Obras de Karl Marx, 1873

Respuesta a la segunda circular de la autodenominada mayoría del Consejo Federal Británico

La nueva circular de la autodenominada mayoría del C.F.B. pretende ser una respuesta a las dos circulares del C.F.B. y de la Sección Extranjera de Manchester. En realidad, no refuta ni un solo punto planteado en dichas circulares. Se limita a intentar arrojar arena a los ojos de sus lectores con chismes personales, calumnias y mentiras, confiando en el inevitable desconocimiento que de la historia de la Internacional tienen las secciones recién formadas.

Es muy característico que, de los seis miembros del Comité Ejecutivo cuyas firmas figuran al pie de esa circular, dos, los señores Jung y Pape, ya no tengan ningún locus standi en el C.F.B. Eran delegados, el primero por Middlesbro’, el segundo por Nottingham, y una de las secciones arriba mencionadas ha retirado sus credenciales, mientras que la otra ha repudiado unánimemente el manifiesto. Citaremos solo algunos ejemplos de la desvergonzada desfachatez de aseveraciones que distingue al documento en cuestión.

En cuanto a los llamados informes oficiales, dice:

«No se ha facilitado ninguna lista de delegados a La Haya, aunque las circulares hablan con soltura de “64”».

El informe aquí mencionado no es más que una edición oficial de las resoluciones aprobadas por el Congreso, y la lista de delegados, ya impresa en La Haya y reimpresa en la mayoría de los periódicos continentales, de la Internacional o burgueses, habría estado fuera de lugar. Además, el informe consigna, en cada votación, el número de votantes y, cuando hubo división, también los nombres.

«Se han suprimido o amañado resoluciones; por ejemplo, la resolución sobre la contribución al Consejo General era elevar la contribución a un chelín anual por cada miembro de la Asociación, incluidos los sindicatos».

El informe oficial consigna en segundo lugar, bajo el epígrafe «Contribuciones a pagar al Consejo General». Respecto a las demandas, por un lado, de aumentar y, por otro, de reducir la cuantía de las contribuciones, el Congreso mantuvo el penique por 17 votos contra 12 y 8 abstenciones. ¿Qué se ha suprimido ahí?

En cuanto al «amaño» de resoluciones, que se atrevan a señalar una sola resolución del Informe que no se ajuste estrictamente a las actas.

Lo que, por el contrario, los autores de esta circular son capaces de hacer en materia de «amaño», lo demuestran sus afirmaciones sobre las resoluciones del Congreso acerca de la acción política. En primer lugar, la frase «La conquista del poder político se ha convertido en el gran deber de la clase obrera» fue literalmente insertada en la Resolución IX de la Conferencia de Londres a partir del Manifiesto Inaugural de la Internacional (1864), aunque pretendan que fue inventada por el Congreso de La Haya.

En segundo lugar, los autores de la circular sostienen que traducir el francés «doit servir» por el inglés «ought to serve» es una mala traducción. Si se hubiera cometido un error, habría sido del último Consejo General en la traducción oficial inglesa del texto original francés de las Resoluciones de la Conferencia. Pero no hay tal error. Como los autores de la circular no parecen estar muy familiarizados ni con su inglés ni con su francés, debemos remitirlos a cualquier diccionario corriente, por ejemplo, el diccionario inglés-francés de Boyer, París, Baudry, 1854, bajo ought: «It ought to be so, cela doit être ainsi».

Para refutar la afirmación de que las resoluciones de La Haya son plenamente respaldadas en Francia, Alemania, Austria, Hungría, Portugal, América, Dinamarca, Polonia y Suiza, la circular de John Hales exige las direcciones de los secretarios de esos distintos países. En cuanto a Alemania, no tiene más que consultar el Volksstaat y media docena de otros periódicos obreros; en cuanto a Austria y Hungría, el Volkswille; en cuanto a Portugal, el Pensamento Social; en cuanto a Dinamarca, The Socialist; en cuanto a España, La Emancipación; en cuanto a Holanda, De Werkman; en cuanto a Italia, La Plebe; en cuanto a Suiza, L’Égalité y el Tagwacht. Respecto a América, la única federación obrera allí existente nombró el año pasado para su Consejo Federal a los mismos hombres que hoy forman el Consejo General. En cuanto a Polonia y Francia, las direcciones de los respectivos correspondientes ciertamente no serán confiadas a la discreción de John Hales y compañía.

En cuanto al carácter «espontáneo» del movimiento secesionista, el simple hecho es que el Congreso Secesionista celebrado en septiembre pasado, en oposición al Congreso Internacional de La Haya, en St. Imier, aprobó una resolución formal para organizar ese movimiento en todas partes «llegando a un acuerdo inmediato con todas las secciones y federaciones» favorables a la Secesión, a fin de poder celebrar un «Congreso Internacional» secesionista «en un plazo máximo de seis meses».

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