétora
relativa como la que se da, por ejemplo, en el “período
melancólico” que inaugura el nuevo ciclo subsiguiente al
término de la crisis—, sino en el sentido de que determi-
nada parte del valor de capital adelantado se ha vuelto
superflua para el funcionamiento del proceso de reproduc-
ción social en su conjunto (el cual incluye el proceso de
circulación) y de que por eso se la ha marginado bajo la
forma de capital dinerario; una plétora que surge, sin
que hayan variado la escala de producción y los precios,
meramente a causa de una contracción? del período de
rotación. La masa mayor o menor del dinero que se halla
en la circulación no ha ejercido aquí el menor de los
influjos.

Supongamos, a la inversa, que el período de circulación
se prolonga, digamos que de 3 semanas a 5. Siendo así, ya
en la rotación subsiguiente el reflujo del capital adelantado
se efectúa con un retraso de 2 semanas. La última parte

* En la 1? y 2% ediciones, “rotación” en vez de “circulación”.
* En el manuscrito la frase prosigue así: “del tiempo de cír-
culación, y por ende”...

del proceso de producción de este período laboral no se
puede llevar adelante por el propio mecanismo de la rota-
ción del capital adelantado. Si ese estado de cosas se
prolongara podría contraerse aquí el proceso de pro-
ducción, el volumen en que se lo ejecuta, así como en
el caso precedente se daba una ampliación del mismo. Pero
para que el proceso continuara en la misma escala, habría
que aumentar en ?/,, = £200, el capital adelantado, para
todo el transcurso de ese prolongamiento del período de
circulación. Este capital adicional sólo puede obtenerse en
el mercado dinerario. Si ese prolongamiento del período
de circulación rige para uno o varios grandes ramos de la
industria, puede ejercer, por consiguiente, una presión
sobre el mercado dinerario, siempre y cuando esa acción
no sea contrarrestada por otra opuesta, de distinta proce-
dencia. También en este caso es evidente y tangible que esa
presión, como antes aquella plétora, no guarda relación
alguna con una modificación en los precios de las mercan-
cias o en la cantidad de los medios de circulación existentes.

(F. E. —La preparación de este capítulo para la im-
prenta ha planteado dificultades de no escasa entidad. La
versación de Marx en el álgebra corría parejas con lo
desmañado de sus cálculos numéricos, especialmente en
materia comercial, pese a que existe un voluminoso atado
de cuadernos en los que él mismo efectuó minuciosamente
todo tipo de cómputos comerciales, aplicados a muchos
ejemplos. Pero el conocimiento de las diversas clases de
cálculo y la experiencia en el cálculo práctico cotidiano del
comerciante no son la misma cosa, por cierto, y por eso
en los cómputos sobre rotaciones Marx se enredó de tal
modo que en ellos aparecen, al lado de cosas inconclusas,
no pocas inexactitudes y contradicciones. En los cuadros
reproducidos más arriba sólo he conservado lo 'más simple
y aritméticamente correcto, guiándome en lo fundamental,
para ello, por la razón que expongo de inmediato.

Los resultados inseguros de este fatigoso, interminable
calcular han inducido a Marx a atribuir una inmerecida
gravitación a una circunstancia que es, a mi parecer, de
poca relevancia. Me refiero a lo que él denomina “libera-
ción” de capital dinerario. Conforme a los supuestos esta-
blecidos más arriba, el caso, en realidad se presenta como

sigue:

Sea cual fuere la proporción entre la magnitud del
período de trabajo y la del tiempo de circulación —y, por
tanto, entre el capital 1 y el capital II—, una vez transcu-
rrida la primera rotación retorna al capitalista, en forma
dineraria y en intervalos regulares cuya duración es la del
período de trabajo, el capital necesario para un péríodo
laboral, o sea una suma equivalente al capital 1.

Si el período de trabajo es — 5 semanas, el tiempo de
circulación a 4 semanas, el capital 1 a £ 500, refluirá en
cada ocasión una suma dineraria de £ 500: al término de
las semanas novena, decimocuarta, decimonovena, vigésima
cuarta, vigésima novena, etc.

Si el período de trabajo es = 6 semanas, el tiempo
de circulación a 3 semanas, el capital 1 a £ 600, refluirán
£ 600 al finalizar las semanas novena, decimoquinta, vi-
gésima primera, vigésima séptima, trigésima tercera, etc.

Y por último, si el período de trabajo es = 4 semanas,
el tiempo de circulación a 5 semanas, el capital 1 a £ 400,
se producirá en cada caso un reflujo de £ 400: al concluir
las semanas novena, decimotercera, decimoséptima, vigési-
ma primera, vigésima quinta, etc.

Tanto da que una parte de este dinero refluido sea
o no excedentaria —<es decir, esté liberada— con respecto
al período laboral en curso, y en qué medida lo sea. Se
parte del supuesto de que la producción se lleva a cabo
de manera ininterrumpida y en la escala habitual, y para
que esto ocurra el dinero tiene que estar disponible, o sea
refluir, se halle “liberado” o no. Si la producción se inte-
rrumpe, con ella cesa también la liberación.

En otras palabras: no cabe duda de que se opera una
liberación de dinero, y por tanto la formación de capital
latente, sólo potencial, que reviste la forma dineraria, pero
ello acaece en todas las circunstancias y no sólo bajo las
condiciones especiales precisadas en el texto con todo deta-
lle, y ocurre en una escala mayor que la supuesta en el
texto. En lo que se refiere al capital circulante 1, el capita-
lista industrial, al término de cada rotación, se encuentra
exactamente en la misma situación en que se hallaba al
iniciar su negocio: vuelve a tenerlo en sus manos todo
junto, por entero,? pero sólo lo puede reconvertir paulatina-
mente en capital productivo.

= En el manuscrito se añade: “en forma de capital dinerario”.

Lo principal en el texto es la demostración de que, por
un lado, una parte considerable del capital industrial ha de
existir siempre bajo la forma de dinero, y, por el otro lado,
que una porción aun más considerable debe revestir tempo-
rariamente dicha forma. Las observaciones adicionales que
aquí formulo no hacen otra cosa que corroborar esa demos-
tración.)

### V. Efecto de los cambios de precios

Hemos supuesto, hasta aquí, que por una parte los
precios eran constantes, así como la escala de la produc-
ción, mientras que por la otra se contraía O expandía el
tiempo de circulación. Supongamos ahora, en cambio, que
no varían la magnitud del período de rotación y la escala
de la producción, pero que, por otro lado, se registran
cambios de precios, esto es, bajas o alzas en el precio * de
las materias primas, los materiales auxiliares y el trabajo,
o en los dos primeros de esos elementos. Convengamos, por
ejemplo, en que el precio de las materias primas y mate-
riales auxiliares, así como el salario, bajan a la mitad. En
nuestro ejemplo, pues, se necesitaría entonces un adelanto
de capital por £ 50 semanales, en vez de £ 100, o sea
por £ 450 para el período de rotación de 9 semanas, en
lugar de £ 900, Del valor de capital adelantado se apartan
primero £ 450 como capital dinerario, pero el proceso de
producción continúa como antes, en la misma, escala, con
el mismo período de rotación e igual división de este último.
También la masa de producto anual se mantiene incam-
biada, pero su valor se habrá reducido a la mitad. No es el
hecho de que se acelere la circulación, ni una mudanza en
la masa del dinero circulante, lo que ha provocado ese
cambio, que también va acompañado de una variación en la
oferta y la demanda de capital dinerario. A la inversa. Si el
valor, o en su caso el precio, de los elementos que com-
ponen el capital productivo se redujera a la mitad, ello sur-
tiría en primer término el efecto de que para que el
negocio X siguiera funcionando a la misma escala que antes
habría que adelantar un valor de capital disminuido a la
mitad, o sea que dicho negocio X sólo tendría que volcar

= En el manuscrito se lee: “de los elementos circulantes del
capital productivo, es decir, en el precio”, etc.

la mitad de dinero en el mercado, ya que la mencionada
empresa comienza por adelantar ese valor de capital bajo
la forma de dinero, esto es, como capital dinerario. La
cantidad de dinero lanzada a la circulación habría dismi-
nuido a causa de la baja registrada en los precios de los
elementos de producción. Sería éste cl primer efecto.

Pero, en segundo término, la mitad del valor de capital
adelantado originariamente de £ 900, = £ 450, que
a) asumía alternativamente las formas de capital dinerario,
capital productivo y capital mercantil, b) se encontraba
siempre simultánea y constantemente en parte en la forma
de capital dinerario, en parte en la de capital productivo
y en parte en la de capital mercantil, quedaría marginada
del ciclo del negocio X y, por consiguiente, ingresaría en el
mercado dinerario como capital dinerario y operaría en él
como elemento adicional del mismo. Esas £ 450 en dinero,
liberadas, operan como capital dinerario no porque sean
dinero excedentario para el desenvolvimiento del negocio
X, sino porque son un componente del valor originario de
capital, y por tanto siguen actuando como capital y no han
de ser gastadas como mero medio de circulación. La forma
más directa de hacer que operen como capital es lanzarlas
como capital dinerario al mercado del dinero. Por lo demás,
también sería posible duplicar la escala de la producción
(prescindiendo del capital fijo). Con el mismo capital
adelantado de £ 900 se pondría en marcha un proceso
de producción de volumen doble.

Por lo demás, si los precios de los elementos circulan-
tes del capital productivo aumentaran en un cincuenta por
ciento, se necesitarían £ 150 semanales en vez de £ 100,
o sea £ 1.350 en lugar de £ 900. Para que el negocio
siguiera funcionando en la misma escala haría falta un
capital adicional de £ 450, y esto, según la situación del
mercado dinerario, ejercería pro tanto [proporcionalmente]
una presión mayor o menor sobre el mismo. Si ya existiera
previamente una demanda correspondiente a todo el capital
disponible existente en el mercado, la competencia por dicho
capital se haría más intensa. Si una parte de ese capital
estuviera ociosa, sería activada pro tanto.

Pero puede ocurrir, en tercer lugar, que manteniéndose
incambiados la escala de la producción, la velocidad de la
rotación y los precios de los elementos del capital produc-
tivo circulante, aumente o baje el precio de los productos

que fabrica la industria X. Si el precio de las mercancías
suministradas por dicha industria baja, lo hará también el
precio del capital mercantil que la misma vuelca constan-
temente en la circulación, por ejemplo de £ 600 a £ 500.
En consecuencia, una sexta parte del valor del capital
adelantado no refluirá del proceso de circulación (el plus-
valor encerrado en el capital mercantil queda aquí al margen
del problema); se perderá en dicho proceso. Pero como el
valor, o en su caso el precio, de los elementos de produc-
ción no varía, ese reflujo de £ 500 sólo bastará para
reponer */, del capital de £ 600 empleado de manera
constante en el proceso de producción. Para que la pro-
ducción se mantuviera en la misma escala, se necesitarían
£ 100 de capital dinerario adicional.

A la inversa: supongamos que aumenta el precio de
los productos de lá industria X, de manera tal que el
precio del capital mercantil pasa de £ 600 a £ 700, por
ejemplo. Un séptimo de este precio = £ 100, no deriva
del proceso de producción, no se adelantó en éste, sino
que proviene del proceso de circulación. Pero sólo hacen
falta £ 600 para reponer los elementos productivos; por
ende, liberación de £ 100.

Dentro del ámbito de la presente investigación no cabe
que examinemos las causas de que en el primer caso el
período de rotación se abrevie o se prolongue, de que en el
segundo caso aumenten o bajen los precios de la materia
prima y del trabajo y de que en el tercero esas alzas y bajas
afecten los precios de los productos suministrados.

Pero lo que corresponde tratar aquí es lo siguiente:

Primer caso. No varía la escala de la producción, ni
tampoco los precios de los elementos de producción y los
de los productos; varía el período de circulación, y por ende
el de rotación.

Según el supuesto en que se funda nuestro ejemplo, al
reducirse el período de circulación se requiere */, menos
de capital adelantado; éste disminuye, por consiguiente, de
£ 900 a £ 800 y se marginan £ 100 de capital dinerario.

La industria X sigue suministrando el mismo producto,
cada seis semanas, con el mismo valor de £ 600, y como
se trabaja ininterrumpidamente durante todo el año, en 51
semanas proporciona la misma cantidad de productos, por
un valor de £ 5.100. En lo que respecta a la masa y el
precio del producto volcado por esa industria en la circu-

lación, pues, no se registra modificación alguna, como
tampoco en lo concerniente a los plazos en que lanza el
producto al mercado. Pero quedan £ 100 al margen,
porque al abreviarse el período de circulación al proceso
le bastan £ 800 de capital, en vez de las £ 900 anteriores.
Las £ 100 de capital marginado existen bajo la forma
de capital dinerario. Pero en modo alguno representan la
parte del capital adelantado que debe funcionar permanen-
temente bajo dicha forma. Supongamos que del capital
circulante adelantado 1 = £ 600, se desembolsen constan-
temente % — £ 480 en materiales de producción y
Ys = £ 120 en salarios. O sea, semanalmente, £ 80 en
los primeros y £ 20 en los segundos. El capital u = £ 300
debe dividirse, asimismo, en Y% —= £ 240 para materiales
de producción y Ys = £ 60 para salarios. El capital des-
embolsado en salarios debe siempre adelantarse bajo la
forma de dinero. No bien el producto mercantil —por un
importe de valor de £ 600— se reconvierta a la forma
dineraria, o sea se venda, £ 480 del mismo podrán recon-
vertirse en materiales de producción (en acopio producti-
vO), pero £ 120 mantendrán su forma dineraria con
vistas a servir para el pago del salario de 6 semanas. Estas
£ 120 constituyen el mínimo del capital refluente de
£ 600 que siempre hay que renovar y reponer bajo la
forma de capital dinerario, y que por tanto debe estar
disponible siempre como parte, actuante en forma de dinero,
del capital adelantado.

Ahora bien, si de las £ 300 liberadas periódicamente
para 3 semanas —y divisibles asimismo en £ 240 de
acopio productivo y £ 60 de salario— se marginan, debido
a que se abrevia el tiempo de circulación, £ 100 bajo la
forma de capital dinerario, esto es, se las expulsa totalmente
del mecanismo de la rotación, ¿de dónde procede el dinero
para esas £ 100 de capital dinerario? Sólo en una quinta
parte se componen de capital dinerario liberado periódica-
mente dentro de las rotaciones. Pero %,= £ 80, ya
fueron repuestas por un acopio productivo suplementario
de igual valor. ¿De qué manera ese acopio productivo
adicional se transforma en dinero, y de dónde proviene
el dinero requerido para esa conversión?

Una vez operada la reducción en el tiempo de circu-
lación, de las £ 600 mencionadas arriba sólo £ 400 se
reconvierten en acopio productivo, en vez de £ 480.

Las £ 80 restantes se mantienen en su forma dineraria
y constituyen, con las £ 20 aludidas que se destinan
a salarios, las £ 100 de capital marginado. Aunque esas
£ 100 proceden de la circulación —-de la venta? de las
£ 600 de capital mercantil-— y ahora se las retira de ella,
puesto que no se las vuelve a desembolsar en salarios y ele-
mentos de producción, no se debe olvidaf que al hallarse en
la forma dineraria revisten de nuevo la misma forma en que
habían sido lanzadas originariamente a la circulación. Al
principio se desembolsaron £ 900, en dinero, para formar
un acopio productivo y pagar salarios. Para llevar a cabo el
mismo proceso de producción ahora sólo hacen falta £ 800.
Las £ 100 en forma dineraria así marginadas constituyen
ahora un nuevo capital dinerario a la búsqueda de inversión,
un nuevo componente del mercado dinerario. Ya antes, por
cierto, se encontraban periódicamente bajo la forma de capi-
tal dinerario liberado y de capital productivo suplementario,
pero estos estados latentes mismos eran un requisito para
la ejecución del proceso de producción, por serlo de su
continuidad. Actualmente ya no se las necesita para eso
y de ahí que constituyan nuevo capital dinerario y un
componente del mercado dinerario, por más que no sean
ni un elemento adicional del fondo dinerario social existente
(pues existían desde el comienzo mismo del negocio y fue
éste el que las lanzó a la circulación) ni un tesoro de
acumulación reciente.

En realidad, esas £ 100 se han retirado ahora de la
circulación en la medida en que constituyen una parte
del capital dinerario adelantado a la que no se la emplea
ya en el mismo negocio. Pero este retiro sólo es factible
porque la transformación del capital mercantil en dinero
y de este dinero en capital productivo, M' - D - M, se ha
acelerado en una semana, y por tanto se ha acelerado
también la circulación del dinero actuante en ese proceso.
Se las ha retirado de ella porque ya no hacen falta para la
rotación del capital X.

Dimos por supuesto aquí que el capital adelantado
pertenecía a su usuario. Si fuera prestado, nada cambiaría
con ello. Gracias a que se ha reducido el tiempo de circu-

" En la 1? y 22 ediciones, Werke, etc., “Kauf” (“compra”) en
vez de “Verkauf” (“venta”). En TI 292 se corrige acertadamente:
“sale” (“venta”).

lación, únicamente se necesitarían £ 800 de capital pres-
tado en vez de £ 900. £ 100 devueltas al prestamista for-
man, hoy como ayer, nuevo capital dinerario, sólo que en
manos de Y en vez de en manos de X. Además, si el capita-
lista X obtuviera a crédito sus materiales de producción por
un valor de £ 480, de tal manera que él mismo sólo
tuviera que adelantar £ 120 en dinero para salarios,
tendría ahora que pedir crédito por £ 80 menos de esos
materiales, que formarían ahora capital mercantil exce-
dentario para el capitalista que concede el crédito, mientras.
que el capitalista X tendría ahora £ 20 marginadas, en
dinero.

El acopio productivo suplementario se ha reducido
ahora en Ya. Era, como % de £ 300, del capital suple-
mentario IL, — £ 240; ahora es sólo =— £ 160; esto es,
acopio adicional para 2 semanas en vez de para 3. Se
lo renovará ahora cada 2 semanas en lugar de cada 3,
pero, también, sólo para 2 semanas, no para 3. Las
adquisiciones en el mercado algodonero, por ejemplo,
se repetirán con más frecuencia y en porciones menores.
Se retirará del mercado la misma cantidad de algodón,
ya que la masa del producto se mantiene incambiada.
Pero ese retiro se distribuirá de manera diferente en el
tiempo y abarcará un período más extenso. Supongamos,
por ejemplo, que se trate de 3 meses y de 2; fijemos el
consumo anual de algodón en 1.200 pacas. En el primer
caso se venderán:

El 19 de enero 300 pacas; quedan en depósito 900 pacas

El 19 de abril 300 ,, os E . 600 ,,
El 19 de julio 300 ,, ss 55 5 300 ,,
El 19 de octubre 300 ,, ss 5 55 0,

En el segundo caso, por el contrario:
El 19 de enero 200 pacas; quedan en depósito 1.000 pacas

El 19 de marzo 200 ,, Sa si a 800 ,,
El 19 de mayo 200 ,, » » » 600 ,,
El 19 de julio 200 ” ” > »” 400 ”
El 19 de set. 200 ,, A 200 ,,
El 19 de nov. 200 ,, O 0,»

- Por ende, el dinero invertido en algodón sólo retorna
íntegramente con un mes de retraso, en noviembre en vez
de octubre. Si por abreviarse el tiempo de circulación,
y con éste la rotación, */, del capital adelantado = £ 100
queda al margen bajo la forma de capital dinerario, y si
estas £ 100 se componen de £ 20 de capital dinerario
periódicamente superfluo, destinadas al pago del salario
semanal, y de £ 80 que existían como acopio productivo
periódicamente superfluo, para una semana, tendremos
entonces, en lo que respecta a esas £ 80, que la dismi-
nución del acopio productivo excedentario en manos del
fabricante coincide con un acopio mercantil acrecentado
por parte del comerciante de algodón. El mismo algodón
se mantiene tanto más tiempo almacenado como mercancía,
en el depósito del comerciante, cuanto menos esté en
depósito del fabricante como acopio productivo.

Supusimos hasta aquí que el tiempo de circulación
se reducía en el negocio X porque éste vendía o cobraba
con más rapidez su mercancía, O en su caso, si se trataba
de un crédito, porque se acortaba el plazo de pago. Esta
reducción deriva, pues, de que se reduce el tiempo de
venta de la mercancía, la transformación del capital mer-
cantil en capital dinerario, M'- D, la primera fase del
proceso de circulación. Podría derivar, asimismo, de la
segunda fase, D-M, y por tanto de una modificación
simultánea, sea en el período laboral, sea en el de circu-
lación de los capitales Y, Z, etc., que proporcionan al
capitalista X los elementos de producción de su capital
circulante.

Por ejemplo, si con los antiguos medios de trasporte
el algodón, el carbón, etc., tardaban 3 semanas en trasla-
darse desde su lugar de producción o de almacenamiento
hasta el centro de producción del capitalista X, el mínimo
del acopio productivo de X hasta el arribo de nuevos
abastecimientos debía alcanzar por lo menos para 3 se-
manas. Mientras el algodón y el carbón se encuentran
en la travesía, no pueden servir como medios de producción.
Constituyen ahora, más bien, un objeto de trabajo de la
industria del trasporte y del capital ocupado en ella, y para
el productor de carbón o el vendedor de algodón no son
sino capital mercantil que está efectuando su circulación.
Al perfeccionarse el trasporte, la travesía se reduce a dos
semanas. De esta suerte el acopio productivo puede redu-
cirse: en vez de ser para tres semanas será para dos.
Con ello, el capital suplementario adelantado de <£ 80
quedará liberado y otro tanto ocurrirá con el de £ 20 para
salarios, ya que el capital de £ 600 en rotación refluirá
una semana antes.

De otra parte, si se reduce, por ejemplo, el período
laboral del capital que proporciona la materia prima
(ejemplos de lo cual se adujeron en los capítulos prece-
dentes), y por ende, asimismo, la posibilidad de renovar la
materia prima,? puede reducirse el acopio productivo y
abreviarse el espacio de tiempo entre un período de
renovación y el siguiente.

A la inversa, si se prolonga el tiempo de circulación
y por consiguiente el de rotación, se requiere un adelanto
de capital suplementario. Del bolsillo del capitalista mismo,
si éste lo posee. Pero ese capital estará invertido en una
forma cualquiera, como parte del mercado dinerario;
para que se vuelva disponible ha de despojarlo de la vieja
forma, por ejemplo vender acciones, retirar depósitos,
de manera tal que también aquí se ejerce un efecto indirecto
sobre el mercado del dinero, O bien tendrá que tomarlo
en préstamo. En lo que concierne a la parte del capital
adicional necesaria para los salarios, en condiciones nor-
males habrá que desembolsarla siempre como capital
dinerario, y de esta suerte el capitalista X ejercerá también
su cuota de presión directa sobre el mercado dinerario.
Para la parte que hay que invertir en materiales de
producción esto sólo es indispensable cuando el capitalista
se ve en la necesidad de pagarla al contado. Si la puede
obtener a crédito, no ejercerá con ello ningún influjo
directo sobre el mercado dinerario, ya que el capital
adicional se adelantará entonces directamente como acopio
productivo y no, en primera instancia, bajo la forma .de
capital dinerario. En la medida en que quien le otorgó
el crédito lance directamente al mercado la letra obtenida
de X, que la haga descontar, etc., esto surtiría un efecto
indirecto, de segunda mano, en dicho mercado, Pero si
utiliza esa letra, por ejemplo, para cubrir una deuda que
tiene que pagar más adelante, ese capital adelantado
adicionalmente no ejercerá ningún influjo, ni directo ni
indirecto, sobre el mercado del dinero.

Segundo caso. Se registra un cambio de precio en los
materiales de la producción; todas las demás circunstancias
se mantienen inalteradas.

" Marx, probablemente, quiso decir: “y por ende, asimismo,
crece la posibilidad de renovar la materia prima”, etc.

Suponíamos, un poco más arriba, que el capital
global de £ 900 se desembolsaba de la siguiente manera:
4% =— £720 en materiales de producción, y Ys = £ 180
en salarios.

Si el precio de los materiales de producción se reduce
a la mitad, éstos solamente requerirán, para el período
laboral de seis semanas, £ 240 en vez de £ 480, y para
el capital adicional n* 1 sólo £ 120 en lugar de £ 240,
El capital 1 se reducirá por consiguiente, de £ 600 a
240 + 120= £ 360, y el n de £ 300 a 120 + 60
= £ 180. El capital global de £ 900 pasará a ser
de 360 + 180 = £ 540. Quedarán al margen, por con-
siguiente, £ 360.

Este capital dinerario marginado y ahora inactivo, y por
tanto a la búsqueda de inversión en el mercado del dinero,
no es otra cosa que una fracción del capital de £ 900
adelantado originariamente como capital dinerario, la cual,
debido a la baja de precios experimentada por los elementos
de producción en los que se reconvierte periódicamente,
se ha vuelto superflua —siempre que no haya que ampliar
el negocio, sino continuarlo en la misma escala que antes.
Si esta baja de precios no obedeciera a circunstancias Ca-
suales (cosecha particularmente abundante, oferta excesiva,
etc.) sino a un incremento de la fuerza productiva en
el ramo que suministra la materia prima, este capital
dinerario constituiría un agregado absoluto al mercado di-
nerario, y en general al eapital disponible bajo la forma
de capital dinerario, porque no sería más parte constitutiva
“del capital ya utilizado.

Tercer caso. El cambio de precios se da en el precio
de mercado del producto mismo.

En este caso, la baja del precio determina la pérdida
de una parte del capital, a la que es necesario reponer,
por consiguiente, mediante un nuevo adelanto de capital
dinerario. Puede suceder que esa pérdida del vendedor
se compense con una ganancia del comprador. Directa-
mente, si el producto sólo se ha abaratado por coyunturas
fortuitas experimentadas por su precio de mercado y éste
vuelve a subir después a su nivel normal. Indirectamente,
si, obedeciendo el cambio de precio a un cambio de valor
que reacciona sobre el viejo producto, éste reingresa,
como elemento de producción, en otra esfera de la
producción y en ella libera capital pro tanto. En ambos

casos el capital perdido para X, por cuyo remplazo
presiona éste en el mercado dinerario, puede ser aportado
como nuevo capital adicional por sus clientes, Sólo tiene
lugar, en tal caso, una transferencia.

A la inversa, si aumenta el precio del producto, el
capitalista se apropia, tomándola de la circulación, de una
parte de capital que él no había adelantado. No es una
parte orgánica del capital adelantado en el proceso de pro-
ducción y por consiguiente, si la producción no se expande,
constituirá un capital dinerario marginado. Como aquí
suponemos que los precios de los elementos del producto
estaban dados antes de que éste ingresara al mercado
como capital mercantil, el alza de precios podría responder
a un verdadero cambio de valor en la medida en que éste
ejerciera un efecto retroactivo, por ejemplo si las materias
primas aumentaran de precio posteriormente a ese ingreso.
En este caso el capitalista X obtendría una ganancia de su
producto, circulante como capital mercantil, y de su acopio
productivo ya existente. Esta ganancia le proporcionaría
un capital suplementario que, ante el aumento de precios
experimentado por los elementos de la producción, nece-
sitaría ahora para seguir explotando su negocio.

Pero puede ocurrir, asimismo, que el alza en los precios
sólo sea transitoria. Lo que se requiera entonces como
capital suplementario en el lado del capitalista X, se
encontrará del otro lado como capital liberado, en la medida
en que su producto sirva como elemento de producción
en otros ramos de la industria. Lo que ha perdido uno,
el otro lo ha ganado,

## CAPÍTULO XVI. LA ROTACIÓN DEL CAPITAL VARIABLE

### I. La tasa anual del plusvalor +

Supongamos un capital circulante de £ 2.500, com-
puesto de Y = £ 2.000 de capital constante (materiales
de producción) y Y5 — £ 500 de capital variable, des-
embolsado en salarios.

Digamos que el período de rotación es = 3 semanas;
el período de trabajo — 4 semanas; el de circulación
= 1 semana. Siendo así, el capital 1 = £ 2.000 se com-
pondrá de <£ 1.600 en capital constante y £ 400 en
variable; el capital 1 = £ 500, de £ 400 en constante y
£ 100 en variable. En cada semana de trabajo se desembol-
sa un capital de £ 500. En un año de 50 semanas se elabo-
rará un producto anual de 50 X 500 = £ 25.000, El capi-
tal 1 de £ 2.000, pues, empleado de manera constante en
un período de trabajo, rotará 12 12 veces. 12 14 X 2.000
= £ 25.000. De éstas, 4 — £ 20.000 son capital cons-
tante, invertido en medios de producción, y Ys = £ 5.000,
capital variable, desembolsado en salarios. Por el contrario,

25.000
el capital global de £ 2.500 rota EN 10 veces.

El capital circulante variable gastado durante la pro-
ducción sólo puede prestar servicios nuevamente en el

"En el manuscrito de Marx (II, p. 109) aparece aquí un
título único: “La rotación del capital variable. La tasa anual del
plusvalor”.139] (R 676/2.)

proceso de circulación en la medida en que el producto,
en el que está representado su valor, se venda, se transforme
de capital mercantil en capital dinerario, con vistas a
desembolsarse nuevamente en el pago de fuerza de trabajo.
Pero otro tanto ocurre con el capital circulante constante
desembolsado en la producción (materiales de producción)
cuyo valor reaparece como parte de valor en el producto.
Lo que tienen en común estas dos porciones —la parte
variable y la parte constante del capital circulante— y lo
que las distingue del capital fijo no consiste en que su valor
transferido al producto circule mediante el capital mercantil,
esto es, gracias a la circulación del producto como mer-
cancía. Una parte de valor del producto, y por consiguiente
del producto circulante como mercancía, del capital mer-
cantil, se compone siempre del desgaste del capital fijo,
o sea de la parte de valor del capital fijo que éste ha
transferido al producto durante la producción. Pero la
diferencia estriba en lo siguiente: el capital fijo, bajo su
vieja figura de uso, continúa funcionando en el proceso
de producción durante un ciclo más o menos largo de
períodos de rotación del capital circulante (= capital cons-
tante circulante + capital variable circulante), mientras que
cada rotación aislada tiene como condición la reposición
de todo el capital circulante que egresa de la esfera de la
producción —bajo la figura de capital mercantil — para in-
gresar en la de la circulación. El capital constante circulante
y el capital variable circulante tienen en común la primera
fase de la circulación, M'- D”. En la segunda fase se
separan. El dinero en que la mercancía se ha reconvertido
se transforma parcialmente en acopio productivo (capital
constante circulante). Según los diversos plazos de compra
de los componentes del mismo, una parte puede convertirse
antes, otra después, de dinero en materiales de producción,
pero en último término esa transformación abarcará a todo
ese dinero. Otra porción del dinero obtenido mediante la
venta de la mercancía se mantiene como fondo dinerario,
destinado a gastarse poco a poco en el pago de la fuerza
de trabajo incorporada al proceso de producción. Dicha
porción constituye el capital variable circulante. Ello no
obstante, toda la reposición de una u otra parte procede,
en cada caso, de la rotación del capital, de su transformación
en producto, de producto en mercancía, de mercancía en
dinero. Es éste el motivo de por qué en el capítulo prece-

dente, sin tomar en consideración el capital fijo, hemos
investigado de manera especial y conjuntamente la rotación
del capital circulante —constante y variable—.

Para la cuestión que hemos de ventilar ahora, es nece-
sario dar otro paso adelante y considerar la parte variable
del capital circulante como si ésta constituyera, exclusiva-
mente, el capital circulante. Prescindimos, pues, del capital
circulante constante, que rota conjuntamente con la porción
variable.

Se han adelantado £ 2.500, y el valor del producto
anual es — £ 25.000. Pero la parte variable del capital
circulante equivale a £ 500; en consecuencia, el capital va-

25.000

= £ 5.000. Si dividimos las £ 5.000 por 500, obtendre-
mos el número de las rotaciones, 10, exactamente igual al
del capital global de £2.500.

Ese cálculo promedial, según el cual el valor del pro-
ducto anual se divide por el valor del capital adelantado
y no por el valor de la parte de ese capital empleada de
manera continua en un período de trabajo (o sea, en el
caso, no por 400, sino por 500, no por el capital 1, sino
por el 1 + el 11), es aquí, donde sólo se trata de la
producción del plusvalor, absolutamente exacta. Más ade-
lante hemos de ver que, desde otro punto de vista, este
cálculo promedial no es exacto por entero, como no lo es
en general. Es decir, es suficiente para los objetivos prácticos
del capitalista, pero no expresa de manera exacta o ade-
cuada todas las circunstancias reales de la rotación.

Hasta aquí, hemos prescindido por entero de una parte
de valor del capital mercantil, a saber, del plusvalor ence-
rrado en éste, producido durante el proceso de producción
e incorporado al producto. Pero ahora debemos poner al
plusvalor en nuestro punto de mira.

Si suponemos que el capital variable de £ 100 des-
embolsado semanalmente produce un plusvalor de 100 %
= £ 100, el capital variable de £ 500 desembolsado en
el período de rotación de 5 semanas producirá un plusvalor
de £ 500; esto es, la mitad de la jornada laboral se
compone de plustrabajo.

Pero si £ 500 de capital variable producen un plus-
valor de £ 500, 5.000 producirán uno de 10 X< 500

riable contenido en las £ 25.000 es igual a

= £ 5.000. Sin embargo, el capital variable adelantado
es = £ 500. Denominamos tasa anual del plusvalor la
proporción entre la masa global de plusvalor producida
durante el año y la suma de valor del capital variable
adelantado. En el presente caso, pues, esa tasa será

5.000 j P > '
= 206 = 1.000 %. Si analizamos más cuidadosamente

esa tasa, veremos que es igual a la del plusvalor producido
por el capital variable adelantado durante un período de
rotación, multiplicada por el número de rotaciones del
capital variable (que coincide con el número de rotaciones
del capital circulante en su conjunto).

El capital variable adelantado durante un período de
rotación es, en el caso presente, = £ 500; el plusvalor
generado en dicho período asciende, asimismo, a £ 500
La tasa del plusvalor durante un período de rotación es,

500».
por consiguiente, = e 100 %. Este 100 %,
multiplicado por 10, el número de las rotaciones en el año,
5.000,.-
arroja un resultado de oa = 1.000 %.

Esto se aplica a la tasa anual del plusvalor. Pero en lo
que respecta a la masa del plusvalor obtenida durante
determinado período de rotación, la misma será igual al
valor del capital variable adelantado durante ese período,
aquí — £ 500, multiplicado por la tasa del plusvalor, que

en este caso es de 500 Xx a 500 x 1= £ 500. Si

el capital adelantado fuera =— £ 1.500 y no variara la tasa

del plusvalor, el monto de éste sería = 1.500 X ——

= £ 1.500.

Al capital variable de £ 500, que rota diez veces por
año y produce durante el año un plusvalor de £ 5.000
—para el cual, pues, la tasa anual del plusvalor es
= 1.000 %-—, lo denominaremos capital A.

Supongamos ahora que se adelanta por un año entero
(que aquí equivale a 50 semanas) otro capital variable B,
de £ 5.000, el cual, por consiguiente, sólo rotará una vez
en el año. Suponemos, además, que al término del año el
producto se paga el mismo día de su terminación, o sea

que el capital dinerario en el que se ha convertido refluye
el mismo día. El período de circulación será aquí, pues,
= 0; el de rotación, por su parte, = al de trabajo, o sea
durará 1 año. Como en el caso precedente, en cada semana
se encuentra en el proceso de trabajo un capital variable
de £ 100, y por consiguiente en SO semanas uno de
£ 5.000. Digamos, además, que la tasa del plusvalor sea
la misma, = 100 %, esto es, que siendo igual la duración
de la jornada laboral, la mitad se componga de plustrabajo.
Si tomamos en consideración 5 semanas, el capital variable
invertido será = £ 500, la tasa del plusvalor = 100 %,
y por tanto la masa del plusvalor producida durante las
5 semanas = £ 500. La cantidad de fuerza de trabajo
explotada aquí y el grado de explotación de la misma son
en nuestro caso, conforme al supuesto, exactamente iguales
a los del capital A.

En cada una de las semanas el capital variable des-
embolsado, de £ 100, produce un plusvalor de £ 100;
en 50 semanas, por consiguiente, el capital invertido de
50 x 100 = £ 5.000 producirá un plusvalor de £ 5.000.
El monto del plusvalor producido anualmente es el mismo
que en el caso anterior, = £ 5.000, pero la tasa anual
del plusvalor será cabalmente distinta. Será igual al plusvalor
producido durante el año, dividido por el capital variable
5.000,»

para el capital A, = 1.000 %.

Tanto en el caso del capital A como en el del capital B
tenemos un gasto semanal de £ 100 de capital variable;
el grado de valorización o la tasa del plusvalor es también
el mismo = 100 %; la magnitud del capital variable es
igual, asimismo, en un caso como en el otro = £ 100.
Se explota la misma cantidad de fuerza de trabajo, la
magnitud y el grado de explotación son en ambos casos
los mismos, las jornadas laborales son de extensión idéntica
y se hallan igualmente divididas en trabajo necesario y
plustrabajo. La suma de capital variable empleada durante
el año no presenta diferencias, es = £ 5.000, pone en
movimiento la misma cantidad de trabajo, y extrae la misma
masa de plusvalor, £ 5.000, de la fuerza de trabajo puesta
en movimiento por ambos capitales iguales. Sin embargo,

adelantado: = 100 %, mientras que era antes,

entre la tasa anual del plusvalor de A y B existe una dife-
rencia de 900 %.

Este fenómeno, por cierto, hace surgir la apariencia de
que la tasa del plusvalor depende no sólo de la cantidad
y del grado de explotación de la fuerza de trabajo puesta
en movimiento por el capital variable, sino además de
influencias inexplicables, derivadas del proceso de circu-
lación; así se lo ha interpretado, en efecto, y aunque no en
esta su forma pura, sino en la más complicada e inextricable
(la de la tasa anual del beneficio), el fenómeno ha provo-
cado una quiebra total en la escuela ricardiana desde
principios del decenio de 1820.

El aspecto prodigioso del fenómeno se desvanece
en el acto cuando colocamos a los capitales A y B no
sólo en apariencia, sino de manera efectiva exactamente
bajo las mismas circunstancias. Y las mismas circunstan-
cias sólo se presentan cuando el capital variable B se gasta
en todo su volumen, para el pago de fuerza de trabajo,
en el mismo espacio de tiempo que. el capital A.

Las £ 5.000 del capital B se desembolsan entonces
en 5 semanas; £ 1.000 por semana equivalen a un des-
embolso anual de £ 50.000. El plusvalor será, entonces,
conforme a nuestro supuesto, también de £ 50.000.
El capital rotado —= £ 50.000, dividido por el capital
adelantado = £ 5.000, da el número de rotaciones = 10.

5.000»:

La tasa de plusvalor = 100 %, multiplicada

de $
por el número de rotaciones = 10, arroja como resultado

50.000, 10
2 -—=1.000 %.

5.000, 1

Ahora, pues, las tasas anuales del plusvalor son iguales
para A y B, o sea 1.000 %, pero las masas del plusvalor
son: para B, £ 50.000; para A, £ 5.000; las masas del
plusvalor producido se relacionan. ahora entre sí como
los valores del capital adelantados B y A, o sea como
5.000 : 500 = 10: 1. Pero, a su vez, el capital B ha
puesto en movimiento diez veces más fuerza de trabajo,
en el mismo tiempo, que el capital A.

Es sólo el capital empleado efectivamente en el proceso
laboral el que genera plusvalor y para el cual. rigen todas
las leyes referentes al plusvalor, o sea, también la ley según

la tasa anual del plusvalor =

la cual, estando dada la tasa del plusvalor, la masa de éste
se determina por la magnitud relativa del capital variable.
El proceso mismo de trabajo se mide por el tiempo.

“Dada la longitud de la jornada laboral (como aquí, donde

se igualan todas las condiciones de los capitales A y B
para que quede bien en claro la diferencia en la tasa anual
del plusvalor), la semana de trabajo se compone de un
número determinado de jornadas laborales. O bien podemos
considerar cualquier período de trabajo, por ejemplo, aquí,
uno de 3 semanas, como una jornada laboral única de,
digamos, 300 horas, si la jornada laboral = 10 horas y la
semana =6 jornadas de trabajo. Pero además hemos
de multiplicar ese número por la cantidad de los obreros
que se emplean cada día, simultánea y colectivamente, en
el mismo proceso de trabajo. Si esa cantidad fuera, pon-
gamos por caso, de 10, tendríamos entonces un total
semanal = 60 X< 10 = 600 horas y un período de trabajo
de 5 semanas = 600 X 5 = 3.000 horas. Se emplean capi-
tales variables de igual magnitud, pues, con una tasa igual
de plusvalor y la misma extensión de la jornada laboral,
cuando se ponen en movimiento, en el mismo lapso, masas
iguales de fuerza de trabajo (una fuerza de trabajo del
mismo precio multiplicada por el mismo número).
Retornemos ahora a nuestros ejemplos del principio.
En ambos casos, A y B, se utilizan capitales variables de
igual magnitud —+£ 100 por semana— durante todas las
semanas del año. Los capitales variables utilizados, efecti-
vamente actuantes en el proceso de trabajo, son iguales,
por consiguiente, pero los capitales variables adelantados
son absolutamente desiguales. Sub A, para 5 semanas se
han adelantado £ 500, de las cuales se emplean £ 100
cada semana. Sub B es necesario adelantar para el primer
período quinquesemanal £ 5.000, pero de éstas sólo se
utilizan £ 100 por semana, osea £ 500 en las 5 semanas
= */,, del capital adelantado. En el segundo período de 5
semanas hay que adelantar £ 4,500, pero sólo se emplean
£ 500, etc. El capital variable que se adelanta para un
período determinado sólo se transforma en capital variable
utilizado, esto es, efectivamente actuante y operante, en
la medida en que ingresa de manera efectiva en las etapas
de ese período ocupadas por el proceso laboral, en la me-
dida en que funciona efectivamente en el proceso de trabajo.
Durante el intervalo en que una parte del mismo se adelanta

para no usarse sino en una etapa posterior, dicha parte
es como si no existiera para el proceso laboral y no ejerce,
por tanto, influjo alguno sobre la formación de valor
o sobre la de plusvalor. Tomemos el caso del capital A,
por ejemplo, de £ 500. Se lo adelanta para 5 semanas,
pero en cada semana sólo entran £ 100 de aquéllas, suce-
sivamente, al proceso. laboral. En la primera semana se
utiliza Y5 de las £ 500; Ys de éstas han sido adelantados,
pero no se los utiliza, aunque tengan que existir como
reserva para el proceso laboral de las 4 semanas siguientes
y por ende hayan sido adelantados.

Las circunstancias que alteran la relación entre el
capital variable adelantado y el utilizado influyen en la
producción de plusvalor —estando dada la tasa de éste—
sólo en una medida y sólo de una manera: alterando
la cantidad del capital variable que se puede emplear efec-
tivamente en determinado período, por ejemplo en 1
semana, 5 semanas, etc. El capital variable adelantado
sólo funciona como capital variable en la medida en que
se lo utiliza efectivamente y durante ese tiempo; no durante
el tiempo en que queda anticipado como reserva, sin ser
utilizado de manera efectiva. Pero todas las circunstancias

que alteran la relación entre el capital variable adelantado.

y el utilizado se resumen en la alteración del período de
rotación (determinada por la que afecta ora al período de
trabajo, ora al de circulación, ora a ambos). La ley de la
producción de plusvalor consiste en que, a igual tasa del
plusvalor, masas iguales de capital variable actuante generan
masas iguales de plusvalor. Por consiguiente, si en lapsos
iguales y con una tasa igual de plusvalor se emplean masas
iguales de capital variable pertenecientes a los capitales
A y B, en los mismos percdos tendrán que generar nece-
sariamente masas igualés de plusvalor, por diversa que sea
la proporción entre este capital variable utilizado durante
determinado lapso y el capital variable adelantado durante
el mismo período, y por diferente que sea, en consecuencia,
la proporción entre las masas de plusvalor producidas y el
capital variable pura y simplemente adelantado (no el utili-
zado). La diversidad de esta proporción, en lugar de contra-
decir las leyes expuestas sobre la producción del plusvalor,

por el contrario, las confirma, y constituye una consecuencia

ineludible de las mismas.

Consideremos la primera etapa productiva, de 5 se-
manas, del capital B. Al término de la quinta semana se
han utilizado y consumido £ 500. El producto de valor

500»:
es = £ 1.000, o sea ———— = 100 %. Exactamente

como en el caso del capital A. El hecho de que en el capital
A el plusvalor esté realizado junto al capital adelantado,
y en B no, es asunto que aquí aún no nos interesa en abso-
luto, ya que en este lugar únicamente se trata de la pro-
ducción del plusvalor y de la relación entre éste y'el capital
variable adelantado durante su producción. Si, por el
contrario, en el caso de B no calculamos la proporción del
plusvalor con la parte del capital adelantado de £ 5.000
utilizada para la producción de dicho plusvalor y por ende
consumida, sino con ese capital adelantado en su conjunto,
E

5.000.. 10

O sea que para el capital B, 10 %, y para el A, 100 %,
es decir, 10 veces más. Si se dijera aquí: esta diferencia
en la tasa del plusvalor, tratándose de capitales de igual
magnitud que han puesto en movimiento una cantidad
igual de trabajo, y precisamente de trabajo que se divide
por partes iguales en pago e impago, contradice las leyes
que rigen la producción del plusvalor, la respuesta sería
sencilla y nos la brindaría la mera observación de las
relaciones fácticas: sub A, lo que se expresa es la tasa
efectiva del plusvalor, esto es, la proporción entre el
plusvalor producido durante 5 semanas por un capital
variable de £ 500 y este capital variable de £ 500.
Sub B, por el contrario, se calcula de una manera que nada
tiene que ver con la producción del plusvalor, ni con la
determinación —correspondiente a esa producción —de
la tasa del plusvalor. Las £ 500 de plusvalor, producidas
por un capital variable de £ 500, no se calculan, en
efecto, con respecto a las £ 500 de capital variable ade-
lantadas durante su producción, sino en relación con un
capital de £ 5.000, de las cuales */,,, o sea £ 4.500, nada
tienen que ver con la producción de ese plusvalor de £ 500;
por el contrario, sólo han de funcionar, paulatinamente,
en el transcurso de las 45 semanas siguientes, y por lo tanto
no existen para la producción efectuada durante las 5
primeras semanas, que es la única de la que nos ocupamos

obtendremos como resultado

aquí. En este caso, pues, la diferencia entre la tasa del
plusvalor de A y la de B no constituye problema alguno.

Comparemos ahora las tasas anuales del plusvalor en
los casos de los capitales B y A. Para el capital B tenemos

: 5.000 pu
5.00070 100 %; para el A, ——*. — 1,000 %.

5.000, 500, A
Pero la proporción entre las tasas del plusvalor es la mis-
ma que existía previamente, Teníamos antes:

Tasa del plusvalor del capital B__. 10%

Tasa del plusvalor del capital A 100%
y tenemos ahora:

Tasa anual del plusvalor del capital B.— 100%
Tasa anual del plusvalor del capital A 1.000 %
ro e 200 = 2 o sea que la relación es la

100 % 1.000 %
misma que más arriba. :

No obstante, ahora el problema se ha invertido. La
tasa anyal del capital B: oa = 100 %, no diverge
en absoluto —ni siquiera presenta la apariencia de una
divergencia— con respecto a las leyes, ya conocidas por
nosotros, acerca de la producción del plusvalor y la corres-
pondiente tasa de éste. Durante el año se han adelantado
y consumido productivamente 5.000,, que han producido
5.000,». La tasa del plusvalor, por consiguiente, es la frac-

5.000py
ción de más arriba, A 100 %. La tasa anual

000,
coincide con la tasa efectiva del plusvalor. Esta vez, por
ende, el que ofrece la anomalía que debemos explicar no
es como antes el capital B, sino el A.

Tenemos aquí la tasa del plusvalor

500% 1. 000%.
500,

Pero si en el primer caso 500,», el producto de 5 se-
manas, se calculaba con respecto a un capital adelantado
de £ 5.000, */,, de las cuales no se utilizaban en su
producción, ahora 5.000,» se calculan con relación
a 500,. esto es, sólo a */,o del capital variable utilizado
efectivamente en la producción de 5.000,,; éstas, en efecto,

son el producto de un capital variable de £ 5.000 consu-
mido productivamente durante 50 semanas, no de un ca-
pital de £ 500 consumido durante un período quinque-
semanal único. En el primer caso, el plusvalor producido
durante 5 semanas se calculaba con respecto a un capital
adelantado para 50 semanas, o sea diez veces mayor que
el consumido durante aquellas 5. Ahora el plusvalor pro-
ducido durante 50 semanas se calcula con relación a un
capital adelantado para 5, esto es, diez veces menor que
el consumido durante las 50.

El capital A de £ 500 no se adelanta nunca por un

período mayor de 5 semanas. Al término del mismo ha re-
fluido, y en el curso del año puede renovar 10 veces el

- mismo proceso, por medio de 10 rotaciones. De esto se des-

prenden dos cosas:

Primera: el capital adelantado sub A sólo es 5 veces
mayor que la parte de capital empleada de manera con-
tinua en el proceso de producción de 1 semana. El capital
B, por el contrario, que sólo rota una vez en 50 semanas,
y que por tanto tiene que ser adelantado para esa cantidad
de semanas, es 50 veces mayor que la parte del mismo
que puede ser empleada de manera continua durante una
semana. La rotación modifica, por consiguiente, la propor-
ción existente entre el capital adelantado durante el año
para el proceso de producción y el capital utilizable de
manera constante durante un período de producción deter-
minado, por ejemplo una semana. Y esto nos da el primer'
caso, donde el plusvalor de 5 semanas no se calculaba
sobre el capital utilizado durante ese lapso, sino con res-
pecto al capital empleado durante 50 semanas, diez veces
mayor.

Segunda: el período de rotación del capital A, 5 se-
manas, sólo constituye */,, del año, que por ende abarca
10 de tales períodos de rotación en los que siempre se
utiliza de nuevo el capital A, de £ 500. El capital uti-
lizado equivale aquí al que se adelanta para 5 semanas,
multiplicado por el número de períodos de rotación en el
año; El capital utilizado durante el año es = 500 x 10 =

=4£5,000. El capital adelantado durante el año,

5.000

= £ 500. En realidad, aunque siempre se

24 369

vuelve a emplear las £ 500, nunca se adelantan más que
las mismas £ 500 cada 5 semanas. Por otra parte, en el
caso del capital B, durante 5 semanas sólo se utilizan
£ 500, ciertamente adelantadas para esas 5 semanas.
Pero como el período de rotación es aquí = 50 semanas,
el capital utilizado durante el año es igual no al adelan-
tado para 5 semanas, sino al que se adelantó para 50, Sin
embargo, la masa del plusvalor producida anualmente se
rige —estando dada la tasa del plusvalor— por el capital
utilizado durante el año, y no por el adelantado durante
ese espacio de tiempo. Dicha tasa, por consiguiente, en el
caso de ese capital de £ 5,000 que rota una vez no es ma-
yor que para el capital de £ 500 que lo hace diez veces,
y si es de igual magnitud, ello ocurre porque el capital que
rota una vez por año es 10 veces mayor que el que lo hace
diez veces durante el mismo período.

El capital variable que rota durante el año —o sea la
parte del producto anual, o también del gasto anual corres-
pondífnte a esa parte —es el capital variable efectivamente
utilizado, consumido de manera productiva. Se sigue de
esto que si el capital variable A que ha rotado en el año
y el capital variable B que efectuó su rotación anual son de
magnitud igual y han sido empleados bajo condiciones
iguales de valorización, la tasa de plusvalor será la misma
para ambos y deberá serlo también la masa de plusvalor
producida anualmente por los dos; por ende, también lo será
—ya que las cantidades de capital empleadas son iguales —
la tasa del plusvalor calculada con respecto al año, en la
medida en que la misma se expresa así:

masa de plusvalor producida anualmente

capital variable rotado durante el año

O bien, expresándolo en términos generales: sea cual
fuere la magnitud relativa del capital variable que ha ro-
tado, la tasa de su plusvalor producido en el curso del año
se determinará por la tasa del plusvalor con la cual fun-
cionaron los capitales respectivos durante períodos medios
(por ejemplo durante la media semanal o incluso la media
diaria).

Es ésta la única consecuencia que se deriva de las leyes
relativas a la producción del plusvalor y a la determina-
ción de la tasa del plusvalor.

Pasemos ahora a observar qué expresa la relación:
capital rotado anualmente

: (en lo cual, como hemos
capital adelantado

dicho, sólo tomamos en consideración el capital variable).
La división arroja como resultado el número de rotaciones
del capital adelantado en un año.
Para el capital A, tenemos:
£ 5.000 de capital rotado anualmente

£ 500 de capital adelantado
para el capital B,

£ 5.000 de capital rotado anualmente

£ 5.000 de capital adelantado
En ambas proporciones el numerador expresa el capital
que se adelantó multiplicado por el número de rotaciones;
en el caso de A, 500 X 10; en el caso de B, 5.000 x 1.
O bien multiplicado por el tiempo de rotación inverso,
calculado con respecto a un año. El tiempo de rotación es

para A de '/,. de año; el tiempo de rotación inverso es 9

se 10
año, o sea 500 Xx 28 = 5.000; para B, 5.000 Xx ES =
= 5.000. El denominador expresa el capital que rotó mul-
tiplicado por el número inverso de rotaciones; para A,

5.000 x ES para B, 5.000 x E
10 1
Las respectivas masas de trabajo (suma del trabajo
pago y del impago) puestas en movimiento por los dos
capitales variables que rotan durante el año son aquí igua-
les, porque los capitales rotados mismos son iguales y
también lo es su tasa de valorización.

La proporción entre el capital variable rotado anual-
mente y el adelantado indica lo siguiente: 1) la propor-
ción que existe entre el capital que hay que adelantar y
el capital variable utilizado en un período laboral deter-
minado. Si el número de rotaciones es = 10, como sub A,
y damos por supuesto que el año tiene 50 semanas, el tiem-
po de rotación será = 5 semanas. Es necesario adelantar
capital variable para esas 5 semanas, y el adelantado para

5 semanas tiene que ser 5 veces mayor que el utilizado
duránte una semana. Esto es, en el curso de una semana
sólo puede emplearse Ys del capital adelantado (que es
aquí de £ 500). En el caso del capital B, por el contra-

, : 1 ]
rio, donde el número de rotaciones es = —, el tiempo de

rotación es = 1 año = 50 semanas. La proporción entre
el capital adelantado y el semanalmente utilizado será en-
tonces de 50: 1. Si fuera la misma para B que para A, el
primero tendría que invertir semanalmente £ 1.000 en
vez de 100. 2) De esto se desprende que B se ve en la
necesidad de emplear un capital (£ 5.000) diez veces
mayor que el de A para poner en movimiento la misma
masa de capital variable, y por tanto —+estando dada la
tasa del plusvalor— también la misma cantidad de trabajo
(pago e impago), y también, por consiguiente, para pro-
ducir durante el año la misma masa de plusvalor. La tasa
pefectiva del plusvalor no expresa otra cosa que la propor-
ción entre el capital variable utilizado en determinado es-
pacio de tiempo y el plusvalor producido en el mismo
lapso, o la masa de trabajo impago que el capital variable
utilizado durante ese espacio de tiempo pone en movi-
miento. Dicha tasa no tiene absolutamente nada que ver
con la parte del capital variable adelantada durante el
tiempo en que no se la emplea, ni tampoco, por consi-
guiente, con la proporción, modificada y diferenciada en
el caso de diversos capitales por el período de rotación,
que existe entre la parte de esos capitales que se adelanta
durante un lapso determinado y la parte utilizada en el
curso de ese mismo espacio de tiempo.

De lo antes expuesto se sigue, por el contrario, que la
tasa anual del plusvalor sólo en un único caso coincide con
la tasa efectiva del plusvalor, que expresa el grado de explo-
tación a que está sometido el trabajo; a saber, cuando el
capital adelantado sólo rota una vez por año y por consi-
guiente es igual al capital rotado en ese lapso, y por ende
la proporción entre la masa de plusvalor producida durante
dicho período coincide con el capital empleado durante
el año a los efectos de esa producción y es idéntica a la
proporción entre la masa del plusvalor producida en el cur-
so del año y el capital adelantado a lo largo de esos doce
meses.

A) La tasa anual del plusvalor es igual a:
Masa del plusvalor producida durante el año

Capital variable adelantado
Pero la masa del plusvalor producida en el curso del año
equivale a la tasa real del plusvalor, multiplicada por el
capital Variable * utilizado con vistas a su producción. El
capital empleado para producir la masa anual de plusvalor
es igual al capital que se adelantó, multiplicado por el
número de sus rotaciones, número al que denominaremos n.
La fórmula A, por consiguiente, se transforma en:
B) La tasa anual del plusvalor es igual a:

Tasa efect. del plusvalor X capital variable adelantado X n

Capital variable adelantado
100 % X 5.000 Xx 1

5.000
o sea 100 %. Sólo cuando n = 1, esto es, cuando el capi-
tal variable adelantado no rota más que una vez por año,
o sea cuando es igual al capital utilizado o rotado en ese
período, la tasa anual del plusvalor es igual a la tasa efec-
tiva del plusvalor.

Si a la tasa anual del plusvalor la denominamos PV”;

a la tasa efectiva del plusvalor, pv”; al capital variable

adelantado, v; al número de rotaciones, n, tendremos:
y?

PV” = pe = pv'n; por tanto, PV” — pv'n, y só-
v

lo = pv” cuando n= l, o sea: PV' = p” X 1 = pv.

De esto se sigue, además: la tasa anual del plusvalor

es siempre — pv” n, esto es, igual a la tasa real del plus-

valor producido en un período de rotación por el capital

variable consumido durante dicho período, multiplicada

por el número de las rotaciones efectuadas por ese capital

variable durante el año, o multiplicada (lo que es. lo mis-

mo) por su tiempo inverso de rotación, tomando el año

como unidad. (Si el capital variable rota diez veces por

año, su tiempo de rotación será = */,, de año; su tiempo

Por ejemplo, para el capital B =

inverso de rotación, pues, será = - = 10.)

* En la 1% edición no figura la palabra “variable”.

Se desprende, también, que PV” = pv” cuando n = 1.
PV” es mayor que pv' si n es mayor que 1, es decir, si el
capital adelantado rota más de una vez por año, o sea si
el capital rotado es mayor que el adelantado.

Por último PV” es menor que pv! cuando n es menor que
1, vale decir, cuando el capital rotado durante el año no
es más que una parte del capital adelantado o sea si
el período de rotación dura más de un año.

Detengámonos un momento en el caso mencionado en
último término.

Mantenemos todos los supuestos de nuestro ejemplo
anterior, sólo que prolongamos el período de rotación a 55
semanas. El proceso de trabajo exige semanalmente £ 100
de capital variable, o sea £ 5.500 en todo el período de
rotación, y produce 100,, por semana; pv, pues, es Como
hesta aquí de 100 %. El número de rotaciones n será

ahora ===>, porque el tiempo de rotación es de

l +20 de año (año de 50 semanas), =5 de año.
100 % X 5.500 X po
a a A
5.500 11
= a = 90 E %, o sea menos de 100 %. En efecto,

si la tasa anual del plusvalor fuera de 100 %, 5.500, ten-
drían que producir 5.550,, en un año, mientras que ahora

requieren para ello 70 de año. Las 5.500, producen en

el curso de un año sólo 5.000,,; por tanto la tasa anual

5.000,» 10 10
del plusvalor es =___% == =90— %.

La tasa anual del plusvalor, o la confrontación entre el
plusvalor producido durante el año y el capital variable
adelantado en general (por oposición al capital variable que
ha rotado durante el año) no es, por tanto, un movimiento
meramente subjetivo, sino que el propio movimiento real
del capital provoca ese cotejo. Para el poseedor del capital
A al término del año ha refluido su capital variable ade-
lantado = £ 500 y además £ 5.000 de plusvalor. No es

la masa de capital utilizada por él durante el año la que ex-
presa la magnitud de su capital adelantado, sino la que
refluye periódicamente a sus manos. El hecho de que el
capital, al término del año, exista en parte como acopio
productivo, en parte como capital mercantil o capital di-
nerario, así como la proporción en que se halle dividido
en esas porciones, es algo que no ejerce influjo alguno sobre
el problema que aquí examinamos. Para el poscedor del
capital B han retornado £ 5.000, su capital adelantado, a
las que se suman £ 5.000 de plusvalor. Para el poseedor
del capital C (del último que examinamos, el de £ 5.500)
se habrán producido £ 5.000 de plusvalor durante el año
(desembolso de £ 5.000 y tasa del plusvalor de 100 % ),
pero su capital adelantado no habrá refluido aún, ni tam-
poco su plusvalor producido.

PV = pv'n expresa que la tasa del plusvalor válida
durante un período de rotación para el capital variable
utilizado,

Masa de plusvalor generada durante un período de rotación

Capital variable utilizado durante un período de rotación í

debe multiplicarse por el número de los períodos de rota-
ción o de los períodos de reproducción del capital va-
riable adelantado, por el número de los períodos en que
renueva su ciclo.

Vimos ya en el libro 1, cap. tv (Transformación: de
dinero en capital) y en el mismo libro, capítulo xxI (Re-
producción simple), que el valor de capital ha sido en
general adelantado, no gastado, puesto que ese valor,
después de recorrer las diversas fases de su ciclo, retorna
a su punto de partida, y lo hace, precisamente, enriquecido
por el plusvalor. Es esto lo que lo caracteriza como ade-
lantado. El tiempo que transcurre desde su punto de par-
tida hasta el de retorno es el período con vistas al cual se
adelantó ese valor. El ciclo íntegro que recorre el valor
de capital y que se mide por el tiempo que media entre
su adelanto y su reflujo, constituye la rotación de ese
valor, y la duración de esta rotación un período de rotación.
Si ese período ha transcurrido, si el ciclo ha concluido, el
mismo valor de capital puede recomenzar el mismo ciclo,
esto es, valorizarse una vez más, generar plusvalor. Si el
capital variable, como sub A, rota 10 veces por año, en el
curso del año generará, con el mismo adelanto de capital,

10 veces la masa de plusvalor correspondiente a un pe-
ríodo de rotación.

Es necesario dilucidar la naturaleza del adelanto desde
el punto de vista de la sociedad capitalista.

El capital A, que rota 10 veces por año, es adelantado
10 veces durante ese lapso. Se lo vuelve a adelantar para
cada nuevo período de rotación. Pero, al mismo tiempo,
durante el año A nunca adelanta más que el mismo valor
de capital de £ 500 y nunca dispone de más de esta can-
tidad para el proceso de producción examinado por noso-
tros. No bien esas £ 500 consuman un ciclo, A las hace
recomenzar el mismo ciclo; el capital, con arreglo a su
naturaleza, sólo conserva su carácter de tal precisamente
al fincionar siempre, en repetidos procesos de producción,
como capital. Nunca se lo adelanta, asimismo, para un
período de más de 5 semanas. Si la rotación dura más, ese
capital resulta insuficiente. Si menos, una parte resultará
superflua. No se adelantan 10 capitales de £ 500, sino
un capital de £ 500, adelantado 10 veces en períodos su-
cesivos. De ahí que la tasa anual del plusvalor no se
calcule sobre un capital de 500 adelantado 10 veces, o
sea sobre £ 5.000, sino sobre un capital de £ 500
adelantado una vez; exactamente del mismo modo que un
tálero que circule 10 veces no representará nunca más de
un único tálero que se encuentra en la circulación, aunque
desempeñe la función de 10 táleros. Cada vez que cambia
de manos, representa como siempre, en el bolsillo de su
poseedor ocasional, el mismo valor idéntico de 1 tálero.

De manera análoga, el capital A muestra en cada uno
de sus retornos, y también en su reflujo al término del
año, que su poseedor siempre opera únicamente con el
mismo valor de capital de £ 500. De ahí que cada vez
sólo retornen a sus manos £ 500. Su capital adelantado
por consiguiente, nunca excede a esa cantidad. El capital
de £ 500 adelantado constituye, pues, el denominador de
la fracción que expresa la tasa anual del plusvalor. Más

pv vn

arriba teníamos, para esto, la fórmula: PV! = ea =

= pv'n. Como la tasa efectiva del plusvalor es pv! =

= ca o sea igual a la masa del plusvalor dividida por el
v Y

capital variable que la ha producido, en pv” n podemos

A v

incluir el valor de pv!, o sea poner qe con lo cual obten-
v

: vn
dremos la otra fórmula: PV = E :

v

Pero debido a sus 10 rotaciones, y por tanto a la
renovación reiterada 10 veces de su adelanto, el capital
de £ 500 desempeña la función de un capital 10 veces
mayor, de un capital de £ 5.000, tal como 500 piezas de
1 tálero que circulan 10 veces por año, desempeñan la
misma función que 5.000 que sólo circulen una vez,

### II. La rotación del capital variable individual *

“Cualquiera que sea la forma social del proceso de
producción, es necesario que éste sea continuo, que reco-
rra periódicamente, siempre de nuevo, las mismas fases...
Por tanto, considerado desde el punto de vista de una inter-
dependencia continua y del flujo constante de su renovación,
todo proceso social de producción es al propio tiempo
proceso de reproducción ... En cuanto incremento perió-
dico del valor de capital o fruto periódico del capital [.. .],
el plusvalor asume la forma de un rédito devengado por
el capital.” (Libro 1, cap. xx1I, pp. 588, 589.)?

En el caso del capital A tenemos 10 períodos de rota-
ción, cada uno de 5 semanas; en el primero de ellos se
adelantan £ 500 de capital variable; esto es, cada semana
se convierten £ 100 en fuerza de trabajo, de tal suerte
que al término del primer período de rotación se han
gastado £ 500 en fuerza de trabajo. Esas £ 500, en un
principio parte del capital global adelantado, han cesado de
ser capital. Se han desembolsado en salarios. Los obreros
también se desprenden de ellas al pagar los medios
de subsistencia que adquieren; consumen, pues, medios de

subsistencia por valor de £ 500. De manera, pues, que se

destruye una masa de mercancías por el mismo importe de
valor (lo que el obrero pueda ahorrar en dinero, etc., tam-

* Subtítulo introducido por Engels (manuscrito 1, p. 116).
(R 687/1.)
" Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 2, pp. 695, 696.

poco es capital). Para los obreros esa masa de mercancías
se consume improductivamente, salvo en la medida en que
dicho consumo conserva su fuerza de trabajo —o sea, un
instrumento indispensable del capitalista— en condiciones
de operar, Pero, en segundo lugar, para el capitalista esas
£ 500 se han convertido en fuerza de trabajo por el mismo
valor (o en su caso por el mismo precio). El capitalista
la consume productivamente en el proceso de trabajo. Al
finalizar las 5 semanas existe un producto de valor de
£-_1.000. La mitad del mismo, £ 500, es el valor repro-
ducitto del capital variable gastado en pagar la fuerza
de trabajo. La otra mitad, £ 500, es plusvalor recién pro-
ducido. Pero la fuerza de trabajo de 5 semanas —mediante
la conversión en la cual una parte del capital se trans-
formó en capital variable— también se ha gastado, con-
sumido, aunque productivamente. El trabajo ayer activo no
es el trabajo que está hoy en actividad. Su valor, más el
del plusvalor creado por él, existe ahora como valor de
una cosa que difiere de la fuerza de trabajo misma, como
valor del producto. Sin embargo, mediante la transforma-
ción del producto en dinero, la parte de valor del mismo
que es igual al valor del capital variable adelantado puede
convertirse de nuevo en fuerza de trabajo y, por consi-
guiente, funcionar una vez más como capital variable. La
circunstancia de que con el valor de capital no sólo repro-
ducido, sino además reconvertido a la forma dineraria,
se dé ocupación o no a los mismos obreros, esto es, a los
mismos portadores de fuerza de trabajo, carece de rele-
vancia. Puede ocurrir que el capitalista, en el segundo
período de rotación, emplee nuevos obreros en vez de los
anteriores.

En realidad, pues, en los 10 períodos de rotación de
5 semanas lo que se gasta en salarios, paulatinamente, es
un capital de £ 5.000 y no uno de £ 500, salarios que
los obreros gastan 'a su vez en medios de subsistencia. Ha
sido consumido, de esa suerte, el capital de £ 5.000. Ya
no existe, Por otra parte, fuerza de trabajo por un valor
no de £ 500 sino de £ 5.000 se ha incorporado paulati-
namente al proceso de producción, y no sólo reprodujo su

propio valor = £ 5.000, sino que produjo un plusvalor.

de £ 5.000 como excedente. El capital variable de £ 500
que se adelanta en el segundo período de rotación no se
identifica con el capital de £ 500 adelantado en el primero

de esos períodos. El primer capital se ha consumido, gas-
tado, en salario, Pero ha venido a reponerlo un nuevo
capital variable de £ 500, que en el primer período de
rotación se produjo en forma mercantil y se reconvirtió
a la forma dineraria. Este nuevo capital dinerario de £ 500,
pues, es la forma dineraria de la nueva masa mercantil
producida en el primer período de rotación. El hecho de
que en manos del capitalista vuelva a encontrarse una
suma dineraria idéntica, £ 500 —esto es, y si prescindi-
mos del plusvalor, exactamente tanto capital dinerario
como el que adelantó originariamente— enmascara la cir-
cunstancia de que aquél opera ahora con un capital recién
producido. (En lo que respecta a los otros componentes de
valor del capital mercantil que reponen las partes Cons-
tantes de capital, su valor no es de producción reciente;
sólo que ha cambiado la forma en que ese valor existe.)
Examinemos el tercer período de rotación. Salta aquí a la
vista que el capital de £ 500 adelantado por tercera vez no
es un capital viejo, sino uno recién producido, ya que es
la forma dineraria de la masa mercantil producida en el
segundo período de rotación y no en el primero de esos
períodos; esto es, forma dineraria de la parte de esa
masa mercantil cuyo valor iguala al del capital variable
adelantado. La masa de mercancías producida en el primer
período de rotación ya se ha vendido. La parte de su
valor igual a la parte variable de valor del capital ade-
lantado, se convirtió en la nueva fuerza de trabajo operante
en el segundo período de rotación y produjo una nueva
masa mercantil, que se vendió a su vez y una de cuyas
partes de valor constituye el capital de £ 500 adelantado
en el tercer período de rotación.

Y así ocurre a lo largo de los 10 períodos de rotación.
En el transcurso de los mismos, cada 5 semanas se vuelca
en el mercado para incorporar incesantemente nueva fuerza
de trabajo al proceso de producción, una masa mercantil
recién producida (cuyo valor, en la medida en que repone
capital variable, también es recién producido, no se limita
a reaparecer, como sí ocurre en el caso de la parte circu-
lante constante de capital).

Por consiguiente, lo que se obtiene mediante las 10
rotaciones del capital variable adelantado de £ 500 no
es que este capital pueda consumirse productivamente 10
veces, o que un capital variable suficiente para 5 semanas

pueda usarse durante 50. Por el contrario, en las 50
semanas se han empleado 10 x £ 500 de capital variable,
y el capital de £ 500 alcanza única y exclusivamente para
5 semanas, por lo cual al término de ese lapso es necesario
reponerlo por un capital de £ 500 recién producido. Su-
cede esto tanto en el caso del capital A como en el del B.
Pero aquí comienza la diferencia.

Al término de la primera etapa de 3 semanas, tanto
B como A han adelantado y gastado un capital variable
de £ 500. Uno y otro convirtieron su valor en fuerza de
trabajo y lo repusieron por una parte del valor del pro-
ducto recién creado por dicha fuerza de trabajo, por una
parte igual al valor del capital variable adelantado de
£ 500. Tanto en el caso de B como en el de A la fuerza
de trabajo no sólo repone, con un valor nuevo de igual
monto, el valor del capital variable de £ 500 gastado,
sino que agrega un plusvalor, y un plusvalor que, conforme
a nuestro supuesto, es de la misma magnitud.

Pero en el caso de B el producto de valor que repone
el capital variable adelantado y agrega a su valor un
plusvalor, no reviste la forma bajo la cual puede funcionar
de nuevo como capital productivo, o en su caso como
capital variable. En A reviste esa forma. Y hasta el tér-
mino del año, B, al capital variable gastado en las primeras
5 semanas y luego, paulatinamente, cada 3 semanas, no lo
posee en la forma bajo la cual pueda funcionar de nuevo
como capital productivo, o en su caso como capital
variable, por más que haya sido objeto de reposición por
un valor recién producido más un plusvalor. No cabe duda
de que un valor nuevo ha repuesto, y por tanto renovado,
el valor de ese capital variable, pero su forma de valor
(aquí la forma absoluta de valor, su forma dineraria) no
se ha renovado.

Para el segundo período de 5 semanas (y de manera
sucesiva para cada lapso de 5 semanas en el transcurso del
año) es necesario. contar también con otra reserva de
£ 500, lo mismo que para el primer período, Si se pres-
cinde, pues, del sistema crediticio, al comienzo del año
tendrá que existir una reserva de £ 5.000, como capital
dinerario adelantado latente, aunque en realidad sólo se
las gaste poco a poco a lo largo del año, convirtiéndolas
en fuerza de trabajo.

En A, en cambio, como el ciclo, la rotación del ca-
pital adelantado ha concluido, la reposición de valor se
efectúa ya al término de las primeras $ semanas, bajo la
forma en que puede poner en movimiento nueva fuerza
de trabajo para 5 semanas: su forma dineraria original.

Tanto sub A como sub B en el segundo período de
5 semanas se consume nueva fuerza de trabajo y se gasta
un nuevo capital de £ 500 en el pago de dicha fuerza.
Los medios de subsistencia destinados al consumo obrero
y pagados con las primeras £ 500 han desaparecido; en
cualquier caso, el valor correspondiente se ha evaporado
de las manos del capitalista. Con las segundas £ 500 se
compra nueva fuerza de trabajo, se retiran del mercado
nuevos medios de subsistencia. En suma, lo que se gasta es
un capital nuevo de £ 500, no el capital viejo. Pero sub
A este nuevo capital de £ 500 es la forma dineraria del
valor, recién producido, que debe reponer las £ 500 gas-
tadas precedentemente. Sub B esta reposición de valor
reviste una forma bajo la cual no puede funcionar como
capital variable. Existe, pero no en la forma de capital
variable. Si se quiere que el proceso de producción con-
tinúe, tiene que existir y adelantarse para las 5 semanas
siguientes un capital suplementario de £ 500 que revista
la forma dineraria aquí indispensable. De manera que
tanto A como B, durante 50 semanas, gastan la misma can-
tidad de capital variable, pagan y consumen la misma
cantidad de fuerza de trabajo. Pero B tiene que pagarla con
un capital adelantado igual a su valor global, = £ 5.000,
mientras que A lo paga gradualmente, mediante la forma
dineraria, siempre renovada, del valor producido cada 5
semanas, el cual repone al capital de £ 500 adelantado
para cada período de 5 semanas. Como vemos, en este caso
nunca se adelanta un capital dinerario mayor que el de
£ 500 requerido para uno de esos períodos, es decir,
nunca uno que sea mayor que el de £ 500 adelantado
para las 5 semanas primeras. Estas £ 500 alcanzan para
el año entero. Resulta obvio, por consiguiente, que a igual
grado de explotación del trabajo e igual tasa efectiva del
plusvalor, las tasas anuales de A y B estarán en razón
inversa a las magnitudes de los capitales dinerarios varia-
bles que hay que adelantar para poner en movimiento
durante el año la misma cantidad de fuerza de trabajo.

e EE O ds
500,  - 5.000,

Ahora bien: 500, : 5.000, = 1: 10= 100 % : 1.000 %.
La diferencia se origina en la diversidad de los períodos

de rotación, esto es, de los períodos dentro de los cuales
el valor que repone al capital variable utilizado durante un
lapso determinado puede funcionar de nuevo como capital,
o sea como Capital nuevo. Tanto en B como en A se opera
la misma reposición de valor para el capital variable utili-
zado durante los mismos períodos. Se produce, igualmente,
el mismo incremento de plusvalor durante los mismos
lapsos. Pero aunque en el caso de B aparece, cada 5
semanas, una reposición de valor de £ 500 más un plus-
valor de £ 500, esta reposición de valor no constituye
sin embargo capital nuevo, ya que no reviste la forma
dineraria. En A no sólo el viejo valor de capital ha sido
remplazado por uno nuevo, sino que ha sido restaurado
en su forma dineraria; se lo ha repuesto, por consiguiente,
como nuevo capital apto para funcionar.
La conversión más temprana o más tardía de la reposi-
ción de valor en dinero, y por tanto en la forma en que
se adelanta el capital variable, es, evidentemente, una
circunstancia de todo punto de vista indiferente para la
producción del plusvalor en sí misma. Ésta depende de
la magnitud del capital variable utilizado y del grado de
explotación a que se halle sometido el trabajo. Pero esa
circunstancia modifica la magnitud del capital dinerario
que es preciso adelantar para poner en movimiento, du-
rante un año, determinada cantidad de fuerza de trabajo,
y por consiguiente determina la tasa anual del plusvalor.

### III. La rotación del capital variable considerada desde el punto de vista social ?

Examinemos un momento el problema desde el punto
de vista social. Supongamos que un obrero cueste £ 1
por semana y que la jornada laboral sea = 10 horas.
Sub A como sub B se emplean 100 obreros durante el
año (£ 100 semanales por 100 obreros equivalen a £ 500

« Subtítulo de Engels. (Manuscrito 1, p. 117.) (R. 691/1.)

para 5 semanas y £ 5.000 para 50 semanas); cada obrero
trabaja 60 horas por semana de 6 días. 100 obreros efec-
túan 6.000 horas de trabajo semanales, lo que equivale,
en 50 semanas, a 300.000 horas. Tanto A como B se han
apropiado de esa fuerza de trabajo, y en consecuencia
la sociedad no puede gastarla con ninguna otra finalidad.
Dentro de esos límites, pues, desde el punto de vista
social las cosas se presentan de la misma manera para A
que para B. Además: tanto en A como en B cada 100
obreros perciben por año un salario de £ 5.000 (los 200,
en Conjunto, percibirán por lo tanto £ 10.000) y retiran
de la sociedad medios de subsistencia por un valor igual a
esa suma. Hasta aquí, desde el punto de vista social, sigue
sin haber diferencias entre A y B. Como en ambos casos
a los obreros se les paga por semana, también retiran sema-
nalmente de la sociedad medios de subsistencia, a cambio
de los cuales, asimismo, en uno y otro caso vuelcan sema-
nalmente el equivalente dinerario en la circulación. Pero
aquí comienza la diferencia.

Primero. El dinero que el obrero vuelca a la circulación
sub A no es sólo, como ocurre con el obrero sub B, la
forma dineraria correspondiente al valor de su fuerza de
trabajo (en realidad, medio de pago por trabajo ya efec-
tuado); es, contando desde el segundo período de rotación
posterior a -la iniciación del negocio, la forma dineraria
del producto de valor creado por el propio obrero (= pre-
cio de la fuerza de trabajo más plusvalor) durante el primer
período de rotación y con la cual se paga su trabajo durante
el segundo período de rotación. No es éste el caso sub B.
En lo que respecta al obrero, ciertamente, el dinero es
aquí medio de pago por trabajo que aquél ya ha efectuado,
pero ese trabajo efectuado no se le paga con su propio
producto de valor convertido en dinero (con la forma
dineraria del valor producido por él mismo). Esto sólo
puede ocurrir a partir del segundo año, cuando al obrero
sub B se le paga con su producto de valor, convertido en
dinero, del año precedente.

Cuanto más breve sea el período de rotación del capital
—<uanto más breves sean los lapsos, pues, en que se
suceden sus fases de reproducción durante el año—, tanto
más prestamente la parte variable del capital adelantada
en un principio por el capitalista bajo la forma dineraria,
se convertirá en la forma dineraria del producto de valor

creado por el obrero para reponer ese Capital variable
(producto de valor que incluye además el plusvalor); tanto
más breve, pues, será el período durante el cual el capita-
lista deba adelantar dinero de su propio fondo, y tanto
menor, en proporción a la magnitud alcanzada por la
escala de la producción, el capital que aquél adelanta en
general; por último, tanto mayor será, en términos relativos,
la masa de plusvalor que —estando dada la tasa de éste—-
obtenga durante el año, porque tanto más frecuentemente
podrá, con la forma dineraria del producto de valor creado
por el obrero mismo, comprar una y otra vez a éste y
poner en movimiento su trabajo.

Si está dada la escala de la producción, en función de
la brevedad del período de rotación se reducirá la magnitud
absoluta del capital dinerario variable que se adelante (así
como la del capital circulante en general) y se acrecentará
la tasa anual del plusvalor. Estando dada la magnitud del
capital adelantado, se ampliará la escala de la producción,
y por consiguiente, con una tasa dada del plusvalor, aumen-
tará la masa absoluta de plusvalor generada durante un
período de rotación, a la par con el aumento —debido al
acortamiento de los períodos de reproducción— que se
registre en la tasa anual del plusvalor. De la investigación
precedente resulta, en general, que según las diversas mag-
nitudes del período de rotación es necesario adelantar ca-
pitales dinerarios de volúmenes muy disímiles para poner
en movimiento la misma cantidad de capital circulante
productivo y la misma masa de trabajo, con el mismo grado
de explotación de éste,

Segundo. Tanto sub A como sub B el obrero —y esto
se halla ligado a la primera diferencia—, con el capital
variable que en sus manos se ha convertido en medio de
circulación paga los medios de subsistencia que él adquiere.
No sólo retira trigo del mercado, por ejemplo, sino que
además lo repone con un equivalente en dinero. Pero como
el dinero con que el obrero sub B paga sus medios de
subsistencia y los retira del mercado no es la forma dine-
raria de un producto de valor lanzado al mercado durante
el año, como sí ocurre con el obrero sub A, el primer tra-
bajador entrega dinero al vendedor de sus mercancías, por
cierto, pero no una mercancía —se trate de un medio de
producción o de subsistencia— que el vendedor podría
adquirir con el dinero obtenido, lo cual acontece, por el

contrario, sub A. Del mercado, por consiguiente, se retiran
fuerza de trabajo, medios de subsistencia para ésta, capital
fijo bajo la forma de los medios de trabajo utilizados sub B
y materiales de producción, y para reponer todo eso se
vuelca en el mercado un equivalente en dinero; pero du-
rante el año no se vuelca un solo producto en el mercado
para reponer los elementos materiales del capital produc-
tivo retirados de aquél. Si suponemos en vez de una socie-
dad capitalista, una comunista, en primer lugar desaparece
por completo el capital dinerario, y por ende, también, los
disfraces de las transacciones que se operan por intermedio
de aquél, El problema se reduce, simplemente, a que la
sociedad tiene que calcular por anticipado cuánto trabajo,
medios de producción y medios de subsistencia puede em-
plear —sin perjuicios de ningún tipo— en ramos de la
industria como por ejemplo el tendido de vías férreas, que
por un período relativamente prolongado, de un año o
más, no suministrarán ni medios de producción, ni medios
de subsistencia, ni efecto útil de ningún tipo, pero retiran
de la producción global anual trabajo, medios de produc-
ción y medios de subsistencia. En la sociedad capitalista,
por el contrario, donde la racionalidad social se hace
valer única e invariablemente post festum,!* pueden y
tienen que producirse sin cesar grandes perturbaciones.
Por una parte, la presión sobre el mercado dinerario, mien-
tras Que, a la inversa, las facilidades brindadas por éste
provocan la aparición en masa de empresas como las que
acabamos de mencionar, esto es, precisamente las circuns-
tancias que presionarán más tarde sobre el mercado dine-
rario. Dicho mercado se ve sometido a presión porque aquí
es necesario el adelanto incesante de capital dinerario en
gran escala y durante largos períodos. Y prescindimos
aquí por entero de que industriales y comerciantes vuelcan
en especulaciones ferrocárrileras, etc., el capital dinerario
que se requiere para el funcionamiento de sus negocios y
lo reponen mediante préstamos en el mercado del dinero.
Por otra parte: presión sobre el capital productivo de que
dispone la sociedad. Como constantemente se retiran del
mercado elementos del capital productivo y por los mismos
sólo.se vuelca, en aquél, un equivalente dinerario, aumenta
la demanda solvente, que no aporta por sí misma ningún
elemento de oferta. Por consiguiente, alza de los precios,
tanto de los medios de subsistencia como de los materiales
de producción. Agréguese a esto que durante ese período
proliferan las estafas y se operan grandes transferencias de
capital. Una pandilla de especuladores, contratistas, inge-
nieros, abogados, etc., se enriquece. Provocan una fuerte
demanda de consumo sobre el mercado, y además los
salarios suben. En lo referente a medios alimentarios, todo
ello constituye un acicate para la agricultura. Pero como
no es posible aumentar súbitamente, en el curso del año,
esos medios alimentarios, aumenta la importación de los
mismos, así como en general la importación de los pro-
ductos alimenticios exóticos (café, azúcar, vinos, etc.)
y de los objetos suntuarios. De ahí, sobreimportación y
especulación en esa parte del negocio de introducción
de artículos extranjeros. Por lo demás, en los ramos de la
industria en los que puede aumentarse rápidamente la
producción (manufactura propiamente dicha, minería, etc.)
el aumento de los precios provoca una expansión súbita,
a la que pronto sigue el colapso. El mismo efecto se opera
en el mercado de trabajo para atraer hacia los nuevos
ramos industriales grandes masas de la sobrepoblación
relativa latente, e incluso de los obreros ocupados. Tales
empresas en gran escala, como los ferrocarriles, retiran del
mercado de trabajo determinada cantidad de fuerzas que
sólo pueden proceder de ciertos ramos como la agricultura,
etc., en los que sólo se utilizan sujetos vigorosos. Esta
situación se da, incluso, después que las nuevas empresas
se han convertido ya en ramos permanentes de la industria
y ya se ha formado, por tanto, la clase obrera nómade
requerida por ellas. No bien, por ejemplo, la construcción
de ferrocarriles se practica durante cierto lapso en una
escala mayor que la media. Se absorbe una parte del ejér-
cito obrero de reserva, cuya presión mantenía bajos los
salarios. Éstos suben de manera general, incluso en los
sectores del mercado de trabajo que hasta entonces pre-
sentaban un buen nivel de ocupación. Y esto dura hasta
que la catástrofe [Krach]!* inevitable vuelve a liberar el
ejército obrero de reserva y se abaten de nuevo los salarios
a su nivel mínimo e incluso por debajo de éste.*?

32 (F.E.—En el manuscrito aparece interpolada aquí la
siguiente nota, para su ampliación posterior: “Contradicción en el
modo capitalista de producción: los obreros como ,compradores
de mercancías son importantes para el mercado. Pero como ven-

En la medida en que la duración mayor o menor del
período de rotación depende del período laboral en el
sentido estricto del término —=<esto es, del período nece-
sario para que los productos queden terminados y listos
para ser puestos en el mercado— se funda.en las condi-
ciones materiales de la producción dadas en cada caso en
las diversas inversiones de capital, condiciones que en la
agricultura poseen más el carácter de condiciones natu-
rales de la producción y que en la manufactura y la mayor
parte de la industria extractiva varían con el desarrollo
social alcanzado por el proceso de producción mismo.

En la medida en que la duración del período laboral
se funda en la magnitud de las entregas (en el volumen
cuantitativo en que el producto se lanza regularmente como
mercancía al mercado), esto presenta un carácter con-
vencional. Pero la convención misma tiene como base
material la escala de la producción, 'y por consiguiente sólo
es fortuita si se la considera en su singularidad.

Por último, en la medida en que lo que dure el período
de rotación depende de la longitud que alcance el de circu-
lación, éste se halla condicionado en parte, sin duda, por
el cambio constante en las coyunturas del mercado, por
la mayor o menor facilidad de las ventas y por la necesidad,
derivada de ello, de volcar parcialmente el producto en el
mercado más próximo o en el más alejado. Prescindiendo
del volumen de la demanda en general, el movimiento de
los precios desempeña aquí un papel fundamental, ya que
cuando los precios bajan se restringe deliberadamente la
venta, mientras que la producción sigue su curso; a la in-
versa cuando hay alza de precios: la producción y la venta

dedores de su mercancía —la fuerza de trabajo— la sociedad
capitalista tiene la tendencia de reducirlos al mínimo del precio.
Contradicción adicional: las épocas en que la producción capita-
lista despliega todas sus potencias resultan ser, regularmente, épocas
de sobreproducción, porque las potencias productivas nunca se
pueden emplear al punto de que con ello no sólo se produzca
más valor, sino que pueda realizarse ese valor acrecentado; pero
la venta de las mercancías, la realización del capital mercantil, y
por ende también la del plusvalor, no está limitada por las nece-
sidades de consumo de la sociedad en general, sino por las necesi-
dades consumitivas de una sociedad en la cual la gran mayoría
es siempre pobre y está condenada a serlo siempre. Esto, sin em-
bargo, cae dentro de la sección siguiente”.)

corren parejas o los productos pueden venderse por anti-
cipado. No obstante, débese considerar como verdadera
base material la distancia efectiva que existe entre el lugar
de producción y el mercado donde se colocan los productos.

Por ejemplo: se venden tejidos de algodón o hilado
ingleses con destino a la India. El exportador paga al
fabricante algodonero inglés (sólo lo hace de buen grado
si es buena la situación del mercado dinerario. No bien el
fabricante mismo repone por medio de operaciones crediti-
cias su capital dinerario, las cosas pintan mal). El expor-
tador vende luego sus productos de algodón al mercado
indio, de donde se le remite el capital que adelantó. Hasta
ese reflujo, las cosas ocurren exactamente como cuando la
duración del período de trabajo requería el adelanto de
nuevo capital dinerario para que el proceso de producción
siguiera funcionando en una escala dada. El capital dine-
rario con que el fabricante paga a sus obreros y renueva,
asimismo, los demás elementos de su capital circulante, nc
es la forma dineraria del hilado producido por él. Esto sólo
puede ocurrir cuando el valor de ese hilado ha refluido a
Inglaterra en dinero o producto. Se trata, como antes, de
capital dinerario adicional. La diferencia estriba tan sólo
en que quien lo adelanta, en vez del fabricante, es el
comerciante, quien acaso lo ha obtenido, a su vez, mediante
operaciones crediticias. Del mismo modo, antes que ese
dinero se vuelque en el mercado, o simultáneamente con él,
no se lanza al mercado inglés un producto suplementario
que haya sido comprado con ese dinero y pueda entrar en
el consumo productivo o en el individual. Si esta situación
se da durante largo tiempo y en gran escala, necesariamente
traerá aparejadas las mismas consecuencias que, con ante-
rioridad, el período laboral prolongado.

Ahora bien, es posible que en la India misma el hilado
vuelva a venderse a crédito. Con ese crédito se adquieren
productos en ese país y se los envía a Inglaterra, como
pago, o se remite una letra por el importe. Si esta situación
se prolonga, se producirá una presión sobre el mercado di-
nerario indio, cuya repercusión en Inglaterra puede pro-
vocar una Crisis aquí. Por su parte la crisis, aunque ligada
a la exportación de metales preciosos a la India, ocasionará
en este último país una nueva crisis a causa de la quiebra
de casas comerciales inglesas y de sus filiales indias, a las
cuales los bancos indios han otorgado créditos. De esta

suerte surge una crisis simultánea tanto en el mercado que
presenta una balanza comercial desfavorable como en aquel
cuya balanza es favorable. Este fenómeno puede ser aun
más complicado. Inglaterra, por ejemplo, ha enviado a la
India lingotes de plata, pero los acreedores ingleses de la
India pueden reclamar ahora el pago de sus préstamos, y
poco después la India tendrá que reexpedir sus lingotes
argénteos a Inglaterra.

Puede ocurrir que el comercio de exportación hacia la
India y el de importación desde ese país se compensen,
poco más o menos, aunque el primero (excepto circuns-
tancias especiales, como encarecimiento del algodón, etc.)
determina y estimula al segundo en lo que respecta a su
volumen, La balanza comercial entre Inglaterra y la India
puede parecer equilibrada o registrar, tan sólo, débiles os-
cilaciones favorables a uno u otro de los lados. Pero no
bien en Inglaterra se desencadena la crisis, se revela que
las mercancías de algodón invendidas colman los depósitos
de la India (no se han transformado, pues, de ca-
pital mercantil en capital dinerario, o sea que hay una
sobreproducción por ese lado) y que, por otra parte, en
Inglaterra no sólo existen acopios de productos indios no
vendidos, sino que gran parte de los acopios vendidos y
consumidos no han sido pagados en absoluto, Por consi-
guiente, lo que se manifiesta como crisis en el mercado
dinerario, en realidad expresa anomalías en los procesos
de producción y de reproducción mismos.

Tercero. En lo tocante al propio capital circulante
empleado (tanto el variable como el constante), la dura-
ción del período de rotación, en la medida en que resulta
de la del período laboral, suscita esta diferencia: cuando
son varias las rotaciones anuales, un elemento del capital
circulante constante o variable puede ser suministrado por
su propio producto, como ocurre por ejemplo en la pro-
ducción de carbón, en la confección de indumentaria, etc.
En el otro caso no, por lo menos no durante el año en
curso.

## CAPÍTULO XVII. LA CIRCULACIÓN DEL PLUSVALOR +

Hemos. visto, hasta ahora, que la diversidad en los
períodos de rotación genera diversidad en la tasa anual
del plusvalor, incluso si se mantiene constante la masa del
plusvalor producido durante el año.

Pero, además, surge necesariamente una diferencia en
la capitalización del plusvalor, en la acumulación, y en esa
medida, asimismo, en la masa de plusvalor producida du-
rante el año, con una tasa constante del plusvalor.

Observemos ahora, en primer lugar, que el capitalb A
(en el ejemplo del capítulo anterior) tiene un rédito perió-
dico corriente, o sea que, si exceptuamos el período“ de
rotación que se da al comienzo del negocio, hace frente
con su producción de plusvalor a su propio consumo dentro
del año, en vez de tener que efectuar adelantos de sus pro-
pios fondos. Esto último, en cambio, es lo que ocurre en
el caso de B. En los mismos lapsos produce tanto plusvalor
como A, sin duda, pero el plusvalor no se realiza y, por
consiguiente, no se lo puede consumir ni individual ni
productivamente. En la medida en que se toma en consi-
deración el consumo individual, el plusvalor se anticipa.
Es necesario adelantar fondos a tales efectos.

* En el manuscrito de Marx (u, p. 119) el texto que sigue
no forma un capítulo aparte. El título es de Engels. (R 698/2.)

v En la 12 edición, “capitalista” en vez de “capital”.
* En la 1? edición, “primer período” en vez de “período”.

Una parte del capital productivo a la que es difícil
catalogar, a saber, el capital adicional necesario para la
reparación y mantenimiento del capital fijo, se presenta
ahora, asimismo, bajo una nueva luz.

En el caso de A esa parte de capital —en total o en su
mayor parte— no se adelanta cuando se inicia la produc-
ción. No necesita estar disponible, y ni siquiera existir.
Brota del negocio mismo, por la transformación directa de
plusvalor en capital, esto es, por su utilización directa como
capital. Una parte del plusvalor que no sólo se produce
periódicamente dentro del año, sino que además se realiza
en el curso de éste, puede cubrir los gastos necesarios para
reparaciones, etc. De este modo, el negocio mismo, durante
su transcurso y por medio de la capitalización de una parte
del plusvalor, produce una parte del capital necesario para
llevar adelante dicho negocio en su escala originaria. Esto,
para el capitalista B es imposible. En su caso la mencionada
porción de capital tiene que formar parte del capital ade-
lantado originariamente. En ambos casos esa porción de
capital figurará, en los libros del capitalista, como capital
adelantado, y lo es, también, ya que según nuestro supuesto
constituye una parte del capital productivo necesario para
que el negocio funcione en una escala dada. Pero el hecho
__de que el adelanto se haga de un fondo o del otro origina
una diferencia de gran significación. En el caso de B, esa
porción es efectivamente parte del capital que hay que ade-
lantar originariamente o que mantener en disponibilidad.
En A, por el contrario, es una parte del plusvalor utilizada
como capital. Este último caso nos muestra cómo no sólo
el capital acumulado es meramente plusvalor capitalizado,
sino que también puede serlo una parte del capital adelan-
tado originariamente.

No bien interfiere el desarrollo del crédito, se complica
aun más la relación entre el capital adelantado en un
principio y el plusvalor capitalizado. Por ejemplo, A toma
prestado, en lo del banquero C, parte del capital productivo
con el que inicia el negocio o lo continúa durante el año.
No posee desde un primer momento suficiente capital
propio como para hacer funcionar el negocio. El banquero
C le presta una suma que se compone, meramente, de
plusvalor depositado en su banco por los industriales D,
E, F, etc. Desde el punto de vista de Á no se trata aún
de capital acumulado. Pero en realidad, para D, E, F, etc.,

A no es nada más que un agente que capitaliza el plusvalor
del que se habían apropiado ellos.

.. Vimos ya en el libro 1, capítulo XXI1,* que la acumula-
ción, la transformación de plusvalor en capital, por su
contenido real es un proceso de reproducción en escala
ampliada, ya sea que esa ampliación se exprese de manera
extensiva, bajo la figura de incorporación de nuevas fábri-
cas a las antiguas, o en la expansión intensiva de la escala
en que hasta ahora se explotaba el negocio.

La ampliación de la escala de producción puede llevarse
a cabo en dosis relativamente pequeñas, empleando una
parte del plusvalor en mejoras que o bien se limitan a
aumentar la fuerza productiva del trabajo utilizado o bien
permiten, al propio tiempo, intensificar su explotación. O,
asimismo, allí donde la jornada laboral no está limitada por
la ley, basta un gasto suplementario de capital circulante
(en materiales de produción y en salario) para ampliar la
escala de la producción sin necesidad de acrecentar el
capital fijo; se prolonga así meramente, el tiempo de uso
diario de éste, mientras que su período de rotación se abre-
via en proporción. O bien el plusvalor capitalizado, si la
coyuntura del mercado es propicia, puede permitir que
se efectúen especulaciones con las materias primas, opera-
ciones para las cuales no hubiera bastado el capital ade-
lantado originariamente, etc.

Con todo, es evidente que allí donde la mayor cantidad
de períodos de rotación traiga aparejada una realización
más frecuente -del plusvalor dentro del año, harán su apa-
rición períodos en los cuales no se podrá prolongar la
jornada laboral ni introducir mejoras de detalle, mientras
que por otra parte la expansión de todo el negocio en
escala proporcional —en parte en lo que respecta al esta-
blecimiento en su conjunto, por ejemplo los edificios, en
parte por la expansión del fondo de trabajo, como ocurre
en la agricultura— sólo es posible dentro de ciertos límites
más amplios o más estrechos, y requiere además un volu-
men de capital suplementario que sólo una acumulación del
plusvalor durante varios años puede proporcionar.

Además de la acumulación efectiva, o transformación
del plusvalor en capital productivo (y de la correspondiente
reproducción en escala ampliada), se acumula dinero, se

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 2, p. 713 y ss.

economiza una parte del plusvalor como capital dinerario
latente que sólo más tarde, tan pronto como alcance cierto
volumen, habrá de funcionar como capital activo suple-
mentario. ,

Así se presentan las cosas desde el punto de vista del
capitalista individual. Con el desarrollo de la producción
capitalista, no obstante, se desarrolla también, al mismo
tiempo, el sistema crediticio. El capital dinerario que el
capitalista aún no puede emplear en su propio negocio, es
empleado por otros, de quienes aquél, a cambio de ello,
recibe intereses. Funciona para él como capital dinerario
en el sentido específico del término, como un tipo de capital
diferente del capital productivo. Pero opera como Capital
en manos de otros. Es obvio que con la realización más
reiterada del plusvalor y la escala creciente en que se lo
produce, aumenta la proporción en que se vuelca nuevo
capital dinerario o dinero como capital en el mercado
dinerario, desde el cual, cuando menos en su mayor parte,
se lo absorbe de nuevo con vistas a ampliar la producción.

La forma más simple en que puede presentarse este
capital dinerario latente adicional es la de tesoro. Puede
ocurrir que ese tesoro sea oro O plata suplementarios,
obtenidos directa o indirectamente a través del intercambio
con los países productores de metales preciosos. Y es sólo
de esta manera como se acrecienta en términos absolutos
el tesoro dinerario dentro de un país. Por otra parte, es
posible —y así ocurre en la mayor parte de los casos—
que este tesoro no sea otra cosa que dinero retirado de la

- circulación interior, el cual ha adoptado la forma de tesoro
en las manos de capitalistas individuales. Puede suceder,
asimismo, que ese capital dinerario latente consista tan
sólo en signos de valor —aún prescindimos aquí del dinero
crediticio— o también en meros derechos documentados
legalmente (títulos jurídicos) del capitalista contra terceras
personas. En todos estos casos, sea cual fuere la forma de
existencia de este capital dinerario adicional, el mismo no
representa, en la medida en que es capital in spe [en cierne],
ninguna otra cosa que títulos jurídicos adicionales de los
capitalistas, que éstos mantienen en reserva, sobre la pro-
ducción anual suplementaria, futura, de la sociedad. |

“La masa de la riqueza acumulada de manera efectiva,
considerada en cuanto a su magnitud ... es tan absoluta-
mente insignificante si se la compara con las fuerzas

productivas de la sociedad a la que pertenece —sea cual
sea el grado de civilización alcanzado por ésta— o incluso
si se la compara con el consumo efectivo de esa misma
sociedad durante unos pocos años, tan insignificante, que
la atención de los legisladores y economistas debería cen-
trarse en las fuerzas productivas y en su futuro desarrollo
libre, y no, como hasta ahora, meramente sobre la riqueza
acumulada, que es lo que salta a la vista. La parte abruma-
doramente mayor de la llamada riqueza acumulada es sólo
nominal y no consiste en objetos reales —barcos, edificios,
artículos de algodón, mejoras agrícolas—, sino en meros
títulos jurídicos, derechos sobre las futuras fuerzas pro-
ductivas anuales de la sociedad, generados y perpetuados
por los expedientes o instituciones de la inseguridad ... El
uso de tales artículos (acumulaciones de cosas físicas o
riqueza real) como meros miedios gracias a los cuales
sus poseedores se apropian de la riqueza que sólo habrán
de crear las fuerzas productivas futuras de la sociedad,
este uso les sería quitado paulatinamente, sin recurrir a la
violencia, por medio de las leyes naturales de la distribu-
ción; apoyadas por el trabajo cooperativo (co-operative
labour), les sería quitado en pocos años.” (William Thomp-
son, Inquiry into the Principles of the Distribution of
Wealth, Londres, 1850, p. 453. Este libro vio la luz por
primera vez en 1824.)2

“Poco se tiene en cuenta —y la mayor parte de la gente
ni siquiera lo sospecha— en qué proporción ínfima, por su
masa o su eficacia, se hallan las acumulaciones efectivas
de la sociedad con respecto a las fuerzas productivas hu-
manas, e incluso al consumo habitual de una sola genera-
ción durante pocos años. El motivo de ello salta a la
vista, pero el efecto es sumamente nocivo. La riqueza
consumida anualmente desaparece con su uso; apenas un
instante está al alcance de la vista y sólo nos impresiona
mientras la disfrutamos o consumimos. Pero la parte sólo
lentamente consumible de la riqueza —muebles, máquinas,
edificios —está desde nuestra infancia hasta nuestra vejez
ante nuestros ojos, como monumentos duraderos del es-
fuerzo humano. Gracias a la posesión de esa parte fija,
duradera y que sólo se consume lentamente de la riqueza

" En la 1? y 22 ediciones, “1827”. Véase, en el presente volu-
men, p. 17.

pública —del suelo y de las materias primas sobre los que
se trabaja, de las herramientas con las que se trabaja, de
los edificios que prestan albergue durante el trabajo—,
gracias a esa posesión los propietarios de dichos objetos
dominan en provecho suyo las fuerzas productivas anuales
de todos los trabajadores realmente [.. .] productivos de la
sociedad, por insignificantes que sean aquellos objetos en
comparación con los productos de ese trabajo, que reapa-
recen periódicamente. La población de Gran Bretaña e
Irlanda es de 20 millones; el consumo medio de cada indi-
viduo —-hombre, mujer o niño— probablemente sea de
unas £ 20, lo que da en total una riqueza de aproximada-
mente £ 400 millones, o sea el producto, consumido anual-
mente, del trabajo. El monto total a que alcanza el capital
acumulado de estos países no supera, según evaluaciones,
los 1.200 millones, o sea el triple del producto anual del
trabajo, si se distribuyeran de manera igual, tocarían £ 60
de capital por cabeza. Aquí nos interesa más la proporción
que los importes absolutos, más o menos exactos, de estos
cálculos estimativos. Los intereses de ese capital global
bastarían para mantener aproximadamente dos meses por
año a la población global, con su actual nivel de vida,
¡y todo el capital acumulado mismo (si se pudiera encon-
trar compradores) la mantendría sin necesidad de trabajar
durante tres años! Pero al término de este período, des-
provistos de casas, vestimenta o alimentos, morirían nece-
sariamente de inanición o se volverían esclavos de quienes
los habían mantenido durante los tres años en la ociosidad.
Tres años son a la duración de una generación sana, diga-
mos 40 años, lo que la magnitud e importancia de la ri-
queza real, del capital acumulado incluso del país más
rico, son a su fuerza productiva, .a las fuerzas productivas
de una sola generación humana; ¡no a lo que podrían
producir con las disposiciones racionales de una seguridad
igualitaria, y especialmente si el trabajo fuera cooperativo,
sino a lo que producen efectivamente, en términos abso-
lutos, bajo los expedientes defectuosos y desalentadores de
la inseguridad! Y para mantener y perpetuar en su estado
actual de distribución forzada esa masa, al parecer enorme,
del capital existente, o más bien para mantener y perpetuar
el derecho a disponer monopólicamente de los productos del
trabajo anual, obtenido por intermedio de aquélla [...], es
necesario perpetuar todo el mecanismo monstruoso, los

vicios, delitos y padecimientos de la inseguridad. No se
puede acumular nada sin satisfacer primero las necesidades
insoslayables, y el gran torrente de las inclinaciones huma-
nas fluye hacia los disfrutes; de ahí el monto relativamente
insignificante de la riqueza real de la sociedad en cualquier
instante dado. Es un ciclo eterno de producción y consumo.
En esa masa enorme de la producción y consumo anuales
apenas se echaría de menos el puñado de acumulación real,
y sin embargo se centra la atención no en aquella masa de
fuerza productiva, sino en este puñado de acumulación.
Pero a ese puñado lo han confiscado unos pocos, transfor-
mándolo en el instrumento para apropiarse del producto
——Que reaparece periódicamente todos los años— del tra-
bajo efectuado por la gran masa. De ahí la importancia
decisiva de tal instrumento para esos pocos .. . Los produc-
tores se ven despojados aproximadamente de un tercio del
producto nacional anual por gente que, bajo el nombre de
cargas públicas, consume esa fracción de manera impro-
ductiva y no da a cambio de ella ningún equivalente, esto
es, ningún equivalente que cuente como tal para los pro-
ductores ... La vista de la multitud contempla, atónita, las
masas acumuladas, especialmente cuando se concentran en
las manos de unos pocos. Pero las masas producidas [.. .]
anualmente, cual las ondas eternas e incontables de un
caudaloso río, pasan de largo y se pierden en el océano
olvidado del consumo. Y sin embargo ese eterno consumo
no sólo condiciona todos los disfrutes, sino la existencia del
género humano entero. La cantidad y distribución de ese
producto anual debieran convertirse ante todo en el objeto
de la reflexión. La acumulación real tiene una importancia
absolutamente secundaria, e incluso esa importancia la debe
casi exclusivamente al influjo que ejerce sobre la distribu-
ción del producto anual... La acumulación real y la distri-
bución siempre se consideran aquí” (en la obra de Thomp-
son) “en relación con la fuerza productiva y subordinadas a
ella, En casi todos los otros sistemas la fuerza productiva
se considera con referencia a la acumulación [.. .] y subor-
dinada a ésta, con miras a la perpetuación del. modo de
distribución existente. Si se la compara con el manteni-
miento de este último, no se consideran dignos de una sola
mirada la miseria siempre recurrente o el bienestar de todo
el género humano. Perpetuar las consecuencias de la vio-
lencia, del fraude y de la casualidad es lo que se denomina

seguridad, y a la conservación de esa seguridad espuria se
han sacrificado despiadadamente todas las fuerzas produc-
tivas del género humano.” (Ibidem, pp. 440-443.)

Para la reproducción sólo dos casos normales son
posibles, si prescindimos de las perturbaciones que la
obstaculizan incluso cuando se efectúa en una escala dada.

O bien se opera una reproducción en escala simple.

O bien tiene lugar una capitalización de plusvalor, la
acumulación.

### I. Reproducción simple ?

En el caso de la reproducción simple, el plusvalor pro-
ducido y realizado con periodicidad, anualmente o en
varias rotaciones anuales, es consumido de manera indivi-
dual, o-sea improductiva, por su apropiador, el capitalista.

La circunstancia de que el valor del producto se com-
ponga en parte de plusvalor, en parte de la fracción de
valor formada por el capital variable reproducido en él más
el capital constante consumido en él, no modifica en nada
ni la cantidad ni el valor del producto global que ingresa
constantemente en la circulación como capital mercantil y
que, con igual constancia, es retirado de ella para caer
en la órbita del consumo productivo o en la del individual,
esto es, para servir como medios de producción o como
medios de consumo. Si prescindimos del capital constante,
aquella circunstancia Únicamente afecta la distribución del
producto anual entre obreros y capitalistas.

Por consiguiente, inclusive si partimos del supuesto de
la reproducción simple, es necesario que una parte del
plusvalor exista de manera constante como dinero y no
como producto, pues sin este requisito no se la podría
transformar, con vistas al consumo, de dinero en producto.
Hemos de seguir investigando aquí esa transformación del
plusvalor, que abandona su forma mercantil originaria para
adoptar la de dinero. Para simplificar las cosas damos por
supuesta la forma más elemental del problema, o sea la
circulación exclusiva de dinero metálico, de dinero que es
un equivalente real,

A AA A A A 0 AA

2 Subtítulo de Engels. (R 701/2).

Según las leyes desarrolladas en el caso de la circula-
ción mercantil simple (libro 1, cap. 111),? la masa de dinero
metálico existente en el país no sólo debe ser suficiente
para hacer que las mercancías circulen. Debe alcanzar para
hacer frente a las oscilaciones de la circulación dineraria, .
resultantes en parte de fluctuaciones en la velocidad de la
circulación, en parte de cambios en los precios de las
mercancías, en parte de las proporciones diversas y varia-
bles en que el dinero funciona como medio de pago o
como medio de circulación propiamente dicho. La propor-
ción en que la masa dineraria existente se escinde en tesoro
y dinero circulante varía constantemente, pero la masa del
dinero es siempre igual a la suma del que existe como
tesoro y del que está circulando. Esa masa dineraria (masa
de metales preciosos) constituye un tesoro de la sociedad,
acumulado poco a poco. En la medida en que una parte de
dicho tesoro se consume por desgaste, es necesario volver
a reponerla anualmente, como en el caso de cualquier otro
producto. Ello se efectúa, en la realidad, mediante el inter-
cambio directo o indirecto de una parte del producto anual
del país por el producto de los países productores de oro
y plata. Este carácter internacional de la transacción en-
mascara, con todo, su simple transcurso. Por ello, para redu-
cir el problema a su expresión más simple y diáfana, hemos
de dar por supuesto que la producción de oro y plata se
verifica en el país mismo, o sea que ésta forma parte de la
producción global social dentro de los límites de cada país.

Prescindiendo del oro o plata producidos para elaborar
artículos suntuarios, el mínimo de su producción anual
deberá ser igual al desgaste de los metales dinerarios ori-
ginado por la circulación anual del dinero. Si aumenta,
además, la suma de valor de la masa mercantil producida
y puesta en circulación durante el año, tendrá que incre-
mentarse también la producción anual de oro y plata, en la
medida en que la suma de valor acrecentada de las mercan-
cías circulantes y la masa dineraria requerida para su
circulación (y para el atesoramiento correspondiente) no
se compensen con una mayor velocidad de la circulación
del dinero y con un funcionamiento más amplio del dinero
como medio de pago, esto es, con una mayor liquidación

" Véase, en la presente edición, t. 1, vo). l, pp. 169-173.

recíproca de las compras y ventas sin la injerencia de
j real.
ll de la fuerza social de trabajo y una pa os
los medios sociales de re Leer de gasta
ualmente en la producción de oro y o
Los apilalitas dedicados a la apa de ltd
plata —y como aquí partimos del supuesto de E aid del
ción simple, sólo la practican dentro de los a SS
desgaste medio anual y del consumo medio anua ñ bid
plata, resultante de ese desgaste— vuelcan su La se
—<que conforme a nuestro supuesto consumen Les me a
sin capitalizarlo en parte— de manera a a e a
lación y bajo la forma dineraria, que para ellos E ol
natural y no, como a e Sd ramos de la producción,
irasmutada del producto.
Direc en lo LS respecta al salario —la OS
dineraria en que se adelanta el capital variable— pe Es
se lo repone aquí mediante la venta del posar: os e
transformación en dinero, sino mediante un pr cata el
forma natural es desde un primer momento la form
A ocurre, por último, con la parte del aa
ducto de metales preciosos que es igual al valor del a
constante consumido periódicamente, tanto del capt E
circulante constante como del capital fijo constante cons
1 te el año. " me
eS primero el ciclo o la rotación iO
invertido en la producción de metales preciosos As Ss
forma D-M...P...D'. En la medida en que en a
la M no sólo se compone de fuerza de trabajo y ma dd
de producción, sino también de capital fijo —de cis
P sólo se ha consumido una parte de valor—, €s evi A
que D', el producto, es una suma de dinero Eje da
capital variable desembolsado en salario más e Ha
constante circulante desembolsado en medios de pro uc a
más la parte de valor del capital fijo desgastado de do
plusvalor. Si la suma fuera menor ida inca
biado el valor general del oro— la inversión en la EEN
sería improductiva o, si el caso fuera general, aumentaríÍ
en el futuro el valor del oro comparado con las eo
cuyo valor no variara, esto es, bajarían los e a cd
mercancías; en el futuro la suma dineraria desembolsada e
D- M sería menor,

Limitémonos a examinar, en un primer momento, la
parte circulante del capital adelantado en D, en el punto
de partida de D-M...P... D': se adelanta determinada
suma de dinero, se la vuelca en la circulación para pagar
la fuerza de trabajo y adquirir materiales de producción.
Pero no es el ciclo de ese capital el que la retira de la
circulación para volver a arrojarla a ella. El producto en su
forma natural ya es dinero; no es necesario, por tanto,
transformarlo primero en dinero por el intercambio, por
un proceso de circulación. No pasa del proceso de produc-
ción a la esfera de la circulación bajo la forma de capital
mercantil que debe reconvertirse en capital dinerario, sino
como Capital dinerario que debe reconvertirse en capital
productivo, esto es, que debe comprar de nuevo fuerza de
trabajo y materiales de producción. La forma dineraria del
Capital circulante consumido en fuerza de trabajo y medios
de producción no se repone mediante la venta del producto
sino mediante la forma natural del producto mismo; es
decir, no porque su valor se retire de nuevo, en forma dine-
raria, de la circulación, sino por medio de dinero suple-
mentario, recién producido.

Supongamos que ese capital circulante sea = £ 500,
el período de rotación = 5 semanas, el de trabajo = 4
semanas, el de circulación = 1 semana solamente.? Desde
el primer momento es necesario adelantar dinero para 5
semanas, en parte en acopio productivo, y en parte como
reserva disponible para desembolsarlo poco a poco en
salarios. Al comienzo de la sexta semana han refluido
£ 400 y se han liberado £ 100. Esto se repite constan-
temente. Aquí, como antes, durante cierto período de la
rotación siempre se encontrarán £ 100 en la forma libe-
rada. Pero se componen de dinero suplementario recién
producido, exactamente como las otras £ 400. Teníamos
aquí 10 rotaciones por año, y el producto anual producido
es = £ 5.000 en oro. (El período de circulación no
corresponde aquí al tiempo que insume la transformación
de la mercancía en dinero, sino la transformación de dinero
en los elementos de producción.)

En el caso de cualquier otro capital de £ 500 que
rote bajo las mismas condiciones, la forma dineraria cons-
tantemente renovada es la forma trasmutada del capital

* En la 1? edición no figura la palabra “solamente”.

mercantil producido que, cada 4 semanas, se vuelca da
circulación y que por su venta —oO sea por el retiro perió-
dico de la cantidad de dinero bajo cuya forma Ingresó
originariamente en el proceso— recupera Una y otra vez a
forma dineraria. Aquí, por el contrario, en cada perío
de rotación se vuelca a la circulación una nucva masa
dineraria adicional de £ 500 procedente del proceso o
de producción, y se la vuelca para retirar de ésta, e E
temente, materiales de producción y fuerza de a ajo.
ciclo de este capital, pues, no vuelve a retirar de la circu-
lación el dinero lanzado a ella, sino que lo acrecienta con
masas de oro siempre producidas de nuevo. ñ
Si examinamos la parte variable de este capital o
lante y la fijamos, como más arriba, en £ 100, ct
producción mercantil corriente esas £ 100 bastarían, sie A
10 las rotaciones, para pagar constantemente la Eon ma
trabajo. Aquí, en la producción de dinero,? resulta en A
ciente la misma suma, pero las £ 100 de reflujo con
que se paga la fuerza de trabajo cada 5 semanas no son
la forma trasmutada del producto de dicha Po ES
una parte de ese producto mismo, siempre Er Sas
productor de oro paga a sus obreros dels pa o
una parte del oro producido por ellos mismos. Las £ oe
así desembolsadas cada año en fuerza de trabajo y vo EA
das por los obreros a la circulación, por consiguiente,
retornan a través de ésta a su punto de partida. ce
En lo que respecta además al capital fijo, éste de re E
cuando se pone en marcha el negocio, el ae A
capital dinerario relativamente grande, el cual, Lea e
se vuelca en la circulación. Como ocurre con todo cap a
fijo, sólo refluye fraccionadamente, en el Es
años. Pero refluye como fracción directa del pro pt
del oro, y no por la venta del producto y su ets
en dinero, consumada en dicha venta. Adquiere a EE ae
dineraria paulatinamente, pues, no por el retiro de din de
de la circulación, sino por el acopio de una parte a E
pondiente del producto. El capital dinerario de o 7
esa suerte no es una suma de dinero retirada gradua eS
de la circulación para compensar la suma de Ea E
se volcó en ella, originariamente, con destino al capi
fijo. Es una masa suplementaria de dinero.
Ñ Mi
a En la 12 edición, “oro” (“Gold”) en vez de “dinero” (“Geld”).

Por último, en lo que concierne al plusvalor, también
éste es igual a una parte del nuevo producto áureo que
en cada nuevo período de rotación se vuelca en la circula-
ción, para gastarse improductivamente —conforme a nues-
tro supuesto— en medios de subsistencia y objetos
suntuarios, :

Pero según el supuesto toda esa producción áurea anual
—gracias a la cual constantemente se retira del mercado
fuerza de trabajo y materiales productivos, pero no dinero,
y Constantemente se aporta a dicho mercado dinero suple-
mentario— sólo repone el dinero desgastado durante el
año; no hace, pues, más que mantener completa la masa
dineraria social que existe de manera constante, aunque en
porciones diversas, bajo las dos formas de tesoro y de
dinero que se halla en la circulación.

Con arreglo a la ley de la circulación mercantil la masa
dineraria debe ser igual a la que se requiere para la
circulación más una cantidad de dinero que reviste la forma
de tesoro, cantidad esta última que aumenta o disminuye
según se contraiga o expanda la circulación, pero que sirve
también, en especial, para la formación del fondo de réserva
necesario constituido por medios de pago. Lo que se debe
pagar en dinero —en la medida en que no se verifica una
compensación de los pagos— es el valor de las mercancías.
El hecho de que una parte de ese valor se componga de
plusvalor, esto es, que nada haya costado al vendedor de
las mercancías, no modifica ni en lo mínimo los términos
del problema. Supongamos que todos los productores sean
poseedores autónomos de sus medios de producción; la
circulación, por tanto, tendrá lugar entre los propios pro-
ductores directos. Si prescindimos de la parte constante de

su capital, su plusproducto anual podría dividirse entonces,
por analogía con el régimen capitalista, en dos partes: una,
a, que se limita a reponer sus medios de subsistencia nece-
sarios; la otra, b, que los productores consumen en parte
bajo la forma de productos suntuarios y, en parte, dedican
a ampliar la producción. De modo que a.representa el
capital variable, b el plusvalor. Pero esa subdivisión no
ejercería influjo alguno sobre la magnitud de la masa
dineraria requerida para la circulación de su producto
global. Bajo condiciones en lo demás iguales el valor de
la masa mercantil circulante sería el mismo, y por consi-
guiente también la masa dineraria que se requiere para ese

valor. Esos productores, asimismo, deberían disponer de
las mismas reservas dinerarias —en caso de una división
igual de los períodos de rotación—, esto es, la misma parte
de su capital debería existir siempre bajo la forma dine-
raria, ya que ahora como antes, conforme al supuesto, su
producción seguiría siendo producción de mercancías. La
circunstancia, pues, de que una parte del valor mercantil
se componga de plusvalor, no modifica absolutamente en
nada la masa del dinero necesario para el funcionamiento
del negocio.

