Estimado amigo:

Lamento tener que decirle, en contestación a su apreciada carta del 1 del corriente, que por el momento no tenemos relación alguna en Milán, a excepción del *Gazzettino Rosa*, al que enviamos documentos para su publicación, pero que, por lo demás, aún no nos ha hecho ningún ofrecimiento para la formación de secciones, etc. El movimiento en el sentido internacional ha estallado en Italia de manera tan súbita e inesperada que todo está aún muy desorganizado, y, como usted sabe, los mardoqueos hacen todo lo posible por obstaculizar la organización. Que en Milán ha de haber elementos aprovechables se desprende ya del hecho de que el *Gazzettino Rosa* tenga lectores; entre tanto, no queda más remedio que procurar que usted los encuentre, y yo prometo enviarle la dirección del primero que desde allí se dirija a mí. Esto ocurrirá seguramente muy pronto, ya que, gracias a las numerosas publicaciones del Consejo General que ahora mismo se avecinan, mi nombre como secretario para Italia se hará conocido en todas partes con bastante rapidez. Milán, como sede principal que ha sido hasta ahora del mazzinianismo y como gran ciudad industrial, es para nosotros especialmente importante además porque con Milán nos corresponderán por sí mismos los distritos de la industria de la seda en Lombardía. Así pues, lo que usted y sus amigos puedan hacer en Milán por la causa común tendrá un valor muy especial. En Turín tenemos una sección fuerte (diríjanse al *Proletario Italiano*); de Lodi (*Plebe*) se han extraviado cartas que probablemente informaban también sobre la formación de secciones. Esta mañana vi en casa de Marx a Ricciotti Garibaldi; es un joven muy inteligente, de gran serenidad, pero más soldado que pensador. Puede, sin embargo, sernos muy útil. Exactamente como el Viejo, que en sus opiniones teóricas muestra más buena voluntad que claridad; y sin embargo, su última carta a Petroni tiene para nosotros un valor infinito. Si sus hijos demuestran en todas las grandes crisis el mismo instinto certero que el Viejo, podrán hacer mucho. ¿Puede usted procurarnos una dirección segura en Génova? Se trata de hacer llegar con seguridad al Viejo nuestros materiales a Caprera, y Ricciotti dice que muchas cosas son interceptadas. Las cartas para mí —ya que mi nombre también será bien conocido ahora por los mardoqueos— les ruego que las dirijan a: Miss Burns, 122 Regent’s Park Road, N.W., Londres (como se indica arriba), y no a High Holborn, adonde solo voy una vez por semana y donde muchas cosas se quedan sin despachar. No es necesario sobre interior. Le envío por correo un periódico inglés cualquiera, y dentro incluyo: 1) *Résolutions de la Conférence de l’Internationale à Londres, Sept. 1871*. 2) *La Guerra Civil en Francia, Manifiesto del Consejo General*. 3) La nueva edición de los Estatutos, impresa hasta ahora solo en inglés. Pronto aparecerán ediciones francesa y alemana. Escríbame muy pronto. Salut et fraternité. F. Engels.