l. El punto de vista del señor Wagner es el de la "concepción sociolegal" [p. 2]. l1J En esto se halla de "acuerdo con Rodbertus, Lange y Schaffle" [p. 2].l21 Para los "puntos principales de la fundamentación" se remite a Rodbertus y Schaffle. El propio señor Wagner dice que la piratería es una "adquisición ilegal" por pueblos enteros y que sólo es robo si se da por existente "un verdadero jus gentium" * [p. 18, nota 3].

· Busca ante todo las "condiciones de la vida económica en la comunidad" y "define según ellas la esfera de la libertad económica del individuo" [p. 2].

El "instinto de satisfacción" ... no obra ni debe obrar como una pura fuerza de la naturaleza sino que, como todo instinto humano, debe ser guiado por la razón y la conciencia. Por consiguiente, toda acción que de él resulte es responsable y siempre está sometida a un ;uicio moral, que se halla empero, claro está {!), expuesto al cambio histórico [p. 9]. Por "trabajo" (p. 9, § 2) el señor Wagner no distingue entre el carácter concreto de cada trabajo y el gasto de fuerza de trabajo común a todos. estos tipos concretos de trabajo [pp. 9, 10]. Incluso la mera a4ministración de los bienes con el fin de obtener una renta siempre necesita actividades que entran en el concepto de trabtt;o y lo mismo ocurre con la utilí,zación de la renta obtenida en la satisfacción de necesidades [p. 10, nota 6]. Las histórico-legales <categorías> son, según Wagner, las "categorías sociales" (nota 6, p. 13).l31 En particular influyen los monopolios naturales de ubicación, sobre todo en las relaciones urbanas [¡monopolio natural la ubicación de la City de Londres!] y después, por influencia del • Derecho (de las naciones o) internacional. [E.] [ 31 ] clima en la producción agrícola de países enteros, hay monopolios naturales de la fertilidad específica de la tierra, por ejemplo, las viñas especialmente buenas, y ciertamente incluso entre diferentes pueblos, por ejemplo en la venta de productos tropicales a países de la zona templada [Los derechos de exportación de productos, que constituyen una contribución a una suerte de monopolio natural, pagan impuestos que en muchos países (Europa meridional, países tropicales) * implican con seguridad que se arrojarán sobre el consumidor extranjero [nota 11, p. 15]. Cuando el señor Wagner deduce de esto los derechos de exportación en los países meridionales de Europa, demuestra que no sabe nada de la "historia" de estos derechos] <de modo que> cuando menos parcialmente son bienes gratis por naturaleza, y al adquirirlos son pagados en el máximo grado posible como bienes puramente económicos [p. 15].l41 El terreno de intercambio regular (venta) de los bienes es su mercado (p. 21). Entre los bienes económicos <incluye Wagner>: Las relaciones con personas y cosas (res incorporales) cuyo aislamiento objetivo se basa en una abstracción: a] fuera de comercio completamente libre: los casos de clientela, compañías, etc., en que pueden adquirirse y venderse por dinero relaciones ventajosas con otras personas, formadas por actividad humana; b] en razón de ciertas restricciones legal.es al comercio: derechos comerciales exclusivos, derechos reales, privilegios, monopolios, patentes, etc. [pp. 22, 23]. El señor Wagner subsume los "servicios" en los "bienes económicos" [p. 23, nota 2 y p. 28]. A lo que sucumbe aquí realmente es a su afán de presentar al Señor Consejero Privado Wagner como un "trabajador productivo", porque, dice, "la respuesta es prejudicial el juicio sobre todas aquellas clases que ejercen servicios personales profesionalmente, o sea sobre la servidumbre, sobre miembros de las profesiones liberal.es y por consiguiente también sobre los <servidores> del estado. Sólo si los servicios se cuentan también entre los bienes económicos son productivas, las clases mencionadas, en sentido económico" [p. 24].

* Paréntesis de Wagner. [E.J NOTAS SOBRE WACNER Lo que sigue es muy característico de la manera de pensar de Wagner y consortes: Rau había observado que depende de la "definición de los patrimonios así como de la de los bienes económicos" el que "los sen,icios también <les> pertenezcan o no". Y a continuación <dice> Wagner que habría de ser adoptada una definición tal de los "patrimonios", que comprendiera los servicios entre los bienes económicos" [p. 28]. <Pero la> razón decisiva <serla> que los medios ele satisfacción no sólo podrían consistir en bienes materiales, porque las necesidades no se refieren s6lo a éstos, sino también a servicios perso~ (y en particular los del estado, como la protección legal,, etc.) [p. 28]. Patrimonio: l. "En forma puramente económica. . . en un momento dado la existencia de bienes económicos como fondo real para la satisfacción de necesidades" es "patrimonio en sí", "partes del patrimonio nacional o total del país". 2. "Como concepto histórico-legal. . . existencia en poder o propiedad de una persona de bienes económicos", "posesión de patrimonio" [p. 32]. Esto último, "concepto hist6rico-legal relativo de propiedad. La propiedad sólo da ciertas facultades para disponer de y otras para excluir. La amplitud de esta facultad cam, bia'' [quiere decir, históricamente] [p. 34]. "Todo patrimonio en el segundo sentido es un patrimonio individual, el patrimonio de una persona física o jurídica" [loe. cit.]. El patrimonio público, en particular el patrimonio de la economía controlada por la comunidad, o sea el patrimonio del estado, de los distritos y de los municipios. Este patrimonio <está> destinado a la utilización general (por ejemplo carreteras, ríos, etc.) y su propiedad. . . es asignada al estado, etc., a representantes legales de la colectividad (los habitantes del país, de la localidad, etc., o bien es el patrimonio propio del estado y del municipio, en particular los patrimonios de administración, utilizados para los servicios del estado, y los patrimonios financieros, utilizados por el estado para adquirir rentas, como medios para la realización de sus servicios [p. 35]. Capital, capitale, traducción de -xEcpát.mov, con que se designaba la deuda de una cantidad de dinero, para distinguirla del interés ('róxo~). En la Edad Media se empleó capitale, caput pecuniae, como lo principal, lo esencial, lo primordial [p. 37]. En alemán se empleaba la palabra Hauptgeld * [p. 37]. Capital, dinero invertido para obtener ganancias, bienes que producen intereses; cantidad variable de medios de adquisición. En cambio: dinero para uso: cantidad de medios de consumo móviles en cualquier sentido [p. 38, nota 2]. Capital circulante y fijo [p. 38, 2(a) y 2(b)]. Valor. Según el señor Wagner, la teoría del valor de Marx es "la piedra angular de su sistema socialista". [p. 45]. Como yo no he construido jamás un "sistema socialista", trátase de una fantasía de los Wagner, Schaffle e tutti quanti. Además: según esto, Marx encuentra la sustancia social común del valor de cambio, el único ~ que aquí se alude, en el traba¡o, la medida de la magnitud del valor de cambio en el tiempo de trabajo socialmente necesario, etcétera.

. _Yo no hablo en parte alguna de "la sustancia social común del valor de cambio"; lo que digo es que los valores de cambio (pues el valor de cambio, sin dos por lo menos, no existe) representan algo común a ellos, algo en absoluto independiente "de sus valores de uso" [es decir, aquí, de su forma natural], a saber: "el valor". Así, se dice: "Ese algo común que se manifiesta en la relación de intercambio o en él valor de cámbio de las mercancías es,_~~-'- -~--Y:u.<?_r. El desenvolvimiento de la investigación volverá a conducimos al valor de .cambio como modo de expresión necesaria o forma de manif~rse necesaria del valor, al que por de pronto, sin embargo, se ha de considerar independientemente de esa forma" [p. 13].[51 • · • Hauptgeld: principal. Lx.]

