Carta al Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores en Nueva York

Londres, 122 Regents Park Road, NW, 13 de agosto de 1875

Al Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores

¡Ciudadanos!

Las circulares que me fueron remitidas con la carta del secretario Speyer (4 de junio, recibidas el 21) han sido puestas en circulación según las instrucciones, y en interés de la causa he podido hacer lo siguiente:

1. Puesto que la Sociedad obrera de aquí (sección alemana), por su fusión con los lasalleanos y por una liberalidad excesiva en la admisión de miembros —unos 120—, sólo se prestaría para comunicaciones confidenciales si se deseara que éstas se publicaran de inmediato, he entregado las circulares a Leßner y Frankel, quienes convinieron conmigo en que el contenido no era adecuado para una comunicación oficial en la Sociedad y que había que limitarse a comunicarlo a personas apropiadas, y por lo demás obrar en silencio en interés del asunto planteado. Como ciertamente no se enviarán desde aquí obreros alemanes a Filadelfia, esto no alterará las consecuencias prácticas.

2. Nuestro amigo Mesa, de Madrid, que ahora reside en París, se encontraba casualmente aquí cuando llegó la circular. Acogió el asunto con gran vivacidad; le traduje la circular y, como conoce a miembros del comité que administra en París las suscripciones para el envío de obreros a Filadelfia, dada su reconocida actividad, es probable que pueda conseguir algo. La enviará también a España.

3. A Bélgica no pude enviarla, porque toda la Internacional belga está con los aliancistas y, ciertamente, no es de nuestro interés comunicarles el plan a éstos. En Portugal e Italia no tengo direcciones. La «Plebe» de Lodi se ha sumado en buena medida a los aliancistas y sería capaz de publicar el asunto de inmediato.

4. Puesto que en las instrucciones no se mencionan Alemania, Austria ni Suiza, y que el Consejo General tiene allí abundantes contactos directos, no he dado ningún paso en esos países para no entorpecer los que acaso se hayan hecho directamente desde allí.

5. La circular ha tenido una gran acogida entre todos los que la han visto, y la justa propuesta de una conferencia es considerada en general como la única práctica. Pero nos parece imposible lograr aquí una votación al respecto. La Sociedad de aquí ya ha sido mencionada. Las demás secciones en Inglaterra se han adormecido todas, la mayoría de los mejores hombres se han ido. En Dinamarca, Francia, España, donde la Internacional está directamente prohibida, ni hablar de votación. En Alemania nunca se ha votado sobre algo así y, tras la unificación con los lasalleanos, se ha renunciado por completo a la ya de por sí laxa vinculación con la Internacional. En estas circunstancias, los votos americanos deberían bastar para cubrir al Consejo General si eleva la propuesta a acuerdo, tanto más cuanto que sabemos por buena fuente que los aliancistas tampoco celebrarán congreso este año (y probablemente nunca más).

6. ¿No sería bueno que, hacia la época de la inauguración de la Exposición, se insertara en los periódicos de partido europeos una breve nota, más o menos de este tipo: «Se ruega a los obreros socialistas que visiten la Exposición de Filadelfia que acudan a … (dirección), donde se les pondrá en contacto con los correligionarios de Filadelfia», o que se fundara un «Comité para el alojamiento de los obreros socialistas o, en su caso, para protegerlos de estafas» y se publicara su dirección?

Esto último, en particular, parecería muy inocente, pero bastarían un par de cartas privadas para difundir suficientemente el verdadero estado de cosas.

Saludos fraternales

F. Engels