Un adversario de Tooke —quien se atiene a la forma
D- M- D'— le pregunta a éste cómo entonces el capita-
lista se las arregla para retirar constantemente de la circu-
lación más dinero del que arrojó en ella. Entiéndase
bien. No se trata aquí de la formación del plusvalor. Aun-
que todo el misterio estriba en esta formación, desde el
punto de vista capitalista se la sobrentiende. La suma de
valor utilizada no sería capital si no se enriqueciera con un
plusvalor. Como según el supuesto lo es, el plusvalor se
comprende de por sí. '

La interrogante no es, pues: ¿de dónde proviene el
plusvalor?, sino: ¿de dónde proviene el dinero para que
aquél se convierta en éste?

Pero en la economía burguesa la existencia del plusvalor
se comprende de suyo. No sólo se la supone, sino que con
ella se supone también que una parte de la masa de mer-
cancías volcada en la circulación se compone de plus-
producto, o sea representa un valor que el capitalista no
volcó con su capital en aquélla; se supone, pues, que el
capitalista lanza a la circulación, con su producto, un
excedente por encima de su capital y que retira de ella ese
mismo excedente.

El capital mercantil que el capitalista vuelca en la
circulación es de mayor valor (a qué se debe esto es algo
que no se explica ni se comprende, pero c'est un fait [es
un hecho] desde el punto de vista de dicha economía bur-
guesa) que el capital productivo que retiró de aquélla bajo
la forma de fuerza de trabajo más medios de producción.
Bajo este supuesto, por consiguiente, resulta claro por qué
no sólo el capitalista A, sino también B, C, D, etc., pueden
retirar constantemente de la circulación, intercambiando su
mercancía, más valor del que tiene su capital' adelantado
originariamente, al que siempre adelantan de nuevo. A, B,

C, D, etc., arrojan constantemente a la circulación un valor
mercantil mayor —esta operación presenta tantas facetas
como capitales autónomos hay en funcionamiento—, bajo
la forma de capital mercantil que el que retiran de ella
bajo la forma de capital productivo. Constantemente, pues,
tienen que repartirse una suma de valor (esto es, cada uno,
por su parte, debe retirar de la circulación un capital
productivo) igual a la suma de valor de sus respectivos
capitales productivos adelantados; y con igual constancia
tienen que repartirse una suma de valor que, también mul-
tilateralmente, lanzan a la circulación bajo la forma mer-
cantil, como excedente respectivo del valor mercantil por
encima del valor de sus elementos de producción.

Pero el capital mercantil, antes de su reconversión en
capital productivo y antes del gasto del plusvalor encerrado
en él, debe convertirse en dinero. ¿De dónde proviene el
dinero que se requiere para esa Operación? Es éste un
problema que a primera vista parece difícil, y que ni Tooke
ni otros, hasta el momento, han sabido resolver.

Supongamos que el capital circulante de £ 500 ade-
lantado bajo la forma de capital dinerario —sea cual fuere
su período de rotación— constituya el capital circulante
global de la sociedad, es decir, de la clase de los capitalis-
tas. Digamos que el plusvalor es de £ 100. Ahora bien:
¿cómo la clase capitalista en su conjunto puede siempre
retirar £ 600 de la circulación, cuando arroja siempre en
ésta nada más que £ 500?

Una vez convertido en capital productivo el capital
dinerario de £ 500, aquél se transforma dentro del pro-
ceso de producción en un valor mercantil de £ 600, y lo
que se encuentra en circulación no es sólo un valor mer-
cantil de £ 500, igual al capital dinerario adelantado
originariamente, sino además un plusvalor de £ 100, recién
producido.

Este plusvalor suplementario de £ 100 se vuelca a la
circulación bajo la forma de mercancía. No caben dudas
al respecto. Pero no es por medio de esa misma operación
como se obtiene el dinero suplementario para la circulación
de dicho valor mercantil suplementario.

No hay que eludir la dificultad por medio de capciosos
subterfugios.

Por ejemplo: en lo que respecta al capital circulante
constante, resulta evidente que no todos lo desembolsan al

mismo tiempo. Mientras que el capitalista A vende su
mercancía —o sea que para él el capital adelantado adopta
la forma dineraria—, para el comprador B, a la inversa,
su Capital existente bajo forma dineraria asume la forma
de sus medios de producción, fabricados precisamente por
A. Por el mismo acto gracias al cual A vuelve a conferir
la forma dineraria a su capital mercantil producido, B
hace que el suyo recupere la forma productiva, lo trasmuta
de la forma dineraria en medios de producción y fuerza
de trabajo; la misma suma de dinero funciona en el proceso
bilateral como en cualquier compra simple M - D. Por otra
parte, cuando A transforma de nuevo el dinero en medios
de producción, le compra a C, y éste con el dinero así
obtenido le paga a B, etc. De esta manera quedaría expli-
cado el proceso. Pero:

El carácter capitalista del proceso de producción no
modifica, en modo alguno, ninguna de las leyes enunciadas
(libro 1, capítulo 11)2 relativas a la cantidad de dinero
circulante en la circulación mercantil.

En consecuencia, cuando se afirma que el capital circu-
lante social que se debe adelantar en forma dineraria as-
ciende a £ 500, ya se tiene en cuenta que ésta es por una
parte la suma que hay que adelantar al mismo tiempo, y por
otra parte, sin embargo, que esa suma pone en movimiento
más capital productivo que £ 500, pues sirve alternativa-
mente como fondo dinerario de diversos capitales produc-

tivos. Este modo de explicar las cosas, pues, presupone -

como ya existente el dinero cuya existencia debía explicar.

Se podría sostener, asimismo: el capitalista A produce
artículos que el capitalista B consume individual, improduc-
tivamente. El dinero de B, por consiguiente, realiza el
capital mercantil de A, y de esta manera la misma sur
dineraria sirve para la realización del plusvalor de B y del
capital constante circulante de A. Pero aquí se da por
supuesta, de manera aun más directa, la solución del
problema que había que resolver. A saber: ¿de dónde
obtiene B el dinero para cubrir su rédito? ¿Cómo ha con-
vertido él en dinero esa parte que constituye el plusvalor
de su producto?

Podría decirse, asimismo, que la parte del capital
variable circulante adelantada constantemente por Á a sus

a

= Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 143-151.

obreros, sin cesar refluye de la circulación a sus manos, y
que sólo una fracción variable de aquella parte permanece
siempre en ellas para el pago del salario. Entre el desem-
bolso y el reflujo, no obstante, transcurre cierto tiempo,
durante el cual el dinero gastado en salarios puede servir,
entre otras cosas, para la realización de plusvalor. Pero
sabemos, en primer término, que cuanto más prolongado
sea ese tiempo, tanto mayor tendrá que ser también la
magnitud del fondo dinerario que el capitalista A tiene que
mantener siempre in petto [en reserva]. En segundo lugar,
el obrero gasta el dinero, compra mercancías con él, y en
consecuencia realiza” pro tanto [en esa proporción] el
plusvalor encerrado en dichas mercancías. Por consiguiente,
el mismo dinero que se adelanta bajo la forma del capital
variable también sirve pro tanto para realizar plusvalor.
Sin profundizar más en este problema, baste señalar aquí
que el consumo de toda la clase de los capitalistas y de las
personas improductivas dependientes de ella se efectúa al
mismo tiempo que el de la clase obrera; por ende, para
gastar su plusvalor como rédito, los capitalistas tienen que
volcar dinero en la circulación al mismo tiempo que los
obreros vuelcan dinero en ella; para que los capitalistas
puedan hacer eso, por consiguiente, es necesario retirar
dinero de la circulación. La explicación que acabamos de
dar no haría más que reducir la cantidad necesaria para
ello, sin suprimirla.

Por último, se podría aducir lo siguiente: constante-
mente se arroja a la circulación, con motivo de la primera
inversión de capital fijo, una gran cantidad de dinero que
quien la puso en circulación sólo la retira de ésta paulati-
namente, fracción a fracción, a lo largo de años. ¿No
bastaría esta suma para convertir en dinero el plusvalor?
A esto se debe responder que acaso en la suma de £ 500
(que incluye también el atesoramiento para el necesario
fondo de reserva) ya está comprendido el empleo de
esa suma como capital fijo, si no por quien la volcó en la
circulación, por algún otro. Además, en el caso de la suma
que se desembolsa para obtener los productos que sirvan
como capital fijo, ya está supuesto que también se ha
pagado el plusvalor encerrado en esas mercancías, y preci-
e lo que se pregunta es de dónde proviene ese

inero,

Esta respuesta general ya está dada: cuando es nece-
sario hacer circular una masa mercantil de x X £ 1.000,
el hecho de que el valor de esta masa mercantil contenga
plusvalor o no, el que se la produzca o no de manera
capitalista no modifica en nada la cantidad de la suma
" dineraria que se requiere para esa circulación. El problema
mismo no existe, por consiguiente. Bajo condiciones ya
dadas en los demás aspectos —velocidad de circulación
del dinero, etc.— se requiere determinada suma dineraria
para hacer circular el valor mercantil de x X £ 1.000,
completamente al margen de lo mucho o poco de ese valor
que recaiga en el productor directo de esas mercancías. En
la medida en que aquí existe un problema, coincide éste
con el problema general: de dónde proviene la suma de
dinero necesaria para la circulación de las mercancías en
un país.

Con todo, no cabe duda de que desde el punto de vista
de la producción capitalista, existe la apariencia de un pro-
blema especial. Aquí es el capitalista, en efecto, quien
aparece como el punto de partida desde el cual se vuelca
el dinero en la circulación. El dinero que el obrero gasta en
el pago de sus medios de subsistencia existe con anterio-
ridad como forma dineraria del capital variable y, por ende,
en un principio el capitalista lo lanza a la circulación como
medio que le sirve para comprar o pagar la fuerza de
trabajo. Fuera de ello, el capitalista vuelca en la circula-
ción el dinero que originariamente constituye para él la
forma dineraria de su capital fijo y circulante constante; lo
gasta como medio destinado a la compra o el pago de los
medios de trabajo y materiales de producción. Pero más
allá de esto, el capitalista ya no aparece como punto de
partida de la masa dineraria que se encuentra en la circula-
ción. Desde ahora, sin embargo, sólo existen dos puntos
de arranque: el capitalista y el obrero. Todas las terceras
categorías de personas, necesariamente, O reciben dinero
de esas dos clases a cambio de prestaciones de servicios, O
en la medida en que lo perciben sin contrapartida, son
coposeedores del plusvalor bajo la forma de renta, interés,
etc. El hecho de que el plusvalor no permanezca íntegra-
mente en los bolsillos del capitalista industrial, sino que
éste tenga que compartirlo con otras personas, nada tiene
que ver con el problema que aquí nos ocupa. Lo que
queremos saber es cómo convierte su plusvalor en plata,

no cómo reparte más tarde la plata obtenida en esa opera-
ción.!*2 En nuestro vaso, pues, es necesario considerar
todavía al capitalista como poseedor único del plusvalor.
Pero en lo que concierne al obrero, hemos dicho ya que
sólo es un punto de partida secundario, y que el capitalista
es el punto de partida primario del dinero volcado por el
obrero en la circulación. El dinero adelantado primera-
mente como Capital variable efectúa ya su segundo reco-
rrido cuando el obrero lo gasta para pagar medios de
subsistencia,

La clase de los capitalistas conforma, pues, el punto
de partida único de la circulación dineraria. Cuando nece-
sita £ 400 para el pago de medios de producción y £ 100
para pagar fuerza de trabajo, vuelca £ 500 en la circula-
ción. Pero el plusvalor encerrado en el producto, si la tasa
de plusvalor es de 100%, es igual a un valor de
£ 100. ¿Cómo puede extraer constantemente £ 600
de la circulación, si sólo vuelca constantemente £ 500 en
ella? De la nada no sale nada. La clase de los capitalistas
en su conjunto no puede extraer de la circulación lo que
previamente no volcó en ella.

Aquí se prescinde de que la suma dineraria de £ 5002
acaso sea suficiente, si los períodos de rotación son 10,
para hacer circular medios de producción por un valor de
£ 4.000 y trabajo cuyo valor sea de £ 1.000, y de que las
restantes £ 100 pueden bastar asimismo para la circulación
del plusvalor de £ 1.000. Esta relación entre la suma
dineraria y el valor mercantil que dicha suma hace circular
no afecta en nada los términos del problema. Éste perma-
nece inalterado. Si las mismas piezas dinerarias no efec-
tuaran diversos recorridos, habría que volcar £ 5.000
como capital en la circulación y se requerirían £ 1.000 para
convertir el plusvalor en dinero. Lo que queremos saber
es de dónde procede este último dinero, se trate de £ 1.000
o de £ 100. El caso es que hay un excedente por encima
del capital dinerario lanzado a la circulación.

En realidad, por paradójico que parezca a primera
vista, la propia clase de los capitalistas lanza a la circu-

" En la 1% y 22 ediciones, Werke, etc., “£ 400” en vez de
“£ 500”. Cfr. aquí, p. 419: “Si, por ejemplo, un capital dinerario
de £ 500 rota 10 veces por año bajo la forma de Capital variable,
es evidente que esa parte alícuota de la masa' dineraria circulante
hace circular una suma de valor 10 veces mayor, = £ 5.000.”

lación el dinero que sirve para realizar el plusvalor ence-
rrado en las mercancías. Pero, notabene [adviértase]: lo
vuelca en aquélla no como dinero adelantado, no como
capital. Lo gasta como medio de compra para su consu-
mo individual. No es adelantado por esa clase, pues,
aunque ella sea el punto de partida de su circulación.
Consideremos el caso de un capitalista individual que
inicia su negocio, por ejemplo un arrendatario. Durante
el primer año adelanta un capital dinerario de, digamos,
£ 5.000 en pago de medios de producción (£ 4.000) .y
de fuerza de trabajo (£ 1.000). Supongamos que la
tasa del plusvalor es de 100 %; el plusvalor del que se
apropia = £ 1.000. Las £ 5.000 mencionadas arriba
comprenden todo el dinero que ese capitalista adelanta
como capital dinerario. Pero el hombre también tiene que
vivir, y no percibe dinero alguno hasta el término del
año. Su consumo asciende a £ 1.000, supongamos. Debe
poseerlas. Afirma, por cierto, que tiene que adelantarse
esas £ 1.000 durante el primer año. Sin embargo ese
adelanto —<que aquí sólo tiene un sentido subjetivo—- no
significa otra cosa sino que el primer año tiene que cubrir
su consumo individual con dinero de su propio bolsillo,
y no con la producción gratuita de sus obreros. No ade-
lanta ese dinero como capital. Lo gasta, se desprende de
él pagándolo por un equivalente en medios de subsisten-
cia, y consume dichos medios. Gasta ese valor en dinero,
lo lanza a la circulación y lo retira de ésta bajo la forma
de valores mercantiles. Consume estos valores mercantiles
y cesa, por ende, de estar en cualquier relación con el
valor de los mismos. El dinero con que lo paga existe como
elemento del dinero circulante. Pero ha retirado de la
circulación, bajo la forma de productos, el valor de ese
dinero, y con los productos en los que existía se ha
destruido también el valor de los mismos. Ha venido a
parar en nada. Ahora bien, al término del año arroja a la
circulación un valor mercantil de £ 6.000 y lo vende.
Mediante esta operación, refluyen a sus manos: 1) su
capital dinerario de £ 5.000; 2) el plusvalor, convertido
en dinero, de £ 1.000. Ha adelantado £ 5.000 como
capital, lanzándolas a la circulación, y retira de ella
£ 6.000: £ 5.000 por el capital y £ 1.000 en concepto
de plusvalor. Las últimas £ 1.000 se han realizado con
el dinero que él mismo volcó en la circulación, pero no

como capitalista, sino como consumidor; que no adelantó,
sino que gastó. Retornan a sus manos ahora como forma
dineraria del plusvalor producido por él. Y de ahí en
adelante esa operación se reitera anualmente. Pero a
partir del segundo año las £ 1.000 que gasta son siempre
la forma trasmutada, la forma dineraria del plusvalor que
él ha producido. Las gasta anualmente y anualmente vuel-
ven a sus manos.

Si su capital rota con más frecuencia durante el año,
ello no modifica en nada los términos del problema,
aunque sí la duración del lapso y por tanto la magnitud de
la suma que tendría que lanzar a la circulación, por enci-
ma de su capital dinerario adelantado, con destino a su
consumo individual.

El capitalista no vuelca ese dinero en la circulación
como capital. Sin duda, forma parte del carácter del capi-
talista el que éste, hasta el reflujo del plusvalor, esté en
condiciones de vivir de los recursos que se hallan en su
poder.

Suponíamos en este caso que la suma dineraria que el
capitalista lanza a la circulación, hasta el primer reflujo
de su capital, para cubrir su consumo individual, era
exactamente igual al plusvalor que ha producido y que
por consiguiente debe convertir en dinero. Es ésta, evi-
dentemente, en lo que respecta al capitalista individual,
una suposición arbitraria. Pero es forzoso que sea correcta
para la clase de los capitalistas en su conjunto, cuando
se da por supuesta la reproducción simple. Se limita a
expresar lo que denota esta última suposición, a saber,
que todo el plusvalor —pero sólo éste, es decir, ninguna
fracción de las existencias iniciales de capital— se con-
sume improductivamente.

Se supuso más arriba que la producción global de
metales preciosos (que fijamos en £ 500) sólo bastaba
para reponer el desgaste del dinero.

Los capitalistas productores de oro poseen su producto
íntegro en oro, tanto la parte del mismo que repone el
capital constante como la que repone el capital variable y
la consistente en plusvalor. Una parte del plusvalor social,
pues, se compone de oro, no de producto que sólo dentro
de la circulación se transforma en oro. Desde un primer
momento se compone de oro y se lo arroja a la circula-
ción para de ella retirar productos. Lo mismo rige aquí

para el salario, el capital variable y la reposición del
capital constante adelantado, Por consiguiente, si una parte
de la clase de los capitalistas vuelca en la circulación un
valor mercantil mayor (mayor en el plusvalor) que el
capital dinerario adelantado por ellos, otra parte de los
capitalistas lanzará a la circulación un valor dinerario
mayor (mayor en el plusvalor) que el valor mercantil que
constantemente retiran de la circulación para producir oro.
Si una parte de los capitalistas succiona constantemente
de la circulación más dinero que el que aportó a ésta, el
sector de los que producen oro constantemente vuelca
en ella más dinero que el que retiran de ella bajo la
forma de medios de producción.

Aun cuando una parte de ese producto de £ 500
en oro es plusvalor de los productores de dicho metal,
la suma total sólo está destinada, no obstante, a reponer
el dinero necesario para la circulación de las mercancías;
qué porción de esa suma convierta en dinero el plusvalor
de las mercancías y qué porción haga otro tanto con sus
demás componentes de valor, es algo que aquí resulta
indiferente. ]

Si la producción áurea se transfiere del país en cuestión
a Otros países, ello no modifica absolutamente en nada

los términos del problema, Una parte de la fuerza de

trabajo social y de los medios de producción sociales en
el país A está transformada en un producto, por ejemplo
en lienzo por un valor de £ 500, que se exporta al país
B para comprar oro allí. El capital productivo así utilizado
en el país A está! tan lejos de lanzar mercancías: —por
oposición al dinero— en el mercado del país A, como si
se lo hubiera utilizado directamente en la producción
de oro. Ese producto de A se representa en £ 500 en
oro y sólo como dinero ingresa en la circulación del país
A. La parte del plusvalor social contenida en ese producto
existe directamente en dinero, y para el país Á nunca
existe de otra manera que bajo la forma de dinero. Aunque
para los capitalistas que producen el oro sólo una parte
del producto representa plusvalor —la otra representa la
reposición del capital—, el problema de qué parte de
ese -oro —+exceptuado el capital constante circulante—
repone capital variable y qué parte representa plusvalor,
depende de manera exclusiva, por el contrario, de las
proporciones que el salario y el plusvalor, respectiva-

mente, representen del valor de las mercancías en circu-
lación, La parte constituida por el plusvalor se distribuye
entre los diversos miembros de la clase capitalista. Aunque
constantemente gasten esa parte para su consumo indivi-
dual y la vuelvan a percibir con la venta del nuevo pro-
ducto —precisamente esa compra y venta hace circular
entre ellos mismos, en general, sólo el dinero necesario
para la realización del plusvalor—, sin embargo una parte
del plusvalor social, aunque en proporciones variables, se
encuentra bajo la forma de dinero en los bolsillos de los
capitalistas, exactamente como una porción del salario,
por lo menos durante parte de la semana, se mantiene
bajo la forma de dinero en los bolsillos de los obreros. Y
esa parte no está limitada por la parte del producto áureo ?
que constituye originariamente el plusvalor de los capita-
listas productores de oro, sino, como hemos dicho, por la
proporción en que el producto de £ 500 mencionado
arriba se distribuye en definitiva entre capitalistas y obre-
ros y por la proporción en que el valor? mercantil que
es necesario hacer circular se compone de plusvalor y de
las demás partes constitutivas del valor.

Con todo, la parte del plusvalor que no existe en
otras mercancías, sino al lado de esas otras mercancías,
bajo la forma de dinero, sólo se compone de una parte
del oro producido anualmente en la medida en que una
parte de la producción áurea anual circule para la reali-
zación del plusvalor. La otra parte del dinero, la que
en porciones variables se encuentra continuamente, como
forma dineraria de su plusvalor, en manos de la clase
de los capitalistas, no es un elemento del oro producido
durante el año, sino de las masas dinerarias acumuladas
previamente en el país,

Conforme a nuestro supuesto, la producción áurea
anual — £ 500— sólo alcanza exactamente para reponer
el dinero desgastado cada año. Por consiguiente, si sólo
tomamos en consideración esas £ 500 y hacemos caso
omiso de la parte de la masa mercantil producida anual-
mente, para cuya circulación sirve el dinero acumulado

* En la 1? y 22 ediciones, “dinerario” en vez de “áureo”;
modificado según el original preparado por Engels para la imprenta.
> En la 1? y 2? ediciones, “acopio” en vez de “valor”; corre-
gido según el original preparado por Engels para la imprenta.

con anterioridad, el plusvalor producido en forma mer-
cantil encontrará dinero para realizarse en la circulación
debido a que, por la otra parte, cada año se produce
plusvalor bajo la forma de oro. Lo mismo es válido para
las otras partes del producto áureo de £ 500 que repo-
nen el capital dinerario adelantado.

Corresponde observar aquí dos cosas.

En primer término: el plusvalor gastado en dinero por
los capitalistas, al igual que el capital variable y el resto
del capital productivo que adelantan en dinero, es en rea-
lidad producto de los obreros, a saber, el producto de los
obreros ocupados en la producción de oro. Producen por
vez primera tanto la parte del producto áureo que se les
“adelanta” en calidad de salario, como la parte de ese
producto en que se representa de manera directa el plus-
valor de los productores capitalistas de oro. En lo que res-
pecta, por último, a la parte del producto áureo que se
limita a reponer el valor constante de capital adelantado
para su producción, si dicha fracción reaparece en la
forma áurea ? (y, en general, en un producto) ello se debe
únicamente al trabajo anual de los obreros. Cuando se
inició el negocio, los capitalistas desembolsaron origina-
riamente esa parte en dinero, el cual no era recién
producido, sino que formaba parte de la masa dine-
raria social circulante. Por el contrario, en la medida
en que se la repone por producto nuevo, oro suplementa-
rio, es el producto anual del obrero. El adelanto efectuado
por el capitalista sólo aparece aquí, asimismo, como una
forma que deriva del hecho de que el obrero ni es poseedor
de sus propios medios de producción ni dispone, en el
curso de la producción, de los medios de subsistencia
producidos por otros obreros.

Pero en segundo lugar, en lo que concierne a la suma
dineraria que existe al margen de esa reposición anual
de £ 500 y que en parte reviste la forma de tesoro, en
parte la de dinero circulante, las cosas tienen que darse
—esto es, tienen que haberse dado en un origen— tal
como siguen dándose ahora, cada año, con esas £ 500.
Volveremos sobre el particular al final de este apartado.
Formularemos antes algunas observaciones más.

* En la 1% y 2% ediciones, “dineraria” en vez de “áurea”;
modificado según el original preparado por Engels para la im-
prenta.

Cuando examinamos la rotación vimos que, bajo cir-
cunstancias en lo demás iguales, con el cambio en la
magnitud de los períodos de rotación varían las masas de
capital dinerario que se requieren para efectuar la pro-
ducción en la misma escala. La elasticidad de la circula-
ción dineraria, por ende, debe ser lo bastante grande como
para acomodarse a estas expansiones y contracciones
alternadas,

Si suponemos, asimismo, que las otras circunstancias
en lo demás no varían —se mantienen inalteradas, igual-
mente, la magnitud, intensidad y productividad de la
jornada laboral—, pero se altera la división del producto
de valor entre el salario y el plusvalor, de tal suerte que
aumente el primero y se reduzca el segundo, o viceversa,
no por ello se verá afectada la masa del dinero circu-
lante. Esa variación puede darse sin expansión o
contracción alguna de la masa dineraria que se en-
cuentra en la circulación. Consideremos, ante todo, el
caso en que el salario aumente de manera general y por
consiguiente —bajo las condiciones supuestas-— la tasa
de plusvalor experimente una baja general, sin que se
registre además —siempre de acuerdo con lo que había-
mos supuesto— ninguna variación:en el valor de la masa
mercantil circulante. No cabe duda de que en este caso
se acrecienta el capital dinerario que es necesario ade-
lantar como capital variable, o sea la masa de dinero
que presta servicios en esta función, Pero exactamente
en la medida en que aumente la masa dineraria requerida
para desempeñar la función de capital variable, disminuirá
el plusvalor, y por consiguiente también la masa dineraria
requerida para su realización. La suma de la masa dine-
raria que se requiere para la realización del valor mercantil
se verá tan poco afectada por ello como ese valor mer-
cantil mismo. El precio de costo de la mercancía aumenta
para el capitalista individual, pero su precio de produc-
ción social se mantiene incambiado. Lo que varía es la
proporción en que el precio de producción de las mer-
cancías, prescindiendo de la parte constante de valor, se
divide entre salario y ganancia.

Pero, se dice, un mayor desembolso de capital dine-
rario variable (se supone, naturalmente, que no varía
el valor del dinero) significa que hay una masa mayor
de medios dinerarios en las manos de los obreros. De

esto se deriva una mayor demanda de mercancías por
parte de aquéllos. Una consecuencia ulterior es que los
precios de las mercancías suben. O bien se sostiene: si
aumenta el salario, los capitalistas aumentan los precios
de su mercancía. En ambos casos la suba general de los
salarios trae aparejado el aumento general de los precios
mercantiles. Por consiguiente, se requiere una masa dinera-
ria mayor para hacer que las mercancías circulen, se
explique de un modo o de otro el aumento de los precios.

Respuesta a la primera formulación: a causa del
salario creciente, en efecto, crecerá la demanda de los
obreros por medios de subsistencia necesarios. En menor
grado aumentará su demanda de artículos suntuarios, O se
creará una demanda por artículos que antes no figuraban
en el dominio de su consumo. La demanda súbita y en
mayor escala de medios de subsistencia necesarios hará
que, por el momento, aumenten incondicionalmente sus
precios. Consecuencia de ello: una parte mayor de capital
social se destinará a la producción de medios de subsis-
tencia necesarios, una parte menor a la de artículos sun-
tuarios, ya que los precios de éstos bajarán a consecuencia
de la disminución del plusvalor y, por consiguiente, de
una menor demanda de los capitalistas por dichos artículos.
Por el contrario, en la medida en que los obreros mismos
adquieran artículos de lujo, el alza de sus salarios —dentro
de esa medida-— no generará un aumento en los precios de
los medios de subsistencia necesarios, sino que se limitará
a desplazar compradores de artículos suntuarios. Más mer-
cancías de lujo que hasta el presente ingresan en el con-
sumo de los obreros, y menos, proporcionalmente, en el
consumo de los capitalistas, Voila tout [eso es todo]. Luego
de algunas oscilaciones, circula una masa mercantil cuyo
valor es el mismo que antes. Y en lo que respecta a las
oscilaciones momentáneas, las mismas no tendrán otro
resultado que lanzar a la órbita de la circulación interna
capital dinerario inactivo que hasta ahora buscaba ocu-
pación en operaciones bursátiles especulativas o en el
extranjero.

Respuesta a la segunda formulación: si los productores
capitalistas pudieran subir a su antojo los precios de sus
mercancías, podrían hacerlo y lo harían sin que aumenta-
ran los salarios. Los salarios nunca aumentarían cuando
bajan los precios de las mercancías. La clase de los capi-

talistas no se opondría nunca a los trade-unions, ya que
siempre y en todas las circunstancias podría hacer lo que
ahora, en efecto, hace excepcionalmente bajo determina-
das circunstancias particulares, locales por así decirlo: a
saber, aprovechar todo aumento del salario para aumentar
los precios de las mercancías en un grado mucho mayor,
embolsándose por tanto mayores ganancias.

La afirmación de que los capitalistas pueden aumentar
los precios de los artículos suntuarios por decrecer la
demanda respectiva (a causa de una menor demanda de
los capitalistas, cuyos medios de compra destinados a ese
efecto han mermado) constituiría una aplicación origina-
lísima de la ley de la oferta y la demanda. En la medida
en que no se opere aquí un mero desplazamiento de
compradores, obreros en vez de .capitalistas —y en la
medida en que se verifique ese desplazamiento la de-
manda de los obreros no ocasionará un aumento en los
precios de los medios de subsistencia necesarios, ya que
la parte del aumento salarial que los obreros gasten en
artículos de lujo no la podrán gastar en medios de subsis-
tencia: necesarios—, los precios de los artículos suntuarios
bajarán debido a la menor demanda. A consecuencia
de ello se retirará capital de la producción de estos artícu-
los hasta que su oferta se reduzca a la medida que corres-
ponde a su papel modificado en el proceso social de
producción. Al reducirse así su producción, subirán nue-
vamente los precios al nivel normal, siempre que el valor
no se modifique por otras causas. Mientras se opera esta
contracción o proceso compensador, a la producción de
medios de subsistencia afluye constantemente —por haber
aumentado sus precios— tanto capital como el que se
retiró del otro ramo de la producción, hasta que la de-
manda quede satisfecha. Reaparecerá así el equilibrio, y
el término de todo el proceso será que el capital social, y
por consiguiente también el capital dinerario, quedará
distribuido en una proporción modificada entre la produc-
ción de medios de subsistencia necesarios y la de artículos
suntuarios.

Toda esta objeción no es más que un espantajo agitado
por los capitalistas y sus sicofantes económicos.

Los hechos que suministran el pretexto para agitar ese
espantajo son de tres tipos.

1) Según una ley general de la circulación dineraria,
si todas las demás circunstancias no varían, cuando au-
menta la suma de precios de las mercancías circulantes
.aumenta la masa del dinero «circulante, ya sea que ese
aumento de la suma de precios afecte a la: misma masa
mercantil o a una acrecentada. Ahora bien, se confunde
el efecto con la causa. El salario aumenta (aunque raras
veces y sólo por excepción proporciomalmente) con el
aumento en el precio de los medios de subsistencia nece-
sarios. Su aumento es consecuencia, no causa del aumento
en los precios mercantiles.

.2) Cuando se produce un aumento parcial o local de
los salarios —esto es, un alza que sólo comprende algu-
nos ramos de la producción— puede resultar de esto un
aumento de precios local en los productos de esos ramos.
Pero incluso ello depende de muchas circunstancias. Por
ejemplo, que el salario no hubiera sido abatido a un nivel
anormalmente bajo y que por consiguiente la tasa de ga-
nancia no fuera anormalmente alta; que el mercado para
esos productos no se estreche a consecuencia del aumento
de precios (y por ende que para dicho aumento no haya
sido necesaria una contracción previa en el suministro de
esas mercancías), etc.

3) En caso de aumento general de los salarios aumenta
el precio de las mercancías producidas en ramos de la
industria donde predomina el capital variable, pero dismi-
nuye en aquellos en los que prevalece el capital constante
o el fijo.

Al examinar la circulación mercantil simple (libro 1,
capítulo 111, 2)2 se demostró que aunque en el marco de
la circulación de cada cantidad determinada de mercancías
su forma dineraria sólo es evanescente, el dinero que en la
metamorfosis de una mercancía desaparece de las manos
de uno ocupa necesariamente su lugar en las de otro; por
consiguiente, que no sólo en primera instancia las mer-
cancías se intercambian o se reponen unas a otras omnila-
teralmente, sino que también esa reposición se ve mediada
y acompañada por una precipitación omnilateral de di-
nero. “El remplazo de una mercancía «por otra deja
siempre la mercancía dineraria en manos de un tercero. La

" Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 127 y ss.

circulación constantemente exuda dinero.” (Libro 1,
p. 92).* Este mismo e idéntico hecho se expresa, sobre
la base de la producción mercantil capitalista, en que
constantemente una parte del capital existe bajo la forma
de capital dinerario y constantemente una parte del plus-
valor se encuentra bajo la forma dineraria, asimismo, en
las manos de su poseedor.

Prescindiendo de esto, el ciclo del dinero —es decir, el
reflujo del dinero a su punto de partida— en la medida
en que constituye una fase de la rotación del capital, es un
fenómeno completamente diferente del curso del dinero e
incluso contrapuesto a éste,** que expresa el constante
alejamiento del dinero —al pasar por una serie de manos—
con respecto a su punto de partida. (Libro 1, p. 94.)* Sin
embargo, una rotación acelerada implica eo ipso [por eso
mismo] un curso acelerado.!*3l

Examinemos, en primer término, lo que se refiere al
capital variable: si, por ejemplo, un capital dinerario de
£ 500 rota 10 veces por año bajo la forma de capital
variable, es evidente que esa parte alícuota de la masa
dineraria circulante hace circular una suma de valor 10
veces mayor, — £ 5.000. Circula 10 veces por año entre
el capitalista y el obrero. A éste se le paga y él paga 10

33 Si bien los fisiócratas aún confunden ambos fenómenos, son
sin embargo los primeros en llamar la atención sobre el. reflujo
del dinero a su punto de partida como forma esencial de la circu-
lación del capital, en ponerlo de relieve como forma de la circulación
mediadora de la reproducción. “Echad una mirada al Tableau
économique; veréis que la clase productiva proporciona el dinero
con el cual las otras clases acuden a comprarle productos, y que
le devuelven ese dinero al volver a hacerle el año siguiente las
mismas compras... No veis aquí otro ciclo, pues, que el del gasto
seguido por la reproducción, y de la reproducción seguida por el
gasto, ciclo que recorre la circulación dineraria que mide el gasto
y la reproducción.” (Quesnay, Dialogues sur le commerce et sur
les travaux des artisans,” en Daire, Physiocrates, 1, pp. 208, 209.)
“Es a ese adelanto y ese reingreso continuo de los capitales a lo
que se debe llamar la circulación del dinero, esa circulación útil
y fecunda que anima todos los trabajos de la sociédad, que man-
tiene el movimiento y la vida en el cuerpo político y que con toda
razón se ha comparado a la circulación de la sangre en el cuerpo
animal.” (Turgot, Réflexions..., (Euvres, éd. Daire, 1, p. 45.)

" Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 137.
” En la 12 y 2% ediciones, “Problémes économiques” en vez
de “Dialogues”, etc.

* Véase el t. 1, vol 1, pp. 139-140 de la presente edición.

veces: por año con la misma parte alícuota de la masa
dineraria circulante. Si ese capital variable, manteniéndose
incambiada la escala de la producción, rotara una vez por
año, sólo se efectuaría una única circulación de £ 5.000,
_ Supongamos, además, que la parte constante del capital
circulante sea de £ 1.000. Si el capital rota 10 veces, el
capitalista venderá 10 veces por año su mercancía, y por
tanto también la parte circulante constante de su valor.
La misma parte alícuota de la masa dineraria circulante
(= £ 1.000) pasa 10 veces por año de las manos de
sus poseedores a las del capitalista. Se trata de 10 cambios
de ubicación de ese dinero, de unas manos a otras. En
segundo lugar: el capitalista compra 10 veces por año
medios de producción; son otras 10 circulaciones del dinero
de unas manos a otras. Con dinero por un importe de
£ 1.000 el capitalista industrial ha vendido mercancías
por £ 10.000 y, a su vez, adquirido mercancías por
£ 10.000. Gracias a que han circulado 20 veces, las
£ 1.000 en dinero han hecho circular un acopio mer-
cantil de £ 20.000. :

Finalmente, en caso de rotación acelerada también la
parte de dinero que realiza el plusvalor circula con mayor
celeridad.

La inversa, en cambio, no se da: una circulación dine-
raria más rápida no implica necesariamente una rotación
de capital y por tanto una rotación dineraria más rápida,
esto es, no implica de manera forzosa que se abrevie y se
renueve más rápidamente el proceso de reproducción.

La circulación dineraria más rápida tiene siempre lugar
cuando una masa mayor de transacciones se efectúa con
la misma masa de dinero. Esto también puede ocurrir,
siendo iguales los períodos de reproducción del capital,
a Causa de que se hayan modificado las técnicas para la
circulación del dinero. A más de ello: la masa de transac-
ciones en las que circula dinero puede aumentar sin que
esto exprese un intercambio mercantil real (operaciones
bursátiles a término, etc.). Por otra parte, ciertas circula-
ciones del dinero pueden desaparecer por entero. Por
ejemplo, donde el agricultor mismo es terrateniente, no se
produce ninguna circulación de dinero entre el arrendata-
rio y el propietario de la tierra, donde el capitalista indus-
trial mismo es propietario del capital, no se da ninguna
circulación entre él y el mutuante,

En lo que respecta a la formación originaria de un
tesoro de dinero en un país, así como su apropiación por

unos pocos individuos, es innecesario que nos extendamos

sobre el punto.

El modo capitalista de producción —así como su base
es el trabajo asalariado, también lo es el pago del obrero
en dinero y en general la transformación de las prestacio-
nes in natura en prestaciones dinerarias— sólo puede
desarrollarse en escala relativamente importante y alcanzar
un desenvolvimiento más pleno y profundo si en el país
existe una masa dineraria suficiente para la circulación y
para el atesoramiento (fondo de reserva, etc.) condicio-
nado por ésta. Es éste el supuesto histórico, aunque las
cosas no deben entenderse como si primero se formara
una masa atesorada suficiente y luego comenzara la pro-
ducción capitalista; lejos de ello, ésta se desarrolla al mis-
mo tiempo que el desarrollo de sus condiciones, y una de
esas condiciones es un aporte adecuado de metales pre-
ciosos. De ahí que el aumento en el suministro de los meta-
les preciosos a partir del siglo XVI constituya un factor esen-
cial en la historia del desarrollo de la producción capitalista.
Pero en la medida en que se trata del necesario suministro
ulterior de material dinerario sobre la base del modo
capitalista de producción, veremos que por una parte se
lanza plusvalor a la circulación en el producto, sin el
dinero necesario para su realización, y por otra parte
plusvalor en oro sin una transformación previa de producto
en dinero.

Las mercancías suplementarias que tienen que trans-
formarse en dinero, encuentran preexistente la suma ne-
cesaria de dinero debido a que, por la otra parte, no el
intercambio, sino la producción misma vuelca en la circu-
lación oro suplementario (y plata) que debe transformarse
en mercancías.

### II. Acumulación y reproducción ampliada *

Cuando la acumulación se efectúa bajo la forma de
reproducción en escala ampliada, es evidente que la mís-

* Subtítulo de Engels (R 720/2).

ma no plantea un problema nuevo con respecto a la circu-
lación dineraria,

En primer término, el capital dinerario adicional
requerido para la función del capital productivo creciente,
lo proporciona la parte del plusvalor realizado que los
capitalistas vuelcan en la circulación como capital dine-
rario, y no como forma dineraria del rédito. El dinero está
ya en las manos de los capitalistas. Sólo que su aplicación
es diferente.

Sin embargo, debido al capital productivo suplemen-
tario se lanza a la circulación una masa mercantil adi-

cional, como producto suyo. Junto a esta masa mercantil '

suplementaria se vuelca en aquélla, al mismo tiempo,
una parte del dinero adicional necesario para la realización
de dicha masa, o sea, en la medida en que el valor de
ésta es igual al valor del capital productivo consumido
para producirla. Esa masa dineraria adicional se adelanta,
precisamente, como capital dinerario adicional y por ende
refluye a las manos del capitalista a través de la rotación
de su capital. Se plantea aquí la misma interrogante que
enfrentamos más arriba, ¿De dónde proviene el dinero
suplementario para realizar el plusvalor adicional existente
ahora bajo la forma mercantil?

La respuesta general es, una vez más, la misma. La
suma de precios de la masa mercantil circulante no ha
aumentado porque hayan subido los precios de una masa
mercantil dada, sino porque la masa de las mercancías
actualmente circulantes es mayor que la de las mercancías
que circulaban antes, sin que este hecho se vea compen-
sado por una baja de los precios. El dinero suplementario
que se requiere para la circulación de esta masa mercantil
mayor y de valor superior debe obtenerse o economizando
en más alto grado la masa dineraria circulante —ora
compensando los pagos, etc., ora recurriendo a medios que
aceleren la circulación de las mismas piezas dinerarias—
o bien haciendo pasar el dinero de la forma tesáurica a la
forma circulante. Esto último no sólo implica que capital
dinerario en barbecho entre en funciones como medio de
compra o medio de pago, o también que el capital dine-
rario que funciona ya como fondo. de reserva, mientras
desempeña para su propietario dicha función circule acti-
vamente para la sociedad (como ccurre con los depósitos
bancarios, constantemente utilizados para préstamos), o

sea que lleve a cabo una doble función, sino además que
se economicen los fondos monetarios!'* de reserva es-
tancados.

“Para que el dinero fluya constantemente como mo-
neda, la moneda constantemente tiene que condensarse en
dinero. La circulación constante de la moneda está condi-
cionada por su constante estancamiento en porciones
mayores o menores, en fondos de reserva monetaria que
surgen en todas partes dentro de la circulación y al mismo
tiempo la condicionan, fondos cuya formación, distribu-
ción, disolución y reconstitución se alternan siempre, cuya
existencia constantemente se eclipsa y cuyo eclipse existe
constantemente. Adam Smith ha expresado esa transfor-
mación incesante de la moneda en dinero y del dinero en
moneda «afirmando que todo poseedor de mercancías,
además de la mercancía particular que vende, debe tener
siempre en reserva cierta suma de la mercancía general con
la que compra. Vimos que en la circulación M- D - M,
el segundo miembro, D - M, se fragmenta siempre en una
serie de compras que no se llevan a cabo de una vez,
sino sucesivamente, en el tiempo, de tal manera que una
porción de D circula como moneda, mientras que la otra
reposa como dinero. El dinero, aquí, no es en realidad más
que moneda en suspenso, y los diversos componentes de la
masa monetaria circulante aparecen siempre, alternativa-
mente, ora en una forma, ora en la otra. Esta primera
transformación del medio de circulación en dinero repre-
senta, por consiguiente, un momento exclusivamente téc-
nico de la circulación dineraria.” (Karl Marx, Zur Kritik
der politischen Okonomie, 1859, pp. 105, 106. “Moneda”,
en oposición a dinero, se utiliza aquí para designar el
dinero en su función de mero medio de circulación por
oposición a sus funciones restantes.)

En la medida en que todos estos medios no resultan
suficientes, debe verificarse una producción suplementaria
de oro o, lo que desemboca en el mismo resultado, una
parte del producto suplementario debe intercambiarse di-
recta o indirectamente por oro, el producto de los países
productores de metales preciosos.

La suma total de la fuerza de trabajo y de los medios
de producción social que se gastan en la producción anual
de oro y plata como instrumentos de la circulación, cons-
tituyo una gravosa partida de los faux frais [gastos varios]

del modo capitalista de producción, y en general del modo
de producción fundado en la producción de mercancías.
Sustrae al usufructo social una suma correspondiente de
medios potencialmente suplementarios de la producción
y el consumo, esto es, de la riqueza real. En la medida en
que —con una escala dada e invariable de la producción
o un grado determinado de su expansión— se reducen los
costos de esa onerosa maquinaria de circulación, en esa
misma medida se acrecienta la fuerza productiva del tra-
bajo social. En la medida, pues, en que los expedientes
desarrollados con el sistema crediticio surten ese efecto, los
mismos acrecientan directamente la riqueza capitalista,
ya sea porque gracias a ellos gran parte del proceso social
de producción y de trabajo se lleva a cabo sin ninguna inter-
vención de dinero real, ya sea porque por su intermedio se
eleva la capacidad funcional de la masa dineraria efectiva-
mente operante.

De esta manera queda resuelto el absurdo problema
de si la producción capitalista, en su escala actual, sería
posible si no existiera el sistema crediticio (incluso consi-
derándolo únicamente desde este punto de vista); es decir,
si sería posible sólo con la circulación metálica. Es evidente
que no sería posible. Encontraría barreras, antes bien, en
el volumen de la producción de metales preciosos. Por lo
demás, no hay que forjarse ideas místicas acerca de la
fuerza productiva del sistema crediticio, en la medida en
que pone capital dinerario a disposición de los interesados
que moviliza. Pero no es éste el lugar adecuado para seguir
desarrollando este punto.

Hemos de considerar ahora el caso en que no se veri-
fica una acumulación real, esto es, no se amplía de manera
directa la escala de la producción, sino que una parte del
plusvalor realizado se acumula como fondo dinerario de
reserva, para un período mayor o menor, con vistas a su
transformación ulterior en capital productivo...

En la medida en que el dinero así acumulado es suple-
mentario, las cosas se comptenden de por sí. No puede
ser sino parte del oro adicional importado de los países
que producen el metal. Corresponde observar aquí que
el producto nacional a cambio del cual se introduce ese
oro, no existe ya en el país. Ha sido entregado en el
extranjero a cambio del_oro.

Si se supone, por el contrario, que existe en el país
la misma masa dineraria que antes, significa esto que el
dinero acumulado y que está acumulándose procede de la
circulación; sólo su función se ha transformado. De dinero
circulante se ha transformado en capital dinerario latente,
de formación paulatina.

El dinero que aquí se acumula es la forma dineraria de
mercancías vendidas, y precisamente de la parte del valor
de éstas que para su poseedor representa plusvalor. (Se
da por supuesto aquí que el sistema crediticio no existe.)
El capitalista que acumula este dinero ha vendido pro
tanto [en esa proporción], sin comprar.

Si se presenta este proceso de manera parcial, nada hay
que explicar acerca de él. Una parte de los capitalistas
retiene una parte del dinero percibido por la venta de su

producto, sin retirar del mercado, a cambio, ningún pro-

ducto. Otra parte, por el contrario, transforma íntegra-
mente su dinero en producto, excepto el capital dinerario
siempre recurrente que se requiere para llevar a cabo la
producción. Una parte del producto lanzado al mercado
como portador de plusvalor se compone de medios de
producción o de los elementos reales del capital variable,
o sea de medios de subsistencia necesarios. Puede, por
ende, servir de inmediato para ampliar la producción.
Porque el supuesto en modo alguno es que una parte de
los capitalistas acumula capital dinerario, mientras que
la otra consume íntegramente su plusvalor, sino tan sólo
que una parte efectúa su acumulación en forma dineraria,
forma capital dinerario latente, mientras que la otra acu-
mula realmente, esto es, amplía la escala de la producción,
expande realmente su capital productivo. La masa dineraria
existente sigue bastando para las necesidades de la circu-
lación, incluso cuando alternativamente una parte de los
capitalistas acumula dinero mientras que la otra amplía
la escala de la producción, y a la inversa. La acumulación
dineraria en una de las partes también puede llevarse a
cabo, por lo demás, sin dinero contante y sonante, me-
diante la mera acumulación de obligaciones.

Pero la dificultad nos sale al paso cuando no damos
por supuesta la acumulación parcial de capital dinerario
en la clase capitalista, sino la general. Fuera de esta clase
no existe, conforme a nuestro supuesto -—dominación
poneral y excluyente de la producción capitalista— abso-

lutamente ninguna otra clase que la clase obrera. Todo lo
que compra. esta última clase es igual al total de su
salario, igual al total del capital variable adelantado por
la clase de los capitalistas en su conjunto. Ese dinero
refluye a la última mediante la venta de su producto a la
clase obrera. El capital variable de los capitalistas reasume
así su forma dineraria. Supongamos que la suma del capital
variable sea =x X £ 100, esto es, la suma no del capital
variable adelantado en el año, sino del utilizado en ese
lapso; el hecho de que sea poco o mucho el dinero, según
la velocidad de rotación, que se requirió para desembolsar
ese valor variable de capital durante el año, es algo que en
nada modifica los términos del problema que ahora se nos
plantea. Con esas x X £ 100 de capital la clase de los
capitalistas compra cierta masa de fuerza de trabajo, O
paga salarios a cierto número de obreros: primera tran-
sacción. Con la misma suma los obreros compran una
cantidad de mercancías a los capitalistas, y con ello la suma
de xXx £ 100 retorna a las manos de estos últimos:
segunda transacción. Y esto se repite constantemente. La
suma de x X £ 100, por consiguiente, nunca ' habilitará
a la clase obrera a comprar la parte del producto en que
se representa el capital constante, para no hablar de la
parte en que se representa el plusvalor de la clase de los
capitalistas. Con las x X £ 100 los obreros nunca pueden
comprar algo más que una parte de valor del producto
social, una parte igual a la porción de valor en que se
representa el valor del capital variable adelantado.

Prescindiendo del caso en que esta acumulación dine-
raria multilateral no expresa otra cosa que la distribución
del metal precioso suplementario importado, en la propor-
ción que sea, entre los diversos capitalistas individuales,
¿cómo hace, pues, la clase de los capitalistas en su con-
junto para acumular dinero?

Sería necesario que todos vendieran una parte de su
producto sin comprar a su vez. El hecho de que todos
posean determinado fondo de dinero que lanzan como
medio de circulación a ésta para su consumo y una de
cuyas partes refluye de la circulación a cada uno, es algo
desprovisto de todo carácter misterioso. Pero ese fondo
dinerario existe precisamente, entonces, como fondo de
circulación, gracias a la conversión del plusvalor en dinero,
pero de manera alguna como capital dinerario latente.

Si se consideran las cosas tal como se verifican en la
realidad, cl capital dinerario latente, acumulado para su
uso ulterior, se compone dc:

1) Depósitos bancarios; la suma dineraria de la que
en realidad disponen los bancos cs, en proporción pe-
queña. El capital dinerario aquí sólo está acumulado
nominalmente. Lo que en realidad se acumula son obliga-
ciones dincrarias, las que sólo se pueden convertir en
dinero (en la medida en que alguna vez llegan a convertirse
en tal) cuando se produce un equilibrio entre el dinero
cuya devolución se exige y los depósitos. La suma que

como dinero se halla en poder del banco es pequeña en
términos relativos.

. 2) Títulos públicos. Éstos de ningún modo son capital

sino meras obligaciones sobre el producto anual de la
nación.

3) Acciones. En la medida en que no representan una
maniobra fraudulenta, son títulos de propiedad sobre un
capital real perteneciente a una corporación y asignaciones
sobre el plusvalor que dicho capital rinde anualmente.

_ En todos estos casos no cxistc acumulación alguna de
dinero: lo que por un lado aparece como acumulación de
Capital dinerario, del otro se presenta como gasto cons-
tantc y real de dinero. Que el dinéro lo gaste la persona a
quien pertenece u otros, sus deudores, no modifica en
nada los términos del problema.

_ Sobre la base de la producción capitalista el atesora-
miento en cuanto tal nunca es objetivo, sino resultado ora
de una paralización de la circulación —cuando masas
de dinero mayores de lo habitual adoptan la forma de
tesoro— ora de acumulaciones condicionadas por la rota-
ción, o bien, por último, el tesoro sólo es formación de
capital dinerario que aunque por el momento se encuentre
en forma latente, cstá destinado a funcionar como capital
productivo.

Por un lado, pues, se retira de la circulación una
parte del plusvalor realizado en dinero y se acumula como
tesoro, pero al mismo tiempo y de manera constante se
transforma otra parte del plusvalor en capital productivo.
Salvo la distribución de metal precioso suplementario entre
la olaso de los capitalistas, la acumulación en forma dine-
ruela nunca se efectúa simultáneamente en todos los puntos.

Lo que se aplica a la parte del producto anual que
representa plusvalor en forma mercantil, se aplica también,
exactamente de la misma manera, a la otra parte del
producto anual. Para su circulación se requiere cierta suma
dineraria. Esta suma de dinero pertenece a la clase de los
capitalistas a igual título que la masa mercantil producida
anualmente y que representa el plusvalor. En un principio,
esa clase misma la vuelca en la circulación. Se distribuye
siempre de nuevo entre sus integrantes por medio de la
propia circulación. Como en el caso de la circulación
monetaria en general, una parte de esa masa se estanca
constantemente en puntos variables, mientras que otra
parte circula sin cesar. Tanto da que una parte de esa
acumulación sea intencional, que se efectúe para formar
capital dinerario.

Pasamos aquí por alto las aventuras de la circulación,
en las cuales un capitalista le arrebata a otro una fracción
de plusvalor, e incluso de capital, con lo cual se efectúan
una acumulación y centralización unilaterales tanto de
capital dinerario como de capital productivo. Puede ocu-
rrir así, por ejemplo, que una parte del plusvalor rapiñado,
que Á acumula como capital dinerario, sea una fracción
del plusvalor de B, la cual no refluye a sus manos.

Advertencia a la presente edición vu
Prólogo 3
Prólogo a la segunda edición 25

Libro segundo
EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL
Y EL CICLO DE LAS MISMAS

Capítulo 1. EL CICLO DEL CAPITAL DINERARIO 29
1. Primera fase D-M 30
1. Segunda fase, Función del capital productivo 40
m. Tercera fase M' - D” 45
1v. El ciclo global 57
Chupítulo 1. EL ciclo DEL CAPITAL PRODUCTIVO 73
1, Reproducción simple 74
tl, Acumulación y reproducción en escala ampliada 90
¡il Acumulación de dinero 95
iv, Fondo de reserva 98
Cúpitulo lit, BL ciclo DEL CAPITAL MERCANTIL 101

Capítulo 1v. LAs TRES FIGURAS DEL PROCESO CÍCLICO
Capítulo v. EL TIEMPO DE CIRCULACIÓN

Capítulo vi. Los cosros DE CIRCULACIÓN

1. Costos de circulación propiamente dichos
1. Tiempo de compra y de venta
2. Contabilidad
3. Dinero
n. Costos de conservación
Il. Formación de acopio en general
2. Acopio de mercancías propiamente dicho
mi. Costos de trasporte

Sección segunda
LA ROTACIÓN DEL CAPITAL

Capítulo vI!. TIEMPO DE ROTACIÓN Y NÚMERO DE ROTACIONES

Capítulo vi CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE

1 Las diferencias de forma
1. Partes constitutivas, reposición, reparación, acumulación
del capital fijo

Capítulo 1X. LA ROTACIÓN GLOBAL DEL CAPITAL ADELANTADO.
CICLOS DE ROTACIÓN

Capítulo x. TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE.
LOS FISIÓCRATAS Y ADAM SMITH

Capítulo Xt. TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE.
RICARDO

Capítulo xt. EL PERÍODO DE TRABAJO
Capítulo XHtI. EL TIEMPO DE PRODUCCIÓN
Capítulo xIv. EL TIEMPO DE: CIRCULACIÓN

Capítulo XV. EFECTO DEL TIEMPO DE ROTACIÓN SOBRE LA
MAGNITUD DEL ADELANTO DE CAPITAL

1. Período de trabajo igual al de circulación
51. Período de trabajo mayor que el de circulación

1 Período de trabajo menor que el de circulación
Iv. Resultados

v. Efecto de los cambios de precio

Capítulo xvI. LA ROTACIÓN DEL CAPITAL VARIABLE
L La tasa anual del plusvalor
In. La rotación del capital variable individual

mu. La rotación del capital variable considerada desde el
punto de vista social

Capítulo xvH. LA CIRCULACIÓN DEL PLUSVALOR

“1. Reproducción simple
11. Acumulación y reproducción ampliada

Vol. 7: Quinta sección (primera parte): Escisión de la ganancia en
interés y ganancia del propietario. El capital que devenga interés, (se-
gunda parte) Escisión de la ganancia en interés y ganancia del propie-
tario. El capital que devenga interés (continuación).

Vol. 8: Sexta sección: Transformación de plusganancia en renta de la
tierra; séptima sección: Los réditos y sus fuentes. Se agregan en este
volumen notas del traductor, índice analítico, de nombres y de obras
citadas.

La obra ha sido traducida directamente del alemán. En el caso del
primer tomo, se tomó como base la segunda edición (1872-1873), o
sea la última edición alemana publicada en vida de Marx; para las
variantes de la tercera y cuarta edición —<que se registran en su
totalidad— se utilizaron la edición Kautsky, la Dietz, la del tomo
XXIIIl de las Marx-Engels Werke y una nueva edición publicada
recientemente por Ullstein Verlag; para las variantes de la edición
francesa de 1872-1875 no recogidas por Engels (en nuestra edición
sólo se consignan las más importantes), nos apoyamos en reediciones
modernas de Gallimard, Editions Sociales y Garnier-Flammarion. En
el caso del segundo tomo se utilizaron la edición original de 1885, la
de Kautsky, la de Dietz, el tomo XXIV de las Marx-Engels Werke,
la edición Ullstein y, para parte de las variantes, la de Gallimard; para
el tercer tomo, la de Kautsky, la de Dietz, el tomo XXV de las
Marx-Engels Werke y la edición Ullstein.

Se comparó nuestra versión con las ediciones francesas (Éditions So-
ciales, Gallimard, Garnier-Flammarion), italiana (Editori Riuniti)
Lawrence 8: Wishart). En cuanto a las versiones y retraducciones en
español (Editora “La Vanguardia”, Aguilar, FCE, EDAF, Cartago)
todas fueron revisadas críticamente.

La nueva versión de Siglo XXI es la más completa de las ediciones de
El capital publicadas en cualquier idioma y la primera aproximación
a una edición crítica de la obra en castellano. Además de las variantes
de las distintas ediciones del primer tomo, en el segundo y en el ter-
cero se recogen numerosos fragmentos de los manuscritos originarios
de Marx, fragmentos que Engels dejó a un lado en la redacción final de
eos tomos pero que tienen importancia para una comprensión más
afinada del texto de Marx.

La edición Siglo XX1 de El capital esta compuesta de ocho volúmenes
divididos de la siguiente manera:

Tomo 1 (libro primero): El proceso de producción del capital.

Vol. 1: Primera sección, Mercancia y dinero; segunda sección, La
transformación de dinero en capital; tercera sección, La producción
del plusvalor absoluto.

Vol. 2: Cuarta sección, La producción del plusvalor relativo; quinta
sección, La producción del plusvalor absoluto y relativo, sexta sec-
ción, El salario.

Vol. 3: Séptima sección: El proceso de acumulación del capital. Este
volumen contiene además un apéndice con la redacción del capítulo 1
(“La mercancía”) tal como figuró en la primera edición y con el tra-
bajo La forma de valor, redactado por Marx para dicha edición e
incorporado al final del libro como texto complementario y aclaratorio
del análisis de la mercancía y el dinero. Se agregan además cerca de
cuatrocientas notas del traductor (referencias bibliográficas, texto ori-
ginal de citas, breves explicaciones, etc.), índice analítico, de nombres
y de obras citadas.

Tomo IT (libro segundo): El proceso de circulación del capital,

Vol. 4: Primera sección, Las metamorfosis del capital y el ciclo de
las mismas; segunda sección, La rotación del capital.

Vol. 5: Tercera sección, La reproducción y circulación del capital
social global. Se agregan en este volumen notas del traductor, índice
analítico, de nombres y de obras citadas.

Tomo III (libro tercero): El proceso global de la producción capi-
talista.

Vol. 6: Primera sección, La transformación del plusvalor en ganancia
y de la tasa de plusvalor en tasa de ganancia; segunda sección, La
transformación de la ganancia en ganancia media, tercera sección,
Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia; cuarta sección: Trans-
formación de capital mercantil y capital dinerario en capital dedicado
a operaciones mercantiles y capital dedicado a operaciones dinerarias
(capital comercial).

siglo

vemtuuno

editores

———

BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO SOCIALISTA

F Il
NARÍ Tomo" > Y
Libro segundo

El proceso
de circulación
del capital

a

[ Friedrich Engels]

sig AS
ve intiuno
editores

KARL|EL CAPITAL

MARX |crítica

FRIEDRICH|DE LA ECONOMIA
ENGELS) | POLÍTICA

libro ¡el proceso
segundo |de circulación
del capital

edición a cargo
de
pedro scaron

traducción y notas
d

e
pedro scaron

editores

ES

siglo xxi editores, s.a. de Cc.v.

CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, MÉXICO, D.F

siglo xxi editores, 8.a.

GUATEMALA 4824, C1425BUP. BUENOS AIRES, ARGENTINA

siglo xxi de españa editores, s.a.

MENÉNDEZ PIDAL 3 BIS, 28036, MADRID, ESPAÑA

primera edición en español, 1976

novena reimpresión, 1986

segunda edición, aumentada, 1987

sexta reimpresión, 2009

O siglo xxi editores, s.a. de C.v.

isbn 978-968-23-0084-4 (obra completa)

isbn 978-968-23-1485-8 (volumen 5)

en coedición con siglo xxi de españa editores, S.a.

título original: das capital, kritik der politischen ókonomie

derechos reservados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico

impreso en mújica impresor, S.a. de c.v.
camelia núm. 4

col. el manto

junio de 2009

## SECCIÓN TERCERA. LA REPRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN DEL CAPITAL SOCIAL GLOBAL?

## CAPÍTULO XVII. INTRODUCCIÓN **

### I. Objeto de la investigación

El proceso directo de producción del capital es su
proceso de trabajo y de valorización, el proceso cuyo
resultado es el producto mercantil y cuyo motivo determi-
nante es la producción de plusvalor.

El proceso de reproducción del capital abarca tanto
ese proceso directo de producción como las dos fases del
proceso de circulación propiamente dicho, esto es, el ciclo
global que, como proceso periódico —como proceso que
se repite, siempre de nuevo, en períodos determinados—
constituye la rotación del capital.

Ya consideremos ahora el ciclo bajo la forma D ... D'
o bajo la forma P...P, el proceso directo de producción
P constituye siempre sólo un eslabón de ese ciclo. Bajo una
forma aparece como mediación del proceso de circulación;
bajo la otra forma, el proceso de circulación aparece como
mediación de aquél. Su constante reiteración, la reaparición
constante del capital como capital productivo, está condicio-

34- (F. E. — Del manuscrito 1.)

* El título es de Engels; en el manuscrito (1, p. 130) figura
este otro: “Las condiciones reales de los procesos de circulación
y de reproducción”. (Cfr. R 727/1.)

nada en ambos casos por sus transformaciones cn el proceso
de circulación. Por otra parte el proceso de producción cons-
tantemente renovado es la condición de las transformacio-
nes que el capital experimenta, una y otra vez, en la esfera
de la circulación, su representación alternativa como capital
dinerario y capital mercantil.

Cada capital singular, sin embargo, no constituye más
que una fracción autonomizada —dotada de vida indi-
vidual, por decirlo así— del capital social global, así como
cada capitalista singular no es más que un elemento indi-
vidual de la clase capitalista. El movimiento del capital
social se compone de la totalidad de los movimientos
descritos por sus fracciones autonomizadas, de las rota-
ciones de los capitales individuales. Así como la metamor-
fosis de la mercancía singular es un eslabón en la serie de
metamorfosis experimentada por el mundo de las mercan-
cías —la circulación de las mercancías—, la metamorfosis
del capital individual, su rotación, es un eslabón en el
ciclo del capital social.

Este proceso global abarca tanto el consumo productivo
(el proceso directo de producción) y las trasmutaciones
formales (desde el punto de vista material, intercambios)
que lo median, como el consumo individual con las tras-
mutaciones formales o intercambios que lo median. Abarca
por una parte la conversión de capital variable en fuerza
de trabajo, y por ende la incorporación de la fuerza de
trabajo al proceso capitalista de producción. Aquí el obrero
se presenta como vendedor de su mercancía, de la fuerza
de trabajo, y el capitalista como comprador de la misma.
Por otra parte, empero, la venta de las mercancías implica
la compra de éstas por la clase obrera, o sea su con-
sumo individual. Aquí la clase obrera hace su aparición
como compradora, y los capitalistas como vendedores de
mercancías a los obreros.

La circulación del capital mercantil implica la circula-
ción del plusvalor, y por tanto también las compras y
ventas merced a las cuales los capitalistas median su
consumo individual, el consumo del plusvalor.

El ciclo de los capitales individuales considerados cn
su convergencia en el capital social, o sea el ciclo consi-
derado en su totalidad, no sólo comprende, pues, l:
circulación del capital, sino también la circulación general
de las mercancías. En sus comienzos, esta última sólc

puede constar de dos partes constitutivas: 1) el propio
ciclo del capital y 2) el ciclo de las mercancías que entran
en el consumo individual, o sea de las mercancías en que
el obrero gasta su salario y el capitalista su plusvalor (o
parte del mismo). A no dudarlo, el ciclo del capital abarca
también la circulación del plusvalor, en la medida en que
éste forma parte del capital mercantil, y asimismo la
transformación de capital variable en fuerza de trabajo, el
pago del salario. Pero el gasto de este plusvalor y salario en
mercancías no constituye un eslabón de la circulación del
capital, aunque el gasto del salario condicione, por lo
menos, dicha circulación.

En el libro primero se analizó el proceso capitalista
de producción tanto en su calidad de proceso aislado como
en Cuanto proceso de reproducción: la producción del
plusvalor y la producción del capital mismo. Dimos por
supuestos los cambios de formas y de sustancias que expe-
rimenta el capital en la esfera de la circulación, sin dete-
nernos mayormente en su examen. Se supuso, pues, que
el capitalista, por una parte, vendía el producto a su
valor y, por otra, encontraba dentro de la esfera de la
circulación los medios materiales de producción para
reiniciar el proceso o continuarlo ininterrumpidamente. El
único acto, dentro de la esfera de la circulación, en el que
nos detuvimos allí, fue la compra y venta de la fuerza de
trabajo como condición fundamental de la producción
capitalista.

En la primera sección de este libro segundo conside-
ramos las diversas formas que adopta el capital en su ciclo
y las diversas formas de este ciclo mismo. Al tiempo
de trabajo, examinado en el libro primero, se agrega
ahora el tiempo de circulación.

En la segunda sección se consideró el ciclo como ciclo
periódico, esto es, como rotación. Se mostró, por un lado
cómo las diversas partes constitutivas del capital (la fija
y la circulante) efectúan en diversos lapsos y de maneras
diferentes el ciclo de las formas; investigamos, por otra
parte, las circunstancias que condicionan la diversa exten-
sión del período laboral y del de circulación. Se mostró la
influencia que ejercen el período cíclico y la proporción
diversa de sus componentes sobre el volumen del proceso
mismo de producción, así como sobre la tasa anual del
plusvalor. En efecto, si bien en la primera sección se con-

sideraron principalmente las formas sucesivas que el capital
adopta y abandona en su ciclo, de manera constante, en
la segunda sección estudiamos cómo dentro de esta fluen-
cia y sucesión de formas un capital de magnitud dada se
divide simultáneamente, aunque en volumen cambiante,
entre las diversas formas de capital productivo, capital di-
nerario y capital mercantil, de tal manera que no sólo
alternan entre sí, sino que diversas partes del valor global
de capital se encuentran constantemente en esos estados,
yuxtapuestas, y actúan en ellos. El capital dinerario, par-
ticularmente, se representa con una peculiaridad que no se
había manifestado en el libro primero. Se encontraron de-
terminadas leyes con arreglo a las cuales, para mantener
constantemente en funciones un capital productivo de un
volumen dado, es necesario adelantar y reponer constan-
temente, bajo la forma de capital dinerario, las distintas
grandes partes constitutivas de un capital dado, según las
condiciones de la rotación.

No obstante, así en la sección primera como en la se-
gunda se trata siempre, únicamente, de un capital indi-
vidual, del movimiento descrito por una parte autonomi-
zada del capital social.

Los ciclos de los capitales individuales, empero, se
entrelazan, se presuponen y se condicionan unos a otros,
y constituyen precisamente en este entrelazamiento el
movimiento del capital social global. Así como en el caso
de la circulación simple la metamorfosis global de una
mercancía aparecía como eslabón de la serie de metamor-
fosis del mundo de las mercancías, ahora la metamorfosis
del capital individual se presenta como eslabón de la serie
de metamorfosis del capital social. Pero si bien la circula-
ción mercantil simple no implicaba necesariamente, en
modo alguno, la circulación del capital —ya que aquélla
puede efectuarse sobre la base de una producción no Ca-
pitalista—, el ciclo del capital social global implica tam-
bién, como ya hemos observado, la circulación mercantil
que no forma parte del ciclo del capital individual, esto es,
la circulación de mercancías que no constituyen capital.

Hemos de examinar ahora el proceso de circulación
de los capitales individuales (proceso que, en su totalidad,
es una forma del proceso de reproducción) como partes
constitutivas del capital social global, esto es, examinar el
proceso de circulación de dicho capital.

### II. El papel del capital dinerario

[Aunque lo que sigue debería formar parte del final
de esta sección, lo someteremos a investigación de inme-
diato: a saber, el capital dinerario considerado como parte
constitutiva del capital social global.)

Cuando examinamos la rotación del capital individual,
el capital dinerario se presentó en dos aspectos:

Primero: constituye la forma bajo la cual todo capital
individual hace su aparición en escena o inaugura su pro-
ceso como Capital. Aparece, por consiguiente, como primus
motor [primer motor]!**”'*! que da el impulso inicial a todo
el proceso.

Segundo: conforme a la diversa extensión del período
de rotación y a la proporción diversa entre sus partes cons-
titutivas —período de trabajo y período de circulación—,
el componente del valor adelantado de capital al que cons-
tantemente se debe adelantar y reponer bajo la forma
dineraria, varía en proporción al capital productivo que
pone en movimiento, es decir, en proporción a la escala
continua de la producción. Sea cual fuere esta proporción,
empero, en todas las circunstancias la parte del valor de
capital en proceso que puede funcionar constantemente
como capital productivo se ve limitada por la parte del
valor adelantado de capital que constantemente tiene que
existir, bajo la forma dineraria, al lado del capital produc-
tivo. Se trata aquí, solamente, de la rotación normal, de
una media abstracta. Se prescinde, en esto, del capital
dinerario adicional destinado a compensar las interrupcio-
nes de la circulación.

Ácerca del primer punto. La producción mercantil su-
pone la circulación mercantil, y ésta supone la presentación
de la mercancía como dinero, la circulación dineraria; el
desdoblamiento de la mercancía en mercancía y dinero es
una ley de la presentación del producto como mercancía.
Del mismo modo, la producción mercantil capitalista
—considerada tanto desde el punto de vista social como
desde el individual — supone el capital en forma dineraria
o el capital dinerario como primus motor para todo ne-
gocio que se inicia y como motor continuo. El capital
circulante, en especial, supone la reaparición constante, en
espacios de tiempo relativamente breves, del capital dine-
rario como motor. Es necesario adquirir constantemente

con dinero, una y otra vez, todo el valor del capital ade-
lantado, esto es, todas las partes constitutivas del capital,
consistentes en mercancías: fuerza de trabajo, medios de
trabajo y materiales de producción. Lo que aquí es válido
para el capital individual, lo es para el capital social, que
sólo funciona bajo la forma de muchos capitales indivi-
duales. Pero como ya se indicó en el libro 1, de esto en
modo alguno se infiere que el campo de funcionamiento del
capital, la escala de la producción —incluso sobre la base
capitalista— dependan en lo tocante a sus límites absolu-
tos del volumen del capital dinerario en funciones.

Al capital se han incorporado elementos productivos
cuya expansión— dentro de ciertos límites— no depende
de la magnitud del capital dinerario adelantado. A pago
igual de la fuerza de trabajo, ésta se puede explotar —en
cuanto a la extensión o la intensidad— con mayor vigor.
Si con esa explotación acrecentada aumenta el capital di-
nerario (es decir, se elcva cl salario), ello no ocurrirá
proporcionalmente, o sea pro tanto.

La tierra, el mar, los minerales, bosques, etc., el ma-
terial natural explotado productivamente —<que no cons-
tituye elemento de valor alguno del capital —, se explota
con mayor tensión del mismo número de fuerzas de trabajo
—n intensidad o extensión— sin que aumente el adelanto
de capital dinerario. Los elementos reales del capital pro-
ductivo aumentan, de esta suerte, sin necesidad de un su-
plemento de capital dinerario. En la medida en que dicho
suplemento haga falta para la adquisición de materiales
auxiliares adicionales, el capital dinerario en el que se ade-
lanta el valor de capital no aumentará en proporción a la
mayor eficacia del capital productivo, esto es, no aumen-
tará pro tanto.

_ Mediante la prolongación dc su tiempo de uso coti-
diano o la intensificación de su cmplco, es posible usar
y consumir más eficazmente los mismos medios de tra-
bajo, y por ende el mismo capital fijo, sin que sea nece-
sario un desembolso dinerario adicional en capital fijo.
Tiene lugar, entonces, únicamente una rotación más rápida
del capital fijo, pero también se suministrarán con mayor
rapidez los elementos de su reproducción.

Prescindiendo de los materiales naturales, las fuerzas
naturales —que nada cuestan— pueden ser incorporadas
al proceso de producción, en calidad de agentes, con

mayor o menor eficacia. El grado de su eficacia depende
de procedimientos y adelantos científicos que al capitalista
no le cuestan nada.

- Lo mismo es válido con respecto a la combinación
social de la fuerza de trabajo en el proceso de producción
y a la destreza acumulada por los obreros individuales.
Carey? especula que el terrateniente nunca recibe lo
suficiente, ya que no se le paga todo el capital —o todo
el trabajo— que desde tiempos inmemoriales se ha agre-
gado al suelo para darle su capacidad productiva actual.
(De la capacidad productiva que se le ha quitado, natu-
ralmente, no se habla una palabra.) Según esto, al obrero
individual habría que pagarle en función del trabajo que
le costó a todo el género humano hacer de un salvaje un
mecánico moderno. Habría que decir, a la inversa: si se
calcula todo el trabajo agregado al suelo, trabajo que
terratenientes y capitalistas no pagaron pero que convir-
tieron en dinero, todo el capital incorporado al suelo ha
sido pagado un sinfín de veces, con intereses usurarios;
por ende, hace ya mucho que la sociedad ha comprado de
nuevo, pagándola con creces, la propiedad de la tierra.

El aumento de las fuerzas productivas del trabajo, en
la medida en que no presupone ningún desembolso suple-
mentario de valores de capital, en primera instancia no.
hace más que acrecentar la masa del producto, por cierto,
no el valor de éste, salvo cuando permite reproducir más
capital constante con el mismo trabajo, o sea conservar
su valor. Pero al mismo tiempo forma nueva materia P
de capital, esto es, la base de una acumulación acrecentada
del capital.

En la medida en que la organización del trabajo social
mismo, y por consiguiente el aumento de la fuerza produc-
tiva social del trabajo, exigen que se produzca en gran
escala y por tanto que los capitalistas individuales adelan-
ten capital dinerario en grandes masas, esto ocurre, en
parte, como ya se mostró en el libro 1, a través de la
centralización de los capitales en pocas manos, sin que haga
falta que crezca en términos absolutos el volumen de los
A

* En el manuscrito, “El inepto Carey” en vez de “Carey”
(R 860/2).

> En la 1? edición esta palabra aparecía subrayada.

« Véase, en la presente edición; t. 1, vol. 3, pp. 774-782.

valores de capital actuantes y tampoco, por ende, el volu-
men del capital dinerario en el que se adelantan. La
magnitud de los capitales individuales puede aumentar, por
obra de la centralización ? en pocas manos, sin que aumente
su suma social. Se trata, tan sólo, de una distribución
modificada de los capitales individuales.

En la sección precedente, por último, se ha mostrado
cómo la reducción del período de rotación permite poner
en movimiento o bien con menos capital dinerario el mis-
mo capital productivo o bien con el mismo capital dinerario
más capital productivo.

No obstante, es evidente que todo esto nada tiene que
ver con el verdadero problema del capital dinerario.
Muestra, solamente, que el capital adelantado —una suma
de valor dada que en su forma libre, en su forma de valor,
se compone de cierta suma de dinero— luego de su
transformación en capital productivo incluye potencias
productivas cuyos límites no están dados por los límites
de valor de ese capital, sino que dentro de cierto campo de
acción pueden surtir efecto, en extensión o intensidad, de
manera diferente. Una vez dados los precios de los ele-
mentos de producción —de los medios de producción y
de la fuerza de trabajo— está determinada la magnitud
del capital dinerario requerida para comprar determinada
cantidad de esos elementos de producción, existentes como
mercancías. O bien está determinada la magnitud de valor
del capital que hay que adelantar. Pero el volumen en que
ese capital opera como creador de valor y formador de
productos es elástico y variable.

Acerca del segundo punto. Se comprende de suyo que
la parte del trabajo social y de los medios de producción
sociales que es necesario gastar, año tras año, para producir
o comprar el oro? destinado a reponer las monedas des-
gastadas, constituye pro tanto una quita al volumen de la
producción social. Pero en lo tocante al valor dinerario *
que funciona en parte como medio de curso, en parte como

" En el manuscrito, “concentración” en vez de “centraliza-
ción” (R 861/1).

” En el original de Engels para la imprenta y, según Rubel
(862/1), en el manuscrito de Marx (11, p. 131) se lee aquí “Gold”
(“oro”), y no, como en la 1? y 22 ediciones, “Geld” (“dinero”).

* Rubel lee aquí, en el manuscrito, “a la existencia [stock]
de oro” en vez de “al valor dinerario”. .

tesoro, dicho valor existe, ha sido adquirido de una buena
vez junto a la fuerza de trabajo, a los medios de produc-
ción producidos y a las fuentes naturales de la riqueza. No
se lo puede considerar como límite de los mismos. Me-
diante su transformación en elementos de producción,
mediante el intercambio con otros pueblos, se podría am-
pliar la escala de la producción. Esto supone, no obstante,
que el dinero? desempeña, como siempre, su papel como
dinero mundial.

Conforme a la magnitud del período de rotación se
requiere una masa mayor q menor de capital dinerario
para poner en movimiento el capital productivo. Hemos
visto, asimismo, que la división del período de rotación
en tiempo de trabajo y tiempo de circulación condiciona
un aumento del capital latente o en suspenso bajo forma
dineraria.

En la medida en que el período de rotación se deter-
mina por la duración del período laboral, lo determina
—bajo condiciones en lo demás iguales— la naturaleza
matefial del proceso de producción, esto es, no el carácter
social específico del mencionado proceso. Sobre el fun-
damento de la producción capitalista, sin embargo, ope-
raciones relativamente prolongadas, de gran duración,
exigen mayores adelantos de capital dinerario durante un
período más extenso. La producción en tales esferas, pues,
depende de los límites dentro de los cuales el capitalista
individual disponga de capital dinerario. El sistema del
crédito, así como las asociaciones conexas con el mismo
—por ejemplo las sociedades por acciones—, abate esas
barreras. Las perturbaciones en el mercado dinerario, por
consiguiente, paralizan esos negocios, lo cual, a su vez,
provoca perturbaciones en dicho mercado.

Sobre la base de una producción socializada habrá que
determinar la escala en que podrán ejecutarse las opera-
ciones que durante un período relativamente extenso sus-
traen fuerza de trabajo y medios de producción, pero no
surten durante dicho lapso, como producto, un efecto útil,
y ejecutarlas sin perjudicar los ramos de la producción
que de manera continua, o varias veces por año, no sólo
sustraen fuerza de trabajo y medios de producción, sino
que proporcionan también medios de subsistencia y medios

* Según Rubel, en vez de “dinero” se debe leer “oro”.

de producción. En la producción socializada, al igual que
lo que ocurre en la capitalista, los obreros que trabajen
en ramos de la actividad donde los períodos laborales son
más cortos, sólo durante períodos relativamente breves
retirarán productos sin proporcionar, a su vez, otros pro-
ductos, mientras que los ramos dc actividades con períodos
de trabajo prolongados sustraerán productos de manera
continua, y durante lapsos más largos, antes de devolver
nada. Esta circunstancia, como vemos, dimana de las
condiciones materiales del proceso laboral respectivo, no de
su forma social. El capital dincrario deja de existir en la
producción socializada. La sociedad distribuye fuerza de
trabajo y medios de producción entrc los diversos ramos
de actividades. Los productores pueden, por ejemplo, reci-
bir asignados de papel, y a cambio de ellos retirar de las
reservas sociales de consumo una cantidad correspondiente
a su tiempo de trabajo. Estos asignados no son dinero.
No circulan.

Se advierte que en la medida en que la necesidad de
capital dinerario surge de la duración del período laboral,
esto se halla condicionado por dos circunstancias. Primera,
que el dinero es, en definitiva, la forma bajo la cual todo
capital individual (prescindiendo del crédito) ha de hacer
su aparición para transformarsc en .capital productivo,
circunstancia que resulta de la esencia de la producción ca-
pitalista, y en general de la esencia de la producción
mercantil. Segunda: la magnitud del adelanto necesario en
dinero * dimana de la circunstancia de que durante un lapso
relativamente prolongado se sustraen constantemente fuerza
de trabajo y medios de producción a la sociedad sin que,
durante ese período, se le devuelva un producto reconver-
tible en dinero. La primera circunstancia, la de que el
capital que se adelanta tiene que serlo bajo la forma
dineraria, no es abolida por la forma misma de ese dinero:
dinero metálico, dinero crediticio, signo de valor, etc. La
segunda circunstancia no se ve afectada en modo alguno
por la identidad del medio dinerario o de la forma me-
diante los cuales se sustrae a la producción trabajo, medios
de subsistencia y medios de producción sin volcar en la
circulación, a su vez, un equivalente.

* En el manuscrito se lee a continuación: “y la duración del
adelanto”...

## CAPÍTULO XIX. EXPOSICIONES ANTERIORES ACERCA DEL MISMO OBJETO *?

. ..

### I. Los fisiócratas

El Tableau économique de Quesnay muestra, en pocos
y grandes rasgos, cómo un producto anual. de la produc-
ción nacional, determinado en cuanto al valor, se distribuye
mediante la circulación de tal manera que —si las demás
circunstancias no varían— se puede operar su reproducción
simple, es decir, su reproducción en la misma escala.
Conforme a la naturaleza de las cosas, el punto de partida
del período de producción lo constituye la cosecha del
año anterior. Los incontables actos individuales de circu-
lación quedan englobados al punto en su movimiento de
masas social característico, en la circulación entre grandes
clases económicas de la sociedad, funcionalmente determi-
nadas. Lo que aquí nos interesa: una parte del producto
global —parte que, en cuanto objeto para el uso, al igual
que toda otra parte de dicho producto es un resultado
nuevo del trabajo efectuado durante el año transcurrido—
no es más, al propio tiempo, que portadora de un viejo
valor de capital que reaparece bajo la misma forma na-
tural. Esa parte no circula, sino que permanece en manos

35 (F. E. — Aquí comienza el manuscrito v111.)

» El manuscrito vi carece de título; éste ha sido introducido
por Engels (R 729/2).

: 439

de sus productores, la clase de los arrendatarios, para
reiniciar allí sus servicios de capital. En esta parte de
capital constante, perteneciente al producto anual, Quesnay
incluye también elementos cuyo lugar no es ése, pero
gracias a las limitaciones de su horizonte intelectual —en
el cual la agricultura es la única esfera en que la aplicación
de trabajo humano produce plusvalor, o sea, conforme
al punto de vista capitalista, la única realmente pro-
ductiva— acierta en el aspecto principal. El proceso eco-
nómico de reproducción, sea cual fuere su carácter espe-
cíficamente social, se entrelaza siempre en este dominio
(el de la agricultura) con un proceso natural de repro-
ducción. Las ostensibles condiciones de este último proceso
esclarecen las del primero y evitan la confusión de ideas
provocada únicamente por el espejismo de la circu-
lación.

Los rótulos adheridos a los sistemas se distinguen de
los que adornan a los demás artículos en que no sólo
chasquean al comprador, sino, a menudo, también al
vendedor. El propio Quesnay y sus discípulos más inme-
diatos creían en la insignia feudal de su sistema. El mismo
crédito le han prestado, hasta el día de hoy, nuestros eru-
ditos diplomados. Pero, en rigor, el sistema fisiocrático
es la primera concepción sistemática de la producción
capitalista. El representante del capital industrial —Ja
clase de los arrendatarios— dirige el movimiento eco-
nómico entero. La agricultura se practica de manera capi-
talista, esto es, como empresa del arrendatario capitalista
manejada en gran escala; el cultivador directo del suelo
es un asalariado. La producción no sólo genera artículos
para el uso, sino también el valor de los mismos; pero su
principio impulsor es la obtención de plusvalor, cuya cuna
es la esfera de la producción, no la de la circulación. De
las tres clases que figuran como portadoras del proceso de
reproducción social mediado por la circulación, el explo-
tador directo del trabajo “productivo”, el productor del
plusvalor, el arrendatario capitalista, se distingue de quienes
meramente se apropian del plusvalor.

El carácter capitalista del sistema fisiocrático despertó
oposición incluso en su período de esplendor: de un lado

por parte de Linguet y Mably, del otro por los defensores
de la pequeña propiedad libre de la tierra.

En su análisis del proceso de reproducción, el paso
atrás dado por Adam Smith** es tanto más sorprendente
por cuanto este autor no sólo desarrolla en general los
análisis correctos de Quesnay —-por ejemplo los “avances
primitives” [adelantos originarios] y “avances amnuelles”
[adelantos anuales] de éste, que aquél generaliza como
capital “fijo” y capital “circulante”—,*" sino que en ciertos
pasajes reincide plenamente en errores fisiocráticos. Para
demostrar, a título de ejemplo, que el arrendatario produce
un valor mayor que el producido por cualquier otro tipo
de capitalistas, dice Smith: “Ningún capital de igual monto
pone en movimiento una cantidad mayor de trabajo
productivo que el del arrendatario. No sólo sus peones, sino
también sus animales de labor son trabajadores produc-
tivos.” (¡Lindo cumplido para los peones!) “En la agri-
cultura, también la naturaleza trabaja al lado del hombre,
y aunque el trabajo de ella no requiere desembolso alguno,
el producto del mismo tiene valor, al igual que el producto
de los obreros más costosos. Las operaciones agrícolas más
importantes parecen estar dirigidas no tanto a aumentar
la fecundidad de la naturaleza —aunque también la au-
menten—, sino a dirigirla hacia la producción de las plantas
más útiles para el hombre. Suele ocurrir que un campo
cubierto de espinos y zarzas produzca una masa tan grande
de vegetación como el viñedo o trigal mejor cultivados.
La siembra y el cultivo a menudo contribuyen más a
regular que a estimular la fertilidad activa de la naturaleza,
y después que aquéllos han terminado todo su trabajo, a
ésta todavía le resta por hacer buena parte de su labor.
Los obreros y los animales de labor (!) ocupados en la
agricultura, pues, no sólo ocasionan la reproducción de un
valor que, como en el caso de los obreros en las manu-

38 Das Kapital, t. 1, 2? ed., p. 612, nota 32.”

37 También en este aspecto algunos fisiócratas, ante todo
Turgot, le habían desbrozado el camino. Turgot usa más frecuen-
temente que Quesnay y los demás fisiócratas la palabra capital
por avances, e identifica aun más los avances o capitaux de los
manufactureros con los de los arrendatarios. Por ejemplo: “Al igual
que éstos” (los empresarios manufactureros), “ellos” (los fermiers,
esto es, los arrendatarios capitalistas) “deben percibir, además del
reflujo de los capitales”, etc. (Turgot, (Euvres, ed. Daire, París,
1844, t. 1, p. 40.)

A 5
2 Véase, en nuestra edición, t. 1, v. 2, p. 729, n.

facturas, es igual a su propio consumo o? al capital que
los ocupa, juntamente con la ganancia del capitalista, sino
la reproducción de un valor mucho más considerable.
Además del capital del arrendatario y de toda su ganancia,
promueven también, de manera regular, la reproducción
de la renta del terrateniente. Se puede considerar la renta
como el producto de las fuerzas naturales cuyo uso el
terrateniente presta al arrendatario. Es mayor o menor
según el nivel supuesto de esas fuerzas, en otras palabras,
según la fertilidad supuesta —natural o artificialmente
provocada— del suelo. Es la obra de la naturaleza que
resta después de deducir o reponer todo lo que se pueda
considerar obra del hombre. Raras veces es menos de un
cuarto, y a menudo asciende a más de un tercio del producto
total. Ninguna cantidad igual de trabajo productivo, em-
pleada en manufacturas, podría suscitar nunca una repro-
ducción tan grande. En la manufactura la naturaleza no
hace nada, el hombre todo, y es forzoso que la reproduc-
- ción sea siempre proporcional a la fuerza de los agentes que
la efectúan. De ahí que el capital invertido en la agricultura
no sólo ponga en' movimiento una cantidad mayor de
trabajo productivo que cualquier otro capital equivalente
empleado en la manufactura, sino que además, en propor-
ción a la cantidad de trabajo productivo empleado por él,
añade un valor mucho mayor al producto anual del suelo
y al trabajo de un país, a la riqueza e ingresos reales de
sus habitantes.” (Lib. 1, cap. v, pp. 242, 243.)

Adam Smith dice en el libro 11, cap. 1: “El valor íntegro
de la simiente es asimismo, en sentido estricto, un capital
fijo”. Aquí, pues, capital = valor de capital; éste existe en
forma “fija”. “Aunque la simiente vaya y vuelva del suelo
al granero, nunca cambia de propietario y, por tanto,
no circula efectivamente. El arrendatario no obtiene su
ganancia vendiéndola, sino incrementándola.” (P. 186.)
La estrechez de miras consiste aquí en que Smith no ve,
como ya lo había hecho Quesnay, la reaparición del valor
del capital constante bajo una forma nueva, como? impor-
tante factor del proceso de reproducción, sino únicamente
una ejemplificación más —y por añadidura equivocada—

z En la 1? y 22 ed., “y” en vez de “o”; en Adam Smith, “o”.
” En la 12 y 2? ediciones, “also” (“por tanto”) en vez de
“als” (“como”); corregido conforme al manuscrito de Marx.

de la distinción que él efectúa entre capital circulante y
capital fijo. En la traducción, hecha por Smith, de ““avan-
ces primitives” y “avances annuelles” por “fixed capital” y
“circulating capital”, el progreso consiste en la palabra
“capital”, cuyo concepto se generaliza, se independiza de la
atención particular a la esfera de aplicación agrícola,
propia de los fisiócratas; el paso atrás estriba en concebir
a “fijo” y “circulante” como las diferencias decisivas y
aferrarse a ello.

### II. Adam Smith

### 1. Puntos de vista generales de Smith 2

En el libro 1, cap. v1, p. 42, dice Smith: “En toda so-
ciedad el precio de cada mercancía se resuelve, en defini-
tiva, en una u otra de estas tres partes” (salario, ganancia,
renta de la tierra) “o en las tres en su conjunto; y en toda
sociedad adelantada las tres, en su totalidad, forman parte
constitutiva, en mayor o menor medida, del precio de la
parte inmensamente mayor de las mercancías”; o, como
se dice más adelante, en la p. 43: “Salario, ganancia y
renta son las tres fuentes originarias de todo ingreso, así
como de todo valor de cambio”. Más adelante hemos de
investigar más pormenorizadamente esta tesis de Adam
Smith sobre las “partes constitutivas del precio de las
mercancías” o de “todo valor de cambio”. Smith prosigue:
“Como esto es válido respecto a cada mercancía particular,
considerada separadamente, debe aplicarse también a todas
las mercancías en su totalidad, las cuales conforman el
producto anual total del suelo y del trabajo de cada país.

38 Para que el lector no se vea inducido en error por la 'frase
“el precio de la parte inmensamente mayor de las mercancías”, lo
que sigue muestra cómo entendía el propio Adam Smith su expre-
sión: en el precio del pescado de mar, por ejemplo, no entra
ninguna renta, sino sólo salario y ganancia; en el precio de los
Scotch pebbles [cantos rodados escoceses] sólo entra el salario. En
efecto: “En algunos parajes de Escocia ciertos pobres se dedican
a recoger en las playas esas piedrecitas multicolores conocidas por
el nombre de cantos rodados escoceses. El precio que les pagan
por ellas los lapidarios sólo se compone de salario por su trabajo,
pues no forman parte alguna de dicho precio ni la renta ni la
ganancia”.

2 Subtítulos de Engels. (R 730/2.)

El precio o valor de cambio total de este producto anual
debe resolverse necesariamente en las mismas tres partes
y distribuirse entre los diversos habitantes del país, ya como
salario por su trabajo, o como ganancia por su capital, o
como renta por su bien raíz”. (Lib. 11, cap. 11, p. 190.)

Después de resolver así tanto el precio de todas las
mercancías consideradas individualmente como “el precio
o valor de cambio íntegro ... del producto anual del suelo
y del trabajo de cada país” en tres fuentes de réditos para
el asalariado, el capitalista y el terrateniente —en salario,
ganancia y renta—, Adam Smith se ve obligado a dar un
rodeo para introducir de contrabando un cuarto elemento,
o sea el elemento del capital. Esto se efectúa mediante la
distinción entre ingreso bruto e ingreso neto: “El ingreso
bruto del total de los habitantes de un gran país comprende
en sí el producto global anual de su suelo y de su trabajo; el
ingreso neto, la parte que les queda disponible tras deducir
los costos de mantenimiento en primer término de su
capital fijo, y en segundo lugar de su capital circulante, o sea
la parte que aquéllos, sin afectar su capital, pueden incluir
en su fondo de consumo [...] o gastar para su sustento,
comodidad y placer. Su riqueza real, asimismo, está en
proporción no a su ingreso bruto, sino a su ingreso neto”.
(Ibídem, p. 190).

Observaremos a este respecto:

1) Adam Smith sólo se ocupa aquí expresamente de
la reproducción simple, no de la reproducción en escala
ampliada o acumulación; se limita a hablar de los gastos
para el mantenimiento (maintaining) del capital en funcio-
nes. El rédito “neto” equivale a la parte del producto anual
—sea de la sociedad, sea del capitalista individual— que
puede entrar en el “fondo de consumo”, más el volumen
de este fondo no debe afectar al capital en funciones
(encroach upon capital). De esta suerte, una parte de
valor del producto individual, así como del social, no se
resuelve ni en salario, ni en ganancia o renta de la tierra,
sino en Capital,

2) Adam Smith se evade de su propia teoría mediante
un juego de palabras, la distinción entre gross y net revenue,
ingreso bruto e ingreso neto. Tanto el capitalista individual
como la clase entera de los capitalistas, o sea la llamada
nación, percibe, en lugar del capital consumido en la
producción, un producto mercantil cuyo valor —repre-

sentable por partes proporcionales de ese producto mismo—
repone por una parte el valor de capital empleado y por
tanto constituye un ingreso [Einkommen] y, aun más lite-
ralmente, un rédito [Revenue] (revenu, participio de re-
venir, retornar),!**l pero, nota bene [nótese bien], rédito
de capital o utilidades de capital; por otra parte, compo-
nentes de valor que “se distribuyen entre los diversos
habitantes del país, ya como salario por su trabajo, o como
ganancia por su capital, o como renta por su bien raíz”,
o sea lo que en la vida corriente se entiende por ingresos.
Según esto, pues, el valor del producto íntegro constituye
ingresos para alguien: sea para el capitalista individual, sea
para todo el país; pero por una parte ingresos de capital,
y por la otra un “rédito” que difiere de esos ingresos.
Por una puerta trasera —la anfibología de la palabra
“rédito”— se introduce lo que al analizar cel valor de la
mercancía en sus partes constitutivas se había eliminado.
Pero sólo pueden “ingresar” los componentes de valor del
producto que ya existían en éste. Si el capital ha de ingresar
como rédito, es necesario que previamente se haya gastado
capital.

Prosigue Adam Smith, más adelante: “La tasa más
baja ordinaria de ganancia tiene siempre que ascender a
algo más de lo que alcanza para cubrir las pérdidas oca-
sionales a las que está expuesta toda utilización de capital.
Es sólo ese excedente lo que representa la ganancia líquida
o neta”. (¿Qué capitalista entiende por ganancia los des-
embolsos necesarios de capital?) “Lo que se denomina
ganancia bruta suele abarcar no sólo ese excedente, sino
también la parte retenida para cubrir tales pérdidas extra-
ordinarias.” (Lib. 1, cap. Ix, p. 72.) Pero esto no significa
sino que una porción del plusvalor, considerado como parte
de la ganancia bruta, debe constituir un fondo de seguros
para la producción. Ese fondo de seguros lo crea una
parte del plustrabajo, el cual en esa medida produce direc-
tamente capital, esto es, el fondo destinado a la repro-
ducción. En lo que respecta al desembolso para cl “man-
tenimicnto” del capital fijo, etc. (véanse los pasajes citados
más arriba), la reposición con capital nuevo del capital
fijo consumido no constituye una nueva inversión de
capital, sino tan sólo la renovación del viejo valor de capital
bajo una nueva forma. Pero en lo que atañe a la reparación
del capital fijo, que Adam Smith computa asimismo entre

los gastos de mantenimiento, su costo integra el precio
del capital adelantado. El hecho de que el capitalista, en
lugar de tener que invertir dicho capital de una sola vez,
pueda hacerlo durante el funcionamiento del capital, pau-
latinamente y con arreglo a las necesidades, y tomándolo
de ganancias ya embolsadas, no modifica en nada la fuente
de estas ganancias. El componente de valor del cual dicha
ganancia dimana, no hace más que demostrar que el obrero
suministra plustrabajo, tanto para el fondo de seguros
como para el de reparaciones.?

Adam Smith nos dice ahora que es necesario excluir
del rédito neto, es decir, del rédito en el sentido específico,
todo el capital fijo, pero también la parte íntegra del capital
circulante requerida por el mantenimiento y la reparación
del capital fijo, así como para su renovación; en rigor,
todo capital que no exista en una forma natural destinada
al fondo de consumo. “Del rédito neto de la sociedad debe
excluirse, evidentemente, todo el desembolso que se efectúa
para conservar el capital fijo. Ni las materias primas ne-
cesarias para mantener en buenas condiciones las máquinas
y herramientas industriales útiles, ni el producto del trabajo
requerido para transformar esas materias primas con arreglo
a la forma exigida, pueden nunca formar parte de ese
rédito. El precio de ese trabajo, ciertamente, puede cons-
tituir una parte de dicho rédito, ya que los obreros ocu-
pados de tal suerte pueden colocar el valor total de su
salario en su fondo de consumo directo. Pero en otros tipos
de trabajo tanto el precio” (esto es, el salario pagado por
ese trabajo) “como el producto” (en el que se corporifica
dicho trabajo) “entran en ese fondo de consumo; el precio
en el de los obreros, el producto en el de otra gente, cuyo
sustento, comodidad y placeres se ven acrecentados por
el trabajo de tales obreros.” (Lib. 11, cap. 1, pp. 190, 191.)

Adam Smith tropieza aquí con una muy importante dis-
tinción entre los obreros que laboran en la producción de

* En la 1? edición figura a continuación este párrafo: “Las
explicaciones de Adam Smith acerca del capital fijo se reducen,
de hecho, a sostener que éste es la parte del capital adelantado
que está fija en el proceso de producción, o como dice en la p. 187:
«Suministra ingreso o ganancia sin necesidad de circular o cambiar
de propietario», o es, según la p. 185, la parte que «permanece
en su posesión» [en la del usuario) «o que se conserva en la
misma forma»”.

medios de producción y los que lo hacen en la producción
directa de medios de consumo. El valor del producto mer-
cantil de los primeros contiene un componente igual a la
suma de los salarios, o sea al valor de la parte de capital
invertida en la compra de fuerza de trabajo; esta parte de
valor existe corpóreamente bajo el aspecto de cierta cuota
de los medios de producción producidos por esos obreros.
El dinero percibido por su salario constituye para ellos
un rédito, pero su trabajo no ha producido productos con-
sumibles, ni para sí mismos ni para otros. Esos productos,
en consecuencia, no constituyen de por sí elemento alguno
de la parte del producto anual destinada a proporcionar
el fondo de consumo social, fondo que es el único en el
que es realizable el “rédito neto”. Adam Smith olvida
agregar aquí que lo que es válido para los salarios, lo es
igualmente para el componente de valor de los medios de
producción que, en cuanto plusvalor y bajo las categorías
de ganancia y renta, constituye (en primera instancia) el
rédito del capitalista industrial. También esas partes cons-
titutivas de valor existen en los medios de producción, en
cosas no consumibles; sólo después de su conversión en
dinero pueden retirar una cantidad —<conforme a su pre-
cio— de los medios de consumo producidos por el segundo
tipo de obreros y transferirla al fondo de consumo indivi-
dual de sus poseedores. Con tanta mayor razón, no obs-
tante, Adam Smith habría tenido que advertir que la parte
de valor de los medios de producción generados anualmente
—parte que es igual al valor de los medios de producción
que funcionan dentro de esa esfera productiva, esto es, al
valor de los medios de producción con los que se fabrican
medios de producción—, o sea una parte de valor igual
al valor del capital constante empleado aquí, está absolu-
tamente excluida de cualquier componente de valor creador
de rédito, y lo está no sólo por la forma natural en la que
existe, sino también por su función de capital.

En lo que toca al segundo tipo de obreros —los que
producen directamente medios de consumo—, las defini-
ciones de Smith no son enteramente exactas. Dice, en
efecto, que en estos tipos de trabajo tanto el precio del
trabajo como el producto entran en. (go to) el fondo de
consumo directo: “el precio” (esto es, el dinero obtenido
en concepto de salario) “en el fondo de consumo de los
obreros, y el producto en cl de otra gente (that of other

-

people), cuyo sustento, comodidad y placeres se ven acre-
centados por el trabajo de tales obreros”. Pero el obrero
no puede vivir del “precio” de su trabajo, del dinero en
que se le paga su salario; realiza este dinero al comprar
con él medios de consumo; en parte, éstos pueden consistir
en tipos de mercancías que él mismo ha producido. Por
otra parte, su propio producto puede ser de tal índole que
sólo entre en el consumo de los explotadores de trabajo.

Después de haber excluido así el capital fijo, por
entero, del “rédito neto” de un país, prosigue :-Adam Smith:

“Aunque de esta manera todo el desembolso para el
mantenimiento del capital fijo queda necesariamente ex-
cluido del rédito neto de la sociedad, el caso no es el
mismo, sin embargo, con el desembolso destinado a la
conservación del capital circulante. De las cuatro partes
de que se compone este último capital, a saber, dinero,
medios de subsistencia, materias primas y productos termi-
nados, las tres últimas, como ya se ha indicado, se extraen
regularmente de él y se las transfiere o al capital fijo de
la sociedad o al acopio destinado al consumo directo. La
parte de los artículos consumibles que no se aplica al
mantenimiento del primero” (del capital fijo), “pasa inva-
riablemente a este último” (al acopio destinado al consumo
directo) “y constituye una parte del ingreso neto de la
sociedad. El mantenimiento de estas tres partes del capital
circulante, pues, sólo reduce el rédito neto de la sociedad
en la parte del producto anual que es necesaria para la
conservación del capital fijo”. (Lib. 11, cap. 1, pp. 191,
192.)

Esto no es más que la tautología de decir que la parte
del capital circulante que no sirve para la producción de
medios de producción, entra en la de medios de consumo,
o sea en la parte del producto anual destinada a constituir
el fondo de consumo de la sociedad. Pero es importante
lo que se agrega a continuación:

“El capital circulante de una sociedad difiere, en este
respecto, del de un individuo. El de un individuo está
excluido por entero de su rédito neto y nunca puede
constituir una parte del mismo; dicho rédito única y exclu-
sivamente puede consistir en su ganancia. Pero aunque el
capital circulante de cada individuo forme parte del capital
circulante de la sociedad a la que tal individuo pertenece,
no por eso aquel capital está incondicionalménte excluido

del rédito neto de la sociedad ni deja de formar parte del
mismo. Aunque la totalidad de las mercancías en la
tienda de un comerciante al por menor de ningún modo
pueden ser volcadas en el fondo destinado a su propio
consumo directo, pueden, sin embargo, entrar en el fondo
de consumo de otra gente que, mediante un rédito obtenido
gracias a otro fondo, le reponen al minorista el valor de
las mercancías y además su ganancia, sin que de ello se
derive una reducción ni del capital del minorista ni del
capital de esas personas”. (Ibídem. )

Nos enteramos, por ende, de lo siguiente:

1) Al igual que el capital fijo y el capital circulante
necesario para la reproducción (Smith se olvida del fun-
cionamiento) y mantenimiento del primero, también el
capital circulante de cada capitalista individual, destinado
a la producción de medios de consumo, se halla excluido
por entero del rédito neto de ese capitalista, rédito que
no puede consistir en otra cosa que en sus ganancias. La
parte de su producto mercantil que repone su capital,
pues, no puede resolverse en componentes de valor que
constituyan el rédito para él.

2) El capital circulante de cada capitalista individual
constituye una parte del capital circulante de la sociedad,
exactamente al igual que cada capital fijo individual.

3) El capital circulante de la sociedad, aunque no es
más que la suma de los capitales circulantes individuales,
posee un carácter que lo hace diferir del capital circulante
de cada capitalista individual. Este último capital nunca
puede formar parte del rédito de dicho capitalista; una
fracción del primero (la que se compone de medios de
consumo), en cambio, puede formar parte a la vez del
rédito de la sociedad, o bien, como decía Smith poco antes,
no es forzoso que reduzca, en una parte del producto anual,
el rédito neto de la sociedad. En realidad, lo que Adam
Smith denomina aquí capital circulante consiste en el ca-
pital mercantil producido anualmente y que los capitalistas
productores de medios de consumo vuelcan cada año en la
circulación. Este producto mercantil anual suyo se compone
íntegramente de artículos consumibles y constituye, por
consiguiente, el fondo en que se realizan o gastan los
réditos netos (incluidos los salarios) de la sociedad. En
vez de tomar como ejemplo las mercancías en la tienda
del comerciante al por menor, Adam Smith debió haber

¿ptado por las masas de bienes almacenadas en los depó-
sitos de los capitalistas industriales.

Si Adam Smith hubiese compendiado los conglome-
rados de ideas que se le impusieron al examinar, antes
la reproducción de lo que él denomina capital fijo, ahora
la de lo que llama capital circulante, habría llegado al
resultado siguiente:

I) El producto social anual se compone de dos secto-
res: el primero abarca los medios de producción, el
segundo los medios de consumo; es necesario estudiar a
ambos por separado.

II) El valor global de la parte del producto anual
integrada por medios de producción se distribuye de esta
manera: una parte de valor no es más que el valor de los me-
dios de producción consumidos en la fabricación de aquellos
medios de producción, o sea no es más que valor de
capital que reaparece bajo una forma renovada; una
segunda parte es igual al valor del capital desembolsado
en fuerza de trabajo, o igual a la suma de los salarios
pagados por los capitalistas de esta esfera de la producción.
Una tercera parte de valor, por último, constituye la fuente
de las ganancias — incluida la renta de la tierra— de los
capitalistas industriales de esta categoría.

El primer componente —según Adam Smith la parte
de capital fijo reproducida de todos los capitales indivi-
duales activos en este primer sector— queda “excluida
evidentemente del rédito neto y nunca puede formar parte
del mismo”, ya sea del capitalista individual, ya de la
sociedad. Funciona siempre como capital, nunca como ré-
dito. En este respecto, el “capital fijo” de cualquier capi-
talista individual no se diferencia en nada del capital fijo
de la sociedad. Pero las otras partes de valor del producto
anual de la sociedad consistentes en medios de producción
—partes de valor que también existen, por lo tanto, como
partes alícuotas de esta masa global de medios de pro-
ducción— constituyen a la vez, precisamente, réditos para
todos los agentes que participan en esta producción: sala-
rios para los obreros, ganancias y rentas para los capita-
listas. Pero para la sociedad no constituyen réditos, sino
capital, por más que el producto anual de la sociedad sólo
consista en la suma de los productos de los capitalistas
individuales pertenecientes a la misma. En su mayor parte,
conforme a su naturaleza sólo pueden funcionar como

medios de producción, e incluso los que en caso de nece-
sidad pueden operar como medios de consumo, están des-
tinados a servir como materias primas o materiales auxi-
liares de una nueva producción. Sólo funcionan en cuanto
tales —por ende como capital—, pero no en manos de
sus productores, sino en las de sus usuarios, a saber:

III) En las de los capitalistas del segundo sector, de
los productores directos de medios de consumo. Reponen a
éstos el capital consumido en la producción de medios de
consumo (en la medida en que dicho capital no se haya
convertido en fuerza de trabajo, o sea en que no consista
en la suma de los salarios para los obreros de este
segundo sector), mientras que este capital consumido, que
ahora se encuentra bajo la forma de medios de consumo
en manos de los capitalistas que producen tales medios,
constituye a su vez —o sea desde el punto de vista social —
el fondo de consumo en el que los capitalistas y obreros
del primer sector realizan su rédito.

Si Adam Smith hubiera ido tan lejos en su análisis, sólo
le habría faltado dar un paso más para resolver todo el
problema. Estaba a punto de encontrar la solución, pues
había observado ya que determinadas partes de valor de
un tipo (medios de producción) de los capitales mercan-
tiles que componen el producto global anual de la sociedad
constituyen, en efecto, rédito para los obreros y capitalistas
individuales ocupados en su producción, pero no un com-
ponente del rédito de la sociedad; mientras que una
parte de valor de la otra clase (medios de consumo) es
por cierto valor de capital para sus propietarios individua-
les, los capitalistas dedicados a esa esfera de inversión,
pero tan sólo una parte del rédito social.

Pero de lo anteriormente expuesto se desprende ya lo
siguiente:

Primero: aunque el capital social sólo sea igual a la
suma de los capitales individuales, y por consiguiente tam-
bién el producto mercantil anual (o capital mercantil) de
la sociedad equivalga a la suma de los productos mercan-
tiles de esos capitales individuales; aunque, por ende, el
análisis del valor mercantil en sus componentes, análisis
que rige para cada capital mercantil individual, haya de
regir también para el capital mercantil de toda la sociedad
—como rige, en efecto, si nos atenemos al resultado
final—, sin embargo la forma de manifestación bajo la

que se representan en el proceso de reproducción social
global es diferente.

Segundo: incluso en el plano de la reproducción simple
no sólo se opera producción de salario (capital variable) y
plusvalor, sino producción directa de nuevo valor constante
de capital, por más que la jornada laboral sólo se com-
ponga de dos partes: la una, en la que el obrero repone
el capital variable o produce, de hecho, un equivalente por
lo gastado en adquirir su fuerza de trabajo, y la segunda,
durante la cual produce plusvalor (ganancia, renta, etc.).
El trabajo diario, en efecto, que se gasta en la reproduc-
ción de los medios de producción —y cuyo valor se
descompone en salario y plusvalor— se realiza en nuevos
medios de producción que reponen la parte de capital
constante gastada en la producción de los medios de
consumo,

Las dificultades principales —resueltas ya, en su
mayor parte, en las páginas precedentes —no se presentan
en el examen de la acumulación, sino en el de la reproduc-
ción simple. De ahí que tanto en el caso de Adam Smith
(libro 11) como anteriormente en el de Quesnay (Tableau
économique), se parta de la reproducción simple siempre
que se trata del movimiento efectuado por el producto
anual de la sociedad y de la reproducción de ese producto,
mediada por la circulación.

### 2. Descomposición del valor de cambio, por Smith, en y + pv

El dogma de Adam Smith, según el cual el precio o
valor de cambio (exchangeable value) de toda mercancía
individual —y por tanto el de todas las mercancías que
componen el producto anual de la sociedad (Smith pre-
supone en todas partes, correctamente, la producción
capitalista) — está integrado por tres partes constitutivas
(component parts) o se resuelve en (resolves itself into)
salario, ganancia y renta, puede reducirse a que el valor
de las mercancías es = v-+.pv; esto es, igual al valor del
capital variable adelantado más el plusvalor. Y, precisa-
mente, esta reducción de ganancia y renta a una unidad
común que denominamos pv, la podemos efectuar con
autorización expresa de Adam Smith, tal como lo de-
muestran las citas siguientes, en las que dejamos a un

lado, por el momento, todos los puntos secundarios, y en:
particular toda desviación real o aparente respecto al
dogma de que el valor mercantil se compone exclusiva-
mente de los elementos que denominamos v+pv.

En la manufactura: “El valor que los obreros agregan
a los materiales se resuelve... en dos partes, una de las
cuales paga su salario, la otra la ganancia de su patrón
sobre el conjunto del capital adelantado por él en mate-
rial y salario”. (Lib. 1, cap. vi, pp. 40, 41.) “Aunque el
patrón adelanta al manufacturero” (al obrero manufactu-
rero) “su salario, en realidad el segundo no le cuesta
nada al primero, ya que por regla general el valor de ese
salario, junto a una ganancia, queda retenido (reserved) en
el valor acrecentado del objeto en el que se emplea su
trabajo”. (Lib. 1, cap. 11, p. 221.) La parte del capital
(stock) que se desembolsa “para sustentar el trabajo pro-
ductivo ... después de haberle servido” (al patrón) “en
el funcionamiento de un capital... constituye para ellos”
(los obreros) “un rédito”. (Lib. 11, cap. 1, p. 223.)

En el capítulo recién citado dice expresamente Adam
Smith: “Todo el producto anual del suelo y del trabajo
de cada país. .. se escinde de manera natural (naturally) en
dos partes. Una de las mismas, y a menudo la mayor, está
destinada en primer término a reponer un capital y a
renovar los medios de subsistencia, materias primas y
productos terminados que han sido retirados de un capital;
la otra se destina a formar un rédito, sea para el propietario
de ese capital, en calidad de ganancia de capital, sea para
alguna otra persona, en calidad de renta de su bien raíz”.
(P. 222.) Sólo una parte del capital, como ya leímos antes
en Adam Smith, constituye a la vez rédito para alguien; a
saber, la parte invertida en la adquisición de trabajo pro-
ductivo. Esta parte —el capital variable— desempeña
primero, en manos del patrón y para él, “la función de
un capital”, y acto seguido “forma un rédito” para el traba-
jador productivo mismo. El capitalista transforma una
parte de su valor de capital en fuerza de trabajo y, preci-
samente por ello, en capital variable; únicamente por obra
de esta transformación, no sólo esa parte del capital, sino
su capital global, funciona como capital industrial. El
obrero, el vendedor de la fuerza de trabajo, recibe bajo la
forma del salario el valor de aquélla. En sus manos la
fuerza de trabajo no es más que mercancía vendible,

mercancía de cuya venta vive y que constituye, por tanto,
la única fuente de su rédito; en cuanto capital variable la
fuerza de trabajo sólo funciona en manos de su comprador,
el capitalista, y éste sólo en apariencia adelanta al obrero
el precio de compra mismo, puesto que dicho obrero ya
le ha suministrado, previamente, su valor.

Después que Adam Smith nos ha mostrado, así, que en
la manufactura el valor del producto es = v + pv (donde
pv= ganancia del capitalista), nos dice que en la agri-
cultura los obreros, además de “la reproducción de un
valor que es igual a su propio consumo o? al capital”
(variable) “que los ocupa, sumado a la ganancia del capi-
talista, producen” por añadidura “el capital del arrenda-
tario y toda su ganancia, y también efectúan regularmente
la reproducción de la renta del terrateniente.” (Lib. IL,
cap, V, p. 243.) El hecho de que la renta vaya a parar
a las manos del terrateniente es, en lo que respecta al punto
que consideramos, algo por entero irrelevante. Antes de
llegar a sus manos debe pasar por las del arrendatario, esto
es, por las del capitalista industrial. Es forzoso que la
renta, antes de convertirse en rédito para alguien, tenga
que constituir un componente de valor del producto. En
el propio Adam Smith, por consiguiente, tanto la renta
como la ganancia no son más que componentes del plus-
valor, componentes que el trabajador productivo reproduce
constantemente al mismo tiempo que reproduce su propio
salario, esto es, el valor del capital variable. Tanto la
renta como la ganancia, pues, son partes del plusvalor pv,
y con ello tenemos que en Adam Smith el precio de todas
las mercancías se resuelve en v + pv.

El dogma conforme al cual el precio de todas las mer-
cancías (y por ende también el del producto mercantil
anual) se resuelve en salario más ganancia más renta,
adopta, incluso en la parte esotérica que de tanto en tanto
se deja ver en la obra de Smith, la forma de que el valor
de toda mercancía, y por ende también el del producto
mercantil anual de la sociedad, es — v + pv, = al valor
de capital desembolsado en fuerza de trabajo y reproducido
incesantemente por el obrero más el plusvalor que dicho
obrero añade con su trabajo.

ep?

“* 1% y 22 ediciones: “y” en vez de “o”.

Este resultado final en Adam Smith nos revela a la
vez -——como veremos más abajo— la fuente de su análisis
unilateral de las partes constitutivas en que puede descom-
ponerse el valor de la mercancía. Nada tiene que ver con
la determinación de la magnitud alcanzada por cada uno
de esos componentes y con el límite de su suma de valor,
empero, la circunstancia de que aquéllos, al mismo tiempo,
constituyan distintas fuentes de rédito para distintas cla-
ses intervinientes en la producción. Cuando Adam Smith
dice: “Salario, ganancia y renta son las tres fuentes origi-
narias de todo ingreso, así como de todo valor de cambio;
cualquier otro rédito deriva, en última instancia, de una
de aquéllas” (lib. 1, cap. vi, p. 43), se ha incurrido aquí
en todo tipo de quidproquos.

1) Todos los miembros de la sociedad que no inter-
vienen directamente —ni trabajando ni de otras maneras—
en la reproducción, en primera instancia sólo pueden obte-
ner su parte del producto mercantil anual —o sea Sus
medios de conssumo— de manos de las clases en que recae
el producto primariamente: trabajadores productivos, capi-
talistas industriales y terratenientes. En ese sentido sus
réditos derivan materialiter [materialmente] del salario (de
los trabajadores productivos), de la ganancia y de la renta,
y aparecen por tanto, por oposición a esos réditos
originarios, como réditos derivados. Por otra parte, sin
embargo, los destinatarios de tales réditos derivados —deri-
vados en ese sentido— los perciben por medio de su
función social como rey, sacerdote, profesor, prostituta,
soldado raso, etc., y por ende pueden considerar estas
funciones suyas como las fuentes originarias de sus
réditos.[50)

2) Y aquí culmina el disparatado yerro de Adam
Smith: luego de comenzar por determinar atinadamente
los componentes de valor de la mercancía y la suma del
producto de valor corporizado en ellos, y de demostrar
luego cómo esos componentes constituyen otras tantas
fuentes diversas de rédito;** luego de derivar del valor los

39 (F. E. — Reproduzco esta frase literalmente, tal como figu-
ra en el manuscrito, aunque en su contexto actual parezca contra-
decir tanto lo precedente como lo que figura a continuación. Esta
contradicción aparente se resuelve más adelante, en el número 4:
Capital y rédito en Adam Smith.)

3 455

réditos, pues, procede entonces a la inversa —y ésta es en
él la concepción predominante-— y hace que los réditos, en
vez de “partes constitutivas” (component parts) se con-
viertan en “fuentes originarias de todo valor de cambio”.
con lo cual se abren de par en par las puertas a la
economía vulgar. (Véase nuestro Roscher.)

### 3. La parte constante del capital

Veamos ahora de qué manera Adam Smith se esfuerza
por borrar del valor de las mercancías, como por ensalmo,
la parte constante de valor del capital.

“En el precio del trigo, por ejemplo, una parte paga
la renta del terrateniente.” El origen de este componente
de valor nada tienc que ver con la circunstancia de que
se pague con él al terrateniente y que para éste constituya
un rédito, bajo la forma de la renta, del mismo modo que
el origen de los otros componentes de valor no guarda
relación alguna con el hecho de que, como ganancia y
salario, constituyan fuentes de rédito.

“Otra parte paga cl salario y sustento de los obreros”
(¡y de los animales de labor!, añade) “ocupados en su
producción, y la tercera partc paga la ganancia del arren-
datario. Estas tres partes parccen” (seem, nada más que
parecen, en efecto) “conformar inmediatamente o en
última instancia todo cl precio del trigo.” * Dicho precio
íntegro, es decir, su determinación de magnitud, cs absolu-
tamente independiente de su distribución entre tres tipos
de personas. “Habrá de aparecer necesariamente una cuarta
parte para reponer el capital del arrendatario o para cubrir
el desgaste de sus animales de labor y de sus demás
aperos de labranza. Pcro debe tenersc en cuenta que el
precio de cualquier apero, por ejemplo el de un caballo de
tiro, se compone a su vez de las tres partes mencionadas
más arriba: de la renta del campo cn cl que se cría, del

10 Dejamos totalmente a un lado, aquí, que Adam es particu-
larmente desaforiunado en la elección de su ejemplo. El valor del
trigo se resuelve en salario, ganancia y renta sólo porque aquél
presenta los alimentos consumidos por los animales de labor como
salario de dichos animales y a éstos como asalariados, y por ende,
a su vez, a los asalariados como animales de labor. (F.E. — Agre-
gado tomado del manuscrito 11.) ]

trabajo de criarlo y de la ganancia «uc: arrendatario que
adelanta ambas cosas: la renta de ese campo y el salario
de ese trabajo. Por tanto, aunque el precio del trigo re-
ponga tanto el precio del caballo como cl costo de su
sustento, ese precio íntegro se resuelve como siemprc,
inmediatamente o en última instancia, en las mismas
tres partes: renta, trabajo” (quiere decir salario) “y ga-
nancia.” (Lib. 1, cap. Vi, p. 42.)

