El movimiento obrero en Alemania, Francia, los Estados Unidos y Rusia

Escrito el 12 de enero de 1878.
Del italiano.

El movimiento socialista en Alemania avanza admirablemente. En la actualidad existen 62 publicaciones periódicas socialistas, de las cuales 46 son periódicos en el sentido propio, 1 es una revista y 15 son órganos de federaciones sindicales. Además, se publican en lengua alemana 4 periódicos y 1 revista en Suiza, 3 en Austria, 1 en Hungría y 6 periódicos en América. El número total de publicaciones periódicas socialistas en lengua alemana es de:

Alemania

62

}
75

Austria

3

Hungría

1

Suiza

3

América

6

Así, la literatura periódica del socialismo en lengua alemana presenta un número de órganos mayor que en todas las demás lenguas juntas. En esta cifra no incluyo los periódicos más o menos socialistas de los profesores universitarios (socialistas de cátedra |socialistas de cátedra en "La Plebe" en alemán|), sino únicamente los órganos reconocidos por el partido.

Cuando ocurrió el atentado contra Bismarck, me escribió un burgués: «Toda Alemania (la burguesa) está llena de alegría porque Bismarck no fue muerto», y yo le respondí: «También nosotros estamos satisfechos, pues él trabaja para nosotros como si por ello le pagaran.» Sabéis cuánta razón tenía, pues sin las persecuciones y los sufrimientos, sin el militarismo y los impuestos en constante aumento, no habríamos llegado tan lejos.

Aunque la crisis en Francia ha dado un resultado bastante poco satisfactorio, de ella se derivará, según me parece, una situación que permitirá a los socialistas franceses actuar mediante la prensa, las reuniones públicas y las asociaciones y organizarse como partido obrero; es todo lo que ahora —tras el baño de sangre de 1871— podemos alcanzar. Además, es un hecho indiscutible que Francia ha realizado dos grandes progresos: el paso de los campesinos al lado de la república y la formación de un ejército republicano. El golpe de Estado de Ducrot, Batbie y compañía ha fracasado porque los soldados se han negado resueltamente a marchar contra el pueblo.

En América, la cuestión obrera fue puesta a la orden del día por la sangrienta huelga del personal de las grandes líneas ferroviarias. Es un acontecimiento que hará época en la historia americana; de este modo, la formación de un partido obrero en los Estados Unidos avanza a grandes pasos. En aquel país se marcha con rapidez, y debemos seguir el movimiento para no ser sorprendidos por algún gran éxito que pronto habrá de producirse.

Rusia es, creo yo, el país que en un futuro próximo desempeñará el papel más importante. La situación creada por la llamada emancipación de los siervos era ya insoportable antes de la guerra. Esta gran reforma ha sido ejecutada tan bien que ha terminado por arruinar a nobles y campesinos. Le siguió otra reforma —supuestamente con el fin de dar a las gubernias o a los distritos una administración elegida, relativamente libre de la injerencia del gobierno central—, pero que no trajo más que el aumento de unos impuestos ya de por sí insoportables.

A las gubernias simplemente se les impusieron los costes de su administración, de modo que el Estado pagaba menos, pero seguía recaudando los mismos impuestos; de ahí surgieron nuevos impuestos para cubrir los gastos de las gubernias y de las comunas. Luego vino, además, el servicio militar obligatorio general, lo que equivale a un nuevo impuesto, más gravoso que los otros, y a un ejército nuevo, más numeroso.

Así se aproximaba a grandes pasos el hundimiento de las finanzas. El país se encontraba ya antes de la guerra en estado de bancarrota. La alta finanza rusa, que había participado en gran medida en las especulaciones fraudulentas entre 1871 y 1873, envolvió al país en la crisis financiera que estalló en 1874 en Viena y Berlín y que arruinó durante años la industria y el comercio en Rusia. En tal estado de cosas comenzó la guerra santa contra los turcos y, como no se podía obtener un empréstito en el extranjero y los empréstitos internos no rendían lo necesario, hubo que recurrir a los millones del banco (los fondos de reserva) y a la emisión de asignados; en consecuencia, el valor del papel moneda disminuye de día en día y pronto, dentro de uno o dos años, habrá llegado a su punto más bajo. En fin, tenemos todos los elementos de un 1789 ruso, al que necesariamente seguirá un 1793. Cualquiera que sea el desenlace de la guerra, la revolución rusa está a la puerta, estallará pronto, quizá este mismo año; comenzará, contrariamente a lo que suponía Bakunin, desde arriba, en el palacio, en el seno de la nobleza empobrecida y frondista. Pero una vez en marcha, arrastrará a los campesinos, y veréis entonces escenas ante las cuales palidecerán las de 1793. Una vez que Rusia sea empujada a la revolución, cambiará el rostro de toda Europa. La vieja Rusia ha sido hasta ahora el gran ejército de reserva de la reacción europea; así actuó en 1789, 1805, 1815, 1830 y 1848. ¡Cuando ese ejército de reserva sea aniquilado, entonces veremos!