Obras de Karl Marx 1871

Al director de *The Eastern Post*

Señor: — En su última epístola dirigida a usted, el señor Charles Bradlaugh convierte el informe de la sesión del Consejo General del 12 de diciembre — sesión a la que falté a causa de enfermedad — en pretexto para descargar sobre mí su brutalidad. Dice:

«Me siento en deuda con Karl Marx por su enemistad.»

¡Mi enemistad hacia el señor Charles Bradlaugh! Desde la publicación del «Manifiesto sobre “La guerra civil en Francia”», la voz del señor Bradlaugh se ha sumado al coro mundial de calumnias contra la «Internacional» y contra mí. Lo traté, como a los demás difamadores, con un silencio despectivo. Esto fue más de lo que la grotesca vanidad de ese enorme idólatra de sí mismo podía soportar. Le «calumnié» porque no hice caso de sus calumnias. Mi silencio lo enfureció; en una reunión pública me denunció, a mí, como bonapartista porque, en «La guerra civil en Francia», había puesto al desnudo, ¡vaya por Dios!, las circunstancias históricas que dieron nacimiento al Segundo Imperio. Ahora da un paso más y me convierte en agente policial de Bismarck. ¡Pobre hombre! Necesita demostrar que las lecciones que ha recibido recientemente en París del infame Émile de Girardin y su camarilla no han caído en saco roto. Por el momento, lo «delataré» ante el público alemán dando la mayor difusión posible a su epístola. Si tiene la bondad de

vestir sus libelos de una forma más tangible, lo «delataré» ante un tribunal de justicia inglés.

Soy, señor,

su seguro servidor,

Karl Marx

Londres, 20 de diciembre