Obras de Frederick Engels 1873

Comunicación del Continente

Las comunicaciones del Continente informaban que el movimiento de Secesión, puesto en marcha en algunos lugares, había sido seguido por el resultado habitual: la Anarquía. Algunos individuos, envidiosos de la importancia barata que el simple acto de secesión había conferido a algunos de sus compañeros, decidieron aprender ellos mismos el truco y, por supuesto, no encontraron dificultad en urdir un pretexto muy a mano para convertirse en Secesionistas de la Secesión. El intento que se había hecho de remediar este estado de cosas induciendo a las erráticas Secciones a afiliarse a la Federación del Jura, aunque sin duda bastante grato para los Sres. Bakunin y Guillaume, a quienes habría elevado a una dictadura virtual y a las susceptibilidades nacionales de un promotor principal de la

agitación perniciosa en Inglaterra, no había resultado tan aceptable a los habitantes de aquellos otros países cuyas «Instituciones» habían escapado al borrón de una elucidación brumosa de a penique cooperativo. De ahí el resultado previsto: las fracciones secesionistas se estaban reduciendo rápidamente a meros grupos aislados, sin entendimiento común alguno, salvo para pelearse entre sí y mantener la paz con los enemigos del Trabajo — una situación que, aunque posiblemente no carente de encanto para un Morley, sólo podría obtener su plena merecida estimación de manos de un Thiers o un Bismarck.