EN LONDRES

[Ramsgate, entre el 20 y el 24 de abril de 1874]

Querida Jennychen:

Hoy te envío las épreuves*. Te ruego que me las devuelvas después de que Longuet las haya revisado. Haré entonces una versión definitiva del ejemplar que debe enviarse a París.

Hoy ha sido el primer día en que he podido hacer incluso el más mínimo trabajo. Hasta ahora, a pesar de los baños, los paseos, el aire maravilloso, el cuidado con la dieta, etc., mi estado era aún peor que en Londres. Prueba de que el asunto había llegado a un punto crítico y de que ya era hora de que desapareciera. Por la misma razón estoy retrasando mi regreso, pues para mí es absolutamente indispensable encontrarme en condiciones de trabajar cuando vuelva. La carta de Engels, anunciando que llega hoy, me recuerda una de las razones, supongo, de que no hayas venido. ¿Cómo está tu salud? Estoy convencido de que unas semanas junto al mar te restablecerían por completo. En estos momentos, de hecho, resulta más agradable y apacible que en plena temporada.

¡Espero que mi querido Putty** siga reconociéndome!

Dile a Tussychen que la «sacrep music» —sacrée musique, como ella la tradujo— no era conocida en realidad con ese nombre entre los frívolos parisinos, sino que aquello a lo que se refería procedía de Italia, donde siempre han convertido lo divino en comedia, y era conocido como «concerts spirituels» en tiempos de Diderot.

Pour la bonne bouche***, Grimm refiere la siguiente agudeza del caballero de Boufflers:

«Les princes ont plus besoin d’être divertis qu’adorés; il n’y a que Dieu qui ait un assez grand fonds de gaieté pour ne pas s’ennuyer de tous les hommages qu’on lui rend.»****

Adieu, mi pequeña.

Tuyo,
Op Nick*****

Publicado por primera vez en Annali, an. 1, Milán, impreso según el original, 1958

* pruebas (de la edición francesa del primer tomo de El Capital)
** apodo de Charles, el primogénito de Jenny Longuet
*** Como bocado final
**** «Los príncipes prefieren ser distraídos a ser adorados; sólo Dios tiene un sentido del humor lo bastante grande como para no aburrirse de todos los homenajes que se le rinden». Véase F. M. Grimm, Correspondance littéraire, philosophique et critique de Grimm et de Diderot, depuis 1753 jusqu’en 1790, vol. 7, París, 1829, p. 449.
***** nombre jocoso de Marx