Karl Marx

Señor Bucher

Del inglés.

["The Daily News" núm. 10030 del 13 de junio de 1878]

Al redactor del «Daily News»

Señor Director:

Según un telegrama de la agencia Reuters, «el señor consejero de legación Bucher ha sido designado “secretaire archiviste” del Congreso».

¿Acaso este «Herr Bucher» es el mismo Lothar Bucher que, durante su largo exilio londinense, brilló como entusiasta partidario del difunto señor David Urquhart, cuyas doctrinas antirrusas expresaba semana tras semana en sus correspondencias al «National-Zeitung» berlinés; el mismo Lothar Bucher que, tras su regreso a Berlín, se convirtió en tan ferviente admirador de Ferdinand Lassalle, que éste lo nombró su albacea testamentario, le legó una renta anual y le transfirió el derecho de publicación de sus obras? Poco después de la muerte de Lassalle, Lothar Bucher ingresó en el Ministerio de Asuntos Exteriores prusiano, fue nombrado «consejero de legación», y se convirtió en hombre de confianza y brazo derecho de Bismarck.

Tuvo la ingenuidad de dirigirme una carta, en la que me invitaba, naturalmente con la aprobación de su jefe, a escribir los artículos financieros para el «Staats-Anzeiger» oficial prusiano.

Se me dejó a mí la determinación de las condiciones pecuniarias de ese puesto, asegurándoseme expresamente que gozaría de plena libertad para tratar las operaciones financieras que se presentaran y a quienes las ejecutaban desde mi propio punto de vista «científico». Después de este extraño suceso, no me divirtió poco encontrar constantemente las colaboraciones del señor Lothar Bucher, miembro de la Asociación Internacional de los Trabajadores, en las columnas del órgano de la Internacional editado en Ginebra por Johann Philipp Becker, «Der Vorbote».

Si no hay aquí confusión de personas, y si son ciertos los informes de que el gobierno ruso y el alemán quieren presentar al Congreso, con motivo de los atentados de Hödel y Nobiling, medidas internacionales contra la expansión del socialismo, entonces el señor Bucher es el hombre indicado para decir al Congreso con toda autoridad que la organización, la actividad y las doctrinas del partido socialista alemán tienen tan poco que ver con esos atentados como con el hundimiento del «Gran Elector» o con la reunión del Congreso en Berlín; el señor Bucher es el hombre indicado para decir que las detenciones realizadas en toda Alemania con el fin de sembrar el pánico, y el polvo levantado por los reptiles de la prensa, sirven exclusivamente para provocar la exigencia de la elección de un Reichstag dispuesto a elevar por fin a ley la solución, elaborada desde hace tiempo por el príncipe Bismarck, de un problema paradójico, a saber: dotar al gobierno alemán de todos los recursos financieros de un Estado moderno, y al mismo tiempo imponer de nuevo al pueblo alemán el viejo régimen político que el huracán de 1848 hizo trizas.

Quedo, Señor Director, su seguro servidor

Karl Marx

Londres, 12 de junio [de 1878]