Obras de Federico Engels, 1871

Declaración del Consejo General acerca de la carta de Alexander Baillie Cochrane al director de *The Eastern Post*

Muy señor mío: — En el *Times* del 31 de octubre apareció una carta sobre la Internacional, firmada por Alexander Baillie Cochrane, a la que pido espacio para replicar en sus columnas. En el primer punto, el Sr. A. B. C. “ignora si el Sr. Odger sigue siendo presidente de la rama inglesa de esta sociedad”.

Desde septiembre de 1867, el cargo de presidente del Consejo General de la Internacional, que el Sr. A. B. C. llama la rama inglesa de esta sociedad, está abolido. Es de todos sabido que, tras la publicación de nuestro manifiesto sobre la guerra civil en Francia (en junio pasado), el Sr. Odger se retiró del Consejo General.

Habiendo leído un chisme continental sobre la composición de nuestra conferencia de delegados, celebrada en Londres en septiembre pasado, el Sr. A. B. C. aplica esa información al mitin público celebrado en St. Martin’s Hall el 28 de septiembre de 1864. En aquel mitin,
como señaló correctamente el articulista del *Times* del 27 de octubre, se eligió el consejo provisional de la Asociación Internacional de los Trabajadores, pero no “el Sr. Odger elegido presidente, el Sr. Cremer y el Sr. Wheeler, secretario”, como dice el Sr. A. B. C.

El Sr. A. B. C. procede entonces a probar la fiabilidad de su información con el siguiente “documento auténtico”:

En primer lugar —
“La bandera roja es el símbolo del amor universal.”

Este documento auténtico no es sino el preámbulo de una de las innumerables falsificaciones, publicadas últimamente en nombre de la Internacional por la policía de París, y desautorizadas en su día por el Consejo General.

En segundo lugar —
“El programa de Ginebra, bajo la presidencia” (resulta bastante difícil entender cómo un programa puede estar bajo una presidencia) “del ruso Michael Bakounine fue aceptado por el Consejo General de Londres, julio de 1869”.

Este programa de Ginebra no es otra cosa que los estatutos de la “Alianza de la Democracia Socialista”, de Ginebra, ya citados en la circular de Jules Favre sobre la Internacional. Ahora bien, en mi réplica a aquella circular declaré (véase el *Times* del 13 de junio) que el Consejo General jamás emitió semejante documento; que, por el contrario, emitió un documento que anulaba los estatutos originales de la Alianza.

Puedo añadir ahora que la conferencia, celebrada recientemente en Londres, ha despachado definitivamente a la Alianza, fundada por Michael Bakounine, y que el *Journal de Genève*, ese digno representante de los principios partidistas del Sr. A. B. C., ha asumido la defensa de la Alianza contra la Internacional.

En tercer lugar — El Sr. A. B. C. saca de su fajo de “documentos auténticos” un extracto mutilado de cartas privadas escritas por nuestro amigo Eugène Dupont, publicado ya hace tiempo por el ex-procureur bonapartista Oscar Testut. Antes de que el Sr. A. B. C. partiese al Continente en busca de esa “información fidedigna”, ya había recorrido toda la prensa inglesa.

El Sr. Alexander Baillie Cochrane califica a nuestra sociedad de “infame”. ¿Qué calificativo he de dar yo a una sociedad que confía el negocio de hacer leyes a ese mismo Alexander Baillie Cochrane?

Soy, señor mío,
su obediente servidor,
John Hales,
Secretario General
Asociación Internacional de los Trabajadores
256, High Holborn

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