Es csto, literalmente, todo lo que aporta Adam Smith
para fundamentar su asombrosa doctrina. Su demostración
consiste sencillamente cn repctir la misma afirmación.
Admite, a modo de ejemplo, que cl precio del trigo no se
compone solamente de v + pv, sino asimismo del precio
de los medios de producción consumidos al producir cl
trigo, esto es, de un valor de capital que el arrendatario no
invirtió en fuerza de trabajo. Pero, dicc Smith, cl precio de
todos csos medios de producción mismos se descompone
también, al igual que el precio del trigo, en v + pv; sólo
que Smith se olvida de añadir: y además en cl precio de
los medios de producción consumidos para producirlos a
ellos mismos. De un ramo de la producción remite al otro
y de éstc, nuevamente, a un tercer ramo Que el precio
íntegro de las mercancías se resolvicra “inmediatamente”
o “en última instancia” (ultimately) en v + pv no sería
meramente un subterfugio siempre que se hubicra demos-
trado que los productos mercantiles cuyo precio se resuelve
directamente cn e (precio de los medios de producción
consumidos) + v + pv se ven compensados, finalmente,
por productos mercantiles que reponen en todo su volumen
esos “medios de producción consumidos” y que a su vez, en
cambio, son producidos gracias a un mero desembolso de
capital variable, esto es, desembolsado en fuerza de trabajo.
El precio de estos últimos sería, en tal caso, directamente
= v + pv. Por ende, también cl precio de los primeros
—<c + v + pv, donde c figura como parte constante «!.:
capital — se podría resolver finalmente en v + pv. El propiv
Adam Smith no crecía habcr aducido tal prueba con su
ejemplo de los recolectores de Scotch pebbles [cantos
rodados escoceses], quienes, según él, 1) no suministran
plusvalor de ningún tipo, sino que sc reducen a producir
su propio salario; 2) no emplean medios de producción
(aunque han de emplearlos, ciertamente, en forma de canas-

tos, bolsas y otros recipientes para el traslado de las
piedrecitas).

Ya hemos visto, con anterioridad, que el propio Adam
Smith más adelante arroja por la borda su propia teoría,
sin volverse consciente, al hacerlo, de sus contradiccio-
nes. La fuente de éstas, sin embargo, ha de buscarse
precisamente en sus puntos de partida científicos. El capital
convertido en trabajo produce un valor mayor que el suyo
propio. ¿Cómo? Según Adam Smith, al imprimir los obre-
ros, a las cosas que elaboran durante el proceso de
producción, un valor que además del equivalente por el
propio precio de compra de los obreros, constituye un
Plusvalor (ganancia y renta) que no recae en ellos sino
en sus patrones. Pero esto es también todo lo que aportan
y pueden aportar. Lo que es válido para el trabajo indus-
trial de una jornada, lo es también con respecto al trabajo
puesto en movimiento durante un año por la clase capita-
lista en su conjunto. La masa global del producto de valor
social anual, por consiguiente, sólo puede descomponerse
en v + pv: en un equivalente mediante el cual los
obreros reponen el valor de capital desembolsado al abonar
el precio de compra de ellos mismos, y en el valor adicional
que, por encima de ese equivalente, se ven obligados a
entregar a su patrón. Mas estos dos elementos de valor de
las mercancías conforman a la vez fuentes de rédito para
las diversas clases intervinientes en la reproducción: el
primero, el salario, el rédito de los obreros; el segundo, el
plusvalor, del cual el capitalista industrial se reserva una
parte bajo la forma de ganancia y cede otra parte como
renta, que es el rédito del terrateniente. ¿De dónde, en-
tonces, habría de surgir un nuevo componente de valor,
puesto que el producto anual de valor no contiene otros
elementos que no sean v + pv? Pisamos aquí el terreno
de la reproducción simple. Como toda la suma de trabajo
anual se resuelve primero en trabajo requerido para la
reproducción del valor de capital desembolsado en fuerza
de trabajo, y segundo en trabajo requerido para la crea-
ción de un plusvalor, ¿de dónde habría de surgir entonces,
en definitiva, el trabajo necesario para la producción de
un valor de capital no desembolsado en fuerza de trabajo?

El caso es como sigue:

1) Adam Smith determina el valor de una mercancía
por la masa de trabajo que el asalariado agrega (adds) al

objeto de trabajo. Textualmente dice “a los materiales”,
porque se refiere a la manufactura, que elabora lo que
son ya productos del trabajo, pero esto no cambia nada
en el fondo del asunto. El valor que cl obrero agrega (y
este “adds” es la expresión empleada por Adam) a una
cosa es completamente independiente de que esc mismo
objeto al que se agrega valor tuviera o no valor antes de tal
adición. El obrero, por ende, crea un producto de valor en
forma mercantil; este producto de valor, _con arreglo a
Adam Smith, por una parte es un equivalente de su
salario, y por consiguiente esa parte estará determinada
por el volumen de valor de su salario; según éste sea mayor
o menor, el obrero tendrá que agregar más trabajo para
producir o reproducir un valor igual al de su salario. Pero
por otra parte el obrero agrega trabajo más allá del
límite trazado de esa manera, trabajo que forma plusvalor
para el capitalista que lo emplea. Que este plusvalor se
conserve íntegramente en manos del capitalista o que
dicho capitalista haya de cederlo parcialmente a terceros,
es algo que en nada modifica la determinación cualitativa
(la de ser, en definitiva, plusvalor) ni la determinación
cuantitativa (en cuanto a la magnitud) del plusvalor agre-
gado por el asalariado. Es valor como cualquier otra parte
de valor del producto, pero se distingue por el hecho de
que el obrero no ha recibido ningún equivalente a cambio
de él ni lo recibirá más adelante; el capitalista, antes bien,
se apropia de ese valor sin ceder equivalente alguno. El
valor global de la mercancía se determina por la cantidad
de trabajo gastada por el obrero en su producción; una
parte de ese valor global se determina por el hecho de
que es igual al valor del salario, esto es, equivalente del
mismo. Necesariamente, pues, la segunda parte, el plusva-
lor, se determina de la misma manera: a saber, es igual
al valor global del producto menos la parte de valor del
mismo que es equivalente del salario; es, por lo tanto,
igual al excedente del producto de valor creado en la
fabricación de la mercancía, por encima de la parte de
valor contenida en ella y que es igual al equivalente de su
salario. ]

2) Lo que rige para la mercancía producida en una
empresa industrial individual por cada obrero individual,
es válido también para el producto anual de todos los ramos
de la industria. Lo que rige para el trabajo diario de un

trabajador productivo individual, se aplica también al tra-
bajo anual desplegado por la clase de los trabajadores pro-
ductivos en su conjunto. Esta clase (según expresión de
Smith) “fija” en el producto anual un valor global deter-
minado por la cantidad del trabajo anual efectuado, y
este valor global se descompone en una parte determinada
por la fracción del trabajo anual durante la cual la clase
obrera crea un equivalente de su salario anual —en realidad
crea ese salario mismo—, y otra parte determinada por el
trabajo anual adicional con el cual el obrero crea un
plusvalor para la clase de los capitalistas. El producto
anual de valor contenido en el producto anual, pues, se
compone únicamente de dos elementos: “el equivalente del
salario anual percibido por la clase obrera y el plusvalor
suministrado anualmente a la clase de los capitalistas. Pero
el salario anual constituye el rédito de la clase obrera, y
la suma anual del plusvalor el rédito de la clase de los
capitalistas: ambos, pues (y este punto de vista es correcto
cuando se examina la reproducción simple), representan
la participación relativa en el fondo de consumo anual y se
realizan en él. Y, de esta manera, en ninguna parte queda
lugar para el valor constante de capital, para la repro-
ducción del capital que funciona bajo la forma de medios
de producción. Pero que todas las partes del valor mer-
cantil que funcionan como rédito coinciden con el producto
del trabajo anual destinado al fondo social de consumo, es
algo que Adam Smith dice expresamente en la introducción
de su obra: “El objetivo de estos cuatro primeros libros
es explicar en qué ha consistido el rédito del pueblo en
general, o cuál cra la naturaleza del fondo que... le ha
suministrado (supplied) su consumo anual”. (P. 12). Y
ya en la primera frase de la introducción se afirma: “El
trabajo anual de cada nación es el fondo que originaria-
mente provee todos los medios de subsistencia que dicha
nación consume en el curso del año, y que consisten siem-
pre en el producto directo de ese trabajo o en objetos
comprados con dicho producto a otras naciones”. (P. 11.)
Ahora bien: el primer error de Adam Smith consiste en
que equipara el valor del producto del año al producto de
valor anual. Este último es únicamente producto del tra-
bajo del año anterior; el primero incluye además todos
los elementos de valor consumidos para la producción del
producto anual, pero producidos el año precedente y en

parte en años anteriores. medios de producción cuyo valor
no hace más que reaparecer y que, en lo tocante a su
valor, no han sido producidos ni reproducidos por el
trabajo gastado durante el último año. Gracias a esta
confusión Adam Smith escamotea la parte constante de
valor del producto anual. La confusión misma descansa
sobre otro error de su concepción fundamental, el de no
distinguir el carácter dual del trabajo mismo: del tra-
bajo que, en cuanto gasto de fuerza de trabajo, crea valor, y-
que, en cuanto trabajo útil, concreto, crea objetos para
el uso (valor de uso). La suma global de las mercancías
fabricadas anualmente, o sea el producto anual íntegro, es
producto del trabajo útil desplegado durante el año ante-
rior: si todas esas mercancías existen, ello ocurre única-
mente porque en un sistema muy ramificado de distintos
tipos de trabajos útiles, se gastó trabajo socialmente apli-
cado; sólo por ello se ha conservado en su valor global
el valor de los medios de producción consumidos para
producirlas, valor que reaparece en una nueva forma
natural. El producto anual global, pues, es el resultado del
trabajo útil gastado durante el año; pero del valor del
producto anual sólo una parte se ha creado durante el año:
esa parte es el producto de valor anual en que se representa
la suma del trabajo movilizado durante el mismo año.

Cuando Adam Smith, pues, dice en el pasaje recién
citado: “El trabajo anual de cada nación es el fondo que
originariamente provec todos los medios de subsistencia
que dicha nación consume en el curso del año”, etc., se
ubica unilateralmente en el punto de vista del mero trabajo
útil, que, en efecto, ha aportado todos esos medios de
subsistencia en su forma consumible. Pero olvida aquí que
eso sería imposible sin el concurso de los medios de
trabajo y objetos de trabajo legados por los años anteriores,
y que el “trabajo anual”, en la medida en que formó valor,
en modo alguno ha creado el valor íntegro de los productos
terminados por su intermedio; que el producto de valor
es menor que el valor del producto.

Si bien no se le puede reprochar a Adam Smith el no
haber ido más lejos, en este análisis, que todos sus suce-
sores (aunque los fisiócratas habían insinuado ya un avance
en la dirección correcta), lo cierto es que se extravía en
un Caos, y precisamente —en lo principal— porque su
concepción “esotérica” del valor de las mercancías en ge-

neral se ve continuamente contrarrestada por concepciones
exotéricas que son las que suelen predominar en él, aunque
su instinto científico, de vez en cuando, haga resurgir el
punto de vista esotérico.

### 4. Capital y rédito en Adam Smith

La parte de valor de toda mercancía (y también, por
consiguiente, la del producto anual) que constituye nada
más que un equivalente del salario, es igual al capital
adelantado por el capitalista en salario, esto es, igual a
la parte constitutiva variable de su capital global adelan-
tado. El capitalista recupera ese componente del valor de
capital adelantado merced a un componente de valor,
producido por primera vez, de la mercancía suministrada
por los asalariados. Sea que el capital variable se adelante
en el sentido de que el capitalista pague, en dinero, la parte
que corresponde al obrero de un producto que todavía
no está listo para la venta, o que lo está pero no ha sido
vendido aún por el capitalista; sea que le pague con dinero
que ha percibido ya mediante la venta de la mercancía
suministrada por el obrero, o que disponga por anticipado
de ese dinero gracias al crédito; en todos estos casos tene-
mos que el capitalista gasta capital variable, el cual fluye
hacia los obreros en calidad de dinero, y tenemos, por otra
parte, que posee el equivalente de ese valor de capital en
esa parte de valor de sus mercancías en la cual el obrero
ha producido de nuevo la parte que a él toca del valor
total de las mismas, en la cual, para decirlo con otras
palabras, el obrero ha producido el yalor de su propio
salario. En vez de darle al obrero esa parte de valor bajo
la forma natural de su propio producto, el capitalista se
la paga en dinero. Para el capitalista, pues, el componente
variable de su valor de capital adelantado existe ahora
bajo la forma mercantil mientras que el obrero ha reci-
bido en forma dineraria cl equivalente por su fuerza de
trabajo vendida.

Por tanto, mientras que la parte del capital adelantado
por el capitalista, convertida en capital variable por la
compra de fuerza de trabajo, funciona dentro del proceso
de producción mismo como fuerza de trabajo que se activa
a sí misma y que, mediante el gasto de aquella fuerza, es

producida de nuevo —o sea reproducida— como valor
nuevo en forma mercantil —;¡reproducción, pues, O sea
nueva producción de valor de capital adelantado!—, el
obrero, en cambio, gasta en medios de subsistencia, en
medios para la reproducción de su fuerza de trabajo, el
valor —o el precio— de su fuerza de trabajo vendida. Una
suma de dinero igual al capital variable constituye sus
entradas, y por consiguiente su rédito, que sólo durará
mientras' el obrero pueda vender su fuerza de trabajo al
capitalista.

La mercancía del asalariado —su fuerza de trabajo
misma— sólo funciona como mercancía cuando se incor-
pora al capital del capitalista, cuando funciona como capi-
tal; por otra parte, el capital del capitalista gastado como
capital dinerario en la adquisición de fuerza de trabajo,
funciona como rédito en manos del vendedor de la fuerza
de trabajo, del asalariado.

Se entrelazan aquí diversos procesos de circulación y
de producción, que Adam Smith no mantiene separados.

Primero. Actos pertenecientes al proceso de circulación:
el obrero vende su mercancía —la fuerza de trabajo— al
capitalista; el dinero con que el capitalista la compra es,
para éste, dinero invertido con vistas a la valorización, o
sea Capital dinerario; ese dinero no se ha gastado, sino
adelantado. (Es éste el verdadero sentido del “adelanto”
—avance de los fisiócratas—, prescindiendo por entero del
lugar mismo de donde el capitalista toma el dinero. Todo
valor pagado por el capitalista con la mira puesta en el
proceso de producción, es para él un valor adelantado, sin
que importe que ese pago haya ocurrido previamente o
post festum; ha sido adelantado al proceso de producción
mismo.) Acontece aquí, tan sólo, lo que en toda venta
de mercancías: el vendedor cede un valor de uso (aquí, la
fuerza de trabajo) y recibe su valor en dinero (realiza
su precio); el comprador entrega su dinero y recibe por
éste la mercancía misma, en el caso la fuerza de trabajo.

Segundo. En el proceso de producción la fuerza de
trabajo adquirida constituye ahora una parte del capital en
funciones, y el obrero mismo opera aquí sólo como forma
natural particular de ese capital, diferente de los elementos
del mismo que existen bajo la forma natural de medios de
producción. Mediante el gasto de su fuerza de trabajo
durante aquel proceso, el obrero agrega'a los medios de

producción transformados por él en producto un valor igual
al valor de aquella fuerza (prescindiendo del plusvalor);
por ende reproduce para el capitalista, en forma mercantil,
la parte que dicho capitalista le adelantó de su capital o le
adelantará bajo la forma de salario; produce para el capi-
talista un equivalente de esa parte; produce, para él, el
capital que el capitalista le podrá “adelantar” de nuevo en
la compra de fuerza de trabajo.

Tercero. En la venta de la mercancía, pues, una parte
del precio de venta le repone al capitalista el capital variable
adelantado por él; habilita al capitalista, por ende, para
comprar de nuevo fuerza de trabajo, y al obrero para
venderla nuevamente.

En todas las compras y ventas de mercancías —+en la
medida en que nos limitemos a examinar estas transac-
ciones mismas—, es de todo punto de vista irrelevante
lo que ocurra en manos del vendedor con el dinero recibido
a cambio de su mercancía y en manos del comprador con
el artículo de uso comprado por él. Por tanto, en la
medida en que consideremos meramente el proceso de
circulación, es también irrelevante por entero el que la
fuerza de trabajo comprada por el capitalista reproduzca
para él valor de capital, y que, por otra parte, el dinero
obtenido como precio de compra de la fuerza de trabajo
constituya para el obrero un rédito. La magnitud de
valor del artículo comercial del obrero, su fuerza de trabajo,
no se ve afectada por el hecho de que constituya un
“rédito” para él, ni por la circunstancia de que el uso que
a su artículo comercial le dé el comprador, reproduzca
valor de capital para dicho adquirente.

Como el valor de la fuerza de trabajo —esto es, el
precio de venta adecuado de esa mercanciía— está deter-
minado por la cantidad de trabajo necesaria para su
reproducción, y como esta cantidad de trabajo, a su vez,
se determina aquí por la cantidad de trabajo requerida
para la producción de los medios de subsistencia nece-
sarios para el obrero, o sea requerida para la conservación
de su vida, el salario se convierte en el rédito del que
tendrá que sustentarse el obrero.

Es enteramente falso lo que dice Adam Smith (p. 223):
“La parte del capital que se invierte en el mantenimiento
del trabajo productivo... después de servirle a él” (al
capitalista) “en función de capital... constituye un rédito

para ellos” (los obreros). El dinero con que el capitalista
paga la fuerza de trabajo que ha comprado “le sirve en
función de capital”, ya que por intermedio de ese dinero
incorpora la fuerza de trabajo a los componentes mate-
riales de su capital y con ello, en definitiva, pone a su
capital en condiciones de comenzar a funcionar como
capital productivo. Distingamos: la fuerza de trabajo es
mercancía —no capital — en manos del obrero, y cons-
tituye para él un rédito en la medida en que pueda reiterar
constantemente su venta; funciona como capital en manos
del capitalista, después de la venta, durante el proceso de
producción mismo. Lo que aquí funciona dos veces es la
fuerza de trabajo: como mercancía que se vende a su
valor, en manos del obrero; como fuerza productiva de
valor y de valor de uso, en manos del capitalista que la
ha comprado. Pero el dinero que el obrero recibe del
capitalista no lo recibe sino después de haberle concedido
a éste el uso de su fuerza de trabajo, después que la misma
está realizada ya en el valor del producto laboral. El
capitalista tiene ese valor en sus manos antes de haberlo
pagado. No es el dinero, pues, el que funciona dos veces:
primero como forma dineraria del capital variable y des-
pués como salario, sino la fuerza de trabajo la que ha
funcionado dos veces: primero como mercancía en la venta
de la fuerza de trabajo (cuando se estipula el salario que
se ha de pagar el dinero opera meramente como medida
ideal del valor y no es necesario que esté en manos del
capitalista); segundo en el proceso de producción, donde
funciona, en poder del capitalista, como capital, esto es,
como elemento creador de valor' de uso y de valor. Bajo
la forma de mercancía, ya ha suministrado el equivalente
pagadero al obrero, y lo ha hecho antes de que el capi-
talista se lo abone al obrero en forma dineraria. El
obrero, pues, crea él mismo el fondo de pagos del cual le
paga el capitalista. Pero esto no es todo.

El dinero que recibe, lo gasta el obrero con el objeto
de conservar su fuerza de trabajo, o sea —si consideramos
a la clase de los capitalistas y a la clase obrera en su
conjunto— lo gasta con el objeto de conservar para el
capitalista el único instrumento gracias al cual puede seguir
siendo capitalista.

La compra y venta constante de la fuerza de trabajo,
pues, perpetúa de una parte la fuerza de trabajo como

elemento del capital, como elemento merced al cual el

capital aparece como creador de mercancías —artículos
para el uso que tienen valor— y gracias al cual, además,
la parte de capital que adquiere fuerza de trabajo es
restaurada constantemente por el propio producto de esta
última; el obrero, como vemos, crea constantemente el
fondo de capital con el cual se le paga. De otra parte, la
venta constante de la fuerza de trabajo se convierte en
fuente de sustento del obrero, siempre renovada, y por ende
su fuerza de trabajo se presenta como el patrimonio del
cual el obrero percibe el rédito que le permite vivir. Rédito
no significa aquí otra cosa que la apropiación de valores
operada mediante la venta constantemente repetida de una
mercancía (la fuerza de trabajo), proceso en el cual dicha
apropiación sirve únicamente para la reproducción cons-
tante de la mercancía que se ha de vender. Y en ese
sentido tiene razón Adam Smith cuando dice que la parte
de valor del producto creado por el obrero mismo, parte
por la cual el capitalista le paga un equivalente bajo la
forma del salario, se convierte en fuente de rédito para
el obrero. Pero esto no altera en nada la naturaleza o
magnitud de esa parte de valor de la mercancía, del mismo
modo que el hecho de que los medios de producción
funcionen como valores de capital no altera en nada el
valor de los mismos, ni se modifica la naturaleza y exten-
sión de una línea recta por la circunstancia de que la
misma sirva de base para un triángulo o de diámetro para
una elipse. El valor de la fuerza de trabajo sigue deter-
minándose de manera tan independiente como el de esos
medios de producción. Esa parte de valor de la mercancía

ni se compone de rédito en cuanto factor autónomo consti- *

tutivo suyo, ni se resuelve en rédito. El que ese valor nuevo
constantemente reproducido por el obrero constituya para
el mismo una fuente de rédito, no implica, a la inversa,
que su rédito sea una parte constitutiva del valor nuevo que
él produce. La magnitud de la parte que se le paga del
nuevo valor creado por el obrero, determina el volumen
del valor de su rédito, y no a la inversa. El hecho de que
esa parte del nuevo valor constituya para él un rédito,
sólo muestra qué ocurre con ella, el carácter de su utili-
zación, y tiene tan poco que ver con la formación de la
misma como con cualquier otra formación de valor. Si
percibo diez táleros por semana, la circunstancia de que

este ingreso sea semanal no modifica en nada ni la natu-
raleza de valor de los diez táleros ni su magnitud de valor.
Como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor
de la fuerza de trabajo está determinado por la cantidad
de trabajo necesaria para su reproducción; que esta canti-
dad de trabajo se determine por el valor de los medios de
subsistencia necesarios para el obrero, o sea que equivalga
al trabajo necesario para la reproducción de las condi-
ciones de vida del obrero mismo, es una característica
peculiar de esta mercancía (la fuerza de trabajo), pero
no más peculiar que la circunstancia de que el valor de
los animales de tiro se determine por el valor de los medios
de subsistencia necesarios para su conservación, o sea por
la masa de trabajo humano necesaria para producir dichos
medios.

Pero es la categoría del “rédito” la originaria de todos
los males que aquejan aquí a Adam Smith. En él, los di-
versos tipos de rédito son las “component parts”, las
partes constitutivas del valor mercantil nuevo creado o
producido anualmente, mientras que, a la inversa, las dos
partes en que se descompone ese valor mercantil para el
capitalista —el equivalente de su capital variable adelan-
tado bajo forma dineraria al adquirir el trabajo, y la otra
parte de valor que también le pertenece, pero que no le ha
costado nada, el plusvalor— constituyen fuentes de rédito.
El equivalente del capital variable se adelanta de nuevo
en fuerza de trabajo y constituye, en ese sentido, bajo la
forma del salario del obrero, un rédito para éste; como la
otra parte, el plusvalor, no tiene que reponerle al capita-
lista adelanto alguno de capital, dicho capitalista puede
gastarla en medios de consumo (necesarios y suntuarios),
consumirla como rédito, en vez de constituir con ella
valor de capital del tipo que fuere. El supuesto de este
rédito es el valor mercantil mismo, y sus partes constitu-
tivas sólo se distinguen, para el capitalista, en la medida
en que son o un equivalente por el valor de capital variable
que él adelantara o un excedente por encima del mismo.
Ambas no son otra cosa que fuerza de trabajo gastada,
movilizada en el trabajo, durante la producción de mer-
cancías. Se componen de un gasto, no de un ingreso o
rédito: de gasto de trabajo.

Tras este quidproquo en que el rédito se convierte en
la fuente del valor mercantil, en vez de ser el valor de la

mercancía la fuente del rédito, el valor mercantil aparece
ahora como si se “compusiera” de los diversos tipos
de réditos: se determina a éstos independicntemente unos de
otros, y mediante la adición del volumen de valor de
estos réditos se determina el valor global de la mercancía.
Pero cabe preguntarse ahora: ¿cómo se determina el valor
de cada uno de csos réditos de los cuales habría de
surgir el valor de la mercancía? En el caso del salario esa
determinación tiene lugar, pues el salario es cl valor de
su mercancía, la fuerza de trabajo, y cse valor es determi-
nable (como el de cualquier otra mercancía) por cl trabajo
necesario para la reproducción de csa mercancía. Pero el
plusvalor, o más bien, cn Adam Smith, sus dos formas, la
ganancia y la renta, ¿cómo se determinan? Todo se mucve
aquí en cl plano de la huera charlatancría. Ora Smith
presenta el salario y el plusvalor (o el salario y la ganancia)
como partes constitutivas que componen el valor —o en
su caso cl precio— de la mercancía; ora, y a menudo casi
en la misma frase, como partes cn las que se “resuelve”
(resolves itself) el precio de la mercancía; cuando de lo
que se trata, a la inversa, es de que el valor mercantil es
lo dado primeramente, de que diversas partes de este valor
dado recacn, bajo la forma de réditos diversos, en diversas
personas intervinientes en el proceso de producción. Esto
no cs idéntico, ni con mucho, a la composición del valor
a partir de esas tres “partes constitutivas”. Si determino
por separado la longitud de tres líneas rectas diferentes y
lucgo, con cestas tres líncas como “partes constitutivas”,
formo una cuarta recta igual a la suma de sus longitudes,
en modo alguno he seguido el mismo procedimiento que si
tengo ante mí una línea recta dada y con cl motivo que
fuera la divido —la “resuelvo”, por así decirlo— en tres
partes diferentes. En cl primer caso la longitud de la línca
varía exactamente con la longitud de los tres segmentos de
los cuales cs la suma; cn el segundo caso, la longitud
de los tres segmentos está delimitada de antemano por
el hecho de scr partes de una línea cuya longitud está
dada.

Pero, en rigor, si nos atenemos a lo que hay de correcto
en la exposición de Adam Smith, aquel valor nuevo creado
por el trabajo anual y contenido en el producto mercantil
anual de la sociedad (así como en cada mercancía indi-
vidual, o en el producto diario, el producto semanal,

etc.) es igual al valor del capital variable adelantado (o
sea a la parte de valor destinada a comprar de nuevo
fuerza de trabajo) más el plusvalor que el capitalista —en
el caso de la reproducción simple y siempre que las demás
circunstancias no varíen— puede realizar en medios de su
consumo individual; si nos atenemos, además, a que Adam
Smith confunde el trabajo en cuanto creador de valor, cn
cuanto gasto de fuerza de trabajo, y el trabajo en cuanto
creador de valor de uso, esto cs, en cuanto se lo gasta en
forma útil, adecuada a un fin, tendremos entonces que de
todo csto resulta lo siguiente: el valor de toda mercancía
es el producto del trabajo; por tanto, también lo cs cl valor
del producto del trabajo anual o cl valor del producto
mercantil social anual. Pero como todo trabajo sc resuclve
en 1) tiempo de trabajo necesario, durante el cual el
obrero se limita a reproducir un equivalente por el capital
adelantado en la compra de su fuerza de trabajo, y
2) plustrabajo, mediante el cual cl obrero suministra al
capitalista un valor por el que éste no paga cquivalente
alguno, o sca un plusvalor, tendremos entonces que todo
valor mercantil sólo podrá descomponerse en esas dos
partes constitutivas distintas y que, por ende, en definitiva
constituirá en cuanto salario el rédito de la clase obrera,
en cuanto plusvalor cl de la clase de los capitalistas. Pero
en lo que atañe al valor de capital constante, esto cs, al
valor de los medios de producción consumidos para cons-

«tituir el producto anual, no se podrá decir (salvo la frase

huera de que el capitalista lo carga al comprador cuando
le vende su mercancía) de qué manera pasa ese valor al
valor del nuevo producto; como los medios de producción
mismos son productos del trabajo, sin embargo, cesa parte
de valor sólo puede componerse a su vez, en última
instancia —ultimately—, de un cquivalente del capital
variable y del plusvalor; de producto del trabajo necesario
y de producto del plustrabajo. Si bien los valores de esos
medios de producción funcionan en manos de sus usua-
rios como valores de capital, cllo no quita que “originaria-
mente” —y si se los investiga a fondo, cn otras
manos, aunque con antelación— se los pudicra descom-
poner en las mismas dos partes de valor, y por tanto cn
dos fuentes distintas de rédito.

Aparece aquí un punto correcto: que en el movimiento
del capital social —csto es, de la totalidad de los capitales

individuales— las cosas se presentan de otro modo que en
el caso de cada capital individual particularmente con-
siderado, es decir, desde el punto de vista de cada capita-
lista individual. Para éste, el valor de la mercancía se
resuelve en 1) un elemento constante (el cuarto, dice
Smith) y 2) la suma de salario y plusvalor, o en su caso
de salario, ganancia y renta. Desde el punto de vista
social, por el contrario, desaparece el cuarto elemento de
Smith, el valor de capital constante.

### 5. Recapitulación

La absurda fórmula según la cual los tres réditos
—salario, ganancia, renta— conforman tres “partes cons-
titutivas” del valor mercantil, dimana en Adam Smith de
otra más plausible, conforme a la cual el valor de la
mercancía resolves itself, se resuelve, en esos tres compo-
nentes. También esto es falso, incluso si suponemos que
el valor de la mercancía sólo es divisible en el equivalente
de la fuerza de trabajo consumida y el plusvalor creado
por esta última. Pero el error descansa aquí, a su vez,
sobre una base verdadera, más profunda. La producción
capitalista se basa en el hecho de que cl trabajador pro-
ductivo vende su propia fuerza de trabajo, en cuanto
mercancía suya, al capitalista, en cuyas manos aquélla
funciona luego, meramente, como elemento de su capital
productivo. Esta transacción correspondiente a la circula-
ción —venta y compra de la fuerza de trabajo— no sólo
inaugura el proceso de producción, sino que determina
implicite [implícitamente] su carácter específico. La pro-
ducción de un valor de uso e inclusive de una mercancía
(ya que esta producción puede también ser efectuada por
trabajadores productivos independientes) es aquí, tan sólo,
medio con vistas a la producción de plusvalor absoluto y
relativo para el capitalista. Hemos visto, pues, en el aná-
lisis del proceso de producción, cómo la producción de
plusvalor absoluto y relativo determina 1) la duración
del proceso laboral diario, 2) la entera configuración social
y técnica del proceso capitalista de producción. Dentro de
este mismo se efectiviza la distinción entre mera conser-
vación de valor (del valor constante de capital), repro-
ducción efectiva de valor adelantado (equivalente de la

fuerza de trabajo) y producción de plusvalor, esto es,
de valor por el cual el capitalista no adelanta ningún
equivalente ni previamente ni post festum.2

La apropiación de plusvalor —-de un valor que es
excedentario con respecto al equivalente del valor ade-
lantado por el capitalista—, es un acto que, aunque tenga
su introducción en la compra y venta de la fuerza de
trabajo, se lleva a cabo dentro del propio proceso de
producción y constituye una fase esencial del mismo.

El acto introductorio, que constituye un acto de circu-
lación —la compra y venta de la fuerza de trabajo—, se
funda a su vez en una distribución de los elementos de
producción que precede a la distribución de los productos
sociales y la presupone, a saber, la escisión entre la fuerza
de trabajo como mercancía del obrero y los medios de
producción como propiedad de no trabajadores.

Pero, al mismo tiempo, esta apropiación de plusvalor
o esta escisión de la producción de valor entre reproduc-
ción de valor adelantado y producción de valor nuevo
que no repone equivalente alguno (plusvalor), no modifica
absolutamente en nada la sustancia del valor mismo y la
naturaleza de la producción de valor. La sustancia del
valor es y sigue siendo absolutamente nada más que
fuerza de trabajo gastada —+trabajo, prescindiendo aquí
del carácter útil particular de este trabajo—, y la produc-
ción de valor no es otra cosa que el proceso de ese gasto.
Así, el siervo gasta fuerza de trabajo durante seis días,
trabaja seis días, y el hecho de ese gasto no se ve modifi-
cado en nada por la circunstancia de que trabaje por
ejemplo tres de esas jornadas laborales en su propia
tierra, para sí mismo, y otras tres para su señor, en la finca
de éste. Su trabajo voluntario para sí mismo y su tra-
bajo forzado para su amo son indistintamente trabajo; al
considerárselo trabajo en lo tocante a los valores o incluso
a los productos útiles creados por cl mismo, no se esta-
blece diferencia alguna en la labor de sus seis jornadas. La
diferencia se refiere únicamente a las condiciones diferen-

* Se lee aquí en el manuscrito (vi, p. 13) la frase siguiente:
“Para el capitalista, en efecto, sólo está adelantado el valor que
desembolsa con vistas al proceso; se lo adelanta para la produc-
ción, y es por eso que Quesnay definirá correctamente como ade-
lantos todos los elementos del capital productivo”. (R 747/1.)

4 471

tes que motivan el gasto de su fuerza de trabajo durante las
dos mitades en que se divide el tiempo de trabajo de seis
días. Otro tanto ocurre con el trabajo necesario y el plus-
trabajo del asalariado.

El proceso de producción se extingue en la mercancía.
El hecho de que en la fabricación de la misma sc haya
gastado fuerza de trabajo, el que la mercancía posca valor,
es algo que aparece ahora como atributo material de la
mercancía; la magnitud de esc valor se mide por la mag-
nitud del trabajo gastado; el valor de la mercancía no
se resuelve en ninguna otra cosa y no se compone de nada
más que de cso. Si trazo una línca recta de determinada
longitud, habré “producido” primero una línca recta (sólo
que simbólicamente, por cierto, cosa que sé por anticipado)
y lo habré hecho mediante el arte del dibujo, arte que se
ajusta a ciertas reglas (leyes) independientes de mi volun-
tad. Si divido esa línea en tres segmentos (que a su vez
pueden corresponder a un problema determinado), cada
una de esas tres partes seguirá siendo una línca recta, como
siempre, y la recta entera de la que forman parte no se
resolverá, por esa división, en algo que difiera de una
línea recta, por ejemplo en una curva del tipo que fuere.
Esa línea de magnitud dada tampoco podré dividirla de
tal manera que la suma de los segmentos sea mayor que la
línea indivisa misma; la longitud de la línea indivisa,
pues, tampoco está determinada por determinadas magni-
tudes de los segmentos, cualesquiera que éstas fueren. A
la inversa: las magnitudes relativas de tales segmentos
estarán limitadas, desde un primer momento, por los límites
de la línea de la que forman parte.

La mercancía producida por el capitalista no se dis-
tingue cn nada, en ese respecto, de la mercancía producida
por un trabajador independiente o por comunidades obre-
ras o por esclavos. En nuestro caso, no obstante, el pro-
ducto íntegro del trabajo así como todo su valor pertene-
cen al capitalista. Al igual que cualquier otro productor,
tiene primero que transformar la mercancía en dinero,
por medio de la venta, para poder seguir operando con
éste; tiene que convertirla cn la forma de equivalente
general.

Examinemos el producto mercantil antes que se trans-
forme en dinero. Pertenece por entero al capitalista. Por
otra parte, en cuanto producto de trabajo útil —en cuanto

valor de uso— es íntegramente el producto del proceso
laboral precedente, lo que no ocurre en cambio con su
valor. Una parte de este valor no es más que valor —<que
reaparece bajo una forma nueva— de los medios de pro-
ducción gastados en la producción de la mercancía; este
valor no ha sido producido durante cel proceso de pro-
ducción de esta mercancía, pues los medios de producción
lo poseían antes de dicho proceso, independientemente de
éste; entraron en el mismo como portadores de dicho
valor; lo que se ha renovado y modificado es sólo su
forma de manifestación. Esta parte del valor mercantil
constituye, para el capitalista, un equivalente por la parte
de su valor de capital constante adelantado que ha sido
consumida durante cl proceso de la producción mercantil.
Dicha parte existía antes bajo la forma de medios de
producción, cxiste ahora como componente del valor de la
mercancía recién producida. No bien dicha mercancía se
ha convertido en dinero, es necesario reconvertir ese valor
——xistente ahora como dinero— en medios de producción,
en su forma originaria, determinada por el proceso de
producción y por la función de tal valor en el proceso. La
función de capital de cse valor no modifica cn nada el
carácter de ser valor de una mercancía.

Una segunda parte de valor de la mercancía es el valor
de la fuerza de trabajo vendida por el asalariado al capi-
talista. Se determina, al igual que el valor de los medios
de producción, con prescindencia del proceso de producción
en el que debe ingresar la fuerza de trabajo, y se fija en
un acto de circulación, en la compra y venta de dicha
fuerza, antes que la misma ingrese al proceso de produc-
ción. Mediante esa función —el gasto de su fuerza de
trabajo— el asalariado produce un valor mercantil igual
al valor que el capitalista le tiene que pagar por el uso de
esa fuerza suya. Entrega al capitalista ese valor en forma
de mercancía, y aquél se lo paga en dincro. Que esa parte
del valor mercantil para el capitalista no sea otra cosa
que un equivalente por el capital variable suyo que debe
adelantar en el salario, no altera absolutamente en nada
el hecho de que se trata de un nuevo valor mercantil
creado durante el proceso de producción, valor que, al
igual que el plusvalor, no se compone de otra cosa que
de gasto, ya efectuado, de fuerza de trabajo. Este hecho
tampoco se ve afectado por la circunstancia de que el valor

de la fuerza de trabajo, que el capitalista paga bajo la
forma de salario al obrero, adopte para éste la forma de
rédito y que por intermedio de ese rédito no sólo se re-
produzca continuamente la fuerza de trabajo, sino también
la clase de los asalariados en cuanto tal, y con ella el
fundamento de la producción capitalista en su conjunto.

La suma de estas dos partes de valor, empero, no
conforma el valor mercantil íntegro. Queda un excedente
por encima de ambos: el plusvalor. Es éste, al igual que
la parte de valor que repone el capital variable adelantado
en salario, un valor nuevo producido por el obrero durante
el proceso de producción, trabajo condensado. Sólo que
no le cuesta nada al propictario de todo el producto, al
capitalista. Esta última circunstancia permite de hecho
que el capitalista lo consuma íntegramente como rédito,
siempre que no deba ceder porciones de dicho plusvalor a
otros partícipes ——como la renta al terrateniente—, en
cuyo caso, entonces, esas partes constituyen los réditos
de tales terceras persoñas. Esta misma circunstancia fue
también el motivo impulsor que llevó a nuestro capitalista
a dedicarse en general a la producción de mercancías. Pero
ni su generosa intención de echarle el guante al plusvalor
ni el gasto posterior del mismo en calidad de rédito, por
parte de él y de otras personas, afectan el plusvalor en
cuanto tal. No alteran en nada el hecho de que es trabajo
impago condensado, y absolutamente nada, tampoco, en
su magnitud, a la que determinan condiciones por entero
diferentes.

Pero si Adam Smith hubiera querido ocuparse, como
ya lo hiciera al examinar el valor mercantil, del papel que
cabe a las diversas partes de dicho valor en el proceso
global de reproducción, habría quedado claro que si bien
determinadas partes funcionan como rédito, otras lo hacen,
con igual constancia, como capital, y por ello, conforme a
su lógica, debería haberlas caracterizado como partes
constitutivas del valor mercantil o partes en las que éste
se resuelve.

Smith identifica la producción de mercancías en ge-
neral con la producción capitalista de mercancías; los
medios de producción son desde un principio “capital”,
el trabajo es desde un primer momento trabajo asalariado,
y por eso “el número de los trabajadores útiles y produc-
tivos en todas partes... es proporcional a la magnitud del

capital empleado para darles ocupación (to the quantity
of capital stock which is employed in setting them to
work)”, (Introduction, p. 12.) En una palabra, los diver-
sos factores del proceso laboral —objetivos y personales—
se presentan desde un primer momento con las máscaras
correspondientes a los papeles que desempeñan en el pe-
ríodo- de producción capitalista. El análisis del valor
mercantil, por consiguiente, coincide de manera directa
con la consideración de hasta qué punto, por una parte,
este valor es un mero equivalente por el capital desem-
bolsado, y hasta qué punto, por otra parte,? constituye
valor “libre” que no repone ningún valor de capital ade-
lantado, o sea plusvalor. Las fracciones del valor mercantil
comparadas entre sí desde éste punto de vista se trans-
forman de esta suerte, bajo cuerda, en “partes constituti-
vas” autónomas de aquél y finalmente en “fuentes de todo
valor”. Otra consecuencia es la composición del valor
mercantil a partir de réditos de diversos tipos, o alterna-
tivamente su “resolución” en los mismos, de tal suerte que
los réditos no se componen de valor mercantil, sino el
valor mercantil de “réditos”. Pero del mismo modo que la
naturaleza de un valor mercantil qua [en cuanto] valor
mercantil o del dinero qua dinero no se modifica por el
hecho de que funcionen como valor de capital, tampoco
se modifica la naturaleza de un valor me,cantil por el
hecho de que funcione más adelante como rédito para
esta O aquella persona. La mercancía con la que Adam
Smith tiene que vérselas es, por anticipado, capital mer-
cantil (que incluye, además del valor de capital consumido
en la producción de la mercancía, plusvalor), o sea la
mercancía producida de manera capitalista, el resultado
del proceso capitalista de producción. Habría sido nece-
sario, pues, analizar previamente dicho proceso; también,
por ende, los procesos de valorización y de formación del
valor, incluidos en aquél. Como el supuesto del mismo es
la circulación de mercancías, la descripción del proceso
requiere también, pues, un análisis previo, y por separado,
de la mercancía. Incluso en los momentos aislados en que
Adam Smith, “esotéricamente”, sostiene puntos de vista

* En la 1? y 22 ediciones, el pronombre que figura aquí (“es”
en vez de “er”) hace referencia al capital y mo, como debiera,
al valor.

correctos, sólo tiene en cuenta la producción de valor en
ocasión del análisis de la mercancía, esto es, del análisis
del capital mercantil.

Mi. Los continuadores *'

Ricardo reproduce casi literalmente la teoría de Adam
Sinith: “Hay que convenir en que todos los productos de
un país son consumidos, pero existe la mayor diferencia
imaginable entre que los consuman aquellos que repro-
ducen un valor o aquellos que no lo reproducen. Cuando
decimos que el rédito se economiza y se capitaliza, quere-
mos decir con esto que la parte del rédito capitalizada la
consumen trabajadores productivos, y no trabajadores
improductivos”. (Principles, p. 163.) En realidad, Ricardo
acepta plenamente la teoría de Adam Smith acerca de que
el precio mercantil se resuelve en salario y plusvalor (o
capital variable y plusvalor). Discrepa con él respecto a
estos puntos: 1) acerca de las partes constitutivas del
plusvalor: Ricardo elimina la renta como elemento impres-
cindible de aquél; 2) Ricardo descompone el precio de la
mercancía en aquellas partes constitutivas. La magnitud
de valor, pues, es el prius [lo previo, lo primero]. La suma
de las partes constitutivas está presupuesta como magn!-
tud dada; se parte de ella en vez de, a la inversa, deter-
minar post festum la magnitud de valor de la mercancía
mediante la adición de los componentes, como suele ha-
cerlo Adam Smith en contradicción con su propia intelec-
ción más profunda.

Observa Ramsay contra Ricardo: “Ricardo olvida que
el producto global no se distribuye únicamente entre sa-
lario y ganancia, sino que se requiere además una parte
para la reposición del capital fijo”. (An Essay on the Dis-
tribution of Wealth, Edimburgo, 1836, p. 174.) Ramsay
entiende por capital fijo lo mismo que yo por capital
constante: “El capital fijo existe en una forma bajo la
cual, ciertamente, contribuye a la producción de la mer-
cancía que es objeto del trabajo, pero no al sustento del
obrero” (p. 59). Adam Smith se resistía contra la conse-

41 (F. E. — Desde aquí hasta el término del capítulo, agregado
al manuscrito 1.)

cuencia obligada de su resolución del valor mercantil —-y
por tanto, también, del valor del producto social anual —
en salario y plusvalor, o sea en mero rédito: la conse-
cuencia de que, siendo así, se podría consumir el producto
anual íntegro. Los pensadores originales nunca son los
que extraen las consecuencias absurdas. Dejan esa tarea
a los Says y los MacCullochs.

Say, en realidad, no se hace muchos problemas. Lo
que para uno era adelanto de capital, para el otro es
rédito y producto neto, o lo era; la diferencia entre
producto bruto y producto neto es puramente subjetiva, y
“así el valor global de todos los productos se ha distribuido
en la sociedad como rédito” (Say, Traité d'économie poli-
tique, 1817, 1, p. 64.) “El valor global de cada uno de
los productos se compone de las ganancias de los terra-
tenientes, de los capitalistas y de los industriosos” (¡el
salario figura aquí como profits des industrieux [ganancias
de los industriosos]!) “que han contribuido a su fabrica-
ción. Esto hace que el rédito de la sociedad sea igual al
valor bruto producido y no, como se lo figuraba la secta
de los economistas” (los fisiócratas) “igual tan sólo al
producto neto del suelo.” (P. 63.) También Proudhon,
entre otros, se ha apropiado de este descubrimiento de Say.

Storch, que también acepta en principio la doctrina de
Smith, encuentra sin embargo que la aplicación práctica
de Say no es sostenible: “Si. se admite que el rédito de
una nación equivale a su producto bruto, esto es, que no
se debe deducir ningún capital” (ningún capital constante,
debería decir), “hay que admitir también que esta nación
puede consumir improductivamente el valor íntegro de su
producto anual, sin infligir el menor perjuicio a su rédito
futuro. ... Los productos que conforman el capital” (cons-
tante) “de una nación no son consumibles”. (Storch,
Considérations sur la nature du revenu national, París,
1824, pp. 147, 150.) Pero Storch olvida explicar cómo
la existencia de esa parte constante de capital es compati-
ble con el análisis de los precios efectuado por Smith y
aceptado por él, y según el cual el valor mercantil sólo
contiene salario y plusvalor, pero no parte alguna de capital
constante. Sólo por intermedio de Say cae en la cuenta de
que ese análisis de precios lleva a resultados absurdos,
y en su última frase propia sobre este punto dice “que es
imposible resolver el precio necesario en sus elementos

más simples”. (Cours d'économie politique, Petersburgo,
1815, 1, p. 141.)

Sismondi, que se ocupa especialmente de la relación
entre el capital y el rédito y convierte de hecho la con-
cepción particular de esa relación en differentia specifica de
sus Nouveaux principes, no ha dicho una sola palabra de
carácter científico, no ha contribuido ni con un átomo a la
dilucidación del problema.

Barton, Ramsay y Cherbuliez intentan ir más allá de
la concepción de Smith. Fracasan porque de antemano
plantean el problema unilateralmente, al no separar de
manera clara la diferencia entre valor de capital constante
y variable, por un lado, de la diferencia entre capital fijo
y circulante, por el otro. :

También John Stuart Mill, con su habitual presunción,
reproduce la doctrina legada por Adam Smith a sus
sucesores.

Resultado: la confusión de ideas que se da en Adam
Smith subsiste hasta la hora actual, y su dogma constituye
un artículo ortodoxo de fe en la economía política.

## CAPÍTULO XX. REPRODUCCIÓN SIMPLE 2

### I. Planteamiento del problema

Si consideramos *? en su resultado la función anual
del capital social —o sea del capital global, del cual los
capitales individuales no son más que fracciones cuyo mo-
vimiento es tanto su movimiento individual como, al mismo
tiempo, eslabón integrante del movimiento del capital glo-
bal—, esto es, si tomamos en consideración el producto
mercantil que suministra la sociedad durante un año, habrá
de quedar en claro cómo se efectúa el proceso de repro-
ducción del capital social, qué caracteres distinguen ese
proceso del proceso de reproducción de un capital indi-
vidual y qué caracteres son comunes a ambos. El producto
anual incluye las partes del producto social que reponen
capital —la? reproducción social—, así como las partes
que corresponden al fondo de consumo y que obreros
y capitalistas consumen, o sea tanto el consumo productivo
como el individual. Este proceso comprende asimismo," la

—_2-4F E. — Del manuscrito 1.)

* En el manuscrito (1, p. 142), el título de este texto es:
“Reproducción en escala simple (prescindiendo de la circulación
del dinero)”. (R 750/1.)

” Sigue aquí en el manuscrito: “producción, o en su caso”...

“ A continuación dice en el manuscrito: “además de la repro-
dutción del mundo de las mercancías,” ...

reproducción (esto es, la conservación) de la clase de los
capitalistas y la de la clase obrera, y también, por ende, la
reproducción del carácter capitalista del proceso global
de producción.

Lo que tenemos que analizar es, evidentemente, la

'4

figura de circulación M' — S Eos P...M A y preci-
samente el consumo desempeña necesariamente un papel
en ella, ya que el punto de partida M' = M + m, el
capital mercantil, implica los valores de capital constante
y variable así como el plusvalor. Su movimiento, pues,
engloba tanto el consumo individual como el productivo.
En los ciclos D-M...P...M'-D' y P...M'-D'-M

. P, el movimiento del capital es punto de arranque y
punto de llegada, lo que incluye también el consumo, por
cierto, ya que es necesario vender la mercancía, el pro-
ducto. Pero una vez que suponemos que esto ha ocurrido,
lo que acaece luego con esta mercancía es indiferente para
el movimiento del capital individual. En el movimiento de
M'...M', por el contrario, las condiciones de la repro-
ducción social se reconocen precisamente en que hay que
demostrar qué acontece con cada parte de valor de ese
producto global M'. El proceso de reproducción global
implica aquí el proceso de consumo mediado por la circu-
lación, así como implica el proceso de reproducción del
capital mismo.

Y precisamente, conforme al objetivo que nos hemos
fijado, es necesario considerar el proceso de reproduc-
ción desde el punto de vista de la reposición del valor
e igualmente desde el de la reposición de la materia de
los componentes individuales de M'. Ya no podemos
contentarnos ahora, como cuando analizábamos el valor
del producto creado por el capital individual, con el su-
puesto de que el capitalista individual podía primero con-
vertir en dinero los componentes de su capital —por
medio de la venta de su producto mercantil— y luego
reconvertirlo en capital productivo gracias a una nueva
compra de los elementos de producción, en cl mercado de
mercancías. Esos elementos de producción, en la medida
en que son de naturaleza material, constituyen un compo-

* La fórmula que aparece aquí en el original de Marx (11,
p. 142) es: “M'-D'-(M-m)... P ... D' (R 752/1).

nente del capital socia! al igual que el producto terminado
individual que se intercambia por ellos y al cual reponen.
Por otra parte, el movimiento de la parte del producto
mercantil social consumida por el obrero cuando gasta
su salario y por el capitalista al gastar su plusvalor, no es
sólo un eslabón integrante del movimiento del producto
global, sino que se entrelaza con el movimiento de los
capitales individuales, y no es posible explicar el proceso
de tal movimiento si nos limitamos, simplemente, a pre-
suponerlo.

La interrogante que se nos plantea directamente es:
¿cómo se repone según su valor,* recurriendo al producto
anual, el capital consumido en la producción y cómo se
entrelaza el movimiento de esa reposición con el consumo
que del plusvalor efectúan los capitalistas y del salario
los obreros? Se trata, pues, en primer término, de. la
reproducción en escala simple. No sólo se supone, además,
que los productos se intercambian a su valor, sino también
que no ocurre revolución alguna de valor en los compo-
nentes del capital productivo. Aunque los precios lleguen
a divergir de los valores, esta circunstancia no puede
ejercer ninguna influencia, por lo demás, en el movimiento
del capital social. Como siempre, se intercambian en total
las mismas cantidades de productos, por más que los
capitalistas individuales participen en relaciones de valor
que ya no son proporcionales a sus respectivos adelantos
ni a las masas de plusvalor producidas individualmente
por cada uno de ellos. En lo que respecta a las revolu-
ciones de valor, si son generales y se distribuycn de manera
uniforme no cambian en nada las relaciones entre los
componentes de valor del producto global anual. Por el
contrario, si son parciales y no se distribuyen uniforme-
mente, representan perturbaciones que, primero, sólo es
posible comprender en cuanto tales si se las considera como
desviaciones respecto de relaciones permanentes de valor;
pero, segundo, estando demostrada la ley según la cual
una parte de valor del producto anual reponc capital
constante y otra capital variable, tenemos que una revolu-
ción, sea en el valor del capital constante, sea en el del
variable, no afectaría en nada dicha ley. Sólo haría variar

* En el manuscrito se lee aquí a continuación: “y según su
forma natural”.

las magnitudes relativas de las partes de valor que funcionan
en una u otra cualidad, puesto que en lugar de los valores
originarios ingresarían otros valores.?

Mientras examinábamos en el plano de lo individual
la producción de valor y el valor del producto del capital,
la forma natural del producto mercantil era absolutamente
indiferente para el análisis: tanto daba que se compusiera,
por ejemplo, de máquinas o de cereales o de espejos.
Estábamos siempre ante ejemplos, y cualquier ramo de
la producción podía servir, de la misma manera, para
ilustrar nuestra exposición. Teníamos que vérnoslas en-
tonces con el propio proceso inmediato de la producción,
que en cada uno de sus puntos se presenta como proceso
de un capital individual. En la medida en que se tomaba
en Cuenta la reproducción del capital, bastaba con suponer
que la parte del producto mercantil que representa valor
de capital encuentra, dentro de la esfera de la circulación,
la oportunidad de reconvertirse en sus elementos de pro-
ducción y por consiguiente de recuperar su figura de capital
productivo; exactamente como bastaba con suponer que
el obrero y el capitalista encontraban en el mercado, pre-
existentes, las mercancías en que gastaban el salario y el
plusvalor. Esta manera puramente formal de la exposición
ya no basta cuando se trata de considerar el capital global
social y el valor de su producto. La reconversión de una
parte del valor del producto en capital, el ingreso de otra
parte en el consumo individual de la clase de los capita-
listas, así como de la clase obrera, conforman un movi-
miento dentro del valor mismo del producto, valor que
es resultado, a su vez, del capital global; y este movimiento
es no sólo reposición de valor, sino también de materia,
y de ahí que esté tan condicionado por la interrelación

* En el manuscrito (1, p. 142) figura aquí el siguiente pasaje:
“Finalmente, para reducir el problema a sus condiciones más sim-
ples, en un primer momento es necesario prescindir por entero
de la circulación dineraria, y por tanto, asimismo, de la forma
dineraria del capital. La masa de dinero en circulación no cons-
tituye un elemento de valor del producto social global que ella
hace circular. Por consiguiente, el problema de saber cómo el valor
del producto global se distribuye en valor constante, etc., no de-
pende, en sí, del problema de la circulación dineraria. Sólo después
de haber analizado el punto sin tener en cuenta la circulación dine-
raria podremos examinar cómo se presenta el fenómeno cuando
se lleva a cabo mediante la circulación del dinero”. (R 753/71.)

de los componentes de valor del producto social como
por su valor de uso, su figura material.

La ** reproducción simple en escala invariada aparece
en este sentido como una abstracción, ya que por una
parte sobre la base capitalista la ausencia de toda acumu-
lación o reproducción en escala ampliada es una suposi-
ción peregrina, y por otra parte las relaciones en las que
se produce no permanecen absolutamente incambiadas en
años diferentes (que es lo que aquí se supuso). El supuesto
es que un capital social de valor dado, en el año en curso
al igual que en el anterior, suministrará la misma masa de
valores mercantiles y satisfará la misma cantidad de nece-
sidades, aunque en el proceso de reproducción puedan
cambiar las formas de las mercancías. Con todo, en la
medida en que se verifica una acumulación, la reproduc-
ción simple siempre forma parte de la misma; puede consi-
derársela en sí misma, por tanto, y es un factor real de la
acumulación. El valor del producto anual pucde menguar
aunque la masa de los valores de uso se mantenga incam-
biada; el valor puede ser el mismo aunque la masa de los
valores de uso decrezca; la masa de valor y la masa de
valores de uso reproducidos pueden disminuir simultá-
neamente. Todo esto deriva de que la reproducción puede
tener lugar bajo condiciones más propicias que antes oO
bajo condiciones más desfavorables, las cuales pueden re-
sultar en una reproducción incompleta, defectuosa. Todo

esto puede limitarse a afectar el aspecto cuantitativo de los

diversos elementos de la reproducción, pero no los papeles
que desempeñan en el proceso global como capital que
reproduce o rédito reproducido.

JJ. Los dos sectores de la producción social **

El producto global —y por tanto también la producción
global— de la sociedad se descompone en dos grandes
sectores:

D Medios de producción, mercancías que poseen una
forma bajo la cual deben ingresar en el consumo produc-
tivo, o cuando menos pueden ingresar en él.

43 (F, E. — Del manuscrito vm.)
44 (F.E.—En lo esencial, del manuscrito 1. El esquema
procede del manuscrito vi.)

II) Medios de consumo, mercancías que poseen una
forma bajo la cual ingresan en el consumo individual de la
clase de los capitalistas y de la clase obrera.?

En cada uno de estos sectores, la totalidad de los
diversos ramos de la producción pertenecientes al mismo
constituyen un único gran ramo de la producción: en un
caso el de los medios de producción, en el otro el de los
medios de consumo. El capital global empleado en cada
uno de los dos ramos de la producción constituye un gran
sector particular del capital social.

En cada sector, el capital se descompone en dos partes
constitutivas:

1) Capital variable. Éste, conforme al valor, es igual
al valor de la fuerza de trabajo social utilizada en este
ramo de la producción, o sea igual a la suma de los
salarios pagados a cambio de ella. En lo tocante a la mate-
ria, el capital variable se compone de la fuerza de trabajo
que se activa a sí misma, es decir, del trabajo vivo puesto en
movimiento por ese valor de capital.

2) Capital constante, esto es, el valor de todos los me-
dios de producción empleados para la producción en este
ramo. Los mismos se dividen a su vez en capital fijo:
máquinas, instrumentos de trabajo, edificios, animales de
labor, etc., y en capital constante circulante, materiales de
producción tales como materias primas y auxiliares, pro-
ductos semielaborados, etcétera.

El valor del producto global anual generado en cada
uno de los dos sectores, con la ayuda de ese capital, se
descompone en una parte de valor que representa el capital
constante c consumido en la producción, y que en lo con-
cerniente a su valor es transferido, tan sólo, al producto, y
en la parte de valor agregada por el trabajo global anual.
Esta última se subdivide a su vez en la porción que repone
al capital variable adelantado v y en el excedente por
encima de esa fracción, excedente que constituye el plus-
valor pv. Al igual que el valor de cada mercancía indi-
vidual, pues, el del producto global anual de cada sector
se descompone también en c+ v + pv.

* En el manuscrito (1, p. 142), el orden en que aparecen los
dos sectores de la producción social es inverso a éste: el I es el
de los medios de consumo, el II el de los medios de producción.
(Cfr. R 754/2.)

La parte de valor c, que representa el capital constante
consumido en la producción, no coincide con el valor del
capital constante utilizado en la producción. Se han con-
sumido totalmente, por cierto, los materiales productivos,
y su valor, pues, se ha transferido íntegramente al producto.
Pero sólo se ha consumido totalmente una parte del
capital fijo utilizado,2 parte cuyo valor, por consiguiente,
pasa al producto. Otra parte de dicho capital fijo, máqui-
nas, edificios, etc., sigue existiendo y funcionando como
siempre, aunque su valor haya disminuido también por obra
del desgaste anual. Esta parte que sigue funcionando del
capital fijo no cuenta para nosotros cuando consideramos
el valor del producto. Dicha parte de valor del capital no
depende de ese valor mercantil recién producido y existe
a su lado, tal como se mostró ya cuando analizamos el
valor del producto de un capital individual (libro 1, cap. vi,
p. 192). Aquí, sin embargo, debemos abstraernos, por de
pronto, del procedimiento aplicado allí para considerar
las cosas. Cuando examinábamos el valor del producto del
capital individual, veíamos que el valor deducido al capital
fijo por desgaste se transfiere al producto mercantil generado
durante el tiempo que dura ese desgaste, siendo indiferente
que con ese valor transferido se reponga o no in natura
[en especie], durante ese tiempo, una parte de ese capital
fijo. Aquí, por el contrario, cuando examinamos el pro-
ducto social global y su valor, es preciso hacer abstracción,

- aunque sea provisoria, cuando menos de la parte de valor

transferida durante el año al producto anual por el desgaste
del capital fijo, en la medida en que tampoco se reponga
in natura tal capital fijo durante el año. En una sección pos-
terior de este mismo capítulo habremos de dilucidar este
punto por separado."

* En el manuscrito (1, p. 143) la frase comienza así: “Pero
sólo se ha consumido una parte del capital constante fijo”... (R
755/1,)

v Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, pp. 245-246.

“ Engels ha resumido aquí dos extensos pasajes, el primero
de los cuales comienza con esta frase: “Al analizar la reproducción
del capital social —reproducción que por el momento examinamos
independientemente de la circulación dineraria y, por tanto, del
capital dinerario— esta abstracción del valor del producto mercantil
no puede ser suficiente”. El segundo de esos pasajes concluye de
esta suerte: “La reproducción no se ha vuelto posible sino por
esa reposición” (la del capital constante consumido). “Examinare-

Para nuestra investigación de la reproducción simple
nos basaremos en el siguiente esquema, en el que c=
capital constante, v = capital variable, pv — plusvalor; su-

v
ponemos que la relación de valorización P” és del 100 %.

v
Los guarismos pueden expresar - millones de marcos,
francos o libras esterlinas.
I) Producción de medios de producción:
Capital 4.000. + 1.000, = 5.000.
Producto
mercantil 4.000, + 1.000, + 1.000, = 6.000,
existentes en medios de producción.
II) Producción de medios de consumo:

Capital 2.000. + 500, = 2.500.
Producto
mercantil 2.000. + 500, + 500), = 3.000,

existentes en medios de consumo.

Recapitulando; producto mércantil global anual:

I) 4.000, + 1.000, + 1.000,, = 6.000 en medios de

producción.

II) 2.000, + 500, + 500 = 3.000 en medios de

consumo.

Valor global: 9.000, guarismo del cual, conforme al
supuesto, queda excluido el capital fijo que sigue funcio-
nando en su forma natural.

Si investigamos ahora los intercambios necesarios sobre
la base de la reproducción simple —en la cual, como
queda dicho, se consume improductivamente todo el plus-
valor—, y si provisionalmente no tenemos en cuenta la
circulación dineraria que media a esa reproducción, ten-
dremos como resultado, desde un primer momento, tres
grandes puntos de referencia.

1) Los 500,, salario de los obreros, y los 500,,, plus-
valor de los capitalistas del sector II, han de gastarse en
medios de consumo. Pero su valor existe en los medios
de consumo por un valor de 1.000 que, en manos de
los capitalistas del sector II reponen los 500, adelan-

mos ahora, por consiguiente, el segundo sector del producto social
anual: los medios de producción”. (Manuscrito 1, p. 144.) El es-
quema que Engels incluye a continuación está precedido en el
manuscrito de la siguiente advertencia: “En anticipación de lo que
vendrá más adelante”. (Cfr. R 756/2.)

tados y representan los 500,,. Salario y plusvalor del
sector II, pues, se cambian dentro de dicho sector por
productos de 1. Con ello desaparecen del producto global
(500, + 500p,) II = 1:000 en medios de consumo.

2) Los 1.000, + 1.0005, del sector 1 deben gastarse
asimismo en medios de consumo, esto es, en producto del
sector 11. Deben intercambiarse, pues, por la parte de
capital constante —2.000,—, que aún resta de ese pro-
ducto y que es igual en cuanto al monto. A cambio de ella
el sector II recibe un importe igual en medios de produc-
ción, producto de 1, en los cuales ha tomado cuerpo el
valor de los 1.000, + 1.0005, de 1. Con esto desaparecen
de la cuenta 2.000 II. y (1.000. + 1.0007») L

3) Quedan aún 4.000 I.. Se componen éstos de medios
de producción que sólo pueden usarse y consumirse en el
sector ÍL, para reponer su capital constante consumido, y
que por tanto se liquidan por intercambio recíproco entre
los diversos capitalistas de 1, tal cómo los (500, + 5007»)
II se liquidaban por intercambio entre los obreros y los
capitalistas, o en su caso entre los diversos capitalistas
de II.

Baste con esto, por ahora, para la mejor intelección
de lo que sigue.

### II. El intercambio entre los dos sectores: I (y + pv) por Ic *

Comencemos por el gran intercambio entre las dos
clases (1.000, + 1.000,,) de I: estos valores, que en las
manos de sus productores existen en la forma natural de
medios de producción, se intercambian por 2.000 II,, por
valores que existen en la forma natural de medios de
consumo. La clase de los capitalistas de II, de esta suerte,
ha reconvertido su capital constante = 2.000 haciendo que
abandone la forma de medios de consumo y revista nueva-
mente la de medios que sirven para producir medios de
consumo, esto es, una forma en la que puedan funcionar
de nuevo como factor del proceso de trabajo y, con vistas
a la valorización, como valor de capital constante. De
otra parte, por intermedio de ello el equivalente de la

15 (F. E. — De aquí en adelante, de nuevo el manuscrito vi.)

fuerza de trabajo en 1 (1.000 I,) y el plusvalor de los
capitalistas 1 (1.000 I,,) se realizan en medios de con-
sumo: ambos han abandonado su forma natural de medios
de producción y adoptado una forma natural en la que se
los puede consumir como rédito.

Pero esta conversión recíproca se efectúa mediante una
circulación dineraria que así como por un lado la media,
por el otro dificulta su intelección, pero que es de impor-
tancia decisiva porque la parte variable del capital debe
reaparecer siempre bajo forma dineraria, como capital
dinerario que deja esa forma dineraria para convertirse en
fuerza de trabajo. En todos los ramos de la industria practi-
cados simultáneamente, yuxtapuestos en la periferia entera
de la sociedad, debe adelantarse el capital variable en
forma dineraria, siendo indiferente que esos ramos perte-
nezcan a la categoría 1 o a la II. El capitalista adquiere
la fuerza de trabajo antes de que ingrese ésta en el proceso
de producción, pero sólo la paga, en los plazos convenidos,
después que se la ha gastado'en la producción de valor de
uso. Al igual que la parte restante de valor del producto,
también pertenece al capitalista la parte de aquél que es
tan sólo un equivalente por el dinero gastado para pagar la
fuerza de trabajo, esto es, la parte de valor del producto
que representa al valor de capital variable. En esta porción
de valor misma el obrero ya le ha proporcionado el equi-
valente por su salario. Pero es la reconversión de la
mercancía en dinero, su venta, lo que restituye al capita-
lista su capital variable como capital dinerario al que
puede adelantar, una vez más, en la compra de la fuerza
de trabajo.

En el sector 1, pues, el capitalista colectivo pagó a
los obreros £ 1.000 (si hablo de libras esterlinas es sólo
para puntualizar que es valor en forma dineraria) = 1.000,
por la parte de valor del producto I que ya existe como
parte v, esto es, de los medios de producción por ellos
producidos. Con esas £ 1.000 los obreros compran me-
dios de consumo por el mismo valor a los capitalistas II y,
de esta suerte, transforman la mitad del capital constante
II en dinero; los capitalistas II, por su parte, con esas
£ 1.000 adquieren medios de producción por un valor
de 1.000 a los capitalistas I; con ello, para estos últimos,
el valor variable de capital = 1.000, que existía, como
parte de su producto, bajo la forma natural de medios de

producción, se reconvierte en dinero y puede ahora, en
manos de los capitalistas I, funcionar de nuevo como ca-
pital dinerario que se convierta en fuerza de trabajo, esto
es, en el elemento más esencial del capital productivo. Por
esta vía su capital variable refluye hacia ellos bajo forma

dineraria, a consecuencia de la realización de una parte

de su capital mercantil.

Pero en lo que respecta al dinero necesario para la
conversión de la parte pv del capital mercantil 1 por la
segunda mitad de la parte constante de capital II, es posi-
ble adelantar el mismo de diversas maneras. En la reali-
dad, esta circulación engloba una masa innumerable de
compras y ventas separadas, efectuadas por los individuos
capitalistas de las dos categorías, pero en todas las cir-
cunstancias el dinero debe proceder de esos capitalistas,
puesto que en el cálculo hemos descontado ya la masa de
dinero volcada por los obreros en la circulación. Ora un
capitalista de la categoría 11 puede comprar, a expensas

dde su capital dinerario coexistente con el capital produc-

tivo, medios de producción a capitalistas de la categoría
I; ora, a la inversa, un capitalista de la categoría 1 puede
adquirir, con recursos del fondo dinerario destinado a
gastos personales —no a desembolsos de capital — medios
de consumo a capitalistas de la categoría II. Como ya
expusimos más arriba, en las secciones 1 y II, en todas
las circunstancias habrá que presuponer la existencia, en
manos del capitalista y al lado del capital productivo, de
ciertas reservas de dinero, sea para adelantos de capital,
sea para gastos de rédito. Supongamos —E<n este punto la
proporción es, en cuanto al objetivo que nos hemos fijado,
completamente indiferente— que los capitalistas 11 adelan-
tan la mitad del dinero en la compra de medios de
producción, para la reposición de su capital constante, y
que la otra mitad la gastan los capitalistas 1 para el con-
sumo, siendo así, el sector II adelanta £ 500 y compra
con ellas medios de producción a I, con lo cual (si inclui-
mos las £ 1.000 de más arriba, procedentes de los obreros
de 1), habrá repuesto in natura Y de su capital constante,
con las £ 500 así obtenidas el sector 1 compra medios
de consumo de II, con lo cual ha descrito, en lo que
respecta a la mitad de la parte de su capital mercantil
consistente en pv, la circulación m - d - m, y realizado ese
producto suyo en el fondo de consumo. A través de este

segundo proceso, las £ 500 retornan a manos de II como
capital dinerario que este sector posee junto a su capital
productivo. Por otra parte, I, por la mitad de la parte pv
de su capital mercantil almacenada aún como producto
en dicho sector -——previamente a la venta de la misma—
anticipa un desembolso de dinero por el importe de £ 500
para la adquisición de medios de consumo de II. Con las
mismas £ 500, II compra medios de producción a l y,
de esta mancra, ha repuesto íntegramente in natura su
capital constante (1.000 + 500 + 500 = 2.000), mien-
tras que 1 ha realizado en medios de consumo todo su
plusvalor. En total, se habrá efectuado un intercambio de
mercancías por un importe de £ 4.000 y con una circula-
ción dineraria de £ 2.000, magnitud esta última que
resulta únicamente de que hemos presentado las cosas como
si el producto anual global se intercambiara de una vez, en
pocas cantidades grandes. Lo único importante en este
respecto es la circunstancia de que II no sólo ha reconver-
tido en la forma de medios de producción su capital cons-
tante reproducido en la forma de medios de consumo, sino
que además las £ 500 que adelantó a la circulación para
la compra de medios de producción, retornan a él, y que,
asimismo, 1 no sólo posee de nuevo en forma dineraria
—como Capital dinerario que se puede convertir una vez

más, de manera directa, en fuerza de trabajo— el capital :

variable suyo que se había reproducido bajo la forma de
medios de producción, sino que además refluyen a sus
manos las £ 500 que había gastado anticipando [por
anticipado], antes de la venta de la parte de plusvalor de
su Capital, en la adquisición de medios de consumo. Pero
no refluyen en virtud del gasto efectuado, sino por la
venta posterior de una de las partes de su producto mer-
cantil, portadora de la mitad de su plusvalor.

En ambos casos no sólo el capital constante de II se
despoja de la forma de productos y se reconvierte en la
forma natural de medios de producción, única en la que
puede funcionar como capital; no 'sólo, del mismo modo,
la parte variable de capital de I se convierte en forma
dineraria y la parte de plusvalor de los medios de produc-
ción de I en forma apta para el consumo, consumible como
rédito, sino que además refluyen a Il las £ 500 de capital
dinerario que adelantó para la compra de medios de pro-
ducción antes de haber vendido la parte de valor corres-

pondiente del capital constante —existente bajo la forma
de medios de consumo— que las compensa; refluyen a L,
asimismo, las £ 500 que gastó anticipando en la adquisi-
ción de medios de consumo. Si a II refluye el dinero ade-
lantado a cuenta de la parte constante de su producto
mercantil y a I el dinero adelantado a cuenta de una
fracción de plusvalor de su producto mercantil, ello ocurre
únicamente porque una clase de capitalistas, además del
capital constante existente bajo la forma mercantil II,
lanzó a la circulación £ 500, mientras que la otra volcaba
en la circulación, además del plusvalor existente en forma
mercantil I, otras £ 500. En último término, se han pa-
gado una a la otra, y de manera total, mediante el inter-
cambio de sus respectivos equivalentes mercantiles. El
dinero que han lanzado a la circulación por encima de
los importes de valor de sus mercancías, como medio de
ese intercambio mercantil, retorna de aquélla a cada uno
de ellos pro rata [proporcionalmente] a la cantidad que
cada uno volcó en la circulación. No se han enriquecido
en un solo centavo con esa operación. II poseía un capital
constante = 2.000 bajo la forma de medios de consumo
+ 500 en dinero; posee ahora 2.000 en medios de pro-
ducción y 500 en dinero, como antes; del mismo modo I
posee, como hasta ahora, un plusvalor de 1.000 (com-
puesto de mercancías, medios de producción, transformados
ahora en fondo de consumo) + 500 en dinero, como

“antes. De cesto se sigue, en general: del dinero que los

capitalistas industriales vuelcan en la circulación para me-
diar la circulación de sus propias mercancías —Sea a
cuenta de la parte constante de valor de la mercancía o a
cuenta del plusvalor existente en las mercancías, en la
medida en que dicho plusvalor se gasta como rédito—,
retorna a manos de los capitalistas respectivos la misma
cantidad que se adelantó para la circulación dineraria.
En lo que atañe a la reconversión del capital variable
de la clase I en la forma dineraria, dicho capital existe
primero para los capitalistas IL, después que lo han desem-
bolsado en salarios, bajo la forma mercantil, que es la
forma en la cual se lo han suministrado los obreros. Los
capitalistas se lo pagaron en forma dineraria a estos últi-
mos, como precio de su fuerza de trabajo. Pagaron, en
tal respecto, el componente de valor de su producto mer-
cantil que es igual a ese capital variable desembolsado en

producir los tipos de mercancías correspondientes a ese
rubro ha de refluir directamente, bajo forma dineraria, a la
parte de la clase de los capitalistas II (o sea a los capita-
listas lla) que producen esos medios de subsistencia
necesarios. Se los venden a sus propios obreros por el
importe del capital variable pagado a éstos en salarios. Este
reflujo es directo en lo que respecta a todo este subsector
a de la clase de los capitalistas TI, por numerosas que sean
las transacciones entre los capitalistas de los diversos ramos
industriales implicados, por medio de las cuales se dis-
tribuye pro rata ese capital variable refluente. Son procesos
de circulación cuyos medios de circulación los suministra
directamente el dinero gastado por los obreros. Pero las
cosas no ocurren del mismo modo en el caso del sub-
sector Ib. La parte íntegra del producto de valor con
la que aquí tenemos que vérnoslas, Tb (o+po)> existe
bajo la forma natural de artículos suntuarios, esto es,
artículos que la clase obrera está tan lejos de poder com-
prar como de adquirir el valor mercantil I,, existente
bajo la forma de medios de producción, por más que estos
medios suntuarios —como aquellos medios de produc-
ción— sean el producto de dichos obreros. El reflujo por
intermedio del cual retorna a los productores capitalistas,
en forma dineraria, el capital variable adelantado en este
subsector, no puede por tanto ser directo, sino que tiene
que ser mediado, análogamente como sub [en el caso
de] I..

Supongamos como más arriba, por ejemplo, que para
la clase IT en su conjunto v= 500, pv= 500, pero que
el capital variable y el plusvalor que le corresponde se
distribuyen como sigue:

Subsector a, medios de subsistencia necesarios: v =
= 400, pv= 400; por tanto, una masa mercantil
en medios de consumo necesarios por un valor de
400, + 400, = 800, o sea lla (400, + 4005,).

Subsector b: medios suntuarios por un valor de
100, + 100), = 200, o sea IIb (100, + 100)»).

Los obreros de IIb han recibido, en pago por su fuerza
de trabajo, 100 en dinero, digamos £ 100; con ellas,
compran de los capitalistas Illa medios de consumo por
un importe de 100. Esta clase de capitalistas con esa
cantidad adquiere 100 de la mercancía IIb, con lo cual

el capital variable de los capitalistas IIb habrá refluido a
éstos bajo forma dineraria.

En lla, gracias al intercambio con sus propios obreros,
ya existen de nuevo 400, en manos de los capitalistas, en
forma dineraria; de la parte que representa el plusvalor
de su producto, además, se cedió la cuarta parte a los
obreros IIb y se recibió a cambio (100,) IIb en mercancías
suntuarias.

Si ahora partimos del supuesto de que los capitalistas

“de Illa y IIb distribuyen en una proporción igual los gastos

de rédito entre medios de subsistencia necesarios y medios
suntuarios —supongamos que ambos gastan Y en medios
de subsistencia necesarios y 9% en medios suntuarios—,
tendremos que los capitalistas de la subclase Illa desem-
bolsan su rédito de plusvalor, de 400,,, de la siguiente
manera: % en sus propios productos, medios de subsis-
tencia necesarios, o sea 240, y % =— 160 en medios sun-
tuarios. Los capitalistas de la subclase IIb, asimismo, dis-
tribuirán su plusvalor — 100,, de esta suerte: 9% =— 60 en
medios de subsistencia necesarios y % = 40 en medios
suntuarios: estos últimos producidos e intercambiados
dentro de su propia subclase. :

Los 160 de medios suntuarios que obtiene (Ila) », aflu-
yen como sigue a los capitalistas lla: de los 400,, (Ia),
como hemos visto, se intercambiaron 100 en forma de
medios de subsistencia necesarios por un importe igual de
(11b),, existente en medios suntuarios, y otros 60 más
en medios de subsistencia necesarios por 60, (IIb) en me-
dios sumtuarios. El cálculo global es entonces como sigue:

lla: 400, + 400; Ib; 100, + 1005,

1) 400, (a) las consumen totalmente los obreros Ila,
de cuyo producto (medios de subsistencia necesarios) for-
ma parte esa cantidad; los obreros se lo compran a los
productores capitalistas de su propio sector. Retornan a
éstos, pues, £ 400 en dinero, su valor variable de capital
pagado a esos obreros en salarios; con esas esterlinas
pueden comprar de nuevo fuerza de trabajo.

2) Una parte de las 400, (a), igual a los 100, (b),
osea 14 de plusvalor (a), se realiza en artículos suntua-
rios como sigue: los obreros (b) recibieron de los capita-
listas de su sector (b), en salarios, £ 100; con esas ester-
linas compran %4 de pv (a), es decir, mercancías que
consisten en medios de subsistencia necesarios; los capita-

listas de a compran con ese dinero, por el mismo monto
de valor, artículos suntuarios = 100, (b), esto es, una
mitad de toda la producción suntuaria. De este modo retorna
a los capitalistas b su capital variable en forma dineraria,
y éstos, repitiendo la compra de la fuerza de trabajo, pue-
den reiniciar su reproducción, puesto que todo el capital
constante de la clase II en su conjunto ha sido repuesto

ya por el intercambio de l,..p», por I.. Sólo es posible .

vender nuevamente la fuerza de trabajo de los obreros que
producen artículos suntuarios, pues, porque la parte de
su propio producto creada como equivalente por su salario
ha sido atraída por los capitalistas lla a su fondo de con-
sumo, convertida en dinero. (Lo mismo es válido para la
venta de la fuerza de trabajo sub [en el caso de] I, ya que
el 1. que se intercambia por I,,,p», se compone tanto de
medios suntuarios como de medios de subsistencia nece-
sarios, y lo que renueva I,,.,p,», consiste tanto en los medios
de producción de los artículos suntuarios como en los
correspondientes a los medios de subsistencia necesarios. )

3) Llegamos ahora al intercambio entre a y b, consi-
derado sólo como intercambio entre los capitalistas de los
dos subsectores. En lo que antecede quedaron liquidados
el capital variable (400,) y una parte del plusvalor (100,,)
en a, y el capital variable (100,) en b. Supusimos, por lo
demás, que la proporción media del gasto capitalista de
réditos, en ambas clases, ascendía a Y% para satisfacer
necesidades suntuarias y Y para necesidades vitales inelu-
dibles. Además de las 100 ya gastadas con fines suntua-
rios, por consiguiente, a toda la subclase a le corresponden
todavía 60 para gastos suntuarios y una proporción igual,
esto es, 40, recae en b.

(lla)p, se distribuye, pues, en 240 para medios de
subsistencia y 160 para medios suntuarios — 240 + 160 =
= 400, (Ha).

(Ib) py se reparte en 60 para medios de subsistencia y
40 para artículos suntuarios: 60 + 40 —= 100,, (11b). Los
últimos 40 esta clase los consume de su propio producto
(4 de su plusvalor); los 60 para medios de subsistencia
los obtiene intercambiando 60 de su plusproducto por
607, (a).

Tenemos, Pues, para toda la clase capitalista II (en
donde v + pv existen en el subsector a como medios de
subsistencia necesarios, en b como medios suntuarios):

Ha (400, + 400,,) + IIb (100, + 100,,) = 1.000;
realizados así por este movimiento: 500, (a+ b) (reali-
zados en 400, (a) y 100,, (a)) + 5005, (a + b) (rea-
lizados en 300,, (a) + 100, (b) + 1005, (b)) = 1.000.

Para a y b, considerado cada uno para sí, obtenemos la
realización siguiente:

talas dl A A
(400, a) 240,,(a) + 100, (b) + 60)» (b)

b v pv 200

) 100,. (a) 5 607, (a) + 40) (b) 1.000

Si, en aras de la simplicidad, mantenemos la misma
proporción entre capital variable y capital constante (lo
cual, dicho sea de pasada, en modo alguno es necesario),
a 400, (a) corresponderá un capital constante = 1.600
y a 100, (b) un capital constante = 400, con lo cual
tendremos para II los siguientes sectores a y b:

lla) 1.600. + 400, + 400), = 2.400

IIb) 400, + 100, + 100), = 600,

y en conjunto:
2.000. + 500, + 500, = 3.000

Conforme a esto, de los 2.000 II. en medios de con-
sumo, intercambiados por 2.000 I ¿,.pw), 1.600 se convier-
ten en medios para la producción de medios de subsistencia
necesarios y 400 en medios destinados a la producción de
artículos suntuarios.

Las 2.000 1 ..p,, se descompondrían también en
(800, + 800,,) I para a — 1.600 en medios para la pro-
ducción de medios de subsistencia necesarios y (200, +
+ 200,,) I para b —400 en medios destinados a la
producción de artículos suntuarios.

Una parte considerable no sólo de los medios de tra-
bajo propiamente dichos, sino también de las materias
primas y los materiales auxiliares, etc., es de la misma
naturaleza en los dos sectores. Pero en lo que respecta a
las transacciones entre las diversas partes de valor del
producto global 1 ,,,,», esta división sería de todo punto
de vista indiferente. Tanto las 800 I, como las 200 I, de
más arriba se realizan al gastarse el salario en medios de
consumo 1.000 II,; esto es, el capital dinerario adelantado
en salarios se distribuye uniformemente, a su retorno, entre
los productores capitalistas I, o sea les repone pro rata, en
dinero, el capital variable que adelantaran. Por otra parte,

en lo que atañe a la realización de las 1.000 I,,, también
aquí los capitalistas retirarán uniformemente (en propor-
ción a la magnitud de su pv) del total de la segunda mitad
de II. = 1.000, esto es, 600 Illa y 400 IIb en medios de
consumo; aquellos, por tanto, que reponen el capital cons-
tante de Ila,

480 (95) de 600, (Ila) y 320 (25) de 400. (IIb) = 800,
que reponen el capital constante de ITb:

120(395) de 600. (Ila) y 80(2% ) de 400. (IIb) = 200.1*"1
Total: 1.000.

Lo arbitrario es aquí, tanto para I como para II, la
proporción entre el capital variable y el constante, así
como que esa proporción sea la misma para I y II y para
sus subsectores. En lo tocante a esa identidad, la hemos
adoptado aquí sólo para simplificar; la adopción de propor-
ciones diferentes, por otra parte, no habría modificado
absolutamente en nada las condiciones del problema ni su
solución. Pero lo que surge como resultado necesario, una
vez que hemos supuesto la reproducción simple, es lo
siguiente:

1) Que el nuevo producto de valor del trabajo anual
(subdivisible en v + pv), creado bajo la forma natural de
medios de producción, es igual al valor constante de
capital c del valor del producto creado por la otra parte
del trabajo anual, reproducido bajo la forma de medios
de consumo. Si fuera menor que IT.., no podría II reponer
totalmente su capital constante; si fuera mayor, un exce-
dente quedaría sin utilizar. En ambos casos se habría
contrariado el supuesto: la reproducción simple.

2) Que en el producto anual reproducido bajo la forma
de medios de consumo, el capital variable v, adelantado
en forma dineraria, sólo es realizable por sus perceptores
—en la medida en que son obreros de la industria suntua-
ria— en la parte de los medios de subsistencia necesarios
que para los productores capitalistas de los mismos cor-
porifica prima facie su plusvalor; que, por tanto, el y
desembolsado en la producción suntuaria, es igual a una
parte de pv correspondiente al volumen de valor de v,
producida bajo la forma de medios de subsistencia nece-
sarios —por ende tiene que ser menor que todo ese pv, o
sea que (Ila),,—, y que, por consiguiente, sólo por la
realización de ese y en esa parte de pv refluye a los pro-
ductores capitalistas de los artículos suntuarios, en forma

dineraria, el capital variable que adelantaran. Es éste un
fenómeno análogo, en un todo, a la realización de l, ., py)
en II,; sólo que en el segundo caso, (IIb), se realiza en
una parte de (Ila),, igual a él en volumen de valor. Estas
proporciones siguen siendo cualitativamente determinantes
en toda distribución del producto global anual, en la me-
dida en que éste entra efectivamente en el proceso de la
reproducción anual mediada por la circulación. I,».,pw)
solamente puede realizarse en II., así como II., en su fun-
ción de componente del capital productivo, no es renovable
sino por esa realización; del mismo modo, (Ib), única-
mente se puede realizar en una parte de (Ila),,, mientras
que (IIb), sólo de esa manera es reconvertible en su
forma de capital dinerario. Se cae de su peso que ello
sólo rige en la medida en que todo esto sea efectivamente
un resultado del proceso de reproducción mismo, es decir,
en la medida en que, por ejemplo, los capitalistas IIb no
obtengan en otra parte, mediante el crédito, capital dine-
rario para v. Cuantitativamente, en cambio, las conversio-
nes de las diversas partes del producto anual sólo pueden
ocurrir de manera proporcional, como se ha expuesto arri-
ba, siempre y cuando la escala y las relaciones de valor
de la producción se mantengan estacionarias y esas rela-
ciones estrictas no se vean alteradas por el comercio
exterior.

Si ahora se dijera, a la manera de Adam Smith, que
Lo ,p», se resuelve en II, y que II. lo hace en I,,.pr), 0,
como suele decirlo aun más a menudo y más absurda-
mente, que I,..»», conforman componentes del precio (o
en su Caso del valor, pues Smith habla de value in exchange)
de II., y que IT, constituye el componente íntegro del valor
Lo. p», se podría y debería decir, asimismo, que (IIb), se
resuelve en (Ila)p., o (Ma), en (Hb),, o que (Ib),
constituye un componente del plusvalor lla, y viceversa
que el plusvalor se resuelve así en salario, o en capital
variable, y que éste constituye un “componente” del plus-
valor. Este absurdo se encuentra, efectivamente, en Adam
Smith, ya que en él el salario se determina por el valor de
los medios de subsistencia necesarios, y estos valores
mercantiles, al contrario, son determinados a su vez por
el valor del salario (capital variable) y del plusvalor con-
tenidos en ellos. Smith se halla tan absorbido por las
fracciones en las que se puede descomponer, sobre una

base capitalista, el producto de valor de una jornada la-
boral —a saber, en v + pv— que se olvida por.entero de

que en el intercambio mercantil simple es completamente *

indiferente que los equivalentes que existen en formas na-
turales diversas se compongan de trabajo pago o impago, ya
que en uno y otro caso producirlos cuesta la misma can-
tidad de trabajo; olvida, además, que es igualmente indi-
ferente que la mercancía de A sea un-medio de producción
y la de B uno de consumo, que después de la venta una
mercancía tenga que funcionar como componente del ca-
pital mientras que la otra, por el contrario, ingrese en el
fondo de consumo y secundum [según] Adam sea consumida
como rédito. El uso que de su mercancía hace el comprador
individual no ocurre en el intercambio de mercancías, en
la esfera de la circulación, y no afecta el valor de la 'mer-
cancía. En modo alguno se modifica esto por el hecho
de que, al analizar la circulación del producto global social
anual, deba tomarse en consideración el destino de uso
determinado, ese factor que es el consumo de los diversos
componentes de cada producto.

En el intercambio, demostrado más arriba, de (Ib),
por una parte equivalente de (Ila),, y en las demás tran-
sacciones entre (Ma), y (IHb),,, no está supuesto, ni
mucho menos, que ya se trate de los capitalistas individua-
les de Ha y THb o de sus totalidades respectivas, dichos
capitalistas distribuyan en la misma proporción su plus-
valor entre objetos de consumo necesarios y medios sun-
tuarios. Uno puede gastar más en este consumo, otro más
en aquél. En el dominio de la reproducción simple sólo
está presupuesto que una suma de valor, igual a todo el
plusvalor, se realiza en el fondo de consumo. Los límites,
pues, están dados. Dentro de cada sector un capitalista
puede realizar más en a, el otro más en b, pero esto puede
compensarse recíprocamente, de tal suerte que las clases
capitalistas a y b, consideradas como conjuntos, participen
en ambos sectores en la misma proporción. Pero las pro-
porciones de valor —la parte proporcional que en el valor
global del producto II toca a los dos tipos de productores
a y b— y por ende también determinada relación cuantita-
tiva entre los ramos de la producción que suministran esos
productos, están dadas necesariamente en cada caso con-
creto; sólo la proporción que figura aquí como ejemplo
es hipotética; si se adopta otra, ello no modificará nada

en los elementos cualitativos; sólo se alterarían las determi-
naciones cuantitativas. Pero si por cualquier circunstancia
se da una modificación efectiva en las magnitudes propor-
cionales de a y b, también se modificarían correspondien-
temente las condiciones de la reproducción simple.

De la circunstancia de que (Ib), se realice en una
parte equivalente de (Tla),, se sigue que en la misma pro-
porción en que se acrecienta la parte suntuaria del
producto anual. —en que, por tanto, se absorbe en la
producción suntuaria un quotum [cuanto] creciente de
fuerza de trabajo—, en esa misma proporción la reconver-
sión en capital dinerario del capital variable adelantado" en
(IIb), —su reconversión en capital dinerario que funciona
de nuevo como forma dineraria del capital variable— se
ve condicionada por el derroche de la clase capitalista, por
el intercambio de una parte importante de su plusvalor
por artículos suntuarios, y con esa reconversión se verán
condicionadas también por tal derroche la existencia y
reproducción de la parte de la clase obrera ocupada en
Tlb —<sto es, su abastecimiento de medios de consumo
necesarios—..

Toda crisis reduce momentáneamente el consumo sun-
tuario; enlentece, retarda la reconversión del (IHIb), en
capital dinerario, sólo la tolera parcialmente y con ello
arroja parte de los obreros de la industria suntuaria a la
calle, mientras que por otra parte, precisamente por eso,
dificulta y restringe también la venta de los medios de
consumo necesarios. Prescindimos por entero, aquí, de los
trabajadores improductivos despedidos al mismo tiempo,
que a cambio de sus servicios reciben? una parte de los
gastos suntuarios de los capitalistas (esos obreros mismos
son, pro tanto, artículos suntuarios) y que participan tam-
bién muy considerablemente, sobre todo, en el consumo de
medios de subsistencia necesarios, etc. La inversa se da
en la época de la prosperidad, y en particular durante
el período de proliferación de las estafas,!*8l cuando ya por
otros motivos cae el valor relativo del dinero, expresado en
mercancías (sin que se dé, en lo demás, una verdadera
revolución del valor), y por tanto aumenta el precio de
las mercancías, independientemente del valor propio de las
mismas. No sólo aumenta el consumo de medios de sub-

" En la 1? edición, “constituyen” en vez de “reciben”.

sistencia necesarios; la clase obrera (a la que ahora se
incorpora, de manera activa, su ejército de reserva en
pleno) participa momentáneamente también en el consumo
de artículos suntuarios, que en otras circunstancias le
son inaccesibles, y además, asimismo, en la clase de ar-
tículos de consumo necesarios que en la mayor parte son,
de ordinario, medios de consumo “necesarios” sólo para la
clase de los capitalistas, lo cual provoca a su vez un
aumento de los precios.

Decir que las crisis provienen de la falta de un consumo
en condiciones de pagar, de la carencia de consumidores
solventes, es incurrir en una tautología cabal. El sistema
capitalista no conoce otros tipos de consumo que los que
pueden pagar, exceptuando el consumo sub forma pauperis
[propio de los indigentes] o el del “pillo”. Que las mer-
cancías sean invendibles significa únicamente que no se
han encontrado compradores capaces de pagar por ellas, y
por tanto consumidores (ya que las mercancías, en última
instancia, se compran con vistas al consumo productivo o
individual). Pero si se quiere dar a esta tautología una
apariencia de fundamentación profunda diciendo que la
clase obrera recibe una parte demasiado exigua de su pro-
pio producto, y que por ende el mal se remediaría no bien
recibiera aquélla una fracción mayor de dicho producto,
no bien aumentara su salario, pues, bastará con observar
que invariablemente las crisis son preparadas por un pe-
ríodo en que el salario sube de manera general y la clase
obrera obtiene realiter [realmente] una porción mayor de
la parte del producto anual destinada al consumo. Desde
el punto de vista de estos caballeros del “sencillo” (1)
sentido común, esos períodos, a la inversa, deberían con-
jurar las crisis. Parece, pues, que la producción capitalista
implica condiciones que no dependen de la buena o mala
voluntad, condiciones que sólo toleran momentáneamente
esa prosperidad relativa de la clase obrera, y siempre cn
calidad de ave de las tormentas;? anunciadora de la crisis.**

16 (F.E.— Ad notam [para que tomen nota] ocasionales par-
tidarios de la teoría de las crisis formulada por Rodbertus.)

" Traducimos literalmente (“Sturmvogel” = “ave de las tor-
mentas”) para mantener la alusión, que con la versión científica-
mente más correcta (“procelaria”) se perdería para quien no sepa
que el nombre castellano del ave deriva del latín procella, tormenta.

Vimos, anteriormente, cómo la relación proporcional
entre la producción de medios de consumo necesarios y la
producción de artículos suntuarios condicionaba la división
de MH... y», entre Ma y Ib, y por consiguiente también la
de II. entre (Ma). y (Ib)... Ejerce un influjo radical,
pues, sobre el carácter y las relaciones cuantitativas de la
producción y constituye un factor determinante esencial en
la configuración global de la misma.

En cuanto al fondo de las cosas, la reproducción simple
se orienta hacia el consumo como hacia su objetivo, por
más que el apoderarsc de plusvalor se presente como el
motivo impulsor de los capitalistas individuales; pero el
plusvalor, cualquiera que sca su magnitud proporcional,
ha de limitarse aquí a servir, en última instancia, nada
más que al consumo individual del capitalista,

En la medida en que la reproducción simple cs una
parte, y la parte más importante, de toda reproducción
anual en cscala ampliada, este motivo va acompañado del
móvil del enriquecimiento en cuanto tal, y al mismo tiem-
po se le contrapone. En la realidad la cosa parece más
enmarañada, porque los partícipes (partners) en el botín
—Eel plusvalor del capitalista— hacen su aparición como
consumidores independientes de él.

Y. La mediación de los intercambios por la
circulación dineraria

Según lo expuesto hasta aquí, la circulación entre las
diversas clases de productores transcurría con arreglo al
siguiente esquema:

1) Entre la clase l y la clase Il:

I. 4.000, + 1.000, + 1.000,

Moo as 2.000. ......... + 500. + 500)...

Ha concluido, pues, la circulación de II, = 2.000, que
sc ha intercambiado por 1 (1.000, + 1.000»).

Resta aún —ya que por ahora dejamos a un lado los
4.000 I,— la circulación de v + pv dentro de la clase II.
Ahora bien, 1l,,.,,, se divide como sigue entre las sub-
clases Illa y Ib:

2) IL. 500, + 500, = a (400, + 400,") +

+ b (100, + 100,-).

6 503

Los 400, (a) circulan dentro de su propia subclase;
los obreros pagados con esa suma compran con ella a
sus empleadores —los capitalistas Hla— medios de sub-
sistencia necesarios que ellos mismos han producido.

Como los capitalistas de las dos subclases gastan su
plusvalor a razón de Y en productos de Ha (medios de
subsistencia necesarios) y de Y en productos de 1lb
(medios suntuarios), tenemos que se consumirán dentro
de la subclase lla misma 395 del plusvalor a, o sea 240;
otro tanto ocurrirá con % del plusvalor b (que se pro-
duce y existe en medios suntuarios), dentro de la subclase
Ib.

Quedan aún para intercambiar entre lla y 1Ib:

por parte de Ia: 160,,;

por parte de IIb: 100, + 60,,. Estas sumas se com-
pensan una a la otra. Los obreros Ib, con los 100 que
han recibido como salario en dinero, compran a Ila medios
de subsistencia necesarios por un importe de 100. Los
capitalistas Hb, a su vez, compran asimismo a lla, por
un importe de Ys de su plusvalor, = 60, sus medios de
subsistencia necesarios. Los capitalistas lla reciben de
este modo el dinero necesario para gastar los % de su
plusvalor supuestos más arriba, = 160,,, en las mercancías
suntuarias producidas por Tb (100,, que se encuentran en
las manos de los capitalistas 1Ib como producto que repone
el salario pagado, y 60,»). El esquema respectivo, pues
es el siguiente:.

3) Ia (400,) + (240,,) + 160,
a na 100, + 60, + (40,0),

donde las partidas entre paréntesis son las que sólo circu-
lan y se consumen dentro de su propia subclase.

El reflujo directo del capital dinerario adelantado
como capital variable —reflujo que sólo ocurre en el caso
del sector de los capitalistas lla, productores de medios
de subsistencia necesarios ——no es más que una mani-
festación, modificada por condiciones especiales, de la ley
general antes mencionada según la cual a los productores
de mercancías que adelantan dinero a la circulación les
retorna ese dinero, siempre y cuando la circulación trans-
curra normalmente. De lo que se sigue, dicho sea de paso,
que cuando detrás del productor de mercancías en general
se halla un capitalista dinerario que adelanta, -a su vez,

capital dinerario (en el sentido más estricto del término, o
sea valor de capital bajo forma de dinero) al capitalista
industrial, el verdadero punto de retorno de ese dinero es
el bolsillo de dicho capitalista dinerario. De esta manera,
aunque el dinero en mayor o menor medida circula por
todas las manos, la masa del dinero circulante pertenece al
sector del capital dinerario organizado y concentrado en
forma de bancos, etc.; el modo en que este sector adelanta
su capital, por su parte, condiciona el reflujo constante y
final a él de ese capital, en forma dineraria, por más que
dicho retorno esté mediado, a su vez, por la reconversión
del capital industrial en capital dinerario.

Para la circulación de mercancías se requieren siempre
dos cosas: mercancías lanzadas a la circulación y dinero
volcado también en la circulación. “... El proceso de
circulación no se agota, como ocurría con el intercambio
directo de productos, en el cambio de ubicación, o de
manos, a que están sujetos los valores de uso. El dinero
no desaparece, por más que finalmente quede marginado
de la serie de metamorfosis experimentada por una mer-
cancía. Invariablemente se deposita en los puntos de la
circulación que las mercancías dejan libres”, etc. (Libro 1,
cap. II, p. 92.)2

En la circulación entre H. y L,,,p»,, por ejemplo, supu-
simos que II adelantaba para ella £ 500 en dinero. En
el número infinito de procesos de circulación en que
se resuelve la circulación entre grandes grupos sociales de
productores, ora un integrante de este grupo, ora uno de
otro grupo, aparecerá primero como comprador, o sea
volcará dinero en la circulación. Prescindiendo por entero
de circunstancias individuales, este hecho se halla condi-
cionado ya por la diversidad de los períodos de producción
y, por consiguiente, de las rotaciones de los diversos ca-
pitales mercantiles. 1I, por tanto, compra con £ 500
medios de producción de 1, por el mismo importe de valor,
pero 1 le compra a II medios de consumo por £ 500; el
dinero refluye a- II, pues; este último en modo alguno se
enriquece gracias a ese reflujo. Comenzó por volcar £ 500
en dinero a la circulación y retirar mercancías de ésta por
el mismo monte de valor; vende luego mercancías por
£ 500 y retira dinero de la circulación por idéntico im-

" Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 137.

porte de valor; de esta suerte, las £ 500 refluyen. En reali-
dad, II lanzó a la circulación £ 500 en dinero y £ 500
en mercancías — £ 1.000; retira de ella £ 500 en mer-
cancías y £ 500 en dinero. Para la conversión de £ 500
en mercancías (1) y £ 500 en mercancías (11) la circu-
lación no requiere más que £ 500 en dinero: el que ade-
lantó dinero, pues, para la compra de la mercancía ajena, lo
obtiene de nuevo con la venta de la propia. Por lo tanto, si
I hubiera comprado primero mercancías de II por £ 500 y
vendido luego a 11 mercancías por £ 500, las £ 500
habrían retornado a 1 en vez de volver a II.

En la clase 1, el dinero invertido en salario, esto es, el
capital variable adelantado bajo la forma dineraria, no
retorna directamente bajo dicha forma, sino indirectamente,
dando un rodeo. En II, por el contrario, las £ 500 del
salario vuelven directamente de los obreros a los capita-
listas; este retorno, en efecto, siempre es directo allí donde
la compra y venta entre las mismas personas se repite de
tal manera que éstas continuamente se contraponen unas
a otras alternando los papeles de compradoras y vende-
doras de mercancías. El capitalista II paga en dinero la
fuerza de trabajo; la incorpora, de este modo, a su capital,
y sólo gracias a este proceso de circulación —<que para él
no es más que transformación de capital dinerario en
capital productivo—, se enfrenta como capitalista indus-
trial al obrero como asalariado suyo. Pero luego el obrero,
que en primera instancia era vendedor, comerciante de su
propia fuerza de trabajo, en segunda instancia se contra-
pone como comprador, como poseedor de dinero, al capi-
talista como vendedor de mercancías; con ello refluye a
éste el dinero desembolsado en salarios. En la medida en
que la venta de estas mercancías no implique fraudes,
etc., sino que se intercambien equivalentes en mercancía
y dinero, no es éste un proceso mediante el cual se enri-
quezca el capitalista. No paga dos veces al obrero, primero
en dinero y luego en mercancía; su dinero retorna a él no
bien el obrero se lo cede a cambio de mercancías.

Pero el capital dinerario transformado en capital va-
riable —o sea el dinero adelantado en salario— desempeña
un papel principal en la circulación misma de dinero, por-
que como la clase obrera se ve obligada a vivir al día y
por tanto no puede conceder al capitalista industrial cré-
ditos a largo plazo, es necesario adelantar simultáneamente

S06

capital variable bajo forma dineraria en innumerables pun-
tos de la sociedad diferentes por su ubicación, y hacerlo en
ciertos plazos breves, como semana, etc. —en lapsos que
se repiten de manera relativamente rápida (cuanto más
breves sean esos lapsos, tanto más reducida podrá ser, en
términos relativos, la suma global de dinero volcada de
una sola vez en la Circulación por medio de este canal)—,
sean cuales fueren los diversos períodos de rotación de los
capitales en distintos ramos de la industria. En todos los
países de producción capitalista el capital dinerario adelan-
tado de esta suerte constituye una parte proporcionalmente
decisiva de la circulación global, tanto más por cuanto el
mismo dinero —antes de su reflujo al punto de partida—
discurre por los canales más variados y funciona como me-
dio de circulación para un sinfín de otros negocios.

Examinemos ahora, desde otro punto de vista, la circu-
lación entre I,»,pw, y T..

Los capitalistas 1 adelantan £ 1.000 en pago de
salarios, con las cuales los obreros compran medios de
subsistencia por £ 1.000 a los capitalistas II, quienes a
su vez, con el mismo dinero, adquieren medios de produc-
ción a los capitalistas 1. A estos últimos su capital variable
les ha retornado en forma dineraria, mientras que los
capitalistas 11 han reconvertido la mitad de su capital
constante, haciéndolo volver de la forma de capital mer-
cantil a la de capital productivo. Los capitalistas II ade-
lantan otras £ 500 en dinero para conseguir medios de
producción en I; los capitalistas 1 gastan el dinero en me-
dios de consumo de Il; estas £ 500 refluyen así a los
capitalistas IL, quienes las adelantan de nuevo para recon-
vertir en su forma productiva natural la última cuarta
parte de su capital constante transformado en mercancía.
Este dinero retorna a 1 y obtiene de nuevo en II medios
de consumo por el mismo importe; con ello las £ 500
refluyen a II, cuyos capitalistas, al igual que antes, están
ahora en posesión de £ 500 en dinero y de £ 2.000 de
capital constante, el cual, sin embargo, acaba de ser objeto
de una conversión, acaba de pasar de la forma de capital
mercantil a la de capital productivo. Con £ 1.500 en
dinero se ha hecho circular una masa mercantil de
£ 5.000, de esta manera: 1) 1 paga a los obreros £ 1.000
por fuerza de trabajo de un monto de valor equivalente;

2) los obreros, con esas mismas £ 1.000, compran me-
dios de subsistencia a II; 3) II, siempre con el mismo
dinero, adquiere medios de producción de l, que de esta
suerte ha recuperado £ 1.000 de capital variable en forma
dineraria: 4) HI compra con £ 500 medios de producción
de 1; 5) I, con esas £ 500, adquiere medios de consumo
de Il; 6) con las mismas £ 500, II compra medios de
producción de I; 7) siempre con esas £ 500, I adquiere
medios de subsistencia de IL A II han refluido £ 500
arrojadas por él a la circulación, además de sus £ 2.000
en mercancías, por las que no retiró de la circulación
ningún equivalente en mercancías.*

El intercambio pues, transcurre como sigue:

1) I paga £ 1.000 en dinero por fuerza de trabajo, o
sea por una mercancía = £ 1.000.

2) Con su salario, los obreros adquieren de II medios
de consumo por un importe de dinero de £ 1.000; o
sea mercancía = £ 1.000.

3) Con las £ 1.000 obtenidas de los obreros, II
compra a 1 medios de producción por el mismo valor; o
sea mercancía = £ 1.000,

De esta manera, £ 1.000 en dinero, como forma dine-
raria del capital variable, han refluido a L

4) Il adquiere medios de producción de 1 por £ 500;
es decir, mercancías =— £ 500.

5) Por las mismas £ 500, 1 compra medios de con-
sumo de Il; o sea mercancía =— £ 500,

6) IH adquiere medios de producción de lÍ, por las
mismas £ 500; esto es, mercancía — £ 500.

7) Il compra medios de consumo de 11 por las mismas
£ 500; O sea mercancía =— £ 500.

Suma del valor mercantil intercambiado: £ 5.000.

Las £ 500 que II adelantó en la compra, han retor-
nado a ese sector.

El resultado es el siguiente:

1) I posee capital variable en forma dineraria por un

+7 (F.E.— La exposición difiere aquí un tanto de la efectuada
más arriba (p. 374).* Allí también I volcaba una suma de 500,
por separado, a la circulación. Aquí es únicamente Il el que pro-
porciona material dinerario suplementario a la circulación. No
altera esto en nada, sin embargo, el resultado final.)

= En la 1? ed. alemana, p. 394. Véase, en la presente edición,
pp. 489-490.

monto de £ 1.000, adelantados originariamente por él a
la circulación; ha gastado además, para su consumo indi-
vidual, £ 1.000 en su propio producto mercantil; esto es,
ha gastado el dinero que percibió por la venta de medios
de producción, cuyo importe de valor era de £ 1.000.

Por otra parte, la forma natural en la que debe con-
vertirse el capital variable existente bajo la forma dineraria
—esto es, la fuerza de trabajo—, gracias al consumo se
mantiene, reproduce y está de nuevo disponible como ese
único artículo comercial de sus poseedores, que tienen
que venderlo de nuevo si quieren subsistir. Se ha repro-
ducido, pues, la relación .entre asalariados y capitalistas.

2) Se ha repuesto in natura el capital constante de II,
y las £ 500 adelantadas por el mismo Il a la circulación
han retornado a ese sector,

La circulación, para los obreros I, es la circulación

1 2

simple de M - D - M. M (fuerza de trabajo) - D (£ 1.000,

forma dineraria del capital variable 1) - M (medios de
subsistencia necesarios por un importe de £ 1.000);
estas £ 1.000 convierten en dinero, hasta el mismo im-
porte de valor, el capital constante IL, existente en forma
de mercancía (medios de subsistencia).

Para los capitalistas II el proceso es como sigue:
M-D, transformación de una parte de su producto
mercantil en forma dineraria, reconversión luego en compo-
nentes del capital productivo, esto es, en una parte de los
medios de producción que les son necesarios.

En el adelanto de D (£ 500), que los capitalistas HI
efectúan para adquirir las demás partes de los medios de
producción, se anticipa la forma dineraria de la parte de
II, existente aún en forma mercantil (medios de consumo);
en el acto D- M, donde II compra con D y 1 vende M, cl
dinero (II) se transforma en una parte del capital producti-
vo, mientras que M (I) efectúa el acto M- D, se convierte
en dinero; éstc, sin embargo, no representa para 1 compo-
nente alguno del valor de capital, sino plusvalor convertido
en dinero y que sólo se gasta en medios de consumo.

En la circulación D-M... P ... M'-D, el primer
acto D- M de un capitalista es el último, M' - D”, de otro
(o parte de ese acto); para la circulación de mercancías
misma es completamente indiferente el que esta M, por

medio de la cual D se convierte en capital productivo, re-
presente para el vendedor de M (quien, por tanto, con-
vierte esa M en dinero) un componente constante de
capital, un componente variable del mismo o plusvalor.

En lo que concierne a la clase 1, respecto al componente
v + pv de su producto mercantil, la misma extrae de la
circulación más dinero del que volcó en ésta. En primer
lugar, retornan a ella las £ 1.000 de capital variable; en
segundo, vende (véase más arriba, intercambio n% 4)
medios de producción por £ 500: con ello la mitad de
su plusvalor queda convertida en dinero; luego (inter-
cambio n? 6) vende de nuevo medios de producción por
£ 500, la segunda mitad de su plusvalor, y de esta ma-
nera se ha retirado de la circulación, en forma dineraria, el
plusvalor íntegro; por ende, sucesivamente: 1) capital
variable reconvertido en dinero = £ 1.000; 2) la mitad
del plusvalor convertida en dinero = £ 500; 3) la otra
mitad del plusvalor —= £ 500; total, pues: 1.000, +
+ 1.000,, convertidas en dinero = £ 2.000. Aunque I
(prescindiendo de los intercambios que habremos de exa-
minar más adelante y que median la reproducción -de 1.)
sólo arrojó £ 1.000 a la circulación, ha retirado de ella
el doble. Naturalmente, el pv realizado (transformado en
D) desaparece de inmediato en otras manos (11), porque
ese dinero se gasta en medios de consumo. Los capitalistas
de I sólo han retirado en dinero tanto como el valor que
habían arrojado en mercancía; que este valor sea plusvalor,
esto es, que no le haya costado nada al capitalista, no
modifica ni en mínima parte el valor mismo de estas
mercancías; es, en lo que respecta a la conversión de valor
que se da en la circulación mercantil, un hecho por entero
indiferente. La conversión del plusvalor en dinero, desde
luego, es efímera, como todas las formas que recorre el
capital adelantado en sus conversiones. Dura, exactamente,
como el intervalo entre la transformación de la mercancía
I en dinero y la consecutiva transformación del dinero 1
en mercancía ll.

Si hubiéramos supuesto rotaciones más breves —o,
desde cel punto de vista de la circulación mercantil simple,
mayor número de las circulaciones ? del dinero circulante—

“ En el original, “más rápido el número de las circulaciones”
en vez de “mayor número de las circulaciones”.

se necesitaría aun menos dinero para hacer circular los
valores mercantiles intercambiados; cuando el número de
las conversiones sucesivas está dado, la suma de dinero se
determina siempre por la suma de precios, o de valores,
de las mercancías circulantes. Es totalmente indiferente, en
cuanto a esto, saber en qué proporción este total de valor
se compone por un lado de plusvalor y por el otro de
valor de capital.

Si en nuestro ejemplo el salario en 1 se pagara trimes-
tralmente, tendríamos 4 X 250 —= 1.000, Alcanzarían en-
tonces £ 250 en dinero para la circulación I, - 42 IH. y
para la circulación entre el capital variable I, y la fuerza
de trabajo 1. Del mismo modo, si la circulación entre 1.
y H. ocurriera en cuatro rotaciones, sólo se requerirían
para ello £ 250, o sea, en total, una suma dineraria o
un Capital dinerario de £ 500, para la circulación de

mercancías por un importe de £ 5.000. El plusvalor,

entonces, en vez de convertirse en dinero en dos veces
consecutivas, por mitades, lo haría ahora en 4 veces con-
secutivas de Ya.

Si en el intercambio n? 4 en vez de aparecer 11 como
adquirente lo hiciera 1, o sea comprara con £ 500 en
dinero medios de consumo por el mismo volumen de
valor, tendríamos que en el intercambio n? 5, H compraría
medios de producción con las mismas £ 500; en 6), I
adquiere medios de consumo con esas mismas £ 500; en
7) Il compra con esas £ 500 medios de producción; las

'£ 500 retornan finalmente a l, como antes lo hacían a

II. El plusvalor se realiza aquí mediante el dinero gastado
por sus productores capitalistas mismos en su consumo
privado, dinero que representa un rédito anticipado, un
ingreso anticipado del plusvalor encerrado aún en la mer-

.Cancía que se ha de vender. La conversión del plusvalor

en dinero no se opera por el retorno de las £ 500, pues l,
además de las £ 1.000 en mercancía l., al término del

«intercambio n? 4 ha volcado £ 500 en dinero a la circu-

lación, y este dinero era suplementario y no —«que sepa-

.mos— producto de la venta de una mercancía. Si ese

dinero retorna a Í, éste, en vez de convertir en dinero su
plusvalor, no habrá hecho otra cosa que recuperar su

dinero suplementario. La conversión en dinero del plus-

valor de 1 se opera, tan sólo, gracias a la venta de las
mercancías l,, en las que dicho plusvalor se encierra, y

sólo dura, cada vez, el tiempo necesario para que el dinero
obtenido por la venta de la mercancía se gaste de nuevo
en medios de consumo.

Con dinero suplementario (£ 500), I le compra a
II medios de consumo, este dinero lo gasta I, que obtiene
un equivalente del mismo en mercancía ll; el dinero
refluye por primera vez cuando 11 compra a 1 mercancías
por £ 500; refluye, pues, como equivalente de la mer-
cancía vendida por I, pero esta mercancía no le cuesta
nada a l, por lo tanto para l es plusvalor, y de esta manera,
el dinero lanzado por él mismo a la circulación realiza su
propio plusvalor, del mismo modo, en su segunda compra
(n? 6), I recibió su equivalente en mercancía 11. Supon-
gamos ahora que II no adquiere (n% 7) medios de pro-
ducción de l; éste, en realidad, habría pagado medios de
consumo por £ 1.000 —o sea consumido todo su plus-
valor como rédito—, a saber: 500 en sus mercancías 1
(medios de producción) y 500 en dinero; tendría almace-
nadas todavía, en cambio, mercancías 1 (medios de pro-
ducción) por £ 500 y se habría desprendido por el
contrario de £ 500 en dinero.

IL, en vez de ello, habría reconvertido tres cuartas par-
tes de su capital constante, haciéndolas pasar de la forma
de capital mercantil a la de capital productivo; una cuarta
parte, por el contrario, habría pasado a la forma de
capital dinerario (£ 500), en realidad a la de dinero en
barbecho, o dinero que interrumpe su función y se man-
tiene a la expectativa. Si esta situación se prolonga, II
tendría que reducir en un cuarto la escala de la reproduc-
ción. Pero los 500 en medios de producción que ] tiene
atragantados, no son plusvalor existente en forma mercan-
til; están allí en lugar de las £ 500 adelantadas en dinero
que I poseía además de su plusvalor de £ 1.000 en forma
mercantil. Como dinero se encuentran en una forma siempre
realizable; como mercancías, por el momento, son inven-
dibles. Se sobrentiende que la reproducción simple —<en
la que es necesario reponer cada elemento del capital pro-
ductivo tanto en II como en I— sólo es posible aquí si los
500 doradillos retornan a I, que fue el que primero los
dejó levantar vuelo.

Cuando un capitalista (y aquí tenemos que vérnoslas
únicamente con capitalistas industriales, representantes al
mismo tiempo de todos los demás) gasta dinero en medios

de consumo, ese dinero ha cesado de existir para él, ha
seguido el camino de toda carne.l* Si refluye a él, eso
sólo puede ocurrir en la medida en que lo pesque en la
circulación a cambio de mercancías, o sea mediante su
capital mercantil. Al igual que el valor de todo su producto
mercantil anual (que para él es = capital mercantil), el
valor de cada elemento del mismo, esto es, el valor de
cada mercancía individual, se puede descomponer para él
en valor constante de capital, valor variable de capital
y plusvalor. La conversión en dinero de cada una de las
mercancías (que constituyen, como elementos, el producto
mercantil) es a la vez, por tanto, conversión en dinero de
cierta cantidad del plusvalor que se encierra en el producto
mercantil todo. En el caso dado, pues, es literalmente
exacto que el capitalista mismo arrojó el dinero a la circu-
lación —y precisamente al gastarlo en medios de consu-
mo—, con lo cual su plusvalor se convirtió en dinero, alias
se realizó. No se trata aquí naturalmente, de piezas dine-
rarias idénticas, sino de un monto de dinero contante y
sonante, igual (o igual en parte) al que volcó a la circula-
ción para la satisfacción de sus necesidades personales.
En la práctica esto ocurre de dos maneras: si el
negocio sólo se inauguró durante el año en curso, pasará
un buen tiempo, en el mejor de los casos algunos meses,
antes que el capitalista pueda gastar dinero, para su
consumo personal, de los ingresos mismos del negocio. No
por ello suspende en momento alguno su consumo. Se
adelanta dinero a sí mismo (siendo totalmente indiferente
aquí que lo tome de su propio bolsillo o, mediante el
crédito, del ajeno) a cuenta del plusvalor que atrapará en
el futuro; pero con ello se adelanta, también, medio
circulante para la realización del plusvalor que habrá de
realizarse más adelante. Si el negocio, por el contrario,
funciona de manera regular desde hace más tiempo, pagos
e ingresos se distribuirán en diversos plazos durante el
año. Pero hay algo que no conoce interrupciones: el
consumo del capitalista, consumo que se anticipa y se
calcula, en cuanto al volumen, según cierta proporción con
los ingresos habituales o estimados. Con cada porción de
mercancía vendida se realiza también una parte del plus-
valor que se conseguirá en el año. Pero si durante todo el
año sólo se vendiera, de la mercancía producida, lo nece-
sario para reponer los valores de capital constante y

variable contenidos en ella; o si cayeran los precios a tal
punto que al vender el producto mercantil anual íntegro
sólo se realizara el valor de capital adelantado que dicho
producto contiene, surgiría claramente a la luz el carácter
anticipatorio del dinero gastado a cuenta del futuro plus-
valor. Si nuestro capitalista quebrara, sus acrecdorcs y los
tribunales investigarían si sus gastos privados anticipados
guardaban una proporción correcta con el volumen de su
negocio y el correspondiente ingreso, normal o habitual,
de plusvalor.

