Friedrich Engels

Sir,

las observaciones del "Times" acerca de la repetida postergación del proceso de los presos comunistas en Versalles han dado, sin duda, en el clavo y han expresado los sentimientos de la opinión pública francesa. La furibunda nota del "Journal Officiel" en respuesta a esas observaciones no hace sino confirmar una vez más este hecho. El artículo del "Times" suscitó numerosas protestas dirigidas a la prensa de París, protestas que, en tales circunstancias, no tenían ninguna perspectiva de ser publicadas. Tengo ante mí la carta de un francés a quien su posición oficial le permite conocer los hechos sobre los que escribe y cuyo testimonio acerca de los motivos de esta incomprensible postergación debería tener cierto valor. Adjunto algunos extractos de dicha carta:

«Hasta ahora nadie sabe cuándo comenzarán las sesiones del tercer consejo de guerra. La causa parece residir en la sustitución del capitán Grimal, Commissaire de la République (fiscal público), por otro hombre más fiable; en el último minuto, examinando atentamente su escrito de acusación, que debía leerse ante el tribunal, se ha descubierto que quizás era un poquito republicano, que había servido bajo Faidherbe, etc., en el Ejército del Norte, etc. En todo caso, se presentó de repente otro oficial en su despacho y dijo: He aquí mis plenipotencias, soy su sucesor; el pobre capitán quedó tan sorprendido que casi perdió el juicio…

El señor Thiers tiene la arrogancia de hacerlo todo él mismo; esa manía llega hasta el punto de que no solo, contra todas las reglas del decoro, ha convocado a los jueces de instrucción en su gabinete, sino que incluso se arroga la facultad de regular él mismo la composición del público que es admitido en la sala del tribunal. Él mismo distribuye las tarjetas de entrada por medio del señor de St. Hilaire…

Entretanto, los prisioneros mueren en Satory como moscas: la muerte despiadada trabaja más deprisa que la justicia de este pequeño estadista… En la prisión celular de Versalles se halla un mozo grande que no habla ni una palabra de francés; se supone que es irlandés. Cómo cayó en esta miseria sigue siendo un misterio. Entre los detenidos se encuentra un hombre muy honorable llamado… Lleva ya dos meses en su celda y aún no ha sido interrogado. Es infame.»

Quedo, señor, su seguro servidor

Justitia

Londres, 7 de agosto de 1871