Yo no digo, por tanto, que "la sustancia social común del valor de cambio" sea el "trabajo"; y como trato por extenso, en un apartado especial, de la forma de valor, es decir, del desarrollo del valor de cambio, sería peregrino pretender reducir- esta "forma" a "la sustancia social común", al trabajo. El señor Wagner olvida también que para mí no son sujetos ni el "valor" ni el "valor de cambio", sino solamente la mercancía.C61 - Otra cosa: Esta teoría (la de Marx) no es tanto una teoría general del valor como una teoría del costo, inspirada en Ricardo [loe. cit.]. Lo mismo por El capital que por la obra de Sieber (si supiese ruso), el sefior Wagner habría <podido> darse cuenta de la diferencia que media entre mi teoría y la de Bicardo, quien en realidad sólo se ocupa del trabajo como medida de la magnitud de los valores, sin encontrar por tanto~} ne~9_ entre su teoría del valor y la naturaleza del dinero. ·"'"''Cuando ·el señor Wagner dice que ésta no es "una teoría general del valor", tiene mucha razón desde su punto de vista, ya que para él, formular una teoría general del valor significa hacer elucubraciones en tomo a la palabra "valor", lo que le permite además acoplarse al confusionismo profesoral, tradicional en los alemanes, que involucra el "valor de uso" y el "valor", ya que ambos conceptos tienen de común esta palabra. Pero cuando dice que se trata de una "teoría del costo", se enfrenta a una tautología: las mercancías, en la medida eií'que son valores representárí' solamente algo social, trabajo, y en la medida eñ que la magnitud de valor de una mercancía se determina, según mi punto-de vista, -por la cantidad de tiempo de trabajo que encierra, etc., o sea por la masa normal de trabajo que cuesta producir un objeto, etc.; y el señor Wagner prueba lo contrario, al asegurarnos que esta, etc. teoría del valor no es "la general", porque no responde al parecer del señor Wagner acerca de la "teoría general del valor". O él dice una falsedad: Rica!.~º (según Smith) confunde el valor y el costo de producción; en mi Contribución a Ta ,crítica de Ja economía -política y en las notas a El capital hice notar de manera expresa que los valores y los.2recios de producció.n (los cuales no hacen sino expresar en ctiÍlero· los costos de producción) no coinciden. ¿Por qué no? Esto no se lo he dicho al señor W agner.-rs1 -· Además, dice que "procedo arbitrariamente" porque reduzco estos costos sólo a la llamada prestación de trabajo, en su sentido más estricto. Esto presupone siempre una prueba que hasta ahora nadie ha suministrado, a saber: la de que el proceso de producción puede desarrollarse sin la mediación de esa actividad de los capitalistas privados que crea e invierte el capital [p. 45]. En vez de echar sobre mí la carga de probar hechos futuros, el señor Wagner tendría que probarnos a nosotros que en las numerosísimas sociedades que existieron antes de aparecer los capitalistas privados (en las comunidades de la antigua India, en las colectividades familiares de los países eslavos del Sur, etc.) no existía un proceso social de producción, y no digamos un proceso de producción puro y simple. Además, Wagner sólo podía decir: la explotación de la clase obrera por la clase capitalista, en suma, el carácter de la producción capitalista, tal como Marx la presenta, es una realidad, pero Marx se equivoca al considerar este régimen económico como transitorio, al revés que Aristóteles, el cual se equivocaba al no considerar como transitorio el régimen esdavista.l91 Mientras no se aporte esa prueba [o, en otros términos, mientras exista el régimen capitalista], la ganancia del capí,tal será también [aquí es donde asoma la madre del cordero] en rigor, un elemento "constitutivo" del valor y no, como quieren los socialistas, algo que se le sustrae o se le "roba" al obrero [pp. 45, 46]. "Sustracción al obrero", dice él; no sabemos si se refiere a la sustracción del pellejo o a qué. Ahora bien, yo no presento la ganancia del capitalista solamente como una sustracción o un "robo" cometidos contra el obrero. Por el contrario, considero al capitalista como ·un funcionario indispensable de la producción capitalista y demuestro bastante minuciosamente que no se limita a "sustraer" o "robar", sino que lo que hace es extorsionar la producción de plusvalor; es decir, que ayuda a crear ante todo aquello que ha de "sustraer"; y demuestro también por extenso que incluso en el cambio de mercancías se cambian solamente equivalentes y que el capitalista -siempre y cuando que pague al obrero el valor real de su fuerza de trabajo- tiene pleno derecho --dentro, naturalmente, del derecho que corresponde a este modo de er.od11cción- a apropiarse el plusvalor. Pero todo esto no convierte la "ganancia del capital" en "elemento constitutivo" del valor, sino que demuestra simplemente que en el valor, no "constituido" por el trabajo del capitalista, hay una parte que éste puede apropiarse "legalmente", es decir, sin infringir el derecho que corresponde al cambio de mercancías. "Esta teoría sólo tiene en cuenta, de un modo demasiado unilateral, este elemento determinante del valor" [1. Tautología: la teoría es falsa porque Wagner posee una "teoría general del valor" con la que ésta no coincide y porque, por tanto, su "valor" se halla determinado por el "valor de uso", como lo prueba, por ejemplo, el sueldo de profesor; 2. El señor Wagner hace pasar por el valor el "precio de mercado" en cada momento o el precio de las mercancías, diferente de aquél, lo cual es algo muy distinto del valor] "los costos, pero no el otro, la utilidad, el provecho, el factor necesidad" [es decir, no involucra el "valor" y el valor de uso, para dar gusto a un confusionista innato como Wagner]. No sólo no corresponde a la formación de lo& val.ores de cambio en el comercio actual 1101 [se refiere a la formación de los precios, la cual no altera en lo más mínimo la determinación del valor: por lo demás, en e1 comercio actual se operan, certainly <evidentemente>, toda una serie de formaciones de valores de cambio, como lo sabe todo aquel que funda sociedades anónimas, todo especulador, etc., que nada tienen que ver con la creación de valores, aunque no pierdan de vista los valores "creados"; por lo demás, para determinar, por ejemplo, el valor de la fuerza de trabajo, yo parto del hecho de que se ha pagado realmente su valor, que en 1a realidad no es así. El señor Schaffle, en su obra Kapitalismus, etc., entiende que esto es algo "magnánimo", o una cosa parecida. Sólo quiere referirse con ello a un método científicamente necesario] sino que, además, como Schiiffle en su Quintaesencia, y sobre todo en el Cuerpo social, ha demostrado ya de un modo magnífico e indudablemente definitivo (!) , no <corresponde> a las condiciones que necesariamente tendrían que darse en el estado social hipotético de Marx. [Es decir, que el estado social que el señor Schaffle ha tenido la amabilidad de "plasmar" por mí se convierte en el "de Marx" (no en el "estado s~cial" que atribuye a Marx la hipótesis de Schaffle).] ··· · - Esto puede probarse de un modo palmarro en el ejemplo del trigo y de otros artículos semejantes, cuyo val.or de cambio, dada la influencia de las cosechas variables con una demanda casi igual, en un sistema de "impuestos sociales" tendría también que regularse necesariamente de otro modo que por el simple costo. ... ""[Cada palabra, una tontería. En primer lugar, yo no he hablado en parte alguna de "impuestos sociales", y para investigar el valor me he atenido concretamente a las condiciones burguesas, sin aplicar esta teoría del valor a un "estado social" que nunca construí y que el señor Schaffle hizo por mí. En segundo lugar, cuando sube el precio del trigo a consecuencia de una mala cosecha, sube en primer término el valor de ésta, ya que una cantidad de trabajo se concreta ahora en una cantidad menor de producto; y en segundo lugar, sube aún más, sube aún más su precio de venta. ¿Qué tiene esto que ver con mi teoría del V/llor? Precisamente cuanto más por encima de su valor se venda el trigo,c111 más por debajo de su valor se venderán otras mercancías, ya sea en especie o en forma de dinero, y esto aun cuando su precio en dinero no descienda. La smp,_ª·-de_ v~}or sig_ue siendo la misma aunque aumente la expresión de toda esta suma de valor eri dinero, o sea la sumá dé 'fo que elseíÍor''Wörter· considera la -suma de "valor en cambio". Tal acontece si suponemos que la ba;a de precio en la suma de las otras mercancías no cubre el precio de sobrevaioración (exceso de precio) del trigo. Pero en este caso, el valor de cambio del dinero descenderá, por debajo de su valor, pro tanto <en el mismo grado>; la suma del valor de en· todas las mercancías no sólo sigue siendo·la mism;1., sino que iíi.clus·o· se mantiene· ·igual su expresión en dinero, si se incluye el dinero entre las mercancías. Además, en el "estado social" la subida del precio del trigo por encima del aumento de valor que supone la mala cosecha será, desde luego, más pequeña de lo que es hoy con los especuladores. Aparte de que el "estado social" se preocupará desde el primer momento de organizar la producción de modo que el rendimiento anual de trigo dependa en proporciones mínimas de los cambios atmosféricos. El volumen de la producción -con la oferta y la demanda-, será objeto de una regulación racional. Finalmente, suponiendo que las fantasías de Schaffle al respecto fuesen realidades, ¿qué puede probar el "impuesto social" en pro ni en contra de mi teoría del valor? Tan poca cosa como las medidas obligatorias adoptadas para racionar los víveres, en caso de penuria, en un barco, en una plaza sitiada o durante la revolución francesa, etc., en que no se tomaba en cuenta para nada el valor; y lo más terrible para el "estado social": infringir las leyes del valor del "estado capitalista" (burgués) y por ende también ¡la teoría del valor! ¡Cuentos para niños!] El mismo Wagner cita, complacido, estas palabras de Rau: "Para evitar equívocos, conviene definir lo que entendemos por valor puro y simple, y en la terminología alemana se acostumbra tomar este concepto como sinónimo de valor de uso" [p. 46].

Derivación del concepto de valor (pp. 46 y ss.).

Según el señor Wagner, valor de uso y valor de cambio han de derivarse d'abord del concepto de valor, y no como yo hago, de un concretum de las mercancías, y es interesante seguir este escolasticismo en la última parte de sus Grundiegung.l121 "Es una tendencia natural en el hombre la de poner la relación en que están los bienes intrínsecos y extrínsecos con sus necesidades en conciencia clara y entendimiento. Se realiza esto mediante la estimación (estimación de valor) por la cual se atribuye valor a los bienes, con respecto a las cosas del mundo exterior, y se miden" [p. 46], y en la página 12 dice: "Todos los medios para la satisfacción de necesidades se llaman bienes." Si en la primera frase ponemos en lugar de la palabra "bien" su contenido conceptual wagneriano, la primera frase del trozo citado dirá: "Es una tendencia natural en el hombre la de poner la relación en que están los medios intrínsecos y extrínsecos" para la satisfacción de sus necesidades "en conciencia clara y entendimiento". Podemos simplificar algo esta frase dejándonos de "medios intrínsecos" y demás, como hace el señor Wagner "con respecto a" en la frase que le sigue inmediatamente. ¿"El" hombre? Si se quiere decir aquí la categoría "hombre", no tiene en general "ninguna" necesidad; si es el hombre que se enfrenta individualmente a la naturaleza, no hay que entenderlo como un animal gregario; si es un hombre que se puede encontrar en cualquier forma de sociedad -y esto es lo que da a entender el señor Wagner, ya que para él "el" hombre, aunque no sea un universitario, tiene de todos modos lenguaje- ha de tomarse como punto de partida el carácter determinado de este hombre social, o sea el carácter determinado 1de la comunidad donde vive, puesto que en este caso la producción, o sea su proceso de ganarse la vida, ya tiene algún carácter social.