En lo que se refiere a la clase capitalista cn su con-
junto, sin embargo, la tcsis según la cual debe volcarse
en la circulación el dinero para la realización dec su
plusvalor mismo (o en su caso, también, para la circula-
ción dec su capital, constante y variable), no sólo no parece
paradójica, sino que se presenta como condición necesaria
de todo el mecanismo, pues aquí hay sólo dos clases: la
clase obrera, que no dispone más que de su fuerza de
trabajo; la clase de los capitalistas, que posee de mancra
monopólica tanto los medios de producción social como el
dinero. La paradoja existiría si la clase obrera adelantara de
sus propios medios, en primera instancia, el dinero nece-
sario para la* realización del plusvalor que se encierra en
las mercancías. Pero el capitalista individual siempre
ejecuta ese adclanto en esta forma: actúa como comprador,
gasta dinero en la adquisición de medios de consumo oO
adelanta dinero en la compra de clementos de su ca-
pital productivo, sea de fuerza de trabajo, sea de medios
de producción. No se desprende del dinero sino a cambio de
un equivalente. Sólo adelanta dinero a la circulación de
la misma manera en que lc adelanta mercancía. En ambos
casos actúa como punto del que parte la circulación del
uno y dc la otra. j

El proceso real sc vc oscurccido por dos circunstancias:

1) La aparición, en el proceso de circulación del capital
industrial, del capital comercial (cuya primera forma es
siempre dinero, ya que el comerciante en cuanto tal no
crea “producto” o “mercancía” alguna) y del capital
dinerario como objeto de manipulación por parte de un
tipo especial de capitalistas.

* En el manuscriio dice a continuación: “circulación de las
mercancías y también, por ende, para la”... :

2) La división del plusvalor —que en primera instancia
siempre tiene que encontrarse en manos del capitalista
industrial— en diversas categorías de las que aparecen co-
mo portadores, al lado del capitalista industrial, el terra-
teniente (para la renta de la tierra), el usurero (para el
interés), etc., ditto [y otro tanto] el gobierno y sus funcio-
narios, rentistas, etc. Estos alegres compañeros aparecen,
con respecto al capitalista industrial, comp compradores
y, en ese sentido, como convertidores de las mercancías de
aquél en dinero; pro parte [a prorrata] también ellos vuel-
can “dinero” en la circulación, y el capitalista lo recibe
de ellos. Con lo cual siempre se olvida de qué fuente lo
extrajeron en un principio, de qué fuente lo extraen sicm-
pre de nuevo. :

### VI. El capital constante del sector 1 ** +

Resta aún por investigar el capital constante del sector
1= 4.000 I.. Este valor es igual al valor, que reaparece
en el producto mercantil I, de los medios de producción
consumidos para producir esa masa de mercancías. Este
valor que reaparece, que no ha sido producido en el pro-
ceso de producción 1 sino que ingresó en él el año anterior,

- como valor constante, como valor dado de sus medios de

producción, existe ahora en la parte íntegra de la masa
mercantil 1 no absorbida por la categoría ll; y precisa-
mente en el valor de esa masa mercantil, que queda de esa
manera en las manos de los capitalistas 1, es = 2% del
valor de todo su producto mercantil anual. En el caso del
capitalista individual que produce un medio de producción
especial, podíamos decir: vende su producto mercantil, lo
transforma en dinero. Al transformarlo en dinero, también
ha reconvertido en éste la parte constante de valor de su
producto. Con esta parte de valor transformada cn dinero
compra de nuevo a otros vendedores de mercancías los

48 (F.E. — Desde aquí, manuscrito 11.)

* En el manuscrito 11, p. 145, este texto figura a continuación
del intitulado “Los dos sectores de la producción social” (véase
aquí, pp. 483-487) y lleva como título: “La producción de medios
de producción”. Engels descarta el comienzo del texto y modifica
el ejemplo numérico del capital total. (R 758/1 y 758/72.)

medios de producción suyos o transforma la parte cons-
tante de valor de su producto, haciéndola adoptar una
forma natural bajo la cual puede funcionar una vez más
como capital constante productivo. Ahora, por el contra-
rio, este supuesto se ha vuelto imposible. La clase capita-
lista 1 comprende la totalidad de los capitalistas que
producen medios de producción. Por añadidura, el pro-
ducto mercantil de 4.000 que ha quedado en sus manos
es una parte del producto social, una parte que no puede
intercambiarse por ninguna otra pues no existe ya tal otra
porción del producto anual. A excepción de esas 4.000 se
ha dispuesto ya de todo el resto; una parte la absorbió
el fondo de consumo social, y otra fracción debe reponer
el capital constante del sector II, el cual ya intercambió
todo lo que tenía disponible para el intercambio con el
sector l.

La dificultad se resuelve con toda sencillez si se tiene
en cuenta que todo el producto mercantil de l, con arreglo
a su forma natural, se compone de medios de producción,
esto es, de los elementos materiales del capital constante
mismo. Se manifiesta aquí el mismo fenómeno que antes
sub [en el caso de] II, sólo que bajo otro aspecto. Sub II
todo el producto mercantil consistía en medios de consumo;
de ahí que sus propios productores pudieran consumir una
parte del mismo, medida por el salario y el plusvalor, su-
mados, que contenía ese producto mercantil. Aquí, sub 1,
el producto mercantil íntegro se compone de medios de
producción, edificios, maquinarias, recipientes, materias
primas, materiales auxiliares, etc. Por eso, una parte de
los mismos —aquellos que reponen el capital constante
utilizado en esta misma esfera— puede funcionar de
nuevo, inmediatamente y en su forma natural, como parte
constitutiva del capital productivo. En la medida en que
ingresa en la circulación, circula en el marco de la clase 1.
Sub Il, una parte del producto mercantil es consumida
individualmente, in natura [en especie], por sus propios
productores; sub 1, en cambio, sus productores capitalistas
consumen productivamente una parte del producto in
natura.

En la parte del producto mercantil 1 = 4.000,, reapa-
rece el valor constante de capital consumido en esta cate-
goría, y reaparece precisamente bajo una forma natural
en la cual pyede volver a funcionar de inmediato como

capital constante productivo. Sub 11 la parte del producto
mercantil de 3.000, parte cuyo valor equivale a la suma de
salario y plusvalor (= 1.000) entra directamente en el
consumo individual de los capitalistas y obreros de Il,
mientras que por el contrario el valor constante de capital
de ese producto mercantil (— 2.000) no puede reingresar
en el consumo productivo de los capitalistas II, sino que
se lo debe reponer mediante el intercambio con 1.

Sub 1, en cambio, la parte de su producto mercantil
de 6.000, parte cuyo valor es igual a salario más plusvalor
(= 2.000), no ingresa en el consumo individual de sus
productores y, con arreglo a su forma natural, tampoco
puede hacerlo. Es necesario intercambiarla primero con II.
La parte constante de valor de este producto = 4.000 se
encuentra, a la inversa, en una forma natural bajo la
cual dicha parte —si consideramos a la clase de los
capitalistas 1 en su conjunto— puede funcionar directa-
mente, una vez más, como capital constante de esa clase.
En otras palabras: el producto íntegro del sector 1 se
compone de valores de uso que, con arreglo a su forma
natural, sólo pueden prestar servicios —en el modo capita-
lista de producción— como elementos del capital cons-
tante. De este producto por un valor de 6.000, pues, un
tercio (2.000) repone el capital constante del sector II y
los % restantes el capital constante del sector 1.

El capital constante 1 se compone de una masa de
diversos grupos de capital invertidos en distintos ramos
productores de medios de producción: tanto en las fundi-
ciones de hierro, tanto en las minas de carbón, etc. Cada
uno de estos grupos de capital o cada uno de estos capitales
sociales agrupados se compone, a su vez, de una masa
mayor o menor de capitales individuales que funcionan de
manera autónoma. En primer lugar, el capital de la socie-
dad, por ejemplo 7.500 (guarismo que puede significar
millones, etc.) se descompone en diversos grupos de capital;
el capital social de 7.500 se subdivide en porciones
separadas, cada una de las cuales está invertida en un
ramo particular de la producción; la parte del valor social
de capital invertida en cada ramo particular de la produc-
ción se compone, conforme a la forma natural, por un lado
de los medios de producción correspondientes a Cada
esfera productiva particular, por otro de la fuerza de
trabajo necesaria para el funcionamiento de esa esfera,

fuerza calificada correspondientemente, modificada de ma-
nera diversa por la división del trabajo según el tipo
específico de trabajo? que debe desplegarse en cada esfera
individual de la producción. La parte del capital social in-
vertida en cada ramo particular de la producción, se
compone a su vez de la suma de los capitales individuales
invertidos en dicho ramo, que funcionan de manera autó-
noma. Ni qué decir tiene que esto se aplica a ambos
sectores, al 1 así como al II

En lo que respecta, ahora, sub 1, al valor de capital
constante que reaparece bajo la forma de su producto
mercantil, dicho valor reingresa en parte como medio
de producción en la esfera productiva particular (o incluso
en las empresas individuales) de la que egresó como
producto: por ejemplo el cereal en la producción de cereal,
el carbón en la de carbón, el hierro —bajo la forma de
máquinas— en la siderurgia.

En la medida en que los productos parciales de los
que se compone el valor constante de capital de I, sin
embargo, no reingresan directamente en sus esferas de
producción particulares o individuales, no hacen más que
cambiar de ubicación. Bajo una forma natural, ingresan
en otra esfera de producción del sector I, mientras que el
producto de otras esferas productivas de dicho sector los
repone in natura. Se trata de un mero cambio de ubicación
de esos productos. Todos ellos reingresan como factores
que reponen capital constante en l, sólo que en vez de
hacerla en un grupo de 1 lo hacen en otro. En la medida
en que se opera aquí intercambio entre los capitalistas
individuales de l, se trata del de una forma natural de
capital constante por otra forma natural de capital cons-
tante, de una clase de medios de producción por medios
de producción de otra clase. Estamos ante un intercambio
recíproco entre las diversas partes constantes individuales
del capital de I. En la medida en que no prestan servicios
como medios de producción directamente en sus propios
ramos productivos, los productos se alejan de las sedes de

” “Spezifische Arbeitsart”; corregido conforme a la 1? edición.
En la 22, “spezifische Arbeitskraft” (“fuerza específica de trabajo”).
Rubel, que suprime sin explicaciones el adjetivo “spezifisch”, sos-
tiene que en el manuscrito no se lee aquí ni “Arbeitsart” ni
“Arbeitskraft”, sino “Teilarbeit” (“trabajo [o tarea] parcial”). (Cfr.
R 760/2.)

su producción, pasan a otras y, de esta suerte, se reponen
entre sí. En otros términos (análogamente a lo que ocurrió
sub 11 con el plusvalor): cada capitalista sub 1 retira de
esa masa de mercancías los medios de producción corres-
pondientes que él necesita, en la proporción en que es
copropietario de ese capital constante de 4.000. Si la
producción estuviera socializada, en vez de ser capitalista,
es evidente que estos productos del sector 1 se redistri-
buirían como medios de producción entre los ramos
productivos de este sector, a los efectos de la reproducción,
con no menor continuidad: una parte permanecería direc-
tamente en la esfera productiva de la que surgió como
producto; otra, por el contrario, se alejaría hacia otros
ámbitos de la producción, con lo cual se operaría un vaivén
continuo entre los diversos centros productivos de este
sector.?*

### VII. Capital variable y plusvalor en los dos sectores

El valor global de los medios de consumo producidos
anualmente, pues, es igual al valor de capital variable II
reproducido durante el año más el plusvalor 11 producido
por vez primera (esto es, igual al valor producido sub 1I
durante el año), más el capital variable 1 reproducido a
lo largo del año y el nuevo plusvalor 1 producido (es decir,
más el valor producido sub 1 en el curso del año).

* En el manuscrito (1, p. 146) se lee aquí este paréntesis:
“Este punto se completará más adelante”. El texto que sigue ha
sido muy retocado por Engels, a quien pertenece también el sub-
título “Capital variable y plusvalor”, etc. Entre los pasajes omitidos
figura el siguiente “esquema que engloba el conjunto del proceso
social de reproducción, en la medida en que es mediado por la
distribución del producto mercantil social global”:

“I) Producción de bienes de consumo:
C400 y Y100 y Pyioo,

ID) Producción de medios de producción:
C800 + y200 4 py2oo,”

Marx marcó con rayitas verticales las letras C y V del sector
I y unió con rayitas oblicuas la letra C del sector I y las letras
V y PV del sector II. “El signo vertical”, explica, “indica que los
productos de esta categoría entran en el consumo individual de
los productores. Los trazos oblicuos significan que productos de las
categorías 1 y II se intercambian recíprocamente.” (R 761/1.)

Bajo el supuesto de la reproducción simple, pues, el
valor global de los medios de consumo producidos anual-
mente es igual al producto anual de valor, esto es, equivale
a todo el valor producido durante el año por el trabajo
social, y así tiene que ser, ya que en la reproducción simple
ese valor se consume en su totalidad.

La jornada laboral íntegra de la sociedad se descom-
pone en dos partes: 1) trabajo necesario; en el curso del
año crea un valor de 1.500,; 2) plustrabajo; genera un
valor adicional, o plusvalor, de 1.500,,. La suma de estos
valores = 3.000, es igual al valor de los medios de
consumo producidos anualmente, 3.000. El valor total de
los medios de consumo producidos a lo largo del año,
pues, es igual al valor total que durante el año produce
la jornada laboral íntegra de la sociedad, igual al valor
del capital variable social más el plusvalor social, igual al
total del nuevo producto anual.

Pero sabemos que aunque una y otra magnitud de valor
coincidan, no por ello, en modo alguno, el valor total de
las mercancías II, de los medios de consumo, ha sido
producido en ese sector de la producción social, Coinciden
porque el valor constante de capital que reaparece sub II
es igual al nuevo valor producido sub 1 (valor variable de
capital más plusvalor); porque, pues, I,,.. », puede comprar
la parte del producto de TI que para sus productores (en el
sector 11) representa valor constante de capital. Esto
explica, por consiguiente, cuál es el motivo de que si
bien para los capitalistas 1I el valor de su producto se
descompone en c + v + pv, cuando se lo considera desde
el punto de vista social dicho valor puede descomponerse
en v + pv. Si es éste el caso, en efecto, ello se debe tan
sólo a que II. equivale aquí a 1,...py y estos dos compo-
nentes del producto social truecan entre sí, mediante su
intercambio, sus formas naturales; por tanto, después de
esta conversión, 11. existe de nuevo en medios de produc-
ción, mientras que I,..,,y, en medios de consumo.

Y es ésta la circunstancia que ha inducido a Adam
Smith a afirmar que el valor del producto anual se resuelve
en v+pv. Esto, 1) sólo es válido para la parte del
producto anual que se compone de medios de consumo y
2) no es válido en el sentido de que este valor total se
produzca en II y el valor de su producto sea igual, por
consiguiente, al valor variable de capital adelantado sub II

más el plusvalor producido sub II. Sólo lo es en el sentido
de que Il e +o+p9", = Miv+po) + Iiv+po) O porque TI. =
= Lo + p1)-

Se desprende de esto, además:

Aunque la jornada laboral de la sociedad (esto es, el
trabajo gastado durante todo el año por la clase obrera
en su conjunto) sólo se descompone, al igual que toda
jornada laboral individual, en dos partes, trabajo necesario
y plustrabajo; aunque, por consiguiente, el valor producido
por esa jornada laboral sólo se subdivide, asimismo, en dos
partes —el valor variable de capital, o la parte de valor
con que el obrero compra sus propios medios de repro-
ducción, y el plusvalor, que el capitalista puede gastar
en su propio consumo individual—, sin embargo, conside-
rando las cosas desde un punto de vista social, vemos que
una parte de la jornada laboral social se gasta exclusiva-
mente en la producción de nuevo capital constante, esto
es, de productos destinados exclusivamente a funcionar en
el proceso laboral como medios de producción y por tanto
como capital constante en el proceso de valorización que
lo acompaña. Conforme a nuestro supuesto, la jornada la-
boral global de la sociedad se representa en un valor
dinerario de 3.000, de los cuales sólo Y3 = 1.000 se
produce en el sector II, en el que fabrica medios de
consumo, esto es, las mercancías en que en última instancia
se realizan el total del valor variable de capital y el
plusvalor global de la sociedad. Según este supuesto, pues,
se emplean 2% de la jornada laboral social en la produc-
ción de nuevo capital constante. Aunque desde el punto
de vista de los capitalistas y obreros individuales del sector
l esos % de la jornada laboral social sirven meramente
para la producción de valor variable de capital más plus-
valor, exactamente como el último tercio de la jornada
laboral social en el sector II, sin embargo, desde el punto de
vista social —y asimismo desde el que corresponde al valor
de uso del producto— esos % de la jornada laboral social
no hacen más que producir la reposición del capital cons-
tante comprendido o consumido en el proceso del consumo
productivo. También si lo consideramos desde el punto de
vista individual, esos % de la jornada laboral producen
por cierto un valor total que para sus productores es igual
al valor variable de capital más el plusvalor, pero no pro-

ducen valores de uso del tipo en el cual es posible gastar
salario o plusvalor; su producto es un medio de producción.

Es necesario observar, en primer término, que ninguna
parte de la jornada laboral social, sea sub 1 o sub Il, sirve
para producir el valor del capital constante utilizado en
esas dos grandes esferas de la producción y actuante en
ellas. Sólo producen valor adicional, 2.000 IL... y», + 1.000
IL... pv,, adicional al valor constante de capital — 4.000 I. +
+ 2.000 HI... El valor nuevo, producido bajo la forma de
medios de producción, aún no es capital constante. Sólo ha
sido destinado a funcionar como tal en lo futuro.

El producto global de II —los medios de consumo—
es, conforme a su valor de uso, concretamente, considerado
en su forma natural, el producto del tercio de la jornada
laboral social efectuada por II; es el producto de los
trabajos en su forma concreta como trabajo textil, trabajo
panaderil, etc., efectuados en ese sector; de ese trabajo, en
la medida en que funciona como elemento subjetivo del
proceso laboral. En lo que respecta a la parte constante de
valor de ese producto II, por el contrario, dicha parte sólo
reaparece en un nuevo valor de uso, en una nueva forma
natural, la forma de medios de consumo, mientras que
antes existía bajo la forma de medios de producción. El
proceso laboral transfiere el valor de esa parte, lo hace pasar
de su vieja forma natural a su forma natural nueva. Pero el
valor de esos % del valor del producto = 2.000 no ha sido
producido en el proceso de valorización efectuado en II
durante este año.

Así como, si lo consideramos desde el punto de vista
del proceso laboral, el producto II es el resultado de
nuevo trabajo vivo actuante y de sus medios de producción
dados, presupuestos, en los cuales ese trabajo se efectiviza
como en sus condiciones objetivas, así también, desde el
punto de vista correspondiente al proceso de valorización,
el valor del producto II = 3.000 se compone del valor
nuevo (500, + 500,» = 1.000) producido por ese Ya de
la jornada laboral social, agregado recientemente, y de
un valor constante en el que están objetivados % de una
jornada laboral social pasada, transcurrida antes del proceso
de producción II que aquí consideramos. Esta parte de
valor del producto 1I se representa en una parte del
producto mismo. Existe en una cantidad de medios de
consumo cuyo valor asciende a 2.000 = 3 de una jornada

laboral social. Es ésta la nueva forma de uso en la que
¿esa parte de valor reaparece. El intercambio de una parte
“de los medios de consumo — 2.000 II. por medios de
producción 1— I (1.000, + 1.000,»), pues, de hecho es
el intercambio de % de jornada laboral colectiva que no
forman parte alguna del trabajo de este año, sino que trans-
currieron antes de este año, por % de la jornada laboral
de este año, añadidos nuevamente durante este año. Esos
2% de la jornada laboral social de este año no podrían
emplearse en la producción de capital constante y consti-
tuir al mismo tiempo, sin embargo, valor variable de capital
más plusvalor para sus propios productores, si no hubieran
tenido que intercambiarse por una parte de valor de los
medios de consumo usados durante el año, en los cuales se
encerraban % de una jornada laboral social realizada y
gastada antes de este año, no durante el mismo. Es un
intercambio de Y de jornada laboral de este año por
25 de jornada laboral gastados antes de este año: un inter-
cambio entre tiempo de trabajo de este año y tiempo de
trabajo anterior a este año. Esto, pues, nos explica el
enigma de por qué el producto de valor de toda la jornada
laboral social puede resolverse en valor variable de capital
más plusvalor, aunque 9% de esa jornada laboral no se
hayan gastado en la producción de objetos en los que
pudieran realizarse el capital variable o el plusvalor, sino
más bien para producir medios de producción destinados a
reponer el capital consumido durante el año. La explicación
es sencillamente que % del valor del producto II, en los
que los capitalistas y obreros I realizan el valor de capital
variable y el plusvalor producidos por ellos (y que ascien-
den a ?/, de todo el valor del producto anual), son en lo
que respecta al valor el producto de 2% de una jornada
laboral social transcurrida con anterioridad a este año.
La suma del producto social 1 y II —medios de pro-
ducción y medios de consumo— es por cierto, en lo que
toca a su valor de uso, considerada concretamente o con
arreglo a su forma natural, el producto del trabajo de este
año, pero sólo lo es en la medida en que ese trabajo mismo
se considera como trabajo concreto, útil, no en cuanto gasto
de fuerza de trabajo, no en cuanto trabajo que crea valor.
E incluso lo primero sólo es cierto en el sentido de que los
medios de producción sólo se han transformado en pro-
ducto nuevo, en el producto de este año, gracias al trabajo

vivo agregado a ellos, que opera con ellos. Pero por el
contrario, a la inversa, el trabajo de este año tampoco
habría podido transformarse en producto sin el concurso
de medios de producción que no dependen de él, sin medios
de trabajo y materiales de producción.*2

VIH. El capital constante en los dos sectores

En lo tocante al valor global del producto, 9.000, y a
las categorías en las que se descompone, su análisis no
ofrece mayores dificultades que el del valor del producto
de un capital individual; es, más bien, idéntico a este
análisis.

Aquí, en el producto anual global de la sociedad se
contienen tres jornadas laborales sociales de un año. La
expresión de valor de cada una de esas jornadas de trabajo
es = 3.000; por ende, la expresión de valor del producto
total será = 3 Xx 3.000 = 9.000.

Además, de ese tiempo de trabajo transcurrieron con an-
terioridad al proceso de producción de un año cuyo pro-
ducto analizamos: en el sector 1, */, de jornada laboral
(producto de valor, 4.000) y en el sector II, % de jornada
laboral (producto de valor, 2.000). En total 2 jornadas
laborales sociales, cuyo producto de valor es = 6.000. Por
eso 4.000 I. + 2.000 II. = 6.000. figuran como valor de
los medios de producción o valor constante de capital que
reaparecen en el valor global del producto de la sociedad.

Por lo demás, de la jornada laboral social agregada
nuevamente en el sector I, el trabajo necesario —o trabajo
que repone el valor del capital variable 1.000 I, y paga el
precio del trabajo empleado sub I— es de Y3. En 1, de
igual suerte, Yé de la jornada laboral social es trabajo ne-
cesario con un importe de valor de 500. Por ende, 1.000
IL, + 500 II, = 1.500,, la expresión de valor de media
jornada laboral de la sociedad, es la expresión de valor de
la primera mitad de la jornada laboral global agregada este
año, mitad que se compone de trabajo necesario.

Finalmente, sub 1, Y3 de jornada laboral social —pro-
ducto de valor = 1.000— es plustrabajo; sub II, Y6 de

* Engels suprime aquí un fragmento del manuscrito (pp. 148-
150); el subtítulo siguiente le pertenece (R 766/1). *

jornada laboral —producto de valor = 500— es plustra-
bajo; en conjunto, forman la otra mitad de la jornada la-
boral global agregada. Por consiguiente, el plusvalor global
producido es = 1.000 I,. + 500,» = 1.500».

Por lo tanto:

Parte constante de capital correspondiente al valor del

producto social (c):

2 jornadas laborales gastadas antes del proceso de

producción; expresión de valor = 6.000.

Trabajo necesario (v) gastado durante el año:
Media jornada laboral gastada en la producción anual;
expresión de valor = 1.500.

Plusvalor (pv) gastado durante el año:

Media jornada laboral gastada en la producción anual;

expresión de valor = 1.500.

Producto de valor del trabajo anual (v + pv) = 3.000.

Valor global del producto (c+ v + pv) = 9.000.

La dificultad, pues, no estriba en analizar el valor del
producto social en sí mismo. Surge cuando se comparan
los componentes de valor del producto social con sus
componentes materiales.

La parte constante de valor, que no hace más que
reaparecer, es igual al valor de la parte de este producto
que se compone de medios de producción y está corpori-
zado en esa parte.

El nuevo producto de valor del año = v + pv es igual
al valor de la parte de ese producto que se compone de
medios de consumo y está corporificado en él.

Pero, con excepciones que aquí resultan irrelevantes,
los medios de producción y los de consumo son tipos
de mercancías totalmente diferentes, productos de forma
natural o forma de uso completamente diversas; por
tanto, también, productos de tipos de trabajo concreto
totalmente distintos. El trabajo que emplea máquinas para
la producción de medios de subsistencia, difiere por entero
del trabajo que crea máquinas. Toda la jornada laboral
global anual, cuya expresión de valor es = 3.000, parece
haberse gastado en la producción de medios de consumo,
= 3.000, en los que no reaparece ninguna parte constante
de valor, ya que esos 3.000 = 1.500, + 1.500), sólo se
resuelven en valor variable de capital + plusvalor. Por otra
parte, el valor constante de capital, = 6.000, reaparece en
un tipo de productos que difiere enteramente de los medios

de consumo, en los medios de producción, mientras que,
al parecer, ninguna parte de la jornada laboral social pa-
rece haberse gastado en la producción de estos nuevos
productos; esta jornada laboral, más bien, parece compo-
nerse Únicamente, en su totalidad, de modos de trabajo
que no resultan en medios de producción, sino en medios de
consumo. El misterio ya ha sido aclarado. El producto de
valor del trabajo anual es igual al valor del producto
del sector II, al valor total de los medios de consumo
producidos por vez primera. Pero este valor del producto es
mayor, en 2%, que la parte del trabajo anual gastada
dentro de la producción de medios de consumo (sector
II). Sólo Ya de trabajo anual se ha gastado en la produc-
ción de los mismos. 9% de ese trabajo anual se gastaron en
producir medios de producción, o sea en el sector I. El
producto de valor generado sub 1 durante ese tiempo, igual
al valor variable de capital más el plusvalor producidos
sub 1, es igual al valor constante de capital de II que
reaparece en medios de consumo sub 1. Pueden, por con-
siguiente, intercambiarse recíprocamente y reponerse in
natura. El valor total de los medios de consumo Il, pues,
es igual a la suma del nuevo producto de valor sub 1 + IL,
o sea Mo. ro.) = Lro+pw) + My. p.,; igual, pues a la suma
del valor nuevo producido por el trabajo anual bajo la
forma de v + pv.

Por otra parte, el valor total de los medios de pro-
ducción (1) es igual a la suma del valor constante de
capital que reaparece bajo la forma de medios de produc-
ción (1) y del que reaparece bajo la forma de medios de
consumo (II), o sea igual a la suma del valor constante
de capital que reaparece en el producto total de la
sociedad. Este valor total es igual a la expresión de valor
de */, de jornada laboral previos al proceso de producción
sub 1 y 24 de jornadas laborales transcurridas antes del
proceso de producción sub YI; o sea, en total, a dos jor-
nadas laborales globales.

En el caso del producto social anual, pues, la dificultad
aparece porque la parte constante de valor se representa
en un tipo de productos —medios de producción—- com-
pletamente diferentes al de ese valor nuevo v + pv agre-
gado a esa parte constante de valor, que se representa en
medios de consumo. Se da así la apariencia de que ——en lo
que respecta al valor— % de la masa de productos con-

sumida resurgen bajo una nueva forma, como producto
nuevo, sin que en su producción se haya gastado ningún
trabajo por parte de la sociedad. Esto no ocurre en el
caso del capital individual. Cada capitalista individual
emplea un tipo de trabajo concreto determinado, el cual
transforma en un producto 2 los medios de producción
que le son peculiares. Supongamos, a modo de ejemplo,
que el capitalista sea un constructor de máquinas, que el
capital constante gastado durante el año sea = 6.000,, el
variable = 1.500,, el plusvalor = 1.500,,; el producto
= 9.000, un producto, digamos, de 18 máquinas, cada una
de las cuales = 500. El producto entero existe aquí bajo
la misma forma, la de máquinas. (Si el capitalista produ-
jera diversos tipos, cada tipo se calcularía por separado.)
El producto mercantil total es el producto del trabajo gas-
tado durante el año en la construcción de máquinas, de la
combinación del mismo tipo concreto de trabajo con los
mismos medios de producción. Las diversas partes de valor
del producto, pues, se representan bajo la misma forma
natural: en 12 máquinas se encierran 6.000., en 3 máqui-
nas 1.500,, en otras 3 máquinas 1.500,,. Es obvio, aquí,
que el valor de las 12 máquinas no es = 6.000. porque
en esas 12 máquinas sólo esté corporizado trabajo trans-
currido antes de la construcción de las máquinas, y no el
gastado en construirlas. El valor de los medios de pro-
ducción para ¿8 máquinas no se ha transformado de por sí
en 12 máquinas, pero el valor de esas 12 máquinas (que se
compone, a su vez, de 4.000. + 1.000, + 1.000,,) es igual
al total del valor? constante de capital contenido en las
18 máquinas. Por eso, de las 18 máquinas su constructor
tiene que vender 12 para reponer su capital constante gas-
tado, que él necesita para la reproducción de 18 nuevas
máquinas. El caso sería inexplicable, en cambio, si el tra-
bajo utilizado sólo consistiera en la construcción de má-
quinas pero arrojara como resultado: por un lado 6
máquinas = 1.500, + 1.500,,, por otro lado hierro, cobre,
tornillos, correas, etc., cuyo monto de valor ascendería a
6.000., esto es, los medios de producción de las máquinas

" En el manuscrito se lee después de “producto”: “de forma
natural determinada”.

” En la 1? y 22 ediciones, Werke, etc.: “es igual al valor total
del valor”...

en su forma natural, medios que, como es sabido, no cons-
truye él mismo, sino que debe reponer mediante el proceso
de circulación. Y sin embargo, a primera vista, parecería que
la reproducción del producto social anual se efectúa
de una manera tan incongruente.

El producto del capital individual, es decir, el de
cada fracción del capital social dotada de vida propia y
actuante de manera autónoma, reviste una forma natural
cualquiera. La única condición es que posea efectivamente
una forma de uso, un valor de uso que ponga en él la im-
pronta de ser un miembro, apto para circular, del mundo
de las mercancías. Es completamente indiferente y aleatorio
que pueda reingresar como medio de producción en el
mismo proceso productivo del que sale como producto; por
ende, que la parte del valor de su producto en la que se
representa la parte constante del capital posea una forma
natural bajo la cual pueda de nuevo funcionar efectiva-
mente como capital constante. En caso contrario, esta
parte de valor del producto adopta de nuevo, mediante la
venta y la compra, la forma de sus elementos materiales
de producción, y reproduce de esa manera al capital cons-
tante en su forma natural apta para funcionar.

Otra cosa ocurre con el producto del capital social
global. Todos los elementos materiales de la reproducción
tienen que integrar forzosamente, en su forma natural, ese
producto mismo. La parte constante de capital consumida
sólo se puede reponer por la producción global en la me-
dida en que, en el producto, toda la parte constante de
capital que reaparece lo haga bajo la forma natural de
nuevos medios de producción, aptos para funcionar efec-
tivamente como capital constante. En el supuesto de la
reproducción simple, pues, el valor de la parte del producto
compuesta por medios de producción debe ser igual a la
parte constante de valor del capital social,

Si, además, lo consideramos desde el punto de vista
individual, en el valor de su producto el capitalista sólo
produce, gracias al trabajo nuevo agregado, su capital
variable más su plusvalor, mientras que la parte constante
de valor se transfiere al producto gracias al carácter concreto
del trabajo nuevo agregado.

Desde el punto de vista social, la parte de la jornada
laboral social que crea medios de producción, agregándoles
a éstos por ende valor nuevo así como transfiriéndoles el

valor de los medios de producción consumidos para produ-
cirlos, no produce otra cosa que nuevo capital constante
destinado a reponer el capital constante consumido bajo la
form de los viejos medios de producción, tanto sub 1 como
sub 1. Sólo produce producto destinado a ser objeto de
consumo productivo. Todo el valor de este paducto, pues,
no es más que valor que sólo puede funcionar de nuevo
como capital constante, que sólo puede volver a adquirir
capital constante bajo su forma natural, que, por tanto,
no se resuelve —desde el punto de vista social— ni en
capital variable ni en plusvalor. Por otro lado, la parte de
la jornada laboral social que produce medios de consumo,
no produce parte alguna del capital social de reposición. Se
limita a crear productos que están destinados, en su forma
natural, a realizar el valor del capital variable y del plus-
valor sub 1 y sub 1I.

Cuando se habla del modo social de considerar las
cosas, esto es, cuando se examina el producto global social
que incluye tanto la reproducción del capital social como
el consumo individual, no se debe incurrir en el proce-
dimiento de Proudhon, imitado de la economía burguesa, y
enfocar la cuestión como si una sociedad de modo capita-
lista de producción, al ser considerada en bloc, como totali-
dad, hubiera de perder su carácter histórico-económico
específico. Por el contrario. Tenemos que habérnoslas
entonces con el capitalista colectivo, El capital global se
presenta como el capital accionario de todos los capitalistas
individuales en su conjunto. Esa sociedad accionaria tiene
en común con muchas otras sociedades por acciones el
que cada uno sabe lo que pone en ella, pero no lo que
retira de la misma.

### IX. Ojeada retrospectiva a Adam Smith, Storch y Ramsay ?

El valor global del producto social asciente a 9.000 =
= 6.000, + 1.500, + 1.5007»; en otras palabras: 6.000
reproducen el valor de los medios de producción y 3.000
el de los medios de consumo. El valor de rédito social
(v + pv), por tanto, no alcanza más que a Y3 del valor
global del producto, y sólo por el importe de valor de ese

* Subtítulo de Engels (R 762/ 1).

tercio es que la totalidad de los consumidores —tanto
obreros como capitalistas— pueden retirar mercancías,
productos, del producto global social e incorporarlos a su
fondo de consumo. Por el contrario, 6.000 — 2% del valor
del producto son valor del capital constante que es necesa-
rio reponer in natura. Hay, pues, que reincorporar al fondo
de producción medios de producción por ese importe. Es
esto lo que Storch advierte como necesario, pero sin poder
demostrar dicha necesidad: “Es evidente que el valor del
producto anual se distribuye parte en capitales y parte en
ganancias, y que cada una de esas partes del valor del
producto anual sirve regularmente para adquirir los pro-
ductos que la nación requiere, tanto para mantener su
capital como para renovar su fondo de consumo... Los
productos que constituyen el capital de una nación no son
consumibles.” (Storch, Considérations sur la nature du
revenu national, París, 1824, pp. 134, 135, 150.)

Adam Smith, sin embargo, enunció ese fantástico dog-
ma, al que hasta hoy se concede fe, y lo hizo no sólo en
la forma ya citada —según la cual todo el valor del pro-
ducto social se resuelve en rédito, en salario más plusvalor,
o, como él lo expresa, en salario más ganancia (interés)
más renta de la tierra—, sino también en la forma aun
más popular de que los consumidores tienen que pagar
a los productores, en última instancia (ultimately), todo el
valor del producto. Es éste, hasta hoy, uno de los más
aceptados lugares comunes, o mejor dicho verdades eter-
nas, de la presunta ciencia de la economía política. Para
hacerlo más verosímil, se lo ilustra de la siguiente manera.
Supongamos un artículo cualquiera, por ejemplo camisas
de lienzo. En primer término, el dueño de una hilandería
tiene que pagarle al cultivador de lino el valor total de este
textil, o sea simientes de lino, abonos, forraje para las
bestias de labor, etc., además de la parte de valor que el
capital fijo del cultivador —=dificios, aperos de labranza,
etc.— transfiere al producto; los salarios pagados en la
producción del lino; el plusvalor (ganancia y renta) que
se encierra en el lino; por último, los costos de flete por
- trasladar el lino de sus lugares de producción a la hilan-
dería. Acto seguido, el tejedor tiene que rembolsar al
fabricante de hilo no sólo el precio de ese lino, sino
además la parte de valor de la maquinaria, edificios, etc.,
en suma, del capital fijo, que se transfiere al lino, y fuera

de eso todos los materiales auxiliares consumidos durante

el proceso de hilar, el salario de los obreros hilanderos, el
plusvalor, etc., y otro tanto ocurre con el blanqueador, los
costos de trasporte del lienzo terminado, y por último con
el fabricante de camisas, que ha pagado el precio íntegro
de todos los productores anteriores: éstos se han limitado a
suministrarle la materia prima que él utiliza. En sus manos
se opera ahora un nuevo agregado de valor, en parte me-
diante el valor del capital constante que se consume bajo
la forma de medios de trabajo, materiales auxiliares, etc.,
en la fabricación de camisas, en parte por el trabajo gas-
tado en esas operaciones, que agrega el valor del salario
de los obreros camiseros más el plusvalor de los fabri-
cantes de camisas. Supongamos que el producto total de
camisas cueste ahora, al fin de cuentas, £ 100, y que sea
ésta la parte de todo el valor del producto anual gastada
en camisas por la sociedad. Los consumidores de estos
artículos pagan las £ 100, o sea el valor de todos los
medios de producción contenidos en las camisas así como
del salario y el plusvalor de cultivadores de lino, hilanderos,
tejedores, blanqueadores, fabricantes de camisas así como
de todos los trasportistas. Esto es absolutamente correcto.
Es, en realidad, lo que cualquier niño puede ver. Pero
entonces se afirma, a continuación: así ocurre con el valor
de todas las demás mercancías. Debió decirse: así ocurre
con el valor de todos los medios de consumo, con el valor
de la parte del producto social que entra en el fondo de
consumo, esto es, con la parte de valor del producto social
que puede gastarse como rédito. La suma de valor de to-
das estas mercancías, en efecto, es igual al valor de
todos los medios de producción (partes constantes de
capital) consumidos en ellas más el valor que el trabajo
recién añadido ha creado (salario más plusvalor). La
totalidad de los consumidores, pues, puede pagar esa
suma total de valor porque el valor de cada mercancía
individual se compone de c+ v + pv, pero la suma de
valor de todas las mercancías que entran en el fondo de
consumo, tomada en su conjunto, como máximo, sólo
puede ser igual a la parte de valor del producto social que
se resuelve en v + pv, esto es, igual al valor que el trabajo
gastado durante el año ha añadido a los medios de pro-
ducción preexistentes, al valor constante de capital. Pero
en lo que respecta al valor constante de capital, hemos

visto que, a partir de la masa social de productos, se
repone de dos maneras. Primero por el intercambio de los
capitalistas TI, que producen medios de consumo, con los
capitalistas I, que fabrican los medios de producción nece-
sarios para producir aquéllos. He aquí la fuente de la
frase huera de que lo que para uno es capital, para el otro
es rédito. Pero las cosas no son así. Las 2.000 II, que
existen en medios de consumo por un valor de 2.000, cons-
tituyen para la clase de capitalistas II valor constante de
capital. Ellos mismos no pueden consumirlo, pues, por más
que el producto deba ser consumido con arreglo a su
forma natural. Por otra parte, las 2.000 ],..,,.», son el
salario y el plusvalor producidos por las clases capitalista
y obrera I. Existen bajo la forma natural de medios de
producción, de cosas en las cuales no se puede consumir
su propio valor. Tenemos aquí, pues, una suma de valor
de 4.000,* de la cual, tanto antes como después del inter-
cambio, una mitad sólo repone capital constante y la otra
mitad sólo constituye rédito. Pero, en segundo lugar, el
capital constante del sector I se repone in natura, en parte
por el intercambio entre los capitalistas I, en parte por
reposición in natura en cada negocio individual.

La frase huera de que los consumidores, en último
término, tienen que pagar todo el valor anual del producto,
sólo sería correcta, entonces, si en los consumidores se
englobaran dos tipos completamente distintos: consumido-
res individuales y consumidores productivos. Pero que
una parte del producto deba consumirse productivamente
no significa otra cosa sino que esa parte tiene que funcionar
como capital y que no se la puede consumir como rédito.

Si subdividimos el valor del producto global, = 9.000,
en 6.000. + 1.500, + 1.500,, y a las 3.000,,. p», las consi-
deramos únicamente en su condición de rédito, parece,
por el contrario, que el capital variable se esfuma y que el
capital, considerado desde el punto de vista social, se
compone tan sólo de capital constante. Puesto que lo que
originariamente aparecía como 1.500, se ha resuelto en
una parte del rédito social, en salario, rédito de la clase
obrera, y con ello se ha desvanecido su carácter de capital.
Es ésta, de hecho, la conclusión a la que llega Ramsay.

* En el manuscrito sigue aquí el texto: “de los que sólo se
pueden consumir 2.000 y”... :

Según él, desde el punto de vista social el capital sólo se
compone de capital fijo, pero por capital fijo entiende
el capital constante, la masa de valor consistente en medios
de producción, sean éstos medios de trabajo o material de
trabajo como materias primas, productos semielaborados,
material auxiliar, etc. Al capital variable lo denomina
circulante: “El capital circulante se compone únicamente
de medios de subsistencia y de otros artículos de primera
necesidad adelantados a los obreros, con anterioridad a la
terminación del producto de su trabajo... Unicamente
el capital fijo, no el circulante, es, hablando con propie-
dad, una fuente de riqueza nacional... El capital circu-
lante no es un agente directo en la producción, ni es, en
modo alguno, esencial para la misma, sino meramente un
expediente que se ha vuelto necesario debido a la deplo-
rable pobreza de la masa del pueblo... Únicamente el
capital fijo constituye un elemento del costo de producción,
desde el punto de vista nacional.” (Ramsay, An Essay....,
pp. 23-26, pássim.) Ramsay detalla más su explicación
del capital fijo, por el cual entiende el capital constante:
“El espacio de tiempo durante el cual toda porción del
producto de ese trabajo” (del trabajo gastado en cualquier
mercancía) “ha existido como capital fijo, id est [esto es],
en una forma bajo la cual, aunque coadyuva a producir
la mercancía futura, no mantiene obreros” (p. 59). Puede
apreciarse aquí, una vez más, el daño infligido por
Adam Smith al soterrar la diferencia entre capital constante
y variable bajo la que existe entre el capital fijo y el
circulante. El capital constante de Ramsay se compone de
medios de trabajo, su capital circulante de medios de
subsistencia; unos y otros son mercancías de un valor dado;
los unos están tan lejos de poder producir plusvalor como
los otros.

### X. Capital y rédito: capital variable y salario *” +

La producción anual en su conjunto, el producto todo
de este año, es producto del trabajo útil de dicho año. Pero

99 (F.E.—A partir de aquí, manuscrito vm.)
* En el manuscrito (vim, p. 42) el texto correspondiente a este

apartado figura después, no antes, de los actuales apartados X1 y xn
(R 814/1).

el valor de este producto global es mayor que la parte
de valor del mismo en la que se corporifica el trabajo
anual, la fuerza de trabajo gastada durante este año. El
producto de valor de este año, el valor nuevo creado
durante el mismo bajo la forma mercantil, es menor que el
valor del producto, que el valor global de la masa de
mercancías producida durante todo el año. La diferencia
que obtenemos cuando del valor global del producto anual
deducimos el valor que le agregara el trabajo del año en
curso, no es un valor efectivamente reproducido, sino
nada más que un valor que reaparece bajo una nueva forma
de existencia; valor transferido al producto anual por un
valor que le es preexistente y que, según la duración de los
componentes constantes de capital que han cooperado en el
proceso laboral social de este año, puede datar de una fecha
más temprana o más reciente y proceder del valor de un
medio de producción que vino al mundo el año pasado o
en el correr de varios años anteriores. Es, en todas las
circunstancias, valor transferido de medios de producción
de años anteriores al producto del año en curso.

Si tomamos nuestro esquema, después del intercambio,
efectuado entre I y II y dentro de II, de los elementos
considerados hasta ahora, tendremos lo siguiente:

D 4.000. + 1.000, + 1.000, (las últimas 2.000 reali-
zadas en medios de consumo II.) = 6.000.

II) 2.000. (reproducidas por el intercambio con
Lo.) + 500, + 5007, = 3.000.

Suma de valor = 9.000,

El valor nuevo producido durante el año sólo se
encierra en v y pv. El total del producto de valor de este
año es igual, pues, al total de v + pv, = 2.000 L.o,pr, +
+ 1.000 IL... pu) = 3.000. Todas las demás partes de valor
que componen el valor del producto de este año no son
más que valor transferido, procedente del valor de medios
de producción anteriores a los que se ha consumido en la
producción anual. Además del valor de 3.000, el trabajo
del año en curso no ha producido ningún otro valor; es
todo su producto de valor del año.

Pero ahora, como vimos, las 2.000 I,... », de la clase II
reponen sus 2.000 II. en forma natural de medios de pro-
ducción. Dos tercios del trabajo anual, gastado en la cate-
goría I, pues, han producido de nuevo el capital constante

II, tanto en su valor total como en su forma natural.
Desde el punto de vista social, pues, dos tercios del trabajo
gastado durante el año han creado un nuevo valor constante
de capital, realizado bajo la forma natural adecuada al
sector II. Por ende, la mayor parte del trabajo anual social
se ha gastado en la producción de nuevo capital constante
(de valor de capital existente en medios de producción) con
vistas a la reposición del valor constante de capital gastado
en la producción de medios de consumo. Lo que aquí
distingue del salvaje a la sociedad capitalista no es, como
se figura Senior," que el primero goce del privilegio y
ostente el atributo de gastar durante cierto tiempo su tra-
bajo sin que éste le proporcione frutos a los que se pueda
resolver (convertir) en rédito, esto es, en medios de
consumo; la diferencia estriba en lo siguiente:

a) La sociedad capitalista emplea una parte más con-
siderable de su trabajo anual disponible en producir medios
de producción (ergo, en producir capital constante), los
cuales no se pueden resolver en rédito ni bajo la forma del
salario ni bajo la del plusvalor, sino que pueden únicamente
funcionar como capital.

- b) Cuando el salvaje hace arcos, flechas, martillos de
piedra, hachas, cestos, etc., sabe perfectamente que el
tiempo así empleado no lo ha dedicado a producir medios
de consumo, que ha satisfecho su necesidad de medios de
producción y nada más. Por lo demás, el salvaje comete
un pecado económico grave al ser completamente indife-
rente respecto al tiempo sacrificado en esa tarea y por

50 “Cuando el salvaje hace arcos ejerce una industria, pero no
practica la abstinencia.” (Senior, Principes fondamentaux de l'éco-
nomie politique, trad. Arrivabene, París, 1836, pp. 342, 343.)
“Cuanto más progresa la sociedad, más abstinencia requiere la
misma.” (Ibíd., p. 342.)" Cfr. Das Kapital, libro 1, cap. XXI, 3,
página 619.)”

" En el manuscrito (1, p. 149) se lee aquí a continuación:
“Cfr. N. Flerovski acerca de la verdadera abstinencia del campe-
sino ruso, que deja de comer una parte de su trigo a fin de
«consumirla» como simiente” (R 815/1).[70l

” Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 2, p. 737.

ejemplo dedicar no pocas veces un mes entero, como
narra Tylor, a la terminación de una flecha.*

La representación corriente —por medio de la cual
una parte de los economistas procura quitarse de encima
la dificultad teórica, esto es, la comprensión de los nexos
reales—; la representación según la cual lo que para uno
es capital para el otro es rédito, y viceversa, es en parte
correcta, pero no bien se la formula de manera general se
vuelve enteramente falsa (supone una intelección .com-
pletamente desacertada de todo el proceso de intercambio
que se opera con la reproducción anual, y por ende, tam-
bién, una intelección desacertada acerca del fundamento
positivo de lo parcialmente correcto).

Resumimos ahora las relaciones positivas sobre las
cuales se funda la corrección parcial de esta idea, con lo
cual se pondrá de manifiesto, al mismo tiempo, la concep-
ción falsa acerca de tales relaciones.

1) El capital variable funciona como capital en las
manos del capitalista, y lo hace como rédito en manos del
asalariado.

El capital variable existe primeramente, en manos del
capitalista, como capital dinerario; funciona como capital
dinerariq* cuando su poseedor compra con él fuerza de
trabajo. Mientras permanece en sus manos bajo la forma
dineraria, no es otra cosa que un valor dado existente
bajo la forma dineraria, o sea una magnitud constante, no
variable. Sólo en potencia es capital variable, precisamente
por su convertibilidad en fuerza de trabajo. Sólo se vuelve
capital variable real luego de despojarse de su forma dine-
raria, luego de convertirse en fuerza de trabajo y cuando
ésta funciona ya, en el proceso capitalista, como parte
constitutiva del capital productivo.

El dinero, que primero funcionaba para el capitalista
como forma dineraria del capital variable, funciona ahora,
en manos del obrero, como forma dineraria de su salario,
que él convierte en medios de subsistencia; por tanto, como
forma dineraria del rédito que el obrero percibe gracias a
la venta, siempre renovada, de su fuerza de trabajo.

51 E. B. Tylor,[*11 Forschungen iiber die Urgeschichte der
Menschheit, trad. H. Miiller, Leipzig, s/f, p. 240.

A

* En la 1% edición no está subrayada la palabra ““dinerario”.

Tenemos aquí, ante nosotros, el simple hecho de que
el dinero del comprador, en este caso del capitalista, pasa de
sus manos a las del vendedor, que aquí es el vendedor
de la fuerza de trabajo, el obrero. No es el capital variable
el que funciona de manera doble, como capital para el
capitalista y como rédito para el obrero, sino que el mismo
dinero existe primero en manos del capitalista como forma
dineraria de su capital variable, por tanto como capital
variable potencial, y, no bien el capitalista lo convierte en
fuerza de trabajo, funciona en manos del obrero como
equivalente de la fuerza de trabajo vendida. Pero que el
mismo dinero tenga en manos del vendedor otra aplicación
útil que en manos del comprador, es un fenómeno inhe-
rente a toda compra y venta de mercancías.

Economistas que cultivan la apologética presentan el
caso de manera falsa, lo que se percibe a las claras cuando
nos fijamos exclusivamente, sin preocuparnos por el mo-
mento de lo que sigue a continuación, en el acto de circu-
lación D - FT (= D- M), conversión de dinero en fuerza
de trabajo por parte del comprador capitalista; FT - D
(= M- D), conversión de la mercancía fuerza de trabajo
en dinero por parte del vendedor, del obrero. Esos econo-
mistas aseveran: el mismo dinero realiza aquí dos capitales;
el comprador —el capitalista-— convierte su capital dine-
rario en fuerza viva de trabajo, a la que incorpora a su
capital productivo; por otra parte el vendedor —+el obre-
ro— convierte su mercancía, la fuerza de trabajo, en
dinero que gasta como rédito, gracias a lo cual, precisa-
mente, queda en condiciones de vender siempre de nuevo
su fuerza de trabajo, y así de mantenerla; su misma fuerza
de trabajo, pues, es su capital bajo forma mercantil, del
cual extrae constantemente su rédito. En realidad, su
fuerza de trabajo es su patrimonio (que siempre se re-
nueva, siempre se reproduce), no su capital. Es la única
mercancía que puede y tiene que vender constantemente,
para vivir, y que sólo opera como capital (variable) cuando
está en manos del comprador, del capitalista. El hecho de
que un hombre se vea constantemente obligado a vender,
siempre de nuevo, su fuerza de trabajo, o sea venderse a
sí mismo, a un tercero, según esos economistas demuestra
que es un capitalista porque constantemente dispone de
una “mercancía” (él mismo) para vender. En este sentido
también el esclavo se convierte en capitalista, aunque un

tercero lo vende de una vez para siempre como mercancía;
pues la naturaleza de esta mercancía —el esclavo que tra-
baja— trac aparejado que su comprador no sólo la ponga
de nuevo a trabajar, día tras día, sino también que le
conceda los medios de subsistencia gracias a los cuales esa
mercancía puede siempre trabajar de nuevo. (Confróntese,
sobre el particular, Sismondi, así como Say en las cartas a
Malthus.) "2

2) En el intercambio de 1.000 I,-+ 1.000 l,, por
2.000 II., pues, lo que era capital constante para unos
(2.000 II.) se convierte en capital variable y plusvalor, o
sea, en definitiva, rédito, para los otros, y lo que era
capital variable y plusvalor (2.000 1... p»,), o sea, en defini-
tiva, rédito, para unos, se transforma en capital constante
para los otros.

Consideremos, en primer lugar, el intercambio de 1,
por II, y hagámoslo al principio, precisamente, desde el
punto de vista del obrero.

El obrero colectivo de 1 ha vendido su fuerza de
trabajo al capitalista colectivo de 1 por 1.000; obtiene
este valor en dinero que se le paga bajo la forma del
salario. Con ese dinero compra, a II, medios de subsisten-
cia por el mismo monto de valor. El capitalista 11 sólo
se le enfrenta como vendedor de mercancías y no como
otra cosa alguna, aun cuando el obrero le compre a su
propio capitalista, como por ejemplo más arriba, (p. 380),+
en la conversión de las 500 II,. La forma de circulación
que recorre la mercancía del obrero —la fuerza de tra-
bajo— es la de la circulación mercantil simple, orientada
meramente a la satisfacción de necesidades, al consumo:
M (fuerza de trabajo) - D - M (medios de consumo, mer-
cancía IT). El resultado de este proceso de circulación es
que el obrero se ha conservado como fuerza de trabajo
para el capitalista l, y para seguir conservándose como tal
debe repetir, siempre de nuevo, el proceso FT(M) - D- M.
Su salario se realiza en medios de consumo; se lo gasta
como rédito y, si consideramos a la clase obrera en su
conjunto, se lo gasta constantemente como rédito.

Consideremos ahora el mismo intercambio 1, por II,
desde el punto de vista del capitalista. El producto mer-

" En la J? edición, p. 400. Véase, en este tomo, p. 495.

cantil íntegro de TI se compone de medios de consumo;
por tanto, de cosas destinadas a entrar en el consumo
anual, o sea a servir a la realización de rédito para una
persona Cualquiera, en el caso examinado aquí para el
obrero colectivo 1. Pero para el capitalista colectivo II
una parte de su producto mercantil, = 2.000, es ahora
la forma, trasmutada en mercancía, del valor constante de
capital de su capital productivo, el cual debe abandonar
esa forma mercantil para adoptar, reconvirtiéndose, la
forma natural bajo la cual puede operar de nuevo como
parte constante del capital productivo. Lo que hasta ahora
logró el capitalista II es haber hecho que mediante la ven-
ta al obrero I, la mitad (= 1.000) de su valor constante
de capital reproducido bajo la forma mercantil (medios de
consumo), adopte nuevamente la forma dineraria. Por
tanto, tampoco es el capital variable 1, el que se ha con-
vertido en esa primera mitad del valor constante de capital
II., sino que el dinero que en el intercambio con la fuerza
de trabajo funcionó como capital dinerario para 1, quedó
en posesión del vendedor de la fuerza de trabajo, para el
cual ese dinero no representa capital alguno, sino rédito
en forma dineraria, es decir, dinero que se gasta como me-
dio para comprar medios de consumo. El dinero = 1.000
que ha fluido de los obreros 1 a los capitalistas II, no
puede funcionar, por otra parte, como elemento constante
del capital productivo II. Es, únicamente, la forma dine-
raria de su capital mercantil, que aún debe convertirse en
componentes fijos o circulantes del capital constante.
II, pues, con el dinero abonado por los obreros 1 —-los
compradores de su mercancía—, adquiere medios de pro-
ducción de 1 por valor de 1.000. Con ello, el valor cons-
tante de capital II se ha renovado en una mitad del
importe total, recuperando la forma natural bajo la cual
puede funcionar una vez más como elemento del capital
productivo II. La forma de circulación era aquí M - D - M:
medios de consumo por un valor de 1.000 - dinero =
= 1,000 - medios de producción por un valor de 1.000.
Pero M-D-M es aquí movimiento de capital. M,
vendida a los obreros, se transforma en D, y este D se
convierte en medios de producción; se trata de una recon-
versión, a partir de la mercancía, en los elementos cons-
titutivos materiales de esa mercancía. Por otra parte, así
como el capitalista 11 frente a 1 sólo opera como compra-

dor de mercancías, el capitalista 1 funciona aquí única-
mente frente a IÍ como vendedor de mercancías, En un
principio, con 1.000 en dinero destinadas a funcionar
como capital variable, 1 adquiere fuerza de trabajo por
un valor de 1.000; ha recibido, pues, un equivalente por
sus 1.000, entregados en forma dineraria; el dinero per-
tenece ahora al obrero, que lo gasta en comprarle a II; 1
sólo puede recuperar ese dinero, que ha afluido a la caja
de Il, volviéndolo a pescar mediante la venta de mercancías
cuyo importe de valor sea el mismo.

En un principio 1 tenía determinada suma de dinero,
= 1.000, destinada a funcionar como parte variable de
capital; funciona como tal mediante su conversión en
fuerza de trabajo por el mismo importe de valor. Pero
el obrero, como resultado del proceso de producción, le
ha suministrado una masa de mercancías (medios de pro-
ducción) cuyo valor es de 6.000, de los cuales Y, o sea
1.000, son, conforme a su valor, un equivalente de la
parte variable de capital adelantada en dinero. Así como
antes en su forma dineraria, el valor variable de capital no
funciona ahora en su forma mercantil como capital varia-
ble; esto sólo puede hacerlo luego de efectuada la conver-
sión en fuerza viva de trabajo, y únicamente mientras ésta
opere en el proceso de producción. Como dinero, el valor
variable de capital no era más que capital variable en
potencia. Pero se encontraba bajo una forma que lo hacía
directamente convertible en fuerza de trabajo. Como
mercancía, ese mismo valor variable de capital es tan
sólo valor dinerario en potencia; se le devuelve su forma
dineraria inicial por medio de la venta de la mercancía;
aquí, pues, por el hecho de que II compra mercancía a 1
por valor de 1.000. El movimiento de circulación es aquí
el siguiente: 1.000, (dinero) - fuerza de trabajo por un
valor de 1.000 - 1.000 en mercancía (equivalente del
capital variable) - 1.000, (dinero); por consiguiente,
D-M...M-D(=D-DF...M-D). El proceso de pro-
ducción mismo que tiene lugar entre M... M no pertenece
a la esfera de la circulación; no aparece en el intercambio
recíproco de los diversos elementos de la reproducción
anual, por más que este intercambio abarque la reproduc-
ción de todos los elementos del capital productivo, tanto de
sus elementos constantes, como del variable (la fuerza de
trabajo). Todos los agentes de este intercambio sólo apa-

recen como compradores o como vendedores, o como
ambas cosas a la vez; en él, los obreros sólo se presentan
como compradores de mercancías; los capitalistas, alternati-
vamente, como compradores y vendedores, y dentro de
ciertos límites, sólo como compradores unilaterales de
mercancías o como vendedores unilaterales de las mismas.

Resultado: que 1 posee de nuevo la parte variable de
valor de su capital bajo la forma dineraria, la única a
partir de la cual se puede convertir directamente esa parte
en fuerza de trabajo, esto es, vuelve a poseerla en la
única forma en que se puede adelantar efectivamente esa
parte como elemento variable de su capital productivo.
Por otro lado, para poder reaparecer como comprador de
mercancías, el obrero tiene ahora que empezar por volver a
presentarse como vendedor de mercancías, como vendedor
de su fuerza de trabajo.

En lo que se refiere al capital variable de la categoría
K (500 HL), el proceso de circulación entre capitalistas y
obreros de la misma clase de producción aparece en
forma no mediada, en la medida en que lo consideramos
como efectuándose entre el capitalista colectivo II y el
obrero colectivo II.

El capitalista colectivo 11 adelanta 500, en la adquisi-
ción de fuerza de trabajo por el mismo importe de valor;
el capitalista colectivo es aquí comprador; el obrero colec-
tivo, vendedor. El obrero hace luego su aparición, con el
dinero abonado por su fuerza de trabajo, como comprador
de una parte de las mercancías producidas por él mismo.
Aquí, pues, el capitalista es el vendedor. El obrero ha
repuesto al capitalista el dinero pagado por la adquisición
de su fuerza de trabajo, mediante una parte del capital
mercantil producido Il, o sea 500, en mercancía; el
capitalista posee ahora, en forma mercantil, el mismo v
que poseía en forma dineraria antes de la conversión en
fuerza de trabajo; el obrero, por otra parte, ha realizado
en dinero el valor de su fuerza de trabajo y ahora realiza
de nuevo ese dinero, gastándolo como rédito —para satis-
facer su consumo— en la compra de una parte de los
medios de consumo producidos por él mismo. Se trata
del intercambio del rédito del obrero, en dinero, por el
componente mercantil 500,, del capitalista, reproducido
bajo forma mercantil por el mismo obrero. De esta suerte
ese dinero retorna al capitalista IÍ como forma dineraria

de su capital variable. Un valor equivalente de rédito
repone aquí, en forma dineraria, capital variable en forma
mercantil.

El capitalista no se enriquece porque sustraiga al
obrero, mediante la venta a éste de una masa mercantil
equivalente, el dinero que le pagó al comprarle la fuerza
de trabajo. En realidad, le pagaría dos veces al obrero si
primero le abonara 500, al adquirir su fuerza de trabajo, y
luego le diera gratis, por añadidura, la masa de mercan-
cías por un valor de 500 que hizo que el obrero produjese.
A la inversa, si el obrero no produjera para el capitalista
más que un equivalente mercantil de $00, a cambio del
precio de su fuerza de trabajo, o sea 500, luego de esa
operación el capitalista se encontraría en el mismo punto
que antes de la misma. Pero el obrero ha reproducido un
producto de 3.000; ha conservado, mediante su conversión
en producto nuevo, la parte constante de valor del pro-
ducto, = 2.000, esto es, el valor de los medios de produc-
ción consumidos en el proceso; a ese valor dado le ha
añadido además un valor de 1.000,».p»). (La idea de que
el capitalista se enriquecería por ganar plusvalor gracias
al reflujo de las 500 en dinero, ha sido desarrollada por
Destutt de Tracy; nos ocupamos ampliamente de la misma
en el apartado XI de este capítulo.)

Mediante la compra de medios de consumo, con un
valor de 500, por parte del obrero II, retorna al capita-
lista IL en dinero, bajo la forma en que lo adelantó
originariamente, el valor de 500 IL, que aquél aún poseía,
precisamente, en mercancía. Como en toda otra venta de
mercancías, el resultado inmediato de la transacción es la
conversión de un valor dado, que pasa de la forma mer-
cantil a la dineraria. Tampoco es específico, en absoluto, el
reflujo del dinero a su punto de partida, mediado por
aquella operación. Si el capitalista II hubiera comprado
mercancías al capitalista 1 por 500 en dinero y luego,
a su vez, vendido a 1 mercancías por un importe de 500,
las 500 en dinero habrían refluido a él, al igual que en el
otro caso. Esas 500 en dinero no habrían servido más que
para el intercambio de una masa mercantil de 1.000 y,
conforme a la ley general antes enunciada, habrían refluido
a las manos de aquel que volcó el dinero en la circulación
para intercambiar dicha masa de mercancías.

Pero las 500 en dinero, que han refluido al capitalista
IL, son a la vez capital variable en potencia, renovado y
bajo forma dineraria. ¿A qué se debe esto? El dinero, y
por tanto también el capital dinerario, sólo es capital
variable potencial porque es convertible en fuerza de
trabajo y en la medida en que lo sea. El retorno de las
£ 500 en dinero al capitalista 11 va acompañado del
retorno de la fuerza de trabajo II al mercado. El regreso
de aquéllas y ésta en polos contrapuestos —o sea, también,
la reaparición de las $00 en dinero no sólo como dinero,
sino también como capital variable en forma dineraria—
está condicionado por un mismo procedimiento, El dinero
= 500 refluye al capitalista II porque éste ha vendido al
obrero II medios de consumo por un importe de $00, o
sea porque el obrero gasta su salario, gracias a lo cual
se conserva, junto a su familia, y conserva también su
fuerza de trabajo. Para subsistir y poder seguir presen-
tándose como comprador de mercancías, debe vender de
nuevo su fuerza de trabajo. El retorno de las 500 en
dinero al capitalista II, pues, es a la vez retorno —o
mantenimiento— de la fúerza de trabajo como mercancía
adquirible por esas 500 en dinero, y, con ello, regreso de
las 500 en dinero como capital variable en potencia.

En lo que se refiere a la categoría IIb, productora de
medios suntuarios, con su v —(IIb),— las cosas ocurren
como con I,. El dinero que renueva en forma dineraria el
capital variable de los capitalistas IIb, refluye hacia ellos
dando un rodeo, pasando por las manos de los capitalistas
Illa. Pero existe una diferencia entre que los obreros com-
pren sus medios de subsistencia directamente a los pro-
ductores capitalistas a quienes venden su fuerza de trabajo,
y que se los compren a otra categoría de capitalistas, por
medio de la cual el dinero refluye hacia los primeros dando
un rodeo. Como la clase obrera vive al día, compra mien-
tras puede comprar. No ocurre lo mismo en el caso del
capitalista, por ejemplo cuando se intercambian 1.000 II.
por 1.000 I,. El capitalista no vive al día. Su motivo im-
pulsor es la mayor valorización posible de su capital. De
ahí que si se presentan circunstancias del tipo que fuere
que inducen al capitalista 11 a entender que más ventajoso
que renovar de inmediato su capital constante es fijarlo
algún tiempo más bajo la forma dineraria, por lo menos
parcialmente, el reflujo de las 1.000 II. a I (en dinero) se

retarda; por tanto, también se demora el restablecimiento
de 1.000, en forma dineraria, y el capitalista 1 sólo podrá
seguir trabajando en la misma escala, siempre que disponga
de reservas de dinero. Sea como fuere, en general es
necesario contar con capital de reserva, en dinero, para
poder continuar el trabajo ininterrumpidamente, sin tener
en Cuenta que sea más rápido o? más lento el reflujo en
dinero del valor variable de capital.

Al tener que investigar el intercambio de los diversos
elementos de la reproducción que se efectúa durante el
año en curso, es necesario examinar también el resultado
del trabajo del año ya transcurrido, del año que ya llegó a
su término, El proceso de producción que arrojó como
resultado ese producto anual, quedó a nuestras espaldas,
ya ha transcurrido, ha sido absorbido en su producto; tanto
más, pues, el proceso de circulación que precede al proceso
de producción o transcurre paralelamente a éste, la con-
versión de capital variable potencial en real, esto es, la
compra y venta de la fuerza de trabajo. El mercado de
trabajo ya no forma parte del mercado de mercancías
que tenemos ante nuestra vista. El obrero, aquí, no sólo
ha vendido su fuerza de trabajo, sino suministrado en mer-
cancía, además del plusvalor, un equivalente por el precio
de su fuerza de trabajo; de otra parte, tiene su salario en el
bolsillo, y durante el intercambio figura tan sólo como
comprador de mercancía (medios de consumo). Pero, por
otro lado, el producto anual debe contener todos los ele-
mentos de la reproducción, restaurar todos los elementos
del capital productivo, y ante todo el más esencial de sus
elementos, el capital variable. Y hemos visto ya, de hecho,
que en lo que respecta al capital variable el resultado del
intercambio es el siguiente: en cuanto comprador de mer-
cancías, mediante el gasto de su salario y el consumo de la
mercancía comprada, el obrero conserva y reproduce su
fuerza de trabajo como la única mercancía que tiene para
vender; así como el dinero adelantado por el capitalista
para comprar esa fuerza de trabajo retorna a este último,
así también la fuerza de trabajo retorna al mercado laboral,
como mercancía intercambiable por ese dinero; obtenemos
aquí como resultado, en el caso especial de 1.000 1,: del

$”

” 1% y 22 ediciones, “y” en vez de “o”; corregido según el
original preparado por Engels para la imprenta. :

lado de los capitalistas 1, 1.000, en dinero; frente a ellos,
del lado de los obreros l, fuerza de trabajo por un valor
de 1.000, de tal manera que puede recomenzar todo el
proceso de reproducción I. Es éste uno de los resultados
que arroja el proceso de intercambio.

Por otra parte, el gasto de salario de los obreros I ha
retirado de 11 medios de consumo por el monto de 1.000.,
con lo cual éstos pasan de la forma mercantil a la dineraria.
A partir de esta forma dineraria, II los ha reconvertido en
la forma natural de su capital constante, mediante la
compra de mercancías = 1.000, de I, a quien refluye en
forma dineraria, de esa manera, su valor variable de
capital.

El capital variable 1 experimenta tres transformaciones,
que o no aparecen en absoluto en la conversión anual o
sólo dejan en ella algunos vestigios:

1) La primera forma, 1.000 l, en dinero, que se con-
vierte en fuerza de trabajo del mismo importe de valor.
Esta conversión misma no se manifiesta en el intercambio
mercantil entre 1 y II, pero su resultado se deja ver en
el hecho de que la clase obrera I se enfrenta con 1.000
en dinero al vendedor de mercancías Il, exactamente como
la clase obrera II lo hace con 500 en dinero al vendedor
de mercancías que dispone de 500 Il, en forma mercantil.

2) La segunda forma —la única en que el capital
variable varía efectivamente y funciona como variable, la
única en que la fuerza creadora de valor aparece en
lugar del valor determinado que se ha intercambiado por
ella— es privativa del proceso de producción que deja-
mos a nuestras espaldas.

3) La tercera forma, en que el capital variable se
acredita como tal en el resultado del proceso de produc-
ción, es el producto anual de valor, o sea, en el caso de
IL, = 1.000, + 1.000,» = 2.000 I¿,,p»)- En lugar de su va-
lor originario, = 1.000 en dinero, ha aparecido ahora
un valor dos veces mayor — 2.000 en mercancía. El
valor variable de capital — 1.000 en mercancía, pues, no
constituye más que la mitad del producto de valor creado
por el capital variable como elemento del capital produc-
tivo. Las 1.000 I, en mercancía son el equivalente exacto
del dinero de I adelantado originariamente de 1.000,,
destinadas a ser la parte variable del capital global; pero
bajo la forma mercantil no son más que dinero en potencia

(sólo mediante su venta llegan a serlo de manera efectiva);
son, pues, capital dinerario variable de manera aun menos
directa. Por último se convierten en eso gracias a la venta
de la mercancía 1.000 1, a II. y mediante la pronta reapa-
rición de la fuerza de trabajo como mercancía adquirible,
como material en el cual pueden convertirse las 1.000, en
dinero,

Durante todas esas mutaciones el capitalista I retiene
constantemente el capital variable en sus manos: 1) en un
principio como capital dinerario; 2) acto seguido, como
elemento de su capital productivo; 3) más tarde aun, como
parte de valor de su capital mercantil, o sea en valor
mercantil; 4) finalmente, una vez más en dinero, dinero
que vuelve a contraponerse a la fuerza de trabajo en la
cual es convertible. Durante el proceso de trabajo cl
capitalista retiene en sus manos el capital variable como
fuerza de trabajo creadora de valor, que se activa a sí
misma, pero no como valor de magnitud dada; no obstante,
como sólo le paga al obrero, invariablemente, después
que la fuerza de éste ha operado durante un lapso deter-
minado, más breve o más prolongado, el capitalista tam-
bién tiene ya en su mano, antes de pagarlo, el valor de
reposición de sí misma “creado por esa fuerza más el
plusvalor.

Como el capital variable, en la forma que fuere, per-
manece siempre en manos del capitalista, en modo alguno
puede decirse que se convierta en rédito para alguien.
1.000 I, en mercancías, más bien, se convierte en dinero
por su venta a IL, a quien repone in natura la mitad de
su capital constante.

Lo que se resuelve en rédito no es el capital variable 1,
1.000, en dinero; este dinero cesa de funcionar como
forma dineraria del capital variable 1 no bien se convierte
en fuerza de trabajo, tal como el dinero de cualquier otro
comprador * de mercancías deja de ser algo que le perte-
nece tan pronto como se lo convierte en la mercancía de
un vendedor. Las conversiones que el dinero percibido
como salario efectúa en manos de la clase obrera no son
conversiones del capital variable, sino del valor, trans-

el

* En la 1? edición, Werke, etc., “Verkáaufer” (“vendedor”)
en vez de “Káufer” (“comprador”); evidente lapsus de Marx o
errata de los editores. :

- formado en dinero, de la fuerza de trabajo de los obreros;

tal como la conversión del producto de valor creado por
el obrero (2.000 lI».p»)) es sólo la de una mercancía
perteneciente al capitalista, una conversión que no incumbe
en nada al obrero. Pero el capitalista —y aun más su
intérprete teórico, el ecconomista— sólo a duras penas
puede desembarazarse de la ilusión de que el dincro pagado
al obrero sigue siempre siendo suyo, dinero del capitalista.
Si éste es productor de oro, la parte variable de valor
—esto es, el equivalente en mercancía que le repone el
precio de compra del trabajo— aparece directamente bajo
la forma dineraria misma y puede, por tanto, funcionar de
nuevo como capital dinerario variable sin dar el rodeo
de un reflujo. Pero en lo que respecta al obrero cn Il
—n la medida en que prescindimos del obrero productor
de artículos suntuarios— existen 500, en mercancías des-
tinadas a su consumo, que él, considerado como obrero
colectivo, compra directamente a su vez al mismo capita-
lista colectivo al que le ha vendido su fuerza de trabajo. La
parte variable de valor del capital Il se compone —<on
arreglo a su forma natural — de medios de consumo, desti-
nados en su mayor parte a que los consuma la clase
obrera. Pero lo que gasta en esta forma cl obrero no es
el capital variable; es cl salario, el dinero del obrero, que
precisamente por su realización en estos medios de con-
sumo restaura en su forma dineraria el capital variable
—500 II,— para el capitalista. El capital variable Il,
se ha reproducido en medios de consumo, al igual que el
capital constante 2.000 II.; el uno está tan lejos de
resolverse en rédito como el otro. Lo que se resuelve en
rédito cs, en uno y otro caso, el salario.

No obstante, en la conversión del producto anual es
un hecho importante que, por el gasto del salario como
rédito, en un caso se restauren como capital dinerario
1.000 II, e igualmente, dando este rodeo, 1.000 I, y lo
mismo 500 II,, o sea capital constante y capital variable
(en el caso de este último en parte por reflujo directo, en
parte por indirecto).

### XI. Reposición del capital fijo

Una dificultad de primer orden, en la exposición de
las transacciones de la reproducción anual, es la siguiente.

Tomemos la forma más simple en la que se representa la
cosa, en cuyo caso tendremos:

I) 4.000. + 1.000, + 1.000,, +

II) 2.000, + 500, + 500,. = 9.000,
lo que en último término se resuelve en:

4.000 I. + 2.000 II, + 1.000 1, + 500 HL, + 1.000 l,, +
+ 500 Il, = 6.000, + 1.500, + 1.500, = 9.000. Una
parte de valor del capital constante, en la medida en que
éste se componga de medios de trabajo propiamente dichos
(como sector especial de los medios de producción) se
ha transferido de los medios de trabajo al producto del
mismo (la mercancía); estos medios de trabajo continúan
funcionando como elementos del capital productivo y pre-
cisamente bajo su vieja forma natural; es su desgaste, la
pérdida de valor que experimentan paulatinamente en el
- desempeño de su función ——desempeño que dura un pe-
ríodo determinado—, lo que reaparece como elemento de
valor de la mercancía producida mediante esos instrumen-
tos, lo que se transfiere del instrumento del trabajo al
producto de la actividad laboral. En lo que toca a la
reproducción anual, pues, sólo se toman en consideración,
desde un principio, los componentes del capital fijo cuya
vida se prolongue más de un año. Si se desgastan por
completo en el curso del año, la reproducción anual deberá
reponerlos y renovarlos también enteramente, y el punto
que aquí dilucidamos, por lo tanto, desde luego no los
afecta. En el caso de las máquinas y de otras formas más
duraderas del capital fijo puede ocurrir —y ocurre a
menudo— que haga falta reponer completamente en el
transcurso del año ciertos Órganos parciales de las mismas,
por más que el cuerpo íntegro del edificio o de la máquina
tengan una vida más prolongada. Tales órganos parciales
están comprendidos en la misma categoría que los elemen-
tos del capital fijo a los que hay que reponer en el correr
del año.

Este elemento de valor de las mercancías no ha de
confundirse, en modo alguno, con los costos de reparación.
Si la mercancía se vende, ese elemento de valor se con-
vierte en plata, en dinero, al igual que los demás, pero
luego de su transformación en dinero se pone de ma-
nifiesto su diferencia con respecto a los otros elementos de
valor. Las materias primas y materiales auxiliares consu-
midos en la producción de las mercancías han de ser

repuestos in natura para que comience la reproducción de
las mercancías (para que, en definitiva, el proceso de pro-
ducción mercantil sea continuo); la fuerza de trabajo
gastada en ellos, asimismo, tendrá que ser repuesta por
fuerza de trabajo renovada. Es necesario, pues, reconvertir
constantemente en esos elementos del capital productivo
el dinero percibido por la mercancía, hacerlo pasar de la
forma dineraria a la mercantil. Nada cambia en el fondo
del asunto, por ejemplo, que las materias primas y los
materiales auxiliares sean objeto de compras relativamente
considerables, dentro de ciertos plazos, de tal manera
que constituyan acopios para la producción y que durante
un plazo dado no sea necesario volver a comprar esos
medios de producción; por tanto, que mientras duren esos
acopios, se pueda acumular el dinero que ingresa por la
venta de las mercancías —en la medida en que ese dinero
sirva para adquirir aquellos medios de producción—, y
por consiguiente que esa parte del capital constante apa-
rezca transitoriamente como un capital dinerario cuya
función activa está en suspenso. No es un capital de
rédito; es un capital productivo suspendido en la forma
dineraria. La renovación de los medios de producción
tiene que operarse continuamente, por más que la forma
de esa renovación —con respecto a la circulación— pueda
ser diversa. La nueva compra, la operación de la circula-
ción por medio de la cual se los renueva o repone, puede
efectuarse en plazos relativamente prolongados: gran des-
embolso dinerario, entonces, de una sola vez, compensado
porel correspondiente acopio productivo; o plazos conse-
cutivos breves: entonces, desembolsos dinerarios en dosis
consecutivas menores, pequeños acopios productivos. Esto
nada modifica en cuanto al fondo del asunto. Otro tanto
ocurre con la fuerza de trabajo. Donde la producción se
practica de manera continua y en la misma escala a lo
largo del año: reposición constante, por nueva fuerza de
trabajo, de la ya consumida; donde el trabajo es estacional
o se emplean porciones distintas de trabajo en distintos
períodos, como en la agricultura: adquisición correspon-
diente ora de masas pequeñas de fuerza de trabajo, ora de
masas relativamente considerables. En cambio, el dinero
obtenido por la venta de mercancías, en la medida en que
realiza la parte de valor mercantil equivalente al desgaste
de capital fijo, no se convierte de nuevo en el compo-

nente del capital productivo cuya pérdida de valor repone.
Forma un precipitado al lado del capital productivo y se
cristaliza en su forma dineraria. Ese precipitado de dinero
sigue acumulándose, hasta que transcurre totalmente el
período de reproducción —<consistente en una cantidad
mayor o menor de años— durante el cual el elemento
fijo del capital constante continúa funcionando bajo su
vieja forma natural en el proceso de producción. No bien
el elemento fijo —+edificios, maquinaria, etc.— termina su
período de vida, o sea deja de poder funcionar en el
proceso de producción, su valor existe al margen de él,
completamente repuesto en dinero, esto es, en la suma de
los precipitados de dinero, de los valores que han sido
transferidos gradualmente por el capital fijo a las mercancías
en cuya producción coadyuvó y que, mediante la venta
de dichas mercancías, han pasado a la forma dineraria.
Este dinero sirve entonces para reponer in natura el capital
fijo (o elementos del mismo, puesto que los diversos
elementos del capital fijo tienen diferentes duraciones vita-
les) y para renovar efectivamente, de esta suerte, ese
componente del capital productivo. Ese dinero, pues, €s
forma dineraria de una parte del valor constante de capital,
de la parte fija del mismo. Este atesoramiento mismo,
pues, es un elemento del proceso capitalista de reproduc-
ción, de reproducción y acopio ——en forma dineraria— del
valor del capital fijo o de sus elementos individuales hasta
el punto en que el capital fijo termine su existencia y, por
consiguiente, haya transferido íntegramente su valor a las
mercancías producidas y deba ser repuesto in natura. Pero
este dinero sólo pierde su forma de tesoro y por ende sólo
reingresa activamente en el proceso de reproducción del
capital, mediado por la circulación, cuando se ha recon-
vertido en nuevos elementos del capital fijo, destinados a
remplazar a los caducos.

Así como la circulación mercantil simple no es idéntica
al mero intercambio de productos, la conversión del pro-
ducto mercantil anual no puede resolverse en el mero in-
tercambio recíproco, no mediado, de sus diversos compo-
nentes. El dinero desempeña aquí un papel específico, que
se expresa también, particularmente, en el modo de repro-
ducción del valor fijo de capital. (Débese investigar des-
pués cómo se presentaría esto en el supuesto de que la

producción fuera colectiva y no poseyera la forma de la
producción de mercancías.)

Si retornamos al esquema básico, tendremos. en el caso
de la clase TI: 2.000. + 500, + 500,,. Todos los medios
de consumo producidos en el curso del año son aquí
iguales a un valor de 3.000, y cada uno de los diversos
elementos mercantiles que integran esa suma de mercancías
se descompone, con arreglo a su valor, en %,+ %, +
+ Y y», O, porcentualmente en 66?/3. + 16%/;, + 16?/3pv.
Los diversos tipos de mercancías de la clase II pueden
contener capital constante en proporciones diversas; del
mismo modo, la parte fija del capital constante puede ser
diferente en ellos, y ocurrir otro tanto con la duración de
las partes fijas de capital y por consiguiente también con
el desgaste anual o la parte de valor que transfieren pro rata
a las mercancías en cuya producción han participado. Esto
es aquí indiferente. En lo que se refiere al proceso social
de reproducción, sólo se trata aquí del intercambio entre
las clases II y 1. Aquí, 11 y 1 sólo se contraponen en sus
proporciones sociales de masa; la magnitud proporcional
de la parte de valor c del producto mercantil 11 (que en
el punto aquí considerado es la única decisiva) es por
consiguiente la proporción media cuando todos los ramos
de la producción subsumidos en II se consideran en
conjunto.

Cada tipo de mercancías (y en gran parte se trata
de los mismos tipos de mercancías) cuyo valor global está
clasificado bajo 2.000. + 500, + 500,, es así, de manera
uniforme y en lo que respecta al valor, = 66 Y% %., +
16% %., +16 2% % pr. Esto es válido tanto para cada cen-
tenar de mercancías que figuren bajo c como para las que
figuran bajo v o bajo pv.

Las mercancías en las que están corporizados los
2.000. se pueden descomponer a su vez, en lo que respecta
al valor, de la siguiente manera:

1) 1.333 4.+ 333 Y3. + 333 Y ,p = 2.000.,;
del mismo modo, $00, se pueden descomponer en:

2) 333 5, + 83 Y3, + 83 37, = 500»;
por último, 500,, en:

3) 333 135, + 83 43, + 835 ,) = 500py.

Si sumamos ahora los c de 1, 2 y 3, tendremos
1.333 3, +333 V3,+ 3331. — 2.000. Del mismo
modo: 333 3, + 83 Ya, + 83 3, — 500, e igualmente

9 551

en el caso de pv. La suma global arroja el valor total de
3.000, como arriba.

Todo el valor constante de capital contenido en la
masa mercantil Il, el valor de la cual es de 3.000, está
comprendido en 2.000. pues, y ni 500, ni 500), contienen
un solo átomo de aquél. Lo mismo rige para v y para pv,
por su parte.

En otras palabras: toda la cuota del volumen de mer-
cancías II representativa de valor constante de capital, la
cual, por tanto, puede reconvertirse sea en la forma natural
de ese valor de capital, sea en su forma dineraria, existe
en 2.000.. Todo lo que se refiere al intercambio del valor
constante de las mercancías II, por ende, está restringido
al movimiento de 2.000 II., y este intercambio sólo puede
operarse con 1 (1.000, + 1.000,»).

Del mismo modo, para la clase 1 todo lo que concierne
al intercambio del valor constante de capital que le perte-
nece, ha de limitarse a la consideración de 4.000 I..

### 1. Reposición en forma dineraria de la parte de valor correspondiente al desgaste

Si en primer término consideramos:
ID) 4.000, + 1.000, + 1.0005.

TT) ¿ono 2.000. + 500, + 5005,

el intercambio de las mercancías 2.000 IL. por mercancías
I del mismo valor (1.000, -+ 1.000,,) presupondría que
2.000 II. se han reconvertido in natura, totalmente, en los
componentes naturales, producidos por I, del capital cons-
tante II; pero el valor mercantil de 2.000, en el que existe
este último, contiene un elemento destinado a compensar
la pérdida de valor experimentada por el capital fijo, ele-
mento al que no es necesario reponer de inmediato in
natura, sino convertir en dinero que se acumule paulatina-
mente como suma total hasta que haya vencido el plazo
para la renovación del capital fijo en su forma natural.
Cada año es el año de muerte para algún capital fijo al
que es preciso reponer en este o aquel negocio individual
o, asimismo, en este o aquel ramo de la industria; en el
mismo capital individual cs menester reponer esta O
aquella parte del capital fijo (puesto que la duración de

la vida de esas partes es diversa). Si consideramos la
reproducción anual —aunque en escala simple, esto es,
abstrayendo toda acumulación— no comenzamos ab ovo
[desde el primerísimo comienzo];"* se trata de un año en
el fluir de muchos, no del año 1 de la producción capita-
lista. Los diversos capitales invertidos en los múltiples
ramos productivos de la clase II, pues, tienen edades dife-
rentes, y así como cada año mueren personas actuantes en
esos ramos de la producción, así también masas de capital
fijo alcanzan cada año el término de su existencia y deben
ser repuestos in natura mediante el fondo dinerario acumu-
lado. En ese sentido, en el intercambio de 2.000 II, por
2.000 Ico+p», está incluida la conversión de 2.000 II;
éstas pasan de su forma mercantil (como medios de con-
sumo) a la de elementos naturales que consisten no sólo
en materias primas y materiales auxiliares sino, asimismo,
en elementos naturales del capital fijo: máquinas, herra-
mientas, edificios, etc. El desgaste que es necesario reponer
en dinero en el valor de 2.000 II., por consiguiente, no
corresponde en absoluto al volumen del capital fijo en
funciones, ya que anualmente es necesario reponer in natura
una parte del mismo; lo cual presupone, empero, que en
años anteriores se haya acumulado, en las manos de
capitalistas de la clase II, el dinero necesario para esa
conversión. Pero este supuesto, precisamente, es tan válido
para el año en curso como lo fue para los anteriores.

En el intercambio entre 1 (1.000, + 1.000,,) y 2.000
II. debe observarse, en primer término, que la suma de
valor I¿».p») no contiene ningún elemento constante de
valor, y por ende ningún elemento de valor para reponer
el desgaste, esto es, para reponer valor que ha sido trans-
ferido del componente fijo del capital constante a las
mercancías en cuya forma natural existen v + pv. Este
elemento, por el contrario, existe en II., y precisamente
una parte de este elemento de valor que se debe al capital
fijo, no tiene que transformarse inmediatamente pasando
de la forma dineraria a la forma natural, sino inmovilizarse
primero en la forma dineraria. De ahí que, de inmediato,
en el intercambio de 1 (1.000, + 1.000;,,) por 2.000 IL,
surja la dificultad de que los medios de producción l, en
cuya forma natural existen las 2.000,», p»), tienen que inter-
cambiarse en su monto total de valor —-2.000— por un
equivalente en medios de consumo II, mientras que por el

contrario los medios de consumo 2.000 II. no pueden ser
intercambiados en todo su monto de valor por los medios
de producción 1 (1.000, + 1.000,.), ya que una parte
alícuota de su valor —igual al desgaste que hay que
reponer o a la pérdida de valor del capital fijo— debe pre-
cipitarse primero en dinero, el cual, dentro del período de
reproducción del año en curso —único período que se
considera aquí— no funciona de nuevo como medio
de circulación. Pero el dinero por medio del cual se realiza
el elemento correspondiente al desgaste y encerrado en el
valor mercantil 2.000 IT, sólo puede proceder de I, ya
que Il no tiene que pagarse a sí mismo, sino que se paga
precisamente por la venta de su mercancía y, como, según
el supuesto, I,.,p», compra toda la suma mercantil 2.000
IT, la clase l, pues, mediante esa compra tiene que con-
vertir en dinero ese desgaste para II. Pero, conforme a la
ley desarrollada con anterioridad, el dinero adelantado a
la circulación retorna al productor capitalista, que más
adelante volcará a la circulación una cantidad igual en
mercancía. Es obvio que l, en ocasión de la compra de
I1., no puede entregar 2.000 en mercancías a II y además,
de una vez para siempre, una suma de dinero suplementaria
(sin que dicha suma retorne a él mediante la operación del
intercambio). Caso contrario, compraría la masa mercantil
II. por encima de su valor. Si Il, en efecto, en el inter-
cambio por sus 2.000, obtiene 1 (1.000, + 1.000,,), no
tiene nada más que reclamar de I y el dinero circulante
durante ese intercambio retorna a I o a II según cuál de los
dos lo haya volcado en la circulación, es decir, cuál de
los dos haya aparecido primero como comprador. En este
caso, al mismo tiempo, II habría reconvertido su capital
mercantil —considerado en cuanto al volumen total de
su valor— en la forma natural de medios de producción,
cuando el supuesto es que una parte alícuota del mismo,
luego de su venta, no pasa de nuevo, durante el actual
período de reproducción anual, del dinero a la forma
natural de componentes fijos de su capital constante. Por
ende, sólo podría afluir un saldo en dinero a II si éste
vendiera a 1 precisamente por 2.000, pero le comprara por
menos de 2.000, digamos por 1.800; en tal caso 1 tendría
que saldar la cuenta con 200 en dinero que no retornaría
a él, porque ese dinero adelantado a la circulación no sería
retirado de la misma mediante el lanzamiento «en ella de

mercancías = 200. En este caso tendríamos un fondo
dinerario para 11 a cuenta de su desgaste de capital fijo,
pero por el otro lado, por el de L habría una sobrepro-
ducción de medios de producción por un monto de 200, con
lo cual se hundiría la base entera del esquema, o sea la
reproducción cn escala invariada, para la que se supone
una proporcionalidad plena entrc los diversos sistemas de
producción. Habría desaparccido una dificultad, pero sólo
para dejar su lugar a otra mucho más desagradable.

Como este problema ofrece algunas dificultades pecu-
liares y hasta ahora los economistas no lo han examinado
en absoluto, vamos a considerar por su orden todas las
soluciones posibles (por lo menos las aparentemente posi-
bles) del problema o más bien todos los planteos posibles
del mismo.

Acabamos de suponer, en primer término, que II
vende a I mercancías por 2.000, pero sólo le compra por
1.800. En el valor mercantil 2.000 II. se encierran 200
por reposición de desgaste, que se deben atesorar en dincro;
de esta sucrte, el valor de 2.000 II. se descompondría en
1.800 que hay que intercambiar por medios de producción
I, y 200 por reposición dc desgaste que (luego de la
venta de las 2.000. a I) hay que retener en dinero. O, en
lo que respecta a su valor, 2.000 11. serían = 1.800, +
+ 200. (4), donde d — déchet (desgaste).

Deberíamos, entonces, considerar cl intercambio

1) 1.000, + 1.000,,-

11) 1.800. + 200. (d).

Con £ 1.000 que han afluido cn salario a los obreros
como pago por su fuerza de trabajo, 1 compra medios de
consumo por 1.000 II.; con las mismas £ 1.000, II com-
pra medios de producción por 1.000 I,. De este modo, los
capitalistas 1 recuperan en forma dineraria su capital
variable, y con él pueden comprar, el año que vienc,
fuerza de trabajo por el mismo importe de valor, esto es,
reponer in natura la parte variable de su capital productivo.
IL, además, con £ 400 adelantadas compra medios de
producción l,,, y Ip», con las mismas £ 400, adquiere
medios de consumo II.. Las £ 400 adelantadas a la
circulación por II han retornado así a los capitalistas Il,
pero sólo como equivalente por mercancías vendidas. 1
compra medios de consumo por las £ 400 anticipadas; II

adquiere medios de producción de 1 por £ 400, con lo
cual esas £ 400 retornan a I. La cuenta, hasta aquí, es
la siguiente:

Í vuelca a la circulación 1.000, + 800, en mercancía;
lanza además, en dinero, a la circulación: £ 1.000 en
salarios y £ 400 para el intercambio con 1. Consumado
el intercambio, I tiene: 1.000, en dinero, 800,,. convertidas
en 800 IL. (medios de consumo) y £ 400 en dinero.

Il vuelca en la circulación 1.800, en mercancía (medios
de consumo) y £ 400 en dinero; terminado el intercam-
bio, tiene: £ 1.800 cn mercancía 1 (medios de produc-
ción) y £ 400 en dinero.

Tenemos ahora todavía, del lado 1, 200,. (en medios
de producción), y del lado ll 200. (d) (en medios de
consumo).

Conforme al supuesto, 1 compra con £ 200 los medios
de consumo c (d) por un importe de valor de 200; pero
estas £ 200 las retiene 1, ya que 200, (d) representan
el desgaste, esto es, no deben reconvertirse directamente
en medios de producción. Por ende, 200 1, son invendi-
bles; Ys 2 del plusvalor 1 que hay que reponer es irreali-
zable, no es posible hacerlo pasar de su forma natural de
medios de producción a la de medios de consumo.

Esto no sólo contradice el supuesto de la reproducción
en escala simple; no es, en sí y para sí, una hipótesis que
permita explicar la conversión de 200. (d) en dinero; dice,
más bien, que esa conversión es inexplicable. Como no se
puede demostrar cómo hay que convertir las 200. (d) en
dinero, se supone que Í tiene la amabilidad de transformar-
las en dinero, precisamente porque 1 no está en condiciones
de hacer otro tanto con su propio saldo de 200,). Con-
cebir esto como operación normal del mecanismo de inter-
cambio es exactamente como suponer que todos los años
caen de las nubes £ 200 para convertir en dinero, de
manera regular, las 200. (4).

Lo absurdo de tal hipótesis, sin embargo, no salta
inmediatamente a la vista si I,,, en vez de presentarse como
aquí en su modo de existencia primitivo —o sea como com-
ponente del valor de medios de producción, y por tanto
como componente del valor de mercancías que sus produc-
tores capitalistas tienen que realizar en dinero mediante la

“ En la 1? y 22 ediciones, “1/10” en vez de “1/5”,

venta—, aparece en las manos de los asociados de los
capitalistas, por ejemplo como renta en manos del terra-
teniente o como interés en manos del prestamista. Pero si
la parte del plusvalor de las mercancías que el capitalista
industrial tiene que ceder, en concepto de renta o interés,
a otros copropietarios del plusvalor, no es realizable a la
larga mediante la venta de las mercancías mismas, se deja
de pagar también la renta o el interés, y por ende los
terratenientes o los perceptores de intereses ya no pueden
servir como dei ex machinal'* para convertir discrecional-
mente en dinero, al gastar esas rentas o intereses, determi-
nadas partes de la reproducción anual. Lo mismo ocurre
con los gastos de todos los llamados trabajadores impro-
ductivos: funcionarios del estado, médicos, abogados, etc.,
y todos los que, llegado el caso, prestan “servicios” bajo la
forma del “gran público” a los economistas, explicando lo
que éstos dejaron de explicar.

Tampoco se arregla nada si en vez del intercambio
directo entre 1 y 1 —entre los dos grandes sectores en que
se dividen los productores capitalistas— se echa mano al
comerciante como intermediario y con su “dinero” se sor-
tean todas las dificultades. En el caso dado, por ejemplo,
habrá que vender las 200 L,,, en último término y definiti-
vamente, a los capitalistas industriales de II. Por más que
pasen por las manos de una serie de comerciantes, el
último de los mismos se encontrará frente a II —con
arreglo a la hipótesis— en la misma situación en que los
productores capitalistas de 1 se encontraban al comienzo, es
decir, sin poder vender a II las 200 1,.,; la suma destinada
a la compra, al quedar inmovilizada, no puede renovar el
mismo-proceso con l.

Vemos aquí, prescindiendo de nuestro verdadero obje-
tivo, cómo es absolutamente necesario que consideremos
el proceso de reproducción en su forma fundamental —en
la que desaparecen todas las intermediaciones que lo
oscurecen—, para desembarazarnos así de esos falsos sub-
terfugios que proporcionan la apariencia de una explica-
ción “científica” cuando se hace del proceso social de
reproducción, en su enmarañada forma concreta y de
inmediato, el objeto del análisis.

La ley según la cual, en el curso normal de la repro-
ducción (sea en escala simple o en escala ampliada) el
dinero adelantado a la circulación por el productor capita-

lista debe retornar a su punto de partida (es indiferente,
aquí, que el dinero le pertenezca o lo haya tomado en
préstamo) excluye de una vez por todas la hipótesis de
que las 200 IL. (d) se realicen mediante dinero adelantado
por I.

### 2. Reposición del capital fijo in natura

Una vez descartada la hipótesis recién discutida, úni-
camente nos quedan por examinar las posibilidades que,
además de la reposición en dinero de la parte correspon-
diente al desgaste, implican también que la reposición del
capital fijo ya inservible sea in natura.

Habíamos supuesto, anteriormente:

a) que £ 1.000, pagadas por Í en salarios, eran gas-
tadas en II. -—con un importe de valor igual— por los
obreros, vale decir, que éstos compraban con ellas medios
de consumo.

El que aquí I adelante las £ 1.000 en dinero, no es
más que la comprobación de un hecho. Los productores
capitalistas respectivos deben pagar el salario en dinero;
los obreros, luego, lo gastan en medios de subsistencia, y
cuando los vendedores de dichos medios convierten su
capital constante de capital mercantil en capital produc-
tivo, ese mismo dinero les sirve como medio de circula-
ción. Recorre, en efecto, muchos canales (tenderos, pro-
pietarios de casas, recaudadores de impuestos, trabajado-
res improductivos como médicos, etc., a los que el propio
obrero necesita), y, por consiguiente, sólo en parte fluye
de manera directa de las manos de los obreros I a las
de la clase de los capitalistas II. Ese flujo puede estancarse,
en mayor o menor medida, y de ahí que a los capitalistas
les hagan falta reservas adicionales de dinero. Pero nada
de esto se debe tomar en consideración cuando se examina
esta forma fundamental.

b) Se supuso que una vez I adelantaba otras £ 400
en dinero para comprarle a II, dinero que refluía a él,
y que otra vez era II el que adelantaba £ 400 para com-
prarle a I y que esas libras retornaban a sus manos. Es
necesario dejar sentado este supuesto, ya que sería arbi-
traria la hipótesis inversa: que la clase de los capitalistas 1
anticipa unilateralmente a la circulación el dinero necesario
para el intercambio de mercancías, o que sólo lo adelanta

la clase de capitalistas II. Ahora bien, como en el sub-
apartado 1 se mostró que era descartable, por absurda, la
hipótesis según la cual I volcaba dinero suplementario en
la circulación para realizar 200 II. (4), es obvio que sólo
nos resta la hipótesis, en apariencia aun más absurda, de
que el propio IT arroja en la circulación el dinero con el
que se realiza el componente de valor mercantil que ha
de reponer el desgaste de capital fijo. La parte de valor
que pierde en la producción la máquina de hilar pertene-
ciente al señor X, reaparece como parte de valor del hilo
de coser; lo que su hiladora pierde por un lado en valor o
desgaste, habrá de acumularse por el otro lado como
dinero. X podría ahora, por ejemplo, comprar algodón a Y
por £ 200 y adelantar así £ 200 en dinero a la circula-
ción; con las mismas £ 200 Y le compraría hilado, y esas
£ 200 servirían entonces a X como fondo para reponer
el desgaste de la máquina de hilar. El resultado de esto no
sería otro que el siguiente: que X, al margen de su pro-
ducción y del producto de ésta y de la venta de ese pro-
ducto, tiene in petto [reservadas] £ 200 para pagarse a sí
mismo la pérdida de valor de la hiladora, esto es, que
además de la pérdida de valor de su hiladora, pérdida equi-
valente a £ 200, tendría que agregar anualmente, de su
bolsillo, otras £ 200 en dinero para estar en condiciones,
finalmente, de comprar una nueva máquina de hilar.
Pero el absurdo es sólo aparente. La clase II se com-
pone de capitalistas cuyo capital fijo se encuentra en pe-
ríodos muy diferentes de su reproducción. Para unos ha
llegado el término en que es necesario reponerlo íntegra-
mente in natura. Para los otros, el capital fijo se encuentra
más o menos distante de esa fase; a todos los miembros
lel último sector les es común el hecho de que su capital
ijo no se reproduce realmente, esto es, no se renueva in
tatura o se repone por un nuevo ejemplar del mismo tipo,
ino que su valor se acumula paulatinamente en dinero.
/0s primeros se encuentran totalmente (o parcialmente,
lo que aquí es indiferente) en la misma situación que ocu-
paban cuando iniciaron sus negocios, cuando entraron al
mercado con un Capital dinerario para transformarlo por
una parte en capital constante (fijo y circulante), pero por
otra en fuerza de trabajo, en capital variable. Como
entonces, tienen ahora que adelantar de nuevo ese capital
dinerario a la circulación, o sea tanto el valor del capital

fijo constante como el del capital circulante y el del
variable.

Si se supone, pues, que de las £ 400 que la clase
capitalista II vuelca en la circulación para el intercambio
con 1 la mitad proviene de los capxalistas en II que no
sólo tienen que renovar in natura, mediante sus mercan-
cías, sus medios de producción pertenecientes al capital
circulante, sino también, mediante su dinero, su capital
fijo —mientras que la otra mitad de los capitalistas II
sólo repone in natura con su dinero la parte circulante de
su capital constante, pero no su capital fijo in natura— no
habrá absolutamente nada de contradictorio, entonces, en
que las £ 400 refluentes (refluentes no bien I compra
con ellas medios de consumo) no hagan más que distri-
buirse de manera distinta entre esos dos sectores de II.
Refluyen a la clase IL, pero no a las mismas manos; se
distribuyen de diferente manera dentro de esa clase, pasan
de una parte de la misma a otra.

Un subsector de II, además de la parte de medios de
producción cubierta en última instancia por sus mercan-
cías, ha convertido dinero por £ 200 en nuevos elementos
fijos de capital, in natura. Al igual que en el comienzo del
negocio, su dinero, gastado de esa suerte, lc refluye de la
circulación sólo paulatinamente, a lo largo de una serie de
años, como componente de valor, correspondiente al des-
gaste, de las mercancías que se han de producir con ese
capital fijo,

El otro subsector de II, en cambio, no ha recibido
mercancías de I por £ 200, sino que Í le paga con el
dinero que sirvió al primer subsector de II para comprar
elementos fijos de capital. Un sector de II posee nueva-
mente su valor fijo de capital, bajo su forma natural
renovada; el otro todavía se ocupa en acumularlo en forma
dineraria para reponer más tarde su capital fijo in natura.

Luego de los intercambios precedentes, la situación
de la que tenemos que partir es el remanente de las mer-
cancías que ambas partes deben intercambiar: en I, 400,,;
en IL, 400..** Partimos del supuesto de que II adelanta 400
en dinero para el intercambio de esas mercancías, cuyo

52 (F.E. —Los guarismos tampoco coinciden aquí con el
supuesto anterior. Esto carece de importancia, sin embargo, pues
lo que interesa son las proporciones.) :

importe de valor es de 800, Una mitad de las 400 (= 200)
deben ser desembolsadas, de todos modos, por el subsector
de IT., el cual ha acumulado 200 en dinero como valor de
desgaste y tiene que reconvertirlo ahora en la forma na-
tural de su capital fijo.

De la misma manera que el valor constante de capital,
el valor variable de capital y el plusvalor —en los que
puede descomponerse tanto el valor del capital mercantil
de II como el de I— son representables en cuotas propor-
cionales particulares de las mercancías II, o en su caso
de las de I, otro tanto ocurre, dentro del propio valor
constante de capital, con la parte de valor que aún no se
debe convertir en la forma natural del capital fijo, sino,
por el momento, atesorarse paulatinamente bajo la forma
dineraria. Determinada cantidad de mercancía II (en nues-
tro caso, pues, la mitad del remanente, = 200) es aquí
únicamente la portadora de ese valor correspondiente al
desgaste, valor que, mediante el intercambio, ha de preci-
pitarse en dinero. (El primer subsector de los capitalistas
II, que renueva capital fijo in natura, puede haber reali-
zado ya, con la parte correspondiente al desgaste de la
masa mercantil —de la que aquí sólo figura un rema-
nente—, una parte de su valor de desgaste; pero aún
quedan por realizar para él 200 en dinero.)

En lo que respecta a la segunda mitad (—= 200) de las
£ 400 volcadas por II en la circulación durante esta
operación residual, con dicha mitad se compran a I
componentes circulantes del capital constante. Los dos
subsectores de Il, o sólo el que no renueva in natura el
componente fijo de valor, pueden haber volcado una
parte de esas £ 200 en la circulación.

Con las £ 400, pues, se retiran de I: 1) mercancías
por un importe de £ 200, que sólo se componen de
elementos del capital fijo; 2) mercancías por un importe
de £ 200, que no reponen más que elementos naturales
de la parte circulante del capital constante de II. Ahora
bien, I ha vendido todo su producto mercantil anual, en
la medida en que debe venderlo a II; pero el valor de un
quinto de ese producto, £ 400, existe ahora en sus
manos, bajo la forma dineraria. Este dinero, empero, es
plusvalor convertido en dinero, que debe gastarse como
rédito en medios de: consumo. l, pues, con las £ 400

compra el valor mercantil íntegro de II, = 400. El dinero
refluye a Il, por ende, a cambio de sus mercancías.

Vamos ahora a suponer tres casos: denominamos
“subsector 1” la parte de los capitalistas 11 que repone el
capital fijo in natura, y a los que atesoran en forma dine-
raria el valor de desgaste de capital fijo, “subsector 2”.
Los tres casos son los siguientes: a) que de las 400 que
aún existen en mercancías sub 11 como remanente, una
cantidad (digamos Y2 para cada subsector) debe reponer
en el subsector 1 y en el 2 ciertas porciones de las partes
circulantes del capital constante; b) que el subsector 1
haya vendido ya íntegramente toda su mercancía, y por
tanto el subsector 2 todavía deba vender 400; c) que el
subsector 2 haya vendido todo menos las 200 que son
portadoras del valor de desgaste.

Obtenemos, entonces, las siguientes divisiones:

a) Del valor mercantil = 400, que Il tiene aún en
sus manos, el subsector 1 posee 100 y el subsector 2,
300; de estas 300, 200 representan el desgaste. En este
caso, de las £ 400 en dinero que 1 devuelve ahora para
retirar mercancías II, el subsector 1 originariamente había
desembolsado 300; esto es, 200 en dinero —por las cuales
obtuvo de 1 elementos de capital fijo in natura— y 100
en dinero para la mediación de su intercambio de mercan-
cías con I; el subsector 2, en cambio, sólo ha adelantado
Ya de las 400, o sea 100, también para la mediación de
su intercambio mercantil con 1.

De las 400 en dinero el subsector 1, pues, adelantó 300
y el subsector 2, 100.

Pero de estas 400 refluyen:

Al subsector 1: 100, o sea sólo Y3 del dinero que
adelantara. Pero posee, por los otros %, capital fijo
renovado por un valor de 200. Por este elemento fijo de
capital, cuyo valor es de 200, ha entregado dinero a l,
pero no mercancías suplementarias. Con respecto a las
mercancías, se enfrenta a 1 sólo como comprador, y no,
más tarde, también como vendedor. Por consiguiente, este
dinero no puede refluir al subsector 1; en caso contrario,
los elementos fijos de capital los habría recibido de 1
como obsequio. En lo que se refiere al último tercio del
dinero adelantado por él, el subsector 1 sólo aparece como
comprador de los componentes circulantes de su capital

constante. Con ese mismo dinero 1 le compra el remanente
de su mercancía, por valor de 100. El dinero retorna a ese
subsector (al 1 de 11), porque se presenta como vendedor
de mercancías inmediatamente después de haberlo hecho
como comprador. Si el dinero no retornara, II (subsector
1) le habría dado a I, primero, 100 en dinero por mercan-
cías con un importe de 100, y luego, por añadidura, 100
más en mercancías, esto es, le habría obsequiado sus
mercancías.

En cambio, al subsector 2, que desembolsa 100 en
dinero, refluyen 300 en dinero: 100, porque como com-
prador volcó primero en la circulación esa cantidad en
dinero y la recupera como vendedor; 200, porque opera
sólo como vendedor de mercancías por un importe de valor
de 200, pero no como comprador. El dinero, pues, no
puede retornar a 1. El desgaste de capital fijo se salda,
pues, por el dinero que 11 (subsector 1) lanza a la circu-
lación cuando adquiere elementos de capital fijo, pero no
llega a manos del subsector 2 como el dinero del subsector
1, sino como dinero que pertenece a la clase 1.

b) Con arreglo a este supuesto, el remanente de II.
se distribuye de tal manera que el subsector 1 posee 200
en dinero, y el subsector 2, 400 en mercancías.

El subsector 1 vendió toda su mercancía, pero 200
en dinero son la forma trasmutada de ese componente
fijo de su capital constante que él debe renovar in natura.
Por consiguiente, el subsector sólo aparece aquí como
comprador y, en vez de su dinero, recibe mercancía de 1
por el mismo importe de valor, en elementos naturales del
capital fijo. El subsector 2 sólo tiene que volcar £ 200 en
la circulación, como máximo (si 1 no adelanta ningún
dinero para el intercambio mercantil entre 1 y 11), ya que
en lo que respecta a la mitad de su valor mercantil sólo
le vende a 1, no le compra.

De la circulación, le refluyen £ 400; 200, porque las
adelantó como comprador y las recupera como vendedor
de 200 en mercancías; 200 más, porque vende mercancías
a 1 por valor de 200, sin obtener de I, a cambio de ellas,
un equivalente mercantil.

c) El subsector 1 posee 200 en dinero y 200, en mer-
cancía; el subsector 2, 200, (d) en mercancías.

Conforme a este supuesto, el subsector 2 no debe
efectuar ningún adelanto en dinero, puesto que él, frente
a Í, ya no funciona como comprador, en absoluto, sino
únicamente como vendedor; tiene que esperar, por ende,
hasta que le compren.

El subsector 1 adelanta £ 400 en dinero: 200 para el
intercambio mercantil recíproco con 1, 200 como mero
comprador de 1. Con estas £ 200 en dinero, adquiere
los elementos de capital fijo.

Con £ 200 en dinero I compra 200 en mercancías al
subsector 1, al cual, de esta suerte, refluyen las £ 200
adelantadas en dinero para este intercambio mercantil, y
con las otras £ 200 —que recibió también de 1— ad-
quiere mercancías por 200 al subsector 2, cuyo desgaste
de capital fijo se precipita así en dinero.

El asunto no se modificaría, ni con mucho, si supusié-
ramos que en el caso c), en vez de II (subsector 1) es la
clase I la que adelanta las 200 en dinero para la conversión
de las mercancías existentes. Si, entonces, 1 compra pri-
mero mercancías por 200 a II, subsector 2 —se parte del
supuesto de que a éste sólo le queda ese remanente mer-
cantil por vender—, las £ 200 no retornan a l, ya que
Il, subsector 2, no vuelve a presentarse como comprador;
pero Il, subsector 1, tiene entonces £ 200 en dinero para
comprar, y asimismo otras 200 en mercancías para inter-
cambiar, o sea, en total, 400 para el intercambio con 1.
£ 200 en dinero, pues, retornan a l, procedentes de Il,
subsector 1. Si I las vuelve a desembolsar para adquirir
de Il, subsector 1, las 200 en mercancías, retornan a
sus manos, tan pronto como II, subsector 1, adquiere de
l la segunda mitad de las 400 en mercancías. El subsector
1 (ID) ha desembolsado £ 200 en dinero como mero
comprador de elementos del capital fijo; no retornan a él,
sino que sirven para convertir en dinero las 200. de mer-
cancías remanentes de II, subsector 2, mientras que a l, el
dinero desembolsado para el intercambio mercantil, £ 200,
no refluye vía TI, subsector 2, sino vía II, subsector 1. Por
su mercancía de 400 le ha retornado un equivalente
mercantil cuyo monto es de 400; las £ 200 en dinero
adelantadas por él para la conversión de 800 en mercan-
cías, también han vuelto a sus manos, con lo cual todo
está en el orden debido.

La dificultad que surgía del intercambio
1) 1.000, + 1.000)», quedó reducida a la que deriva del

1) 2.000.
intercambio de los remanentes:
Did 400»

11) (1) 200 en dinero + 200, en mercancía + (2) 200,
en mercancía; o bien, para que la cosa resulte aun más
clara:

1) 200,» + 200p».

11) (1) 200 en dinero + 200, en mercancía + (2) 200.
en mercancía.

Como en II, subsector 1, 200, en mercancía se inter-
cambian por 200 I,, (mercancía), y como todo el dinero
que circula en este intercambio que efectúan 1 y II de 400
en mercancías retorna a quien lo adelantó, sea 1 o Il,
tenemos entonces que ese dinero, como elemento del in-
tercambio entre 1 y II, en realidad no es un elemento del
problema que aquí nos ocupa. O planteándolo de otra
manera: si suponemos que en el intercambio entre 200 I,,
(mercancía) y 200 II. (mercancía de 11, subsector 1) el
dinero funciona como medio de pago, no como medio de
compra, y por tanto tampoco como “medio de circula-
ción” en sentido estricto, resulta claro —puesto que las
mercancías 200 I,, y 200 IL. (subsector 1) son de igual
importe de valor— que medios de producción por un
valor de 200 se intercambian por medios de consumo cuyo
valor es de 200; que aquí el dinero sólo funciona de ma-
nera ideal, y que no hace falta volcar efectivamente en la
circulación —de este lado o de aquél —dinero alguno
para pagar un saldo. El problema, pues, sólo queda plan-
teado de manera pura cuando tachamos la mercancía 200
l,» y su equivalente, la mercancía 200 II. (subsector 1),
en ambos lados, 1 y Il.

Una vez suprimidos esos dos importes mercantiles de
igual valor (1 y II), que se saldan mutuamente, queda
pues el remanente de la transacción, en el cual el pro-
blema se manifiesta en su pureza, a saber:

1) 200, en mercancías.
II) (1) 200, en dinero + (2) 200, en mercancía.

Resulta claro, aquí: II, subsector 1, compra con 200
en dinero los componentes de su capital fijo 200 I,»; con
ello, el capital fijo de TI, subsector 1, se ha renovado in

natura y el plusvalor de I, por un valor de 200, se ha
transformado, pasando de la forma mercantil (medios de
producción, y precisamente elementos de capital fijo) a
la forma de dinero. Con este dinero I adquiere medios de
consumo de II, subsector 2, y el resultado para II es
que el subsector 1 ha renovado in natura un componente
fijo de su capital constante y que en el subsector 2 se
ha precipitado en dinero otro componente (el que repone
el desgaste de capital fijo); este último proceso continúa
durante años, hasta que también ese componente se debe
renovar in nalura.

La condición previa es aquí, evidentemente, que este
componente fijo del capital constante II, componente que
en todo su valor se ha reconvertido en dinero y que por
tanto debe renovarse in natura todos los años (subsector
1), sea igual al desgaste anual del otro componente fijo
del capital constante II que aún sigue funcionando en su
vieja forma natural, y cuyo desgaste, la pérdida de valor
que transfiere a las mercancías en cuya producción opera,
debe reponerse primeramente en dinero. Ese equilibrio
aparecería, según esto, como ley de la reproducción en
escala invariada, lo que en otras palabras significa que en
la clase 1, productora de medios de producción, la división
proporcional del trabajo ha de permanecer inalterada, por
cuanto por una parte proporciona al sector II compo-

* nentes circulantes, y por otra componentes fijos del capital
constante.

Antes de que investiguemos esto más en detalle, hemos
de ver primero cómo se presenta el problema cuando el
importe del remanente de II, (1) no es igual al remanente
de II. (2), cuando puede ser mayor o menor. Expongamos
sucesivamente ambos casos.

Primer caso:

D 220p».
Mn) (1) 220. (en dinero) + (2) 200. (en mercancía).
Aquí, IL. (1) compra con £ 200 en dinero las mer-
cancías 200 I,., y I, con el mismo dinero, adquiere las
mercancías 200 ll. (2), o sea el componente del capital
fijo que debe precipitarse en dinero; con ello, dicho com-
ponente queda convertido en dinero. Pero 20 IT. (1) en di-
nero no es reconvertible en capital fijo in natura.

Este inconveniente es subsanable, al parecer, si fijamos
el remanente de I,. en 220 en vez de en 200, de tal manera
que de las 2.000 I sólo 1.780, ep lugar de 1.800, hayan
quedado liquidadas por el intercambio precedente. Siendo
así tendríamos lo que sigue:

D 220».
II) (1) 200. (en dinero) + (2) 200, (en mercancía).

II., subsector 1, con las £ 220 en dinero compra las
220 l,», y IL, acto seguido con £ 200 adquiere las 200
II. (2) en mercancías. Pero en tal caso quedan £ 20 en
dinero del lado de I, una fracción de plusvalor que sólo
se puede retener en dinero, en vez de poderse gastar en
medios de consumo. Con esto, pues, la dificultad no habrá
hecho más que desplazarse de II. (subsector 1) a Ip.

Supongamos ahora, por el contrario, que II,, subsector
1, sea menor que II. (subsector 2); tendremos, pues, el

Segundo caso:

I) 200,, (en mercancía)
ID (1) 180, (en dinero) + (2) 200. (en mercancía).

II (subsector 1) adquiere por £ 180 en dinero 180
de mercancías I,,; con ese dinero, 1 compra a II (subsec-
tor 2) mercancías por igual valor, o sea 180 II. (2); restan
20 I,, invendibles de un lado y, asimismo, 20 II, (2) del
otro; mercancías por valor de 40, inconvertibles en dinero.

De nada nos serviría fijar el remanente 1 = 180; 'no
quedaría entonces, por cierto, ningún excedente en l, pero
sí, como antes, un excedente invendible, inconvertible en
dinero, de 20 en II. (subsector 2).

En el primer caso, cuando II (1) es mayor que II
(2), queda del lado de TI. (1) un excedente en dinero al
que no se puede reconvertir en capital fijo, o bien, si se fija
el remanente I,, = IM, (1), el mismo excedente en dinero
estará del lado de 1,,, inconvertible en medios de consumo.

En el segundo caso, cuando II. (1) es menor que II.
(2), queda un déficit en dinero del lado de 200 1,, y II.
(2), y un excedente igual de mercancías en ambos lados, o
cuando el remanente I,, se fija = II. (1),2 habrá un
déficit en dinero y un excedente en mercancías del lado de
TT. (2).

* En la 1? y 22? ediciones, “HH. (2)” en vez de “II. (1)”.

10 567

Si fijamos los remanentes l,, siempre como iguales a
Il. (1) —ya que los pedidos determinan la producción, y
en nada modifica la reproducción el que este año 1 pro-
duzca más componentes fijos de capital, y el año próximo
más componentes circulantes de capital pertenecientes al
capital constante II—.2 tendríamos que en el primer caso
l,, sería reconvertible en medios de consumo sólo si 1
comprara con esa suma una parte del plusvalor de II; si
ésta, pues, en vez de consumirse fuera acumulada por II b
como dinero; en el segundo caso el único remedio sería
que el propio 1 gastara el dinero, o sea una hipótesis que
ya hemos rechazado.

Si IL. (1) es mayor que II. (2), se vuelve necesaria la
introducción de mercancías extranjeras para la realización
del excedente dinerario en lI,,. Si Il, (1) es menor que
II. (2), se requiere, a la inversa, exportación de mer-
cancía II (medios de consumo) para que se realice en me-
dios de producción la parte de desgaste II.. En ambos
casos es necesario el comercio exterior.

Si suponemos, también, que al examinar la reproduc-
ción en escala invariada hay que admitir que la pro-
ductividad de todos los ramos industriales se mantiene
constante, y que por ende también se mantienen constantes
las relaciones proporcionales de valor entre sus productos
mercantiles, siempre presentarían interés para la produc-
ción en escala ampliada los dos casos aducidos en último
término —cuando II. (1) es mayor o menor que II, (2)—,
ya que es incuestionable que pueden presentarse en dicha
producción.

3, Resultados

En lo que se refiere a la reposición del capital fijo
corresponde observar, en general, lo siguiente:

Siempre que no varícn todas las demás circunstancias
—o sea no sólo la escala de la producción, sino también,
en particular, la productividad del trabajo—, si muere este
año una parte del elemento fijo de II. mayor que la que

“ En la 1% y 2% ediciones, desde “el que este año”; “el que
este año se produzcan más componentes fijos de capital y el año
próximo más componentes circulantes de capital pertenecientes
al capital constante 11 y 1”; corregido según el original de Engels
para la imprenta.

