ICH ENGELS: LOS PRODUCTOS ALIMENTICIOS NORTEAMERICANOS Y EL PROBLEMA DE LA TIERRA” [...] Esta revolución norteamericana en la agricultura, sumada a los revolucionarios medios de transporte inventados por los norteamericanos, exporta hacia Europa trigo a precios tan bajos que no hay agricultor europeo que pueda competir con éste, al menos si se espera de él que pague rentas. Recuérdese lo que pasó en 1873, cuando por vez primera se hizo sentir ese fenómeno. La cosecha fue mala en toda Europa occidental; en Inglaterra se malogró. No obstante, en virtud del cereal norteamericano, los precios se mantuvieron casi estacionarios, Por primera vez el agricultor británico tenía una mala cosecha y precios bajos del trigo al mismo tiempo. Los arrendatarios comenzaron a agitarse y la alarma ganó a los terratenientes. Al año siguiente, con una cosecha mejor, los precios cayeron más aún, El precio del cereal se determina ahora por el costo de producción en América más el costo de transporte, Y esto ocurrirá cada vez más todos los años, a medida que se dispongan para el cultivo nuevas tierras de pradera. Los ejércitos industriales necesarios para tal operación los proporcionamos nosotros mismos desde Europa, enviando allí nuestros emigrantes, Ml Ahora bien, antiguamente el consuelo del arrendatario y el terrateniente era que si el cereal no valía la pena, la carne $1 lo valdría, Las tierras de pan llevar se transformaban en pasturas, y todo marchaba nuevamente como sobre ruedas, Pero ahora tampoco ese recurso tiene fundamento. La carne y el ganado norteamericanos se exportan en cantidades cada vez mayores. Y eso no es todo, Hay por lo menos dos grandes países productores de ganado que están a la búsqueda de métodos que les permitan exportar a Europa, y en particular a Inglaterra, $u Inmenso excedente de carne, hasta hoy desaprovechado. En la situación actual de la ciencia y con los rápidos progresos que se efectúan en su aplicación, podemos estar seguros de que dentro de pocos años —a lo sumo— se exportará carne vacuna y ovina de Australia y América del Sur, en perfecto estado de conservación y en enormes cantidades. ¿Qué ocurrirá entonces con la prosperidad del agricultor 117 El artículo de Engels “Los alimentos norteamericanos y la cuestión agraria” fue editado en The Labour Standard, órgano del Consejo Sindical de Londres, que apareció semanalmente, entre 1881 y 1885, bajo la dirección de 3. Shipton. Entre marzo y agosto de 1881, publicó once artículos de Engels dirigidos contra los limitados objetivos perseguidos por el movimiento sindicalista. [z.] 340 LA CUESTIÓN IRLANDESA Y EL PROLETARIADO INGLÉs británico, del gran registro de rentas del terrateniente británico? Lo de cultivar grosellas, frutillas, etc., no estaría nada mal... sólo que hoy en día el mercado está perfectamente abastecido de las misma, Sin duda el obrero británico podría consumir mucho más de esos manjares... pero entonces auméntese antes su salario. Casi no necesita decirse que los efectos de esta reciente competencia agrícola norteamericana se hacen sentir también en el continente, El pequeño propietario rural —por regla general hipotecado hasta. la coronilla y que en lugar de la renta del agricultor inglés o irlandés tiene que pagar costas procesales e intereses— los siente de la misma manera, Un resultado singular de esa competencia norteamericana es que la misma no sólo torna inútiles los latifundios, sino también las pequeñas propiedades rurales, haciendo que unos y otros dejen de ser lucrativos, Se aducirá, tal vez, que este sistema de cultivo exhaustivo, tal como se practica actualmente en el Lejano Oeste, no puede durar siempre, y que entonces las cosas volverán a enderezarse. Desde luego que no puede durar stempre, pero hay suficientes tierras vírgenes para que el proceso continúe durante un siglo más, Por añadidura, otros paísés ofrecen ventajas similares, Está toda la estepa de Rusia meridional, en la cual, por cierto, diversos comerciantes han comprado tierras y procedido del mismo modo. Están las inmensas pampas de la República Argentina y hay otras llanuras más; tierras todas ellas igual. mente aptas para este sistema de fincas agrícolas gigantescas y producción barata. De manera que antes de que ese sistema quede exhausto, habrá vivido lo suficiente como para matar por lo menos dos veces a todos los terratenientes europeos, grandes y pequeños, Y bien, ¿cuál es el resultado final de todo esto? El resultado final será, y lo será necesariamente, que este proceso nos impondrá la nacionalización de la tierra y su cultivo por sociedades cooperativas bajo fiscalización nacional. Entonces, y sólo entonces, a los cultivadores y a la nación les resultará ventajoso cultivarla, sean cuales fuesen los precios del cereal y la carne norteamericanos o de cualquier otro lugar. Y si entretanto los terratenientes, tal como parece que tienden a hacerlo, se van efectivamente a América, les desearemos el mejor de los viajes.

[Publicado por primera vez en The Labour Standard, núm. 9, 2 de julio de 1881.]

MARX A JENNY LONGUET 7 de diciembre de 1881 [...] Engels —como siempre fidelísimo a mi lado— te envió a mi requerimiento un número de Irish World con la declaración de nulidad de la propiedad rural (privada) por parte de un obispo irlandés, Ésta fue una de las últimas news que le comuniqué a tu marima, y ella opinó que quizás tú podrías ponerla en un french paper para horror de los clericales franceses. En todo: caso, eso prueba que estos señores saben silbar en todos los dialectos. [.. .]

KARL MARX: SINOPS