Karl Marx

Crítica del Programa de Gotha

Prólogo

El manuscrito que aquí se publica —la carta de remisión a Bracke así como la crítica del proyecto de programa— fue enviado en 1875, poco antes del Congreso de Unificación de Gotha, a Bracke para que lo comunicara a Geib, Auer, Bebel [1] y Liebknecht y para su posterior devolución a Marx. Puesto que el Congreso del Partido de Halle ha puesto la discusión del Programa de Gotha en el orden del día del Partido, creo que sería culpable de ocultación si demorara por más tiempo la publicación de este importante —acaso el más importante— documento pertinente a esa discusión.

Pero el manuscrito tiene todavía otra significación, de más largo alcance. Aquí, por primera vez, se expone clara y firmemente la actitud de Marx hacia la línea adoptada por Lassalle en su agitación desde un principio, tanto en lo referente a los principios económicos de Lassalle como a su táctica.

La severidad implacable con que se diseca aquí el proyecto de programa, la despiadada franqueza con que se enuncian los resultados obtenidos y se ponen al desnudo las deficiencias del proyecto, todo esto hoy, después de quince años, ya no puede ofender. Lassalleanos declarados no existen hoy sino en el extranjero, como ruinas aisladas, y en Halle el Programa de Gotha fue abandonado hasta por sus propios creadores, por considerarlo del todo insuficiente.

No obstante, he omitido algunas expresiones y juicios personales acres, allí donde carecían de importancia, y los he sustituido por puntos suspensivos. El propio Marx habría hecho lo mismo si hubiera publicado hoy el manuscrito. La violencia del lenguaje en algunos pasajes fue provocada por dos circunstancias. En primer lugar, Marx y yo estábamos más íntimamente vinculados al movimiento alemán que a ningún otro; por eso, era forzoso que nos perturbara en particular el paso decididamente retrógrado que manifestaba este proyecto de programa. Y en segundo lugar, en aquel momento, apenas dos años después del Congreso de La Haya de la Internacional, estábamos empeñados en la lucha más violenta contra Bakunin y sus anarquistas, que nos hacían responsables de cuanto ocurría en el movimiento obrero en Alemania; de ahí que hubiéramos de esperar que se nos cargara también con la paternidad secreta de este programa. Estas consideraciones han dejado de existir hoy, por lo cual ya no hay necesidad de los pasajes en cuestión.

Por razones derivadas de la ley de prensa, también se han indicado unas pocas frases únicamente mediante puntos suspensivos. Cuando he tenido que elegir una expresión más atenuada, ésta se ha encerrado entre corchetes. Por lo demás, el texto se ha reproducido palabra por palabra.

Londres, 6 de enero de 1891

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