” En la 1? y 22 ediciones, “I” en vez de “II”.

caducó el año anterior, esto es, si también hay que renovar
in natura una parte mayor, entonces la porción del capital
fijo que sólo está en vías de extinción y a la que provisio-
nalmente, hasta el término de su vida, hay que reponer en
dinero, decrecerá en la misma proporción, ya que según
el supuesto de que partimos la suma (y también la suma
de valor) de la parte fija de capital actuante en II se man-
tiene incambiada. Pero esto trae aparejadas las circunstan-
cias siguientes. Primera: si una parte mayor del capital
mercantil 1 se compone de elementos del capital fijo de
II, una parte tanto menor se compondrá de componentes
circulantes de II., ya que la producción global de 1 para
II, se mantiene inalterada. Si una porción de la misma se
acrecienta, la otra decrece, y viceversa. Pero por otra parte,
también la producción global de la clase II sigue teniendo
la misma magnitud. ¿Cómo es esto posible, empero, si
menguan sus materias primas, productos semielaborados,
materiales auxiliares (esto es, los elementos circulantes del
capital constante)? Segunda: una parte mayor del capital
fijo II. restaurado bajo forma dineraria, afluye a 1 para
reconvertirse, para pasar de la forma dineraria a la forma
natural. Por tanto afluye a I más dinero, aparte del que
circula entre 1 y II a los meros efectos del intercambio
mercantil; más dinero que, en lugar de mediar el intercam-
bio mercantil recíproco, se limita a aparecer unilateral-
mente en función de medio de compra. Pero al mismo
tiempo habría disminuido proporcionalmente la masa mer-
cantil de II, portadora de la reposición de valor corres-
pondiente al desgaste, y por tanto la masa mercantil 11 que
no ha de intercambiarse por mercancía de l, sino sólo por
dinero de I. Habría afluido más dinero de Il a 1 como
mero medio de compra y existirían menos mercancías
de Il, que frente a I tendría que funcionar meramente
como comprador. Por ende, una parte mayor de l,, —pues
l, ya se convirtió en mercancía II— no sería convertible
en mercancía II y se conservaría inmovilizada bajo la
forma dineraria.

No es necesario que sigamos examinando aquí el caso
inverso, cuando en un año la reproducción de los casos
fatales del capital fijo de II se reduce y, por el contrario, se
acrecienta la parte correspondiente al desgaste.

Y entonces se presentaría la crisis —crisis de produc-
ción— pese a que la reproducción es en escala invariada.

En una palabra: en el caso de la reproducción simple
y de circunstancias inalteradas —o sea, particularmente,
de fuerza productiva, magnitud global e intensidad del
trabajo incambiadas—, si no se parte del supuesto de
una proporción constante entre el capital fijo que se extin-
gue (que hay que renovar) y el que sigue operando en su
vieja forma natural (y agregando valor a los productos
meramente para compensar su propio desgaste), ten-
dríamos que en un caso la masa de los componentes
circulantes a los que hay que reproducir se mantendría
igual, pero habría crecido la masa de los componentes
fijos necesitados de reproducción; tendría pucs, que au-
mentar la producción global de 1, o en caso contrario
aparecería, aun prescindiendo de las condiciones dinera-
rias, un déficit de la reproducción.

En el otro caso: si decreciera la magnitud proporcional
del capital fijo 11 que hay que reproducir in natura, y por
tanto aumentara en la misma proporción el componente
del capital fijo II al que únicamente se debe reponer en
dinero, tendríamos que la masa de los componentes circu-
lantes del capital constante II reproducidos por 1 se
mantendría inalterada, pero decrecería la de los compo-
nentes fijos necesitados de reproducción. Por consiguiente,
o disminución de la producción global 1 o excedente (tal
como antes aparecía un déficit), excedente inconvertible
en dinero.

El mismo trabajo, por cierto, en el primer caso puede
suministrar un producto mayor si aumenta en productivi-
dad, extensión o intensidad, y así se podría cubrir el
déficit en ese caso; pero tal cambio no se operaría sin
un desplazamiento de trabajo y capital de un ramo de
producción de 1 al otro, y todo desplazamiento de ese
tipo provocaría perturbaciones momentáncas. Pero, en
segundo término (en la medida en que se acrecentaran, la
extensión e intensidad del trabajo), 1 tendría que inter-
cambiar más valor por menos valor de Il, esto es, tendría
lugar una depreciación del producto de 1.

A la inversa en el segundo caso, donde 1 tendría que
restringir su producción —lo que significa crisis para los
obreros y capitalistas ocupados en ese sector— o sumi-
nistrar un excedente, lo que también trae consigo una
crisis. En sí y para sí esos excedentes no constituyen un

mal, sino una ventaja, pero son un mal en la producción
capitalista.

El comercio exterior podría proporcionar un remedio
en ambos casos: en el primero, para convertir en medios
de consumo la mercancía 1 inmovilizada en la forma
dineraria; en el segundo, para dar salida al excedente
mercantil. Pero el comercio exterior, en la medida en que
no se limita a reponer elementos (también en lo que res-
pecta al valor) no hace más que desplazar las contradic-
ciones a una esfera más amplia, abrirles un campo de
acción más dilatado.

Una vez suprimida la forma capitalista de la repro-
ducción, el asunto sec reduce a que la magnitud de la
parte caduca del capital fijo, a la que por tanto hay que
reponer in natura (en el caso, la parte que opera en la
producción de los medios de consumo), varía en los diver-
sos años. Si es muy grande en un año (si excede la morta-
lidad media, como en el caso de los hombres), en el
siguiente será tanto menor, seguramente. No disminuirá
por ello —si las demás circunstancias no varían— la masa
de materias primas, productos semiclaborados y materiales
auxiliares necesaria para la producción anual de medios
de consumo; la producción global de medios de produc-
ción, pues, tendrá que aumentar en un caso, decrecer en

_el otro. Esto sólo se puede remediar por medio de una

sobreproducción relativa continua: de una parte, cierta
cantidad de capital fijo, de la que se produzca más de lo
que es directamente necesario; de otra parte, y ante
todo, acopio de materias primas, etc., que exceda de las
necesidades anuales inmediatas (esto rige, particularmente,
para el caso de los medios de subsistencia). Este tipo de
sobreproducción es igual al control de la sociedad sobre
los medios objetivos de su propia reproducción. Dentro de
los límites de la sociedad capitalista, empero, es un ele-
mento anárquico.

El ejemplo del capital fijo —en el caso de una
escala invariada de la reproducción— es concluyente. El
desequilibrio? en la producción de capital fijo y capital
circulante es una de las causas favoritas a que echan mano
los economistas para explicar las crisis. Para ellos es una

* En la 2? edición, “equívoco” en vez de “desequilibrio”; co-
rregido según la 1? edición.

$71

novedad que ese desequilibrio pueda y deba surgir cuando
se trata de la mera conservación del capital fijo, que
pueda y deba surgir en el supuesto de una producción nor-
mal ideal, con reproducción simple del capital social ya
operante.

### XI. La reproducción del material dinerario

Hasta ahora hemos dejado completamente a un lado
un factor, a saber, la reproducción anual de oro y plata.
Como mero material para la producción de artículos
suntuarios, dorados, etc., tendría tan poco sentido citarlos
especialmente aquí como mencionar a cualesquiera otros
productos. En cambio, desempeñan un papel importante
como material dinerario y potencialiter [potencialmente],
por tanto, como dinero. Para simplificar, sólo tomaremos
al oro como material dinerario.

La producción anual de oro ascendía en total, según
datos antiguos, a 800.000 - 900.000 liras,? aproximada-
mente 1.100 ó 1.250 millones de marcos. Según Soetbeer,'*
por el contrario, la media de los años 1871-1875 sólo
montó a 170.675 quilogramos, por un valor de poco más
o menos 476 millones de marcos. De esa cantidad, Austra-
lia suministró aproximadamente 167 millones de marcos,
Estados Unidos 166, Rusia 93. El resto se distribuye
entre diversos países, en sumas que no alcanzan —en cada
caso— a los 10 millones de marcos. Durante el mismo
período la producción anual de plata ascendió a poco
menos de 2 millones de quilogramos, por un valor de
354 Ya millones de marcos, de los cuales México propor-
cionó, en números redondos, 108 millones, Estados Unidos
102, América del Sur 67, Alemania 26 millones, etc.

De los países de producción capitalista predominante
sólo Estados Unidos se cuenta entre los productores de
oro y plata; los países capitalistas europeos obtienen casi
todo su oro y, con mucho, la mayor parte de su plata, de
Australia, Estados Unidos, México, América del Sur y
Rusia.

53 Adolf Soetbeer, Edelmetall-Produktion, Gotha, 1879[, pá-
gina 112].

" De 363.000 a 408.000 quilogramos, aproximadamente.

No obstante, desplazamos las minas de oro al país de
la producción capitalista, cuya reproducción anual anali-
zamos aquí, y precisamente por la razón siguiente:

La producción capitalista no puede existir, en modo
alguno, sin comercio exterior. Pero si se supone una
reproducción anual normal, en una escala dada, con ello
se supone también que el comercio exterior sólo susti-
tuye artículos locales por artículos de otra forma de uso
o forma natural, sin afectar las relaciones de valor, y por
tanto sin afectar tampoco las relaciones de valor con
arreglo a las cuales las dos categorías: —medios de pro-
ducción y medios de consumo— efectúan su intercambio
recíproco, mi tampoco las relaciones entre capital cons-
tante, capital variable y plusvalor en que se puede des-
componer el valor del producto creado por cada una de
esas categorías. La introducción del comercio exterior en
el análisis del valor*del producto reproducido anualmente,
pues, sólo puede confundir, sin contribuir con ningún factor
nuevo ni al problema ni a su solución. Se lo debe abstraer
por entero, pues; aquí, por tanto, hemos de tratar al oro
como elemento directo de la reproducción anual, no como
elemento mercantil importado del exterior, por el inter-
cambio.

La producción de oro pertenece, como la producción
de los metales en general, a la clase 1, a la categoría que
engloba la producción de medios de producción. Vamos a
suponer que el producto áureo anual es = 30 (por razones
de comodidad, ya que la estimación es exageradamente
elevada si se la compara con los guarismos de nuestro
esquema); digamos que ese valor se puede descomponer
en 20,+5, + 5Spv; 20, debe intercambiarse por otros
elementos de Í., punto que examinaremos más adelante,*
pero las 5, + 5py (1) tienen que intercambiarse por ele-
mentos de Il, esto es, por medios de consumo.

En lo que respecta a las 5,, toda empresa productora
de oro comienza por comprar la fuerza de trabajo; no
con oro producido por ella misma, sino con una porción
de las existencias de dinero que hay en el país. Con esas
S,, los obreros obtienen medios de consumo en Il, y éste
adquiere de l, con ese mismo dinero, medios de produc-
ción. Digamos que 11 le compra a 1 oro por valor de 2,

* Véase, en este tomo, p. 576. nota 55.

como material mercantil, etc. (componente de su capital
constante); siendo así, 2, refluyen a los productores de
oro de I, y refluyen en dinero que ya pertenecía antes a
la circulación. Si II no efectúa ninguna otra compra de
material a I, éste le compra a Il al lanzar a la circulación
su oro como dinero, ya que el oro puede comprar cual-
quier mercancía. La diferencia estriba, tan sólo, en que 1
no se presenta aquí como vendedor, sino únicamente como
comprador. Los buscadores de oro de 1 siempre encuen-
tran salida a su mercancía, que se halla invariablemente
en la forma de intercambiabilidad directa.

Supongamos que un fabricante de hilados les ha pagado
a sus Obreros 5,; éstos —prescindiendo del plusvalor— le
suministran a cambio un hilado en producto = 5; los
obreros compran por valor de 5 a Il,, y éste, por 3 en
dinero, adquiere hilado de l, y de esta manera refluyen
al hilandero 5, en dinero. En el caso supuesto, por el con-
trario, lo (como hemos de designar a los productores de
- oro) adelanta a sus obreros 5, en dinero que pertenecía
ya a la circulación; éstos gastan el dinero en medios de
circulación, pero de los 5 sólo 2 retornan de Il a lo. Éste,
sin embargo, exactamente como el fabricante de hilados,
puede recomenzar el proceso de reproducción, ya que sus
obreros le han proporcionado 5 en oro, de los cuales ha
vendido 2 y posee 3 en oro; sólo tiene que acuñarlos,**
pues, o convertirlos en billetes de banco, para con ello, sin
otra mediación de II, volver a tener en sus manos direc-
tamente todo su capital variable en forma dineraria.

Ya en este primer proceso de la reproducción anual,
no obstante, se ha verificado una modificación en el
volumen de la masa dineraria? que efectiva o virtualmente
pertenece a la circulación. Hemos supuesto que II. com-
pró 2, (lo) como material, y que lo, a su vez, gastó 3
dentro de II, como forma dineraria del capital variable. De
la masa dineraria suministrada por la nueva producción de

54 “Los buscadores de oro llevan directamente una cantidad
considerable de oro nativo (gold bullion)... a la ceca de San
Francisco.” Reports of H. M. Secretaries of Embassy and Legation,
1879, parte III, p. 337.

* En el original, literalmente: “en la masa de la masa dine-
raria”, etc. :

oro,? pues, 3 han quedado dentro de II, en lugar de
refluir hacia 1. Con arreglo al supuesto, II ha satisfecho
su necesidad de material áureo. Las 3 quedan como tesoro
áureo en sus manos. Como no pueden constituir elementos
de su capital constante y como, además, II ya tenía antes
suficiente capital dinerario para la adquisición de fuerza
de trabajo; como, asimismo, si se exceptúa el elemento de
desgaste esas 3 o suplementarias no tienen que desempeñar
función alguna dentro de II., por una de cuyas fracciones
se han intercambiado (sólo podrían servir para cubrir
pro tanto [en esa proporción] el elemento de desgaste si
M. (1) fuera menor que II. (2), lo que sería fortuito);
pero, por otra parte, como con excepción del elemento de
desgaste el producto mercantil II, íntegro debe intercam-
biarse por medios de producción T,..,p»,, tendremos enton-
ces que ese dinero debe forzosamente y en su totalidad
transferirse de II. a II,,, siendo indiferente que éste exista
en medios de subsistencia necesarios o en medios sun-
tuarios, y que un valor mercantil correspondiente ha de
transferirse, por el contrario, de II, a TI,. Resultado: una
parte del plusvalor se acumula como tesoro dinerario.

En el segundo año de reproducción, si se sigue utili-
zando-como material la misma proporción del oro produ-
cido anualmente, de nuevo refluirán 2 a lo y 3 se repon-
drán in natura, esto es, quedarán nuevamente liberados
en II como tesoro, etc.

En lo tocante al capital variable en general: el capita-
lista lo, como cualquiera de los demás, constantemente
tiene que adelantar ese capital en dinero para la compra
del trabajo. Con respecto a ese v, no es él, sino sus Obreros
los que tienen que comprarle a II; nunca puede darse el
caso, pues, de que se presente como comprador o vuelque
oro en IT sin la iniciativa de éste. Pero en la medida en
que II le compra material, en que se ve obligado a convertir
su capital constante II. en material áureo, refluye de II
a lo parte de (lo)., de la misma manera que a los demás
capitalistas de I; y en la medida en que esto no ocurre,
lo repone su v en oro, tomándolo directamente de su
producto. Sin embargo, en la misma proporción en que
no le refluye de II el v adelantado como dinero, en II una

* “Goldproduktion”; corregido según la 1? edición. En la 2?:
“Geldproduktion” (“producción de dinero”).[7*)

parte de la circulación? ya existente (dinero que fluyó de
Ta TH y no retornó al primero) se transforma en tesoro,
con lo cual una parte de su plusvalor no se gasta en
medios de consumo. Como constantemente se inicia la
explotación de nuevas minas de oro o se rcinicia la de
antiguas, determinada proporción del dinero que lo debe
desembolsar en v forma parte siempre de la masa de
dinero existente con anterioridad a la nueva producción
de oro, masa que lo, por intermedio de sus obreros,
vuclca en II y que, en la medida en que no retorna de 11
a lo, constituye allí un clemento de tesaurización.

Pero en lo que respecta a (To),,, tenemos que lo sólo
puede presentarse aquí como comprador; lanza su pv como
oro en la circulación y retira, a cambio del mismo, medios
de consumo II.; aquí el oro se usa y consume cn parte
como material, funcionando pues como elemento real del
componente constante c del capital productivo II; y si
esto no ocurre, se convierte de nuevo en clemento de la
tesaurización, como parte de I1,. inmovilizada en dincro.
Se revela aquí —aun prescindiendo de Í., punto que hemos
de considerar más adelante—*" cómo incluso en el caso
de la reproducción simple, donde está excluida la acumu-
lación en cl sentido estricto del término, es decir, la
reproducción en escala ampliada, se incluye neccesaria-
mente, por el contrario, el acopio de dinero o atesora-
miento. Y como esto se repite año a año, se explica con
ello el supuesto del que se parte al examinar la producción
capitalista: que en el momento de iniciarse la reproduc-
ción, una masa de medios dinerarios proporcional al inter-
cambio de mercancías debe encontrarse en las manos
de las clases de capitalistas I y Il. Tal acumulación
se verifica inclusive después de deducir la pérdida de oro
ocasionada por el desgaste del dinero circulante.

Se comprende de suyo que, cuando más avanzada esté
la época de la producción capitalista, tanto mayor será la
masa dineraria acumulada en todas partes y tanto menor la
proporción que la nueva producción de oro añade anual-
mente a esa masa por considerable que pueda ser ese suple-

55 (F.E.— No figura en el manuscrito la investigación en
torno al intercambio, dentro del capital constante del sector 1,
del oro de producción reciente.)

* En TI 476 se traduce “Zirkulation” por “means of circula-
tion” (“medios de circulación”).

mento en cuanto a su cantidad absoluta. Volvamos una vez
más, en general, a la objeción que formuláramos contra
Tooke:* ¿cómo es posible que cada capitalista extraiga del
producto anual un plusvalor en dinero, esto es, retire de la
circulación más dinero del que volcó en ella, cuando en últi-
ma instancia sc debe considerar a la clase misma de los
capitalistas como la fuente que, cn definitiva, vuelca el
dincro en la circulación?

Obscrvemos a este respecto, resumiendo lo que desa-
rrolláramos con antelación (capítulo XVI):

1) El Único supuesto cxigible aquí —que cxista en
gencral suficiente dinero disponible para intercambiar los
diversos clementos de la masa de la reproducción anual —
en modo alguno se ve afectado por el hecho de que una
parte del valor mercantil se componga de plusvalor. Si
supusiéramos que toda la producción pertenece a los
propios obreros, que su plustrabajo es por tanto nada
más que plustrabajo para ellos mismos, no para los capi-
talistas, la masa del valor mercantil circulante sería la
misma y requeriría para su circulación, manteniéndose
iguales las demás circunstancias, la misma masa de dinero.
En ambos casos sólo nos preguntaremos: ¿de dónde pro-
cede cl dinero necesario para convertir esc valor mercantil
global? Y no, en modo alguno: ¿de dónde procede el
dinero necesario para realizar el plusvalor? *

Sin duda, para volver una vez más sobre el punto, cada
mercancía individual se compone de c + v + pv, y por
tanto, para la circulación de la masa mercantil global se
requiere por un lado determinada suma de dinero para la
circulación del capital c + v, y por otro, otra suma de
dinero para la circulación del rédito de los capitalistas, del
plusvalor pv. Tal como en el caso de los capitalistas indi-
viduales, para la clase entera el dinero con que adelanta
capital difiere del dinero con que gasta su rédito. ¿De
dónde procede este último dinero? Sencillamente de que de
la masa de dinero que se encuentra en poder de la clase
de los capitalistas —o sca, en términos generales, de la
masa dineraria global que se encuentra dentro de la
sociedad— una parte? hace circular el rédito de los capita-

* Véase en este tomo, vol. 4, pp. 404-405.
" En el manuscrito se leen a continuación estas palabras:
“opera como capital dinerario y la otra parte”...

listas. Vimos más arriba cómo cada capitalista que instala
un nuevo negocio, no bien éste se encauza, vuelve a pescar
el dinero que gasta en medios de consumo para su man-
tenimiento, lo recupera como dincro que sirve para realizar
su plusvalor. Pero hablando en gencral, toda la dificultad
reconoce su origen en estas dos fuentes:

Primera: si consideramos meramente la circulación y
la rotación del capital, y por tanto también al capitalista
sólo como personificación del capital —no como consu-
midor capitalista y aficionado a la buena vida—, vemos
cómo aquél lanza constantemente plusvalor en la circula-
ción, como componente de su capital mercantil, pero
nunca vemos cn sus manos el dinero como forma del rédito;
nunca lo vemos cuando vuclca dinero en la circulación para
consumir cl plusvalor.

Segunda: si la clasc de los capitalistas arroja cierta
suma de dinero, bajo la figura de rédito, en la circulación,
parece como que paga un equivalente por esa parte del
producto global anual y como que cesa suma deja con cllo
de representar plusvalor. Pero cl plusproducto, en el que
se representa cl plusvalor, nada cucsta a la clase de los
capitalistas, Como clase, lo posce y disfruta gratuitamente,
y la circulación de dinero en nada puede modificar esa
circunstancia, El cambio mediado por esa circulación
consiste, sencillamente, en que cada capitalista, cn vez de
consumir in natura su plusproducto, lo que las más de
las veces no es factible, retira del fondo global compuesto
por cl plusproducto social anual, mercancías de todo tipo
y se apropia de ellas; las retira hasta el monto del plusvalor
del que se apropiara. Pero cl mecanismo de la circulación
nos ha mostrado que cuando la clasc de los capitalistas
vuelca dincro en la circulación para gastar su rédito, retira
a su vez de la circulación el mismo dinero, y que por
tanto ese proceso siempre puede comenzar de nuevo; que,
por ende, considerada como clase de los capitalistas, queda
como siempre en posesión de esa suma dineraria requerida
para realizar el plusvalor. De modo, pues, que si cl capi-
talista no sólo retira del mercado de mercancías cl plus-
valor en forma de mercancías destinadas a su fondo de
consumo, sino que además el dinero con que adquiere esas
mercancías refluye a sus manos, es evidente que las ha
retirado de la circulación sin ceder a cambio ningún
equivalente. Nada le cuestan, aunque las pague con dinero.

Si compro mercancías con una libra esterlina y el vendedor
de la mercancía me devuelve la libra a cambio de plus-
producto, que no me ha costado nada, es obvio que he
recibido gratuitamente las mercancías. La reiteración cons-
tante de esta Operación no modifica cn nada cl hecho de
que constantemente retiro mercancías y, con la misma
constancia, quedo en posesión de la libra, aunque transi-
toriamente me desprenda de la misma para obtener las
mercancías. El capitalista recupera constantemente cse
dinero como realización de plusvalor, que no le ha costado
nada.

Vimos que en Adam Smith el valor social global de los
productos se resuelve en rédito, cn v + pv, y que por
tanto el valor constante de capital sc hace equivaler a
cero. De esto se desprende, necesariamente, que el dinero
requerido para la circulación del rédito anual también es
suficiente para la circulación del producto anual global;
que en nuestro caso, por tanto, el dinero necesario para
la circulación de los medios de consumo por un valor de
3.000 basta para la circulación del producto_anual global,
cuyo valor es de 9.000. Es ésta, en efecto, la opinión de
Adam Smith, reiterada por Tookc. Esta iden falsa acerca
de la relación entre la masa de dinero requerida para la
realización del rédito y la masa de dinero que hace
circular cl producto social global, es un resultado necesario
de que no se comprende, y se plantea irreflexivamente, el
modo y manera en que los diversos clementos matcriales y
de valor del producto global anual se reproducen y reponen
a lo largo del año. Ya ha sido refutada, por lo tanto.

Escuchemos a los propios Smith y Tooke.

Dice Smith, libro 11, cap. 11: “La circulación de cada
país puede dividirse en dos ramas distintas: la circulación
entre los comerciantes y la que tiene lugar entre comer-
ciantes y consumidores. Aunque se pucdan emplear las
mismas piczas dinerarias —de papel o metal— ora en una
circulación, ora cn la otra, estas dos transcurren continua-
mente, simultáncas y yuxtapuestas, y por cnde cada una
de ellas requiere determinada masa de dincro de este o
aquel tipo para mantenerse cn funcionamiento. El valor
de las mercancías que circulan entre los diversos comer-
ciantes nunca puede superar el de las que circulan entre
los comerciantes y los consumidores, pues todo lo que
compran los comerciantes ha de ser vendido, cn última

instancia, a los consumidores. Como la circulación entre
los comerciantes se efectúa en gros [al por mayor], requiere
en general una suma bastante grande para Cada transac-
ción aislada. La que tiene lugar entre comerciantes y
consumidores, por el contrario, en su mayor parte se efectúa
en détail y a menudo no requiere más que pequeñísimos
montos de dinero: las más de las veces alcanza con un
chelín o incluso medio penique. Pero las sumas pequeñas
circulan con mucho mayor rapidez que las grandes. .. Por
consiguiente, aunque las compras anuales de todos los
consumidores por lo menos” (¡este “por lo menos” es
notable!) “igualan en valor a las de todos los comercian-
tes, por regla general pueden liquidarsc con una masa
de dinero muchísimo menor”, etc.

Respecto a este pasaje de Adam observa Thomas
Tooke (An Inquiry into the Currency Principle, Londres,
1844, pp. 34-36, pássim): “No cabe duda de que la dis-
tinción formulada aquí es, en cuando al fondo, correcta. ..
El intercambio entre comerciantes y consumidores incluye
también el pago del salario, que constituye la entrada
principal (the principal means) de los consumidores...
Todas las transacciones entre un Comerciante y otro, esto
es, todas las ventas, desde el productor o importador,
pasando por todas las gradaciones de procesos manufactu-
reros intermedios, etc., hasta llegar al comerciante deta-
llista o al exportador, se pueden resolver en movimientos
de transferencias de capital. Pero en la mayor parte de las
transacciones, las transferencias de capital no presuponen
de manera necesaria, ni tampoco traen aparejado efecti-
vamente en la realidad, un traspaso verdadero de billetes
de banco o moneda —me refiero a un traspaso material,
no a uno ficticio— en el momento de la transferencia...
El monto total de las transacciones entre comerciantes y
comerciantes ha de determinarse y delimitarse, en última
instancia, por el monto de las transacciones entre comer-
ciantes y consumidores.”

Si la última frase apareciera aislada, podría creerse
que Tooke no hace más que comprobar la existencia de
una relación entre las transacciones de unos comerciantes
con otros y las que llevan a cabo comerciantes y consu-
midores, en otras palabras, entre el valor del rédito global
anual y el valor del capital con que se lo produce. Pero
no es éste el caso. Tooke hace suya, expresamente, la

concepción enunciada por Adam Smith. Se vuelve super-
flua, por tanto, la crítica particularizada de su teoría de la
circulación.?

2) Todo capital industrial, en sus comienzos, vuelca
de una vez, en la circulación el dinero que corresponde al
total de su componente fijo, al que sólo vuelve a retirar
paulatinamente, a lo largo de una serie de años, mediante
la venta de su producto anual. En un primer momento, por
ende, vuelca más dinero en la circulación que el que
retira de ella. Esto se repite cada vez que se renueva in
natura el Capital global; se retira cada año en el caso
de cierta cantidad de empresas cuyo capital fijo ha de re-
novarse in natura; se repite, fraccionadamente, con cada
reparación, con cada renovación fragmentaria del capital
fijo. Por consiguiente, si de un lado se retira de la

* En su edición de El capital Rubel intercala aquí, como pará-
grafo 2), el siguiente fragmento, inédito por Engels, del manuscrito
1 (p. 160): “Hemos visto (libro 1, cap. 1) que la masa de dinero
existente en un país es mayor que la masa de dinero absorbida
constantemente en la circulación mercantil? Atesoramiento, etc.
Esto es todavía más exacto, pues, en el caso del dinero absorbido
por la circulación de la masa de las mercancías, producidas durante
el año; en ella, en efecto, circulan en cuanto mercancías todo tipo
de cosas que no han sido producidas durante el año en curso,
como por ejemplo terrenos, casas, etc. (títulos de deuda pública,
etc... Eso es válido, asimismo, en el caso de la producción
cuyo período de trabajo se extiende a lo largo de varios años,
bestias de labor, animales destinados al consumo, madera, vino,
etc. No se debe inferir de esto, sin embargo, que todas las
mercancías que no se producen ni consumen en el año necesiten
una circulación dineraria particular. En ciertos casos existe siem-
pre, además del dinero requerido por la circulación inmediata,
cierta cantidad de dinero en estado latente, inactivo, pero que no
espera más que un impulso para entrar en funciones. Por otra
parte, no todos los movimientos del proceso de reproducción im-
plican la circulación de dinero. Está excluido de la misma, en
primer término, todo el capital productivo en funciones, así como
el .capital productivo latente —como por ejemplo las existencias
en posesión de los productores, las máquinas, edificios, etc., que
aún no han comenzado a funcionar—. También se halla al margen
de la misma todo producto que, en lugar de prestar funciones
como capital mercantil, se consume directamente, sea a título
individual (como parte del rédito), sea a título productivo (es decir,
al reingresar en el proceso del que ha salido como producto); el
capitalista, en vez de adelantarla en dinero, bien puede adelantar
una parte de su capital variable bajo la forma natural de su pro-

» Marx se refiere seguramente a la primera edición, en la que las actuales
“secciones” se denominaban “capílulos”. Cfr., en la presente edición, libro 1,
vol. 1, pp. 163-164.

circulación más dinero que el que se vuelca en ella, del
otro el caso es el inverso.

En todos los ramos industriales cuyo período de
producción (al que hay que distinguir del período de
trabajo) abarca lapsos relativamente prolongados, los
productores capitalistas vuelcan constantemente dinero en
la, circulación durante ese período, en parte para pagar
la fuerza de trabajo empleada, en parte para adquirir los
medios de producción que se deben utilizar; de esta
suerte, se retiran del mercado de mercancías, de manera
directa, medios de producción; también medios de con-
sumo en parte indirectamente, a través de los obreros
que gastan sus salarios, y en parte directamente por los
capitalistas mismos —que en modo alguno suspenden su
consumo—, sin que en un primer momento esos capita-
listas vuelquen al mismo tiempo, en el mercado, un equi-
valente en mercancías. Durante ese período, el dinero
arrojado por ellos a la circulación sirve para la realización
del valor mercantil, inclusive del plusvalor contenido en
ese valor. Muy importante se vuelve este factor en la
producción capitalista desarrollada, cuando se trata de
empresas de gran envergadura a cargo de sociedades por
acciones, etc., como construcción de ferrocarriles, canales,
muelles, grandes edificios urbanos, barcos de hierro, dre-
naje de tierras en gran escala, etc.

3) Mientras que los demás capitalistas —si prescin-
dimos del desembolso en capital fijo— retiran de la circu-

ducto, como ocurre por ejemplo allí donde un arrendatario les
paga a sus obreros en productos agrícolas, etc.

La masa de dinero que hace circular el producto anual y que
hemos de examinar aquí ya existe, pues, en la sociedad; se la ha
acumulado poco a poco. No forma parte del producto de valor
de este año. Sólo en la medida en que se trata de remplazar piezas
dinerarias desgastadas, una parte del producto anual se debe inter-
cambiar por oro; puede ocurrir, de esta suerte, que cierto monto
de capital social y de fuerza social de trabajo se gaste en el ramo
dedicado a la producción de los metales preciosos. Por el momento
podemos hacer caso omiso de este problema, ya que lo examina-
mos más detalladamente, en esta sección, sub Bb. Partimos del
supuesto de que la cantidad de dinero que requiere la circulación
está dada, pero, en realidad, no lo está”. Las letras B b corres-
ponden al sumario del manuscrito 11 y designan la segunda sub-
división del capítulo 3 (“La reproducción en escala ampliada”),
subdivisión que se intitula en el manuscrito: “La reproducción am-
pliada examinada con respecto a la circulación dineraria que la
media”. (Cfr. Rubel, pp. 808-810 y n. 810/1.)

lación más dinero que el lanzado en ella para comprar la
fuerza de trabajo y los elementos circulantes, los capita-
listas productores de oro y plata —prescindiendo del metal
precioso que sirve como materia prima— no hacen más
que volcar dinero en la circulación y de ella sólo retiran
mercancías. El capital constante —salvo la parte corres-
pondiente al desgaste—, la mayor parte del variable y
todo el plusvalor, a excepción del tesoro que talvez se
acumule en sus propias manos, se vuelcan en la circula-
ción como dinero.

4) De una parte circulan como mercancías, por cierto,
todo tipo de cosas que no han sido producidas en el
curso del año, como terrenos, casas, etc., y además pro-
ductos cuyo período de producción comprende más de un
año: ganado, maderas, vino, etc. En lo tocante a éste y
otros fenómenos es importante no perder de vista que,
además de la suma de dinero requerida para la circulación
directa, existe siempre cierta cantidad ? en estado latente,
sin funcionar, que con un impulso dado puede entrar en
funciones. El valor de tales productqs suele circular,
también, de manera fraccionada y paulatina, como el
valor de las casas en el alquiler de una serie de años.

Por otra parte, no todos los movimientos del proceso
de reproducción se ven mediados por la circulación dine-
raria. El proceso global de producción, no bicn ha obtenido
sus elementos, queda excluido de aquélla. También queda
excluido de esa circulación todo producto que el produc-
tor consuma de manera directa —sea individual o pro-
ductivamente—, así como el aprovisionamiento en especie
de los obreros agrícolas.

La masa dineraria que hace circular el producto anual,
pues, existe en la sociedad, se ha acumulado poco a poco.
No pertenece al producto de valor de este año, si se
exceptúa, talvez, el oro con que se reponen las monedas
desgastadas.

En esta exposición partimos del supuesto de que la
circulación se efectúa, exclusivamente, con dinero consis-
tente en metales preciosos y que en ésta, a su vez, se da la
forma más simple de compras y ventas al contado, por
más que sobre la base de la circulación meramente metá-
lica el dinero pueda funcionar también —=< históricamente,

* En el manuscrito: “de dinero”.

5 | 583

en la realidad, haya funcionado así— como medio de
pago, y aunque sobre esa base se hayan desarrollado un
sistema crediticio y determinados aspectos de su me-
canismo.

Este supuesto no sólo se formula por consideraciones
de método, a pesar de que la gravitación de las mismas se
muestra ya en el hecho de que tanto Tooke y sus discí-
pulos como sus adversarios se hayan visto constante-
mente forzados en sus controversias, cuando se discutía
la circulación de billetes de banco, a recurrir nuevamente
a la hipótesis de la circulación metálica pura. Se veían
forzados a hacerlo post festum, pero lo hacían entonces de
manera muy superficial; no podía ser de otro modo, por
cierto, ya que así el punto de partida desempeñaba en el
análisis el papel de un punto meramente incidental.

Pero la consideración más simple de la circulación
dineraria, presentada en su forma natural y espontánea —y
esta circulación es aquí un factor inmanente del proceso
anual de reproducción— nos revela lo siguiente:

a) Una vez supuesta la producción capitalista desa-
rrollada, o sea el predominio del sistema de trabajo
asalariado, es evidente que el capital dinerario desempeña
un papel fundamental, por cuanto es la forma en que se
adelanta el capital variable. En la medida en que el sistema
del trabajo asalariado se desarrolla, todo producto se
transforma en mercancía y debe por consiguiente ——con
algunas excepciones importantes— someterse íntegramente
a la transformación en dinero como fase de su propio
movimiento, La masa del dinero en circulación debe bastar
para esa realización de las mercancías, y la mayor parte
de dicha masa se suministra bajo la forma del salario, del
dinero que —como forma dineraria del capital variable—
adelantan los capitalistas industriales en pago de la fuerza
de trabajo y que en manos de los obreros sólo funciona
—en su parte mayor— como medio de circulación (medio
de pago). Es esto la antítesis de la economía natural, tal
como prepondera sobre la base de todo sistema de
servidumbre (incluida la servidumbre basada en la depen-
dencia personal),!"*l y aun más en entidades comunitarias
más o menos primitivas, se hallen contaminadas éstas, O
no, por relaciones de servidumbre o esclavitud.

En el sistema esclavista, el capital dinerario desembol-
sado para adquirir fuerza de trabajo desempeña el papel

de forma dineraria del capital fijo; sólo se lo repone
paulatinamente, al cabo del período de vida activa del
esclavo. Por eso entre los atenienses la ganancia que un
esclavista obtenía directamente, por el uso industrial de
su esclavo, O indirectamente, alquilándolo a otro usuario
industrial (por ejemplo para trabajar en las minas), sólo
se consideraba intereses (además de amortización) del
capital dinerario adelantado, exactamente como, en la pro-
ducción capitalista, el capitalista industrial hace figurar
en la cuenta una fracción del plusvalor, más el desgaste
del capital fijo, en calidad de intereses y gasto de repo-
sición de su capital fijo, y tal como también es la regla
en el caso de los capitalistas que alquilan capital fijo
(edificios, máquinas, etc.). No tomamos aquí en conside-
ración a los esclavos meramente domésticos, ya sea que
presten servicios necesarios o sirvan sólo para la osten-
tación o boato; corresponden a la clase de nuestros ser-
vidores domésticos. Pero también el sistema esclavista
——<n la medida en que es la forma dominante del trabajo
productivo en la agricultura, manufactura, navegación,
etc., tal como ocurría en los estados desarrollados de
Grecia y en Roma— conserva un elemento de la economía
natural. El propio mercado de esclavos recibe un suminis-
tro constante de su mercancía —la fuerza de trabajo—
por parte de la guerra, la piratería, etc., y esta rapiña, a
su vez, no es mediada por un proceso de circulación,
sino que constituye una apropiación en especie de fuerza
de trabajo ajena por medio de coerción física directa.
Inclusive en los Estados Unidos, después que el territorio
intermedio entre los estados del Norte —de trabajo asala-
riado— y los estados esclavistas del Sur se transformara
en comarca dedicada a la cría de esclavos para el Sur
—-donde, por consiguiente, el esclavo mismo lanzado al
mercado de esclavos se convertía en elemento de la repro-
ducción anual—, durante mucho tiempo esto resultó
insuficiente, y para satisfacer al mercado se siguió prac-
ticando, durante todo el tiempo posible, la trata con
África.

b) Los flujos y reflujos del dinero que, sobre la base
de la producción capitalista, se operan como resultado de
un proceso natural en el intercambio del producto anual;
los adelantos de capital fijo efectuados de una sola vez
y por todo su volumen de valor, y el retiro gradual de

su valor de la circulación a lo largo dec períodos de
varios años, o sea su reconstitución paulatina bajo la forma
dineraria gracias al atesoramiento anual, un atesoramiento
que por su esencia dificre totalmente del que se efectúa
de manera paralela sobre la base de la nueva producción
anual de oro; la diversa duración del tiempo en que,
según la extensión de los períodos de producción de las
mercancías, se adelanta el dincro, al que por tanto siempre
hay que volver a atesorar previamente, antes que se lo
pueda retirar de la circulación por la venta de la mer-
cancía; la cxtensión diversa del tiempo durante el cual se
efectúan los adelantos, lo que surge ya de que dificren
las distancias entre los lugares de producción y los mer-
cados de salida; asimismo, la diferencia cn magnitud
y periodicidad del reflujo, según el estado —o en su caso
según la magnitud relativa— de los acopios productivos
en diversas industrias y en los distintos capitales individua-
les del mismo ramo de la industria, y por ende los plazos
de las compras de clementos del capital constante —todo
ello durante cl año de reproducción—: sólo es preciso
que la experiencia vuclva notorios y ostensibles todos esos
diversos factores del movimiento espontáneo y natural para
dar pie metódicamente tanto a los arbitrios mecánicos del
sistema crediticio como también a un verdadero acosa-
miento de los capitales existentes prestables.

Agréguese a esto, además, la diferencia entre las in-
dustrias cuya producción —bajo condiciones en lo demás
normales— se efectúa de manera continua y en la misma
escala, y aquellas que en diversos períodos del año utilizan
distintos volúmenes de fuerza de trabajo, como es el caso
de la agricultura.

### XII. Teoría de la reproducción, según Destutt de Tracy **

Como ejemplo de la ofuscación —confusa y a la vez
presuntuosa— que padecen los economistas cuando so-
meten a examen la reproducción social, «sírvanos el gran
lógico Destutt de Tracy (cfr. libro 1, p. 147, nota 30),2
a quien el propio Ricardo tomó en serio y llamó a very dist-

56 (F, E. — Tomado del manuscrito 1.)

* Véase, en nuestra edición, t. 1, vol. 1, p. 199, n.. 30.

inguished writer [un escritor muy distinguido] (Principles,
p. 333).

Este autor distinguido formula las siguientes explica-
ciones sobre el proceso social de reproducción y circula-
ción:

“Se me preguntará cómo esos empresarios industriales
pueden lograr ganancias tan considerables y de quién
pueden obtenerlas. Respondo que las logran porque todo
lo que producen lo venden más caro que lo que les ha
costado producirlo, y que lo venden:

“1) a sí mismos, por toda la porción de su consumo
—destinado a la satisfacción de sus necesidades— que
pagan con una parte de sus ganancias;

“2) a los asalariados, tanto a los que remuneran ellos
mismos como a los remunerados por los capitalistas
ociosos; asalariados de los cuales recuperan, por esta vía,
la totalidad de sus salarios, excepto tal vez sus pequeños
ahorros;

“3) a los capitalistas ociosos, que les pagan con la parte
de sus réditos que no han cedido ya a los asalariados
ocupados por ellos de manera directa, de tal modo

que toda la renta que pagan anualmente a estos capitalis-

tas refluye a ellos por una u otra de csas vías”. (Destutt

- de Tracy, Traité de la volonté et de ses effets, París, 1826,

p. 239.)

Conque los capitalistas se enriquecen, en primer tér-
mino, lucrando todos a costa unos de otros cuando inter-
cambian la parte del plusvalor que dedican a su consumo
privado, o sea la que consumen como rédito. Por consi-
guiente, si esa parte de su plusvalor o de sus ganancias
es =— £ 400, de estas £ 400 se obtendrán por ejemplo
£ 500, gracias a que cada copartícipe de las £ 400
vende su parte al otro un 25 % más cara. Como todos
hacen otro tanto, el resultado es el mismo que si esas
ventas recíprocas se hubieran efectuado por el valor co-
rrecto. Sólo que para hacer circular un valor mercantil de
£ 400 necesitan una masa dineraria de £ 500, y esto
más se parece a un método de empobrecerse que de
enriquecerse, puesto que se ven forzados a mantener una
gran parte de su patrimonio global, improductivamente,
bajo la forma inútil de medios de circulación. Todo el
asunto se reduce a que la clase de los capitalistas, pese
al aumento de precios nominal y general de sus mercan-

cías, sólo tienc para repartirse, con vistas a su Consumo
privado, existencias mercantiles por valor de £ 400, por
más que los integrantes de esa clase se den unos a otros
el gusto de hacer circular £ 400 de valor mercantil con
la masa de dinero que se requeriría para que circularan
£ 500 de valor mercantil.

Prescindimos por entero de que aquí se supone la
existencia de “una parte de sus ganancias” y por tanto, en
definitiva, la de un acopio de mercancías en donde se re-
presenta la ganancia. Destutt, precisamente, nos quiere
explicar de dónde procede esa ganancia. La masa de
dinero necesaria para hacerla circular constituye una
cuestión por entero secundaria. La masa de mercancías en
la que se representa la ganancia parece originarse en el
hecho de que los capitalistas no sólo se venden csa masa
mercantil unos a otros —lo que es ya algo muy bonito y
profundo—, sino que se la venden, todos, a un precio
demasiado elevado. Ahora conocemos, pues, una fuente
de la que dimana el enriquecimiento de los capitalistas.
Desemboca en el secreto del “inspector Brásig”, según cl
cual la gran pobreza [Armut] proviene de la gran pauvreté
[pobreza].

2) Los mismos capitalistas venden además “a los asa-
lariados, tanto a los que remuneran ellos mismos como a
los remunerados por los capitalistas ociosos; asalariados
de los cuales recuperan, de esta manera, la totalidad de sus
salarios, excepto sus pequeños ahorros”.**!

El señor Destutt de Tracy convierte el reflujo a los
capitalistas del capital dinerario —bajo cuya forma ade-
lantaron el salario a los obreros— en la segunda fuente
de enriquecimiento de tales capitalistas.

En consecuencia, si por ejemplo la clase de los capi-
talistas paga £ 100 en salarios a los obreros y luego los
mismos obreros compran mercancías a esa misma clase
por un valor de £ 100 —por tanto si refluye a los
capitalistas, mediante la venta de mercancías por £ 100 a
los obreros, la suma de £ 100 que adelantaran como
compradores de fuerza de trabajo— tenemos que los
capitalistas se enriquecen gracias a este procedimiento.
Parecería, desde el punto de vista del sentido común, que
mediante ese procedimiento los capitalistas se encuentran
nuevamente en posesión de las £ 100 que tenían antes de
aplicarlo. Al comenzar el procedimiento poseen £ 100 en

dinero, y con ellas compran fuerza de trabajo. A cambio
de esas £ 100 en dinero, el trabajo comprado produce
mercancías por un valor —según lo que sabemos hasta
ahora— de £ 100. Mediante la venta de las £ 100 en
mercancías a los obreros, los capitalistas recuperan las
£ 100 en dinero. Estos últimos poseen de nuevo £ 100
en dinero, pero los obreros £ 100 en mercancías, produ-
cidas por ellos mismos. No se alcanza a ver cómo habrían
de enriquecerse los capitalistas de esa manera. Si las
£ 100 en dinero no hubieran retornado a sus manos,
primero habrían tenido que pagar £ 100 en dinero a los
obreros por su trabajo y luego darles de balde el producto
de ese trabajo, medios de consumo por £ 100, En el
mejor de los casos el reflujo podría explicar, pues, por
qué los capitalistas no se empobrecen con esa operación,
pero de ninguna manera por qué se han enriquecido.

Una cuestión diferente, por cierto, es la de cómo
los capitalistas poseen las £ 100 en dinero y la de por
qué los obreros, en vez de producir las mercancías por
su propia cuenta, se ven forzados a intercambiar su fuerza
de trabajo por esas £ 100. Pero esto es algo que para
un pensador de los quilates de Destutt se comprende de
suyo,

El propio Destutt no está enteramente satisfecho con
esta solución. No nos había dicho que alguien se enri-
quece porque cede una suma de dinero de £ 100 y luego
recupera esa suma de dinero, o sea por el reflujo de
E 1 00 en dinero, reflujo que no hace más que mostrar por
qué esas £ 100 no se han perdido. Nos había dicho que
los capitalistas se enriquecen “porque todo lo que pro-
ducen lo venden más caro que lo que les ha costado
comprarlo”.!"*

O sea que, también en su transacción con los obreros,
los capitalistas se enriquecen porque les venden más caro
a los mismos. ¡Admirable! “Pagan el salario ... y todo eso
refluye a ellos mediante los gastos de toda esa gente, que
les paga” (los productos) “más caros que lo que a ellos”
(los capitalistas) “les ha costado por intermedio de ese
salario.” (P. 240.)

¿Los capitalistas, por tanto, pagan £ 100 cn salario
a los obreros, y luego venden a éstos el propio producto de
ellos a £ 120, de tal manera que no sólo retornan a ellos
las £ 100 sino que además ganan £ 20? Esto es impo-

sible. Los obreros sólo pueden pagar con el dinero que
han recibido bajo la forma de salario. Si perciben de los
capitalistas un salario de £ 100, sólo pueden comprar por
£ 100, no por £ 120. O sea que de esta manera el
asunto no marcha. Pero aún queda otro camino. Los
obreros les compran a los capitalistas mercancías por
£ 100, pero en realidad sólo reciben mercancías por valor
de £ 80. Es incuestionable, por tanto, que se los ha
defraudado en £ 20. Y lo es, asimismo, que el capitalista
se ha enriquecido en £ 20, porque en rigor ha pagado la
fuerza de trabajo en 20% por debajo de su valor o
efectuado un descuento, mediante un rodeo, por un monto
del 20 % con respecto al salario nominal. j

La clase de los capitalistas alcanzaría el mismo obje-
tivo si desde un primer momento sólo pagara un salario de
£ 80 a los obreros y luego, por esas £ 80 en dinero,
les proporcionara efectivamente £ 80 de valor en mer-
cancías. Si consideramos la clase en su conjunto, éste
parecería ser el procedimiento normal, ya que según el
propio señor Destutt la clase obrera debe percibir un
“salario suficiente” (p. 219); ese salario debe alcanzar por
lo menos para conservar su existencia y actividad y para
“procurarse el sustento más estricto” (p. 180). Si los
obreros no perciben esos salarios suficientes se da enton-
ces, según el propio Destutt, “la muerte de la industria”
(p. 208), o sea, al parecer, un medio que no sirve para
enriquecer a los capitalistas. Pero sea cual fuere el nivel
de los salarios que la clase de los capitalistas paga a la
elase obrera, esos salarios tienen un valor determinado,
por ejemplo £ 80. Por ende, si la clase de los capitalistas
paga £ 80 a los obreros, éstos tendrán que suministrarle
valor mercantil por esas £ 80, y el reflujo de las £ 80 no
la enriquecerá. Si les paga £ 100 en dinero y les vende
por esa misma suma un valor mercantil de £ 80, les
habrá pagado 25 % en dinero por encima de su salario
normal y entregado —a cambio de ese dinero— 25 %
menos en mercancías.!*

En otras palabras: el fondo del que la clase de los
capitalistas extrac su ganancia se formaría, en definitiva,
mediante deducciones efectuadas al salario normal, me-
diante el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su
valor, esto es, por debajo del valor de los medios de sub-
sisteneia necesarios para su reproducción normal como

trabajadores asalariados. Si se pagara, por ende, el salario
normal —<que es lo que según Destutt debe ocurrir—, no
existiría ningún fondo de ganancias ni para los industriales
ni para los capitalistas ociosos.

El señor Destutt, pues, habría tenido que reducir todo
el enigma de cómo se enriquece la clase de los capitalistas
a las deducciones del salario. Siendo así, los otros fondos
del plusvalor, de los que habla sub 1 y sub 2, no existirían.

En todos los países donde el salario de los obreros en
dinero se reduce al valor de los medios de consumo
necesarios para su subsistencia como clase, pues, no exis-
tiría ningún fondo de consumo y ningún fondo de acumu-
lación para los capitalistas, y por tanto tampoco fondo
alguno para la existencia de la clase de los capitalistas, y
por ende ninguna clase de los capitalistas. Y precisamente
éste sería el caso, según Destutt, en todos los países
desarrollados y ricos, de antigua civilización, ya que aquí,
“en nuestras sociedades de antigua raigambre, el fondo
con el que se sufraga el salario se convierte en... una
magnitud casi constante” (p. 202).

Aun en el caso del descuento de salarios, el enrique-
cimiento de los capitalistas no proviene de que primero
paguen al obrero £ 100 en dinero y luego le proporejonen
£ 80 en mercancías por esas £ 100 en dinero —o sea,
en realidad, que hagan circular £ 80 en mercancías por
medio de una suma dineraria de £ 100, un 25 % mayor
de lo que debería ser—, sino de que el capitalista, además
del plusvalor —<Je la parte del producto en que se repre-
senta el plusvalor—, se apropia de un 25 9!% de la parte
del producto que debería recacr en el obrero bajo la forma
del salario. En la forma'absurda en que Destutt concibe el
asunto, la clase de los capitalistas no ganaría absolutamente
nada. Paga £ 100 en coneepto de salarios y del producto
del obrero le da a éste £ 80 de valor mercantil a cambio
de esas £ 100. Pero en la operación siguiente debe
adelantar de nuevo, aplicando el mismo procedimiento,
£ 100. No hace más que experimentar el placer estéril
de adelantar £ 100 en dinero y proporcionar a cambio de
esa suma £ 80 en mercancías, en vez de adelantar £ 80
en dinero y suministrar a cambio £ 80 en mercancías.
Esto es, siempre adelanta inútilmente un capital dinerario
25 % mayor de lo que se requiere para que circule su

capital variable, lo que constituye un procedimiento pecu-
liarísimo para enriquecerse.

3) La clase de los capitalistas, por último, vende “a
los capitalistas ociosos, que le pagan con la parte de sus
réditos que no han cedido ya a los asalariados ocupados
por ellos de manera directa, de tal modo que toda la renta
que paga anualmente a estos capitalistas” (los ociosos),
“refluye a ella por una u otra de esas vías”.1*1”"]

Hemos visto ya que los capitalistas industriales pagan
“con una parte de sus ganancias toda la porción de su
consumo destinado a la satisfacción de sus necesidades”.!*2
Supongamos entonces que sus ganancias son = £ 200.
Gastan £ 100, por ejemplo, en su consumo individual.
Pero la otra mitad, = £ 100, no les pertenece a ellos, sino
a los capitalistas ociosos, o sea a los que viven de la renta
de sus tierras y a los capitalistas que prestan a interés. Han
de pagar £ 100 en dinero a esa cofradía. Digamos, ahora,
que de ese dinero estos últimos necesitan £ 80 para su
propio consumo y £ 20 para adquirir sirvientes, etc. Con
las £ 80, pues, compran medios de consumo a los capi-
talistas industriales. De tal manera refluyen a éstos —.mien-
tras se alejan de sus manos £ 80 en productos— £ 80 en
dinero, o sea */, de las £ 100 que pagaron a los capita-
listas ociosos en concepto de renta, intereses, etc. Además
la clase de los sirvientes, los asalariados directos de los
capitalistas ociosos, ha obtenido de los amos £ 20 como
salario. Con ellas compran también, a los capitalistas
industriales, medios de consumo por £ 20. Refluyen así
a éstos, al tiempo que se alejan de sus manos £ 20 en pro-
ductos, £ 20 en dinero o sea el último quinto de las £ 100
que habían pagado a los capitalistas ociosos en concepto
de renta, interés, etc.

Al término de la transacción han refluido a los capi-
talistas industriales las £ 100 en dinero que habían cedido
para el pago de rentas, intereses, etc., a los capitalistas
ociosos, mientras que la mitad de su plusproducto, =
£ 100, ha pasado de sus manos al fondo de consumo de
esta última categoría de capitalistas.

Como es obvio, pues, en lo que toca al punto que
aquí se examina resulta totalmente indiferente el traer a
colación, de alguna manera, la distribución de las £ 100
entre los capitalistas ociosos y sus asalariados directos. El
caso es simple: los capitalistas industriales pagan a aquéllos

en dinero, con £ 100, sus rentas e intereses, en suma, la
parte que les toca del plusvalor de £ 200. Con esas
£ 100 los ociosos compran medios de consumo, directa
O indirectamente, a los capitalistas industriales. Les rem-
bolsan £ 100 en dinero y retiran de éstos medios de
consumo por valor de £ 100.

Se ha operado, de esa manera, el reflujo de las £ 100
en dinero pagadas por los capitalistas industriales a sus
colegas ociosos. ¿Es este reflujo dinerario, como fantasea
Destutt, un medio que permita enriquecerse a los capita-
listas industriales? Antes de la transacción disponían de
una suma de valor de £ 200; £ 100 en dinero y £ 100
en medios de consumo. Luego de la transacción sólo
poseen la mitad de la suma de valor originaria. Han recu-
perado las £ 100 en dinero, pero perdido las £ 100 en
medios de consumo, ahora en manos de los capitalistas
ociosos. Se han empobrecido en £ 100, pues, en vez de
enriquecerse en esa cantidad. Si en lugar de dar ese rodeo
—esto es, de pagar primero £ 100 en dinero y luego
recuperar esta suma como pago por £ 100 en medios de
consumo— hubieran pagado directamente la renta, los
intereses, etc., bajo la forma natural de su producto, no
refluirían a ellos £ 100 de la circulación en dinero, ya
que no habrían volcado en ésta dicha suma dineraria.
Caso de seguir la vía del pago en especie, el asunto sen-
cillamente se presentaría así: del plusproducto, cuyo valor
es de £ 200, retendrían para sí mismos la mitad y
cederían la otra mitad a los capitalistas ociosos, sin recibir
a cambio equivalente alguno. Ni el propio Destutt podría
sentirse inclinado a declarar que es éste un medio de
enriquecimiento.

La tierra y el capital que los capitalistas industriales
tomaron en préstamo de los capitalistas ociosos, y por los
cuales pagaron a éstos una parte del plusvalor bajo la
forma de renta de la tierra, intereses, etc., les rindieron una
ganancia, naturalmente, ya que esto era una de las con-
diciones de la producción, tanto de la del producto en
general como de la parte del producto que constituye el
plusproducto, o en la que se representa el plusvalor. Esta
ganancia surge de la utilización de la tierra y el capital
tomados en préstamo, pero no del precio pagado por ellos,
El precio, antes bien, constituye una deducción practicada
a esa ganancia. Si no, habría que suponer que los capita-

listas industriales en lugar de enriquecerse se empobrece-
rían si pudieran retener para sí la otra mitad del plusvalor,
en vez de cederla. Y a esa confusión se llega cuando se
entreveran fenómenos de la circulación, como el reflujo
dinerario, con la distribución del producto, la cual sólo es
mediada por aquellos fenómenos.

No obstante, el mismo Destutt es tan astuto que ob-
serva: “¿De dónde proceden los réditos de esa gente
ociosa? ¿No provienen acaso de la renta que le pagan, de
sus ganancias, aquellos que hacen trabajar los capitales de
ella, es decir, aquellos que con el fondo de esa gente remu-
neran un trabajo que produce más de lo que cuesta, en
una palabra, los industriales? A éstos hay que remontarse
siempre cuando se trata de encontrar la fuente de toda
riqueza. Son ellos, en realidad, quienes alimentan a los
asalariados ocupados por la gente ociosa”. (P. 246.)

O sea que ahora el pago de esa renta, etc., es una
deducción practicada a la ganancia de los industriales.
Antes era el medio de que éstos se enriquecieran.

Pero a nuestro Destutt le ha quedado un consuelo, sin
embargo. Estos honrados industriales proceden con los
capitalistas? ociosos como habían procedido entre sí y
respecto a los obreros. Les venden todas las mercancías
con un recargo, por ejemplo, de 20 %. En tal caso las
posibilidades son dos: o los ociosos, aparte las £ 100
que reciben anualmente de los industriales, disponen de
otros recursos en dinero, o no disponen de ellos. En el
primer caso los industriales les venden mercancías y valores
de £ 100 al precio de, digamos, £ 120. Al vender sus
mercancías no sólo refluyen a sus manos las £ 100, pues,
que pagaron a los ociosos, sino además £ 20 que cons-
tituyen para ellos, efectivamente, un valor nuevo. ¿Cómo
está ahora la cuenta? Han entregado gratuitamente mer-
cancías por £ 100, puesto que las £ 100 en dinero con
que se las pagó en parte, eran su propio dinero. Su propia
mercancía, pues, les ha sido pagada con su propio dinero.
O sea, pérdida de £ 100. Pero han recibido, aparte,
£ 20 como recargo de precios por encima del valor. Esto
es, £ 20 de ganancia con las £ 100 de pérdida, el resul-

= En la 1? y 2? ediciones, Werke, etc., “industriales” en vez
de “capitalistas”; evidente lapsus del manuscrito o errata de los
editores. TI 491: “capitalists”: T. IT. 417: “capitalisti”.

:ado es una pérdida de £ 80; nunca un superávit, siempre
un déficit. La estafa perpetrada contra los ociosos ha
reducido la pérdida de los industriales, pero no por eso
transformado una pérdida de riqueza en un medio apto
para que éstos se enriquezcan. Pero este método no puede
prolongarse indefinidamente, ya que es imposible que los
ociosos paguen anualmente £ 120 en dinero cuando sus
ingresos anuales sólo son de £ 100.

Veamos, entonces, el otro procedimiento: los indus-
triales venden mercancías cuyo valor es de £ 80 por las
£ 100 en dinero que han pagado a los ociosos. En este
caso, como siempre, entregan de balde £ 80 bajo la forma
de renta, interés, etc. Gracias a esta estafa han reducido
el tributo que rinden a los ociosos, pero el tributo existe hoy
como ayer, y los ociosos, con arreglo a esta teoría según la
cual los precios dependen del libre arbitrio de los vende-
dores, están en condiciones de exigir en lo futuro £ 120
de rentas, intereses, etc., por sus tierras y capitales, en
vez de contentarse como hasta ahora con £ 100.

Este desenvolvimiento brillante es enteramente digno
del profundo pensador que en una página copia a Adam
Smith y dice que “el trabajo es la fuente de toda riqueza”
(p. 242), que los capitalistas industriales “emplean sus
capitales para pagar el trabajo que los reproduce con
ganancia” (p. 246), y que a vuelta de página concluye
que esos capitalistas industriales “alimentan a todos los

demás hombres, son los únicos que aumentan el patri-

monio público y crean todos nuestros medios de disfrute”
(p. 242), que no son los obreros los que alimentan a los
capitalistas, sino éstos a los primeros, y precisamente
por la deslumbrante razón de que el dinero con que se
paga a los obreros no queda en las manos de éstos, sino
que retorna constantemente a los capitalistas, en pago de
las mercancías producidas por los obreros. “Todo lo que
hacen es recibir con'una mano y devolver con la otra. Su
consumo ha de considerarse, pues, como generado por
aquellos que lo remuneran.” (P. 235.)

Tras esta exposición exhaustiva acerca de la repro-
ducción y consumo sociales, mediados por la circulación
dineraria, prosigue Destutt: “Es esto lo que completa ese
perpetuum mobile [movimiento perpetuo] de la riqueza, un
movimiento que aunque mal conocido” (mal connu, ¡qué
duda cabe!) “ha sido correctamente denominado circula-

ción, pues en rigor describe un círculo y retorna siempre
a su punto de partida. Este punto es aquel en que se
consuma la producción”. (Pp. 239, 240.)

Destutt, that very distinguished writer, membre de
l'Institut de Francel83*'" et de la Société Philosophique de
Philadelphie [ese escritor muy distinguido, miembro del
Instituto de Francia y de la Sociedad Filosófica de Fila-
delfia], y en realidad, hasta cierto punto, una lumbrera
entre los .economistas vulgares, solicita por último al lector
que admire la maravillosa claridad con que expuso el
curso del proceso social, el torrente de luz que vertió sobre
el punto, y es tan condescendiente, inclusive, que pone al
lector en conocimiento de cuál es el origen de toda esa
luminosidad. Esto hay que reproducirlo en el original:

“On rémarquera, j'espére, combien cette maniére de
considérer la consommation de nos richesses est concor-
dante avec tout ce que nous avons dit á propos de leur
production et de leur distribution, et en méme temps
quelle clarté elle répand sur toute la marche de la société.
D'oú viennent cet accord et cette lucidité? De ce que nous
avons rencontré la vérité. Cela rappelle Veffet de ces
miroirs oú les objets se peignent nettement et dans leurs
justes proportions, quand on est placé dans leur vrai
point-de-vue, et oú tout paraít confus et désuni, quand on
en est trop pres ou trop loin”. (“Confío en que se adver-
tirá cómo esta manera de considerar el consumo de
nuestras riquezas concuerda con todo lo que dijimos en
torno a su producción y su distribución, y al propio
tiempo qué claridad difunde sobre todo el desenvolvimiento
de la sociedad. ¿Cuál es el origen de ese acuerdo y esa
lucidez? Que hemos hallado la verdad. Esto recuerda el
efecto de esos espejos en que los abjetos se dibujan níti-
damente y en sus justas proporciones cuando nos ubicamos
en el punto de vista adecuado, y en los que todo aparece
confuso y discordante cuando se está demasiado cerca O
demasiado lejos de los mismos.”] (Pp. 242, 243.) .

Voilá le crétinisme bourgeois dans toute sa béatitude!
[¡He aquí el cretinismo burgués en toda su beatitud!]*

* En el manuscrito de Marx 11 (p. 167), “satisfaction de soi-
méme” (“autocomplacencia”) en vez de “béatitude” (R 809/1).

## CAPÍTULO XXI. ACUMULACIÓN Y REPRODUCCIÓN AMPLIADA **

En el libro 1 expusimos cómo se desenvolvía la acumu-
lación en el caso del capitalista individual. Gracias a la
conversión en dinero del capital mercantil también experi-
menta esa transformación el plusproducto, en el cual se
representa el plusvalor. A éste, así transformado en
dinero, el capitalista lo reconvierte en elementos naturales
suplementarios de su capital productivo. En el ciclo si-
guiente de la producción el capital acrecentado suministra
Un producto acrecentado. Pero lo que se pone de mani-
fiesto en el caso del capital individual también habrá de
manifestarse en la reproducción global anual, tal como al
examinar la reproducción simple vimos que el precipitado
paulatino y en dinero —que se atesora— de los compo-
nentes fijos consumidos del capital individual se expresa
también en la reproducción social anual.

Si un capital individual es = 400, + 100,, y el plus-
valor anual = 100, el producto mercantil será — 400. +
+100,.+100,... Estas 600 se transforman en dinero. De este
dinero, 400, se reconvierten en la forma natural del capital
constante, 100, en fuerza de trabajo y además —si todo
el plusvalor se acumula— 100,, se convierten en capital
constante suplementario, mediante su transformación en
elementos naturales del capital productivo. Partimos aquí

57 (F.E. — Desde aquí hasta el final, tomado del manus-
crito v111.)

de los supuestos siguientes: 1) que csta suma, bajo 'las'

condiciones técnicas dadas, es suficiente ya sca para la

expansión del capital constante en funciones, ya para.

instalar una nueva empresa industrial. Pero puede ocurrir,
también, que se necesite transformar plusvalor en dinero.
y atesorar éste durante mucho más ticmpo, antes que se
efectúe este proceso, o sca, antes que estemos frente a
una acumulación real, a una ampliación de la producción.
2) Se supone cn rigor, que ya antes sc ha verificado una
producción en escala ampliada, pues para poder transfor-
mar el dinero (el plusvalor atesorado bajo la forma de
dinero) en clementos del capital productivo, dichos cle-
mentos deben ser adquiribles como mercancías cn el mer-
cado, siendo indiferente que en vez de comprarlos como
mercancías terminadas se los fabrique a pedido. Sólo se
los paga una vez que existen, y en todo caso después que
se haya cfectuado, con. respecto a ellos, una reproducción
real en escala ampliada, una cxpansión de la producción
hasta entonces normal. Han de existir potencialmente, cs
decir, en sus clementos, ya que sólo se necesita cl impulso
del pedido —o sea cl impulso de una compra de la mer-
cancía con anterioridad a la existencia de la misma, cl

impulso de su venta por anticipado— para que su produc-.

ción se opere de manera efectiva. Entonces, si cl dinero

ubicado en un lado genera cn el otro la reproducción”

ampliada, ello se debc a que la posibilidad de la misma
existe sin necesidad del dinero, ya que éste, cn sí mismo,
no es un elemento de la reproducción real.

Si el capitalista A, por ejemplo, durante un año oO
cierto número de años vende las cantidades de producto
mercantil por él producidas sucesivamente, con cllo tam-
bién transforma poco a poco en dinero la parte del pro-
ducto mercantil que es portadora del plusvalor —el plus-
producto—, o sca cl plusvalor producido por él bajo forma
mercantil lo acumula poco a poco y de esa suerte forma
para sí nuevo capital dincrario en potencia; en potencia
gracias a su capacidad y a su destino de convertirsc en
elementos del capital productivo. Pero de hecho esc ca-
pitalista se limita a practicar cl atesoramiento simple, que
no es un elemento de la reproducción real. En un prin-
cipio, su actividad se reduce aquí a retirar de la circu-
lación, poco a poco, dincro circulante, en lo cual no
está excluido, naturalmente, que el dincro circulante que

guarda así con trancas y candados no haya sido, antes
de su entrada a la circulación, parte de otro tesoro, Este
tesoro de A, nuevo capital dinerario cn potencia, dista
tanto de ser riqueza social adicional como si se lo gastara
en medios de consumo. Pero el dincro que se retira de la
circulación, y que por ende ya existía cn la misma,
puede haber estado acopiado con anterioridad como com-
ponente de un tesoro o haber sido forma dincraria del
salario, haber convertido medios de producción u otras
mercancías cn dinero o puede haber hecho circular partes
constantes de capital o rédito de un capitalista. No cs
nucva riqueza, del mismo modo que el dinero —conside-
rado desde el punto de vista de la circulación mercantil
simplec— no es portador, además de su valor existente, del
décuplo dc su valor por el hecho de que haya rotado
diez veces en el día y realizado diez valores mercantiles
diferentes. Las mercancías existen sin él, y el propio dinero
sigue siendo lo que es (o disminuye, incluso, por desgaste)
aunque efectúc una rotación o diez. Sólo en la producción
de oro —en la medida en que el producto áureo contiene
plusproducto, portador del plusvalor— se crea nueva
riqueza (dinero en potencia), y sólo en la medida en que
todo cl nuevo producto áureo? ingresa a la circulación,
acrecienta el material dincrario de nuevos capitales dinc-
rarios en potencia.

Aunque no sca nueva riqueza social suplementaria, este
plusvalor atesorado bajo la forma de dincro representa,
a causa de la función para la cual sc lo acopia, nuevo ca-
pital dincrario cn potencia. (Hemos de ver, más adelante,
que el nuevo capital dincrario puede surgir también por
otra vía que por la paulatina conversión de plusvalor cn
dinero.)

El dincro se retira de la circulación y se acumula como
tesoro mediante una venta de mercancías no seguida de
compra. Si se concibe esta operación como si se efectuara
de manera gencral, no es fácil comprender de dónde ha-
brían de venir los compradores, ya que en este proceso
—y cs necesario concebirlo como practicado de manera
gencral, pues todo capital individual puede encontrarse cn

* “Goldprodukt”; corregido según la 1% edición. En la 22:
“Geldprodukt” (“producto dinerario”).184

12 599

la fase de la acumulación— cada uno quiere vender para
atesorar, y ninguno comprar.

Si nos representamos el proceso de circulación entre las
diversas partes de la reproducción anual como si se desen-
volvieran en línea recta —lo que es falso, pues con pocas
excepciones se compone en conjunto de movimientos recí-
procamente refluentes— habría que comenzar con el pro-
ductor de oro (o en su caso el de plata), que compra sin
vender, y presuponer que todos los demás le venden. En
ese caso todo el plusproducto social anual (el portador del
plusvalor global) pasaría a sus manos, y todos los demás
capitalistas se distribuirían pro rata el plusproducto de aquel
productor, plusproducto que existe por naturaleza en forma
de dinero y es la conversión natural de su plusvalor en dine-
ro; ya está comprometida y ya se ha dispuesto, en efecto, de
la parte del producto de ese productor de oro destinada a
reponer sú capital en funciones. El plusvalor, producido en
oro, del productor de dicho metal sería entonces el fondo
único del que todos los demás capitalistas extraerían la
materia para convertir en dinero su plusproducto anual.
Tendría entonces que ser igual, en magnitud de valor, a
todo el plusvalor social anual, el cual debería comenzar por
inmovilizarse —como una crisálida— bajo la forma de
tesoro. Por absurdos que sean estos supuestos, no ayudan
a otra cosa que a explicar la posibilidad de un atesoramiento
simultáneo general que no haría avanzar un solo paso la
reproducción, salvo en lo que respecta a los productores de
oro.

Antes de resolver esta dificultad aparente, hemos de
distinguir entre acumulación en el sector 1 (producción de
medios de producción) y en el II (producción de medios
de consumo). Comencemos por el 1:

### I. Acumulación en el sector 1
### 1. Atesoramiento

Es evidente que tanto las inversiones de capital en los
numerosos ramos industriales que integran la clase I, como
las diversas inversiones individuales de capital dentro de
cada uno de esos ramos —según su antigiiedad, esto es,
según la duración ya transcurrida de sus funciones, y pres-
cindiendo por entero de su volumen, condiciones técnicas,

relaciones de mercado, etc.— se encuentran en fases
diferentes del proceso en el cual el plusvalor se transforma
paulatinamente en capital dinerario potencial, siendo indife-
rente que este capital dinerario sirva para ampliar el
capital ya en funciones o para establecer nuevas empresas
industriales, o sea para una u otra de las dos formas de
ampliación de la producción. De ahí que una parte de los
capitalistas transforme constantemente su capital dinerario
potencial, acrecentado hasta la magnitud adecuada, en capi-
tal productivo, esto es, que con el dinero atesorado gracias
a la realización del plusvalor adquiera medios de produc-
ción, elementos suplementarios de capital constante, mien-
tras que otra parte de los capitalistas está dedicada aún a
tesaurizar su capital dinerario en potencia. Los capitalistas
pertenecientes a una y otra de estas dos categorías, pues,
se enfrentan unos como compradores, los otros como ven-
dedores, y cada uno representa exclusivamente un papel o
el otro.

Digamos, por ejemplo, que A vende 600 (= 400. +
+ 100, + 100,,) a B (que puede representar más de un
comprador). Le ha vendido 600 en mercancías por 600 en
dinero, de las cuales 100 representan plusvalor; retira estas
últimas de la circulación y las atesora como dinero, pero
estas 100 en dinero no son más que la forma dineraria del
plusproducto que era el portador de un valor de 100. El
atesoramiento no es preducción, en modo alguno, con lo
que se descarta también, por anticipado, que represente

un incremento de la producción. La actividad del capitalista

se reduce aquí a retirar de la circulación, retener y secues-
trar las 100 en dinero obtenidas mediante la venta del
plusproducto. No sólo A efectúa esta operación A, sino
que también, en numerosos puntos periféricos de la circu-
lación, la practican otros capitalistas, A”, A”, A'”, todos
los cuales laboran diligentemente en ese tipo de atesora-
miento. Estos numerosos puntos en los que el dinero se
retira de la circulación y se acumula en numerosos tesoros
—-o capitales dinerarios en potencia— individuales, parecen
ser otros tantos obstáculos opuestos a la circulación, ya que
inmovilizan el dinero y lo privan durante un tiempo más
o menos considerable de su capacidad de circular. Pero se
debe tener presente que en el caso de la circulación
mercantil simple se verificó atesoramiento mucho antes de
que aquélla se basara en la producción mercantil capitalista;

la cantidad de dinero existente en la sociedad siempre es
mayor que su parte inmersa en la circulación activa, por
mucho que esa parte aumente o decrezca conforme a las
circunstancias. Volvemos a encontrar aquí los mismos teso-
ros y el mismo atesoramiento, pero ahora como un factor
inmanente del proceso capitalista de producción.

Se comprende el placer que se suscita cuando, dentro
del sistema crediticio, todos esos capitales potenciales, gra-
cias a su concentración en las manos de bancos, ctc., se
transforman en capital disponible, “loanable capital” [ca-
pital prestable], capital dinerario, que precisamente deja

de ser capital pasivo —a la manera de la música del fu- -

turo—-$5l y pasa a ser Capital activo que crece con usura
(usura aquí en el sentido de que crece).!*9

Pero A sólo efectúa ese atesoramiento en la medida en
que se presenta únicamente —en lo que respecta a su plus-
producto— como vendedor, sin hacerlo a continuación
como comprador. Su producción paulatina de plusproducto
——del portador de su plusvalor, que debe convertirse en
dinero— es por tanto el supuesto de su atesoramiento. En el
caso dado, donde sólo se considera la circulación dentro de
la categoría 1, la forma natural del plusproducto — así
como la del producto total del que aquél constituye una
parte— es la forma natural de un elemento del capital cons-
tante Í, esto es, cae dentro de la categoría de los medios
de producción que crean medios de producción. Qué resulta
de ese elemento, es decir, qué función ha de desempeñar
en las manos de los compradores B, B”, B”, etc., es algo que
hemos de ver acto seguido.

Lo que debemos retener aquí es lo siguiente: aunque A
retire dinero de la circulación a cambio de su plusvalor y
lo atesore, por otra parte vuelca mercancías en ella sin
retirar de la misma otras mercancías a cambio,? gracias a
lo cual B, B', B”, etc., por su parte, están en condiciones
de arrojar dinero en la circulación y retirar de ella nada
más que mercancías. En el caso dado, estas mercancías, con
arreglo a su forma natural y a su destino, ingresan como
elemento fijo o circulante en el capital constante de B, BY,
etc. Diremos más acerca de esto último cuando tengamos

* Sigue aquí en el manuscrito: “del componente fijo de un
capital, por ejemplo”,... +

que vérnoslas con el comprador del plusproducto, o sea
con B, B', etc.

Observemos en este lugar, de pasada: como antes,
cuando examinábamos la reproducción simple, volvemos a
encontrar aquí que el intercambio de los diversos compo-
nentes del producto anual, esto es, su circulación (que
debe abarcar al mismo tiempo la reproducción del capital y
precisamente la reconstitución de éste en sus diversas
determinaciones, o sea como capital constante, variable,
fijo, circulante, dinerario, mercantil),'$71 no supone ni con
mucho mera compra de mercancía completada por una
venta subsiguiente, o venta completada por una compra
subsiguiente, en cuyo caso en realidad sólo tendría lugar
un intercambio de mercancía por mercancía, tal como
supone la economía política, y en particular la escuela libre-
cambista, desde los fisiócratas y Adam Smith. Sabemos que
el capital fijo, una vez efectuado el desembolso correspon-
diente al mismo, durante todo su tiempo de funcionamiento
sigue operando bajo su vieja forma, en vez de renovarse, y
que mientras tanto su valor se precipita paulatinamente en
dinero. Ahora bien; vimos que la renovación periódica del
capital fijo 11. (todo el valor global de capital II. se con-
vierte en clementos por el valor de Í,.,p»,) presupone por
un lado la mera compra de la parte fija de Il, parte que
se reconvierte pasando de la forma dineraria a la forma
natural, y a la cual corresponde una mera venta de l,,;
presupone, por otro lado, una mera venta por parte de Il,,
vénta de la porción fija de valor (correspondiente al des-
gaste), porción que se precipita en dinero, y a la cual
corresponde una mera compra de l,.. Para que la transac-
ción se efectúe aquí de manera normal, se debe presupo-
ner que la mera compra por parte de II, es igual, en Jo
que respecta al volumen de valor, a la mera venta por
parte de 11,, y asimismo que la mera venta de l,. a IL,
subsector 1, iguala a su mera compra dc II, subsector 2.
(P. 440.)*. En caso contrario la reproducción simple se
vería perturbada; la mera compra aquí ha de coincidir con
una mera venta allá. Se debe presuponer aquí, de la misma
manera, que la mera venta de la parte A, A”, A” de I,,

" En la 12 edición, “p. 463”. Véase aquí, p. 565.

formadora de tesoro se contrabalancea con la mera compra
de la parte B, B', B” en l,,, que transforma su tesoro en
elementos de capital productivo adicional.

En la medida en que el equilibrio se restaura por el
hecho de que el comprador se presenta después, y por el
mismo importe de valor, como vendedor, y viceversa, se
opera un reflujo de dinero hacia la parte que lo adelantó
en la compra, que compró primero antes de vender de
nuevo.? El equilibrio real, sin embargo, en lo que respecta
al intercambio mercantil mismo, al intercambio entre las
diversas partes del producto anual, está condicionado por
el importe igual de valor de las mercancías intercambiadas
recíprocamente.

Pero en la medida en que sólo tienen lugar intercam-
bios unilaterales, una serie de meras compras de una
parte, una serie de meras ventas de la otra —y hemos
visto que el intercambio normal del producto anual, sobre
una base capitalista, condiciona esas metamorfosis unila-
terales— el equilibrio sólo existe en la hipótesis de que
el importe de valor de las compras unilaterales coincida
con el importe de valor de las ventas unilaterales. El hecho
de que la producción mercantil sea la forma general de la
producción capitalista implica ya el papel que el dinero
desempeña en la misma no sólo como medio de circulación,
sino como capital dinerario, y genera ciertas condiciones
del intercambio normal peculiares a ese modo de produc-
ción, ciertas condiciones, por ende, del desenvolvimiento
normal de la reproducción —sea en escala simple, sea en
escala ampliada—, las cuales se trastruecan en otras
tantas condiciones del desenvolvimiento anormal, posibi-
lidades de crisis, ya que el equilibrio mismo —dada la
configuración espontánea de esta producción— es algo
casual.

Hemos visto, asimismo, que en el caso de la conversión
de 1, por un importe de valor correspondiente de Il, se
opera por último, precisamente para II, la reposición de
la mercancía 11 por un importe de valor igual de mer-
cancía l; que, por ende, en lo que respecta al capitalista
global II la venta de la mercancía propia se complementa
aquí más adelante con la compra de mercancía 1 por el

* En la 1? y 22? ediciones, Werke, etc., “que vendió primero
antes de comprar de nuevo”.

mismo importe de valor. Esta reposición se verifica, en
efecto, pero lo que no se verifica, en esta conversión de
sus mercancías respectivas, es un intercambio entre los
capitalistas 1 y II. NI, vende'su mercancía a la clase obrera
de 1; ésta se le enfrenta unilateralmente como compradora
de mercancías,2 mientras que él se le contrapone unilate-
ralmente como vendedor de mercancías; con el dinero ob-
tenido en esta transacción, II, se presenta unilateralmente
como comprador de mercancías frente al capitalista colec-
tivo l, y éste, hasta el importe de 1,, lo enfrenta como
vendedor unilateral de mercancías. Es sólo gracias a esa
venta de mercancías como Il, en último término, repro-
duce su capital variable bajo la forma de capital dinerario.
Si el capital de 1 se enfrenta unilateralmente al de 11 como
vendedor de mercancías, hasta el importe de I,, otro tanto
hace, como comprador de mercancía, cuando se enfrenta
a su propia clase obrera en la adquisición de fuerza de
trabajo; y si la clase obrera 1 se contrapone al capitalista
II unilateralmente como compradora de mercancías (a
saber, como compradora de medios de subsistencia), al
capitalista 1 lo enfrenta exclusivamente como vendedora
de mercancía, esto es, como vendedora de su fuerza de
trabajo.

La oferta continua de fuerza de trabajo por parte de
la clase obrera en 1, la reconversión de una parte del
capital mercantil 1 en forma dineraria del capital variable,

la reposición de una parte del capital mercantil 11 por los

elementos naturales del capital constante II.; todos esos
supuestos necesarios * se condicionan recíprocamente, pero
son mediados por un proceso complicadísimo, el cual
incluye tres procesos de circulación que aunque se desen-
vuelven independientemente el uno de los otros, están
entrelazados entre sí. La complejidad misma del proceso
ofrece otras tantas ocasiones de desenvolvimiento anormal.

### 2. El capital constante adicional

El plusproducto, el portador del plusvalor, no cuesta
nada a quienes se apropian del mismo, esto es, a los

FEO 5

* En la 1% edición, “vendedora de mercancías” en vez de
“compradora de mercancías”.

” En el manuscrito se lee, a continuación: “de la reproducción”.

capitalistas 1. Para obtenerlo no han de adelantar dinero
o mercancías, en manera alguna. El adelanto (avance)
es ya en los fisiócratas la forma general de valor, efecti-
vizada en elementos del capital productivo. Lo que ade-
latan esos capitalistas, pues, no es otra cosa que su
capital constante y el variable. El obrero, mediante su
trabajo, no sólo conserva para ellos el capital constante
que les pertenece; no sólo les repone el valor variable de
capital mediante una parte correspondiente de valor re-
cién creado, bajo la forma de mercancía; por medio de
su plustrabajo les proporciona además un plusvalor, exis-
tente bajo la forma de plusproducto. A través de la venta
gradual de ese plusproducto los capitalistas forman un
tesoro, capital dinerario adicional en potencia. En el
caso considerado aquí el plusproducto, desde un primer
momento, se compone de medios de producción que crean
medios de producción. Sólo en las manos de B, B', B”,
etc., (1), funciona ese plusproducto como capital cons-
tante suplementario, pero ya lo es virtualiter [virtualmente]
con anterioridad a su venta, cuando está en manos de los
atesoradores A, A”, A” (ID. Si solamente consideramos
el volumen de valor de la reproducción por parte de 1,
nos encontraremos todavía dentro del marco de la repro-
ducción simple, pues ningún capital adicional se ha puesto
en movimiento para crear capital constante virtualiter
suplementario (el plusproducto), ni un plustrabajo mayor
que el gastado sobre la base de la reproducción simple.
Aquí, la diferencia estriba únicamente en la forma del
plustrabajo empleado, en la naturaleza concreta de su
modalidad útil particular. Se lo ha gastado en medios de
producción para 1. en vez de para II, en medios de pro-
ducción que crean medios de producción y no en medios
de producción que crean medios de consumo. En el caso
de la reproducción simple partíamos del supuesto de que
todo el plusvalor 1 se gastaba como rédito, o sea en
mercancías 11; sólo se componía, por tanto, de los medios
de producción que deben reponer cl capital constante IL.
en su forma natural. Para que se pueda operar la transi-
ción de la reproducción simple a la ampliada, pues, la
producción en el sector 1 ha de estar en condiciones de
producir menos elementos de capital constante para II,
pero otros tantos elementos más para 1. Esta transición,
que no siempre se lleva a cabo sin tropiezos, se ve faci-

litada por el hecho de que una serie de productos de l
pueden servir como medios de producción en ambos

- sectores.

Se desprende de esto —ateniéndonos sólo al volumen
de valor— que dentro de la reproducción simple se pro-
duce el sustrato material de la reproducción ampliada. Se
trata, simplemente, de plusvalor de la clase obrera 1
gastado de manera directa en la producción de medios de
producción, en la creación de capital suplementario virtual T.
La fprmación de capital dinerario adicional virtual por
parte de A, A”, A” (I) —mediante la venta gradual de
su plusproducto, formado sin desembolso capitalista de
dinero— es aquí, pues, mera forma dineraria de medios
de producción 1 producidos adicionalmente.

La producción de capital* adicional virtual, pues, no
expresa en nuestro caso (ya que veremos que puede for-
marse también de una manera completamente distinta)
otra cosa que un fenómeno del proceso mismo de produc-
ción, producción —bajo una forma determinada— de
elementos del capital productivo.

La producción en gran escala de capital dinerario suple-
mentario virtual —<en numerosos puntos periféricos de la
circulación— no es, pues, sino el resultado y la expresión
de la producción multilateral de capital productivo adicio-

nal virtual, cuyo surgimiento no presupone ningún des-

embolso de dinero por parte de los capitalistas industriales.

La transformación paulatina de este capital productivo
adicional virtual en capital dinerario virtual (tesoro) por
parte de A, A”, A”, etc., (1), que está condicionada por
la venta gradual de su plusproducto —y en consecuencia
por las reiteradas ventas mercantiles unilaterales sin com-
pras que las complementen— se lleva a cabo mediante un
repetido retiro de dinero de la circulación y el correspon-
diente atesoramiento del mismo. Éste atesoramiento —si
se exceptúa el caso en que el productor de oro es el com-
prador— en modo alguno supone una riqueza adicional en
metales preciosos, sino, tan sólo, que se haya modificado la
función del dinero circulante hasta entonces. Hace un ins-
tante funcionaba como medio de circulación; ahora lo hace
como tesoro, como nuevo capital dinerario virtual, en

formación. La formación de capital dinerario adicional y

* En el manuscrito, “capital dinerario” en vez de “capital”.

la masa del metal precioso existente en un país no se
encuentran, pues, en relación causal recíproca.

De esto se desprende, además: cuanto mayor sea el
capital productivo que funciona en un país (incluida la
fuerza de trabajo incorporada a dicho capital, la genera-
dora del plusproducto); cuanto más desarrollada esté la
fuerza productiva del trabajo y con ella, asimismo, los
medios técnicos .para que se.expanda aceleradamente la
producción de medios de producción; cuanto mayor, por
consiguiente, sea también la masa del plusproducto, tanto
en lo que respecta a su valor como en lo que se refiere
a la masa de los valores de uso en que ese valor se
representa, tanto mayores serán

1) el capital productivo adicional virtual que se halla,
bajo la forma de plusproducto, en manos de A, A”, A”,
etc., y

2) la masa de este plusproducto transformado en
dinero, por tanto del capital dinerario adicional virtual en
manos de A, A” A”. Por ende, si Fullarton, pongamos
por Caso, no quiere saber nada de la sobreproducción
en el sentido habitual, pero sí de la sobreproducción de
capital, o sea de capital dinerario, ello demuestra lo
asombrosamente poco que comprenden, incluso los me-
jores economistas burgueses, el mecanismo de su sistema.

Si bien el plusproducto, que han producido y del que
se han apropiado directamente los capitalistas A, A”, A”
(D, es la base real de la acumulación de capital, esto es,
de la reproducción ampliada —aunque sólo funcione efec-
tivamente en esa condición cuando está en las manos de
B, B', B”, etc., (I)—, en cambio es absolutamente im-
productivo en su fijación en el estado de crisálida dinera-
ria —como tesoro y como capital dinerario sólo virtual, que
se forma poco a poco—,; bajo esta forma discurre para-
lelamente al proceso de producción, pero se halla al
margen del mismo. Es un peso muerto (dead weight) de
la producción capitalista. El afán de volver utilizable
—para obtener tanto una ganancia como un rédito— ese
plusvalor que se atesora como capital dinerario virtual,
encuentra su satisfacción en el sistema crediticio y en los
““papeluchos”. El capital dinerario adquiere de esta ma-
nera, bajo otra forma, el influjo más descomunal sobre
el curso y el desarrollo imponente del sistema capitalista
de producción.

El plusproducto convertido en capital dinerario virtual
será tanto mayor, en lo que toca a su masa, cuanto
mayor sea la suma global del capital ya en funciones a
cuya actividad debe su origen. Pero cuando se produce un
aumento absoluto en el volumen del capital dinerario
virtual reproducido anualmente, se vuelve también más
fácil la segmentación del mismo, de manera que se lo
invierte más rápidamente en un negocio determinado, se
en manos del mismo capitalista, sea en otras manos
(miembros de la familia, por ejemplo, en caso de parti-
ciones de herencias, ctc.). Por segmentación del capital
dinerario entendemos aquí que se separa enteramente del
capital original para ser invertido, como capital dinerario
nuevo, en un nuevo negocio autónomo.

Si bien A, A”, A”, etc., (1), vendedores del pluspro-
ducto, lo han recibido como resultado directo del proceso
de producción —el cual, excepto el adelanto de capital
constante y variable requerido también en la reproducción
simple, no presupone más actos de circulación—, si bien,
además, suministran con ello la base real de la reproduc-
ción en escala ampliada y fabrican, en realidad, capital
adicional virtual, en cambio B, B', B”, etc., (1) se com-
portan de manera diferente. 1) Sólo en sus manos el
plusproducto de A, A”, A”, etc., funcionará efectivamente
como Capital constante adicional (por el momento hacemos
caso omiso del otro elemento del capital productivo, la
fuerza de trabajo adicional, o sea el capital variable adi-
cional); 2) para que el plusproducto llegue a sus manos
se requiere un acto de circulación: tienen que comprarlo.

Con respecto a 1) cabe observar aquí que una gran
parte del plusproducto (capital constante adicional virtual)
producido por A, A', A” (I) ha sido producido este año,
por cierto, pero sólo podrá funcionar efectivamente como
capital industrial, en las manos de B, B', B” (I), el año
próximo o aun más tarde; por lo que se refiere a 2), se
plantea la pregunta: ¿de dónde proviene el dinero nece-
sario para el proceso de circulación?

En la medida en que los productos que crean B,
B', B”, etc., (1), reingresan in natura en su propio pro-
ceso, se comprende de suyo que una parte de su propio
plusproducto se transferirá pro tanto [proporcionalmente]
y de manera directa (sin mediación de la circulación) a

su capital productivo y que ingresará en éste como ele-
mento adicional del capital constante. Pero pro tanto esos
productos no convierten en dinero el plusproducto de A,
A”, etc., (TI). Dejando esto-a un lado, ¿de dónde proviene
el dinero? Sabemos que B, B', etc., han formado sus
tesoros al igual que A, A”, etc., mediante la venta de sus
respectivos plusproductos, y que ahora han alcanzado su
objetivo: su capital dinerario nada más que virtual, acu-
mulado como tesoro, debe funcionar efectivamente ahora
como capital dinerario adicional. Pero con ello no hacemos
más que girar en un círculo vicioso. Sigue en pie la
interrogante: ¿de dónde procede el dinero que los B (TI)
retiraron de la circulación y acumularon?

Ya sabemos, sin embargo, gracias al examen de la
reproducción simple, que cierta masa de dinero tiene que
encontrarse en las manos de los capitalistas 1 y II para
que puedan convertir su plusproducto. El dinero, que allí
sólo servía para gastarlo como rédito en medios de con-
sumo, retornaba a las manos de los capitalistas en la me-
dida en que lo habían adelantado para la conversión de
sus mercancías respectivas; aquí reaparece el mismo dinero,
pero con una función modificada. Los A y los B (I) se
proporcionan alternativamente el dinero para la transfor-
mación de plusproducto en capital dinerario virtual adi-
cional, y alternativamente vuelcan en la circulación, como
medio de compra, el capital dinerario recién formado.

Lo único que está presupuesto aquí, a este respecto, es
lo siguiente: que la masa de dinero existente en el país
(suponiendo que la velocidad de la circulación, etc., fuera
igual) alcanza tanto para la circulación activa como para
el tesoro de reserva;? por ende el mismo supuesto del
que, como vimos, había que partir también en el caso
de la circulación mercantil simple. Sólo la función de los
tesoros es diferente aquí. También es forzoso que la masa
existente de dinero sea más considerable: 1) porque en la
producción capitalista todo producto (salvo el metal pre-
cioso recién producido y los pocos productos consumidos
por el productor mismo) se produce como mercancía, o
sea debe metamorfosearse en dinero; 2) porque sobre la

" Las palabras “como para el tesoro de reserva” faltan en
la 1% edición. ?

base capitalista la masa del capital mercantil y su volumen
de valor no sólo son mayores en términos absolutos, sino
que crecen con velocidad incomparablemente mayor; 3)
[porque] un capital variable cada vez más extenso ha de
convertirse sin cesar en capital dinerario: 4) porque la
formación de nuevos capitales dinerarios corre parejas con
la ampliación de la producción, y por tanto debe existir
también el material de su forma tesáurica. Si esto rige sin
más ni más para la primera fase de la producción capitalista,
donde hasta el sistema crediticio va acompañado de una
circulación predominantemente metálica, regirá también
para la fase más desarrollada del sistema de crédito, en la
medida en que la base de éste siga siendo la circulación
metálica. Por una parte, la producción suplementaria de
metales preciosos, en la medida en que es ora abundante,
ora mezquina, puede ejercer influencias perturbadoras so-
bre los precios mercantiles, no sólo durante períodos
prolongados sino también en el marco de lapsos muy
breves; por otra parte, el mecanismo crediticio en su
totalidad se ocupa constantemente, mediante todo tipo de
operaciones, métodos, procedimientos técnicos, en restrin-
gir a un mínimo relativo siempre decreciente la circulación
metálica real, con lo cual aumentan también, en la misma
proporción, la artificiosidad de todo el mecanismo y las
posibilidades de perturbación en su funcionamiento normal.

Puede suceder que los distintos B, B', B”, etc., (1),
cuyo nuevo capital dinerario virtual comienza a Operar
de manera activa, tengan que comprarse unos a otros sus
productos (partes de su plusproducto) y vendérselos recí-
procamente. Pro tanto, y en caso de desenvolvimiento
normal, el dinero adelantado para la circulación del plus-
producto refluye a los diversos B en la misma proporción
en que lo adelantaron para la circulación de sus mercancías
respectivas. Si el dinero circula comg medio de pago,
aquí sólo es necesario saldar las cuentas, en la medida
en que las compras y ventas recíprocas no se compensen.
Pero es importante partir inicialmente en todas partes,
como lo hicimos aquí, de la circulación metálica en su
forma más simple, más prístina, porque con ello el flujo
y el reflujo, la compensación de saldos, en suma, todas
las fases que en el sistema crediticio aparecen como pro-
cesos regulados de manera consciente, se presentan como
si existieran con independencia del sistema crediticio; la

cosa aparece en la forma natural y espontánea, en vez
de en la posterior y refleja.

### 3. El capital variable adicional

Habiéndonos limitado hasta aquí a examinar el capital
constante adicional, hemos de dedicarnos ahora a consi-
derar el capital variable adicional.

En el libro 1 hemos expuesto con amplitud cómo sobre
la base de la producción capitalista siempre hay existencias
disponibles de fuerza de trabajo y cómo, si es necesario,
puede ponerse en movimiento más trabajo aunque no
aumente el número de obreros ocupados o la masa de
fuerza de trabajo. Por el momento no hace falta, pues,
extenderse acerca de este punto, sino más bien aceptar
el supuesto de que la parte del capital .dinerario recién
formado a la que es posible transformar en capital variable
siempre encuentra, preexistiéndola, la fuerza de trabajo en
la que debe transformarse. En el libro 1, asimismo, se ex-
plicó cómo un capital dado, sin acumulación, puede
ampliar dentro de ciertos límites su volumen de produc-
ción. Pero aquí se trata de la acumulación de capital en la
acepción específica de la misma, de tal modo que la am-
pliación de la producción se halla condicionada por la
transformación de plusvalor en capital suplementario, y
también, en consecuencia, por una ampliación en la base
de capital de la producción.

El productor de oro puede acumular una parte de su
plusvalor áureo en calidad de capital dinerario virtual; no
bien alcanza el volumen requerido, puede convertirlo di-
rectamente en capital variable nuevo, sin que para ello
tenga que vender primero su plusproducto; del mismo
modo, puede convertirlo en elementos del capital cons-
tante. Sin embargo, en el último caso es necesario que
estos elementos materiales de su capital constante existan
previamente; sea, como se supuso en el caso de la
investigación precedente, que cada productor acopie sus
productos y luego lleve al mercado la mercancía termi-
nada, sea que trabaje a pedido. La ampliación real de
la producción, esto es, del plusproducto, está supuesta
en ambos casos: en un caso como existente de manera
efectiva; en el otro como virtualmente disponible o sumi-
nistrable. :

### II. Acumulación en el sector II

Hasta aquí nos basamos en el supuesto de que los A,
A”, A” (1) venden su plusproducto a los B, B', B”,
etc., pertenecientes al mismo sector I. Supongamos, sin
embargo, que A (1) convierte en dinero su plusproducto
vendiéndolo a un B del sector 11. Esto sólo puede ocurrir
por el hecho de que A (1), después de venderle medios
de producción a B (II), no compra medios de consumo, o
sea cuando se trata de una venta unilateral por parte de A.
Ahora bien, como II. sólo puede abandonar la forma de
capital mercantil y adoptar la forma matural de capital
constante productivo si, además de I,, se intercambia
también al menos una parte de l,, por una parte de II.
—-S, que existe bajo la forma de medios de consumo—, y
como si Á convierte en dinero su I,, ello se debe a que
aquella transacción no se lleva a cabo, a que nuestro A,
por el contrario, retira de la circulación el dinero obtenido
de II con la venta de I,,, en vez de convertirlo en la
compra de medios de consumo IT., tendremos entonces
que por el lado de A (1) se ha operado, sin duda, una
formación de capital dinerario virtual adicional, pero que
en el otro lado existe una parte —igual en cuanto a su
volumen de valor— de capital constante B (II) in-
movilizado en la forma de capital mercantil, sin poder
convertirse en la forma natural de capital constante,
productivo. En otras palabras: se ha vuelto invendible
una parte de las mercancías de B (IL), y prima facie [a
primera vista], en efecto, una parte sin cuya venta su
poseedor no puede reconvertir íntegramente su capital
constante, hacer que vuelva a adoptar su forma produc-
tiva; en lo que a él respecta ha ocurrido una sobreproduc-
ción, la cual, también en lo que a él respecta,? entorpece
la reproducción, incluso la que se practica en escala
inalterada.

En este caso, pues, el capital dinerario virtual adicional
es por parte de A (1), ciertamente, forma dinerizada del
A

2 En el original alemán, el pronombre correspondiente a este
“él” y al inmediatamente anterior podrían referirse también a la
“parte de mercancías [que] se ha vuelto invendible”, en vez de a
“B (ID”. Pero esta última interpretación es la que parece más
adecuada.

plusproducto (plusvalor), pero el plusproducto (plusva-
lor), considerado en cuanto tal, es aquí un fenómeno
correspondiente a la reproducción simple, aún no a la
reproducción en escala ampliada. l...p», —y esto rige,
en cualquier caso, para una parte de pv— debe intercam-
biarse en último término por II. para que se efectúe la
reproducción de II. en escala invariada; A (1), mediante
la venta de su plusproducto a B (IT), le ha proporcionado
a éste, en forma natural, una parte correspondiente de
valor del capital constante, pero al mismo tiempo, al retirar
de la circulación el dinero —al abstenerse de comple-
mentar la venta con una compra subsiguiente— ha
convertido en invendible una parte mercantil de B (ID
igual en valor a ese dinero. Si tomamos en consideración,
pues, la reproducción social global —que abarca por igual
a los capitalistas 1 y lI—, la transformación del pluspro-
ducto de A (I) en capital dinerario virtual expresará la
imposibilidad de reconvertir un capital mercantil de igual
volumen de valor, perteneciente a B II, en capital produc-
tivo (constante); tendremos, por ende, en vez de produc-
ción virtual en escala ampliada, un entorpecimiento en la
reproducción simple, o sea un déficit en este tipo de
reproducción. Como la formación y venta mismas del
plusproducto de A (I) son fenómenos normales de la
reproducción simple, ya sobre la base de esta reproduc-
ción tenemos aquí los siguientes fenómenos recíproca-
mente condicionados: formación de capital dinerario adi-
cional virtual en la clase I (por consiguiente, subconsumo
[en 1] desde el punto de vista de 11); fijación de acopios
mercantiles en la clase ll, imposibles de reconvertir en
capital productivo (por lo tanto, sobreproducción relativa
en 11); capital dinerario excedentario en 1 y déficit en la
reproducción de II.

Sin demorarnos más en este punto, observemos tan
sólo: cuando examinamos la reproducción simple dimos
por supuesto que todo el plusvalor 1 y II se gastaba como
rédito. Pero en realidad una parte del plusvalor se gasta
como rédito y otra parte se transforma en capital. La
acumulación real sólo se verifica a partir de este supuesto.
La propia tesis según la cual la acumulación se lleva a
cabo a expensas del consumo es —cuando se la enuncia
con esa generalidad— una ilusión que contradice la
esencia de la producción capitalista, puesto que supone que

el objetivo y el motivo impulsor de ésta es el consumo, y
no el apoderarse de plusvalor y la capitalización de éste, es
decir, la acumulación.

Consideremos ahora, con algo más de detenimiento, la
acumulación en el sector II.

La primera dificultad que se nos plantea con respecto
a I., esto es, su reconversión de componente del capital
mercantil II en forma natural del capital constante Il,
atañe a la reproducción simple. Volvamos al esquema
anterior:

(1.000, + 1.000,,) I se intercambian por

2.000 II.
Ahora bien, si por ejemplo la mitad del plusproducto
l, o sea A o 500 I,, se reincorpora como capital

constante al sector l, esta parte del plusproducto retenida
en 1 no podrá reponer ninguna porción de II,. En vez
de convertirse en medios de consumo (y aquí, en este
sector de la circulación entre 1 y II, se opera —a diferencia
de la reposición, mediada por los obreros 1, de 1.000 II. por
1.000 1,— un intercambio recíproco real, o sea un doble
cambio de ubicación de las mercancías), esa parte debe ser-
vir en 1 mismo como medios de producción adicionales. No
puede ejecutar esa función simultáncamente en 1 y 11. El
capitalista no puede gastar el valor de su plusproducto en
medios de consumo y al propio tiempo consumir productiva-
mente el plusproducto mismo, esto cs, incorporarlo a su ca-
pital productivo. En vez de 2.000 Lw+pm), PUCS, sólo 1.500
—-o sea (1.000, + 500,,) I— son convertibles en 2.000 Il;
hay, pues, 500 II. que no pueden reconvertirse de su
forma mercantil en capital productivo (constante) II.
Habría ocurrido una sobreproducción en ll, pues, corres-
pondiente exactamente por su volumen al volumen de la
ampliación previa experimentada por la producción en IL
La sobreproducción de Il podría repercutir tan aguda-
mente en l, quizás, que incluso el reflujo de las 1.000
gastadas por los obreros de 1 en medios de consumo II
sólo se verificaría en parte, con lo cual esas 1.000 no
retornarían, bajo la forma de capital dincrario variable, a
las manos de los capitalistas 1. De tal suerte, estos capita-
listas encontrarían dificultades inclusive para la reproduc-

13 615

ción en escala inalterada, y precisamente debido al mero
intento de ampliarla. Hemos de tener presente aquí que en
I se ha operado, en realidad, nada más que una repro-
ducción simple y que sólo se agruparon de diferente
manera y a los efectos de una ampliación futura, digamos
en el año siguiente, los elementos que figuran en el
esquema.

Se podría tratar de eludir esta dificultad de la manera
siguiente: las 500 II. que están en los depósitos de los
capitalistas y no son inmediatamente convertibles en capital
productivo, están tan lejos de constituir una sobreproduc-
ción que, a la inversa, representan un elemento necesario
de la reproducción, descuidado hasta ahora por nosotros.
Hemos visto que tiene que formarse en muchos lados un
fondo de dinero al que, por tanto, hay que retirar de la
circulación: en parte para posibilitar la formación de
nuevo capital dinerario dentro del propio I, en parte para
fijar transitoriamente, en forma dineraria, el valor del
capital fijo, que se consume poco a poco. Pero como en
la formulación del esquema todo el dinero y las mer-
cancías todas se encuentran desde un primer momento
exclusivamente en las manos de los capitalistas 1 y ll —no
existen aquí ni comerciantes, ni cambistas, ni banqueros, ni
clases meramente consumidoras, que no participan de
manera directa en la producción de mercancías—, se des-
prende de esto que es indispensable, asimismo, la forma-
ción constante de depósitos mercantiles —aquí en manos
de sus productores respectivos— para mantener en fun-
cionamiento el mecanismo de la reproducción. Las 500 H.
almacenadas por los capitalistas II representan, pues, el
acopio mercantil de medios de consumo que media la con-
tinuidad del proceso de consumo comprendido en la repro-
ducción, y que en este caso media la transición de un
año al siguiente. El fondo de consumo que aquí se
encuentra aún en manos de quienes son sus vendedores y
al mismo tiempo sus productores, no puede disminuir hasta
cero este año para comenzar de cero el año próximo, del
mismo modo que ello tampoco puede ser el caso en el
tránsito del día de hoy al de mañana. Como es preciso
que constantemente se opere la formación nueva de tales
depósitos mercantiles, por más que su volumen varíe,
nuestros productores capitalistas 11 han de tener necesaria-
mente un capital dinerario de reserva que les permita

seguir adelante con su proceso de producción aunque una
parte de su capital productivo esté inmovilizada, transito-
riamente, bajo la forma mercantil. Conforme al supuesto,
en efecto, combinan todo el negocio del comercio con el
negocio de la producción; deben, pues, disponer también
del capital dinerario adicional que, cuando las diversas
funciones del proceso de reproducción se vuelven autó-
nomas y recaen en diversos tipos de capitalistas, se en-
cuentra en manos de los comerciantes.

A este respecto cabe objetar: 1) esa formación de un
acopio y su necesidad rigen para todos los capitalistas,
tanto los de 1 como los de II. Considerados como meros
vendedores de mercancías, sólo se distinguen unos de otros
porque las que venden son de distinto tipo. El acopio de
mercancías II supone un acopio previo en mercancías 1.
Si hacemos caso omiso del acopio de un lado, hemos de
pasar por alto también el del otro lado. Pero si los toma-
mos en consideración en los dos lados, el problema sigue
planteado en los mismos términos. 2) Así como este año
se cierra, por el lado de II, con un acopio mercantil para
el año próximo, habrá comenzado con un acopio mercantil
de ese mismo lado, trasmitido por el año anterior. Al
analizar la reproducción anual —reducida a su expresión
más abstracta— hemos de pasar por alto ambos acopios,
pues. Al dejarle a este año toda su producción —o sea
también la que cede como acopio mercantil al año pró-
ximo—, hemos de quitarle, por otra parte, la que recibió
del año anterior, con lo cual tenemos de hecho ante
nosotros, como objeto de nuestro análisis, el producto
global de un año medio. 3) La simple circunstancia de
que la dificultad que hemos de sortear no se nos presentó
cuando examinábamos la reproducción simple, demuestra
que se trata de un fenómeno específico, debido única-
mente a un agrupamiento diferente (en lo que se refiere
a la reproducción) de los elementos I, un agrupamiento
modificado, sin el cual no podría verificarse absoluta-
mente ninguna reproducción en escala ampliada.

Ill. Presentación esquemática de la acumulación

Consideremos ahora la reproducción con arreglo al
esquema siguiente:

Esquema a)

I) 4.000. + 1.000, + 1.000,» = 00, Total — 8.252.
ID) 1.500. + 376, + 376,» = 2.252

En primer lugar se observa que la suma total del
producto social anual = 8.252 es menor que en el primer
esquema, donde era = 9.000. Podríamos, del mismo
modo, tomar un total mucho mayor, decuplicarlo, por
ejemplo. Elegimos una suma menor que cn el esquema l
precisamente para poner de manifiesto que la reproduc-
ción en escala ampliada (que aquí sólo se concibe como
una producción practicada con mayor inversión de capital)
no tiene nada que ver con la magnitud absoluta del pro-
ducto; que, para una masa mercantil dada, sólo presupone
un ordenamiento diferente o una determinación funcional
distinta de los diversos elementos del producto dado, o
sea que en lo que toca al volumen de valor no es, en
principio, más que reproducción simple. No es la cantidad
sino la determinación cualitativa de los elementos dados
de la reproducción simple lo que se modifica, y esta
modificación es el supuesto material de la reproducción
en escala ampliada que seguirá luego.**

Podríamos presentar de otra manera el esquema, mo-
dificando las proporciones entre el capital variable y el
constante, por ejemplo así:

Esquema b)

I) 4.000, + 875, + 875p» = 5.750
II) 1.750. + 376, + 3767» = 2.502

De esta manera el esquema aparecería como ordenado
para la reproducción en escala simple, de tal modo que el
plusvalor se gaste íntegramente como rédito y no se acu-
mule. En ambos casos, bajo a) así como bajo b). tenemos

] Total = 8.252

58 Esto pone punto final, de una vez por todas, a la querella
entre James Mill y Samuel Bailey sobre la acumulación del capital,
querella que ventilamos en el libro 1 (capítulo xxu, 5, p. 634, nota
65)* desde otro punto de vista: Nos referimos a la controversia
acerca de la posibilidad de expandir la acción del capital industrial
sin alterar su magnitud. Hemos de volver, más adelante, sobre este
punto.

= Véase, en la presente edición, t. 1, Vol. 2, p. 756, n. 65.

un producto anual del mismo volumen de valor, sólo que
en un caso, sub b), con tal agrupamiento funcional de
sus elementos que se reinicia la reproducción en la misma
escala, mientras que sub a) ese agrupamiento constituye
la base material de la reproducción en escala ampliada.
Sub b), en efecto, (875, + 8757.) 1 = 1.750 Impr) Se
intercambian sin excedente por 1.750 Il, mientras que
sub a) (1.000, + 1.000,,) 1= 2.000 I+.p», en la con-
versión con 1.500 11. dejan un excedente de 500 I,, para
la acumulación en la clase 1.

Pasemos ahora a un análisis más detallado del es-
quema a). Supongamos que una mitad del plusvalor, tanto
en I como en ll, en vez de gastarse como rédito se
acumula, esto es, se convierte en elemento de capital
suplementario. Como la mitad de 1.000 I,, = 500 debe
acumularse en una u otra forma, debe invertirse como
capital dinerario adicional, es decir, debe transformarse en
capital productivo suplementario, sólo se gastarán (1.000.
+ 500,») 1 como rédito. Por consiguiente, aquí sólo figuran
1.500 como magnitud normal de II.. No es necesario
seguir investigando el intercambio entre 1.500 Ip», y
1.500 1, pues lo hemos expuesto ya como proceso de la
reproducción simple; tampoco entran en consideración
4.000 I., pues también dilucidamos, como proceso de la
reproducción simple, su reordenamiento para la reproduc-
ción que vuelve a iniciarse (y que esta vez se efectúa
en escala ampliada).

Lo único que queda aquí por investigar, pues, es:
500 1,» y (376, + 376,,) II, en la medida en que se toman
en consideración por una parte las proporciones internas
tanto de I como de Jl, y por otra parte el movimiento
entre ambos. Como supusimos que también en II debe
acumularse la mitad del plusvalor, aquí habrán de trans-

- formarse 188 en capital, de las cuales Ya en capital variable

= 47 (digamos 48 para redondear); para transformar en
capital constante quedan 140.188

Tropezamos aquí con un nuevo problema, cuya mera
existencia ha de resultar asombrosa para la concepción
corriente, según la cual las mercancías de un tipo suelen
intercambiarse por mercancías de otro tipo, ditto [o sea]
mercancías por dinero y el mismo dinero de nuevo por
mercancía de otro tipo. Las 140 Il,, sólo pueden trans-
formarse en capital productivo al ser repuestas por una

parte de las mercancías I,,, de igual importe de valor. Se
comprende de suyo que la parte de I,, que se debe inter-
cambiar por I,, ha de componerse de medios de produc-
ción adecuados para ingresar tanto en la producción de
I como en la de II, o bien, con exclusividad, en la de II.
Esta reposición sólo puede efectuarse mediante una com-
pra unilateral por parte de II, ya que todo el plusproducto
500 I,., que todavía hemos de examinar, debe servir para
la acumulación dentro de 1, o sea no puede intercambiarse
por mercancías II; en otras palabras, 1 no lo puede acu-
mular y consumir a la vez. II, pues, se ve obligado a
comprar 140 1,, con dinero en efectivo, sin que este dinero
refluya a sus manos mediante la venta subsiguiente de su
mercancía a l. Y precisamente es éste un proceso que se
reitera constantemente, con cada nueva producción anual,
en la medida en que ésta es una reproducción en escala
ampliada. ¿Dónde brota, en II, la fuente para eso?

II parece ser, por el contrario, un campo absolutamente
estéril para la formación de nuevo capital dinerario, for-
mación que en un principio se presenta de hecho como
simple atesoramicnto y que acompaña a la acumulación
real y —en la producción capitalista— la condiciona.

Al comienzo tenemos 376 11,; el capital dinerario de
376, adelantado en fuerza de trabajo, gracias a la compra
de mercancías TI retorna constantemente como capital
variable, en forma dineraria, a las manos del capitalista II.
Este alejamiento, siempre reiterado, respecto al punto de
partida —<el bolsillo del capitalista— y el retorno a dicho
punto no aumentan en modo alguno el dinero que trajina
en este ciclo. No es ésta, pues, una fuente de acumulación
dineraria; no se puede retirar este dinero de esa circula-
ción para atesorarlo, para formar con él nuevo capital
dinerario virtual.

¡Pero, un momento! ¿No habrá manera de obtener aquí
una pequeña ganancia?

No debemos olvidar que la clase II tiene, sobre la 1,
la ventaja de que los obreros que emplea se ven precisados
a comprarle las mercancías producidas por ellos mismos.
La clase II es compradora de la fuerza de trabajo y, a la
vez, vendedora de mercancías a los poseedores de la fuerza
de trabajo que ella emplea. La clase II puede, por ende:

1) Abatir simplemente el salario por debajo de su
nivel normal, cosa que también pueden hacer los apitalis-

tas de la clase 1. De este modo se libera una parte del
dinero que funciona como forma dineraria del capital
variable, y esto, al repetirse una y otra vez el mismo pro-
ceso, puede constituir una fuente normal de atesoramiento,
y por tanto también de capital dinerario adicional virtual,
en la clase 11. Con la ganancia fraudulenta ocasional nada
tenemos que ver aquí, pues lo que examinamos es la
formación normal de capital. Pero no se debe olvidar
que el salario normal efectivamente pagado (que, ceteris
paribus [bajo condiciones en lo demás iguales], determina
la magnitud del capital variable) no se paga por merced
de los capitalistas, en modo alguno, sino que bajo condi-
ciones dadas hay que pagarlo. Con esto queda descartado
ese modo de explicación. Si partimos del supuesto de que
el capital variable que tiene que gastar la clase II es 376,,
para poder explicar un nuevo problema que nos sale al paso
no debemos introducir súbitamente la hipótesis de que esa
clase adelanta 350,, por ejemplo, y no 376,.

2) Pero por otra parte, como hemos dicho, la clase
II, considerada como totalidad, tiene la ventaja sobre la
clase 1 de ser a la vez compradora de la fuerza de trabajo
y, asimismo, revendedora de su mercancía a sus propios
obreros. En todos los países industriales, por ejemplo en
Inglaterra y los Estados Unidos, se conocen los datos más
tangibles acerca de cómo puede explotarse esa circuns-
tancia; de cómo se puede pagar nominalmente el salario
normal, pero en realidad volviendo a atrapar —alias a
robar— una parte del mismo sin el equivalente mercantil
correspondiente; de cómo puede llevarse a cabo esta
Operación en parte por medio del truck system [pago con
bonos], en parte por la falsificación (tal vez no detectable
por la ley) del medio circulante. (Ampliar esto, en la
presente ocasión, con algunos ejemplos pertinentes.) Es
ésta la misma operación que sub l, sólo que disfrazada,
ejecutada dando un rodeo. Por eso hemos de rechazarla
aquí, tal como hicimos con aquélla. De lo que se trata
aquí es del salario pagado de manera efectiva, y no del
nominal.

Como vemos, en el análisis objetivo del mecanismo
capitalista no hay que valersc, como subterfugios para
eludir dificultades teóricas, de ciertos estigmas que todavía
se adhieren a'él de manera extraordinaria. Pero, cosa
extraña, la gran mayoría de mis críticos burgueses claman

indignados porque en el libro 1 de El capital, por ejemplo,
al suponer que el capitalista paga el valor real de la
fuerza de trabajo —lo que en gran parte no hace—, ¡ha-
bría agraviado yo a dicho capitalista! (Con la magnani-
midad que se me atribuye, puede citarse aquí a Scháffle.)!89

Con las 376 TI,, pues, no hemos podido acercarnos
al objetivo fijado.

Pero aun más vidrioso se presenta el caso con las 376
M,.. Aquí sólo se contraponen capitalistas de la misma
clase, que se venden y compran recíprocamente los medios
de consumo por ellos producidos. El dinero necesario para
este intercambio no funciona más que como medio de
circulación y, en caso de desenvolvimiento normal, debe
refluir a los participantes en la misma medida en que lo
adelantaron a la circulación, donde describirá siempre de
nuevo la misma órbita.

Retirar este dinero de la circulación para formar
capital dinerario adicional virtual, es algo que sólo parece
posible de dos maneras. O bien una parte de los capita-
listas II tima a la otra y practica, de esa suerte, el robo
de dinero. Para la formación de nuevo capital dinerario,
como sabemos, no se requiere ninguna ampliación provi-
soria del medio circulante; lo único necesario es que en
ciertos puntos de la circulación se retire el dinero y se lo
atesore. Pero en nada cambiaría las cosas el hecho de
que el dinero hubiera sido robado y, por ende, que la
formación de capital dinerario adicional por una parte de
los capitalistas II pudiera verse acompañada por una posi-
tiva pérdida de dinero de otros de esos capitalistas. El
sector estafado de los capitalistas II tendría que vivir con
algo menos de boato, pero eso sería todo.

O bien, sin embargo, una parte de Il,,, representada
en medios de subsistencia imprescindibles, se transforma
directamente en nuevo capital variable dentro del sector II.
Cómo ocurre esto es un punto que investigaremos al
término de este capítulo (bajo el número IV).

### 1. Primer ejemplo

### A) Esquema de la reproducción simple

IL 4.000. + 1.000, + 1.000), = 6.000

| Total = 9.000
II. 2.000.+ 500, + 500,» = 3.000 ,

B) Esquema inicial para la reproducción *
en escala ampliada

1. 4.000. + 1.000, + 1.000,, = 6.000
IL. 1.500. + 750, + 750,» = 3.000

Si suponemos que en el esquema B se acumula la
mitad del plusvalor de I, o sea 500, obtendremos primero
(1.000, + 500,,) I, o bien 1.500 I,..p», para reponer por
1.500 II; queda entonces en I: 4.000, + 500,,, siendo
esta última cantidad la que hay que acumular. La repo-
sición de (1.000, + 500,,) 1 por 1.500 II, es un proceso
correspondiente a la reproducción simple, ya dilucidado
cuando la analizamos.

Supongamos que de las 500 I,, es necesario transformar
400 en capital constante, 100 en variable. Ya hemos
explicado el intercambio, dentro de I, de las 400,, que han
de capitalizarse de esa manera; se las puede anexar a l.,
sin más trámite, y entonces obtendremos para 1:

4.400. + 1.000, + 100), (las últimas hay que convertirlas
en 100,).