Pero para un señor profesor, las relaciones del hombre con la naturaleza no son prácticas desde un principio, quiero decir, relaciones fundamentadas por la acción, sino teóricas, y en la primera frase hay entrelazadas dos relaciones de este tip~ ·~ En primer Jugar: como en la frase siguiente los "medios ertrínsecos para la satisfacción de sus necesidades" o "bienes extrínsecos" se transforman en "cosas del mundo exterior", la primera relación entrelazada toma la siguiente forma: el hombre está en relación con las cosas del mundo exterior corno con medios para la satisfacción de sus necesidades. Pero los hombres de ninguna manera empiezan por "estar en esta relación teórica con las cosas del mundo exte~ ric;>t': Empiezan, como todo animal, por comer, beber, etc., luego no "están" en una relación sino que se comportan activamente para apoderarse de ciertas cosas del mundo exterior mediante la acción y con el fin de satisfacer sus necesidades. [Luego empiezan por la producción.] Con la repetición de este proceso se graba en su cerebro la propiedad que tienen esas cosas de "satisfacer sus necesidades"; o sea que los hombres, como los animales, aprenden también a distinguir teóricamente las "cosas exteriores" que sirven para satisfacer sus necesidades de todas las demás cosas. En cierto momento de su evolución, después de haber ido aumentando y desarrollando sus necesidades y las actividades que las satisfacen, bautizan también lingüísticamente como toda una clase estas cosas distinguidas por la experiencia del resto del mundo exterior. Sucede esto necesariamente por estar continuamente en el proceso de producción -es decir, en el proceso de apropiación de estas cosas- en relación activa entre ellos y con estas cosas, y pronto tendrán que pelear con los demás por esas cosas. Pero esta designación lingüística sólo expresa una idea que la repetida comprobación en la experiencia ha llevado a su consumación, cual es la de que a las personas que viven en cierta relación social les sirven ciertas cosas [presuposición necesaria por mor del lenguaje] para satisfacer sus necesidades. Los hombres dan a estas cosas sólo un nombre particular (genérico), porque ya saben que sirven para satisfacer sus necesidades, porque por su actividad más o menos frecuente se apoderan de ellas y tratan de tenerlas en su poder; unas veces quizá las llamen "bienes", otras de otra manera, lo que denota que utilizan estas cosas con un fin práctico, que esas cosas les son útiles, y consideran propio de las cosas ese carácter de utilidad, si bien a una oveja difícilmente podría parecerle una de sus propiedades "útiles" el ser devorable por el hombre. Por lo tanto, los hombres empiezan de hecho por apropiarse ciertas cosas del mundo exterior como medio de satisfacer sus propias necesidades, etc., etc.; después proceden a designarlas también lingüísticamente, como lo que son para ellos empíricamente, o sea medios de satisfacer sus necesidades, cosas que los "satisfacen". Si consideramos ahora la circunstancia de que las personas no sólo tratan esas cosas en forma práctica, como medio de satisfacer sus necesidades, y las designan en su imaginación, y después en su lenguaje, como cosas que satisfacen sus necesidades y por ende "que los satisfacen a ellos mismos" [porque mientras la necesidad del hombre no es satisfecha, está en conflicto con ella, o sea consigo mismo] y si, "según la costumbre del lenguaje alemán", les "atribuimos un valor", se demuestra que el concepto general de "valor" se debe al comportamiento del hombre con las cosas halladas en el mundo exterior que satisfacen sus necesidades, y por consiguiente, que esto es el concepto genérico de "valor" y que todos los demás tipos de valor, por ejemplo, la valencia de los elementos en química, sólo son variedades del mismo.* Es una "tendencia natural" de un profesor alemán de economía derivar la categoría económica "valor" de un concepto, y lo logra rebautizando lo_ que en economía política se llama vulgarmente "valor de uso", "según la costumbre de nuestro lenguaje" y poniéndole "valor a secas". Y en cuanto se ha hallado el "valor a secas", sirve a su vez para derivar el "valor de uso" del "valor a secas". Basta para ello tornar el aditamento "de uso" que se le había quitado y ponérselo bonitamente al "valor a secas". De hecho es Rau [véase p. 88] ciaJ quien nos dice sencillamente que "es necesario" [para los señores profesores alemanes], "determinar lo que se ha de entender por valor a secas" y añade ingenuamente: "y por eso está de acuerdo con el uso * [Tachado en el manuscrito:] Pero en el señor Wagner esta "deducción" es todavía más bonita, porque la relaciona con el hombre, no con los hombres. El señor \Vagner expresa así esta simplicísima "deducción": "Es una tendencia natural del hombre [léase, del profesor alemán de economía) 'la relación' por la cual las cosas del mundo exterior no sólo son medios de satisfacción de las necesidades humanas sino también son reconocidas como tales lingüísticamente y como tales sirven también [concluye el fragmento]." de nuestro Jengua;e. . . escoger el valor de uso". [En química se llama valencia de un elemento el número de combinaciones que pueden hacerse de uno de sus átomos con los átomos de otros elementos. Pero el peso combinado del átomo también se llamaba equivalencia, valor equivalente de diferentes elementos, etc., etc. Por eso habría que definir primero el concepto de "valor a secas", etc., etcétera.] Si el hombre se relaciona con las cosas como "medio de satisfacer sus necesidades", se relaciona con ellas como con "bienes", teste [atestigua] Wagner. Les coloca el atributo "bueno"; el contenido de esta operación de ninguna manera es alterado por el hecho de haberlo rebautizado el sefior Wagner al decir "atribuir valor". Su propia embrollada conciencia pasa después "a entender" en la siguiente frase: "Sucede esto por la estimación (estimación del valor), por la cual se atribuye un valor a los bienes, con respecto a fas cosas del mundo exterior, y se mide." No queremos perder el tiempo con la derivación por el sefior Wagner de valor, a partir de estimación del valor (él mismo afiade a estimación la aclaración entre paréntesis "del valor", para llevar la cosa "a la clara conciencia y el entendimiento"). "El hombre" tiene la "tendencia natural" a hacer esto, a "estimar" los bienes como "valores", cosa que permite al sefior Wagner derivar el resultado por él prometido, del "concepto de valor en general". Por algo introduce Wagner de contrabando "con respecto a" en las "cosas del mundo exterior". Parte de que el hombre "se relaciona" con las "cosas del mundo exterior", que son los medios de satisfacer sus necesidades, como "bienes". Estima estas cosas precisamente relacionándose con ellas como "bienes". Y ya hemos tenido para esta "estimación" la anterior "paráfrasis", donde dice, por ejemplo: "El hombre, ser necesitado, está en continuo contacto con el mundo exterior que lo rodea, y descubre que en él hay muchas condiciones de su vida y su bienestar" [p. 8]. Pero esto sólo quiere decir que "estima las cosas del mundo exterior" hasta donde satisfacen a su "necesitado ser", como medios de satisfacer sus necesidades, y por eso, como nos dijeron antes, se relaciona con ellas como "bienes". Ahora podemos, sobre todo si sentimos el "natural" "afán" profesora} de deducir el concepto de valor en general, conceder a "las cosas del mundo exterior" el atributo de "bienes" v "atribuirles valor'' o sea ponerles nombre. También hubiéramos podido decir: puesto que el hombre se relaciona con las cosas del mundo exterior, que satisfacen sus necesidades, como "bienes", las "aprecia", o sea que les pone "precio", y entonces la derivación del concepto de "precio sin más" le quedaría ready cut C14J al profesor germanicus mediante la metodología "del" hombre. Todo cuanto el profesor no puede hacer por sí mismo, hace que lo haga "el" hombre que, repetimos, no es en realidad más que el hombre profesora1, que cree haber entendido el mundo por colocarlo en rúbricas abstractas. Pero en cuanto a "atribuir valor" a las cosas del mundo exterior, sólo es aquí una manera de decir ponerles el atributo de "bienes" y por lo tanto no es de ninguna manera, como trata de dar a entender Wagner, atribuido el "valor" a los "bienes" mismos como una determinación diferente de su "bondad". Sólo es poner en lugar de la palabra "bien" la palabra "valor". [Como vemos, podría ponerse asimismo la palabra "precio". También podríamos poner la palabra "tesoro"; porque si "el" hombre marca ciertas "cosas del mundo exterior" como "bienes", las "atesora" y las considera un "tesoro".