Karl Marx

A los mineros en huelga del valle del Ruhr

["Der Volksstaat", núm. 60, del 27 de julio de 1872]

La prensa capitalista alemana os exige que abandonéis vuestras reivindicaciones de la jornada de ocho horas y del 25 por ciento de aumento de salario y que reanudéis el trabajo, para que la industria alemana no se vea obligada a hacer venir su carbón de Inglaterra, y para que el dinero alemán no salga al extranjero en vez de pagar trabajo alemán.

Es este el eterno lamento plañidero de los burgueses, apenas los obreros se ponen de pie sobre sus propias fuerzas y tratan de arrancar alguna reivindicación. En Inglaterra, donde ya hace cerca de cuarenta años que se viene tocando esta vieja cantinela, nadie le presta ya atención. Pero en el caso presente vale la pena demostrar que la prensa capitalista pretende engañaros deliberadamente cuando os dice que los propietarios de fundiciones y los fabricantes no tienen más que escribir a Inglaterra para obtener tanto carbón como quieran.

En Inglaterra, el consumo de carbón ha aumentado desde 1869 de manera hasta ahora inaudita, debido al auge general de la industria inglesa que se ha producido desde entonces, al aumento de las fábricas, al crecido consumo de los ferrocarriles, a la rapidísima multiplicación de la navegación marítima a vapor, pero sobre todo a la colosal expansión de la industria del hierro, que en los tres últimos años ha superado con mucho todos los períodos anteriores de prosperidad. El "Daily News", periódico liberal capitalista (número del 15 [En el "Volksstaat", erróneamente: 12] de julio del presente año), dice al respecto:

«Una de las causas principales de la actual carestía del carbón es, sin duda, el repentino y sin ejemplo auge de la industria del hierro. El norte de Inglaterra produce aproximadamente la cuarta parte de todo el carbón que se extrae en el país. Una gran parte del mismo va a Londres y al sur y este de Inglaterra; mucho se emplea también en buques de vapor; pero últimamente, el desarrollo de las fundiciones de hierro en Cleveland (justo junto a las minas) ha creado una repentina demanda local de carbón. Este crecimiento de un ramo industrial, que ahora consume al año seguramente no menos de
cinco a seis millones de toneladas(1),
dio a la extracción de carbón, como es natural, un enorme impulso. A esto se sumó el rápido auge en la zona de mineral de hierro hematites de la costa occidental. Los altos hornos de Cumberland y Lancashire obtienen su combustible casi exclusivamente de la cuenca carbonífera de Durham y necesitan, según una estimación moderada,
un millón y medio de toneladas
al año. Sólo los nuevos altos hornos en construcción en el norte de Inglaterra requerirán anualmente
tres cuartos de millón de toneladas.
A ellos se añaden nuevos trenes de laminación y nuevos altos hornos en la costa oeste. No es, pues, sorprendente que la cuestión del combustible en todo el norte de Inglaterra se convirtiera pronto en una cuestión vital, y era natural que los precios del carbón subieran rápidamente. En el sur de Staffordshire, Escocia, el sur de Gales, Derbyshire, el oeste de Yorkshire y otras regiones, las mismas causas provocaron el alza de los precios del carbón.»

En estas circunstancias, los mineros ingleses hicieron lo mismo que vosotros: exigieron salarios más altos y una jornada de trabajo más corta. Los dueños de minas ingleses, como siempre muy superiores en comprensión y experiencia del mundo a sus competidores alemanes, no se opusieron seriamente, sino que concedieron todas las reivindicaciones. Oíd lo que sigue contando el "Daily News":

«De vez en cuando se subió el salario… Los mineros reclamaron además una reducción sistemática de la jornada de trabajo. Ahora bien, los especialistas afirman que un obrero extrae actualmente sólo las 3/5 partes de la cantidad de carbón que extraía antes, en tiempos de negocios flojos y salarios más bajos. Para compensarlo se podría emplear a más obreros; pero precisamente no se los puede conseguir en el momento. Ciertamente, se ha hecho venir a algunos de los distritos agrícolas; pero los picadores necesitan un largo período de aprendizaje, y el remedio, por tanto, sólo puede producirse lenta y gradualmente. Por el momento, en algunas regiones los obreros han impuesto la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas diarias, mientras que en todas partes se suceden tan rápidamente los aumentos salariales, que no parece quedar otra salida que precios más altos del carbón.»

A esto se añade otra circunstancia. En casi toda Inglaterra las capas superiores de carbón están agotadas, y hay que explotar a profundidades cada vez mayores. Escuchad de nuevo el artículo del "Daily News":

«Los mejores yacimientos de estos valiosos mantos de carbón en el sur de Staffordshire han sido despojados de su contenido. En muchas zonas de esta comarca, antaño rica en carbón, las minas están agotadas, y las escombreras se van transformando cada vez más en tierras de labor y de pastoreo, aunque todavía quedan baldíos miles de acres» (escombreras) «sin cultivar. Sin embargo, los recursos del distrito aún no están agotados. Se abren pozos más profundos en torno a la antigua zona carbonífera… Pero, tal como están las cosas, incluso con los medios más modernos, resulta cada vez más costoso extraer el carbón, a lo que se añade que las minas están más alejadas de las fundiciones… Lo que hemos dicho del sur de Staffordshire vale para muchas otras regiones. El carbón tiene que sacarse de mayor profundidad y transportarse a grandes distancias hasta su lugar de destino.»

La consecuencia es que el precio del carbón, puesto en la mina, se ha, como dice el "Daily News", «duplicado», y que se ha producido una verdadera escasez de carbón que absorbe la atención de todo el país. Otro periódico, el órgano económico principal de los capitalistas ingleses, el "Economist" del 13 [En el "Volksstaat", erróneamente: 20] de julio, dice:

«Desde comienzos de este año, el carbón no ha cesado de subir de precio, hasta ser ahora entre un 60 y un 100 por ciento más caro que hace un año… Antes de que transcurran una o dos semanas, el aumento puede superar con mucho el 100 por ciento, sin que exista el menor indicio serio de que no vaya a continuar. La exportación de carbón en junio del corriente año fue de 1.108.000 toneladas, un 4 por ciento más que en junio del año anterior, pero su valor fue de 758.000 libras esterlinas, un 53 por ciento más. Este año, el valor del carbón exportado en junio era, por término medio, de 13 chelines 9 peniques» (o 4 táleros 17 1/2 groschen) «por tonelada; el año pasado, 9 chelines 4 peniques» (o 3 táleros 3 1/2 groschen).

El "Spectator", un tercer periódico capitalista (20 de julio), señala igualmente que en Londres el carbón doméstico de buena calidad ha pasado de 23 chelines o 7 táleros 20 groschen a 35 chelines u 11 táleros 20 groschen.

Por estos hechos podéis ver lo que significan las amenazas de los dueños de fundiciones y de los fabricantes de traer su carbón de Inglaterra.
Por más decretos y órdenes que quiera dictar el señor Alfred Krupp, tendrá que pagar el carbón inglés más caro que el carbón del Ruhr, y es muy dudoso que llegue siquiera a conseguirlo.

En mi calidad de Secretario del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores para Alemania, he considerado mi deber poner estos hechos en vuestro conocimiento.

Karl Marx

Londres, 21 de julio de 1872 [En el "Volksstaat", erróneamente: 1871]

Nota de Karl Marx

(1) La tonelada inglesa equivale casi exactamente a 2.000 libras aduaneras o a 1.000 kilogramos.