Por su parte, II le compra a I, con fines de acumula-
ción, las 100 I,, (existentes en medios de producción),
que pasan a constituir capital constante adicional de II,
mientras que las 100 en dinero pagadas por aquéllas se
convierten en forma dineraria del capital variable adicional
de I. Tenemos, entonces, para I un capital de 4.400, +
+ 1.100, (estas últimas en dinero) = 5.500,

I tiene ahora 1.600, para capital constante; para que
pueda ponerse a trabajar debe agregarle otras 50, en dinero
con vistas a la adquisición de nueva fuerza de trabajo, con
lo cual su capital variable aumenta de 750 a 800. Esta
ampliación de los capitales constante y variable de II por
un total de 150 se efectúa a expensas de su plusvalor; de
los 750 II,, sólo quedan, pues, 600,, como fondo de con-
sumo de los capitalistas Y, cuyo producto anual se distri-
buye ahora de la siguiente manera:

II) 1.600. + 800, + 600,, (fondo de consumo)= 3.000

Las 150,» producidas en medios de consumo, que
aquí se convierten en (100. + 50,) II, ingresan por ente-
ro, bajo su forma natural, en el consumo de los obreros:

Total = 9.000.

* En la 1* y 2% ediciones, “acumulación” en vez de “repro-
ducción”.

los obreros 1 consumen 100 (100 I,), y 50 los obreros II
(50 I1,), como expusimos más arriba. En realidad, en
II, cuyo producto global se apronta en una forma requerida
para la acumulación, es preciso que una parte del plusvalor
acrecentada en 100 2 se reproduzca en forma de medios de
consumo necesarios. Si efectivamente comienza la repro-
ducción en escala ampliada, las 100 de capital dinerario
variable de 1 refluyen a 1, pasando por las manos de la
clase obrera 1; II, por el contrario, transfiere a 1 100p»
en acopio de mercancías y, a la vez, 50 en acopio de mer-
cancías a su propia clase obrera.

El ordenamiento modificado a efectos de la acumula-
ción, se presenta ahora como sigue:
D) 4.400. + 1.100, + 500 (fondo de consumo)= 6.000
1) 1.600. + 800, -+ 600 (fondo de consumo) = 3.000

Como arriba, total 9.000

De esto, son capital:
D 4.400. + 1.100, (dinero) = 5.500
ID) 1.600. + 800, (dinero) = 2.400
mientras que la producción comenzó con:

D 4.000. + 1.000, = 5.000 —7.250.
ID 1.500.+ 750, = 2.250

Ahora bien, si la acumulación real se opera sobre
esta base, esto es, si se produce realmente con este capital
acrecentado, tendremos al término del año siguiente:

ID) 4.400. + 1.100, + 1.100,» = 6.600 — 9.800
II) 1.600.+ 800, + 800, = 3.200 :
Supongamos que sub 1 la acumulación continúa efec-
tuándose en la misma proporción; o sea, 550), gastadas
como rédito, 550, acumuladas. En primer término, en-
tonces, 1.100 II,? reponen a 1.100 I,; además hay que
realizar otras 550 I,» en un importe igual de mercancías
II; o sea, en total, 1.650 l+.pr,. Pero el capital constante
de II al que hay que reponer es apenas = 1.600, y por
tanto las 50 restantes habrá que completarlas tomándolas
de 800 Il)». Si aquí hacemos abstracción, en un primer

=7.900,

“ En la 1%? edición, “150”. j ) Ñ
* En la 1? y 22 ediciones, “1.000 I.”; modificado según el ori-
ginal de Engels para la imprenta. :

momento, del dinero, tendremos como resultado de esa
transacción:

I) 4.400. + 550,, (que hay que capitalizar); además,
en fondo de consumo de los capitalistas y obreros,
1.650...pv,, realizadas en mercancías II.

II) 1.650. (50, en efecto, han sido agregadas tomán-
dolas de Il,,, según dijimos más arriba) + 800, + 750),
(fondo de consumo de los capitalistas).

Pero si en II se mantiene la antigua proporción de v
a c, por las 50. habrá que desembolsar otras 25,; habrá
que tomarlas de las 750,,, con lo que tendremos:

1) 1.650. + 825,% 725 py.

Sub I hay que capitalizar 550,,; si se mantiene la pro-
porción anterior, 440 serán de capital constante y 110
de capital variable. Estas 110 hay que extraerlas, llegado
el caso, de 725 II,,, es decir que los obreros 1 consumirán
medios de consumo por 110 en vez de hacerlo los capita-

listas II, y que éstos se verán forzados a capitalizar esas

110,» que no pueden consumir. Con ello, de las 725 IL,
quedan 615 I,,. Pero si 1 transforma así esas 110 en

, Capital constante adicional, necesitará un nuevo capital

-

variable suplementario de 55, que, una vez más, habrán
de salir de su plusvalor; descontándolas de las 615 Il»
quedarán 560 para el consumo de los capitalistas II y
obtendremos ahora, una vez efectuadas todas las trans-
ferencias reales y potenciales, el siguiente valor de capital:
ID) (4.400. + 440.) + (1.100, + 110,) =

= 4.840, + 1.210, = 6.050
II) (1.600, + 50, + 110.) +

+ (800, + 25, + 55,) = 1.760. + 880, = 2.640

8.690.
Si las cosas han de transcurrir de manera normal, la
acumulación en II tendrá que efectuarse con más rapidez
que en Í, porque, de no ser así, la parte de l...,», que
tiene que convertirse en mercancías II, crecerá más rápi-
damente que II, única por la que puede intercambiarse.
Si la reproducción se continúa sobre esta base y las
demás circunstancias se mantienen incambiadas, tendremos
este resultado al término del año siguiente:
I) 4.840. + 1.210, + 1.210), = 7.260

II) 1.760. + 880, + a E = 10.780.

Si la tasa de distribución del plusvalor no varía, en un
principio habrá que gastar de I, como rédito: 1.210, y
la mitad de pv= 605; en total — 1.815. Este fondo de
consumo nuevamente es mayor en 55 que II,. Las 55 han
de descontarse de 880,,,2 con lo cual quedarán 825. 55
Il,» transformadas en II, presuponen una nueva deducción
de II,, para el capital variable correspondiente = 27 2;
quedan para consumir, 797 14 Tp..

Para capitalizar en I hay ahora 605,,; de ellas 484
son de capital constante, 121 de variable; las últimas
hay que deducirlas de 11,,, que eran ahora = 797 2, con
lo cual quedan 676 Y2 Il,,. II, pues, transforma otras 121
en Capital constante y necesita para ello capital variable
nuevo = 60 Y2, que también se descuenta de las 676 12;
quedan, entonces, 616 para consumir.

Tenemos, siendo así, este capital:

I) Constante 4.840 4 484 = 5.324.
Variable 1.2104 121 = 1.331.

II) Constante 1.760 4-55 + 121
Variable 880 4 27 Y 4 60 Ya

En total:

ID) 5.324. + 1.331, — 6.655

II) 1.936.+ 968, — 2,904
y al término del año el producto será el siguiente:

D 5.324. + 1.331, 4+ 1.331), =7.986 | 11.858

ID 1.936.+ 968,+ 9687, = 3.872 f “ """ ”

Reiterando el mismo cálculo y redondeando las frac-
ciones, obtendremos al término del año siguiente este
producto:

D 5.856. + 1.464, + 1.464), = 8.784 | _ 13043:

1) 2.129. + 1.065, + 1.065), = 4.2599f "CC

Y al final del año siguiente:
D 6.442. + 1.610, + 1.610,» = 9.662 — 14.348

ID 2.342, + 1.172, + 1.172,, = 4.686

En el transcurso de una reproducción quinquenal* en
escala ampliada, el capital global de 1 y II ha aumentado de

1.936

* En la 1? edición, “880 1I,.” en vez de “880,.”.
v En la |? y 22? ediciones, “4.249”.

* En la 1% y 2% ediciones, “13.033”.

“ En la 1? y 22 ediciones, “cuatrienal”.

5.500,2 + 1.750, = 7.250, a 8.784. + 2.782, = 11.566,
O sea en una proporción de 100 : 160. El plusvalor global,
que originariamente era de 1.750, es ahora de 2.782. El
plusvalor consumido era al principio de 500 para 1 y 600<
para IL, y de 1.1004 en total; en el último año fue de
732 para 1 y de 745 * para Il, o sea de 1.477 f cn total.
Se ha acrecentado, pues, en la proporción de 100 : 134.2

### 2. Segundo ejemplo

Tomemos ahora el producto anual de 9.000, que en su
totalidad, como capital mercantil, se encuentra en manos
de la clase capitalista industrial, bajo una forma en
la cual la proporción media general entre el capital variable
y el constante es la de 1 : 5. Ello presupone lo siguiente:
un desarrollo ya considerable de la producción capitalista
y, correspondientemente, de la fuerza productiva del tra-
bajo social; una ampliación previa e importante de la
escala de producción; por último, el desarrollo de todas
las circunstancias que generan una sobrepoblación rela-
tiva en la clase obrera, El producto anual se distribuirá
entonces, una vez redondeadas las fracciones, de la si-
guiente manera:

D 5.000. + 1.000, + 1.000,, = 7.000 5 000

II) 1.430.+ 285, + 285, =2.000 f "

Supongamos, ahora, que la clase de los capitalistas 1
consume la mitad del plusvalor — 500 y acumula la otra
mitad. En tal caso habría que intercambiar (1.000, +
+ 500,,) I = 1.500, por 1.500 II... Como aquí II. es sólo
= 1.430, es necesario agregar 70 del plusvalor; deducidas
de las 285 IL, quedan 215 II,,. Obtenemos, por consi-
guiente:

D 5.000. + 500,, (que hay que capitalizar) +
+ 1.500 ... y», en el fondo de consumo de los capitalistas

“y Obreros.

" En la 1? y 22 ediciones, “5.400.”.
* En la 1? y 22? ediciones, “7.150”.
“ En la 1? y 22 ediciones, “535”.

“ En la 12 y 22 ediciones, “1.035”.
“ En la 1? y 22 ediciones, “958”.

* En la 11 y 22 ediciones, “1.690”..
* En la 1? y 22 ediciones, “163”.[*0]

ID) 1.430, + 70,» (que hay que capitalizar) + 285, +
+ 215p.

Como aquí 70 II,. se anexan directamente a 1., para
poner en movimiento ese capital constante adicional se

requerirá un capital variable de E 14; estas 14 se
deducen también de las 215 II,,; restan 201 I1,., y tenemos:

ID (1.430. + 70,)+(285, + 14,) + 2017.

El intercambio de 1.500 L¡»./:p", por 1.500 II. es un
proceso de la reproducción * simple, y por ende ya venti-
lado. Con todo, hemos de llamar la atención aquí acerca de
algunas peculiaridades resultantes de que en la reproducción
acumuladora l,,.:pw, no se repone solamente por II., sino
por II. más una parte de II,...

Que, una vez supuesta la acumulación, l,».p», es Mayor
que IL. y no igual a II... como sí ocurría en la reproduc-
ción simple, es algo que se comprende de suyo, puesto
que: 1) si l incorpora una parte de su plusproducto a su
propio capital productivo y transforma % de aquél en
capital constante, no puede reponer al mismo tiempo
esos % por medios de consumo II; 2) de su plusproducto,
I tienc que suministrar el material para el capital constante
que se requiere con vistas a la acumulación dentro de Il,
tal como II debe proporcionar a 1 el material para el
capital variable que ha de poner en movimiento la parte
del plusproducto de I que este mismo emplea como plus-
capital constante. Sabemos ya que el capital variable real
se compone de fuerza de trabajo, y por ende también el
capital variable adicional. No es el capitalista 1 el que
compra a II medios de subsistencia necesarios y los
acopia o acumula para la fuerza de trabajo adicional que
habrá de emplear, tal como tenía que hacer el esclavista.
Son los obreros mismos los que tratan con II. Pero esto
no impide que, desde el punto de vista del capitalista, los
medios de consumo de la fuerza de trabajo suplementaria
no sean más que medios de producción y de conservación
de su fuerza de trabajo suplementaria eventual, o sea la
forma natural de su capital variable, Su propia operación
siguiente, en el caso la de I, consiste simplemente en

“ En la 1? y 2? ediciones, “acumulación” en vez de “repro-
ducción”.

atesorar el nuevo capital dinerario requerido para la com-
pra de fuerza de trabajo suplementaria. Una vez incorpo-
rada ésta, el dinero se convierte en medio de compra de
mercancías II para esa fuerza de trabajo, o sea que debe
encontrar, preexistentes, esos medios de consumo.

Entre paréntesis. El señor capitalista, al igual que su
prensa, suele estar descontento con la manera en que la
fuerza de trabajo gasta su dinero y con las mercancías 11
en que la misma realiza dicho dinero. Con tal motivo filo-
sofa, cultiparlotea y exuda filantropía por todos los poros,
como hace por ejemplo el señor Drummond, secretario de
la embajada inglesa cn Washington. The Nation (un
periódico), nos informa Drummond, publicó en octubre
de 1879 un interesante artículo en el que se dice, entre
otras cosas: “Los obreros no se mantuvieron, en el plano
de la cultura, a la par del progreso que se registra en las
invenciones; tienen ahora al alcance de la mano multitud
de objetos que no saben usar, y para los que no configu-
ran, por lo tanto, mercado alguno”. (No hay capitalista,
naturalmente, que no desec que los obreros compren, sus
mercancías.) “No hay motivo alguno de que el obrero
no desee las mismas comodidades que el clérigo, el abo-
gado y el médico que ganan lo mismo que él.” (¡Los
abogados, clérigos y médicos de este tipo, por cierto, no
podrán permitirse más que el desco de muchas comodida-
des!) “Pero no las desca. El problema estriba siempre en
cómo clevarlo, mediante un método racional y saludable,
en su condición de consumidor; no es un problema fácil
de resolver, ya que toda su ambición no va más allá de la
reducción de sus horas de trabajo, y el demagogo lo incita
a tratar de reducirlas, mucho más que a elevar su situa-
ción mediante el mejoramiento de sus aptitudes intelectua-
les y morales.” (Reports of H. M.'s Secretaries of Embassy
and Legation on the Manufactures, Commerce etc. of the
Countries in which they Reside, Londres, 1879, p. 404.)

Un prolongado horario de trabajo parece ser cl secreto
del método racional y saludable que habrá de clevar la
situación del obrero, mediante el mejoramiento de su apti-
tud intelectual y moral, y que lo convertirá en consumidor
racional. Para convertirse en consumidor racional. de la
mercancía que le ofrecen los capitalistas debe empezar
ante todo —;¡pero el demagogo se lo impide! — por dejar
que su propia fuerza de trabajo sea consumida de manera

irracional e insalubrée por su propio capitalista. Lo que
el capitalista entiende por consumo racional se advierte
a las claras allí donde es tan condescendiente que practica
directamente el comercio de los artículos que consumen sus
obreros: en el truck system, uno de cuyos ramos, entre
muchos, es el de proporcionar vivienda a los trabajadores,
de tal modo que el capitalista de éstos es al mismo tiempo
el propietario de las casas que alquilan.

Este mismo Drummond, cuya alma delicada se extasía
con los intentos capitalistas de elevar a la clase obrera, nos
cuenta en ese informe, entre otras cosas, de las fábricas
algodoneras modelo de Lowell $: Lawrence Mills. Las casas
donde comen y se alojan las muchachas obreras pertenecen
a la sociedad por acciones propietaria de la fábrica; las
regentas de esas casas se hallan al servicio de la misma
compañía, que les fija sus reglamentaciones; ninguna mu-
chacha puede volver a casa después de las 10 de la noche.
Y he aquí la perla: la policía privada de la empresa
patrulla la zona para impedir las infracciones a esa dispo-
sición domiciliaria. Después de las 10 de la noche ninguna
muchacha puede salir ni entrar. Ninguna de las muchachas
puede alojarse fuera del terreno perteneciente a la socie-
dad, a la que cada casa rinde aproximadamente 10 dólares
de alquiler por semana; y ahora veamos en toda su gloria
al consumidor racional: “Como el omnipresente piano, sin
embargo, se encuentra en muchos de los mejores albergues
para obreras, la música, el canto y la danza desempeñan
un importante papel, por lo menos para aquellas que
después de diez horas de trabajo incesante ante el telar
necesitan, más que un descanso real, variación luego de la
monotonía” (p. 412). Pero sólo ahora se revela el secreto
fundamental de cómo hacer del obrero un consumidor
racional. El señor Drummond visita la fábrica de cuchillos
de Turners Falls (en el río Connecticut), y el señor Oak-
man, tesorero de la sociedad anónima, después de asegu-
rarle que la cuchillería de mesa norteamericana es superior
en calidad a la inglesa, prosigue: “También en los precios
batiremos a Inglaterra; ya ahora le llevamos la delantera
en lo que respecta a la calidad, como es sabido, pero
tenemos que vender a precios más bajos, ¡y lo haremos
cuando consigamos más barato nuestro acero y rebajemos
el precio de nuestro trabajo!” (p. 427). Reducción del
salario y prolongación de la jornada laboral: ése es el

meollo del método racional y saludable que elevará al
obrero a la dignidad de consumidor racional, para que así.
configure un mercado capaz de absorber la multitud de
objetos que la cultura y el progreso que se registra en las
invenciones le han puesto al alcance de la mano.

Así como I tiene que suministrar, tomándolo de su
plusproducto, el capital constante adicional de II, éste, en
ese sentido, ha de proporcionar el capital variable suple-
mentario que necesita 1. En lo que respecta al capital
variable, II acumula para 1 y para sí mismo, al reproducir
en forma de medios de consumo necesarios una parte
mayor de su producción global y también, en particular,
de su plusproducto.

L+p»), Cuando se trata de una producción basada en
el aumento del capital, tiene que ser = II. más la parte
del plusproducto reincorporada como capital, más la
porción adicional de capital constante necesaria para am-
pliar la producción en II, y el mínimo de esa ampliación
es aquel sin el cual es impracticable la acumulación real,
esto,es, la expansión real misma de la producción en 1.

Si volvemos ahora al último caso considerado más
arriba, vemos que presenta la peculiaridad de que II, es
menor que l.-.:/»/», que la parte del producto de 1 gastada
como rédito en medios de consumo, de tal suerte que, para
convertir las 1.500 I...p", de inmediato se realiza por
ellas una parte del plusproducto 11 = 70. En lo que res-
pecta a II. = 1.430, la reposición de esa parte —bajo
circunstancias en lo demás iguales— debe ser hecha a
partir de I..,», por el mismo importe de valor, para que
con ella tenga lugar la reproducción simple en Il; de ahí
que, en esa medida, no debamos proseguir aquí su examen.
Otra cosa ocurre con las 70 II,, complementarias. Lo
que para 1 es mera reposición de rédito por medios de
consumo, intercambio mercantil orientado únicamente
hacia el consumo, no es aquí para II —como sí es el caso
en la reproducción simple— mera reconversión de su
capital constante de la forma de capital mercantil a su
forma natural, sino proceso directo de acumulación, trans-
formación de una parte de su plusproducto de la forma de
medios de consumo a la de capital constante. Si con las
£ 70 en dinero (reserva dineraria para la conversión de

14 631

plusvalor) 1 compra las 70 I1,., y II, en vez de comprar 70
1,,, acumula las £ 70 como capital dinerario, éste seguirá
siendo expresión de producto suplementario (precisamente
del plusproducto de Il, del cual es una parte alícuota),
aunque no de un producto que reingrese a la producción;
pero entonces esa acumulación de dinero por parte de II
sería expresión a la vez de 70 I,,. invendibles en medios
de producción. Existiría una sobreproducción relativa en
I, correspondiente a esa no ampliación simultánea de la
reproducción por parte de Il.

Pero prescindiendo de eso: durante el lapso en que las
70 en dinero procedentes de 1 aún no retornaron a este
sector o sólo lo hicieron en parte mediante la compra de
70 1,, por parte de Il, figuran 70 en dinero total o parcial-
mente como capital dinerario virtual adicional en manos
de Il. Esto es válido para todo intercambio entre 1 y Il,
hasta que la reposición recíproca de las mercancías de
una y otra parte haya operado el reflujo del dinero a su
punto de partida. Pero el dinero, cuando las cosas trans-
curren de manera normal, aquí sólo desempeña ese papel
transitoriamente. Ahora bien, en el sistema crediticio, en
el que toda suma de dinero adicional momentáneamente
libre debe funcionar de inmediato y de manera activa como
capital dinerario adicional, a ese capital dinerario que sólo
de momento es libre se lo puede fijar, por ejemplo para
que sirva en nuevas empresas sub I, aunque todavía tendría
que poner en movimiento, en ese mismo sector, el pro-
ducto adicional aún inmovilizado en otras empresas. Es
necesario observar, además, que la anexión de 70.I,, al
capital constante II requiere al mismo tiempo una amplia-
ción del capital variable 11 por un importe de 14. Esto
presupone —de manera semejante a lo que ocurría en I
con la incorporación directa de plusproducto I,, al capital
[.— que la reproducción en Il ya se efectúa tendiendo a
una Capitalización ulterior; que dicha reproducción im-
plica, por consiguiente, la ampliación de la parte del plus-
producto compuesta de medios de subsistencia necesarios.

Si es necesario capitalizar 500 I,,, el producto de 9.000
del segundo ejemplo ha de distribuirse de la siguiente ma-
nera, como vimos, a los efectos de la reproducción. Sólo
tomamos en consideración las mercancías, y pasamos por
alto la circulación dineraria. j

1) 5.000. + 500,. (que hay que capitalizar) +
+1.500.+p1) (fondo de consumo) — 7.000 en mercan-
cías.

II) 1.500, + 299, + 201,. = 2.000 en mercancías.
Suma total: 9.000 en producto mercantil,

La capitalización se efectúa ahora de esta manera:

En lL, las 500,, que se capitalizan se distribuyen en
Y =417. + Yo = 83,. Las 83, retiran de Il,» una canti-
dad igual de dinero, con la que se adquieren elementos del
capital constante, que por tanto se incorporan a II.. Un
aumento de II. en 83 condiciona un aumento de II. en
Ys de 83=— 17. Después de la transacción tendremos,
entonces:

D (5.000, + 4177»). + (1.000, + 83p,), =

= 5.417, + 1.083, = 6.500

ID) (1.500. + 83,+). + (299. + 170)» =
=1.5583,+ 316, = 1.899
Total: 8.399

En l, el capital ha aumentado de 6.000 a 6.500, o
sea en */,,. En Il, de 1.715 a 1.899, o sea en poco menos
de */s.
Sobre esta base, en el segundo año la reproducción
arroja, al término del mismo, este resultado en capital:
1) (5.417, + 452,7»). + (1.083, + 90p,). =
= 5.869. + 1.173, = 7.042

II) (1.583. + 42p» + 900). + (316, + 8p2 + 1890), =
= 1.715. + 342 , = 2.057

y al finalizar el tercer año tendremos este producto:
I) 5.869, + 1.173, + 1.173p»

ID) 1715.4+ 342,+  342p,.

Si I acumula, como hasta el presente, la mitad del
plusvalor, l,v3pw, dará 1.173, + 587 ap) = 1.760,
suma mayor que el total de las 1.715 I,, y mayor, preci-
samente, en 45. Hay que compensar éstas mediante
la transferencia de un importe igual en medios de pro-
ducción a II.. II. crece así en 45, lo que condiciona un
incremento de Ys =9 en II. Las 587 I,, capitalizadas
se dividen además en % y Y6, o sea en 489, y 98,; estas
98 condicionan en II una nueva adición de capital cons-
tante por 98, la cual condiciona a su vez un aumento del
capital variable de 11 en Ys = 20. Tenemos, entonces:

D) (5.869. + 489,2). + (1.173, + 98pv)» =

= 6.358. + 1.271, = 7.629
ID (1.715. + 45). + 989). + (342, + 9 +
+ 20pm)+ = 1.858. + 371. = 2.229

Capital total = 9.858

En tres años de reproducción creciente, pues, el capital
global de 1 ha aumentado de 6.000 a 7.629; el de II de
1.715 a 2.229; el capital global social de 7.715 a 9.858.

### 3. Conversión de II, en la acumulación 2

En el intercambio de l¿.,,», con II se presentan, pues,
diferentes casos.

En la reproducción simple uno y otro deben ser iguales
y reponerse mutuamente, ya que en caso contrario, como
hemos visto más arriba, la reproducción simple no puede
llevarse a cabo sin perturbaciones.

En lo que se refiere a la acumulación, hemos de tener
en cuenta ante todo la tasa de la misma. En los casos
precedentes suponíamos que la tasa de la acumulación cra
en 1 —1% py l, y asimismo que se mantenía constante en
los diversos años. Sólo hicimos variar la proporción en que
ese Capital acumulado se divide en variable y constante.
Resultaron de ello tres casos:

1) Loop = U,, que por lo tanto es menor que
Loi.) Esto debe ocurrir indefectiblemente, ya que en
caso contrario no habría acumulación en 1.

2) L».2pr, es mayor que lI.. En este caso la reposi-
ción se opera mediante el agregado a Il. de una parte
correspondiente de I,., con lo cual esta suma es
= lLw,vepr, Aquí, para 11 la transacción no es una repro-
ducción simple de su capital constante, sino ya acumula-
ción, aumento del mismo con la parte de su plusproducto
que II intercambia por medios de producción I; este
aumento implica, a la vez, que 11 aumenta además su ca-
pital variable, proporcionadamente, a expensas de su
propio plusproducto.

3) Lo.» p», es menor que Jl... En este caso Il no ha
reproducido íntegramente su capital constante por medio

» Subtítulo de Engels (R 854/2).

de la transacción, y debe cubrir el déficit comprándole a 1.
Pero esto no exige ninguna acumulación ulterior de capital
variable Il, ya que en virtud de esa sola operación su capital
constante, en lo que respecta a la magnitud, se ha repro-
ducido completamente. Por otra parte, gracias a esa tran-
sacción la parte de los capitalistas de 1 que sólo acumula
capital dinerario adicional, lleva a cabo ya una fracción de
ese tipo de acumulación.

El supuesto de la reproducción simple, de que l;,. pv)
es = Il, no sólo es incompatible con la producción capi-
talista —lo cual no excluye, por lo demás, que en el ciclo
industrial de 10 a 11 años uno de éstos registre a menudo
una producción global menor que la del precedente, esto
es, que ni siquiera se opere una reproducción simple con
respecto al año anterior—, sino que además, teniendo
en cuenta el crecimiento anual natural de la población, la
reproducción simple sólo podría efectuarse si de las 1.500
que representan el plusvalor global se alimentara una
cantidad proporcionalmente mayor de servidores impro-
ductivos. Siendo así, por el contrario, la acumulación de
capital, o sea la verdadera producción capitalista, sería
imposible. En consecuencia, la realidad de la acumulación
capitalista excluye que 11. sea — I¿,»,p») Sin embargo,
incluso en la acumulación capitalista podría darse el caso
de que, a consecuencia del desenvolvimiento de los pro-
cesos de acumulación llevados a cabo en la serie anterior
de procesos de producción, II. no sólo fuera igual, sino
incluso mayor que l¿»,p+). Equivaldría esto a una sobre-
producción en 11 que sólo se podría compensar por una
crisis catastrófica [einen grossen Krach],!*! a consecuencia
de la cual se transfiriera capital de II a 1. Tampoco modi-
fica en nada la relación entre I.»,p», y M, el hecho de que
una parte del capital constante de 11 se reproduzca por sí
misma, como ocurre por ejemplo en la agricultura con el
empleo de simientes que se autorreproducen. En lo que
respecta al intercambio entre 1 y 11, esa parte Il, se tiene tan
poco en cuenta como a l.. Nada cambia en el fondo del
asunto, asimismo, que una porción de los productos de II
sea susceptible de ingresar en 1 como medios de produc-
ción. Los cubre una porción de los medios de producción
suministrados por 1, y desde un principio es necesario
desechar esas porciones, en uno y otro sector, si queremos
investigar en toda su pureza y sin distorsiones el inter-

cambio entre las dos grandes clases de la producción social,
los productores de medios de producción y los productores
de medios de consumo.?

De modo, pues, que en. la producción capitalista 1...»
puede no ser igual a TI, o sea que ambos pueden no com-
pensarse recíprocamente en el intercambio. Por el con-
trario, si 1_f?_ es la parte de l,. que los capitalistas 1

, podrá ser igual, mayor

x
gastan como rédito, l,.,

x

o menor que II; pero I,,,. 2, será siempre menor que
x

Mi-.p»),, y precisamente menor en la parte de ll, que la
propia clase de los capitalistas 11 tiene que consumir sea
como fuere. l
Hemos de apuntar que en este examen de la acumulación
no se ha presentado con exactitud el valor del capital
constante, en la medida en que es parte de valor del
capital mercantil a cuya producción coopera. La parte
fija del capital constante recién acumulado sólo ingresa
paulatina y periódicamente —según la diferente naturaleza
de esos elementos fijos— en el capital mercantil, éste, por
tanto, allí donde las materias primas y los productos semi-
elaborados, etc., entran masivamente en la producción
mercantil, consiste en su mayor parte de productos que
remplazan los componentes constantes circulantes y el
capital variable. (A causa de la rotación de los compo-
nentes circulantes, sin embargo, se puede proceder de esta
suerte; se supone, así, que en el curso del año la parte
circulante, junto con la porción de valor del capital fijo
cedida a ella, rota con la suficiente frecuencia para que la
suma global de las mercancías suministradas iguale el valor
de todo el capital que ingresa en la producción anual.)
Pero allí donde en la industria maquinizada sólo entran
materiales auxiliares, pero no materia prima, el elemento
de trabajo = v ha de reaparecer necesariamente en el
capital mercantil como el componente mayor. Mientras que
en la tasa de ganancia el plusvalor se calcula sobre el
capital global —con independencia de si los componentes
fijos transfieren periódicamente mucho o poco valor al pro-
ducto—, en el caso del valor de todo capital mercantil

“ La última frase ha sido agregada por Engels (R 856/1).

generado periódicamente la parte fija del capital constante
sólo debe incluirse en el cálculo en la medida en que, por
su desgaste, transfiere promedialmente valor al producto.

### IV. Observaciones complementarias ?

Para Il, la fuente originaria de dinero es v + pv de la
producción de oro I, intercambiados por una parte de IL;
sólo en la medida en que el productor de oro acopia plus-
valor o lo transforma en medios de producción 1, o sea
expande su producción, su y + pv no ingresa en Il; por
otra parte, en la medida en que la acumulación de dinero,
por parte del productor de oro mismo, conduce en última
instancia a la reproducción ampliada, una parte del plus-
valor de la producción áurea no gastada como rédito
ingresa en II en cuanto capital variable adicional del pro-
ductor de oro, promueve allí un nuevo atesoramiento o
proporciona nuevos medios para comprarle “a 1, sin tener
a su vez que venderle de manera directa. Del dinero pro-
cedente de ese I,,p., de la producción de oro se deduce
la parte de este metal que requieren ciertos ramos de la
producción en II, como materia prima, etc., en suma como
elemento para la reposición de su capital constante. En el
intercambio entre 1 y II hay un elemento para el atesora-
miento transitorio que se efectúa con vistas a la reproduc-
ción ampliada futura: para 1, sólo cuando una parte de
L,, se vende a II unilateralmente, sin compra recíproca, y
sirve aquí como capital constante adicional 11; para Il,
cuando se da el mismo caso por parte de l en lo que res-
pecta al capital variable suplementario; además, cuando
una parte del plusvalor gastado por 1 como rédito no queda
cubierta por IÍ., con lo cual, por consiguiente, una parte
de II,» es objeto de compra y mediante ésta se transforma

en dinero. Si I,,., 1% , es mayor que Il, éste no necesitará,
x

para su propia reproducción simple, reponer con mercan-

cías de 1 lo que 1 ha consumido de Il,.. Cabe preguntarse

en qué medida, dentro del intercambio de los capitalistas

IT entre sí —un intercambio que sólo puede consistir en el

intercambio recíproco de 11,,— puede efectuarse un ateso-

A O O
” Subtítulo de Engels (R 857/2).

ramiento. Sabemos que dentro de II tiene lugar una acu-
mulación directa por el hecho de que una parte de II,, se
transforma directamente en capital variable (al igual que
como en l una parte de I,, se convierte directamente en
capital constante). Dados los distintos tipos de antigüedad
de la acumulación dentro de los diversos ramos indus-
triales de Il, y dentro de cada ramo industrial en lo que
respecta a los capitalistas individuales, la cosa se explica,
mutatis mutandis, tal como sub 1. Los unos se encuentran
todavía en la fase del atesoramiento, venden sin comprar;
los otros, que han llegado ya al punto de la ampliación
real de la reproducción, compran sin vender. Cierto que el
capital dinerario variable adicional se desembolsa, por de
pronto, en fuerza de trabajo suplementaria, pero ésta
compra medios de subsistencia a los atesoradores que
poseen los medios de consumo suplementarios que entran
en el consumo obrero. De estos atesoradores, el dinero,
pro rata a su tesaurización, no retornará a su punto de
partida, pues ellos lo acumulan.

## APÉNDICE””

## SECCIÓN PRIMERA EL PROCESO CÍCLICO DEL CAPITAL”

## CAPÍTULO 1

## LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL: CAPITAL DINERARIO, CAPITAL PRODUCTIVO, CAPITAL MERCANTIL

El resultado inmediato del proceso de la producción
capitalista es una masa de mercancías, digamos 8.000
libras de hilado de algodón. Para simplificar, supongamos
en un primer momento que el capital adelantado se ha
consumido íntegramente en la producción, de modo que
de aquí en adelante sólo existe bajo la forma de hilado.
En otras palabras, hacemos caso omiso de la parte del
capital utilizado que continúa existiendo bajo su antigua
forma y que no ingresa, por lo tanto, en el proceso de la
circulación. El producto mercantil posee ahora un valor
superior al de las mercancías consumidas para fabricarlo.
Su precio representa, por consiguiente, una suma de
dinero más considerable que la que sirvió para adquirir
esos elementos de producción.*

* En el manuscrito 1 el capítulo 1 comienza de esta manera:
“La primera forma bajo la cual el capital se nos ha revelado de
manera general era la del dinero que describe el ciclo D- M - D',
conversión de dinero en mercancía y reconversión de la mercancía
en dinero, comprar para vender más caro. Desde el punto de vista
de la circulación mercantil simple este movimiento carecía de expli-
cación (cfr. libro 1, cap. 1). El enigma se resolvió mediante el
análisis del proceso capitalista de producción. Éste no produce
meramente mercancías, sino mercancías cuyo valor excede al de los
elementos de sus factores de producción, etc. A través de la venta
—que sucede a ese proceso— el plusvalor incorporado a la mer-
cancía recibe la forma dineraria”. Según Rubel, la continuación del
texto se repite casi literalmente en el manuscrito 1v.

Ahora es necesario vender el producto mercantil, trans-
formarlo en dinero. Primera metamorfosis en la circulación
mercantil simple, ese proceso experimenta, en el movi-
miento del capital, su segunda metamorfosis, que será al
mismo tiempo la última, esto es, la reconversión de la
forma mercantil en forma dineraria, por intermedio de la
cual el dinero refluye a su punto de partida. Si llamamos
D la suma de dinero adelantada inicialmente, M la mer-
cancía por la que se intercambia D (es decir, los medios
de producción y la fuerza de trabajo), P el proceso de
producción, M' el producto de dicho proceso y D' la
suma de dinero en la que se transforma M”, obtendremos
lo siguiente.

Primer ciclo del capital
D-M...P...M'-D''

Es, como vemos, la forma de circulación bajo la cual
el capital se nos ha presentado desde el principio,* a
saber: D- M- D', sólo que en lo sucesivo el movimiento
se efectúa a través del proceso de producción.

Lo que se crea en el marco de la producción no es
sólo la mercancía, sino también el plusvalor: es precisa-
mente de esa manera como el valor adelantado se valoriza.
Supongamos que originariamente el capitalista adelanta
£ 540, de las cuales se destinan £ 400 a la compra de
8.000 libras de algodón, £ 80 a la de medios de trabajo,

1 D' representa el precio de M”, pero M' representa una masa
de mercancías cuyo valor es superior ál de M o al de D.
2 Véase libro 1, cap. 1, 1."

En el manuscrito vi el capítulo 1 comienza así: “Toda suma
de valores empleada por su poseedor con vistas a la producción de
plusvalor y que desempeñe, por este hecho, el papel de valor de
capital (o el papel de capital), recorre una serie de fases cada una
de las cuales implica un cambio de forma y de función. Por último,
el capital retorna a su punto de partida y experimenta así, perió-
dicamente, las mismas transformaciones; describe, por consiguiente,
un proceso cíclico dos de cuyas fases pertenecen a la circulación y
una a la producción”. (Cfr. R 509/2.)

* Marx se refiere aquí a la primera edición alemana del
tomo 1, en la cual se denominaban “secciones” los que después,
a partir de la segunda edición, serían “capítulos”. Véase, en la
presente edición t. 1, vol 1, sección segunda, cap. 1v, pp. 179-180.

husos, etc., ahora consumidos, £ 60 a salarios. La tasa
del plusvalor es, digamos, de 100 %, la mercancía pro-
ducida equivale a 8.000 libras de hilado.* El valor de
esas 8.000 libras es, pues: £ 480,+ £ 60, -+ £ 60, =
= £ 600, suma de dinero que expresa, digamos, el valor
de 2.000 jornadas laborales de 12 horas, jornadas de las
cuales sólo 400 han sido gastadas en el trabajo de hilar
propiamente dicho. Al vender la libra de hilado al precio
de 1 chelín y 1 penique,!**! o las 8.000 libras a £ 600, se
vende el producto a su valor. Se recordará que al dividir el
producto global de cierta manera, es posible aislar una
parte como plusproducto.* En el ejemplo de más arriba,
7.200 libras de hilado remplazan el capital adelantado
en medios de producción y en salarios, mientras que las
800 libras que constituyen el plusproducto no le cuestan
un centavo al capitalista. Pero esas 800 libras, sin embargo,
no han caído del cielo. Su producción ha costado Sus
buenas 2.400 horas de trabajo, al igual que cualquier otro
lote de 800 libras de hilado, o sea £ 60. En realidad, ese
precio de £ 60 no es más que la expresión dineraria del
trabajo materializado en las 800 libras de hilado. Que un
trabajo se pague o no, en nada afecta su facultad de crear
valor. Cuando el comprador paga al capitalista £ 60, le
paga el equivalente dinerario de 800 libras de hilado. En
cuanto al capitalista, la libra de hilado sólo le cuesta 1
Chelín 4 Ys peniques, o sea 1 chelín por el algodón, 2 2
peniques por el desgaste de los medios de trabajo, 1%5 pe-
niques por el salario. Pero al venderla 1% peniques más
cara, es decir a 1 chelín y 6 peniques la libra, la vende
a su valor, pues el trabajo impago contenido en la libra
de hilado le agrega un valor nuevo de 1% peniques. En
efecto, si el capitalista vendiera el hilado al precio de
1 chelín 4 Y peniques!**! en vez de 1 chelín y 6 peniques,
le regalaría al comprador *'/,o de libra de hilado, o sea
vendería el producto en */,, por debajo de su valor."

2 Para simplificar, hago aquí abstracción de los desperdicios
de algodón.

4 Libro 1, p. 188 y s."

5 Supongamos, por otra parte, que dos capitalistas se venden
directa y recíprocamente sus mercancías, por ejemplo hilados y
algodón, de tal modo que el dinero sólo sirve aquí de dinero de

" Cfr. en esta edición, t. 1, vol. 1, p. 276.

Dentro de la producción capitalista, la mercancía queda
fecundada con un plusvalor que constituye una parte de su
valor: cuando se la vende a su valor, se realiza un plus-
valor. El plusvalor ya presente bajo la forma mercantil
recibe mediante la venta su forma dineraria, y eso es todo.

El capitalista conoce de manera práctica el secreto del
plusvalor o de la valorización del capital, así como nos
lo demuestran sus hechos y actitudes durante el proceso
de producción, su caza desenfrenada de plustrabajo. (Él
mismo revela con estrépito y furor ese secreto ante la
faz del mundo cuando éste mete la nariz en la madriguera
de la producción del capitalista y lo amenaza con regla-
mentar la jornada laboral.)2 Pero, sin ser uno de los
Dióscuros, lleva una vida doble: !*"! una en el secreto de
su taller, donde cs amo y señor; la otra, abiertamente, en
el mercado, donde es comprador y vendedor y donde
contiende con sus pares (una en la esfera de la producción,
otra en la esfera de la circulación; una en el interior, otra
en el exterior; una como ser orgánico, otra como ser
animal).*? Esta vida doble hace que en el cerebro del
capitalista surja una doble serie de fenómenos nerviosos,
y por tanto una conciencia doble.

cuenta. Cada uno realiza una ganancia de £ 60, aunque el uno
y el otro no hacen más que intercambiar equivalentes, es decir,
hilado de un valor de £ 600 por algodón de un valor de
£ 600. Concluida la transacción, uno posee un plusvalor de
£ 60, bajo forma de algodón en vez de hilado, y el otro bajo
forma de hilado en vez de algodón. Al cambiar de manos, el plus-
valor sólo ha cambiado su forma de uso. Pero ese plusvalor existía
antes del intercambio. No surgió en el curso del intercambio, sino
en las entrañas de la producción. Antes del intercambio y después
de éste, tenemos un valor total de £ 1.200 representado en el
hilado y el algodón; pero después, como antes, */,7 de ese valor
—£ 120— constituye un plusvalor, esto es, un valor que no ha
costado nada a los dos capitalistas, salvo la molestia de explotar
las fuerzas de trabajo de las que disponían respectivamente. A eso
se debe que cada uno de ellos pueda” vender al otro el valor
íntegro de una mercancía que sólo pagó en parte.

6 En el sentido en que Bichat distingue entre la vida orgánica
y la vida animal,[96l

" Frase tachada por Marx en el manuscrito 1 (R 512/1.)

> Frase tachada en el manuscrito 1. Rubel no aclara si en
ese manuscrito aparece también tachada la nota correspondiente,
esto es, la que aquí lleva el número 6. (R 512/2.)

Sin duda alguna, al apropiarse de trabajo impago en
el proceso de la producción, nuestro capitalista ha hecho de
£ 540 un valor de £ 600, produciendo así un plusvalor
de £ 60. Una mercancía que costó £ 540 se ha inter-
cambiado por 8.000 libras de algodón, cuyo precio es de
£ 600. Pero ahora hace falta realizar mediante la venta
ese precio, que no es más que la forma dineraria del valor
del hilado. El capitalista, por consiguiente, debe abandonar
la esfera de la producción y retornar a la de la circula-
ción. Aunque el plusvalor se haya producido en la esfera
de la producción, sólo se realiza —al igual que cualquier
otro elemento constitutivo del valor mercantil— en la
esfera de la circulación. Así como el atesorador, víctima de
una ilusión óptica, confunde el valor y la forma de valor
de las mercancías, el capitalista confunde la creación del
plusvalor y su transformación en oro y plata. Esta con-
fusión de ideas se ve reforzada por todo tipo de fenómenos,
que sólo podremos examinar más adelante.” Pero hemos
visto que la transustanciación de la mercancía en dinero, o
en Otras palabras su venta, es siempre para su vendedor
individual un proceso escabroso, que exige toda su ener-
gía.*. Para el capitalista que produce en gran escala y que
debe, por consiguiente, vender en gran escala, el riesgo
de la operación aumenta con la amplitud que reviste la
misma.? Si al principio no se hubiera apropiado del
plusproducto de un ejército de obreros, no tendría nada
para vender a continuación. Pero, por supuesto, si debe
esforzarse por vender es porque se apropia del trabajo
ajeno. La amplitud del plusvalor realizado y arrebatado no
cambia meramente con las fluctuaciones generales de los
precios del mercado, donde cada capitalista enfrenta al
capitalista. Comienza una lucha de personas, astucia
contra astucia. De corsario a corsario no se llevan sino

7 En el libro m desarrollaremos las causas profundas de esta
confusión."

8 Véase libro 1, p. 65 y s”

? Por lo demás, otro tanto le ocurre al propietario de esclavos,
cuyo producto, algodón por ejemplo, no se destina solamente a
satisfacer sus propias necesidades, sino a la venta.

" Véase libro 111, cap. xx, “La ganancia comercial”.
P Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 103 y s.

los barriles,2 o, en la traducción de Mathurin Régnier:

“*... Corsaires á corsaires,

Pun Pautre s'attaquant, ne font pas leurs affaires”.19

Nuestro capitalista, acaso, se ve obligado a ceder sus
8.000 libras al precio de £ 590. Sólo realiza un plusvalor
de £ 50, por más que haya producido uno de £ 60. Un
sexto de su plusproducto, 133 libras Ya, sólo ha sido
tejido P para enriquecer a su cofrade. Vos non vobis [voso-
tros lo habéis hecho, pero no para vosotros].!*8! Por el con-
trario, si logra vender la mercancía por encima de su
valor, por ejemplo a £ 610, realiza un plusvalor de
£ 70, aunque sólo haya producido uno de £ 60. ¡Un
séptimo del plusvalor (£ 10) no ha brotado en su campo
de producción, sino tal vez en el de su vecino! Habiendo
cosechado las manzanas de oro en la circulación, su jardín
de las Hespérides, el capitalista se considera Hércules. En
los dos casos existe una diferencia cuantitativa entre el
plusvalor producido por el capitalista individual y el
plusvalor realizado por él. Mediante ese tráfico, puede
ocurrir que no sólo cambie de manos sin equivalente el
plusvalor, sino además una porción del valor de capital. En
la mano que atrapa esa porción, se forma siempre plus-
valor. Así, a través de las aventuras secretas del mercado,
que alteran efectivamente valores existentes, la fuente
del plusvalor se enturbia a tal punto que el capitalista
termina por no saber ya which is which [qué es qué].
Sin embargo, para el análisis del proceso de circulación
debemos suponer que los fenómenos se desenvuelven nor-
malmente, es decir, que las mercancías se venden a su
valor.s

Examinemos el ciclo D-M... P.... M'-D”. La pri-
mera fase, D - M, ya ha sido estudiada anteriormente, con
motivo de la transformación del dinero en capital. La
primera manifestación del capital es aquí la forma dine-
raria. El capital que funciona bajo esta forma, esto es, el

" En español en el original.

_* “Tissé” en la edición de Rubel; el contexto exige “filé”
(“hilado”).

* Rubel inserta aquí como nota al pie, un párrafo del
manuscrito v, p. 1, que en las ediciones cuidadas por Engels
figura en el capítulo 1, inmediatamente antes del subtítulo “I. Pri-
mera fase. D-M”. Véase en nuestra edición, en este tomo, el
vol. 4, p. 30. +

que está destinado a servir de dinero, es el capital dine-
rario.*” Mediante D - M, o la compra, el capital abandona
la forma dineraria y se convierte en factor de producción,
creador de producto y de valor, en suma, en capital pro-
ductivo. La función del capital productivo es P, el proceso
mismo de la producción tal como lo hemos analizado
pormenorizadamente en el libro precedente. El resultado
de ese proceso es M', una masa de mercancías acrecentada
con plusvalor. El capital posee ahora la forma de capital
mercantil. Mediante el segundo acto de la circulación,
M/ - D', la venta, la forma' mercantil recupera su forma
dineraria. Exactamente como al comenzar el proceso, al
término de éste tenemos el capital dinerario. Pero ya no
es más en sí, en cuanto a su determinación, capital. Sc ha
realizado como capital, esto es, como valor en acción, como
valor que se valoriza. De D, £ 540, ha pasado a ser D',
o sa D+AD= £ 5404 £ 60. En cuanto capital
adelantado originariamente, £ 540, se relaciona ahora con
las £ 60, que presenta como su plusvalor, como con su
propio fruto.

D- M, el primer proceso del capital, es un acto de
«circulación simple en el cual, en cuanto comprador, el
capitalista comercia con otros poseedores de mercancías
en cuanto vendedores. Se trata tan sólo de un acto formal,
de dinero y mercancía que cambian de lugar. No obstante,
este acto, que constituye una fase de la vida del capital,
implica una metamorfosis real, a saber: la transformación
de capital dinerario en capital productivo, en mercancías
cuya naturaleza está determinada por anticipado. El dinero
debe intercambiarse por medios de producción y fuerzas
de trabajo, por factores objetivos y subjetivos del proceso
laboral, por elementos constantes y variables del proceso
de valorización.2

10 “Una parte del fondo dinerario existente (oro, billetes de
banco y obligaciones bancarias transferibles) se halla siempre entre
las manos de aquellos... que lo utilizan como capital. En este
caso, nos encontramos ante el capital dinerario.” (John Lalor,
Money and Morals, 1852, pp. 7, 8.) La lengua inglesa permite

* En su edición, Rubel inserta en este lugar diversos pasajes
del manuscrito vm (pp. 2-6) que figuran también en el texto
establecido por Engels (véase aquí. pp. 31 y ss.) y retoma luego
l manuscrito 1v. p. 7.

15 647

D - M, el primer acto en la circulación del capital, es
el acto final en la circulación mercantil simple, M - D - M.
En el último acto, exactamente como en el primero, D - M
es una transformación del dinero en mercancías destinadas
a que las consuma su comprador. Pero la función del
valor de uso en cuanto tal, o sea el consumo, se ubica
fuera de la circulación mercantil simple. Dentro de ésta
sólo se trata de un cambio de forma experimentado por la
mercancía, que de simple portadora del valor de cambio
pasa a ser objeto de uso para su poseedor. Por el
contrario, en el ciclo del capital, el consumo productivo
(empleo de la fuerza de trabajo por el capitalista) de los
medios de producción por la fuerza de trabajo, constituye
en sí una fase de la metamorfosis del capital. Es en la
producción donde se opera la metamorfosis real del capi-
tal, su transformación en un producto nuevo y el acrecen-
tamiento de su valor. No es sino en sí, virtualmente, como
el capital dinerario se ha trasmutado, por el acto de
circulación, en capital productivo, esto es, ha adoptado
gracias a ese acto formas materiales. Mientras se mantiene
en la forma dineraria, es improductivo. Sólo deviene ca-
pital productivo real cuando sus elementos se incorporan a
un proceso vivo en el interior de su función, esto es, al
proceso de producción.!*

El resultado de la producción es la transformación del
capital productivo en capital mercantil. Conviene poner
de relieve, desde un primer momento, que una parte del
producto, conforme a su valor de uso, puede servir efecti-
vamente para satisfacer las necesidades del productor de
mercancías. Este consumo individual desempeña un papel
importante en los modos de producción anteriores, pero
sobre la base de la producción capitalista se presenta como
un caso excepcional apenas digno de mención.2 Por lo

distinguir entre money capital, determinación general del capital
en cuanto tal, y monied capital, que representa el capital particular.

11 “Se denomina capital productivo el capital que, combinado
de la manera que fuere con la industria, se encuentra en proceso
de crecimiento.” (F. Wayland, Elements of Political Economy,
1843, p. 35.)

* Rubel intercala aquí, como nota al pie, un fragmento del
manuscrito v, p. 20, recogido también por Engels en sus ediciones.
Véase aquí, vol. 4. p. 35, líneas 18 a 32,

demás, una parte del producto mercantil puede rein-

" gresar directamente como medio de producción en el mis-

mo proceso del que ha salido, como por ejemplo el trigo
en el campo, el carbón en la mina, etc. Esta parte de su
propio producto consumida productivamente por el pro-
ductor de mercancías no funciona como capital mercantil y,
por consiguiente, no circula.'? Hemos visto que otros
elementos, fuera de las mercancías, funcionan en el
proceso de producción;!* vemos, ahora, que las mercancías
que entran en él no pasan en su totalidad a la circulación.

A primera vista, parece que en el ciclo D-M ... P
... M'-D', el capital mercantil —así como el capital
dinerario— figura dos veces: al término del acto de
circulación D -M y como punto de partida del acto de
circulación M'- D'. Al examinar más de cerca la circu-
lación D-M vemos ante el capital volcado inicial-
mente en el mercado bajo la forma de dinero, los elemen-
tos de producción en los cuales el capital debe cambiarse
bajo la forma de mercancías. Es, por lo demás, una de
las peculiaridades de la producción capitalista el que
cuanto mayor sea su desarrollo, tanto más abundantemente
afluyan a ella los elementos de producción provenientes de
la circulación, o sea por intermedio del metabolismo social
del trabajo. Comparemos, por ejemplo, la agricultura
capitalista desarrollada con la del pequeño campesino.
Éste produce él mismo la mayor parte de sus elementos
de trabajo. En cambio, el arrendatario capitalista moderno
(por ejemplo de las Lowlands [Tierras Bajas] escocesas)
vende su cosecha, el trigo, la paja, todo lo que no está
fijado el suelo, y lo remplaza aprovisionándose en el

12 Cuando una parte de M” reingresa directamente, en cuanto
factor, en el mismo proceso de trabajo del que ha salido como
mercancía, se economiza la transformación de su valor en dinero,
su existencia independiente como valor sólo se manifiesta en el
dinero de cuenta: figura en la contabilidad del capitalista, en la
que expresa una suma determinada de dinero. Así, pues, hay
valores que entran en la producción del capital sin pasar por el
proceso de circulación. Una parte de los medios de producción
(mercancías producidas) no requiere dinero para circular porque
reviste la forma de dinero de cuenta, y sólo en la contabilidad
figura: como dinero.

13 Cfr. libro 1, cap. vi, 1, b.”

” Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 3, cap. xxi.

mercado. Mientras los factores de la producción revisten
la forma de mercancía frente al capital dinerario, éste no
ha efectuado aún su primera metamorfosis. Como todavía
no se ha despojado de su forma dineraria, el valor de
capital no ha podido adoptar su forma productiva. Sin
embargo, una vez concluido el primer acto de la circula-
ción, o sea una vez que la mercancía ha ingresado en el
ciclo del capital mismo y adoptado su aspecto adecuado,
cesa de funcionar como mercancía, cuyo único papel es
transformarse en dinero, ser vendida. De ahora en adelante
funcionará, entre las manos del capitalista, como capital
productivo. Sin duda, lo que para el capitalista X repre-
senta una transformación de su capital dinerario en capital
productivo, representa para el capitalista Y, a quien el
otro le compra su producto, una transformación de capital
mercantil en capital dinerario. Lo que para el capitalista X
se expresa en D- M se traduce, para el capitalista Y, en
M' - D'. El mismo producto M es capital mercantil en el
ciclo del capital Y, y termina por convertirse en capital
productivo en el ciclo del capital X. Pero no funciona
como capital mercantil en el ciclo del capital X. Si en
D-M...P... M'-D el capital aparece dos veces en
cuanto M, no funciona más que una vez como capital mer-
cantil, como M' en la venta del productor de M', como
M' en D- M en la venta del productor de M. Si conside-
ramos D-M desde el punto de vista del vendedor que
representa M, el acto D- M será =— M-D, y no se distin-
gue en nada de M'- D”. Se trata de otro capital, salido
como M” del proceso de producción, y que debe efectuar
el trayecto M' - D”. Por ende, si consideramos a M” como
capital mercantil, es como M' que funciona en el ciclo del
capital Y, y no como M en D - M, ni en el ciclo del capital
X ni en el del capital Y. En D - M, donde M reviste la
forma de D, no se trata de una mercancía tal como egresa
del proceso de producción del capital. En cuanto consu-
mación de D - M, la mercancía está destinada a disolverse,
ya que ingresará en el proceso de producción para que allí
se la consuma productivamente. Si continúa existiendo
como mercancía, ello se debe a que sigue estando dis-
ponible en cuanto condición del proceso, ya porque no
haya entrado aún al mismo, ya porque el proceso no se
efectúa. En todo caso, no circulará de nuevo como mercan-
cía si no desempeña su papel de factor en la producción.

En D-M, el capital debe adoptar una forma útil
determinada. En M'-D', debe desembarazarse de esa
forma útil y retomar la forma de valor de cambio autó-
nomo.

Vemos, por consiguiente, que en el ciclo de un solo
y el mismo capital, éste no posee más que una sola vez la
forma y la función de capital mercantil.**

El capital mercantil no reviste la forma específica del
capital en una fase determinada de su ciclo —para des-
pojarse luego de ella— más que en la sola medida en que
funciona como” mercancía. Su única función es la de
transformarse en dinero, la de venderse. Al término del
proceso el producto reviste una forma bajo la cual se lo
expele de la producción (excepto la parte de sí mismo
que puede reintegrarse directamente a la esfera produc-
tiva): he aquí la mercancía. Convertido en mercancía, el
capital es ofrecido nuevamente en venta; se encuentra en
el mercado, y poco importa que su productor lo almacene
para venderlo en la plaza local o, por el contrario, para
enviarlo a China. Su especificidad no se altera por ello, y
se puede hacer abstracción de la misma mientras sólo se
estudia la forma de aquél. Desde el momento en que se
encuentra en el mercado, el capital mercantil funciona
como tal. Mientras la mercancía terminada no es objeto
de oferta, mientras su productor —por razones que aquí
no nos interesan— la retiene, es capital mercantil latente,
capital mercantil en sí, tal como los elementos del capital
productivo sólo son capital productivo en sí mientras no
ingresan en el proceso. Por consiguiente, el capital mer-

14 Puede ocurrir que los medios de producción que se pre-
sentan en el mercado como mercancías frente al capital dinerario
no sean, en manos del vendedor, capital mercantil en el sentido
estricto del término; puede suceder que no se trate de un productor
capitalista, sino de un esclavista, de un trabajador independiente,
etc. Este hecho es importante, pues muestra que el proceso de
circulación del capital puede absorber los productos de todos los
modos de producción posibles, del mismo modo que, en general,
todos los modos de producción pueden entremezclarse en la esfera
de la circulación: lo que importa es que se vuelquen productos
en el mercado como mercancías. No obstante, una parte de la
mercancía convertida en capital dinerario es mercancía, sin duda,
antes del intercambio, pero nunca capital mercantil. Sólo después
de su venta se transforma en elemento del capital: es la fuerza
de trabajo.

cantil es capital bajo la forma de mercancía, exactamente
como el capital dinerario es capital bajo la forma de
dinero.'"

El acto de circulación M'-D' es una trasmutación
meramente formal; es la transformación de un valor dado
que deja la forma de mercancía para adoptar la de dinero,
como en el primer acto de la circulación mercantil simple
M-D - M. Esto es lo que distingue el acto de circulación
M/ - D' del primer acto de circulación D - M. Considerado
en sí, éste es a su vez una mera trasmutación formal, una
conversión del mismo valor que se desprende de la forma
dineraria para revestir la mercantil, pero implica, al
mismo tiempo, una determinación que no está contenida

en cuanto tal en la trasmutación formal de la mercancía -

D - M. Sin duda, esta metamorfosis implica, como segunda
transformación D - M!- D- M!l, que el dinero (mercan-
cía transformada) se reconvierta en uná mercancía que
para su poseedor originario es valor de uso: M'. Pero este
valor de uso es totalmente indeterminado: para uno de
ellos es una biblia, para otro, ajenjo. Lo que ese valor de
uso es, importa poco para el desenvolvimiento de sus
metamorfosis. No ocurre lo mismo con ello en el primer
acto de circulación del capital, D - M. Según el tipo de
mercancías que el capitalista tenga la intención de fabricar,
transformará D en medios de producción y en fuerza de
trabajo de un tipo particular, adecuado a su fin. Pero la
determinación general es función del proceso capitalista
en su totalidad. Es necesario cambiar D en medios de pro-
ducción y en fuerza de trabajo, sea cual fuere la naturaleza
de aquéllos y de ésta, es decir, adoptar la forma material
del capital productivo. M' - D', por el contrario, no tiene
ese contenido fuera de la trasmutación simple de la mer-
cancía en dinero. M - D sólo se convierte en M' - D' si se
compara el valor de M' con el de M, el de D con el de
D”. Con todo, esta comparación se efectúa al margen
de la circulación misma. Si M”', el producto, se vende a su
valor, esta venta es la realización a la vez del valor de

15 En cuanto producto de la producción capitalista, el capital
mercantil es la forma de mercancía no sólo del valor adelantado
de capital, sino también del plusvalor con el que éste se ha acre-
centado. No sólo contiene el valor de capital, sino además el
capital valorizado, o sea el capital aumentado con un plusvalor.

capital adelantado y del plusvalor que se le ha incorporado
en el curso de la producción. El mismo valor sólo debe
recorrer la primera metamorfosis de todas las mercancías:
cambiar su forma mercantil en forma dineraria.

Por último, en lo que respecta al reflujo del dinero a
su punto de partida, hemos visto, cuando analizamos la
forma D - M- D, que la misma está mediada por el doble
cambio de ubicación que efectúa la mercancía, o sea por
el hecho de que ésta es revendida por su comprador.'*
La reventa o el segundo cambio de ubicación ocurre luego
que las mercancías de la compra inicial —los elementos
de producción— han experimentado una metamorfosis
real en el proceso de producción mismo.

Si examinamos el movimiento global D-M...P...
M' - D', vemos que el valor de capital actuante adopta y
abandona alternativa y sucesivamente las formas de capital
dinerario, capital productivo y capital mercantil para
retornar, a la postre, a su forma dineraria del principio.

Dos de estas formas, el capital dinerario y el capital
mercantil pertenecen a la esfera de la circulación y fun-
cionan en esta esfera. Las metamorfosis están mediadas
por las prácticas del capitalista, que aparece en el mercado
ora como comprador, ora como vendedor. La tercera for-
ma, la del capital productivo, funciona fuera de la esfera
de la circulación, opera en la de la producción. Cada forma
particular resulta de una función específica del capital;
sólo tiene la apariencia de la fijeza mientras se retiene
una fase dada del ciclo o mientras el capital permanece en
uno de los estadios que le faltan por recorrer, en pocas
palabras, mientras este mismo capital se halla fijado en una
fase particular del movimiento.'*

Considerados en sí, el capital dinerario y el capital
mercantil no son otra cosa que dinero y mercancía. Es en
cuanto tales como funcionan en el mercado. Ya conside-
remos la metamorfosis D-M o la metamorfosis M' - D',

16 Véase libro 1, cap. 151, 1."

17 Si el capital posee dos formas que pertenecen a la circula-
ción, las del capital dinerario y del capital mercantil, posee
asimismo otras dos que pertenecen a la producción: las de
capital constante y capital variable, cuyos apoyos materiales pro-
vienen de la circulación.

" Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 79 y ss.

el capital dinerario opera únicamente como dinero con
respecto a la mercancía en la cual debe transformarse.
Para el vendedor, el capitalista no es más que un simple
comprador,'* tal como, por lo demás, el capital mercantil
sólo es, para el dinero en que se cambia, una simple
mercancía; para el comprador, el capitalista no es más
que un simple vendedor. El dinero y la mercancía sólo
se convierten en capital dinerario y capital mercantil en
cuanto elementos del proceso global del valor de capital,
en cuanto mutaciones transitorias que ese valor atraviesa
en su ciclo, mudanzas cuyo ir y venir está mediado por
simples actos de circulación, simples metamorfosis de mer-
cancías; en suma, por las operaciones del mercado, las
compras y las ventas. Del mismo modo, el capital pro-
ductivo considerado en su sustancia —fuerza de trabajo y
medios de producción— no contiene otra cosa que ele-
mentos comunes a toda producción mercantil, es más, a
toda producción material. El capital se vuelve productivo
por el hecho de que el valor se incorpora la fuerza
creadora de valores, es decir, cuando los medios de pro-
ducción se apoderan de la fuerza de trabajo, y no a la
inversa.

Las fases y las metamorfosis de la circulación del
capital se ven a la vez interrumpidas y mediadas por el
proceso de producción, que las divide, por así decirlo, en
dos mitades. La primera mitad, D- M, al mismo tiempo
que es una metamorfosis formal, constituye una fase de la
metamorfosis real del valor de capital: es transformación
en Capital productivo. La segunda mitad, M' - D”, es una
trasmutación formal pura y simple, como la de cualquier
otra mercancía que cambia su forma primera por la forma
dineraria. En la primera mitad, el capitalista retira de la
circulación una mercancía; en la segunda, vuelve a lanzar
una mercancía a la circulación. El valor que arroja a la
circulación bajo la forma dineraria en la primera fase es
inferior al valor que retira de aquélla bajo la misma forma

18 Con todo, se recordará que en el libro 1 hemos demostrado
que si el vendedor de mercancías es vendedor de fuerza de trabajo,
esa igualdad de los capitalistas y de los obreros en cuanto com-
pradores y vendedores no es más que la apariencia del proceso
de circulación."

* Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 1, p. 214.

cuando concluye la segunda fase: la primera vez, retira
de la circulación un valor mercantil menor que el que
le devolverá más adelante. Por consiguiente, si bajo la
relación del cambio formal la primera metamorfosis es
al mismo tiempo real, mientras que es irreal en la segunda,
bajo la relación del cambio de valor, el valor de capital
adelantado pasa en la primera fase de la forma dineraria
a la forma de uso, mientras que en la segunda fase hay
realización no sólo del valor adelantado, sino además del
plusvalor generado en el curso de la producción.

Las tres fases del proceso del capital corresponden a
dos esferas diferentes, la circulación y la producción (lugar
donde se crea una mercancía nueva, así como un plusva-
lor). Por cierto, la esfera de la circulación propiamente
dicha en la que se opera una u otra de las metamorfosis
mercantiles —compra o venta— se contrapone a la esfera
de la producción, de la que se distingue radicalmente. Aun
así, el proceso global M-D-...P ... D'- M” constituye
un ciclo en el cual el capital que se valoriza recorre ambas
esferas, la de circulación y la de producción. Al abando-
nar la esfera de la circulación en su primera fase ingresa en
la esfera de la producción, de donde pasa a la segunda
fase de la circulación. El valor describe su ciclo y, por
tanto, su propia circulación global, únicamente porque esas
fases se interpenetran. En la circulación global del capital
M-D-...P ... M'-D, la fase de producción, pues,
constituye ella misma un momento inherente al proceso de
circulación, mientras que aquella fase, en lo que respecta a
la circulación propiamente dicha, aparece como subya-
cente y mediadora. Considerado en su conjunto, el proceso
de circulación del capital se presenta como unidad de la
cual la circulación y la producción sólo constituyen etapas.

Por una parte, todo capital individual constituye, en sus
dos partes opuestas D - M y M/ - D', un factor de la circu-
lación general de las mercancías, en la cual funciona ora
como dinero, ora como mercancía, formando un eslabón
en la serie de metamorfosis del mundo de los productos.
Por otra parte, dentro de la circulación general recorre su
propio ciclo autónomo; la esfera de la producción repre-
senta allí una fase de transición en la cual la forma adop-
tada y abandonada dentro de la circulación general no es
más que la metamorfosis funcionalmente determinada del
valor actuante, de donde el capital retorna a su punto de

partida para retomar la forma bajo la cual la ha abando-
nado. Dentro de ese ciclo, que incluye la metamorfosis
real en el proceso de producción, el capital modifica al
mismo tiempo su magnitud de valor. No retorna como
valor dinerario puro y simple, sino como dinero cuyo valor
se ha acrecentado.

En la forma D-M...P... M' - D', el proceso de pro-
ducción aparece como un simple medio de valorización
del capital: su transformación de D en D + AD, o sea D'.
En esta forma, el móvil activo, el alma vivificante de la
producción capitalista se expresa en toda su claridad. Lo
propio sucede en lo que respecta al carácter del capital en
cuanto valor autónomo actuante que recorre una serie
de metamorfosis, se conserva y se acrecienta en ellas y
retorna bajo su forma originaria como valor valorizado al
punto de partida de su movimiento. Es precisamente por-
que la forma dineraria del valor es su manifestación inde-
pendiente, concreta, en el proceso global que se reduce a
D- D” (dinero que incuba dinero), que el valor aparece
como capital que se valoriza aunque manteniéndose idén-
tico a sí mismo. Por otra parte, esta forma presenta un
carácter ilusorio, ya que partimos del supuesto de que el
capital y el capital valorizado aparecen aquí como dinero
real, de manera que la primera condición y el resultado
final es el aspecto trasmutado de la mercancía.*? Se
aprecia inmediatamente que se trata aquí de la forma ver-
dadera del movimiento del capital individual que en un
primer momento se manifiesta en el mercado como dinero,
y que se aparta luego de dicho mercado bajo el mismo
aspecto, sea porque el capitalista individual se retira de
un negocio, sea porque retira su capital de un ramo par-
ticular de la producción para volcarlo en otro ramo. Bajo

1% La ofuscación de la economía política queda al descubierto
cuando Bailey, por ejemplo, afirma que la individualización del
valor —que caracteriza, sin embargo, el modo de producción
capitalista— no es más que una ilusión de ciertos economistas O
un lugar común aceptado sin espíritu crítico. “El valor es una
relación entre mercancías coexistentes, pues sólo éstas pueden
intercambiarse entre sí.” Esta afirmación apunta a los que com-
paran valores mercantiles de épocas diferentes, pero Bailey ni
siquiera vislumbra que el valor sólo funciona como valor de
capital, o como capital si se mantiene idéntico a sí.mismo y se
compara consigo mismo en las diferentes fases de su ciclo, que
necesariamente caen en períodos diferentes.

la forma dineraria —y ésta constituye un factor importante
en el mecanismo de la producción capitalista— el capital
posee la facultad absoluta de trasmutarse en cualquier
forma del capital productivo. Desde el momento en que
retorna al capitalista bajo esa forma, éste lo puede lanzar
a su arbitrio de un ramo de la producción a otro, a un
nuevo ciclo. Pero si consideramos D-M...P...M'-D'
no en este caso particular, sino como proceso permanente
que cada capital individual recorre mientras se mantiene
en un solo y el mismo ramo de la producción; si lo
consideramos como un ciclo de rotación ininterrumpida,
entonces la forma dineraria del capital es tan rápidamente
abandonada como adoptada: no es más que su forma
evanescente. El retorno del capital dinerario a la forma de
dinero sólo es, en esta rotación, un retorno provisional, y
se podría elegir cualquier otro punto de transición como
punto de partida y punto de retorno. Que D sea precisa-
mente el punto de arranque y el de regreso, en otras
palabras, que el valor de capital quede fijado en su forma
dineraria, no aparece, pues, más que como la orientación
subjetiva del capitalista.

Finalmente, la forma del ciclo revela de por sí otra
forma, su trasfondo real. Su primer acto es D - M, trans-
formación de capital dinerario en medios de producción

- y en fuerza de trabajo. En cuanto a los medios de produc-

ción (el empresario, deseoso de valorizar su dinero en la
hilatura, invierte por ejemplo parte de su capital en husos),
el capitalista debe encontrarlos en el mercado o encargar
su producción. La primera trasmutación de su capital
individual, pues, requiere la fabricación de husos, o, en
otras palabras, el proceso de producción. De la misma
manera, el dinero con el cual el capitalista adquiere la
fuerza de trabajo no es, para el obrero, más que la forma
de valor adoptada por los medios de subsistencia que él
debe encontrar en el mercado y cuya producción está
presupuesta. Ahora bien, la forma D - etc. - D' requiere
otro ciclo de capital en el cual el proceso de producción
constituya el punto de partida y, por consiguiente, el punto
de retorno. Considerada en sí misma, la forma D - etc. - D”
es tan sólo el aspecto racionalizado del atesoramiento, y
por ende del sistema monetarista y del mercantilismo ra-
cionalizados. En consecuencia, es la propia forma 1 la que
nos remite a la forma Il.

Segundo ciclo del capital
P...M'-D'-M...P (o P')”*

Desde un principio, vemos que este ciclo comienza por
la entrada en funciones del capital productivo, esto es, por
el proceso de producción, y que finaliza con éste. Ex-
presa, pues, la renovación, la repetición, en suma, la
continuidad en cuanto proceso de reproducción permanente
(P-P o P-P”). En la forma D- etc. - D', el capital
reviste al término del proceso la misma forma que al
comienzo, lo que le permite repetir y perpetuar el mismo
ciclo. Pero la necesidad de la repetición no está presente
expresamente en la forma misma, como sí ocurre ahora
con P- etc. - P'. En cambio, el capital que se manifiesta
bajo la forma de capital productivo —y que conserva ese
aspecto tanto al comienzo como al término del ciclo—-
debe funcionar de nuevo en el proceso de producción a
fin de conservarse como capital y valorizarse como tal.

El valor de capital que se debe conservar y valorizar
constituye el punto de arranque del proceso en el ciclo HU,
exactamente como en el caso del ciclo 1. Sólo varía su
modo de existencia. Ya no tiene la forma de un valor
independiente del dinero, sino antes bien la de elementos
de producción que constituyen o deben constituir la base y
el supuesto, los factores activos del proceso de producción.”

20 Con PY queremos mostrar que el valor de capital absor-
bido en el segundo proceso de producción (proceso reiterado) bajo
la forma de elementos de producción, es superior al del primer
proceso P que inaugura el ciclo. En una recensión acerca del
primer tomo de El capital, el señor Diihring pone de relieve que
en mi celosa devoción por el esquema de la lógica hegueliana,
descubro hasta en la forma de la circulación las figuras hegue-
lianas del silogismo. Mi relación con Hegel es muy sencilla. Soy
discípulo de Hegel, y la vocinglería presuntuosa de los epígonos
que creen haber enterrado a ese pensador eminente me parece
francamente ridícula. No obstante, me he tomado la libertad de
adoptar para con mi maestro una actitud crítica, de desembarazar
su dialéctica de su misticismo y hacerle experimentar un cambio
profundo, etc.

21 El análisis nos ha mostrado que la producción capitalista
es la unión de los procesos de trabajo y de valorización, de
creación de valor de uso y de plusvalor. El proceso de trabajo, en
ella, no es más que el medio sine qua non del proceso de valori-
zación. Esta subordinación tiene lugar en las entrañas de la pro-
ducción, exactamente como en la forma 1: D-M...P...M”-D”;
el proceso de producción, por su ubicación en el ciclo, sólo

En el caso supuesto más arriba, el capital adelantado se
compone de £ 400 de algodón, £ 80 de husos, etc., y
£ 60 de fuerza de trabajo, o sea £ 540. Invertido de
esa manera, ese valor de capital reviste la forma adecuada
cuyo destino directo es un proceso de producción deter-
minado. En D - etc. - D', la totalidad del capital está ade-
lantada bajo una misma forma, ya que la manifestación
universal de toda mercancía es su forma dineraria. Como
punto de partida de P - etc. - P”, el capital reviste aspectos
materiales variados y particulares, según se trate de pro-
ducir tal o cual tipo de mercancías, según que esté desti-
nado a funcionar en tal o cual ramo de la producción.
Sabemos que el valor del capital constante presente en
los medios de producción no reaparece en el producto salvo
en la medida en que el proceso de trabajo se consuma
debidamente. Por otro lado, la parte de capital invertida
en fuerza de trabajo como capital variable es para el
capitalista no sólo un valor puro y simple, sino una fuerza
creadora de valor, de trabajo actuante que se materializa
en objetos. Sólo en la medida en que el proceso laboral se
consuma, también lo hace, al mismo tiempo, el proceso
de valorización —que incluye la conservación del valor de
capital invertido en los elementos de producción—. Existe,
sin duda, el riesgo de que se fracase, pero ése es un
riesgo de toda producción, cualquiera que sea su forma,
capitalista o de otro tipo. Cuando una clase, como por
ejemplo la clase de los capitalistas, usurpa el proceso
social de la producción y sus elementos para convertirlos
en propiedad privada suya, el riesgo social se presenta,
obviamente, como riesgo privado. En realidad, el riesgo
social no desaparece; se disimula, tan sólo, bajo otra
forma. Los verdaderos productores, en cambio, los obreros,
no sólo padecen en todas las circunstancias los azares de la

aparece como simple mediador entre D-D”, el movimiento de
un extremo al otro. Sin embargo, en cuanto suma dineraria
determinada, el valor está presupuesto allí, y por eso el valor
valorizado no existe aquí más que como suma acrecentada, D'
en vez de D. El valor, que sigue siendo el sujeto del proceso,
ahora existe aquí, al principio, bajo la forma de medios de
producción y de fuerza de trabajo, y al final como elemento de
producción de un valor acrecentado. El valor de uso, el producto
material (el objeto útil), se produce solamente como portador del
valor y del plusvalor.

producción, sino que además corren el riesgo de verla entre-
gada a la dirección de capitanes de industria incompetentes.

Examinemos la figura del ciclo II, en medio de la cual
se encuentra M' - D' - M. Si prescindimos de las tildes que
indican el cambio experimentado por el valor, tendremos
M-D-M, que es la fórmula de la metamorfosis de las
mercancías o de su circulación, de la que ya hemos ha-
blado. Si denominamos Cc a la circulación, la fórmula II
se convierte en P-Cc-P. La circulación, con sus dos
fases opuestas, transformación del capital mercantil en
Capital dinerario y del capital dinerario en capital mer-
cantil, asegura ahora la renovación del proceso de produc-
ción o de reproducción, su continuidad, mientras que en
la figura ] se ubica como intermediario entre las dos fases
de circulación D-M y M'-D”. (Nota bene [adviértase]
el orden de sucesión de las fases M' - D” y D-M en Il,
D-M y M'-D' en 1.) Los movimientos dentro de la
esfera de circulación propiamente dicha —en el mercado—
sólo aparecen aquí como metamorfosis mediadora que el
valor de capital ha de experimentar luego de abandonar la
esfera de circulación, para retornar después a ella. La
mediación es, al propio tiempo, interrupción. Es la pro-
ducción misma la que figura aquí como móvil y alma del
proceso. Pero la producción capitalista no es sólo proceso
de trabajo, sino también proceso de valorización; no sólo
creación de productos, sino además de plusvalor. Por con-
siguiente, el valor que funciona en la P” final es mayor,
bajo su forma definitiva, que el que funciona inicialmente
bajo P. Del mismo modo que en D - etc. - D', el acrecen-
tamiento del valor aparece a la vez como contenido y
móvil del movimiento, pero de ahora en adelante bajo la
forma concreta de la producción por la producción misma
o de la reproducción en una escala sin cesar ampliada,
forma que nos es familiar después de nuestro estudio
acerca del proceso de acumulación.

Para las necesidades del análisis puro del ciclo II, su-
pongamos que el capital de £ 540, invertido íntegramente
en elementos de producción al iniciarse el pruceso, reviste
la forma de producto mercantil —-digamos de hilado por
un valor de £ 600— y por tanto de capital mercantil
M”. Este capital mercantil, expelido de la producción en
la que ya no puede funcionar, entra en la circulación. Su

papel de capital mercantil consiste, como en el caso de
cualquier otro producto, en cambiarse en dinero, ser objeto
de una venta, recorrer la fase de circulación M-D.
Mientras el capital ahora valorizado conserve su forma de
capital mercantil inmovilizado en el mercado, el proceso
de producción está en suspenso. El capital mercantil no
opera ni como producto ni como creador de valor: he
aquí que nuestro capitalista ha caído en la trampa. Según
la mayor o menor rapidez con que el capital se despoje
de su forma mercantil y adopte su forma dineraria; en
otros términos, según el grado de rapidez de la venta, el
mismo valor de capital servirá, en proporciones diversas,
para crear productos y valores: la escala de la producción
se ampliará o se encogerá. Hemos visto (libro 1, cap. vi,
2) que el grado de eficacia de un capital dado es fun-
ción de la dinámica del proceso de producción, dinámica
que en cierta medida no depende del volumen alcanzado
por el valof de los elementos de producción que aseguran
su funcionamiento. Vemos ahora que el proceso de circu-
lación puede agregar factores de eficacia, factor de ex-
pansión y de contracción, independientes de la importancia
que tenga el valor mismo de ese capital.

La forma material del capital mercantil, así como la
de toda mercancía, es un valor de uso particular destinado
al consumo: hilado, trigo, hierro, etc. Dicho consumo es
doble: productivo e individual. Por ser valor de uso —-y
es ésa la primera condición para que sea portador del
valor— el producto mercantil debe entrar en uno de esos
dos tipos de consumo; debe, por ende, poder servir ora
como medio de subsistencia,?? ora como medio de pro-
ducción, o incluso, según su naturaleza, emplearse indis-
tintamente de una manera u otra. En última instancia, las
mercancías que encarnan el valor de capital deben ven-
derse a un consumidor, esto es, a una persona que las
necesite bien como medio de subsistencia, bien como
medio de producción, y para la cual la compra D-M
signifique reconversión del dinero en una mercancía que
le servirá como objeto de uso. Por consiguiente, el consumo

22 Por medios de subsistencia hay que entender aquí todos
los medios u objetos de disfrute, sea cual fuere su naturaleza
física.

constituye un elemento necesario del proceso de repro-
ducción. Con todo, el ingreso de la mercancía en la esfera
del consumo —y por tanto el consumo mismo— no está
incluido necesariamente de manera directa en el ciclo
del capital, aunque éste presuponga la continuidad de
dicho consumo. Del mismo modo que el capital produce
en masa, le vende en masa —si prescindimos de las ventas
entre los capitalistas industriales— al comerciante propia-
mente dicho. No corresponde que analicemos aquí la forma
«del capital comercial; basta con que supongamos que es
conocida. Una cosa es clara: cuando el capitalista le vende
al comerciante, su capital abandona su forma mercantil
para trasmutarse en dinero, aunque la masa de mercancías
que haya producido deambule como siempre por el mer-
cado y pase todavía por las manos, acaso, de otros diez
comerciantes. Sea cual fuere el número de las transacciones
ulteriores, el acto de circulación M-D no ha concluido
para la masa de mercancías: continuamente se lo renueva
en transacciones sucesivas y provisorias, hasta el momento
en que la mercancía pasa por último de manos del comer-
ciante a las del consumidor definitivo, que se apropia de
ella en calidad de medio de subsistencia o de medio de
producción. Pero el valor de capital que, en la venta, ha
abandonado su forma mercantil, no por ello deja de reco-
rrer las fases sucesivas de su ciclo, y el proceso de
reproducción prosigue su curso aunque esc hecho que cs
el consumo no haya sustraído definitivamente del mercado
a la mercancía. Este fenómeno, tan importante para el
desenvolvimiento concreto de la reproducción capitalista,
por el momento sólo nos interesa aquí desde el punto de
vista formal. Nos muestra, por un lado, cómo todo capital
individual penctra en la circulación general y cómo, por
otro lado, prosigue fuera de ésta su propia circulación
independiente. El capital convertido en mercancía, por
ejemplo bajo la forma de 8.000 libras de hilado, es arro-
jado a la circulación, de la cual cs un elemento más. Den-
tro de la circulación general, el hilado sólo funciona como
mercancía; en cuanto fase de la circulación del capital, su
función es la del capital mercantil, forma que el valor de
capital adopta y abandona temporalmente. Una vez ven-
dido al comerciante, el hilado queda al margen del ciclo
estrecho del capital activo, aunque se encuentre como
mercancía en el interior de la circulación general, Aunque

habiendo dejado de ser una fase de su propia circulación
o de la del capital perteneciente al industrial hilandero, la
misma masa de mercancías prosigue su curso. El hecho
de que haya entrado en el ciclo de otro capital no altera
en nada esa circunstancia. La circulación general abarca
el entrelazamiento de los ciclos que describen los diversos
componentes autónomos del capital social” o individual,
así como los valores que han sido volcados en el mercado
pero no son capital.

Si examinamos la forma dineraria del capital, percibi-
remos además la relación que existe entre la circulación
particular del valor de capital y la circulación general de
la que forma parte, y en la que aquél describe, al mismo
tiempo, su propio ciclo: de un lado, aquélla retira cons-
tantemente mercancías de ésta; de otro, vuelca en ella,
constantemente, otras mercancías. El capital mercantil de
8.000 libras de hilado al precio de £ 600 es capital
valorizado, un producto cuyo valor excede en £ 60 el de
los elementos de producción absa hidos en el mismo, o
sea en las 800 libras de hilado que constituyen el plus-
producto. Luego de su venta, el hilado existe bajo la forma
de un plusvalor de £ 60. El capitalista consume la mitad
como rédito, supongamos, y agrega la otra mitad a su
capital inicial, Las £ 30 consumidas como rédito se incor-
poran a la circulación general exactamente como las otras
£ 30, pero en vez de ingresar en el ciclo del capital se
marginan del mismo. Sólo entra en dicho ciclo la parte que
funciona como capital dinerario adicional.

Estudiemos la circulación de esas £ 30, la cual se
aparta del ciclo del capital aunque tenga en él su punto
de partida: 400 libras de hilado (M' — parte del pluspro-
ducto) ...£ 30 (D) ... £ 30 (M= medios de subsis-
tencia). Se trata, pues, de un caso de circulación mercantil
simple, en el cual el dinero funciona únicamente como
moneda. Su objeto es el consumo individual, y es revelador
de la estupidez de los economistas vulgares el que a esta
circulación de la parte del plusproducto consumido como
rédito la tomen por circulación característica del capital
mismo, cuando en realidad el móvil determinante de la
producción capitalista es la valorización del valor, el valor
de cambio y no el valor de uso.

Observemos ahora la parte del capital mercantil trans-
formada en dinero que entra en la circulación del

16 663

capital mismo, y hagamos caso omiso por el momento de
la diferencia entre el valor del capital productivo adelan-
tado y el valor gastado por anticipado gracias a ese capital.
Si examinamos la fórmula P...M-D-M...P, veremos
que la forma dineraria del capital desempeña un papel
totalmente diferente que en la primera forma del ciclo,
D...D'. La forma dineraria sólo aparecía allí como valor
independiente y transitorio del capital, forma que éste
ansía adoptar mientras conserva su forma de capital mer-
cantil, así como luego ansía despojarse de ella para
retomar su forma de capital productivo. Mientras persiste
en su forma dineraria, no funciona ni se valoriza como
capital. En vez de ser un tesoro en barbecho, es capital
en barbecho. En realidad, el movimiento de esta forma 191
es M - D- M, 7.400 libras de hilado cuyo costo en algodón,
husos, fuerza de trabajo, es de £ 540.1*! Es, en lo tocante a
la función del dinero, el mismo movimiento que el de las

400 libras de hilado consumidas como rédito. Aquí el,

dinero no funciona más que como medio de circulación, .
aunque se lo haya adelantado, en cuanto medio de circula-
ción del capital, con vistas a la valorización del valor.
Mientras funciona bajo esa forma dineraria, él mismo cs
una forma de capital, capital dinerario en funciones. El
hecho de que el dinero que funciona como medio de circu-
lación se distinga poco de su forma dineraria y obedezca a
leyes particulares de circulación cs algo que no altera en
nada esa determinación general.”

23 Ya he señalado (véase Zur Kritik ...) los grandes méritos
de Thomas Tooke como teórico de la circulación dineraria.
Presuntuosos ignorantes se apoderaron ávidamente de mi lección
sobre Tooke y sus discípulos (Fullarton, etc.) para atribuir a los
ingleses mi análisis de la circulación del dinero. Pero el mérito
de Tooke, en realidad, es más bien negativo: refutación del
currency principle por el análisis minucioso de numerosos hechos
empíricos. Sin embargo, Tooke nunca expuso en su pureza las
formas abstractas del dinero, ni comprendió jamás la relación
entre las formas del valor y el valor. No supo establecer el nexo
entre los resultados de sus investigaciones empíricas y la teoría
general. De ahí que suela incurrir en graves errores, incluso en
su propio dominio, la circulación. Esos errores se deben en parte
a la carencia de todo tipo de teoría, y en parte al dogmatismo con
que Tooke se aferra a las teorías tradicionales, por ejemplo a la
de Adam Smith, como lo expondré más adelante por medio de
un ejemplo concluyente. Así, en el caso que examinamos, comete
el grueso error de limitar las categorías del dinero como medio

La aparente autonomía de la forma dineraria del valor
de capital en la primera figura de su ciclo desaparece desde
el momento en que aquella forma, en la segunda figura
queda reducida a su contenido verdadero: modo de exis-
tencia particular del valor creador de valor. A ello se debe
que el doctor Quesnay, en su Tableau économique oponga
esencialmente esa forma II (que analizaremos bajo IM al
sistema mercantil. Pero aún no la presenta en su expresión
pa le mezcla determinaciones concretas, a su vez oscu-
Dre equívocos en cuanto al proceso de su valori-

La segunda metamorfosis del proceso de circulación
del capital (D - M) tropieza con obstáculos que encierran
el valor de capital en su crisálida dineraria, por ejemplo
cuando los medios de producción en los cuales aquél debe
reconvertirse no existen aún en el mercado, etc. (Pasamos
por alto intencionalmente las condiciones reales de esa
reconversión, ya que de lo único que nos ocupamos aquí es
de su forma. Por tanto, el valor de capital ve interrumpida
su circulación —su proceso de reproducción y de valo-
rización— exactamente como si hubiera sido retenido en
el mercado bajo la forma de capital mercantil, con esta
Única diferencia: 1) bajo su forma dineraria, ese valor de
capital está siempre en condiciones de circular y puede
durar más tiempo que bajo su perecedera forma mercantil;
2) puede, así, adoptar en caso de necesidad una forma
diferente de la que revestía originariamente en cuanto

de circulación a la mera circulación del salario y del rédito
dejando a un lado su papel como categoría del capital dinerario.
Confunde el capital dinerario en sus funciones generales con el di-
Nero puro y simple. El dinero debe revestir la forma ora de medio
de compra (medio de circulación), ora de medio de pago, ora de
tesoro, ora de dinero de cuenta o de dinero universal La deter-
minación particular que revisten estas formas en el movimiento
del capital no altera en nada su determinación general.

2+ Mirabeau el Viejo dice textualmente: “ j
ente: “Desde el origen del
quad: son tres los grandes descubrimientos que han conferido a
as sociedades políticas su solidez fundamental... El primero es
la invención de la escritura... El segundo, la invención de la
sao Pe. El tercero es el Tableau économique, el resultado de
10 Otros dos, a los que complementa”. Cantillon habría podido
oe del Tableau économique y de la fisiocracia en general:
uorum pars magna fui” j E
Ate p £ fui” fen ello me cupo un papel impor-

capital productivo, mientras que, si se mantiene como
capital mercantil, está inmovilizado por entero.

En el centro del proceso P- etc. - P”, la forma M-
D - M de la circulación de las mercancías, forma dineraria
que el capital reviste para rechazarla en cuanto medio
de circulación, asegura la reconversión del capital mer-
cantil en sus elementos de producción iniciales, medios
de producción y fuerza de trabajo. Esta trasmutación for-
mal en el seno de la circulación es por consiguiente, al
mismo tiempo, una fase de la metamorfosis real del valor
de capital. La transformación dineraria del capital fun-
ciona como modo transitorio de la reconversión del pro-
ducto en sus propios elementos de producción. En D-
etc. - D', sólo el primer acto de la circulación D-M
posee ese carácter materialmente determinado, mientras
que, en la segunda forma, las metamorfosis opuestas M - D
y D-M son movimientos de la circulación global. En
efecto, en la circulación simple M-D-M, considerada
en su movimiento, la transformación transitoria de la
mercancía en dinero sólo sirve para una cosa: transformar
un valor mercantil que únicamente presta servicios como
portador del valor de cambio en otro valor mercantil que
debe servir de valor de uso. Pero aquí, en la circulación
del capital, este segundo valor mercantil está determinado
en principio (funcionalmente) según su valor dinerario,
esto es, como elemento de producción de la primera mer-
cancía que se convirtió en la otra (durante todo el tiempo
que el capital se reproduzca en la misma forma real o, lo
que es lo mismo, que continúe produciendo la misma
categoría de mercancías). Sin embargo, tal como lo hemos
comprobado con respecto a la circulación simple M - D -
M, este remplazo de mercancías por mercancías, en el
cual el dinero se inmoviliza constantemente en otra parte,
no es en modo alguno idéntico al intercambio recíproco
de las mercancías convertidas unas en otras; otro tanto
ocurre cuando el capital, al abandonar su forma de mer-
cancía terminada, se cambia en sus elementos de pro-
ducción.?

25 La transformación de los elementos de producción en
mercancía (producto) y el movimiento correspondiente de su
valor se desarrollan en la esfera inicial de la producción; la recon-
versión de la mercancía en sus elementos de producción se opera
en la circulación propiamente dicha. Esta reconversión se

Hemos hecho abstracción, más arriba, de los cambios
del valor de capital en vías de valorización para considerar
tan sólo su trasmutación formal. Si todo el plusproducto
se marginara de la circulación del capital, y por tanto se
lo consumiera como rédito, estaríamos ——caso de no
variar las demás circunstancias— ante una reproducción
simple. Tendríamos la forma: P...M'-D'-M...P. Pero
se podía suponer (ya que se entendía que el capital mer-
cantil pasaba íntegramente de la esfera de la producción
a la de la circulación) que una parte del plusproducto
ingresaba en la circulación del capital al mismo tiempo
que la fracción del producto que se limitaba a remplazar
el capital originario: inferior a M” < M en sus comienzos
y superior al valor mercantil adelantado en elementos de
producción. La forma P... M'- D' - M'...P” expresa la
reproducción en escala ampliada. Sin embargo, aunque una
parte del plusvalor se haya acumulado, la misma no ingresa
forzosamente en el proceso de la reproducción del capital
de manera inmediata: puede mantenérsela en reserva Con
ese objeto. Es sabido, por ejemplo, que no es posible
capitalizar sumas de dinero más allá de determinada mag-
nitud. Para poder entrar en el proceso de producción, el
valor de capital adicional debe tener un límite apropiado
al carácter particular de la inversión. Por lo demás, aunque
el acrecentamiento del valor sea aquí el principio determi-
nante, puede ocurrir que las condiciones del mercado
impidan el aflujo directo de capital dinerario adicional,

etc. En tal caso el capital dinerario asume, ciertamente, la

forma de tesoro, pero sólo a la espera de poder desempeñar
su función. (Se trata de capital en potencia.) Cuando el
dinero funciona bajo la forma de medio de pago y no bajo
la de medio de circulación, el capital suplementario acu-
mulado no puede ser más que una simple acumulación de
títulos de deuda y de propiedad, y este tipo de acumulación
—Que se verifica a la vera de la reproducción ampliada—

efectúa por intermedio de la mera trasmutación formal' de las
mercancías. Pero, si se la considera desde el punto de vista de su
contenido, la misma es elemento y condición del proceso de
reproducción. M - D- M como forma de la circulación del capital
implica, además de la trasmutación formal de la mercancía, una
transformación material funcionalmente determinada, una meta-
morfosis real.

desempeña un papel muy importante en el mecanismo
global de la reproducción y de la valorización capitalistas.

Al estudiar el proceso de producción, hemos visto que
los productos (mercancías) constituyen tanto el resultado
como el supuesto de dicho proceso. En el caso de las
simientes, por ejemplo, partimos del trigo como elemento
de producción existente; pero las simientes suponen una
cosecha anterior, de la que forman parte. Lo que vale
para los productos en general (y en especial para los
productos mercantiles), se aplica también a los productos
capitalistas. En la forma de circulación considerada, hemos
partido del proceso de producción, y por tanto de sus
elementos, representados por mercancías. Pero entonces el
capital productivo supone una forma anterior, que es el
capital mercantil. O bien, si examinamos la forma analizada
precedentemente, P - M' - D' - M' - P”, comprobamos sin
duda que en un principio el capital mercantil proviene de
la producción, pero que al renovarse en la reproducción
da M' - P”: el capital mercantil ingresa en el proceso y se
convierte en condición del mismo; aunque sea capital
mercantil que deriva de otro proceso de producción debe
existir con anterioridad al nuevo proceso. Por más que la
segunda M' no sea solamente la forma mercantil de otro
capital, sino también de la fuerza de trabajo, ésta, a su
vez, se adquiere por medio de mercancías. El propio
fondo de trabajo existe bajo la forma de mercancías. Obte-
nemos, de esta suerte, la tercera y última forma de la
circulación.

Tercer ciclo del capital
M-D'-M...P...M' (oM”)

Si fijamos el punto de partida M' y lo aislamos como
Cc de la circulación global —de la que constituye el pri-
mer eslabón— obtendremos:
M'-Cc...P...M' (o M”).

26 M”! designa el capital mercantil cuyo valor es superior
a la M' que inaugura ese ciclo.*

* Rubel toma esta nota del manuscrito 1v, p. 20, n. 7, e
incorpora a la misma un pasaje del manuscrito vi que figura
también en las ediciones cuidadas por Engels. Véase aquí, en el
vol. 4, p. 45, el párrafo inmediatamente posterior al subtítulo
“IM. Tercera fase. M' -D””. ,

En cuanto serie coherente de metamorfosis, la circu-
lación del capital mercantil M'- D'- M (que se escinde
en dos ciclos) tiene la misma forma que el ciclo IL Pero
en Il esa circulación se sitúa entre P y P”, mientras que
en 1II precede a P. A diferencia de lo que ocurre en
1 y II, M forma aquí el punto de partida y el punto de
retorno, Pero veamos lo característico de III con respecto
al yll: en D- etc. - D' (1) y P - etc. - P” (ID), el valor
de capital adelantado aparece como punto de partida, en 1
como dinero real, en 11 como precio de los elementos de
producción que figuran en el libro mayor del capitalista
y de los que parte el proceso, ya se trate de dinero de
cuenta, ya —prescindiendo de la forma autónoma de va-
lor— de un valor contenido en los medios de producción
y la fuerza de trabajo. Ahora bien, en III, el punto de
partida del proceso no es el capital originario, esto es, el
valor de capital adelantado sea bajo la forma de dinero,
sea bajo la de elementos de producción, sino más bien
el capital valorizado, el valor de capital acrecentado con
el plusvalor. El producto mercantil mismo, cuando es de
naturaleza discontinua, como en el caso del hilado, etc., se
divide en dos partes: una representa el valor de capital
originario, la otra el plusproducto, como por ejemplo en la
agricultura, donde el proceso comienza con la nueva
cosecha.

Vemos, pues, en primer lugar:

En los ciclos 1 y TI, el capital originario, que en cuanto
valor inicial se distingue de su incremento en cuanto plus-
valor, constituye siempre el punto de partida.

En D- etc. - D', el capital originario aumentado por el
plusvalor sólo aparece al final, en el momento del reflujo.
En la fase P, el proceso de valorización del capital se
cumple en cuanto tal, es capital en acción, capital que se
valoriza. El plusvalor se crea, pero no es un supuesto del
proceso. Es sólo en el punto de partida de la segunda fase,
M' - D', donde M', en cuanto capital mercantil, ingresa en
la circulación conjuntamente con el plusvalor. La circu-
lación misma del plusvalor constituye aquí una fase en la
circulación del capital. Los dos elementos no se separan
sino después del acto M'-D'; D', dividido ahora en
D + AD, puede recorrer dos ciclos diferentes, uno de los
cuales entra en la circulación general de mercancías al

salir del ciclo propio del capital, mientras que el otro
constituye una fase de dicho ciclo. La circulación del plus-
valor sólo en el acto M'-D” está comprendida en la
circulación del capital. Si no se considera la forma 1 como
un ciclo aislado, sino en su continuidad O su repetición
constante, es posible que en su segunda repetición, el
término del primer proceso D'=D-+AD constituya
el punto de partida del segundo. En otras palabras,

TAE representa la fracción de A D que, al no haberse
gastado como rédito, se ha incorporado al capital origina-
rio. De £ 500 que era, pasa a ser £ 600. El proceso de
reproducción se reinicia, pues, con un capital mayor que
anteriormente. Las £ 600 funcionan ahora como capital
inicial; constituyen el valor de capital adelantado a la
producción; inauguran el ciclo del capital, exactamente
como antes lo hacían las £ 500. Se trata, por cierto, de
capital acrecentado que reanuda el proceso, pero no esta-
mos ante un capital valorizado, o dicho con otras palabras,
ante un capital fecundado por el plusvalor. No se valori-
zará sino en la producción. Desde el momento en que se
lo pone en movimiento como punto de partida de D - etc.
- D', y por tanto al mismo tiempo como D inicial, el plus-
valor está transformado en capital. Al inaugurar el pro-
ceso es D, no D', oD+A4D.

Examinemos, por otra parte, P - etc. - P” (o P). El
valor de capital constituye aquí el punto de partida y el
de llegada; forma, una vez más, un nuevo punto de partida
del proceso de reproducción. Un capital productivo acre-
centado entra en funciones, pero no se trata de capital
valorizado, o sea de valor escindido en capital y plusvalor.
Este caso sólo se produce en M'-D”. Este ciclo com
prende virtualmente la eyección de D” bajo la forma de
capital dinerario y de moneda, lo que no se produce en la
forma D - etc. - D': el proceso se termina con D'.

En la forma III, el valor M”, compuesto de capital ori-
ginario y de plusvalor, constituye el punto de partida del
movimiento del capital mismo. El capital mercantil es la
única forma en la cual la circulación del plusvalor es
inseparable de la del capital originario: el capital mercantil
es aquí el punto de partida.

En 1 y II, al igual que en III, M'- D” constituye una
fase necesaria. Pero ello es más manifiesto en II que
en 1 —forma dineraria— o que en Il, forma productiva
del capital.

Puesto que M'=M-+AM, esta fórmula significa
que el consumo del producto total es la condición para que
la circulación del capital se desenvuelva normalmente.
Todo capital que forme un elemento constitutivo individual
del capital social y que recorra así su propio ciclo indi-
vidual dentro de la circulación global constituye, como
M”', es decir en cuanto capital mercantil, el punto de
partida del ciclo. Si se considera el capital social en su
conjunto, queda incluida su trasmutación a partir de la
forma mercantil en la de objeto de uso; dicho en otros
términos, su ingreso en el consumo, y por tanto en la
circulación, que es al mismo tiempo su proceso de repro-
ducción. Pero así como el consumo productivo incluye el
consumo individual, de la misma manera la producción
social incluye, además del consumo de valores de uso
—lo que constituye el movimiento propio del capital— el
consumo del plusvalor.

El consumo individual del plusvalor está comprendido
en la fase M' - D”, que es siempre, en cuanto a su forma,
M - D. Es necesario que M - D sea definitiva y únicamente
transformación de la mercancía en dinero y Viceversa, ya
que la mercancía está destinada a servir de objeto de uso.
Poco importa que M-D se efectúe en una serie de
ventas sucesivas de la misma mercancía, pues todas esas
transacciones implican, en definitiva, el cambio de M- D
en M en cuanto objeto de uso, esto es, la absorción de M
por el consumo.

En la medida en que el valor de capital —-aumentado
o no por una fracción de plusvalor— cumple su ciclo
independiente, del cual expulsa una parte de AD o de
A M, el consumo sólo aparece allí de manera implícita,
esto es, por ser consumo productivo, reconversión del
valor de capital D en M, o sea D-M. D-M significa
reconversión del dinero en medios de producción y en
fuerza de trabajo, en componentes del capital productivo
que se consumen en la producción misma. En otras pala-
bras, su consumo constituye, hablando con propiedad, el
proceso de producción P. De hecho, por cuanto se trans-
forma en fuerza de trabajo, D no representa aquí nada más

. que la forma dineraria de los medios de subsistencia
intercambiados por fuerza de trabajo, el consumo indivi-
dual del obrero o de una parte de productos existentes bajo
la forma de capital mercantil. Es decir: el obrero mismo
está comprendido, de hecho pero no formalmente, en el
ciclo del capital. No lo está formalmente, pues la forma
del ciclo es D - FT. Lo que caracteriza la producción capi-
talista, precisamente, es que el capital se convierte de
manera directa de forma dineraria en fuerza de trabajo. Por
esta conversión se cambia en capital productivo (una de
cuyas partes se transforma en capital variable).

El consumo del plusproducto o de la parte del plus-
valor que ingresa en la primera fase de circulación del
capital, pero no en la segunda, o sea su reconversión en
capital productivo, se efectúa en realidad en su movimiento
como capital mercantil, que es aquí el punto de partida
del ciclo TI?

En D- etc. - D' la circulación no está consumada, o
más exactamente no se ha realizado en condiciones nor-
males, si D' no es superior a D, o en otras palabras, si
al final el valor de capital no aparece como valor enri-
quecido con un valor.? En P- etc. - P”, así como en
M' - etc. -M' (m”, m), el capital puede valorizarse,
etc., aunque la fórmula misma no lo revele en sus extre-
mos, ya que P=P y M'=M” Si en la fase M' - D'
(en P...P”), a modo de ejemplo, se expulsa por entero
a AD de la circulación del capital, o sea si todo el
plusvalor se trasmuta en fondo de reserva dinerario o se
lo consume como rédito, entonces, en circunstancias en lo
demás iguales, P se renovará con elementos de produc-
ción que tengan el mismo valor que al comienzo del
proceso. El capital se ha valorizado, pero no renueva su
ciclo en cuanto capital acrecentado. Otro tanto ocurre en

* Rubel inserta en este lugar, como nota, un pasaje del manus-
crito y, p. 41, que figura también en las ediciones de Engels (véase
aquí, vol. 4, p. 107, líneas 42 y 43, y p. 108, líneas l a 21) y
luego, en el texto, otro fragmento que coincide con uno del
manuscrito v, p. 42, recogido también por Engels (véase, en el
mismo volumen, p. 109, líneas 11 a 36). A continuación se lee en
la edición Rubel: “Por supuesto, aún no es posible desarrollar a
partir de esta forma abstracta —la única que examinamos aquí—,
las determinaciones concretas que implica la misma”.

" Debería decir: “con otro valor” o “con un plusvalor”.

el caso de M' - etc. - M. El resultado da M” > M en la
segunda fase de la circulación D - M, pero. ésta no es M”:
el valor mercantil, pues, no es superior al del comienzo del
ciclo.

Por lo demás, D- D” expresa la ampliación posible
del ciclo, según la magnitud del elemento A D puesto en
movimiento con el capital primitivo D. En cambio, gracias
al excedente de D' con respecto a D, P” podrá comenzar
con el mismo valor inicial (acaso con un valor menor)
que P, y sin embargo, desde el punto de vista material, la
reproducción será en escala ampliada (si el precio de
los diversos elementos que entran en la mercancía ha
bajado a consecuencia de un aumento en la productividad
del trabajo, etc.). A la inversa, desde el punto de vista
material el valor de capital acrecentado puede presentarse
en elementos de producción menos numerosos, pero de un
precio más alto. Lo mismo rige en el caso de M' - etc.

En la forma M'- etc. -M', el capital representado
como mercancía constituye un supuesto de la producción
misma, y es como tal que efectúa su reflujo al seno de
ese mismo ciclo. Los elementos de producción por los
que se ha intercambiado — prescindiendo aquí de la fuerza
de trabajo— existen igualmente como capital mercantil.
Como la segunda fase de la circulación, D - M, sucede a
la primera, puede ocurrir que M no se encuentre en el
mercado y que, por ende, haya primero que producirla.
Mientras no se produce M, D no puede reconvertirse en
medios de producción o en elementos materiales del capital
constante. Durante el lapso en que el movimiento M'-D-M
se cumple sin interrupciones en la esfera de la circulación,
M se encuentra en el mercado como forma mercantil
(M5) de otro capital. En ese ciclo, el capital mercantil
aparece como punto de partida, punto de transición y
punto de llegada del movimiento. Está presente, pues, y
sigue estándolo permanentemente, en el mercado. Supuesto
de la producción, el capital mercantil es provisión de mer-
cancías, universo de productos. (El capital se manifiesta
aquí a la vez como supuesto y como resultado del proceso,
como avance [adelanto] y reprise [reposición].)

En cuanto M' bajo la forma de capital mercantil, la
mercancía se encuentra en un intervalo, una fase interme-
dia entre la producción y el consumo; se mantiene en

la esfera de circulación propiamente dicha, en el mer-
cado, como existencias, etc., ofrecidas en venta. Cons-
tituye así un aprovisionamiento cuya presencia perma-
nente es condición permanente del proceso de repro-
ducción. Cuanto mayor sea el carácter masivo de la
producción, más inmensa será —bajo circunstancias en
lo demás iguales— la cantidad de mercancías presentes en
el mercado, la del capital que funciona como capital mer-
cantil.?”

La constitución de reservas no caracteriza de manera
específica el modo capitalista de producción. Lo que lo
distingue es que su forma dominante toma el aspecto de
acopios de mercancías. Volveremos sobre el particular en
el curso de este capítulo. La formación de abastecimientos
importantes revela la amplitud del proceso de reproduc-
ción, en lo cual la circulación es un factor decisivo.?

La presencia permanente del capital bajo su forma
mercantil, como acopio en el mercado, confiere al universo
de bienes y de productos la apariencia de una existencia
estable e independiente. Lo que se percibe es su presencia
permanente, pero no su fluencia incesante. El acopio está
siempre allí, y su volumen no deja de crecer, ya que cons-
tantemente se lo renueva y esa renovación se efectúa en
una escala siempre creciente. Una estación ferroviaria
siempre está colmada de viajeros, pero éstos no son nunca
los mismos. Constantemente se retiran del mercado los
mismos tipos de mercancías, y constantemente se los vuelve
a arrojar en él como resultado de la producción, gracias
al consumo productivo o individual. De esta suerte se
perpetúa la existencia del mismo tipo de mercancías en el
mercado, ya que el capital, en su circulación, adopta
siempre la forma M”. Si el capital mercantil se inmoviliza,
el proceso de reproducción y de circulación se detiene; el

27 “De hecho, allí donde la producción y el consumo sean
comparativamente grandes, es natural que exista de manera
permanente un excedente comparativamente importante en la fase
intermedia, en el mercado, pronto a pasar de la producción al
consumo.” (An Inquiry into the Principles respecting the Nature
of Demand ..., 1821, p. 67.)

* Manuscrito 1v, p. 24. Rubel omite aquí “algunas líneas”
que, a su juicio, no agregan nada esencial a lo precedente. (R 546/1.)

mercado se atasca, se paraliza. Las masas de mercancías
acumuladas obstruyen el camino a las que las siguen. Por
lo demás, cuando a consecuencia de perturbaciones ora
naturales, ora sociales, la reproducción se detiene y los
depósitos y reservas de mercancías se vacían, se advierte
que la aparente constancia de la riqueza no es sino la
constancia de su renovación perpetua, la forma concreta
y permanente del trabajo social, que sin embargo no
deja de disolverse: xúvra óei [todo fluye].10%

Sin duda, lo que deslumbra la imaginación es la ri-
queza material que representan las reservas de mercancías
concentradas en grandes cantidades, particularmente en
puntos determinados, pero ésta no es más que una magnitud
ínfima si se la compara con la fluencia de la reproducción
en su conjunto, de la cual sólo es una ola momentánea-
mente congelada (ante todo en la forma 11). Por el con-
trario (como lo muestra de manera especial la forma
TI), la amplitud del trabajo ya materializado revela, al
mismo tiempo que la vastedad del proceso de reproducción,
el grado de eficacia de su renovación. Examinemos: 1)
las características comunes a los ciclos del capital; 2) sus
características distintas, en la medida en que no las haya-
mos considerado con respecto a cada forma particular;
3) los tres ciclos en cuanto unidad de la que no son más
que aspectos diversos.

## CAPÍTULO II

## LAS TRES FORMAS DEL PROCESO DE CIRCULACIÓN 2

### I. Caracteres comunes a los tres ciclos

a) En cada uno de los tres ciclos, el impulso motor
es el acrecentamiento del valor, o sea D-D'; es ésta la
forma determinante del proceso en su conjunto. En la
forma I, el fenómeno es, por así decirlo, concretamente
' «tangible: el dinero real incuba dinero. En las otras dos
formas, D existe como dinero de cuenta ——precio de los
elementos de producción—, o sea como capital mercantil.
El valor consiste aquí en valores de uso reales y su forma
independiente —o dineraria— es la del dinero de cuenta
(que figura bajo la forma II en la contabilidad del capita-
lista y bajo la forma III en cuanto precio de las mercan-
cías). La forma II implica la valorización del valor en su
punto de partida, el proceso de producción consistente
en la unidad entre el proceso de trabajo y el proceso de
valorización, el primero de los cuales no es más que un
medio del segundo. Cuando la reproducción se efectúa en
una escala constante, P? es al igual que P* un proceso
de valorización. En la forma II, el valor que ya está
valorizado en cuanto capital mercantil (lo que implica la
existencia del plusproducto) es él mismo un punto de

" Este capítulo 'se inicia en la edición de Rubel con un
fragmento que aparece también en las de Engels (véase aquí, en
el vol. 4, las 12 primeras líneas del cap. 1v). (R 54872.)

partida. En las formas II y III, la acumulación aparece
a la vez como objetivo y como fase del proceso de repro-
ducción. Si éste se efectúa en una escala constante bajo
la forma Il, sin reconversión del plusvalor en capital,
dicho proceso tiene lugar por la valorización del valor bajo
esta forma misma. En efecto, en M'-D'-M...P...M,
el proceso se escinde en dos ciclos: M'-D+Y+ AD. A AD
se lo expulsa del ciclo del capital. Sólo M ingresa en
éste, y la circulación se presenta como M-D-M...
P...M,oM'>M.

b) En las tres formas, el proceso global se manifiesta
como ciclo de metamorfosis que el valor de capital recorre
sucesivamente, si bien en un orden variado. Primer ciclo:
es la forma que dicho valor de capital reviste en su punto
de partida (y que no posee en el instante de su regreso al
mismo punto): forma dineraria, forma mercantil, forma
de capital productivo. El supuesto previo del proceso
constituye su resultado, y viceversa. En cada uno de los
tres ciclos, el capital pasa por las mismas transformaciones,
por la adopción y abandono sucesivos de las formas del
capital dinerario, capital productivo y capital mercantil.
Dos pertenecen a su estada en la esfera de circulación pro-
piamente dicha (por más que el cambio de forma pro-
venga de operaciones comerciales en las que el capitalista
aparece alternativamente como comprador y vendedor, y
donde la mercancía y su forma dineraria cambian de
mano); la tercera, el capital productivo, pertenece a la
esfera de la producción propiamente dicha. El ciclo se
verifica tanto en la esfera de la circulación propiamente
dicha como en la esfera de la producción, pero es a la
vez separación y unidad de ambas, que son una y otra
fases particulares de su transcurso. La reproducción engloba
tanto la reproducción permanente de las diversas formas
—dinero y mercancía— que el capital asume en la circu-
lación como las que reviste en la producción. Considerado
en su proceso global, pues, el capital es capital circulante;
su recorrido comprende las dos esferas, la de la circulación
propiamente dicha y la de producción, y describe un ciclo
de transformaciones en las que se valoriza en cuanto valor
y, simultáneamente, se realiza en cuanto valor valorizado.
Cada forma particular no constituye más que una etapa
transitoria en ese proceso de circulación que es, al mismo
tiempo, proceso de reproducción. Pero, sin dejar de estar

esencialmente en la circulación, el valor de capital, cuyo
ciclo se identifica en su conjunto al movimiento de su
reproducción a través de sms diversas fases, se encuentra
en todo momento fijado, encerrado en una forma particu-
lar. Mientras dicho valor es capital mercantil, no existe
como capital dinerario; mientras funciona como capital
productivo, no se encuentra en ninguna de las dos formas
propiamente dichas de la circulación. Es esa diferenciación
y su movimiento de disolución, en suma, su fluencia, lo
que condiciona todo el proceso de circulación y de repro-
ducción. Ese proceso, por consiguiente, puede experimen-
tar perturbaciones, e incluso detenerse por completo,
cuando el capital se retrasa demasiado en una de esas
esferas o cuando su tránsito de la forma dineraria a la
mercantil, y viceversa, encuentra dificultades en el seno de
la circulación. En su totalidad, el capital está siempre
circulando, recorriendo sin cesar el ciclo de sus diversas
metamorfosis, que son otras tantas fases de su proceso.

En la medida en que se encuentra en la fase de circu-
lación el capital no puede estar en la fase de producción,
ya que los dos movimientos son cabalmente diferentes.
Parece, pues, hallarse fijado en cada fase. Si el pasaje de
una fase a la otra se efectúa con dificultades en las dos

“formas de la circulación, ocurrirá una suspensión en la

reproducción y circulación del capital. El proceso global
se presenta como la unidad fluida entre el proceso de
producción y el de circulación, cada uno de los cuales
es el factor mediador del otro.

c) Al examinar la circulación del capital —-en cual-
quiera de sus tres formas— hemos considerado mayormente
los diversos aspectos que reviste en su ciclo individual
como metamorfosis del mismo valor de capital en curso
de funcionamiento. No nos hemos detenido en el entrela-
zamiento de las trasmutaciones de los diversos capitales.
Subrayamos aquí un solo punto: las dos fases de circulación
recorridas por el mismo valor de capital ——en el orden
que fuere— son D- M y M-D, esto es, las dos fases de
la metamorfosis simple de las mercancías. Tal mercancía
convertida en dinero no puede reconvertirse en mercancía
(D - M) sin que tal otra —la del vendedor— no experi-
mente una transformación inversa. Otro tanto ocurre en
el caso de M- D. Poco importa que D sea capital dine-
rario y M capital mercantil. Volcados en la circulación,
operan uno sobre el otro solamente en cuanto dinero y
mercancía. El entrelazamiento de las trasmutaciones que
experimentan los diversos capitales presenta aquí, pues, las
mismas características que el entrelazamiento de transfor-
maciones analizado en el caso de la circulación mercantil
simple, y el dinero desempeña aquí y allá el mismo papel
en cuanto medio de circulación y de pago.? Pero si nos
atenemos a ese mero aspecto formal —ya analizado con
motivo de la circulación mercantil simple— y se procura
comprender la conexión real entre las metamorfosis de
los diversos capitales, y por tanto el nexo entre los ciclos
de los capitales individuales en cuanto elementos pertene-
cientés al proceso de reproducción del capital social en su
conjunto, sólo se podrá encarar ese análisis en el tercer
capítulo de esta sección. Esta conexión sólo se puede
explicar a partir de la mera trasmutación formal del dinero
y de la mercancía.

### II. Los tres ciclos en cuanto formas particulares y exclusivas

El capital que se reinvierte no puede presentarse bajo
otra forma que no sea D...D'. Otro tanto ocurre con la
reinversión del capital adicional que, agregándose al anti-
guo, se incorpora al proceso de circulación. La forma
III, en este caso, queda excluida por sí misma. La forma II
no puede manifestarse como su forma inicial salvo en la
medida en que el dinero funcione como simple medio de
pago (crédito), de manera que el capitalista..."

La forma III aparece como una forma particular, dis-

tinta de la Il, ya que tanto la I como la II suponen
capital social bajo la forma TI.

“ Figura aquí como nota, en la edición de Rubel, un párrafo
del manuscrito v, p. 53, que aparece también en las ediciones
de Engels (véase aquí, vol. 4, p. 132).

Marx se refiere, evidentemente, a la sección III del libro.

nm (R 551/1).

* Rubel anota aquí: “Manuscrito 1vy, p. 27. A menos que
exista aquí un error de desciframiento, nuestra traducción es fiel
al texto (que. no lo olvidemos, es tan sólo un borrador).”

La circulación del capital en vías de valorización
—cualquiera que sea la forma bajo la cual la fijemos— se
presenta en un primer momento como movimiento de
transformaciones a través de fases temporales sucesivas;
en cada una de ellas, el capital funciona bajo la forma
que le es adecuada.*

Adoptar tal o cual forma y entrar en tal o cual fase, es
abandonar tal otra forma, retirarse de tal otra fase. Por
ejemplo: se ha adelantado un capital bajo la forma de
elementos de producción, £ 480 en algodón, husos, etc., y
£ 60 en fuerza de trabajo. De esta suerte, funciona en la
producción, al margen de la circulación. Una vez terminado
el proceso de producción, el capital existe como hilado
cuyo valor es de £ 600. Al actuar a partir de ese mo-
mento como M' en la esfera de la circulación, debe
recorrer la fase M' - D'. Concluido este ciclo, es capital
dinerario. Como ya no es ni capital productivo ni capital
mercantil, es menester que recorra la fase D - M hasta el
momento en que vuelve a incorporarse al proceso de
producción. Este último, pues, queda interrumpido por el
proceso de circulación, escindido en dos fases durante las
cuales el capital existe ora como capital mercantil (M' -
D”), ora.como capital dinerario (D - M). La continuidad
del proceso se ve asegurada por interrupciones continuas, y
todo el proceso, de hecho, no es otra cosa que la conti-.
nuidad de esas interrupciones. Durante la fase de la
circulación el proceso de producción se suspende, la
circulación se detiene durante el proceso de producción.?

Acabamos de ver que los tres ciclos del capital repre-
sentan tres formas diferentes que su proceso de repro-
ducción y de circulación reviste simultáneamente, y que
el proceso global se manifiesta bajo el aspecto de cada
una de esas tres formas. Como el conjunto es un círculo
en movimiento, cada punto particular, cada figura par-
ticular del capital recorre su propio ciclo; dicho en otros
términos, cada punto funciona a la vez como punto de
partida, punto de transición y punto de retorno, por más
que la circulación global se presente, para cada uno de

* Este párrafo está precedido por la cifra “3” (R 552/1).

* Rubel inserta en este lugar, como nota, fragmentos del
manuscrito v, p. 52, que aparecen también en las ediciones de
Engels. (Véase aquí, pp. 128-129.)

esos puntos específicos, como su ciclo específico. Para el
proceso de reproducción en su conjunto constituye una
condición necesaria la de ser al mismo tiempo, en cada
una de sus fases, reproducción y circulación.