* Y así vemos de un golpe las 3 categorías económicas de valor, precio y tesoro conjuradas de "la tendencia natural del hombre" por el señor profesor Wagner, para que le entreguen su tonto mundo conceptual imaginario como por arte de magia.] Pero el señor W agner tiene el confuso apremio de huir de su laberinto de tautologías y de lograr "otra cosa" o llegar a "algo más allá" subrepticiamente. De ahí la frase "por lo cual se atribuye valor a los bienes, con respecto a las cosas del mundo exterior, etc." Puesto que marcar como bienes a las "cosas del mundo exterior", o sea destacarlas y fijarlas (en ideas) como los medios de satisfacer las necesida- • Juego de palabras entre Schat;r; (tesoro) y su derivado schiit;r;en (estimar, valorar). [E.] NOTAS SOBRE WACNER des humanas, ditto <denominado> as1m1smo por el señor Wagner: "atribuir valor a las cosas", entonces tiene tan poca excusa al invocar esta atribución de valor a "los bienes" mismos como la tendría si hablara de atribuir valor al "valor" de las cosas del mundo exterior. Pero el salto mortale se da en la expresión "atribuir valor a los bienes respecto de las cosas del mundo exterior". Wagner hubiera tenido que decir: el etiquetar ciertas cosas del mundo exterior como "bienes" podría también llamarse "atribuir valor" a esas cosas, y ésta es la derivación wagneriana del "concepto de valor" puro y simple o en general. El contenido no se altera por esta alteración de la expresión verbal. Sigue siendo el acto de señalar o fijar en ideas las cosas del mundo exterior, que son los medios de satisfacer las necesidades humanas; en realidad sólo es la percepción y el reconocimiento de ciertas cosas del mundo exterior corno medios de satisfacer las necesidades "del" hombre (que de todos modos sigue padeciendo en los hechos de "necesidad conceptual"). Pero el señor Wagner quiere hacer creer, a nosotros o a él mismo, que en lugar de dar dos nombres a un mismo contenido él ha procedido de la determinación "bien" a una determinación, distinta y nacida de ella, de "valor", y que esto se produce sencillamente poniendo en lugar de las "cosas del mundo exterior" "respecto de" la palabra "bienes", proceso nuevamente "oscurecido" poniendo en lugar de "bienes", "respecto de" las "cosas del mundo exterior". Su propia confusión logra indefectiblemente confundir al lector. Podría también haber invertido esta hermosa "derivación" del modo siguiente: puesto que el hombre distingue las cosas del mundo exterior, que son los medios de satisfacer sus necesidades, como tales medios de satisfacción, de las demás cosas del mundo exterior, y por eso las marca y aprecia, les atribuye valor o les da el atributo de "valor"; esto puede expresarse también diciendo que les asigna el atributo de "valor" como característica o que las considera o estima como "bien". De este modo se atribuye el concepto de "bien" a los "valores", respecto de las cosas del mundo exterior. Y así del concepto de "valor" se "deriva" en general el concepto de "bien". En KA.RL MARX todas las derivaciones de este tipo se trata tan sólo de alejarse de la cuestión que no se puede resolver.* Pero el señor Wagner aprovecha el viaje rápidamente para sacar del "valor" de los bienes la "medida" de este valor. El contenido sigue absolutamente igual, salvo que se ha introducido de contrabando la palabra valor. Podría haberse dicho: puesto que el hombre pone a ciertas cosas del mundo exterior el cuño de "bienes", va comparando estos "bienes" unos con otros y, según la categoría de sus necesidades, los pone en cierto orden jerárquico o sea, si queremos darle este nombre, los "mide". Wagner no dice una palabra de la formación de la medida real de estos bienes, o sea de la evolución de su medida de cantidad, porque esto recordaría al lector con demasiada facilidad cuán poco se trata aquí de lo que se entiende normalmente por "medida de valor". [Como Rau, Wagner no sólo podía demostrar con el "uso de nuestro lenguaje" que el distinguir (señalar) las cosas del mundo exterior, que son los medios de satisfacer las necesidades humanas, como "bienes" también puede ser nombrado "atribuir valor" a esas cosas, sino que tenemos la palabra latina dignitas = valía, mérito, jerarquía, etc., que atribuida a las cosas también significa "valor"; dignitas viene de dignas, y éste de die, señalar, mostrar,* indicar; luego dignas significa pointed out <señalado>; de ahí viene también digitus, el dedo con que uno señala a una cosa, la indica; en griego tenemos ~Etx-vuµ1, Mx.--rv,.o; (dedo); en gótico: ga-tecta (dico); en alemán: zeigen; y podríamos todavía llegar a otras muchas "derivaciones", teniendo en cuenta que ~e[xvvµL o ~ELxvúw (hacer ver, poner de manifiesto, señalar) tiene en común el radical ~fa (presentar, tomar) con Mxoµm.] El señor Wagner logra tanta banalidad, tanto enredo tautológico, tanta pedantería, tanta tortuosidad y malabarismos en menos de siete líneas. Después de este artificio no es extraño que este oscurantista (vir obscuras) prosiga con gran confianza en sí mismo: • Tanto alejarse como derivaciones está expiesado en el original con palabras de la misma iaíz: ableiten, Ableitung. [E.] • En el original en inglés: point out, show y en alemán: o.auszeichnen, uigen. (z.] Este concepto de valor tan debatido, y encima oscurecido por muchas investigaciones, con frecuencia s6lo aparentemente profundas, se elucida simplemente (indeed <por cierto>) [rather <más bien> se complica] si uno, como hasta ahora ha ocurrido [sobre todo por Wagner] parte de la necesidad y de la naturaleza económica del hombre, llega al concepto de bien y le relaciones el concepto de valor [p. 46].

Tenemos aquí la economía conceptual, cuya supuesta elucidación por el vir obscurus lleva al "enlazar" y en cierto modo al "desenlazar".* Otra derivación del concepto de valor: Valor subjetivo y objetivo. Subjetivamente y en el sentido más general, el valor del bien <económico> es igual a la importancia que "se le asigna al bien en razón a su utilidad . .. no es ninguna cualidad de las cosas en sí, aunque objetivamente tenga como premisa la utilidad de una cosa [y por tanto, el valor "objetivo"] ... En sentido objetivo, se entiende por "valor" los "valores", así como los bienes que poseen un valor, por donde [1] bien y valor, bienes y valores se vuelven sustancialmente conceptos idénticos" [pp. 46, 47]. Después de bautizar como ''valor en general" y "concepto del valor" lo que solemos llamar "valor de uso", \Vagner no puede dejar de recordar que "el valor así derivado" ( ¡vaya, vaya!) es el "valor de uso" [!]. Una vez que ha dado al "valor de uso" el nombre de "concepto del valor" en general, de "valor por antonomasia", descubre a posteriori que está charlando pura y simplemente del "valor de uso", es decir, que ha "derivado" éste, puesto que para él el charlar y el derivar son "sustancialmente" operaciones discursivas idénticas. Pero con este motivo descubrimos la tramoya subjetiva que hay detrás de la anterior confusión "objetiva" de conceptos del susodicho señor Wagner. Éste nos descubre, en efecto, un secreto. Rodbertus le había escrito una carta que podemos leer en la Tübinger Zeitschrift, 1878, en la que le explica * Juego de palabras entre anknüpfen (enlazar, ligar, anudar, atar, relacio• nar) y aufknüpfen (desenlazar, desligar, desanudar, desatar y aun colgar) . [E.]

(Rodbertus) por qué sólo hay "una clase de valor": el valor de uso.t1ª1 Yo [Wagner] me he sumado a este criterio, cuya importancia ya tuve ocasión de hacer resaltar una vez, en la primera edición. Y he aquí lo que opina \1/agner de lo que dice Rodbertus: "Es absolutamente exacto y necesario para modificar la usual e ilógica 'división' del 'valor' en valor de uso y valor de cambio, tal y como yo la presentaba en el § 35 de la primera edición" [p. 48, nota 4]. Y el mismo Wagner me clasifica a mí (p. 49, nota) entre aquellos para quienes el "valor de uso" debe ser "desterrado" radicalmente "de la ciencia". Todo esto no son más que "charlatanerías". De prime abord, y<>_ :n.9. a!r~J:!.90 _de "conceptos", y por tanto tampoco del "concepto de valor", razón por la cual no tengo por qué "dividir" en modo alguno este "concepto". De donde arranco es de la forma social más simple en que toma cuerpo el producto del trabajo en la sociedad actual, que es la "mercancía_". Analizo ésta, y lo hago fijándome ante todo en la forma bajo 1a cual eila aparece. Y descubro que la "mercancía" es, de una parte, en su forma natural, un objeto útil, alias <dicho en otros términos> un valor de uso; y de otra parte, portadora del valor de cambio y, desde este punto de vista, "valor de cambio" ella misma. Sigo analizando el "valor de cambio" y encuentro que éste no es más que una "forma de aparecer", un modo especial de manifestarse el valor contenido en la z~ mercancía, en vista de lo cual procedo al análisis de este último. De ahí que esto signifique precisamente, p. 36, edic.: "Si bien al comienzo de este capítulo dijimos, recurriendo a la terminología en boga, que la mercancía es valor de uso y valor de cambio, esto, hablando con precisión, era falso. La mercancía es valor de uso y objeto para el usó y 'valor'. Se ; presenta como ese ente dual que es cuando su valor posee una forma de manifestación propia -la del valor de cambio-, distinta de su forma natural", etc.risi Como se ve, yo no divido el valor en valor de uso y valor de cambio, como términos antitéticos en que se descomponga la abstracción "valor", sino que digo que la forma social concreta del producto \ del trabajo, la "mercancía", es por una parte valor de uso y · por otra parte "valor", no valor de cambio, puesto que éste es una simple forma de aparecer y no su propio contenido. ·- En segundo lugar, solamente un vir obscurus que no haya t:.. entendido ni una palabra de El capital puede argumentar así: puesto que Marx, en una nota a la primera edición de El capital, rechaza en general toda esa cháchara profesoral alemana sobre el "valor de uso" y remite a los lectores que quieran saher algo acerca de los verdaderos valores de uso a las "guías merceológicas",[171 el valor de uso no desempeña según él papel alguno. El papel que no desempeña es, naturalmente, el del término antagónico suyo, el "valor", que no tiene de común con él más que una cosa: el que en la locución "valor de uso" aparezca también la palabra "valor". Con la misma razón hubiera podido decir que yo descarto el "valor de cambio'>, por no ser más que una forma de manifestarse el valor, pero no el "valor" mismo, ya que para mí el "valor" de una mercancía no es ni su valor de uso ni su