El 6 de junio de 1871, M. Jules Favre emitió una circular a todas las potencias europeas, exhortándolas a perseguir a la Asociación Internacional de los Trabajadores.* Unas pocas observaciones bastarán para caracterizar ese documento.

En el preámbulo mismo de nuestros estatutos se declara que la Internacional fue fundada «el 28 de septiembre de 1864, en una reunión pública celebrada en St. Martin's Hall, Londres». Para sus propios fines, Jules Favre retrotrae la fecha de su origen a antes de 1862.

Para explicar nuestros principios, pretende citar «su hoja (de la Internacional) del 25 de marzo de 1869». Y entonces, ¿qué cita? La hoja de una sociedad que no es la Internacional. A esta clase de maniobra recurrió ya cuando, todavía un abogado relativamente joven, tuvo que defender al periódico National, procesado por difamación por Cabet. Entonces fingió leer extractos de los panfletos de Cabet mientras leía interpolaciones suyas —un ardid desenmascarado durante la sesión del tribunal, y que de no ser por la indulgencia de Cabet, habría sido castigado con la expulsión de Jules Favre del colegio de abogados de París.

De todos los documentos citados por él como documentos de la Internacional, ni uno solo pertenece a la Internacional. Dice, por ejemplo:

«La Alianza se declara atea, dice el Consejo General, constituido en Londres en julio de 1869.»

El Consejo General jamás emitió semejante documento. Por el contrario, emitió un documento que anulaba los estatutos originales de la «Alianza» —L'Alliance de la Démocratie Socialiste en Ginebra— citada por Jules Favre.

En toda su circular, que en parte pretende también estar dirigida contra el Imperio, Jules Favre no repite contra la Internacional sino las invenciones policíacas de los fiscales del Imperio, las cuales fracasaron miserablemente incluso ante los tribunales de justicia de ese Imperio.

Es sabido que en sus dos manifiestos (de julio y septiembre pasados) sobre la última guerra, el Consejo General de la Internacional denunció los planes prusianos de conquista contra Francia. Más tarde, el Sr. Reitlinger, secretario privado de Jules Favre, solicitó, aunque por supuesto en vano, a algunos miembros del Consejo General que el Consejo organizara una manifestación contra Bismarck, en favor del Gobierno de la Defensa Nacional; se les pidió particularmente que no mencionaran la República. Los preparativos para una manifestación con motivo de la esperada llegada de Jules Favre a Londres se hicieron —ciertamente con la mejor de las intenciones— a pesar del Consejo General, que en su manifiesto del 9 de septiembre había prevenido claramente a los obreros de París contra Jules Favre y sus colegas.

¿Qué diría Jules Favre si, a su vez, la Internacional enviase una circular sobre Jules Favre a todos los gabinetes de Europa, llamando su particular atención sobre los documentos publicados en París por el difunto M. Millière?

Soy, señor, su obediente servidor,

John Hales,
Secretario del Consejo General
de la Asociación Internacional de los Trabajadores

256, High Holborn, W.C., 12 de junio de 1871