El proceso global del capital, en cuanto unidad de los
tres ciclos, sería puramente formal —esto es, uno u otro
de los tres ciclos, según la fase o la forma determinada por
el observador— si el valor global del capital se hubiera
trasmutado sucesivamente de una forma o de una fase a
la otra. En cuanto unidad real de los tres ciclos, el capital
debe encontrarse simultánea y perpetuamente en cada una
de sus fases y formas. En otros términos, la unidad real
de los tres ciclos supone o más bien expresa la continuidad
del capital en sus diversas formas y fases. Si considero un
círculo en rotación, compruebo que cada punto del mismo
es un punto de partida, punto de tránsito y punto de lle-
gada. Sin embargo, es siempre el mismo movimiento uni-
forme lo que “fija” el movimiento de los diversos puntos.

s

### III. Los tres ciclos en cuanto unidad 2

El proceso de circulación aparece como unidad real
de los tres ciclos en la medida en que, a través de sus
diferentes movimientos, se diferencian unos de otros,
aunque asegurando así la unidad del proceso global. Si,
por ejemplo, el capital en su forma dineraria constituye
el punto de partida y el punto de retorno, otro tanto ocurre,
y simultáneamente, con el capital productivo y el capital
mercantil. A este efecto, el capital debe funcionar simul-
táneamente en sus diferentes formas y recorrer sus diver-
sas fases, esto es, hacerlo a la vez en las dos esferas de-la
producción y de la circulación, así como en las dos fases
de la circulación.

Pero cada capital individual es cierta suma de valores.
No puede, por consiguiente, funcionar de manera simul-
tánea en sus dos esferas y en las de la circulación a menos
que esté en condiciones de encontrarse en cada una de
ellas no enteramente, sino en parte: las ocupa en sus
diversas fases, simultáneamente y en su totalidad. Así, en

a Subtítulo de Rubel (R 554/1).

cuanto totalidad está dividido, y en cada una de sus fases
sólo existe parcialmente, como fracción alícuota de un
todo. Pero cada fracción pasa constante y sucesivamente
de una fase a la otra. Se trata de formas fluidas cuya
simultaneidad se efectúa gracias a su sucesión. Por ejem-
plo, mientras el capital ingresa en el proceso de producción
y funciona en éste bajo la forma M —algodón, carbón,
fuerza de trabajo, etc.— otra parte abandona ese proceso
bajo el aspecto de hilado y se trasmuta en D mediante
M'-D'”, mientras que, simultáneamente, otra parte se
reconvierte bajo la forma de dinero (D - M) en factores de
producción con el objeto de encaminarse hacia la produc-
ción. La unidad del movimiento reside precisamente en
el proceso a través del cual se efectúa así la yuxtaposición
y la simultaneidad de su distribución en las diversas esfe-
ras, si bien cada parte recorre continuamente las etapas
del proceso total, abandonando esta fase para entrar en
aquélla; cada parte sucede a la otra, y por ende cada
forma sucede a la otra y la precede. De esta suerte, la
reproducción de una parte del capital en una forma
depende de la reproducción de la otra parte bajo otra *
forma. Desde ese momento, la distribución se reproduce
continuamente gracias al hecho mismo de que su movi-
miento se cumple en cuanto trasmutaciones. Contigúidad y
simultaneidad se efectúan a través de la fluencia de las -
trasmutaciones, y ésta queda asegurada por la distribución
simultánea del capital en las diversas fases. En cuanto
unidad, el capital global recorre así simultánea y sucesi-
vamente las diversas fases de su ciclo; su movimiento pro-
sigue a través de tres ciclos, porque siempre existen partes
determinadas del capital, simultáneamente, al lado de
otras partes como puntos de partida, puntos de transición
y puntos de retorno; cada parte describe continuamente
su propio ciclo, pero siempre hay otra parte del capital que
reviste una forma dada, y sus ciclos particulares constituyen
simples fases sucesivas de su circulación global.

Una parte del capital (jamás es la misma, siempre se
la reproduce) es capital mercantil que se transforma en
dinero; otra, capital dinerario que se transforma en factores
de producción; una tercera, capital productivo que se
transforma en capital mercantil. El movimiento del capital
global que recorre esas fases asegura la presencia perma-
nente de sus formas. El capital dinerario aparece así,

constantemente, como punto de partida y punto de
retorno, etc. El proceso inmediato de producción y el
proceso de circulación propiamente dicho se desenvuelven,
pues, uno al lado del otro, al igual que las dos fases
opuestas de la circulación M- D y D - M. Pero ese movi-
miento paralelo de los diversos procesos prosigue gracias
al hecho de que una parte determinada del capital recorre
constante y sucesivamente, como punto de partida de un
ciclo, la serie de las metamorfosis que constituyen su
proceso de reproducción, mientras que otra parte recorre
la misma serie como punto de partida de la otra forma
de circulación.

La continuidad del proceso global es afianzada única-
mente por la unidad de los tres ciclos; su interrupción
sería inevitable si el capital global permaneciera indefini-
damente en una sola de esas fases.

Al considerar el capital global —el que los capitales
individuales no constituyen más que fragmentos—, la
continuidad del proceso y la unidad de los tres ciclos se
efectúan de manera constante,

En cuanto a cada capital individual, conviene indicar
aquí: 1) en épocas diferentes, las masas de valores se
distribuyen en porciones desiguales entre las diferentes
fases y formas; 2) esta distribución varía según el carác-
ter de la mercancía producida, y por ende según la natura-
leza específica del capital productivo y de su función o según
la esfera de producción particular en que se lo invierte; 3) la
continuidad del movimiento se efectúa necesariamente en
mayor o menor grado cuando el proceso de producción se
ve interrumpido por obra de condiciones naturales; cuando,
por ejemplo, es estacional (pesca del arenque) o sólo se
lo puede renovar en determinados períodos (agricultura).
En su conjunto, la producción capitalista se caracteriza
por la continuidad del proceso de producción.2

* A partir de aquí, Rubel reproduce, ordenándolos de dife-
rente manera, textos que aparecen también en las ediciones
cuidadas por Engels.

NOTAS DEL EDITOR
E ÍNDICES

Los índices de nómbres y de temas fueron confeccionados
por María Braun sobre la base de los que figuran en el tomo
correspondiente de las Marx-Engels Werke.

Para facilitar la visión de conjunto, ofrecemos aquí un
breve cuadro sinóptico de los pasajes tomados de los diver-
sos manuscritos 11-VIIL:?

Primera sección

Pp. 29-30, del ms. 11. - Pp. 30-43, del ms. vi. - Pp. 43-47,
del ms. vi. - Pp. 47-137, del ms. v. - Pp. 137-141, nota
encontrada entre extractos de libros. - Pp. 142 hasta el
final, ms. 1v, pero con estas intercalaciones: pp. 154-155,
pasaje del ms. vi; pp. 159 y 167-168, notas del ms. 11.

Segunda sección

El comienzo, pp. 183-196, es la conclusión del ms. Iv. -
Desde aquí hasta el final de la sección, p. 428, todo es
del ms. Il.

Tercera sección

Cap. xvi (pp. 429-438), del ms. 11.

Cap. xix: 1 y 1 (pp. 439-476), del ms. vi. - 1 (pp. 476-
478), del ms. H.

Cap. xx: 1 (pp. 479-483), del ms. 11; sólo el párrafo final
es del ms. vin. - 1 (pp. 483-487), en lo esencial es del
ms. H. - 1, 1v, Y (pp. 487-515), del ms. vHl. - Vi, VH,
vi, 1x (pp. 515-533), del ms. 1. - X, XL, Xu (pp. 533-
586), del ms. vi. - Xm (pp. 586-596), del ms. 11.
Cap. Xxt: (pp. 597-638), todo del ms. vil.

_ 2 Las indicaciones de páginas corresponden a la presente edi-
ción, no a las cuidadas por Engels.

NOTAS DEL EDITOR

En las notas siguientes —cuyas llamadas se distinguen
de las de Marx por aparecer entre corchetes— MEW sig-
nifica Marx-Engels Werke, ed. cit.; W o Werke, tomo XXIV
de MEW, TI, traducción inglesa del tomo 1 de El capital
(Karl Marx, Capital - A Critique of Political Economy,
t. u, Progress Publishers, 6% reimpresión, Moscú, 1974,
basada parcialmente en la traducción inglesa del tomo 11
publicada por Charles H. Kerr $: Co., Chicago, 1919); T.
IT., Karl Marx, 1! capitale, t. 1, traducido por Raniero Pan-
zieri, Roma, 1970; K, reimpresión del tomo 1 de la “Volks-
ausgabe” kautsquiana de Das Kapital, ed. cit.; R, ed. cit.
del tomo 1 de El capital a cargo de Maximilien Rubel.

11] Libro 1v de El capital. — Aunque Engels dedicó gran parte
de sus últimos años a la puesta a punto y publicación de manus-
critos de Marx, no pudo dar a la imprenta ese importante trabajo
de su amigo. Karl Kautsky se hizo cargo de la tarea y editó el
manuscrito bajo el título de Teorías del plusvalor (Theorien über den
Mehrwert, Stuttgart, 1905-1910). Con el original del libro 1v,
Kautsky se permitió más o menos las mismas libertades que
Engels en el caso de los manuscritos correspondientes a los tomos 11
y 1, con la importante diferencia de que Engels podía apoyarse
para ello en la especialísima relación que lo vinculó a Marx durante
Casi cuarenta años, y Kautsky no. El Instituto de Marxismo-
Leninismo de la URSS estableció nuevamente el texto de las
Teorías... y lo publicó en ruso en 1954-1961; su similar de la
RDA, basándose en la edición rusa, publicó en 1956-1962 una
nueva versión alemana del libro 1v, superior a la de Kautsky. — 5.

(21 En el Arjiv Marxa i Engelsa (vols. 11, 12 y 13, Moscú,
1948, 1952 y 1955, respectivamente) se publicaron parte de los

extractos hechos por Marx de fuentes rusas. Los estudios matemá-
ticos de Marx fueron impresos en volumen aparte y en su idioma
original en Moscú en 1968. Recientemente, la Scriptor Verlag de
Alemania Occidental reprodujo la edición moscovita, precediéndola
de una extensa introducción de Wolfgang Endemann: Mathematische
Manuskripte, Kronberg, 1974. — 6.

18] Socialistas de cátedra y de estado. — Estos “socialistas”
—entre cuyos principales representantes se encontraban Adolph
Wagner, Rudolf von Gneist, Gustav Schmoller, Albert Scháffle,
Werner. Sombart y Lujo Brentano— eran partidarios de ciertas
reformas sociales dentro del capitalismo, y especialmente de que
el estado burgués adquiriera mayor gravitación económica (el
término Kathedersozialismus parece haber sido usado por primera
vez en el título de una obra de Heinrich Oppenheim publicada en
1872). Engels criticó duramente en el Anti-Diihring ese “falso
socialismo [...] que sin más ni más declara socialista toda estati-
zación, incluso la bismarquiana. Si la estatización del tabaco fuera
socialista, Napoleón y Metternich se contarían entre los fundadores
del socialismo” (MEW, t. xx, p. 259; véase también Friedrich
Engels, “El socialismo del señor Bismarck”, MEW, t. xix, p. 167
y ss. O la carta a Bernstein del 12 de marzo de 1881, MEW,
t. xxxv, pp. 169-170, en la que Engels se burla del burgués que
pretende que “el estado es... el socialismo”). — 8.

(38.*1] (K) La frase de Meyer aquí citada figura en la primera
edición de la Lucha emancipadora, aparecida en 1874. En la segunda
edición (1882), la frase está redactada en términos no tan tajantes:
“Marx, quizás, ha extraído de estas publicaciones una parte de su
crítica” (Subrayados de Kautsky). — 8.

[4] La redacción de la frase de Engels es curiosa, pues en 1879

hacía ya cuatro años que había muerto Rodbertus. La carta de éste
es del 14 de marzo de 1875.—9.

15] (K) Rodbertus-Jagetzow, Sociale Briefe an von Kirchmann. '

Dritter Brief: Widerlegung der Ricardo'schen Lehre von der
Grundrente und Begriindung einer neuen Rententheorie, Berlín,
1851, p. 87. — 10.

181 El “increíble frangollón” MacCulloch. — En su folleto Some
Illustrations of Mr. M'Culloch's Principles of Political Economy,
publicado en Edimburgo, 1826, bajo el seudónimo de “Mordecai
Mullion”, John Wilson denominó a MacCulloch “the most incre-
dible cobbler”, el más increíble de los frangollones. — 15.

[71 Las palabras “estos desfalcos” no figuran, ni entre comillas
ni fuera de ellas, en TI 14.— 17.

181 El literatus vulgaris es Rudolf Meyer. Engels cita una de
las variantes de la frase con que Talleyrand, en 1796, habría
caracterizado a los emigrés que rodeaban al conde de Provenza, el
futuro Luis XVIII: “Nadie se ha enmendado, nadie ha sabido
olvidar nada ni aprender nada”. — 17.

(9) Alusión a Adolph Wagner, autor de una Allgemeine oder
theoretische Volkswirtschaftslehre, parte 1, 2? ed., Leipzig y Heidel-
berg, 1879, obra que Marx, en 1881-1882, criticó en su manuscrito:
Randglossen zu Adolph Wagner “Lehrbuch der politischen Okono-
mie”. Véase MEW, t. xix, p. 355 y ss. — 18.

119] Briefe... von Dr. Rodbertus von Jagetzow, editadas por el
doctor Rudolf Meyer, Berlín, 1881, t. 1, p. 111, carta 48 de
Rodbertus. Véase, en la presente edición, t. 1, vol. 2, pp. 646-647,
nota. — 21.

1111 Como observa Kautsky, en Sismondi dice: “donde la
amenazan [la menacent] revoluciones aun mayores”. — 21.

112] (W) [Bailey,] A Critical Dissertation on the Nature, Measu-
res and Causes of Value; Chiefly in Reference to the Writings of
Mr. Ricardo and his Followers. By the Author of Essays on the
Formation and Publication of Opinions. Londres, 1825, p. 72.
— 125.

(13) Raíates (Marx usa la transliteración y el plural ingleses,
ryots). — Raiat es el término urdu con que se designaba, especial-
mente bajo la dominación inglesa, al pequeño campesino de la
India. La palabra proviene del árabe raia: rebaño, grey, súbditos,
campesinos. — 129.

14] (R) Es ésta una de las raras páginas en las que Marx la
emprende, sin nombrarla, contra la escuela histórica alemana, y
particularmente contra su jefe, Bruno Hildebrand. Para la distinción
en tres fases de la evolución económica de las naciones —economia
natural, economía dineraria, economía de crédito—, véase sobre
todo el artículo de Hildebrand, “Natural-, Geld- und Kreditwirt-
schaft”, Jahrbiicher fiir Nationalókonomie und Statistik, t. 11, 1864,
pp. 1-24. — 136.

1151 Si la oferta del capitalista es 80. + 20. 4 20p» y su demanda
es 80. + 20,, esto es, si su oferta es = 120 y su demanda = 100,
esta última será '/s (no '/s) menor que la primera.

115] Conforme a las proporciones indicadas al comienzo del
párrafo, el capital de 1.000 perteneciente al capitalista que necesita
medios de producción generará un capital mercantil de 1.200,
constituido por 800. + 200. + 200p.. Si por demanda global de
ese capitalista se entiende la de MP +4- FT, aquélla será igual a /.
(o sea 1.000) de su oferta (1.200), no a 1/s de la misma. — 139.

(151 Si el producto mercantil del capitalista, y por tanto su
oferta global, es de £ 6.000 y su demanda global asciende a
£ 5.000, ésta será '/. (no '/s) menor que aquélla. — 140.

118] Conforme a los supuestos de Marx, el capitalista en cuanto
tal ejerce una demanda igual a Vs, y no a */ de su oferta:
100 =*/, de 120. Lo que consume como no capitalista, como
amante de la buena vida, no es '/s sino '/s de su oferta: 20 = '/s
de 120. — 140.

1191 “When Greek meets Greek then comes the tug of war”
(“cuando el griego encuentra al griego se entabla una recia lucha”).
— Cita ligeramente modificada de Nathaniel Lee (¿1653?-1692),
The Rival Queens, or the Death of Alexander the Great, acto IV,
escena 2%, en The Dramatick Works, t. 11, Londres, 1734, p. 266.
En Lee, el pasaje dice así. “When Greeks joined Greeks, then was
the tug of war!” (“¡cuando los griegos encontraron a los griegos,
se entabló una recia lucha!”). — 154.

[20] Marx cita un artículo de The Economist intitulado “Nature
of Capital and Functions of Money”, publicado en el n? 193 de
ese periódico, el 8 de mayo de 1847. En los Grundrisse (Karl

Marx, Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie, Berlín,
1953, p. 664), el autor citó y comentó este mismo pasaje. — 162.

[211 Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of
the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes, Londres,
1843, vol. 2, pp: 249-252. — 166.

1221 John Lalor, Money and Morals: a Book for the Times,
Londres 1852, pp. 43, 44. — 167.

(231 J.C.L. Simonde de Sismondi, Études sur V'économie politi-
que, t. 1, Bruselas, 1837, p. 49. — 167.

123) Como se acota en T. IT., /, 148, aunque aquí en el original
se lee Abnahme (disminución), “podría tratarse, sin embargo, de
un lapsus o una errata por Zunahme (aumento), ya que en este
caso el pasaje resultaría más claro, según el contexto”. Véase, en
efecto, más abajo: “Si este acopio disminuye en manos del capita-
lista industrial, esto sólo demuestra que aumenta, bajo la forma de
acopios de mercancías, en manos del comerciante”, y las frases
siguientes. — 169. ,

(251 Circulation factice (circulación facticia). — Así figura el
término de Storch en la 1? edición, Werke, TI, etc. Pero en algunas
ediciones de El capital (T. IT., Rubel), se lee aquí circulation
Postiche (circulación ficticia, falsa). En los Grundrisse (ed. cit.,
p. 529), Marx cita así a Storch: cuando los costos de circulación
exceden de los “indispensables para hacer llegar las mercancías
a los consumidores [...] la circulación es ficticia [postiche] y no
contribuye en mada al enriquecimiento de la nación” (Storch,
Cours d'économie politique ..., París, 1823, p. 409). — 178.

1268] Estado de los incas. — En el original, “Reich der Inkas”.
La palabra alemana Reich suele traducirse por las españolas reino
o imperio, pero no siempre corresponde exactamente a las mismas.
En su reseña del libro de Bakunin Estarismo y anarquía, escrita en
1874-1875, y luego de citar las palabras rusas equivalentes a
“imperio, reino”, “soberano, monarca, emperador, rey”, etc., Marx
acota lo siguiente: “En alemán, por el contrario, Reich en un
Principio no era otra cosa que un espacio de terreno (grande o
pequeño) circunscrito por límites determinados, denominado según
la tribu, etc., las gentes a las que pertenecía. Así, la comarca
cercana al Regen, en el Alto Palatinado, era hasta Viechtach el
Viechtreich; Reich de Aquisgrán [Aachnerreich]; Vrankryk (en los
Países Bajos); Reich de Nimega; Reich de Megen; el distrito de
Trarbach en el Mosela aun hoy es Cróverreich, y otra comarca en
el Mosela, Westrich” (MEW, t. xvm, p. 601). En una carta a
Lafargue y refiriéndose al caso alemán, Engels señala que mientras
Kaisertum equivale a régimen imperial, en Reich “el acento cae
sobre el poder central en cuanto representante de la unidad nacio-
nal” (MEW, t. xxxIx, p. 90). En el caso presente hemos optado
por traducir Reich = estado porque en otros pasajes de El capital
(MEW, t. xxmu1, p. 102, t. xx1v, p. 119) Marx utiliza el término
“estado de los incas” (“Inkastaat”) para designar lo que aquí
llama “Reich der Inkas”. — 178.

[27] Jean-Baptiste Say, Traité d'économie politique, 3% ed., t. 1,
París, 1817, p. 433.— 179.

[28] En el original alemán (1? y 2% ediciones, Werke, etc.) en
realidad esta frase dice así: “Hemos visto que el tiempo total de
circulación [Zirkulationszeit] de un capital dado es igual a la
suma de su tiempo de circulación [Umlaufszeit] más su tiempo
de producción [Produktionszeit]”. El empleo de Zirkulation (sinó-
nimo de Umlauf) por Umschlag (rotación) es evidentemente un
descuido de Marx o de Engels o una errata no advertida en
las ediciones alemanas. Cfr. aquí, p. 186: “La duración de esta
última [de la rotación, Umschlag] se halla dada por la suma del
tiempo de producción y el tiempo de circulación del capital”, o
p. 303: “[...] el tiempo de rotación [Umschlagszeit] del capital es
igual a la suma de su tiempo de producción y de su tiempo de
curso O de circulación [Umlaufs- oder Zirkulationszeit]”. Véase
también aquí, p. 281. — 183.

128] Después de la referencia bibliográfica, según Rubel, se lee
en el manuscrito: “Baudeau. Cuaderno C, p. 37”; como señala
Rubel, “un cuaderno del fondo de Amsterdam, escrito: probable-
mente a principios del decenio de 1860, contiene trece páginas de
extractos de la Explication du Tablean économique de Quesnay
por Nicolas Baudeau”. — 186.

130] Capital circulante o fluido. — Engels, seguramente, agrega
las palabras “o fluido” para prevenir al lector, porque en las
páginas siguientes Marx utiliza el término “fliissiges Kapital” sin
explicar que se trata de un sinónimo de “zirkulierendes Kapital”
(“capital circulante”). Es probable que Marx haya empleado de
tanto en tanto el adjetivo “fliissig” (literalmente, “fluido”) para
evitar la confusión de Adam Smith entre “capital circulante” y
“capital de circulación”. “Flissiges Kapital” proviene del inglés
“floating capital” (“capital circulante”): véase, por ejemplo, la cita
del Economist que figura en los Grundrisse, ed. cit., p. 616, o el
apartado 1 del cap. xxx1I del tercer tomo de El capital, — 191.

[31] (W) Marx cita aquí la conferencia de Williams 'On the
Maintenance and Renewal of Permanent Way ...”, publicada en la
Money Market Review del 2 de diciembre de 1867. — 205.

ls21 (W) En Lardner, Railway Economy - A Treatise on the
New Art of Transport, se lee: aproximadamente el 8 %. Si la reno-
vación fuera exactamente del 8 %, en el texto debería decir: “en
el curso de 1214 años”. — 207.

133] Waste. — La traducción que Marx da de waste (Beschá-
digung) o la nuestra (estrago) son sólo aproximativas. Waste, en esta
acepción, es el perjuicio causado intencional O involuntariamente
por el inquilino o arrendatario o, para decirlo con palabras del
jurisconsulto británico sir Frederick Pollock (1845-1937), “todo
acto inconsulto de un arrendatario [...] que tienda a la destrucción
de la finca arrendada o, de alguna otra manera, al daño del
patrimonio”. — 209.

34] (K) La cita proviene del número de la Money Market
Review publicado el 25 de enero de 1868, artículo “The Caledonian
Railway. The Director's Reply”, en el que se considera el informe
del capitán Fitzmaurice. — 216,

[35] En TI 184 esta frase, que Marx había tomado de la
conferencia mencionada en la posnota 31, no figura entre comillas,
lo que hace suponer que no se trata de una cita textual. — 218.

136] Las palabras “confrontado con el más notorio que se
produce en otras partes del sistema ferroviario” no figuran en el
original inglés, tal como se reproduce en Tl 184. — 218.

1371 En el original inglés, según TI 189, el cuadro precedente
es más simple:

“$25.000 : 10 = $ 2.500
$12.500 : 2 = $ 6.250
$12.500 x 2 == $25.000
$ 33.750” .—225.

(381 En Werke y Tl se incluye aquí la nota siguiente: “En el
manuscrito, Marx puntualiza que tal modo de calcular el tiempo
de rotación del capital es falso. El tiempo medio de sotación
indicado en la cita (16 meses) ha sido calculado teniendo en cuenta
una ganancia de 7 Y. % sobre el capital global de 50.000 dólares.
Prescindiendo de la ganancia, el tiempo de rotación de este capital
asciende a 18 meses”. — 225.

[sel Como se anota en Werke y Tl, Marx cita el libro de
Potter Political Economy: its Objects, Uses, and Principles, Nueva
York, 1841. De su introducción se desprende que gran parte de la
obra es en lo esencial una reimpresión algo modificada de los
primeros diez capítulos del libro de Scrope Principles of Political
Economy, publicado en Inglaterra en 1833. — 225.

(39 bi) Una nota de Kautsky (K 196) da idea de los engorrosos
problemas que se plantean al editor de manuscritos de esta índole:
“En la edición de Engels se indica, como título de la obra de
Dupont de Nemours mencionada más arriba, Origines et progres
d'une science nouvelle. Además, en vez de 391, se consigna como
número de página el 291. En el tomo de Daire se reproducen
trabajos diferentes. La página 291 corresponde al trabajo Origines
et progres... De ahí que Engels incluyera este título. Pero la frase
citada se encuentra en la página 391, que en la edición de Dupont
de Nemours pertenece a las Maximes du docteur Quesnay. Costó
algún esfuerzo aclarar este curioso asunto”. — 230.

(491 Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of
the Wealth of Nations. A New Edition in Four Volumes, vol. 2,
Londres, 1843, pp. 254. — 231, 232, 235, 236, 238.

141] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 255. — 234, 235.

1421 Smith, ed. cit., vol. 2, pp. 254-255. — 234.

[43] Smith, ed. cit., vol. 2, pp. 255-256. — 242.

114] Smith, ed. cit., vol. 2, p. 256. — 243.

1151 (TD) John Stuart Mill, Essays on Some Unsettled Questions
of Political Economy, Londres, 1844, p. 164. — 276.

[18] (TI) George Ramsay, An Essay on the Distribution of
Wealth, Edimburgo, 1833, pp. 21-24. — 276.

[17] (TD) Henry Dunning MacLeod, The Elements of Political
Economy, Londres, 1858, pp. 76-80. — 276. :

[18] (TI) Robert H. Patterson, The Science of Finance. A Prac-
tical Treatise, Edimburgo y Londres, 1868, pp. 129-144. —276.

118] Midland counties. — Condados centrales de Inglaterra, y
especialmente los de Derby, Leicester, Nottingham, Rutland, North-
ampton, Stafford y Warwick. — 286.

150] En la versión inglesa de las Leyes de Manú que figura
en las Works de sir William Jones (vol. 7, p. 59), este pasaje dice
así: “La ofrenda de la vida, sin recompensa, a fin de mantener
un sacerdote o una vaca, una mujer o un niño [a priest or a cow,
a woman or a child), puede asegurar la bienaventuranza de estas
tribus de origen inferior” (véase K 256). En Werke se indica como
fuente Manava Dharma Sastra, or the Institutes of Manu according
to the Gloss of Kulluka, comprising the Indian System of Duties,
Religious and Civil, 3% ed., Madrás, 1863, p. 281. Las Leyes de
Maná constituyen un código en el que se compendian las normas
legales y principios morales de los brahmanes. El libro, que se
apoya en literatura jurídica más antigua, surgió probablemente
entre el siglo 1 a.n.e. y el 11 d.n.e. Fue atribuido a Manú, que en
la mitología índica es el fundador del género humano, el primer
rey y el primer legislador. — 288.

151] Traducimos la versión que figura en el original alemán. En
la versión inglesa (TI 241) dice así la parte central de la cita:
“[...] y si no tienen mayor alzadá, son más anchas, redondeadas y
presentan un desarrollo mayor en las partes que rinden más carne”,
etcétera. — 288.

152] La última frase de este pasaje dice así en el original inglés
(según TI 246). “En virtud de esta circunstancia natural, y en
virtud del incremento más rápido de la riqueza producida por el
trabajo no agrícola, los monopolizadores de toda la tierra, aunque
han monopolizado también la legislación, no han sido capaces
de salvarse a sí mismos y a sus servidores, los arrendatarios, del
destino de convertirse en la clase de personas más dependiente
de la comunidad”. — 294,

[53] Cultivo por amelgas trienales. — Modo de cultivo que
consistía en sembrar un año cereales de invierno, el siguiente
cereales de verano y el tercero dejar la tierra en barbecho;
actualmente, en vez del barbecho, por lo general el tercer año se
siembran plantas forrajeras. — 295.

1541 Cultures derobées (cultivos intermedios). — Como explica
Kautsky, se trata de un cultivo de tubérculos posterior a la cosecha
del producto principal y efectuado en el mismo año; la denomi-
nación (derober = hurtar, sustraer, ocultar) proviene de que este
cultivo, de corta duración, se realiza como a escondidas, entre dos
cosechas principales. — 295.

155] Literalmente, “períodos de circulación [Umlaufsperioden)”.
Se trata, con seguridad, de un lapsus. Véase más adelante, en este
mismo párrafo, a partir de donde dice: “no obstante, el tiempo
de rotación”, etc. — 303.

1561 Las palabras “de seis meses vista a cuatro meses fecha,
como primer paso para llegar a cuatro meses vista”, no figuran
entre comillas en el original inglés, tal como se lo presenta en Tl
256. — 308.

1511 Kautsky conjeturó acertadamente que este paréntesis debía
ser de Engels, puesto que el canal de Suez se había inaugurado
en noviembre de 1869 y Marx redactó este manuscrito ya el año
siguiente, en 1870 (véase K 275). Rubel (662/1) confirma que la
frase es de Engels. Llama la atención el hecho de que Kautsky
—<que tenía acceso a los originales de Marx y había publicado el
libro 1v de El capital —, como editor de los tomos 11 y HI no haya
creído necesario compulsar los manuscritos del autor, ni siquiera
en casos de duda como éste. — 309.

[57 vis] En su “edición popular” del tomo 1 Kautsky anotó aquí
lo que sigue: “Todo este pasaje parece haber sido escrito en un
estado de gran fatiga y no haber sido corregido. Ello lo demuestra
ya la circunstancia de que varias veces en el cuadro se indican
consecutivamente dos números para el comienzo del período laboral:

* 10%, 17" 18", luego 13" 14%, y por último 21* 22"”. A partir
de su interpretación, Kautsky elaboró un nuevo cuadro tv. A este
respecto observan los anotadores del IMEL: “En su edición del
libro 1, Kautsky «corrigió» este cuadro, fundándose en la «gran
fatigas de Marx y una negligencia de Engels. En realidad, no
comprendió el cuadro. Éste debe interpretarse de la siguiente
manera: al término del período laboral del capital II, las £ 400
del capital 1 todavía no han refluido de la circulación. Para evitar
la consiguiente interrupción del proceso de producción, en la 9"
semana se requiere un capital adicional MI de £ 100, que inaugura
un nuevo período de trabajo; al término de la 9* semana retornan
de la circulación las £ 400 del capital I. De éstas, £ 300 se
pueden emplear aún para el resto de ese segundo período laboral
del capital (semanas 10* a 12"), mientras que £ 100 se liberan.
Éstas encuentran empleo en el segundo período laboral del capital II
(semana 13"), en el cual la rotación sigue del mismo modo. El
capital TIL, pues, sólo tiene la tarea de evitar interrupciones en el
proceso de producción, y por ende no puede desempeñar un papel
autónomo. Si se considera el proceso en su movimiento como un
todo, se produce el entrelazamiento de capitales del que nos habla
Marx. De esta manera se explica también el modo particular
de escritura: 9" 10? - 12*, etc.” — 339.

i58] El sentido de la frase alemana no es claro. Las palabras
entre corchetes proceden de las ediciones del IMEL. — 342.

(59] Rubel proporciona, en este caso, el original alemán del
úítulo de Marx: “Der Umschlag des variablen Kapitals. Die Jahres-
rente des Mehrwerts”. Jahresrente es renta anual, no tasa anual,
pero como el propio Rubel traduce faux annuel, lo que coincide
tanto con el subtítulo de Engels como con el contenido del texto,
suponemos que se trata de un error de copia por Jahresrate, tasa
anual. — 359.

1601 Post festum (literalmente, “después de la fiesta”) significa
“demasiado tarde”, “a posteriori”. Es una latinización (al parecer
no antigua) de una expresión griega que figura ya como locución
proverbial en Platón, Gorgias, 1: “¿Talvez llegamos, como suele
decirse, después de la fiesta, o sea demasiado tarde?” — 385.

1611 Krach.— La palabra alemana es de difícil traducción. En
el sentido de “catástrofe, crisis catastrófica, ruina' súbita, banca-

rrota”, sólo es usual desde el gran Krach de Viena, en 1873;

« Ñ ; Segu-
ramente Krach ha experimentado el influjo del inglés crash, Huesa
se usaba hacia 1817 para denotar el “colapso súbito de una
empresa mercantil o del crédito en general”. — 386, 635.

1682] En general traducimos versilbern por “convertir en dinero”
ya que en diversos pasajes de El capital Marx hace equivaler
expresamente ese verbo a “in Geld verwandeln”, transformar o
convertir en dinero (véase por ejemplo MEW, t. xxiv, pp. 416
447, 474, 485). Pero en este caso es obvio que Marx establece una
relación entre versilbern y el sustantivo Silber, plata; en alemán
familiar, como en castellano, la palabra que designa ese metal
precioso puede también significar dinero en general. — 408.

163) Véase la “nota del traductor” (probablemente redactada
por Engels) que aparece en la versión inglesa de ese mismo
pasaje del tomo 1 al que se remite Marx en estas líneas: “Esta
palabra [crurrency, curso] se usa aquí en su significado originario de
curso [course] O trayecto que sigue el dinero al pasar de mano
en ria un curso que difiere esencialmente de la circulación”.

(64] Fondos monetarios. — El difundido y anfibológico uso
del término “monetario” tanto en el sentido de lo que tiene que ver
con la moneda como en el de lo relativo al dinero, nos obliga a
insistir aquí en que monetario, en nuestra versión de El capital, no
es nunca sinónimo de dinerario. La extensa cita que Marx, a
continuación, toma de su Contribución a la crítica ..., muestra hasta
que ano distinguía entre Geld- (dinerario) y Miinz- (monetario).

Ñ [64 dix] Primus motor (primer motor). — Para Aristóteles, como

todo ser movido se mueve necesariamente por alguna cosa [...],
es necesario que exista un primer motor que no sea movido por otra
cosa distinta” (Física, libro vi, cap. v; véase Aristóteles, Obras,
Madrid, 1964, pp. 683-684). Ese primer motor, inmóvil, es según
el filósofo griego la causa del movimiento del universo. — 433.

Ñ les] En otras versiones castellanas de El capital se traduce
indistintamente Rente (renta), Einkommen (ingreso), Einnahmen
(entradas), Revenue (rédito) y hasta Miete (alquiler) por un solo
término: “renta”. El presente pasaje muestra que Marx distingue
incluso entre categorías muy afines, como Einkommen y Revenue.
Contra nuestra traducción de Revenue por rédito se podría objetar
que en ese diccionario asombroso “dont chaque édition fait regretter
la précédente” rédito es sólo “renta, utilidad o beneficio renovable
que rinde un capital” (subrayados míos — P.S.), mientras que para
Marx no solamente es Revenue la parte del plusvalor que consume
de manera periódica el capitalista, sino también el salario del
obrero. Pero, al igual que el diccionario de la Academia en el
caso de rédito, también algún diccionario francés define a revenu
sólo como “ce que rapporte un fonds, un capital” (Larousse
subrayados míos — P.S.), pese a que Sismondi ya en 1819 empleaba
ese término tanto para designar el ingreso de los fabricantes como
el de los obreros. A favor de revenu = rédito aboga ademá: el
hecho de que así como revenu es “participio de revenir”, reditus
también significó en su origen regreso, vuelta, retorno, el' acto de

18 695

regresar, volverse, restituirse (por ejemplo en Cicerón); la acepción
de renta, producto, etc., es algo posterior (aparece en obras de
Cornelio Nepo y Ovidio, entre otros). — 445.

[68] Como observa Rubel, Marx parafrasea aquí a Adam Smith:
“El soberano [...], así como todos los demás magistrados civiles
y militares que sirven bajo él, todo el ejército, la flota entera, son
otros tantos trabajadores improductivos [...], los mantiene una
parte del producto anual de la industriosidad ajena. [...] Algunas de
las profesiones más austeras y más importantes, algunas de las
más frívolas, deben incluirse en esta misma clase: los eclesiásticos,
juristas, médicos y literatos de todo tipo, así como los comediantes,
histriones, músicos, cantores, las bailarinas de ópera, etcétera”.
— 455.

(67) En la primera de estas dos ecuaciones ““/s>” y “/s”
indican que 480 y 320, respectivamente, representantesas fracciones
del resultado (de 800); en la segunda igualdad, que 120 y 80
representan esas mismas fracciones del resultado respectivo, de 200
(Cfr. K 466). — 498.

(88 Período de proliferación de las estafas (Schwindelblite).
— En algunas versiones de El capital se toma aquí el sustantivo
Schwindel en alguna de sus acepciones anticuadas: así, en TI 414
se traduce la palabra compuesta por bogus prosperity (falsa pros-
peridad) y en T. IT. 2, 69, por falsa euforia. Nos parece claro
que Marx se refiere en este lugar al mismo Schwindelzeit (período
de las estafas, o de las transacciones fraudulentas) que menciona
en el tomo 1 (MEW, t. xxm, p. 697) y al que en el tomo 11
denomina más claramente aun “período de la sobreproducción y las
estafas” (“Periode der Uberproduktion und des Schwindels”) (MEW,
t. xxv, p. 507). — 501.

(691 Ha seguido el camino de toda carne. — El eufemismo por
decaer y morir, irónicamente empleado por Marx, es de origen
bíblico: combina el “toda carne había corrompido su camino
sobre la tierra”, etc. (Génesis, v1, 12-13) y el “yo voy el camino de
toda la tierra” con que David, moribundo, se despide de su hijo
Salomón (I Reyes, 11, 2). — 513.

[ro] Como acota Rubel, Marx valoraba altamente la obra de
Flerovski sobre la Situación de la clase obrera en Rusia (1869),
para leer la cual se había puesto a estudiar el idioma ruso. Rubel
se equivoca al decir que la nota, “extraída del manuscrito 11,
p. 149, fue omitida por Engels”; lo que omitió éste, obviamente,
sólo fue la frase sobre la “abstinencia del campesino ruso”. — 535.

(71) En el original, tanto en el texto como en la nota al pie,
“Tyler”. Bajo este nombre se publicó la versión alemana, citada
en la nota, de la obra del antropólogo inglés Edward Burnett
Tylor, Researches into the Early History of Mankind, Londres,
1865. El pasaje mencionado por Marx figura en las pp. 198-199
de la edición inglesa. — 536.

[72] Marx alude a las Lettres d M. Malthus sur differents sujets
d'économie politique, notamment sur les causes de la stagnation
générale du commerce, París, 1820. — 538.

1731 Ab ovo (desde el primerísimo comienzo). — Horacio elogia
a Homero porque “no comienza el relato de la guerra de Troya

desde el huevo lab ovo]” (Arte poética, 147). El poeta romano alude
a uno de los huevos puestos por Leda, del que nacieron Clitemnestra
(hija de Tíndaro) y Helena (engendrada por Zeus). — 553.

[14] Dei ex machina (dioses desde la máquina, dioses aparecidos
artificiosamente). — Recurso artificioso con el que se pretende
resolver de golpe y porrazo, desde el exterior, un problema intrin-
cado. La expresión procede de la jerga teatral: en las obras de
Eurípides y otras tragedias griegas era frecuente que un dios, intro-
ducido en el escenario por una máquina, zanjara de manera
inesperada y concluyente conflictos de por sí insolubles. Platón
(Cratilo, 425 D) y Luciano (Hermotimos, 86) ya se refieren
irónicamente a ese procedimiento de los dramaturgos. — 557.

[75] Según los anotadores de Werke también en la 1? edición
se leía aquí “Geldproduktion” (“producción de dinero”) en vez de
“Goldproduktion” (“producción de oro”). Se trata de un error: en
la edición príncipe del tomo 1.1, p. 471, línea 9, se lee “Gold-
produktion”. — 574.

[76] Traducimos Horigkeit por servidumbre y Leibeigenschaft
por servidumbre basada en la dependencia personal. Como indi-
camos en otro lugar, a propósito de un pasaje del tomo 5 no
siempre es posible establecer una distinción neta entre ambas
denominaciones, que muchas veces se entrecruzan o se superponen.
Pero, en general, mientras 'que el Hórig era glebe adscriptus (no
podía ser enajenado sin la tierra, ni la tierra sin él), el Leibeigener
a veces no lo era —lo ligaba al señor, más. bien, una relación de
dependencia de tipo personal—, lo que en ciertos casos allanaba su
pasaje a la condición de hombre libre. — 584.

[1] El “Onkel Brásig” (Tío Brásig) o “Entspektor Brásig”
(“Entspektor” es una deformación jocosa de “Inspektor”, inspector)
es un personaje de cuentos humorísticos de Fritz Reuter (1810-
1874), escritos en. bajo alemán, y en particular de su novela
Ut mine Stromtid (De mis tiempos de marino). En el capítulo
xXxxIx de esta última, Brásig cierra una perorata con la frase: “¡La
gran pobreza [Armut] en la ciudad proviene de la gran Powerteh!”
Powerteh es una adaptación dialectal del francés pauvreté. — 588.

[78] Las pequeñas diferencias entre esta redacción castellana
del pasaje de Destutt y la versión del mismo pasaje en la página
587, responden a diferencias de redacción entre las dos versiones
alemanas de la misma frase. — $88. .

(rel La variante en la redacción castellana de esta cita de
Destutt (cfr. p. 587) corresponde a una variante similar en la
versión alemana, hecha por Marx (o por Engels) de esta misma
cita. — 589,

180) Si el capitalista paga £ 100 en dinero a los, obreros y les
vende por esa misma suma un valor mercantil de £ 80, les habrá
pagado, en efecto, conforme a los supuestos de Marx, 25% en
100 — 80 20
dinero por encima de su salario normal ( = a = 25%).

Pero, aunque a primera vista resulte paradójico, a cambio de las
£ 100 no les habrá entregado 25 % menos en mercancías, sino
y 100 — 80 20
sólo 20 % menos ( —

100 e 20%). Para entregar a los

obreros, «a cambio de £ 100, “25 % menos en mercancías”, es
obvio que debería darles mercancías por un valor de £ 75, no
de £ 80.— 590.

[Xt] Caso similar al de nuestra posnota 80. Con arreglo a los
supuestos de Marx, si el capitalista paga al obrero £ 100 en
dinero y luego le proporciona £ 80 en mercancías por esas £ 100,
es exacto que la suma dineraria de £ 100, mediante la cual hace
circular £ 80 en mercancías, es un 25% mayor de lo que
100 — 80 20
—— = 7 =25%). Pero si lo que debería

80 80
recaer en el obrero bajo la forma de salario es £ 100 y el

debería ser (

capitalista sólo le paga £ 80, es evidente que éste se habrá apro?

piado sólo de un 20 % de lo que debería recaer en aquél, no de
un 25 % (en cuyo caso quedarían nada más que £ 75, no £ 80,
para el obrero). — 591.

181 Pix) Las ligeras diferencias entre la presente versión caste-
llana de este pasaje y la que figura en la p. 587 se fundan en
diferencias análogas entre las dos versiones alemanas del mismo.
— $92.

1821 Cfr. con esta misma cita en la p. 587. Las diferencias de
redacción derivan de diferencias análogas entre las dos versiones
alemanas de la cita. — 592.

1831 Como los industriales les venden a los ociosos con un
recargo del 25% (mercancías de £ 80 de valor al precio de
£ 100), para compensar ese recargo los ociosos no tendrían que
“exigir en lo futuro £ 120 de rentas, intereses, etc.”, en vez de
£ 100, sino £ 125: esto es, no deberían aplicar un recargo del
20 %, inferior al decretado por los industriales, sino uno de
25 %. Conforme a los supuestos de Marx (los industriales de
Destutt venderían por £ 100 las mercancías que en realidad valen
£ 80) con £ 120 los ociosos no podrían comprar mercancías
de un valor real de £ 100, sino tan sólo mercancías cuyo valor
verdadero fuera de £.96; es decir, obtendrían con sus rentas,
intereses, etc., una cantidad de mercancías ligeramente inferior a
la que obtenían antes de que los industriales aumentaran arbitraria-
mente los precios de las mismas. No deja de ser curioso que
Marx incurriera con relativa frecuencia en errores de este tipo
(véase, por ejemplo, la edición citada de los Grundrisse, pp. 293,
681 y 684, o nuestras posnotas 51, 93 bis y 96 correspondientes
al tomo 1 de la presente edición de El capital, o, en este tomo, las
posnotas 15, 16, 17, 18, 80 y 81, o el tomo m de El capital
—MEW, t. xxv, p. 148—), y más curioso aun que sólo unos
pocos de esos deslices hayan sido advertidos, que sepamos, por algún
editor precedente de obras de Marx. — 595.

[81 vis] Membre de l'Institut. de France. — Este instituto está
compuesto por cinco academias: Académie Frangaise, des Inscrip-
tions et Belles-Lettres, des Sciences, des Beaux-Arts y des Sciences
Morales et Politiques. Destutt de Tracy pertenecía a esta última.
— 596.

[84] Según Werke, también en la 1% edición se leería aquí
“Geldprodukt” (“producto dinerario”). Pero lo que se lee en la

edición príncipe (p. 492, linea 8) es “Goldprodukt" (“producto
áureo"). Cfr. nuestra posnota 75. — 599,

185) Música del futuro. — Denominación, por lo general peyo-
rativa, que se aplicá especialmente en el siglo pasado a la música
discordante con los cánones de la época, y muy en particular a la
de Richard Wagner. Marx despreciaba profundamente a este
“músico del estado” o “músico nacional neo-alemán-prusiano”
(véanse sus cartas a Engels, del 19 de abril de 1876, y a Jenny
Longuet, de setiembre del mismo año). — 602.

[86] El pasaje no es exactamente traducible al español, ya que
en nuestro idioma las palabras usura y crecer no derivan de una
misma raíz. Ello ocurre en alemán, en cambio con Wucher (usura)
y wachsen (crecer): originariamente, la primera significaba “aumento,
acrecentamiento” y de ahí lo de “wuchernd” en el sentido de
“Wachsen”. (Cfr. Duden Etymologie - Herkanfisworterbuch der
deutschen Sprache, Mannheim, 1963, artículos WACHSEN y WUCHER.)
— 602.

187] Capital constante, variable, fijo, circulante, dinerario, mer-
cantil. — En el original alemán: “konstantes, variables, fixes, zirku-
lierendes, Geldkapital, Warenkapital”. Si pasamos por alto la coma
antepuesta a “Geldkapital”, desde un punto de vista gramatical
estricto la traducción de este pasaje sería la siguiente: “capital-
dinerario constante, variable, fijo, circulante, capital mercantil”.
Pero la presencia de la coma, ciertas irregularidades en el uso
del adjetivo por Marx y el análisis del contexto nos permiten
afirmar que la solución que proponemos en el texto es la correcta.
Un par de traducciones discrepantes con la nuestra: Roces 439:
“capital constante y variable, capital-dinero fijo y circulante,
capital-mercancías”; Rubel 828: “capital-argent constant, variable,
fixe et circulant, capital-marchandise”. Otras, más o menos coin-
cidentes con la que escogemos: T. IT., 2, 155: “constante, variabile,
fisso, circolante, capitale monetario, capitale-merce”; TI 498:
“constant, variable, fixed, circulating, money and commodity
capital”. — 603.

[88] Donde Marx dice: “Ya en capital variable”, en Tl 511 se
anota: “Estamos ante un obvio desliz de la pluma; debería ser
1/,, esto, sin embargo, no afecta las conclusiones finales”. Marx,
en efecto, indica al comienzo del párrafo precedente que pasamos
“a un análisis más detallado del esquema a)”, y en éste el capital
variable equivale a %4 del capital constante (de ahí, talvez, el
lapsus de Marx) y sólo a '/s del capital adelantado. Quedarían
aproximadamente 38, pues, para transformar en capital variable, y
unas 150 para capital constante. — 620.

189) En Kapitalismus und Sozialismus mit besonderer Riicksicht
auf Gescháfts- und Vermógensformen, Tubinga, 1870, Albert
Scháffle había calificado de “magnánima” la afirmación marxiana
de que el capitalista paga la fuerza de trabajo a su valor (cfr.
Randglossen zu A. Wagner en MEW, t. xix, p. 360). Como
recordará el lector (véase el prólogo de Engels a este tomo),
Rodbertus había acusado también a Scháffle de saquearlo “sin
nombrarme”. — 622.

[v0] Las enmiendas a este pasaje fueron efectuadas por Kautsky
en su “Volksausgabe”. Otros editores aceptan esas correcciones
pero, con la excepción de Rubel, no mencionan a su proponente
Ses por ejemplo, Werke, p. 509, y posnota 25 de esa edición).
— 627.

1911 El presente apéndice se compone, en esencia, de un
extenso fragmento del manuscrito rv (pp. 1-29), fragmento que
Rubel recoge en su citada edición de (Euvres de Marx.

Es necesario volver a prevenir aquí al lector, con toda hones-

tidad: nuestra versión de esta variante no puede ser otra cosa que.

una retraducción, ya que el texto de Marx no ha sido publicado
en la o las lenguas en que lo redactó. Lo ideal, naturalmente, sería
evitar toda retraducción, pero ésta es no sólo legítima sino
además necesaria cuando una obra importante —-o, como en
nuestro caso, un fragmento de esa obra— no es accesible en el
idioma original. (Más vale, nos parece, conocer la Biblia, las
obras de Mao o las de Omar Jaiiam en retraducciones —la misma
grafía Khayyam está proclamando a gritos que el nombre del
poeta ha sido retraducido al español, no traducido— a no
conocerlas en absoluto.)

Para atenuar en lo posible los riesgos inherentes a toda
retraducción, estudiamos cuidadosamente los hábitos y métodos de
Rubel como traductor: cotejamos textos alemanes de Marx que
nos son accesibles y su versión al francés hecha por Rubel. Entre
otras cosas, encontramos lo siguiente:

a) Vacilaciones en la versión de términos económicos claves.
Verwertung, por ejemplo, término que Marx recomendaba traducir
al francés por valorisation, se vierte por “création de valeur” en
R Il 543 y por “mise en valeur” en ibíd., 1691 (547/1) y 664. El
adjetivo marchand(e) tanto sirve para traducir Waren- (mercantil,
lo relativo a la mercancía) como Kaufmanns- (comercial) (cfr. R 536,
537 y 1093). Se traduce Kreislaufsprozess (proceso cíclico) por
“processus de circulation”, “mouvement circulaire” y “processus
circulaire” (R 1685-1686): ninguna de estas tres traslaciones nos
parece adecuada.

b) Simplificaciones. “Bestimmte kapitalistische Form” (“forma
capitalista determinada”) no es un sinónimo exacto, ni mucho
menos, de “nature capitaliste” (cfr. Werke 96 y R 543), ni “Waren”
(“mercancías”) lo es de “produits” (Werke 103 y R 547/1).
“Argent”, nos parece, es una traducción muy pobre de “Geldvorrat”
(“acopio [o fondo] de dinero”) (R 669 - Werke 267), y un “in
Geldform gebanntes Kapital” (“capital inmovilizado en forma
dineraria”) es algo más, a nuestro juicio, que un “capital-argent”
(“capital dinerario”) puro y simple (Werke 268 - R 669).

c) Como Rubel trabajó con los manuscritos originales, llama
la atención que en algunos casos, al reproducir textos establecidos
por Engels, haya dejado de registrar variantes de cierta importancia
rescatadas en las ediciones del IMEL. Cfr., a título de ejemplo,
R 548 con T. IT. /, 106, y R 575 con T. IT. 1, 143.

Pese a todas nuestras precauciones, es evidente que una
versión castellana fiel de este fragmento —y de los demás manus-
critos de El capital aún inéditos— sólo podrá elaborarse cuando
estos textos sean accesibles a los traductores en el o los idiomas

de origen. No es imputable a nosotros que ello no haya ocurrido
todavía. — 639.

1821 En la edición Rubel, la división del texto en capítulos no
coincide con la establecida por Engels: el capítulo 1 de Rubel
corresponde aproximadamente «a los capítulos 1, 11 y 11 de Engels,
y el 11 de Rubel al 1v de Engels. El título elegido por el investigador
francés no figura en el manuscrito rv, utilizado por él, sino en los
manuscritos v, vi y vH. En el 1v este capítulo se intitula: “La
circulación [Umlauf] del capital” (cfr. R 509). — 641.

193] Lapsus de Marx o errata en la edición de Rubel. Si 8.000
libras valen £ 600 (o sea 12.000 chelines o 144.000 peniques),
1 libra valdrá 12.000 : 8.000 = 1,5 chelines = 18 peniques
= 1 chelín y 6 peniques. Más adelante, en este mismo párrafo,
se registra el valor correcto de la libra de hilado. — 643.

[94] Si el capitalista vendiera una libra no a su valor (1 chelín
y 6 peniques) sino en */, por debajo de su valor, la vendería no a
1 chelín 4 peniques sino a 1 chelín 4*/, peniques (18 peniques
— 1,8 peniques = 16*/, peniques = 1 chelín y 4”/, peniques).
— 643.

[95] Cástor y Pólux, los Dióscuros, eran gemelos nacidos de un
huevo de Leda, pero mientras que el primero era mortal por ser
hijo de Tíndaro, un ser humano, al segundo lo había engendrado
Zeus y se contaba en el número de los inmortales. A la muerte
de Cástor, Zeus accedió a que Pólux compartiera su inmortalidad
con su hermano y de ahí que cada uno de los gemelos pasara alter-
nativamente un día en la morada de los dioses y el siguiente en
la de los muertos. — 644.

[96] Marie» Frangois Bichat, fundador de la “anatomía des-
criptiva” y de” la histología, establece en su Traité d'anatomie
descriptive, 5 tomos, 1801-1803, la distinción a la que se refiere
Marx. — 644. j

ls] Corsaires á corsaires, un Vautre sattaquant, ne font pas
leurs affaires. — Esta versión libre del proverbio español aparece
en la sátira x1 de Mathurin Régnier, poeta francés nacido en 1573
y muerto en 1613. En una curiosa Carta a Engels del 19 de
octubre de 1867, Marx festeja con regocijo y extracta diversos
poemas eróticos de Régnier: “Pese a mi erudición en la materia,
creo que jamás se ha descrito tan poéticamente la chaude pisse
[blenorragia]”, (MEW, t. xxx1 pp. 368-369). — 646.

198] Vos non vobis (vosotros [lo habéis hecho, pero] no para
vosotros). — Según su biógrafo Donato, Virgilio escribió cierta vez
un dístico anónimo en el que adulaba a Augusto, pero un rival
se atribuyó la autoría de los versos y fue honrado por el emperador.
Virgilio compuso entonces una cuarteta cuyos versos empezaban
todos por “sic vos non vobis”: “Así, aves, vosotras hacéis los nidos,
pero no para vosotras [...); así, abejas, vosotras hacéis la miel,
pero nd para vosotras”, etcétera. — 646.

[e8] Estamos, seguramente, ante una errata: tenemos un capital
mercantil de 8.000 libras de hilado con un valor de £ 600; si el
plusvalor es de £ 60, correspondientes a 800 libras de hilado, la
cantidad de libras cuyo valor es de £ 540 y que equivalen al costo

en algodón, husos y fuerza de trabajo será de 7.200, no de 7.400.
— 664.

[100] Quorum pars magna fuí (en ello me cupo un papel impor-
tante). — Virgilio, Eneida, libro 1, 6. — 665.

[101] Panta rhei (todo fluye). — Formulación, posiblemente
tardía, de una tesis de Heráclito. “Heráclito dice que todas las
cosas fluyen y que nada permanece inmóvil”, testimonia Platón
en su Cratilo, 402 A; según Aristóteles, Heráclito enseña que
“todos los objetos están en continua fluencia” (Metafísica, libro 1,
cap. VI; véase también Del cielo, libro 11, cap. 1. — 675.

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* En las referencias de estos índices «4 lugares del presente
tomo se ha deslizado un error que no fue posible corregir antes de
la puesta en máquina de la edición: los volúmenes correspondientes
al tomo u no tienen numeración independiente (1 y 11) con respecto
a los tres volúmenes del tomo 1, sino correlativa. Por tanto, donde
dice 1 debe leerse 1v, y donde dice 11, v.

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227, 244, 245, 250, 263, 273-275, 289, 375, 377, 393, 406,
418, 419; 11, 431-432, 434, 435, 441, 485, 505, 535, 586, 597,
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— 12 de setiembre de 1848. 1, 10

— 9 de noviembre de 1848. 1, 10

— 5 de abril de 1849.. 1, 10

— 6 de abril de 1849. 1, 10

— 7 de abril de 1849. 1, 10
— 8 de abril de 1849. 1, 10
— 11 de abril de 1849. 1, 10

Zeitschrift fúr die gesamte Staatswissenschaft. Editado por Fricker,
Scháffle y A[dolph] Wagner. Tomo xxxv. Tubinga, 1879. 1, 9

ÍNDICE DE NOMBRES

Adams, William Bridges (1797-
1872): 1, 206, 209

Alembert, Jean-Baptiste Le

Rond d' (1717-1783): 1, 90

Arrivabene, Giovanni (1787-
1881): 1, 535

Bailey, Samuel (1791-1870): 1,
124-125; 11, 618

Bakewell, Robert (1725-1795):
1 288

Barton, John (fines del siglo
xvi a principios del siglo
xix): 1, 275, 276; 11, 478

Bernstein, Eduard (1850-1932):
1,8

Bessemer, Sir
1898): 1, 291

Henry (1813-

Carey, Henry Charles (1793-
1879): 1, 422; 11, 435

Corbet, Thomas: 1, 165

Courcelle-Seneuil, Jean Gustave

(1813-1892): 1, 291

Chalmers, Thomas (1780-1847):
1, 186

Cherbuliez, Antoine-Elisée
(1797-1869): 11, 478

Chuprov, Alexandr Ivánovich
(1842-1908): 1, 61

Daire,  Louis-Frangois-Eugene
(1798-1847): 1, 156, 230, 419

D'Alembert: véase Alembert

Destutt de Tracy, Antoine-Louis
Claude, conde de (1754-1836):
1, 542, 586-596

Drummonad, Victor Arthur Well-
ington (1833-1907): 1, 629-

Dupont de Nemours, Pierre-Sa-
muel (1739-1817): 1, 230

Edmonds, Thomas Rowe (1803-
1889): 1, 16

Engels, Friedrich (1820-1895):
1, 7, 10, 17, 246-248; 1, 485-
486, 529, 581

Fullarton, John (1780-1849): 11,

Good, William Walter: 1, 286-

Hodgskin, Thomas (1787-1869):
1, 16, 17, 294
Holdsworth, W, A.: 1, 209, 214

Kautsky, Karl (1854-1938): 1, 8

Kirchhof, Friedrich: 1, 216, 292,
295-301, 311-312

Kozak, Theophil: x, 9

Lalor, John (1814-1856): 1, 166-
167, 169

Lardner, Dionysins (1793-1859):
1 205-207, 215-219

Lassalle, Ferdinand (1825-1864):
1, 10

Laveleye, Émile-Louis-Victor de
(1822-1892): 1, 295

Lavergne, Louis-Gabriele-Léon-
ce-Guilhaud de (1809-1880):
1, 288

Lavoisier, Antoine-Laurent
(1743-1794): 1, 19-21

Le Trosne, Guillaume-Frangois
(1728-1780): 1, 230

Linguet, Simon-Nicolas-Henri
(1736-1794): 11, 440

List, Friedrich (1789-1846): 1,

Mably, Gabriel-Bonnot de (1709-
1785: 1, 440

MacCulloch, John Ramsay
(1789-1864): 1, 15, 300; 1, 477

Macleod, Henry Dunning (1821-
1902): 1, 276

Malthus, Thomas Robert (1766-
1834): 11, 538

Marx, Jenny (1814-1881): 1, 23

Marx, Karl (1818-1883): 1, 3, 4,
5-23, 90, 346; 1, 621-622

Marx-Aveling, Eleanor (1855-

1898): 1, 7, 9

Meyer, Rudolf Hermann (1839-
1899): 1, 8, 9, 17

Mill, James (1773-1836): 1, 300;
n, 618

Mill, John Stuart (1806-1873): 1,
276; 1, 478

Miller, Adam Heinrich (1779-
1829): 1, 244

Newman, Samuel Philips (1797-
1842): 1, 185

Owen, Robert (1771-1858): 1, 16

Patterson, Robert Hogard (1821-
1886): 1, 276

Potter, Alonzo (1800-1865): 1,

Priestley, Joseph (1733-1804):
1, 18-19, 21

Proudhon, Pierre-Joseph (1809-
1865): 11, 477, 529

Quesnay, Frangois (1694-1774):
1, 116, 156, 229-230, 419; nu,
439-442, 452

Ramsay, Sir George (1800-1871):
L 191, 276: 11, 476, 478, 529,

Ruu, Karl Heinrich (1792-1870):
1 10

Ravenstone, Piercy (¿-1830): 1,

Ricardo, David (1772-1823): 1,
13-18, 20, 22-23, 179-180,
261-266, 270-272, 274-276;
1, 476, 586

Rodbertus, Johann Karl (1805-
1875): 1, 8-18, 20-23; 11, 502

Roscher, Wilhelm Georg Fried-
rich (1817-1894): 11, 456

Roscoe, Sir Henry Enfield (1833-
1915): 1, 18

Russell, Lord John (1792-1878):
1 14

Say, Jean-Baptiste (1767-1832):
1 179; n, 477, 538

Scháffle, Albert Eberhard Fried-
rich (1831-1903): 1, 9; 11, 622

Scheele, Karl Wilhelm (1742-
1786): 1, 18, 19

Schorlemmer, Carl (1834-1892):
1 18

Scrope, George Julius Poulett
(1797-1876): 1, 225-228

Senior, Nassau William (1790-
1864): 1, 535

Sismondi, Jean-Charles-Léonard
Simonde de (1773-1842): 1, 21,
131-132, 167; 1, 478, 538

Smith, Adam (1723-1790): 1, S,
8, 11-15, 18, 166, 167, 202,
229-263, 266, 276, 423; 1,
440-470, 474-478, 499, 520,
529, 530, 533, 579, 580, 595,

Soetbeer, Georg Adolf (1814-
1892): 1, 572

Stein, Lorenz von (1815-1890):
1 195

Steuart (Stewart) Sir James
(1712-1780): 1, 11

Storch, Heinrich Friedrich von
(1766-1835): 1, 178; 1, 477,
529, 530

Thompson, William (alrededor
1785-1833): 1, 16-17, 394-398

Tooke, Thomas (1774-1858): 1,
85, 132, 404-405; 11, 577, 579,

Turgot, Anne-Robert-Jacques
(1727-1781): 1, 230, 419; 1,

Tylor, Edward Burnett (1832-
1917): 11, 536

Wagner, Adolph (1835-1917): 1,

Wayland, Francis (1796-1865):
1, 273-274

Williams, Richard Price: 1, 205,

Zeller: 1, 9

ÍNDICE DE MATERIAS

Abstinencia (del capitalista): 5, 535

Accidentes: 4, 210

Acciones

—capital por a.: 4, 113; 5, 529

—los títulos de propiedad sobre el
capital fijo inmóvil pueden circu-
lar incluso en mercados extranje-
ros como a.: 4, 196

—sociedad por a.: 4, 283, 427; 5,
437, 529, 582

—venta de a. para tener disponible
capital adicional: 4, 355

Acopio

—dinerario: 4, 75, 324, 360, 406-
407; 5, 616

—y salario: 4, 83, 172

—, productividad y acumulación: 4,
127-128; 5, 612

—de materias primas y auxiliares
para la continuidad de la produc-
ción: 4, 144, 227

—la formación de a. en general: 4,
163-171

—las tres formas del a.: 4, 167

—aumento y disminución del a.: 4,
168-170, 171-172

—de mercancía propiamente dicha:
4, 171-177

—+formación de a. voluntario e in-
voluntario: 4, 174

—para la fuerza de trabajo no se
produce formación de a.: 4, 227

—la formación de a. productivo: 4,
297-299, 310, 312, 323-324, 343,
351-352, 360

—productivo excedentario: 4, 343,

—renovación del a. productivo adi-
cional: 4, 353-355

—productivo y a. de mercancías: 4,

—el mejoramiento de los transpor-

tes reduce el acopio productivo:
4, 354-355

—capital dinerario y a. productivo:
5, 549

—dinerario y a. de mercancías en la
acumulación: 5, 616-617

Acumulación

—la historia de la a. capitalista: 4,

—considerado en sí mismo el ciclo
del capital dinerario no compren-
de el consumo del capitalista, sino
solamente la autovalorización y
la a.: 4, 55

—y consumo: 4, 79, 87-88

—el plusvalor en cuanto a. de dine-
ro puede representar un produc-
to futuro: 4, 82-83

—la a. en el ciclo del capital produc-
tivo: 4, 90-95

—la a. dineraria en el ciclo del ca-
pital productivo: 4, 95-98

—fondo de a. y fondo de reserva:
4, 98-100

—fondo dinerario de a.: 4, 99, 127

—para la economía clásica la a. le
parece tan natural como la pro-
ducción: 4, 108

—parte del plusproducto y elemen-
to de la a.: 4, 114

—y productividad: 4, 115-116

—y técnica: 4, 141

—y atesoramiiento: 4, 141, 427

—la a. parece deberse al tiempo de
circulación: 4, 148-149

—aparente: 4, 176

—del capital fijo: 4, 208, 210-211

—del dinero para la sustitución del
capital fijo: 4, 214-215, 219-220

—diferencia en la a.: 4, 391

—y período de rotación: 4, 391-393

—y agricultura: 4, 393

—real y dineraria: 4, 393-394

—y fuerza productiva: 4, 394-397;
5, 435

—de dinero para la circulación del
plusvalor: 4, 413-414, 426-427

—y reproducción ampliada: 4,
421-428

—unilateral: 4, 428

—del capital global: 5, 597-638

—la a. en el sector de los medios de
producción: 5, 600-612

—y acopio productivo: 5, 612

—la a. en el sector de los medios de
consumo: 5, 613-617 ]

—la a. en un régimen capitalista de-
sarrollado: 5, 627-634

—tasa de a.: 5, 634

—Para Acumulación de dinero o di-
neraria véase también Atesora-
miento

Agricultura

—americana: 4, 6

—rusa: 4, 6, 39-40, 292

—reutilización de los productos: 4,
73; 5, 635

—c:iclo del capital mercantil en la a.:
4,115

—y continuidad de la producción:
4, 123

—y contabilidad: 4, 159

—cultivo de arroz en India: 4, 167

—mejoramiento del suelo: 4, 192,
194, 254

—los fertilizantes como capital fijo:
4, 192, 194, 274

—la función del ganado: 4, 192,
195-196, 242-243, 246, 258

—+función de la semilla en el ciclo
del capital productivo: 4, 195,
243-244

—reinversión fraccionaria del fon-
do de reserva dineraria (es decir,
de la parte del capital fijo recon-
vertida en dinero) en la a. y en la
cría del ganado: 4, 208-209

—sustitución y conservación del ca-
pital fijo: 4, 208-209, 216

—teoría fisiocrática: 4, 229-230,
255-256, 266-267; 5, 439-440

—teoría de Adam Smith: 4, 253-254

—producción del valor y del plus-

valor en la a.: 4, 266; 5, 440,
453-454

—el grano como capital fijo y como
capital circulante: 4, 275-276

—tiempo de trabajo y tiempo de
producción en la a. (cultivo de ce-
real, producción vitivinícola, sil-
vicultura, cría del ganado): 4,
278, 286-287, 289-290, 291-292,
293-295, 299-300

—el empleo de máquinas: 4, 285

—la necesidad de tener antes dine-
rg disponible conduce a la matan-
za anticipada del ganado con gra-
ve daño de la a.: 4, 286

—rotación de los cultivos: 4, 286,
295, 300-301

—cría del ganado en Inglaterra: 4,
286-288 h

—la rotación en la cría del ganado:
4, 286-288, 297

—características de la a. india: 4,
287-288

—cría de la oveja en Francia: 4, 288

—periodo de trabajo en la a. alema-
na: 4, 292

—y manufactura: 4, 292-293; 5,
441-442

—los cultures dérobées (cultivos in-
termedios) en Flandes: 4, 295

—los acopios en la hacienda agríco-
la: 4, 297-299

—fertilidad del suelo: 4, 300-301; 5,
441-442

—la venta de los productos agríico-
las: 4, 311-312

—impulso a la a. por obra de las
empresas con períodos largos de
rotación: 4, 386

—el período de trabajo es determi-
nado en la a. por las condiciones
naturales de la producción: 4, 387

—límites de la ampliación de la em-
presa en a.: 4, 393

—reproducción del capital en la a.:
5, 440-442

—trabajo del obrero y trabajo del
ganado según A. Smith: 5, 441,

—renovación de la fuerza de traba-
jo: 5, 549, 585-586

—y circulación dineraria: 5, $82-
583, 586

Agronomía: 4, 6

Alemania

—Marx y los economistas alemanes:
4, 8-10

—decadencia de la economía polí-
tica: 4, 18

—_los períodos de trabajo en la agri-
cultura alemana: 4, 292

—producción de plata: 5, 572

Algodón

—el mercado del a.: 4, 311

—véase también Industria textil

Alimentación

—del trabajador agrícola: 5, 583

América

—agricultura: 4, 6

América del Sur

—producción de plata: 5, 572

Amortización: 4, 140, 219-220; S,

Análisis: véase Metodología

Anarquía

—de la producción capitalista: 4,
208: 5, 571

Antigúedad

—tiempo de la compra y venta: 4,

—-la contabilidad en la antigua co-
munidad india: 4, 159

Año

—como unidad de medida del tiem-
po de rotación: 4, 186-187, 229-
230, 331

Árabes: 4, 43

Arrendatario

—y economía dineraria: 4, 135-136

—y contabilidad: 4, 159

—la figura del a. en la teoría fisio-
crática: 4, 229-230, 256; 5, 440,

—<apital y ganancia del a. en A.
Smith: 4, 242-243; 5, 441-442,
453, 454, 456-457

—consecuencia de la prolongación
de la rotación sobre el pequeño
a. inglés: 4, 286-287, 294

Artesanía

—<china: 4, 119

Atenas

—esclavitud e interés del capital: 5,

Atesoramiento

—+y capital dinerario: 4, 89-90, 91,
97, 394, 427; 5, 601

—del plusvalor: 4, 90-91, 141, 427;
5, 598, 599, 601

—diferencia entre a. y acumulación:
4, 90-91

—el a. como proceso que acompa-
ña temporariamente a la acumu-
lación real: 4, 96-97

—y desarrollo del modo capitalista
de producción: 4, 421

—el a. como tgl no es más que el
acopio de la producción capita-
lista: 4, 427

—como elemento del proceso capi-
talista de reproducción: 5, 550

—anual: 5, 586

—y reproducción ampliada del ca-
pital social global: 5, 597-611, 621

—el a. no es un incremento de la
producción: 4, 91; 5, 601

—tl a. en la acumulación de los me-
dios de consumo: 5, 637-638

Australia

—importación de arroz: 4, 167

—producción de oro: 5, 572

Autonomización

—de los ramos de producción de los
medios de producción: 4, 42

—de las funciones del capital indus-
trial: 4, 63

—del valor capital: 4, 123-124

—la a. de una función no la hace
creadora de valor si no lo era de
por sí: 4, 159

Autovalorización

—considerado en sí mismo el ciclo
del capital dinerario no compren-
de el consumo del capitalista,
sino solamente la a. y la acumu-
lación: 4, 55

—cesa durante el tiempo de circu-
lación: 4, 147

—la fuerza de a. es dada al capital
por la fuerza de trabajo: 4, 269

Balanza comercial: véase Comercio

Banca

—objeto del estudio de Marx: 4, 6

—depósitos bancarios: 4, 98, 276,
355, 422, 427

—depósito del dinero acumulado
del capitalista: 4, 141

—contabilidad: 4, 161

—la b. inglesa, el Comptoir d*Es-
compte parisiense y las letras de
cambio chinas e indias: 4,
308-309

—+función de la b. en la transforma-
ción del capital dinerario en ca-
pital industrial: 5, $05

—la concentración de los capitales
potenciales en las manos de la b.:
5, 602

Blanqueo

—y tiempo de producción: 4, 290

—la introducción del b. químico: 4,

Bolsa

—y aumento de los salarios: 4, 416

—operaciones bursátiles a término:
4, 420

Brasil

—+tráfico cambiario con Inglaterra:
4, 308

Burguesía

—concepción restringida de las re-
laciones económicas: 4, 137

Cálculo comercial: 4, 346

Campesino

—consecuencia de la así llamada
emancipación de los c. en Rusia:
4, 39-40

—parangón entre el moderno arren-
datario escocés y el pequeño c.
continental: 4, 135

—consecuencia de la prolongación
de la rotación sobre el pequeño
c. propietario continental: 4,
286-287

—véase también Agricultura, Eco-
nomía, Arrendatario, Trabajador
agrícola

Canal de Suez: 4, 309

Capital

—formación de c. y fuerza de tra-
bajo: 4, 20, 44

——función del c.: 4, 33-34, 37-38, 43,
45-46, 62, 88-89, 245-246

—formas del c. : 4, 33-35, 50-51, 59,
84-85, 93-94, 98, 313; 5, 431-432

—y medios de producción: 4, 38-39,

—carácter histórico del c.: 4, 44, 62

—potenciación del grado de efica-
cia del c.: 4, 48; 5, 434-436

—el valor c. considerado en sí mis-
mo, sólo ha sufrido, en el proce-
so de producción, una alteración
en su forma de uso: 4, 51

— intercambio de capitales: 4, 88

—la relación entre valor c. y plus-
valor es independiente de las fun-
ciones del dinero y de la mercan-
cía: 4, 94-95

—al aumento del c. está ligada una
variación de su composición de
valor: 4, 95

—magnitud mínima: 4, 96, 126, 316

—separación del producto mercan-
til que representa valor de c. del
plusproducto: 4, 103-104

—y rédito: 4, 109, 114, 232; 5, 444-
446, 447, 448-451, 462-470,
533-547

—del Estado: 4, 113

—para la circulación del c. rigen las
leyes de la metamorfosis de las
mercancías: 4, 117

—continuidad de la producción y de
la reproducción del c.: 4, 118-124

—contemporaneidad y sucesión de
las partes variables del c. en las
fases variables del ciclo: 4,
119-123

—el c. como movimiento: 4, 123

—la fuerza de trabajo se torna c.
sólo cuando es vendida al capi-
talista: 4, 134

—con el desarrollo de la producción
capitalista el volumen del c., su
impulso de valorización, se vuel-
ven factores determinantes en la
escala de la producción: 4,
171-172

—una parte del c. se encuentra
como siempre bajo la forma de
acopio de mercancías mientras la
mercancía no haya entrado en el
consumo: 4, 175

—<apital de circulación: 4, 202, 233-
235, 238, 241

—““autoconservación” del c.: 4, 210

—adicional: 4, 211-212, 281-282,
290, 304, 322-325, 392

—cuenta c.: 4, 215

—y crédito: 4, 219-220, 344; 5, 602

—fructífero (que devenga interés):
4, 231

—composición orgánica del c.: 4,

—potencial: 4, 298-299, 300, 310; 5,
601-602

—de explotación en la agricultura:
4, 311

—liberación de c.: 4, 331, 339,
342-347

—sólo el c. realmente empleado en
el proceso de trabajo produce
plusvalor: 4, 364-366, 370

—el dinero ahorrado por el traba-
jador no es c.: 4, 377-378

—y materia natural: 5, 434

—conservación del c.: 5, 435

—concepciones generales de A.
Smith: 5, 443

—reposición del c. mediante el pro-
ducto anual: 5, 481

—una parte del producto global
debe operar como c.: 5, 532

—transferencia de c. de un ramo a
otro de la producción: 5, $70, 635

—transformación de c. pasivo en c.
activo por obra de la banca: 5,

Capital, adelanto de: 4, 46, 48, 50-
57, 221-228, 310, 315-357; 5, 559

—adelanto de c. adicional: 4, 285,
354-355

—adelanto de c. y tiempo de pro-
ducción: 4, 291-293, 299-300

—variación con la distancia de la
fuente de abastecimiento: 4, 298-
299, 310-312

—acción del tiempo de rotación so-

bre la magnitud del adelanto de
c.: 4, 315-357

—adelanto dec. y rotación: 4, 369-
370, 375

—adelanto de c. variable: 4, 375,
380-384

—adelanto de c. y capitalización del
plusvalor: 4, 392-393

—los capitalistas sustraen a la cir-
culación un valor mayor que
aquel de su c. adelantado: 4, 404,
410-412

—carácter formal del adelanto de c.
de parte del capitalista: 4, 414

Capital circulante

—definición: 4, 191

—partes constitutivas: 4, 199

—confusión de A. Smith con el c.
de circulación: 4, 202, 233-239,
241-242, 246-250, 256

—el c. desembolsado en los traba-
jos de mantenimiento pertenecen
al c. circulante: 4, 210, 212-213

—teorías de los fisiócratas y de A.
Smith: 4, 229-259; 5, 441-450

—<irculante y fuerza de trabajo: 4,

—no0 está determinado por la mo-
vilidad: 4, 255

—circulante y medios de subsisten-
cia: 4, 257-258, 276; 5, 533

—y c. variable: 4, 262, 275-276

—lo perecedero del c. circulante se-
gún Ricardo: 4, 271

— influencia del tiempo de trabajo
sobre la magnitud del c. circulan-
te: 4, 278-279, 293

—desembolso y reflujo del c. circu-
lante en las empresas en las que
el tiempo de producción supera
el tiempo de trabajo: 4, 293

—<irculante y coyuntura: 4, 316-317

—reducción del c. circulante para
proseguir la producción: 4, 317

—<irculante adicional: 4, 318

—reutilización de los elementos del
c. circulante y duración del perío-
do de trabajo: 4, 389

—constante circulante: 4, 389; 5,
484-485, 559-560

—circulante individual y social: 5,
448-449

—y rédito: 5, 448-449

—confusión de los economistas con
el c. variable: 5, 533

Capital comercial (mercantil): 4, 57-
59, 130, 155-156, 228, 231-232,
233-235; 5, 514

Capital constante

—importancia de la distinción de
Marx entre c. constante y c. va-
riable: 4, 20

—y c. variable: 4, 44, 104-105, 199,
272, 275-276, 360-361

—composición del c. constante: 4,
143-146; 5, 484

—constante y acopio: 4, 164, 168

—la distinción entre c. constante y
c. variable confundida por los
economistas con la distinción en-
tre c. fijo y c. circulante: 4, 241,
262-263, 275-276, 478, 533

—constante y c. variable en la pro-
ducción de los metales preciosos:
4, 400

—producción de nuevo c. constan-
ter 5, 435, 452, 521-523, 535

—£n el sector de los medios de pro-
ducción: 5, 447, 460, 518-519

—y rédito: 5, 447, 547

—confusión de los economistas con
el c. fijo: 5, 460, 476, 533, 536

—en A. Smith: 5, 456-462

—+y valor del producto: 5, 469-470,
473, 481-482

—conservación del valor c. constan-
te: 5, 470

—n el sector de la producción de
los medios de consumo: 5, 487-
492, 498, 559-561

—en los dos sectores (medios de
producción y medios de consu-
mo): 5, 524-529, 573

—y c. dinerario: 5, 549-550, 552-553

—constante adicional en el sector de
los medios de producción: 5, 605-
612, 623-627, 632, 638

—constante adicional en el sector de
los medios de consumo: 5, 623-
628, 631, 633-637

Capital dinerario

—ciclo: 4, 29-71, 107, 111

—en la primera figura del ciclo el c.
dinerario aparece como la forma
en la cual es adelantado el c.: 4,

—-y c. productivo: 4, 33, 34, 70-71,
83-84, 310; 5, 433-438, 489-490,

—y dinero: 4, 33-34, 35, 44, 83, 89-
90, 93-94; 5, 438, 604-605

—transformación del dinero en c.
dinerario: 4, 37-38, 44

—c<on la división social del trabajo
se extiende la escala bajo la cual
el c. debe tener función de c. di-
nerario: 4, 42

—volumen del c. dinerario: 4, 42,
96; 5, 434-436, 600

—su carácter histórico: 4, 44

—Een la primera figura de su ciclo el
c. adelantado obra como c. dine-
rario porque se convierte en mer-
cancía de específico valor de uso:
4, 46

—adelanto del c. dinerario: 4, $55-
56: 5, 559

—funciones del c. dinerario: 4, 55-
56; 5, 433-438

—dinerario y c. mercantil: 4, 56-57,
63; 5, 430

—en la producción del oro: 4, 57

—el c. dinerario como forma fun-
cional del c. industrial: 4, 59, 63

—característica del cicio del c. di-
nerario: 4, 64-68

—el c. dinerario es siempre necesa-
rio para el pago del salario: 4, 68

—carácter ilusorio del ciclo del c. di-
nerario: 4, 68-69

—-y producción capitalista: 4, 70-71,
126, 427; 5, 437, 584, 604, 608,

—dinerario adicional: 4, 80, 125,
324, 349-350, 394, 422; 5, 607-
608, 610 :

—la función del c. dinerario es la
misma igualmente en el ciclo del
c. productivo: 4, 81

—el c. dinerario como medio de cir-

culación o como medio de pago:
4, 83

—Ainerario latente o potencial o vir-
tual: 4, 90, 91, 97-99, 324, 347,
394, 425-427; 5, 437, 598-602,
607-611, 612-614, 632

—+y fondo de reserva: 4, 98-99, 312,
323, 422-424

— individual y general: 4, 111

—dinerario, c. mercantil y c. pro-
ductivo figuras contemporáneas
del proceso cíclico del capital in-
dustrial: 4, 118-122

—dinerario y precios: 4, 125-127,

—con el proceder de la producción
capitalista se vuelve necesario
para el capitalista aumentar el c.
dinerario: 4, 126

—dinerario, medios de producción
y fuerza de trabajo: 4, 126

—y tiempo de circulación: 4, 128,
345-346, 347, 351-353, 355

—nO puede escindirse en c. fijo y c.
circulante: 4, 202

—y economistas: 4, 313

—dinerario liberado y sistema cre-
diticio: 4, 344

—plétora del c. dinerario: 4, 345-346

—liberación de c. dinerario inme-
diatamente después del alza del
precio de los productos: 4,
356-357

—y sociedad comunista: 4, 385; S,
437-438

—activización del c. dinerario como
consecuencia del aumento de los
salarios: 4, 415-416

—su función como parte constitu-
tiva del capital global social: 5,
433-438

—efectos de las operaciones que re-
quieren mayores adelantos de c.
dinerario: 5, 437-438

—el c. gastado del capitalista como
c. dinerario en la adquisición de
la fuerza de trabajo, funciona
como rédito en las manos del
Obrero: 5, 462-463, 536-537

—variable y c. dinerario: 5, 488-489,

501, 504, 506, 536-537, 545-546,

—y banca: 5, 505

—y circulación dineraria: 5, 506

—>y circulación del c. industrial: 5,
512-514

—constante como c. dinerario: $,
549 ]

—y la sustitución in natura del c.
fijo: 5, 559-560

—su importancia fundamental en la
producción capitalista desarrolla-
da: 5, 584 +

—dinerario y esclavitud: 5, 584-585

—dinerario potencial (virtual) adi-
cional: 5, 606-607, 608, 610

—segmentación del c. dinerario: $,

Capital fijo

—fijo y c. circulante: 4, 5, 139-140,
189-220, 221, 263, 280, 293,
360-361

—circulación: 4, 190-197

—cesión de valor: 4, 190-197, 221,
280, 281, 360

—definición: 4, 191, 195-196

—confusión de los economistas: 4,
191-192, 194, 202, 241-242; 5,
476, 533

—elementos determinantes del c.
fijo: 4, 192-196

—duración: 4, 193, 224, 261-262,
267-271, 300

—y adelanto de c.: 4, 195

—rotación: 4, 196-197, 202-203,
221-228, 300, 315-341; 5, 434

=sólo el c. productivo puede hacer-
se fijo y circulante: 4, 202

—elementos (partes constitutivas),
reposición, reparación y acumu-
lación del c. fijo: 4, 204-220

—conservación del c. fijo: 4,
209-216

—teorías de los fisiócratas y de A.
Smith: 4, 229-259; 5, 441-450

—no está determinado por el cam-
bio de propietario: 4, 236-239,
243, 248

—A. Smith confunde la distinción
entre c. fijo y c. circulante con
aquella entre c. productivo y c. de

circulación: 4, 246-250, 276

—el c. mercantil no es ni c. fijo ni
c. circulante: 4, 248

—fijo y materia prima: 4, 253-254

—fijo y circulante según Ricardo: 4,
261-276

—fijo y c. circulante en el acto de
producción continuo y disconti-
nuo: 4, 280-281

—fijo y c. circulante y duración del
período de trabajo: 4, 287

— interrupción de la actividad del c.
fijo y alargamiento del proceso
laboral: 4, 289

—períodos improductivos del c.
fijo: 4, 293-294

—el c. fijo y el período de rotación
del c. circulante: 4, 340

—efectos de la variación de los pre-
cios de los elementos circulantes
del c. productivo: 4, 348-357

—fijo y c. adicional: 4, 392-393

—fijo y realización del plusvalor: 4,

—como parte del c. constante: 5,
484-485, 559-560

—reposición del capital fijo: 5,
547-572

—fijo y circulación dineraria: 5,
581-582

—fijo y esclavitud: 5, 584-585

—el capitalista industrial computa
una parte del plusvalor más el
desgaste del c. fijo, como interés
y reposición de su c. fijo: 5, 585

—renovación periódica del c. fijo:
5, 603

—el c. fijo en la acumulación: 5, 636

—cesión de valor: 5, 636-637

Capital industrial

—analogía y diferencia entre la cir-
culación del c. mercantil y la del
c. industrial: 4, 57-59

—Ainerario, c. mercantil, c. produc-
tivo son formas funcionales del
Cc. industrial: 4, 59, 63, 118,
120-121

—características del c. industrial: 4,
62-63

—el ciclo del c. dinerario como ex-

presión general del c. industrial:
4, 67

—consta de medios de producción
y de fuerza de trabajo: 4, 94

—.movimiento total del c. industrial:
4, 113-114

—+todo c. industrial individual se en-
cuentra al mismo tiempo en las
tres figuras del proceso cíclico: 4,

—magnitud mínima del c. indus-
trial: 4, 121, 316

—movimiento del c. industrial: 4,

—las mercancías, cualquiera sea el
modo de producción del que pro-
vengan entran dentro del proce-
so de circulación del c. industrial:
4, 129-130

—favorece la transformación de to-
dos los productores directos en
obreros asalariados: 4, 130

—proceso de circulación y proceso
cíclico individual del c. industrial
y leyes generales de la circulación
de las mercancías: 4, 132-135

—y mercancía: 4, 135-138

—el desarrollo del modo capitalis-
ta de producción prolonga la vida
del c. industrial: 4, 224

— industrial y banca: 5, 505

— industrial y circulación dineraria:
5, 581-582

Capital mercantil

—ciclo del c. mercantil: 4, 34, 45,
64, 65, 69, 70-71, 93-95, 101-116;
5, 480

—forma funcional de existencia del
valor c. valorizado: 4, 45

—<xpresión de una relación interna:
4, 47

—transformación del c. mercantil
en dinero: 4, 47-57, 75, 77, 81,
83-85

—la retransformación completa del
valor c. en su forma originaria de
dinero es una función del c. mer-
cantil: 4, 51-52, 56, 74

—.mediante la realización del c. mer-
cantil el plusvalor se separa del
valor: 4, 52, 56, 67

—distinción conceptual y distinción
empírica entre valor c. y plusva-
lor en la realización del c. mer-
cantil: 4, 53-54

-—en su forma el c. mercantil es más
racional que el c. dinerario: 4, 57

—como forma funcional del c. in-
dustrial: 4, 59, 63

—mercantil y c. productivo: 4, 84-
86, 251-252

—perecibilidad del c. mercantil: 4,

—el c. mercantil expresa el resulta-
do del proceso de producción: 4,
89, 111, 115

—consecuencia del retardo anormal
de la transformación del c. mer-
cantil en forma de dinero: 4, 98

—fórmula general del ciclo: 4, 101,

—carácter dual del c. mercantil: 4,

—mercancía y c. mercantil en la
economía clásica: 4, 108

—característica del ciclo: 4, 108-110

—y proceso de producción y de re-
producción: 4, 112-116, 126-127,

—mercantil y valor de uso: 4, 114

—movimiento del c. mercantil: 4,
114-115

—el c. mercantil como acopio: 4,
163-167, 170-172

—el c. mercantil no puede dividirse
en c. fijo y c. circulante: 4, 202

—.mercantil y fuerza de trabajo: 4,
269-270; 5, 546

—con el desarrollo del mercado
mundial crece el c. mercantil: 4,

— individual y social: 5, 451

—mercantil en el sector de los me-
dios de producción: 5, 489-492

Capital productivo

—definición: 4, 33

—transformación del c. dinerario en
c. productivo: 4, 33-36, 38-41, 50,
86, 310

—función del c. productivo: 4, 40-
44, 107

—productivo y producto: 4, 60-61,
243-244

—ciclo del c. productivo: 4, 64, 67,
73-100, 107-108, 109-110

— individual y general: 4, 111-114

—trabajo y medios de producción
como elementos del c. producti-
vo: 4, 113, 144-147

—productivo adicional: 4, 115-116;
5, 607-608

—transformado en c. productivo in-
terrumpe el proceso de circula-
ción: 4, 119

—productivo latente: 4, 145-147,
168-169

—las funciones del c. productivo no
deben confundirse con las del c.
mercantil ni con las del c. dine-
rario: 4, 150

—sustracciones del c. productivo: 4,

—el acopio en la forma del c. pro-
ductivo existe en la forma de los
medios de producción: 4, 168-169

—el c. productivo invertido en la in-
dustria de los transportes agrega
valor al producto: 4, 179

—partes constitutivas del c. produc-
tivo que forman c. circulante: 4,

—sólo el c. productivo puede divi-
dirse en c. fijo y circulante: 4, 202

—en los fisiocráticos: 4, 229-230

—en la agricultura: 4, 229-230, 295,

—en A. Smith: 4, 230-250, 276

—productivo y c. de circulación: 4,
233, 241, 329

—metamorfosis de los elementos del
c. productivo en el proceso de tra-
bajo: 4, 238-239

—los medios de subsistencia como
parte constitutiva del c. produc-
tivo según los fisiócratas y A.
Smith: 4, 255-259

—efectos de las variaciones de pre-
cio de los elementos circulantes
del c. productivo: 4, 348-357

—productivo social y empresas con
largo período de rotación: 4, 385

—-y C. dinerario: 5, 433-438, 489-
490, 506, 549

—y fuerza de trabajo: 5, 470-471,

—variable como elemento del c.
productivo: 5, 489, 544-546

Capital social y capital individual

— individual y reproducción: 4, 85,
123-124

—movimiento del c. global social:
4, 113-114, 185; 5, 430, 469, 481

—social y c. individual: 4, 113-114,
185, 304; 5, 430-432, 448-451,
469-470, 479-481, 517-518, 528

—ciclo del c. individual: 4, 114-115;
5, 430-432

—unidad de los tres ciclos en el c.
global social: 4, 121-123

—función de la metamorfosis de un
c. individual en el ciclo de otro:
4, 134

—la reproducción del trabajador
pertenece al proceso de reproduc-
ción del c. social: 4, 250

—y riqueza social: 4, 254

—para el c. global social la libera-
ción de c. constituye la regla: 4,
341-347

—reproducción y circulación del c.
global social: 5, 429-638

—el ciclo de c. social implica tam-
bién la circulación de las mercan-
cías Que no entran en el ciclo del
c. individual: 5, 432

—el proceso de reproducción del c.
social: 5, 479-480

—premisas al análisis de la repro-
ducción del c. social: 5, 482-483

—el producto del c. individual, es
decir el de cada fracción del c. so-
cial actuante de manera autóno-
ma, reviste una forma natural
cualquiera. Otra cosa es lo que
ocurre con el producto del c. so-
cial global: 5, 528

—el c. global aparece como el c. ac-
cionario del conjunto de todos los
c. individuales: 5, 529

—crecimiento del c. social global en
la acumulación: 5, 627-634

Capital variable

—ciclo: 4, 68, 198-200, 426

—conversión de las mercancías en
c. variable: 4, 149

—variable y costos de circulación:
4, 158

—y medios de subsistencia: 4, 250,
258-259, 270; 5, 463, 628

—variable y c. circulante: 4, 262,
275-276; 5, 533

—características: 4, 264-265

—y producción de valor y de plus-
valor: 4, 264-267, 374-375; 5,
519-524 :

—la materia real del c. gastada en
salarios y la fuerza de trabajo que
se activa: 4, 269

—variable y c. constante en Ricar-
do: 4, 272-275

—rotación: 4, 359-389

—-el adelanto del c. variable: 4, 375-
376, 406-407; 5, 452, 462, 467,
473-474, 492, 559-560

—efectos del alza de los salarios so-
bre las empresas en las cuales pre-
domina el c. variable: 4, 418

—el c. variable en A. Smith y en Ri-
cardo: 5, 452-456, 467-469, 476,

—la circulación del c. variable en la
reproducción simple: 5, 480-492,
498-501

—definición: 5, 484

—variable y circulación dineraria: 5,
504-505, 506-507, 513-514

—variable y salario: 5, 533-547

—variable y capitalista: 5, 536-537,
546-547

—variable potencial: 5, 543

—las tres transformaciones del c.
variable de la categoría de los
productores de los medios de pro-
ducción: 5, 545-546

—el c. variable no se convierte en
rédito: 5, 546-547

—variable adicional: 5, 612, 623,
625, 628, 631, 632, 637-638

—y fuerza ús trabajo adicional: 5,
628, 638

—variable en la acumulación: 5,
634, 636

Capitalismo (modo de producción
capitalista)

—la compra de la fuerza de traba-
jo es el acto característico del
modo de producción capitalista:
4,35

—en Rusia: 4, 39-40, 292-293

—disgrega todas las más antiguas
formas de producción: 4, 42 *

—en el modo capitalista de produc-
ción el proceso de producción es
un simple medio para la valori-
zación del valor capital adelanta-
do: 4, 64-65

—el atesoramiento en el c. y en las
formas precapitalistas de produc-
ción de las mercancías: 4, 97; 5,
601-602

—sobre la base del modo de produc-
ción capitalista en cuanto modo
dominante, toda mercancía debe
ser capital mercantil en las manos
del vendedor: 4, 112

—el modo de producción capitalis-
ta caracterizado por la autonomi-
zación del valor: 4, 124

—imposibilidad de previsión en el
c.: 4, 124, 385-386

—relaciones de los diferentes modos
de producción con el modo de
producción capitalista como
modo de producción dominante:
4, 128-130

—el modo de producción capitalis-
ta presupone una venta de gran
escala al comerciante, no al con-
sumidor: 4, 130

—la acumulación es el postulado so-
bre el cual se funda el c.: 4, 141

— modo capitalista de calcular la ga-
nancia: 4, 148

—con el desarrollo del modo capi-
talista de producción crece la
masa de los medios de produc-
ción: 4, 168, 224

—el modo capitalista de producción
disminuye los costos de transpor-
te: 4, 181

—sólo en el modo de producción ca-
pitalista medios de trabajo y ob-
jetos de trabajo se vuelven capi-

tal productivo: 4, 194

—con el desarrollo del modo capi-
talista de producción se desarro-
lla la entidad del valor y la dura-
ción del capital fijo: 4, 224

—revoluciona continuamente los
medios de producción: 4, 224

—la naturaleza del adelanto del ca-
pital variable desde el punto de
vista de la sociedad capitalista: 4,

1876 :

—-las emmpresas'con largo período de
trabajo en la sociedad capitalis-
ta: 4, 385-386

—contradicciones del modo capita-
lista de producción: 4, 386-387

—las leyes que regulan la cantidad
del dinero circulante en la circu-
lación de las mercancías no son
modificadas por el carácter capi-
talista del proceso de producción:
4, 406

—el desarrollo del modo capitalis-
ta de producción y la afluencia de
los metales preciosos: 4, 421

—para la economía burguesa la so-
ciedad con modo capitalista de
producción pierde su carácter his-
tórico: 5, 529

—y sociedad primitiva: 5, 535-536

—la influencia del capital dinerario
sobre el sistema capitalista de
producción: 5, 608

—véase también Producción capi-
talista

Capitalista

—el ciclo del capital dinerario des-
de el punto de vista del c. : 4, 29,
34, 36

—-la relación de clase entre c. y obre-
ro asalariado está ya presupues-
ta en la compra-venta de la fuer-
za de trabajo: 4, 37-38

— industrial y propiedad de la tie-
rra: 4, 40

—el c. debe siempre contraponerse
al obrero como c. dinerario: 4,
41-42, 68

—las condiciones materiales de la
producción se le contraponen al
c. en proporción cada vez mayor,

como mercancías: 4, 42

—los medios de producción en po-
sesión del c. continúan siendo su
capital aun fuera del proceso de
producción: 4, 44

—la mercancía es capital mercantil
para el c. que la ha producido: 4,

—para realizar todo el plusvalor el
c. debe vender todo el producto:
4, 48

—en sí mismo considerado el ciclo
del capital dinerario no compren-
de el consumo del c. : 4, 55, 65-66

—el ciclo del capital dinerario cons-
tituye para el c. individual un mo-
vimiento autónomo del valor ca-
pital: 4, 63

—-la circulación del rédito del c.: 4,
79, 83; 5, 577-578

—en el salario el c. da al obrero un
asignado sobre su trabajo futu-
ro: 4, 83

—la acumulación se vuelve una ne-
cesidad para todo c. individual:
4, 91-92

—uso del fondo dinerario por par-
te del c.: 4, 98-99

—los movimientos del capital apa-
recen como actos del c. industrial
individual: 4, 124

—el c. enfrentado a las revolucio-
nes de valor: 4, 124

—la función del c. industrial se
transforma en un monopolio de
grandes c. dinerarios: 4, 126

—+todo c. industrial en cuanto ven-
dedor directo es comerciante de
sí mismo: 4, 130

—en la medida en que el trabajo
se vuelve trabajo asalariado el
productor se vuelve c. industrial:
4, 137

—-la relación entre c. y obrero es una
relación social: 4, 137

—el c. como personificación del ca-
pital: 4, 137-138, 153; 5, 578

—demanda y oferta del c.: 4,
137-141

—actos de compra y de venta del c.:
4, 153

—en cuanto agente de la circulación
el productor capitalista de mer-
cancías se distingue del produc-
tor directo porque vende y com-
pra a más amplia escala: 4, 157

—los costos de conservación son
gastos improductivos para el c.: 4,
162-163

—acopio del c. industrial y acopio
del comerciante: 4, 170

—y tiempo de rotación: 4, 187

—y medios de subsistencia del obre-
ro: 4, 199-200

—fuerza de trabajo y máquinas: 4,

—el productor capitalista aparece
como vendedor de sí mismo si el
producto propio es reutilizado
como medio de producción: 4,

—el trabajador adelanta al c. su tra-
bajo: 4, 263-264

—determinación de la cantidad de
los medios de subsistencia que en-
tran en el consumo del c.: 4, 275

—doble lucro del c. en caso de alza
del precio de los productos: 4,

—+£xplotación de la fuerza de traba-
jo: 4, 364; 5, 462-465, 506

—distribución del producto anual
entre obreros y c.: 4, 398, 413

—el c. productor de metales precio-
sos: 4, 400, 411-414; 5, 547,

—los c. sustraen constantemente a
la circulación un valor mayor que
aquel de su capital adelantado: 4,
404, 412

—acopio dinerario del c.: 4, 407

—el adelanto del salario por parte
de los c. es sólo aparente: 4, 414;
5, 454, 546

—y capital variable: 5, 436-437,
546-547
— arrendatario c. y c. manufacture-
ro en A. Smith: 5, 441-442
—la ganancia, rédito del c. en A.
Smith: 5, 444-455
—rédito del c. individual y rédito de
la sociedad: 5, 448-449

—-el capital fijo sea del c. individual
sea de la sociedad no entra en el
rédito neto: 5, 450

—ganancia del c. industrial: 5, 450,
454-455, 458

—rédito de los c. productores de
medios de consumo: 5, 451

—y plusvalor (valorización del ca-
pital): S, 459-460, 469, 473-474,
512-513, 514-515, 543, 577-579

—.el c. recupera el capital variable
adelantado mediante una parte
del valor de la mercancía produ-
cida de nuevo por los obreros: 5,
462, 488

—pago del obrero: 5, 465-466, 488,
546-547

—+todo el producto del trabajo y
todo su valor pertenecen al c.: 5,
472, 488

——<Compra y venta entre c. de los dos
sectores de la producción (medios
de producción y medios de con-
sumo): 5, 489-490

—del dinero que los c. industriales
vuelcan en la circulación para me-
diar la circulación de sus propias
mercancías, retorna a ellos cuan-
to han adelantado para la circu-
lación dineraria: 5, 491, 504, 512-
514, 557-558

—el plusvalor del c. en la reproduc-
ción simple y en la reproducción
ampliada: 5, 503

—industrial y c. dinerario: 5,
504-505

— industrial y obrero asalariado: 5,

—el c. adelante a sí mismo en el con-
sumo, dinero sobre el plusvalor
que realizará más tarde: 5,
513-514

—según la economía apologética
también los obreros son c., por-
que venden una mercancía, la
fuerza de trabajo: 5, 537

—enriquecimiento del c.: 5, 542,
586-596

—la realización del plusvalor por
parte del c., condición del pago
de la renta e interés: 5, 557

—el c. industrial computa una par-
te del plusvalor más el desgaste
del capital fijo, como interés y re-
posición de su capital fijo: 5, 585

— industriales y c. agrarios en Des-
tutt de Tracy: 5, 587, 591-595

—y Obreros en Destutt de Tracy: 5,

—el consuma de los obreros desde
el punto de vista de los c.: 5,
595-596

—véase también Clase capitalista

Casa

—gastos de reparación: 4, 214

—la c. como capital fijo y como me-
dio de consumo: 4, 246, 254, 271

—propietarios de c.: 5, 558

—para obreros de propiedad de los
fabricantes: 5, 630

Categoría

—Smith no distingue el plusvalor
como c. propia: 4, 13

—económicas: 4, 16, 19-20, 136

—cambio de c. en la economía po-
lítica: 4, 192, 194

—generalización de las c. en A.
Smith: 4, 230; 5, 443

—expresión de funciones: 4, 274

Caza

—producción fundada en la c. y cir-
culación del capital: 4, 129

Centralización: 4, 428; 5, 435-436

Ciclo del capital dinerario: 4, 29, 52,
54, 64-65, 67, 70, 107-116

—fórmula general: 4, 29

—definición: 4, 52

—.el c. global del capital dinerario:
4, 58-59

—efectos de la interrupción del c.:
4, 59, 85

—el c. del capital dinerario confi-
gura para el capitalista individual
un movimiento autónomo del va-
lor capital: 4, 63

—características del c. del capital di-
nerario: 4, 64-67

—carácter ilusorio del c. del capi-
tal dinerario: 4, 68-69

Ciclo del capital mercantil: 4, 65, 70,
101-116

—fórmula general: 4, 101

—características: 4, 108-110

—relaciones con el proceso de pro-
ducción y con el de circulación:
4, 112-113

—en la agricultura: 4, 115

Ciclo del capital productivo: 4, 64,
67, 70, 73-100, 107-109, 114

—fórmula general: 4, 73

—fórmula desarrollada en la repro-.

ducción simple: 4, 86

—+fórmula en la reproducción am-
pliada: 4, 0”

—diferencia entre el c. del capital
productivo y el c. del capital di-
nerario: 4, 92-93, 107-108

—el c. del capital productivo y el
tiempo de producción y de circu-
lación: 4, 147-148

Ciclo industrial: 4, 120, 224, 345; 5,

Ciencia

—estudios de Marx sobre las c. na-
turales: 4, 6

—los métodos y progresos cientifi-
cos aumentan la eficacia de las
fuerzas naturales sin que le cues-
te nada al capitalista: 5, 434-435

Circulación

—y producción: 4, 39, 66-67, 73-74,
117-118, 128-130, 148, 149-151,
161-163, 190, 238, 309-310, 345-
346; 5, 433, 463-466, 470-476,
609, 610-611

—-la interrupción de la c. seguida a
la compra de los elementos de
producción: 4, 41, 50

—la venta de la fuerza de trabajo
presupone un grado elevado de la
de los productos como mercan-
cías: 4, 41-42

—el proceso de c. potencia el gra-
do de eficacia del capital: 4, 48

—y valorización: 4, 49-50, 141, 148,
364, 407-408

—y reproducción: 4, 74, 84-85, 345-
346; 5, 429-432, 439-441, 600, 609

—y valor: 4, 84, 190-191, 272-273

—Eel capitalista extrae de la c. más
dinero e introduce allí más mer-
cancías: 4, 137

—y acumulación: 4, 141, 149; S,
599-600, 610

—agentes de la c. y agentes de la
producción: 4, 150

—costos de c.: 4, 153-181. Véase
Costos

—acopio y C.: 4, 173-174, 176-177,

—-y cesión de valor: 4, 190-191, 239,
265, 273

—la rotación presupone que la re-
producción sea mediada por la c.:
4, 245

—desde el punto de vista del proce-
so de c. la subdivisión entre ma-
terial de trabajo y salario es in-
diferente: 4, 263

—características de la fuerza de tra-
bajo y de los objetos de trabajo
desde el punto de vista de la c.:
4, 264-266, 271-272

—los capitalistas sustraen a la c.
constantemente un valor mayor
que aquel de su capital adelanta-
do: 4, 404, 412

—en la producción capitalista una
transacción perteneciente a la c.,
la compra y venta de la fuerza de
trabajo, da inicio al proceso pro-
ductivo: 5, 470-471, 473

Circulación, tiempo de: 4, 143-152,
153, 183, 186, 281, 303-313, 319-
323, 324, 325-326, 344-345; 5, 431

—periodo de trabajo y período de
c.: 4, 326-341

—variaciones en el período de c.: 4,
350-355

—determinación del período de c.:
4, 387

—el período de c. del capital inver-
tido en la producción de metales
preciosos: 4, 401

Circulación de la mercancía

—y ciclo del capital: -4, 29-40, 45-
57, 62-63, 66-67, 80-84, 110-113,
129, 132-135; 5, 430-432

—simple de las mercancías: 4, 74,
149; 5, 550

—y producción capitalista: 4, 129-
130, 248, 406

—leyes de la c. de las mercancías:
4, 132-135

—y distribución de los productos:
4, 169-170

—y circulación dineraria: 4, 406,
412;:5, 433, 602

— intercambio de los productos: $,
550, 603-604

—y atesoramiento: 5, 601-602,
610-611 E

Circulación del capital

—y c. del plusvalor: 4, 49-50, 74-80,
201, 391-428; 5, 430-431

—las metamorfosis del capital en la
c. son puramente formales: 4, 58

—formas de la c. del capital: 4, 59,
63-64, 93-94, 147

—y c. general de las mercancías: 4,
63, 75, 80-82, 129-130, 132-135

—proceso de c. en los diversos ci-
clos: 4, 81, 101, 107-110, 114-115

— inmovilización del capital en la c.:
4, 85, 173, 176-177

—leyes de la c. del capital: 4, 117

—proceso de c. y capital producti-
vo: 4, 119-120

—velocidad de c.: 4, 128, 132

—-límites de la c. del capital mercan-
til: 4, 150-151

—del capital fijo: 4, 190-191, 192,
196-197

—de las materias primas y auxilia-
res: 4, 191

—del capital variable: 4, 198-200,

—capital de c.: 4, 202, 233-235, 238,
241, 247, 248, 250

—en los fisiócratas: 4, 419

—del capital global: 5, 429-432

—en Quesnay: 5, 439-440

—proceso de c. y de producción que
A. Smith no diferencia: $,
463-464

Circulación del dinero (c. dineraria)

—en el manuscrito 1 de Marx: 4, 7

—el capital dinerario como medio
de c. y como medio de pago: 4, 83

—almacenamiento del dinero deter-
minado por la c.: 4, 89

—la interrupción de la c. en la fase
de la compra de los elementos de

producción produce un atesora-
miento involuntario: 4, 90

—la forma de tesoro es la forma de
dinero cuya c. está interrumpida:
4, 97

—simple de dinero: 4, 219

—y precio de los elementos de pro-
ducción: 4, 348-349

—la clase capitalista aparece como
el punto de partida de la c. del di-
nero: 4, 408-410

—los capitalistas que producen oro
ingresan constantemente en la c.
más dinero que el que sustraen en
medios de producción: 4, 412

—elasticidad de la c. dineraria: 4,

—la c. de las mercancías presupo-
ne la c. dineraria: 5, 433

—dineraria, como mediadora del in-
tercambio entre producción de
medios de producción y produc-
ción de medios de consumo: $,
488, 503-515

—del dinero que los capitalistas in-
dustriales vuelcan en la c. para
mediar ¡a c. de sus propias mer-
cancías, retorna a ellos todo
cuanto han adelantado para la c.
dineraria: 5, 491, 504, 512-514,
557-558

—el capital dinerario transformado
en capital variable tiene una parte
de fundamental importancia en la
c. dineraria: 5, 506-507

—dineraria y dinerización del va-
lor mercantil, incluso del plusva-
lor: 4, 132; 5, 557-579

—teoría de la c. de A. Smith y Too-
ke: S, 579-581

—capital industrial y c. dineraria: 5,
581-582

—metálica: 5, 583-584, 611

—consecuencias de la confusión de
los fenómenos de la c.: 5, 593-594

Clase

—antagonismo de c.: 4, 37-40, 43,

—el capital no incluye sólo relacio-
nes de c.: 4, 123

—en el Tableau économique de

Quesnay los actos individuales de
circulación quedan englobados en
la circulación entre grandes c.
económicas: 5, 439-440

—las partes constitutivas del valor
mercantil constituyen diferentes
fuentes de rédito para las diferen-
tes c. operantes en la producción:
5, 455, 458, 469, 470

Clase capitalista

—la distribución del plusvalor en el
interior de la c. de los capitalis-
tas: 4, 13

—movimiento del capital global de
la c. de los capitalistas: 4, 113,

—demanda y oferta: 4, 138-140

—los costos de reparación se com-
pensan en el interior de la c. ca-
pitalista: 4, 140

—las compañías de seguro subdivi-
den la pérdida de los capitalistas
individuales entre toda la c. de los
capitalistas: 4, 163

—costos de transporte son para la
c. capitalista sustracciones de
plusvalor: 4, 178

—-la c. capitalista es el punto de par-
tida de la circulación del dinero:
4, 408-410

—la c. capitalista arroja en la cir-
culación el dinero que sirve a la
realización del plusvalor: 4,
409411

—<apitalista y sindicatos: 4, 416-417

—distribución del metal noble adi-
cional en la c. capitalista: 4,
426-427

—de los arrendatarios capitalistas:
5, 440-441

—rédito de la c. capitalista: 5, 444-
447, 455, 458, 460, 469

—consumo: 5, 479-480, 482, 484,
493, 502

—y realización del plusvalor: 5,
577-578

Clase de los terratenientes: 5, 454-
455, 458

Clase obrera

—la producción capitalista reprodu-
ce en dimensiones siempre cre-

cientes la c. de los obreros asala-
riados: 4, 40

—la existencia constante de la c.
obrera es necesaria a la c. capi-
talista: 4, 87; 5, 465

—la demanda del capitalista es in-
directamente demanda de medios
de consumo de la c. obrera: 4,
138-139

—consumo: 4, 407; 5, 479-480, 482,
483-484, 493-494, 501-502

—la c. obrera y la c. capitalista en
la acumulación general de capi-
tal dinerario: 4, 425-426

—en el proceso de trabajo el obre-
ro es vendedor y el capitalista
comprador de mercancía; en el
consumo individual la c. obre-
ra comparece como compradora
y los capitalistas como vendedo-
res de mercancías: 5, 430, 506

—lo que es válido para el trabajo
diario de un obrero productivo
individual es también válido para
el trabajo anual de toda la c.
obrera productiva: 5, 459-460

—conservación y reproducción de
toda la c. obrera: 5, 465-466, 474,
480, 502

—rédito de la c. obrera: 5, 469, 538

— viviendo la c. obrera al día es ne-
cesario que el capital variable (sa-
larios) sea adelantado a interva-
los breves: 5, 506-507

—jornada laboral social anual (jor-
nada laboral de la sociedad): 5,
521-522

—-las conversiones que el dinero per-
cibido como salario efectúa en las
manos de la c. obrera no son con-
versiones del capital variable,
sino del valor transformado en

dinero de su fuerza de trabajo: 5,

546-547

—relaciones entre c. capitalista y c.
obrera en la reproducción según
la economía vulgar (Destutt de
Tracy): 5, 586-596

Comerciante

—y consumidor: 4, 87, 130, 131; 5,
579-580 ]

—y capitalista industrial: 4, 87, 130,
170, 177

—función del c.: 4, 131-132,

155-157

—y acopio de mercancías: 4, 170

—Een las manos del c. los productos
no son parte constitutiva del ca-
pital productivo: 4, 248-249

—y reproducción: 5, 557

Comercio

—y producción capitalista: 4, 39,
67, 130

—primer efecto del c. capitalista
mundial sobre pueblos como el
árabe, chino e indio: 4, 43

—y crisis: 4, 87-88

—gasto de transporte y valor del
producto: 4, 179-181

Comercio exterior

—y crédito: 4, 308, 388-389

—y crisis: 4, 308, 388-389; 5, 571

—balanza comercial: 4, 389

—-y reproducción simple: 5, 499, 568

—y producción capitalista: 5, 573

Competencia

—la lucha de c. obliga a sustituir los
antiguos medios de trabajo por
otros nuevos: 4, 206

—existe para la inversión de capi-
tal un mínimo normal por deba-
jo del cual las empresas indivi-
duales no pueden sostener la c.:
4, 316

—entre industria inglesa y america-
na: 5, 630

Compra

—y venta de la fuerza de trabajo:
4, 36-37, 38, 81; 5, 473

—y venta de esclavos: 4, 38

—mercado de c. y de venta: 4, 149

—y venta en el proceso capitalista
de producción: 4, 149-151

—tiempo de c. y de venta: 4, 150-
151, 153-158, 160, 306, 307-308,
310-311

—las operaciones de c. y venta no
influyen sobre el valor de uso: 4,

—obreros y capitalistas como com-
pradores y vendedores en la re-
producción: 5, 541

Comunidad

—producción de c. y circulación del
capital mercantil: 4, 129, 134; 5,

—contabilidad en la antigua c. in-
dia: 4, 159

—economía natural de la c. en con-
traste con la economía dineraria
de la producción capitalista: 5,

Comunismo

—el c. de Owen: 4, 16

—véase también Socialismo, Socie-
dad comunista

Concentración

—la c. en la producción de determi-
nados artículos puede crear un
mercado relativamente grande
para los mismos artículos: 4, 152

—la c. del capital permite la ejecu-
ción de obras que exigen un lar-
go periodo de trabajo y se efec-
túan en gran escala: 4, 284

—la c. de los capitales abrevia el pe-
ríodo de trabajo: 4, 285

—la c. de los capitales es favoreci-
da por el desarrollo de los medios
de transporte: 4, 306

—fectos de la c. de los capitales po-
tenciales en el sistema crediticio:
5, 602

Conservación: véase Costos

Consumo

—productivo: 4, 29, 41, 50, 63, 65-
66, 86-88, 109, 114, 140, 150-151

— individual del obrero: 4, 34, 41,
65-66, 87-88, 109, 113-115, 275,
377-378; 5, 623, 628

— individual del capitalista: 4, 55,
66, 68, 75, 79-80, 87-88, 109, 113-
115, 140-141, 275, 391, 398, 426;
5, 503

—del efecto útil producido por la in-
dustria del transporte: 4, 61, 62,

—-el c. del capitalista presupone que
una parte del plusvalor sea gas-
tada en forma de dinero: 4, 68

—el c. individual del obrero es ne-
cesario a la clase capitalista: 4, 87

—el c. de las mercancías no está in-

cluido en el ciclo del capital del
cual éstas provienen: 4, 87-88

—y crisis: 4, 88; 5, 501-502

—y plusvalor: 4, 135, 410-411; 5,

—pago de los consumidores: 4, 150;
5, 532

—y acopio de mertancía: 4, 175-177

—y transporte de las mercancías: 4,

—los medios de producción pueden
entrar en parte en el c. individual:
4, 192

—acelerado por el sistema crediti-
cio: 4, 228

—el c. individual del trabajador per-
tenece al proceso de reproducción
del capital social: 4, 250

—productivo de la fuerza de traba-
jo: 4, 378

—contradicciones entre producción
y consumo en la sociedad capita-
lista: 4, 387

—enfrentamiento entre c. y rique-
za acumulada de la sociedad: 4,
394-399

—improductivo: 4, 397, 398

—el c. de la clase capitalista se efec-
túa al mismo tiempo que el de la
clase obrera: 4, 407

—variaciones en el c. de los obre-
ros y de los capitalistas seguido
al aumento de los salarios: 4,
416-417

—-productivo y c. individual: 5, 430-
431, 479-481, 483-484, 502, 532

— individual en Ricardo: 5, 476

—+s en esencia el fin de la reproduc-
ción simple: 5, 503

—y acumulación: 5, 614-615

—el c. de los obreros en la acumu-
lación: 5, 623-624

—el c. de los obreros desde el pun-
to de vista de los capitalistas: 5,
628-629

—véase también Medios de consu-
mo, Subconsumo

Contabilidad

—en la c. la expresión dineraria del
capital aparece sólo como valor

expresado en dinero de cuenta: 4,
67, 158

—la c. entra dentro de los costos fi-
jos de circulación: 4, 158-161

— importancia de la c. en los diver-
sos modos de producción: 4,
159-160

==de los gástos de reparación del ca-
pital fijo: 4, 213, 215, 217-218

—la utilización del producto como
medio de producción por parte
del mismo productor capitalista,
figura como venta en la c.: 4, 245

Continuidad (de la producción):
véase Producción

Contrato

—característica del c. de compra de
la fuerza de trabajo: 4, 35-36

—de locación: 4, 214

—de abastecimiento o entrega: 4,
309-310

—operaciones bursátiles a término:
4, 420

Conversión: véase Intercambio

Cooperación

—la c. abrevia el periodo de traba-
jo: 4, 285

Costos

—de reparación: 4, 140, 210-220,
392; 5, 548

—puros de circulación (c. de circu-
lación propiamente dichos): 4,
153-162 .

—de circulación: 4, 153-181, 424

—improductivos: 4, 153-162, 163,
172-174, 423

—de conservación: 4, 162-177, 209-
210, 213-214, 304, 392; 5, 444-446

— véase también Faux frais (gastos
varios) .