valor de cambio. Si se quiere analizar la "mercancía", la manifestación económica más simple, hay que dejar a un lado todos los aspectos que no guardan la menor relación con el objeto que se analiza. Por eso yo he dicho en ~~~~. líneas l<> que hay que decir de la mercancía en cuanto valor de uso, pero haciendo resaltar por otra parte la forma característica en la que aparece aquí el valor de uso, el producto del trabajo; a saber: "Una cosa risJ puede ser útil, y además producto del trabajo humano, y no ser mercancía. Quien, con su producto, satisface su propia necesidad, indudablemente crea un valor de uso pero no una mercancía. Para producir una mercancía, no sólo debe producir valor de uso, sino valores de uso para otros, valores de uso sociales [p. 15]Y91 [Aquí es donde está la raíz del "valor de uso social" de Rodbertus.] Con esto, el valor de uso -como valor de uso de la "mercancía"- posee por sí mismo un carácter histórico-específico. En una comunidad primitiva en la que, por ejemplo, se produzcan colectivamente los medios de vida y se repartan entre los miembros de la comunidad, el producto común satisface directamente las necesidades de cada individuo, de cada productor; el carácter social del producto, del valor de uso, radica aquí en su carácter colectivo (comunal). [El señor Rod.bertus, en cambio, convierte el "valor de uso social" de la mercancía en el "valor social de uso en general", lo cual es ya charlatanería.] Como se deduce de lo que dejamos dicho, sería pura charlatanería, haciendo el análisis de la mercancía y fijándose en que de una parte aparece como valor de uso o bien, y de otra parte como "valor", "empalmar" a esta observación toda una serie de reflexiones triviales acerca de los valores de uso o bienes que no entran en el mundo de las mercancías, como ocurre con los "bienes del estado", los "bienes comunales", etc., que es lo que hacen Wagner y los profesores alemanes en general, o acerca del bien "salud", etc. Allí donde el estado es productor capitalista, como ocurre en la explotación de las minas, los bosques, etc., sus productos son "mercancías" y poseen, por tanto, el carácter específico de otra mercancía cualquiera. Por otra parte, el vir obscurus no se ha dado cuenta de que, > ya al hacer el análisis de la mercancía yo no me detengo e_r.i !ª dob~e modalidad CQll.- q.~ _ésta se_ présen!,a, sino que ~aso mmediatamen~e _a ~~mos!r-31 que en es~ doble moda!idad de la mercanc1a se manifiesta el dual caracter del traba¡o de que aquélla es producto: del trabajo útil, es decir, de los modi ~<modalidades> concretos de los distintos trabajos que crean valores de uso y del trabajo abstracto, del trabajo corno gasto de fuerza de t:Iabajo, cualquiera que sea el modo "útil" corno se gaste (en Jo que luego se basa el estudio del proceso de producción);•9ue en el desarrollo de la forma de valor de la mercancía, y en la 1última instancia de su forma dinero, y por tanto del dinero, el valor de una mercancía se manifiesta en el valor de uso de otra, es decir, en la forma natural de la otra mercancía; ~e el propio plusvalor se deriva del valor de uso de la fu.erzai:Ie trabajo, "específico" y exclusivo de ella, etc., etc., y por tanto que en mi obra el valor de uso desempeña un papel importante, muy distinto del que desempeña en toda la economía anterior, si bien, téngase en cuenta, sólo se plantea allí donde se arranca del análisis de un régimen económico dado y no de especulaciones abstractas acerca de los conceptos y locuciones "valor de uso" y "valor". Por eso, en el análisis de la mercancía, ni aun a propósito de su "valor de uso", no hay por qué empalmar inmediatamente definiciones del "capital", que necesariamente tienen que ser un puro contrasentido mientras nos concretemos a analizar los elementos de la mercancía. Pero lo que al señor Wagner le preocupa (molesta), en mi obra, es que yo no le dé el gusto de seguir la "tendencia" profesora} y patriótica-alemana que consiste en confundir el valor de uso y el valor. Aunque muy post-festum, la sociedad alemana, a pesar de todo, ha ido pasando poco a poco de la economía natural feudal, o por lo menos de su predominio, a la economía capitalista, pero los profesores alemanes siguen todavía con un pie en la vieja basura, como es natural. De siervos de los terratenientes se han convertido en siervos del estado, vulgo gobierno. Así se explica que nuestro vir obscurus, que ni siquiera se ha dado cuenta de que mi método analítico, que no arranca del hombre, sino de un período so-~ciá1 económicamente dado, no guarda ni la más remota relación con ese método de entrelazamiento de conceptos que gustan de emplear los profesores alemanes (..con palabras se disputa a· gusto, con palabras se arma un sistema"),[201 se explica que diga: En consonancia con el criterio de Rodbertus y aun con el de Schiiffle en cuanto al carácter de valor de uso de todo valor yo antepongo y hago resaltar la apreciación del valor de uso, tanto más cuanto que la apreciación del valor de cambio es sencillamente inaplicable a muchos de los más importantes bienes económicos [¿qué le obliga a aplicarla?, ya sabemos que como servidor que es del estado se siente obligado a confundir el valor de uso y el valor]; por lo tanto, tampoco al, estado y a sus actividades o a otras relaciones económicas de la comunidad [p. 49, nota]. [Esto nos recuerda a los antiguos químicos previos de la ciencia química: como la manteca de vaca, que en el lenguaje corriente se llama sencillamente manteca (siguiendo una costumbre nórdica), tiene una consistencia blanda, dieron al cloruro, a la manteca de zinc, a la de antimonio, etc., el nombre de caldos butíricos; se apegaron, como el vir obscurus, al carácter mantecoso de todos los cloruros y compuestos de zinc y antimonio.] El verdadero sentido de la cháchara es éste: como ciertos bienes, principalmente el estado ( ¡un bien el estado!) y sus "servicios" (particularmente los servicios de sus profesores de economía política), no constituyen "mercancías", es preciso confundir los dos caracteres antitéticos contenidos en las "mercancías" [que aparecen también manifiestamente en la forma· de mercancía del producto del trabajo]. En cuanto a Wagner y consortes, difícil sería afirmar que ganarían más si sus "servicios" se "estimaran" aten-diendo a su "valor de uso", a su "contenido" intrínseco, en vez de "estimarse" con arreglo a su sueldo* (la "tasación social", como dice Wagner), o sea a lo que les pagan. [Lo único un poco claro para la tontera alemana es que lingüísticamente las palabras valor <Wert> o valía <Würde> se apliquen en primer lugar a las cosas útiles que llevaban ya largo tiempo de existencia, incluso como "productos del trabajo", antes de convertirse en mercancías. Pero esto guarda con la determinación científica del "valor" de las mercancías exactamente la misma relación que el hecho de que los antiguos emplearan primero la palabra sal para designar la sal de cocina, por cuya razón el azúcar, etc., figuran también desde Plinio entre las especies de sal (índeed <como> todos los cuerpos sólidos e incoloros solubles en el agua y con sabor característico) y la categoría química "sal" incluye asimismo el azúcar, etcétera.] [Como la mercancía la adquiere el comprador no porque tenga valor sino por ser "valor de uso" y empleado con fines determinados, se entiende perfectamente que, l] los "valores de uso" son "estimados", o sea que se investiga su cualidad (del mismo modo que se mide, se pesa, etc. su cantidad); 2] que si diferentes tipos de mercancías pueden sustituir uno a otro para el mismo empleo útil, se dé la preferencia a éste o a aquél, etc., etcétera.] • Juego de palabras entre el contenido (Gehalt) intrínseco y el sueldo (Gehalt). [E.] En lengua gótica sólo hay una palabra para valor y valía: vairths, 't'LJ.l.'IÍ ['t'Lµáco -estimar, o sea apreciar; determinar el precio o el valor; tasar; valorar metaf[ísicamente]; hacer aprecio y estimación, honrar, distinguir. TLJ.1.'IÍ -estimación, de donde: determinación del valor o precio, valuación, tasación o avalúo. Luego: estimación de valor, y también valor, el precio mismo (Herodoto, Platón), at 't't~ml -expensas o gastos en Demóstenes. Luego: estimación de valor, aprecio, honor, honra, respeto, consideración, cargo honorífico, puesto de honor, etc. Griechisch-Deutsches Lexikon de Rost.] cuJ Valor, precio (Schulze, Glossar); t22J gótico: vairths, adj., a;to¡;, L'Kavo¡;; escandinavo, noruego antiguo: verdhr, digno; verdh, valor, precio; anglosajón: veordh, vurdh; inglés: worth, adj. y sust. Valor y valía, dignidad.C23J medio alto alemán: wert, gen. werdes, adj. dignus y asimismo Pfennigwert.