Londres, 15 de diciembre de 1871

Querido Liebknecht:

Lo necesario respecto a Schneider se hará mañana lunes en la asociación obrera alemana de aquí. Desgraciadamente se ha dejado entrar a demasiada gente de Schweitzer, y de no contar con Frankel, toda la asociación habría caído en sus manos en el último tiempo. (Los números del *Neuen Social-Demokraten* me llegan justo ahora). Pero no me queda claro cómo puede protestar Frankel contra la reimpresión de su vieja carta, como tú exiges. De la primera mitad de la carta seguramente se arrepiente; en cuanto a la segunda, dirigida contra tus apetencias democrático-burguesas de entonces, no contiene sino lo que nosotros te escribimos también en aquel momento. – El otro escritor del *Neuen Social-Demokrat* es, en todo caso, Weber.

Contra Schneider: 1) Los delegados a la Conferencia fueron elegidos, como se entiende de por sí. Responder a sus otras preguntas estúpidas sería ridículo. 2) Los 15 franceses se componen de 1 miembro de la Comuna, Chalain; varios sujetos borrachos; el tal B. Landeck, quien en el proceso de la Internacional en París declaró que ciertamente había pertenecido a la Internacional, pero que nunca volvería a hacerlo; 3 personas que no pertenecen en absoluto a la Internacional (sino sólo a esta recién formada pero jamás reconocida sección francesa de Londres) – y toda la miseria consiste precisamente en que no se les ha querido reconocer como sección francesa de aquí con sus estatutos antiestatutarios. ¡Theisz y Avrial, las únicas personas decentes de la sección, no han firmado esta proclama y ahora vuelven a acercarse a nosotros! En cambio, 8 miembros de la Comuna tienen asiento en el Consejo General (Serraillier, Frankel, Vaillant, Cournet, Ranvier, Arnaud, Johannard, Longuet), y aquí tenemos una sección francesa de 50 hombres de los más decentes entre los refugiados. Roullier no es miembro de la Comuna, sino un zapatero bocazas y borracho. ¡Y estos 15 hombres son los que el *N. S. D.* llama los «conocidos dirigentes franceses»!

Lo que el *N. S. D.* dice sobre el Consejo Federal inglés y Dilke está tomado de un informe deliberadamente tergiversado de la prensa burguesa (*Daily News*, etc.) y es falso. La corresponsalía del *N. S. D.* desde Dinamarca demuestra que esa gente no tiene contacto alguno con los de allí. Pero sería bueno que escribieras al redactor del *Sozialisten* de Copenhague, H. Brix, o a su sustituto, L. Pio, ofreciéndoles corresponsalías desde Alemania, si ellos a cambio te quisieran enviar corresponsalías desde Dinamarca, en alemán o en inglés. Esa gente entiende inglés. Por lo demás, en 14 días puedes aprender suficiente danés para entender el *Sozialisten*; basta con el diccionario pequeño de Tauchnitz, gramática no hay en esa lengua. Dirección: Red. des *Soz.*, Copenhague.

El *Qui Vive*, por cierto, se ha ahogado hace 8 días en su propia porquería. Si el redactor Vermersch no era un mouchard, por lo menos escribía como la policía francesa no hubiera podido desearlo mejor. Al final nos ofrecieron el periódico, pero no quisimos tal herencia, y así murió.

Boruttau. La carta que devuelvo muestra todavía más que la anterior que este borrico está, en efecto, metido hasta las orejas en las redes de Bakunin. Si censura la desautorización de la Alianza o exige el ateísmo obligatorio para todos los miembros de la Internacional, ¿es eso bakunismo o no? Si se suma en parte a las quejas de la gente sobre cosas de las que no sabe nada –cada palabra que dice sobre la Conferencia es falsa–, ¿es eso bakunismo o no? ¿Y a éste quieres emplearlo contra ellos? Podrá ser «honrado», pero de los honrados-bueyes, con grandes y calladas pretensiones, cuya enemistad prefiero a su amistad; y de nosotros, de aquí, este confuso cabeza de chorlito no recibe ni una línea. Los acontecimientos de Ginebra probablemente lo habrán ilustrado o arrojado del todo a las filas de Bakunin, que es donde pertenece. ¿Por qué no te haces enviar por él la *Révolution Sociale*, especialmente los números 5, 6 y 7? Supongo que lees la *Égalité*; es absolutamente necesario para estar al corriente.

