Sobre el movimiento socialista en Alemania, Francia,
Estados Unidos y Rusia

El movimiento socialista en Alemania marcha admirablemente. Hay en la
actualidad 62 periódicos socialistas, de los cuales 46 son diarios propiamente dichos,
1 revista y 15 órganos de sociedades de resistencia. Además se publican en
Suiza, en lengua alemana, 4 diarios y 1 revista; en Austria, 3; en Hungría,
1; en América, 6. El total de las publicaciones periódicas socialistas en idioma
alemán es:
Alemania 62
Austria 3
Hungría 1
Suiza 3
América 6
de manera que la literatura periódica del socialismo alemán cuenta con mayor
número de órganos que todas las demás lenguas reunidas. En este número no
incluyo los diarios más o menos socialistas de los profesores universitarios (*Kathedersocialisten*),
sino únicamente los órganos reconocidos del partido.

Cuando tuvo lugar el atentado contra Bismarck, un burgués me escribió:
«Toda la Alemania (burguesa) se alegra de que Bismarck no haya sido asesinado»,
y yo respondí: «También nosotros estamos contentos, porque trabaja para nosotros como si se le
pagara por ello.» Sabéis que yo tenía razón, pues sin las per-
secuciones y los sufrimientos, sin el militarismo y los impuestos siempre crecientes,
nosotros no habríamos llegado a este punto.

Aunque la crisis de Francia haya alcanzado un resultado nada satis-
factorio, se derivará de ello, según me parece, un estado
de cosas que permitirá a los socialistas franceses actuar por medio de la prensa,
de las reuniones públicas y de las asociaciones, y organizarse como partido
obrero, que es todo lo que podemos obtener por ahora, después de la carnicería
de 1871. Además, es un hecho comprobado que Francia ha hecho dos grandes
progresos: el republicanismo de los campesinos y la formación de un ejército
republicano. El golpe de Estado de Ducrot, Batbie y compañía ha fracasado porque

los soldados se han negado resueltamente a marchar contra el pueblo.

Friedrich Engels

La cuestión obrera ha sido puesta a la orden del día en América con la
huelga sangrienta de los empleados de las grandes líneas férreas. Es un acontecimiento
que hará época en la historia americana: de esta manera, la formación del
partido obrero avanza a grandes pasos en los Estados Unidos. En aquel país se
progresa con rapidez, y nosotros debemos seguir el movimiento para no ser sorprendidos
por algún éxito importante que se producirá en breve.

Rusia, creo yo, será la que desempeñe en un futuro próximo el
papel más importante. La situación producida por la llamada emancipación
de los siervos no era ya soportable antes de la guerra. Esa gran
reforma había sido tan bien dirigida que terminó por arruinar a nobles y
campesinos. Le siguió otra reforma, la cual, so pretexto de dar a las
provincias o cantones una administración basada en elecciones más o menos
independientes del Gobierno Central, no hizo más que aumentar los
impuestos ya insoportables.

Sencillamente se cargó a las provincias con los gastos de su propia ad-
ministración, de manera que el Estado pagaba menos, sin dejar de re-
cibir los mismos impuestos; de ahí nuevos tributos para los gastos provinciales y locales.
A ello se añadió después la obligación general del servicio militar, lo que equivale
a un nuevo impuesto más severo que los demás y a un nuevo ejército más
numeroso.

De este modo, la ruina de las finanzas se acercaba a grandes pasos. El país
estaba ya en estado de bancarrota antes de la guerra. Las altas finanzas rusas, habiendo
participado en gran medida en las especulaciones fraudulentas de la época de 1871-73,
precipitaron a la nación en la crisis financiera que estalló en 1873 en Viena y
Berlín y arruinó por años la industria y el comercio rusos. En este estado
de cosas comenzó la guerra santa contra el turco y, como no se pudo obtener
ningún préstamo del exterior y los préstamos del interior no rindieron lo
necesario, fue preciso recurrir a los millones del Banco (los fondos de reserva)
y a la emisión de asignados; por consiguiente, el valor del papel moneda
disminuye de día en día y llegará pronto a su curso mínimo, tal vez
dentro de un año o dos. En fin, tenemos todos los elementos de un 1789 ruso,
seguido por necesidad de un 1793. Cualquiera que sea el resultado de la guerra, la re-
volución rusa está lista y estallará pronto, quizás este año; co-
menzará, contra las previsiones de Bakunin, desde arriba, en el palacio, en el seno de la
nobleza empobrecida y *frondeuse*. Pero, una vez en movimiento, arrastrará a los
campesinos y veréis entonces escenas ante las cuales palidecerán
las del 93. Una vez empujada Rusia a la revolución, toda la faz
de Europa cambiará. La vieja Rusia ha sido hasta ahora la gran armada
de reserva de la reacción europea; actuó así en 1798, en 1805, en
1815, en 1830, en 1848. Una vez destruida esta armada de reserva... ¡ya veremos!