(241 -wert, gen. werdes, valor, valía, excelencia, aestimatio, mercancía de valor determinado, por ejemplo Pfenwert, pennyworth. -werde: meritum, aestimatio, dignitas, cualidad valiosa. (Ziemann, Mittelhochdeutsches Worterbuch.) t25J Luego valor y valía están totalmente interrelacionados según la etimología y el significado. Lo que oculta la cosa es el inorgánico (falso) modo de flexión del valor ahora usual en el nuevo alto alemán: Werth, Werthes en lugar de Werdes, ya que al gótico th corresponde el alto alemán d, no th = t, y tal es todavía el caso en el medio alto alemán (wert, genitivo werdes, lo mismo). Según la regla del medio alto alemán, la d al final de la palabra tendría que haberse convertido en t, de donde wert en lugar de werd, pero genitivo werdes. Pero esto tiene tanto o tan poco que ver con la categoría económica de "valor" como con la valencia de los elementos químicos (atomicidad) o con los equivalentes químicos o valores equivalentes (pesos compuestos de los elementos químicos). Además observamos que incluso en la relación lingüística -si de la identidad original de valor y valía se desprende, siguiendo la naturaleza de las cosas, que esta palabra se aplica a cosas, a productos del trabajo en su forma natural- después se transfirió directamente, sin modificación, a los precios, o sea al valor desarrollado en su forma de valor -es decir, el valor de cambio, que tiene tan poco que ver con la cuestión como el que la misma palabra se haya empleado mucho para la valía en general, la dignidad, el cargo honorífico, etc. Por lo tanto no hay aquí ninguna distinción lingüística entre valor de uso y valor. Pasemos ahora al fiador del vir obscurus, a Rodbertus (cuyo estudio puede verse en la Tübinger Zeitschrift). Las palabras de Rodbertus citadas por el vir obscurus son las siguientes: Página 48 del texto: "Sólo existe una clase de valor, que es el valor de uso. Éste puede ser valor de uso individual o valor de uso social. El primero tiene que ver con el individuo y sus necesidades, sin la menor relación con una organización social." [Y esto es ya una tontería (cf. EI capital, p. 171),!261 donde se dice que el proceso de trabajo, como actividad racional encaminada a la producción de valores de uso, etc., "es común a todas las formas sociales (de la vida humana) por igual, y es independiente de todas ellas". En primer lugar, al individuo no está enfrentada la locución "valor de uso" sino valores de uso concretos, y cuáles de éstos le "estén enfrentados" (ya que para estos hombres todo "está", todo aparece "estático"),* depende pura y exclusivamente del grado del proceso social de producción y por tanto corresponde "a una organización social". Pero si Rodbertus quiere limitarse a decir algo tan trivial como que el valor de uso, que realmente se presenta al individuo como objeto de uso, se le enfrenta como valor individual de uso para él, formula una tautología banal o una falsedad, puesto que, para no hablar de cosas como el arroz, el maíz o el trigo, o de la carne (que para un hindú no tiene nunca el valor de artículo alimenticio), la necesidad de un título de profesor o de consejero de gobierno, o * Marx no emplea aquí la palabra ständig, que sería la indicada para designar lo permanente, lo fijo, sino ständisch, que se refiere más bien a la posición, la jerarquía. [E.] de una condecoración, sólo puede planteársele a un individuo dentro de una "organización social" muy concreta.] El segundo es el valor de uso que tiene un organismo social formado por muchos organismos individuales (o, en su caso, individuos) [p. 48 del texto] .c211 ¡He1moso alemán! ¿De qué se trata aquí: del "valor de uso" del "organismo social", de un valor de uso poseído por un "organismo social" [como por ejemplo la tierra en las primitivas formas comunitarias] o de la forma "social" determinada del valor de uso en un organismo social, como por ejemplo, allí donde la producción de mercancías es el régimen dominante, el valor de uso que suministra un productor es "valor de uso para otros", y en este sentido, "valor de uso social''? Con este confusionismo no se puede ir a ninguna parte. Pasemos ahora a otra afirmación de este Fausto de nuestro Wagner: 12ª1 El valor de cambio no es más que el ropaje y el atributo histórico del valor de uso social de un determinado período histórico. Al enfrentar el valor de uso a un valor de cambio como contraposición lógica, se opone a un concepto lógico un concepto histórico, en contraposición lógica, lo cual no es un procedimiento lógico [p. 48, nota 4]. "¡Eso es", ;ubelt ibídem Wagnerus <ex- 1 clama jubilosamente Wagner>, "totalmente correcto"! ¿Y quién es el "hombre" que perpetra esto? No cabe duda que Rodbertus apunta contra mí, puesto que según R. Mayer, su famulus <sirviente>,[291 ha redactado "un voluminoso y denso manuscrito" contra El capital. ¿Quién es el que establece aquí una contraposición lógica? El señor Rodbertus, para quien el "valor de uso" y el "valor de cambio" son, por naturaleza, meros ..conceptos". En realidad, si tomamos una lista cualquiera de precios vemos que en ella cada clase concreta de mercancías incurre en este mismo proceso ilógico, al distinguirse como bienes, como valores de uso, como algodón, hilados, hierro, trigo, etc., de los demás, al presentarse corno "bienes" cualitativamente distintos de los otros toto coeio <en todo sentido> pero al mismo tiempo presentar sus precios como cualitativamente iguales, como modalidades sólo cuantitativamente distintas de la misma sustancia. A él, que la usa, se le presenta cada clase concreta de mercancía en su forma natural específica, así como se le presenta en su forma de valor enteramente diferente, "común" a ella y a todas las demás mercancías, como valor de cambio. Aquí sólo existe una contraposición "lógica" para Rodbertus y los doctorales maestros de escuela alemanes afines a él, que arrancan del "concepto" del valor, y no de la "cosa social", la "mercancía", y luego el concepto se divide (desdobla) por sí mismo como si tuviese dos caras, para acabar discutiendo ¡cuál de las dos quimeras es la que buscaban! Ahora bien, en el oscuro fondo de estas frases tan orondas está sencillamente el descubrimiento inmortal de que, en cualquier situación, el hombre tiene que comer, beber, etc. [y no cabe añadir vestirse, tener cuchillo y tenedor, cama y vivienda, porque no ocurre así en todas Ias situaciones]; en una palabra, que en todas las situaciones tiene que encontrar en la naturaleza, listos para su uso, los objetos exteriores precisos para la satisfacción de sus necesidades, y adueñarse de ellos o prepararlos con las materias que la naturaleza le proporcione; por tanto, en este modo real de proceder se relaciona siempre, en la práctica, con ciertos objetos del mundo exterior como "valores de uso", es decir, como objetos para su uso; de ahí que el valor de uso para Rodbertus sea un concepto "lógico". ¿Que el hombre necesita respirar? Pues el "respirar" es un concepto "lógico", de ninguna manera "fisiológico". Pero donde mejor se revela la superficialidad de Rodbertus es en su contraposición de un concepto "lógico" y otro "histórico". ~}_ ~§Jo en(9ta el "valor" (el económico, por oposición al valor de uso de la mercancía) en su for!Ila de manifestarse, en el valor de cambio, y como éste sólo se presénta allí donde una parte por lo menos de los productos del trabajo, de los objetos de uso, funcionan ya como "mercancías", y esto no ocurre desde el primer momento sino sólo a partir de una cierta fase social de desarrollo, o sea en un determinado grado de desarrollo histórico, nos encontramos con que el valor de cambio es un concepto "histórico". Si Rodbertus hubiese seguido analizando -más adelante diré por qué no ha podido verlo- el valor de cambio de las mercancías, que únicamente se da allí donde hay mercancías en plural, distintas clases de mercancías, hubiera encontrado el "valor" detrás de esta fom1a de manifestarse. Y si hubiese seguido investigando el valor habría visto que aquí el objeto, el "valor de uso", aparece como mera materialización del trabajo hiúnario, como erogación de la misma fuerza humana de trabajo, por donde este contenido se representa como el carácter material de la cosa, como <carácter> que le corresponde materialmente a ella misma, aunque esta materialidad no aparezca en su forma natural [que es precisamente por lo que hace falta una forma especial de valor]. Habría descubierto, pues, que ~1-~'valor.'.~_dela mercancía no hace más que expresar en una Torína ·nlsforicam-éñfo. progresiva lo que ya existía en todas las demás formas históricas de sociedad, aunque. bajo otra forma, a saber: ~arácter so,c_i~l, d~J J!2.PªÍP, en cuanto aplicación de la fuerza social de trabajo. Y si él "valor" de la mercancía sólo es una forma histórica concreta, algo que existe en todas las formas de sociedad, el "valor de uso social", como él caracteriza el "valor de uso" de la mercancía, lo es también. El señor Rodbertus toma de Ricardo la medida de la magnitud del valor, pero, al igual que Ricardo, no ha investigado ni comprendido la sustancia misma del valor; por ejemplo, el carácter "común" del <proceso de trabajo> en las comunidades primitivas como organismo colectivo de las fuerzas de trabajo asociadas, y por tanto el <carácter colectivo> de su trabajo, o sea la aplicación de estas fuerzas. Huelga seguir examinando aquí las charlatanerías de Wagner. Medida de la cantidad de valor. El señor Wagner me incluye aquí, pero sintiéndolo mucho descubre que yo he "eliminado" el "trabajo de la formación de capital" (p. 58, nota 7). En un comercio regulado por órganos sociales, la determinación de los valores estimados o de los precios estimados tiene que efectoarse con la debida consideración de este momento de costo [así llama él al cuanto de trabajo gastado, etc. en la producción], como ocurrió en principio también en la tasación primera por la autoridad y después por el comercio, y volvería a ocurrir con otro nuevo sistema cualquiera de estimación [¡quiere decir con uno socialista!]