No puedes concebir que todos los communards de Ginebra estén contra nosotros. Esta cuestión, que para mí no tiene ningún interés, podrás respondértela tú mismo fácilmente si recuerdas el comportamiento de las diversas camadas de refugiados del 49 y del 50, donde muchas veces era puro azar de la mezcolanza cómo la gente se agrupaba. Todos los communards de Ginebra se limitan a 3 hombres: Malon, Lefrançais y Ostyn; el resto son personas sin absolutamente ningún nombre.

Si dices que la no representación de Alemania en la Conferencia fue culpa del secretismo de Marx, hemos de decir que no es el caso. Marx escribió simplemente que la policía no debía saber nada de ello. ¿Es que no puedes informar a vuestro comité o a otros grupos locales sobre la Conferencia sin que la policía se entere? ¡Bonita «organización» sería ésa! Ciertamente, queríamos celebrar la Conferencia en privado frente a la policía continental, ¡pero eso no significa que tú y Bebel, si no podíais venir, no debierais dar pasos para que vinieran otros! Marx rechaza decididamente esa afirmación.

*Action souterranée* no significa, en este contexto, sino actuar en silencio y hacer propaganda sin empujar hacia la publicidad, en contraposición a los vociferantes franceses à la Pyat, que reclamaban la emisión diaria de proclamas sanguinarias, y contra los cuales se actuó.

Con España estamos en claro, hemos vencido decididamente. La resolución pertinente de la Conferencia está reconocida (encontrarás el artículo de *Emancipación* al respecto en la *Égalité*), e incluso la abstención electoral, en la que por ahora aún insisten, está a punto de derrumbarse. Por lo demás, la farsa abstencionista se limita a los pocos bakunistas y a un resto de proudhonianos (de la mayoría nos hemos desembarazado) y ha sufrido esta vez una derrota decisiva. Con España, el asunto está decidido.

Sobre la estafa inglesa de fundaciones te he escrito. De la alemana no sé nada. ¿Tienes tú el material? Sin él, nada se puede hacer. Tu opinión de que los internacionales alemanes no necesitan pagar cotizaciones y de que, en general, es indiferente que la Internacional tenga muchos o pocos miembros en Alemania, es exactamente lo contrario de la nuestra. Si no habéis cobrado las cotizaciones de 1 Silbergroschen por hombre y año, o si las habéis gastado vosotros mismos, tenéis que ver cómo respondéis de ello. Cómo podéis creer que las otras naciones deben cargar con los costes por vosotros mientras vosotros estáis «en espíritu» en medio de ellas como Jesucristo, pero poniendo a salvo vuestra carne y vuestro dinero, es algo que me resulta incomprensible. En todo caso, esta relación platónica tiene que cesar, y los obreros alemanes o bien están en la Internacional o bien no están en ella. Los franceses soportan una presión completamente distinta, y estamos allí mejor organizados que nunca. Si tú, personalmente, tratas esto como algo indiferente, tendremos que dirigirnos a otras personas; pero puedes contar con ello: de un modo u otro pondremos la cosa en claro. Los estatutos, en inglés y en francés, caben en menos de un pliego de imprenta, de manera que un suplemento especial será probablemente innecesario; en caso contrario, haznos saber cuánto ascienden los costes de composición, por un lado, y los del suplemento especial, por otro, y veremos lo que podemos hacer. Marx está trabajando en su 2ª edición de El Capital; yo tengo las manos llenas con la correspondencia italiana y española y otras cosas; ya veremos cuándo podemos redactar el prólogo al Manifiesto.

Saludos cordiales de todos nosotros para ti y los tuyos.

Tuyo,
F. E.