Friedrich Engels

Traducción del «Vicario de Bray» con un epílogo

[El vicario de Bray.
Traducido del inglés por Friedrich Engels.

En tiempos del rey Carlos, cuando la lealtad
aún se hallaba,
serví a la Alta Iglesia por entero
y así obtuve prebendas.
El rey es puesto por Dios
—así enseñé a mis ovejas—
y quien lo desafía y hasta lo ofende,
sobre él cae la pena infernal.
Pues esto vale, y permanece,
hasta mi fin ha de ser verdad:
que, sea quien sea el rey en el país,
en Bray quiero ser vicario.

Jacobo ocupó el trono,
el papado alcanzó honores;
entonces hubo que volver
la caza de católicos en lo contrario.
También para mí, hallé, ya convenían
la iglesia de Roma y las órdenes sacerdotales;
de no venir la Revolución,
me habría hecho jesuita.
Pues esto vale, etc.

Cuando vino el rey Guillermo, el héroe,
y salvó la libertad,
yo cambié mi vela
según la novedad de este viento.
La obediencia servil de tiempos anteriores
pronto estaba despachada:
¡resistid a la tiranía!
Así se predicaba ahora.
Pues esto vale, etc.

Cuando Ana se convirtió en reina,
gloria de la iglesia nacional,
eso tuvo otro sentido,
y entonces me hice tory.
Por la integridad de nuestra iglesia
había que celar ahora,
y vilipendiar por pecaminosos
la moderación y la laxitud.
Pues esto vale, etc.

Cuando el rey Jorge trajo al país
una política moderada, señor mío,
cambié otra vez de casaca
y así me hice whig, señor mío.
Eso fue lo que me dio prebendas
y favor ante el regente;
también abjuré casi a diario
tanto del papa como de los pretendientes.
Pues esto vale, etc.

A la alta dinastía de Hannover
—con exclusión de los papistas—
le juro lealtad mientras pueda
sostenerse en el trono.
Pues mi lealtad jamás vacila
—salvo cambios—
y Jorge sea mi príncipe y señor,
hasta que vengan otros tiempos.

Traducción del «Vicario de Bray» con un epílogo

Pues esto vale y permanece,
hasta mi fin ha de ser verdad:
que, sea quien sea el rey en el país,
en Bray quiero ser vicario.

La canción arriba reproducida es sin duda la única canción popular política que se ha mantenido en favor en Inglaterra durante más de ciento sesenta años. Esto lo debe en gran parte también a su espléndida melodía, que aún hoy se canta por doquier. Por lo demás, la canción, incluso frente a nuestras actuales condiciones alemanas, no ha envejecido en modo alguno. Sólo que nosotros, como es debido, hemos hecho progresos entre tanto. El buen vicario original no necesitaba más que darse la vuelta a la casaca a cada cambio de trono. Pero nosotros los alemanes, por encima de nuestros muchos vicarios de Bray políticos, tenemos un verdadero Papa de Bray, que acredita su infalibilidad revolucionando a fondo él mismo toda la doctrina de fe política en períodos cada vez más cortos. Ayer librecambio, hoy aranceles protectores; ayer libertad de industria, hoy gremios obligatorios; ayer Kulturkampf, hoy con banderas desplegadas a Canossa — ¿y por qué no? Omnia in majorem Dei gloriam (todo para mayor gloria de Dios), lo que en alemán significa: todo para sacar más impuestos y más soldados. Y los pobres vicarios pequeños tienen que seguirlo, tienen que «saltar por encima del palo» una y otra vez, como ellos mismos lo llaman, y a menudo sin recompensa. ¡Con qué desprecio miraría nuestro viejo y recio vicario a estos sus diminutos seguidores —él, que todavía se siente justamente orgulloso del valor con el que mantiene su posición a través de todas las tormentas!