animal a las plantas el ácido carbónico y el abono, tal como lo expone y subraya Liebig. Ambas concepciones tienen cierta razón de ser dentro de determinados límites, pero la una es tan unilateral y limitada como la otra. La interdependencia de los cuerpos naturales (muertos o vivos) entraña tanta armonía como colisión, tanto la lucha como la cooperación. En consecuencia, suponiendo que un naturalista se permita incluir toda la variada riqueza del desarrollo histórico bajo la unilateral y menguada frase de “ lucha por la existencia", frase que incluso en el campo de la naturaleza sólo puede aceptarse cum grano salís * él mismo condenaría este procedimiento. 2 ) Entre los 3 citados ubézdennyie Darwinisty d parece que sólo merece ser mencionado Hellwald. Seidlitz solamente es, en el mejor de los casos, una luz de pequeña magnitud y Robert Byr un novelista que, por el momento, sólo ha publicado una novela: Drei M a le de la serie “ Uber Land und Meer” .f En ella encaja también toda su rodomontade.§ 3) Sin poner en duda las ventajas de su método de ataque, que yo llamaría psicológico, por mi parte eligiría otro. Cada uno de nosotros se halla más o menos influido por el medio intelectual en el que se ha desarrollado preferentemente. En Rusia, donde usted conoce mejor que yo su público y para un periódico de propaganda que invoca el sviazujuscij affekt,h el sentimiento moral, probablemente, es para usted el mejor método. Para Alemania, donde el falso sentimentalismo ha causado y sigue causando tan tremendo daño, ese método no se adaptaría, sería mal interpretado y sentimentalmente retorcido. Nosotros necesitamos más el odio que el amor (por lo menos, al principio) y, sobre todo, el despojarse de los últimos restos del idealismo alemán, para reconocer su derecho histórico a los hechos materiales. Por tanto, yo atacaría, como tal vez lo haga en su momento oportuno, a estos darwinistas burgueses, más o menos del siguiente modo: Toda la teoría darwinista de la lucha por la existencia es simplemente la trasposición de la teoría de Hobbes del bellum omnium contra om nes* 23 y de la teoría económica burguesa de la competencia, unida a la teoría maltusiana de la población, trasladándolas de la sociedad a la naturaleza animal. Después de realizar esta obra de arte (cuya razón de ser incondicional yo discuto, como digo sub 1, principalmente en lo que se refiere a la teoría de Malthus) vuelve a desplazarse esta teoría de la naturaleza orgánica a la historia y se afirma haber demostrado su vigencia en la forma de leyes eternas de la sociedad humana. La puerilidad de este procedimiento salta a la vista y no hace falta perder en ello ninguna palabra. Pero si yo quisiera entrar en esto más en detalles, lo haría de tal modo que, en primer lugar, los consideraría como malos economistas y en segundo término, solamente, como malos naturalistas y filósofos.

4) La diferencia esencial que media entre la sociedad humana y la sociedad animal se halla en que los animales, a lo sumo, acopian, mien- « Con cierta reserva, a Darwinistas convencidos, e “ Tres veces.” f “ Por tierra y por Mar.” s Baladronada. & Sentimiento de solidaridad, i Guerra de todos contra todos. tras que los hombres producen. Esta única, pero capital diferencia, hace imposible ya por sí sola el transferir sin más las leyes de las sociedades animales a las sociedades humanas. Hace posible el que, como usted justamente observa, chelovek vel borjbu ne toljko za suchestvovanie, no za naslazdenie i za uyvelicenie svojich naslazdenij. . . gotov byl dija vyssago naslazdenija otrecsja ot nissichi Sin discutir las otras conclusiones que usted deduce de esto, yo, partiendo de mis premisas, concluiría lo siguiente: la producción de los hombres alcanza, pues, al llegar a cierto grado, un nivel que no basta solamente para las apetencias necesarias, sino que se extiende también a los goces suntuarios, aunque por el m om entok sólo son producidos para una minoría. La lucha por la existencia y (si queremos retener aquí por un momento esta categoría) se convierte, pues, de una lucha por disfrutes que no son meramente medios de existencia, sino medios de desarrollo socialmente producidos, y para este nivel no son ya aplicables las categorías del reino animal. Ahora bien, si, como se ha hecho hasta ahora, la producción, bajo su forma capitalista, produce una cantidad mucho mayor de medios de existencia y desarrollo de los que la sociedad capitalista consume, porque aleja artificialmente a la masa de los verdaderos productores de estos medios de existencia y desarrollo. Si esta sociedad se ve obligada por su propia ley de vida a incrementar constantemente la producción en función a ello y, por tanto periódicamente, cada diez años se halla obligada a destruir no sólo una masa de productos, sino también incluso de fuerzas productivas, ¿qué sentido puede tener, aquí, la ley de la “ lucha por la existencia"? La lucha por la existencia solamente puede consistir en que la clase productora tome la dirección de la producción y la distribución de manos de la clase que hasta ahora la regenta, pero que es ya incapaz de ello, y en esto precisamente consiste la revolución socialista. Diremos de pasó que ya la mera- consideración de la historia anterior como una serie de luchas de clase basta para concebir la concepción de la misma historia como una exposición débilmente variada de la “ lucha por la existencia" en toda su superficialidad. Por tanto, yo jamás complacería de este modo a esos falsos naturalistas. 5) Por la misma razón, expondría ante usted la siguiente manera de ver, absolutamente exacta en la realidad: sto ideja solidarnosti dija oblegsenija borbjy m ogla.. . vyrosti nakonec do togo, stoby ojvatidj vse selovesestvo i protivufpo] stavitj jego, kak solidarnoje obscestvó bratjev, ostaljnomu miru mineralov, rasteniji i zivotnych.1 6) N o puedo, en cambio, mostrarme de acuerdo con usted en que la borjba vsech protiv vsech m constituya la primera fase del desarrollo humano. A mi juicio, el impulso social fue una de las palancas fundamen3 El hombre no lucha solamente por ,.la existencia,, sino también por el goce y por la obtención de sus satisfacciones, dispuesto, en favor de más altos disfrutes, a renunciar a los menos elevados, k El manuscrito dice: “ en principio, solamente.” l Que la idea de la solidaridad para facilitar la lucha.. . podría abarcar en último término a la humanidad entera y concebirla como una sociedad solidaria de hermanos el mundo restante de minerales,'plantas y animales. m Lucha de todos contra todos. tales para el desarrollo del hombre partiendo del mono. Los primeros hombres veíanse obligados a vivir en manadas, y hasta donde podemos remontarnos con nuestra mirada, vemos que así era, en efecto. 17 novembre. J rai été de nouveau interrompu et je reprends ces lignes aujourd'hui pour vous les remettre. Vous voyez que mes observations se rattachent plutôt à la forme, à la méthode de votre attaque, qu'au fond. J'espère que vous les trouverez assez claires, je les ai écrites à la hâte et en les relisant, je voudrais changer bien des mots, mais je crains de rendre le manuscrit trop illisible.

