Londres, 12 de sept. de 1882

Estimado señor Kautsky:

Tiene usted que perdonarme de veras por haberle hecho aguardar tanto una respuesta. He tenido tantas perturbaciones de todo género que, para ponerme por fin a trabajar, he tenido que despachar por encima todos los asuntos secundarios y dejar de lado toda la correspondencia que no era absolutamente necesaria. Y como usted, con su cuestión colonial[415], me planteó un tema que no es nada fácil de resolver, esa suerte corrieron también sus cartas, y el bueno de Walter fue olvidado.

Si Walter y el Dr. Braun vienen por aquí, me será grato verlos, y aquello que yo pueda hacer por ellos lo haré con gusto. Lo demás se irá viendo. Pero ¿qué es lo que W[alter] debe estudiar propiamente aquí? Ante todo hay que ponerse en claro sobre eso. ¿El socialismo como tal? Para eso no le hace falta venir; lo puede hacer en todas partes, fuera de Austria y Alemania; el campo, esto es, la literatura digna de leerse, se agota pronto en eso. ¿Economía? ¿Historia? Ahí tiene, en el Museo Británico, un *embarras de richesses*¹, y por cierto tan grande que un inexperto corre peligro de extraviarse enseguida. ¿Ciencias naturales? Para eso hacen falta cursos, que aquí son terriblemente caros. Creo que antes de enviar aquí a este hombre, debería fijarse con él un plan determinado para sus estudios —al menos en sus rasgos fundamentales—, y si se me comunicase ese plan, yo podría juzgar mejor si se puede realizar aquí o en otra parte con mejores resultados. Sin por lo menos algún conocimiento de inglés, además, estaría aquí completamente a pie seco. Creo que se haría bien en hacerle estudiar seis meses antes francés e inglés, para que pueda leer ambas lenguas al menos lo indispensable antes de salir al extranjero. Además, ha de tener también algunos conocimientos previos de historia, geografía y, de ser posible, también de matemáticas y ciencias naturales, si es que ha de estudiar con éxito. Cómo andan las cosas en ese sentido, no lo puedo saber;

pero si en eso hubiese lagunas, lo mejor sería sin duda que él viniese primero a Viena, para que bajo la guía de sus amigos se los apropie y, sobre todo, aprenda cómo, puesto por su cuenta, se puede aprender algo de provecho. Si no, el dinero se despilfarraría aquí en Londres en gran parte. Éstas son ideas que se me pasan por la cabeza con este caso, y que quizá sean del todo fuera de lugar; pero no sé casi nada del grado de formación del joven, y por eso creo que debo señalar estos puntos. Si usted me da informes más precisos al respecto, no tendrá que aguardar una respuesta. Por lo demás, ya sabe usted que soy siempre partidario de atraer al extranjero a jóvenes con aspiraciones, para que ensanchen su horizonte y se despojen de los prejuicios locales, inevitables en la patria.

En lo que respecta a W[alter], no debe usted contar mucho con M[arx]. Difícilmente regresará antes del próximo mayo, e incluso entonces tendrá probablemente que guardar mucho cuidado para acabar sus trabajos. En particular, aún ahora le está severamente prohibido hablar mucho, y además ha de tener reposo por la noche, porque de lo contrario pasa malas noches. Y de día, naturalmente, quiere trabajar. Cuando se tiene que liquidar una bronquitis crónica de muchos años y, después de tres pleuritis agudas, cuidar de que no sólo desaparezcan los restos de ellas, sino de que no sobrevenga otra nueva, y todo esto a los 65 años, ya se tiene bastante tarea con eso solo.

Me pregunta usted qué piensan los obreros ingleses de la política colonial. Pues exactamente lo mismo que piensan de la política en general: lo mismo que piensa la burguesía. Aquí no hay partido obrero, no hay más que conservadores y liberal-radicales, y los obreros se nutren regaladamente del monopolio del mercado mundial y colonial de Inglaterra. En mi opinión, las colonias propiamente dichas, es decir, los países ocupados por población europea, Canadá, el Cabo, Australia, se harán todas ellas independientes; en cambio, los países simplemente dominados, habitados por indígenas, la India, Argelia, las posesiones holandesas, portuguesas y españolas, tendrán que ser asumidas por el momento por el proletariado y conducidas lo más rápidamente posible hacia la independencia. Cómo se desarrollará este proceso, es difícil de decir. La India hace tal vez una revolución, incluso es muy probable, y como el proletariado que se libera no puede emprender guerras coloniales, se la tendrá que dejar hacer, y no sucederá por supuesto sin todo tipo de destrucción, pero cosas así son inseparables de todas las revoluciones. Lo mismo podría también ocurrir en otras partes, por ejemplo en Argelia y

Egipto, y para nosotros sería sin duda lo mejor. Tendremos suficiente que hacer en casa. Una vez que Europa esté reorganizada, y Norteamérica, resultará un poder tan colosal y un ejemplo tal, que los países semicivilizados irán a remolque por sí solos; de eso se encargarán ya las solas necesidades económicas. Pero sobre qué fases sociales y políticas tendrán que atravesar esos países hasta llegar también ellos a la organización socialista, creo que hoy sólo podemos formular hipótesis bastante ociosas. Sólo una cosa es segura: el proletariado victorioso no puede imponer felicidad alguna a ningún pueblo extranjero, sin socavar con ello su propia victoria. Con lo cual, naturalmente, no quedan en modo alguno excluidas guerras defensivas de diversa índole.

Esta historia de Egipto[83] ha sido urdida por la diplomacia rusa. Gladstone debe tomar Egipto (cosa que aún está lejos de haber logrado, y si lo lograse, aún más lejos de conservarlo), para que Rusia tome Armenia; lo cual, según Gladstone, sería también la liberación de un país cristiano del yugo mahometano. Todo lo demás en el asunto es apariencia, pamplinas, pretexto. Si el planecito tiene éxito, pronto se verá.

Con mi mejor saludo.

Suyo, F. E.

El Dr. Sax acaba de enviarme su libro sobre Turingia; ¿quiere usted darle las gracias en mi nombre? En cuanto lo haya leído le contestaré.

Dirección exterior para mí: Mrs. P. W. Rosher, 122, Regent’s Park Road, sin sobre interior. Es Pumps; dicho sea de paso, ya tiene también una niñita². Cierto que ya no vive conmigo, pero eso no importa.

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