en París

Londres, 14 de diciembre de 1882

Mi querida Laura:

Tu carta la recibí anoche a las nueve y media; ya demasiado tarde para enviarte con el correo de esta mañana unas líneas, pues las cartas para el extranjero que se echan aquí después de las nueve no se despachan hasta la noche siguiente.

Prácticamente no tengo dinero en casa y le he dado un cheque a Percy para que me lo cobre hoy en la ciudad. Pero no podrá estar de vuelta antes de las seis como muy pronto, y eso es demasiado tarde para enviarte un billete de banco con el correo de las cinco y media. Pero en cuanto tenga el dinero, te mandaré algo para ayudarte a pasar los primeros días. Sin duda, a Paul le sucederá lo mismo que a Guesde y a Bazin, y quedará en libertad, si no hoy, a más tardar mañana, en cuanto haya superado el ridículo interrogatorio ante el severo Piquand. He reenviado a Mohr tanto la carta de Paul como la tuya, y esta mañana le he contado la historia a Nim.

Más tarde te escribiré más, cuando pueda enviarte un consuelo tangible.

Con cariño, tu
F. Engels