Karl Marx

Crítica del Programa de Gotha

Apéndice

«2. Jornada normal de trabajo.»

En ningún otro país el partido obrero se ha limitado a una reivindicación tan imprecisa, sino que siempre ha fijado la duración de la jornada de trabajo que considera normal en las circunstancias dadas.

«3. Restricción del trabajo femenino y prohibición del trabajo infantil.»

La normalización de la jornada de trabajo debe incluir la restricción del trabajo femenino en lo que se refiere a la duración, las pausas, etc., de la jornada; de otro modo, sólo podría significar la exclusión del trabajo femenino de ramas industriales especialmente insalubres para el organismo femenino o moralmente inadmisibles para el sexo femenino. Si eso era lo que se quería decir, habría que haberlo dicho.

«Prohibición del trabajo infantil.» Aquí era absolutamente imprescindible indicar el límite de edad.

Una prohibición general del trabajo infantil es incompatible con la existencia de la gran industria y, por tanto, un vano y piadoso deseo. Su realización —si fuera posible— sería reaccionaria, pues, con una regulación estricta del tiempo de trabajo según los distintos grupos de edad y otras medidas de protección para los niños, la combinación temprana del trabajo productivo con la educación es uno de los medios más potentes para la transformación de la sociedad actual.

«4. Inspección estatal de la industria fabril, manufacturera y a domicilio.»

En consideración al Estado pruso-alemán, debería haberse exigido taxativamente que los inspectores sólo pudieran ser destituidos por los tribunales; que cualquier obrero pueda procesarlos por negligencia en el cumplimiento del deber; y que deban pertenecer a la profesión médica.

«5. Reglamentación del trabajo penitenciario.»

Una exigencia mezquina en un programa obrero general. En todo caso, debería haberse dicho con claridad que no se tiene la intención, por miedo a la competencia, de dejar que los delincuentes comunes sean tratados como bestias, y sobre todo que no se desea privarlos de su único medio de mejoramiento: el trabajo productivo. Esto era ciertamente lo mínimo que se podía esperar de los socialistas.

«6. Una ley efectiva de responsabilidad civil.»

Debería haberse dicho qué se entiende por una ley «efectiva» de responsabilidad civil.

Obsérvese, de paso, que al hablar de la jornada normal de trabajo se ha pasado por alto la parte de la legislación fabril que trata de las disposiciones sanitarias y de las medidas de seguridad, etc. La ley de responsabilidad civil sólo entra en funcionamiento cuando se infringen esas disposiciones.

En suma, también este apéndice se distingue por una redacción descuidada.

Dixi et salvavi animam meam.

[He hablado y salvado mi alma.]