—de transporte: 4, 169-170, 177-181

Coyuntura

— inversión de capita! circulante en
períodos de crisis y períodos de
prosperidad: 4, 316-317

—de mercado: 4, 141, 356, 387, 393

Crédito

—la acumulación dineraria en for-
ma de c.: 4, 98, 141

—dinero de c.: 4, 132, 394; 5, 438,
583-584 3

—economía crediticia: 4, 136

—el sistema crediticio y la forma-
ción de acopio: 4, 170, 177

—.mistificación del movimiento real
de la reproducción: 4, 177

—transformación del tesoro en ca-
pital por obra del c.: 4, 220

—el sistema crediticio y la rotación:
4, 228

—a escala social el c. acelera pro-
ducción y consumo: 4, 228,
284-285

—el sistema crediticio y las empre-
sas con largos períodos de traba-
jo: 4, 283-284

—el comercio de ultramar es una de
las fuentes del sistema crediticio:
4, 308

—y términos de pago: 4, 308-309

—el capital dinerario liberado y el
sistema crediticio: 4, 344

—y capital dinerario adicional: 4,

—el c. en el comercio de exporta-
ción: 4, 388-389

—la acumulación capitalista y el de-
sarrollo del c.: 4, 392-394

—el sistema crediticio puede acre-
centar la productividad del traba-
jo social: 4, 424

—los depósitos bancarios represen-
tan en realidad c. dinerario: 4,
422, 427

—rompe los límites dentro de los
cuales el capitalista puede dispo-
ner de capital! dinerario: 5, 437

—sistema crediticio y circulación
metálica: 5, 583-584, 611

—orígenes del sistema crediticio: 5,

—-transformación del capital pasivo
en capital activo en el interior del
sistema crediticio: 5, 602, 608,
611, 632

Cría (del ganado): véase Agricultura

Crisis

—-la teoría de las crisis de Sismondi
y de Rodbertus: 4, 21

—y comercio: 4, 87-88

—en el proceso cíclico del capital:
4, 121

—las c., interrupciones irregulares
de la producción, son pérdida
pura de valor: 4, 146, 280

—y acopio de mercancías: 4, 167

—determinan la renovación del ate-
soramiento y nuevas inversiones:
4, 206, 224

—periódicas: 4, 224

—efectos de las c. sobre los produc-
tos continuos y sobre los produc-
tos discontinuos (discretos): 4,

—en la construcción edilicia: 4, 284

—limitación del normal desembol-
so de capital circulante en perío-
dos de depresión: 4, 316-317

—después del fin de las c. se verifi-
ca una plétora de capital dinera-
rio: 4, 345

—en las empresas con largo perío-
do de rotación: 4, 385-386

—y comercio exterior: 4, 388-389

—y consumo: 5, 501-502

—en la reproducción simple: S,
569-570

—el desequilibrio en la producción
de capital fijo y circulante es una
de las causas favoritas a que
echan mano los economistas para
explicar las c.: 5, 571

—posibilidad de c. en las conversio-
nes de las partes constitutivas del
producto anual: 5, 604, 635

—perturbaciones en el sistema cre-
diticio: 5, 611

China

— consecuencia del comercio capi-
talista mundial sobre el pueblo
chino: 4, 43

—proceso de producción del artesa-
no chino: 4, 119

—producción fundada sobre escla-
vitud de los campesinos: 4, 129

—tráfico cambiario con Inglaterra:
4, 308

Demanda
—el volumen de la masa de mercan-
cías producidas por la producción

capitalista no está determinado
por un círculo predestinado de d.
y oferta: 4, 87, 171
—de pago: 4, 88
—y oferta del capitalista: 4, 137-140
—volumen de la d. y volumen del
acopio: 4, 174-175
—la especulación anticipa la d. de
"casas: 4, 284
—la d. solvente no aporta por sí
misma ningún elemento de ofer-
ta: 4, 385
—rigidez de la d.: 4, 417
Depresión: véase Crisis
Desgaste: 4, 190, 192, 196, 204-206,
207, 212, 213-216, 218-219, 221-
222, 223, 240, 400; 5, 548, 549,
551, 552-570, 585, 603
—moral: 4, 206, 224
—la duración del acto de produc-
ción y el resarcimiento del d.: 4,
278-279
—del dinero: 4, 399, 403; 5, 576,
582, 583
—y valor del producto anual: 5, 485
—reposición en forma de dinero de
la parte del valor representada
por el d.: 5, 552-558
—reposición in natura del capital
fijo desgastado: 5, 558-568
Dinerización (realización)
—salario, d. de la mercancía fuer-
za de trabajo. 4, 134
—del plusvalor: 4, 135, 404-414,
426-427; 5, 510-514, 577-579,
4 598, 600
—del valor mercantil: 5, 577-582
—del plusproducto: 5, 597, 599-600,
609-610
* Dinero
—la teoría del d. de Marx: 4, 20
" —el d. como medio de pago: 4, 33,
37, 89, 91, 99, 132, 329, 399, 403,
422; 5, 583-584
—funciones del d. y funciones del
capital en el ciclo del capital in-
dividual: 4, 33-34, 37-38
—el d. como comprador de servi-
cios: 4, 35, 37
—economía dineraria: 4, 35, 136

—+forma general de equivalente: 4,
35-36, 53; 3, 472

—sólo en determinadas condiciones
históricas el d. deviene en capi-
tal dinerario: 4, 44

—transformación del capital mer-
cantil en d.: 4, 47-52, 75, 98, 153,

—la forma del d. tiene una función
dual en la retransformación com-
pleta del valor capital: 4, 51

—en el d. se extinguen todas las di-
ferencias de las mercancías: 4, 53

—el reflujo del d. a su punto de par-
tida y el excedente de d. refluen-
te respecto de aquel anticipado
son comunes tanto a la circula-
ción del capital mercantil como
a la circulación del capital indus-
trial: 4, 58

—-+l ciclo del capital dinerario expre-
sa de la manera más tangible que
el hacer d. es el motivo conduc-
tor de la producción capitalista:
4, 64

—el d. es la forma de existencia
autónoma del valor: 4, 65

—-el capital dinerario como d. gene-
rador de d.: 4, 65, 92-93, 98

—+1 valor capital variable y una par-
te del plusvalor vienen siempre
gastados en forma de d.: 4, 68

—en la reproducción simple el d.

existe en forma de tesoro: 4, “**”

75-76

—en el ciclo del capital productivo
la forma de d. aparece únicamen-
te como forma autónoma y eva-
nescente del valor del capital: 4,
84-85

—almacenamiento de d. determina-
do por la circulación: 4, 89

—la relación entre valor de capital
y plusvalor es independiente de
las funciones del d. y de la mer-
cancía: 4, 94-95

—la forma de tesoro es la forma de
d. cuya circulación está interrum-
pida: 4, 97

—el d. como capital dinerario: 4,
97-100, 132-133, 425-426; 5, 438,

505-506, 604-605

—como d. mundial: 4, 129; 5, 437

—el d. y el proceso de circulación
del capital industrial: 4, 132-133

—relación de clase y relación dine-
raria: 4, 137

—tiempo de transformación de la
mercancía en dinero y viceversa:
4, 149

—desgaste del d.: 4, 161, 399-400,
403, 411, 413; 5, 599

—retransformación del dinero en
medio de producción: 4, 203

—el d. no es nunca una forma del
capital productivo: 4, 247

—la caída de los precios de los ele-
mentos de producción reduce la
masa de d. arrojada en la circu-
lación: 4, 349

—transformación del acopio pro-
ductivo en d.: 4, 351-352

—el d. ahorrado por el trabajador
no es capital: 4, 377-378

—transformación del capital varia-
ble adelantado en la forma de d.
del producto de valor: 4, 383-384,

—una parte del plusvalor debe exis-
tir constantemente en d.: 4, 398

—la masa de d. es un tesoro de la
sociedad allí acumulado: 4, 399

—determinación de la masa de di-
nero: 4, 399-400, 403-404

—la forma del d. es la forma natu-
ral de los capitalistas que produ-
cen metales preciosos: 4, 400-403

—las leyes que regulan la cantidad
de d. circulante en la circulación
de las mercancías no son modi-
ficadas por el carácter capitalis-
ta del proceso de producción: 4,

—el d. adelantado en la forma de
capital variable sirve para la rea-

lización del plusvalor: 4, 406-407

—la clase capitalista es el punto de
partida de la circulación del di-
nero: 4, 408-409; 5, 514

—-la clase capitalista arroja en la cir-
culación el d. que sirve a la reali-
zación del plusvalor: 4, 409-410

—-los capitalistas que producen oro
ingresan constantemente en la cir-
culación' más d. de cuanto sus-
traen en medios de producción:
4, 412

—la masa de d. necesaria para la
realización del valor de la mer-
cancía no varía con el aumento
del salario: 4, 415

—ley de la correlación entre precios
y d.: 4, 418

—curso y masa del d.: 4, 419-420;
5, 511

—la rotación más rápida implica
una circulación más rápida del d.:
4, 419-420; 5, 510-511

—una circulación más rápida del d.
no implica necesariamente una
rotación más rápida: 4, 420

—prestaciones in natura y prestacio-
nes en d.: 4, 421

—la existencia de una masa suficien-
te de dinero es una de las condi-
ciones del desarrollo del modo ca-
pitalista de producción: 4, 421

—procedencia del d. adicional para
la realización del plusvalor adi-
cional en forma de mercancías: 4,
422-423

—moneda y d.: 4, 423

—transformación del d. circulante
en acumulación aparente del d.:
4, 426-427

—la acumulación en forma de d.
nunca se efectúa simultáneamen-
te en toda la clase capitalista: 4,
427-428

—sustituido por asignados de papel
en la sociedad comunista: 5, 438

—el salario, forma de dinero de la
fuerza de trabajo vendida: 5, 462-
463, 536-538

—como medida ideal de valor: 5,

—del d. que los capitalistas indus-
triales vuelcan en la circulación
para mediar la circulación de sus
propias mercancías, retorna a
ellos cuanto han adelantado para
la circulación dineraria: 5, 491,
504, 512-514, 557-558

—caída del valor del d.: 5, 501

—como medio de circulación: 5,
506-507, 584, 604

—la primera forma del capital co-
mercial es el d.: 5, 514

—no0 es el capital variable el que
funciona de manera doble, como
capital para el capitalista y como
rédito para el obrero, sino el mis-
mo d.: 5, 537

—forma en la cual el capital varia-
ble se contrapone a la fuerza de
trabajo en la que se ha converti-
do: 5, 546-547

—las conversiones que el d. recibi-
do como salario cumple en las
manos de la clase obrera no son
conversiones del capital variable,
sino del valor de la fuerza de tra-
bajo transformada en d.: 5,
546-547

—el d. percibido por la mercancía
debe ser constantemente recon-
vertido en los elementos del ca-
pital productivo, hacerlo pasar de
la forma de d. a la forma de mer-
cancía: 5, 549

—forma dineraria de la parte fija
del capital constante: 5, 550

—el d. desempeña un papel especí-
fico en la conversión del producto
mercantil anual: 5, 550

—sustitución en forma de d. de la
parte de valor representada por
el desgaste: 5, 552-558

—análisis del origen del d. que rea-
liza el plusvalor: 5, 557-579

—falsedad de la concepción smithia- |

na acerca de la relación entre la
masa de d. requerida para la rea-
lización del rédito y la masa de
d. que hace circular el producto
social global: 5, 579-580

—la masa de d. que hace circular el
producto anual está presente en
la sociedad: 5, 583

—flujo y reflujo del d. en el inter-
cambio del producto anual: 5,
585, 586

—el d. en sí mismo no es elemento
de la reproducción real: 5, 598

—el d. en la acumulación en el sec-
tor de los medios producción: 5,
601-605, 609-610

—la cantidad de d. existente en la
sociedad es siempre mayor que la
parte volcada en la circulación ac-
tiva: 5, 602

—la producción capitalista requie-
re de una masa de d. mayor que
el necesario para la circulación
mercantil simple: 5, 610

—véase también Material dinerario,
Mercado, Metamorfosis, Moneda

Dividendos: 4, 215, 217, 218

Economía

—salario, signo distintivo de la e. di-
neraria: 4, 35

—natural, e. dineraria y e. crediti-
cia, tres figuras económicas de la
producción social: 4, 136

—el acopio de mercancías en la e.
campesina de tipo antiguo: 4, 167

—la producción capitalista desarro-
llada presupone la e. dineraria: 4,

—contraste entre e. natural y circu-
lación dineraria: 5, 584

Economía política

—la teoría del plusvalor núcleo de
la e.p.: 4, $

—Marx y los economistas'alemanes:
4, 8-10

—concepción del plusvalor en A.
Smith: 4, 11-13

—teorías sobre el plusvalor de los
mercantilistas, de los socialistas
y de los economistas clásicos: 4,
11-23

—decadencia de la e.p. en Alema-
nia: 4, 18

—los descubrimientos económicos
de Marx: 4, 20-21

—economía vulgar: 4, 22, 79, 263,
266; 5, 456, 596

—economía escolástica: 4, 45

—el error del sistema monetarista:
4, 69

—la e.p. burguesa, tanto la clásica
como la vulgar, pretende que la

finalidad del proceso capitalista
de producción es la simple pro-
ducción para el intercambio: 4,
79, 108

—los economistas confunden la
transformación del capital dine-
rario en capital productivo con el
simple intercambio de productos:
4, 86

—-la e.p. clásica considera el proce-
so cíclico del capital industrial en
la forma del ciclo del capital pro-
ductivo: 4, 100

—cómo la e.p. interpreta la acción
del tiempo de circulación sobre el
proceso de valorización del capi-
tal: 4, 148-149

—concepción de la formación de
acopio: 4, 166-167

—-y rotación del capital: 4, 185-186,
225, 228

—confusión en la definición de ca-
pital fijo y circulante: 4, 191-192,
194, 202, 241-242

—distinción entre adelantos anua-
les y plurianuales: 4, 229-230

—<apital fijo y capital circulante se-
gún A. Smith: 4, 240-259

—A. Smith y Ricardo remplazan la
contraposición entre capital cons-
tante y capital variable por aque-
lla entre capital fijo y capital cir-
culante: 4, 258, 261-262, 263-266

—capital fijo y capital circulante se-
gún Ricardo: 4, 261-276

—c<onsecuencia de los errores de A.
Smith: 4, 276

—+tentativa de identificar el tiempo
de producción con el tiempo de
trabajo (aplazamiento al tomo
11): 4, 300

—los economistas tienden a olvidar
el capital dinerario: 4, 313, 326

—en la e.p. burguesa la existencia
del plusvalor está sobrentendida:
4, 404

—la e.p. burguesa no logra explicar
la realización del plusvalor: 4, 404

—según los economistas burgueses
un aumento delos salarios impli-

caría un aumento de los precios:
4, 415-413

— moneda y dinero en el pensamien-
to de A. Smith: 4, 423

—la concepción smithiana según la
cual el valor mercantil sólo con-
tiene salario y plusvalor, pero no
parte alguna de capital constan-
te, es un dogma de la e.p.: 5, 477-
478, 530

—para la e.p. burguesa la sociedad
capitalista pierde su carácter his-
tórico económico: 5, 529

—capital y rédito en los economis-
tas apologéticos: 5, 536-538, 547

—la teoría de la reproducción de
Destutt de Tracy: 5, 542, 586-596

—la realización del desgaste y la
e.p.: 5, 555

—el desequilibrio en la producción
de capital fijo y capital circulan-
te es una de las causas favoritas
a que echan mano los economis-
tas para explicar las crisis: 5, 571

—la circulación de las diferentes
partes constitutivas del producto
anual según la escuela del libre
cambio: 5, 603

—la sobreproducción en el concep-
to de los economistas burgueses:
5, 608

—véase también Fisiócratas y Mer-
cantilismo

Ejército industrial de reserva: véa-
se Sobrepoblación

Empresa

—ampliación de la e.: 4, 207-208,

—la empresa con largo período de
trabajo en la sociedad capitalis-
ta y en la sociedad comunista: 4,
283-284, 385; 5, 437-438

—reducción de la escala de la e.: 4,
316-318

Encargo (pedido)

—producción por e.: 4, 119, 143,
163-164, 227-228, 283; 5, 598

Esclavitud

—el dinero y la compra y venta de
esclavos: 4, 38

—las mercancías producidas por la

producción que se basa en la e.
entran igualmente en la circula-
ción del capital: 4, 129, 134; 5,

—trabajo necesario y plustrabajo:
5, 537-538

—el capital dinerario en el sistema
basado en la: 5, 584-585

—comercio con esclavos: 5, 585

—acopio de medios de subsistencia
entre los propietarios de esclavos:
5, 628

Escocia

—parangón entre el moderno arren-
datario de la E. meridional y el
antiguo pequeño agricultor con-
tinental: 4, 135

Especulación

—y revoluciones de valor: 4, 124

—y circulación de las mercancías: 4,

—construcción por e. en la indus-
tria edilicia: 4, 283-284

—la e. en la venta de los productos
agrícolas: 4, 311-312

—-la e. en las empresas con largo pe-
ríodo de rotación: 4, 385-386

—-n el comercio de importación: 4,

—€n materias primas: 4, 393

—y aumento de los salarios: 4, 416

Estado

—socialismo de e.: 4, 13

—capital del e.: 4, 113

—producción estatal basada en la
servidumbre de la gleba en Rusia:
4, 129

—cuando la producción capitalista
está poco desarrollada el e. se
ocupa de las obras que exigen un
largo período de trabajo: 4, 283

—títulos del e.: 4, 427

—empleados del e.: 5, $515, 557

Estados Unidos de América

—guerra civil: 4, 167

— industria de las hormas para cal-
zado: 4,291

—producción media anual de oro y
plata en el período 1871-1875: 5,

—esclavitud: 5, 585

—fraudes con daños para los ope-
rarios: 5, 621

—racionalización del consumo de
los operarios: 5, 629-631

—-la industria del cuchillo y la com-
petencia con Inglaterra: 5, 630

Equilibrio

—condiciones de e. en el intercam-
bio de las diferentes partes del
producto anual: 5, 604

Equivalente

—el dinero, forma general de e.: 4,
35-36, 53; 5, 472

Explotación

—la e. de la fuerza de trabajo en la
producción de mercancías: 4, 43,
46, 49

—la economía política se aferra a la
apariencia para que pase inadver-
tida la e. por parte del capital: 4,

—del trabajador del comercio: 4,

—véase también Clase, Fuerza de
trabajo, Plustrabajo, Plusvalor

Exportación: véase Comercio ex-
terior

Fábrica

—contemporaneidad y sucesión de
las partes del producto en la f.:
4, 120-121

—continuidad del proceso de pro-
ducción: 4, 123

—la f. como capital mercantil y
como capital fijo: 4, 254-255

Falsificación

—del medio circulante: 5, 621

Faux frais (gastos varios): 4, 156,
162, 163, 165-166, 172, 173, 174,
178, 210, 423

—la producción de los metales pre-
ciosos como f.f. de la producción
capitalista: 4, 423

Ferrocarril

—clientela del f.: 4, 61

—precio del transporte: 4, 179,
180-181

—reparación y sustitución de capi-

tal fijo: 4, 204-207, 210, 213,
215-219

—el f. como capital mercantil y
como capital fijo: 4, 254-255

—y tiempo de trabajo: 4, 285

— importancia del f. para el desarro-
llo de los centros de producción:
4, 306-307

—extensión de la actividad del f. en
períodos de prosperidad: 4, 317

—la construcción del f. en la socie-
dad capitalista y en la sociedad
comunista: 4, 385-386

Física

—terminología de la f. en Marx: 4,

Fisiócratas

—distinción entre avances primiti-
ves (adelantos originarios) y
avances annuelles (adelantos
anuales): 4, 229-231, 240, 255,
266, 271; 5, 441, 443, 463

—para los f. sólo el capital emplea-
do en la agricultura es el que pro-
duce plusvalor: 4, 229, 256, 266-
267, 273; 5, 440

—confrontación entre la teoría de
A. Smith y la de los f.: 4, 233; 5,

- —influencia de los f. sobre la teo-

ría de A. Smith: 4, 253-259

—son los primeros en llamar la
atención sobre el reflujo del di-
nero a su punto de partida como
forma esencial de la circulación
del capital: 4, 419

—la reproducción y la circulación
del capital social global según los
f.: 5, 439-443

—el sistema de los f., primera con-
cepción sistemática de la produc-
ción capitalista: 5, 440

—oposición contra el sistema fisio-
crático: 5, 440

—crítica de Say: 5, 477

—y librecambio: 5, 603

Flandes

—cultures dérobées (cultivos inter-
medios): 4, 295

Fondo

—dinerario de reserva: 4, 98-100,

197, 207-208, 214-215, 220, 312,
323-324, 403, 407, 421, 424; 5,
544, 616

—de consumo: 4, 167, 251, 391,
426; 5, 444, 446-449, 451, 460-
461, 479, 489, 500, 530-531, 578,
591, 616, 623-627

—de trabajo (teoría del): 4, 259,
274-275

Francia

—economistas franceses: 4, 10

—cría de los ovinos: 4, 288

—Comptoir d'Escompte: 4, 308

Fuerza de trabajo

—compra y venta de la f. det., fun-
damento de la transformación del
dinero en capital: 4, 20

—compra y venta de la f. de t.: 4,
20, 22, 31-40; 5, 431, 462-466,
470-474, 543-544

—el objeto de la compra y venta no
es el trabajo sino la f. det.: 4, 22

—la compra de la f. det. en el ciclo
del capital individual: 4, 31, 33-
34, 36, 103

—relación entre el valor de la f. de
t. y el valor de los medios de pro-
ducción en la primera etapa del
ciclo del capital dinerario: 4,
31-32

—la compra de la f. de t. es el mo-
mento característico de la trans-
formación del capital dinerario en
capital productivo: 4, 34-35, 94

—la f. det. como mercancía: 4, 36,
44, 103, 136; 5, 463, 465, 466-
468, 471, 538, 544, 546

—después de su venta, la f. de t. de-
viene en una parte del capital pro-
ductivo de su comprador: 4, 36-
37, 198

—en la venta de la f. de t. los me-
dios de producción se contrapo-
nen al poseedor de la f. de t.
como una propiedad extraña: 4,
37-39

—-la f. det. sólo puede ser utilizada
en el proceso de trabajo: 4, 41, 44

—la venta de la f. de t. presupone
un grado elevado de la produc-
ción de mercancías: 4, 41-42

—la producción de mercancías im-
plica la explotación de la f. de t.:
4, 43

—explotación de la f. de t. y capi-
tal dinerario: 4, 46, 381-382; 5,

—si el capital se estanca en la pro-
ducción, la f. de t. permanece
inactiva: 4, 59

—en el ciclo del capital dinerario el
consumo individual del trabaja-
dor es presupuesto sólo como
condición del consumo produc-
tivo de la f. de t.: 4, 65-66

—la adquisición de la f. de t. en el
ciclo del capital productivo: 4,
81-82

—todo proceso de trabajo creador
de productos consta de medios de
producción y de f. de t. que se ac-
tiva productivamente: 4, 94

—conversión del plusvalor en f. de
t.: 4, 96

—la f. de t. dentro de ciertos lími-
tes es un producto del consumo
individual del trabajador: 4, 109

—la“autonomización del valor ac-
tuado en el proceso de produc-
ción como explotación de la f. de
t.: 4, 124

—valor de la f. de t.: 4, 126; 5, 464-
467, 473-474, 546-547

—la adquisición de la f. de t. no es
nunca entrelazamiento de meta-
morfosis de capital: 4, 134

—el trabajo, función de la f. det. y
la producción capitalista: 4,
136-137

—demanda de f. de t. y demanda de
medios de producción por parte
del capitalista: 4, 138-139

—y tiempo de compra y venta: 4,
154-158

—en la contabilidad: 4, 158-160

—gasto improductivo de la f. de t.:
4, 161, 165-166

— jornada laboral, unidad de medi-
da de la f. de t.: 4, 186

—y Capital circulante: 4, 198-199,
203, 236-237, 238

—para la f. det. no se produce for-
mación de acopio: 4, 227

—para A. Smith la f. de t. no for-
ma parte del capital circulante: 4,

—sólo en el proceso de producción
el valor desembolsado en la f. de
t. se transforma en magnitud va-
riable: 4, 258

—y medios de producción desde el
punto de vista de la circulación
y del proceso laboral: 4, 262-263,
268-270

—la materia real del capital desem-
bolsado en salarios es la f. de t.
que se activa: 4, 269

—transferencia del valor de la f. de
t. en el producto discontinuo: 4,

—compra y pago de la f. de t.: 4,
329; 5, 589-590

—Eel consumo del trabajador es pro-
ductivo sólo en la medida en que
conserva eficiente la f. de t.: 4,

—combinación social de la f. de t.:
5, 435

—-la f. de t. es el capital del obrero
según los economistas apologéti-
cos: 5, 437

—-y medios de producción en los ra-
mos con largo período de traba-
jo: 5, 437-438, 582

—+trabajo útil y trabajo como ero-
gación de f. de t.: 5, 523

—durante el proceso laboral el ca-
Ppitalista tiene en sus manos el ca-
pital variable como f. de t. que
crea valor pero no como magni-
tud de valor dada: 5, 546

—reposición de la f. de t.: 5, 549

—sobre la base de la producción ca-
pitalista la f. de t. está siempre
disponible: 5, 612

—para la mayoría, los capitalistas
no pagan el valor real de la f. de
t.: 5, 622

Fuerza productiva

—derroche de la f. p. en la produc-
ción capitalista: 4, 208

—la continuidad del proceso de pro-

ducción es una f. p. del trabajo:
4, 343

—confrontación entre f. p. y rique-
za acumulada: 4, 394-398

Ganancia

—la g. según A. Smith: 4, 11-13,
231-232, 235, 238-243; 5, 442-
459, 468, 470, 530

—la g. como forma particular del
plusvalor: 4, 13-14

—tasa media de g.: 4, 23, 148, 262,

—tasa de g.: 4, 139, 418; 5, 636

—modo capitalista de calcular la g.:
4, 148-150

—pago a porcentaje sobre la g.: 4,

—del arrendatario: 4, 242; 5, 440-
442, 453-454, 457

—la teoría de la g. de Ricardo: 4,
272, 364

—-la g. en la industria de la construc-
ción: 4, 284

—el aumento del salario modifica la
relación entre salario y g.: 4, 415

—de los capitalistas en la esfera de
la producción de los medios de
producción: 5, 450

—la g. según Destutt de Tracy: 5,
587-595

—y atesoramiento: 5, 608

Gastos: véase Costos

Génova

—origen del sistema crediticio: 4,

Gran industria ]

—-y desarrollo del sistema crediticio:
4, 220

—ciclo decenal: 4, 224; 5, 635

—destrucción de los bosques: 4, 296

—la interrupción regular del proceso
de producción es en general in-
compatible con el funcionamien-
to de la g. i.: 4, 343

Guerra

—civil norteamericana: 4, 167

—alimenta el mercado de esclavos:
5, 585

Habitación: véase Casd
Hambruna: 4, 168

Iglesia

—Padres de la i: 4, 66

Importación

—desarrollo de la i. de los produc-

* tos alimenticios exóticos y de los
objetos de lujo por obra de las
empresas con largos períodos de
rotación: 4, 386

—y exportación: 4, 388-389

—de los metales preciosos: 4, 394,

—vyvéase también Comercio exterior

Impuestos

—efectos de los i. sobre la agricul-
tura: 4, 286

—recaudador de i.: 5, 558

Incas

—economía de los i.: 4, 136

—los transportes en el reino de los
i.: 4, 178

India

—la primera consecuencia del co-
mercio capitalista mundial sobre
el pueblo indio: 4, 43

—producción campesina: 4, 129

—contabilidad en la antigua comu-
nidad india: 4, 159

—hambruna de 1866: 4, 168

—agricultura y religión en 1.: 4,
287-288

—tráfico cambiario con Inglaterra:
4, 307-309

—ejemplo del comercio entre 1. e
Inglaterra sobre la base del cré-
dito: 4, 388-389

Indias Orientales Holandesas

—producción fundada sobre la co-
munidad: 4, 129

Industria cerámica

—tiempo de producción: 4, 290

Industria de la comunicación

—el producto de la i. de la comuni-
cación no es una mercancía: 4,
61-62

Industria de las hormas de calzado

—en América: 4, 291, 299

Industria de los transportes

—en la i. de los transportes el efec-
to útil es consumible únicamen-
te durante el proceso de produc-
ción: 4, 61-62

—£fórmula de la i. de los transpor-
tes: 4, 62

—<ausa de los costos de circulación:
4, 177-181

—desembolso y reflujo del capital
circulante: 4, 293

Industria domiciliaria

—en Rusia: 4, 292

Industria edilicia

—y crédito: 4, 78, 283-284

—efectos de las crisis: 4, 280, 284

—y producción capitalista: 4,
283-284

—y empleo de máquinas: 4, 285

Industria ferroviaria

—efectos de las crisis: 4, 280

—y cooperación: 4, 285

—y máquinas: 4, 288

Industria metalúrgica

—los procedimientos modernos en
la producción del hierro y del ace-
ro: 4, 291

Industria minera

—continuidad de la producción: 4,

—no se emplea para nada materia
prima: 4, 236

—el producto de la i. minera en A.
Smith: 4, 253

—desembolso y reflujo del capital
circulante: 4, 293

—efectos del alza de los precios: 4,

—en la industria extractiva el perío-
do de trabajo cambia con el de-
sarrollo social del proceso de pro-
ducción: 4, 387

Industria naval

—efectos de las crisis: 4, 280

—periodo de trabajo: 4, 285

Industria química

—materia prima y materia auxiliar:
4, 192

Industria textil

—y materia prima: 4, 237

—el hilado es el capital mercantil del
hilandero y capital circulante del

tejedor que lo compra: 4, 248
—y período de trabajo: 4, 288
—las hilanderías de algodón de Lo-

wel y Lawrence Hills: 5, 630
Inglaterra
—clásicos de la economía: 4, 10
—lliteratura anticapitalista: 4, 16
—cría del ganado: 4, 286-287, 288
—estado de dependencia de la agri-

cultura a causa de la prolonga-

ción del período de rotación: 4,

294-295
—tráfico cambiario con China, In-

dia y Brasil: 4, 308-309
-—mercado del algodón y de la lana:

4, 311-312
—ejemplo del comercio entre 1. e

India sobre la base del crédito: 4,

388-389
—riqueza acumulada y consumo: 4,

395-396
—+fraude con daño para los obreros:

5, 621
—competencia norteamericana en la

producción de cuchillos: 5, 630
Intercambio
—entre trabajo y capital: 4, 20, 22
—y producción capitalista: 4, 79,

—diferencia entre transformación

de capital dinerario en capital

productivo ei. simple de produc-

tos: 4, 86
—entre capitales: 4, 88
—de productos y circulación de las

mercancías: 4, 178
—el i. entre los dos sectores de la

producción: 5, 487-492, 540, 557
—el i. en el interior del sector de la

producción de medios de consu-

mo: 5, 492-503
—-la circulación dineraria mediadora

de la conversión entre los dos sec-

tores de la producción: 5, 503-515
—entre tiempo de trabajo presente

y pretérito: 5, 523
—el equilibrio en eli. de la mercan-

cía: 5, 604
Interés: 4, 396, 408; 5, 515, 530, 557,

585, 592-593, 595
—véase también Títulos

Inversión

—«gastos de inversión del capital: 4,
186, 230-235

—la crisis constituye el punto de
partida de una nueva i.: 4, 224

—c<apital de i. en la agricultura: 4,

—el mínimo normal de i. de capital
crece con el desarrollo capitalis-
ta de la producción: 4, 316

—el período de trabajo y las condi-
ciones objetivas de las diferentes
i. de capital: 4, 387

Jornada laboral

—unidad de medida del trabajo: 4,

—-y período de trabajo: 4, 279-280,

—su alargamiento: 4, 393

—se divide en dos partes: 5, 452,
472, 521

—Een el trabajo del siervo de la gle-
ba: 5, 471-472

—total de la sociedad: 5, 520-529

Lana

—subastas laneras sobre el merca-
do de la l. en Londres: 4, 311

Legislación

— inglesa sobre la forma de cultivar
los terrenos: 4, 209

—sobre locaciones y desgaste del ca-
pital fijo: 4, 214

Letra de cambio: 4, 98, 308-309, 388

Ley

—-la 1. de la distribución del plusva-
lor dentro de la clase de los capi-
talistas: 4, 13

—la l. de la metamorfosis de las
mercancías y la circulación del ca-
pital: 4, 117

—la 1. de la circulación general de
las mercancías y el proceso de cir-
culación del capital: 4, 132

—general de los costos de circula-
ción: 4, 162, 177

—<€s l. general de la producción de

mercancías que la productividad
del trabajo y su creación de va-
lor estén en relación inversa: 4,

—el tiempo medio de vida de los
medios de trabajo vivos está de-
terminado por l. de la naturale-
za: 4, 206

—la masa necesaria de los medios
de pago está en razón directa a
la duración de los plazos de pago:
4, 227

—determinación de la masa del ca-
pital productivo constantemente
en función: 4, 329

—determinación de la masa del
plusvalor: 4, 365, 366, 367-370

—-las 1. que regulan la cantidad del
dinero circulante en la circulación
de las mercancías no son modi-
ficadas por el carácter capitalis-
ta del proceso de producción: 4,

—la 1. de la demanda y de la ofer-
ta: 4, 417

—correlación entre precios y dine-
ro: 4, 418

—el desdoblamiento de la mercan-
cía en mercancía y dinero es una
l. de la presentación del produc-
to como mercancía: 5, 433

—si la circulación de las mercancías
se desenvuelve normalmente el di-
nero retorna a los productores de
mercancías que lo adelantaron a
la circulación: 5, 491, 504, 512-
513, 557-558

Librecambio

—cescuela del 1.: 5, 603

Lujo

—aumento de la importación de ob-
jetos de l.: 4, 386

—objetos de l. y metales preciosos:
4, 399; 5, 572

—repartición del plusproducto
anual en medios de subsistencia
y objetos de 1.: 4, 403

—variaciones en la demanda y en
los precios de los objetos de l. a
continuación del aumento de los
salarios: 4, 416-417

-——medios de subsistencia necesarios
y objetos de 1l.: 5, 492-503

Manufactura

—separación entre m. y agricultu-
ra: 4, 293

—en la m. el período de trabajo
cambia con el desarrollo social
del proceso de producción: 4, 387

—la reproducción del capital en la
m. y en la agricultura según A.
Smith: 5, 441-442

—el valor del producto en la m. se-
gún A. Smith: 5, 452-456

Manutención (gastos de): véase Cos-
tos de conservación

Máquina

—la m. como capital fijo: 4, 195

—diferencia entre m. y fuerza de
trabajo para lo cual se considera
el valor cedido al producto: 4,

—la m. como capital mercantil y
como capital productivo: 4, 249,

—y capital fijo en la concepción de
A. Smith: 4, 252-253, 276

—Eel empleo de m. abrevia el perio-
do de trabajo: 4, 285

Matemáticas

—estudios de Marx: 4, 6, 346

Materia auxiliar: 4, 144, 168, 191-
192, 193, 198, 204, 227, 236, 237,
244, 249, 253, 266, 281, 323; 5,
434, 451, 497, 548, 549, 571, 636

—véase también Medios de pro-
ducción

Materia prima

—como acopio productivo del ca-
pitalista: 4, 144

—la m. p. en la formación del aco-
pio productivo de mercancías: 4,
168-169, 310, 312, 354-355

—y capital fijo: 4, 192, 193-194,
195, 203-204, 236, 237-238

.—entran materialmente en el pro-
ducto: 4, 192, 227

—la función de la m. p. en el pro-
ceso laboral: 4, 244

—la parte de valor que la m. p. agre-

ga al producto no es realmente re-
producida: 4, 265

—las características de la m. p. en
el proceso de circulación: 4,
265-266

—+transferencia del valor capital en
m. p. sobre el producto discon-
tinuo: 4, 281

—acumulación de capital dinerario
para la compra de m. p.: 4, 312,
323-324

—efectos del encarecimiento de la
m. p.: 4, 317, 324, 357

—consecuencias del aumento de
productividad en los ramos que
suministran m. p.: 4, 356

—especulación en m. p.: 4, 393

—véase también Medios de pro-
ducción

Material dinerario

—suministro del m. d. necesario al
desarrollo de la producción capi-
talista: 4, 421

—oro y plata desempeñan la fun-
ción de m. d.: 5, 572

—producción anual de oro y plata
y países productores: 5, 572

—reproducción del m. d.: 5,
572-586

—los capitalistas productores de oro

- y plata no hacen más que volcar
dinero en la circulación y de ella
sólo retiran mercancías: 5, 583

—véase también Metales preciosos

Medievo

—la compra y venta relegada a los
días festivos: 4, 155

—contabilidad: 4, 159

Medios de consumo

—la demanda de fuerza de trabajo
por parte del capitalista es al mis-
mo tiempo, indirectamente, de-
manda de los m. de c. de la clase
obrera: 4, 138

—los medios de trabajo como me-
dios de producción y como m. de
c.: 4, 246

—producción de los m. de c., uno
de los dos sectores de la produc-
ción social: 5, 447-452, 455,
483-492

—valor global de los m. de c. anual-
mente producidos en la reproduc-
ción simple: 5, 469, 519-520, 522-
523, 525-526

— intercambio dentro de la produc-
ción de los m. de c.: 5, 492-503

—necesarios y m. de c. suntuarios:
5, 492, 493-495, 496-497, 500-502

—dinero del capitalista y m. de c.:
5, $11, 512-513

—el salario de la clase Obrera se rea-
liza en m. de c.: 5, 538, 547

—la producción de los m. de c. en
una sociedad que ha abolido el
sistema capitalista de reproduc-
ción: 5, 571

—la acumulación en el sector de los
m. de c.: 5, 613-617

—sobreproducción relativa en el
sector de los m. de c.: 5, 613-614,

Medios de producción

—la compra de los m. de p. en el
ciclo del capital individual: 4, 31,
32, 82, 103

—relación entre el valor de la fuer-
za de trabajo y el valor de los m.
de p. en la primera fase del ciclo
del capital dinerario: 4, 31-32

—en la compra y venta de la fuerza
de trabajo, los m. de p. se enfren-
tan al trabajador como una pro-
piedad extraña: 4, 36-40; 5, 471

—los m. de p. en cuanto capital de-
ben enfrentarse al trabajador ya
antes de que la compra de la fuer-
za de trabajo se haya convertido
en un acto social generalizado: 4,

—-la separación de la producción de
los m. de p. de la producción de
mercancías: 4, 42, 128

—los medios de producción devie-
nen en capital sólo en condicio-
nes históricamente determinadas:
4, 4

—los m. de p. en posesión del capi-
talista siguen siendo su capital
aun fuera del proceso de produc-
ción: 4, 44

—efectos del estancamiento del ci-

clo del capital sobre los m. de p.:
4, 59

—el consumo de los m. de p. en el
ciclo del capital dinerario: 4,
65-66

—como parte del capital producti-
vo: 4, 69

—empleo de los productos como m.
de p. en el mismo proceso labo-
ral del cual provienen: 4, 73

—la variabilidad del valor de los m.
de p. es una característica de la
producción capitalista: 4, 84

—todo proceso laboral creador de
productos consta de m. de p. y
de fuerza de trabajo: 4, 94

—la conversión del plusvalor en m.
de p. adicionales: 4, 95-96

—aumento de los precios de los m.
de p.: 4, 98

—los m. de p. como producto mer-
cantil: 4, 101

—Eefectos de las variaciones de va-
lor de los m. de p.: 4, 126-127,
202, 203

—la demanda de m. de p. por par-
te del capitalista es progresiva-
mente mayor que la demanda de
fuerza de trabajo: 4, 139

—tiempo de producción, tiempo de
circulación y m. de p.: 4, 144-149

—el trabajo transfiere al producto
el valor de los m. de p.: 4, 145-
146; 5, 460-461

—constan de medios de trabajo y de
materiales de trabajo: 4, 168,
191-194 :

—y acopio de mercancías: 4,
172-173

—y capital fijo: 4, 190-196, 202-203,

—y capital circulante: 4, 199-204

—revolución y reposición de los m.
de p.: 4, 224

—la diferenciación de los m. de p.
según A. Smith: 4, 244-245

—los medios de trabajo como m. de
Pp. y como medios de consumo:
4, 246

—reutilización de los m. de p.: 4,

—fuerza de trabajo y m. de p. des-
de el punto de vista de la circula-
ción y del proceso laboral: 4, 262-
263, 269

—y proceso de producción: 4,
273-274

—los capitalistas que producen oro
ingresan constantemente en la cir-
culación más dinero de cuanto
sustraen en m. de p.: 4, 412; 5,
582-583

—el obrero y los m. de p.: 4, 414

—fuerza de trabajo y m. de p. en
los ramos con largo período de
trabajo: 5, 437-438, 582

—distribución de los medios de pro-
ducción en la sociedad comunis-
ta: 5, 438, 519

—distinción entre obreros que tra-
bajan en la producción de m. de
p. y obreros que trabajan en la
producción de medios de consu-
mo: 5, 446-448

—parte del producto social anual:
5, 450

—la reproducción de los m. de p. y
la reposición del capital constan-
te: 5, 452

—el precio de los m. de p. en A.
Smith: 5, 457

—valor de la fuerza de trabajo y de '

los m. de p. en el proceso de pro-
ducción: 5, 463-464, 466-467, 473

—el valor de los m. de p. como
fuente de rédito: 5, 469

—para A. Smith los medios de pro-
ducción son desde un principio
capital: 5, 474

—uno de los dos sectores de la pro-
ducción social: 5, 483-487

— intercambio entre el sector de la
producción de los m. de p. y el
de los medios de consumo: 5,
487-492

—composición del valor del produc-
to anual creado en la forma na-
tural de los m. de p.: 5, 498

—la clase capitalista tiene el mono-
polio de los m. de p. sociales: 5,

—el capital constante en la produc-

ción de los m. de p.: 5, 515-519

-—producción de los m. de p. en una
sociedad que ha abolido el siste-
ma capitalista de reproducción:
5, 519, 571

—la producción de los m. de p. en
la sociedad capitalista: 5, 535,
571-572

—renovación de los m. de p.: 5, 549

—sobreproducción relativa de los
m. de p.: 5, 571, 632

—la producción de oro y produc-
ción de los m. de p.: 5, 573

—la acumulación en el sector de los
m. de p.: 5, 600-612

Medios de subsistencia

—el obrero asalariado debe encon-
trar siempre los m. de s. necesa-
rios en la forma de mercancías:
4, 42

—y salario: 4, 83, 138, 172, 200,
274-275

—y acopio: 4, 172

—y capital circulante: 4, 199-200

—y capital productivo: 4, 249, 255-
259, 270-275

—fuerza de trabajo, capital varia-
ble y m. de s. en A. Smith: 4, 250

—la teoría del fondo de trabajo: 4,
259, 274-275

—determinación de la masa de los
m. de s. que entran en el consu-
mo del trabajador y del capitalis-
ta: 4, 275

—repartición del plusproducto
anual en m. de s. y productos de
lujo: 4, 403

—durante la producción el obrero
no dispone de los m. de s. pro-
ducidos por otros obreros: 4, 414

—variaciones en la demanda y en
los precios de los m. de s. nece-
sarios a continuación del aumen-
to de los salarios: 4, 415-420

—producción de los m. de s. en una
sociedad comunista: 5, 437-438

—trabajo y m. de s. en A. Smith:
5, 460-461

—determinan el valor de la fuerza
de trabajo: 5, 467

—medios de subsistencia necesarios

y artículos de lujo: 5, 492-503

—en Ramsay: 5, 532-533

—la producción de m. de s. necesa-
rios en la acumulación: 5, 624,

Medios de trabajo

—parte del capital constante: 4, 60,
145-146, 189-190; 5, 548, 549

—depositarios materiales del capi-
tal fijo: 4, 190-198, 246

—constantemente revolucionados
por el progreso de la industria: 4,

—el trabajo conserva el valor de los
m. de t.: 4, 209

—en Smith: 4, 236, 238-239

—los m. de t. como medios de pro-
ducción y como medios de con-
sumo: 4, 246

—la durabilidad de los m. de t. no
los hace de por sí un capital fijo:
4, 267-268

—y proceso de producción: 4, 274

—en los m. de t. inanimados el de-
suso también provoca cierta des-
valorización: 4, 294

—utilización más intensa de los m.
de t. sin desembolso adicional de
dinero en capital fijo: 5, 434

—como categoría diferente de los
medios de producción: 5, 548

Mejorías: véase Agricultura

Mercado de las mercancias: 4, 31,
49, 67, 82, 112, 135

—el plusvalor aparece por primera
vez en el m. de las mercancías en
la venta del capital mercantil: 4,

—la producción también puede cre-
cer cuando una parte de las mer-
cancías se encuentra aún en el m.:
4, 88

—los elementos constitutivos del ca-
pital industrial provienen del m.
de mercancías: 4, 135

—y atesoramiento del plusvalor: 4,

—ubicación de los m.: 4, 149,
151-152

—permanencia del capital mercan-
til en los m. como acopio: 4, 163

—el modo capitalista de producción
sustituye m. vecinos con m. dis-
tantes mediante el desarrollo de
los transportes: 4, 181

—acopio productivo y vecindad de
los m.: 4, 298-299

—la distancia de los m. influye so-
bre el tiempo de rotación: 4, 304-
306, 310, 312

—concentración del m.: 4, 306

—del algodón y de la lana en Lon-
dres: 4, 311

—las condiciones del m. determinan
el período de renovación de los
acopios productivos: 4, 312, 343

—efectos de la saturación de los m.:
4, 316-317

—sustracción de mercancías al m.
por parte de las empresas con lar-
go período de rotación: 4, 385-
386; 5, 582

—las coyunturas del m. y el perío-
do de circulación: 4, 387

Mercado del trabajo: 4, 31, 49

Mercado dinerario

—estudios de Marx: 4, 6

—efectos de la contracción y de la
prolongación del tiempo de cir-
culación sobre el m. dinerario: 4,
344-346, 351-352, 355

—afluencia de nuevo capital dine-
rario adicional sobre el m. dine-
rario por efecto de la caída de los
precios de los elementos de pro-
ducción: 4, 349

—presión sobre el m. dinerario
como consecuencia del encareci-
miento de los elementos de pro-
ducción: 4, 349

—presión sobre el m. dinerario por
obra de las empresas con largo
período de rotación: 4, 385

—incremento del m. dinerario: 4,

—perturbación del m. dinerario: 5,

Mercado mundial: 4, 21, 129, 134,
171, 196, 307

Mercancía

—la fuerza de trabajo como m.: 4,
35-36, 44, 103, 136; 5, 463, 465,

466-468, 471, 538, 544, 546

—producción capitalista de m.: 4,
39-40, 42-43, 86, 130, 161-162,
166; 5, 474, 584

—la m. como capital mercantil: 4,
45-47, 49, 151, 247

—en la transformación del capital
mercantil en dinero la cantidad de
m. vendidas se convierte en una
determinación esencial: 4, 48

—mediante el proceso productivo
las m. retiradas al mercado en la
primera fase del ciclo del capital
dinerario son sustituidas por m.
diferentes, tanto materialmente
como desde el punto de vista de
su valor: 4, 50

—si el capital se estanca bajo la for-
ma de capital mercantil, las m.
obstruyen el flujo de la circula-
ción: 4, 59

—el producto de la industria de la
comunicación no es una m.: 4,
61-62

—todo capital individual constitu-
ye un agente de la circulación ge-
neral de las m.: 4, 63

—el consumo de las m. no está in-
cluido en el ciclo del capital del
cual provienen: 4, 87-88

—la producción del plusvalor pue-
de crecer también cuando una
gran parte de las m. se encuen-
tran aún en el mercado: 4, 88

—la relación entre valor del capital
y plusvalor es independiente de
las funciones del capital y de la
m.: 4, 94-95

—confusión entre m. y capital mer-
cantil en la economía política clá-
sica: 4, 108

—metamorfosis de la m.: 4, 117-
118, 133-135, 147, 149, 166, 238-
239; 5, 430

—naturaleza perecedera de las m.:
4, 150-151, 165

—las trasmutaciones formales del
capital, de m. a dinero y de di-
nero a m., son al mismo tiempo
transacciones del capitalista, ac-

tos de compra y de venta: 4,
153-154
—el producto sale del proceso de
producción como m.: 4, 247-248,
—el uso que el comprador hace de
una m. le es indiferente al vende-
dor: 4, 264
—con el desarrollo del mercado
mundial crece la masa de las m.:
4, 307
—sustracción de m. al mercado por
parte de las empresas con larga
rotación: 4, 385
—-la cantidad del dinero circulante
en la circulación de las m.: 4, 406
—la transformación en dinero de las
m. adicionales: 4, 422
—la m. del obrero, la fuerza de tra-
bajo, cumple la función de m.
sólo cuando es incorporada al ca-
pital del capitalista: 5, 463
—producción y apropiación del va-
lor de la m.: 5, 470-476
—transformación de mercancía y
dinero en la reposición del capi-
-tal fijo: 5, 549-550
—véase también Modo de produc-
ción, Precio, Producto, Produc-
ción, Acopio, Valor
Mercantilismo: 4, 11, 66, 69, 116
—véase también Economía política
Metales preciosos
—sólo en determinadas condiciones
históricas los m. p. asumen el ca-
rácter de dinero: 4, 44
—fórmula del ciclo de la producción
de los m. p.: 4, 57, 62
—atesoramiento y variaciones del
tesoro nacional de oro y plata: 4,
—el oro y la plata, en cuanto mer-
cancías que funcionan como di-
nero, constituyen para la socie-
dad costos de circulación: 4,
161-162
—exportación de m. p. y crisis: 4,
388-389
—el intercambio con países produc-
tores de m. p.: 4, 394, 399, 412,
424 3

—volumen de la producción de m.

- p.: 4, 399-400, 424

—la forma del dinero es la forma
natural de los capitalistas que
producen m. p.: 4, 400

—_lla rotación del capital invertido en
la producción de m. p.: 4,
400-403 .

—-la producción de plusvalor en for-
ma de oro: 4, 411-414; 5, 600

—los capitalistas que producen m.
p. ingresan constantemente en la
circulación más dinero de cuan-
to sustraen en medios de produc-
ción: 4, 412; 5, 582-583

—la afluencia de los m. p. es una
de las condiciones para el desa-
rrollo de la producción capitalis-
ta: 4, 421

—necesidad de una producción adi-
cional de oro: 4, 423

—y sistema crediticio en el capita-
lismo desarrollado: 4, 424

—repartición de los m. p. adiciona-
les en la clase capitalista: 4,
426-427

—producción en oro para sustituir
las monedas desgastadas: 5, 436,
582-583

—la reproducción del capital varia-
ble del productor de oro: 5, 547

—-y circulación del dinero: 5, 583

—creación de nueva riqueza me-
diante la producción de oro: 5,

—la formación de capital dinerario
adicional y la masa del metal pre-
cioso existente en un país no se
encuentran, pues, en relación
causal recíproca: 5, 607-608

—la producción adicional de m. p.
y los precios de las mercancías:
5, 611

—la acumulación del productor de
oro: 5, 612, 637

—véase también Material dinerario

Metamorfosis

—la m. del capital y su ciclo: 4,

—las m. del capital constituyen
otras tantas fases o estadios de un

proceso global: 4, 58

—del valor de capital en la circula-
ción del capital y en la esfera de
la circulación general: 4, 80, 115,
132-135, 147

—entrelazamiento de las m. de los
capitales individuales: 4, 115,
134-135

—de las mercancías: 4, 117-118,
133-135, 147, 149, 166, 238-239;
5, 430

—de la fuerza de trabajo y de los
medios de producción: 4, 199,

—formal y m. material en A. Smith:
4, 238-239

—transformaciones del capital en la
esfera de la circulación: 5, 430

—de las mercancías y m. del capi-
tal individual: 5, 430

—del capital variable: 5, 490-491,
545-546

Metodología

—presupuestos del análisis del ciclo
del capital: 4, 29-30

—criterios del análisis del ciclo del
capital industrial individual: 4,

—el comercio en el análisis del pro-
ceso capitalista de producción: 4,
130-131

—análisis del modo por el cual las
diferentes partes del capital se
sustituyen recíprocamente en el
proceso de circulación: 4, 134-135

—Eerror de A. Smith en el análisis de
la rotación del capital: 4, 231

—presupuestos del análisis de la re-
producción social: 5, 429-432,
479-483, 556, 557-558

—en el análisis de la reproducción
social es preciso hacer abstracción
del comercio exterior: 5, 573

—en el análisis de la circulación di-
neraria se presupone una circula-
ción puramente metálica: $,
583-584

—necesidad de no confundir los fe-
nómenos de la circulación con los
fenómenos de la distribución de
los productos: 5, 594

México
—producción de plata: 5, 572
Moneda
—dinero de cuenta
— en la contabilidad la expresión
dineraria del capital aparece
sólo como valor expresado en
dinero de cuenta: 4, 67, 138
— en la forma de dinero de cuen-
ta el capital aparece siempre
idéntico a sí mismo: 4, 183
—dinero como dinero de cuenta:
4, 120, 185
—mundial: 4, 129; 5, 437
—metálica: 4, 132; 5, 438, 538
—de crédito: 4, 132, 394; 5, 438,
538-539
—y dinero: 4, 423
—véase también Dinero, Fondo,
Material dinerario, Tesoro
Monopolio
—de los grandes capitalistas dinera-
rios: 4, 126
—la clase capitalista tiene el m. de
los medios de producción y del
dinero: 5, 514

Naturaleza

—actividad de la n. en la creación
del plusvalor según los fisiócra-
tas: 4, 256

—procesos naturales en determina-
dos ramos de producción: 4,
289-290

—las condiciones naturales determi-
nan en la agricultura la duración
del período de trabajo: 4, 387

—el pasaje de las prestaciones in na-
tura a las prestaciones en dinero
es una de las bases del modo ca-
pitalista de producción: 4, 421

—explotación de las materias natu-
rales: 5, 434

—fuerzas naturales y proceso de
producción: 5, 434

—el trabajo de la n. en A. Smith:
5, 441-442

—forma natural de los medios de
producción: 5, 527-528

—reposición in natura del capital fi-
jo: 5, 558-572

—leyes de la n.; véase Ley

Necesidades

—la producción capitalista, al desa-
rrollarse, actúa disolviendo las
más antiguas formas de produc-
ción destinadas a satisfacer inme-
diatamente las n. personales: 4,
42-43

—el volumen de la masa de mercan-
cias producidas por la producción
capitalista no está determinado
por un ciclo predestinado de n.
a satisfacer: 4, 87

—cuando la producción está orien-
tada directamente a satisfacer las
n. personales, el acopio de mer-
cancías constituye una parte mí-
nima y efímera de la riqueza: 4,

—producción para las n. persona-
les y medios de producción: 4,

—€n toda producción no orientada
a satisfacer directamente las n.
personales el producto debe cir-
cular como mercancía: 4, 248

—la venta de mercancías en la so-
ciedad capitalista no está limita-
da por las n. de consumo de la
sociedad en general sino por las
n. consumitivas de una sociedad
en la cual la gran mayoría es
siempre pobre: 4, 387

Obrero

—la relación de clase entre capita-
lista y o. asalariado está presu-
puesta en la compra y venta de
la fuerza de trabajo: 4, 37-38, 69

—la producción capitalista reprodu-
ce en dimensiones siempre cre-
cientes la clase de los o.
asalariados: 4, 40, 172

—el capitalista debe enfrentarse
siempre al O. como capitalista di-
nerario: 4, 68

—con el salario el o..recibe un asig-

nado sobre su trabajo futuro: 4,

—el capital industrial favorece la
transformación de todos los pro-
ductores directos en o. asalaria-
dos: 4, 130

—-la fuerza de trabajo es la mercan-
cía del o. pero deviene en capital
sólo cuando es vendida al capi-
talista: 4, 134

—el o. asalariado empleado en el
trabajo de compra y venta: 4,
156-158

—en los trabajos de mantenimien-
to y limpieza de las máquinas: 4,
209-212

—derecho del o. sobre la maquina-
ria: 4, 210

—el trabajo del o. entra por entero
en el valor del producto: 4, 238

—-la capacidad del o. asalariado for-
ma parte del capital circulante: 4,

—los O. como consumidores: 4,
258-259, 274-275; 5, 541-543

—los 0. como compradores de mer-
cancías y como vendedores de la
fuerza de trabajo: 4, 386-387; 5,
430, 605

—distribución del producto anual
entre capitalistas y o.: 4, 398, 413

—el o. es sólo un punto de partida
secundario de la circulación del
dinero: 4, 409

—el producto de los o. ocupados en
la producción de oro: 4, 414

—Een el sistema fisiocrático: 5, 440

—Aasalariado y animales de labor en
A. Smith: 5, 441, 456

—el salario, rédito del o. en A.
Smith: 5, 444-445, 447, 452-456,
458, 463-469

—que operan en la producción de
medios de producción y o. que
operan en la producción de me-
dios de consumo: 5, 446-447

—creación del plusvalor por parte
de los o. en A. Smith: 5, 458-460

—el o. mismo crea el fondo de pa-
go del que el capitalista le paga:
5, 465-466, 546

—trabajo necesario y plusvalor del
o. asalariado: 5, 469, 472

—vende la fuerza de trabajo al ca-
pitalista: 5, 470, 473

—los o. de la producción suntuaria
son ellos mismos artículos sun-
tuarios: 5, $01

—se enfrentan a los capitalistas en
primer lugar como vendedores de
la fuerza de trabajo y luego co-
mo compradores de los medios de
consumo: 5, 506-507

—suponiendo que toda la produc-
ción pertenece a los o. mismos,
la masa del valor mercantil circu-
lante sería la misma y requeriría
para su circulación, mantenién-
dose iguales las demás circunstan-
cias, la misma masa de dinero: 5,
s77

—y capitalistas en la economía vul-
gar (Destutt de Tracy): 5, 594-595

—el consumo de los o. en la acumu-
lación: 5, 623-624

—el consumo de los o. desde el pun-
to de vista de los capitalistas: 5,
628-631

—véase también Trabajador, Tra-
bajador agrícola

Oro: véase Material dinerario, Me-
tales preciosos

Pauperismo: 4, 387

Pesca

—y continuidad de la producción:
4, 123

—el producto de la p. en la concep-
ción de A. Smith: 4, 253

Planificación

—necesidad de la p. en la sociedad
comunista: 4, 385

Plata: véase Metales preciosos

Plusproducto

—consumición in natura de parte
del p.: 4, 73

—la existencia del p. está ligada al
ciclo del valor del capital: 4, 78-79

—transformación del p. en metales
preciosos y en títulos: 4, 91

—separación del p. del producto

mercantil que representa el va-
lor del capital: 4, 103-104

—E£n parte es gastado como rédito,
en parte sirve como elemento de
la acumulación: 4, 106, 114, 115

—y costos de circulación: 4, 177-178

—repartición del p. anual en medios
de subsistencia y objetos de lujo:
4, 403

—el p. no cuesta nada a la clase ca-
pitalista: 5, 578-579, 605-606

—renta e interés: 5, 592-593

—realización del p.: 5, 597-598,
599-600

—la repetida producción del p. es
el presupuesto del atesoramiento:
5, 602

— influencia de la magnitud del p.
sobre la acumulación en el sector
de los medios de producción: 5,

—Een el estado de crisálida dinera-
ria el p. es un peso muerto de la
producción capitalista: 5, 608

Plustrabajo

—y plusvalor: 4, 15-16; 5, 458-459,

—la suma de p. excedente determi-
na la relación de valor entre la
fuerza de trabajo y los medios de
producción en la primera fase del
ciclo del capital dinerario: 4, 32

—el p., condición fundamental para
la capitalización del valor adelan-
tado: 4, 35

—el p. de la fuerza de trabajo es el
trabajo gratis del capital: 4, 44

—produce el fondo destinado a la
reproducción: 5, 445, 446

—el p. del siervo de la gleba y del
dbrero asalariado: 5, 471-472

—trabajo necesario y p. en la jor-
nada laboral social anual: 5, 520-
521, 524-525

—la realización del valor mercantil
anual en una sociedad en la cual
el p. pertenece a los obreros mis-
mos: $5, 577

Plusvalor

—teorías sobre el p.: 4, 4-5, 10-14

—la teoría del p. de Marx y de Rod-

bertus: 4, 9-23

—absoluto y p. relativo: 4, 20

—el capital es productivo cuando
puede crear valor y p.: 4, 33-35

—el producto del capitalista es mer-
cancía fecundada con p.: 4, 44

—el valor del capital mercantil es
igual al valor del capital más el
p,: 4, 46-47

—para realizar íntegro el p. el capi-
talista debe vender todo el pro-
ducto: 4, 48

—la venta del capital mercantil es
el primer acto de circulación del
p.: 4, 49-51

—mediante la realización del capi-
tal mercantil el p. se separa del
valor del capital: 4, 52, 56, 67,
76-78

—distinción conceptual y distinción
empírica entre el valor de capital
y p. en la realización del capital
mercantil: 4, 53-55

—el capital industrial es el único
modo de existencia del capital
que tiene por función no sólo la
apropiación sino también la crea-
ción de p.: 4, 62

—la producción del p. en el cuadro
del ciclo del capital dinerario: 4,

—Een el consumo individual del ca-
pitalista una parte del'p. viene
siempre gastada en forma de di-
nero: 4, 75

—en la reproducción simple todo el
p. entra en el consumo individual
del capitalista: 4, 75-80, 92

—-el p. en cuanto acumulación de di-
nero puede representar un pro-
ducto futuro: 4, 82-83

—una sustitución de mercancía por
mercancía, condicionada de esta
manera por la producción de p.,
es algo completamente distinto
del simple intercambio de pro-
ductos: 4, 86

—la producción de p. puede crecer
aun cuando una gran parte de las
mercancías se encuentren todavía
en el mercado: 4, 88

—atesoramiento del p.: 4, 90-91,
141; 5, 598-600, 607-608

—en condiciones normales una par-
te del p. viene siempre gastada
como rédito: 4, 92, 109

—capitalización del p.: 4, 93

—-la relación entre valor de capital
y p. es independiente de las fun-
ciones del dinero y de la mercan-
cía: 4, 94-95

—el p. debe poseer una determina-
da magnitud para poder incre-
mentar el capital productivo: 4,

—el ciclo del capital mercantil im-
plica el ciclo del p.: 4, 102

—separación del p. del valor de ca-
pital en el producto discontinuo:
4, 104-106

—dinerización del p.: 4, 135; 5, 513-
514, 577-579

—la formación del p. y la demanda
y oferta del capitalista: 4, 137-138

—magnitud de la tasa de p.: 4, 138

—y acumulación: 4, 141

—realización del p.: 4, 147, 150,
402-414; 5, 577-579

—el trabajo que crea valor sobre la
base del modo de producción ca-
pitalista agrega siempre p.: 4,
163, 201

—los costos de transporte, sustrac-
ción de p. a la clase capitalista:
4, 178

—rotación del p.: 4, 201, 328

—diferentes modos de crear p.: 4,

—A. Smith confunde sustitución de
valor y creación de p.: 4, 240-241,

—distribución del p. social entre los
capitales invertidos en los distin-
tos ramos: 4, 262

—en el enfrentamiento entre capi-
tal fijo y capital circulante se
prescinde del p.: 4, 265

—-la creación del p. deriva del inter-
cambio de valor por fuerza crea-
dora de valor: 4, 266-267

—la formación del p. según los fi-
siócratas: 4, 266-267, 273; 5, 440

—teoría de Ricardo: 4, 272

—la relación entre el p. y el precio
del trabajo determina el consumo
individual del trabajador y del ca-
pitalista: 4, 275

—transferencia del p. en el produc-
to discontinuo: 4, 281

—la tasa anual del p.: 4, 359-377,
381-382, 384, 391

—masa del p.: 4, 362-363, 364-365,
370, 372-373, 376, 384, 391

—sólo el capital realmente emplea-
do en el proceso laboral produce
p.: 4, 364

—tasa real del p.: 4, 372-373, 376,

—el p. como rédito: 4, 377, 407; 5,
467-468, 474, 490, 491, 493

—cuanto más breve es el periodo de
rotación del capital, tanto mayor
es en proporción la masa del p.:
4, 383-384

—la circulación del p.: 4, 391-428

—+también una parte del capital ori-
ginariamente adelantado puede
estar constituida por p. capitali-
zado: 4, 392

—la producción de p. en la forma
de oro: 4, 412-413, 427

—producción del p., motivo deter-
minante del proceso de produc-
ción del capital: 5, 429, 474-475

—circulación y consumo del p.: 5,
430-431

— una parte del p. debe constituir se-
gún A. Smith, un fondo de segu-
ros para la producción: 5, 445

—en A. Smith el valor de cambio
(valor mercantil, precio de la
mercancía) es igual al capital va-
riable (salario) más el p.: 5, 452-
456, 457, 470, 476-477, 530

—renta y ganancia, partes del p. en
A. Smith: 5, 454, 458, 468, 476

—la producción del p. en A. Smith:
5, 458-460

—consumido como rédito: 5, 467,
474, 490, 491, 492-493, 618-619

—determinación de la magnitud del
p.: 5, 468, 474

—-la producción de p. absoluto y re-

lativo determina el proceso de
producción capitalista: 5, 470-471

—la apropiación del p. constituye
un momento esencial en el pro-
ceso de producción: 5, 471

—Ricardo acepta la teoría de A.
Smith según la cual el precio de
las mercancías es igual al salario
más el p., pero elimina del p. la
renta de la tierra: 5, 476

—£] capital mercantil comprende ca-
pital costante, variable y p.: 5,
480, 573

—consumo del p. y reproducción
del capital: 5, 481

—realización del p. en medios de
consumo por parte de los capita-
listas productores de medios de
producción: 5, 489-490

—y medios de consumo suntuarios:
5, 493, 501

—y capital variable: 5, 498-500,
519-524

—y reproducción simple: 5, 503

—división del p. entre diversas ca-
tegorías: 5, 515

—teoría de Ramsay: 5, 532-533

—realización del p. y pago de renta
e interés: 5, 557

—y circulación dineraria: 5, 577-578

—acumulación del p.: 5, 619-620

— incremento del p. en la acumula-
ción: 5, 627

—véase también Autovalorización
y Valorización

Población

—desarrollo de la producción en los
centros más poblados: 4, 151-
152, 307

—Eel aumento de la p. y la reproduc-
ción simple: 5, 635

Precio

—y valor: 4, 106-107, 125, 127, 161;
5, 481, 499, 501

—cambio de p. y proceso de repro-
ducción: 4, 125-128

—la suma de los p. de las mercan-
cías determina la masa de dinero
que debe circular como capital di-
nerario: 4, 132

—oscilaciones de los p. y reserva de
capital: 4, 141

—de las materias primas: 4, 145

—tiempo de circulación y alza de los
p.: 4, 148-149

—la contabilidad comprende la de-
terminación del p.: 4, 158

—figura ideal del valor del produc-
to: 4, 161

—gastos de transporte y p. de las
mercancías: 4, 180

—el trabajo de limpieza de las má-
quinas no entra en el p. del pro-
ducto: 4, 210

—desgaste y gastos de reparación en
el p. de las mercancías: 4, 212-
213, 215, 219

—componentes de los p. del produc-
to: 4, 239-240

—transformación de los valores en
p. de producción: 4, 262

—de los productos agrícolas y du-
ración del arrendamiento: 4,
300-301

—el riesgo de una variación del p.
sobre el mercado de venta varía
con el tiempo de circulación de
las mercancías: 4, 309

—efectos de las variaciones de los
p. de los elementos circulantes del
capital productivo: 4, 348-357

—alza de los p. por obra de las em-
presas con largo período de ro-
tación: 4, 385

—el movimiento de los p. y el pe-
ríodo de circulación: 4, 387-388

—variaciones de los p. dependiente
de la producción de los metales
preciosos: 4, 400

—el aumento del salario no altera
el p. social de producción: 4,
415-418

—el aumento del salario es un efec-
to no una causa del alza del p. de
las mercancías: 4, 418

—el p. de las mercancías según A.
Smith: 5, 443-444, 452-453, 454,
456-457, 467-468

—del trabajo del obrero: 5, 447-448

—Ricardo acepta en pleno la teoría
de A. Smith: 5, 476

—teoría del enriquecimiento me-
diante la venta a p. más altos: 5,
586-596

—la producción adicional de meta-
les preciosos y los p. de las mer-
cancías: 5, 611

Prensa

—capitalista: 5, 629

Proceso cíclico

—el proceso cíclico se presenta
como unidad del proceso de pro-
ducción y proceso de circulación:
4, 66-67, 117, 120, 183

—como unidad dentro de sus p. c.
el capital existe sólo idealmente
en la figura del dinero de cuen-
ta: 4, 73, 158-159

—las tres figuras del proceso cícli-
co: 4, 117-141, 184

—total del capital como unidad real
de sus tres formas: 4, 118-123

—el capitalista como mediador del
p. C.: 4, 124

—las leyes de la circulación general
de las mercancías y el p. c. del ca-
pital industrial individual: 4,
132-133

—peculiaridad del p. c. del capital
industrial: 4, 135

—dentro del p. c. del capital se lle-
va a cabo el metabolismo del tra-
bajo social: 4, 178

—el p. Cc. del capital considerado
como hecho periódico se llama su
rotación: 4, 186

—de la metamorfosis del capital cir-
culante: 4, 199-201

—de rotación: 4, 221-228

—el p. c. del capital invertido en la
producción de los metales nobles:
4, 400-401

—y curso del dinero: 4, 419

—producción y circulación: 5,
429-430

—del capital social: 5, 430-431, 433

—véase Ciclo del capital dinerario,
Ciclo del capital mercantil, Ciclo
del capital productivo

Proceso laboral: véase Trabajo

Producción, centros de: 4, 152, 305-
307, 388

Producción, escala de la

— determina el volumen de la masa
de las mercancías producidas en
la sociedad capitalista: 4, 87,
171-172

—ampliación de la escala de la p.
con el sistema crediticio: 4, 228,

—y Capital dinerario: 4, 324; 5,
433-434

—reducción de la escala de la p.
como consecuencia de la prolon-
gación del período de circulación:
4, 345-346

—ampliación de la p. seguida a la
caída de los precios: 4, 349

—medios para la ampliación de la
escala de la p.: 4, 393-394

—variaciones en la p. de los medios
de subsistencia necesarios y de los
artículos de lujo a continuación
del aumento de los salarios: 4,
416-417

—las dos formas de ampliación de
la p.: 5, 601

Producción, factores de

—por medio de la transformación
del capital dinerario en capital
productivo, el capitalista provo-
ca la combinación de los facto-
res objetivos y personales de la p.:
4, 36

—la división entre factores persona-
les y factores objetivos de la p.
se encuentra en la base de la
transformación del capital dine-
rario en capital productivo: 4, 39

—la forma especial en la que se lle-
va a cabo la combinación de los
factores de la p. caracteriza las di-
ferentes épocas económicas de la
estructura social: 4, 43

—la relación de valor de los facto-
res de la p. determina la magni-
tud que debe alcanzar el plusva-
lor para incrementar el capital
productivo: 4, 96

—caída de los precios de los elemen-
tos de p.: 4, 348-349

Producción, modo de

—los m. de p. fundados en la satis-

facción de las necesidades perso-
nales inmediatas: 4, 43, 167, 244,

—el atesoramiento en los m. de p.
precapitalistas: 4, 97; 5, 601

—el carácter del m. de p. es el fun-
damento del modo de intercam-
bio y no viceversa: 4, 137

—<capitalista; véase Capitalismo y
Producción capitalista

Producción, precios de: 4, 262

Producción, proceso de

—autonomización de los procesos
de p. complementarios: 4, 42

—el proceso de p. se transforma, él
mismo, en una función del capi-
tal: 4, 43

—el valor de capital, considerado en
sí mismo, sólo ha sufrido en el
proceso de p. una alteración en
su forma de uso: 4, 51

—el proceso de p. constituye la me-
tamorfosis real del capital: 4, 58

—en el modo de p. capitalista el
proceso de p. es simplemente un
medio para la valorización del va-
lor de capital adelantado: 4, 64

—el proceso cíclico del capital es
unidad de proceso de p. y proce-
so de circulación: 4, 66-67, 117,

—el proceso capitalista de p. está
condicionado por el comercio: 4,

—l ciclo del capital dinerario pre-
supone el carácter capitalista del
proceso de p.: 4, 69-70

—£n el proceso de p. entran valores
que no entran en el proceso de
circulación: 4, 73

—la economía vulgar concibe el
proceso de p. capitalista como
mera p. de mercancías: 4, 79

—el capital mercantil expresa el re-
sultado del proceso de p.: 4, 89

—las proporciones en que se puede
ampliar el proceso de p. no están
fijadas arbitraria sino técnica-
mente: 4, 90

—la composición del capital indus-

trial y el proceso de p. en gene-
ral: 4, 94

—metamorfosis de los elementos
constitutivos en el proceso de p.:
4, 110

—ciclo del capital mercantil y pro-
ceso de p.: 4, 112-116

—£formas del capital y proceso de p.:
4, 118-120

—continuidad de la p.: 4, 119-123,
164, 170, 172, 227, 238-239, 318,
342-343, 377; 5, 544

—proceso de p. y proceso laboral:
4, 143-147

—el trabajo para efectuar la com-
pra y la venta es una fase nece-
saria del proceso capitalista de p.:
4, 154

—el flujo del proceso de p. exige el
acopio de mercancías: 4, 164

—costos de circulación y forma so-
cial del proceso de p.: 4, 165-166

—proceso de p. y capital fijo y cir-
culante: 4, 203-204, 221-222

—el producto sale del proceso de p.
como mercancía: 4, 247-248

—sólo en el proceso de p. el valor
desembolsado en fuerza de traba-
jo se transforma en magnitud va-
riable: 4, 258

—medios de trabajo y proceso de
p.: 4, 274

—-proceso de p. y proceso 'de repro-”

ducción: 4, 377

—En la agricultura y en la manufac-
tura el período de trabajo cam-
bia con el desarrollo del proceso
de p.: 4, 387

—el proceso directo de p. del capi-
tal es su proceso de trabajo y de
valorización: 5, 429

—proceso de p. y período de rota-
ción: 5, 437

—procesos de p. y de circulación
que A. Smith no distingue: 5, 463

—la p. de plusvalor absoluto y re-
lativo determina la configuración
social y técnica del proceso capi-
talista de p.: 5, 470

—el proceso de p. se extingue en la
mercancía: 5, 472 '

Producción, tiempo de

—y tiempo de circulación: 4, 143,
183, 186, 281, 303-304

—y tiempo de trabajo: 4, 145-146,
281-282, 289-290

—el comerciante libera tiempo de
p.: 4, 156

—diferencia en la duración del acto
de p.: 4, 277-278

—en la rotación del capital: 4,
289-301

Producción capitalista

—su fundamento es la compra y
venta de la fuerza de trabajo: 4,
35; 5, 431, 470-471, 473-474

—presupone la disolución de la
combinación originaria entre
fuerza de trabajo y medios de p.:
4, 37-40

—de mercancías y p. capitalista: 4,
38-40, 42-43, 79, 86, 130, 136-
137, 160-162, 171-172; 5, 438,
474, 584, 604

—produce y reproduce la clase de
los obreros asalariados: 4, 40, 42,

—y circulación de las mercancias: 4,
39, 67, 69, 149-150, 238-239, 248,
406; 5, 464-467, 470-473, 610

— ¡importancia histórica de la p. ca-
pitalista de mertancías: 4, 43

—carácter y objetivo de la p. capita-
lista: 4, 63-64, 91-92, 124, 141,
427; 5, 614-615 ]

—el ciclo del capital dinerario pre-
supone el carácter capitalista del
proceso de p.: 4, 69-71

—y consumo: 4, 79, 108, 171, 228,

—continua variación de las rotacio-
nes de valor: 4, 84

—el volumen de la masa de mercan-
cías producidas por la p. capita-
lista está determinado por la es-
cala de la p. y por su necesidad
de expandirse constantemente: 4,
87, 171-172

—la composición del capital indus-
trial en la esfera de la p.: 4, 94

—el ciclo del capital mercantil, fi-

gura de la p. capitalista de mer-
cancías: 4, 114-115

—la continuidad, testimonio de la
p. capitalista: 4, 120-123, 145-
146, 168-169, 171-172, 227, 317-
318, 343; 5, 544

—con el proceder de la p. capitalis-
ta la función del capitalista indus-
trial se convierte, cada vez más,
en un monopolio de grandes ca-
pitalistas dinerarios: 4, 126

—economía dineraria y economía
crediticia en la p. capitalista: 4,
136, 424

—en la p. capitalista la demanda de
fuerza de trabajo es progresiva-
mente menor que la de medios de
p.: 4, 138-139

—tendencia de la p. capitalista a
acortar lo más posible el exceso
del tiempo de producción sobre
el tiempo de trabajo: 4, 147

—Cuanto más perecedera es la mer-
cancía tanto menos se adapta a
ser objeto de la p. capitalista: 4,

— importancia de la contabilidad: 4,
160-161

—y material dinerario: 4, 161-162;
5, 576-577

—sobre la base de la p. capitalista
el trabajo que crea valor crea
también plusvalor: 4, 163

—factores que determinan la esca-
la de la p. con el desarrollo de la
p. capitalista: 4, 171-172

—faux frais de la p. capitalista: 4,

—zo0na templada, patria de la p. ca-
pitalista: 4, 187

—anarquía de la p. capitalista: 4,
208; 5, 571

—el misterio de la p. capitalista: 4,

—la p. capitalista desarrollada pre-
supone la economía dineraria: 4,

—las empresas con largo período de
trabajo en los diferentes estadios
de la p. capitalista: 4, 283-285; 5,
437-438

—destrucción de los bosques: 4, 296

—el progreso de la p. capitalista
conduce al desarrollo del merca-
do mundial: 4, 307

—con el desarrollo de la p. capita-
lista crece el volumen de los con-
tratos de abastecimiento: 4, 309

—Eel mínimo normal de inversión de
capital crece con el desarrollo ca-
pitalista de la p.: 4, 316

—la magnitud del capital liberado
crece con el desarrollo de la p. ca-
pitalista: 4, 342

—contradicción entre p. y consumo
en la sociedad capitalista: 4,
386-387

—y nivel de los precios: 4, 415-418

—el atesoramiento como tal no es
nunca el objetivo de la p. capita-
lista: 4, 427

—importancia del capital dinerario:
5, 433-434, 584-585, 608

—capitalista y p. de mercancías en
general y capital dinerario: 5,
438, 604-605

—el sistema fisiocrático, primera
concepción sistemática de la p.
capitalista: 5, 440

—cerisis: 5, 501-502

—la p. capitalista en general no exis-
te sin comercio exterior: 5, $73

—en la p. capitalista, el capitalista
industrial computa una parte del
plusvalor, más el desgaste del ca-
pital fijo, como interés y reposi-
ción de su capital fijo: 5, 585

—flujo y reflujo del dinero: 5,
585-586

—la p. capitalista requiere para su
circulación una masa de dinero
mayor que la necesaria para la
circulación simple de las mercan-
cías: 5, 610-611

—la reproducción simple es incom-
patible con la p. capitalista: 5,

Producción de mercancías en ge-
neral

—y p. capitalista: 4, 38-39, 42-43,
86, 129-130, 160-162; 5, 438, 474,
$84, 604

—-división del trabajo: 4, 42

—+formas precapitalistas: 4, 42-43,
97, 129-130

—implica la explotación de la fuer-
za de trabajo: 4, 43

—los economistas identifican la p.
capitalista de mercancías con la
p. de mercancías en general: 4,
79; 5, 474

—el volumen de la masa de mercan-
cías producidas por la p. capita-
lista viene determinado por la es-
cala de esta p.: 4, 87

—y atesoramiento: 4, 97

—y economía dineraria: 4, 136

—en la p. de mercancías la circula-
ción es tan necesaria como la p.
misma: 4, 149-150

—faux frais (gastos varios): 4, 166,
423-424

—y crisis: 4, 167

Producción social

—las tres formas económicas de la
p. social: 4, 136

—_los dos sectores de la p. social: 5,
483-487

—véase también Producto social
anual

Producción y rotación

—la rotación modifica la relación
entre el capital adelantado duran-
te el año y el capital constante-
mente empleado en un período
determinado de p.: 4, 369

—variaciones del período de rota-
ción, de la magnitud del capital
circulante, de la tasa anual del
plusvalor y de la escala de la p.:
4, 383-384

Productividad

—la variación constante en la p. ca-
racteriza a la producción capita-
lista: 4, 84

—una p. desarrollada constituye
material adicional para la valori-
zación: 4, 116

—del capital: 4, 147-148

—-<on el desarrollo de la p. del tra-
bajo crece el capital constante: 4,

—-la p. del trabajo y su creación de

valor están en relación inversa: 4,

—consecuencias del aumento de la
p. en los ramos que suministran
materias primas: 4, 356

—aumento de la p. del trabajo: 4,
393; 5, 435

—la productividad del trabajo so-
cial crece en la misma medida en
que disminuyen los costos de la
producción de los metales precio-
sos: 4, 424

— importancia de la fuerza produc-
tiva del trabajo en la acumulación
del sector de los medios de pro-
ducción: 5, 608

Producto

—la producción de mercancías de-
termina una siempre creciente es-
pecialización del p.: 4, 42

—los medios de trabajo ceden poco
a poco su valor al p.: 4, 60

—continuo y p. discontinuo: 4, 76-
78, 103-105, 277-283, 309-310,

— intercambio de los p.: 4, 86; 5,
sso

—separación en el p. mercantil de
la parte de valor que representa
el valor del capital del pluspro-
ducto: 4, 103-104

—distribución del p. global social:
4, 109

—y consumo: 4, 113-114, 161,
178-179

—y capital productivo: 4, 113-114,
179, 242-243, 248-249

—el p. global y el ciclo del capital
mercantil: 4, 113-116

—en la producción capitalista la
mercancía es la forma general del
p.: 4, 161, 171

—valor del p.: 4, 161, 191-192, 196-
202, 206-207, 210, 227, 238-240,

—el p. como acopio de mercancías:
4, 163-164, 171-172

—costos de conservación del p. so-
cial: 4, 172

—el p. es el portador material del
capital mercantil: 4, 243

—el p. sale del proceso de produc-
ción como mercancía: 4, 247-248,

—diferencia entre p. móvil y p. in-
corporado al terreno: 4, 253-255

—el valor de los p. en relación con
el tiempo de producción: 4, 294

— variación del precio de los p. y de
los elementos de producción: 4,
349-351, 356-357

—transformación del valor de la
fuerza de trabajo en valor del p.:
4, 378

—transformación del capital varia-
ble adelantado en la forma dine-
raria del p. de valor: 4, 383-384

—distribución del p. anual entre
obreros y capitalistas: 4, 398, 413

—la forma dineraria es la forma na-
tural del p. de los capitalistas que
producen metales preciosos: 4,
400-402

—el desdoblamiento de la mercan-
cía en mercancía y dinero es una
ley de la presentación del p. como
mercancía: 5, 433

—una parte de valor del p. indivi-
dual como del social no se resuel-
ve ni en salario ni en ganancia ni
en renta de la tierra, sino en ca-
pital: 5, 444-445

—el p. anual total constituye el ré-
dito bruto según A. Smith y sus
continuadores: 5, 444-445, 466,
476-478, 530

—reproducción y composición del
p. social anual y repartición de su
valor: 5, 450-452, 476-477, 479-
480, 481-482, 484-485, 492, 498-
499, 513-514, 526-527, 529-533

—el valor del p. en la manufactura
y en la agricultura según Smith:
5, 453-454

—trabajo anual y p. anual: 5, 459-
461, 468-469, 523-524, 533-534,

—A. Smith equipara el valor del p.
del año al p. de valor anual: 5,

—distribución del p. social: 5, 471,
s94

—bruto y p. neto: 5, 477

—como el capital consumido en la
producción es sustituido por el p.
anual: 5, 481, 485

—-el p. del capital individual puede
tener cualquier forma natural: 5,

—según A. Smith y los economis-
tas políticos, en última instancia
los consumidores deben pagar a
los productores el valor íntegro de
los p.: 5, 530

—errada concepción smithiana acer-
ca de la relación entre la masa de
dinero requerida para la realiza-
ción del rédito y la masa de di-
nero que hace circular el p. social
global: 5, 579

—la masa de dinero que hace circu-
lar el p. anual existe en la socie-
dad, se ha acumulado poco a
poco: 5, 583

—la circulación de las diversas par-
tes constitutivas del p. anual: 5,
603-604

—la reproducción en escala amplia-
da no tiene relación alguna con
la magnitud absoluta del p.: 5,

Productores directos

—la producción capitalista transfor-
ma en asalariados a la enorme
mayoría de los p. d.: 4, 40, 42,

—el producto del trabajador inde-
pendiente y la circulación del ca-
pital mercantil: 4, 134

—la producción capitalista aparece
en su amplitud total cuando tam-
bién el p. d. rural es obrero asa-
lariado: 4, 137

—y tiempo de compra y venta: 4,
155, 157

—y productores capitalistas como
agentes de la circulación: 4,
157-158

Propiedad

—propuesta de Rodbertus para
emancipar la propiedad de las tie-
rras prusianas: 4, 22

—en Rusia: 4, 39-40

—común en Rusia: 4, 40

—estado de dependencia de los pro-
pietarios de tierras ingleses: 4, 294

—hace ya mucho tiempo que la so-
ciedad ha comprado de nuevo,
pagándola con creces, la p. de la
tierra: 5, 435

—oposición al sistema fisiocrático
por parte de los defensores de la
pequeña p. de la tierra: 5, 440

—véase también Renta

Prosperidad

— inversión de capital circulante en
los períodos de p.: 4, 317

—las crisis en la sociedad capitalis-
ta son precedidas por un perío-
do de p.: 5, 502

Prusia

—propiedad de la tierra: 4, 22

Química

—el descubrimiento del oxígeno y la
creación de la q. moderna: 4, 18-
19, 21

—proceso de combustión: 4, 154

—fertilizantes: 4, 194

—véase también Industria

Realización

—-límites a la r. en la sociedad capi-
talista: 4, 387

—del plusvalor: 4, 387, 404-414,
422; 5, 490

—véase también Dinerización

Rédito

—la circulación del r. del capitalis-
ta: 4, 79-80, 83, 92-93; 5, 577

—en condiciones normales una par-
te del plusvalor viene siempre gas-
tada como r.: 4, 92, 109, 114; 5,
467, 474, 490-491, 492-493

—el plusvalor como r.: 4, 92, 109,
114, 377, 407

—cuenta de capital y cuenta de r.
usada por los capitalistas para
aumentar artificialmente los di-
videndos: 4, 215-216

—las fuentes del r. en A. Smith: 5,

443-444, 451-456, 458-459, 466-
468, 470, 474, 499-500, 530

—el valor del producto social glo-
bal igual al r. de una nación, con-
cepción de A. Smith transforma-
da en dogma para la economía
política: 5, 444, 476-478, 530-533

—del capitalista: 5, 444-445, 447,
449, 451, 458, 460, 469, 577-578

—del obrero: 5, 444-445, 447, 450,
451, 453, 455-456, 458, 460, 463-
467, 469

—y capital: 5, 444-445, 451, 462-
470, 533-547

—bruto y r. neto, distinción smit-
hiana: 5, 444-450

—de la sociedad: 5, 448-451

—de las categorías improductivas:
5, 455

—adelantado: 5, 511

—el capital variable en manos de los
capitalistas no se convierte en r.
para alguien: 5, 546

—mediante el desembolso del sala-
rio como r. se reconstituyen ca-
pital constante y variable: 5, 547

—errada concepción smithiana acer-
ca de la relación entre la masa de
dinero requerida para la realiza-
ción del r. y la masa de dinero
que hace circular el producto so-
cial global: 5, 579-580

—y atesoramiento: 5, 608

Religión

—agricultura y r. en India: 4,
287-288

Renta

—-lla teoría de la r. de Rodbertus: 4,
10-11, 16, 21-22

—-la r. de la tierra en la concepción
de A. Smith: 4, 12-13; 5, 442,
443-444, 450, 452-458, 468, 470,
474, 530

—la r. como forma particular del
plusvalor: 4, 13, 408; 5, 515

—de la tierra e industria de la cons-
trucción: 4, 214, 284

—efectos de la r. de la tierra sobre
la agricultura: 4, 286

—realización del plusvalor por parte
del capitalista industrial y pago de

la renta de la tierra: 5, 557,
592-595

—en Destutt de Tracy: 5, 587

Reparación: véase Costos

Reproducción

—la escala de la r. depende de la ve-
locidad con la que el capital mer-
cantil se transforma en dinero: 4,
47-48

—el ciclo del capital productivo in-
dica la r. : 4, 73

—el ciclo del capital mercantil y el
de capital productivo implican la
r.: 4, 109-110

—la r. en los tres ciclos: 4, 109-110,
118-119, 184-186

—proceso de r. y transformación del
valor de los elementos del capi-
tal: 4, 127-128

—y demanda y oferta del capitalis-
ta: 4, 140-141

—tiempo de r. : 4, 149-151, 153

—condiciones de la continuidad de
la r.: 4, 164-166

—y acopio de las mercancías: 4,
175-176; 5, 616-617

—in natura: 4, 207

—del capital fijo: 4, 219, 221-222

—la rotación presupone que la r. sea
mediada por la circulación: 4, 245

—la r. del trabajador pertenece al
proceso de r. del capital social: 4,

—y circulación: 4, 344-345; 5,
429-432

—proceso de producción y proceso
de r.: 4, 377

—y mercado dinerario: 4, 389

—el proceso de r. del capital abar-
ca tanto el proceso directo de pro-
ducción como las dos fases del
proceso de circulación: 5, 429

—en los fisiócratas: 5, 439-443

—equívocos de la r.: 5, 440-441,
488, 528, 556-557

—en A. Smith, en ninguna parte
queda lugar para el valor cons-
tante de capital, para la r. del ca-
pital que funciona bajo la forma
de medios de producción: 5, 460

—y circulación dineraria: 5, 549-

550, 552-558, 582, 583-584

—necesidad de examinar el proce-
so de r. en su forma fundamen-
tal para explicar el proceso social
de r.: 5, 557

—del material dinerario: 5, 572-586

-—teoría de la r. de Destutt de Tracy:
5, 586-596

—y crisis: 5, 604

Reproducción en escala ampliada:
4, 87-88, 90-95, 101, 208; 5, 444,
483, 557, 615-616, 617

—y composición de valor: 4, 78

—y productividad: 4, 115

—acumulación y r. en escala am-
pliada: 4, 421-428

—simple y r. en escala ampliada: 5,
444, 452, 483, 503, 557, 604, 606-
607, 634-635

—n escala ampliada del capital glo-
bal: 5, 597-638

—y dinero: 5, 598, 610-611

—no tiene relación alguna con la
magnitud absoluta del producto:
5, 618

—véase también Acumulación

Reproducción simple: 4, 74-90, 398-
421; 5, 458, 469, 479-596

—en Quesnay: 5, 439, 452

—y r. en escala ampliada: 5, 444,
452, 483, 503, 557, 604, 606-607,
634-635

—-y nuevo capital constante: 5, 452

—y crisis: 5, 501, 569-570

—tiene sustancialmente como fin el
consumo: 5, 503

—y atesoramiento: 5, 550

—<s incompatible con la producción
capitalista: 5, 635

Reproducción social: 5, 429-638

—social y r. individual: 4, 85

—ligereza de los economistas al exa-
minar la r. social: 5, 586

Riqueza

—social: 4, 172, 254; 5, 599

—comparación entre r. acumulada
y r. consumida: 4, 394-397

—el aumento de la productividad
disminuye los costos y aumenta
la r. capitalista: 4, 424

Rotación: 4, 139-140, 183-428; 5,

—definición: 4, 186; 5, 429, 431

—de!l capital fijo: 4, 196-197, 202

—del capital circulante: 4, 198,
202-203

—de la diferente r. del capital pro-
ductivo surgen las determinacio-
nes formales de capital fijo y cir-
culante: 4, 201

—del plusvalor: 4, 201

—eglobal del capital adelantado. Ci-
clos de r.: 4, 221-228

—modo de calcular la r.: 4, 225

—diferencias reales y aparentes en
la r. de las diferentes partes del
capital: 4, 225-228

—-<apital variable y capital constan-
te en la r.: 4, 241

—-la r. presupone que la reproduc-
ción sea mediada por la circula-
ción: 4, 245

—-la r. en la silvicultura y en la cría
de ganado: 4, 296-297

—diferencia en la r. de los capita-
les individuales de un mismo
ramo de producción: 4, 304

—del capital originario y del capi-
tal adicional: 4, 326-341 -

—el número de las r. del capital to-
tal adelantado: 4, 330

—del capital social: 4, 330-331

—del capital social circulante: 4,
341-342

—la r. del capital variable: 4,
359-389

—-la r. modifica la relación entre el
capital adelantado durante el año
y el capital constantemente em-
pleado para una determinado pe-
ríodo de producción: 4, 369

—-determinación de la tasa anual del
plusvalor con período de r. supe-
rior a un año: 4, 374

—la r. del capital variable indivi-
dual: 4, 377-382

—la r. del capital variable conside-
rada socialmente: 4, 382-389

—-la r. del capital invertido en la
producción de los metales precio-
sos: 4, 400-402

— una r. más rápida implica un cur-
so más rápido del dinero: 4, 419-
420, 426; 5, 510-511

—Eestá contenida en el proceso de re-
producción del capital: 5, 429

—aspectos del capital dinerario en
la r. del capital individual: 4, 433,
437-438

Rotación, tiempo de

—y número de las rotaciones: 4,
139, 183-187, 371-372, 373-374

—y tiempo de circulación: 4, 183,
186-187, 281, 303-304, 320, 325,

—es diferente según las esferas de
inversión del capital: 4, 186

—el año, unidad de medida de la r.:
4, 186-187

—<s diferente para los distintos ele-
mentos del capital fijo: 4, 204,

—€n los fisiócratas y en A. Smith:
4, 229-230

—el crédito influye indirectamente
sobre la velocidad y sobre el tiem-
po de r.: 4, 285

—los contratos de abastecimiento y
el tiempo de r.: 4, 309-310

—acción del tiempo de r. sobre la
magnitud del adelanto de capital:
4, 315-357

—períiodo de r.: 4, 373-376

—una r. más rápida implica un cur-
so más rápido del dinero, pero no
a la inversa: 4, 420

—tiempo de r. y masa de dinero: 5,
510-511

Rusia

—agricultura: 4, 6

—consecuencias de la así llamada
emancipación de los campesinos:
4, 39-40

—producción estatal fundada sobre
la servidumbre de la gleba: 4, 129

—períodos de trabajo en la agricul-
tura y en la industria doméstica:
4, 292-293

—producción de oro: 5, 572

Salario

—teoría marxista del s.: 4, 20-22

—el s., forma disfrazada del precio
de la fuerza de trabajo: 4, 35

—el s. es simultáneamente forma di-
neraria del trabajo pretérito del
obrero y un asignado por traba-
jo presente o futuro: 4, 83

—realización de la mercancía fuer-
za de trabajo: 4, 134; 5, 465

—y capital variable: 4, 149, 212,
344; 5, 462-464, 473, 533-547, 621

—diferencia según la extensión de
los términos de pago: 4, 226-227

—en Adam Smith: 4, 236; 5, 443-
444, 452-455, 456-459, 465-466,
474, 499, 530

—en los fisiócratas: 4, 255-256

—teoría del fondo de trabajo: 4,
259, 274-275

—.material de trabajo y s. como par-
te del capital circulante: 4,
262-263

—según la economía política el ca-
pital desembolsado en s. es ade-
lantado por el capitalista, pero en
realidad ocurre a la inversa: 4,
263-264, 414

—in natura y s. en dinero: 4, 267,

—la materia real del capital desem-
bolsado en s. es la fuerza de tra-
bajo que se activa: 4, 269

— identificación del capital desem-
bolsado en s. con el capital cir-
culante: 4, 276

—el capital desembolsado en forma
de s. debe estar presente en for-
ma de dinero: 4, 323-324

—aumento de los s. por obra de las
empresas con largo período de
rotación: 4, 386

—Een la producción dé metales pre-
ciosos: 4, 400

—el aumento de los s. no altera el
precio social de producción: 4,
415-418

—el aumento del s. es una conse-
cuencia no una causa del alza del
precio de las mercancías: 4, 418

—abatimiento del s. por debajo de

su nivel medio normal: 4, 418; 5,
620-621, 630

—modo de pago de los obreros que
producen medios de producción:
5, 450

—consumo del s. y reproducción del
capital: 5, 463-464, 481, 558,
629-630

—rédito del cual el obrero debe vi-
vir: 5, 464, 466

—los economistas aceptan la teoría
de Adam Smith sobre la descom-
posición del precio de las mercan-
cías en s. y plusvalor: 5, 476-478

—la mayor parte de la masa de di-
nero circulante necesaria para la
realización de las mercancías es
suministrada en la forma del s.:
5, 584

—determinación del s. normal: 5,

Salvaje: 4, 129; 5, 435, 535

Seguro

—las compañías de seguros subdi-
viden las pérdidas entre la clase
capitalista: 4, 163

—definición: 4, 214

—Hforido de s.: 5, 445-446

Servicios: 4, 35, 61, 75, 150, 408; S,

Servidumbre de la gleba: 4, 129,
134; 5, 471, 584

Silvicultura

—características: 4, 290, 295-297

Sindicatos

—y clase capitalista: 4, 416-417

Sobrepoblación

—absorción temporaria de la s. re-
lativa latente en las empresas con
largo período de rotación: 4, 386

Sobreproducción

—la s. en el pensamiento de los eco-
nomistas burgueses: 4, 86; 5, 608

—necesaria a fin de compensar da-
ños extraordinarios: 4, 214

—las épocas en que la producción
capitalista despliega todas sus po-
tencias resultan ser, regularmen-
te, épocas de s.: 4, 387

—y comercio exterior: 4, 389

—la s. relativa de medios de produc-
ción en la sociedad capitalista y
en la sociedad comunista: 5, 571

—relativa de medios de producción:
5, 571, 632

—-la s. relativa en el sector de los me-
dios de consumo: 5, 613-616, 635

Socialismo

—de estado: 4, 8, 13

—economistas socialistas: 4, 11, 13-
17, 19

—véase también Sociedad co-
munista

Sociedad

—-la producción capitalista subvierte
el carácter histórico económico de
la s.: 4, 62

—para la economía burguesa la s.
capitalista, considerada en su to-
talidad, pierde su carácter espe-
cífico: 5, 529

—-lo que distingue a las. capitalista
de la del salvaje: 5, 535

—-la reposición del capital fijo en la
s. capitalista, anárquica, y en una
s. Que tiene el control de los me-
dios objetivos de su propia repro-
ducción: 5, 571

Sociedad comunista

— importancia de la contabilidad:
4, 160

—lJos ramos con largo período de
trabajo en la s. c.: 4, 385; 5,
437-438 Ñ

—distribución de los medios de pro-
ducción producidos: 4, 385; 5,
437-438, 519

—Een la s. c. deja de existir el capi-
tal dinerario: 4, 385; 5, 438

—sobreproducción relativa de los
medios de producción: 5, 571

Sociedad por acciones: véase Ac-
ciones

Sociedad primitiva: véase Comuni-

dad y Salvaje
Subconsumo

—teoría del s.: 4, 21; 5, 502

Sustitución (reposición)

—del capital fijo: 4, 204-220; 5,
547-572

—del capital variable consumido: 4,
377-380

—del capital constante: 4, 379

—-del dinero desgastado: 4, 399, 403

—la s. del capital constante y varia-
ble en la producción de los me-
tales preciosos: 4, 400-403

Técnica

—gigantesco progreso de la t. pro-
vocado por la producción capita-
lista: 4, 43, 62

—la continuidad de la producción
capitalista está condicionada por
su fundamento técnico: 4, 120

—el capitalista debe acumular capi-
tal para extender la producción e
incorporar los progresos técnicos:
4, 141

Tesoro

—si se verifica un estancamiento en
la compra de los elementos de
producción, entonces el capital
dinerario se congela convirtiéndo-
se en t.: 4, 59, 90

—Een la reproducción simple el di-
nero permanece transitoriamen-
te en forma de t.: 4, 75-76

—la forma de t. del dinero como
función del capital dinerario: 4,
89, 394

—la forma de t. es la forma del di-
nero cuya circulación está inte-
rrumpida: 4, 97

—el t. como fondo de reserva: 4,
98-99

—la masa total de dinero de la so-
ciedad se reparte en t. y medio de
circulación: 4, 220; 5, 610

—modos de formación del t. dine-
rario: 4, 394

—la masa de dinero es un t. de la
sociedad ya acumulado: 4, 399

—transformación del dinero de la
forma det. a la forma circulan-
te: 4, 422-423

—la función del t. en la circulación
simple de las mercancías y en la
producción capitalista: 5, 607-611

Títulos

—transformación del plusproducto
en t. fructíferos: 4, 91, 98

—jurídicos: 4, 150, 394-395

—<circulación de los t. de propiedad:
4, 178, 196

—de estado: 4, 427

Trabajador

—el t. como vendedor de la fuerza
de trabajo: 4, 34, 36-37, 137

—el consumo individual del t.: 4,
34, 41, 43, 65-66, 109, 250

—los medios de producción en
cuanto capital deben enfrentarse
al trabajador ya antes de que la
compra de la fuerza de trabajo
pueda convertirse en un acto so-
cial general: 4, 39

—la existencia del t. libre en escala
social es condición imprescindi-
ble para la transformación del ca-
pital dinerario en capital produc-
tivo: 4, 40, 43

—y medios de subsistencia: 4, 199-
200, 250, 258-259, 274-275; 5, 543

—la reproducción del t. pertenece al
proceso de reproducción del ca-
pital social: 4, 250

—+l sustento de los t. y el capital cir-
culante en la concepción de A.
Smith: 4, 251-252, 255-259

—el t. adelanta al capitalista su tra-
bajo: 4, 263-264

—determinación de la cantidad de
los medios de subsistencia que en-
tran en el consumo de t.: 4, 275

—el ahorro del t. no es capital: 4,
277-278

—autónomo: 5, 472

—<comunidad de trabajadores: 5,

—improductivo: 5, 557, 558

—véase también Trabajador agríco-
la, Obrero

Trabajador agrícola

—la producción capitalista aparece
en toda su extensión cuando tam-
bién el productor agrícola direc-
to es obrero asalariado: 4, 137

—<empeoramiento de la situación del
t. a. como consecuencia de la se-

paración entre manufactura y
agricultura: 4, 293

—la alimentación del t. a. no entra
en la circulación dineraria: 5, 583

Trabajo

—y valor: 4, 20, 22-23, 137

—el trabajo no puede poseer un va-
lor: 4, 22, 35

—la fuerza de t. sólo puede ser uti-
lizada en el proceso laboral: 4, 41

—el capital industrial subvierte la
técnica y la organización social
del proceso laboral: 4, 43, 62

—futuro: 4, 83

—todo proceso laboral creador de
productos consta de medios de
producción y de fuerza de t.: 4,

—el producto del proceso de t. sur-
ge de éste como mercancía: 4,
135-136

—el t. y la extensión de la produc-
ción capitalista: 4, 136-137

—tiempo de producción y proceso
laboral: 4, 143-144, 146, 290, 300

—tiempo de t. y tiempo de produc-
ción: 4, 144-147, 289-293,
299-300

—nocturno: 4, 145, 289

—el t. transfiere al producto el va-
lor de los medios de producción:
4, 145-146

—improductivo: 4, 154-158

—tiempo de t. empleado en la com-
pra y venta: 4, 155-158

—todo t. que agregue valor sobre la
base de la producción capitalista
agregará siempre plusvalor: 4,

—aumento de la fuerza productiva
del t.: 4, 168, 393; 5, 435

—en la producción capitalista
aumenta la parte del t. social vivo
y objetivado que se gasta en el
transporte de mercancías: 4, 181

—con la producción capitalista la
diferencia entre medios de t. y ob-
jetos de trabajo, fundada en la
naturaleza del proceso laboral, se
refleja en la nueva forma de la di-
ferencia entre capital fijo y capi-

tal circulante: 4, 194-195

—c<apital constante y capital varia-
ble en el proceso laboral: 4, 198

—capacidad conservadora del t.: 4,

—el capital fijo se deteriora si no
obra en el proceso de t.: 4, 209

—de limpieza, causa de accidentes:
4, 209-210

—de reparación: 4, 210-214

—la distinción entre materias primas
y medios de t. pertenece al pro-
ceso laboral en cuanto tal: 4, 244

—material de t. y salario desde el
punto de vista de la circulación
y del proceso laboral: 4, 262

—Ricardo suprime la parte de va-
lor del capital desembolsada en
material de trabajo: 4, 263

—el trabajador adelanta al capita-
lista su t.: 4, 263-264

—período de t.: 4, 277-288, 315-316,
318-324, 326-341, 347, 365, 387,
388, 389; 5, 437-438

—el empleo de t. forzado en las
obras que exigen un largo perío-
do de t.: 4, 283

—la interrupción de la actividad del
capital fijo y la prolongación del
proceso laboral: 4, 289

—periodo de rotación y período de
t.: 4, 290, 291-292, 315, 316, 318,
319, 320, 324, 327-341, 366, 387,
389; 5, 437

—reducción y aumento del t.: 4, 317

—la continuidad de la producción
es una fuerza productiva del t.:
4, 343

—sólo el capital realmente emplea-
do en el proceso laboral produce
plusvalor: 4, 364, 365-366

—-el t. ayer activo no es el t. que está
hoy en actividad: 4, 378

—el plusvalor depende del grado de
explotación del t.: 4, 382

— intensificación del t.: 4, 393

—co0perativo: 4, 395, 396

—el t. asalariado es la base del
modo capitalista de producción:
4, 421

—capital dinerario y periodo de t.:
5, 437-438

—ramos con diferente período de t.
en la producción capitalista y en
la producción socializada: 5,
437-438

—anual y producto anual: 5, 460-
461, 468-469, 523-524, 533-534,

—Smith no distingue el carácter
dual del t.: 5, 461, 469

—y fuerza de t.: 5, 464, 469

—tiempo de t. necesario: 5, 469

—la duración del proceso laboral
está determinada por la produc-
ción de plusvalor: 5, 470

—obligatorio del siervo de la gleba:
5, 471

—necesario y plusvalor: 5, 472, 520-
521, 524-525

—en A. Smith el t. es desde un pri-
mer momento t. asalariado: S,

—pago y no pago: 5, 500

— intercambio entre t. pasado y t.
presente: 5, 523-524

—mercado del t.: 5, 544

—productividad e intensidad del t.:
5, 570

—1 desarrollo del sistema del t. asa-
lariado y la realización de las
mercancías (circulación dinera-
ria): 5, 584

—aumento del t. sin que aumente
el número de obreros: 5, 612

—prolongación del horario de t.: 5,
629-630

—véase también Jornada laboral,
Productividad, Explotación

Trabajo, división del

—la producción de mercancías de-
termina una siempre creciente d.
del t.: 4, 42

—-<apital dinerario y capital mercan-
til aparecen como vehículos de ra-
mos autónomos sólo por la divi-
sión social del trabajo: 4, 63

—la d. del t. no transforma el ca-
rácter de una función, no la hace
creadora de valor si no lo era de
por sí: 4, 155, 159

—abrevia el periodo de trabajo: 4,

Trabajo estacional: 4, 123, 322-323

Trade Unions: véase Sindicatos

Transporte

—importancia de los medios de t.
para la producción capitalista
(naturaleza perecedera de las
mercancías): 4, 151-152

—los medios de t. y la formación de
acopios: 4, 169-171, 298-299,
354-355

—costos de t.: 4, 177-181

—el uso de los medios de t. entra en
el consumo individual: 4, 192

—.medios de t. y tiempo de rotación:
4, 304-307

—véase también Industria

Truck system (pago con bonos): 5,
621, 630

Trueque

—economía de t.: 4, 136, 167, 178

Usura: véase Interés

Valor

—la teoría ricardiana del v.: 4, 13-
15, 20

—la teoría del v. de Marx: 4, 20

—el trabajo no puede tener un v.:
4, 22, 35

—relación entre el v. de la fuerza de
trabajo y el v. de los medios de
producción en la primera fase del
ciclo del capital dinerario: 4,
31-32

—el capital es productivo cuando
puede crear v. y plusvalor: 4, 33,

—l v. del capital mercantil: 4, 46-47

—composición de v.: 4, 47, 78, 95,

—sustracción y emisión de v. en la
circulación por parte del capita-
lista: 4, 49, 203, 404-405, 412-413

—cesión de v. al producto: 4, 60,
145-146, 189-204, 221, 238-240,
270, 273; 5, 460-461, 469, 484-485

—de las mercancías y salario: 4, 81;
5, 499

—la continua variación de las rela-
ciones de v. es una característica
de la producción capitalista: 4, 84

—y precio: 4, 106-107, 125, 127,
161; 5, 481, 499, 501

—y proceso de producción: 4, 110

—autonomización del v. de capital:
4, 123-124 .

—el y. según Bailey: 4, 124-125

—modificaciones de v.: 4, 124-128;
5, 481, 483-485, 501

—condición para que el v. funcio-
ne como v. de capital: 4, 125

—de la fuerza de trabajo: 4, 126; 5,
464-467, 473-474, 546-547

—signo de v.: 4, 132; 5, 438

—de capital y dinero necesario para
su circulación: 4, 132-133

—y tiempo de circulación: 4,
147-148

—conversión del v. de la forma de
mercancía a la forma de dinero
en la compra y venta: 4, 153-154

—y costos de circulación: 4, 155-
157, 160-161, 162, 173-174,
177-181

—y acopio de mercancías: 4, 164-
165, 166

—el v. de capital desembolsado en
capital fijo recorre el ciclo de
sus formas, no materialmente,
sino sólo en cuanto a su v.: 4, 203

—y desgaste: 4, 206, 221

—dificultad en la comprensión de su
verdadera naturaleza: 4, 215

—rotación del v. del capital adelan-
tado: 4, 223-224

—la distinción entre capital fijo y
capital circulante se refiere al v.:
4, 242

—transformación del v. en precios
de producción: 4, 262

—producción de v. y capital varia-
ble: 4, 264-265, 379-380

—la creación del plusvalor surge del
intercambio de una magnitud de
v. dada por fuerza creadora de v.:
4, 267

—la fuerza de trabajo como fuerza
creadora de v.: 4, 269

—El v. de los productos en conexión
con el tiempo de producción: 4,

— aplicación falsa de la teoría del v.
por parte de los economistas: 4,

—transformación del y. de la fuer-
za de trabajo en v. del producto:
4, 378, 380

—renovación de la forma de v.: 4,
380-382

—transformación del capital varia-
ble adelantado en la forma de di-
nero del producto de v.: 4,
383-384

—aumento de v. del oro: 4, 400

—anulación del v. en el consumo in-
dividual del capitalista: 4, 410

—distribución del producto de v.
entre salario y plusvalor: 4, 415

—el aumento del salario no modi-
fica al v. de las mercancías: 4, 415

—descomposición smithiana del v.:
5, 443-447, 452-456, 467-470,
476-477, 499-500, 520, 530-533,

—producto de v. y v. de los produc-
tos: 5, 460-461, 524-526, 534

—de los medios de producción: 5,
461, 466, 473

—la producción del plusvalor no
modifica la sustancia del v. ni la
naturaleza de la producción del
y.: 5, 471

—Eel comercio exterior no afecta las
relaciones de v. entre las partes
componentes del v. del produc-
to: 5, 573

—los capitalistas en su mayor par-
te no pagan el v. real de la fuer-
za de trabajo: 5, 622

Valor de cambio

—el v. de c. del efecto útil de la in-
dustria de los transportes está de-
terminado como el de toda otra
mercancía: 4, 62

—la fórmula del ciclo del capital di-
nerario indica que el v. de c. es

el fin último y determinante del
movimiento: 4, 64

—el v. de c. sólo se conserva me-
diante la renovación constante de
su valor de uso: 4, 151

Valor de uso

—la economía vulgar concibe el
progreso capitalista de produc-
ción como mera producción de v.
de u.: 4, 79

—el v. de u. de los medios de pro-
ducción puede cambiar como
consecuencia de procesos natura-
les: 4, 146

—el tiempo de producción es siem-
pre el tiempo durante el cual el
capital produce v. de u. y se va-
loriza a sí mismo: 4, 147

—la existencia de las mercancías
como v. de u. limita la circulación
del capital mercantil: 4, 150-151

—el valor de cambio se conserva
mediante la renovación del v. de
u.: 4, 151

—el producto es siempre v. de u.:
4, 161

—conservación del y. de u.: 4, 166

—el v. de u. se efectiviza en el con-
sumo: 4, 179

—y desgaste: 4, 206

—A. Smith no distingue el carácter
dual del trabajo: como creador de
valor y como creador de v. de u.:
5, 461

— intercambio de valor por v. de u.
en la compra y venta de la fuer-
za de trabajo: 5, 463

—y plusvalor en la producción ca-
pitalista: 5, 470, 521-522

—y valor del producto mercantil: 5,

—relación entre masa del valor y
masa del v. de u. en la reproduc-

ción del capital social global: 5,

—el v. de u. da al producto la im-
pronta de ser un miembro, apto
para circular, del mundo de las
mercancías: 5, 528

Valorización

—como objetivo de la producción
capitalista y de la reproducción:
4, 114, 117, 124, 183-186

—y productividad: 4, 115-116,
147-148

—magnitud de la v.: 4, 126

—-., tiempo de producción y tiem-
po de trabajo: 4, 146-147

—£l tiempo de circulación limita el
proceso de v.: 4, 148

—el impulso de v. del capital, fac-
tor determinante de la escala de
la producción: 4, 171-172

—capital constante y capital varia-
ble en el proceso de v.: 4, 198, 241

—véase también Autovalorización

Venecia

—orígenes del sistema crediticio: 4,

Venta

—y reproducción: 4, 48

—y ciclo del capital productivo: 4,

—en la producción capitalista la v.
es más importante que la compra:
4, 150

—importancia del tiempo de v. en
la rotación del capital: 4, 303-304

—la v. de los productos agrícolas:
4, 311-312

—movimientos de los precios y va-
riaciones de la v.: 4, 387-388

—teoría del enriquecimiento deriva-
do de la v. a precios más altos
(Destutt de Tracy): 5, 587-592

— véase también Compra

Advertencia a la presente edición
Prólogo
Prólogo a la segunda edición

Libro segundo

vu

EL PROCESO DE CIRCULACIÓN DEL CAPITAL

Sección primera

LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL
Y EL CICLO DE LAS MISMAS

Capítulo 1. EL CICLO DEL CAPITAL DINERARIO

L Primera fase D-M

n. Segunda fase. Función del capital productivo
mi. Tercera fase M' - D”
1v. El ciclo global

Capítulo mM. EL CICLO DEL CAPITAL PRODUCTIVO

1. Reproducción simple

n. Acumulación y reproducción en escala ampliada
nu. Acumulación de dinero

iv. Fondo de reserva

Capítulo. 11. EL CICLO DEL CAPITAL MERCANTIL

s1

Capítulo Iv. LAS TRES FIGURAS DEL PROCESO CÍCLICO
Capítulo v. EL TIEMPO DE CIRCULACIÓN

Capítulo vi. Los COSTOS DE CIRCULACIÓN

1 Costos de circulación propiamente dichos
1. Tiempo de compra y de venta
2. Contabilidad
3. Dinero
1u. Costos de conservación
1. Formación de acopio en general
2. Acopio de mercancías propiamente dicho
m. Costos de trasporte

Sección segunda
LA ROTACIÓN DEL CAPITAL

Capítulo vn. TIEMPO DE ROTACIÓN Y NÚMERO DE ROTACIONES

Capítulo vin. CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE

L Las diferencias de forma
n. Partes constitutivas, reposición, reparación, acumulación
del capital fijo

Capítulo IX. LA ROTACIÓN GLOBAL DEL CAPITAL ADELANTADO.
CICLOS DE ROTACIÓN

Capítulo x. TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE.
LOS FISIÓCRATAS Y ADAM SMITH

Capítulo xi. TEORÍAS SOBRE EL CAPITAL FIJO Y CIRCULANTE.
RICARDO

Capítulo x11. EL PERÍODO DE TRABAJO
Capítulo XI. EL TIEMPO DE PRODUCCIÓN
Capítulo xiv. EL TIEMPO DE CIRCULACIÓN

Capítulo XV. EFECTO DEL TIEMPO DE ROTACIÓN SOBRE LA
MAGNITUD DEL ADELANTO DE CAPITAL

1. Período de trabajo igual al de circulación

u. Período de trabajo mayor que el de circulación

m. Período de trabajo menor que el de circulación
Iv. Resultados
v. Efecto de los cambios de precio

Capítulo xv1. LA ROTACIÓN DEL CAPITAL VARIABLE

L La tasa anual del plusvalor

n. La rotación del capital variable individual

m. La rotación del capital variable considerada desde
el punto de vista social

. Capítulo xvnm. LA CIRCULACIÓN DEL PLUSVALOR

1. Reproducción simple
1. Acumulación y reproducción ampliada

Sección tercera

LA REPRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN
DEL CAPITAL SOCIAL GLOBAL

Capítulo xv. INTRODUCCIÓN

1 Objeto de la investigación
un. El papel del capital dinerario

Capítulo xix. EXPOSICIONES ANTERIORES ACERCA DEL MISMO

OBJETO

L Los fisiócratas

n. Adam Smith
1. Puntos de vista generales de Smith
2. Descomposición del valor de cambio, por Smith,

en v+pv

3. La parte constante del capital
4. Capital y rédito en Adam Smith
5. Recapitulación

m. Los continuadores

Capítulo XX. REPRODUCCIÓN SIMPLE

1. Planteamiento del problema
nm. Los dos sectores de la producción social
mr. El intercambio entre los dos sectores: li».»» por II.
Iv. El intercambio dentro del sector II. Medios de
subsistencia necesarios y medios suntuarios
v. La mediación de los intercambios por la circulación
dineraria
vi. El capital constante del sector 1
vii. Capital variable y plusvalor en los dos sectores
vin. El capital constante en los dos sectores

mm

Ix. Ojeada retrospectiva a Adam Smith, Storch y Ramsay
Xx. Capital y rédito: capital variable y salario
xI. Reposición del capital fijo
1. Reposición en forma dineraria de la parte de valor
correspondiente al desgaste
2. Reposición del capital fijo in natura
3. Resultados
xi. La reproducción del material dinerario
xi. Teoría de la reproducción, según Destutt de Tracy

Capítulo XXI. ACUMULACIÓN Y REPRODUCCIÓN AMPLIADA
1. Acumulación en el sector 1
]. Atesoramiento
2. El capital constante adicional
3. El capital variable adicional
n. Acumulación en el sector II
1. Presentación esquemática de la acumulación
1. Primer ejemplo
2. Segundo ejemplo
3. Conversión de II. en la acumulación
Iv. Observaciones complementarias

APÉNDICE

Sección primera

EL PROCESO CÍCLICO DEL CAPITAL

Capítulo 1. LAS METAMORFOSIS DEL CAPITAL: CAPITAL DI-
NERARIO, CAPITAL PRODUCTIVO, CAPITAL MERCANTIL

Capítulo 11. LAS TRES FORMAS DEL PROCESO DE CIRCULACIÓN

L Caracteres comunes a los tres ciclos

mn. Los tres ciclos en cuanto formas particulares y
exclusivas

mL. Los trés ciclos en cuanto unidad

NOTAS DEL EDITOR E ÍNDICES

NOTAS DEL EDITOR
ÍNDICE BIBLIOGRÁFICO
ÍNDICE DE NOMBRES
ÍNDICE DE MATERIAS

Vol. 7: Quinta sección (primera parte): Escisión de la ganancia en
interés y ganancia del propietario, El capital que devenga interés; (se-
gunda parte) Escisión de la ganancia en interés y ganancia del propie-
tario. El capital que devenga interés (continuación).

Vol. 8: Sexta sección: Pransformación de plusganancia en renta de la
tierra, séptima sección: Los réditos y sus fuentes. Se agregan en este
volumen notas del traductor, índice analítico, de nombres y de obras
citadas.

La obra ha sido traducida directamente del alemán. En el causo del
primer tomo, se tomó como base la segunda edición (1872-1873), o
sea la última edición alemana publicada en vida de Marx; para las
variantes de la tercera y cuarta edición —que se registran en su
totalidad— se utilizaron la edición Kautsky, la Dietz, la del tomo
XXI de las Marx-Engels Werke y una nueva edición publicada
recientemente por Ullstcin Verlag: para las variantes de la edición
francesa de 1872-1875 no recogidas por Engels (en nuestra edición
sólo se consignan las más importantes), nos apoyamos en reediciones
modernas de Gallimard, Editions Sociales y Garnier-Flammarion. En
el caso del segundo tomo se utilizaron la edición original de 1885, la
de Kautsky, la de Dictz, el tomo XXIV de las Marx-Engels Werke,
la edición Ullstein y, para parte de las variantes. la de Gallimard; para
el tercer tomo, la de Kautsky. la de Dietz. el tomo XXV de las
Marx-Engels Werke y la edición Ullstein.

Se comparó nuestra versión con las ediciones francesas (Éditions So-
ciales, Gallimard, Garnier-Flammarion), italiana (Editori Riuniti)
Lawrence 8: Wishart). En cuanto a las versiones y retraducciones en
español (Editora “La Vanguardia”, Aguilar, FCE, EDAF, Cartago)
todas fueron revisadas críticamente.

La nueva versión de Siglo XXI es la más completa de las ediciones de
El capital publicadas en cualquier idioma y la primera aproximación
a una edición crítica de la obra en castellano. Además de las variantes
de las distintas ediciones del primer tomo, en el segundo y en el ter-
cero se recogen numerosos fragmentos de los manuscritos originarios
de Marx, fragmentos que Engels dejó a un lado en la redacción final de
esos tomos pero que tienen importancia para una comprensión más
afinada del texto de Marx.

La edición Siglo XXI de El capital está compuesta de ocho volúmenes
divididos de la siguiente manera:

Tomo 1 (libro primero): El proceso de producción del capital.
Vol. 1: Sección primera, Mercancía y dinero; sección segunda, La
trasformación de dinero en capital; sección tercera, La producción
del plusvalor absoluto.

Vol. 2: Sección cuarta, La producción del plusvalor relativo; sección
quinta, La producción del plusvalor absoluto y relativo; sección sexta,
El salario.

Vol. 3: Sección séptima, El proceso de acumulación del capital.
Este volumen contiene además un apéndice con la redacción del
capítulo 1 (“La mercancía”) tal como figuró en la primera edición y
con el trabajo “La forma de valor”, redactado por Marx para dicha
edición e incorporado al final del libro como texto complementario
y aclaratorio del análisis de la mercancía y el dinero. Se agregan
asimismo más de trescientas notas del editor (referencias bibliográ-
ficas, texto original de citas, breves explicaciones, etc.), índice analí-
tico, de nombres y de obras citadas.

Tomo Il (libro segundo): El proceso de circulación del capital.
Vol. 4: Sección primera, Las metamorfosis del capital y el ciclo de
las mismas; sección segunda, La rotación del capital.

Vol. 5: Sección tercera, La reproducción y circulación del capital
social global. Se agregan en este volumen notas del editor, índice
analítico, de nombres y de obras citadas.

Tomo II (libro tercero): El proceso global de la producción
capitalista.

Vol. 6: Sección primera, La trasformación del plusvalor en ganancia
y de la tasa de plusvalor en tasa de ganancia; sección segunda, La
trasformación de la ganancia en ganancia media; sección tercera,
Ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia; sección cuarta,
Trasformación de capital mercantil y capital dinerario en capital
dedicado al tráfico de mercancías y capital dedicado al tráfico de
dinero (capital comercial).

siglo
vemtiuno

editores