que se manifiesta ante el público, en la prensa y en los congresos. Y lo que hoy reina allí es una cultura a medias y el hacerse pasar por literatos, exobreros. Si esta gente constituyese aunque sólo fuera una escasa minoría, como tú dices, no tendría yo más remedio, evidentemente, que tomarlo en cuenta, ya que cada uno de ellos tiene sus partidarios. La decadencia moral e intelectual del Partido data de la unificación,32 y habría podido evitarse si entonces se hubiera demostrado un poco más de retraimiento e inteligencia. Un Partido sano, a la larga, acaba eliminando muchas cosas, pero se trata de un proceso largo y difícil, y la salud de las masas no es, evidentemente, razón para contagiarles una enfermedad, sin que ello sea necesario [ ...]

[ ...] En una palabra, estoy harto de esta confusión, de este continuo intentar cosas irreflexivas y precipitadas. Ya no puedo dejarme llevar de ninguna clase de manifestaciones en lo que se refiere a la necesidad de poner término por fin a mis propios trabajos importantes. Pondré fin al “ Dühring” y después sólo escribiré artículos cuando lo considere apremiantemente necesario y haya una revista que no sea órgano del Partido, y por ninguna razón me dejaré arrastrar por ningún debate de Congreso. Para los trabajos científicos, no existe ahora ningún foro democrático, y a mí me basta con una sola experiencia [ ...] EN O ELS A OSCAR SCH M ID T (E strasb u rgo)33 (Proyecto)

[Londres, 19 julio 1878]

Estimado señor: Veo anunciado en el número de ayer de la Nature que pronunciará usted en la asamblea de naturalistas de Kassel una conferencia sobre las relaciones entre el darwinismo y la socialdemocracia.34 En el campo socialista se había previsto ya mucho antes del amistoso aviso del señor Virchow 35 que los representantes del darwinismo en Alemania no podrían sustraerse a la necesidad de tomar partido frente a la ideología socialista. Cualquiera que sea esta toma de partido, sólo podrá contribuir a esclarecer la situación y las mentes. En cambio, para ambas partes es deseable que la cosa se haga con pleno conocimiento de la materia. Para contribuir a ello por mi parte me tomo la libertad de enviarle por correo un ejemplar de mi obra recién publicada L a subversión de la ciencia por el señor E[ugen] D[ühring].36 En este libro, trato de exponer concisamente, entre otras cosas, las relaciones entre el socialismo científico y las posiciones de las modernas ciencias teóricas de la naturaleza en general y en especial la teoría darwinista. Los pasajes referentes al darwinismo aparecen subrayados.

En su día, tendré el honor de someter su conferencia, desde mi punto de vista, a la crítica implacable, que es la única digna de la ciencia libre y que todo hombre científico, aunque se le aplique a él mismo, recibirá de buen grado.

ENGELS A MARX (Londres)

,. .18 agfosto] 1881 [ ...] Por fin, ayer me armé de valentía para estudiar a fondo, sin ayuda de libros auxiliares, tu manuscrito matemático,37 y me alegré de ver que no necesitaba de estos libros. Te felicito por ello. La cosa es clara como la luz del día, y realmente no podría uno asombrarse bastante de que los matemáticos insistan tan porfiadamente en mistificarla. Pero esto solamente se debe al aislamiento en la manera en que estos señores dy 0 plantean que — es, resueltamente y sin rodeos, = — aunque a ellos no dx 0 dy les quepa en la cabeza. Y, sin embargo, es claro que — sólo puede ser dx la pura expresión de un proceso anterior unido a x e y, cuando haya desaparecido hasta la última huella de los quanta x e y, sólo puede ser la expresión del proceso de cambio operado en ellas sin cantidad alguna. Puedes desechar tu temor a que ningún matemático se adelante a ti en esto. Este modo de diferenciar es, desde luego, mucho más simple que todos los demás, razón por la cual yo mismo lo he aplicado para derivar una fórmula momentáneamente eliminada y confirmarla luego por la vía común. Este procedimiento habría debido levantar el mayor ruido, sobre todo porque demuestra claramente que el método usual, con las eliminaciones de dx y dy, etc., es positivamente falso, lo cual le dy 0 da una belleza muy especial: solamente cuando — = — estamos en una dx ° operación absolutamente exacta.

Por tanto, el viejo Hegel tenía toda la razón cuando decía que la diferenciación exigía como condición fundamental el que las dos variables se hallaran necesariamente en diferentes potencias y, por lo menos, una de éllas en la segunda potencia o — potencia;38 ahora sabemos por qué.