Je vous salue cordialement.11 MARX A ENGELS (R am sgate)

[Londres,] 25 mayo 1876 Querido Fred: Con esta carta pongo en el correo, tal y como ha llegado, el manuscrito de Most. He abierto el papel adjunto de Wilhelm por creer que se refería también al artículo de Most. Además, cogí en tu casa, para mandarte, un envío del Great Northern Railway, pensando que se trataría de algún asunto comercial, pero ahora me doy cuenta de que no es más que un “ Programm of Turist Arrangements".

Mi opinión es que sólo podemos tomar una “ posición vis a vis de esos caballeros" criticando a Dühring sin miramiento alguno. Es evidente que ha intrigado entre esos majaderos arribistas literarios devotos suyos para impedir esa crítica; ellos, por su parte, especulaban sobre la debilidad de Liebknecht, que tan bien conocen. Liebknecht tenía, by the by,a y hay que decírselo, el deber de explicar a esos mentecatos cómo se dirigió a nosotros repetidas veces, solicitando esa crítica, y cómo nosotros llevamos más de un año (pues la historia comenzó ya a mi vuelta de Karlsbad) negándonos siempre a ello, por considerarlo un trabajo demasiado secundario. El asunto, como él sabe y como las cartas suyas que tenemos acreditan, sólo empezó a parecemos que valía la pena cuando, con el envío de una serie de cartas de majaderos, nos llamó la atención n 17 de noviembre. Una vez más me he visto interrumpido y reanudo hoy estas líneas para entregárolas. Como veis, mis observaciones se refieren más bien a la forma, al método de su ataque, que al fondo. Confío en que las encontrará usted bastante claras; las he escrito apresuradamente y, al releerlas, me gustaría cambiar muchas palabras', pero temo hacer demasiado ilegible el manuscrito. Lé saludo cordialmente. a De pasada. hacia el peligro de una propaganda estupefaciente entre los elementos del partido.

Por lo que al señor M ost in specie se refiere, es natural que tenga a Dühring por un consumado pensador, ya que éste ha hecho correr, no sólo en lecciones ante los obreros de Berlín, sino también, más tarde, en letra impresa, la invención de que fue M ost quien sacó algo razonable de E l capital. Dühring adula sistemáticamente a esos majaderos, cosa de la que en cuanto a nosotros no pueden quejarse. La indignación de M ost y compañía acerca del modo como le sellaste la boca al prudoniano suabo es muy característica. Es un ejemplo y una advertencia que les pone carne de gallina, y quieren cerrar el paso a esos procedimientos de una vez para siempre, por medio de murmuraciones, bonhomie b virtuosa y bien intencionada y fraternal indignación. Claro está que la raíz es y sigue siendo.. . la penuria de originales de Liebknecht, en que parece concentrarse todo su talento de director. Sin embargo, la mezquindad con que elude dedicar ni una sola palabra de elogio a la Historia de la Comuna francesa de Becker, o reproducir por lo menos un par de trozos del libro, demuestra que la penuria de originales no lo supera tampoco todo [ ...] ENGELS A MARX (Londres)

Ramsgate, 28 mayo [18] 76 [ ...] Sin embargo, no podré por menos de enredarme en una polémica cuyo fin no es posible preveer; de otro modo no recobraré la calma, y ya el panegírico del amicus Most me ha indicado exactamente en el Curso de filosofía de Dführing] 24 desde dónde y cómo deben dirigirse los tiros. No hay más remedio que tragarse también el libro entero, que en muchos puntos decisivos descubre mejor los lados débiles y los fundamentos de los razonamientos mantenidos en la Ec[onomía].25 Voy a encargarlo inmediatamente. Hay que decir que no se contiene en él nada acerca de la verdadera filosofía: lógica formal, dialéctica, metafísica, etc., sino que se trata más bien de exponer una teoría general de la ciencia, que trata de la naturaleza, la historia, la sociedad, el Estado, el derecho, etc., en una supuesta trabazón interna, y así, nos encontramos con toda una sección en la que se describe la sociedad del futuro o la llamada sociedad “libre” en los pocos aspectos económicos que puede ofrecer, trazando ya entre otras cosas el plan escolar para las escuelas primarias y secundarias del porvenir. Es, por tanto, el reino del lugar común bajo b Hombría de bien.