Friedrich Engels

A los ciudadanos delegados del Congreso regional español en Zaragoza


Londres, 3 de abril de 1872

¡Ciudadanos!

El Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores me ha encargado transmitiros mis felicitaciones por la celebración del segundo Congreso regional español. En efecto: podéis felicitaros por los resultados que habéis alcanzado en tan corto tiempo. La Internacional, aclimatada en España desde hace apenas 3 años, cubre en este momento todo el país con sus secciones y federaciones, se ha establecido en todas las ciudades, y penetra actualmente en las localidades rurales. Gracias a vuestra actividad y gracias a las insensatas, estúpidas persecuciones por parte de los gobiernos que se han sucedido en vuestro país, habéis podido alcanzar estos grandes resultados y hacer que la Internacional se haya transformado en un poder. Pero no olvidemos tampoco que estos resultados sólo son posibles gracias a la constitución particular de nuestra Asociación, - una constitución que deja a cada federación regional o local su completa libertad de acción y que no transfiere a los órganos centrales más que el grado de poder que es absolutamente necesario para ponerlos en condiciones tanto de velar por la unidad del programa como de salvaguardar los intereses comunes y de impedir que la Asociación Internacional de los Trabajadores se convierta en un juguete de las intrigas burguesas y policíacas.

Es probable que la medida de las persecuciones que tenéis que soportar no esté aún colmada. Recordad, cuando llegue este caso, que hay otros países, como Francia, Alemania, Austria, Hungría, donde los internacionales sufren persecuciones más duras y donde, sin embargo, no doblegan la frente, pues saben, como vosotros, que las persecuciones son los mejores medios de propaganda para nuestra Asociación y que no hay sobre la tierra poder alguno que sea lo bastante fuerte como para suprimir el movimiento revolucionario que surge siempre de nuevo del proletariado moderno. Para destruir la Internacional, habría que destruir el suelo que la ha engendrado voluntariamente, es decir, la sociedad moderna.

Saludo fraternal

Por encargo del Consejo General

El secretario para España:

Friedrich Engels

Variantes textuales

En el borrador de la carta continúa: "Jamás podría subsistir una asociación burguesa bajo semejantes condiciones; fue el mayor mérito del proletariado moderno haber creado para la lucha común la asociación que abarca todos los países civilizados y que, no obstante, en modo alguno vulnera la autonomía de cada federación particular."