. Pero en el comercio libre, los costos no son la base exclusiva de determinación de los valores de cambio y los precios, ni podrían serlo en ningún estado social imaginable. Porque independientemente de los costos, siempre habrá fluctuaciones de valor de uso y de demanda, cuya influencia en el valor de cambio y los precios (precios de contrato y precios estimados) [so1 modificará y tendrá que modificar la influencia de los costos (etc., pp. 58, 59). La perspicaz corrección [precisamente ésta] de la doctrina socialista de los valores. . . se la debemos a Schiiffle (!), quien dijo en Socialer Korper, m, p. 278: Con ninguna clase de influencia social de las demandas y las producciones se puede impedir que todas las demandas estén en equilibrio, cualitativa y cuantitativamente, cada una con las producciones. Pero si es así, los cocientes sociales de valor de costos no pueden considerarse proporcionalmente al mismo tiempo como cocientes sociales del valor de uso [p. 59, nota 9].C81l De que esto sólo equivalga a la trivialidad del subir y bajar de los precios de mercado por encima y por debajo del valor <de una mercancía> y a la presuposición de que su <de Marx> teoría del valor, creada para la sociedad burguesa, es normativa en el "estado social marxiano", da testimonio la frase de Wagner: Ellos ~os precios] divergen a veces más o menos [de los costos]; suben con los bienes cuyo valor de uso se ha vuelto mayor, y bajan con aquellos cuyo valor de uso se ha vuelto menor. S6lo a la larga se irán haciendo los costos más y más aplicables como regulador decisorio, etcétera [p. 59]. Derecho. Para la fantasía del vir obscurus sobre la influencia económicamente creadora del derecl10 basta un trozo, aunque él no deje de chapotear una y otra vez en este punto de vista intrínsecamente absurdo: El sistema económico individual tiene a su cabeza, corno órgaNOTAS SOBRE WACNER no de la actividad técnica y económica, y en calidad de sujeto legal y económico. . . una persona. Tampoco es ésta un fenómeno puramente económico, sino que al mismo tiempo depende de la forma de la ley, que es la que determina quién es considerado persona y quién puede estar a la cabeza de un sistema ecor.ómico [etc., p. 65). Comunicación y transporte (pp. 75-76) p. 80 (nota). De p. 82: el "cambio en fas componentes (naturales) de Ia masa de bienes" r32l [de una empresa, bautizado por Wagner "intercambio de bienes" y para Scl1affle declarado -cuando menos un caso del mismo- "intercambio social de material"; pero yo también he empleado la palabra para el proceso "natural" de producción como el intercambio material entre hombre y naturaleza] lo toma de mi obra, donde el intercambio material aparece por primera vez en el análisis de M-D-M <mercancía-dinero-mercancía> y las interrupciones del cambio de forma son calificadas también ulteriormente cambio de material,[33l Además, lo que dice el sefior Wagner sobre el "cambio interno" de los bienes que se hallan en una rama de la producción (él dice en "un sistema económico individual") refiriéndose en parte a su "valor de uso" y en parte a su "valor", lo estudio en el análisis de la primera fase de M-D-M. o sea en M-D, con el ejemplo del tejedor de lino (El capital, pp. 85, 86-87) [34l cuya conclusión es ésta: "Nuestros poseedores de mercancías descubren, pues, que la misma división del trabajo que los convierte en productores privados independientes, hace que el proceso de producción, y las relaciones suyas dentro de ese proceso, sean independientes de ellos mismos, y que la independencia recíproca entre las personas se complemente con un sistema de dependencia multilateral y propio de cosas" (Kapital, p. 87). Los contratos para Ia adquisición comercial de los bienes. El oscurantista (vir obscuros) pone lo mío y lo suyo cabeza abajo. Con él primero está el derecho y después el comercio; en la realidad ocurre al revés: primero tenemos el comercio, y de ahí se va formando después un orden jurídico. Al analizar la circulación de mercancías he expuesto cómo en el comercio desarrollado de intercambio, los que intercambian se reconocen mutua y tácitamente como personas iguales y dueños de los bienes que van a intercambiar; y lo hacen al ofrecerse los bienes y ponerse de acuerdo para comerciar. Esta relación práctica, que se efectúa por y en el intercambio, recibe después la forma jurídica del contrato, etc.; pero esta forma no crea ni su contenido, que es el intercambio, ni la relación en él existente entre las personas, sino a la inversa. Por el contrario con Wagner: "Esta adquisición [de los bienes por el comercio] presupone necesariamente un determinado orden jurídico, sobre cuya base (!) se efectúa el comercio" [etc., p. 84].l361 El crédito. En lugar de considerar la aparición del dinero como medio de pago, Wagner hace del proceso de circulación, hasta donde se realiza en la forma de que los dos equivalentes no son opuestos simultáneamente en M-D, directamente la "práctica de crédito" (pp. 85 y s.), por donde es "conectado" <el hecho> de que esto se combina frecuentemente con el "rédito"; también sirve para establecer la "otorgación de confianza", y con ella la "confianza" misma, como base del "crédito". Sobre la concepción jurídica de los "bienes" de <Georg Friedrich> PucJ1ta,l361 etc., a que pertenecen también, según eso, las deudas como partes constituyentes negativas [p. 86, nota 8]. El crédito es "crédito consuntivo" o "crédito productivo" (p. 86). El primero predomina en el nivel cultural inferior y el segundo en el "superior". Sobre las causas del endeudamiento [causas del pauperismo: fluctuaciones en las cosechas, servicio militar, competencia de los esclavos l en la Roma antigua. [Jhering, 3i1 ed., p. 234, 11, 2, Geist des römischen Rechts.] C37J Según el señor Wagner, en el "nivel inferior" domina <el> "crédito consuntivo" entre las clases "bajas, sojuzgadas" y las "altas y despilfarradoras". De hecho: en Inglaterra y los Estados Unidos predomina en general e1 "crédito consuntivo", ¡con formación del sistema de bancos de depósito! En particular, el crédito productivo. . . resulta ser un tactor económico de la economía nacional basada en la propiedad privada de terrenos y en capitales m6viles, y que permite la libre competencia. Está en relación con la posesión de patrimonios, no con los bienes como categoría puramente económica, y por eso sólo es una categoría histórico-jurídica [!] [p. 87]. Dependencia del sistema económico individual y de los patrimonios respecto de los efectos del mundo exterior, sobre todo de la influencia de 1a coyuntura en la economía nacional. 1. Alteraciones en el valor de uso: en algunos casos mejora con el paso del tiempo, corno condición de ciertos procesos naturales (vino, cigarros puros. violines, etcétera). En la inmensa mayoría de los casos hay empeoramiento. .. <los valores de uso> se descomponen en sus componentes materiales, en accidentes de todo género. La "alteración" del valor de cambio en la misma dirección, "aumento de valor" o "disminución de valor" corresponde <a esto> [pp. %, 97]. Véase el contrato de arrendamiento de casas en Berlín [p. 97, nota 2] .casJ 2. Diferente conocimiento por el hombre de las propiedades de los patrimonios; de ahí, en el caso positivo, el "aumento del patrimonio". [Empleo del carbón de piedra para fundir el hierro en Inglaterra, allá por 1620, porque la disminución de los bosques ponía en peligro la continuación de los talleres metalúrgicos; descubrimientos químicos, como el del yodo (utilización de los yacimientos de sal yodada). La fosforita como fertilizante. La antracita como combustible. El material para gas del alumbrado y para la fotografía. Descubrimiento de colorantes y sustancias curativas. Gutapercha, caucho. Marfil vegetal (de Phytelephas macrocarpa). Creosota. Velas de parafina. Utilización del asfalto, de las agujas de pino (lana de agujas de pino silvestre), del gas en altos hornos, alquitrán de hulla para preparar anilinas, trapos de lana, aserrín, etc., etc.] En el caso negativo1 disminución de la utilidad y por ende del valor (corno después del descubrimiento de la triquina en la carne de cerdo, de los venenos en las materias colorantes, las plantas, etc.) [pp. 97, 98]. Descubrimiento de productos minerales en la tierra, de nuevas propiedades útiles en sus productos; el descubrimiento de nuevas aplicaciones para ellos incrementa el patrimonio del terrateniente [p. 98]. 3. Coyuntura. Influencia de todas las "condiciones externas", que codeterminan sustancialmente ''la elaboración de bienes para el comercio, su demanda y oferta" . . . y por ende su "valor de cambio", así como el "bien acabado individual . .. ; <esto es> total o primordialmente independiente" del "sujeto económico'' o del "dueño" (p. 98). La coyuntura se convierte en el "factor decisivo en el sistema de la libre competencia" [p. 99]. Una persona adquiere así -por medio del principio de la propiedad privada- lo que no se "ganó", y otra padece "daños", "pérdidas que económicamente no se merecía". Sobre la especulación [nota IO, p. 101 ]. Precio de 1a vivienda [p. 102, nota 11 ]. Industria del carbón y siderurgia (p. 102, nota 12]. Muchas modificaciones de la técnica reducen el valor de los productos industriales, como el de los instrumentos de producción (pp. 102, 103]. Con la "economía nacional que progresa en población y bienestar predominan ... las perspectivas favorables, aunque haya también retrocesos y fluctuaciones temporales y locales ocasionales, en la propiedad de la tierra, en particular en las ciudades (grandes ciudades)" [p. 102]. "Y así la coyuntura genera ganancias, en particular para el dueño de tierras" [p. 103]. "Estas, como otras muchas ganancias en valor de la coyuntura. . . sólo <son> ganancias puramente especulativas", a las que corresponden "pérdidas especulativas" [p. 103].

Igualmente con el "comercio de cereales" (p. 103, nota 15). Y así "hay que reconocer francamente. . . la situación económica del individuo o de la familia" es también "esencialmente un producto de la coyuntura" y esto "debilita necesariamente el significado de la responsabilidad económica personal" [pp. (104), 105].

