10 de noviembre de 1871
1, Maitland Park Road, Haverstock Hill – London N.W.

¡Querido Speyer!

Lessner me ha comunicado su carta. El exceso de trabajo y una enfermedad posterior me han impedido contestarle antes. Hay varios errores en su carta.

1. Conforme a los estatutos, el Consejo General tenía que centrar sobre todo la atención en los yanquis, en el país yanqui.

2. En lo que respecta a la correspondencia privada con West, etc., el Consejo General no tiene absolutamente nada que ver con ello. Algunos miembros ingleses del Consejo General, especialmente G. Harris y otros sectarios de la escuela de O’Brien, curanderos del papel moneda, están en contacto con West y compañía. Lo que éstos escriben a los Estados Unidos no tiene carácter oficial. Si usted puede aportar pruebas de que Harris, etc., se permiten cartearse con América en nombre del Consejo General, esta irregularidad será eliminada pronto.

3. En cuanto a otras correspondencias de miembros del Consejo General, no podemos prohibirlas. Primero: sobre la correspondencia de Eccarius con Jessup, no veo qué objeción podría hacerse. No me consta que Jessup, uno de nuestros más antiguos corresponsales en los Estados Unidos, haya actuado contra el Comité de Nueva York. Segundo: mi correspondencia con Sigfrid Meyer. Meyer y Vogt eran mandatarios del Consejo General; no los conozco personalmente a ninguno de los dos —conocía a Meyer—, y he considerado siempre a Vogt como un miembro activo desde hace mucho tiempo del partido obrero. A ambos les he aconsejado desde hace tiempo que se sumen a la organización fundada por el Comité Central de Nueva York. De Vogt no he recibido carta desde hace años; si intrigara, ciertamente no encontrará apoyo en mí; yo sólo tengo que ver con el interés de vuestro movimiento, no con individuos privados. En cuanto a Sorge, lo conozco tan poco personalmente como a Meyer y a Vogt. Pero es mi convicción que el Consejo General le debe el mayor agradecimiento por su eficacia – opinión que he expresado repetidamente en el Consejo General.

4. Las Trade Unions tenéis que esforzaros por ganarlas a toda costa.

Esta carta está dirigida sólo a usted personalmente. No debe comunicarla a nadie fuera de Sorge. Escríbame pronto.

Salut fraternel.

Su más devoto
Karl Marx