Para la concepción de la historia del noble caballero —a saber, que hasta que llegó Dühring no hubo más que porquería—, este libro tiene la ventaja de que aquí se pueden citar sus propias y groseras palabras. En todo caso, ahora lo tengo bien cogido. Mi plan está listo —J'ai mon plan—. Primero voy a tratar la basura de un modo puramente objetivo y aparentemente serio, y luego el tratamiento se irá haciendo más incisivo a medida que se vayan amontonando, por un lado, las pruebas del disparate y, por otro, las de los lugares comunes, hasta que al final se desate una auténtica granizada. De esta manera, a Most y compañía se les quita el pretexto de la «falta de amabilidad» y Dühring recibe, aun así, su merecido. A estos señores hay que mostrarles que hay más de un modo de ajustar cuentas con gentes de esta calaña.

Espero que Wilhelm [Liebknecht] publique el artículo de Most en el Neue Welt, para el que estaba evidentemente escrito. Como de costumbre, Most no sabe copiar y hace responsable a Dühring de las imbecilidades más cómicas en materia de ciencias naturales, por ejemplo, ¡el desprendimiento de los anillos (según la teoría de Kant)… de las estrellas fijas!

Con Wilhelm no se trata únicamente de la falta de manuscritos —eso podría resolverse con otros artículos sobre cuestiones del día, como se hacía en tiempos de Hepner y de Blos—. Es su pasión por suplir las deficiencias de nuestra teoría, por tener una respuesta para cada objeción del filisteo y un cuadro de la sociedad del futuro, porque, a fin de cuentas, el filisteo pregunta por ella; y, además, por ser lo más independientemente posible de nosotros en el plano teórico (cosa que, debido a su total carencia de toda teoría, le ha salido siempre mucho mejor de lo que él mismo sabe). Pero con todo ello me coloca en una situación en la que no puedo menos que decirme que Dühring, en cualquier caso, es un hombre instruido comparado con los chapuceros teóricos del Volksstaat, y sus obras son, en cualquier caso, mejores que las de estos señores subjetiva y objetivamente oscuros…

Mi repaso de la historia antigua y mis estudios de ciencias naturales me han sido de gran utilidad para lo de Dühring y me facilitan la cosa en muchos aspectos. Sobre todo con las ciencias naturales, encuentro que el terreno se me ha vuelto considerablemente más familiar y que, aunque he de ejercer gran cautela, puedo moverme por él con cierto grado de soltura y seguridad. También empiezo a verle el final a este trabajo. La cosa empieza a tomar forma en mi cabeza, y el vaguear aquí junto al mar, donde puedo dejar que los detalles me den vueltas en la mente, me ha ayudado mucho a ello. En este enorme campo es absolutamente necesario interrumpir de vez en cuando la rutina y digerir lo que se ha engullido.

El señor Helmholz no ha dejado de perseguir la «cosa en sí» desde 1853 y todavía no se ha aclarado al respecto. Al hombre no le da vergüenza permitir que los disparates que había impreso antes de Darwin se sigan reimprimiendo tranquilamente una y otra vez…

Lizzie y yo enviamos nuestros mejores recuerdos a todos vosotros. El viernes regresaremos a Londres. Me alegra mucho que Pumps haya desarrollado tan bien su estilo. Yo, naturalmente, también lo noto, pero no tanto.

Tuyo,

F. E.

Letters on Science