De ahí que "la actual organización de la economía nacioNOTAS SOBRE \VAGNER nal y la base jurídica" [1] y "de ahí que la propiedad privada en tierras y capital", etc., "es un arreglo, en general inalterable", de modo que después de mucho vacilar, no hay manera "de combatir... las causas" [y las malas condiciones que de ahí se desprenden, como siempre, estancamiento del mercado, crisis, desempleo, reducción de los salarios, etc.], ''luego no <hay lucha contra> el mal mismo", mientras que el señor Wagner trata de combatir los "síntomas", las "consecuencias del mal", puesto que castiga las "ganancias especulativas" con "impuestos", y las "pérdidas económicamente inmerecidas", el producto de la coyuntura, con un "sistema racional de seguro" (p. 105). Esto, dice el oscurantista, es el resultado, si tomamos el modo de producción actual con su "base jurídica" como "inalterable"; pero su investigación, que ahonda más que el socialismo. llegará al meollo de "la cosa misma". N ous verrons <veremos>, ¿cómo? Momentos principales individuales que forman la coyuntura. l. Fluctuaciones en el rendimiento de las cosechas de los principales alimentos, por influencia de las relaciones meteorológicas y políticas, como perturbaciones del cultivo por la guerra. Esto influye en productores y consumidores [p. 106]. [Sobre negociantes en cereales: Tooke, History of Prices; para Grecia: Bockh, Staatshaushalt der Athener, 1, l, § 15; C39J para Roma: /hering, Geist, p. 238. Mayor mortalidad actualmente en los estratos inferiores de la población a cada pequeño aumento en los precios, "con seguridad, prueba de cuán poco excede el salario promedio, para la masa de la clase trabajadora, 1a cantidad de dinero absolutamente necesaria para la vida (p. 106, nota 19).] Las mejoras en los medios de comunicación ["al mismo tiempo", dice la nota 20, "la premisa más importante de un comercio especulativo de los cereales con precios igualados"], los métodos modificados de la agricultura ["rotación de cosechas", mediante el cultivo de productos diferentes, favorecidos o perjudicados por los cambios meteorológicos]; de ahí las pequeñas oscilaciones en el precio del grano dentro de pequeños espacios de tiempo en camparación "con la Edad Media y la Antigüedad". Pero las fluctuaciones son ahora mucho mayores (véase nota 22, p. 107; los hechos están ahí). 2. Modificaciones en la tecnología. Nuevos métodos de producción. Acero Bessemer en lugar de hierro, etc., p. 107 [y además nota 23¡. Introducción de máquinas en Jugar del trabajo manual. 3. Modificaciones en los medios de comunicación y transporte, que influyen en el movimiento geográfico de personas y mercancías: y así concretamente. . . son afectados el valor de la tierra y los artículos de valor específico menor; ramos enteros de la producción han de efectuar el difícil paso a otros métodos de gestión (p. 107). [A propósito de esto, nota 24 ibid. Aumento del valor de la tierra situada cerca de buenas comunicaciones, debido a la mejor salida de los productos allí obtenidos; facilitación de la acumulación demográfica en las ciudades, de donde el enorme aumento del valor de los terrenos citadinos y del valor en las inmediaciones de esos lugares. Facilitación de 1a exportación desde regiones con precios hasta ahora más baratos de los cereales, para otras materias primas agrícolas y forestales, <y> para productos minerales a regiones de precios más altos; de ahí la difícil situación económica de todos los elementos de la población con ingresos fijos en las primeras regiones, y en cambio protección de los productores y en particular de los terratenientes en las mismas. Opera a la inversa la introducción (¡importación!) facilitada de granos y otros materiales de valor específico bajo. Consumidores protegidos y productores desfavorecidos en el país adonde se lleva; necesidad imperiosa de cambiar a otras producciones, como en Inglaterra del cultivo de cereales a la producción de carne en 1840-1850, debido a la competencia de los cereales baratos del oriente europeo en Alemania. Difícil situación para los agricultores alemanes (actuales) a causa del dima, y después, de los recientes y grandes aumentos salariales, que no pueden aplicar a los productos tan fácilmente como los industriales, etcétera.] 4. ¡Modificaciones del gusto! Modas, etc. que suelen agotarse rápidamente. 5. Cambios políticos en el comercio nacional e internacional (guerra, revolución, etc.); la confianza y la desconfianza que producen <se hacen> cada vez más importantes con la creciente división del trabajo, el mejoramiento del comercio internacional, etc., los efectos del factor crédito, las imponentes dimensiones de la guerra moderna, etcétera [p. 108]. 6. Cambios en la política agraria, industrial y comercial. (Ejemplo: reforma de las leyes inglesas de cereales.) 7. Modificaciones en la distribución geográfica y la situación económica general del conjunto de la población, como la emigración del campo a las ciudades [pp. 108, 109]. 8. Modificaciones en fa situación social y económica de los distintos estratos de la población. como por la otorgación de libertad de coalición <a los trabajadores>, etc. [p. 109]. [Los 5 mil millones franceses,C'01 nota 29, ibid.] Costos de Ia empresa individual. Del "trabajo" productor de "valor" en que se resuelven todos los costos, en particular debe tomarse "trabajo" en el debido sentido lato en que "comprende todo cuanto es necesario para las actividades humanas conscientemente dirigidas a la obtención de una ganancia", luego también en particular "el trabajo mental del director y la actividad por la cual se forma y emplea el capital", "de ahí que" la "ganancia de capital" que reporta esta actividad forme también parte de los "elementos constitutivos de los costos". "Este modo de ver está en contradicción con la teoría socialista de valor y costos y la crítica del capital" [p. 111 ]. El vir obscurus me atribuye falsamente <la idea de> que el plusvalor producido sólo por los trabajadores le queda al empresario capitalista indebidamente [nota 3, p. 114]. Pero yo digo exactamente lo contrario: que la producción de mercancías necesariamente se orienta en cierto punto hacia la producción "capitalista" de mercancías, y que según la ley del valor que la rige, el "plusvalor" corresponde al capitalista y no al trabajador. En lugar de ceder a semejante sofistería se demuestra el carácter de socialista de cátedra del oscurantis0 ta por la siguiente trivialidad, de que "los enemigos incondicionales de los socialistas" "pasan por alto los abundantes casos de relaciones de explotación en que el beneficio neto no se divide colllk> es debido (!), los costos de producción del patrón para una empresa individual disminuyen en contra de los trabajadores (a veces también de los capitalistas prestatarios) y en favor de los que ponen el trabajo" [loe. cit.]. Renta nacional en Inglaterra y Francia [p. 120, X- q¡]. El producto anual bruto de una nación: l. Totalidad de los bienes nuevos producidos en un año. Las materias primas del país a ordenar en su totalidad según su valor; los o'fijetos derivados de ellas y de material extranjero [para evitar la repetición en la lista de las materias primas] para la cuantía del aumento de valor logrado por el trabajo de fábrica; las materias primas y los productos semifabricados r•1J vendidos y transportados en el comercio <a ordenar> según la cuantía del aumento de valor así obtenido. 2. Importación de dinero y mercancías del extranjero del título de los ingresos por derechos exigibles del país, de operaciones de crédito o de inversiones de capital de los ciudadanos residentes en el extranjero. 3. El transporte por los armadores nacionales en comercio exterior y mutuo mediante la importación de bienes extranjeros. 4. A1oneda o mercancía importadas del extranjero en calidad de remesas para extranjeros residentes. 5. Importación de regalos no compensados, como el tributo continuo del extranjero al país, la continua inmigración y por ende, <la entrada> regular de los bienes de los inmigrantes. 6. Exceso de valor debido a la importación de dinero y mercancías a consecuencia del comercio internacional,C42J [pero entonces, a deducir, 1, la exportación al extranjero]. 7. Cantidad de valor <recibido> de 1a utilización de propiedades (como casas habitación, etc.) [pp. 121, 122]. · A deducir para el producto neto y otras cosas, la "exportación de bienes como pago del transporte por armadores extranjeros" [p. 123]. [La cosa no es tan sencilla: precio de producción (nacional) + transporte de carga = precio de venta. Si el país exporta sus mercancías en buques propios, el extranjero paga el precio del transporte, si el precio de mercado prevaleciente, etcétera.] Junto con los tributos continuos es preciso contar los pagos regulares a súbditos extran;eros en el extran;ero (dádivas, como de los persas a los griegos) , sueldos a sabios extran;eros con Luis XIV, el dinero de San Pedro [431 [p. 123, nota 9]. ¿Por qué no los subsidios que los príncipes alemanes recibían regularmente de Francia e Inglaterra? Véanse los ingenuos tipos de partes del ingreso de <personas> privadas, que consisten en "servicios del estado y la iglesia" l44l [p. 125, nota 14]. Estimación de valor, individual y nacional. En su obra Recherches sur les príncipes mathématiques de Ja théorie des richesses,[451 1838, dice Coumot que 1a destrucción de una parte de las existencias de mercancías para vender el resto más caras es "une véritable création de richesse dans le sens commercial du mot" <Una verdadera creación de riqueza en el sentido comercial de la palabra> [p. 127, nota 3]. Comparación de la disminución de las existencias para consumo de las personas privadas o, como dice Wagner, su "capital de uso", en nuestro período cultural, sobre todo en Berlín, p. 128, nota 5, p. 129, notas 8 y 10; para eso hay demasiado poco dinero o capital propio de trabajo en el mismo negocio de producción, p. 130 y en la misma página, nota 11. Importancia relativamente mayor del comercio exterior en nuestros días, p. 131, nota 13, p. 132, nota 3.l"1